MENSAJES DE TRIBUNA BOLIVIANA 18-12-07
1.- Bolivia en el espejo
2.- Bolivia: Evo recibe nueva Constitución
3.- ¿Quo vadis, Bolivia?
4.- Haciendo cuentas
5.- LULA DA SILVA EN LA PAZ PROVOCA LA DETENCION DE DEFENSORES DEL
RIO MADERA
6.- poesía humanista - LEY RENTA DIGNIDAD.
7.- …Existieron los gigantes en el Nuevo Mundo?
8.- Noticia: La locura de Evo
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Bolivia en el espejo
Marco Aparicio • Gerardo Pisarello • • • •
16/12/07
El pasado 9 de diciembre la Asamblea Constituyente aprobó en la
ciudad de Oruro una nueva Constitución para Bolivia. Cuando todo
parecía indicar que el proceso constituyente quedaría
definitivamente bloqueado, 165 de los 255 asambleístas hicieron
frente al boicot de las fuerzas más conservadoras y lograron sacar
adelante el texto. 410 de los 411 artículos fueron acordados por dos
tercios de los diputados presentes. Sólo uno, relacionado con los
latifundios, no obtuvo el consenso previsto en la ley de
convocatoria de la Asamblea. A la espera del referéndum popular
sobre el texto definitivo, el espejo boliviano arroja algunas
imágenes útiles para explicar no sólo lo que está ocurriendo en el
país andino sino también algunas reacciones más allá del Atlántico.
Lo primero que se desprende del caso boliviano es que la Asamblea
Constituyente hubiera sido impensable sin la presión de un sinnúmero
de movimientos indígenas, campesinos y populares excluidos hasta
entonces de la vida política del país. La convocatoria de la
Constituyente, en efecto, no fue el producto de un pacto entre
elites, al modo de la mitificada transición española. Fue por el
contrario una impugnación democrática, "desde abajo", a
una "República falseada" que había condenado a la exclusión
política, social y cultural a la mayoría de la población.
El presidente Evo Morales abrió camino a esa aspiración y agilizó,
una vez electo, la convocatoria de la Asamblea. Sin embargo, la
forma legal que se dio a ese impulso no fue la mejor. Por un lado,
dificultó la participación directa de los sectores populares
organizados que, pese a estar explícitamente reconocidos como
actores del proceso, un complejo procedimiento los acabó
subordinando al sistema de partidos existente. Por otro, otorgó, con
el sistema de mayorías cualificadas establecido (2/3), un notable
poder de veto a la oposición.
Este contexto permitió a la oligarquía y a sus aliados jugar todas
sus cartas al sabotaje del proceso constituyente. Esta actitud,
sumada, a un contexto político ya de por sí tenso y complejo y,
naturalmente, a las limitaciones del propio oficialismo, explica que
el texto finalmente aprobado adolezca de una considerable falta de
sistematicidad e incluso de incongruencias, omisiones e innecesarias
reiteraciones. La nueva Constitución boliviana no es una
Constitución "de profesores", aprobada en tiempos relativamente
pacificados, como la Constitución republicana española de 1931, ni
tampoco la Constitución de una revolución que, pese a sus
divergencias internas, ha derrotado a sus antiguos adversarios, como
fue la Constitución mexicana de 1917. Es un texto signado por el
acoso de una derecha clasista y racista que ha demostrado estar
dispuesta a lo que haga falta con tal de impedir que los "hijos" de
Tupac Katari y Bartolina Sisa puedan llegar a ejercer el poder
político en Bolivia.
Con todo, la Constitución de Oruro representa el intento más
decidido de subvertir las dinámicas de desigualdad socioeconómica y
de exclusión cultural de amplios sectores de la sociedad boliviana,
comenzando por los integrantes de los pueblos indígenas, que
conforman alrededor del 60% de la población total. Implica, sin
duda, un avance cualitativo que lograría, al menos parcialmente,
superar los límites de las reformas constitucionales de signo
pluricultural hasta ahora realizadas en otros países del entorno.
El rasgo central del texto constitucional es la voluntad de
articulación política de una sociedad culturalmente más diversa y
socialmente menos desigual. El Estado se caracteriza, al mismo
tiempo, como "plurinacional, comunitario, libre, autonómico y
descentralizado" y como "unitario" (art. 1). Esa fórmula,
aparentemente contradictoria, refleja el complicado intento de
asegurar el autogobierno de los más vulnerables –los pueblos y
comunidades indígenas– y de deslegitimar al mismo tiempo los
intentos secesionistas de los más poderosos –las oligarquías de los
ricos departamentos de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija.
Más allá de esta tensión, sin embargo, existe a lo largo del texto
una inequívoca voluntad de superar la construcción monocultural y
excluyente del Estado hasta ahora vigente. Para ello se apuesta por
una concepción normativa pluricultural y plurinacional que dé voz y
capacidad de decisión a los diferentes grupos étnicos y lingüísticos
que componen el Estado, comenzando por aquellos que nunca las han
tenido. Algunos de los diseños institucionales previstos para dar
concreción a este principio pueden ser discutibles. Así ocurre, por
ejemplo, con la propuesta de un Tribunal Constitucional
Plurinacional que, al ser elegido por sufragio universal (art. 208),
podría generar una no deseada colisión de legitimidades electorales
directas con el Presidente y con el Poder Legislativo. Lo que no
puede objetarse es el principio de fondo que inspira este tipo de
propuestas: sin instituciones con sensibilidad pluricultural y
plurinacional no es posible que haya una democracia creíblemente
inclusiva. O dicho de otra manera: en sociedades integradas por
pueblos con lenguas, tradiciones e instituciones propias, las
condiciones materiales de ejercicio de la democracia sólo pueden
entenderse como condiciones de igualdad social, pero también
cultural.
Esto, precisamente, es lo que se propone la nueva Constitución de
Bolivia cuando considera fin esencial del Estado (art. 9) la
construcción de una sociedad "cimentada en la descolonización, sin
discriminación ni explotación, con plena justicia social,
consolidando las identidades plurinacionales" (art. 9). O cuando, a
la hora de caracterizar el sistema de gobierno (art. 11) junto a los
elementos propios de una democracia representativa y participativa
se incluye también la dimensión comunitaria que aportan los pueblos
indígenas.
Naturalmente, combinar los presupuestos de una ciudadanía a la vez
igualitaria y diversa, no es sencillo. Sobre todo porque no puede
establecerse a priori si un trato igual es signo de inclusión o de
ilegítima descaracterización, o si un trato diverso es signo de
respeto o inadmisible tolerancia de un privilegio. Una democracia
pluralista como la que aspira a construir la Constitución boliviana
no pretende asentarse en el relativismo ético según el cual "todo da
igual". Antes bien, el respeto a la diversidad y la exigencia de
igualdad entre culturas y naciones aparece como un corolario de la
consideración de la dignidad humana como valor superior, como límite
de lo decidible. El punto clave está en que lo que deba entenderse
por dignidad humana no puede venir decidido de antemano por un único
intérprete ni por un traductor privilegiado de las diferentes
prácticas culturales, normalmente perteneciente a las clases y
grupos étnicos dominantes. Lo que la concepción pluralista procura
es que la construcción de un horizonte común de sentido se realice a
partir de los paisajes trazados por las distintas culturas
existentes y no al margen de ellas.
De ahí la centralidad otorgada a la presencia de instituciones y
jurisdicciones indígenas en pie de igualdad con el resto de
jurisdicciones ordinarias (art. 199). De ahí la necesidad de que
los "derechos fundamentales" civiles, políticos y sociales que todos
sin exclusión deben respetar, no sean vistos sin más como
imposiciones unilaterales de un actor social en detrimento del
resto, sino como expresión de un diálogo constante entre culturas y
de una permanente actualización del derecho de autodeterminación de
los pueblos, incluidos los indígenas.
Evidentemente, la viabilidad de una apuesta normativa e
institucional de este tipo no depende principalmente de las
bondades "técnicas" de la Constitución ni pueden confiarse a la
buena voluntad de los actores involucrados. Las cuestiones
jurídicas, como recordaba Lassalle, son ante todo cuestiones de
poder. Y una democracia pluralista que, al tiempo que cuestiona una
forma de organización culturalmente excluyente, abre nuevos espacios
de decisión en torno al trabajo, la producción, el consumo, o los
recursos naturales y energéticos, comporta transformaciones sociales
enormes que no pueden ser aceptadas por quienes se benefician del
estado actual de cosas.
