PRIMER FORO ELECTRÓNICO VICEVERSA
"EJE: TRANSEXUALIDAD"
¿Sabes cuáles son las demandas desde los activismos lésbico?
¿Tienes idea de los "costos" de ser una persona transexual? ¿Conoces
poco o nada sobre la bisexualidad?... En torno a estas inquietudes y
bajo el título de "Reflexiones desde los activismos lésbico, trans y
bisexual", Raíz Diversidad Sexual lanza su primer Foro Electrónico
para promover la discusión y la reflexión, esta iniciativa fue
posible gracias al trabajo de Manuel Herrera, persistente militante
que desde la Ciudad de México compiló los textos que generosamente
le ofrecieron destacad@s activistas que actualmente residen en
dicha ciudad. En esta primera entrega le ofrecemos un interesante
texto de Hazel Gloria Davenporth, escritora, periodista y fotógrafa
transexual. En la parte final del texto encontrarás el link para que
puedas enviarnos tus comentarios, los mismos que serán
sistematizados y remitidos en una entrega especial del Boletín
Diversidad, el Foro Electrónico durará tres semanas y cada lunes
aparecerá un texto para la discusión.
CÓMO SER UNA PERSONA Y NO MORIR EN EL INTENTO: RETRATO FRACCIONADO
DE LA TRANSEXUALIDAD MEXICANA
Por: Hazel Gloria Davenporth
Por el simple hecho de nacer en territorio mexicano -se supone-,
cada ser humano tiene derechos consagrados en la Constitución
Mexicana. Sin embargo, esta afirmación frecuentemente se convierte
en un sarcasmo oficial para las personas que hemos decidido cambiar
nuestra identidad sexual y que, por esta decisión, nos enfrentamos a
un Estado que no sólo nos desconoce, sino que se niega a aceptar
nuestras capacidades, con lo que frena también el desarrollo del
país.
Así, vemos que en el Articulo Primero constitucional dice: "Queda
prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional,
el género, la edad, las capacidades diferentes, la condición social,
las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las
preferencias, el estado civil o cualquier otra que atente contra la
dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos
y libertades de las personas". En realidad yo no me siento, de
ninguna forma protegida por este articulo, aún cuando, por el hecho
de hablar del "Género", como persona que vive el género femenino
podría sentirme protegida, o cuando se habla de "Las Preferencias",
pues, "he preferido" ser quien soy.
¿Sirve de algo para un o una transexual este articulo? Si el mismo
Estado no reconoce a la transexualidad, ¿bajo que criterios puede
reconocerme? Lo más sencillo es ubicarnos dentro del mundo gay,
como "homosexuales vestidos de mujeres" o "lesbianas vestidas de
hombres", con lo que se ignora voluntariamente una problemática
humana que va más allá del apetito por el orgasmo o el cariño, que
rebasa a la pareja ocasional y permanente para estacionarse en el
Yo, en el "Mi Misma", en el centro de todo, en el verbo "Ser".
Básicamente, es necesario efectuar el reconocimiento oficial de la
transexualidad en tres ejes vitales: Salud, Sistema Jurídico y
Laboral. Estos dos últimos enlazados entre sí, de una forma
dramática.
En el sistema Jurídico-penal, si una mujer es detenida y destinada a
un centro de rehabilitación, no sería remitida a una correccional
para hombres, no sería rapada y sería canalizada con sus iguales.
Sin embargo, si una mujer transexual es detenida, aunque su
desarrollo hormonal sea avanzado, será enviada a una cárcel de
hombres, con lo que se violará su propia identidad, luego, rapada,
posteriormente confrontada a una serie de abusos sexuales (es
conocido que cada vez que entra una mujer transexual a un
reclusorio, se avisa a los otros presos con el grito "Ya parió la
leona"), y, por si no fuera suficiente, su tratamiento hormonal
sería suspendido, lo que afectaría su salud al presentarse
desbalances entre la testosterona que produce su cuerpo y los
estrógenos necesarios para su feminización. Esto, además de una
pesadilla para cualquier mujer transexual traería riesgos de
cáncer.Si la transexualidad fuera reconocida, la mujer en reclusión
sería canalizada a áreas específicas y tendría acceso a su
tratamiento hormonal como cualquier otra persona en reclusión que
presente necesidades médicas, esto es un derecho que tiene cualquier
otra persona recluida.
