Holas!
Yop con nuevo capo, porque como ya el martes vuelvo al calvario, esto significa estar lejos de casa y de la compu jeje. Así que antes dejo con que entretenerse.
Ivi, antes de que el fic termine te prometo una sorpresa muuuy especial con lo que me pediste jeje. Me encanta que odien a Liz, es mi parte podrida y sucia que pocas veces ve la luz del día
(jaja bromita, aunque hay algo de
eso).
(jaja bromita, aunque hay algo de
eso).KiSsEs
cLaU McFaDdEn 

CAP. 4
- Ya todo está planeado, dentro de unos minutos Claudia aparecerá, espero no se te olvide lo que tienes que hacer. Recuerda, sólo si
está sola.
- Entiendo. Liz, ¿por qué quieres hacerle esto a tu hermana?
- Porque siempre tiene lo que yo quiero. Desde hace una semana comenzó a salir con Bryan Mcfadden, ella sabía que él me gustó desde que lo conocí.
- ¿Te gusta Bryan? Liz has salido con un montón de chavos en estos meses, no creo que él te guste.
- Mira, tú no hagas deducciones. Nada más haz lo que te dije, ya recibirás tu recompensa –la última frase fue seductora, luego de eso, Liz se dirigió al salón donde se hacia el periódico, plan perfecto otra vez.
- Hola Clau –ese era John, el supuesto novio de Lizbeth.
- Hola Johny, ¿mi hermana?
- No sé… yo quería hablar contigo a solas –como ya no era horario de clases, el pasillo se encontraba solitario,
- ¿En qué te puedo ayudar?
- Bueno –el abrir de una puerta se escuchó-… con esto –por mi cabeza no cruzó lo que John deseaba, él me abrazó y comenzó a besarme, no tuve tiempo de bofetearlo, no tuve tiempo de
nada…
- ¡Claudia! –era Liz… acompañada de Bryan- ¿Cómo pudiste? –sus ojitos comenzaron a llenarse de lágrimas, Bryan me miraba incrédulo.
- Hermanita, no es lo que parece, él me besó, yo jamás te haría algo así…
- ¡Claudia no seas cobarde! Si ya lo sabe no tenemos por qué seguirnos ocultando.
- ¿Ocultado?
- Lo siento Liz, yo estoy enamora de tu hermana y ella de mí…
- ¡Oye! Eso es mentira, di la verdad, que tú estabas esperándome aquí y me besaste sin mi consentimiento.
- Yo pensé que esto era importante para ti, también. Reconoce que vinimos juntos, que nos amamos.
- No, esto es broma. Tú ya estabas aquí
cuando llegué.
- ¿Por qué? ¿Por qué, Claudia?
- Te juro que todo lo planeó él, no me preguntes por qué, pero él ya me estaba esperando.
- No te creo, yo acabo de entrar al salón y en el pasillo no había nadie. Pues si se aman yo no me voy a interponer, yo te quiero mucho hermanita y me haré a un lado por ti.
- ¡John dile la verdad! –grité furiosa.
- Liz, tu hermana y yo salimos desde hace unas semanas, yo pensé que me amaba, pero ahora veo que te envidia y por
eso me sedujo.
- Liz, soy tu hermana, nunca te lastimaría, créeme.
- Eso quisiera, pero después de lo de Nicky y lo que la escuela dijo de ti –la miré sorprendida, ¡esto era el colmo!
- Liz no me hagas esto, lo de Nicky bien sabes que no fue culpa mía, tú eras la que…
- ¿Me estás culpando a mí? Yo siempre he sido tu hermana, te he apoyado, te quiero mucho, ¿por qué quieres dañarme ahora?
- ¿Es una broma? Tiene que ser una broma.
- También yo lo quisiera. Si lo quieres, yo –salió corriendo con lágrimas escurriendo por sus mejillas-…
- ¡Liz…! –hice un intento por seguirla.
- ¡Déjala! ¿Por qué eres así? Me doy cuenta que con tu cara
de niña ingenua nos has engañado a todos; eres una envidiosa, egoísta, no soportas la felicidad de los otros, me das lástima.
- ¡Cállate! –grité, John me dio la espalda y comenzó a alejarse; hasta entonces recordé a Bryan- Bryan, ¿tú si me crees, verdad? –el pobre seguía de pie.
- Quisiera hacerlo, pero estoy muy confundido, de pronto descubro que la persona que amo y creí conocer, es alguien completamente
diferente, como si hubiera convivo con alguien que no existe –las palabras de Bryan me calaban profundo, ¡yo si existía! Yo era está, aquí estaba a quien amaba.
