Texto del documento público de Amnistía Internacional, Londres.
Se han eliminado las fotografías que incluía el original.
Correo enviado por:
Comité Internacional Contra la Impunidad en Chile
Baltimore, Londres, Madrid, Ginebra
Mailto:info@...
http://www.chile-esmeralda.com
********************************************************
Amnistía Internacional
CHILE
EL BUQUE ESCUELA «ESMERALDA», CENTRO DE DETENCIÓN Y TORTURA
Información general
Tras el golpe militar perpetrado el 11 de septiembre de 1973, la
junta militar que se hizo con el poder se embarcó inmediatamente en
un programa de represión sistemática y en gran escala, asumiendo el
control absoluto de los recursos del Estado y valiéndose de ellos
para cometer violaciones de derechos humanos. A lo largo de varios
años se aprobaron más de 3.500 decretos leyes y cuatro «leyes
orgánicas constitucionales» en virtud de los cuales quedaron
suspendidas las garantías constitucionales. El Congreso Nacional fue
disuelto y se declaró el estado de sitio en todo el país. Durante el
periodo en que estuvo vigente, cientos de personas fueron detenidas y
otras muchas ejecutadas, se implantó una política estatal de
«desapariciones» y se empleó la tortura de forma sistemática.
Una vez restaurado el gobierno civil en 1990 se crearon dos
organismos, en distintos momentos, con el cometido de recabar
información para esclarecer la verdad sobre las «desapariciones»,
ejecuciones extrajudiciales y muertes por tortura a manos de agentes
del Estado. Durante el gobierno del presidente Patricio Aylwin se
creó la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, conocida como
«Comisión Rettig», que publicó su informe en marzo de 1991. En 1992
se creó la sucesora de la Comisión Rettig, la Corporación Nacional de
Reparación y Reconciliación , que publicó su informe final al término
de su mandato en 1996. De acuerdo con las conclusiones de ambos
informes, se documentaron oficialmente 3.197 casos de víctimas de
«desaparición», ejecución extrajudicial y muerte como consecuencia de
torturas. Esta cifra no incluía casos de sobrevivientes a las
torturas padecidas
El informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación de
Chile, conocido como «Informe Rettig», publicado en marzo de 1991,
nombra una serie de buques que la Armada chilena usó como centros de
detención y tortura en la época en que se produjo el golpe de Estado
encabezado por el general Augusto Pinochet. El informe menciona el
buque escuela «Esmeralda» junto con el «Lebu» y el «Maipo», e indica
que en el primero «una unidad especializada de la Armada se instaló
en su interior con el objeto de interrogar a los detenidos [...].
Esos interrogatorios, por regla general, incluían torturas y malos
tratos».
En septiembre de 1999, cuando el almirante Jorge Patricio Arancibia
Reyes, por entonces comandante en jefe de la Armada, negó frente a
las cámaras de televisión chilenas que se hubieran usado buques o
instalaciones de la Armada como centros de tortura, dos ex presos,
Antonio Leal -que en 1973 era diputado del Partido por la Democracia-
e Iván Aldoney Vargas, afirmaron públicamente que a bordo del
«Esmeralda» y de otros buques y dependencias de la Armada chilena se
había torturado a presos políticos. Durante una conferencia de prensa
ofrecida ese mismo mes, Antonio Leal describió el tipo de tortura que
se infligía a bordo del «Esmeralda». Dijo que se usaban picanas
eléctricas, se aplicaban descargas eléctricas de alto voltaje en los
testículos de la víctima, se suspendía a la víctima de los pies o se
la sumergía en un cubo lleno de agua o de excremento. (Santiago
Times, 7 de septiembre de 1999).
No hay pruebas de que el buque haya sido usado como centro de
torturas después de 1973, pero el «Esmeralda» sigue siendo un símbolo
de la atroz suerte corrida por los presos políticos en la historia
reciente de Chile y, en concreto, del uso de la tortura por parte de
los representantes del Estado chileno.
A lo largo de los años, en el curso de su trabajo sobre las graves
violaciones de derechos humanos cometidas en Chile durante el
gobierno militar (de 1973 a 1990), Amnistía Internacional ha
documentado y hecho públicos varios testimonios de personas que
fueron torturadas a bordo del buque «Esmeralda».