Por ello las alarmas no han tardado en saltar. En Bolivia, como
demuestran las múltiples exhibiciones de desobediencia "incivil"
protagonizadas por la oposición y por los representantes de los
departamentos más ricos, pero también fuera de ella donde el proceso
de democratización en curso ha puesto en guardia a los corifeos del
status quo.
En el caso español, no han faltado las voces que, aprovechando la
tribuna que con generosidad les ofrece la prensa respetable, han
puesto el grito en el cielo, afirmando por ejemplo que la
Constitución boliviana pretende situar "los usos y costumbres de 35
grupos autóctonos en pie de igualdad con la legislación cosmopolita
del hombre blanco". Según esta sutil lectura, se injertaría en el
Estado una "sharía precolombina" dispuesta a imponerse por
vía "autoritaria y sangrienta" sobre la Bolivia inscrita en la
tradición "liberal-individualista de Occidente".
Más que cosmopolitismo, este tipo de declaraciones reflejan un tosco
provincialismo que, más allá de su implícito racismo y de su escasa
cultura histórica, ni siquiera hace honor a lo mejor de la
tradición "liberal-individualista". Mucho más cuando no sólo
Bolivia, sino un total de 143 estados, entre ellos el español,
acaban de acordar, en septiembre de este año, la Declaración
Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas. Esta Declaración
reconoce, con un ánimo cosmopolita de cuño muy diverso, que los
pueblos indígenas en tanto que "iguales a todos los demás pueblos",
tienen derecho a la libre determinación y gozan del "derecho a ser
diferentes"; que "tienen derecho a conservar y reforzar sus propias
instituciones políticas, jurídicas, económicas, sociales y
culturales"; así como a "practicar y revitalizar sus tradiciones y
costumbres culturales" ya que el respeto "de los conocimientos, las
culturas y las prácticas tradicionales indígenas contribuye al
desarrollo sostenible y equitativo".
Vistas así las cosas, es comprensible que lo que está ocurriendo en
Bolivia genere hondo desasosiego no sólo entre las oligarquías
locales y sus aliados sino también más allá del Atlántico y, sobre
todo, más acá de los Pirineos. Y ello no sólo por los jugosos
intereses que las empresas españolas puedan tener en los recursos
naturales y energéticos de América Latina. Hay otras razones: se
trata de un proceso que está dejando al descubierto el carácter
excluyente de las actuales democracias "de baja intensidad", la
escasa sensibilidad plurilingüística y plurinacional de las cuales,
o las consecuencias nefastas de su privatización de ciertos
servicios y recursos básicos, obliga a ablandar las barbas de
quienes se han instalado cómodamente en el relato angelical de
la "transición" y de las bondades de la monarquía parlamentaria. Por
eso, con sus límites y errores, es importante asomarse al espejo de
Bolivia. Porque refleja cosas que nos conciernen.
Marco Aparicio Wilhelmi y Gerardo Pisarello son profesores de
Derecho Constitucional en las Universidades de Girona y Barcelona,
respectivamente. Sólidos juristas firmemente comprometidos con la
causa del socialismo republicano-democrático, colaboran regularmente
en distintos medios de izquierda como la revista SINPERMISO.
http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=1567
Alex Garcia alexito_bo@...
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From: ALAI-AmLatina <alai-amlatina@...>
Date: 15-dic-2007 17:57
Subject: [alai-amlatina] Bolivia: Evo recibe nueva Constitución
To: alai-amlatina@...
- - - Servicio Informativo "Alai-amlatina" - - -
Bolivia: Evo recibe nueva Constitución
Eduardo Tamayo G.
ALAI-AMLATINA, 15/12/2007.- Calificando como "un milagro" el trabajo
de la Asamblea Constituyente, el presidente boliviano Evo Morales
recibió la Carta Magna de manos de la presidenta de la Asamblea
Constituyente, Silvia Lazarte, tras un multitudinario desfile cívico-militar.
Entretanto, los grupos oligárquicos de cuatro de los nueve
departamentos del país amenazan con declarar las autonomías de hecho y con
incendiar el país.
Ningún parto transcurre sin dolor. De la misma forma, la nueva
Constitución, que recoge importantes avances sociales, políticos,
económicos y culturales, no nace sin conflictos. Aprobada el pasado
9 de diciembre por 165 de los 255 asambleístas, en la ciudad de Oruro, la nueva
Constitución es celebrada por amplios sectores de la sociedad.
A los bolivianos, razones para estar de fiesta no les faltan. Por
primera vez, al cabo de hace más de 500 años, la Constitución ha sido
escrita "por quienes han sido despojados de sus terrenos, de sus
costumbres y de su cultura". Pero además, festejan el hecho de que el
aymara Evo Morales, quien ganó en el 2005 con el 53.7% de la
votación, ha venido cumpliendo sus promesas de campaña, como la
nacionalización de los recursos naturales, lo que le ha permitido al Estado
aumentar sus ingresos de 170 millones de dólares a más de 1200.
En lo social, para mencionar solo un caso, se han creado el bono
Juancito Pinto que se entrega en efectivo directamente a más de un
millón de niños de ciclo básico con el objetivo de evitar su
deserción escolar. En el ámbito internacional, Bolivia ha adoptado una política
latinoamericanista de dignidad e independencia que no es bien vista por Estados
Unidos.
En materia política, Evo Morales ha recogido, como uno de los ejes
centrales de su gestión, el planteamiento de los movimientos
sociales de convocar una Asamblea Constituyente para refundar Bolivia, pacífica
y democráticamente, y generar nuevas reglas en la sociedad boliviana que
permitan incluir y garantizar los derechos de los pueblos indígenas, de los
mineros, de los trabajadores y del pueblo en general.
Luego de que la Asamblea Constituyente fuera aprobada en un
referéndum, se convocó a elecciones generales para integrar la misma, en las que
el
Movimiento al Socialismo (MAS) del Presidente Morales obtuvo una
nueva
victoria, ganando 164 de los 255 de los representantes
constituyentes.
El mandato recibido por los asambleístas elegidos era claro: elaborar
una nueva Constitución, en un plazo determinado, luego de lo cual
deberá
ser ratificada en una nueva consulta popular.
Sin embargo, el proyecto asambleísta ha sido torpedeado
permanentemente
por los partidos de derecha que fueron derrotados en las elecciones
(como PODEMOS, dirigido por el ex presidente Jorge Fernando Quiroga)
y por los prefectos y los comités cívicos de los departamentos de Santa Cruz,
Beni, Pando, Tarija y Cochabamba. Desde una posición,
marcadamente racista y violenta, han utilizado más que argumentos de fondo,
asuntos de forma y sobre todo acciones desestabilizadoras para oponerse a la
decisión mayoritaria del pueblo boliviano.
Durante varios meses, la Asamblea Constituyente quedó paralizada por
la acción de la minoría de derecha que interpretaba a su manera un
artículo del Estatuto de la Asamblea que dispone que las decisiones deben ser
adoptadas por los dos tercios de los asambleístas, cifra que el MAS no
alcanzaba.
Luego vino la disputa por la capitanía del país entre Sucre y La
Paz, una divergencia de carácter histórico que fue aprovechada por la derecha
para movilizar a sectores de Sucre, lugar de reunión de la Asamblea, para exigir
que a esta ciudad se trasladen los tres poderes del Estado, provocando
enfrentamientos que dejaron tres muertos. Los asambleístas fueron cercados,
varios sufrieron actos de racismo, sus propias vidas corrían peligro. Por
motivos de seguridad, la Asamblea se trasladó a una escuela militar de Sucre,
donde, el pasado 24 de noviembre, 138 de los 255 constituyentes aprobaron un
proyecto general de Constitución.
Cinco días antes del 14 de diciembre del 2007, plazo fijado para que
la Asamblea Constituyente culmine su trabajo, el organismo, esta vez
reunido en la ciudad de Oruro, aprobó la nueva Constitución que
tiene un carácter incluyente, reconociendo los derechos de todos los
bolivianos y estableciendo las bases para conformar un Estado plurinacional y
pluricultural.
La nueva Constitución, para entrar en vigencia, deberá ser sometida a
referéndum, junto con un artículo en el que no hubo acuerdo que se
refiere a la extensión de tierra que una persona puede poseer. Quien
no esté de acuerdo con la Constitución puede rechazarla en las urnas, como
corresponde a un sistema democrático.
