El verde, ¿es vida? Fuente: Sí para Jóvenes Autor: Roberto Segura
No todo lo que es verde, es vida. Y para muestra, un botón… pero de marihuana. Sí, de esa combinación de hojas, tallos, semillas y flores de la planta conocida técnicamente como “Cannabis sativa” y que puede ser de color verde, café o gris. La dichosa plantita, vulgarmente tiene tantos nombres como usuarios: mota, hierba, mafú, pasto, maría, juana, juanita, monte, moy…
Y así podríamos irnos casi hasta el infinito. Por si no me crees, tan sólo en los Estados Unidos existen más de 200 formas para nombrarla.
NO ES UN CIGARRO CUALQUIERA ¡EH! Por lo general, la marihuana se fuma en forma de cigarrillo (llamado también canuto, churro, carrujo o moto), en una pipa tradicional o de agua; aunque recientemente, también se ha encontrado en forma de puro. Sin importar la modalidad, presentación o empaque, te afecta al cerebro por las más de 400 sustancias químicas que contiene.
QUE NO TE DIGAN QUE SON DE CHOCOLATE Las sustancias químicas de la marihuana se absorben profundamente en los tejidos grasosos de varios de los órganos de tu cuerpo. Por lo general, puedes encontrar restos en tus exámenes regulares de orina hasta varios días después de que llegaste a fumarla. En el caso de los “atascados” (mejor conocidos como fumadores crónicos), se les han encontrado restos de la sustancia varias semanas después de fumarla.
A TODO ESTO, ¿QUÉ GANAS CON FUMARLA? La mayoría de los que empiezan a fumar marihuana, lo hacen porque tienen amigos o a alguien cercano que la usa y los presionan a probarla. Otros piensan que fumarla les hace populares o envidiables; porque las canciones la mencionan; porque ven que la usan en las películas o en la televisión. Hay quienes llegan a pensar que necesitan la marihuana y otras drogas para escapar de los problemas en su casa, la escuela o con sus amigos.
Sin importar cuántas veces veas la marihuana en ilustraciones de camisetas o gorras; cuántos grupos musicales canten acerca de ella, es importante que sepas que NO tienes que fumarla sólo porque crees que todo el mundo lo hace.
Si te soy franco, eso es una gran mentira, ¡la mayoría de los jóvenes no la usan!, porque saben que todo lo que te prometen es irreal. La marihuana realmente te puede arruinar. Fumarla puede afectar tu desempeño en la escuela, los deportes y otras de tus actividades.
SABES ¿QUÉ SUCEDE SI LA FUMAS? Los efectos de la droga dependerán de tu experiencia y de:
* Lo potente que sea la marihuana. * Lo que esperabas que sucediera. * El lugar en el que la consumiste. * Cómo la consumiste. * Si estás bebiendo alcohol o usando otras drogas.
Hay quienes dicen no haber sentido ningún cambio cuando la fumaron. Otros se sintieron relajados (mareados) o alegres.
Algunas veces, la marihuana hace que sientas mucha sed y hambre. También podrías sentirte repentinamente muy ansioso y tener sensaciones de paranoia.
¡MAÑANA TE SENTIRÁS DE PELOS! Esa es otra gran mentira de los que suelen justificar su consumo. Déjame decirte que los verdaderos efectos a corto plazo son:
* Tendrás problemas con tu memoria y tu aprendizaje.
* Tu percepción estará distorsionada (visual, auditiva y táctil); así como tu sensación del paso del tiempo.
* Te costará trabajo pensar claramente y no podrás resolver tus problemas.
* Bajará tu coordinación física.
* Mostrarás ansiedad y se te acelerará el corazón. Estos efectos son aún más graves cuando mezclas la marihuana con otras drogas. En muchas ocasiones, ni siquiera sabes qué otro tipo de drogas pudieron haber sido agregadas.
TODO TE VALE La marihuana afecta tu memoria, tu percepción y tu habilidad de juzgar. Si fumas, es más probable que cometas errores que te podrían avergonzar e incluso lastimar. Si la utilizas muy frecuentemente, terminarás perdiendo el interés por tu apariencia personal y tu desempeño escolar o en tu trabajo.
Si te has fijado, los atletas no logran el mismo desempeño porque afecta sus reflejos, movimientos y coordinación. Como la marihuana afecta la manera como piensas y juzgas, cuando la usas, puedes olvidarte de tus criterios morales y de lo peligroso de las relaciones sexuales y terminarás exponiéndote al SIDA.
¿Y A LA LARGA? Hasta la fecha se ha determinado que el uso regular de la marihuana puede ocasionarte algunos tipos de cáncer o traerte problemas respiratorios e inmunológicos.
Cuando fumas marihuana en cantidades grandes por años, la droga daña tus funciones cerebrales: memoria, atención y aprendizaje ocasionando cambios en el cerebro similares a la cocaína, la heroína y el alcohol.
VOY POR LA VEREDA TROPICAL… Estudios muy serios han demostrado que son muy pocos los que llegan a usar otras drogas sin haber usado primero la marihuana. El riesgo de que brinques a usar cocaína es 104 veces mayor que alguien que nunca la han probado. Además, te pone en contacto con personas que usan y venden “ene” cantidad de drogas y que seguramente no terminarán siendo tus mejores amigos ni de los que puedas sentirte orgulloso.
¿CÓMO PUEDES SABER SI TUS AMIGOS HAN ESTADO FUMANDO MARIHUANA? Si tus amigos han estado fumando marihuana puede que:
* Parezcan estar mareados(as) y que tengan problemas al caminar. * Parecen tontos y se ríen sin razón alguna. * Se les ven los ojos rojos e irritados. * Tienen dificultad con la memoria. * Si manejan, reaccionan lentamente a las señales visuales y auditivas.
