| Las culturas grandes y medianas se consolidaron |
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| Carlos Romero Bonifaz (*) El Deber - Santa Cruz - 28/08/2004 - Republicado en Aymar Qhawiri Las cifras frías demuestran que las comunidades indígenas de poblaciones mayoritarias e intermedias aumentaron sus habitantes en los últimos años; pero comparadas con la población no indígena, han disminuido. Lo evidente es que la mayoría de las culturas autóctonas de Bolivia han ingresado en un proceso de fortalecimiento. Cuatro pueblos son un claro ejemplo del fenómeno que los antropólogos y sociólogos denominan “reemergencia y emancipación indígena”: quechua, aimara, chiquitano y guaraní. Hay dos versiones, con sustento científico, acerca de la población étnica en Bolivia. El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) sostiene que hay 4,1 millones de originarios (censo de 2001); en tanto que el antropólogo Wigberto Rivero Pinto afirma que hay 5,1 millones de nativos (su trabajo fue elaborado con datos del Censo 2001, del Ministerio de Asuntos Campesinos, el Viceministerio de Asuntos Indígenas, la oficina de Tierras Comunitarias de Origen y proyecciones y validaciones de campo, en 2003). El antropólogo Ricardo Calla opina que los pueblos originarios están viviendo un proceso de reivindicación cultural. El sociólogo Álvaro García Linera identifica tres factores que han influido en el fortalecimiento de aimaras y quechuas: la transmisión cultural generacional (herencia de valores), el surgimiento, en los últimos 30 años, de una elite de intelectuales indígenas, y el éxito que han tenido campesinos y originarios en la política y el sindicalismo (caso Evo Morales), lo que les ha dado poder y los ha vuelto influyentes. El estudio de Wigberto Rivero establece que los más numerosos son los quechuas (2,5 millones) y los aimaras (2 millones). En poblaciones intermedias figuran la cultura chiquitana (184.248), la guaraní (133.393), la moxeña (76.073), la afro-boliviana (22.000) y la movima (10.152); siguen otras etnias con poblaciones inferiores a 10.000. Los estudiosos de las culturas tienen la teoría de que aquellas poblaciones que están por debajo de los 150 habitantes corren serios riesgos de extinguirse, ya que no pueden reproducirse normalmente. Ése es el caso de cinco etnias bolivianas, de las cuales tres están por expirar (pacahuara, araona y guarasugwe). Poblaciones similares tienen los moré del Beni (101) y los tapiete de Tarija (63). Al borde de esa franja roja están los pueblos pandinos machineri (155) y yaminahua (188). Sobre el fortalecimiento de las culturas chiquitana y guaraní, la historiadora Ana María Lema sostiene que se debe a que esos pueblos se relacionaron con la sociedad colonial y republicana, aunque eso tuvo también un costo cultural, debido a la influencia en sus identidades. (*) Director de Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (Cejis) Reivindicaciones indígenas no van más allá del papel Bolivia adoptó el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 1991. El marco jurídico emergente puede sintetizarse así: la reforma constitucional de 1994 sustituye la concepción de Estado nacional por la de Estado multiétnico y reconoce los derechos económicos, sociales y culturales de los pueblos indígenas, especialmente los referidos a sus tierras comunitarias de origen (TCO), el uso y aprovechamiento de los recursos naturales renovables, el reconocimiento de sus autoridades y la justicia comunitaria. La ley del Intituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) reconoce las TCO y ordena su titulación, previa clarificación de derechos agrarios. La ley forestal establece la integridad jurídica entre el suelo y el bosque, reconociendo derechos forestales a favor de los pueblos indígenas y prohibiendo sobreponer concesiones forestales sobre sus tierras. La ley del medio ambiente declara la compatibilidad técnica entre TCO y áreas protegidas; la de reforma educativa adopta el sistema educativo intercultural bilingüe; la de participación popular reconoce a sus organizaciones como personas jurídicas y les permite participar en la planificación y control de la gestión municipal. La última reforma constitucional los reconoce como instancias de representación popular. Empero, la mayoría de estas disposiciones quedan sólo como declarativas; los pueblos indígenas ven inefectivizados sus derechos por la imposición de políticas macroeconómicas y estructuras de poder que configuran relaciones de dominación a favor de terratenientes, madereros, compañías petroleras, mineras, biogenetistas, etc. Una de las prioridades de la Asamblea Constituyente será la de ampliar y profundizar los derechos de los pueblos indígenas y establecer garantías para su realización. | |
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