VALORA PAPA DIGNIDAD DEL TRABAJO: Benedicto VXI aparece por primera
vez para dar bendición tras el rezo de Regina Coeli, recordó a su
antecesor y rindió tributo a trabajadores del mundo
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por: Agencia
Fuente: EFE
Ciudad del Vaticano, mayo 1, 2005.- El Papa Benedicto XVI dirigió
hoy por primera vez el rezo dominical del mediodía, en que aprovechó
para poner de manifiesto la importancia de la dignidad en el trabajo
y para recordar con afecto a su antecesor, Juan Pablo II.
El Pontífice se asomó este domingo a la ventana de su despacho en el
tercer piso del Palacio Apostólico Vaticano para el rezo de
mediodía, el del Regina Coeli, que en este período litúrgico
reemplaza al Ángelus. Miles de personas abarrotaron la Plaza de San
Pedro para seguir esa ceremonia, dominada durante más de veintiséis
años por la presencia de Karol Wojtyla.
Consciente de ello, Joseph Ratzinger tuvo sus primeras palabras para
su predecesor, "cuya amada figura hizo familiar en todo el mundo
esta ventana. Cada domingo, Juan Pablo II fue fiel a una cita que se
convirtió en una costumbre amable que acompañó durante más de un
cuarto de siglo la historia de la Iglesia", dijo.
Interrumpido por los aplausos de los fieles, Benedicto XVI aseguró
que "sentimos más cercano que nunca" a Juan Pablo II y agradeció el
apoyo recibido en estos primeros días como Pontífice por medio de la
oración de los creyentes y de los mensajes que le han llegado desde
todas partes del mundo.
Benedicto XVI recordó que este Primero de Mayo es un día importante
para los trabajadores y para todos los que se llaman José - "como
yo", afirmó - y puso énfasis en la importancia del trabajo y de la
presencia de Cristo en el ámbito laboral.
"Deseo que no falte el trabajo, especialmente para los jóvenes, y
que las condiciones laborales sean cada vez más respetuosas de la
dignidad de la persona humana", aseguró.
La jornada de hoy también es relevante para las Iglesias Ortodoxas
Orientales, porque celebran la Resurrección de Cristo.
Por eso el Papa se dirigió especialmente a esos "queridos hermanos"
a quienes deseó que la celebración sea "una oración coral de fe y
alabanzas a El, que es nuestro Señor común y que nos llama a
recorrer con decisión el camino hacia la unión plena".
El mes de mayo que hoy empieza es, para los católicos, el de la
Virgen María y por eso el Pontífice volvió a evocar a Juan Pablo
II, "quien nos ha enseñado a mirar a Cristo con los ojos de María,
dando valor al rezo del rosario".
Tras el Regina Coeli Benedicto XVI tuvo una mención para la
población de Togo, "afectada por dolorosas luchas internas" y en
general para todos los pueblos "que sufren a causa de guerras".
Tras saludar en español a varios grupos de peregrinos, el Papa
saludó y bendijo a los fieles antes de despedirse con
un "arrivederci" (hasta volver a vernos).
El Pontífice se instaló ayer sábado en las mismas habitaciones que
Juan Pablo II ocupaba en la tercera planta del Palacio Apostólico,
algunas de las cuales, como el dormitorio y el cuarto de baño, han
sido pintadas, mientras que otra se ha reformado, ya que era
empleada como enfermería en tiempos de Karol Wojtyla.
La de hoy era una de las pocas actividades que Benedicto XVI debía
hacer por primera vez tras su elección como Obispo de Roma por el
cónclave de cardenales el pasado 19 de abril.
Como responsable de la diócesis de Roma Ratzinger debe todavía tomar
posesión de su cátedra, cuya sede es la Basílica de San Juan de
Letrán, lo que tendrá lugar el sábado 7 de mayo, tras lo cual, de
regreso a El Vaticano, se detendrá brevemente en otra de las grandes
basílicas romanas, la de Santa María Mayor.