Holas!
Sólo les advierto que después de este capo tendrán que esperar unas semanas para próxima publicación jeje, es que no tengo nada más en la compu y pues ya ven que luego tengo que ir al cyber jeje, pero les prometo que su espera valdrá lña pena porque ya nada más quedan 4 capos jeje.
Bueno para las que preguntan por Shane y Dana..aqui creo que les tengo algo jeje
Ah! Dana siento que te detesten tanto jeje pero sólo es por el fic jeje
Las kero
Clau
CAP. 14
- Tía, te presento a Mariana Gray, ella se encargará de llevar los asuntos de la herencia.
- Buenas tardes señora Logan –un escalofrío me recorrió al conocer a la tía de Liy, era como esas brujas
de los cuentos de hadas
- ¿Por dónde comenzamos? –sí que era grosera, siquiera respondió a mi saludo.
- Necesito todos los números de cuenta y sus respectivas claves para comenzar la transacción en los bancos y queden a nombre de mi clienta, escrituras de todas las propiedades que hayan pertenecido al señor Patrick Logan y su señora esposa, así como las joyas y otras cosas materiales que menciona el testamento –dije sacando una copia del testamento de los padres de mi
amiga.
- Tengo una copia también, sé muy bien lo que se menciona –respondió ante mi iniciativa de mostrarle el documento.
- De todos modos se la dejo, señora Logan, no sea que se le olvide otra vez como en estos quince años.
- No se me
olvidará, abogada Gray.
- Pues bien, por el momento es todo señora Logan. Todo este papeleo para que mi clienta tome posesión de sus bienes nos llevará alrededor de tres semanas, la cuarta será para acordar la pensión que recibirá de la señorita Logan.
- Entonces la veré hasta dentro de tres semanas.
- No, porque según vayan dándose los cambios de propiedad del señor Logan a mi clienta, usted tendrá que firmar, ya que aún es la albacea.
- Todo esto es muy fastidioso Liy, muy fastidioso –que poco respetaba mi presencia esta señora.
- No te quejes tía, todo es por tu culpa, yo también estoy gastando gran parte de mi tiempo en esto, tiempo que debería estar ocupando en mi trabajo –me alegraba que Liy pusiera en su
lugar a esa bruja-. Nos seguiremos viendo, tía.
- Con permiso señora Logan, que tenga buen día –dije a sarcasmo, al final de cuentas, yo tampoco le había caído en gracia.
- ¿Cómo pudiste vivir con ella tantos años?
- No lo sé Mariana, mejor pregunta cómo sobreviví –ambas reímos.
- Liy, desde anoche quiero preguntarte algo.
- Ni me recuerdes lo de anoche, no me tienen muy contenta esa Blair y tú –dijo apresurando el paso y adelantándose, tuve que correr para alcanzarla.
- ¡Por Dios, Liy! Deberías agradecernos por acompañarte en ese penoso momento.
- Momento que ustedes planearon.
- Como sea, tarde o temprano pasaría. Pero yo tenía una pregunta para ti.
- ¿Cuál? –la detuve un momento y la miré con mi aire solemne.
- ¿Lo amas? –comenzó a huir de mis ojos.
- Han pasado cinco años, Mar…
- Pregunté si lo amabas, no cuánto tiempo pasó.
- Gray, el sol está a su máximo, vayamos a casa, no quiero quemarme -¿sol?, ¿cuál sol? Estábamos en pleno invierno.
- ¿Cómo se ven estas flores hijo? -¡qué linda se veía con aquel vestido negro!, que cambiada estaba, pero todo era por fuera, en esencia seguía siendo la misma…-. Bryan, ¿me escuchaste?
- Perdón mamá, ¿decías?
- ¿Qué es lo que pasa Bryan? Hace mucho que no te veía esa sonrisita.
- ¿De qué sonrisa hablas, mamá? No pasa nada.
- No me engañes Bryan, recuerda que a una mamá jamás se le puede mentir.
- Es que… bueno… Liy está en Sligo, coincidimos en la cena de anoche.
- ¿Liy? ¿Cómo está? –mamá se mostraba tan feliz con la nueva.
- Mucho más bella, aunque luce un poco citadina, estos cinco años le sentaron de maravilla. Es publicista en “The Mirror”, se ve que ha trabajado mucho este tiempo, luce tan feliz, tan fresca, aún sigue siendo una chica inocente y noble…
- Ya veo que está bien, ese brillito en tus ojos lo dice, eso y mucho más -me sentí
sonrojado.
- No empieces mamá…
- Yo no empecé nada, fuiste tú, desde la mañana te noté muy feliz. ¿No será que el regreso de Liy te tiene así?
- ¡Mamá por Dios! Yo pronto me casaré con Dana –mi mamá sonrió-…
- ¿Y el regreso de una amiga no te puede alegrar? No te traiciones a ti mismo –no paraba de reír, esa señora siempre lograba lo que quería-. ¿Estás seguro de casarte con Dana?
- ¡Qué preguntas, mamá! Mejor iré a las caballerizas con papá.
- ¿Dónde se está hospedando
Liy?
- En la casa de sus padres, la que está cerca del centro.
- Más tarde iré al pueblo, la invitaré a desayunar mañana con nosotros, tu papá estará contento de tenerla en casa.
- No vendrá, no quiere verme…
- Vendrá, como que me llamo Mairead Mcfadden.
- ¡Dame el control Mark!, ¡¡dámelo!!
