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Decimo quinto aniversario, Masacre de la UCA

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    MASACRE DE LOS JESUITAS, CASO NO RESUELTO - LA NOCHE CORTA Y DE LARGA AGONÍA http://www.libros.com.sv/edicion47/masacre.html El próximo 16 de noviembre se
    Mensaje 1 de 37 , 7 nov 2004
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      MASACRE DE LOS JESUITAS, CASO NO RESUELTO - LA NOCHE CORTA Y DE
      LARGA AGONÍA
      http://www.libros.com.sv/edicion47/masacre.html

      El próximo 16 de noviembre se cumplirá un aniversario más de la
      masacre de los mártires de la UCA. Aunque procesaron a sus verdugos,
      los responsables intelectuales se han abrazado con la "lógica de no
      abrir de nuevo las heridas" frente a uno de los crímenes más
      escabrosos del siglo.

      Claudia Melissa Sánchez
      El Periódico Nuevo Enfoque
      enfoque@...

      La comunidad jesuita prepara la vigilia de recordación del asesinato
      de seis de sus hermanos y dos colaboradoras. El recinto
      universitario se verá abarrotado por cientos de cristianos y
      solidarios quienes se concentrarán para recordar a sus mártires.

      Desde 1989, la Compañía de Jesús ha venido exigiendo justicia y
      tanto hoy como hace 15 y juzgó a los responsables de la masacre,
      estos quedaron libres gracias a la amnistía aprobada por la Asamblea
      Legislativa como parte del proceso de las negociaciones de paz.

      La comunidad religiosa ha exigido que se haga justicia con las
      personas quienes intelectualmente prepararon la masacre. Sin
      embargo, al menos por parte de la justicia salvadoreña, el tema
      jesuitas ha quedado como un horrendo y lamentable acontecimiento
      ocurrido en momentos en que en el país el estado de derecho se
      mantenía en un hilo.

      Los religiosos no piden venganza, más bien solicitan que se haga
      justicia por el bien de la misma democracia.

      Aunque para otros, no hay más que hacer, se detuvieron y juzgaron a
      los responsables e intentar reabrir el caso significaría abrir
      heridas de odio.

      ESA NOCHE

      La mañana del 16 de noviembre de 1989, una cinta informativa ubicada
      en la parte inferior de la televisión distrae la atención de unas
      caricaturas proyectada en canal 12 Telesistema. El resto de los
      medios de comunicación hacía su parte dejando perplejos a quienes se
      mantenían en sintonía.

      El reloj marcaba las siete y diez de la mañana: "Última hora...
      última hora... esta madrugada fueron asesinados los sacerdotes
      jesuitas Ignacio Ellacuría, Ignacio Marín Baró, Segundo Montes,
      Amando López, Joaquín López y López, Ramón Moreno y las empleadas
      domésticas Julia Elba Ramos y su hija Celina Ramos. Espera más
      información en un momento...".

      La piel de miles de salvadoreños se iba erizando por cada nombre que
      se leía de una lista que quebraba en silencio la garganta de
      cualquier ser humano e incluso, la de aquellos quienes habían
      adoptado por instigar a la violencia contrainsurgente a través de la
      cadena radial programada días después de la ofensiva del sábado 11
      de noviembre.

      Bastó esperar un par de minutos, los cuales pasaban muy lentamente.
      Aunque era preferible pensar que habría existido alguna
      equivocación. Pero la pesadilla se convirtió en realidad, más tarde.
      La imagen del Arzobispo de San Salvador Monseñor Arturo Rivera y
      Damas junto al provincial para Centroamérica y hoy Rector de la
      Universidad José Simeón Cañas UCA, José María Tojeira, cubrían con
      sabanas blancas los cuerpos de cuatro de los mártires. Entre ellos
      Ellacuría quien hacía menos de una semana, había regresado al país
      procedente de España, su tierra natal.

      Se trataba de una infame masacre que movía cualquier sentimiento.
      Las cadenas internacionales de noticias ensambladas en un hotel
      capitalino, confirmaron del hecho a viva voz. El mundo en especial
      España, vio con asombro un hecho ocurrido con toda impunidad y que
      sólo se habría vivido durante las grandes guerras.

      EL MUNDO SE VINO ENCIMA

      Horas más tarde, una llamada telefónica aterra a una de las
      secretarias del Arzobispado: "ya matamos a los jesuitas ahora siguen
      Monseñor Rivera y Rosa Chávez".