Pero esto no es lo que piensan los prefectos y los comités de Santa
Cruz, Pando, Beni, Tarija y Cochabamba, quienes han anunciando la
declaratoria de autonomías de facto con la presentación de su propio
estatuto, lo que, en la práctica, implica optar por el separatismo.
Tras estas propuestas secesionistas se esconden los intereses de
grupos económicos que pretenden mantener intocada la injusta estructura de
propiedad de la tierra, cuyo ejemplo más revelador es Santa Cruz, donde 378
familias acaparan más de 20 de las 37 millones de hectáreas que tiene el
departamento. El tema de la tierra, según la derecha, debe ser abordado en los
respectivos departamentos.
Así mismo, está el interés de controlar la explotación y
comercialización del gas y el petróleo que se extrae de los
departamentos mencionados pero que constitucionalmente pertenecen al
Estado boliviano. El articulo 104 del estatuto autonómico elaborado
por cívicos y empresarios de Santa Cruz establece que "El Gobierno
departamental, a través de su correspondiente Secretaría
Departamental
controlará y fiscalizará la producción de hidrocarburos líquidos y
gaseosos que se realice en el departamento y dará por una correcta
aplicación del pago de las regalías y de los impuestos".
A la defensa de sus privilegios, las elites bolivianas le han
añadido una buena dosis de arrogancia, violencia y racismo. El relator de la ONU
sobre derechos indígenas, Rodolfo Stavenhagen, en su reciente visita a Bolivia
cumplida del 25 de noviembre al 7 de diciembre de este año, constató la "grave
persistencia de los fenómenos de racismo y discriminación en contra de las
personas indígenas, y sobre todo en contra de las mujeres indígenas".
"Dichos fenómenos –señaló Stavenhagen-, se expresan aún en la
actuación de los funcionarios de los poderes públicos en los niveles nacional y
subnacional, así como en las actitudes de partidos políticos y grupos de
presión, quienes en ocasiones incitan a la violencia en contra de personas por
razón de su condición indígena. Las expresiones de contenido racista
anti-indígena son frecuentes en algunos medios de comunicación masiva, que con
frecuencia sacrifican los principios de objetividad e imparcialidad en pos de
intereses partidarios. Resulta preocupante que el conflicto político que
atraviesa actualmente Bolivia haya dado lugar a un rebrote de expresiones de
racismo, más propio de una sociedad colonial que de un Estado democrático
moderno".
Una de las últimas agresiones racistas la protagonizaron en Santa
Cruz los jóvenes pertenecientes a la Unión Juvenil Cruceñista, "rama
juvenil" del Comité Cívico dirigido por el multimillonario Branco Marinkovic.
Los miembros de la UJC, que realizaban una supuesta huelga de hambre golpearon
brutalmente al ex minero René Chávez, de 57 años, por vestir y tener rasgos
indígenas. A Chávez, lo acusaron, sin pruebas, de ser un infiltrado del MAS y de
estar filmándolos. "Indio de mierda, colla de mierda" le gritaba los jóvenes de
la UJC revelando con ello el sentido excluyente y discriminador que quieren
darle a su "autonomía" departamental. Por este caso, el gobierno de Evo Morales
presentó una querella criminal ante la Fiscalía General de la República contra
Marinkovic y representantes de la UJC.
Pero los separatistas de Santa Cruz han ido más lejos, elaborando una
lista de 47 ciudadanos bolivianos a quienes acusan de "traidores a
los intereses cruceños". La lista, en la que constan constituyentes del MAS,
dirigentes campesinos e indígenas, sacerdotes y diputados, ha sido colocada en
diferentes lugares de la plaza principal, en una clara muestra de persecución e
intolerancia política.
El presidente Evo Morales ha llamado al diálogo y a dirimir los
conflictos de Bolivia pacíficamente, no con las balas sino con las
urnas, señalando que las autonomías departamentales son compromisos
que ya están plasmados en la nueva Carta Magna junto con las autonomías
indígenas.
Para buscar una salida al conflicto actual, Morales propuso un
referéndum revocatorio de su mandato y el de los 9 prefectos
departamentales. Según este proyecto de ley, que esta siendo
debatido en el Congreso, si el Presidente pierde, convocará a elecciones
generales en un plazo de 90 a 120 días. Si el pueblo revoca los mandatos de los
prefectos, el Presidente nombrará a sus reemplazos interinos hasta que se
realice una nueva elección. Los prefectos rechazan la propuesta de Evo Morales
porque, según algunas encuestas, carecen de apoyo ciudadano y temen perder sus
cargos.
"Este es un momento muy difícil, es un momento complicado, pero todos
los momentos que hemos vivido en Bolivia son complicados, son
difíciles y hemos sabido salir de ellos, hay algo que es muy recurrente en la
historia de Bolivia, es que somos una sociedad que llega al borde del abismo
pero sabe negociar, al borde mismo del abismo, y avanzar y así a veces de una
manera recurrente: conflictos acuerdos, acuerdos-conflictos", dijo a ALAI el
abogado boliviano Miguel Castro. Ojalá que en esta coyuntura se cumplan sus
predicciones.
Más información: http://alainet.org
ALAI - 30 AÑOS
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"Maria Bolivia Rothe caba" <mabolivia@...>
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propósito de la convocatoria de referendo revocatorio
¿Quo vadis, Bolivia?
Alberto Montero Soler
Rebelión
La situación de ingobernabilidad en Bolivia se hace cada día más
dramática avivada por la actitud de seis de los nueve prefectos del
país que, junto a Podemos -partido del expresidente Tuto Quiroga-,
encabezan la bandera política del intento de secesión del país,
mientras diferentes movimientos cívicos junto a sectores del
estudiantado más reaccionario se han convertido en las fuerzas de
choque de la estrategia de beligerancia a tal fin.
La estrategia de unos y otros, demasiado bien elaborada como para
poderle atribuir su autoría a quienes acreditan un historial de
tanta torpeza política, parece tener el sello indeleble y oscuro de
quien trabajó en la embajada de Estados Unidos en Bosnia durante el
periodo más crudo del enfrentamiento civil que asoló la región; que,
de ahí, pasó a la embajada de Kosovo y que ahora -¡casualidades de
la vida!-, ocupa la titularidad de la embajada estadounidense en
Bolivia y es todo un especialista en países escindidos, cuando no en
escindirlos, el señor Philip Goldberg. No hace falta tener mucho
olfato político ni una intuición muy desarrollada para saber por
dónde van los tiros –con perdón de la expresión- de lo que puede ser
el futuro inmediato de lo que hasta hoy es Bolivia y que dentro de
unos meses quién sabe qué puede ser como no se le ponga un freno
decidido a la dinámica explosiva a la que está siendo conducido el
país.
Los frentes de conflicto que se encuentran abiertos por la oposición
en estos momento son varios y cada cual más peliagudo. En primer
lugar, la reivindicación de la capitalidad plena para Sucre que bien
pudiera parecer parcialmente solucionada en el recién aprobado texto
constitucional pero que ya veremos cuánto tarda en reactivarse si la
oposición estima que el conflicto puede seguir dando de sí. En
segundo lugar, el recorte en el porcentaje del Impuesto Directo
sobre Hidrocarburos (IDH) percibido por los departamentos y que
ahora se transfiere hacia el gobierno para que pueda financiar una
mejora en las pensiones de jubilación de los bolivianos, la
denominada Renta Dignidad. Y, por último, la aprobación definitiva
por parte de la Asamblea Constituyente del texto constitucional
propuesto por el MAS y consensuado, salvo en un único artículo, con
nueve grupos políticos más y superando, tal y como la derecha
exigía, una mayoría cualificada de dos tercios de constituyentes.
Entrar al detalle del origen de estos conflictos y los que se juega
en cada uno de ellos escapa de la intención de este artículo. En
cualquier caso, hay que advertir que los mismos se han ido
introduciendo progresivamente en la escena política, con diversos
grados de intensidad en el componente de violencia con el que las
reivindicaciones eran escenificadas y de una forma acumulativa
conforme se acercaba el momento en el que la oposición percibía que
la Asamblea Constituyente iba a concluir su trabajo y a presentar al
pueblo boliviano una nueva Constitución política del Estado. Y,
hasta tal punto eso les ponía nervioso, que el líder de Podemos,
Tuto Quiroga, ya ha advertido que no aceptan la nueva Constitución
(calificándola, con un mal gusto impropio de su exquisita educación
universitaria estadounidense, de "papel higiénico usado") y que
bloqueará en el Senado los trámites necesarios para someterla a
referendo popular y que pueda ser aprobada por el pueblo.
