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MENSAJES DE TRIBUNA BOLIVIANA 03-01-08

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  • Dr. Carlos Terrazas Orellana
    MENSAJES DE TRIBUNA BOLIVIANA 03-01-08 1.- RESPUESTA A LA VIDA RELIGIOSA... . 2.- Sobre el Estatuto del Departamento Autónomo de Santa Cruz 3.- Perspectivas
    Mensaje 1 de 1 , 3 ene 2008
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      MENSAJES DE TRIBUNA BOLIVIANA 03-01-08


      1.- RESPUESTA A "LA VIDA RELIGIOSA...".

      2.- Sobre el Estatuto del Departamento Autónomo de Santa Cruz

      3.- Perspectivas y contradicciones de la crisis municipal de
      Cochabamba

      4.- BOLIVIA: RADIOGRAFÍA DEL CONFLICTO

      5.- Bolivia: El escenario que enfrenta la reforma constitucional

      6.- Estimados Amigos de Tribuna Boliviana y Tribuna Humanista:
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      Querido hermano Gregorio:
      Gracias por tus excelentes pensamientos llenos de sabiduría y
      mensaje.
      Finalmente, encuentro en tí el testimonio cristiano verdadero, el
      fiel en la balanza de la política actual. Nada de emitir mensajes de
      paz sin hablar de justicia.
      Existen errorres imperdonables como aquello de los perritos
      inmolados y las amenazas de los ponchos rojos, eso es un puro teatro
      sangriento inadmisible pero en verdad, debemos reconocer que hay
      víctimas, muertos y heridos en confrontaciones dirigidas, eso no se
      puede ocultar y es detestable, se alienta terrorismo y eso es
      sumamente dañino para la salud social.
      Hay rebeldía, disidencia, sedición e inclusive estímulo a dividir
      el país.
      Los opositores aprovechan toda coyuntura y le dan un cariz inverso
      al objetivo perseguido inicialmente.
      Dominan y compran conciencias mediante los medios de comunicación
      que tergiversan y mienten a destajo. Todos al servicio de intereses
      oligárquicos
      Los insultos menudean, perdiéndose todo respeto al presidente y a
      los collas, es culpa de todos nosotros, por no haber impedido, desde
      siempre, la educación maldana del RACISMO y la VIOLENCIA., el
      desprecio por lo indígena, por el mestizo, cuando practicamente
      todos somos mestizos.

      Tienes toda la razón en esto de los sentimientos, deben ser
      respetados aunque resulta que detrás está el odio racial inculcado
      desde antaño por la mal cultivo de los valores humanos que tú
      privilegias siempre en tu mensaje, en tus escritos, tienes absoluta
      razón. No existirá cambio, nuevo país, mejor CPE, autonomía
      departamental, regional, comunitaria ni justicia social sino
      revalorizamos la dignidad de persona etc si no forzamos la
      transformación de todo ser humano habitante de Nuestra Bolivia, y si
      no logramos mediante el esfuerzo político, social, económico y
      cultural, un objetico loable.
      Respetar antropológicamente a todo ser viviente considerando que no
      existen culturas superiores y que aún, el boliviano desnudo de la
      selva es un ser humano respetable digno de todo el avance
      civilizatorio cuidando su identidad y sus derechos.
      Considero que siempre es posible el diálogo y la
      concertación...mientras no existan órdenes sectarias, como sucede en
      el H Senado nacional donde los senadores de la oposiciòn con grandes
      valores individuales están proclives a la amistad, al respeto, pero
      cuando deben cumplir y obedecer órdenes impartidas desde su jefe
      odiador y falsario, quien a su vez obedece a otros jefes externos
      aún más peligrosos... todo se viene abajo, aparece la falsedad de
      las cunductas y la desconfianza ante maniobras sucias; esto se
      registra al interior de ambos bandos, por supuesto, pero mucho más
      en la oposición; en la Bancada del MAS tenemos dos traidores
      irredentos, incapaces de aceptar diálogo ni reflexión racional,
      menos amistad afectiva.

      El futuro es un gran desafío, se ve incierto y dificil y todo se
      vendrá abajo para retornar al neoliberalismo privatizador y quizá
      con la violencia que preparan, a un reciclaje pinochetista con la
      consabida cultura de la muerte. Dios nos guarde.
      Pedir paz a gritos no cumple en soluciones efectivas cuando existe
      tanta polaridad. Algo debe nacer en cada corazón. Requerimos voces
      como las tuyas, valientes y precisas.
      Jamás hemos pensado en la lucha de clases ni en la dictadura del
      proletariado, ni en la violencia como instrumento de cambio, sí en
      el respeto a la profundidad ideológica que sustentas como Maestro y
      sustentan muchos de nuestros compatriotas, indígenas y mestizos
      desde cuaquier nivel de cultura personal.
      Gracias por tus mensaje y gracias porque cumples la voz de Dios,
      equilibrada, ecuánime y pacifista y correcta.

      Te envío un abrazo, el más fraterno y respetuoso
      Gastón Cornejo Bascopé
      SENADOR DEL MAS
      gaston cornejo <gastoncornejo996@...>

      Gregorio Iriarte <gregorio.iriarte@...> escribió:

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      Amigos de Tribuna boliviana les remito un texto de análisis legal
      sobre el Estatuto Autonómico.
      Un saludo y feliz 2008.
      Atte.
      Farit


      Sobre el Estatuto del Departamento Autónomo de Santa Cruz

      Farit L. Rojas Tudela

      El documento denominado Estatuto del Departamento Autónomo de Santa
      Cruz, tiene un vicio de origen y es que no existen en la
      Constitución Política del Estado vigente la figura de Departamentos
      Autónomos, es más ni siquiera existe la figura de Prefectura, sólo
      de Prefecto, así en palabras del abogado Juan Carlos Urenda "el
      primer párrafo del artículo 109 de la CPE define el modelo
      centralista de la administración pública departamental: En cada
      departamento, el poder ejecutivo está a cargo y se administra por un
      prefecto designado por el presidente de la República. Nótese que ni
      el artículo 109 en análisis, ni el 110, ni ninguno de la
      Constitución boliviana se refieren a las prefecturas (sólo a los
      prefectos). Constitucionalmente las prefecturas no existen. Las
      palabras prefectura o gobierno departamental no existen en la
      Constitución vigente" (Juan Carlos Urenda, Autonomías
      Departamentales, Santa Cuz- Bolivia: Ed. El País, 2003: página
      126). Es decir, una autonomía precisa y depende de una reforma
      constitucional.

      El Estatuto se dice aprobado en sus tres etapas: Grande, Detalle y
      Revisión. Lo que no señala el documento es cual la autoridad
      competente que aprueba el estatuto, siendo en consecuencia aplicable
      el artículo 31 de la Constitución Política del Estado (CPE) vigente,
      pues no existe un órgano del Estado con estas competencias a la
      fecha, ni siquiera el Congreso posee en el marco de la actual CPE
      estas competencias.

      CPE vigente
      Artículo 31.- Son nulos los actos de los que usurpen funciones que
      no les competen, así como los actos de los que ejerzan jurisdicción
      y potestad que no emane de la ley.

      El artículo 4 de la CPE vigente fija una limitación al ejercicio de
      soberanía del pueblo, en concordancia con lo señalado por el
      artículo 1 y 2 de la CPE vigente, establece que el pueblo no puede
      ejercer de manera absolutamente directamente la soberanía (sino es
      por medio de sus representantes y mediante la Asamblea
      Constituyente, la Iniciativa Legislativa ciudadana y el referendum),
      por ello el Estado adopta para su gobierno la forma democrática
      representativa que permite la elección de sus representantes y la
      democracia participativa, a través de los institutos de la
      iniciativa legislativa ciudadana y el referéndum (además de otros
      mecanimos de participación ciudadana consignados en la normativa
      referente a la participación popular pero sólo en la esfera
      municipal y mediante Ley de la República N°1551). Por lo tanto el
      ejercicio de la Soberanía está delegado a tres órganos: Ejecutivo,
      Legislativo y Judicial, y no así a la Prefectura (inexistente en la
      CPE) ni el Consejo Departamental ni niguna Junta pre autonómica.

      El Estatuto, en su preámbulo hace referencia al Cabildo del millón,
      al respecto se debe recordar que el artículo 4 de la CPE vigente no
      otorga validez a la figura del Cabildo del millón, es más, el mismo
      señala que toda reunión de personas que se atribuyan la soberanía
      del pueblo comete delito de sedición. En el mismo entendido se
      encuentra el artículo 123 y 124 del Código Penal.

