Le dejo desde el inicio para que recuerden porque ni yo sé en que las dejé jajaja.
Besitos
cLaU

SI AÚN ES ELLA
CAP. 1
Al abrir la puerta del departamento me topé con la correspondencia en el suelo; arrojé las zapatillas por un lado y caminé rumbo a la sala para tumbarme sobre el sofá. Recibo de agua, de luz, el gas, nada novedoso, excepto…
El teléfono marcaba la luz roja, había un fax quizá de algunas horas, el número era de casa. Es cierto que Mariana de vez en cuando utilizaba ese método para comunicarse, pero no era ella, sino… Bryan. Leía aquella hoja mal redactada, al terminar tenía el rostro humedecido por las lágrimas.
La quería tanto, tanto…
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- Claudia, ¿me ayudarás? Anda, tú ya presentaste ese examen, nadie lo notará.
- Liz, ya sabes que estas cosas no me gustan, yo puedo pero…
- Clau, por favor, Nicky me invitó a tomar un café –Liz no se alegraría porque el chico más popular de la escuela la invitara a tomar un café, pero bueno, era la vida de mi hermana, aunque sí, me dolía lo que la gente comentaba de ella-. ¿Sip?
- Está bien.
- ¡Clau! –Bryan apareció
gritando por el pasillo-. Por fin te encuentro –el pobre cargaba una pila de papeles, seguro el periódico escolar, él y yo éramos los encargados.
- ¡Wow! Hermanita, no sabía que tenías amigos tan guapos.
- Es Bryan Mcfadden, mi amigo del periódico.
-
Clau… eh… yo… Ho –también Bryan se ponía nervioso ante mi hermana, bueno, era lógico, me asombraría que no fuese así- … Hola –cortésmente extendió su mano, pero olvidó los papeles.
- Hola Bryan –Lizbeth no paraba de reír, yo sentí tanta pena por Bryan que lo ayudé a levantar el tiradero-. Gracias hermanita, te veo en casa, dile a mamá que tengo trabajo en equipo, llegaré tarde. Bye.
- ¡Pero Liz, yo…! –siempre tenía que mentir.
- ¿Ella es tu hermana? –asentí- Es hermosa –dijo embobado, yo lo miré de reojo-… no te ofendas, yo –Liz y yo éramos gemelas, aunque su cabello era castaño claro, totalmente lacio y le caía a media espalda, siempre bien peinado-…
Y si ya empecé con el cabello, bien vale la pena decir todo. Sí, Lizbeth y yo hermanas gemelas idénticas, pero… No sé como decirlo, Liz era más… ¿femenina? Ya hablé del cabello, eso es poco. Sus pestañas siempre rizadas y separadas por el rimel, sus ojos delineados por el lápiz negro, sus párpados con sombra del color de su ropa, labios bien coloreados, rubor en las mejillas; linda en resumen. Yo, bueno, quitemos el maquillaje, pongamos una coleta mal hecha, unos lentes, un cuerpo muy delgado y… quedo yo. No quiero parecer un fenómeno delante de mi hermana, ni mucho menos digo que fuese fea, sólo que ella era la niña bonita y yo la simpática, buena amiga.
- Bryan, te pido un favor, déjalo así –él sonrió apenado.
- Tienes que presentármela.
- Después que deje de salir con Nicholas Byrne.
- ¿Permites que tu hermana salga con ése?
- Bry, con Liz no es de permitir o no, ella hace lo que quiere. Pero no te preocupes, sabe cuidarse. Ahora dime, ¿qué deseas?
- Una cita con tu hermana –lo miré con gesto raro-. Bromeaba “peque”, te tengo el material del siguiente número.
- Perfecto. Oye, linda foto, ¿él es…?
- ¡Oh sí! Kian Egan, el chico de último grado, ella es su hermana Pamela.
- La conozco, comparto algunas clases con ella. Se ven lindos, ¿no?
- Creo.
- ¿Nicholas? Van siete números de ver su tonto rostro impreso. ¿Por qué tenemos que publicitarlo?
- Porque es el capitán del equipo de fútbol de la escuela. A mí tampoco me agrada, pero es el consentido del director.
- Y de todas las niñas de la escuela, incluyendo a mi hermana. ¿Qué pecado cometí para tenerlo en mi familia? –Bry me miró para luego encogerse de hombros.
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- Claudia, ¿ya lo sabes?
- Sí, de hecho estoy
empacando. En unas horas estaré allá.
- Lo siento tanto. Cuentas conmigo.
- Lo sé y te lo agradezco mucho porque sé que no es fácil para ti.
- Eso es el pasado Clau. Además, tú y yo somos viejas amigas.
- Gracias Pamela.
- Nicky me pide que te diga que tienes todo su apoyo.
- Dile que aprecio mucho esta muestra de amistad. Te veré en casa.
No recuerdo como hice para empacar, yo no estaba en mis cinco sentidos; en el fondo de mi buró encontré una foto de ella, siempre hermosa….
