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Rv: [islanegra] Isla Negra 210- [Archivo adjunto 1]   Lista de mensajes  
Responder Mensaje #1495 de 7450 |

Isla Negra 5/210

Casa de poesía y literaturas.

noviembre - 2009

suscripción gratuita. Lanusei,Italia. Dirección: Gabriel Impaglione.

Publicación inscripta en el Directorio Mundial de Revistas Literarias UNESCO

revistaislanegra@...    -                                                        -      http://isla_negra.zoomblog.com

 

Martín Micharvegas

Argentina

Al Poder,
ni la imaginasión!

"Parajodas (sic)", es una recopilasión escrita en fonética rioplatense, ante los "Fastos del Biserpentarioâ€

 

Alda Merini

Italia, 1931- 2009

Carta de amor

 

Escribe una carta de amor solamente
que tenga la semilla de un gran suspiro
y después olvídala en la memoria
para que yo la pueda escuchar.
De noche, cuando duermes,
aunque tú no lo sabes, vengo a buscarte:
mi límite frío de sueño
se compagina con el tuyo,
vivimos sobre dos desiertos
que al atardecer se transforman en colinas
y desnudo mis senos en la noche
ansiosa de que tú los mires.

 

 

Casimiro de Brito
Portugal
 

Solidão
acompanhada.
Estou nu e vagueio pela casa
com o sexo na mão
a imaginar que o tenho ainda
dentro de ti, na tua boca, no labirinto
mínimo
da tua respiração.
Na gruta sagrada
onde recupero a infância -
e tudo é nada.
Amor é isto: prolongar a fala
e as fodas prolongar
como se fossem ondas de um mar pessoal
que não acaba.
Cru e místico.
Ouvir-te gemer
e gemer contigo
é um regresso ao paraíso.
O pássaro obsceno, o bicho natural
ajoelha-se
dentro de ti.
                                                        
Da antologia “69 Poemas de Amorâ€,

 

Antonio Aliberti

Argentina, 1938- 2000
Serenidad


Amo la serenidad de ciertas horas,
polvo de eternidad,
taciturna belleza que hay en ciertas tardes
que duermen como niño en su cuna.

No hay símbolos,
sólo voces que suben a la ventana
y comentan su oficio de orfebrería,
de tierra removida bajo la semilla del cielo.
Bebo a pequeños sorbos la reiteración de la brisa
y siento pasar por mis dedos el tiempo,
como cuentas de un rosario.
Hasta que la noche
cae a mis pies como pájaro ciego.

 

 

Edel Morales

Cabaiguán, Sancti Spíritu, Cuba- 1961

 

El universo expande la finitud de sus cuerdas:

no hay bordes. Es de noche alrededor.
Y de estos versos —escritos para precisar un instante—
nada quedará, finalmente. Lo sé, intentan
una imagen imposible del suceso.
Perdura en ellos la magia antigua del cazador,
su fiebre por encontrar la huella en la espesura,
su destino entre el bien y el mal.
Los acontecimientos se revelan demasiado visibles,
demasiado vergonzantes para una escritura
sumergida en el smog y en la frialdad
de la época contemporánea.
Lo sé, conozco las escuelas y sus dogmas.
Nada quedará de su impulso cegador. Nada
de la intensidad y la fiebre de esa singularidad desnuda.
Es de noche. El Universo se expande. No hay bordes.
Pero sí finitud en las cuerdas
y en la antigua magia del cazador para cumplir un sueño.
En esa fría indeterminación hago lecturas.
En ese caos preciso un instante —La Habana, año noventa
y sucesivos—y traduzco para un amigo estos versos:
hechos con una rara claridad que los condena
y los aleja de cualquier estética al uso.
Serán barridos hacia otro horizonte, lejos de la corriente.

Lo sé. Como sé que ninguna sustancia
escapa a la intensa gravedad de los agujeros negros.
Ni siquiera la luz.

                                                                                                                                
Víctor Manuel Ramos

Honduras

El inmortal

 

Su nombre de prohombre se olvidó.

Nadie se tomó el trabajo de anotarlo para la historia.

En la placa de bronce en su homenaje

El nombre del patricio lo borraron

Los cotidianos orines de un borrachín.

 

 

Cristina Villanueva- Argentina- Duda-

No sé si él va del corazón al pecho o al revés, si esas dos florcitas son el camino para llegar al alma. O si alguién  inventó una dualidad que la mano de él borra.

Jaime Barrios Peña
Guatemala - 1922- 2009
De lo posible y de lo imposible

 

En el ocaso del impulso y el deseo

siguen siendo dueños de mi vida

las cosas simples y elementales.

De las estaciones la metamorfosis,

la golondrina que se quedó retenida,

la rosa que de vieja se arrodilla,

la mano  de un niño que señala,

la araña que se esconde defensiva,

una carta hace tiempo esperada,

el café en la plaza compartido,

los labios que dicen gracias y sonríen.

