Estimad@s compañer@s y amig@s,
Monseñor Urioste tiene razón. Lamentablemente, estamos viviendo y viendo un proceso de lucha por la imagen de Monseñor Romero. Se parece bastante a la lucha que se ha dado por siglos por la de Jesús y que continua hoy.
Los dos son fuentes de inspiración. Nos ayudan a acercarnos a lo sagrado. Tienen un poder fuerte y amplio en los corazones de miles y miles de personas.
Por consiguiente hay gente que pretende interpretarnos los mensajes de ellos. Hay gente así de derecha, de izquierda y de cualquier otro color que se quiera. Sin entender (o quizá importarse por) los mensajes completos de Romero y Jesús, nos llaman la atención a detalles y a frases incompletas para reforzar ideas que no coinciden con las personas verdaderas.
La verdad, así como bien dice el Reverendo Jim Wallis, es que Jesús no está con la derecha y no está con la izquierda. Entre todos los bandos hay gente buen y gente mala. Siempre hay gente que o por maldad o por ignorancia mal interpreta la voluntad de Jesús. Entonces, dice Wallis, ningún bando está con Jesús. Al contrario, cada uno más bien debería de preocuparse no por abogar que Jesús está con su bando sino, como individuo, por siempre estar con Jesús sin importar el bando, o partido u organización a la cual cada uno pertenezca. Lo mismo se puede decir de Romero.
Es un deber y responsabilidad personal de cada uno. Como bien señala Mons Urioste, requiere algo de estudio por parte de cada uno de nosotros para poder distinguir entre el Romero verdadero y los Romeros falsos con los cuales muchos (por ignorancia o maldad) pretenden engañarnos.
Saludos,
Sean
At 12:01 PM 5/29/2008, you wrote:
VEINTIOCHO AÑOS DESPUÉS
http://www.diariocolatino.com/es/20080527/opiniones/55377/
Mons. Ricardo Urioste
Presidente Fundación Monseñor Romero
Martes, 27 de Mayo de 2008 / 10:35 h
Veintiocho años después de su muerte, Monseñor Romero sigue vivo y
hablando, quizá más poderosamente que en vida. Su nombre es conocido
en todo el mundo y habla no sólo para El Salvador, sino para el mundo
entero. Su figura es conflictiva, como no podía ser menos. Nuestro
Señor Jesús también creó conflictos y por eso terminó su vida
crucificado. Según el Evangelista Lucas, Jesús: "Será puesto como una
señal que muchos rechazarán". (Lucas 2,3). A Jesús le hicieron un
juicio injusto y fraudulento y fue condenado a muerte. A Monseñor
Romero, sin juicio, le condenaron a morir.
Por haber sido rechazado, como Jesús, de su persona se crearon ideas
contrarias. "Su figura es siempre controversial y cargada de
significados contrarios: Profeta y subversivo, mártir y
revolucionario, hombre de Iglesia hombre de la política, pastor de
almas y caudillo, buscador del diálogo y agitador de la calle"
(Morozzo, Vita di Oscar Romero; pág.11). El mismo Monseñor Romero era
consciente de esto: "En San Salvador se hacen dos retratos del
arzobispo: para algunos él es la causa de todos los males, una
especie de monstruo maléfico, para otros, gracias a Dios, sobre todo
para el pueblo sencillo, es el Pastor" (Diario, pág.19 –
1/abril/1978).
El año 2000, en el vigésimo aniversario de su muerte, se dio un raro
momento de unidad alrededor de su nombre. La Asamblea Legislativa de
El Salvador, después de las elecciones ganadas por ARENA dio un
pronunciamiento público expresando un reconocimiento para Monseñor
Romero, como pastor "que luchó por la justicia, la libertad, la
democracia y la paz" (ver texto completo en "Orientación, 2 –abril-
2000, pág.10).
Según Monseñor Jesús Delgado, Monseñor Valladares, amigo íntimo de
Monseñor Romero había dicho: "Este hombre es un enigma y un misterio
indescifrable y es necesario conocerlo para poder juzgarlo" (Delgado
3-junio-2001 a Morozzo). Por miles de páginas de sus escritos,
homilías, discursos, es necesario leerlos con paciencia para poder
entrar en su mente y en su corazón. Para la misma Iglesia resulta
difícil, por no estar acostumbrada a esta clase de santidad. Mucha
gente solo se alimentó de Monseñor Romero por lo que decían los
periódicos, los campos pagados en su contar, o lo que se decía en los
corrillos de amigos, pero nunca se han puesto a leerlo
concienzudamente.
Monseñor Romero llegó a ser un actor para periodistas del mundo
entero por su vida de Santidad y su firme posición delante de un
gobierno totalmente irrespetuoso de los derechos humanos. "Romero
llegó a ser la voz más libre, más autorizada, más universal, que este
pequeño país podía ofrecer" (Morozzo, Vita, pág.15). En 1979 el
parlamento inglés lo propuso para el premio Nobel de la Paz.
Pero en El Salvador todo reclamo de justicia se consideraba una mano
extendida al comunismo. En la campiña salvadoreña, con solo tener
una Biblia era causa de muerte, varios asesinados fueron encontrados
con una Biblia en la mano. Todo esto no era sorpresa. La Encíclica de
Paulo VI, sobre los problemas sociales la "Populorum Progressio",
había sido calificada por el New York Times, como "Marxismo
recalentado".
Todo eso y más tuvo que sufrir Monseñor Romero. Su fuerza era Dios y
su palabra venía de Dios.
No fue entendida. Pero ¿acaso se entendió a los profetas? ¿acaso se
entendió a Jesús? Quien como Monseñor Romero atiende sólo a Dios y no
se fija en a quién se va a desagradar o a quién va a agradar tendría
que pasar por el mismo martirio. Veintiocho años después Monseñor
Romero sigue vivo y sigue hablando.
***************
Tell all the Truth but tell it slant--
Success in Circuit lies
Too bright for our infirm Delight
The Truth's superb surprise
As Lightning to the Children eased
With explanation kind
The Truth must dazzle gradually
Or every man be blind--
--Emily Dickinson, c. 1868--