Isla Negra 5/210 Casa de poesía y literaturas. noviembre - 2009
suscripción gratuita. Lanusei,Italia. Dirección: Gabriel Impaglione. Publicación inscripta en el Directorio Mundial de Revistas Literarias UNESCO Martín Micharvegas Argentina
Al Poder, Alda Merini Italia, 1931- 2009 Carta de amor Escribe una carta de amor solamente Casimiro de BritoPortugal
Solidão Antonio Aliberti Argentina, 1938- 2000 Amo la serenidad de ciertas horas, No hay símbolos, Edel Morales
Cabaiguán, Sancti Spíritu, Cuba- 1961 El universo expande la finitud de sus cuerdas: no hay bordes. Es de noche alrededor. Lo sé. Como sé que ninguna sustancia Honduras El inmortal Su nombre de prohombre se olvidó. Nadie se tomó el trabajo de anotarlo para la historia. En la placa de bronce en su homenaje El nombre del patricio lo borraron Los cotidianos orines de un borrachín. Cristina Villanueva- Argentina- Duda- No sé si él va del corazón al pecho o al revés, si esas dos florcitas son el camino para llegar al alma. O si alguién inventó una dualidad que la mano de él borra. Jaime Barrios PeñaGuatemala - 1922- 2009De lo posible y de lo imposible En el ocaso del impulso y el deseo siguen siendo dueños de mi vida las cosas simples y elementales. De las estaciones la metamorfosis, la golondrina que se quedó retenida, la rosa que de vieja se arrodilla, la mano de un niño que señala, la araña que se esconde defensiva, una carta hace tiempo esperada, el café en la plaza compartido, los labios que dicen gracias y sonríen. El recuerdo parvulario de los hijos, el beso de una mujer en el reencuentro, el adiós que se traga la distancia. Hasta el bus que me lleva no sé a donde todos los días, a donde, a donde todavía. Todavía estoy aquí para contar lo que me sucede todos los días: Las cosas simples y elementales que por cercanas me sostienen más que los satélites, las computadoras los robots y los planetas. Está nevando y yo deseo vivir más y más en un mundo blanco. Sin color sin ritos, sólo imágenes ambulando en un territorio sin límites. Nunca como ahora fue paz el blanco supliendo a las palomas muertas. Afuera esta nevando y yo sí tengo ganas de vivir corazón porque la vida tiene sentido y sabor blanco. ¿Será el blanco el signo inmutable y único de la verdad del hombre perdido en la lucha fratricida? Esta nevando y se agitan las banderas sin nombre en la distancia, sin aves marinas, sólo quejidos sin reposo que ignoran las olas y la arena. Está nevando y el blanco me detiene frente a un enorme castillo iluminado por dentro, donde los niños juegan a la ronda y no sé si quedarme afuera o adentro. Antonieta Villamil Bogotá, Colombia, 1962 Ah, el café, el oscuro, el negro, ardientemente Mario Trejo Argentina El cantante, no la canción Alegría de renacer En el bostezo de lo leído: Rumor del mar espuma de poesía Me rebelo Elijo el olvido Me resuelvo en locura En rugidos del cuerpo Miro el ruido del mar tautológico Y entre canción y cantante Elijo el cantante. Tomado de:“Trejo†La pena capital. Ediciones del Rescate, Madrid 1980. Editor Martín Micharvegas. Francisco Garzaro Guatemala De la lluvia y el río en la palabra Mientras haya lluvia beberé Mientras haya río hundiré mis manos en su caricia ¿Y estos ojos? ¡Ah!, triste, fiera y tierna poesía si te pudiera tocar Es cuando tenemos que hablar crudeces (Somos tu palabra, tú, sólo nuestra boca, nuestras manos que laboran). de Intimidades del agua Miguel Crispín Sotomayor
Cuba
La piedra
Tomo esta piedra la palpo, la sopeso, la alzo y la imagino volar. Si fuera geólogo la llamaría: roca y sabría su origen, composición, uso y hasta nombre científico, pero no lo soy. Por eso, simplemente: una piedra, recogida del borde de un camino, extraída del medio de una calle. Si la guardo nadie se ocupará de mí y todos me seguirán llamando Miguel, Juan, Pedrito, o María, en Honduras, y Yasser, Hanni., Ahmad, o Murad, en Palestina. Pero,si la lanzo a soldados y policías represores entonces algunos me llamarán: terrorista. Julio Solórzano Murga Honduras Honduras…Levante y Camina José María Millares
Islas Canarias, 1921- 2009 VII
Enseñarte, explicar cómo tus manos creciendo están al aire que nos da como un cielo de dulzura en la cara. De dónde viene el mar que te antorcha de orillas la cintura. De dónde las colinas, las extensas praderas que buscan infinitas la paz de nuestro amor. Desnudar los caminos, devolverlos al viento. Escribirle a la tierra que el arado se surca, se hiere y se engrandece con los brazos abiertos hasta el sol. Que el rayo de este puño no es un cerco de opresión: es un signo de esperanza. Cantar, romper de un golpe la voz de tu dolor, porque quiero crecer, brillar sobre la tersa sonrisa de la luz, como brillan los ojos que me aman, como el aire que amo y que yo elevo, libre como los ríos que riegan los misterios de la hierba, donde escuchas la vida que a llantos se te abraza, como el viento que acude a tus cabellos, como el mar que aprisiona en su oleaje la fuga atropellada de la arena, porque mundo y amor somos nosotros, árbol de luz, de blanca libertad: Tú que fuiste aroma en flor, playa abierta de la vida, serenamente esplendor de la luz que te respira. Tú que al aire confundiste
