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Fw: Cohorte

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  • Mario P.S.
    Cohorte ... From: William Izarra To: Mario P.S. Sent: Monday, September 27, 2004 2:35 PM Subject: Cohorte Cohorte de líderes del pueblo William E. Izarra
    Mensaje 1 de 1 , 27 sep 2004
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      Cohorte
       
      ----- Original Message -----
      Sent: Monday, September 27, 2004 2:35 PM
      Subject: Cohorte

      Cohorte de líderes del pueblo
       
                               William E. Izarra
       
      Cohorte es la agrupación de personas de distintas edades, identificadas ideológicamente con el Proceso revolucionario, que le ha correspondido dirigir a la sociedad en un momento determinado. Los procesos generan cohortes generacionales y, por ley natural, las cohortes tiene su punto de inicio, su desarrollo y su momento culminante. Los mismos procesos demandan cambios permanentes de las cohortes. Si se mantienen en una fase las cohortes sin que sean renovadas, el proceso se atrofia. Es imperativo que las cohortes sean sustituidas (o recicladas) en sus momentos culminantes para que pueda proseguir el rumbo histórico el proceso que se desarrolla. Para el avance de cualquier proceso en cualquiera de las instancias de la dimensión humana es necesario que el individuo tenga conciencia de la vigencia de las cohortes. Éstas no son permanentes. La evolución es consecuencia de los surgimientos de nuevas cohortes.
       
      En la nueva fase del Proceso una nueva cohorte generacional tiene que asumir la dirección del Proceso, a nivel de los gobiernos regionales y locales. Exigencia de orden estructural para satisfacer las demandas de la nueva fase de la Revolución Bolivariana, tal como lo señala el líder del proceso Hugo Chávez. En este período, 2000-2004, ha estado en vigencia la primera etapa de la confrontación de los dos sistemas políticos: Revolución Bolivariana vs. Reforma Representativa. Ahora, agotado el período de conducción de esta cohorte, el Proceso exige lograr nuevas metas que materialicen los postulados teóricos de la revolución. El vencimiento de esta cohorte se da no tanto por el lapso, tal como lo establece la Constitución, sino por el agotamiento de la transición. Las expectativas revolucionarias están represadas. La conciencia del pueblo revolucionario demanda viabilidad de lo que se ha estando difundiendo como poder popular o poder constituyente. La diferenciación entre reforma y revolución tiene que instrumentarse en la cotidianidad de la práctica revolucionaria. La nueva fase del Proceso busca la consolidación ideológica y la transferencia de la toma de decisiones a las comunidades organizadas. Y esto se adquiere con mayor nivel de compromiso revolucionario, inquebrantable convencimiento ideológico y clara actitud moral contra la corrupción.
       
      Por lo tanto, la cohorte generacional (nuevos rostros o rostros viejos reciclados) que asuma la conducción del Proceso en esta nueva fase, tiene que manifestar sus actos de gobiernos con base en las necesidades reales del colectivo y atendiendo los compromisos implícitos en los actos constituyentes y soberanos de las comunidades organizadas.
       
      Si hasta ahora eso no ha ocurrido, debido entre otras razones al analfabetismo ideológico o a la rigidez del Estado reformista, ya estas no pueden ser las variables en uso para negar el poder popular. Si la cohorte de la transición (2000-2004) ha actuado igual a la IV República con base en decisiones usufructuarias del poder, clientelares o sin ser consultadas con el pueblo, ya esa práctica viciada y contrarrevolucionaria se agotó. Ahora lo que viene es la conversión de los mandos del Estado en vocerías populares y la toma de decisiones por parte del pueblo a través de las asambleas, CLPB, cabildos, organizaciones comunitarias, grupos de acción social y estructuras culturales del pueblo. Viene ahora la fase de los presupuestos estimados y ejecutados por las mismas comunidades; la implantación de la contraloría social; el acoplamiento de los programas gubernamentales a las tareas cotidianas del colectivo. Lo que viene es que los gobernadores, alcaldes, diputados regionales, asuman su nuevo rol como voceros: hablan lo que le diga el pueblo y no quien decide en su nombre convirtiéndose en cúpula de mando. La nueva cohorte tiene que ser revolucionaria y estar convencida que el mando no es de un ser supremo, que posee un conglomerado de vasallos que se deben a él.
       
      La nueva cohorte tiene que despojarse de la superioridad humana, generadora de prepotencia, endiosamiento y pragmatismo, para asimilar la horizontalidad jerárquica, humildad igualitaria y fomento del bien común sustentado en la buena voluntad y el amor al prójimo. izarraw@...
       
       
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