En lo relativo a la Salud, la Constitución nos dice en su Artículo
4º: "Toda persona tiene derecho a la protección de la salud. La ley
definirá las bases y modalidades para el acceso a los servicios de
salud y establecerá la concurrencia de la Federación y las entidades
federativas en materia de salubridad general". Aquí vemos lo mismo,
por un lado, la Carta Magna reconoce el derecho a la salud de "Toda
Persona", pero añade que será la "Ley" la que definirá las bases y
modalidades para el acceso a los servicios de salud.
¿Qué pasa cuando una persona transexual padece cáncer, sida,
diabetes o cualquier otra enfermedad que requiera un tratamiento
especial? El sector salud, con base a protocolos establecidos para
el público en general desarrolla los tratamientos, pero éstos no
contemplan el proceso hormonal al que está sujeta la persona
transexual, con lo que, frecuentemente se tiene que elegir entre el
proceso hormonal o el tratamiento en cuestión. El resultado es que
muchas transexuales prefieren morir como mujeres (u hombres) antes
que someterse a tratamientos que les permitan vivir como los hombres
o mujeres que en realidad no son. Esto es muy común.
¿Tiene entonces sentido, para las personas transexuales, que La Ley
General de Salud señale en su Artículo 2º que "El derecho a la
protección de la salud, tiene las siguientes finalidades: I. El
bienestar físico y mental del hombre, para contribuir al ejercicio
pleno de sus capacidades; II. La prolongación y mejoramiento de la
calidad de la vida humana"?
No lo creo, de nuevo se ve cómo necesidades como el tratamiento
hormonal y el psicológico no son consideradas dentro de los
servicios de salud. Recordemos lo que dice el Artículo 32: "Se
entiende por atención médica el conjunto de servicios que se
proporcionan al individuo, con el fin de proteger, promover y
restaurar su salud". Desde esta perspectiva, es necesario considerar
a la transexualidad y a sus necesidades concretas.
El tercer eje de estas necesidades es el laboral. El Artículo 5º
constitucional señala: "A ninguna persona podrá impedirse que se
dedique a la profesión, industria, comercio o trabajo que le
acomode, siendo lícitos. El ejercicio de esta libertad sólo podrá
vedarse por determinación judicial, cuando se ataquen los derechos
de tercero, o por resolución gubernativa."
¿Esto es real o sólo un espasmo entre las risas de empresarios y
funcionarios que rechazan a personas transexuales cuando van a
solicitar trabajo? Juguemos un poco al voyeurismo y al
exhibicionismo de la tragedia ajena, empecemos con el desfile de la
victimización obligatoria de las transexuales. Comienzo por mi caso:
Soy periodista, con casi 20 años de currículo profesional, mi último
empleo (antes de mi cambio de sexo) fue en la Agencia Notimex y
durante mi trayectoria laboré en la Unidad de Comunicación Social de
la Universidad Veracruzana. Fui corresponsal de la "Organización
Radio Centro" en Veracruz, Campeche y Tabasco, y cursé un postgrado
en la Universidad de La Habana, Cuba con una media beca de la
Fundación Konrad Adenauer. En la actualidad, mi principal ingreso es
la venta de velas aromáticas y decorativas, que fabrico yo misma y
que vendo en cafeterías de la Zona Rosa. No tendría que enojarme,
después de todo tengo mi propio "changarro" y, en vez de bocho, mis
zapatillas de tacón ancho.
Otras no tienen la misma suerte, por ejemplo, antes de su
cambio, "D" fue biólogo y realizó importantes estudios de
camaronicultura en la Sonda de Campeche, mientras trabajaba la
desaparecida Secretaría de Pesca (SEPESCA); al salir de ahí e
iniciar su cambio de sexo, enfrentó tal problemática que le condujo
a trabajos de intendencia. Actualmente logró un modesto empleo en
una institución bancaria. Lo más tierno es que aún guarda con
orgullo su cédula profesional.
Melissa fue otro caso. Fue ingeniero con una Maestría en Sistemas,
al salir de su empleo con la liquidación se hizo algunas cirugías y,
ante la falta de trabajo, se dedicó primero al estilismo sin mucha
suerte y luego a la prostitución. Murió atropellada hace dos años,
muy lejos de Tlalpan, donde la conocían con un apodo.
