Fuente: EFE
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La tercera parte de los 75 goles que se han marcado en los primeros
32 partidos del Mundial de Alemania hablan el mismo idioma, el
español.
El fenómeno no es nuevo. Un deporte inventado por anglosajones se
reviste cada vez más de un ropaje hispano, latinoamericano,
partiendo del primer Mundial, Uruguay 1930.
No es sólo que Fernando Torres, español, sea el primero de la tabla
de goleadores con tres dianas, sino que ocho de los once primeros de
la lista de artilleros hablan el mismo idioma que el delantero
madrileño del Atlético de Madrid.
Al cabo de once días de competición, Torres es el único trigoleador,
y a su estela se sitúan diez jugadores que han marcado por partida
doble. Entre ellos, el costarricense Paulo Wanchope, el mexicano
Omar Bravo, el español David Villa, los ecuatorianos Carlos Tenorio
y Tin Delgado, y los argentinos Maxi Rodríguez y Hernán Crespo. Ocho
de los diez mejores hablan español.
Por equipos, los tres que más goles han marcado también comparten
idioma (Argentina con 8, España con 7, Ecuador con 5), y las mayores
goleadas tienen autoría hispana: el 6-0 de Argentina a Serbia y
Montenegro y el 4-0 de España a Ucrania, aunque éste último equipo
se tomó luego el desquite endosando la misma cifra a Arabia Saudí.
El Mundial alemán dobló el cabo de Hornos (32 partidos de un total
de 64) con 75 goles. Las estadísticas reflejan que si hubieran de
repartirse entre los 32 equipos contendientes o igual número de
encuentros saldría una media de 2,34, la más baja desde Italia'90,
donde alcanzó 2,1.
Sin embargo, si el foco se cierra sobre los equipos de habla
española en el Mundial 2006, la media salta hasta los 4,01 goles por
escuadra, y eso que Paraguay, una de las seis de habla española,
permanece todavía inédita frente a la meta contraria.
Los equipos hispanos marcan goles en Alemania pero también defienden
a capa y espada sus porterías. El ecuatoriano Christian Mora, por
ejemplo, no ha encajado ninguno en dos partidos, pero los alemanes,
con quienes se juegan el primer puesto del grupo A, han descubierto
una debilidad en el arquero: le gustan mucho las alemanas.
Soltero empedernido, Mora puede ser objeto de una maniobra artera.
El diario sensacionalista "Bild" propone situar junto a su portería
a un grupo de alemanas de buen ver "para ver si le vuelven loco y
encaja los primeros goles".