      Código Penal
      Artículo 123.- Serán sancionados con reclusión de uno a seis años
      los que sin desconocer la autoridad del Gobierno legalmente
      constituido, se alzaren públicamente y en abierta hostilidad, para
      deponer a algún funcionario o empleado público, impedir su posesión
      u oponerse al cumplimiento de leyes, decretos o resoluciones
      judiciales o administrativas, ejercer algún acto de odio o de
      venganza en la persona o bienes de alguna autoridad o de los
      particulares, o transtornar o turbar de cualquier otro modo el orden
      público.

      Artículo 124.-
      Con la misma pena serán sancionados los que formen parte de una
      fuerza armada o de una reunión de personas que se atribuyeren los
      derechos del pueblo y pretendieren ejercer tales derechos a su
      nombre.

      La CPE vigente no reconoce autonomías ni ofrece un marco para el
      establecimiento de las mismas, es por ello que el referendum
      realizado el año 2005 señala la vinculatoriedad a la Asamblea
      Constituyente, y en consecuencia al producto de ésta: el texto
      constitucional que sería llevado a referendum, es decir que primero
      se precisa modificar la CPE vigente y esto, según el artículo 230 y
      232, es sólo posible a través del Congreso de la República o a
      través de una Asamblea Constituyente. En los últimos años Bolivia
      recurrió a la figura de la Asamblea Constituyente (AC) la cual
      culminó sus actividades presentando un texto constitucional que
      deberá ser elevado a referéndum. Se desconoce un intento de reforma
      parcial vía el Poder Legislativo.

      Hoy se dice que la Asamblea Constituyente (AC) y sus actos son o
      fueron inconstitucionales, al respecto se debe recordar el artículo
      2 de la Ley 1836.

      Ley del Tribunal Constitucional N°1836
      Artículo 2.- Se presume la constitucionalidad de toda ley, decreto,
      resolución y actos de los órganos del Estado hasta tanto el Tribunal
      Constitucional resuelva y declare su inconstitucionalidad.

      Es decir que se presume la constitucionalidad de un acto y
      resolución de un órgano del Estado como la Asamblea Constituyente
      (AC), reconocida por el artículo 4 de la CPE, hasta que esta
      resolución o acto no sea demandada al Tribunal Constitucional, y a
      la fecha que se escribe este texto no se conoce alguna demanda al
      respecto, tal vez porque no exista razones de fondo para hacerlo,
      tal vez se precise para la Autonomía que se pretende de este nuevo
      texto constitucional (aunque si revisamos el texto aprobado por la
      AC la autonomía propuesta en el Estatuto de Santa Cruz no se enmarca
      en lo aprobado).

      Retornando al tema del presente ensayo, se señala en los medios de
      comunicación y en las disposiciones transitorias del Estatuto la
      necesidad de un referendum para darle una validez, al respecto es
      dubitable la legalidad de la realización de un nuevo referendum
      sobre autonomías si no existe un marco legal que posibilite la
      aprobación de un Estatuto con tantas competencias que a la fecha son
      del Gobierno Nacional, sin la modificación de la actual CPE.

      El Estatuto se auto otorga competencias (artículo 6), decimos se
      auto otorga debido a que debe ser la CPE la que otorgue estas
      competencias y no así el Estatuto, su preocupación gira en torno a
      tierras (que se le dedica una parte del Estatuto: Sección tercera,
      artículos del 102 al 109), recursos naturales (artículos 86 al 93),
      bosques (artículos 110 al 112), hidrocarburos (artículos 114 al 117)
      tributos propios con posibilidad de exenciones –es decir de que no
      paguen impuestos- a favor de quien el Prefecto y la Asamblea
      Departamental determinen (artículos 122 al 125, y del 135 al 137),
      una ciudadanía denominada condición política de cruceño que habilita
      el ejercicio de derechos políticos en el Departamento privando de
      estos derechos a los no cruceños. Se plantea una Corte Superior de
      Distrito que sería la última instancia en temáticas departamentales
      (artículos 140 al 144), negando la posibilidad de un Tribunal
      Constitucional o de una Corte Suprema de Justicia, esta Corte
      Superior de Distrito es además elegida por el mismo gobierno
      departamental (el prefecto y la asamblea departamental), quebrando
      la unidad del Poder Judicial, y la independencia del mismo. Sucede
      lo mismo con la Fiscalía Departamental.

      También existen datos sui generis, como por ejemplo la creación
      conceptual de que ¡el mestizo es una raza! (artículo 161) generando
      un descubrimiento en biología tan grande que es desconocido por los
      biólogos en el mundo, así también se señala que en Santa Cruz sólo
      existen cinco posibilidades de pertenencia indígena (artículo 161),
      es decir que si un ciudadano quiere autoidentificarse con un pueblo
      indígena en Santa Cruz sólo posee cinco opciones, en clara violación
      a los Derechos de los Pueblos indígenas aprobados por la ONU. Otro
      dato sui generis es la asignación de competencias a las autonomías
      municipales (artículo 167) en franca violación a la Ley 2028 de
      Municipalidades, sin contar con la creación de un propio órgano
      electoral, de un propio consejo de la judicatura, y hasta la
      negación de la autonomía indígena reconocida hoy en día en el mundo
      moderno hasta por la ONU.

      Tomando en cuenta que este Estatuto sea sólo una propuesta, llama la
      atención las disposiciones transitorias, en las que se establece que
      el Gobierno Departamental de Santa Cruz no se someterá al Control de
      Constitucionalidad, lo cual es claramente arbitrario y peligroso
      para el Estado de Derecho. Se podría ser condescendiente y señalar
      que es lógico que no se someta en la medida en que legalmente no
      existe, y de acuerdo al artículo 31 de la CPE sus actos son nulos, y
      de acuerdo al artículo 32 de la CPE nadie está obligado a hacer lo
      que la Constitución y las leyes no manden, al no existir este
      Gobierno Departamental, ni las competencias para faccionar este
      Estatuto no se está obligado como ciudadano libre al cumplimiento de
      este texto que tiene mas tintes de panfleto político que de norma
      legal pues no posee un mínimo asidero legal.

      La autonomía es un proceso vital para Bolivia, pero enmarcada en una
      nueva CPE. Lo contradictorio es que grupos de personas, como los que
      elaboraron este Estatuto, que parecen estar luchando por la
      autonomía, hoy en día, rechazan la modificación a la CPE realizada
      por la AC, es decir, al negar la reforma constitucional, niegan
      también las posibilidades de una autonomía, y al generar este tipo
      de propuestas tan extremas e ilegales, y hasta irracionales,
      retrasan el proceso de descentralización que precisa el país.

      Es posible recuperar muchas ideas del Estatuto presentado, y es
      posible que el proceso de descentralización política necesite una
      mayor precisión, una mayor discusión. En este sentido es bienvenida
      la idea del estatuto, lo que considero muy peligroso es rechazar una
      modificación a la CPE por un lado, y por otro, intentar convencer a
      una población de que un Estatuto autonómico pueda ser aprobado sin
      un marco legal de referencia.

      Farit Rojas Tudela <faritrojas@...>


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      Perspectivas y contradicciones de la crisis municipal de Cochabamba


      Salida de "Chaly" Terceros responde al clamor de cambios urgentes en
      la ciudad