- Tienes que confiar en mí –supliqué al punto del llanto-…
- No puedo, no puedo. Necesito estar solo. Adiós.
El pasillo se me hizo enorme, quería que el piso se abriera y desaparecer. No entendía que estaba pasando.
- ¿Quién hace tanto escándalo? ¿Claudia?, ¿dónde está Bryan? –agradecí al cielo que Pami estuviera ahí.
- ¡Ay Pamela!
- No me espantes, ¿qué ocurrió?, ¿por qué lloras? –entre sollozos logré explicarle un poco de lo que había pasado, lo que yo pude comprender- ¡Lo sabía! Tu hermana es una víbora, seguro planeo todo. Enfréntala, tendrá que aceptar su responsabilidad, así Bryan te creerá.
- ¡No! Liz es muy inteligente, podría empeorar todo –mis pensamientos eran un rompecabezas que apenas comenzaba a formarse-. Además, Bryan no me ama, si así fuera, nunca hubiera dudado de mí –Pamela me miró y me abrazó, yo ahogué mi llanto, mi rabia, a mí misma; morí ahí, en ese momento.
- ¿Cómo pudiste?, ¿cómo me hiciste esto? –mis palabras se azotaban entre el coraje y la puerta fuertemente golpeada.
- ¿Cómo pudiste tú?
- ¡Estamos solas, deja tu farsa, tus mentiras, tu maldita obra de teatro que has creado!
- Tú eres la que miente, tú que todo este tiempo has fingido ser otra –mi mano se suspendió en el aire.
- ¿Qué pasa aquí? ¿A qué se deben estos gritos?
- Claudia está loca, quiere golpearme.
- ¿Qué?
- Anda Lizbeth, explícale mi motivo.
- La encontré besándose con mi novio.
- Pero yo nada tenía que ver.
- Lo mismo me hiciste creer en el asunto de Nicky. No te creo.
- ¿Lo de Nicky? –dije irónica- ¿Por qué no le contamos a Ivette la verdad de eso?
- ¿Cuál verdad?
- Ahora Claudia quiere culparme también de eso, cuando fue quien delante de ti aceptó haber salido con él.
- Lo hice porque
tú…
- ¡Cállate Claudia! Te oigo y no te conozco –miré a Ivette, ese día tenía que ser una horrible pesadilla.
- ¡Ivette, no puedes creerle!
- Ivi, Claudia me da miedo, siento que la persona con la que he compartido toda mi vida no fuese ésta, ella fingió ser otra con nosotras. No te conozco Claudia –sus palabras, su llanto, me explotaría la cabeza si la escuchaba una vez más.
- Te prohíbo que te acerques a Liz, esto quedará entre nosotras sólo por la salud de papá. Vamos Liz, comienza a llevar tus cosas a mi cuarto –sentí algo enterrándose en mi corazón, ya había perdido a Bryan y ahora Ivette, ¿así de sencillo era quedarse sola?
- Ivi…
- Porque eres mi hermana te quiero aún, pero sino, te odiaría. ¿Qué te hizo Liz?
- Destruyó mi vida –crucé mirada con Liz y no pude callarme, con esa frase cavé mi tumba.
- No te conozco, no sé como eres mi hermana –ultimó Ivi.
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- ¿Le avisaron?
- Sí, yo mismo le mandé un fax porque no contestó mis llamadas.
- ¿Fueron tan ingenuos de creer que vendría? Sino fuese su hermana, hasta pensaría que…
- ¿Le dio gusto? ¡¿Cómo puedes ser capaz de pensar eso Ivette?!
- Quizá tengas razón May, y exagere; pero aceptémoslo, no vendrá, siquiera regresó la llamada.
- Ivi, no seas tan injusta con Claudia.
- Mark, ya pasó un día de la muerte de mi hermanita y Claudia no se
aparece, ¿qué quieres que piense?
- Que el primer vuelo que encontró a Estados Unidos, llegaba hasta hoy –todos se sorprendieron al verme de pie en la puerta de la casa, sobre todo Ivette.
- ¡Claudia! –me alegró mucho ver esa sonrisa en los labios de Kian.
- ¡Peque! –abracé a Mariana- Que bueno que estés aquí –mamá y papá también se acercaron a mimarme.
- ¡Ay hijita! No sabes cuan bien me hace tu presencia –las lágrimas de mi madre me dolían hasta el alma, la rodeé con mis brazos.
