Por: Roberto Torres
Muchas veces vemos a hermanos en la fe (cristiano) amonestando o exhortando con la palabra, donde expresa el amor por los demás, diciendo lo que cualquier hermano debe de estar hablando de los que nos dice Jehová el Señor en su Santa palabra, le predica la buena nueva de salvación, los juicios que vendrán si no se arrepiente de sus pecados.
Donde en mayoría de las personas al no conocer el evangelio le responde: "no te metas con mi vida" "déjame, que de algo tengo que morir" "No es con tu dinero" "Nadie se debe meter conmigo" "Lleva tu vida y déjame tranquilo" etc., entre otras repuestas no publicable, no saben que este hermano no quiere que su sangre demande de su mano, si muere antes que se convierta, ya que Dios nos has puesto como atalaya para que le diga no a cada persona; sino también al pueblo que él enviará espada sobre la tierra para todo aquel que no se aparta de su mal camino y si no escuchara o rehusara, morirá por causa de su pecado, por eso es que debemos oír palabra de su boca.
Así que hermano y amigo si escuchamos el sonido de la trompeta de Dios (evangelio) y no apercibimos; nuestra sangre será sobre aquellos que no se atrevieron a predicar el mensaje divino, mas el que apercibió o escuchó la trompeta librará su vida.
Pero si el hermano no dijere al pueblo lo que ha de venir, y el amigo no oyó el mensaje y la espada hiriere a alguno, este será tomado por causa de su pecado, pero Jehová demandara su sangre de mano del cristiano. ! Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!
Avisa pues al impío que se aparte de su mal camino, Para que el no muera y tú librará tu vida. Por tanto, dile: Así dice Jehová el Señor: convertíos y volveos de vuestros ídolos, y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones. Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; Entonces yo oiré desde los cielos y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.
Si el impío después de escuchar la palabra de Dios y no se arrepiente o se convierte de su impiedad y de su mal camino, él morirá por su maldad, sino lo has hecho hoy es tu día se salvación, mañana podría ser muy tarde
(Ezequiel 14:6). (2da. Crónicas 7: 14) (Ezequiel 3:16-21; 33. 5—9)
Y aconteció que al cabo de los sietes días vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel; oirás, pues, tú la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte. Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; y tú no le amonestares ni le hablares, para que él impío sea apercibido de su mal camino a fin de que viva, el impío morirá por su maldad, pero su sangre demandaré de tu mano. Pero si tú amonestares al impío, y él no se convirtiere de su impiedad y de su mal camino, é1 morirá por su maldad, pero tú habrás liberado tu alma. Si el justo se apartare de su justicia e hiciere maldad, y pusiere yo tropiezo delante de é1, é1 morirá, porque tú no le amonestaste; en su pecado morirá, y sus justicias que había hecho no vendrán en memoria; pero su sangre demandaré de tu mano. Pero si al justo amonestares para que no peque, y no pecare, de cierto vivirá, porque fue amonestado; y tú habrás librado tu alma