      Wilson García Mérida
      (Datos & Análisis).- "El 2008 nos trae a los cochabambinos la
      oportunidad de reconstruir nuestra ciudad que ha sido destruida en
      todos los sentidos, material y moralmente", afirma la escritora y
      educadora Gaby Vallejo, coordinadora general del Foro Cultural de
      Cochabamba, cuyos integrantes consideran que la salida del alcalde
      Gonzalo Terceros, por cualquier vía, es una respuesta necesaria al
      clamor de un radical cambio en la administración municipal de la
      ciudad.
      Según la percepción de estos representantes ciudadanos, el alcalde
      Terceros está pagando las consecuencias de su exagerada "lealtad"
      con un entorno abusivo y corrupto que, no obstante, aún después de
      la destitución de su mentor pretende conservar el poder y los
      privilegios que detenta controlando la Alcaldía. Los más
      angurrientos y "estrechos" colaboradores de "Chaly" Terceros,
      particularmente Rolando Morales y Gustavo Camargo, han agudizado la
      crisis precipitando su apoyo a favor de Tatiana Rojas como sustituta
      tras la probable licencia por el juicio penal, con el claro
      propósito de "advertir" que, en ese interinato, Tatiana Rojas (a
      diferencia de lo que intentó valientemente Roberto Requena en julio)
      deberá dejar intacta la maquinaria corrupta, por tanto mantener en
      sus pegas a Morales y Camargo, entre otros. Terceros salió al paso
      desautorizando a Morales y Camargo por su desesperación de hacer
      migas con la presunta futura Alcaldesa.
      Otra complicación que se ganó Terceros por su obsecuencia con la
      corrupción que le rodea, es su virtual ruptura con el MAS,
      precisamente por influencia de los ex eneferistas Rolando Morales y
      Gustavo Camargo, quienes enfocaron su arremetida antimasista en la
      persona del líder regional de este partido Julio Salazar. Aquí
      también la crisis se desnuda mediante notables contradicciones. El
      jueves, uno de los ahijados del Alcalde, Jorge Chávez, ignorando con
      cinismo normas legales que prohíben el uso del aparato
      administrativo municipal con fines de proselitismo partidario así
      como atentar contra la libertad de opción ideológica de los
      funcionarios y trabajadores municipales, anunció que la Alcaldía se
      sumará a la campaña por el Sí a la nueva Constitución. Al día
      siguiente, tras despotricar contra Julio Salazar, Terceros desmintió
      a su oficioso ahijado declarando enfático que "la Alcaldía no se
      pondrá al servicio de un partido político".
      Son las vísperas de un momento crucial y las alternativas se hacen
      nítidas. En caso de confirmarse la notificación del juez para la
      apertura del juicio a Terceros, su agrupación Ciudadanos Unidos
      (CIU) tendrá la última opción de su vida para culminar una gestión
      de cinco años dignamente. La bancada de CIU tiene los votos
      suficientes (6 y/o 5) para imponer el interinato y luego ganar con
      más facilidad los votos (no menos de 7) en la posterior censura
      constructiva.
      Quien asuma el interinato, dicen dirigentes vecinales independientes
      como Juan José Rodríguez y Norberto Mojica, deberá ejecutar un plan
      de emergencia consistente en: la restitución del Programa de Fomento
      a la Transparencia Municipal (PFTM), la convocatoria a elecciones
      para subalcaldes, la destitución de Oficial de Cultura (y su
      reemplazo por una personalidad ética como Zulma Yugar), la
      reestructuración de la Intendencia Municipal, entre otros puntos.
      Si el interinato sirve sólo para administrar la corrupción que deja
      Terceros, entonces la opción del MAS, que guarda sus votos para el
      momento indicado, será la más factible vía censura constructiva, que
      será también una censura movilizada de la sociedad civil desde todos
      los barrios.
      En todo caso, el Alcalde que se va ya está pasando a la historia de
      nuestra ciudad como el más corrupto del que guardaremos triste
      memoria.
      ……………………………….
      llactacracia@...


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      BOLIVIA: RADIOGRAFÍA DEL CONFLICTO

      Por Rafael Bautista S.

      "Para el gobierno el conflicto era inevitable. Cometió muchos
      errores, pero el hecho de haber asumido el conflicto, constituye su
      grandeza". Así expresaba Franz Hinkelammert refiriéndose al gobierno
      de la Unidad Popular, cuando el golpe de Estado, orquestado por la
      CIA, destruía la democracia y el Estado de derecho y, en nombre de
      ellos, instauraba un régimen de terror (que fue el adoptado en
      nuestro país para destruir el Estado e imponer, vía "vuelta a la
      democracia", un modelo pensado para "desarrollar" nuestro
      subdesarrollo). La "operación quirúrgica": "cortar de raíz el cáncer
      del comunismo", consistía en "extirpar" todo proyecto de liberación,
      a sangre y fuego, para reordenar nuestras sociedades en torno
      al "american way of life"; de modo que, sin necesidad de
      intervenirnos después, seamos nosotros mismos quienes realicemos los
      deseos de los gringos, del modo más eficiente posible. Para Allende
      y la Unidad Popular el conflicto era inevitable. Si no lo asumía,
      probablemente habría sobrevivido a su periodo de gobierno, pero al
      precio de haber renunciado a transformar su propio país: la
      redistribución de la riqueza significaba tocar los intereses de la
      burguesía (que ve en eso un atentado a su vida, cuando en realidad
      no es más que un recorte a sus excesivos apetitos). Se habría
      esterilizado a sí mismo en el reformismo y habría quedado en la
      anécdota como otro gobierno más que prometió lo que no supo cumplir.
      Al asumir el conflicto (que representa cumplir lo prometido),
      arriesgó su propia muerte; pero al hacerlo entró en la historia de
      liberación de nuestros pueblos y se quedó como referente inevitable
      de todo proceso de liberación. Es decir, no murió. Porque la
      experiencia del socialismo democrático de Allende es lo que vive a
      través del asesinato de un pueblo valiente que, en su memoria,
      resucita la esperanza de nuestros pueblos de construir una patria
      más justa y digna. Una posibilidad que nunca ha desmayado, porque es
      una utopía que nunca ha fracasado. Sino siempre intentaron
      destruirla; como ahora intentan en Bolivia.

      El caso boliviano pasa por los mismos riesgos. Recomponer un país
      destruido por la injerencia externa, producir relaciones económicas
      y políticas más justas y dignas, pasaba necesariamente por afectar a
      los beneficiarios de la exclusión y la miseria crónica de nuestro
      pueblo. El conflicto se hizo inevitable y el asumirlo estableció la
      diferencia entre quién miente y quién dice la verdad. Si siempre se
      promete pan al pueblo pero nunca se lo cumple, entonces eso
      demuestra que ese acto simple no es nada simple; asegurar el pan
      para todos es remover toda una forma de vida que se sujeta no sólo
      en instituciones objetivas sino hasta en la propia conciencia
      social, es decir, en la subjetividad de esta sociedad. Porque es una
      forma de vida que se sostiene precisamente en el "no dar".
      Individualismo hecho credo, falsa vinculación que no une, sino que
      excluye: Compito ergo existo; o sea: Yo soy si tú No eres; es decir:
      Yo vivo si tú No vives. Entonces se entiende que este individuo (el
      individualismo hecho razón de vida de una sociedad que se mueve en
      torno al afán de riqueza) vea en los derechos de los demás un
      atentado a sus derechos. El "no dar" constituye su seguridad; es
      decir, su desarrollo consiste en el no desarrollo del resto:
      excluyendo y sometiendo al resto es como goza de los beneficios que
      reclama para ser lo que quiere ser. Esto es lo que también
      constituye su condición colonial. Porque redistribuir los ingresos y
      las oportunidades es tanto como destapar la ignorancia y la
      incapacidad de las elites oligárquicas; más aun, es descubrir su
      postizo y hueco rol dirigencial. Es desmontar la mentira y descubrir
      la verdad.

      Desde un enfoque más bien ecuánime se podría decir: este gobierno
      sólo ha estado cumpliendo todo lo que los gobiernos anteriores han
      prometido, pero nunca tuvieron la voluntad de cumplir (prométele
      todo al pueblo, pero guay de que le cumplas algo). Porque cumplir
      significa hurgar la mugre, y es mejor no tocar la mugre porque así
      se destapa todo. Por eso la oligarquía ofrece todo, porque así hace
      política: tapa bocas con promesas que se lleva el viento (y con él
      las riquezas). El pecado consistía en cumplir las promesas. Es lo
      que la oligarquía boliviana (sobre todo la cruceña, la más
      beneficiada, después de las transnacionales, del robo de nuestras
      riquezas, en el periodo neoliberal) no le perdona a Evo Morales.
      Porque eso demuestra que las promesas sí pueden cumplirse. Entonces
      se destapa la mugre: el mentiroso se descubre en su mentira y el
      asesino aparece como lo que es. Descubierto, trata de ocultarse,
      siempre, en la mentira, por eso manda a sus esbirros a acabar con la
      verdad.

      El error necesita de la verdad, por eso parte de ella. Pero la
      mentira no puede convivir con la verdad: la mentira es la negación
      absoluta de la verdad. Por eso la lógica del asesino (cuando se hace
      con el poder) consiste en encubrir constantemente la verdad, por eso
      acude a la ley, porque esta santifica su proceder y le permite hacer
      lo que quiere. El esclavo nunca pudo acudir a la ley, porque la ley
      no lo protegía. Por eso produce revoluciones, para transformar la
      ley. Pero el asesino se ampara en la ley. Porque la ley lo protege,
      porque ha sido hecha por él. Por eso es idólatra de la ley: tocarle
      la ley es tocar a su ídolo. Por eso opta por la Matonomía
      (autonomía), para que su costumbre siga siendo ley. La soberbia
      proviene del idólatra: al poner la ley por sobre la vida de los
      demás, se pone a sí mismo como dios. Por eso, aunque es minoría, no
      se somete; aunque la mayoría sean todos, sólo le interesa sus
      deseos; él se vuelve juez de sí mismo, así pierde sentido de
      realidad: si no reconoce autoridad alguna entonces no reconoce culpa
      alguna; para asegurar sus derechos es capaz de acabar con todos;
      pero al hacerlo, acaba consigo mismo, porque acaba con la misma
      sociedad que dice defender. Pero eso no le preocupa, porque su afán
      de poseerlo todo le nubla la posibilidad de estimar las
      consecuencias de todo aquello. Por eso escupe altanería y soberbia:
      exige perdón el asesino, disculpas el agresor. Por eso los prefectos
      fascistas quieren ver al Evo de rodillas, porque cada palabra del
      indio les desenmascara. Por eso el asesino y el agresor se amparan
      en la mentira y, desde allí, persiguen la verdad para asesinarla.

