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Consuelo Montejo

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  • ERWIN GARCIA
    Hola, me emocion���� y asuste leyendo este texto, respetuosamente lo recomiendo, gracias SEMBLANZA DE CONSUELO DE MONTEJO Consuelo de montejo fue una liberal
    Mensaje 1 de 193 , 8 oct 2002
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      Hola, me emocioné y asuste leyendo este texto, respetuosamente lo recomiendo, gracias



      SEMBLANZA DE CONSUELO DE MONTEJO

      Consuelo de montejo fue una liberal radical, de esas de racamandaca que asumen el ideario de libertad e igualdad sin ambages, siempre me rondo en la cabeza, ahora que acaba de fallecer comparto con ustedes esta semblanza publicada en el espectador.

      Bogotá - Colombia 6 de octubre de 2002, Domingo

      “Colombia es un país de miedosos y arribistas”

      Henry Holguín

      Nunca olvidaré la tarde en que conocí a Consuelo de Montejo. Eran los años 70 y hacía frío. La ciudad estaba cubierta por un manto de neblina que dejaba caer una garúa muy fina como de chuzos de hielo. Íbamos por la séptima, en el auto de Consuelo y, de pronto, al llegar al desaparecido teatro Metro, nos encontramos con un operativo policial.

      La escena de siempre: un grupo de policías acorrala a dos vendedores ambulantes y los garrotea con sus bolillos inmisericordemente. Por el suelo ruedan los paquetes de chitos, las cajas de chicles y los cigarrillos.

      De pronto, Consuelo no está, la puerta del auto está abierta y ella ha desaparecido. Cuando la veo de nuevo, está montada sobre uno de los policías agresores, golpeándolo con su cartera. El escándalo.

      Así era ella. No soportaba ver una injusticia porque, literalmente, reventaba. Y era entonces cuando se olvidaba de que era una Salgar de Montejo, para hacer causa común con las marchantas de la plaza del mercado o los habitantes de un barrio de invasión. Yo habría de conocer muy pronto las increíbles facetas del carácter de esta insólita mujer que marcaría mi vida desde entonces.

      Recibí la segunda sorpresa cuando pregunté, como flamante jefe de redacción de El Bogotano, quiénes eran los amigos y quiénes los enemigos, pues yo venía de trabajar en un diario conservador, donde no se podía atacar al Gobierno, a la Iglesia, al Ejército... en fin.

      Antes de responder, Consuelo me miró largamente: “Aquí tenemos que decir la verdad, no importa sobre quién o qué... Para nosotros no hay funcionarios intocables ni apellidos con seguro de silencio. Hágale no más”.

      De ahí en adelante fueron 12 años al lado de Consuelo. Primero como jefe de redacción de El Bogotano, luego como director de El Caleño. Y en los momentos más difíciles, los días en que hacíamos las más terribles y peligrosas denuncias, Consuelo se limitaba a preguntar: “¿Están seguros de que esto es cierto?”. Y ante la respuesta afirmativa, daba orden de publicar. “Lo primero que hay que hacer en este país es derrotar el miedo. Colombia es un país de miedosos y arribistas”, decía.

      Así, por ejemplo, en las páginas de El Bogotano publicamos los escándalos de la Sofasa Renault, los sobornos de la Lockhed en Colombia y el caso de la hacienda La Libertad. Además de los numerosos escandalitos puntuales, como el del presidente Turbay y sus excesos en el Club del Comercio de Cúcuta, o la captura del hijo de un presidente, cargado con cocaína, rumbo a Brasil.

      En ninguno de estos casos, Consuelo mostró compasión o solidaridad de clase. “Conmigo el que la cagó, la cagó”, repetía frecuentemente.

      Tenía sobre el escritorio, enmarcada, la primera página de El Bogotano, en la que Yamid Amat anunció un “¡Maremoto en Bolivia!”, con título a todo lo ancho, en 330 puntos y llamativas letras rojas. “Es para que vean que los médicos también se mueren”, explicaba Consuelo con voz socarrona.

      Durante el gobierno de Julio César Turbay Ayala, Consuelo hizo la más férrea y tenaz oposición desde las páginas de El Bogotano, “por motivos de sanidad”, como decía a quien quisiera oírla. Estaba en contra del Estatuto de Seguridad de Camacho Leyva, del estado de sitio, de las medidas de excepción.

