A STUDENT'S CHANCE TO GIVE BACK
(traducción español debajo)
(LA OPORTUNIDAD DE UN ESTUDIANTE DE REPAGAR)
By Ed Grisamore
Telegraph Columnist
MACON TELEGRAPH (Ga.); Monday, March 10, 2003
Lev Golinkin carries a prayer with him. It is a prayer of hope, about
planting seeds and laying foundations.
It was written by Oscar Romero, the late archbishop of El Salvador.
The prayer defines Golinkin's life, as an immigrant from the former
Soviet Union. He keeps a copy in his notebook, although the words are
stamped on his heart.
"We cannot do everything, and there is a sense of liberation in
realizing that. This enables us to do something and to do it very
well," Romero wrote. "It may be incomplete, but it is a beginning, a
step along the way, an opportunity for the Lord's grace to enter and
do the rest."
Golinkin is a 23-year-old biology major at Boston College. He left
Eastman this past Friday, after spending a week among the tall pines
and gracious folks who have kept him coming back for three straight
years.
While other college students headed for the beach on spring break, he
joined a force of 540 Boston College students who spread across eight
states to build houses for Habitat for Humanity.
A team of 14 BC students worked on Habitat houses in Eastman. Another
14 were assigned to Macon. The entire group rode a bus from the
frozen climes of Boston down the Eastern seaboard to Atlanta, where
they rented vans for the remainder of the trip.
Golinkin is just one of the thousands of volunteers who have had a
hand in the more than 125,000 houses Habitat has built in more than
80 countries, including about 45,000 in the United States.
But his story is compelling. He is involved because someone put a
roof over his head when his family came to the United States as
political refugees at the end of 1989. His family arrived in West
Lafayette, Ind., with little money and almost everything they owned
in suitcases. He was only 10 years old.
"That house was a real place where we could walk in and know that it
was ours," he said. "I'll never forget it."
His memories were recorded in his native language. A graduate student
from nearby Purdue University tutored him in English.
Even after his family moved to East Windsor, N.J., and he eventually
left for college in Boston, he never forgot his family's pride of
ownership in that first house.
Those walls opened his window to the world.
At the time, it was not his main reason for becoming involved with
Habitat. But, while framing that first house in Eastman three years
ago, his purpose became clear.
"At first, it wasn't a conscious thing, like I was trying to pay
back," he said. "But then it began to connect. It was an amazing
feeling. A lot of the memories came back."
There are now four Habitat houses in a small cluster near the
railroad tracks on Eastman's West Main Street.
Golinkin said he doesn't know if he'll ever meet the families who
will live in the houses he helped construct.
So he recites a line from Romero's prayer.
"We may never see the results. But that is the difference between the
master builder and the worker."
FULL TEXT OF THE POEM:
http://www.dioogdensburg.org/catholicschools/prophets_of_a_future_not_
our_own.htm
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ESPAÑOL
LA OPORTUNIDAD DE UN ESTUDIANTE DE REPAGAR
Por Ed Grisamore
(traducción de CXC)
MACON TELEGRAPH (Macon, Georgia, EEUU)
Lunes 10 de marzo de 2003
Lev Golinkin lleva una plegaria consigo. Se trata de una oración de
esperanza, acerca de plantar semillas y establecer fundamentos.
Fue escrita por Óscar Romero, el difunto arzobispo de El Salvador.
La plegaria define la vida de Golinkin, un emigrante de la vieja
Unión Soviética. El mantiene una copia en su cuaderno, aunque las
palabras esten grabadas en su corazón.
"No podemos hacerlo todo y, al darnos cuenta de ello, sentimos una
cierta liberación. Ella nos capacita a hacer algo, y a hacerlo muy
bien," escribió Romero. " Puede que sea incompleto, pero es un
principio, un paso en el camino, una ocasión para que entre la gracia
del Señor y haga el resto."
Golinkin tiene 23 años y se especializa en el estudio de la biologia
en Boston College. Dejó el pueblo de Eastman este viernes pasado,
despues de pasar una semana entre los altos pinos y simpáticas
personas que lo han hecho regresar tres años seguidos.
Mientras que otros estudiantes universitarios se iban a la playa a
pasar sus acostumbradas vacaciones de primavera, el se unió con 540
otros estudiantes de Boston College (BC) que se desplegaron por ocho
estados de EEUU para construir casas para la organización Hogares
para la Humanidad.
Un equipo de 14 estudiantes de BC trabajaron en casas de Hogares en
Eastman. Otros 14 fueron asignados a la ciudad de Macon. El grupo
entero viajó en bus desde el clima congelado de Boston por el litoral
del oriente de Estados Unidos hasta Atlanta, desde donde rentaron
camiones panel para el resto del viaje.
Golinkin es solamente uno de miles de voluntarios que han tenido una
mano en las mas que 125.000 cases que Hogares ha edificado en más de
80 paises, inclusive algunas 45.000 en los Estados Unidos.
Pero, su historia es conmovedora. El está involucrado porque otra
persona le puso un techo sobre su cabeza cuando su familia llegó a
los Estados Unidos como refugiados políticos a fines de 1989. Su
familia arribó en West Lafayette, Indiana, con poco dinero y casi
todas sus posesiones en sus balijas. Tenía solo diez años.
"Esa casa era un lugar verdadero donde podíamos entrar y saber que
era nuestra," dice él. "Nunca la olvidaré."
Sus recuerdos fueron grabados en su lenguaje natal. Un estudiante de
maestría de la cercana Purdue University le dió instrucción de inglés.
Aún despues que su familia se mudó a East Windsor, New Jersey, y él
se habia ido a la universidad en Boston, nunca se olvidó del orgullo
de propiedad que experimentó su familia con su primera casa.
Esas paredes le habrieron una ventana hacia el mundo.
En ese momento, no fue su motivo principal en sus actividades con
Hogares. Pero, armando aquella primera casa en Eastman hace tres
años, su propósito se le hizo claro.
"Al principio, no fue un acto conciente, como que estuviera tratanto
de repagar algo," dice él. "Pero entonces se comienza a conectar.
Era un sentimiento increible. Muchos de los recuerdos regresaron."
Ahora hay cuatro casas de Hogares en un grupo concentrado cerca de
los rieles del tren de la principal calle poniente de Eastman.
Golinkin dice que no sabe si algún día conocerá las familias que van
a vivir en las casas que él ayudo a construir.
Por eso recita una linea del poema de Romero. "Es posible que no
veamos nunca los resultados finales. Pero esa es la diferencia entre
el jefe de obra y el albañil."
TEXTO DEL POEMA:
http://www.geocities.com/cylibera/orarom.htm