      El conflicto proviene de su resistencia a cambiar, de su resistencia
      a reconocer la humanidad del Otro: yo soy si Tú eres; yo vivo si Tú
      vives. Pero el egoísmo del individualismo piensa todo lo contrario;
      concibe la vida de los demás como amenaza a su vida, por eso busca a
      sus iguales y forma con ellos comparsas y logias, enjaulando su
      libertad con el dinero que posee. El dinero le hace libre y es la
      marca que tiene en la frente para reconocer a sus semejantes; pero
      ni entre sus semejantes se siente seguro, porque su afán competitivo
      (acaparador) le hace desconfiar de todos, menos de aquello ante lo
      cual es todo un devoto y muestra la piedad fetichista que, en el
      fondo, sostiene su forma de vida: no confía en la humanidad, confía
      en el dinero. Si se pone él mismo como dios, no cree en Dios,
      entonces, ¿cómo va a creer en el ser humano?; por eso prefiere creer
      en las cosas, en el dinero que compra las cosas que se le antoja,
      por eso es fetichista, porque pone a la cosa, el dinero, en lugar de
      Dios. Por eso su desprecio a la vida de los demás es coherente con
      la lógica que le mueve en su vida diaria: ganar no tiene límites y
      todos se convierten en un medio para que él gane siempre más, por
      eso no tiene conmiseración al explotar a los demás, sobre todo si
      son indios. Pero el fin que persigue no es ni siquiera él mismo sino
      la ganancia. Toda relación humana se convierte en relación
      mercantil, de modo que todo se mide de acuerdo al beneficio
      lucrativo; hasta la amistad, la paternidad o el amor se convierten
      en inversión de capital, de satisfacción y consumo; lo que es peor,
      todo este desbarajuste aparece como lo "racional en sí", porque todo
      acto "racional" ha sido, previamente, reducido a la eficiencia y a
      la utilidad. Si es eficiente matar gente para que viva este
      individuo, entonces, es un acto "racional" que este individuo
      persiga, patee, escupa y acabe con aquellos que se oponen a
      su "libre" acción de hacer lo que le de la gana.

      Pero el conflicto también aparece en el individuo que se define
      socialmente como "clase media". Porque si este aspira a estar entre
      los grandes, él mismo se ofrece a defender a los grandes y aplastar
      a los de abajo. La sociedad que defiende este individuo se desnuda
      como lo que realmente es y, cuando opone resistencia a su
      recomposición estructural, muestra su grado de dependencia: el débil
      siempre se apoya en el fuerte. La debilidad de la clase media
      consiste en su dependencia; como aspira siempre a los privilegios,
      apuesta siempre a descargar en los pobres el precio de todos sus
      antojos. Entonces, la estabilidad de una sociedad así, se produce
      sometiendo al pueblo, empobreciéndolo lo suficiente (que nunca es
      demasiado) para sostener los ingresos de poderosos y subalternos:
      oligarquía y clase media. Esto muestra el carácter conservador de la
      clase media, que es, en definitiva, el sostén legitimatorio de la
      oligarquía.

      Se trata entonces de un conflicto cualitativo. La clase media se
      incluye en el discurso de la oligarquía, porque persigue ella misma
      ser eso; y se apoya en el dogma que le proporciona estatuto de
      superioridad: el racismo. De este modo se diferencia del resto y
      sobre esta diferencia construye sus aspiraciones. Ella es la reserva
      de reclutamiento que posee la oligarquía a la hora de aparecer el
      conflicto (el precio para ser relevo de la clase dominante es
      mantener el sistema intacto, y es la que, en nombre de
      la "ley", "democracia", "libertad", etc., garantiza, en definitiva,
      la conservación del sistema). Entonces la oposición se hace evidente
      y la mediocracia se las ingenia para encubrir la naturaleza del
      conflicto; por eso opone sociedad contra gobierno, cuando se trata,
      en realidad, de la oligarquía contra el pueblo (y contra el gobierno
      del pueblo). La fabricación del oponente es fundamental (el
      gobierno es indio y los indios son revanchistas) para que se
      constituyan oligarquía y clase media en bloque. El oligarca se
      apropia del demos de la democracia y se presenta a sí mismo como
      pueblo, y reúne en torno a él a todos sus reclutados, para que
      defiendan sus intereses que, previa manipulación mediática, aparece
      como el "interés general" (por eso no es raro que gente sin
      propiedad alguna se preocupe por la supuesta y falsa confiscación de
      la propiedad privada, el absurdo que significa escuchar a un
      empleado que hace suyas las cuitas del latifundista). Entonces acude
      al imaginario de sus subalternos y les señala el enemigo: el indio;
      operación que enciende su racismo guardado y constituye un esbirro
      con sed de venganza. La condición colonial se actualiza: para ser
      como el blanco tenemos que eliminar al indio que tenemos dentro. El
      desprecio de saber lo que uno es, en el fondo, se escupe entonces
      contra el que recuerda aquel origen. El desprecio al presidente
      indio que siente este individuo es desprecio a sí mismo, porque este
      presidente le recuerda, en definitiva, lo que es.

      Si el racismo constituye el sedimento de esta subjetividad, el afán
      de riqueza constituye el núcleo de sus aspiraciones. Su odio a los
      pobres es, de ese modo, coherente con su lógica: es más rico cuanto
      más pobres haya; es decir, la riqueza es medible por la cantidad de
      pobreza que produce. Inequidad que, una vez racializada, naturaliza
      la pobreza, y el aspirante a rico puede dormir tranquilo: los pobres
      son lo que son porque son "inferiores". En el fondo, es el racismo
      el que produce la naturalización de las desigualdades sociales y
      económicas, no sólo como el instrumento idóneo de clasificación
      social sino como eje legitimador de relaciones de dominación. Pero
      la dominación moderno-colonial no es abstracta, su especificidad es
      económica, es decir, su dominación consiste en "privar" a los demás
      de los medios de subsistencia y, con ello, producir más miseria para
      generar más riqueza. Sólo produciendo miserables, el capital puede
      contar con trabajo cautivo para desarrollarse al infinito; ilusión
      que exagera irracionalmente el neoliberalismo, porque este sólo sabe
      (parafraseando a Marx) globalizar todo socavando las dos únicas
      fuentes de riqueza: el trabajo humano y la naturaleza (por eso
      condena a la miseria al 80% del planeta y anula, explotando
      irracionalmente, la capacidad reproductiva de la naturaleza). De ese
      modo se desnuda esa lógica que dirige el afán de riqueza, lógica del
      asesino y del ladrón, que hurta para sí la potestad de las leyes y,
      de ese modo, santifica su forma de vida: ya no necesita robar. Al
      imponer su ley, lava su fortuna mal habida y lava su conciencia: el
      pecado se vuelve virtud y el mal se transforma en bien. La inversión
      trastorna todo: "Si el rico habla, todos le aplauden; aunque diga
      necedades le dan la razón. Pero si el pobre habla le insultan;
      hablará con discreción y nadie le reconocerá. Habla el rico y todos
      callan. Pero habla el pobre y dicen: ¿quién es este? Y si se
      propasa, todos se le echan encima" (Eclesiástico 13:26-29).