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- ¡Otra vez! –gritó Ivette al verme entrar disfrazada de Liz, no se veía muy contenta- Claudia, no me gusta que consientas
todos los caprichos de Lizbeth, imagina que en mi lugar te hubieras encontrado con mamá, o peor, papá.
- ¡Ni de broma lo digas! Nos matan, Ivi no te enojes, yo lo hago con gusto.
- Como digas, y esta vez que fue.
- … un examen –dije después de unos
segundos.
- ¡Ay Claudia! Nena, yo las quiero mucho a las dos, son mis hermanitas, pero no me agrada que Liz abuse de ti.
- No es abuso, sólo es un favor.
- Aja, ¿y ella cuándo te ha hecho un favor?
- Bueno… eh… la vez que –traté de recordar algo que Liz hubiera hecho por mí, pero no pude- …
- Lo ves, peque acéptalo, esto que hacen no está bien, ni siquiera es justo.
- Pero… es mi hermana.
- ¡Ay peque!
- ¿Dónde es la fiesta de disfraces? –preguntó Mary al llegar-. ¡Ah, no! Ya sé, las gemelas han rolado vidas otra vez, ¿me equivoco? –claro que no lo hacía-. Claudia, ¿no has pensado en mantener ese look siempre? Digo, así no tienes que correr a cambiarte cuando Liz lo necesite.
- Basta Mariana.
- Lo siento Ivette, pero dime si no es una medida lógica –Mariana era un poco más dura conmigo que Ivi, yo sabía que tenía razón, pero quería mucho a Liz, además yo era la mayor por unos minutos, mi deber era cuidarla, como Ivi lo hacía con nostras tres.
- Mary…
- No digas más,
Claudia, no quiero molestarme más contigo, realmente no peque –sacudió la cabeza y caminó escaleras arriba.
- ¿Dónde se quedó Liz?
- Ella… creo que en sus prácticas de baile.
- ¿Hoy lunes? ¿No le toca los viernes?
- Aja, por eso me pidió que la ayudara, ya sabes, práctica inesperada –Ivette no se la creyó del todo.
- Sólo espero que esté aquí antes de que mis padres vuelvan. Y tú, sube a quitarte todo eso. ¡Ay Claudia, no sé que haremos con ustedes!
- A… a… así… a –Lizbeth sólo tenía dieciocho años, pero ya era una experta en el sexo, más de media escuela conocía su reputación, no entiendo como Ivette nunca se enteró-… ¡Aa!
- Como se ve que todo lo que dicen de ti es verdad eres estupenda en la cama –Nicky comenzó a vestirse ni bien satisfizo sus necesidades.
- Y tú no te quedas atrás –ella no era el tipo de chicas que se envuelve en las sábanas “después de”, tampoco buscaba caricias o palabras dulces, ella sólo pedía sexo, por eso resultaba perfecta para la mayoría de los hombre, nada de compromisos.
- Ya me voy –Liz aún se ponía la falda.
- ¿Pagaste?
- Claro.
- De todos modos, salgo primero. Nicky –dijo volviéndose-, ¿esa tal Pamela Egan es tu novia?
- Si, ella no debe enterarse.
- Todo depende de ti, Nicky, necesito un lugar en el equipo de porristas.
- Lo tendrás…
- Pero, quiero ser capitana.
- ¡¿Qué?! Parker estás loca, Pamela es la
capitana, le dieron ese puesto por todo su historial…
- No te pregunté, quiero el puesto. De eso depende tu relación con Pamela.
- Pero no puedo hacerle eso. Ni siquiera tienes pruebas de lo que ha pasado.
- Ella me creerá, ya lo verás –abrió la puerta
del cuarto-. Tienes esta semana Nicholas –le advirtió antes de marcharse.
- ¿Puedo pasar?
- Si –Mary seguía pendiente a su restirador, algún plano debería estar
dibujando.
- Mary, yo sé que Ivette y tú tienen razón…
- Claudia, no quiero hablar al respecto, es la plática de todos los días. Créeme, si esto fuese de vez en cuando o si ella pensara en ti, no me molestaría. A las dos las amo mucho, son mis hermanas, pero sé que Liz no es tan noble como tú.
- No digas eso, lo que pasa es que ella es más sociable, más fiestera…
- Más fácil.
- ¡Mariana!
- Claudia, no estoy ciega como Ivi, sólo aparento no darme
cuenta. Clau, Liz no es buena, yo sé que puede cambiar, pero mientras no lo haga, el que tú finjas ser ella te puede traer graves problemas.
- No, no va a pasar eso, además Liz aceptaría su responsabilidad si eso pasara.
- Como quieras creerlo. Tú eres la más inocente de nosotras, peque, no quiero que te metas en problemas por los libertinajes de Lizbeth.
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Observé a mi alrededor, que sola me sentía, el departamento era demasiado grande para mí, miré por la ventana de mi cuarto, la ciudad ruidosa, el tráfico constante, el correr citadino sin importar los tres grados bajo cero. A pesar de todo, la carta había llegado en buen momento. Extrañaba mucho a mi familia, a mis amigos.
