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El "por qué" del Día del Dibujante

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  • Museo de la Caricatura
    COMUNICADO del Museo de la Caricatura Severo Vaccaro , con motivo del Día del Dibujante . Si bien merecería serlo (como un homenaje dedicado a su basta
    Mensaje 1 de 1 , 9 nov 2004
      COMUNICADO del Museo de la Caricatura "Severo Vaccaro", con motivo
      del "Día del Dibujante".

      Si bien merecería serlo (como un homenaje dedicado a su basta obra),
      NO fue precisamente el fallecimiento de Alberto Breccia -un 10 de
      Noviembre de 1993- la causa por la cual se decidió que sea esa fecha
      el "Día del Dibujante" en la Argentina.
      Fue antes. Mucho antes. Casi 50 años antes.
      Fue en los albores de la antigua Asociación de Dibujantes, después
      de una mítica y recordada cena, justamente producida un 10 de
      Noviembre que, por su enorme convocatoria y gran camaradería, los
      antiguos fundadores de esa Asociación (entre los que destaca Ramón
      Columba, gran promotor de nuestro Museo Vaccaro) decidieron festejar
      todos los años en esa fecha el día del Dibujante, nuestro día.

      Si sos dibujante de historieta, de humor, de caricatura, de
      animación, ilustrador, ilustrador infantil, ilustrador publicitario,
      colorista, fileteador, aprendiz de dibujante, asistente, letrista, en
      fin, si te ganás la vida dibujando o si soñás algún día con vivir con
      un lápiz en la mano; el 10 de Noviembre de 2004 te decimos...

      ¡¡¡ FELIZ DÍA, COLEGA !!! ¡¡QUE SE CUMPLAN TODOS TUS SUEÑOS
      DIBUJÍSTICOS !!

      Y preparate, porque el 3 de Diciembre en el Auditorio de la
      Universidad de Palermo, vamos a festejarlo con todo, HOMENAJEANDO a
      uno de los más grandes dibujantes que dió la Historieta Argentina: el
      maestro EDUARDO FERRO.

      Gracias a Siulnas (que siempre nos acompaña en estas cuestiones)
      reproducimos el siguiente artículo aparecido en un antiguo boletín de
      la Asociación de Dibujantes:

      10 DE NOVIEMBRE, "DÍA DEL DIBUJANTE"
      -Nota aparecida en "AD" (ente difusor de la Asociación de Dibujantes
      en Noviembre de 1942)-