El buque escuela «Esmeralda» de la Armada chilena es un
bergantín-goleta de cuatro palos que efectúa viajes anuales de
formación naval durante los cuales visita una serie de puertos de
todo el mundo actuando como «embajador itinerante» de Chile. De abril
a octubre de 2003, durante su 48ª travesía, el «Esmeralda» visitará
puertos de Perú, Ecuador, Francia, Países Bajos, Suecia, Alemania,
Reino Unido, España, Brasil y Argentina, y regresará a Chile en
octubre de 2003.
LOS VIAJES DEL «ESMERALDA»
El buque «Esmeralda» ha realizado numerosos viajes alrededor del
mundo, tanto durante el periodo de gobierno militar como en los años
transcurridos desde la restauración del gobierno civil. En cada una
de sus travesías, las Secciones de AI en los países visitados han
recibido peticiones de información de la prensa nacional y de
refugiados chilenos residentes en esos países y, en algunos casos,
han organizado actos de protesta contra la presencia del «Esmeralda».
La organización ha respaldado las manifestaciones de preocupación y
rechazo de familiares y víctimas de tortura contra la función
desempeñada por el «Esmeralda» como embajador de «buena voluntad»
ante el mundo.
Durante los últimos años, el interés internacional sobre el buque y
Chile en general ha aumentado considerablemente a partir de la
detención de Augusto Pinochet y el procedimiento de extradición
instituido en su contra en el Reino Unido en 1998.
Itinerario del «Esmeralda» durante el año 2003
El «Esmeralda» zarpó en otro crucero de «buena voluntad» el 6 de
abril de 2003 y regresará a Chile el 12 de octubre de 2003.
Inicialmente se anunció que visitaría los siguientes países: Perú,
Ecuador, Francia, Países Bajos, Suecia, Alemania, Reino Unido,
España, Brasil y Argentina, aunque posteriormente, como se indica
infra, se modificaron los planes.
El itinerario inicialmente previsto era el siguiente:
Zarpa el 6 de abril de Valparaíso, CHILE
16-19 de abril El Callao, PERÚ
24-27 de abril Guayaquil, ECUADOR
3-6 de mayo Rodman, PANAMÁ
9-13 de junio Ruán, FRANCIA
16-20 de junio Delfzijl, PAÍSES BAJOS
27 de junio - 1 de julio Estocolmo, SUECIA
4-8 de julio Lübeck, ALEMANIA
14-18 de julio Londres, REINO UNIDO
23-27 de julio El Ferrol, ESPAÑA
4-7 de agosto Tenerife (Canarias), ESPAÑA
2-5 de septiembre Río de Janeiro, BRASIL
15-18 de septiembre Buenos Aires, ARGENTINA
29 de septiembre - 1 de octubre Punta Arenas, CHILE
Regresa el 12 de octubre a Valparaíso, CHILE
No obstante, en mayo de 2003 se modificó el itinerario al haberse
cancelado las visitas previstas a Delfzijl (Holanda) y Estocolmo
(Suecia). Según ha informado la prensa, el ministro de Relaciones
Exteriores chileno afirmó que el cambio de itinerario se debía a
«razones de Estado». El departamento de asuntos exteriores de la
Armada chilena ha anunciado que, en vez de hacer escala en Suecia y
los Países Bajos, el «Esmeralda» recalará en los puertos de
Bremerhaven (Alemania) y Dartmouth (Reino Unido). (Encontrarán más
información en el siguiente sitio web:
http://www.chile-esmeralda.com) .
Discursos presidenciales
El presidente Ricardo Lagos, dirigiéndose a la tripulación del
«Esmeralda» antes de que el buque zarpase de Valparaíso en el 2000,
declaró que Chile no era una isla, sino parte de un mundo que «cada
día es más pequeño y más global. Todos debemos aprender a vivir en
este nuevo mundo, a aprovechar al máximo sus ventajas, a navegar como
ustedes en las aguas del progreso sin comprometer nuestra identidad y
los valores de nuestra patria». (Santiago Times, abril de 2000).
