Bosque de Mariquita, último reducto de la Expedición Botánica, está desapareciendo
Foto: Javier Silva Herrera / EL TIEMPOUnas casas invaden el bosque y se exponen a deslizamientos porque el suelo está erosionado y es inestable.
EL TIEMPO hizo un recorrido por el bosque, que es más bien una selva húmeda tropical -algo así como un trozo del Amazonas metido en el interior del país- y pudo comprobar que la reserva agoniza porque ha sido deforestada. Hay al menos tres barrios instalados en sus terrenos y parte de su suelo ha sido destruido por la guaquería.
El bosque fue el principal campamento de Mutis durante al menos ocho años. Allí descubrió más de 80 especies de plantas y de animales.
Pero basta un recorrido de 3 kilómetros por el lugar para descubrir cómo algunos árboles, como el almendrón de Mariquita, el guayacán, los laureles, el cañafístola, los arrayanes y los yarumos, algunos con maderas tan finas y resistentes como el mármol, han sido destruidos para hacer leña o para transformarlos en paredes de ranchos.
Por ejemplo, de un árbol conocido como 'el de las bolas', nombrado así por Mutis, solo queda una planta. Del almendrón quedan seis.
La caza también ha sido tradicional en el bosque. De eso da fe Orlando Velásquez, habitante de Mariquita. Durante su adolescencia pasó muchas horas cazando allí y por eso lo apodaron 'Tiroloco'. Hoy trabaja como guarbosques de la reserva, pero ya casi no ve armadillos, erizos, osos hormiguero, micos nocturnos o serpientes, como la talla X, la coral y la rabo de ají. Y quedan pocos monos titíes grises, especies simbólicas de la zona.
"El tití ha muerto por la deforestación. Ya casi no encuentra árboles y ha tenido que invadir las casas que rodean el bosque, donde es asesinado", dice Velásquez. Un estudio de la Universidad Nacional sobre los titíes, realizado en Mariquita y dirigido por el biólogo Enrique Zerda, dice que en el bosque no quedan más de 30 ejemplares.
Todos esos atentados, según la Procuraduría Ambiental del Tolima, han llevado a que el número de especies por hectárea haya pasado de 514 en la década del 60 a un poco más de 300, en el 2006. Todo el bosque se extendía por 630 hectáreas. De ellas solo quedan 130.
En la zona hay también huecos de al menos metro y medio de profundidad, que algunos campesinos han perforado para enguacarse. "La gente viene a 'miniar' pensando que van a encontrar oro", dice el guía. Según él, hay más de 150 de estas excavaciones en todo el bosque.
Hace dos años, un expedicionario halló una fosa común dentro de la zona protegida. Pero tal vez el peor de los atentados que ha resistido el bosque ha sido la presión de los barrios ilegales. Es normal encontrarse con tanques de agua de más de cuatro metros de altura, con cientos de mangueras que las familias han instalado en dos quebradas para abastecerse del líquido y con las mismas casas, levantadas entre los árboles.
Este pedazo de la historia comenzó en los años 90 cuando la Alcaldía ordenó la construcción de una vía que pasa por la reserva.
Entonces, a lado y lado de la carretera comenzaron a proliferar los barrios ilegales, hechos en terrenos erosionados e inestables.
En Mariquita es vox populi el hecho de que ex concejales y ex mandatarios han tolerado durante años la venta de estos predios. Incluso, algunos tienen fincas dentro del bosque y se han saltado las resoluciones ministeriales que impedían la venta de los lotes, un cáncer que ha denunciado con frecuencia el Cabildo Verde de la población.
Las viviendas arrojan sus aguas negras a dos quebradas (San Juan y El Peñón) de las que se abastece en parte el acueducto del pueblo. Una de ellas se desbordó en el 2007 y afectó 100 casas.
En la actualidad existen 900 viviendas, nueve veces más de las que había en 1990, según estudios de la Universidad Incca y de la Oficina de Planeación. Además, el bosque ha resistido incendios forestales, no tiene cercas, lo afectan las malezas y también muchos senderos construidos improvisadamente.
Fue una cruzada científica de 25 años
La Expedición Botánica comandada por José Celestino Mutis fue la más grande cruzada científica de la historia nacional.
Durante su ejecución, entre 1783 y 1808, estudió la flora y la fauna de al menos 8 mil kilómetros cuadrados del país y tuvo como eje el río Magdalena.
El científico estuvo en Mariquita por 30 años. Allí se recordará hoy la Expedición, en un acto al que asistirá el presidente, Álvaro Uribe.
La ministra de Cultura, Paula Moreno, oficializará el lanzamiento de la Ruta Mutis, un recorrido turístico por los pueblos que él visitó.
Acuden a la acción popular
La Procuraduría Ambiental y Agraria de Tolima interpuso una acción popular para que las autoridades ambientales del país, entre ellas el Ministerio de Medio Ambiente, tomen correcttivos en el bosque municipal.
De acuerdo con Diego Alvarado, procurador Ambiental, esta acción popular solicita, entre otras cosas, un cercado, el diseño de un Plan de Manejo Ambiental, reforestaciones y principalmente la reubicación de los barrios ilegales que están dentro de la zona de reserva.
Alvarado explicó que mientras ese requerimiento es fallado, ya fue autorizada una medida cautelar por el Juzgado Quinto del Circuito de Ibagué, para que se apliquen acciones a favor del bosque.
El juez ordenó a la Alcaldía frenar la construcción de nuevas casas, implementar un servicio de recolección de basuras y disponer de auxiliares bachilleres para vigilar la zona de reserva.
También se hizo un llamado al Ministerio de Medio Ambiente y a la Corporación Autónoma Regional del Tolima (Cortolima) para que ejecuten políticas para proteger los recursos cobijados por el bosque municipal. A pesar de que estas peticiones se hicieron en septiembre del 2007, algunas de ellas -como la recolección de basuras y la vigilancia- no han sido aplicadas eficientemente.
JAVIER SILVA HERRERA
ENVIADO ESPECIAL DE EL TIEMPO
MARIQUITA (TOLIMA)
Esta es la firma de los correos que envia el director del Grupo GIPRI
Guillermo Muñoz
www.gipri.org
Guillermo Muñoz
www.gipri.org
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