- Lamento recordarles que no estamos de fiesta –miré
a Ivi, sabía que en el fondo también deseaba darme la bienvenida, pero había algo muy grande que nos separaba, el pasado…
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- ¿Y esas cajas?
- Son mis cosas.
- ¿Ya no será esté el salón de edición?
- No es eso. Renuncié al periódico.
- ¡¿Cómo?!
- Pami, ya han pasado dos semanas y Bryan no me dirige la palabra, no quiero hacerle más pesado el momento.
- Pues que él se vaya…
- Créeme que es mejor que sea yo, además ese idiota de John me ha puesto por los suelos, no quiero que esto arruine el trabajo de ustedes.
- Claudia, esto no es justo. Verás que tarde o temprano todos descubrirán quien es tu hermana.
- Ya no importa, puedo con esto.
Los días pasaron muy rápido, o muy lento, dependiendo del motivo para vivir que tengas, la cuestión es que de estos seis meses, Lizbeth y Bryan llevaban cuatro de novios. Ya estábamos por tercer semestre de la carrera, cuando un ángel apareció.
- ¿En qué le puedo ayudar señor Filan?
- Como no tienes actividades extras y eres muy buena alumna, me encantaría que ayudaras a mi hijo Shane a conocer la escuela –había un chico en uno de los asientos giratorios que cuando terminó de hablar el señor Filan, volteó a mirarme.
-
Aa…
- Shane Filan –se puso de pie y besó mi mano, un poco medieval, pero me pareció amigable.
- Claudia Parker.
Desde ese día, no sólo ayudé a Shane a acostumbrarse a la universidad, sino que nos hicimos amigo inseparables, aunque compartíamos muy poco tiempo porque estudiábamos diferentes carreras. Mi relación con Nicky mejoró gracias a Pamela, con decirles que hasta se encargó de limpiar mi imagen, ¡claro! El gusto me duró poco. Los cuatro éramos buenos amigos, a veces se nos unían Kian y Mariana, pero eran muy viejos para nosotros –risas-.
- Así que ahora es Shane Filan –ese día esperaba a Shane de su última clase, un
grupo de porristas se acercó a mí sólo para molestar.
- ¿Qué quieren? –pregunté de mala gana.
- Descubrirte. Porque primero fue Nicky, luego Bryan. Siguió John, que por cierto, era novio de tu hermana. Y ahora Shane, ¿cómo los eliges?
- Pues Nicky salió dos o tres veces con tu hermana, Bryan estaba secretamente enamorado de Liz –ya sabía por donde iba éstas-. John era su novio, y por ahí rumoran, que a Shane no le es indiferente Lizbeth.
- No me interesan sus conclusiones, díganle a mi hermana que se ahorre el jueguito, porque de seguro ella las envió.
- Comprobado niñas, Claudia le tiene envidia a nuestra querida capitana. Pero hasta cierto punto la entiendo…
- Yo igual, no es fácil ser el patito feo de la familia. ¿Qué se siente no ser tan bonita como tus hermanas?
- ¡Ha de ser horrible! Por eso debes ser tan fácil con los hombres, porque sólo teniendo sexo con ellos
puedes tenerlos…
- ¡¡Te voy hacer que te tragues tus palabras!! –nunca digas no a la violencia, jamás sabes cuando será la solución, esa tarde comprobé que la única manera de callar a esas chicas, era acomodándoles unos cuantos golpes.
-
¡¿Pero qué pasa aquí?! –creo que mi furia no se midió, sin darme cuenta habían pasado unos cuantos minutos y media escuela nos rodeaba; cuando el señor Filan apareció, yo estaba encima de una de las porristas; del susto al escuchar al director, solté a la chica y descubrí que varios de sus cabellos se hallaban en mis manos-. Señorita Parker, ¿otra vez usted?
- Señor Filan, le juro que…
- Director, ella
comenzó todo.
- Nosotras íbamos caminando y ella nos insultó.
- Yo nada más le dije que se callara y Claudia se me vino encima.
-
¡Mentirosas! Señor Filan, son tres, ¿cómo va a creer que yo…?
- Parker lo siento mucho, pero es la segunda ves que la veo metida en escándalos; además, miré a la chica –después de mirarla cerré los ojos, su uniforme de porrista estaba decorado con rojo sangre-. Venga conmigo a la dirección –seguí al señor Filan, los mirones se dispersaron; bufaba a cada segundo, era injusto que sólo yo pagara los platos rotos, en eso pensaba cuando volteé y vi a la chica que golpeé, llorando; reí, al menos el castigo valdría la pena.
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