Ahora bien, el respeto de los derechos humanos y del derecho
internacional forma parte del progreso de la humanidad. El buque
escuela «Esmeralda» no puede erigirse en heraldo de tales valores
cuando su abominable pasado reciente degrada su historial . Hasta que
no se esclarezcan plenamente las violaciones de derechos humanos
cometidas a bordo del «Esmeralda» y se ponga en manos de la justicia
a los responsables, tales aspiraciones continuarán insatisfechas.
En junio de 2000, Amnistía Internacional hizo pública información
relativa a la visita realizada por el «Esmeralda» a Estados Unidos,
Canadá y Latinoamérica (Índice AI: AMR 22/10/00/s). Por entonces,
varias Secciones de la organización hicieron campaña contra la
práctica generalizada y sistemática de torturas durante el gobierno
militar chileno, utilizando los testimonios de personas torturadas a
bordo del «Esmeralda» y de sus familiares.
El 2 de abril de 2003, el presidente Ricardo Lagos pronunció un
discurso de despedida ante la tripulación del «Esmeralda», que se
disponía a iniciar su 48ª travesía, en el que señaló que el buque
representaba a Chile, su historia y sus tradiciones, y declaró: «Con
ustedes zarpa [S<caron>] un país orgulloso con lo que está haciendo [S<caron>]
Llegarán con el orgullo de encarnar un país, que es una pequeña
estrella en el sur del mundo, que es respetado por su democracia y
por sus derechos humanos».
Amnistía Internacional considera que los viajes del «Esmeralda» no
contribuyen a reforzar la imagen de Chile en tanto que nación
admirada por su respeto de los derechos humanos, sino que más bien la
perjudican, y esto no cambiará hasta que se esclarezcan plenamente
las violaciones de derechos humanos que se cometieron a bordo del
buque, incluidas las torturas, y se procese a los responsables.
CASOS DE VÍCTIMAS DE TORTURA A BORDO DEL «ESMERALDA»
Este documento contiene testimonios de casos individuales de tortura.
Uno de los casos que Amnistía Internacional ha destacado es el del
sacerdote católico Michael Woodward, muerto, según informes, como
consecuencia de las torturas de que fue objeto a bordo del
«Esmeralda» en 1973 (en el siguiente apartado se incluye información
pormenorizada al respecto). Su hermana, Patricia Bennetts, que vive
en España, ha venido haciendo campaña para que se investigue y
esclarezca la muerte del sacerdote. En enero de 2002 presentó una
denuncia en Chile contra Augusto Pinochet y varios oficiales de alta
graduación de la Armada chilena y miembros de la tripulación del
«Esmeralda». Actualmente la causa está siendo instruida por la
ministra de fuero de Valparaíso. Según los informes, la investigación
ha sufrido graves demoras debido a la excesiva carga de trabajo
asignado a esta jueza.
1) Michael Woodward Uno de los casos de ciudadanos de doble
nacionalidad británica y chilena destacado durante el periodo en el
que Augusto Pinochet estuvo detenido en el Reino Unido fue el del
sacerdote Michael Woodward, muerto como consecuencia de torturas.
Según el Informe Rettig, Michael Woodward fue detenido por una
patrulla naval en Valparaíso el 16 de septiembre de 1973. Seis días
después, el 22 de septiembre, murió en el Hospital Naval de
Valparaíso como consecuencia de las torturas que le habían infligido
varios miembros de las fuerzas de seguridad. El certificado de
defunción expedido en el Hospital Naval indicaba que había muerto el
22 de septiembre, en la calle, como consecuencia de un paro
cardiorrespiratorio.
La familia de Michael Woodward ha reconstruido los hechos con los
datos obtenidos a lo largo de los años. La información recogida
demuestra que, tras su detención, el sacerdote fue conducido al buque
«Esmeralda», donde lo sometieron a interrogatorio y lo torturaron, y
que se envió al «Esmeralda» a un médico de a bordo para que atendiera
a «un sacerdote agonizante». Algunos informes indican que falleció a
bordo del buque » y que posteriormente trasladaron su cuerpo al
Hospital Naval.
