LA RIOJA
El Ejecutivo riojano critica la decisión de reducir el número de traductores de español en las instancias comunitarias
El presidente del Gobierno riojano, Pedro Sanz, ha pedido por carta a José Luis Rodríguez Zapatero que defienda el español en Bruselas de la misma forma que viene haciéndolo con el catalán y el euskera, ante el anuncio de la Comisión Europea de reducir el número de traductores de español en las instancias comunitarias.
El portavoz de Presidencia, Emilio del Río, informó ayer de esta solicitud surgida ante una decisión que entiende «perjudica muy seriamente a nuestro idioma y supone un ataque frontal y una discriminación sin precedentes para los españoles».
A juicio de Del Río, de materializarse este drástico recorte, por el que se perderían 25 de los 92 actuales traductores, se cometería «una enorme injusticia con un idioma, el español, que es la segunda lengua en importancia en el mundo con casi 500 millones de hablantes y la segunda más practicada tras el inglés en Europa, según los datos de un reciente barómetro».
Sanz reclama a Rodríguez Zapatero que movilice «todos los medios a su alcance» para que no triunfe una medida «que deja a nuestra lengua prácticamente al mismo nivel del letón, del estonio o del maltés, idiomas muy dignos, pero de difusión muy limitada y prácticamente nula en el mundo».
El portavoz de Presidencia reprocha al presidente español haber dedicado «una atención preferente durante el último año y medio a defender otras lenguas vernáculas en Europea» cuando cree que debería haber puesto «el mismo empeño en defender la lengua común de todos los españoles».
Del Río fue más allá en sus críticas y aseguró que el español está sufriendo «las consecuencias del interés del Gobierno socialista por complacer en todo a sus socios nacionalistas catalanes y vascos» que considera estarán «encantados» con esta medida.
El Ejecutivo regional ve detrás de la disminución de los traductores, cifrada en el 33%, la mano del Gobierno español por defender «que el español es la lengua vernácula de 30 millones de habitantes y que otros 14 millones de habitantes en España tienen otras lenguas vernáculas».
Además de a Rodríguez Zapatero, Sanz ha remitido misivas solicitando «un trato igualitario del español con el resto de lenguas comunitarias» a los presidentes de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y del Parlamento Europeo, Josep Borrell, al comisario español Joaquín Almunia, y al responsable del Servicio de Traducción de la Comisión Europea, Jan Miguel.
El portavoz de Presidencia, Emilio del Río, informó ayer de esta solicitud surgida ante una decisión que entiende «perjudica muy seriamente a nuestro idioma y supone un ataque frontal y una discriminación sin precedentes para los españoles».
A juicio de Del Río, de materializarse este drástico recorte, por el que se perderían 25 de los 92 actuales traductores, se cometería «una enorme injusticia con un idioma, el español, que es la segunda lengua en importancia en el mundo con casi 500 millones de hablantes y la segunda más practicada tras el inglés en Europa, según los datos de un reciente barómetro».
Sanz reclama a Rodríguez Zapatero que movilice «todos los medios a su alcance» para que no triunfe una medida «que deja a nuestra lengua prácticamente al mismo nivel del letón, del estonio o del maltés, idiomas muy dignos, pero de difusión muy limitada y prácticamente nula en el mundo».
El portavoz de Presidencia reprocha al presidente español haber dedicado «una atención preferente durante el último año y medio a defender otras lenguas vernáculas en Europea» cuando cree que debería haber puesto «el mismo empeño en defender la lengua común de todos los españoles».
Del Río fue más allá en sus críticas y aseguró que el español está sufriendo «las consecuencias del interés del Gobierno socialista por complacer en todo a sus socios nacionalistas catalanes y vascos» que considera estarán «encantados» con esta medida.
El Ejecutivo regional ve detrás de la disminución de los traductores, cifrada en el 33%, la mano del Gobierno español por defender «que el español es la lengua vernácula de 30 millones de habitantes y que otros 14 millones de habitantes en España tienen otras lenguas vernáculas».
Además de a Rodríguez Zapatero, Sanz ha remitido misivas solicitando «un trato igualitario del español con el resto de lenguas comunitarias» a los presidentes de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y del Parlamento Europeo, Josep Borrell, al comisario español Joaquín Almunia, y al responsable del Servicio de Traducción de la Comisión Europea, Jan Miguel.