      Hila más a prisa la bruja del tiempo que la más...
      Ayer nomás fue 25 de agosto de 1938. Ese día los dibujantes fuimos
      citados a una verídica Asamblea General Constituyente, denominada en
      aquella oportunidad - según rezaba la respectiva circular -
      "corolario de las gestiones previas realizadas con el propósito de
      constituir en nuestro país la Asociación de Dibujantes".
      Ayer nomás fue... ¡Una asamblea magna, la del 25 de agosto! Aún vibra
      el recuerdo con la clara, nítida visión de aquella noche
      efervescente, dinámica e impetuosa. Sobre las cabezas agitadas e
      inquietas, jóvenes todas, aún con canas, flotaba una atmósfera
      saturada de eléctricos impulsos y espeso humo de tabaco.
      Nos mirábamos con ojos de descubridores. ¿Quién sería quién? ¿Ese
      era fulano? ¿Ese?... ¡Ah!...
      Que la reunión sería trascendental es indudable, como que de ella
      surgió, ya con personalidad física perceptible, la Asociación, es
      decir lo que hasta en ese entonces fuera solo un hermoso y utópico
      ideal.
      Bastó una brevísima cadena de minutos para aprisionar el espíritu de
      la engendración, aquella noche nuestra. Jugosos fueron los primeros
      frutos brindados por el nuevo árbol, cuya sombra será cada vez mejor.
      Sólido y promisor su tronco, por el que circulará siempre la savia
      fogosa de la juventud.
      Todos sabemos el resto. La formación de una nueva familia implica
      siempre un punto de partida. Animosa, decidida a buscar por medio de
      la unión el camino del bienestar común, la marcha de nuestra gran
      familia, personificada en la Asociación, ha sido hasta aquí como la
      de cualquier luchador sobre la tierra: días luminosos y noches de
      desaliento, períodos en que la acción era como un torbellino y
      lagunas inertes, según el impulso y perseverancia de cada cual. Más
      nunca, para alegría de todos ha olvidado su consigna: ¡Adelante!...
      El 25 de agosto de 1938 perdurará en nuestro espíritu. Hubo quien
      dijo que poseía sobrados títulos para rendirle homenaje,
      instituyéndolo "Día del Dibujante". En realidad pudo ser así porque
      ostenta en su favor el poético dramatismo de las fechas históricas en
      que los pueblos rememoran sus triunfos o maldicen sus culpas.
      Pero múltiples razones aconsejaban, por otro lado, dar a ese
      aniversario el alto significado que le corresponde, distinto por
      cierto del que caracterizará a nuestro día. Aquel, es acontecimiento,
      este una fiesta.
      Cumpliendo entonces un elemental principio de justicia en lo
      sucesivo cada 25 de agosto simbolizará un peldaño sobre el que harán
      pie nuestros conductores, para exponernos lo hecho y lo por hacer,
      poco o mucho, con su cortejo de conquistas, fracasos y triunfos. Será
      la fecha permanente en que, como máximo homenaje, celebraremos
      nuestras Asambleas Generales de rendición de cuentas.
      La segunda cumplirá el doble objetivo: de regocijo y fraternidad en
      nuestra "cofradía", y de campanazo en las mentes encallecidas de
      quienes miran, ven, ríen y gozan contemplando el trabajo de nuestros
      muñecos sobre los tinglados del papel, sin importarles un pepino la
      vida, pasión y muerte de los que dan formas visibles a las criaturas
      que se engendran en las fabulosas comarcas de la fantasía...
      Fecha como el 25 de agosto, escapan a nuestro vaticinio. Fuerzas
      superiores las designan, y nosotros no hacemos otra que cumplirlas,
      porque ya está escrito que así sea. Pero, en cambio, cuando el camino
      es claro hasta confundirse con el horizonte, pueden señalarse los
      sitios donde se hará alto para dar una tregua a la marcha y una
      sonrisa a los ojos. Y es lógico que al hacerlo se elija el, mejor
      lugar.
      El espacio para el "Día del Dibujante", nuestros cinco minutos de
      bullicio y carcajadas, el sitio para divertirnos, si lo hemos elegido
      nosotros, esta entre los tentadores brazos de la Primavera... y
      creemos haber elegido bien.
      10 de Noviembre es como el corazón de la primavera. En esa época los
      corceles del optimismo arisquean en la sangre rejuvenecida. Además se
      halla al comienzo del mes y esto conviene, porque bien sabemos "lo
      que dura una perra gorda en la bolsa de aquellos privilegiados que
      pueden derrochar cada día la fortuna de su inspiración..."
      Así quedó bautizado el 10 de Noviembre "Día de los Dibujantes".
      No será copia de ninguno de los demás "días", instituídos para hacer
      más completo el holocausto del pobre Juan Pueblo, abrumado por
      impuestos y gravámenes teóricamente destinados a "beneficiarlo", y a
      evitar justamente la proliferación de esos "días".
      Ni tentadoras palomas de labios al "fushia", sonrientes pero
      impecables, ni pibes portadores de melones cuya única "caladura" es
      negra e insaciable como pozo en la arena.
      No. Para hacerlo distinto no pediremos nada a nadie. Y si alguna
      algunas demandas se realizan, serán de orden puramente moral. En
      otras columnas de este mismo ejemplar se inserta el programa de
      festejos diagramados para ese día, que promete ser interesante.
      Esta humilde publicación tiene un destino casi esencial: tratar de
      difundir entre propios y extraños, las vicisitudes, anhelos y
      conocimientos que constituyen la nervadura de nuestra vida
      profesional.
      Por eso la utilizamos hoy para decirle, que si usted, lector, es un
      amigo interesado por nuestras cosas y nos quiere o simpatiza, difunda
      la noticia de fiesta que celebramos; invite a sus amigos a que lo
      acompañen y siéntese con ellos alrededor de la mesa simple que habrá
      de reunirnos ese día.
      Si tiene a sus órdenes dibujantes, aprendices, hombres o jóvenes, que
      viven por y para el dibujo y puede disponer de ellos, nos permitimos
      rogarle quiera obsequiarle medio día de asueto, como adhesión a
      nuestra fiesta. Podemos asegurarle que la pequeña pérdida que esto
      significa para sus actividades, quedará absorbida con creces al día
      siguiente, por un visible aumento de buena voluntad por parte de sus
      colaboradores.
      Si otros son los que tienen en sus manos las sumas del poder, les
      será fácil llegar hasta su corazón. Los hombres que labran su
      porvenir en el campo de las artes gráficas, conocen todos nuestros
      pecados y por eso mismo siempre tienen para nosotros comprensión y
      tolerancia.
      Si es usted hombre de negocios, jefe de publicidad, industrial, que
      tiene que vérselas más o menos frecuentemente con la reconocida
      puntualidad de los dibujantes, se lo rogamos, borre el 10 de
      Noviembre de su calendario de deudores artísticos, y acepte esta
      cordial invitación para dar más brillo a nuestra fiesta con su
      presencia.
      Y si es usted colega, acepte esta consigna: debemos estar juntos ese
      día. Despídase de sus lápices el 10 de Noviembre, a las 12 Horas, y
      prepárece para abrazar a todos sus hermanos que lo quieren, en cada
      noche familiar, especie de Navidad exclusiva, que nos permitirá
      reunir nuestro afecto y asomarnos al porvenir con el optimismo de una
      sonrisa.
      FUENTE: MUSEO DE LA CARICATURA "SEVERO VACCARO".-
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