Durante una entrevista ofrecida a la prensa británica (The
Independent, 31 de enero del 2000), la hermana de la víctima,
Patricia Bennetts , refirió que el capellán naval del hospital
reconoció el cadáver de Michael Woodward, y que la diócesis de
Valparaíso intentó recuperarlo a fin de darle sepultura
adecuadamente, pero la Armada insistió en encargarse de la
inhumación. Años después, en 1986, Patricia Bennets visitó el
cementerio de Playa Ancha y «vio en el registro que Michael había
sido enterrado en una fosa común».
2. Luis Vega Contreras, abogado chileno detenido el 11 de septiembre
de 1973. Su testimonio, aportado desde Tel Aviv (Israel) el 22 de
abril de 1976, trata del periodo de diez días que permaneció recluido
y fue torturado en el buque «Esmeralda»:
A las 20:20 del 1 de septiembre de 1973 los funcionarios de la
Policía [...] llegaron a mi casa [...] acompañados por algunos
oficiales y gran número de tropas y detectives, todos armados de
metralletas y en numerosos vehículos. Se me ordenó acompañarlos
llevando conmigo objetos de uso personal indispensables, lo cual
hice. Mi hogar fue registrado. Me pusieron en una camioneta [...] se
procedió a recoger a otras personas [...] Entramos a los muelles del
puerto a las 21:20 y [...] nos entregaron al comandante de la
Esmeralda, quien, como los demás oficiales, estaba en posición de
firme en la cubierta superior de la Esmeralda, perteneciente a la
Armada Nacional y utilizado para fines de entrenamiento. [...] En ese
punto los hicieron detenerse frente al muelle en el cual vieron a
personas tendidas o bien arrodilladas con las manos tras la cabeza.
Un guardiamarina de aspecto nórdico [...] sin decir palabra le
propinó un golpe en el cuello con la culata de su fusil. En seguida
le propinó otro en el riñón derecho. De allí en adelante, a punta de
patadas y golpes y entre las injurias más viles que se puedan
imaginar, los hicieron entrar en el dormitorio de los guardiamarinas
[...]. A empellones y empujones lo arrojaron al piso [...] [A]
algunos marinos con capuchas negras le hicieron una zancadilla y lo
derribaron nuevamente. Le colocaron el cañón del fusil en el cuello y
un pie en los hombros. [...] Le arrancaron la ropa desgarrándola y
robaron todo lo que de valor llevaba encima. [...] Luego, ya desnudo,
lo colocaron ante un chorro de agua de mar a alta presión [...]. A
patadas lo sacaron de allí y derribaron nuevamente al suelo. Le
ataron las manos detrás de la espalda con los dedos amarrados por
separado. Atado de esta manera lo colocaron nuevamente frente a un
fuerte chorro de agua de mar. La presión le produjo un dolor
insoportable [sic] en cabeza, oídos, ojos y pulmones. Utilizando
lanzas hechas con palos que remataban en puntas de acero los forzaban
a aguijonazos a mantenerse frente al chorro de agua a presión
fortísima.
Durante un período de 72 horas no les permitieron dormir,
sometiéndolos a intervalos periódicos al chorro de agua, a golpes y a
un recuento de los presentes cada 15 minutos. La primera noche hubo
siete hombres y una mujer [...]. Todos estaban desnudos. En cierto
momento eran, según su cuenta, 40 hombres y 72 mujeres. El dormitorio
común estaba dividido por una lona, pero las mujeres estaban desnudas
en sus literas.
El trato dado por estos marinos a las mujeres era ultrajante. Les
oprimían los pechos, caderas y muslos. Se oían los gritos de las
mujeres y jóvenes protestando contra estos ultrajes. [...] Todos
[...] eran desnudados y colocados frente al chorro de agua. Había un
marino a quien apodaron «El Pájaro Torturador» que golpeaba
continuamente las puertas metálicas para impedir que pudieran dormir.
De todas formas dormir era imposible, ya que se oían continuamente
los gritos provenientes de las cámaras de tortura donde se aplicaban
descargas eléctricas, la tortura llamada del «teléfono» [forma de
tortura en la cual ambos oídos son golpeados simultáneamente con la
palma de las manos, lo cual produce un gran dolor y lesiona el
tímpano] y otras salvajes torturas.