      “¡Estos no son liberales. Son un montón de fascistas!”, gritó un día en plena redacción. “¡Se visten de rojo, pero llevan la camisa negra por dentro!”.

      Mientras en las calles reinaba el terror, posterior al robo de las armas del Cantón Norte, por parte del M-19, ella dio orden de publicar, todos los días en primera página, una sección llamada “Detenidos de hoy”, en la que se revelaban los nombres y apellidos de quienes habían sido capturados en los allanamientos de la noche anterior. De esta manera se salvaron de ser “desaparecidos” centenares de ciudadanos.

      Luego de los reportajes sobre la toma del M-19 a Florencia (Caquetá), en los que se denunciaron graves excesos militares, la situación se hizo cada día más dura. Un día envié al reportero Oswaldo Gómez a cubrir el nacimiento del Comité Regional Indígena del Cauca (CRIC). Nunca regresó. Otros reporteros, como Ricardo Tisness, no soportaron la presión y buscaron asilo en Ecuador.

      Entonces, una noche, el M-19 se tomó El Bogotano. Un comando escogido irrumpió cuando en la redacción dábamos los últimos toques a la edición del día siguiente. Me metieron un par de tacos de dinamita en los bolsillos del abrigo y me advirtieron que los harían estallar a la menor actitud sospechosa. Al periodista Rodrigo Barrera le pusieron una pistola en la cabeza y a todos nos obligaron a editar y corregir una edición especial de El Bogotano preparada por ellos. Al enterarse, Consuelo montó en furia y escribió un famoso editorial denunciando los abusos de la guerrilla.

      Cuando en el M-19 le reclamaron su actitud de “derechas”, según ellos, Consuelo contestó: “Lo mismo hubiera escrito si el general Vega Uribe allana El Bogotano. Un abuso es un abuso, venga de donde venga”.

      Consuelo fue siempre una innovadora, una revolucionaria. Cuando fundó el primer canal privado en la historia de la televisión colombiana, Teletigre, se salió de todos los esquemas para hacer una televisión moderna, de alta tecnología (para la época). Fue así como importó el primer equipo móvil de VTR del país, sacó la televisión a la calle para presentar artistas y espectáculos en vivo, así como programas internacionales de gran calidad y amplia sintonía, como el Topo Gigio.

      También, desde Teletigre, acercó la televisión al televidente con programas masivos al aire libre, como las grandes fiestas de fin de año con transmisión en directo desde la Plaza de Bolívar la noche del 31 de diciembre.

      Fundó el Movimiento Independiente Liberal (MIL) y adhirió al Frente por la Unidad del Pueblo (FUP), al lado de la Anapo y el Moir. Fue ella quien me metió a la política como candidato al Concejo de Cali por el MIL, carrera que terminaría con siete balazos y una frustrada Alcaldía de Cali.

      Una noche, Consuelo se despidió de nosotros en la redacción. Ya había pasado el gobierno de Turbay y el clima político mejoraba. Sin embargo, nosotros seguíamos trabajando con el maletín al lado con una muda de ropa, un par de zapatos y cepillo de dientes, listos para correr a cualquier embajada a pedir asilo.

      Esa noche, camino a su finca, Consuelo se topó con un retén militar, en la época en que los retenes los hacían los militares y no la guerrilla. Le pidieron que abriera la cajuela del auto y que luego les mostrara los papeles del carro. Mientras ella fue al puesto delantero a sacar los documentos, le metieron un fusil en la bodega. Pagó 18 meses y tres días de cárcel en el Buen Pastor. Era la factura de cobro del sistema por su verticalidad.

      Durante el tiempo que estuvo presa, su columna siguió apareciendo diariamente, pero sólo con una frase, que era como una bofetada en el alma de sus captores: “Es mejor estar en la cárcel con la mente libre, que en la calle con la mente prisionera”.

      Hoy, que ha muerto; hoy, que se ha ido para siempre, Consuelo deja un hueco enorme en la sociedad colombiana, un hueco que no tenemos con qué llenar. El hueco que ella llenó siempre con su independencia, con su infinito respeto a la libertad de opinión y de expresión y con su cerrada oposición a la injusticia.

