Cargando ...
Lo sentimos, ocurrió un error mientras cargaba el contenido.

Pirrón ka´ú

Expandir mensajes
  • Charles Quevedo
    Cierto!. O sea...no sé si es cierto porque para eso debería existir un mundo real y yo tendría que ser algo mas que un haz de percepciones ligadas por la
    Mensaje 1 de 2 , abr 25 7:16 AM
    Ver fuente
    • 0 Archivo adjunto

      Cierto!. O sea...no sé si es cierto porque para eso debería existir un mundo real y yo tendría que ser algo mas que un haz de percepciones ligadas por la imaginación y debería existir la verdad como correspondencia entre un contenido mental y un estado de cosas y debería poder ser verificado empíricamente y algunos vyroreis como esos. Así que no puedo enunciar ninguna proposición sin caer en una contradicción performativa. Pero eso si, una exclamación, por ejemplo puedo emitir en paz con mi buena conciencia escéptica, así que: Viva el Peyote mbaé!.

      Deberíamos decir solamente cosas como esas. Por ejemplo: ¡Que bella indiferencia tengo! o ¡A la mierda con los santos y santas empezando por Santa Claus!

      Vale un trago!

      Charles

       Nicolas Granada <nicogranada@...> wrote:

      La risa risible, Aníbal, que propone Cioran, creo es la "línea de fuga al compromiso" que buscan los insomnes, o los cobardes, o los herejes, o los cómodos, o los cangrejos, llámense cangrejos. Como el humor que concluía Hesse en su lobo. Pero la risa ésta se ríe de sí misma, pues sabe que también está vacía al decir con su carcajada "todo está vacío". Es un espejo frente a otro, ilusiones infinitas que caben una dentro de otra como una Mamushka cósmica.

       

      Es lo que dice Octavio Paz, en su prólogo de las “enseñanzas de don juan” de castaneda. Viva el peyote, dicho sea de paso:

       

       “ La crítica de la realidad de este mundo y del yo la hizo mejor que nadie, hace dos siglos, David Hume: nada cierto podemos afirmar del mundo objetivo y del sujeto que lo mira, salve que uno y otro son haces de percepciones instantáneas e inconexas ligadas por la memoria y la imaginación. El mundo es imaginario, aunque no lo sean las percepciones en que, alternativamente, se manifiesta y se disipa. Puede parecer arbitrario acudir al gran critico de la religión. No lo es: "When I view this table and that chimney, nothing is present to me but particular perceptions, which are of a like nature with all the other perceptions... When I turn my reflection on myself, I never can perceive this self without some one or more perceptions: nor can I ever perceive anything but the perceptions. It is the compositions of these, therefore, which forms the self". Don Juan, el chamán yaqui, no dice algo muy distinto: lo que llamamos realidad no son sino "descripciones del mundo" (pinturas las llama Castaneda, siguiendo en esto a Russell y a Wittgenstein más que a su maestro yaqui). Estas descripciones no son más sino menos consistentes e intensas que las visiones del peyote en ciertos mementos privilegiados. El mundo y yo: un haz de percepciones percibidas (¿emitidas ?) por otro haz de percepciones. Sobre este escepticismo, ya no sensible sino racional, se construye lo que Hume llama la creencia -nuestra idea del mundo y de la identidad personal- y don Juan la visión del guerrero.

      El escepticismo, si es congruente consigo mismo, está condenado a negarse. En un primer momento su critica destruye los fundamentos pretendidamente racionales en que descansa nuestra fe en la existencia del mundo y del ser del hombre: uno y otro son opiniones, creencias desprovistas de certidumbre racional. El escéptico se sirve de la razón para mostrar las insuficiencias de la razón, su sinrazón secreta. Inmediatamente después, en un movimiento circular, se vuelve sobre sí mismo y examina su razonamiento: si su critica ha sido efectivamente racional, debe estar marcada por la misma inconsistencia. La sinrazón de la razón, la incoherencia, aparecen también en la critica de la razón. El escéptico tiene que cruzarse de brazos y, para no contradecirse una vez más, resignarse al silencio y a la inmovilidad. Si quiere seguir viviendo y hablando debe afirmar, con una sonrisa desesperada, la validez no-racional de las creencias.

           El razonamiento de Hume, incluso su crítica del yo, aparece en un filósofo budista del siglo II, Nagarjuna. Pero el nihilismo circular de Nagarjuna no termina en una sonrisa de resignación sino en una afirmación religiosa. El indio aplica la critica del budismo a la realidad del mundo y del yo -son vacuos, irreales- al budismo mismo: también la doctrina es vacua, irreal. A su vez, la crítica que muestra la vacuidad e irrealidad de la doctrina es vacua, irreal. Si todo está vacío también
      "todo-está-vacío-incluso-la-doctrina-todo-está-vacío" está vacío. El nihilismo de Nagarjuna se disuelve a sí mismo y reintroduce sucesivamente la realidad (relativa) del mundo y del yo, después la realidad (también relativa) de la doctrina que predica la irrealidad del mundo y del yo y, al fin, la realidad (igualmente relativa) de la crítica de la doctrina que predica la irrealidad de mundo y del yo. El fundamento del budismo con sus millones de mundos y, en cada uno de ellos, sus millones de Budas y Bodisatvas es un precipicio en el que nunca nos despeñamos. El precipicio es un reflejo que nos refleja

       

      Entonces, Charles, supongo que el buen escéptico es escéptico del propio escepticismo, como te dijiste. Por lo que bienvenido al club. Bebamos todos en Munich hoy.

       

      Salud!

       

      Nico



       



      Add photos to your e-mail with MSN 8. Get 2 months FREE*.
      Para cancelar su suscripción a este grupo, envíe un mensaje de correo-e a:
      clinamenpy-unsubscribe@...



      Su uso de Yahoo! Grupos está sujeto a las Yahoo! Condiciones de Uso.



      Do You Yahoo!?
      Todo lo que quieres saber de Estados Unidos, América Latina y el resto del Mundo.
      Visíta Yahoo! Noticias.
    Su mensaje se envió con éxito y se entregará al destinatario en breve.