El 13 de septiembre, aproximadamente a las 21:00 horas, lo llevaron
al alojamiento de los oficiales, situado en cubierta, en donde
estaban reunidos nueve miembros de los servicios combinados de
inteligencia de las fuerzas armadas y de la policía [...]. En el
camino los individuos que actuaban como sus guardias le dijeron que
sería fusilado de inmediato por ser comunista y traidor a la patria y
a las Fuerzas Armadas. Le hicieron ponerse de pie ante una pared, y
lo tuvieron inmóvil durante un rato. Uno de ellos lo obligó a cerrar
los ojos y gritó «fuego». Pero no sucedió nada.
Era la madrugada del 20 de septiembre de 1973. El denunciante estaba
acostado con las manos tras de la nuca cuando, aproximadamente a las
tres de la mañana, le dijeron que se vistiera, afeitara, y tomara sus
pertenencias. [...] Esa fue la última vez que vio a la «Esmeralda».
Hasta el 10 de septiembre había sido, para él y para 10.000.000 de
chilenos, la «Dama Blanca», el «Orgullo Nacional». Representaba la
democracia chilena, la hombría, la caballerosidad de los oficiales y
marinos chilenos. Hoy en día es una Cámara de Torturas, Cámara de
Azotes, Cárcel Flotante de Horror, Muerte y Temor para chilenos y
chilenas. De allí los llevaron a Quintero: al Grupo 10 de la Fuerza
Aérea y en un avión a la Isla Dawson.
3. Testimonio de una persona torturada a bordo del «Esmeralda» (nombre omitido)
Fue detenido en la noche del 12 de septiembre de 1973. Desde el
principio de su detención comenzaron a golpearlo, generalmente
mientras se veía obligado a mantenerse en cuclillas y con las manos
tras la nuca. Lo golpearon así en todo el cuerpo con las culatas de
los fusiles.
Lo llevaron al buque-escuela «Esmeralda» donde, sin haberle
preguntado nada, lo golpearon brutalmente estando con las manos
atadas tras la espalda, junto con otros tres hombres cuyo nombre
jamás supo. Los golpearon en todo el cuerpo pero principalmente en el
torso y en los pies. En esa ocasión lo golpearon con puños, fusiles,
palos, puntapiés, etc. Este trato (no le hacían pregunta alguna) se
repitió cuatro veces durante la noche que estuvieron allí. Calcula
que cada golpiza duraba como 15 ó 20 minutos. Esto ocurrió en la
noche del 12 y madrugada del 13 de septiembre de 1973. Al día
siguiente (el trece) lo llevaron al buque mercante «Maipo».
4. Testimonio de Sergio Vuskovic Rojo:
Aquí hay un grupo de siete que somos de Valparaíso. Los siete fuimos
torturados en el buque «Esmeralda» durante nueve días. Yo le quiero
explicar una de las torturas que me hicieron a mí: me amarraron, con
calzoncillo no más, me amarraron atrás las manos con unas esposas.
Aquí había un porte y allí me amarraron. Me pusieron electricidad en
el pelo, en los testículos, en el pecho y en la espalda. Además, los
oficiales que me interrogaban me deben haber dado en esta parte unos
50 golpes a puño. Como todo esto se me puso negro, lo alcanzó a ver
la Cruz Roja cuando llegaron a [la isla] Dawson. [...] Me llamo
Sergio Vuscovic Rojo y, además, era el Alcalde de Valparaíso. [...]
cuando se me sacaba de los interrogatorios se me llevaba vendado, y
el tipo que iba junto con uno le ponía una pistola aquí en la nuca, y
me decía: «sabés nadar?» Yo le decía: «Más o menos». «Ah, bueno...,
porque te vamos a tirar para abajo». Después estábamos más o menos
unas 20 a 30 personas, les digo personas porque había hombres y
mujeres, que estábamos nada más que con calzoncillos, sentíamos cómo
se torturaba allí mismo donde estábamos, a los demás, y todo esto a
los hombres y a las mujeres, en el buque escuela de la Armada de
Chile. A los siete de Valparaíso se nos torturaba de esa manera, se
nos aplicaba corriente eléctrica, por ejemplo. A mí me pusieron
corriente aquí, en la sien [...].