Y todo ello envuelto en una escenografía que si no fuera por lo que
tiene de trágico sería más propio de la mejor de las comedias y que
como tal habrá que contemplarla cuando el sosiego y el tiempo
permitan una mirada más distante sobre estas últimas semanas de la
historia de Bolivia.
Baste pensar en esos prefectos que, al tiempo que acuden ante la OEA
para denunciar los presuntos atropellos del gobierno de Evo Morales
a la democracia en Bolivia reclaman a las Fuerzas Armadas que den un
golpe de Estado y recompongan la normalidad democrática. O que
después de ver cómo la Constitución Política del Estado era aprobada
por la mayoría cualificada de dos tercios que ellos exigían, ahora
dicen que no la aceptan y que aplicarán de hecho la autonomía en sus
departamentos. Podían haber empezado diciendo que no iban a aceptar
ninguna constitución que saliera de esa Asamblea Constituyente y se
hubiera ahorrado mucho tiempo perdido en discusiones sobre cómo
aprobar lo que no querían aprobar.
O en esos orondos oligarcas y miembros de "comités cívicos" que han
decidido iniciar una huelga de hambre en protesta por esos
mismos "atropellos", apropiándose del recurso de protesta
tradicional de los pobres, de quienes no tienen otra cosa que
ofrecer en sacrificio por la defensa de sus causas que su propia
vida, desnaturalizándolo y convirtiéndolo en una pantomima cínica en
un país en el que la gente sigue muriendo de hambre porque no tiene
qué comer.
O en esas demandas de autonomía que tratan de justificarse en
argumentos históricos que se remontan a tiempos de luchas heroicas –
como los que han envuelto, por ejemplo, las demandas de la
capitalidad para Sucre- y que, ahora, basta con la aparición de un
riquísimo yacimiento de gas en el departamento de Chuquisaca para
que desvelen su verdadera naturaleza: al día siguiente del anuncio
del descubrimiento del campo de gas, el prefecto de turno se lanzaba
ávido a solicitar los trámites necesarios para recoger las firmas
que le permitan convocar un referendo para demandar autonomía para
el departamento cuando la mayor parte de la población votó en contra
de la misma en la consulta sobre esa cuestión celebrado en julio de
2006.
Lo cierto es que provocarían auténticas carcajadas si no fuera
porque de la confluencia de tanto descerebrado junto no puede
esperarse sino el peor de los desenlaces para esta tragicomedia en
la que han sumido a la sociedad boliviana.
Por si no eran pocos referendos, uno más
Para intentar escapar de este callejón sin salida, al presidente
Morales no se le ha ocurrido mejor solución que tratar de que sea el
pueblo el que dirima el conflicto mediante la convocatoria de un
referendo revocatorio que no estaba previsto en las leyes bolivianas
aunque la nueva Constitución sí lo contempla. A él se someterían
tanto su persona como los prefectos y, para el caso de aquellos que
obtuvieran en su circunscripción un número de votos inferior al que
consiguieron originalmente, cuando fueron elegidos para el cargo, se
convocaría a elecciones generales o, en el caso de los
departamentos, se nombraría un prefecto interino en tanto se
convocan nuevas elecciones.
Se trata, en definitiva, de que el pueblo decida quién es más
demócrata, si los prefectos díscolos o el presidente de la República
y, de serle renovada a este último la confianza, que se le
reconociera su legitimidad para continuar con el proceso de cambio
del país que trata de llevar a cabo. A partir de ahí, y en opinión
de Morales, debería quedar zanjado un conflicto que, al parecer, es
imposible de cerrar por otros medios y que encontraría entonces en
el pueblo a su árbitro último.
Sin embargo, la estrategia planteada por Morales no deja de ser tan
ingenua como inoportuna.
Inoportuna porque se produce cuando en el horizonte existen ya
varias citas electorales previstas a lo largo del próximo año. Ésta
sólo viene a perturbar en mayor medida, aún si cabe, la convulsa
vida política del país y la dificultosa gestión del gobierno
añadiendo un nuevo periodo electoral a la escena inmediata con lo
que de alteración de la normalidad política ello supone.
En efecto, con la nueva Constitución Política del Estado recién
aprobada en Oruro, deberá celebrarse un "referendo dirimidor" para
decidir qué redacción del artículo referido al latifundio debe
incorporarse al nuevo texto constitucional. A tal efecto, de aquí a
cuatro meses deberá tener lugar el referido referendo.
Una vez celebrado éste y trasladado al texto constitucional la
redacción que el pueblo haya considerado más apropiada para ese
artículo, deberá celebrarse otro referendo para la aprobación de la
nueva Constitución Política del Estado.
Y, de entrar en vigor la misma, es de esperar que se convoquen
seguidamente elecciones para todos los niveles de gobierno, incluido
el presidencial, de tal forma que los nuevos cargos electos lo sean
a partir de y sometidos a las nuevas reglas que regirán el país en
los próximos años y que se contienen en la Constitución recién
aprobada.
¿Qué sentido tiene entonces añadir un proceso electoral más a este
ya de por sí abigarrado calendario de consultas populares de
diferente naturaleza cuando en el horizonte inmediato se avecinan
unas elecciones generales para todos y cada uno de los cargos
sometidos a elección?
Todo ello tan sólo va en desmedro de la acción de gobierno, de la
mínima estabilidad política que exige la actividad de gobernar;
añadiendo incertidumbre electoral a la ya de por sí débil
estabilidad institucional y a las dificultades cotidianas que debe
enfrentar el presidente Morales para tratar de transformar la
difícil realidad diaria de la gran mayoría de los bolivianos.
Mucho que perder poco que ganar
Pero, además, la propuesta es muy ingenua políticamente, lo que no
deja de sorprender dado el clima de agresividad política y de
violencia en el que se está desenvolviendo la campaña de
desestabilización del país por parte de la derecha más reaccionaria
y el talante demostrado por ésta y que, por lo tanto, exigirían
respuestas más contundentes.
De entrada, porque lo primero que hicieron una parte de los
prefectos interpelados fue negarse a participar, esto es, la más
lógica de las respuestas cuando a estas alturas no tienen que
demostrar a nadie su talante democrático porque no sólo carecen
completamente de él sino que también muestran una absoluta falta de
respeto a la institucionalidad democrática vigente y a sus
representantes. Es por ello que la lucha para la aprobación de la
ley en el Senado, en donde el MAS no tiene la mayoría necesaria para
aprobarla, puede acabar con la retirada de la ley, su
desnaturalización o en un híbrido en el que, por ejemplo, no sea
obligatorio para los prefectos someterse a dicho referendo y, al
final, sólo se someta el presidente y algún prefecto de su cuerda
política.
A este hecho se añade el que aunque previsiblemente permitiría
recuperar las prefecturas de La Paz y, sobre todo, de Cochabamba de
las manos del díscolo Reyes Villa, casi con toda seguridad daría
lugar a la pérdida de Chuquisaca, tras los acontecimientos acaecidos
en Sucre y el cierre en falso de la cuestión de la capitalidad que
volvería a ser utilizada como argumento político en contra del
gobierno. Con lo cual, si tan sólo fueran esos los resultados, la
lectura que haría la oposición sería de debilitamiento del gobierno
y se produciría el alineamiento de una prefectura más con sus
intereses.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que las posibilidades de
revocar los mandatos de los prefectos en donde radica la resistencia
más dura contra Morales son mínimas. De esa forma, el resultado del
referendo sería, más que revocatorio, confirmatorio de sus mandatos
y la lectura, en este caso, se haría en términos de refuerzo popular
de sus posiciones.
Y, finalmente, no debe desestimarse que las posibilidades de que se
reduzca el número de votos o el porcentaje de votantes a favor del
presidente Morales –simplemente porque la abstención fuera mayor-
son muy elevadas y constituyen la consecuencia lógica del desgaste
derivado de una no muy exitosa gestión gubernamental durante estos
dos años -producto, en gran parte y sería injusto no reconocerlo
así, de las cortapisas y frenos impuestos por la oposición. Con lo
cual, aun ganando el revocatorio y siendo confirmado en su cargo, la
interpretación que haría la oposición sería, nuevamente, de
debilitamiento afectando, ahora, a la máxima autoridad del Estado.
