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El informe
hace hincapié en que "la occidentalización de los pueblos
indígenas ha causado un aumento alarmante de las enfermedades
crónicas relacionadas con el estilo de vida" (Foto:
Archivo )
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EFE
El Universal
Londres Jueves 02 de
julio de 2009
La occidentalización del estilo de vida es
catastrófica para la salud de los pueblos indígenas, que en los últimos
años han experimentado un fuerte incremento en los casos de obesidad,
dolencias cardiovasculares y diabetes tipo 2.
Así lo refleja un informe publicado en el
último número de la revista médica "The Lancet", que alerta
también del aumento de los problemas físicos, sociales y mentales que
aquejan a estas poblaciones derivados del consumo de alcohol y drogas.
Los profesores Michael Gracey, miembro de la ONG Unity of First
People of Australia, y Malcolm King, de la Universidad de
Alberta (Canadá), explican que las condiciones en las que viven los 400
millones de indígenas del planeta suelen implicar unos niveles sanitarios
muy pobres y que el contacto con los modos de vida de la sociedad
occidental no han hecho más que empeorarlos.
Gracey y King centraron su estudio en la
población aborigen de Australia, pero consideran que sus conclusiones son
extensivas a la mayor parte de pueblos indígenas del mundo que, en su
opinión, "deberían ser animados a asumir la responsabilidad en lo
que se refiere a los asuntos que afectan a su salud".
Estos expertos constataron que las
precarias condiciones de vida, la malnutrición y las infecciones se ceban
especialmente en los niños de estos pueblos, que presentan con frecuencia
problemas auditivos, deficiencias dentales, tracoma, diarrea e
infecciones respiratorias.
Estos menores también están expuestos a
enfermedades prácticamente erradicadas en el primer mundo gracias a los
programas de vacunación, como el sarampión, las paperas, la difteria, la
rubeola, la tos-ferina y el tétanos.
Otro grupo poblacional sensible son las
mujeres embarazadas, que durante la gestación se ven sometidas a un
exceso de esfuerzo físico y sufren anemia, infecciones del tracto
urinario y diabetes gestacional, dolencias que no son atendidas
médicamente.
El informe hace hincapié en que "la
occidentalización de los pueblos indígenas ha causado un aumento
alarmante de las enfermedades crónicas relacionadas con el estilo de
vida".
Las dietas con exceso de calorías, grasas
y sal, combinadas con una menor actividad física y una predisposición
genética, han causado, por ejemplo, que un 40 por ciento de los adultos
aborígenes del noroeste de Australia tenga diabetes, un porcentaje que
supera el 60 por ciento entre los mayores de 35 años.
Entre los niños indígenas de esa región
son frecuentes los casos de sobrepeso o resistencia a la insulina en
edades tan tempranas como los 5 años, mientras que entre los aborígenes
menores de 17 años la tasa de diabetes es 18 veces superior a la que se
registra en el resto de la población de la misma edad.
"De manera alarmante, las
enfermedades crónicas relacionadas con el estilo de vida se están
incrementando un 25 por ciento en cada década. Es algo que se está
convirtiendo en una catástrofe para la salud pública a escala
internacional", se dice en el informe.
Gracey y King afirman que la solución pasa
por adoptar medidas urgentes en materia de asistencia sanitaria a mujeres
y niños, fomentar programas saludables de nutrición y prevenir y tratar
las enfermedades infecciosas y las derivadas de los cambios de hábitos.
Fuente: http://www.eluniversal.com.mx/notas/609093.html
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