Las fuerzas armadas y el gobierno
Como resultado de la Declaración firmada en junio del 2000 por
miembros de la Mesa de Diálogo chilena, las Fuerzas Armadas de Chile
revelaron información sobre 200 casos de víctimas de violaciones de
derechos humanos. Esta información se remitió el 5 de enero del 2001
al presidente de la República, Ricardo Lagos. La lista contiene 180
nombres de víctimas que fueron detenidas en el periodo comprendido
entre 1973 y 1976, así como otras 20 víctimas no identificadas, y en
ella consta que la mayoría de las víctimas fueron arrojadas al mar o
a ríos y lagos de Chile. Hasta el momento, las investigaciones
efectuadas sobre la información facilitada por las fuerzas armadas no
han satisfecho las aspiraciones de las organizaciones pro derechos
humanos, como la Agrupación de Familiares de Detenidos-Desparecidos,
de esclarecer la verdad de los hechos y lograr que se haga justicia.
En diciembre de 2000, la Sección Canadiense de AI (de habla francesa)
recibió una carta del almirante Arancibia Reyes, comandante en jefe
de la Armada chilena, en la que éste señalaba, en relación con la
función que cumple el «Esmeralda»: «[...] Los chilenos estamos hoy
haciendo, en conjunto, por alcanzar un estado de paz y estabilidad
que nos permita asumir los desafíos de desarrollo y bienestar para
miles de nuestros compatriotas, que por décadas han sufrido de la
pobreza y la miseria. En este sentido es un deber de este Almirante
expresarles que siente, al igual que Uds., la necesidad de lograr
alcanzar los acuerdos necesarios que permitan avanzar en la
construcción de dicha estabilidad. Estoy cierto que ello demanda,
voluntad y sacrificio de todos, en ese sentido hemos impulsado los
acuerdos de la "Mesa de Diálogo" [...] Ello, por cierto, no excluye
las responsabilidades que, en materia de Derechos Humanos, existan
sobre personas comprometidas en situaciones que la justicia chilena
investiga [...]»
En febrero de 2001, el ministro del Interior, José Miguel Insulza,
manifestó que la proliferación de denuncias por violaciones de
derechos humanos sería perjudicial para la paz social del país, y por
lo tanto, las investigaciones deberían limitarse a los casos de
«desaparecidos» y víctimas de ejecuciones extrajudiciales. Estas
manifestaciones del ministro disuadieron especialmente de presentar
denuncia a las personas que habían sobrevivido a las torturas. En
respuesta a estas declaraciones, Amnistía Internacional emitió un
comunicado de prensa (véase el Servicio de Noticias 30/01, AMR
22/006/2001/s, de 19 de febrero de 2001) en el que expresaba su
preocupación porque el derecho a la justicia de los chilenos que
habían sobrevivido a la tortura quedaría en peligro si la acción que
éstos habían emprendido no era respaldada por las autoridades.
Amnistía Internacional expuso asimismo lo siguiente: «El argumento de
la unidad nacional no puede usarse para justificar una postura que
fomenta la impunidad y contradice tanto la legislación chilena como
las obligaciones internacionales de Chile».
Según informes publicados en Chile en septiembre de 2002, una
organización secreta llamada Comando Conjunto se estaba reagrupando
con el fin de obstaculizar las investigaciones judiciales abiertas a
partir de la información suministrada por la Mesa de Diálogo. En
octubre de 2002, tras investigarse el asunto, el Tercer Juzgado del
Crimen de Santiago ordenó el juicio del ex general de la Fuerza Aérea
Patricio Campos Montecinos y lo acusó de obstrucción a la justicia.
El ex general había sido designado por el comandante en jefe de la
Fuerza Aérea, Patricio Ríos, para recopilar la información s de que
disponía la Fuerza Aérea sobre casos de víctimas de desaparición. La
resolución judicial establecía que Patricio Campos Montecinos había
retenido y destruido información sobre cinco personas
«desaparecidas» durante el gobierno militar, «beneficiando a los
responsables de estos delitos y perjudicando a la administración de
justicia».