CAP. 2
- ¿Y? –la gente necesaria estaba ahí, las flores necesarias llegaron, era de esperarse, se trataba de Liz Parker.
- ¿Y qué, Kian? –Bryan lucía tan sereno, tan tranquilo.
- ¿Qué viene? Bryan, no lo tomes a mal, todos sabemos que tu matrimonio con Lizbeth era una farsa. Aún eres joven, puedes…
- Kian, tengo una hija, en lo que menos pienso es en lo que sigue con mi vida amorosa, de hecho, esa parte de mí terminó cuando me casé con ella.
- La historia es conocida por todos, Bryan y…
- Y no quiero hablar de ello. Punto.
- ¡Papito! –la niña seguía inconsolable, pero al menos sus cuatro años la hacían no entender todo.
- ¿Qué pasa nena? Ven –dijo alzándola entre sus brazos-, tranquila Sibyl.
Aún no sabía si sólo debería meter ropa en la maleta, quizá mamá me haría pasar una larga temporada en casa, extrañaría mis fotos si eso pasaba, todas esas imágenes eran parte de mi vida; ¡sí! Ya sé que en Florida estarían todos los de esas fotos, pero no sé, me había acostumbrado a tan sólo verlos por retratos.
Que graciosa era Pamela a sus dieciocho años, siempre fue muy bonita, de cabello rubio natural y aire infantil. No cabía duda que eso conquistó a Nicky, y después de siete años seguían juntos, a pesar de todo y todos…
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- Se acabó tu plazo.
- Lizbeth estás mal, en una semana una porrista novata no puede ser capitana.
- No me interesa que no se pueda, para eso estabas tú.
- Dame al menos un mes.
-
No.
- Todo esto lo haces con el fin de separarme de Pami, sabías que lo que me pediste es imposible.
- ¡Wow! ¡Qué inteligente eres! Muy buena deducción Byrne, que pena que no lo hayas pensado antes. Bye, ‘Nickito’.
- ¡Lizbeth! –gritó para
detenerla, ella no volteó, mucho menos se detuvo.
Nicky había conocido a Pami en la universidad. Yo conocía a él desde la secundaria, su fama de galán siempre la tuvo, aunque ahora su noviazgo con Pamela parecía haberlo hecho cambiar. Bueno, eso notaba en las pláticas que mantenía con Pami, quien me consideraba una de sus mejores amigas y me confiaba todo.
- ¿Pamela Egan? –esa tarde todos entrenaban en el campo de fútbol, las porristas también estaban ahí.
- Sí –Pamela sabía que Liz era mi hermana y después de mis hermanas y yo, ella era la única que mostraba buenos modales con Liz-. ¿Te puedo ayudar?
- Sí –mi hermana era excelente actriz, lástima que yo no lo supe hasta años después-. Yo tenía muchas ilusiones de unirme a las porristas, pero no sabía como hacerlo.
- Bueno, tienes que presentar una rutina.
- Es que –Liz comenzó a llorar-… yo quise buscar ayuda, porque no soy muy buena en esto… yo de verdad estaba muy ilusionada con ser parte de las porristas… sé que hice mal, pero era mi sueño
estar aquí.
- Eh… ¿qué fue lo que hiciste?
- Me da mucha vergüenza contigo, porque tú eres muy linda y noble, pero tengo que hacer lo correcto, y sobre todo, no te mereces lo que te hace.
- ¿Lo que me hace quién, Lizbeth?
- No sé como decirlo, yo lo hago también porque eres una gran amiga de mi hermanita.
- Liz, dime que pasa –Pamela comenzaba a estar nerviosa por el comportamiento de mi hermana.
- Yo fui con Nicky, a él lo conozco desde hace años, él me dijo que podía ayudarme, pero yo tenía que…
que… yo –Lizbeth lloraba ahogadamente, como si fuese verdad lo que decía, cualquiera hubiera apostado por su sinceridad-…
- ¡¿Qué tenías que hacer?! –gritó un poco fuera de sus casillas Pamela-. Liz, dime que pasó.
- Nicky, él, él me pidió… me pidió que… que yo… que yo tuviera relaciones con él –se desató en un llanto incontrolable, mi amiga estaba estática, no podía creer que su novio fuese tan ruin-. Lo siento mucho, pero no es justo para ti –sollozó Liz, estaba preparando todo para dar la
puñalada final.
- ¿Aceptaste? ¡Lizbeth, ¿hubo algo entre ustedes?!
- …sí. Él y yo tuvimos relaciones, se aprovechó de mis ilusiones, yo me entregué a él para estar aquí. Sé que fue tonto de mi parte, que actué muy mal. Tal vez no me creas, pero él me dijo… no me vas a creer, mejor no te digo.