      Nunca, ni siquiera en las épocas en que la tentación fue mas fuerte, tomó un arma para luchar contra el mismo establecimiento que le quitó Teletigre y la quebró con El Periódico. Siempre pensó que la solución a los problemas de Colombia pasaba por el diálogo y la paz concertados. Por eso apoyó fervientemente el proceso de paz de Belisario Betancur con el M-19.

      Por eso recibió con un abrazo a su amigo personal Carlos Pizarro Leongómez, en la sede de El Bogotano, una mañana de los años 80. “Ya consiguió salir de la guerra, ahora le falta salir vivo de la paz”, le dijo al líder guerrillero que habría de morir asesinado poco después.

      “Colombia, como decía Wilde, mata siempre lo que más ama: al cobarde con un beso y al valiente con una espada”, me dijo una noche mientras cerrábamos la edición especial sobre el asesinato del ministro Lara Bonilla. “Mataron la paz”, titulamos ese día. Después habríamos de ver morir la paz una y mil veces.




    • Edgar Acuna Rosales
      si no llega me dicen y lo reenvio de otra forma _____ Me acojo a lo dicho por Fernando ni����o en su totalidad, Y quiero aportar una reflexi����n: Un
      Mensaje 193 de 193 , 13 nov 2002
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        Me acojo a lo dicho por Fernando Niño en su totalidad,

         Y quiero aportar una reflexión:

         

        Un paraíso.

         

        Sin lugar a dudas Colombia es uno de los mejores países del mundo, y como me lo dijeron en la escuela, tiene dos océanos, muchas riquezas naturales, oro, petróleo, carbón. Níquel,  esmeraldas, una  la biodiversidad  frondosa   pero...

         

        Por otro lado se equivocan quienes creen que una sola golondrina hace verano,

         

         Creo en el presidente , no soy de sus defensores de oficios, ni por conveniencia ,ni por desconocimientos de los temas, ni por apasionamiento, le apuesto a este presidente, por que Colombia tienen que superar sus crisis, por que debemos establecer un orden, porque las esperanzas se nos van , y el optimismo parece residir en Miami, cuando debería vivir en las clase medias, que no tienen para pagar los servicios públicos y  deben las matriculas de sus hijos en los colegios, o de los pobres sin empleo educación ni esperanza, o de los ricos amenazados, escoltados, y temerosos.

         

         Por que el concurso de todos requiere de un verdadero acto de contrición.

         

        Por que la sociedad ha construido un tejido social, que no funciona, que es mezquino, medido, no por la ilusión y la esperanza, por la convivencia  y la tolerancia, si no por el ventajismo, el dineros, el codazo, el arribismo.

         

        Por que existe el engaño como institución,

         

        Las instituciones no funcionan para lo que han sido creadas, por que se amelcochan el investigador con el investigado.

         

         Por que el que hace las cosas bien y cumple con su trabajo, sigue siendo un ser exótico, en vía de extinción, o se le ablando el corazón, un derecho, parece un favor,  una garantías,  parece una concesión,  mientras que las obligaciones parecen un derecho inalienable de las empresas privadas y del estado coercitivo.

         

         Las leyes ya no son para los de ruana, sino para los de vestidos, los de jeans, o cualquiera que no este en las roscas,

         

         La corrupción no tienen bordes , ni limites, ni escrúpulos, se pase de lo publico a  lo privado y viceversa,  nace en lo privado y corroe lo publico, los gremios no representan  a nadie , parecen voces huecas en la distancia, opaca lejana, lúgubre e impersonales, ningún pensamiento es real  ni en los  partidos políticos , tampoco se ven las esperanza.

         

         Son sus reglas de juegos amañadas, es su corrupción sin dolientes,  es su negativa a resolver lo básico, es la inseguridad jurídica, patrocinada por las empresas privadas, con abogados bien pagos , entrenados como doberman para atropellar al inerme ciudadano, es el silencio cómplice de los organismos de control,

         

         Agobian  al ciudadano honesto y crean el clima apto para el inconformismo y la confrontación, organizada, si... somos un país maravilloso, con una gente que no piensa en el como país, si no como negocio aun a costa de su estabilidad.

         

         

        De acuerdo Colombia es lo mejor, pero que opina usted de la conducta se los seres humanos que la habitan... dígamelo usted, no quiero ser yo quien lo diga.

        Saque sus propias conclusiones.

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