      La grandeza consiste entonces en defender a los pobres, porque no
      hay quién los defienda; y frente a la ley, son sólo el sacrificio
      necesario que necesita esta para mostrarse magnánima y poderosa. Se
      trata de defender a las víctimas y hacerle frente a los poderosos.
      Es David contra Goliat. Es Espartaco contra el imperio romano. Son
      quinientos años que se acumulan en la soberbia de los poderosos. El
      conflicto se produce al destapar lo podrido que está una sociedad
      que se sostiene gracias al racismo, la discriminación, la
      injusticia, la desigualdad, la exclusión, etc. Una sociedad así,
      sólo puede mirarse al espejo con los ojos cerrados (estética que
      realizan los medios) y creer en lo que le hacen creer. Es una
      sociedad que recurre a los calmantes (cosas que su dinero adquiere
      para tapar su hueca existencia) para olvidar su enfermedad crónica,
      que deposita en el maquillaje su afán de verse bien; por eso se
      vuelve adicta, porque en su putrefacción le gusta vivir de ilusiones
      y no encarar su realidad. Por eso se resiste a asumir lo que, en
      verdad, es; prefiere mentirse a renunciar a la forma de vida a la
      que le han acostumbrado, en la cual se ha de-formado. Por eso no
      escucha, y sólo escupe odio cuando se le muestra que es su forma de
      vida la que le produce la enfermedad y el desequilibrio. Necesita de
      voluntad para cambiar, pero es ella misma la que se resiste; si la
      adicción puede más que la voluntad, entonces persigue su propia
      muerte: creyendo ser libre y no someterse a nadie, acaba siendo
      esclava de sus propias pasiones (las que, en definitiva, le nublan
      toda opción racional).

      Es la sociedad criollo-mestiza boliviana (oligarquía y clase media).
      Amparada ahora por sus damas de honor: la embajada gringa y la
      mediocracia, autóctona y foránea. Estas le dicen lo que ella quiere
      oír, por eso encuentra en sus faldas el lugar de sus certidumbres
      huecas, que sólo se amparan en la altanería y el desprecio al indio.
      Su desprecio por la nueva Constitución es desprecio por aquellos que
      la realizaron. Frente a este su "enemigo declarado" se aglutina una
      sociedad enferma y escupe a este sus improperios. Por eso señala en
      el Otro sus propios prejuicios: la sed de venganza le corresponde a
      ella, porque no tolera que el oprimido haya levantado la voz, que el
      pongo haya hecho una constitución, que el indio sea gobierno. Es
      ella la que precisa educarse para emanciparse de sus taras y sus
      prejuicios. La ignorancia no proviene de aquellos que fueron
      privados de educación sino del sector que, supuestamente culto,
      muestra la barbarie que produce su de-formación; porque una
      superioridad afirmada sobre la discriminación y la negación del Otro
      (en este caso el indio y el pobre), sólo puede ser expuesta por la
      fuerza y jamás por la razón (eso es lo que encubre su cultura
      citadina).

      Para la clase media, el conflicto es violencia que recae sobre ella.
      Es lo que le hacen creer y es lo que quiere creer. Por eso culpa de
      la violencia al Evo y quiere ver en el pasado el paraíso al que
      quisiera volver; "antes vivíamos sin odios ni rencores" dice y, al
      hacerlo, justifica las dictaduras y el neoliberalismo (que produjo
      además su propia merma económica). Cree ser el sostén de la economía
      por los impuestos que paga; cuando ese mismo argumento debiera
      servirle para enjuiciar a una oligarquía que siempre vivió
      hipotecando al país con sus deudas, haciendo de ellas deuda pública
      (pagada también por la clase media). Pero ni siquiera es capaz de
      admitir que son los excluidos de la economía quienes, en definitiva,
      le sostienen; porque es la privación y el sometimiento de las
      grandes mayorías lo que permite que exista un sector medio
      articulado a la reproducción del capital privado; que su educación
      es posible por la marginación de otros a la educación; que los lujos
      que se brinda son privaciones y miseria en otros, porque una
      economía desigual, sobre todo cuando es dependiente y
      subdesarrollada, sólo puede calmar el apetito exigente de los pocos
      a costa de los muchos. Quiere vivir como se vive en el primer mundo,
      por eso trabaja para los poderosos, siendo parte funcional de una
      extracción inaudita de riqueza, que priva a todo un país de la
      posibilidad de alimentar de un modo justo a todos sus hijos. Cuanto
      más asciende en la escala social, más aumentan sus deseos, y más la
      posibilidad de empobrecimiento de su propio país. Por eso comienza a
      ver en el exterior la medida de sus aspiraciones. Y toda la de-
      formación que recibe, maniobra un desprecio elocuente por lo que le
      rodea: la pobreza, de la cual es cómplice.

      Por eso resulta paradójico que, mientras el pueblo se alfabetiza, la
      clase media (Universidad pública y privada) salga a patear, escupir
      y matar (como en Cochabamba, Sucre y Santa Cruz). Esa es la
      constatación empírica de su de-formación. Por eso la "culta Charcas"
      escupía como llama, mientras cantaba: "el que no salta es llama", o
      sea, indio. Por eso en Santa Cruz y Cochabamba los "defensores de la
      democracia", aprendían a jugar béisbol golpeando cabezas de indios.
      Y ahora, en Santa Cruz, hacen de su Matonomía (autonomía) la medida
      del bien y del mal. Ya ni la Biblia (a la que manipulan a su antojo)
      es recurso para discernir el bien del mal sino sus estatutos
      matonómicos, para eso les basta su decálogo. Porque tienen además a
      la jerarquía eclesiástica (como es su costumbre) santificando, en
      nombre del crucificado, sus más entrañables principios. Actitud que
      mantiene la iglesia desde que es cristiandad. Necesita del poder,
      por eso hace un pacto diabólico. "Nadie puede servir a dos amos",
      pero la cristiandad apostó siempre por ello: predicó el reino de los
      cielos, pero justificó teológicamente el reino de este mundo. Por
      eso se instala en Roma y, desde allí, transforma una teología de
      liberación en una teología de dominación. Esa teología, entre otras
      cosas, es el apoyo moral que reciben los príncipes de este mundo
      para justificar todas sus acciones: opresión y dominación. Entonces
      la inversión se produce: predican el cielo pero producen el
      infierno. Por eso no es raro que los matonomistas acudan incluso a
      la doctrina social de la iglesia: el sujeto es anterior al Estado.
      Porque este sujeto no es el ser humano sino el sujeto burgués, y la
      determinación fundamental de este sujeto es la propiedad privada;
      por eso la lectura correcta de la sentencia es: la propiedad privada
      es anterior al Estado. Pero con eso la iglesia no hace otra cosa que
      desmentir a la propia doctrina cristiana, porque hasta Santo Tomas
      la propiedad privada no era sino institución positiva, o sea,
      histórica, o sea, humana. No divina. Es más, si la iglesia fuese
      fiel con el libro sagrado tendría que condenar toda forma de
      propiedad privada, pues hasta la comunidad apostólica se regía por
      la propiedad común de los bienes: "Perseveraban en oír la enseñanza
      de los apóstoles y en la unión, en la fracción del pan y en la
      oración; y todos los que creían vivían unidos, teniendo todos sus
      bienes en común; pues vendían sus haciendas y posesiones y las
      distribuían entre todos según la necesidad de cada uno", (Hechos
      2:42-45). Forma de vida que realizaron (o sea, hicieron posible)
      jesuitas y guaraníes en las Reducciones. Mientras los jesuitas
      fueron los educadores de Europa, casi por dos siglos, propagaron
      este ideal como la utopía de una sociedad acorde al espíritu
      cristiano. El socialismo utópico tiene ese origen, de modo que el
      socialismo científico aparece como nieto de la forma de vida que
      practicaban jesuitas y guaraníes en el Nuevo Mundo (cuando expulsan
      del Nuevo Mundo a los jesuitas en 1767, por presión de España y
      Portugal, y acaban con las Reducciones, el obispo enviado por Roma
      critica esa forma de vida y asegura: "he oído de semejantes y
      disparatadas ideas en algunos radicales"; a lo cual replicaba un
      jesuita: "pero si era la forma de vida de los primeros apóstoles").

      Es la misma arenga que se escucha en nuestros cardenales o
      monseñores. Por eso, para aplacar la violencia se dirigen al
      gobierno, pero bendicen diariamente las agresiones que promueve la
      oligarquía cruceña (no en vano el alto mando eclesial boliviano se
      instala en Santa cruz). Se reproduce la situación chilena del 73.
      Pues fue la jerarquía eclesiástica la que bendijo el golpe de
      Estado; preparando además, todo ese año, la religiosidad de los
      creyentes para que consintieran el golpe como una "obra de paz", un
      sacrificio que se le hacía a Dios para "restablecer el orden" y,
      otra vez, "la democracia". Se trata de una iglesia que justifica el
      orden y congrega a su rebaño para defenderlo, o sea, llama a una
      nueva "cruzada" (como hacía cierta iglesia en Sucre, que arengaba
      contra la Constituyente y ofrecía sus instalaciones como trinchera
      de lucha; pero en octubre de 2003 no permitió la instalación de un
      solo piquete de huelga contra la masacre neoliberal de Sánchez de
      Losada, porque aseguraban que la iglesia estaba al margen de la
      política). Si la iglesia ha reconocido los valores de la sociedad
      burguesa como sus valores, entonces el cuestionamiento de estos
      resulta, para ella, un cuestionamiento a su divinidad misma. Ha
      secularizado a Dios, y su reino lo ha identificado con la sociedad
      burguesa; de modo que ha fetichizado el orden actual y se postra
      ante este como ante un ídolo (hechura de manos de hombres,
      que "tienen ojos y no ven, tienen oídos y no escuchan", por eso
      nunca escuchan al pueblo, ni ven los sufrimientos que padece). Por
      eso predican el "desarme espiritual", porque eso significa dejar las
      cosas como está, que el poderoso siga explotando y sometiendo, y que
      esta sociedad siga viviendo en el autoengaño, creyendo hacer el bien
      cuando reproduce el mal, justificando un orden que le "priva" al
      prójimo de lo elemental de la vida: trabajo, salud, educación,
      cultura.