Al desaparecer los efectos, después de algunas horas, sienten mucho sueño.
¡YO LA FUMO PERO NO SOY DROGADICTO! A pesar de que no todos los que la fuman se hacen adictos, cuando empiezas a buscarla para consumirla obsesivamente, se dice que eres dependiente o adicto a la sustancia llegando, incluso, a desarrollar tolerancia a ella. La “tolerancia” quiere decir que necesitas mayor cantidad de droga para obtener los mismos efectos que antes.
¿ABANDONARLA? PERO ¿CÓMO? Los investigadores están estudiando diferentes maneras de ayudar a los consumidores a abstenerse de fumarla. Hasta la fecha, no existen medicamentos para tratar la adicción a la marihuana, así es que los programas de tratamiento se concentran en consejos y sistemas de grupos de apoyo.
Ahora que conoces todos los trastornos que te puede ocasionar, piensa en lo que “ganas” y en todo lo que PIERDES al decir: “a ver que se siente”. La verdadera fórmula para no caer, es simplemente decir: “NO, así estoy mejor...”
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Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
un miembro de la lista me escribe y da permiso para difundir el escrito.Así lo hago, esperando que a alguien le de alguna pista y para salirse un poco del tan trillado caminio de "10 ideas para el verano·
fg
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Estos días de verano nos molan a todos, y es que son momentos para hacer las cosas que siempre posponemos por falta de tiempo.
Como dice el cantante argentino Coti "parar no está en mis planes": y es que cualquier actividad que nos lleve a pensar, a oír el silencio o a disfrutar de la belleza da una nueva sensación; un placer que no se alcanza ni con la mejor de las horchatas (o granizados de limón).
Hace poco disfruté de Gredos y su incomparable marco natural. Vislumbrar las primeras cabras (capra hispanica) y sentir una honda emoción fue algo inmediato. Darnos cuenta que con tanto bondadoso "repartidor de bocadillos" se habían convertido en domésticas y que había que echarles piedras para que no husmearan en las mochilas fue una pequeña desilusión. Pero la puedo contar con una sonrisa: no es más que una pequeña anécdota.
Mañana voy a hacer algo que tenía pensado y deseado desde hace tiempo: mañana vuelvo a África. Sólo durante una semana, para sentir el gran placer de volver a ver a mis amigos y de darme cuenta de que, después de todo, si importas a alguien es por que éste espera -de verdad- algo de ti. Aunque sólo sea el recuerdo. Decía un médico santo, que a veces le saludaba gente por la calle a quienes no reconocía. Pero él siempre actuaba de la misma forma: ante la duda, un abrazo.
E intentaré hacer el bien que pueda, a la vez que monto un negocio (para hacer todo el bien que pueda, mira qué casualidad). ¡Qué verano tan bien aprovechado!
Y luego, si Dios quiere, me voy con tres amigos a hacer el Caminho de Santiago desde Oporto. Tiempo para parar, a la vez que andamos: si andamos, es que vivimos; el Camino de Santiago es una metáfora de la vida. Y sólo se vive una vez, que no líen los tibetanos. Y hay que vivir una vida llena de riqueza; hacer lo mejor, lo más que podamos con ella. Ese va a ser mi reflexión, además de otros temas más personales, durante el Camino.
Pues sí, Paco. Tú, que con tu cáncer ves la vida desde otro ángulo, y de seguro que piensas en la misma dirección; tú, que estás en la misma carrera que yo, seguro que te sorprendes viendo cuántos chicos y chicas jóvenes mueren en las carreteras... es que tienen prisa en malgastar sus vidas. Como decía aquél sencillo aldeano: ¡qué herror!
Y doy gracias a Dios por que un día, cuando yo era muy joven, me dijo: te quiero para mí. Y no le fallé, ni Él tampoco.
Un abrazo,
Juanfro
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No existe un gen gay, lo que hay es una alteración del desarrollo psicológico que se origina en las experiencias de la primera infancia, algo que puede prevenirse y tratarse.
Al ministro de Justicia, antes de Gracia y Justicia, ahora de desgracia e injusticia, Juan Fernando López Aguilar, se le ha olvidado en su discurso popperiano, el de la sociedad abierta y sus enemigos, recordar que el problema del mal denominado matrimonio de homosexuales es un problema de genética. Dado que en el mapa del genoma, por el momento –y sin perder la esperanza-, no han encontrado el gen homosexual –acaso porque no existe-, han creado un gen homosexual social que ya habita no en la naturaleza sino en la historia-que vengan Kant, Hegel y Ortega y lo ratifiquen, por favor-.
El problema con la homosexualidad no es un problema sólo de comprensión y de interpretación de los que es la naturaleza humana, lo es de historia, de manipulación de la ciencia y la conciencia en un clima de adormecimiento generalizado de nuestras sociedad occidentales. La labor de los intelectuales, y del pensamiento, no es hoy la sola crítica de los sistemas sino la recuperación de una correcta comprensión de la naturaleza. Y, en este sentido, Robert Spaemann, nos está ofreciendo ejemplos inigualables.
En el clarificador estudio de Dale O’Leary, autora junto con el Dr. Vicente Villar del libro Cómo entender la homosexualidad (Editorial LaCaja, Madrid, 2003), se explica nítidamente cómo los especialistas en crear climas de opinión han ocultado constantemente la verdad del SSA (same sex atracttion), por ejemplo. Algunas de las verdades del barquero que contradicen lo que circula en los medios de comunciación al respecto de los procesos filogenéticos de este hechoson las siguientes:
1) No existe un gen gay
2) El SSA es una alteración del desarrollo psicológico que se origina en las experiencias de la primera infancia. El síntoma más temprano y común es el sentirse “diferente” del progenitor y de los compañeros del mismo sexo.