- ¡¿Qué diablos te dijo Nicky?! –Pamela estaba fuera de sí, tomó a Liz por los hombros y comenzó a sacudirla, le ordenaba que dijera eso que le había dicho Nicky, Liz decía que no.
- Está bien, te lo diré, pero suéltame por favor, me lastimas –hasta entonces Pamela reaccionó y logró controlarse un poco, los presentes la estaban mirando mal; Lizbeth lo había conseguido otra vez, ser la víctima-. Cuando fui a buscarlo para saber si ya podía integrarme, él comenzó a burlase, me dijo que sólo me había pedido eso, para aprovecharse de mí. Yo le reclamé, también por ti, le grité que teniendo una novia tan buena como tú, no tenía por qué hacerlo,
que era injusto. Y él…
- ¿Él, qué? –aún me preguntó como Pamela soportó tanto; humillación, dolor, coraje, ¿cómo hizo para no caer en ese momento?
- Él dijo que tú eras una tonta en el sexo, que con tu careta de niña virgen te le habías metido en la cama, pero que él sabía que eras una cualquiera y que estaba cansado de fingir placer contigo, que como mujer habías dejado de provocarle el más mínimo deseo desde la primera vez que tuvieron relaciones –los que estuvieron ahí, cuentan que Pamela
no daba rastro de vida, excepto por permanecer de pie, y hasta después de muchos minutos, salió corriendo hacia los vestidores.
Una o dos personas siguieron a Pamela, sabían que sufría; la mayoría se quedó con mi hermana, tal vez tenía mala fama, “pero nadie se merecía lo que Nicky había hecho”, además demostró “ser una gran persona” al contarle la verdad a Pamela, “era de amigas”. Sobra decir que muchos ya no miraron igual a Pamela, la gran mentira inventada por mi hermana fue aprovechada por las chicas que envidiaban a mi amiga. No me pregunten cómo Lizbeth lo hacía,
no lo sé, sólo sé que lo hacía, y lo siguió haciendo.
Pamela dejó de asistir una semana a clases; Lizbeth era alabada por las porristas y le dieron el puesto de capitana, bajo el agua hizo que las chicas destituyeran a Pami de su puesto y del equipo, por su indecente conducta, daba una “mala” imagen de lo que era ser porrista. Yo lamento haber estado tan involucrada en el periódico, porque no me enteré de lo ocurrido y, como lo habían pronosticado mis otras hermanas, Lizbeth me trajo muchos problemas.
- Por favor Pamela, abre esa puerta –Nicky estuvo yendo todos los días a casa de Pamela, los primeros días, Kian le propinó algunos golpes, pero él insistió, hasta que la familia de Pami comprendió que sinceramente la amaba y que la versión de Lizbeth no había sido muy verídica.
- Hermanita, creo que Nicky se merece una oportunidad –al reconocer la voz de su hermano, Pamela abrió la puerta, lucía tan deprimida y desarreglada, los ojos llorosos e hinchados con una coloración rojiza que te da el llorar por prolongado
tiempo.
- Vete Nicky, vete, no te creo nada, tú y ella… ¡vete Nicky! –no, Pamela no gritaba, su estado era demasiado triste como para exaltarse.
- Te juro que no todo es verdad. Déjame que te cuente lo que pasó, después si quieres, córreme –Nicky no evitó las lágrimas cuando vio a su novia así, le dolía, le dolía porque por encima de todo, él era el culpable.
- No tiene caso, ya no confío en ti –Kian fue escaleras abajo, este asunto era de dos-. Ella me lo dijo todo.
- ¡Ella es Lizbeth Parker! –muy buena frase de Byrne, muy buena y muy cierta- Sí, yo tuve… yo tuve relaciones con ella, pero no ocurrió como te lo contó. Después de eso, me chantajeó para darle tu puesto de capitana…
- Pero entonces, ¿cómo supo que tú y
yo…?
- Te juro que no le dije nada de eso. Mi vida –Nicky tomó la mano de Pamela entre las suyas-, sé que te fallé, pero te amo y jamás le conté a Lizbeth lo que hubo entre tú y yo, ella debió de enterarse por otra persona…
- ¡No! No –Pamela se soltó-, no podría saberlo, eso sólo lo sabíamos tú, yo y…. y… y –la cabeza de Pamela daba vueltas, si cabía una posibilidad de que Liz lo supiera, y no por Nicky-…
- ¿Y quién?
- Claudia Parker.
- ¡¡No vuelvas a dirigirme la palabra!! –después de una semana de no ver a Pami, ella entró a la edición del periódico
gritando muy enojada-. Tu hermana y tú planearon todo esto, ahora entiendo porque Nicky no te agrada seguro están interesada en él, y claro, como nunca se ha fijado en ti, aprovechaste nuestra amistad para planear esto con tu hermana y separarme de mi novio –Bryan estaba igual que yo, no entendía nada.
- No comprendo absolutamente nada, y deja te digo que Nicky nunca me ha interesado como hombre…
- Eres una Parker, no creo en ti. Además tú eras la única que sabía
lo que había pasado entre Nicco y yo, confié en ti porque eras mi amiga, y tú lo utilizaste para hacerme daño…
- ¡Yo no conté nada…!
