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^°^MI SAL Y MI PIMIENTA^°^ CAP. 13   Lista de mensajes  
Responder | Reenviar Mensaje #1471 de 1497 |
Holas!!
Muchísimas grax a todos los que leen el fic y mandan comentarios, quizá la cena no es lo que esperaban, pero vale la pena jeje.
Para las que están sacando conclusiones, pues...yo no sé nada jajajaja
 
Besos
CuAdRiToS
 
Pd. Ah! Lilly y toda la familia agradece su prensencia a la fiesta de cumple de la beba, por cierto, dice que los regalos de sus tíos y tías, estuvo genial; aunque fue mala idea que trajeran a Nicole, porque ahora las niñas están pidiendo hermanito nuevo jajaja, broma
Pd2: no se les olvide participar en lo de los minifics del 14 (o manden poemas jeje)
pd3: ya me pongo al corriente con los fics de todas!
 
CAP. 13
 
         En punto de las nueve las chicas ya estaban listas. Ivi había optado por un vestido color vino con la espalda totalmente descubierta y amarrado en la nuca, un largo debajo de la rodilla, sus zapatillas del mismo color eran de cintas y llevaba el cabello suelto con un pequeño prendedor de mariposa plateada; tenía boquiabierto a Kian, después éste comenzó a decir mil y un cumplidos, ella le agradecía a besos. Mi Mariana usaba un vestido azul marino de tirantes que la cubría hasta la rodilla y con un prolongado escote “V” por detrás, sujetó su cabello con palitos chinos y sólo un cairel rizado le caía al rostro, sus zapatillas eran muy sencillas pero bonitas; no pude evitar darle un beso enorme en cuanto mi asombro pasó, ella apenas se sonrojó.
         Para mi sorpresa, Liy fue la última en salir, siempre era al revés con ella. Pero valió la pena la espera, llevaba un vestido negro traslapado, que dejaba parte de su pecho al descubierto y se ceñía a su cintura con una cinta, el vestido se oleaba poco arriba de su rodilla, sus brazos se veían totalmente, las zapatillas eran altas de tacón delgado, su cabello iba alzado por una cintilla blanca, sus labios eran de un rojo brillante, sus ojos entornados en negro. Realmente estaba preciosa, jamás nunca la habíamos visto así, con un atuendo tan sexy, que podía provocar a cualquiera, pero al mismo tiempo su inocencia y dulzura resplandecían en el azul de sus ojos y en la sonrisa de sus labios. Creo que todos quedamos deslumbrados con ella…
-        ¿Listos? –preguntó acompañada de aquella tierna sonrisa que seguía en su rostro.
-        Sí –contestamos aún con atontamiento-…
-        Mira Liy, porque no mejor –Ivi y Mariana me miraron, yo quería evitar que Liy fuese, pero esas dos locas ya tenían plan armado y me matarían si se los arruinaba-…
-        Dime Mark –Kian me miró con lástima, como diciendo, “por piedad no lo hagas”, sí, nuestras novias podían resultar peligrosas.
-        Toma mi brazo, hoy seré hombre para ti y mi Marianita preciosa -¡sí, soy un cobarde!
-        Gracias.
 
 
-        Si mi amor, siento que no conocieras a Shane, pero como ya te conté, nos encontramos con una amiga de él y nos quedamos platicando.
-        No te preocupes bebé, ya lo conoceré en la cena. Lo que aún no me cabe es eso de las niñitas que conociste.
-        Seguro te agradarán, son muy amistosas, aunque eso sí, un poco raras, sobre todo Mariana.
-        ¿Y son bonitas?
-        Mmm... algo -¡lo que me faltaba! Esas tales Ivette y Mariana parecían un problema.
-        Cuidado bebé, pronto nos casaremos –dije besándolo mientras él aparcaba el auto.
 