3) Los niños con GID (alteración de la identidad de sexo: Gender Identity Disorder) están en situación de alto riesgo de SSA en la posterior infancia y en la adolescencia.
4) El SSA no es algo que elige una persona.
5) El SSA puede prevenirse y tratarse.
6) Los niños que “se sienten diferentes” o cuya necesidad de aceptación no se ha atendido son más proclives a convertirse en víctimas del abuso sexual.
7) El SSA, especialmente en los varones, va acompañada frecuentemente por la adicción sexual.
8) Las personas con SSA están más expuestas que las demás a sufrir otras alteraciones psíquicas, el abuso de drogas y la idea de suicidio.
Antes, allá en otros tiempos, se decía que la homosexualidad era una desviación –ver significado etimológico en el Diccionario de la Real Academia de las lengua- de la naturaleza. Ahora se afirma que es una alteración en la conducta sexual. Nadie pone en discusión los derechos inalienables de las personas que se declaran homosexuales en tanto que personas. Lo que se pone en cuestión es que de una concepción absolutamente torticera de la naturaleza humana, y del papel del Estado y de los gobiernos, y del parlamento en relación con el ejercicio de los actos consiguientes de esa naturaleza, se deriven una serie de consecuencias jurídicas tales como el derecho de los homosexuales a contraer matrimonio. Un supuesto derecho que lo único que hace es legitimar una demanda de una voluntad social que se considera capaz de superar el estadio actual del hombre aniquilando su naturaleza.
Hace mucho tiempo leí que uno de los más conspicuos filósofos áulicos de nuestros días señalaba que el problema de la filosofía, hoy, es que el hombre está mal hecho. Un hombre que tienen una naturaleza como dato dado previamente que o asumimos o despreciamos. Y el desprecio de la naturaleza, sin duda, no beneficia ni a los que están convencidos de que hay que acabar con la naturaleza, dado que sólo encuentran el gen homosexual en las páginas de los periódicos.
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¿A poco no te gustaría ser, o mínimo, parecerte a un Adonis o a una Afrodita? Atractivo(a), alto(a), bello(a), con un cuerpazo musculoso, bien formado y con un rendimiento físico insuperable como el de un atleta. Las preguntas claves son: ¿lo podrás lograr de forma natural? ¿Será cosa de ejercicio constante y disciplinado? ¿Será obra de una buena dieta?
Pues siento desilusionarte; la mayoría de esos cuerpazos no se deben solamente al ejercicio o a las dietas y no son nada naturales. Se logran, muchas veces, gracias a los llamados esteroides anabólicos.
Por si no sabes ¿qué son?, te puedo decir que esas sustancias sintéticas se relacionan con las hormonas sexuales masculinas y te provocan: el crecimiento del músculo esquelético (efectos anabólicos) y el desarrollo de características sexuales masculinas (efectos androgénicos) así como algunos otros cambios.
¿Ahora te explicas esa vocezota como de Plácido Domingo y el bigote a la Mágnum de tu hermano, o peor, de tu hermana?
ADIÓS BIGOTES DE LECHE, BIENVENIDOS SEAN LOS ESTEROIDES A este momento seguro te estarás preguntando: ¿cómo? y ¿para qué los inventaron? Los esteroides anabólicos fueron desarrollados a finales de la década de los 30, primordialmente para tratar al hipogonadismo.
¿Qué es eso? Pues, es una condición en la que los testículos no producen suficiente testosterona para un crecimiento, desarrollo y funcionamiento sexual normal.
Los usos médicos primordiales de estos compuestos son para tratar la pubertad tardía, algunos tipos de impotencia y el desgaste corporal causado por la infección del SIDA u otras enfermedades.
¿DÓNDE QUEDA EL FAIR PLAY? A partir de estas investigaciones, se descubrió que los esteroides anabólicos también facilitaban el crecimiento del músculo esquelético en los animales de laboratorio; lo que llevó a los fisicoculturistas, levantadores de pesas y todo tipo de atletas al uso y abuso de estos compuestos.
El consumo de los esteroides se ha difundido a tal extremo, en el atletismo, que afecta el resultado de las competencias deportivas en gran medida.
Se han desarrollado más de 100 diferentes esteroides anabólicos; pero se requiere una prescripción médica para poder utilizarlos legalmente. La mayoría de los esteroides utilizados ilegalmente provienen de contrabando de otros países, son robados de las farmacias o son sintetizados en laboratorios clandestinos.
SORPRESA, ¿SABES QUIÉN LOS CONSUME? Siento informarte que la mayor población de usuarios es gente joven; aunque los adultos no quedan descartados. Pese a que el abuso de los esteroides es mayor entre los hombres, últimamente el sector con mayor crecimiento en el abuso de los esteroides es el de las mujeres jóvenes.
REALMENTE ¿QUIERES SER EL NÚMERO 1? A quién no le interesa ser el número 1 en los deportes. Correr sin cansarte, lucir tu cuerpo y además ganar…
Pero, ¿mejorarías tu rendimiento tomando esteroides? Solamente checa a los fisicoculturistas y a otros atletas; independientemente del deporte que practiquen. Lo peor del caso es que además de consumir estas sustancias, tienen una imagen distorsionada de su cuerpo.
Los hombres con esta condición se creen que lucen pequeños y débiles, aun cuando son grandes y musculosos. De igual manera, las mujeres creen que parecen gordas y fofas, aunque en realidad sean delgadas y musculosas.
¿CÓMO SE USAN ESTAS DROGAS? Se toman oralmente, se inyectan intramuscularmente y otros vienen en gel o cremas que se frotan en la piel. Las dosis utilizadas por los consumidores pueden ser entre 10 y 100 veces mayores a las dosis utilizadas para condiciones médicas.