con la ola de los campos, que a la vida siempre fuiste a encenderla con el canto. Tú que fuiste altiva fuente
de las aguas que a volar escaparon para siempre hacia el mundo de la paz. Ah, muchacha, muchacha. Tan sólo yo quería, como un trueno de rosas, como un llanto de espigas, decirte por qué tengo por ti, sobre los mares, unido a tu dolor, sencillo como el cielo, tan claro como el agua, sobre todos los pulsos, sobre todos los hombres, sobre todos los tiempos, amor mío, abierto, siempre abierto, por la paz sangrando el corazón. Manifestación de paz (fragmento último), Planas de Poesía, Las Palmas,1950. “La ignorancia de muchos les da poder a pocos.†Hiram Maldonado Paulina Vinderman Buenos Aires, Argentina a la memoria de Ana Calabrese Íbamos a tomar el vino del atardecer Íbamos a dejar que el río nos invada Tu suicidio anunciado los refugió en el bosque Extraña flor de sombras chinas en la pared, Un poema condenado a una caja inasible. Óscar Sierra Honduras Una lágrima Una lágrima Sostiene la mejilla de los ayeres Una boca que ya no besa mujeres de la noche me he marchado con un paraguas en la espalda con un libro de poeta ausente imagino que el atardecer es una mancha de sangre en la cara de los tristes que mueren bajo de un árbol o tirados en la playa de gaviotas con una bala en la memoria de los días Del poemario Horas Caídas
Maria Montero Costa Rica Vieja fotografía La que escribe su vida en las paredes con lápiz de cejas pintura de labios o cualquier despojo que parezca en el bolso. La que espera un milagro en la ventana del cuarto, atenta a los sonidos de una reja podrida por la lluvia y las broncas. La que rasga las sábanas con la punta del pie y hace hoyitos para escapar a donde no hay salida. Antes y después del coito. La que duerme sin tener sueño o se hace la dormida para estar más sola. La que entierra sus palabras porque quiere y también porque no quiere. A esa tonta la conozco de antes. “Gobierna mejor quien gobierna menos.†Lao Tsé- Julio Yao
Panamá Prohibido olvidar!
(Invasión de Estados Unidos a Panamá el 20 de diciembre de 1989) I A la hora en que salen los ladrones como alimañas, de sus madrigueras, salieron de las fauces del Infierno a robarnos la paz y la bandera, ¡las hienas del imperio con sus bombas, sus cohetes, sus bazukas y tanquetas! Vinieron como lobos por los cielos, y los cielos lloraron de vergüenza. Vinieron con espadas luminosas, su artillería y aeronaves negras. Vinieron con enjambres de helicópteros (1) y luces que quemaban las trincheras. Vinieron con naranjas incendiarias Y rayos infrarrojos en viseras. Vinieron con sus odios drogadictos y las tecnologías más siniestras, ¡porque nunca la Historia conoció armas devastadoras como éstas! ¡Vinieron con cuarenta mil puñales a matar nuestro pueblo en Nochebuena! (2) Y todas estas naves, rayos y corazas, ¿para invadir quizás a otro planeta? ¿A repeler acaso a extraterrestres que habían aterrizado aquí en la Tierra? ¡Cuarenta mil puñales se juntaron Para matar tan solo a una estrella! (3) II Dormidas en capullos, las familias soñaban lo de siempre en Nochebuena, (4) pero Satán no quiso que soñaran pues quería sus cuerpos en la hoguera, ya que era el mismo Diablo quien venía a imponer su reinado en el planeta. ¡El Diablo que venía a reclamar al mundo, el monopolio de la guerra! ¡El Diablo y sus aviones invisibles (5) a bombardear a todas las banderas! III
Relampagueaban sordos fucilazos. El Chorrillo moría entre las llamas. (6) Estallaban misiles, y los láseres abrían el camino de las balas. Asustadas, las gentes no sabían qué ocurría, ¡y corrían angustiadas! Tomaban a los niños en sus brazos, ¡pero tantos quedaron en sus camas! y corriendo aterradas por las calles, las hienas las mataron como a ratas. Asesinadas en calles y edificios, Aceras, hospitales y en sus casas; con las manos en alto e implorando a las hienas, “¡piedad!â€, mas disparaban, pues no eran soldados sino bestias y solo su mirar encandilaba. ¡Nunca vio tanto crimen una noche, ni una noche jamás tanta matanza! Con sus tanques blindados, aplastaron autos con gente dentro que escapaba. Machacaron los cuerpos, ¡aún con vida! y con crueles bayonetas remataban. A un guardia lo amarraron a aquel poste, jugando al tiro al blanco a sus anchas, y aquéllos, maniatados con alambres, ¡los hallamos con tiros en sus caras! Miles de heridos, rotos en las calles, sin ninguna piedad se desangraban, pues las hienas cobardes atacaron a la Cruz Roja y sus ambulancias. (7) ¡Que no valían la pena los heridos! ¡Que no valían la pena, mejor balas! Mutilaron los senos a mujeres y violaron a múltiples muchachas. (8) ¿Y cuántos policías que dormían acribillados fueron a mansalva? ¿Y cuántos estudiantes en Río Hato ametrallados fueron en piyamas? Con las manos en alto los mataron. ¡La orden fue que nadie se salvara! (9) III
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