El recuerdo parvulario de los hijos,

el beso de una mujer en el reencuentro,

el adiós que se traga la distancia.

Hasta el bus que me lleva no sé a donde

todos los días, a donde, a donde todavía.

Todavía estoy aquí para contar

lo que me sucede todos los días:

Las cosas simples y elementales

que por cercanas me sostienen más

que los satélites, las computadoras

los robots y los planetas.

Está nevando y yo deseo vivir

más y más en un mundo blanco.

Sin color sin ritos, sólo imágenes

ambulando en un territorio sin límites.

Nunca como ahora fue paz el blanco

supliendo  a las palomas muertas.

 

Afuera esta nevando y yo sí tengo

ganas de vivir corazón porque

la vida tiene sentido y sabor blanco.

¿Será el blanco el signo inmutable

y único de la verdad del hombre

perdido en la lucha fratricida?

Esta nevando y se agitan las banderas

sin nombre en la distancia, sin aves

marinas, sólo quejidos sin reposo

que ignoran las olas y  la arena.

Está nevando y el blanco me detiene

frente a un enorme castillo

iluminado por dentro, donde los

niños juegan a la ronda y no sé

si quedarme afuera o adentro.
                                                  Estocolmo, diciembre 2005 – Fuente- I Poeti Nomadi

 

Antonieta Villamil

Bogotá, Colombia,  1962

 

Ah, el café, el oscuro, el negro, ardientemente
suave café, temprano al medio día después
del almuerzo para entrar en la materia del día,
el café café bien cargadito, con una nota de dulce y
resbalosa crema, unas gotitas. Y sentirlo en la garganta
danzando su acre aroma cincelando hacia la noche
todos los rincones. Entreoscuro café como el más
apuesto amante tocando tus fibras, preparándote
para la danza de los mejores desvelos, para la melodía
de su aroma en las noches noctámbulas. Ah café
oscuro, negro noche, tocándote toda con su olor.
Genérame la plusvalía del ocio, envuélveme en la ardua
inversión de la creación. Haz mi boca tuya
y danza en mi lengua tu canción arcana.

Mario Trejo

Argentina

El cantante, no la canción

 

Alegría de renacer

En el bostezo de lo leído:

Rumor del mar espuma de poesía

 

Me rebelo

Elijo el olvido

Me resuelvo en locura

En rugidos del cuerpo

 

Miro el ruido del mar tautológico

Y entre canción y cantante

Elijo el cantante.

                                  Tomado de:“Trejo†La pena capital. Ediciones del Rescate, Madrid 1980. Editor Martín Micharvegas.

 

 

Francisco Garzaro

Guatemala

De la lluvia y el río en la palabra

Mientras haya lluvia beberé
esencias rotundas
verticales
calmaré la sed que es de palabra
para decirlo todo
o casi lo circundante
aquello inatrapable, indefinible,
indescifrable como el visitador de los sueños
o como el pájaro negro de la mañana
o tal vez como toda la poesía
en su alta montaña azul con su pluma de viento

Mientras haya río hundiré mis manos en su caricia
en agua nueva plena de historia vieja
de cuentos tristes superficialmente extraños
ese meandro de solitaria transparencia
colmará por fin estos poros
por donde mira la luna mis huesos

¿Y estos ojos?
estos ojos no sé si serán todavía los míos
se van por caminos recónditos
resbaladizos
por lágrimas e irritaciones del coraje
llevan la piel cansada estos ojos de años
con los pasos en falso
con las creencias caídas
con los sueños apalabrados que se crecen como ciervos perseguidos

¡Ah!, triste, fiera y tierna poesía si te pudiera tocar
con estos dedos que saben escribir tu nombre al umbral de la flor
junto a los senderos mil veces andados,
pero huyes, oscureces los parajes de viento
ocultas tu resplandeciente plumaje creador del verso
y muere el azacuán migrante sin desplegar siquiera sus alas

Es cuando tenemos que hablar crudeces
hablar de justicia implacable
de convertir tu rubor de beso en feroz tinta de aliento
así llego a ciegas por el agua
en la madre lluvia a tu cosmos enigmático
para convocarte y para que convoques.

(Somos tu palabra, tú, sólo nuestra boca, nuestras manos que laboran).

                                                                                                                  de Intimidades del agua

Miguel Crispín Sotomayor

Cuba

La piedra

 

Tomo esta piedra

la palpo, la sopeso,

la alzo y la imagino volar.

Si fuera geólogo la llamaría: roca

y  sabría su origen, composición,

uso y hasta nombre científico,

pero no lo soy.

Por eso, simplemente: una piedra,

recogida del borde de un camino,

extraída del medio de una calle.