Los consumidores usualmente “amontonan” las drogas; es decir, toman dos o más esteroides anabólicos diferentes, mezclando los orales y los inyectables; algunas veces incluyen compuestos diseñados para uso veterinario, para que sus efectos sean más rápidos y duraderos.
EL COSTO DE UN CUERPO SÚPER COOL, ¿LO PAGARÍAS? Sólo échale un ojo a la siguiente lista y ve los efectos producidos por el uso de esteroides anabólicos. ¿Pagarías el costo? Créenos que no vale la pena.
Hombres * Infertilidad. * Desarrollo de senos. * Encogimiento de los testículos.
Mujeres * Agrandamiento del clítoris. * Crecimiento excesivo de vellos corporales. * Pérdida excesiva de grasas. * Los senos se hacen pequeños.
Ambos sexos * Calvicie de patrón masculino. * Rotura de los tendones. * Ataques de corazón. * Agrandamiento del ventrículo izquierdo del corazón. * Cáncer de hígado. * Quistes en el hígado. * Acné y quistes. * Cuero cabelludo grasiento. * Piel grasienta. * SIDA (En el caso de utilizar jeringas contaminadas). * Hepatitis. * Cambio de ánimo llegando a la furia homicida. * Manías. * Delirios.
La mayoría de estos efectos son reversibles si el consumidor deja de tomar las drogas, pero algunos son permanentes.
¿SON ADICTIVOS LOS ESTEROIDES ANABÓLICOS? Un porcentaje no determinado de consumidores de los esteroides se vuelve adicto a estas sustancias; según se evidencia por el uso continuo a pesar de los problemas físicos, los efectos negativos sobre las relaciones sociales, o nerviosismo e irritabilidad.
También pierden mucho tiempo y dinero obteniendo las drogas. Los síntomas de la abstinencia son: cambios en el estado de ánimo, fatiga, desasosiego, pérdida de apetito, insomnio, disminución del deseo sexual y ganas de tomar más esteroides.
¿TOMARÍAS EL RIESGO? Ahora que conoces todos los efectos negativos, ¿te arriesgarías a consumir esteroides? Mejor prevenir que lamentar. Si ya estás consumiendo anabólicos, no lo pienses y déjalos.
Si crees que es necesario, busca la terapia necesaria con médicos especializados. Este apoyo es suficiente en algunos casos. Los pacientes se educan sobre lo que pueden sentir durante la abstinencia y se les evalúa para detectar los pensamientos suicidas. Si los síntomas son severos o prolongados, puede ser necesario el uso de medicamentos y hospitalización.
Algunos medicamentos que se han utilizado para tratar el síndrome de abstinencia de los esteroides restauran el sistema hormonal después de que éste ha sido interrumpido por el abuso de esteroides.
Otros medicamentos atacan los síntomas específicos del síndrome de abstinencia; por ejemplo, los antidepresivos y los analgésicos para los dolores de cabeza, de músculos y de articulaciones.
Algunos pacientes requieren asistencia que va más allá de un simple tratamiento de los síntomas de la abstinencia y se les trata con terapias de conducta.
No te esperes a que sea demasiado tarde, esto es urgente y no puede esperar. Busca la ayuda necesaria, qué más da tener un cuerpo no tan musculoso, pero sano. Te van a seguir queriendo igual, lo que vale es la persona no su físico.
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Fuente: Catholic.net Autor: Marcelino de Andrés y Juan Pablo Ledesma
Cuando los clásicos de la antigüedad afirmaron que “errar es humano”, no necesitaron agudas argumentaciones para demostrarlo. Tampoco hoy nos haría falta recurrir a ellas. Ahora como entonces sigue siendo lo más propio del hombre equivocarse. Todos cometemos errores. Y además, con frecuencia; y no pocas veces bastante gruesos.
Lo que no es tan común -ni antes ni ahora- es que los hombres se percaten de sus propios fallos y los reconozcan como tales. Y aún menos común que se arrepientan de los mismos. Pero lo realmente extraordinario es que pidan perdón y enmienden su conducta. Eso ya nos va pareciendo de gente fuera de lo normal. Y sin embargo, yo creo que todo lo anterior es tan humano como el “meter la pata” de vez en cuando; y por tanto, debería ser igual de frecuente.
Gracias a Dios, no falta gente en nuestros días que nos da la sorpresa también en esto de pedir perdón y enmendar su comportamiento. Y, en algunas ocasiones, de manera asombrosa.
Me voy a referir ahora al testimonio de una de esas personas que a todos nos recuerdan algo que fácilmente olvidamos: que es de almas grandes reconocer los propios yerros y luchar por no volver a cometelos. Es el testimonio de una joven, publicado en la revista Famiglia Cristiana hace unos días, y del que vale la pena reproducir aquí algunos fragmentos:
“Soy una joven mujer de 29 años. Y hace un año y medio hice un aborto. Desde entonces mi hijo vive dentro de mí. Cometí un gran error y ya no puedo volver atrás. Ahora sé que aquello que entonces me parecía imposible, no lo era. Es más, era superable: bastaba tener más confianza en mí, en la vida, en Dios. Pido perdón a Dios, a la comunidad cristiana... y a mi hijo... “Por mi parte, ahora sé qué es la vida y qué es el pecado. Rezaré y espero que también vosotros rezaréis por mí... y por mi niño nunca nacido, un ángel de la guarda.” (Firmado: Francesca).
