IGLESIA PÚBLICA LIBRO SOBRE SACERDOTES ASESINADOS EN EL SALVADOR: El
libro fue publicado bajo la coordinación de la Cooperativa de
Sacerdotes Diocesanos.
http://www.laprensa.com.sv/lodeldia/20071228/14053.asp?index=1
La Iglesia Católica salvadoreña puso en circulación el viernes el
libro "Testigos de la fe en El Salvador", que contiene testimonios
sobre la muerte de 10 de los 18 sacerdotes asesinados por el ejército
y escuadrones de la muerte entre 1977 y 1993.
El libro publicado bajo la coordinación de la Cooperativa de
Sacerdotes Diocesanos recuerda el contexto social, político y
eclesial que prevalecía en el país entre 1977 y 1993.
La publicación revela la biografía de los mártires y la "persecución"
que sufrió la Iglesia salvadoreña por denunciar la represión que
sufrían comunidades pobres a manos de los escuadrones de la muerte y
cuerpos de seguridad, que les acusaban de ser colaboradores de la
entonces naciente guerrilla.
La Iglesia salvadoreña sufrió su mayor golpe con el asesinato del
arzobispo Óscar Arnulfo Romero, el 24 de marzo de 1980, mientras
oficiaba misa en un hospital de cancerosos de San Salvador, cuando un
francotirador contratado le disparó al corazón.
"El objetivo es que la población conozca a estos sacerdotes que
murieron y derramaron su sangre por causas muy nobles desde 1977",
declaró el coordinador de la publicación, el sacerdote Walter Guerra.
El libro -que tiene en portada las fotos de los diez sacerdotes
diocesanos y de monseñor Romero- detalla con abundantes testimonios
cómo fueron eliminados los sacerdotes a plena luz del día por agentes
de las ahora proscritas Guardia Nacional y Policía Nacional, así como
por los fatídicos escuadrones de la muerte.
"Para nosotros es importante preservar la memoria histórica de
nuestros mártires. Era importante sacar este libro para recordar que
el crimen y el asesinato de todos ellos todavía están impunes porque
no hubo ninguna investigación", comentó el sacerdote Benito Tobar.
Insistió en que "los culpables todavía están libres y no han pedido
perdón y no se les ha hecho juicio".
Tobar lamentó además que "la Iglesia como institución no haya tenido
capacidad ante la terquedad y la indiferencia de los organismos del
Estado para hacer justicia".
La Iglesia lamenta no saber el paradero de los restos de los
sacerdotes Ernesto Abrego y Marcial Serrano, que fueron secuestrados
y figuran como desaparecidos.
Ernesto Abrego viajaba de El Salvador a Guatemala el 23 de noviembre
de 1980 cuando, junto a un hermano y una cuñada, fueron secuestrados
y el vehículo en que viajaban apareció en manos de un oficial del
ejército. Familiares que fueron a buscarlos también desaparecieron.
En tanto, el sacerdote Marcial Serrano, párroco de Olocuilta,
desapareció a manos de unos guardias que transportaba cuando iba a
oficiar una misa a una comunidad rural, el 28 de noviembre de 1980.
Uno de los asesinatos "más horrendos" que se recrea en la publicación
fue el del sacerdote Octavio Ortiz, quien fue asesinado a balazos el
20 de enero de 1979 y luego una tanqueta le destrozó la cabeza.
"El objetivo final de este libro es que sea un testimonio que ayude a
nuestros hermanos del futuro a que conozcan la vida de esta Iglesia
en El Salvador. A la Iglesia se le va a recordar por la fidelidad al
evangelio, al pueblo, a los necesitados y a los pobres. Este
testimonio queremos que se guarde para las futuras generaciones",
subrayó Tobar.