La resultante final no es, por lo tanto, muy generosa con la
estrategia: en casi todos los escenarios, la oposición lo tendrá muy
fácil para capitalizar los resultados del referendo a su favor y
éste se habrá convertido en un arma de doble filo contra el
gobierno.
Es ese riesgo el que creemos que no se ha ponderado lo suficiente al
optar por esta vía para tratar de salir del bucle de
ingobernabilidad que domina el país.
Un referendo que, por otra parte, al no estar recogido en la actual
Constitución boliviana ni en la legislación no deja de ser una
medida excepcional para tiempos excepcionales y que podía haberse
resuelto de una forma más convencional como es la que la derecha
siempre ha entendido porque es la que siempre ha empleado: la
aplicación estricta de la ley en todo el territorio nacional,
incluido el recurso a la fuerza o los estados de excepción cuando la
situación así lo requiriera.
No puede tolerarse en un Estado de Derecho el permanente llamamiento
a la desobediencia civil, el desconocimiento de las leyes del
Estado, las manifestaciones violentas, el vandalismo contra las
instituciones oficiales, los anuncios por anticipado de que esos
asaltos van a producirse y a continuar en el tiempo y tantas
tropelías que se vienen cometiendo para generar un clima de
ingobernabilidad que gobiernos anteriores nunca toleraron contra
quienes ahora tratan de arropar al presidente Morales y su gestión
de gobierno.
Aquellas revueltas legítimas contra un orden político
manifiestamente injusto y excluyente tuvieron un alto coste en
términos de vidas humanas dada la brutalidad de la represión
policial que demostró, por ejemplo, quien ahora se autoproclama
garante de la democracia, Tuto Quiroga. Las de ahora sólo son el
producto de la avaricia, del racismo, de la soberbia y la
prepotencia, de la incapacidad para reconocer la diversidad cultural
y étnica de Bolivia, de la falta de solidaridad y el desprecio hacia
quienes menos tienen por parte de los que siempre lo han tenido
todo.
Es por ello que la solución de esta situación no pasa porque el
presidente Morales refrende su condición de demócrata en un nuevo
plebiscito ni mida la misma con quienes en el ejercicio diario de
sus funciones se revelan como profundamente antidemócratas. Entre
otras cosas, porque no debe olvidarse que el pueblo boliviano tiene
una tradición de lucha y una capacidad para hacer caer gobiernos
difícilmente parangonables en el mundo. Si Morales sigue en el cargo
es, simplemente, porque el pueblo boliviano así lo quiere.
La solución pasa, entonces, porque se dedique a lo que ese pueblo le
encomendó que hiciera hace dos años: gobernar. Ni más ni menos.
Alberto Montero Soler (amontero@...) es profesor de Economía
Aplicada de la Universidad de Málaga.
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Bolivia
Haciendo cuentas
Por Antonio Peredo Leigue
Diciembre 16, 2007
Bolivia es un avispero. Las noticias que circulan por el mundo
hablan de una separación irreversible entre una región que
llaman "media luna" y el resto del país. Aparecieron mapas que
borran tres departamentos, aparecen dos como posibles y cuatro
decididos. El 15 de diciembre se proclamaron estatutos que ostentan
tal imposición. Los autonomistas pusieron al desnudo sus intenciones.
En avisos a toda página publicados en diarios de circulación
nacional publicaron, ayer 15 y hoy 16, sus exigencias. Sostienen
que, con su propuesta, siguen existiendo nueve departamentos, que
las provincias, municipios y territorios indígenas, están dentro de
cada departamento y que las regiones indígenas serán autónomas.
Luego arremeten con las facultades de dictar sus propias leyes,
tener sus propios recursos y asumir competencia (¿plena?) en salud y
educación. El meollo de la autonomía ideada por los comiteístas es
asumir competencia sobre los recursos naturales, el medio ambiente,
la flora y la fauna. Hablan después de su competencia sobre el
transporte y terminan añadiendo que pueden existir las cooperativas
de servicios públicos "que son de los vecinos". Este aviso lleva la
firma de la Asamblea Provisional Autonómica de Santa Cruz.
Otro de sus esclarecedores despliegues publicitarios desgrana los
conceptos en que basan su autonomía: democracia para elegir
autoridades "sin subordinaciones partidistas ni gubernistas",
libertad de decisión evitando el centralismo, ciudadanía social (?),
control social pues el gobierno el gobierno estará más cerca, unidad
expresada en seguir siendo 9 departamentos, solidaridad (los que
tienen más ayudarán a los otros), progreso por el manejo propio de
los recursos, cambio porque dejaremos de ser pobres y respeto a la
identidad garantizando el derecho de las personas. El Consejo
Nacional Democrático publicó esta solicitada.
Lo que se dice abiertamente
Uno y otro de estos textos tratan de contrastar sus intenciones
contra el texto de la nueva Constitución Política del Estado que,
entre amenazas, revueltas y violencia, aprobó la Asamblea
Constituyente en días pasados. Sin entrar en comparaciones, veamos
qué dicen ambas cartillas autonomistas.
La insistencia en que, la división administrativa de Bolivia, se
mantenga en 9 departamentos, se explica por las reclamaciones de
varias provincias que acusan a las prefecturas departamentales, por
el olvido a las que las someten. Tal desatención estalla, más de una
vez, en proclamas que reivindican ser reconocidas como departamento
separado. La región del Chaco, que incluye provincias de Santa Cruz,
Chuquisaca y Tarija y tiene la mayor reserva petrolera en
explotación, reclama constituirse en décimo departamento.
Por supuesto, si no contaran con esa riqueza, los prefectos Costas
(Santa Cruz) y Cossío (Tarija), no tendrían tanta soberbia. Hay que
aclarar que, tras ellos, dirigiendo sus acciones, están los comités
cívicos. Sus seguidores, que son mayoría, están cautivados con el
sueño de participar en un rápido crecimiento que les traerá bonanza
de la noche a la mañana.
La facultad de decidir sobre todos los recursos, determinar
impuestos y manejarse sin estar sometidos a control nacional, es una
atribución seductora para prefectos y comités. Al menos, una de
estas autoridades ya dijo que nadie puede pedirle cuentas, sino el
pueblo que lo eligió; es decir, sólo la gente que controla él. Aún
sin tan explícita declaración, tal intención se evidencia en el
texto de ambas publicaciones.
Quien no conoce la realidad, pasará por alto y hasta destacaría la
ventaja social que tiene este concepto: "pueden existir las
cooperativas de servicios públicos, que son de los vecinos". En
Santa Cruz, precisamente, se halla la cooperativa de energía
eléctrica más grande del país; se trata de una sociedad anónima que
manejan unos cuantos empresarios, quienes reparten unas pocas
acciones entre los consumidores y se acogen a las ventajas que la
ley otorga a las cooperativas. Similar cosa ocurre con la
cooperativa de teléfonos, aunque debe reconocerse que ocurre lo
mismo en todo el país; es decir, son grandes empresas manejadas por
logias que se turnan en su beneficio, unas veces por acuerdo y otras
en lucha abierta.
Leyendo estatutos
Hay un tema que no aparece o que puede estar englobado en el
término "recursos naturales": la tierra. El estatuto autonómico
propuesto por el Comité Cívico pro Santa Cruz, impone el manejo de
la tierra. Agrega el control de la migración interna. Por tanto, de
lo que se trata es: Nosotros (Comité y prefecto subordinado)
disponemos cuánta tierra damos a quién.
Teniendo en cuenta que, los recursos de Beni y Pando (otros dos
departamentos que se declararon autónomos) no son petróleo ni gas,
para sus grupos dominantes, éste es el quid de la cuestión. Quieren
tener 300 mil hectáreas como Branco Marinkovic y hasta un millón,
como quiso Hedim Céspedes. A ellos no les importa que haya
campesinos sin tierra; postulan que "esa gente" vaya a cultivar en
lugares alejados donde hay mucha tierra y ningún camino.
Más allá estiman que se les hace necesario crear su propia fuerza
policial; algo así como decir: la represión corre por cuenta
nuestra. ¡Qué bien!, pues serán muchos los problemas que deberán
enfrentar.
Pero se resguardan de principio. Deciden sobre políticas de
educación, de salud, de defensa e incluso de comercio y crédito
internacionales. Sin embargo, asignan al Estado central, la
obligación de correr con los gastos y las responsabilidades de tales
políticas. Es el estilo prebendal a que se acostumbraron los
empresarios de la caña, el algodón, la soya y el macororó.
