
CAP. 9
Una semana, yo diría una eternidad. Andy todo el día con Shane, en las noches llega a mi cuarto a contarme todo, pero no es por mucho tiempo. Yo me la paso en la casa o en la calle –más en este último lugar -; como siempre los sirvientes me soportan menos que antes, con la ausencia de Andy puedo decir que estoy completamente sola y mi estado de ánimo es muy irritable
Cambiando de tema, yo nunca me he llevado bien con Bryan –al menos desde que soy una adolescente-, ni siquiera lo soporto, pero no se niega que es un chico guapísimo, tiene su atractivo el niño
- ¿Está Andy?
- No joven , otra vez salió con su novio –le contestó el ama de llaves
- ¿A qué hora regresa?
- No sabría decirle, pero pase. La señorita Claudia está en el jardín, talvez ella pueda decirle algo
- Gracias
A falta de compañía, decidí retomar la práctica de la natación –uno de los deportes que más gusto-. Así que estaba en la piscina, con mi diminuto traje de baño –obvio, color negro-.
- Hola –saludo desde la orilla de la alberca Bryan
- ¡Hi! –dije saliendo de la piscina y cogiendo la toalla para secarme
- E... e... está Andy –el pobre quedó boquiabierto y temblaba de pies a cabeza
- Nop
- Sa... sa... sabes a qué hora regresa
- Mmm –noté que su nerviosismo era mucho y como me encanta molestar a las personas me acerqué más a él- la verdad no
- Gra... gra... gracias
- De nada. Estás manchado
- ¿Dónde?
- Aquí –señalando junto a la boca
Comenzó a limpiarse en el lugar que le indiqué -¿Ya?
- No, te ayudaré –y sí, le ayudé... pero con la boca, o sea traducido: ¡lo besé!- Ya, listo
- Yo...a... a –el pobre ni siquiera podía articular palabra
- Bueno nos vemos –giré y comencé caminar hacia la casa
- Oye, espera
- Lo siento, tengo que salir, bye
- Hey niña...
Huy, aunque fue sin mala intención nunca debió haber dicho esa palabra - ¿Perdón, me dijiste niña? No lo serás tú que te pones nervioso cuando se te acerca una mujer
- No quise ofenderte...
- Ah no, ni modos lo hiciste –lo aventé al agua con todo y lo que llevaba puesto
- Muy bien, lo lograste, ahora por favor ayúdame a salir –me pidió extendiendo su mano
- Dame la mano –me dio tanta pena verlo todo empapado, que opté por ayudarlo
Pero el sinvergüenza al darme la mano me tiró a la alberca. Me abrazó hasta dejarme muy cerca de él, comencé temblar, estaba bajo el control de él y me hizo sentir por primera vez una mujer plenamente... me besó a su completo gusto, sin que yo pudiese evitarlo
- Idiota, ¿qué te crees? –aún me tenía entre brazos
- Sólo te compruebo que no soy un niño. Mira quien tiembla ahora
- Suéltame
- Con mucho gusto, pero ahora ganaré la partida –volvió a besarme- eres libre –dijo soltándome
- Imbécil, patán –es de imaginarse que una bofetada era lo menos que podía darle-. ¡Me las pagarás Mcfadden!
Salí de la alberca lanzando mil y un maldiciones en contra de Bryan y él sólo reía dentro del agua
- A la próxima traeré traje de baño jajaja
- Eres un... –se los dejo a su imaginación
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