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De ser tomados en cuenta a ser tomadores de decisión

 

Entre la incidencia y la dirigencia política

 

Marco Bazán, filosofo social

Julio de 2006

 

Los procesos que están en marcha en estos tiempos en relación a las juventudes van confluyendo entre si, permitiendo ello el fortalecimiento de la actuación de la juventud en tanto protagonista de su destino social y político.

 

El proceso de construcción de la actual Plataforma Nacional de Juventudes, la cual ha tenido la afluencia mayor del proceso del grupo contrajo, y la contribución destacada de la campaña Propuesta Joven para la Agenda Gubernamental, son los afluentes de dicho proceso. No se puede negar la existencia del CPJ y más que su mera existencia la línea que le impregnó su presidente anterior al actual dándole continuidad al proceso [1].

 

Las juventudes organizadas también son distintas entre si, cada una abre dimensiones ricas que a la vez configuran peldaños de un proceso conjunto. Me atrevería a decir que existen estratos o segmentos de juventudes organizadas, en tanto sociedad civil, que no necesariamente se armonizan entre si, pero que a la vez pueden complementar el espectro de la configuración de un espacio estructurado de la juventud; y a partir de allí hay la posibilidad de ir conectando cada una de estas secciones; de ser así, ésta se podría convertir en una gran organización importante para la construcción del país y a la vez hacer respetable a la juventud ante su sociedad; no sólo como rebeldes sino como actor social.

 

Hay los jóvenes que sólo quieren dedicarse a la labor social de servicio a la comunidad, dedicando su tiempo a un bien común y lo hacen con mucho cariño y desprendimiento, pero a ellos no hay que pedirles, ni sugerirles asumir otras dimensiones de la práctica de la participación social, como son las acciones políticas en el sentido amplio de la expresión; no obstante que tal vez alguno de ellos dé un salto a la siguiente u otra esfera de la acción de las juventudes. Entre las experiencias podemos señalar a los jóvenes que se dedican al deporte, a las danzas, al teatro, a hacer actos benéficos para niños, a la labor parroquial, etc. Estos son importantísimos espacios de socialización y de iniciación a la sensibilidad social. Es la base de la nueva concepción de voluntariado y del desarrollo del liderazgo juvenil, es que ellos asumen a su modo   su rol como ciudadanos.

 

Otra sección tan importante como la anterior son los jóvenes que se dedican a organizarse para ejercer su derecho a opinar en su localidad: buscando participar directamente haciendo propuestas, incidiendo, vigilando las prácticas de en tomadores de decisión y haciendo medianamente oposición. En este ámbito se inscribe la reciente y germinal conformación de la red de regiones de juventudes denominada Plataforma Nacional de Juventudes; espacio que le da visibilidad a esta sección de la juventud ante los demás actores y responsables de la gobernabilidad de nuestro país. El desafío es seguir fortaleciendo las redes o espacios regionales, alimentándolas de las articulaciones provinciales, distritales, barriales y comunales sucesivamente. Es este estrato el que se movilizó para empujar la campaña Propuesta Joven para la Agenda Gubernamental-PJAG [2] y ahora se aventuran a desarrollar la Propuesta Joven Regional, aunque el desafío sea en este tramo más allá de la propuesta ya que las juventudes no solo quieren ser tomadas en cuenta sino ser parte de los tomadores de decisión.

 

Hay los espacios que abren los gobiernos locales, regionales y centrales que incentivan a que los jóvenes participen, ello es una buena oportunidad, y la posibilidad de hacer de la cosa pública una cosa de todos y no sólo de los funcionarios o gobierno de turno. El riesgo es que los jóvenes conviertan ello en su espacio único de participación y no en el espacio que se les ofrece y se le abre para hacerlo. Cuando los jóvenes deforman la apertura gubernamental para hacer de ello su espacio, se deforma la gesta de organizaciones autónomas de juventudes entrando en competencia entre ellas y lo que es peor desfigurando su rol de los que inciden y vigilan a los que se integran sin gesto ni murmuración a ser los jóvenes de la municipalidad, del gobierno regional o del Estado central. Esta práctica inclusive se ha instituido a partir de la ley del CONAJU, al abrir el concepto de Consejo de Participación de la Juventud, al punto que varias regiones basándose en ello ha procurado gestar ordenanzas regionales y municipales para generar dicho espacio de presencia joven; ello es correcto pero son las organizaciones de jóvenes las que por autodeterminación las que deben definir como y con quienes participar.

 

La sección de jóvenes asumiendo roles y acciones políticas, desde partidos específicos, constituyen otra juventud organizada, que si bien son parte de la sociedad en general ya no son exactamente sociedad civil joven, sino sociedad civil política joven, cuya vocación y orientación es prepararse para gobernar, tal vez la exigencia sea no solo prepararse sino hacerlo de facto, sabiendo que gobernar no es sólo un acto de dirección política sino y en gran parte capacidad para captar las decisiones correctas de corte técnico, burocrático y administrativo; ya que la vida política en nuestro país esta venida a menos, no se puede ser político ni hacer política sino hay claridad de un proyecto histórico o por lo menos necesidades importantes a responder en torno a la nación, región o distrito. La dirección política es hacia un proyecto y no hacia la fortaleza de un partido en el poder.