- Ahora lo veo muy bien, tu hermanita y tú son igual de putas, de la misma camada al fin…
- Escúchame bien Pamela, te
aprecio mucho, pero no permitiré que me faltes el respeto, y menos a Liz –lo hice otra vez, ¿qué más podía hacer, era mi hermana?
- Con esto compruebo que Nix no mintió, pero tu hermana y tú sí –salió azotando la puerta.
- ¿Sabes de qué hablaba?, ¿de qué me perdí en la escuela?
- No te lo quise decir, pero –por Bryan me enteré del asunto ocurrido en el campo-… Pobre Pamela, Nicky logró engatusarla con sus mentiras, no será la primera vez que miente –Bryan podía tener razón, hay que reconocer que ni Nicky ni Lizbeth eran de confiar, aunque en aquel entonces, sólo lo aplicaba a Nicky.
- De verdad Pamela era mi mejor amiga, mejor dicho, la única, después de ti.
- Peque, siempre
me tendrás –me alegraba saberlo, y pensé que así sería.
Fui muy ingenua al creer que todo acababa con la pérdida de mi mejor amiga, días después comprendí que no. Aunque mis amigos sólo eran Bry y Pami, me llevaba muy bien con mis compañeros, me invitaban a sus fiestas, todos me querían, me hablaban… pero yo me había “metido” con Nicky Byrne, y él destrozaría mi vida social. Iba por los pasillos saludando con una sonrisa, todos me ignoraban, entraba al salón y todos ponían mala cara, lo peor, comencé a estar en boca de todos.
- Miren quien viene aquí, Claudia Parker, una de las gemelitas más zorras –intenté obviar a Nicky.
- Nicholas, no vuelvas a ofender a m amiga, Pamela podrá creerte, pero no yo.
- ¡Bryan Mcfadden! Salió el defensor. ¿No será Bryan, que Parker y tú comparten algo más que la dirección
del periódico? –los que lo seguían comenzaron a reír.
- Eres un estúpido Byrne…
- ¡Ya sé! Mejor aún, te vas a la cama con Claudia y amaneces con Liz –Bry se fue encima de Nicky, nunca fui partidaria de la violencia, pero agradecía el apoyo de Bryan, aunque esto empeoró las cosas.
- ¿Qué pasa aquí? –el director apareció justo cuando Bryan estampaba su puño en la cara de Nicco.
- ¡Señor Filan! –exclamé asustada.
- Explícame Byrne –los chicos rápido se incorporaron.
- Bryan no soportó que yo le explicara a mis compañeros la relación ‘amorosa’, que él y la señorita, perdón, la joven Parker comparten.
- Espero no sean calumnias señor Byrne. Señorita Parker, ¿se da cuenta de su situación?, usted es la directora del periódico escolar, no puede provocar estos comentarios, su reputación dudosa no habla bien de su persona.
- Señor Filan, el joven Byrne
miente.
- No quiero averiguar eso. Si usted se acuesta con media escuela, no es mi problema, lo único que le pido es que sus asuntos personales no resten veracidad al periódico.
- Despreocúpese, no ocurrirá de nuevo.
- Bien, todos regresen a sus
labores.
Nicky se alejó con una sonrisa irónica, la sangre me hervía pero tendría que contenerme si quería continuar al mando del periódico, eso era de gran utilidad para la carrera que estudiaba.
- ¿Estás bien?
- Creo, no pega muy fuerte –dijo Bryan para arrancarme una sonrisa, siempre lo lograba.
- Gracias.
- No tienes que agradecer. Eres mi amiga.
CAP. 3
- Quiero que me expliquen por qué están en boca de media escuela –yo hacía tarea en la mesa de mi cuarto y Liz se pintaba las uñas, cuando Ivi llegó.
- No sé –contestó Liz despreocupada.
- ¿Tú sabes algo? –preguntó dirigiéndose a mí.
- Eh… ha de ser por un malentendido.
- Clau, lo mejor es que Ivi se entere. Nicky inventó que Claudia tuvo relaciones sexuales con él, y que ella fue a gritarle no sé cuantas cosas a su novia –yo abrí la boca muy grande.
- ¿Es cierto? –Ivi volteó a verme, a sus espaldas Liz me suplicaba que le dijera que sí.
- Sí…
- Mañana hablaré con ese Byrne, no tiene por qué decir esas cosas,
- Ivi, mejor hay que dejar que el asunto se olvide. Además, Nicky se está aprovechando de que Claudia salió una vez con él…
- ¡¿Saliste con Nicky?! –volvió a girar su mirada hacia mí.
- Aja –contesté aún boquiabierta.
- ¿Cómo puedes ser tan inconsciente? Mil veces te advertí que no te acercaras a él, sabes que no tiene muy buena fama, que un caballero no es…
- ¡Ay Ivi, calma! Claudia sólo le aceptó un café, pero él se valió de eso, ¿verdad Clau?
