Entrar
¿No tienes cuenta? Registrarse
westlifeenmicorazon · Westlife en mi corazón - Un club donde lo sabras todo sobre Westlife
? ¿Ya tienes membresía? Entra a Yahoo!

Consejos

¿Sabías que...
Decide qué mensajes pueden llegar al grupo. Simplemente, modifica las preferencias.

Mensajes

  Mensajes Ayuda
Avanzado
^º^MI SAL Y MI PIMIENTA^º^ CAP. 16   Lista de mensajes  
Responder | Reenviar Mensaje #1474 de 1497 |
Holas!!
Para las que lo estaban pidiendo jeje aquì està, no sè porque me gusta complaverlas jajaja. Y Danita, te tendràs que quedar con la duda, pero no desesperes, prometo compensarte en el proximo capo jeje.
Besitos a todas
Clau
 
CAP. 16
 
-           ¿Tú crees que Liy dejé de ser algún día tan testaruda?
-           ¡Nunca! Ya hice de todo para unirla con Bryan, ni hablar lo deja, hasta pena me da el pobre –mes y medio en Sligo, como pasaba el tiempo, todos habíamos sido invitados a la boda de Bryan, además ninguno quería regresar a Londres; a excepción de Liy, que ahora trabajaba por Internet para la revista y había dejado las clases en la universidad.
-           Sí, pobre Bryan. Cambiando de tema, ¿dónde se metieron tú y Kian anoche?
-           Por ahí –algo escondía Blair, ese rubor en las mejillas la delataba.
-           ¿Te consideras capaz de engañarme? Bien sabes que a Mariana Gray no se le puede ocultar nada.
-           Lo sé. ¡Ay Mar, soy tan feliz! –dijo apretando el almohadón con fuerza a su pecho.
-           Ya lo creo –en su rostro se dibujaba una sonrisa enorme, y sus ojitos brillaban de forma distinta-. ¿Qué hay Ivi?
-           Prométeme guardar el secreto –lo prometía-. Ayer en la tarde, Kian y yo recogimos unos análisis que me hice. Mar, ¡estoy embarazada! -¿quién movió la silla? Ahora mi trasero descansaba en el suelo.
-           Voy a ser tía, voy a ser tía, voy a ser tía –repetí eso por más de dos minutos, como idiotizada-. ¡Felicidades hermanita! –me puse de pie para ir a abrazarla-. Eso quiere decir que anoche estuvieron festejando.
-           Sí, caminamos un rato por la playa, después cenamos en un restaurante cercano al mar. Mary, Kian es el amor de mi vida –lo era, sí que lo era, ellos estaban hechos el uno para el otro, no cabía duda.
 
 
-           ¡¡Nooo!! Júralo, es que es increíble –me divertía mucho cuando estaba con Shane, con él no tenía que fingir, le había tomado mucha confianza, trataba de ser la mejor para él, sin competir con alguien más.
-           De verdad, cuando me vi estaba en medio de esa disco gay, fue una experiencia rara –sus gestos eran tan graciosos-. ¡Ops! Es tardísimo.
-           No me di cuenta a qué hora se fueron los trabajadores. Vamos, te daré un aventón al pueblo, ya es muy noche.
-           Gracias –ya casi estábamos en la salida de la que sería mi nueva casa-. Espera, tengo unos planos arriba.
-           Te acompaño, sólo tenemos una lámpara y no me quedaré aquí sola, me da miedo –Shane, rió.
-           Pareces de seis años, aún te asusta la oscuridad, eso si que es gracioso.
-           ¡No te rías! Todos tememos a algo –quizá mi temor era exagerado, lo supuse porque iba pegada al brazo de Shane mientras subíamos las escaleras.
-           Ya miedosa, romperás la manga de mi camisa. Pasa –dijo abriendo la puerta para mí.
-           Gracias señor caballeroso –reverenció a burla-. Payaso –fue lo único que me salió decirle.
-           ¡Buuu! –cuando entré al cuarto donde guardaba sus planos, me apagó la luz de la lámpara.
-           ¡Shaneee! –grité aterrada, oí su sonora risa- No es chistoso.
-           Si vieses tu cara, sí –más carcajadas.
-           Trae esa lámpara, ya no confío en ti –pero en lugar de hacer lo que le pedía, estiró hacia arriba el brazo que sostenía la fuente de luz-. ¡Dámela!
-           Alcánzala enana –brinqué y brinqué, era muy alto para mí.
            De tantos saltos terminé por doblarme el tobillo y…
-           ¿Te lastimaste? –la lámpara cayó al suelo, mi cuerpo quedó entre los brazos de Shane, muy cerca del suyo.
-           Sí –no pude decir más, su aliento estaba rozando mis labios, sus ojos penetrando los míos-…
-           Yo –yo también lo amaba, en mi intento por vengar su rechazo, mi corazón terminó llenándose de él, y por primera vez en toda mi existencia, estaba enamorada.
            No fue necesario articular palabra para enterarlo de mis sentimientos, bastó con un beso, dulzura total…
-           … Te amo –completó al fin.
-           Y yo a ti, Shane te amo. Te juro que yo te amo, que esta vez soy sincera y…
-           Shhh –susurró sin alejarse, con su dedo sobre mi boca-. Te creo, no hace falta explicaciones cuando tus ojos me gritan la verdad -¡Dios! ¡Qué hermoso se sentía estar en el cielo!
 