Si la guardo

nadie se ocupará de mí

y todos me seguirán llamando Miguel, Juan, Pedrito, o María,

en Honduras,

y   Yasser, Hanni., Ahmad, o Murad,

en Palestina.

Pero,si la lanzo

a soldados y policías represores

entonces

algunos me llamarán: terrorista.

 

 

Julio Solórzano Murga
Huacho- Perú

Honduras

Honduras…Levante y Camina
 La voz de las burdas metrallas
 No callara jamás la gemir de tus entrañas
 El pueblo redime su valor
 Ante la loca y desenfrenada
 Pasión de poder
 De unos cavernarios políticos
 Que fusil al ristre
 Quieren gobernar a un pueblo
 Histórico y combativo
 Donde nunca jamás
 Nadie se Rindió
 Ante los bárbaros genocidas
 Que al blanden de sus armas
 Ansían el poder, a costas de sangre
 Sangre de su pueblo
 Que tiñe de gloria sus largas protestas
 Que arden a fuego excelso
 En defensa de su amado suelo
 Honduras… Levántate y Camina
 Nunca más los pithecantropus golpistas
 Pasaran por encima de la voluntad del pueblo
 Nunca tus hijos doblaron sus rodillas
 Ante fascismo alguno
 Las Balas y las Torturas… Pasaran
 La sangre derramada de tus hijos
 Fermentara sobre tu suelo
 La nueva Hondura Socialista
 Con Pan y Libertad para su pueblo
 Honduras… Levántate y Camina
 Eres la esperanza de vida
 Eres el futuro esperado
 De un pueblo Libre y Soberano

José María Millares

Islas Canarias, 1921- 2009

VII

 

Enseñarte, explicar cómo tus manos

creciendo están al aire

que nos da como un cielo de dulzura en la cara.

 

De dónde viene el mar

que te antorcha de orillas la cintura.

De dónde las colinas,

las extensas praderas que buscan infinitas

la paz de nuestro amor.

 

Desnudar los caminos,

devolverlos al viento.

Escribirle a la tierra que el arado se surca,

se hiere y se engrandece

con los brazos abiertos hasta el sol.

 

Que el rayo de este puño no es un cerco

de opresión: es un signo de esperanza.

 

Cantar, romper de un golpe

la voz de tu dolor,

porque quiero crecer, brillar sobre la tersa

sonrisa de la luz, como brillan los ojos que me aman,

como el aire que amo y que yo elevo,

libre como los ríos

que riegan los misterios de la hierba,

donde escuchas la vida

que a llantos se te abraza,

como el viento que acude a tus cabellos,

como el mar que aprisiona en su oleaje

la fuga atropellada de la arena,

porque mundo y amor somos nosotros,

árbol de luz, de blanca libertad:

 

Tú que fuiste aroma en flor,

 playa abierta de la vida,

serenamente esplendor

de la luz que te respira.

 

Tú que al aire confundiste

 con la ola de los campos,

que a la vida siempre fuiste

 

 a encenderla con el canto.

Tú que fuiste altiva fuente

de las aguas que a volar

escaparon para siempre

 hacia el mundo de la paz.

 

Ah, muchacha, muchacha.

 

Tan sólo yo quería, como un trueno de rosas,

como un llanto de espigas,

decirte por qué tengo por ti, sobre los mares,

unido a tu dolor, sencillo como el cielo,

tan claro como el agua,

sobre todos los pulsos, sobre todos los hombres,

sobre todos los tiempos, amor mío,

abierto, siempre abierto, por la paz

sangrando el corazón.

                                       Manifestación de paz (fragmento último), Planas de Poesía, Las Palmas,1950.

 

 

“La ignorancia de muchos les da poder a pocos.†Hiram Maldonado

Paulina Vinderman

Buenos Aires, Argentina
La cita

 

a la memoria de Ana Calabrese

Íbamos a tomar el vino del atardecer
sentadas en el piso,
a desplegar el dolor y los amores literarios
como un mantel: algunos agujeros y colores seguros.
Dos mujeres expulsadas del idioma, de la fiesta,
de una terca latitud.

Íbamos a dejar que el río nos invada
(todos tus amigos me hablaron más del río
que de tu desesperación)
Trocitos de corcho, historias de algún tío
obsesionado por la libertad del espíritu, restos
de un ángel pintado sobre una percha de madera.

Tu suicidio anunciado los refugió en el bosque
(a ellos, los lobos, los amigos),
los vació de palabras.

Extraña flor de sombras chinas en la pared,
te convertiste en una voz y un silencio contra un río.

Un poema condenado a una caja inasible.