¿Fuga de cerebros? Eso preocupa al CONACYT, mientras que las
instituciones y empresarios se dedican a aplastar a los que tiene
aún y que les desprecia por ocuparse más del cabello largo y teñido
que los cubre. Para nosotras, profesionistas algunas, u otras con
deseos de serlo, el Artículo 123 dice: " Toda persona tiene derecho
al trabajo digno y socialmente útil; al efecto, se promoverán la
creación de empleos y la organización social para el trabajo,
conforme a la Ley". Tiene el mismo sentido que la letra de alguna
canción rusa.
El desfile de tragedias podría llevarnos toda la tarde y sólo nos
convertiría en personajes del morbo o de la conmiseración, algo que
no queremos de ninguna manera. Al contrario, estamos muy orgullosas
de nuestra lucha y de nuestra decisión. Pero también es necesario
recordar que somos ciudadanas y que tenemos derechos que hay que
reclamar. Cada vez que compro unas pantimedias o mis hormonas, estoy
alimentando económicamente a un sistema oficial que tiene la
obligación de retribuirme ¿Cómo lo hará? El Gobierno no encuentra
sexo o estrógeno en las monedas que gano por la venta de mis velas y
que le pago en impuestos, las devora con el mismo sabor que las de
Serrano Limón (Provida), Norberto Rivera (cardenal) y otros
personajes bendecidos por la actual administración federal. Es por
eso que, como transexual orgullosa de serlo, y como ciudadana
mexicana, solicito a ustedes, que tomen conciencia de nuestra
situación y que, desde sus espacios legislativos, consideren
nuestras necesidades y la urgencia de modificaciones a leyes como la
General de Salud o la Federal del Trabajo, para que se tenga en
cuenta la preferencia genérica dentro de las razones para no negar
los servicios de salud o el acceso a un puesto de trabajo. Ante
ello, me permito solicitar las siguientes medidas orientadas a
promover el respeto y el desarrollo de la persona transexual en
México:
Elevar a delito federal la discriminación, y que se incluya un
apartado especial para sancionar a medios de comunicación,
especialmente la televisión, que difundan imágenes ofensivas de
personas transexuales, provocando estereotipos humillantes.
Que las instituciones universitarias y de gobierno que realizan
estudios de Género, como el Programa Universitario de Estudios de
Género (PUEG) de la UNAM, incluyan entre sus programas lo
transgénero.
Instruir a las escuelas y universidades sobre la situación de las
personas transexuales para evitar que la discriminación les anule su
derecho a la educación, como sucedió con la estudiante Irán en la
Preparatoria 4 de la UNAM, que abandono los estudios cuando la
dirección le prohibió usar el baño de mujeres, siendo ella una mujer
transexual.
La realización de un estudio sobre el sexoservicio transexual y
transgenérico, y la creación de un programa de rescate laboral y
académico de tod@s aquell@s profesionistas que tengan que
prostituirse para sobrevivir.
La realización de un programa de estudios para personas transexuales
en situación de trabajo sexual y que quieran cursar una carrera.
La dignificación del trabajo sexual, desde la perspectiva de que
éste es en muchas ocasiones una consecuencia de la discriminación
transfóbica de una sociedad que niega a la persona transexual otras
formas de empleo.
La inclusión de personas transexuales en los programas laborales del
gobierno federal, estatal y municipal y la eliminación del requisito
de contratación a personas mayores de 35 años.
Una campaña gubernamental de dignificación pública de la persona
transexual y de otras manifestaciones humanas de disidencia a la
heterosexualidad y al género genitalizado.
Más allá de una exhibición de vulnerabilidades, he expuesto una
realidad de personas que ni siquiera existimos legalmente, y esto
nos lleva directamente al Distrito Federal, donde la III Asamblea
Legislativa aprobó y publicó el 13 de enero de 2004, en la Gaceta
Oficial de esta entidad, una serie de modificaciones que permiten
las correcciones del acta de nacimiento por varias causas, entre
ellas el cambio de sexo. Sin embargo, el Registro Civil se niega a
facilitar las correcciones al acta por esta causa. En los juicios
que se han entablado, el Registro Civil tiene que ser demandado y el
costo del proceso puede rebasar los 70 mil pesos. El cambio de
nombre tiene un costo mínimo de 9 mil pesos y el Registro Civil lo
rechaza con el argumento de que el cambio de hombre a mujer es para
cometer algún delito. Ambos trámites cuestan casi 80 mil pesos. 80
mil pesos que debe pagar alguien, muchas veces profesional, que vive
de limpiar pisos o fabricar velas. 80 mil pesos para poder ser una
Persona, una persona protegida por la Constitución Mexicana.
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