Ante la sinceridad y humildad de esta mujer, he recordado con especial conmoción las ya conmoventes palabras que Juan Pablo II, en la Evangelium Vitae, dirige a todas las mujeres que han recurrido al aborto:
“La Iglesia conoce cuántos condicionamientos pueden haber influido en vuestra decisión, y no duda de que en muchos casos se ha tratado de una decisión dolorosa e incluso dramática. Probablemente la herida aún no ha cicatrizado en vuestro interior. Es verdad que lo sucedido fue y sigue siendo profundamente injusto. Sin embargo, no os dejéis vencer por el desánimo y no perdáis la esperanza. Antes bien, comprended lo ocurrido e interpretadlo en su verdad. Si aún no lo habéis hecho, abríos con humildad y confianza al arrepentimiento: el Padre de toda misericordia os espera para ofreceros su perdón y su paz en el sacramento de la reconciliación. Os daréis cuenta de que nada está perdido y podréis pedir perdón también a vuestro hijo, que ahora vive en el Señor”.
Cómo me gustaría que tanto el testimonio de Francesca como la reflexión del Papa, cayesen hoy como un bálsamo en el alma de todas aquellas que han tenido la desgracia de cometer el error de abortar a su hijo. Cómo quisiera que experimentasen la paz y el consuelo profundos de saber que nada está perdido, que Dios las acoge con los brazos abiertos de la misericordia y el perdón.
Cómo desearía hacer sentir a Francesca y con ella a las que se encuentren su situación, que así como Dios las perdona, lo hacemos nosotros; lo hace la Iglesia y, sin duda también su hijo que ya vive en el Señor.
Si tienes alguna consulta utiliza este enlace para escribirle al autor P. Marcelino de Andrés
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Año Jubilar: Para Vivir el Camino de Santiago Por Mauricio Chinchilla P.
Quien va a Santiago y no al Salvador atiende al vasallo y olvida al Señor Cuarteta anónima
Santiago de Compostela, la ciudad española más íntimamente ligada al año Jacobeo o Xacobeo (en gallego), al Camino de Santiago, a la peregrinación y por supuesto, al apóstol Santiago.
Según leemos en http://compostela2004.org/santo_spain.htm el Año Santo Jubilar «es un tiempo en que la Iglesia, con motivo de algún acontecimiento de la historia de la Redención, concede a los fieles gracias espirituales, en imitación de lo que la Biblia dice del Año Jubilar de los Israelitas: cada 50 años era Año Sabático y en él recuperaban las tierras quienes las habían vendido por necesidad y los esclavos adquirían la libertad. Es decir, un tiempo en que es más fácil conseguir gracias de Dios y sobre todo es una invitación a retornar a la vida cristiana de quienes están alejados o tomar una mayor conciencia de nuestra condición de cristianos».
Pero además de esto, la ciudad de Santiago de Compostela goza de un privilegio singular gracias a la Bula concedida por el Papa Calixto II, gran benefactor de la Iglesia Compostelana. Este privilegio, que confirmó asimismo Alejandro III consiste en que cada año que el 25 de julio, festividad del Apóstol Santiago, coincida en domingo, es Año Santo Jacobeo. Durante ese tiempo se podrán ganar en la Iglesia Catedral de Compostela, en plenitud, las gracias del Jubileo. Es decir: Año Jubilar, año de Conversión.
Santiago Apóstol
Santiago el Mayor era uno de los dos hijos de Zebedeo y Salomé; su hermano fue Juan el Evangelista, también apóstol. Invitado por Jesús junto a su hermano e inmediatamente después de Pedro y Andrés a hacerse «pescador de hombres», fue uno de los apóstoles que tuvo una relación más íntima y cercana con el hijo de Dios.
Le acompañó en los primeros días de la difusión de la palabra; estuvo presente en el Monte de los Olivos recibiendo de los labios de Jesús el anuncio de la destrucción del templo de Jerusalén, de la completa ruina de la ciudad y de las catástrofes que precederán al final de los tiempos; y fue testigo de la última aparición de Jesús en Galilea tras su resurrección.
Murió, entre los años 41 y 44, decapitado por orden de Herodes Agripa I cuando el rey de los judíos, en un intento postrero e inútil de conseguir la confianza de Roma, intensificó la persecución de las primeras comunidades cristianas.
Según la tradición, a la muerte de Jesús los apóstoles se repartieron los lugares en que debían predicar, correspondiéndole a Santiago lo que hoy es España y las regiones occidentales.
Las leyendas jacobeas recogen dos versiones acerca de la presencia del Apóstol Mártir en la península hispánica; la primera afirma que recorrió Asturias, Galicia, Castilla y Aragón predicando la palabra de Dios con escaso éxito.
Relata además que durante esta misión se le apareció la Virgen junto al río Ebro, sobre una columna, y allí se le ordenó construir una iglesia (La de la Virgen del Pilar, en Zaragoza). La segunda versión sostiene que tras el martirio, su cuerpo fue llevado en barco por sus discípulos desde Jerusalén hasta Iria Flavia, en el Finisterre.
Aquí la historia y la leyenda se funden para crear un relato colorido. Encontramos en http://www.asantiago.org/camino/home.htm que nos dice que «una vez decapitado, su cuerpo fue arrojado fuera de la ciudad como pasto de perros y fieras, pero sus discípulos al caer la noche, lo recogieron y lo llevaron al puerto de Jope, donde providencialmente apareció una embarcación aparejada y sin tripulación. Al séptimo día de navegación arribaron a la desembocadura del río Ulla, en Galicia. Al depositar el cuerpo del maestro en una gruesa roca, ésta cedió como si fuera de cera hasta convertirse en el sarcófago del santo».
. La Peregrinación
La página http://www.caminosantiago.com/web/index.htm señala que «a lo largo de las distintas rutas que llevan a Santiago de Compostela, han transitado personas de toda índole y condición: peregrinos de buena fe, por condena judicial o canónica, juglares, pordioseros, vagabundos, aventureros, prófugos, bandidos...».
Los penitentes religiosos realizaban el camino movidos por una necesidad personal, sentían un deseo incontenible de visitar el lugar en el que reposaban los restos del Apóstol Santiago para lograr una relación personal con él.
