APRENDAMOS DE JESÚS
Por: Roberto Torres
Miles de estudiosos y científicos, se preocupan por aprender sobre
el mundo que nos rodea, hacen hipótesis, descubrimientos, análisis,
cálculos y un fin de cosas que nunca llegan a realizar enteramente
sus propias conclusiones, otros escriben e indagan sobre varios
temas, que muchos de ellos son irreales y sin fundamentos. La
mayoría de ellos no aprenden del verdadero Maestro, quien los creó a
ellos y al mundo en que ellos viven, no se sientan a escuchar sus
enseñanzas, ni lo toman como modelo o patrón para vivir rectamente.
Este es el único Maestro que escribió su verdadera enseñanza, en su
Santo libro, que murió; que resucitó para su honra y gloria de su
nombre, que es Jesús.
Y para aprender de Jesús, necesitamos escudriñar los Evangelios,
contenidos en el nuevo testamento, los cuales nos revelan
gradualmente la personalidad y el mensaje de Jesús, vemos que su
vida se desarrolla de una manera natural y humana, aunque él nos
dice: que él es Dios (Juan 10:30) (Juan 1:1), en esto se diferencia
de nosotros.
Si tomamos a Jesús como modelo, aprenderemos a presentar a nuestros
hijos al Señor y a bautizarlos cuando ellos tengan uso de razón o
hayan aprendido la doctrina cristiana, sumergiéndolos como lo hizo y
nos mandó a hacer nuestro Maestro Jesús. Como lo hacía también Juan
el Bautista cuando predicaba que se debían de arrepentir y
convertir. Si nos bautizamos como Jesús, obtendremos poder del
Espíritu Santo y nuestro Padre Celestial se complacerá con nosotros
(Mateo 3:14-17).
En su tentación por el desierto, aprendemos como debemos afrentar
las difíciles pruebas y tentaciones que nos sobrevienen cuando
empezamos andar en su camino, que debemos mantenemos en completa
comunión, oración y meditación con el Padre, para que las
tribulaciones no nos atrapen (Mateo 4:1-11, Lucas 4:1-13). Nos
enseña que es necesario pasar por estas difíciles pruebas, que no
solo son hambre, sed y sufrimiento; si no que seremos probados como
el oro y el que perdura hasta el fin, este será salvo.
Ya siendo cristianos, nos enseña a elegir nuestros compañeros,
dándoles amor y llevándoles el mensaje de salvación en nuestras
prédicas, así como él lo hizo con sus discípulos y que debemos
defender la voluntad del Padre, exhortándoles a los que interpretan
de otra manera, que no se debe hacer mercado con ella y es necesario
el nuevo nacimiento de su propia pasión (Juan 3:1-4) (Juan 2:24-31).
Nos exhorta a creer en el Evangelio y predicarlo aún teniendo
rechazos, nos da a entender los principios de la verdadera piedad,
humildad y abnegación y nos la enseña con poder. Aunque no todos
tenemos Dones; pero él si nos enseña a que podemos hacer algunos
milagros en su nombre, aún cosas más grandes que las que él hizo
(Marcos 1:23-27, 40-45) (Marcos 2:1-12).
En su sermón del monte aprendemos a distinguir, cuales son los
verdaderos miembros del Reino de Dios, esta nueva enseñanza se opone
a la formalidad y a la superficialidad religiosa, por otra parte,
entendemos que el creyente que es justificado y regenerado por el
Espíritu Santo haya gozo en el cumplimiento de los principios
Espirituales del sermón (Romanos 8:3-4).
Otra enseñanza de nuestro Maestro que también es copiada por muchos
escritores es la parábola, obra maestra del arte de enseñar, con
esta alegoría se proponía a comunicar la verdad a los que de
Espíritu la escuchaban, evitando dar argumento al enemigo (Mateo
13:10-18).
Centenares de libros basados en la alimentación, el pan, el agua,
otros de la luz, otros sobre vino, caminos y puertas, otros de
buenos pastores, de la vida y por qué no de la verdad, pero todos
fundamentados en sus propias teorías, no teniendo en cuenta que solo
en Jesús se basó todo esto.
No entienden que él es todo poderoso, que aún padeciendo como hombre
conocía y entendía toda la voluntad humana. Por ejemplo sabía de
ante mano que Judas Iscariotes lo traicionaría, que Pedro lo
negaría, que él iba a morir, pero que también iba a resucitar, que
autor de obras puede predecir con exactitud estas cosas y más.
Se han escrito predicaciones, pero no con esa claridad y seguridad
como lo hacía Jesús. Si analizamos, todos los escritores mueren y no
resucitan; pero nuestro Maestro Jesús sí lo hizo, testimonio y
prueba dejó antes de la ascensión a los cielos, él está vivo porque
ya no está entre los muertos (Lucas 24:1-8) (Juan 20:11-18). Diez
veces o más se apareció Jesús, para testimonio durante cuarenta
días, dejándonos una gran comisión, prometiéndote su poder y su
continua presencia, el Espíritu Santo nuestro consolador (Mateo
28:16-20).
Son muchos los que queremos aprender del Señor, pero a veces somos
discípulos como Judas, otros como Pedro, mas otros quieren ser
amados por el Maestro como Juan y hay otros que no quieren aprender,
ni creer si no lo ven, como Tomás (Juan 20:24-29), otros se niegan a
llevar o a escuchar el evangelio de Jesús, porque se creen más
inteligentes o sabios que los demás y luego cuando conocen la verdad
son liberados de esa atadura o ceguera espiritual como Saulo de
Tarso (San Pablo). Y como los fariseos, saduceos y sacerdotes que no
comprendían el mensaje de salvación, enseñaban más las tradiciones
de los hombres más que las de Dios.
Espero que haya aprendido la lección, que cuando vaya a leer algún
libro con el fin de obtener sabiduría, pues pédesela a Dios que el
te la dará abundantemente y sin reproche y te invito a conocer la
verdad para que te hagas libre. Dios te bendiga.