¿EXISTE Frank Barrios Gómez. Las religiones orientales aceptan la realidad
de la reencarnación. Cuando una persona muere, se le da cierto número de
existencias para que regrese al mundo tridimensional y pague sus errores (karma),
al mismo tiempo que la divinidad le premia (dharma) por las buenas acciones
realizadas en vidas anteriores. El
fanático del cristianismo se ciega negando este hecho que si nos ponemos a
analizarlo por medio de Y
cuando Jesús estaba por expirar en la cruz, claramente exclama: "Heli, heli,
heli, lamah zabac tani". Y el soldado romano que esta a sus pies dice: "¿Por
qué está llamando a Elías?". Un poco de conciencia que pongamos en estas frases
nos indican que hasta en
Shanti Devi fue protagonista de un caso de reencarnación dejando atónito
a más de un hombre de ciencia que estudió el caso. Esta persona nació en la
ciudad de Delhi, India, en 1925, en el seno de una familia de clase acomodada y
buena reputación. Todo se suscitaba con naturalidad en la vida de la niña hasta
los 3 años de edad en que sus padres notaban que con insistencia mencionaba a
su esposo e hijos. Primero pensaron que era cosa de niños pero como continuaba
el caso, comenzaron a alarmarse. La
infante mencionaba como su esposo a Kedarnath y decía vivía en una ciudad de
nombre Muttra. Describía con lujo de detalles la casa donde vivían ellos y que
tenía un hijo que continuaba viviendo con su padre. La
pequeña fue llevada a consulta con el médico de la familia quien ya conocía la
historia y en su consultorio comenzó a interrogarla para ver si la chiquilla se
equivocaba o cambiaba de parecer. Pero Devi se mantenía firme en su relato y
dijo que ella había muerto al dar a luz en 1925, casi un año antes de nacer en
Delhi. El galeno quedó muy confundido con lo que había tomado primero como una
broma la cual acabaría después de la consulta. Al
cumplir 7 años de edad, Shanti fue interrogada por una docena de médicos los
cuales quedaban perplejos ante los hechos. Un año después, un tío de la niña,
el profesor Kishen Chaud, decidió que ya era hora de investigar y dejar de
escuchar la misma historia. Había que ir al poblado de Muttra y cerciorarse si
en realidad vivía ahí un hombre de nombre Kedarnath, si tenía un hijo y su esposa
que se llamó Ludgi había muerto al dar a luz en 1925. El
profesor escribió una misiva enviándola a la dirección mencionada por Devi,
dirigida a Kedarnath. Todo concordaba pero Kedarnath sospechaba que podría
tratarse de una trampa y al principio rehusó entrevistarse con la niña por
temor a que le quisieran quitar su propiedad. Y
se presentó una oportunidad para aclarar el caso. Un primo de Kedarnath tuvo
que viajar a Delhi y aprovechó para visitar y tratar de hacer negocios con el
padre de Devi. Para ese entonces, la infante tenía 9 años de edad y un día, al
encontrarse ayudando en la cocina a su madre, llamaron a la puerta por lo que
la mamá le pidió fuera a abrir para ver
quién les visitaba.
Como se tardaba la niña en regresar, la madre fue a ver lo que sucedía y
en la puerta estaba un extraño bastante incómodo porque la niña lo había
reconocido como el primo de su esposo y no paraba de platicarle. Al
llegar el padre de Shanti, el primo de Kedarnath le contó toda la historia. Él
no podía reconocer a la niña pero le confundía que ella sí lo conocía a la
perfección. Efectivamente, Ludgi había fallecido en 1925 al dar a luz y su
esposo e hijo aún vivían. El
profesor Chaud recomendó a los padres de su sobrina invitaran con gastos
pagados a Kedarnath sin que la infante conociera este hecho. Días después llegó
Kedarnath y cuando visitó la casa, Shanti se arrojó a sus brazos llorando de
alegría, llamándolo con diminutivos que ella acostumbraba.
Esto desconcertó a los visitantes porque el señor no podía aceptar que
una infante fuera lo que decía ella, era su esposa. Y partió hacia su ciudad
natal haciéndose infinidad de conjeturas. Los
principales periódicos de India dieron relevancia al suceso de reencarnación.
Desh Bandu Grupta, presidente de todos los publicistas asociados a los
periódicos hindúes y también miembro del Parlamento, se reunió con algunos
colegas y decidieron estudiar personalmente el caso.
Llevaron a la niña a la ciudad de Muttra, lugar en el que nunca había
estado. Al llegar a la estación del ferrocarril, Shanti, sin vacilar,
identificó a la madre y hermano de su supuesto esposo y platicó con ellos en el
dialecto de la región. Dejaron que ella los guiara hasta la casa donde decía
había vivido y cuando llegaron, efectivamente existía esa dirección, sólo que
ahora estaba habitada por otras personas que no permitieron su acceso por creer
se trataba de un ardid publicitario. Al
ser llevada a la residencia de Kedarnath, reconoció a los 2 hijos mayores que
había tenido en vida Ludgi. Pero el menor de 10 años se sentía incómodo por
estar frente a una joven mamá. En la casa de la madre de Kedarnath, Shanti
pronto reconoció todos los cambios que ésta había sufrido. También mencionó el
lugar donde ella había escondido unos anillos antes de su muerte. Las sortijas
fueron encontradas en el lugar mencionado. El
profesor Indra Sen, de Sri Aurobindo Ashram, en Pondicherry guardó los
documentos de este caso de reencarnación. Shanti Devi, al regresar a su casa
comprendió que debía iniciar una nueva vida y olvidarse de recuerdos de la vida
anterior. En 1958, el Washington Post la entrevistó sobre ese caso y para ese
entonces laboraba como oficinista del gobierno en Nueva Delhi. Era una mujer
tímida y andaba en casi los 33 años de edad.
COMENTARIO. Cuando volvemos a nacer en otro cuerpo, los recuerdos
pasados son borrados para que la persona no se confunda con la realidad. Aún
así, encontramos gente con cierto adelanto espiritual que recuerda parte de sus
vidas pasadas (sin necesidad de hipnosis) y prefieren callarlo porque la gente
no comprende estas cosas. Es hermoso recordar quienes fuimos en pasadas vidas.
Esto es posible investigándolo por medio de viajes astrales conscientes a los
Archivos Akáshicos, ubicados en |