Otros peregrinos, hacían el camino para cumplir una promesa efectuada al Apóstol si les ayudaba a salir con bien de alguna difícil situación. Cumpliendo también una promesa emprendían el viaje gentes que habían estado muy enfermas. Y los que estaban enfermos hacían el camino en busca de curación. Así mismo, estaba el viajero que realizaba la peregrinación como castigo, impuesto bien por la autoridad eclesiástica, o por jueces civiles. Pero no todos los que emprendían el camino lo hacían por motivos píos, algunos "peregrinos»" perseguían un beneficio económico. Había penitentes por delegación o encargo de terceros, varios recorrían el trayecto por un deseo de conocer mundo, otros se veían obligados a viajar por cláusulas testamentarias, que ponían como condición para acceder a una herencia acercarse a Santiago. Y también estaban presentes los ladrones, negociantes sin escrúpulos o herejes.
Pero como ya se ha mencionado, una de las razones del aumento del número de peregrinos fue la instauración de la institución del Jubileo por el Papa Calixto II, que en 1122 posibilitó que todos aquellos viajeros devotos que se pusieran en camino en Año Santo -cuando la festividad del Apóstol, 25 de julio, cayese en domingo- y cumpliesen los requisitos venturosos de la peregrinación, se verían liberados de casi todos sus pecados. Esto provocó que el número de peregrinos que realizó el camino en el siglo XII ascendiera a la impresionante cifra de 200.000.
. El Camino de Santiago
El Camino de Santiago es una peregrinación.El camino de Santiago ha significado en la historia europea el primer elemento vertebrador del viejo continente. El hallazgo del sepulcro del primer apóstol mártir, supuso encontrar un punto de referencia en el que podía converger la pluralidad de concepciones de distintos pueblos ya cristianizados, pero necesitados en aquél entonces de unidad.
Concientes de la importancia que suponía tener una reliquia como los restos de Santiago el Mayor para sus intereses militares, necesitaban guerreros y dinero en su lucha contra los árabes, las monarquías españolas colaboraron activamente en el éxito del camino santo.
Los soberanos de Aragón, Navarra y Castilla se esforzaron por atraer a sus dominios a gentes ricas y poderosas de otros países, por lo que utilizaron todos los medios a su alcance para seducirlos. Intercambios de presentes, política de matrimonios y proclamación de los favores que otorgaba el Apóstol si uno iba a visitar su sepulcro. La creencia cada vez más extendida en los milagros de Santiago provocó que la gente comenzara a peregrinar hacia Santiago de Compostela para obtener su gracia.
El primer peregrino conocido fue Gotescalco, obispo de Puy, el año 950, en unión de una importante comitiva; más tarde recorrería el camino Raimundo II, marqués de Gothia, quien sería asesinado en el trayecto, y un siglo después visitaría la tumba del apóstol el arzobispo de Lyon. Y junto a estos peregrinos ilustres caminaron creyentes de todas las condiciones, cada vez en mayor número.
El camino de Santiago ha ido unido indisociablemente a la cultura, a la formación y a la información. Cuanto se decía, predicaba, contaba, cantaba, esculpía o pintaba en el camino alcanzaba siempre a más gente y a más lugares. Gracias a su influjo en el arte y la literatura, Compostela junto con Jerusalén y Roma se convirtió en meta de la sociedad cristiana, especialmente a partir del siglo XI al XIV. El camino, fenómeno de peregrinaje jacobeo, llegaría a ser un foco catalizador de toda la sociedad cristiana.
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Todavía esta en plan provisional, o sea que no encontraréis casi nada hecho, pero todas ellas sirven para que tengáis una participación más activa.
Os animo a que deis ambiente a los foros, enviéis artículos a php-nuke, etc. El Chat también está a vuestra disposición, pero dudo de que conidias alguno, a no ser que os pongáis de acuerdo, Como será poco conocido, mas tranquilo será. Podéis utilizar php nuke para programar chats a una hora fija...
Y tranquilidad, que todo irá creciendo poco a poco.
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Fui a una fiesta con mi novio y empezó a circular la droga. Nos ofrecieron y no tomamos, pero nuestros amigos sí lo hicieron. Nunca creí que sucediera. La verdad no me late y no me gustó que mis amigos la probaran. ¿Me alejo de ellos? ¿Les advierto sobre el peligro de las drogas? ¿Qué hago?
Me es difícil aceptarlo, pero esta fue mi experiencia hace unas semanas. Me quedé tan perturbada que hace días, que fueron a la escuela los especialistas de Oceánica a darnos una conferencia, decidí preguntarle al especialista Jorge Ugalde y esto fue lo que me respondió…
A UN AMIGO NUNCA SE LE ABANDONA “Actuaste correctamente, es triste que gente joven necesite drogas para pasarla bien” -fue lo que me contestó el especialista. En su opinión, yo debería hablar con mis amigos sobre la droga y de los daños que va a ocasionarles.
También me dijo: “Son tus amigos y no debes abandonarlos, pero es necesario que conozcan claramente tu postura ante ellas, sé intransigente en que respeten tu decisión de no tomar y de que no se tomen en tu casa”.
UNA EXPERIENCIA… DESGRACIADAMENTE INOLVIDABLE Cuando le pregunté sobre si era o no una buena experiencia y porqué llama tanto la atención me explicó que: “Es común el experimentar con el alcohol y las drogas durante la juventud. Desgraciadamente, con frecuencia a esta edad no se ve la relación entre las acciones en el presente y las consecuencias del mañana. Se tiene la tendencia a sentirse indestructible e inmune hacia los problemas que otros experimentan”.
LA DROGA… UN “DEPORTE” DE MUY ALTO RIESGO Yo sabía que el uso del alcohol o del tabaco, a una temprana edad, aumentaba el riesgo del uso de otras drogas posteriormente, pero no sabía qué tanto ni por qué.