 
-        Shane Filan a sus pies, señorita Anderson –la prometida de Bryan era bellísima, su cabello castaño hacía juego con sus ojos cafés claros… ¡Basta Shane! Es una mujer prohibida.
-        Encantada de conocerlo, arquitecto Filan –debía ser mi imaginación que me hizo sentir un toque de seducción en la voz de Dana.
-        Creo que hemos llegado muy temprano, aún no veo a tus amigos, Shane -¿qué, de qué hablaba Bryan? Yo seguía tan ensimismado con la sonrisa de Dana.
-        Claro, las personas de la ciudad se creen sumamente indispensables y por eso se dan el gusto de hacer sus groserías…
-        Yo soy de la ciudad señorita Anderson –la belleza no lo es todo, dicen algunos, al menos no si se trata de la física.
-        Lo siento arquitecto Filan, sólo ha sido un comentario cualquiera, sin afán de ofenderlo –no, no estaba disculpándose, al menos la tonalidad de sus palabras decían otra cosa.
 
 
         Shane Filan era tan guapo, tan diferente a Bryan, él parecía un hombre de mucha experiencia, mientras mi futuro esposo era tan sólo un hombre inocente. Quizá antes de casarme debía vivir una aventura más, después de todo, Shane no parecía indiferente a mis encantos, podía leer el deseo en sus ojos, yo le había gustado.
-        Ya llegaron –dijo Shane cuando cuatro jóvenes entraban al restaurante.
-        Me imagino que ellos son sus novios, pero falta una chica más, ¿recuerdas que mencionaron estar viviendo en casa de ella?
-        Sí, por cierto, ¿cómo se llamaba?
-        No dijeron su nombre –después de verlas de reojo comencé a jugar con mi copa, me daban igual.
 
 
         Antes de que Ivi, Mar y sus novios se acercaran a nosotros, miré a Dana, parecía disgustada, poco a gusto con la idea de esta cena.
-        Buenas noches –la voz de Ivette me volvió a ella-, disculpen el retraso pero nos perdimos.
-        No se preocupen. Shane Filan –Shane extendió la mano a los dos hombres.
 
 
-        Mariana, yo me largo, él es Bryan y ella Dana –antes de que los tres notaran mi presencia me iría.
-        Lo siento Liy, pero ya estamos aquí, no dejaré que te vayas sola a casa –contestó por lo bajo con una sonrisa disimulada.
-        Pero…
-        Pero nada, enfréntalos ya, de una vez por todas –quizá tenía razón.
 
 
         ¿Quién era la chica que hablaba con Mariana? No podía distinguirla detrás de todos ellos.
-        Les presento a Kian Egan, mi novio.
-        Mucho gusto –saludó éste.
-        Un placer Kian, ella es Dana Anderson, mi prometida.
 
 
         Cuanto me dolieron aquellas palabras, ¿por qué seguía amando a Bryan?
-        Markus Feehily –cuando Dana al fin saludó a Mark, él se presentó y ahora, ahora sólo faltaba yo.
-        Mark es mi novio. Ha sido un gusto conocerla Dana, tienes un novio muy guapo. Miren, ella es –de pronto, Kian y Mark se hicieron a un lado para que Shane, Dana y Bryan me vieran-…
 
 
         ¡Era la chica de la iglesia! Pude observarla detenidamente, era preciosa, tan perfecta y hermosamente encantadora; sus ojos azules, su cuerpo, sus labios, su cabello… no recordaba haber conocido a alguien tan bella… ¡sí! Sí había conocido a alguien así, pero eso había sido años atrás, esa persona era tan joven…
-        ….Liy Logan.
         No cabía en mi asombro, estaba de pie frente a ella, cinco años, cinco largos años, el tiempo suficiente para convertirla en una mujer. Los recuerdos se arremolinaron en mi corazón, toda mi vida pasó frente a mí en menos de cinco segundos, fue revivir la infancia, la adolescencia y la noche en que nos entregamos por completo…
-        Un placer señorita Logan –mi presente se volcó de súbito por Shane.
-        Si que le mundo es pequeño Liy, cinco años de no verte y en menos de veinticuatro horas ya te he topado tres veces –Dana lucía tan natural saludando a Liy, aunque yo no entendía muy bien todo.
-        Hola Liy –mi voz apenas fue audible, tenía tanto miedo de saludarla.
-        Hola Bryan -¿cuántas noches no me torturó la conciencia por haber sido tan cobarde?, ¿cuántas lunas dejé de dormir anhelando el sonido de su voz?
 