De cómo se desmienten
Tener autonomía dentro de conceptos de democracia, legalidad y
unidad nacional, es lo que han sostenido en jornadas de violencia,
racismo y prepotencia. Todo el tiempo amenazaron con declarar
autonomías de facto, si la Asamblea Constituyente no aprobaba los
estatutos que ellos pergeñaron; luego se dieron cuenta de su grave
falta y hablaron de "autonomía de derecho" aunque siguieron haciendo
lo mismo. El racismo y la prepotencia se expresan todos los días,
pero es suficiente mencionar el caso del modesto trabajador que, con
la tez morena, se atrevió a cruzar la plaza 24 de septiembre a
mediodía; un camarógrafo sin ética filmó la brutal golpiza que le
propinaron los matones de la Unión Juvenil Cruceñista.
La demanda del Comité pro Santa Cruz se sustenta en el argumento de
que, ese departamento es el más productivo de Bolivia y el que más
contribuye al erario nacional. Su principal actividad es,
actualmente, el cultivo y exportación de soya y sus derivados. Esta
producción es ampliamente subvencionada por el Estado central: la
maquinaria trabaja a diésel, que se importa a precios
internacionales y se les vende a precio fijo muy por debajo del
costo; los exportadores se benefician con la devolución de los
impuestos que pagan en el país; por si fuera poco, demandan que el
gobierno central les garantice los mercados internacionales.
Los ganaderos lograron, hace mucho tiempo, que se les reconozca una
proporción de cinco hectáreas de pastoreo por cada cabeza de ganado
que crían. El propósito era lograr que, con tal abundancia, creciera
el hato vacuno del país. Sin embargo, hace más de 50 años, un censo
agropecuario determinó que, en el Beni, había 3 millones de cabezas
y otro realizado hace 6 años, confirmó la misma cifra. La excusa
permanente es la inundación anual que anega las praderas de ese
departamento. Excusa, porque los ganaderos se enriquecen, pero no
hay mejoras en la atención de sus hatos. Hasta podría pensarse que
esperan las inundaciones para reclamar indemnización al gobierno
central.
En esas condiciones vale la pena preguntarse cuánto de verdad hay en
esa prepotencia autonomista que provoca tanta violencia en el país.
"Maria Bolivia Rothe caba" <mabolivia@...>
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LULA DA SILVA EN LA PAZ PROVOCA LA DETENCION DE DEFENSORES DEL RIO
MADERA
La Paz Bolivia, 16 de Diciembre del 2007
Aproximadamente a horas 7:00 p.m. del día domingo 16, cuando estaba
por arribar Ignacio Lula da Silva a la Plaza Murillo, donde se
ubican los palacios Legislativo y Ejecutivo, un grupo de jóvenes,
ecologistas y activistas de El Alto y La Paz, se encontraban con
pancartas esperando la llegada del presidente de Brasil para
demostrar el rechazo que causa en el país la decisión irresponsable
de llevar adelante las represas Jirau y Santo Antonio sobre el río
Madera, que impactarán seriamente territorio boliviano y brasileño,
destruyendo la Amazonía.
La acción pacífica de los activistas en apoyo a los pueblos
indígenas y campesinos de la Amazonía boliviana, exigía que el
gobierno de Brasil detenga la destrucción de la Amazonía y el
gobierno de Bolivia que exija al Brasil la paralización del proceso
de licitación e implementación de las represas. Las organizaciones
indígenas y campesinas demandaron el viernes 7 al gobierno de Brasil
ante la Comisión Interamericana de Derechos de Derechos Humanos por
violación de sus derechos, logrando la adhesión inmediata de las
comunidades en riesgo y del Movimiento de Afectados por Represas de
Brasil (MAB).
En momentos en que en el país se suceden una serie de actos de
violencia y delitos por parte de grupos radicales de ultraderecha
que no han sido sancionados, la protesta pacífica del grupo de
activistas atropellados por los encargados de Seguridad de la
Embajada de Brasil, quienes provocaron la detención de cinco
personas, entre ellas dos mujeres, resulta un hecho insólito y un
atentado a la libertad de expresión.
La detención fue justificada con el argumento de que un acto de
protesta daña las relaciones Bolivia-Brasil, cuando la verdadera
razón que genera el rechazo hacia el gobierno de Lula da Silva es su
defensa irrestricta de los negociados de las multinacionales de la
construcción y del capital financiero, del agronegocio, que pretende
convertir el bosque amazónico a la producción de agrocombustibles,
la entrega del control directo de los ríos y el permiso para el
saqueo rápido de los recursos naturales a las multinacionales, todo
lo cuál se plasma en el proceso ilegal de implementación de las
represas Jirau y Santo Antonio.
El Foro Boliviano sobre el Medio Ambiente y Desarrollo señala su
indignación por la detención de sus integrantes y de la organización
miembro Qanasa Animales.
FOBOMADE
Foro Boliviano
sobre Medio Ambiente y Desarrollo
Av. Villazón Nº 1958
Edificio Villazón
Piso: 6 A
Casilla: 5540
Teléfono: 2 315059
Fax: 2 315058
comunicacion@...
http://www.fobomade.org.bo
La Paz Bolivia, 16 de Diciembre del 2007
Aproximadamente a horas 7:00 p.m. del día domingo 16, cuando estaba
por arribar Ignacio Lula da Silva a la Plaza Murillo, donde se
ubican los palacios Legislativo y Ejecutivo, un grupo de jóvenes,
ecologistas y activistas de El Alto y La Paz, se encontraban con
pancartas esperando la llegada del presidente de Brasil para
demostrar el rechazo que causa en el país la decisión irresponsable
de llevar adelante las represas Jirau y Santo Antonio sobre el río
Madera, que impactarán seriamente territorio boliviano y brasileño,
destruyendo la Amazonía.
La acción pacífica de los activistas en apoyo a los pueblos
indígenas y campesinos de la Amazonía boliviana, exigía que el
gobierno de Brasil detenga la destrucción de la Amazonía y el
gobierno de Bolivia que exija al Brasil la paralización del proceso
de licitación e implementación de las represas. Las organizaciones
indígenas y campesinas demandaron el viernes 7 al gobierno de Brasil
ante la Comisión Interamericana de Derechos de Derechos Humanos por
violación de sus derechos, logrando la adhesión inmediata de las
comunidades en riesgo y del Movimiento de Afectados por Represas de
Brasil (MAB).
En momentos en que en el país se suceden una serie de actos de
violencia y delitos por parte de grupos radicales de ultraderecha
que no han sido sancionados, la protesta pacífica del grupo de
activistas atropellados por los encargados de Seguridad de la
Embajada de Brasil, quienes provocaron la detención de cinco
personas, entre ellas dos mujeres, resulta un hecho insólito y un
atentado a la libertad de expresión.
La detención fue justificada con el argumento de que un acto de
protesta daña las relaciones Bolivia-Brasil, cuando la verdadera
razón que genera el rechazo hacia el gobierno de Lula da Silva es su
defensa irrestricta de los negociados de las multinacionales de la
construcción y del capital financiero, del agronegocio, que pretende
convertir el bosque amazónico a la producción de agrocombustibles,
la entrega del control directo de los ríos y el permiso para el
saqueo rápido de los recursos naturales a las multinacionales, todo
lo cuál se plasma en el proceso ilegal de implementación de las
represas Jirau y Santo Antonio.
El Foro Boliviano sobre el Medio Ambiente y Desarrollo señala su
indignación por la detención de sus integrantes y de la organización
miembro Qanasa Animales.
FOBOMADE
Foro Boliviano
sobre Medio Ambiente y Desarrollo
Av. Villazón Nº 1958
Edificio Villazón
Piso: 6 A
Casilla: 5540
Teléfono: 2 315059
Fax: 2 315058
comunicacion@...
http://www.fobomade.org.bo
"FOBOMADE_comunicacion" <comunicacion@...>
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Queridos hermanos Bruno y Marisol.
Aun seco las lágrimas que la lectura del hermoso artículo conmovió
mi espíitu.
Mil gracias por el sentimiento y gracias por sentir amor a mi
Bolivia, al pueblo profundo de mi patria.
Si me permiten debo enviar esta nota a Tribuna Boliviana, Tribuna
Humanista y a otros medios para que sientan lo mismo que sentimos
juntos en el alma.