Desde que la Asamblea General de la ONU adoptó la Declaración sobre
la Protección de Todas las Personas contra la Tortura y Otros Tratos
o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes en 1975, se ha reconocido
expresamente que todos los Estados deben investigar con prontitud e
imparcialidad todas las denuncias de tortura. Además, como Estado
Parte en la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas
Crueles, Inhumanos o Degradantes y en el Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos, Chile tiene la obligación legal de
realizar investigaciones con prontitud e imparcialidad.
El Estado chileno
La República de Chile ratificó en 1972 el Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos (PIDCP); en 1990, la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, y en 1988 la Convención contra la
Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, de
la ONU, y la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la
Tortura .
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) señalaba
expresamente en su informe de octubre de 1996 sobre la situación de
los derechos humanos en Chile que el Estado tiene la obligación de
investigar todas las violaciones cometidas dentro de su jurisdicción,
al objeto de identificar a los responsables, imponerles un castigo
adecuado y garantizar una reparación adecuada para las víctimas.
Los sucesivos gobiernos civiles han adoptado iniciativas para abordar
el grave legado de violaciones de derechos humanos de Chile, entre
otras la creación de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación,
la Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación y la Mesa de
Diálogo, pero hasta la fecha no han adoptado medida alguna en
relación con el grave delito de torturas cometido de forma
generalizada y sistemática en el país durante los años de gobierno
militar.
Amnistía Internacional ha pedido al gobierno y a la Armada de Chile
que reconozcan las graves violaciones de derechos humanos cometidas a
bordo del «Esmeralda»; que realicen investigaciones independientes e
imparciales sobre todas las denuncias de tortura y demás violaciones
de derechos humanos cometidas en instalaciones y buques de la Armada
durante el gobierno militar; que lleven ante la justicia a los
autores y que procuren una indemnización moral y material a las
víctimas y a sus familias.
La comunidad internacional, Nueva York (1986)
En junio de 1986, mientras el «Esmeralda» se hallaba en uno de sus
cruceros por el mundo, el Ayuntamiento de Nueva York y la Asamblea y
el Senado de dicho estado aprobaron sendas resoluciones para oponerse
a la participación del buque escuela «Esmeralda» de la Armada chilena
en los actos previstos para el fin de semana del 4 de julio, día en
que Estados Unidos conmemora la firma de la Declaración de
Independencia, y solicitar que se retirara la invitación cursada al
buque. En su resolución (Resolución 436), el Ayuntamiento de Nueva
York señalaba: «existen pruebas contundentes de que el "Esmeralda"
fue utilizado como cámara de los horrores donde se infligían torturas
indescriptibles». Ese mismo mes, un senador del citado estado
presentó una propuesta de resolución en la que se afirmaba que «el
"Esmeralda" es ese buque tristemente conocido por haber sido
utilizado como centro de tortura de presos políticos durante el
tiempo en que el general Pinochet detentó el poder en virtud de un
golpe de Estado en Chile" y que "los presos fueron sometidos a
palizas, torturas, descargas eléctricas, simulacros de ejecuciones,
privación del sueño y abusos sexuales». Esta resolución pedía además
que se retirase la invitación cursada al «Esmeralda» y establecía lo
siguiente: "En vez de representar el orgullo de la nación chilena,
el "Esmeralda" evoca recuerdos de amigos muertos y familiares en
paradero desconocido, de detenciones a media noche y "desapariciones"
misteriosas, de reclusión en lugares secretos y represión de una
nación democrática».
Durante este último crucero de instrucción que realiza el
«Esmeralda», Amnistía Internacional pide a los gobiernos de los
Estados en los que el buque tiene previsto hacer escala que
manifiesten públicamente que su abominable pasado reciente degrada el
historial del buque y que, en tanto no se conozca toda la verdad
sobre las graves violaciones de derechos humanos cometidas a bordo y
se ponga a los responsables en manos de la justicia, el «Esmeralda»
no será recibido como «embajador itinerante» de Chile ante el mundo.
En opinión de Amnistía Internacional, su presencia constituye una
afrenta para las víctimas de graves violaciones de derechos humanos a
bordo del buque y sus familiares.