      Si fueron capaces de asesinar bajo ningún tipo de pudor a
      personalidades importantes tanto nacional como internacionalmente,
      ¿qué se podría esperar de la suerte de cualquier ciudadano común?,
      comentaba el Obispo Auxiliar antes de iniciar una conferencia de
      prensa. A lo lejos se escuchaba el zumbido de las ráfagas. No se
      lograba atinar de dónde provenían. Aunque seguramente se podría
      interpretar para quiénes iba dirigido el mensaje.

      En la calle, las pocas personas que se podían observar en zonas como
      los mercados, el comentario era el mismo, el país estaba a
      disposición de la intolerancia, el revanchismo y el odio. Y lo peor
      de todo, es que nadie podía asegurar con certeza, cuándo y cómo
      terminaría la revuelta.

      Los trabajos se mantuvieron enmudecidos por una semana y un poco más
      en lugares en donde habían movimientos insurgentes.

      El tema de la masacre de los sacerdotes de la UCA , se apoderó poco
      a poco de todos. Mientras los combates en Mejicanos, Soyapango y San
      Marcos así como en algunos departamentos como San Miguel, parecían
      interminables. Tanto así, como la hora de llegada del toque de
      queda.

      La masacre ocurre a sólo cinco días en que las fuerzas insurgentes
      del FMLN, iniciaran en zonas populosas la ofensiva
      guerrillera "Hasta el tope". La sangre joven se unía a las de miles
      de personas asesinadas durante la cruenta guerra civil, en medio de
      un toque de queda que iniciaba una vez se perdía el sol.

      La promesa del incipiente Presidente Alfredo Cristiani de alcanzar
      un acuerdo de paz durante su período presidencial, se esfumaba junto
      al eco dejado por las balas y las bombas lanzadas desde el aire.

      La violencia habría provocado el éxodo de familias enteras de las
      zonas populosas en busca de lugares más seguros. Cientos de personas
      aprovechaban la luz del sol para buscar lugares más confiables. Su
      única esperanza de defensa sería un trapo blanco alzado en brazos.

      La especulación sobre los culpables del asesinato de los jesuitas
      salía de todos los sectores políticos entre ellos el Estado Mayor,
      lugar ocupado estratégicamente por el mandatario para anunciar al
      país y al mundo los últimos partes de guerra.

      Aunque la mayoría de las opiniones apuntaban a las fuerzas armadas
      como las responsables del hecho criminal.

      Nadie podría decirse se encontraba seguro ni en su propia casa.

      Tanto así que el mismo bunker del Estado Mayor pudo haber parecido
      inseguro.

      En una ocasión, días después de la masacre, en que se desarrollaba
      una conferencia de prensa, el sentir volar a ras un avión artillado
      que se dirigía al volcán de San Salvador en busca de guerrilleros,
      salpicó los nervios de hasta el mismo Presidente.

      Pero el mundo presionaba. Desde el Vaticano hasta los salvadoreños
      exiliados en Australia.

      Mientras continuaban las investigaciones, en una entrevista
      televisada, el sacerdote jesuita Francisco Ibizate, sostenía que era
      imposible pensar que un grupo de personas incursionaría a la UCA ,
      se tomaría el tiempo suficiente para asesinar y sacar los cuerpos al
      jardín de sus compañeros. La ubicación de la universidad teniendo
      como vecina una colonia militar que colinda con el Estado Mayor. "Al
      menos que hayan sido los boy scouts que cuidaban la Torre
      Democrática", opinó al referirse a quiénes eran los que realmente
      mantenían la seguridad en la zona.

      Otros, los más conservadores, opinaban que el sacerdote Ellacuría
      podría hasta haber sido asesinado por la misma guerrilla debido a
      algunas críticas que últimamente había expresado en público.

      LOS RESPONSABLES

      Posteriormente nueve militares fueron capturados y procesados por
      los asesinatos, entre ellos el coronel Guillermo Alfredo Benavides
      Moreno, Director de la Escuela Militar. Al militar se le acusa de
      haber dado la orden de asesinar a los jesuitas.

      Otro de los procesados fue el Teniente René Mendoza Vallecillos,
      oficial de la Escuela Militar y a los tenientes José Ricardo
      Espinoza y Gonzalo Guevara Cerritos quienes eran oficiales del
      batallón Atlacatl. A todos se les acusó de participar en el mando
      operativo.

      La autoría material recae en cinco soldados del batallón Atlacatl.