La dignidad superior del ser humano.
Creo que Pablo Neruda o Martín Almada o Rubén Darío, o tantos otros
bardos bellos de nuestra humanidad sentirían y exprsarían igual que
sus palabras, su prosa poética, expresiones tan dulces sobre mi
pueblo y sobre mi tiempo en el tiempo de Evo Morales, el indígena.
Mil gracias.
Les envío un beso fraternal.
Paz, Fuerza y Alegría
Gastón Cornejo B
LEY RENTA DIGNIDAD.
La Ley que motiva los cabildos, la resistencia ciudadana, la
desobediencia, las huelgas de hambre, la sedición, la división del
país, fue introducida al Parlamento por iniciativa del Presidente de
Bolivia don Evo Morales AIMA. Ingresó a la Cámara de Diputados para
ser aprobada por mayoría en todos los artículos propuestos, sobre
todo el conflictivo, el del financiamiento. Se trata de ofrecer una
pensión discreta pero universal, a todos los bolivianos mayores de
60 años que no tengan renta alguna, sin distinción de género, ni
clase, ni color, sean blancos, mestizos negros o indígenas,
selvícolas iletrados o ciudadanos de alta alcurnia e intelectualidad
selecta.
El Presidente quiso que la ganancia de los hidrocarburos rescatados
de las petroleras y nacionalizados por el Congreso, en el ingreso
impositivo que se denomina IDH, según dispone la Ley 3058 de
Hidrocarburos y que debe beneficiar la salud, la educación y los
proyectos de desarrollo, se constituya en la fuente principal de
financiamiento.
30% de todos los recursos percibidos del IDH de las Prefecturas y
Municipios, del Fondo Indígena y TGN, además de dividendos de las
empresas públicas capitalizadas en la proporción accionaria que
corresponde a los bolivianos, sea gasto compartido.
Los gobernadores de la media luna, incluido el de Cochabamba,
particularmente los de la media luna confrontadora al desarrollo
social del pueblo boliviano, se oponen tenazmente y amenazan con una
revuelta apocalíptica de darse curso a esta ley perjudicial a sus
intereses.
Ley modificada en el H. Senado por la mayoría opositora, tuvo que
retornar al Congreso. En fecha 28 y al amanecer del 29 aprobamos por
2/3 la ley original, en una sesión absolutamente legal en la cual se
respetaron los reglamentos, el quórum, el debate, y con la presencia
de las cuatro fuerzas políticas del Parlamento Diputados y
senadores, 14 del MAS, 4 de UN y 2 de Podemos.
Se votó por la primera versión, la que señala financiamiento
mediante el IDH prefectural y municipal. Se estudiaron otras fuentes
para concertar con la oposición y se demostró la imposibilidad,
sobre todo la sostenibilidad, de fuentes alternativas.
La sesión estuvo matizada por discursos, algunos insultos de parte
de una parlamentaria del MNR que profirió epítetos de grueso calibre
irrepetibles. La Bancada de UN apoyó el proyecto luego de un debate
respetuoso, finalmente dos senadores de Podemos también apoyaron
luego de denunciar presiones, amenazas de muerte y peligro de su
integridad física por su disidencia. (Al próximo día le quemaron la
casa en Pando)
Asistimos a la promulgación en la misma Plaza Principal sentados al
frontis del Palacio de Gobierno. Omitimos detalles del evento pero
el resultado fue de excelencia, de cara al pueblo compuesto de
marchistas, obreros, indígenas, profesionales, humanistas residuales
del II Foro Internacional, visitantes, pueblo en general.
La transparencia de la atmósfera llenó de alegría a todos los
espíritus y de un leve tono sonrosado del cutis por el astro
radiante altiplánico expuesto en el rostro de los participantes.
Cantamos el Himno nacional levantando el puño izquierdo en alto y la
diestra apretada sobre el corazón, imaginando como siempre al padre
combatiendo en la trinchera del Chaco.
Concluido el Acto oficial, observamos el desfile de todos los
hermanos indígenas que con su presencia movilizada presionaron con
su caminata y la vigilia sacrificada para que aprobemos la Ley.
Fue entonces cuando nos llenamos de cálida emoción. Observamos la
marcha de agradecimiento popular. Con la cabeza en alto, la frente
tersa, los ojos elevados al tercer piso donde estaba el presidente
Evo en la ventana central, saludando y agitando las manos en señal
de regocijo. Los marchistas, agotados de caminar 300 kilómetros
desde Caracollo a La Paz y la vigilia de largas horas sobre el
cemento congelado, aún mostraban las señales de fatiga física; los
hombres, bien plantados con sus ponchos y sombreros, los rostros
curtidos de sol y tierra madre, los ojos henchidos de esperanza, las
bocas abiertas en franca sonrisa, las visibles arrugas de los años
gastados en frustrados empeños libertarios, ansiosos de valores
éticos de inclusión y dignidad. Algunas mujeres bailaban en ruedo
contentas al ritmo de la música andina tomadas las manos, retornaron
a la primitiva danza de unidad. Pasaron mujeres y hombres de toda
edad, algunos con niños en los brazos, otros con sus atuendos
típicos pero ninguno portando armas ni profiriendo mueras ni
insultos altisonantes.
Yo aplaudí emocionado tratando infructuosamente de detener las
lágrimas de alegría reivindicatoria. Estábamos ofreciendo un gesto
libertario de justicia social después de 500 años. Tupaj Katari
perdido entre la muchedumbre también aplaudía y gritaba al unísono:
¡GRACIAS! ¡GRACIAS! ¡VOLVERÉ Y SERÉ MILLONES!
Al retirarme rumbo a la oficina del Senado, en la esquina que separa
los dos palacios, estaba la viejecita del afiche, una menuda mujer
saturada de arrugas, la piel curtida y el rostro pleno de utopía.
Sola y multiplicada al infinito en años de antigüedad, cuidadora de
la cultura milenaria. Mis acompañantes Rolando Martín y Ramón
Verástegui, la señalaron indicándome que ella era la persona
fotografiada en el conmovedor afiche. Me aproximé, la saludé atento,
mas aún, me motivé a abrazarla, la besé repetidas veces en el
hermoso rostro andino de Pachamama hecha carne humanizada; ella, en
gesto tradicional subordinado quiso arrodillarse e hizo un gesto
inicial de inclinación, no permití la estereotipia humilde, la
levanté en los brazos, insistí en la ternura del abrazo agradecido y
antes de partir, quebrado de afecto, la besé en la frente con el
mismo calor y el respeto con que besaría a mi madre ausente si
retornara a mi existencia o al Dios eterno de mi universo anímico.
Valió vivir estas sublimes instancias.
Gastón Cornejo Bascopé
SENADOR DEL MOVIMIENTO AL SOCIALISMO
________________________________
…Existieron los gigantes en el Nuevo Mundo?
Marcelo Arduz Ruiz
Casi inmediatamente al descubrimiento de los exóticos y desmesurados
territorios del continente llamado Nuevo Mundo, las ardorosas
polémicas sobre la existencia de los gigantes se trasladarían a ese
ámbito, fundadas en la tradición muy arraigada que los
conquistadores encontraron entre los nativos de estos reinos, que en
remotísimos tiempos fueron poblados por generaciones de gigantes.
Numerosos cronistas mencionan los hallazgos en diversas regiones
de "huesos humanos de tan disforme grandeza que conocidamente eran
gigantes" (Cobo). En 1556, el padre Torrubia escribió su tratado
titulado "Gigantología", en el que describe las versiones aportadas
como prueba de la existencia de los gigantes, no porque los hubiera
visto sino por la buena fe de lo que le contaron.
Empezando desde el origen etimológico de la palabra (Gigas, Antis),
el nombre del gigante Antéo se relacionó a los colosos pétreos de la
cordillera andina. Según la leyenda, cuando Hércules se dirigía en
busca del Jardín de las Espéridas, debía pasar por los territorios
llamados de los Antis o Atlantis, por ser súbditos del gigante hijo
de la diosa Tierra y Neptuno.
Ante la prohibición expresa que había de ingresar a su reino, la
lucha entre los titanes era inevitable. Al iniciarse el combate,
Hércules muestra mayor fuerza que el gigante, pero cada vez que éste
caía por tierra se levantaba más fortalecido, hasta que Hércules
advierte que su fuente energética provenía de su contacto con el
suelo, por ser hijo de la diosa Géa, y la única manera que encontró
para derrotarlo fue la de asfixiarlo en el aire.
