Date: Wed, September 22, 2004 6:32 am
CARTA ABIERTA A LA SENADORA EVELYN MATHEI
SENADO DE LA REPUBLICA DE CHILE
Lima, 22 de septiembre de 2004
Honorable Senadora:
No veo TV porque me da pena y me repugna escuchar y ver tanta infamia,
pero anoche, casi por casualidad la vi defender a su padre y me quede un
rato viéndola y escuchándola. Me parece muy honesto y noble de su parte
defender a su padre, cumpliendo su deber de hija; pero hay causas que son
indefendibles y sus argumentos carecen de lógica y se contradicen con los
porfiados hechos.
Usted afirmó que la violencia aparece en Chile con los socialistas. Eso es
falso de falsedad absoluta. El general Ramón Freire, exterminador de
mapuches, allá por 1818, no era socialista. Los militares pagados por la
corona británica que hicieron la revolución contra la Constitución y el
contra el Presidente constitucional de Chile en 1891 y asesinaron y
descuartizaron a militares constitucionalistas (como el general Orozimbo
Barbosa) no eran socialistas. El general Silva Renard, que asesino a 3.600
obreros indefensos en la escuela Domingo Santa María de Iquique, en 1907,
no era socialista. Los militares que en 1925 asesinaron obreros en el
norte de Chile, desde la oficina Morusia hasta San Enrique, no eran
socialistas. (En la Coruña asesinaron a 2.500 obreros. Los que quedaron
vivos, unos 300 obreros, fueron exterminados al día siguiente en San
Enrique). El general Gamboa, vencedor de la masacre que el mismo denominó
y así lo publicó El Mercurio, "la Batalla de Santiago" el 2 de abril de
1957, no era socialista. El general Carlos Ibáñez del Campo, dictador de
Chile en 1925 y el primero en usar la técnica de los desaparecidos y
echar los cuerpos al mar, no era socialista.
Si usted se refiere a la violencia ocurrida en el último cuarto del siglo
XX debo aclararle que los asesinos del Comandante en Jefe del Ejército,
general Schneider, eran de Patria Y Libertad, organización terrorista
creada y dirigida por Pablo Rodríguez Grez, abogado de conocidos
genocidas como Marcos de Filipinas o Pinochet de Chile. Esos asesinos
estaban asesorados y pertrechados por altos mandos de las Fuerzas Armadas
y el planeado secuestro contaba con la autorización del Presidente
Eduardo Frei Montalva. No me lo estoy inventando. Me lo dijo
personalmente, pocos días después de los hechos, en Castelldefels, Jorge
Hinostroza, el mismo del 7º de Línea. Usted alega que no hay aviadores
inculpados en casos de violación de Derechos Humanos, pero estuvieron
metidos desde el comienzo en la DINA y en todos los organismos de
represión. Recuerde, honorable Senadora, que fueron aviadores los que
bombardearon blancos indefensos como La Moneda y la Casa de los
Presidentes de Chile (que no era propiedad del Dr. Allende). Los cuerpos
de los defensores de La Moneda, asesinados en el regimiento Tacna, fueron
primero enterrados en terrenos de la Fuerza Aérea. Cuatro días antes del
golpe trasladaron a Santiago a un coronel desde Punta Arenas, porque
había sido el mejor instructor de tiro y bombardeo en ‘Los Condores’ de
Iquique. ¿Adivine en que blanco pensaban?
Hay que ser muy buena hija para pretender que su padre no participó en
violaciones a los Derechos Humanos. Es posible –y le concedo el beneficio
de la duda- que su señor padre no haya torturado ni asesinado directa y
personalmente a nadie. Pero es imposible que no supiera lo que estaba
ocurriendo en Chile. Si lo sabía yo, con detalles y desde los primeros
días, viviendo en España y sin ir a Chile desde 1969 hasta agosto de
1977. Y créame que no hablo por boca de ganso. Estuve en todos lados y
conversé con mucha gente. En mi primer viaje a Chile lleve documentos
secretos al General Leight que le enviaba el Cónsul de Barcelona y
conversé con sus ayudantes, coroneles de la Fuerza Aérea, que me
invitaron a un bingo al que asistió el general Leight y conversé con
varios coroneles más y le puedo jurar que todos sabían exactamente lo que
estaba ocurriendo en Chile. ¿Cómo podía ignorarlo su padre? Y si sabía lo
que ocurría, era como mínimo cómplice y encubridor de las violaciones a
los Derechos Humanos. Si alega ignorancia, entonces usted esta afirmando
que su padre era un imbécil, porque sólo un retardado mental podría haber
ignorado, estando en la cima del Poder, lo que estaba ocurriendo.
Honorable Senadora, para su buen gobierno, está probado y comprobado (por
documentos oficiales de los USA) que el desabastecimiento y la violencia
fueron planeadas en el Despacho Oval de la Casa Blanca, por Nixon y
Kissinger, con ayuda de malos chilenos, traidores a la Patria, como
Agustín Edwards, con mucha anterioridad al Golpe de Estado. Este mismo
golpe fue planeado en los Estados Unidos de América, por el Presidente de
esa nación y sus ayudantes y fue ejecutado por generales traidores y
rastreros, en beneficio de los intereses de civiles que ahora "se están
corriendo" (*) y de intereses de compañías transnacionales y de los
Estados Unidos. El móvil fue el robo del área de propiedad social, unos
cien mil millones de dólares. La Fuerza Aérea participó de este botín y
sus aviadores cobraron, bajo pretexto de una guerra inexistente, doble
sueldo durante 17 años. No contentos con ello se quedaron con miles de
kilómetros de territorios de propiedad de todos los chilenos y todavía no
los devuelven. Lamento informarla de que su padre, si no fue actor de
esos delitos, fue cómplice y encubridor.
Muy atentamente,
Máximo Kinast
RUT 2274418-6
(*) Correrse, en Chile significa esquivar responsabilidades