De igual forma en la conferencia nos explicaron que: “Algunos jóvenes experimentan un poco y dejan de usarlas, o continúan usándolas ocasionalmente sin tener problemas significativos. Otros desarrollarán una dependencia, usarán drogas más peligrosas y se causarán daños significativos a ellos mismos y posiblemente a otros”.
CURIOSIDAD, ESTRÉS: ¿POR QUÉ UTILIZARLAS? Al final de la conferencia nos entregaron un folleto donde explicaba que: “La adolescencia y juventud es el tiempo de probar cosas. Se usa el alcohol y las otras drogas por varias razones: incluyendo la curiosidad, para sentirnos bien, para reducir el estrés, para sentirnos personas adultas o para pertenecer a un grupo. Es difícil el poder determinar quiénes desarrollarán problemas serios, pero los que más tiendes son:
a) Los que cuentan con un historial familiar de abuso de substancias. b) Los que están deprimidos. c) Los que sienten poco amor propio o autoestima. d) Los que sienten que no pertenecen y que están fuera de la corriente.
Abusan de una variedad de drogas, tanto legales como ilegales. Las drogas legales disponibles incluyen las bebidas alcohólicas, las medicinas por receta médica, los inhalantes (vapores de cemento, aerosoles y solventes) y medicinas de venta libre para la tos, la gripe, el insomnio y para adelgazar.
Las drogas ilegales de mayor uso común son la marihuana (pot), los estimulantes (cocaína, crack y speed), LSD, PCP, los derivados del opio, la heroína y las drogas diseñadas (écstasis).
El uso de las drogas ilegales está en aumento, especialmente entre los jóvenes o adolescentes. La edad promedio del que usa marihuana por vez primera es 14 y el uso del alcohol puede comenzar antes de los 12. El uso de la marihuana y el alcohol en la preparatoria se ha convertido en algo común”.
LA VIDA COMO UN FRACASO Todo cuanto nos expusieron en la plática me pareció revelador; sus palabras eran tan claras…
Fue más fácil para mí entender las consecuencias del consumo. Hoy sé que el uso de las drogas está asociado con una variedad de consecuencias negativas, que incluyen el aumento en el riesgo del consumo serio de drogas más tarde en la vida, el fracaso escolar, el mal juicio y riesgo de accidentes, violencia, relaciones sexuales no planificadas y arriesgadas y el suicidio.
Nuestros papás pueden ser un gran apoyo si establecemos una mejor comunicación con ellos, si aprendemos a tomar lo mejor de sus actitudes y si reconocemos entre todos que hay un problema desarrollándose.
SEÑALES DE… ¡AUXILIO! Si tú estás pasando por una situación similar a la mía o no tienes muy claro cómo saber que alguno de tus amigos necesita ayuda, te comparto las principales señales del uso de alcohol y del abuso de drogas que me dieron los de Oceánica:
a) Físicas: fatiga, quejas continuas acerca de su salud, ojos enrojecidos y sin brillo y una tos persistente. b) Emocionales: cambios en la personalidad, cambios rápidos de humor, irritabilidad, comportamiento irresponsable, poco amor propio o autoestima, carencia de juicio, depresión y una falta general de interés. c) Familia: contrargumentar, desobedecer las reglas, el retraerse o dejar de comunicarse con su familia. d) Escuela: interés decreciente, actitud negativa, faltas al deber, calificaciones bajas, ausencias frecuentes y problemas de disciplina. e) Problemas Sociales: amigos nuevos a quienes no les interesan las actividades normales de la casa y de la escuela, problemas con la ley y el cambio hacia estilos poco convencionales en el vestir y en la música.
AMIGOS… ES LO QUE FALTAN Como ves, algunas de estas señales de aviso pueden también ser señales indicativas de otros problemas.
Tus papás o tus otros amigos pueden reconocer las señales de problemas, pero no puedes esperar que ellos hagan un diagnóstico, como yo esperaba que ocurriera.
Una manera eficaz de demostrar nuestra preocupación y afecto es discutir francamente con nuestros amigos el uso y abuso de las bebidas alcohólicas y de las otras drogas.
El primer paso que debemos de dar es el consultar con un médico para estar seguros de que las señales de aviso descubiertas no tengan causas físicas. Esto debe de ser acompañado o seguido por una evaluación comprensiva llevada a cabo por un psiquiatra.
Como ves, es un tema serio éste de las drogas; por eso te voy a decir lo que nos dijeron los especialistas en el colegio para cerrar la plática: “no queremos alarmarlos, pero sus amigos corren serio riesgo de dañar sus vidas”.
Ahora, a ti, como a mí, sólo nos queda ayudarlos si realmente decimos que los queremos.
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
Fuente: Razones para la Alegría Autor: José Luis Martín Descalzo
Si yo tuviera que pedirle a Dios un don, un solo don, un regalo celeste, le pediría, creo que sin dudarlo, que me concediera el supremo arte de la sonrisa. Es lo que más envidio en algunas personas. Es, me parece, la cima de las expresiones humanas.
Hay, ya lo sé, sonrisas mentirosas, irónicas, despectivas y hasta ésas que en el teatro romántico llamaban «risas sardónicas». Son ésas de las que Shakespeare decía en una de sus comedias que «se puede matar con una sonrisa». Pero no es de ellas de las que estoy hablando. Es triste que hasta la sonrisa pueda pudrirse. Pero no vale la pena detenerse a hablar de la podredumbre.
Hablo más bien de las que surgen de un alma iluminada, ésas que son como la crestería de un relámpago en la noche, como lo que sentimos al ver correr a un corzo, como lo que produce en los oídos el correr del agua de una fuente en un bosque solitario, ésas que milagrosamente vemos surgir en el rostro de un niño de ocho meses y que algunos humanos -¡poquísimos!- consiguen conservar a lo largo de toda su vida.