 
-           Te pareces a tu padre –tanto tiempo evadiéndola y tenía que toparla hoy, en este lugar tan solitario.
-           Eso dicen las personas.
-           Aunque quizá no tanto, si fuese así, Liy ya lo hubiese notado. ¿Por qué no decirle quien es tu padre, Mark?, ¿por qué así te llamas, o no?
-           Markus, para ser exactos. Y usted sabe muy bien porque no le he dicho quienes son mis padres.
-           Me alegra que sepas lo que haces y no pongas en riesgo a tu madre, Markus –todavía tenía el descaro de sonreír.
-           Le advierto que no lo hago por miedo, sino por amor a mi madre y a Liy.
-           ¿Amor? Parece ser que a Liy y a ti les encanta mucho esa palabra, que pena que para ustedes sea algo imposible. Nos vemos, Mark –en sus labios la misma sonrisa irónica se dibujó.
-           Nos vemos, tía –volteó a verme con fuego en los ojos.
-           Ni de broma vuelvas a llamarme así –su lacerante mirada infundía pavor.
-           No se preocupe, en mi corazón no hay intención alguna por otorgarle ese título.
 
 
-           Linda, te buscan –después de tres golpes sobre la puerta del estudio, Kian hizo acto de presencia.
-           ¿Puedo saber quién? –pregunté apenas alejando la vista de la PC.
-           Buenas noches Liy –era evidente que esta ocasión no podría escapar-. ¿Interrumpo?
-           No, ya terminé –probablemente a mí también me hacía falta esa conversación-. Toma asiento –dije señalando la pequeña estancia del estudio.
-           Bien, yo me retiro. ¿Los esperamos para cenar? –preguntó Kian antes de salir.
-           ¿Te quedas a cenar, Bryan?
-           Mmm, sí, creo que sí.
-           Entonces sí Kian, espérennos a cenar.
-           Por supuesto. Con permiso.
-           ¿A qué debo tu visita, Bryan?
-           Creo que ya somos adultos y hay cosas del pasado que afectan nuestro presente y debemos solucionar.
-           No sé que decirte –me senté frente a él, inevitable era no toparme con esos ojos.
-           Perdóname, quizás a ti no te interesen mis disculpas, pero…
-           Pero tu conciencia no te deja en paz, ¿verdad? Bryan has venido a salvarte, no a disculparte.
-           Sea lo que sea Liy. Sé que te lastimé, que por mi culpa padeciste penas inmerecidas; sólo te pido que me perdones, de alguna manera puedo compensar el daño que te causé…
-           ¿Y qué quieres que te perdone?
-           El haber sido tan cobarde y no defender nuestro amor, el haberme rendido tan fácilmente…
-           ¿Nuestro amor? Si es eso lo que quieres que perdone, descuida, no puedo perdonar algo que no existió. Fue sólo mi amor Bryan, nunca el tuyo.
-           ¿Cómo puedes decir eso? ¿Acaso crees que cada beso, cada caricia o palabra de amor fue fingido? ¡Liy por Dios! Pensé que me odiabas, pero…
-           ¿Pero? –se puso de pie y paseo un poco, intentando tranquilizar su ira, que importaba él, si la mía seguía aquí y era el momento justo para deshacerme de ella-. Pero te enamoraste de ella en poco tiempo, nadie olvida rápido un amor tan grande, a menos que no exista.
-           ¡Existe…! –silenció y mis ojos interrogativos se clavaron en los de él.
-           ¿Qué quieres decir? –mi voz se endulzó un poco.
-           Yo sabía que te había perdido, y ella estaba ahí, siempre a mi lado, al principio fue por agradecimiento, con el paso del tiempo creía amarla; pero llegas tú, y lo que siento por Dana jamás se podrá comparar con este amor que ha estado aquí desde hace mucho. Ahora tengo que conformarme con tener a mi lado a alguien que me ama y a quien yo sólo aprecio –cabizbajo, derrotado, me dio la espalda y caminó a la puerta.
-           ¡Bryan! –tu pupila es azul, y cuando lloras las transparentes lágrimas en ella se me figuran gotas de rocío sobre una veleta, aquel poema de Bécquer me vino a la mente cuando Bryan me miró-. Yo… yo aún te amo.
            El tiempo se detuvo por ese instante, tan poco importaba el pasado y el presente, que el mundo se quedara allá fuera, tras esa puerta; que nuestras vidas fueran tan sólo esto, que todo nuestro espacio se redujera a este estudio; que la eternidad fuese esto, este momento. Estaba sintiendo la calidez de su cuerpo sin siquiera rozar su piel, y sus manos me recorrían sin estar sobre mí. Moriría con los ojos abiertos por la simple dicha de inmortalizar este tiempo.
-           ¡Repite eso! Repite eso y nada me importaría perder-. Jamás olvidaré esa imagen, sus ojos enjuagados en lágrimas y en sus labios la sonrisa-. Liy, por favor, repite eso.
-           Te amo –y con la segunda vez en decirlo, era como desahogarme, como quitarme un gran peso de encima-. Te amo, tanto o más que ayer.
 
