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Mi opinión sobre la guerra en una carta al tío paco (y después un poemita)

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  • Nicolas Granada
    Mi opinión sobre la guerra. El papá de chepi me preguntó que qué sobre la guerra, le dije que nada, y me respondió que cómo que nada, que hay que tener
    Mensaje 1 de 1 , 23 mar 2003
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      Mi opini�n sobre la guerra.

      El pap� de chepi me pregunt� que qu� sobre la guerra, le dije que nada, y me respondi� que c�mo que nada, que hay que tener una opini�n. Quiz�s soy un cobarde conformista, o en todo caso, un c�modo conformista porque tengo un trabajo que me paga las empanadas y la cerveza, quiz�s, pero lo primero que se me ocurri� desde el fondo de mi pienso fue esta carta y nada m�s.

      T�o Paco:

      Me preguntaste por la guerra, porque como individuos conscientes debemos opinar, y nuestra opini�n es obligada. �Pero sab�s que no?. Guerras siempre hubieron, y habr�n, tanto como imperios y opresi�n, porque como viene repitiendo el Eclesi�stes hace mucho mucho tiempo: no hay nada nuevo bajo el sol. El hombre es el mismo, id�nticas motivaciones y acciones a lo largo de su existencia hasta que venga el asteroide. El hombre y su circunstancia, he�i ortega y gasset, pero mentira porque la circunstancia es la misma siempre porque el hombre es el mismo, siempre. Hombre y circunstancia no son dos cosas distintas; por tanto, el uso de la conjunci�n copulativa es innecesario. En consecuencia a estas aseveraciones, es irrelevante tratar de cambiar la realidad repitente. Estados Unidos es Roma por televisi�n pues la historia es un c�rculo indefectible. A todo esto, m�s consuecuencias, llueven consecuencias: �es irrelevante la realidad misma!. Lo relevante, lo �nico relevante, es la super realidad que cada uno se construye a trav�s de la imaginaci�n y la fantas�a, aunque es verdad que el concepto de relevancia aqu� es insuficiente. Lo ideal ser�a decir: divertido.

      Camino obligado del pelutodo que ve (�o cree ver?): El sue�o y enso�ar realidades, construir de la nada el todo una y otra vez por cada uno de nosotros en nuestros universos privados cerebrales.

      Hay un �nico inconveniente a la absolutez de la mentada soluci�n: tenemos cuerpo. El dolor en la boca del est�mago que llamamos hambre es el �nico lazo que nos obliga a trabajar, opinar, leer diarios, hacer la guerra a la guerra, entre otras cosas que tienen la calcoman�a fosforecente que reza: �til.

      Consideremos que eventualmente uno logre un cambio positivo en la historia. Antes que hagamos el tercer hurra por la victoria, �sta se desvanece. Todo logro es ef�mero y quien mejor que Gandhi para aprender eso, ojal� lo hubiera hecho antes de que le disparen. Existen esos individuos que luchan y vencen, pero se duermen, porque el tiempo es hurac�n m�s lento pero igual es devastador, y los vampiros inmortales son una gran bola. Entonces despiertan otros que hacen las mismas cagadas porque nadie aprende nada, porque somos dinosaurios m�s chiquititos a la espera del bendito meteorito que haga el agujero que nos trague.

      Y no me inscribo para votar, y no voto, boto. Boto todo en el papelero de los papeles aburridos y de los manifiestos idealistas que es el mismo balde basurero donde ya hab�a arrojado la foto del che, la biblia, el martillo y tambi�n mis manos. Me qued� s� con la pala, porque es verdad que hay que hacer la propia sepultura para no pudrirse en la superficie, �nica y exclusivamente para no tener mal olor e importunar las narices ajenas, por respeto a sus creencias.

      El hombre no es perfecto pero tampoco perfectible, puede s� ser imaginativo. Nada m�s opino. Me despido no con puntos suspensivos sino con una cita de trist�n tzara, un franchute surrealista (dada�sta), igual de pelotudo, que nos aconseja vivir bajo el lema de:

      �la anti-filosof�a de las acrobacias espont�neas�

      Su,

      Nico


      Sobre la vida es sue�o y la vida despierto.

       

      1

      Detr�s del sue�o, una calle

      Debajo de la calle, un r�o

      En el r�o, un hilo

      A lo largo del hilo, un silencio

      En el silencio, siete sonidos

      Para los sonidos, sendos caballos

      Carruaje, atado a cada caballo

      Vac�os los coches, menos uno sin rueda

      Adentro, un piloto sin manos

      El piloto, mi cabeza sin cuerpo

      Mi cuerpo, en mi cama

      Mi cabeza sentada, mi ojo maneja

      Ca-ba-llo, mi-o-jo, ca-mi-no, des-ti-no

      tres s�labas empujan tres

      en el sue�o, el combustible es diferente

      mi ojo tiene una isla: mi pupila,  es una choza

      mar blanco, mar de iris

      atraviesa el carruaje, a nado, por el hilo

      por el mar, por el r�o, por la calle, por el sue�o

      se llega, se abre la choza, se agranda la pupila

      me despierto...

      2

      ...me lavo los dientes, me ducho, desayuno caf� con pan, tomo micro, llego tarde, trabajo, soporto, almuerzo, trabajo, sonrisas, mentiras, palabras en ingl�s, horas, salida, el sol, el micro, mi casa, comida, tiempo, noche, cama, sue�o, detr�s del sue�o, una calle...

      3

      Qu� yugo incre�ble este de perder espontaneidad a trav�s de cortos viajes iguales diarios en horario continuado con pagos mensuales como indemnizaci�n por la p�rdida de uno, paga disculpante y adelantada por la propia muerte. El sue�o no es el descanso del cuerpo, sino del alma. �Qu� mejor realidad enconces que la so�ada?, en la cual uno es un in�til sin producci�n alguna que mejore el universo pero sin culpabilidad en lo absoluto. Mi pap� so�� que era un gladiador pero viv�a en un departamento con unos amigos, peleaba con una espada en la arena y luego volv�a a su c�modo apartamento de varios ambientes. Mis sue�os son algo m�s abstractos, como el citado arriba, aunque el mensaje es el mismo: nada de lo que uno haga despierto es relevante, cambie o no la realidad; al final, dormimos.

       

       Domingo 23



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