      La especificidad de la propiedad privada consiste precisamente
      en "privar" a los demás de propiedad. Si no hay regulación de esta,
      entonces se produce la muerte del prójimo ("me quitas la vida cuando
      me quitas los medios con los cuales vivo", Shakespeare dixit). Cosa
      que la iglesia no admite; porque al reconocer al sujeto anterior al
      Estado no está dispuesta a admitir al ser humano anterior a la
      propiedad privada; de lo contrario, tendría que admitir un sujeto
      con necesidades, vulnerable, que justificaría un Estado que haga
      suya la defensa de los pobres, frente a los ricos. Lo cual le
      posibilitaría una nueva y más adecuada lectura del evangelio. Pero
      su pacto diabólico, con el reino de este mundo, le impide revisar
      sus dogmas, que pone por encima del mismo texto que considera
      sagrado. En el día del juicio, dice el Mesías, el criterio de la
      resurrección no será la cantidad de padrenuestros o avemarías que
      hayan hecho sino les dirá: "Apartaos de mi malditos. Porque tuve
      hambre y no me disteis de comer; tuve sed y no me disteis de beber;
      fui peregrino y no me alojasteis; estuve desnudo y no me vestisteis;
      enfermo y en la cárcel y no me visitasteis. Entonces ellos
      responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, o
      sediento, o peregrino, o enfermo, o en prisión, y no te socorrimos?
      Él les contestará diciendo: en verdad os digo que cuando dejasteis
      de hacer eso con uno de mis hermanos menores, conmigo dejasteis de
      hacerlo" (Mateo 25:41-46). Los hermanos menores son siempre los
      pobres, por eso las bienaventuranzas se dan a los
      pobres: "Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de
      Dios", y a los ricos les dice: "¡Ay de vosotros, ricos, que tenéis
      vuestro consuelo! ¡Ay de vosotros que ahora reís, porque lamentareis
      y llorareis!" (Lucas 6:24-25). La palabra es obra de justicia, y lo
      que está describiendo el Mesías es que no hay crimen impune, que el
      robo del trabajo ajeno (lo que produce riqueza en unos pocos y
      pobreza en los muchos) acaba por maldecir la vida misma de quien
      provoca este desajuste. Si el Mesías es el camino, la verdad y la
      vida, entonces la iglesia debiera, como imperativo, deducir una
      política y una economía acorde con ese espíritu. Pero una iglesia
      pactada con el poder produce totalmente lo contrario.

      Justificando el orden vigente, ya no apuesta por el cielo que
      proclama, por eso lo arroja más allá de la vida (lo vuelve imposible
      de realización); así ya no reivindica la vida del Mesías sino sólo
      su muerte: ya no importa cómo vivió sino cómo murió. Se transforma
      en una iglesia de la muerte y predica la muerte. Así fue la
      cristiandad medieval. La actual ya no necesita recurrir a una
      cultura apocalíptica de la muerte, porque el relativismo (que es la
      secularización del politeísmo griego y romano) y la moral modernas,
      le otorgan la apatía y la indolencia necesaria (que interpreta como
      paz espiritual) para lidiar con el infierno que ha ayudado a crear.
      Cada misa que realiza festeja, de este modo, la muerte del prójimo;
      porque el sacrificio ofrecido a su Dios no es otra cosa que lo
      robado a los pobres, que es lo que el rico lleva a su iglesia, a
      comulgar con los suyos; una fiesta donde se festeja la privación de
      los demás, la muerte del prójimo: "Mata al prójimo quien le priva de
      la subsistencia, y derrama sangre el que retiene el salario del
      jornalero" (Eclesiástico 34:26-27).

      Por eso Santiago no es nada complaciente: "Y vosotros los ricos,
      llorad a gritos por las desventuras que os van a sobrevenir. Vuestra
      riqueza está podrida... El jornal de los obreros que han segado
      vuestros campos, defraudado por vosotros clama, y los gritos de los
      segadores han llegado a los oídos del Señor... Habéis condenado al
      justo, le habéis dado muerte sin que él os resistiera" (Santiago 5:1-
      6). Sin duda también Santiago sería llamado violento por la
      jerarquía eclesiástica actual. Pero de allí viene la tradición
      profética que, por acá, la continuó el padre Luís Espinal y fue
      también el justo condenado que, por defender a los humildes, se
      enfrentó al orden que hoy defiende la iglesia. Es el mundo que
      aborrece a los profetas y que aborreció al Mesías: "Si el mundo os
      aborrece, sabed que me aborreció a mí primero que a vosotros" (Juan
      15:18). Ese mundo por aquel entonces era el imperio romano, ahora es
      el imperio gringo; adonde van a buscar refugio los asesinos, como
      Sánchez de Losada, o a recibir instrucciones quienes prefieren ver
      destruido su país que verlo libre, como los prefectos de la media
      luna. Es el reino de este mundo que tiene a sus ejércitos para
      acabar con los insurrectos, tiene a las oligarquías nacionales para
      gestionar sus intereses, tiene a los grandes medios de comunicación
      para manipular a la opinión pública y aglutinarla en torno a sus
      apetitos, y tiene a las iglesias para justificar teológicamente su
      orden. La acumulación de sangre humana en capital necesita una
      absolución extraordinaria y esta la otorga una teología que
      trasforma el mal en bien y el bien en mal.

      Una teología de dominación justifica siempre la violencia de la
      dominación; ya no dice "en el principio era la palabra", sino "en el
      principio era la paz", que no es más que guerra disfrazada. La
      guerra suspende toda ética, la vuelve ridícula, de modo que la razón
      se convierte en razón de guerra, estratégica, racionalidad
      instrumental, medio-fin, lógica costo-beneficio; la política
      (secularización moderna de la teología medieval) se vuelve "la
      guerra continuada por otros medios". La injusticia, la desigualdad,
      la opresión, etc., son guerras disfrazadas contra la propia
      humanidad y también contra la naturaleza. Se trata de, como expresa
      el Salmo 73: "la paz de los impíos". Porque "no hay para ellos
      tormentos; están sanos y rollizos". Porque los impíos "no tienen
      parte en las humanas aflicciones y no son atribulados como los otros
      hombres", por eso son soberbios y la soberbia "los ciñe como collar,
      y los cubre la violencia como vestido... Motejan y haban
      malignamente, y altaneramente declaran sus propósitos perversos".
      Así producen la violencia que le increpan al Otro: "Por eso el
      pueblo se vuelve tras ellos".

      Una teología de dominación tiene necesariamente que invertir todo en
      nombre del espíritu que proclama. Pero ese espíritu resulta ya de la
      inversión producida: ya no es el espíritu santo (el Ruaj haKodesh)
      sino el espíritu burgués, que es la contraseña que le permite a la
      iglesia entrar a ser parte del orden burgués, del reino de este
      mundo. Donde el asesino inventa su propia ley (amparada en su
      carácter ahora divino, santificada por la iglesia), de la cual él
      mismo es criterio legal; el asesino de cuello blanco cubre entonces
      sus desechos, como los gatos, mediante leyes. Es el paso del simple
      matonaje a la mafia organizada; si antes mataba él mismo, ahora mata
      sin mancharse las manos. Pero si su ley se pone en cuestión,
      entonces regresa a lo que es. Por eso amenaza y persigue a las
      víctimas, porque ellas le recuerdan su origen; le muestran la
      mentira que sostiene su existencia. Ese descubrimiento le obliga a
      matar otra vez.