Según la mitología, el género de los Atlantes –que toman el nombre
del gigante Atlas, su rey más antiguo- desaparecieron como resultado
de una catástrofe en el océano que hoy lleva su nombre. En los
escritos de Platón se menciona que "la Atlántida fue devastada por
terribles maremotos e inundaciones. En el transcurso de un solo día
y de una sola noche, la isla fue absorbida por las olas y
desapareció".
Es necesario mencionar que la hipótesis de los gigantes americanos
también tuvo detractores. El naturalista conde de Bufón (1707-1788),
en la mitad del Siglo XVIII alentó la tesis de la "debilidad"
o "inmadurez" del Nuevo Mundo, ufanándose al señalar que en este
continente no se hallan especies que se comparen en talla ni figura
a las africanas. Pone por ejemplo al voluminoso Tapir, al que
irónicamente llama ridículo "elefantucho americano" o paquidermo
de "bolsillo"; a la Llama la tilda de "bonito diminutivo de camello"
y en cuanto a los primates dice que "no hay verdaderos monos en
América".
Obviamente que el prominente científico no sabía que la Anaconda, la
serpiente de mayor tamaño del mundo, alcanza a medir 15 metros. Una
década atrás, en un reportaje de la revista "Gran Paitití" se
registra la cacería de un espécimen de más de 30 metros, que se lo
tuvo que abandonar en el lugar ante la imposibilidad de trasladarlo
a la ciudad. Más recientemente (1998), un despacho de la prensa
internacional difundió la noticia de que en la selva peruana se
avistó un ejemplar con un tamaño mucho mayor, que tras devorar
varias cabezas de ganado juntas y derribar centenas de árboles, se
sumió dentro de un profunda caverna.
En los mares del Sur, el ejemplo más evidente lo constituye la
Ballena Azul, que alcanza a medir hasta 35 metros de longitud. Se
trata nada menos que del mayor animal que jamás haya existido en
todos los tiempos, incluyendo a los de tiempos prehistóricos, pues
dotado con un extenso cuello y larguísima cola, el Diplodocus apenas
alcanzaba una longitud cercana a los 30 metros.
En respuesta a las teorías bufonianas, en 1766 el Dr. Mateo Maty
publicó en Londres una relación del viaje de Comodoro Byron a la
Tierra del Fuego, afirmando que de la misma manera que en el mundo
animal, "el terreno de América puede producir colosos", poniendo
como ejemplo a los denominados gigantes Patagónicos, cohabitantes de
las gélidas regiones de las Focas Elefantes, los mamíferos australes
más grandes luego de los cetáceos, con especímenes que miden cinco
metros y pesan más de cuatro toneladas.
En este punto, conviene recordar que cuando en 1519 Magallanes
descubrió al extremo sur del continente americano el estrecho que
lleva su nombre, fue el primero en ingresar a la zona donde los
conquistadores se asombraron al observar las huellas estampadas en
la nieve, calculando que los aborígenes del lugar tenían entre nueve
o diez pies de altura.
Por aquella circunstancia, esos territorios fueron bautizados como
Patagonia o país de los gigantes. Después advirtieron que las tribus
de cazadores nómadas tenían los pies más grandes que el resto del
cuerpo y pese a las inclemencias del medio andaban semidesnudos y
con los pies descalzos, por lo cual los bordes de las huellas se
derretían más rápido aumentando su apariencia.
En cuanto a la zona andina, el cronista fray Baltasar de Salas,
recopilado por Jesús Viscarra en su obra "Copacabana de los incas"
(La Paz, 1901), dice que en esta parte del continente se los llamaba
Thaynas Cchullu-Apus o Chullpas ("gigantes genearchas o
patriarchas"), atribuyendo a las facultades sobrehumanas que poseían
la construcción de "grandes edificios, huacas, torrentes y pirámides
antes que existiera el Lago Titicaca".
Según el cronista Bernabé Cobo, los primeros conquistadores
encontraron a su paso numerosos rastros de estos gigantes. Cuenta,
por ejemplo, que el encomendero de Tiwanaku, Juan de Vargas, por su
afán de encontrar riquezas cavó la Pirámide de Akapana,
desenterrando entre objetos de plata y ropa muy fina "un esqueleto o
armazón de un cuerpo humano de grandeza gigante" y poco después "una
cabeza humana muy grande de oro", pero que al día siguiente, luego
de acostarse "bueno y sin achaque alguno", amaneció difunto.
Entre autores contemporáneos, un aporte excepcional lo constituye el
libro "Los gigantes, verdaderos ancestros del hombre" de Guillermo
Lange Loma. Manifiesta que "llama la atención la gran cantidad de
testimonios relativos a la existencia de esqueletos y calaveras de
gigantes en América del Sur que, según una profecía, serán
descubiertos un día". La obra describe pasmosos descubrimientos, en
diversas partes del mundo, y en cuanto a Bolivia menciona que "no
hay por qué negar la posibilidad de que en nuestro país existan
sitios donde se hallen enterrados esqueletos fósiles de gigantes o
bien englobados o petrificados".
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Agencias de Prensa Alternativa Humanista (APAH)
Enviado por: Pau Serra
Noticia: Titular: La locura de Evo
Noticia:
Días agitados se viven en América Latina.
Parece que el epicentro es la locura de ciertos presidentes que
rechazando el proceso neoliberalizador retoman los valores y las
formas organizativas de las civilizaciones originarias. Las tan mal
llamadas culturas precolombinas, como si la civilización hubiese
comenzado cuando arribaron a esos lares las carabelas de Colón.
Mucho miedo genera a los oligarcas que los indios se vuelvan a
organizar. Mucho miedo. Por eso los bajan a tiros, como pasa en
Oaxaca. Donde son millones de indios los que se han organizado
alrededor de una asamblea plural. Donde confluyen las más de 50
tribus diversas de la zona. Con sus idiomas, su historia, su
diversidad. Pero donde pueden unirse en los valores comunes, en el
mismo sol que los alumbra. Y trabajan el consenso y los cargos son
por méritos, no existen jerarquías hereditarias, ni amiguismos. El
delegado de cada pueblo vela por el bien común, incluso aunque
tuviera que defender una idea contraria a la suya. Siempre prevalece
el bien común.
Suenan las alarmas en Bolivia. Los indios quieren su asamblea
constituyente, quieren una nueva constitución. ¿Pero cómo no van a
querer una nueva constitución si han sido ninguneados durante más de
500 años? Y les duele Chávez y les duele que Correa pueda empezar un
proceso similar. No hace tanto que los otavaleños y demás indios
andinos bajaron a Quito pidiendo reinvidaciones y fueron baleados
sin piedad. Murieron cientos de indios pacíficos. En principio
Correa cuenta con el apoyo de los originarios, se supone que su
política no será discriminatoria.
Pero volvamos a Bolivia, donde los medios se han vuelto locos y
mienten y mienten y mienten. Inventan una realidad a su gusto, que
defienda sus intereses. Y es interesante ver como los colonizadores
reaparecen encarnados en los hijos de los colonizados, repitiendo
las formas de actuar del pasado. Odiando a los indios,
menospreciándolos, socavándolos.
Evo mentiroso, Evo asesino. Esos son sus carteles, igualitos todos,
eso muestra claramente que hay presupuesto detrás de estas
manifestaciones. Me recuerda al intento de golpe de estado
venezolano o a la contra cubana de Miami. Política de
desestabilización, política de fragmentación, política de
menosprecio. ¿Pero quién se han creído estos negros patasucias?
parecen exclamar la televisión boliviana y sus periódicos más
importantes.
Ha comenzado una revolución, se están creando los cimientos para que
nazca una revolución. Una revolución no violenta. Que contradice el
modus operandi de los poderosos. Donde se recuperan para el pueblo
los bienes esenciales: el agua, el gas, las minas. Donde se intenta
construir una verdadera democracia, participativa, donde puedan
estar representadas todas las minorías. Donde se niega la guerra
como método de resolución de conflictos con otros estados. Siempre
los pueblos han puesto los muertos y las transnacionales son las que
se han llevado los premios.
La locura de Evo Morales es cumplir con lo que prometió en su
campaña electoral. Estos indios no entienden nada, si la política es
el arte de mentir. ¿Adónde vamos a llegar?
tags: no violencia en America Latina autor:
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