      En 1991, ante la vista atónita de miles de personas quienes
      presenciaron el juicio por los medios de comunicación, un jurado de
      conciencia declaró al Coronel Benavides culpable de todos los
      asesinatos y al Teniente Mendoza del asesinato de la colaboradora de
      los sacerdotes Cecilia Ramos.

      El juez impuso a ambos militares la pena máxima de 30 años de
      cárcel. También el juez les impuso la pena máxima por proposición y
      conspiración para cometer actos de terrorismo.

      Presión o búsqueda de la verdad, en el país se había hecho justicia
      en uno de los casos que desde ese momento pasarían a la historia
      nacional e internacional.

      No obstante, existía el temor que esta decisión podría perjudicar la
      estabilidad del país.

      Sin embargo esto no sucedió, el camino se fue allanando para
      retornar a la mesa de las negociaciones. En un principio en Ginebra
      donde la reunión sólo fue protocolaria.

      Posteriormente se mirarían las caras en Costa Rica.

      Dentro de las negociaciones de paz entre la guerrilla y el gobierno,
      se estampa la necesidad de decretar una amnistía nacional para las
      personas acusadas en diversos delitos ocurridos durante el conflicto
      armado.

      Es así que en 1992, los responsables entre ellos el Coronel
      Benavides quien purgaba en la penitenciaria de la ciudad de Santa
      Ana, quedan en libertad.

      No obstante este tema siempre se mantuvo hasta la fecha bajo el
      interés por parte de la Compañía de Jesús, en el sentido de llevar a
      juicio a los "verdaderos intelectuales de la masacre". Por
      considerar el hecho como casos en contra de la humanidad los cuales
      están contemplados en los tratados internacionales y por lo tanto no
      proscriben.

      Por una parte y en su momento la iglesia en la voz del Arzobispo
      capitalino Monseñor Arturo Rivera y Damas dijo que era
      necesario "perdonar pero no olvidar", manteniendo un espíritu
      conciliador luego de más de 12 años de guerra y como espejo 70 mil
      víctimas humanas.

      JUSTICIA

      La Compañía de Jesús siempre ha insistido en que se den a conocer
      los nombres de los responsables intelectuales de la masacre. Que
      acepten y pidan perdón al pueblo.

      El Rector de la UCA José María Tojeira, ha señalado en varias
      oportunidades en los medios de comunicación que antes de perdonar es
      necesario conocer a la persona para luego otorgar el perdón.

      Pero las posibilidades de procesar penalmente en el país a los
      posibles responsables del asesinato de los religiosos y sus
      colaboradores quedaron cerradas definitivamente a principios de este
      año.

      Esto a partir de que la Sala de lo Constitucional de la Corte
      Suprema de Justicia, rechazara una demanda de amparo interpuesta por
      la orden religiosa hace dos años.

      Para los constitucionalistas no existieron violaciones por parte del
      entonces presidente Alfredo Cristiani, el Fiscal General, de la
      jueza Tercero de Paz, de la Cámara Tercero de lo Penal y de la Sala
      de lo Penal de la CSJ.

      La votación de declarar "no ha lugar" al amparo solicitado no fue
      unánime, hubo un voto que sí lo amparaba.

      La respuesta de la UCA no se hizo esperar, el abogado Pedro Cruz del
      IDHUCA, señaló el no compartir la decisión y prácticamente ya se lo
      esperaban.

      Para Cruz, la Sala demostró que sus resoluciones eran políticas y no
      apegadas a la Ley y a la Constitución.

      "Ahora es cuando empieza la verdadera batalla legal", pues se
      buscará el proceso penal internacional por crímenes de guerra.

      De igual manera la decisión fue criticada por el Rector de la UCA
      José María Tojeira.

      DENUNCIA

      El 27 de marzo de 2000, el Rector de la Universidad Centroamericana
      José Simeón Cañas UCA, José María Tojeira, presentó ante la Fiscalía
      General de la República una denuncia en contra de altos jefes
      militares, quienes mantenían jefaturas estratégicas en 1999. La
      demanda incluía al ex presidente Alfredo Cristiani.

      Ya en enero de 1992, se presentó en la Asamblea Legislativa una Ley
      de amnistía amplia a favor de todas las personas que hubieran
      participado en delitos políticos. Así mismo permitía la libertad a
      las personas que estuvieran detenidas.

      Pero según la comunidad jesuita, cuando se aprobó la Amnistía , los
      diputados no tomaron en cuenta que estaban contraviniendo la
      Convención , al violar los Artículos 2,1.1, 8.1 y 25 de la misma.