      Y le obliga a regresar con los mismos actores. Mientras Bolivia se
      debatía en la guerra del pacífico, Gabriel René Moreno (el
      intelectual cruceño al servicio de la oligarquía) y Aniceto Arce (el
      empresario sucrense beneficiado de la guerra contra su propio país),
      se paseaban en Santiago, en la capital del enemigo, por invitación
      del enemigo. Ahora, otros Morenos y Arces buscan afuera el apoyo
      para acabar con lo que siempre han despreciado: el indio que hay
      adentro. Ese es el fin que persigue su matonomía. No es de extrañar
      que el refugio de realistas y conservadores, Sucre, ahora sea el
      caldo de cultivo del racismo de la oligarquía cruceña (racismo
      cultivado, entre otros, por el "célebre patricio" camba Gabriel René
      Moreno). Desde allí se tejió el odio contra el indio de modo
      específico. Porque el odio contra el indio apareció explicitado como
      el odio contra el aymara. No importó tanto la traición de Pando en
      la guerra federal, porque era una traición entre iguales. Lo que no
      soportó la sociedad sucrense (y criolla en general) fue el
      levantamiento de Willka Zarate y su ejercito aymara. La capacidad de
      sobrevivencia y organización (pese a las paupérrimas e indigentes
      condiciones en que le condenó la república) de la nación aymara
      despertó en la sociedad criolla, no un sentimiento de admiración,
      sino de odio especifico contra aquel que se había levantado contra
      sus patrones. Si era posible soportar la "nobleza" incaica o la
      presencia "pintoresca" de los guaraníes (así los describe Moreno),
      porque su presencia era inofensiva para la cultura citadina, la
      presencia aymara nunca la dejó descansar tranquila. Golpeada ya la
      seguridad criollo-mestiza por los cercos aymaras de 1780, despertó
      el miedo que obligó a la oligarquía a buscar siempre su legitimidad
      afuera, haciéndose dependiente de los intereses foráneos, sin tener
      nunca la capacidad de congregar a sus propios explotados, de los
      cuales vivía, gracias al tributo obligado, y aun vive, porque son
      quienes le alimentan. Esta incapacidad, para no aparecer como lo que
      es, se fue cultivando como odio, en su de-formación cultural. Por
      eso no es raro que la insensatez y la demencia, que provoca el odio,
      aparezcan de modos elocuentes en Sucre, Cochabamba, Tarija, Santa
      Cruz, etc. Ello demuestra dónde está el verdadero atraso cultural y
      social.

      Atraso que se manifiesta en el rechazo a ser gobernados por sus
      considerados pongos, atraso que muestra la verdadera cara de la
      democracia que defienden, democracia restringida para los patrones y
      sus caporales. Si la clase media muestra ahora su cara fascista, es
      porque manifiesta su conformación como espacio de disponibilidad
      social que necesita la oligarquía para preservar su orden. Y para
      aglutinarla no necesita interpelarla racionalmente sino sólo
      encender el sedimento irracional que la constituye en lo que es. Por
      eso la opinión pública se deja a merced del periodismo, que no sabe
      sino fragmentar la realidad en noticia y reducir lo que sucede en
      los estrechos y superficiales márgenes que le brinda su concepción
      instrumental de la comunicación. Un sector tan influenciado
      mediáticamente no atiende a razones, por eso cree ingenuamente en
      los eslóganes propios del anticomunismo gringo: que ahora los indios
      se comerán a los niños, que expropiará el Estado todos los bienes,
      que los hijos serán propiedad del partido, etc. Se dice que el
      gobierno no tiene la capacidad para ganarse a la clase media; pero
      esa afirmación es incompleta, porque no pregunta primero si la clase
      media está dispuesta a cambiar racionalmente; si no lo está,
      entonces todo intento racional es inútil. Si la clase media sostiene
      sus certidumbres no en ideas sino en eslóganes, entonces ni siquiera
      el gobierno más sabio e ilustrado podrá algo con un sector tan
      influenciado por la manipulación mediática. Pero a diferencia de la
      opción oligárquica, el pueblo siempre tendrá mayor perspectiva: ante
      la violencia amenazante siempre imaginará alternativas. El
      arrinconamiento es propio del que no imagina soluciones, del que
      propicia el enfrentamiento.

      La apuesta de liberación del pueblo es interpelación para la
      sociedad. Es sacarla de su autismo y mostrarle como lo que ella es.
      El proceso de totalización de una sociedad se da en su negativa a
      escuchar la palabra interpeladora del Otro. Palabra que la saca de
      su seguridad y le remueve sus certidumbres, porque es enjuiciamiento
      de su propia inconciencia: "Pertenece a los que tienen hambre el pan
      que guardas, a los desnudos el manto que conservas en los cofres, al
      descalzo los zapatos que se pudren en la despensa, al pobre el
      dinero que atesoras. Cometes tanta injusticia como personas hay a
      quienes deberías ayudar" (San Basilio). Por eso los congregados en
      la sociedad citadina se niegan a escuchar y tratan, por todos los
      medios, de acallar esa voz, porque esa voz prende el remordimiento y
      le provoca mirarse al espejo como lo que realmente es. Por eso
      prefiere el falso halago y la conmiseración (hay que hacerle
      caricias al caballo para montarlo), la farándula, el "pan y circo"
      (así trata el poderoso a la plebe, que en eso se convierte una
      sociedad que ve en la farándula su ideal de vida). Por eso la
      pregunta no es si un gobierno tiene o no capacidad de ganarse a la
      clase media (que es básicamente el eje de identificación de toda la
      sociedad citadina), o si la radicalidad del pueblo debería bajar sus
      tonos. La pregunta es si este sector es posible de ser interpelado
      racionalmente.

      En la lógica usual de la política, ganarse a la clase media
      significa ceder. Pero aquí ceder es ceder todo; porque sus
      reivindicaciones son sólo disfraces que está usando la oligarquía
      para imponer sus intereses. Se puede decir que la clase media fue
      siempre la beneficiada inmediata de todas las luchas populares (los
      incrementos salariales, la estabilidad laboral, el rechazo a la
      especulación y al alza de precios, sin contar la lucha por
      democracia, los derechos humanos y sociales); porque la estructura
      económica es social y todo beneficio repercute en el conjunto, es
      decir, la lucha de los pobres siempre acaba beneficiando a todos y,
      primero, a quienes el goteo de la distribución de ingresos les llega
      primero. Por eso la recuperación de los recursos y la
      nacionalización beneficia incluso a quienes se opusieron a ella y
      ahora consideran su dinero. Esa es la verdadera legitimidad que
      justificaba la "guerra del agua" y la "guerra del gas", porque en
      Cochabamba o en El Alto se luchaba por todos, para beneficiar a
      todos. Las reivindicaciones que ahora esgrime la clase media no son
      legítimas, porque estiman exclusivamente un beneficio particular
      (que, en definitiva, va siempre contra el pueblo). El discurso
      regionalista es atractivo pero mentiroso, porque es la oligarquía
      latifundista la que, de este modo, intenta justificar sus intereses
      como aspiración regional; mover la sede de los poderes es una
      artimaña para modificar el eje de la hegemonía india al sur
      conservador; la matonomía cívica ya evidenció que busca deshacer el
      país en pedazos sin relación alguna. Pero la clase media no ve esto,
      porque los medios no le muestran eso; pero sí le alimenta de
      prejuicios y le inventa mentiras para empeorar su sordera. Al apoyar
      a la oligarquía afirma su dependencia ante ella y pacta sus
      beneficios a costa, otra vez, del pueblo.

      Revertir eso es una tarea de concientización, opción que los medios
      dificultan, pero que es el único modo de recuperar ese sector; si
      educación es emancipación, es porque es un proceso de liberación de
      los prejuicios y taras que una sociedad arrastra. Por eso la
      liberación es un proceso, no se da en un santiamén, es algo que se
      construye, desde el pueblo hacia todos aquellos que puedan ser
      congregados en torno a un horizonte de justicia y dignidad. Por eso
      la destrucción no es una opción que se plantee un proceso de
      liberación. La destrucción la promueve el que está acostumbrado a
      destruir. Un gobierno que asume el conflicto (que no es el poder,
      por eso lidia con el legislativo, el poder judicial, empresarios,
      ganaderos, terratenientes, medios, etc., que le impedirán efectuar
      las transformaciones) necesita construir las mediaciones para tener
      un pueblo organizado, una política de alianzas firme y duradera
      (para ir vaciando el bloque dominante de presencia real), de
      políticas de comunicación y coordinación para hacerle frente, sobre
      todo, a la mediocracia y a los grupos de poder. El poder originario
      radica en el pueblo y un gobierno sólo puede hacerle frente a la
      reacción fascista teniendo el apoyo del pueblo. Sin está
      legitimación no hay poder real. La nueva Constitución puede ser el
      motor de la participación popular; para eso se requiere un pueblo
      educado y crítico, sobre todo ante la manipulación mediática que
      hará, de hoy en adelante, todo lo posible para desprestigiar sus
      contenidos. Es sabido que habrá sectores que apostarán por un
      enfrentamiento (los prefectos y cívicos invocan al ejercito porque
      no cuentan con su pleno respaldo; a diferencia de Chile del 73, esa
      es una ventaja, como también el fracaso de la economía gringa y su
      pérdida hegemónica; pero eso no es garantía ante las demenciales
      salidas que busca Bush y sus aliados a la crisis que han generado);
      pero la sabiduría consiste no en llegar al enfrentamiento, sino en
      ganar sin llegar a este (desarmando al opresor se le quita sus
      únicas ventajas y, sin ellas, su soberbia se diluye); de modo que
      sea posible una comunidad de comunicación real, ya no un falso
      diálogo entre sordos y mudos, víctimas y cínicos, sino entre seres
      humanos, en condiciones de igualdad, de reparación y justicia.
      Perderá poder el opresor pero ganará en humanidad, perderá el rico
      en términos cuantitativos pero ganará cualitativamente, porque la
      explotación no puede ser ejemplo de vida. "Y Dios se hizo ser
      humano" quiere decir: todo ser humano es sagrado y todo acto de
      opresión es pecado. Si "la esclavitud de los hombres, es la gran
      pena del mundo", como dice José Martí, es porque, si de pecado
      hablamos, ese es el pecado estructural que cargamos.

