Agradezco sus comentarios, y entiendo que algunas personas aún no vean por donde caen los golpes jeje. Esta es una historia, de lo que a muchos nos pasa cuando terminamos una relación, y aunque advertí que no es 100% Real(siempre hay que agregar para ponerle emoción jeje) es lo que viví y estoy viviendo, como esas películas basadas en hechos reales jeje.
Además, hay historias de amor que se cuelan por ahí, y no sé, si la vida no es rosa, al menos que lo sea la ficción jeje. Así que espero no se aburran con mis cursilerías
Bises
cLaU
PD. Si comienzan a aburrirse de Liz me avisan, igual complotamos para matarla jeje
Cap. 2
Ayer
no tuve tiempo
de olvidarte.
Hoy
ya es
demasiado tarde.
Jorge Hernández Utrera
- ¿Perdón?
- ¿Ocurre algo, May? –de pronto noté la ausencia de May.
- …estoy embarazada –incrédula miré a esa chica pelirroja, era mi mejor amiga desde no sé cuantos años, algunos pensaban que nos comunicábamos telepáticamente porque siempre intuíamos cuando una necesitaba de la otra; y ahora, simplemente, la confesión de May me desarmaba por completo.
- Pero, ¿cómo?, ¿tú, cuándo?
May era de mi edad, entre ella y yo no existían secretos. Había sido la primera persona a la que llamé después de aquel veintidós de diciembre, y admito que me molestó no estar enterada de cómo había ocurrido su primera vez y todo ello, peor, no saber que estaba embarazada.
- ¿Por qué no me dijiste algo? Acaso ya no confías en mí, porque…
- Lizy, no hubo oportunidad de decírtelo. Todo fue hace un año y medio, tú estabas muy ocupada con tu noviazgo, casi no te veía o sabía algo de ti. Y después, ya sabes, me daba pena contarte de mis alegrías, mientras veía como te desmoronabas…
- Lo siento –abracé a May y no permití que continuara.
Ella tenía razón. Cuando estuve con él fui relegando el tiempo para
mis amigos, no era que él me lo impidiera –porque tampoco seré injusta culpándolo de mis tonterías-, pero tenía muy poco tiempo para amarlo, nos veíamos en contadas ocasiones, quizá por ello fui haciendo mi vida a un lado. Cuando él me dejó noté cuan alejada me hallaba de mi anterior rutina, corrí con los chicos, con May, con Bryan, con todos, pero ni siquiera estaba con ellos; primero era contarles mi dolor, mi nueva derrota, ellos me consolaban, eran mis hombros para llorar, y casi un año más tarde, seguía fastidiándolos con lo mismo, y aunque ahora me escuchaban, ya no opinaban nada (algunos porque estaban hartos, otros se habían resignado, y los más, ya no tenían palabras de aliento o algún consejo que me salvara del barco que se hundía).
No era raro que May no me contara, después de todo, me comportaba un poco egoísta hablando sólo de mí y mis problemas.
- Perdóname –volví a abrazarla-. Te juro que ya nada me separara así de ti, ni de alguien más. Ahora dime, te veo preocupada, sabes que cuentas conmigo.
- Tengo un mes de embarazo, ya lo saben mis padres. ¿Sabes? Pase lo que pase, este niño nacerá y será muy feliz –el dejo de dolor en su voz hacía entender que
el padre no pensaba apoyarla.
- ¿Puedo saber quién es?
- Es un cobarde. Prefiero ahorrarme el nombre.
- Güereja –dije aludiendo a ese irónico apodo que le inventé en la preparatoria-, no llores, aquí estamos los
amigos. Bryan y yo seremos los padrinos, seguro que mi madre se emocionará con las chambritas y todas esas cosas que un bebé necesita le hagan.
- Gracias Liz –sonrió de lado, y a partir de ese momento clavó la mirada en el suelo.
- ¡No! –era media noche, desperté agitada, con los ojos arrasados en
lágrimas-. ¡No puedo!
La rutina de muchas noches posteriores al adiós fue esa. Creía que había superado esta etapa de impotencia y llanto, pero esa noche comprendí que me hallaba muy lejos de ello. Esa noche me quedé llorando, rememorando, amarrando cabos para poder odiarlo, aunque al amanecer estuviera con miles de razones para creer que no había sido una mentira, que él sí me había amado.
- ¿Qué pasó con esos ojos? ¿Te desvelaste? –me tumbé en el sillón del cuarto de Bry, y lancé los lentes oscuros hacía quién sabe dónde.
- Algo así…
- ¡Jódete! ¿Vas a seguir llorando por él toda la vida?
- Algo así.
- Tú no tienes remedio.
- Gordito no te enojes –dije haciéndole mimos a Bry.
- ¿Vamos al
cine?
- Mmm… ¿cuál?
- “Piratas del Caribe en el fin del mundo” contestó con aire de gloria.
- Sipi, sipi, sipi –respondí dando pequeños saltitos en derredor de Bry-. ¿Y me vas a comprar palomitas? –Mcfadden
asintió- ¿Y nachos?
- Sí –dijo con tedio.
- ¿Extra queso?
- ¡Sí! –gritó y se lanzó sobre mí para tirarme en la alfombra- ¡Ya cállate! –repetía al hacerme cosquillas- ¿Sabes? –de pronto dejé de reír y lo vi sentado
sobre mí- Me encantan tus ojos –mi rostro se congeló en sorpresa-, ese café entre claro y oscuro, no sé, tiene algo especial.
* - * - * - * - * * - * - * - * - * * - * - * - * - *
- ¿De qué color son mis ojos?
- No sé… negros -¿negros? Seis meses juntos y me decía que mis ojos eran negros.
- No, son café.
- Por eso, café oscuro, he ahí la confusión.
- No, no son oscuros –di la media vuelta y lo dejé cargando la maleta.
* - * - * - * - * * - * - * -
* - * * - * - * - * - *
- ¡Quítate! –con brusquedad saqué a Bryan de encima.
- Hey, tranquila, no haré nada malo…
- ¡No vuelvas a mirarme
así!
- ¿Así, cómo? –Bryan aún tenía la sonrisa dibujada, como si todo fuese una broma.
- Así… ¡así como él! –los ojos de Bryan se encendieron.
- ¡Nunca vuelvas a compararme con ése! ¡Yo no soy un hipócrita, yo no
engatuso a niñas para llevármelas a la cama y ver que se siente darle la bienvenida al sexo a una virgen! –sus palabras taladraron mi corazón, jamás vi a Bryan tan enfurecido.
Salí azotando la puerta de su habitación, esperando a que él corriera tras de mí, pero no lo hizo…
Llama gratis a cualquier PC del mundo.
Con una excelente calidad de sonido.
Yahoo! Messenger