      De esta manera se habría violado la Convención Americana sobre los
      Derechos Humanos no sólo por la masacre sino también por no realizar
      una investigación adecuada de los hechos, ni juzgar y sancionar a
      sus responsables.

      Pero ahora que la Corte Suprema de Justicia ha dado su veredicto,
      serán otras instancias internacionales las que podrían proceder.

      Está claro que la comunidad jesuita continuará con su proceso de
      amparo en busca de las esferas de justicia acepten su petición.

      Mientras tanto, así como aquel doloroso 16 de noviembre, miles de
      personas recordarán a sus mártires.

      La Compañía de Jesús recogerá en su morada a todas las personas que
      se acerquen ese día para expresar su solidaridad. Así también
      mantendrán por mucho tiempo más, un doloroso acontecimiento para que
      sea recordado por siempre por las nuevas generaciones. Recordando
      para no olvidar.
    • Carlos
      EX EMBAJADOR CULPA AL EJÉRCITO DE ASESINATO DE JESUITAS http://www.diariocolatino.com/es/20090514/nacionales/66815/ Redacción Diario Co Latino/agencia
      Mensaje 37 de 37 , 14 may 2009
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        EX EMBAJADOR CULPA AL EJÉRCITO DE ASESINATO DE JESUITAS
        http://www.diariocolatino.com/es/20090514/nacionales/66815/

        Redacción Diario Co Latino/agencia

        Fernando Álvarez de Miranda, ex presidente del Congreso de los Diputados en España y ex embajador en El Salvador de 1986 a 1989, aseguró ayer miércoles que el asesinato de seis jesuitas ese último año en la capital salvadoreña estuvo auspiciado por «las altas esferas» militares.

        El juez de la Audiencia Nacional Española, Eloy Velasco, tomó declaración a Álvarez de Miranda como testigo en el marco de la investigación que abrió al admitir a trámite en enero la querella presentada por la Asociación Pro Derechos Humanos de España (APDHE) para investigar a 14 militares de El Salvador en relación con el asesinato de seis jesuitas y dos de sus empleadas.

        Fernando Álvarez de Miranda, ex presidente del Congreso de los Diputados (la cámara baja del Parlamento español) entre 1977 y 1979 y ex Defensor del Pueblo entre 1994 y 1999, destacó la labor de los sacerdotes con el pueblo salvadoreño.

        Explicó, además, que el juicio que se celebró allí (en El Salvador) por estos hechos careció de garantías y se trató más bien de «un simulacro», según informaron fuentes jurídicas.

        También comparecieron ayer como testigos seis integrantes de la comisión parlamentaria española que se desplazó a El Salvador para investigar los hechos, entre ellos José Luis Ruiz Navarro y Enrique Arnaldo, ambos letrados de las Cortes Generales y, el último, además, ex vocal del Consejo General del Poder Judicial.

        Los seis ratificaron los informes de esa comisión parlamentaria en los que se denunciaba la ausencia de un proceso judicial con garantías, la falta de autonomía policial y judicial, la obstrucción de las Fuerzas Armadas, la ocultación de pruebas y la falta de independencia de la Administración de Justicia.

        La principal conclusión a la que llegaron estos parlamentarios fue que el asesinato de estos seis sacerdotes no fue un acto aislado sino que formó parte de una serie de crímenes en el marco de una operación programada.

        Hoy, el juez español tomará declaración a más parlamentarios que formaron parte de la comisión, como los diputados Pere Baltá y Manuel García Fonseca.

        Aunque estaba prevista también la comparecencia de Luis Fajardo Espínola (del gobernante Partido Socialista Obrero Español), quien era el presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso y que encabezó la expedición española, ésta ha sido suspendida por la imposibilidad de éste de desplazarse este jueves a la Audiencia.

        Además, había sido citado a Joseba Mirena Zubia (actualmente senador), pero su comparecencia ha quedado aplazada hasta el próximo lunes.

        Los seis jesuitas fueron asesinados, junto a dos empleadas el 16 de noviembre de 1989, en el centro universitario. El hecho conmocionó a la población salvadoreña, menos a la derecha extremista, por supuesto.

        Hasta la fecha, la Ley de Amnistía no ha permitido que los responsables de estos crímenes sean juzgados, sin embargo, se espera que el proceso pueda avanzar en la audiencia que se celebra en España, y castigados en aquel país.
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