 

Debido a la situación partidaria en la que se vive en nuestro país, se va gestando un estrato intermedio entre los jóvenes partidarios y los jóvenes de las organizaciones de incidencia, entre los que quieren ser tomadores de decisión y los que buscan ser tomados en cuenta. Hay jóvenes que se sienten llamados a la vida política pero el ámbito no es sano para lo que ellos quisieran hacer, debido a ello se mantienen a raya y no entran a ningún partido ni gestan otros nuevos, asumiendo sólo espacios de incidencia y vigilancia. Estos jóvenes van conformando una interfase que puede convertirse en una movilización política de jóvenes que a la vez que no son miembros de ningún partido tampoco son jóvenes que sólo quieren hacer incidencia. Esta franja podría alimentar a los partidos políticos en su renovación e innovación, ello abre el desafío de pensar en animar a este sector hacia su más pronta definición partidaria o participación en espacios de concertación, debe quedar claro que sin partido no se hace política de gobierno, no son los individuos los que gobiernan sino un plan, una institución, una doctrina, una ideología. El hecho que los partidos de turno no ofrezcan ello no significa que la política no sea necesaria para comandar un país o que no sirva o que los partidos están caducos y que hay que gobernar de otra inexistente forma, no hay otra forma de gobernar, sino es vía los partidos políticos se gobierna por la vía dictadura militar, la monárquica, o el desgobierno, queda el reto por mejorar el sistema de partidos políticos.

 

Las juventudes rurales tanto andinas como amazónicas vienen desarrollando prácticas de afirmación de la diversidad biológica y cultural, recuperando prácticas ancestrales de relación con la naturaleza, las deidades y las fiestas incorporando de manera armónica y no por imposición los saberes modernos y occidentales. Los abuelos y vejeces recobran su rol de sabios y referentes de los jóvenes que se reaniman a respetar a la madre tierra y a sus autoridades. Ellos habían sido presos al igual que su anterior generación en la falsa creencia que todo lo que esta en la ciudad es superior y que lo propio es inferior y pobre. Ellos están desarrollando una práctica entusiasmada de vigorización de la chacra y la costumbre de buen gobierno. Se puede ver como ven con perspectiva vivir en su entorno asegurando su alimentación y certidumbre de identidad que vivifican y se vigorizan desde una cosmovisión del mundo y no solo una forma de producción. Se han planteado conformar núcleo juveniles de afirmación de biodiversidad y cultural. Son las experiencias de comunidades de Quispillaqta en Ayacucho, Conima, distrito de Chuchito, Percca en Puno; Vicos en Ancash; Lamas en Tarapoto; entre otros. Como las redes de juventud nativa de Ucayali y Loreto.

 

La gesta de un movimiento social de jóvenes debe tener en cuenta estas diversas prácticas sin desprecio de ningún nivel o peculiaridad. Contar con métodos específicos para saber partir de cada particularidad y elevarla a la reunión articulada hacia un interés superior que a la vez que tome en cuenta los intereses de base los coloque ante desafíos mayores. La Plataforma Nacional de Juventudes debe acoger este desafío de diversidad, así como generara los espacios de encuentro entre las diversidades de juventudes políticas y sociales.

 

Un proceso contundente es las elecciones de los miembros al CPJ, las redes o espacio de juventud deben hacerlo suyo pese a que no es una experiencia autodeterminada por las juventudes sino por la ley CONAJU, el intento de modificar la ley no se logró hasta ahora pero las juventudes han decidido asumir el reto de incorporarse y desde allí procurar su rol a incidir en las políticas de juventud y de generar una modificatoria. La acción pendiente es hacer llegar esta necesidad a cada región.

 

Otro logro, necesario pero insuficiente, es la aprobación y publicación del Plan Nacional de la Juventud, que se desprende de los 11 lineamientos de la las políticas de Juventudes. Este acto deviene es insuficiente ya que su vigor pleno será cuando este sea asumido en cada región por los núcleos articulados de actores a favor de las juventudes de cada departamento. Allí el rol decisivo de los jóvenes organizados como punto intermedio entre las juventudes en general y las juventudes partidarias. El desafío se presenta en lograr ser parte de los que tomen las decisiones para ejecutar las políticas de promoción y desarrollo de los jóvenes de cada región y no sólo ser los que esperan pasivamente las dádivas o derechos a la felicidad. El contexto y vigencia de lo señalado queda en manos del actual Gobierno, se apuesta por una continuidad novedosa más que por una ruptura abrupta de lo que al Estado le compete de cara   a sus juventudes. De no ser así, las organizaciones de jóvenes deben hacer visible no sólo su voz sino su ejercicio a la acción política.

 

De lo que se trata ahora es de lograr abrir y entrar a espacios de decisión y no sólo de incidencia, los jóvenes exigen ser tomadores de decisión y no sólo participar con su opinión o ser consultados sino desarrollar la capacidad de dirigir la vida de la sociedad local, regional y nacional. No basta que sean actores estratégicos del desarrollo, si de actores estratégicos de los proyectos estratégicos de descentralización, regionalización y de la forja del país y nación que aspiran.

 

 



[1] Nicolas Zevallos y Dony Callupe respectivamente.

[2] La campaña Propuesta Joven movilizo grupos culturales, de danzas y teatro.


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Marco Bazán


Jue, 3 de Ago, 2006 1:44 pm

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