- Aja –repetí, mil veces me pregunto por qué acepté la culpa.
- Liz tiene razón, esperemos que todos lo olviden. Me decepcionas, te consideraba más inteligente para escoger tus amistades –Ivi salió de la habitación y tras ella, Liz, que con una sonrisita me agradecía.
Mariana había observado todo desde la puerta.
- Te felicito por ser una, María Teresa de Calcuta, lamento no premiarte tu ‘obra de
caridad’ –la palabras de Mary me hicieron llorar-, Ya calma.
- Es mi hermanita.
- ¡Ay Claudia! Pero tranquila, hablaré con Egan para que convenza a Pami de que tú no tienes nada que ver –Egan era mayor que Mariana por tres años, pero agradecía que ambos fueran del Concejo Estudiantil.
- Muchas gracias May, te ‘kelo’ mucho.
- También yo, por eso me enojo contigo cuando haces esto –le sonreí encogida de hombros-. Anda ya, vamos a comer.
- Gracias hermana –agradecí de nuevo, esta vez con un beso.
- Kian, necesito hablar contigo.
- Hola Parker, dime.
- Es con relación al asunto de mis hermanas.
- No te preocupes, tus hermanas y tú son cosa aparte, nada cambia entre nosotros.
- No es precisamente lo que te iba a decir. Creo que no sé contó toda la verdad.
- ¿Qué se omitió?
- Claudia no tiene nada que ver en el asunto, ella sería incapaz de faltar a la confianza de Pamela. Seguramente tu hermana le contó a Claudia como era su relación con Nicky en mi casa, que… es casa de Liz, también.
- ¿Quiere decir que Liz escuchó por accidente o las espió? –Mariana asintió- Ya había pensado en lago así, no conozco personalmente a Claudia, pero sé que no es del tipo de personas que hacen estos líos; en cambio Liz… lo siento, se me olvida que es tu hermana.
- No tengas cuidado. Lizbeth es mi hermana y sé como es, te puedo asegurar que no es mala, quizá poco caprichosa.
- No estoy de acuerdo contigo, pero como quieras. Creo que deberías decirle a tus padres, puede que después haya consecuencias peores,
- Papá está enfermo, pero gracias por el consejo, hablaré con Liz.
- Y yo con Pamela, no creo que logre que Nicky arregle la imagen de Clau, pero si de que ya no diga más cosas.
- Claudia se alegrara con recuperar a su amiga, lo demás es un simple chisme que ya pasara. Gracias de nuevo.
- No te preocupes, hago lo justo. Pero también lo hago por ti
–Mariana se sonrojó, a luces se notaba la atracción entre ambos.
- Tú y yo vamos a hablar.
- ¿De qué? –Liz nunca tuvo una buena relación con Mary, talvez porque era la única que no le consentía sus libertinajes.
- ¿Por qué le echaste la culpa a Claudia?
- Porque es tonta.
- ¿Cómo puedes decirlo con tanta naturalidad? Ella está pagando las consecuencias de tus actos, y tú le llamas tonta.
- ¿Pues tú cómo le llamarías? Mariana, si Claudia quiere ser la mártir, déjala, porque bien podría decir la verdad.
- ¿No te miedo que lo haga?
- No –contestó sonriente-, olvidas que soy su ‘hermanita’ –rió.
- Algún vas a cometer un error y…
- Y eso a ti no te preocupe, no pasará –finalizó, dejando a May sola en el patio de la casa.
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- ¿Por qué Liz, por qué? –pregunté a la foto, era absurdo, la imagen no me daría
explicaciones, como ya tampoco lo haría mi hermana.
Había otra razón para regresar a casa: buscar las respuestas entre los que quedaban.
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- Hola.
- Hola, pasa.
- Kian habló conmigo. Siento no haberte creído, ¿amigas?
- Amigas –contesté al abrazarla.
- Quiero que sepas que entre
nosotros todo está bien, pero no con tu hermana.
- Pamela, ella…
- Por favor, no la defiendas.
- OK. ¿Celebramos con un helado de la cafetería?
- Está bien, además aprovecho para pedirte trabajo.
- ¿Aquí?, ¿y las porristas?
- Me expulsaron del equipo.
-
Pero todo se arregló, Nicky terminó por culparme –reí.
- Tu hermana es la capitana y todas las chicas están convencidas de que ella no mintió.
- ¡Ops! Lo siento. ¿Te parece la sección de sociales?
- ¡Me encanta!
- Entonces está contratada. Bryan y yo necesitamos ayuda –ambas reímos y salimos tomadas de las manos como buenas amigas.
- Bryan –llegué hasta Bryan con una sonrisita en los labios-, te tengo excelentes noticias.
- ¿Tu hermana saldrá conmigo?
- ¡Bryan no es eso! Y sinceramente, Liz no saldría con una troglodita –dije a broma.