- Mira enano, yo gané el control, es mío, si lo quieres, alcánzalo –maldito Feehily, presumía de sus cinco centímetros de más.
- La tele ha sido tuya desde las ocho de la mañana, no es justo que la tengas todo el día –el timbre detuvo nuestra pelea.
- Ve a abrir –lo miré de reojo, ya me las pagaría
después.
- Buenas tardes –en la puerta me topé con una señora que daba miedo-. ¿La puedo ayudar en algo?
- Dile a Liy que su tía Carol está aquí.
- Liy no se encuentra –ahora entendía por qué Liy no quería regresar.
- ¿A qué hora regresa?
- No sé… permítame por favor. Mark, ¿sabes a qué hora regresa Liy?
-
¿Quién la busca? –Mark se puso de pie y se aproximó a la entrada.
- Su tía Carol –el color de Mark cambió al escuchar ese nombre, éste sí que estaba loco-. ¿A qué hora regresa? –insistí.
- No dijo –Feehily seguía paralizado mirando a la tía de Liy.
- Pues como verá señora, Liy no dijo a que hora venía.
- Dile que vine a buscarla, que ya tengo algunos papeles, la espero mañana en mi casa.
- Yo le diré. Que le vaya bien –se dio media vuelta ante mis narices, un poco seria la señora-. Si que da miedo la tía, ¿verdad? –le comenté a Markus, pero no respondió-. ¿Y a ti que mosca te picó?
- Toma –dijo dándome el control-, subiré a mi recámara. Avísame cuando Mar llegué, por favor.
- …aquí irán unos arcos para separar la entrada del
salón principal, creo que también sería bueno colocar dos pequeños muros a cada lado –Shane se detuvo al verme, mi mirada lo ponía nervioso-…para enmarcar el ambiente y de forma sencilla resaltar el espacio.
- Me parece perfecto, Shane –me coloqué a unos centímetros de él.
- …para las escaleras –otra vez estaba nervioso, rápidamente se alejó-…
- ¿Me tienes miedo? No como, Shany –por tercera vez me acerqué y coloqué mis manos sobre sus hombros y el pecho.
- No es miedo señorita Anderson, es respeto a usted y mi amigo Bryan –tomó mis manos con las suyas y las alejó de su cuerpo, después dio media vuelta y siguió hablando de no sé qué. Acaba de despreciarme y me las pagaría.
- ¡Mairead! –al abrir la puerta ahí estaba ella, la mujer que muchas veces sentí como mi madre y una de las tres únicas personas que verdaderamente lamentó mi partida.
- ¡Liy, hija! –inevitablemente nos abrazamos, el olor de aquel perfume floral seguía en ella, ¡cuántos recuerdos me traía aquel siempre aroma!
- Pase por favor. No sabe cuanto la extrañé.
- Mejor sentémonos aquí, tu madre y yo solíamos pasar horas platicando en este jardín –me alegraba que Ivi hubiese limpiado la mesa y que Kian y Mark se ocuparán del jardín y la pintura-. ¿Piensas quedarte mucho tiempo? –la noté observando la transformación en el lugar, al menos esto ya no parecía un matorral, aunque faltaban flores.
- No, sólo por un mes como máximo, si lo dice por los cambios, son gracias a mis amigos.
- Deberías aprovechar el tiempo para repararla completamente, te servirá tenerla en buen estado para tu regreso…
- Mairead, yo no…
- Bueno, para venir de vacaciones.
- Yo… esta es la última vez que vengo a Sligo, puedes visitarme en Londres junto con el señor Brendan.
- No te noto segura de esa decisión Liy, ¿hay algo que te obligue a eso?
- No quiero problemas con tía Carol, además allá está mi trabajo.
- Ya no eres la niña miedosa, Liy, eso se nota a leguas, no creo que Carol sea un motivo, y el trabajo menos, siempre hay vacaciones. ¿Qué es Liy?
- Mairead –de nuevo repetía su nombre ante mi falta de… ¿valentía?-…
- Es por mi hijo, ¿verdad? –silencié de nueva cuenta-. No hace falta que lo digas, en tus ojos se dice todo.
- Liy, la cena está casi lista. Buenas tardes –esa señora tenía cierto parecido con Bryan, seguro era Mairead, su mamá.
- Mairead –sí, acerté-, te presento a Ivette Blair, una gran amiga.
- Mucho gusto señorita Blair –la misma sonrisa encantadora de su hijo.
- Liy siempre me ha hablado muy bien de usted, no es necesario tratarla para saber la grandiosa mujer que es, se nota en su
mirar.
- Gracias por los halagos, no creo merecerlos –el sonido de su risa era tan cálido, cuan afortunada había sido Liy por tenerla a su lado, era lo más parecido a una madre para alguien falto de una. Mamá, ¡cuánto te extraño!
- Lo merece señora Mcfadden. ¿Pu… pue… puedo abrazarla? –no hizo falta que dijera palabra alguna, sus brazos se abrieron para mí apenas terminé la pregunta.
Al estar entre sus brazos sentí la calidez materna que en ella existía, mamá estuvo otra vez conmigo, su olor, su voz, su mirada…
- Ivi, calma, nena.
- Una niña nunca es linda cuando llora –sus dedos fueron limpiando mis lágrimas.
- Gracias señora…
- Mairead, que no soy tan vieja.
- Gracias Mairead –todo me parecía tan raro, quizá la vida había planeado este momento para reencontrarme con mamá, talvez Mairead había sido escogida para ser el vínculo entre mamá y yo…
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