      La Paz, diciembre de 2007
      Rafael Bautista S.
      Autor de "OCTUBRE: EL LADO OSCURO DE LA LUNA" y
      "LA MEMORIA OBSTINADA"
      Editorial "Tercera Piel", La Paz, Bolivia
      rafaelcorso@...

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      Agencia de Prensa Alternativa Humanista (APAH)




      Fuente: ANred

      DOMINGO 30 de diciembre de 2007
      Bolivia: El escenario que enfrenta la reforma constitucional


      Foto: SUB Coop
      A casi dos años de la asunción de Evo Morales como presidente de
      Bolivia, el país ha atravesado una serie de cambios en medio de
      crecientes tensiones entre los distintos sectores de poder
      tradicionales y los distintos espacios del campo popular, quienes
      oscilan entre el apoyo crítico y la oposición por izquierda. El
      colectivo Análisis de coyuntura realizó una minuciosa cobertura del
      proceso de reforma de la constitución boliviana, que deberá ser
      refrendada en un plebiscito que se realizará en 2008.



      Por Agencia

      Bolivia: El "ir hacia atrás" de la oposición en el camino del
      cambio. O "el caminar" con la unidad de Indígenas, Campesinos y
      Obreros.
      Nos concentramos este mes en la situación política de Bolivia y en
      la lucha política en torno a la sanción -ya definitiva al cierre de
      esta edición- de la nueva constitución, cuyo artículo 1º dice Estado
      Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre,
      autonómico y descentralizado, independiente, soberano, democrático e
      intercultural", que se funda "en la pluralidad y el pluralismo
      político, económico, jurídico, cultural y lingüístico, dentro del
      proceso integrador del país".
      Con sólo leer este artículo podemos imaginar todo el escenario
      desatado en relación al nuevo orden jurídico que el gobierno de Evo
      Morales, con el apoyo de los movimientos sociales con centro en la
      región andina, aspira a imponer sobre la totalidad de Bolivia.
      Justamente la zona de la media luna -como se denomina
      geográficamente a las regiones opositoras al gobierno central-, que
      reclaman autonomía y poco se identifica con los intereses de las
      comunidades originarias, son fuertes opositoras al cambio propuesto
      y en el devenir de la pelea por la reforma constitucional tomaron la
      vía del enfrentamiento armado contra las fuerzas que responden al
      gobierno central y con el propio pueblo.
      En el Análisis… Nº 87, trabajamos los problemas que impiden avanzar
      a la Asamblea Constituyente en Bolivia. En cuanto a la propiedad de
      la tierra, el Movimiento al Socialismo plantea darle el carácter
      obligatorio de función económico-social. A las que no cumplan con
      esto se les aplicaría la reversión de los predios al Estado.
      La oposición -Poder Democrático y Social (PODEMOS)- lo aceptaría
      previa indemnización; no así la idea de propiedad comunitaria. Sobre
      las autonomías departamentales no hay acuerdo. El MAS propone, en el
      marco de respetar a las "36 naciones indígenas", cuatro niveles
      autonómicos: Departamental, Regional, Indígena, Municipal;
      complementarios uno del otro, mientras que Podemos jerarquiza la
      subordinación del primero al último. Esta comisión de trabajo acordó
      11 competencias a los departamentos, pero la oposición exige 36.
      Estas fuerzas en pugna coinciden en la titularidad del Estado sobre
      los recursos naturales, pero difieren en la explotación y la
      consideración de licitaciones internacionales.

      Foto: SUB Coop
      También el desacuerdo se presenta en la posibilidad de reelección
      presidencial y el planteo de fusionar las cámaras en un parlamento
      unicameral. Vencido el plazo de la Constituyente -la prorroga
      termina el 14 de diciembre-, se dispuso lo que el oficialismo
      entiende "como una nueva traba de la oligarquía", según la
      calificación de la presidenta del cónclave, Silvia Lazarte (ver
      Análisis… Nº87), esta vez incorporando a la discusión retrotraer la
      Capitalidad Plena de los poderes del Estado a la ciudad de Sucre.
      Recordemos que luego de una breve guerra civil en 1899, La Paz
      alberga al poder Ejecutivo y al bicameral Legislativo. El poder
      judicial siguió residiendo en Sucre.
      En la voz del "podemista" Angel Villacorta, cuarto vicepresidente de
      la Asamblea, se sincera el objetivo de la acción opositora: "Si el
      tema autonómico se resuelve, el resto de los problemas de la
      Constituyente también lo hará por efecto dominó" (LTC 17/10).
      El complejo andamiaje institucional que permite seguir discutiendo.
      Meses atrás el alcalde de La Paz, Juan del Granado, llamaba la
      atención a la parte chuquisaqueña y los invitaba a pensar en la
      totalidad: "Compartimos plenamente con Sucre (ciudad) y chuquisaca
      (departamento) sus deseos y sus reivindicaciones de desarrollo, de
      progresos; pero que no puede ser a costa de La Paz, que no puede ser
      a costa de la unidad nacional, no puede ser a costa del proceso de
      cambio de la Asamblea Constituyente" (Los Tiempos de Cochabamba,
      4/9)
      En los últimos tres meses, las repetidas movilizaciones por la
      capitalidad -fundamentalmente sostenidas por universitarios,
      enfrentados a los que sostienen el proceso de cambio, donde los
      campesinos e indígenas tienen el protagonismo- impidieron las
      sesiones en plazo suplementario. Dos caminos se plantearon: el
      cierre temporal hasta agotar el tema de la capitalidad y el traslado
      de departamento. Declarando que no haría caso a la resolución de la
      Corte Superior de Justicia de Chuquisaca, que anuló la resolución
      que retiró del debate constituyente el tema de la capitalidad, la
      directiva de la Asamblea optó por declarar una pausa de 30 días que
      intente allanar los conflictos. Silvia Lazarte argumentaba: "No
      queremos que nos impongan la capitalidad, ni queremos pelear entre
      constituyentes. No queremos masacre aunque ellos quieren" (LTC
      11/9).
      En este receso, 12 de las 16 fuerzas políticas que participan en la
      Asamblea acordaron formar una Supercomisión para la concertación de
      temas de fondo y para que se garantice la culminación del debate. A
      esta instancia no se sumó Podemos. El Vicepresidente del gobierno
      del Estado, Álvaro García Linera, fue reconocido como "facilitador"
      del diálogo en este espacio. Esperanzado, dijo: "Existe la posición
      absoluta, la voluntad de relanzar la Asamblea Constituyente como el
      gran escenario de pactos estructurales de la sociedad boliviana para
      resolver los problemas que tenemos como estado desde la
      estructuración del país" (LTC 20/9). Acto seguido, esas fuerzas -el
      MAS, los tradicionales Unidad Nacional (UN), el Movimiento
      Nacionalista revolucionario (MNR), el Movimiento de la Izquierda
      Revolucionaria- Nueva Mayoría (MIR-NM) y 8 partidos menores y
      agrupaciones ciudadanas- firmaron un "Gran Acuerdo Nacional" para
      viabilizar la Asamblea. [1]
      Lo más destacado de este Acuerdo fue la confirmación en la forma de
      votar: la aprobación en grande del proyecto de nueva Carta Magna
      demanda solamente la mayoría absoluta de los votos, es decir por lo
      menos 128 de los 255 constituy
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