- Muy graciosa Parker, ya dime que te traes.
-
¡Ay qué genio! No te enojes, recuerda que siempre serás mi troglodita preferido –Mcfadden me abrazó, no podía vivir sin mí-. Bueno, basta de tanto apapacho. Te cuento, tenemos nueva encargada de sociales.
- ¡Perfecto, menos trabajo! ¿Quién es?
- Prepárate Mcfadden, te presento a la nueva reportera de sociales –con ambas manos señalé a la puerta-, Pamela Egan –sí, adivinaron, Bryan estaba completamente sorprendido.
- Bienvenida.
- Gracias Bryan.
- Paren esos abrazos que me pongo celosa –los tres reímos, pensé a futuro, seríamos el trío perfecto.
- Parker tiene razón, hay mucho trabajo, Pamela aquí tienes.
- ¿Qué es esto?
- Las citas ‘sociales’ que tienes por realzar –Pamela me miró con angustia.
- No
la espantes, está comenzando. Pami, tranquila, nos repartiremos el trabajo.
- Pues será entre ustedes, porque miren lo que tengo por hacer –al lado de lo que le había dado a Pamela, había otro tanto casi igual.
- Adiós Bryan –jalé a Pamela y huimos del lugar, Bryan me miró feo, luego sonrió.
- Quiero presentarles a Mark Feehily, mi novio –yo estaba muy feliz por mi hermana, Mark era muy apuesto y parecía quererla de verdad; lástima que papá fuera internado la noche anterior, mamá lo cuidaba y los dos se perdieron de conocer a Feehily.
- Mucho gusto.
- Ella es Mariana, estudia cuarto
semestre de arquitectura.
- Te pareces mucho a Ivi.
- ¡Dios me libre! Yo no soy tan fea –a todos nos pareció gracioso el comentario.
- Ellas son las gemelas. Claudia está estudiando comunicaciones, es la encargada del periódico de la universidad,
nuestra peque.
- Hola Clau, ¿puedo llamarte así?
- Sip, bienvenido a la familia –exceptuando la enfermedad de papá, estos tres meses habían sido buenos, al menos para mí, pocos recordaban mi altercado con Nicky y él no era tan grosero.
- Por último y
no menos importante, Lizbeth, realmente la menor de casa.
- Hola Marky, ¿sabes? Eres muy guapo, mi hermana tiene suerte.
- Gracias Liz –Mariana no estaba muy contenta con la actitud de Liz, intuía cosas raras.
Mark había logrado llegar al corazón de las Parker en la primera visita, era muy caballeroso y cortés, pero sobre todo, porque era el mejor novio para Ivette. Ivi lucía muy feliz con él, ambos parecían comprenderse, eran como el complemento del otro. Yo también estaba alegre, por Ivette, porque era mi hermana y la quería mucho, como suele decirse en estas situaciones, se lo merecía.
- Y pues Ivi está con Mark, y Mary parece comenzar a salir con Kian –dije en voz muy baja y rodeando mi bocas con las manos.
- ¿Liz está libre?
- Bryan, ¿por qué no le llegas a mi hermana de una vez por todas? –el tiempo iba rápido, ya corrían dos meses más.
- ¿Quieres la verdad? –por supuesto, dije-. Tu hermana es muy bonita, pero hasta ahí, lo que te digo es sólo para molestarte, pero ya veo que no sucede nada.
- ¿Por qué querías que me enojara?
- ¿No te has dado cuenta?
- Mmm, ¿de qué?
- Olvídalo Parker –la mirada de Bryan me dijo todo, ¡¡yo sí que era tonta!!
- Bryan –él me miró-, yo también te amo –nunca olvidaré su enorme sonrisa, y jamás los años lograron robarme ese beso, jamás.
CAP. 4
- Ya todo está planeado, dentro de unos minutos Claudia aparecerá, espero no se te olvide lo que tienes que hacer. Recuerda, sólo si está sola.
- Entiendo. Liz, ¿por qué quieres hacerle esto a tu hermana?
- Porque siempre tiene lo que yo quiero. Desde hace una semana comenzó a salir con Bryan Mcfadden, ella sabía que él me gustó desde que lo conocí.
- ¿Te gusta Bryan? Liz has salido con un montón de chavos en estos meses, no creo que él te guste.
- Mira, tú no hagas deducciones. Nada más haz lo que te dije, ya recibirás tu recompensa –la última frase fue seductora, luego de eso, Liz se dirigió al salón donde se hacia el periódico, plan perfecto otra vez.
- Hola
Clau –ese era John, el supuesto novio de Lizbeth.
- Hola Johny, ¿mi hermana?
- No sé… yo quería hablar contigo a solas –como ya no era horario de clases, el pasillo se encontraba solitario,
- ¿En qué te puedo ayudar?