 
-           ¡Ya lo mató! Ya no escucho ruidos, ¡ay, chicos! Entremos antes de que se convierta en una asesina.
-           Tranquila Mary, Liy no haría eso, ella sería incapaz de dañar a alguien.
-           Si amor, Kian tiene razón, Liy es una persona sensata como para…
-           ¡Ya lo mató! –Ivi y Mar gritaron a coro ni bien escucharon a Mark hablar de sensatez, eso me causó gracia.
-           Chicos, abran esa puerta aunque tengan que tirarla.
-           Ivi, por favor. Liy se molestará con nosotros por interrumpirlos.
-           Pues si no lo hacen ustedes lo haremos nosotras, llevan más de una hora dentro y ya se me hizo sospechoso tanto silencio.
-           Mariana regresa –la vimos muy decidida a tirar la puerta que los tres nos levantamos de nuestros asientos y fuimos tras ella.
            La puerta estaba entreabierta, no hubo necesidad de utilizar métodos cavernícolas para entrar, bastó con un pequeño empujón.
            Y entendimos el por qué de escaso ruido.
-           Será mejor dejarlos recuperar el tiempo perdido.
-           Creo que si mi amor, te apoyo.
-           ¿Cenamos? –Ivi y yo contestamos que sí- ¿Mariana?
-           Se ven tan lindos –la ternura en la voz de Mary nos arrancó una sonrisa a todos.
-           Amor, déjalos necesitan mucho tiempo solos.
-           si ya voy –dijo Mary antes de echar un último vistazo dentro del despacho, donde Liy y Bryan, sentados en el sillón, se besaban.
 


Correo Yahoo! te ofrece 1GB de espacio, ¡gratis! Crea tu cuenta hoy mismo, en http://correo.yahoo.com.mx/

Mié, 29 de Mar, 2006 5:17 pm

bryan_deutzy...
Sin conexión Sin conexión
Enviar correo Enviar correo

Reenviar Mensaje #1474 de 1497 |
Desplegar mensajes Autor Ordenar por fecha

Holas!! Para las que lo estaban pidiendo jeje aquì està, no sè porque me gusta complaverlas jajaja. Y Danita, te tendràs que quedar con la duda, pero no...
Claudia Lizbeth Mart€...
member; u=14...
Sin conexión Enviar correo
31 de Mar, 2006
1:51 pm
Avanzado

Copyright © 2009 Yahoo! Inc. Todos los derechos reservados.
Normativa de confidencialidad - Condiciones del servicio - Reglas - Ayuda