 
         Tenía que ser fuerte e indiferente, no sabía cómo, pero nadie descubriría que los nervios me absorbían por completo.
         Había esperado tanto por esto, por lucir triunfadora ante él y demostrarle que todo lo vivido era historia, pero no contaba con amarlo; fuese como sea, iba actuar según lo planeado, aún así tuviera que fingir.
-        ¿Desean ordenar? –ya todos habíamos tomado asiento, el mesero fue mi vínculo con la realidad.
 
 
         Cuando todos pedían la cena mis ojos seguían clavados en ella, en mi mente nunca pasó un reencuentro así, yo que creía haberla olvidado ahora me sentía tan vulnerable a su presencia.
-        ¿Qué vas a ordenar, mi vida? –noté cierto énfasis en la última frase de Dana, ¿acaso todo esto era muy notorio?
-        Eh… yo –Liy sonrió por lo bajo, tendría que controlarme-… crepas marineras.
 
 
         Diez minutos, diez eternos minutos, ¿cuánto duraría esta cena?, ¿cuántas sonrisas más tendría que fingir?
-        Señorita Logan, ¿usted a qué se dedica?
-        Soy publicista para “The Mirror” y profesora en la carrera de comunicaciones.
-        Es la mejor publicista.
-        Ni tanto –una pizca de rubor llenó mis mejillas.
-        Mira nada más Liy, aquí con esfuerzos hablabas y ahora resultaste publicista.
-        Todos podemos superarnos, Dana…
-        Además Liy es sumamente inteligente y nunca se conformará con ser una simple ama de casa en busca de un esposo millonario, eso es patético, ¿verdad, señorita Anderson? –ahora entendía en motivo de la cena, Dana estaba roja de coraje.
-        Claro, claro que lo es.
 
 
         Me alegraba saber que Liy había alcanzado sus sueños por ser una gran profesionista, aunque jamás la hubiese imaginado como publicista, siempre fue una persona muy tímida, también eso era bueno, había aprendido a defenderse de las demás personas.
-        Y tú Bryan, ¿en qué trabajas?
-        Soy médico zootecnista y me encargo de la hacienda de mis padres, recientemente he comenzado con mi propia propiedad.
-        Mairead y Brendan, ¿cómo están ellos? –el amor que Liy sentía por mis padres seguía intacto, que pena que no fuera lo mismo con el de nosotros.
-        Muy bien, mi padre sigue al frente de sus negocios con un poco de mi ayuda, y mi madre es como siempre…
-        La misma mujer extraordinaria –me alegró que Liy igualara mis palabras, todavía recordaba como el Padre William llamaba a mamá.
 
         Fue una velada extraña, Liy nunca me perdonaría, en toda la noche sólo me dirigió la palabra dos o tres ocasiones y nada que fuese relacionado conmigo. Al final de ese encuentro llegué a preguntarme que era lo que realmente buscaba en Liy, ¿su perdón o su amor? Tenía que ser lo primero, yo me casaría dentro de tres meses con Dana, no podía amar a otra… ¿o era que no amaba a Dana?
 
 
         Me asomé al balcón de mi recámara con la pijama puesta, había demasiado frío como para vestir una sencilla bata, pero que me importaba eso si mi único pensamiento era Bryan; el viento que soplaba arrebató la lágrima que resbalaba por mi mejilla, pero no el dolor que estaba inundando mi pecho…
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


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Sáb, 4 de Feb, 2006 3:50 pm

bryan_deutzy...
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Claudia Lizbeth Mart€...
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4 de Feb, 2006
10:03 pm
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