- Bueno –el abrir de una puerta se escuchó-… con esto –por mi cabeza no cruzó lo que John deseaba, él me abrazó y comenzó a besarme, no tuve tiempo de bofetearlo, no tuve tiempo de nada…
- ¡Claudia! –era Liz… acompañada de Bryan- ¿Cómo pudiste? –sus ojitos comenzaron a llenarse de lágrimas, Bryan me miraba incrédulo.
- Hermanita, no es lo que parece, él me besó, yo jamás te haría algo así…
- ¡Claudia no seas cobarde! Si ya lo sabe no tenemos por qué seguirnos ocultando.
- ¿Ocultado?
- Lo siento Liz, yo estoy enamora de tu hermana y ella de mí…
- ¡Oye! Eso es mentira, di la verdad, que tú estabas esperándome aquí y me besaste sin mi consentimiento.
- Yo pensé que esto era importante para ti, también. Reconoce que vinimos juntos, que nos amamos.
- No, esto es broma. Tú ya estabas aquí cuando llegué.
- ¿Por qué? ¿Por qué, Claudia?
- Te juro que todo lo planeó él, no me preguntes por qué, pero él ya me estaba esperando.
- No te creo, yo acabo de entrar al salón y en el pasillo no había nadie. Pues si se aman yo no me voy a interponer, yo te quiero mucho hermanita y me haré a un lado por ti.
- ¡John dile la verdad! –grité furiosa.
- Liz, tu hermana y yo salimos desde hace unas semanas, yo pensé que me amaba, pero ahora veo que te envidia y por eso me sedujo.
- Liz, soy tu hermana, nunca te lastimaría, créeme.
- Eso quisiera, pero después de lo de Nicky y lo que la escuela dijo de ti –la miré sorprendida, ¡esto era el colmo!
- Liz no me hagas esto, lo de Nicky bien sabes que no fue culpa mía, tú eras la que…
- ¿Me estás culpando a mí? Yo siempre he sido tu hermana, te he apoyado, te quiero mucho, ¿por qué quieres dañarme ahora?
- ¿Es una broma? Tiene que ser una broma.
- También yo lo quisiera. Si lo quieres, yo –salió corriendo con lágrimas escurriendo por sus
mejillas-…
- ¡Liz…! –hice un intento por seguirla.
- ¡Déjala! ¿Por qué eres así? Me doy cuenta que con tu cara de niña ingenua nos has engañado a todos; eres una envidiosa, egoísta, no soportas la felicidad de los otros, me das lástima.
- ¡Cállate!
–grité, John me dio la espalda y comenzó a alejarse; hasta entonces recordé a Bryan- Bryan, ¿tú si me crees, verdad? –el pobre seguía de pie.
- Quisiera hacerlo, pero estoy muy confundido, de pronto descubro que la persona que amo y creí conocer, es alguien completamente diferente, como si hubiera convivo con alguien que no existe –las palabras de Bryan me calaban profundo, ¡yo si existía! Yo era está, aquí estaba a quien amaba.
- Tienes que confiar en mí –supliqué al punto del
llanto-…
- No puedo, no puedo. Necesito estar solo. Adiós.
El pasillo se me hizo enorme, quería que el piso se abriera y desaparecer. No entendía que estaba pasando.
- ¿Quién hace tanto escándalo? ¿Claudia?, ¿dónde está Bryan? –agradecí al cielo que Pami estuviera ahí.
- ¡Ay Pamela!
- No me espantes, ¿qué ocurrió?, ¿por qué lloras? –entre sollozos logré explicarle un poco de lo que había pasado, lo que yo pude comprender- ¡Lo sabía! Tu hermana es una víbora,
seguro planeo todo. Enfréntala, tendrá que aceptar su responsabilidad, así Bryan te creerá.
- ¡No! Liz es muy inteligente, podría empeorar todo –mis pensamientos eran un rompecabezas que apenas comenzaba a formarse-. Además, Bryan no me ama, si así fuera, nunca hubiera dudado de mí –Pamela me miró y me abrazó, yo ahogué mi llanto, mi rabia, a mí misma; morí ahí, en ese momento.
- ¿Cómo pudiste?, ¿cómo me hiciste esto? –mis palabras se azotaban entre el coraje y la puerta fuertemente golpeada.
- ¿Cómo pudiste tú?
- ¡Estamos solas, deja tu farsa, tus mentiras, tu maldita obra de teatro que has creado!
- Tú eres la que miente, tú que todo este tiempo has fingido ser otra –mi mano se suspendió en el aire.
- ¿Qué pasa aquí? ¿A qué se deben estos gritos?
- Claudia está loca, quiere golpearme.
- ¿Qué?
- Anda Lizbeth, explícale mi motivo.
- La encontré besándose con mi novio.
- Pero yo nada tenía que
ver.
- Lo mismo me hiciste creer en el asunto de Nicky. No te creo.
- ¿Lo de Nicky? –dije irónica- ¿Por qué no le contamos a Ivette la verdad de eso?
- ¿Cuál verdad?
- Ahora Claudia quiere culparme también de eso, cuando fue quien delante de ti aceptó haber salido con él.
- Lo hice porque t
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