(me lo merezco jajaja)CAP. 15
...Llegó el momento en que Bryan, Paul y Jennifer se encontraron de frente a escasos pasos, la ventana era un buen lugar para observar todo lo que sucedía...
- Jardín -
- Hola Jennifer –Bryan la saludaba por compromiso-. Toma –dijo extendiendo un sobre que contenía los papeles legales de Paul
- Hola Bryan, gracias –tomó el fólder-. Disculpa, pero dentro de una hora sale el avión...
- Claro. Campeón –levantó a su hijo entre sus brazos-, es hora de despedirnos...
- ¿No vas a venir conmigo? –su sonrisa era inocente, ingenua
- No. ¿Recuerdas que te dije que Jennifer también era tu mami? –Paul asintió-.Pues es tiempo de que vayas a vivir con ella
- No papi, yo quiero quedarme contigo y con mi mami Marisol...
- Paul...
Yo miraba desde la ventana, Bryan tenía a Paul entre sus brazos, de pronto lo abrazó con mucha fuerza, le dio un beso en la frente y lo puso en los brazos de Jennifer. Abrí la ventana, escuché como Paul gritaba: “Papi, papito, no me dejes, quiero quedarme... papi”, mientras pataleaba.
Jennifer comenzó a caminar hacia el auto; no soporté más, salí corriendo de la habitación, bajé las escaleras con rapidez, abrí la gran puerta de golpe...
- ¡Hijo! –corrí más delante de donde Bryan permanecía de pie, sólo para ver como el auto se perdía tras el portón y como Paul se pegaba al vidrio trasero y lloraba... me arrodillé sobre el suelo
- Marisol –dijo asustado al verme en aquel estado-, tranquila, todo estará bien –se colocó a mi altura
- Mi hijo Bryan, mi hijo –no sé si lograba entenderme, el sonido del llanto me impedía articular palabra-. Mi hijo –agaché la vista, ahí estaba el pequeño auto azul, el preferido de Paul-. Todo se acabó Bryan, todo –tomé el juguete entre mis manos y lo acerqué a mi pecho
Sus brazos comenzaron a rodearme, las lágrimas iban rodando por mis mejillas, eran tan abundantes que parecían un velo de agua salada... toda mi vida estaba perdida...
Mi vida se detuvo a partir de ese momento, como si mi vista se hubiese quedado fija en aquella escena, como si el tiempo se hubiera parado...
Ni yo misma podía imaginarme lo que la vida me depararía...
- Dos semanas después -
- Ánimo Mary, las cosas no están tan mal –decía Kian
Llevaba quince días en aquella cama, apenas me levantaba para lo necesario, mi mirada estaba como perdida; las voces de todos resonaban en mi cerebro, pero no eran asimiladas, tan sólo eran sonidos. Me encerré en mi mundo, así como no asimilaba las palabras, tampoco pronunciaba alguna.
- ¿Cómo sigue? –interceptó a Kian cuando salió de mi habitación
- Marisol sigue en estado de depresión emocional, toma –extendió una receta médica-, algunos tranquilizantes y otros para el sistema nervioso. Necesita salir, distraerse, te recomiendo pasar más tiempo con ella, comer en el jardín, cualquier cosa que la entretenga y no la haga pensar en Paul
- Entendido...
- Tú también necesitas distraerte, conmigo no finjas ser fuerte, te conozco. Es hora de que te ocupes de la constructora, al menos medio tiempo –colocó su mano sobre el hombro de Bryan
- Seguiré tu consejo Egan. ¿Qué tal la familia? –comenzaron a caminar hacia la salida
- Todo bien, los gemelos siguen con sus travesuras y Bety está tomando unas clases de repostería, se queda mucho tiempo sola en casa. Bueno Bryan, me despido, cuida que Marisol tome a tiempo sus medicamentos y sigue mis recomendaciones. Estamos con ustedes –abrazó a Bryan
- Gracias Kian, gracias por ser un gran amigo –en seguida regresó a mi habitación-. Nena –creo que acarició mi cabello-, te necesito, de verdad te necesito –oprimí mis ojos, como si mi interior reaccionara a esas lágrimas que asomaban de los ojos azules de mi esposo
Una lucha constante había en mi interior, quería abrazarlo, llorar con él, decirle que todo iba a pasar, que lo amaba. Pero mi cuerpo no reaccionaba, ninguna lágrima, ninguna mirada, estaba estática... ¡Dios mío! ¡Esto era peor que la muerte!
- ¡¿Qué pasó?! –una semana más la bomba estalló-. ¡Stephy dime que pasó! –agitó a la chico por los hombros, ella apenas podía hablar, llevaba más de una hora angustiada
- Se... señor... la señora –tartamudeaba a cada palabra, su coloración era pálida, tenías las manos frías y temblorosas
- Stephy habla, ¿que pasó? –la desesperación lo estaba haciendo caer en la histeria
- Se encerró en el cuarto del niño Paul, no abre la puerta, no responde... no se escucha ningún ruido –se llevó ambas manos a la cara y volvió a llorar
- ¿Dónde está Charles?
- Señor, hoy es el día libre de todos... yo ya estaba por irme, sólo lo esperaba a usted, cuando...
- Entiendo –interrumpió-. Llama a Kian y a mis cuñados... no creo poder solo –apenas apretó los ojos por un segundo y subió las escaleras a grandes zancadas-. ¡Marisol! ¡Marisol! ¡Demonios, respóndeme! –el silenció que provenía del cuarto era aterrador, a cualquiera hubiese erizado la piel-. ¡Abre! ¡Con un demonio, qué abras!
Bryan trataba de forzar la puerta sin éxito alguno, comenzó a tomar vuelo y estrellarse de costado contra ella, mientras las lágrimas le nublaban la vista; temía perder otra pieza primordial en su vida.
- ¡Ábreme por favor! ¡Abre! –sus gritos de desesperación y dulzura no recibían respuesta
Finalmente abrió la puerta de cedro...
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