Óscar  Sierra

Honduras

Una  lágrima

 

Una lágrima

Sostiene la mejilla de los ayeres

Una boca que ya no besa

mujeres de la noche

me he marchado con un paraguas en la espalda

con un libro de poeta ausente

 imagino que el atardecer es una mancha de sangre

en la cara de los tristes

que mueren bajo de un árbol

o tirados en la playa de gaviotas

con una bala en la memoria de los días

 

                                                            Del poemario Horas Caídas

 

Maria Montero

Costa Rica

Vieja fotografía

 

La que escribe su vida en las paredes

con lápiz de cejas

pintura de labios

o cualquier despojo que parezca en el bolso.

 

La que espera un milagro en la ventana del cuarto,

atenta a los sonidos

de una reja podrida

por la lluvia y las broncas.

 

La que rasga las sábanas con la punta del pie

y hace hoyitos para escapar a donde no hay salida.

Antes y después del coito.

 

La que duerme sin tener sueño

o se hace la dormida para estar más sola.

 

La que entierra sus palabras porque quiere

y también porque no quiere.

 

A esa tonta

la conozco de antes.

 

 

“Gobierna mejor quien gobierna menos.†Lao Tsé-

Julio Yao

Panamá

Prohibido olvidar!

                                     (Invasión de Estados Unidos a Panamá el 20 de diciembre de 1989)

I

 

A la hora en que salen los ladrones

como alimañas, de sus madrigueras,

salieron de las fauces del Infierno

a robarnos la paz y la bandera,

¡las hienas del imperio con sus bombas,

sus cohetes, sus bazukas y tanquetas!

 

Vinieron como lobos por los cielos,

y los cielos lloraron de vergüenza.

Vinieron con espadas luminosas,

su artillería y aeronaves negras.

 

Vinieron con enjambres de helicópteros (1)

y luces que quemaban las trincheras.

Vinieron con naranjas incendiarias

Y rayos infrarrojos en viseras.

Vinieron con sus odios drogadictos

y las tecnologías más siniestras,

¡porque nunca la Historia conoció

armas devastadoras como éstas!

 

¡Vinieron con cuarenta mil puñales

a matar nuestro pueblo en Nochebuena! (2)

 

Y todas estas naves, rayos y corazas,

¿para invadir quizás a otro planeta?

¿A repeler acaso a extraterrestres

que habían aterrizado aquí en la Tierra?

 

¡Cuarenta mil puñales se juntaron

Para matar tan solo a una estrella! (3)

 

II

 

Dormidas en capullos, las familias

soñaban lo de siempre en Nochebuena, (4)

pero Satán no quiso que soñaran

pues quería  sus cuerpos en la hoguera,

ya que era el mismo Diablo quien venía

a imponer su reinado en el planeta.

 

¡El Diablo que venía a reclamar

al mundo, el monopolio de la guerra!

¡El Diablo y sus aviones invisibles (5)

a bombardear a todas las banderas!

 

III

 

Relampagueaban sordos fucilazos.

El Chorrillo moría entre las llamas. (6)

Estallaban misiles, y  los láseres

abrían el camino de las balas.

 

Asustadas, las gentes no sabían

qué ocurría, ¡y corrían angustiadas!

Tomaban a los niños en sus brazos,

¡pero tantos quedaron en sus camas!

y corriendo aterradas por las calles,

las hienas las mataron como a ratas.

 

Asesinadas en calles y edificios,

Aceras, hospitales y en sus casas;

con las manos en alto e implorando

a las hienas, “¡piedad!â€, mas disparaban,

pues no eran soldados sino bestias

y  solo su mirar encandilaba.

 

¡Nunca vio tanto crimen una noche,

ni una noche jamás tanta matanza!

 

Con sus tanques blindados, aplastaron

autos con gente dentro que escapaba.

Machacaron los cuerpos, ¡aún con vida!

y con crueles bayonetas remataban.

 

A un guardia lo amarraron a aquel poste,

jugando al tiro al blanco a sus anchas,

y aquéllos, maniatados con alambres,

¡los hallamos con tiros en sus caras!

 

Miles de heridos, rotos en las calles,

sin ninguna piedad se desangraban,

pues las hienas cobardes atacaron

a la Cruz Roja y sus ambulancias. (7)

¡Que no valían la pena los  heridos!

¡Que no valían la pena, mejor balas!

Mutilaron los senos a mujeres

y violaron a múltiples muchachas. (8)

 

¿Y cuántos policías  que dormían

acribillados fueron a mansalva?

¿Y cuántos estudiantes en Río Hato

ametrallados fueron en piyamas?

Con las manos en alto los mataron.

¡La orden fue que nadie se salvara! (9)

 

III

 



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Lun, 2 de Nov, 2009 2:07 pm

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Melina Alfaro
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2 de Nov, 2009
2:08 pm

De: Melina Alfaro <cybermelinaalfaro@... El 31 de octubre de 2009 03:46, volar <volar@...> escribió: From: GM Sent: Friday, October 30,...
bloquecaribe25 Sin conexión Enviar correo 2 de Nov, 2009
2:21 pm
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