Me parece que esa sonrisa es una de las pocas cosas que Adán y Eva lograron sacar del paraíso cuando les expulsaron y por eso cuando vemos un rostro que sabe sonreír tenemos la impresión de haber retornado por unos segundos al paraíso. Lo dice estupendamente Rosales cuando escribe que «es cierto que te puedes perder en alguna sonrisa como dentro de un bosque y es cierto que, tal vez, puedas vivir años y años sin regresar de una sonrisa». Debe de ser, por ello, muy fácil enamorarse de gentes o personas que posean una buena sonrisa. Y ¡qué afortunados quienes tienen un ser armado en cuyo rostro aparece con frecuencia ese fulgor maravilloso!
Pero la gran pregunta es, me parece, cómo se consigue una sonrisa. ¿Es un puro don del cielo? ¿O se construye como una casa? Yo supongo que una mezcla de las dos cosas, pero con un predominio de la segunda. Una persona hermosa, un rostro limpio y puro tiene ya andado un buen camino para lograr una sonrisa fulgidora. Pero todos conocemos viejitos y viejitas con sonrisas fuera de serie. Tal vez las sonrisas mejores que yo haya conocido jamás las encontré precisamente en rostros de monjas ancianas: la madre Teresa de Calcuta y otras muchas menos conocidas.
Por eso yo diría que una buena sonrisa es más un arte que una herencia. Que es algo que hay que construir, pacientemente, laboriosamente.
¿Con qué? Con equilibrio interior, con paz en el alma, con un amor sin fronteras. La gente que ama mucho sonríe fácilmente. Porque la sonrisa es, ante todo, una gran fidelidad interior a sí mismos. Un amargado jamás sabrá sonreír. Menos un orgulloso. Un arte que hay que practicar terca y constantemente. No haciendo muecas ante un espejo, porque el fruto de ese tipo de ensayos es la máscara y no la sonrisa.
Aprender en la vida, dejando que la alegría interior vaya iluminando todo Cuanto a diario nos ocurre e imponiendo a cada una de nuestras palabras la obligación de no llegar a la boca sin haberse chapuzado antes en la sonrisa, lo mismo que obligamos a los niños a ducharse antes de salir de casa por la mañana.
Esto lo aprendí yo de un viejo profesor mío de oratoria. Un día nos dio la mejor de sus lecciones: fue cuando explicó que si teníamos que decir en un sermón o una conferencia algo desagradable para los oyentes, que no dejáramos de hacerlo, pero que nos obligáramos a nosotros mismos a decir todo lo desagradable sonriendo.
Aquel día aprendí yo algo que me ha sido infinitamente útil: todo puede decirse. No hay verdades prohibidas. Lo que debe estar prohibido es decir la verdad con amargura, con afanes de herir. Cuando una sola de nuestras frases molesta a los oyentes (o lectores) no es porque ellos sean egoístas y no les guste oír la verdad, sino porque nosotros no hemos sabido decirla, porque no hemos tenido el amor suficiente a nuestro público como para pensar siete veces en la manera en la que les diríamos esa agria verdad, tal y como pensamos la manera de decir a un amigo que ha muerto su madre. La receta de poner a todos nuestros cócteles de palabras unas gotitas de humor sonriente suele ser infalible.
Y es que en toda sonrisa hay algo de transparencia de Dios, de la gran paz. Por eso me he atrevido a titular este comentario ha- blando de la sonrisa como de un sacramento. Porque es el signo visible de que nuestra alma está abierta de par en par.
Si tienes alguna consulta utiliza este enlace para escribirle a Tita Díaz Infante de Cardona, asesoría para la formación personal y para la vivencia de la vida espiritual en medio del mundo
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
Lo único que me inquieta es que no saben latín. Ni tampoco son latinos, es decir, no provienen de Italia (en su mayoría). No es latino tampoco el que hable una lengua romance, puesto que en Madagascar hablan francés, y no creo que alguna vez se les haya llamado latinos. Pero eso no significa que no haya latinos negros, como en Jamaica, aunque también hay latinos blancos, como son los argentinos. ¿Entonces se les llama "latinos" a los que viven en Latinoamérica? Al parecer tampoco, en Costa Rica, antes eran gringos. Y los indígenas de nuestras tierras, los que no hayan tenido ningún contacto con otra "raza" (aunque es prácticamente imposible), tampoco son latinos, sino "indios".
Entonces creo que no sé a quién odio...
¿Quién sería tan iluso como para pensar que la "raza" sigue siendo un factor para estratificar al género humano? Sólo alguien que no haya oído la palabra "globalización". Y gracias a ésta, todo el mundo la ha oído. Pero supongo que se necesita alguna prueba de que la "globalización" ha acabado con la "raza". Un ejemplo. Juan es un mexicano, nieto de una mujer de "color" (supongamos que de color oscuro) y de un español de Barcelona. Él es "latino", pero su abuela es "negra", descendiente de africanos, y probablemente de alguna región que fue conquistada por la "raza" de su esposo en el Imperialismo. Y hablando del abuelo, quien es "hispano" (de España), podemos suponer por sus rasgos físicos y la historia de Barcelona, que algún antepasado suyo fue compatriota de los árabes que ocuparon esa región por siglos. Los árabes provienen de Abraham, que era sumerio (hoy diríamos que iraquí).
Si esto lo tomamos al pie de la letra, Juan debería por lo tanto cantar hip hop, ponerse cadenas de oro, usar ropa holgada y hablar "slang". Además de que sería buscado por el FBI por pertenecer a alguna organización para la operación de armas masivas, relacionada con Saddam Hussein. Y si fuera con nuestros vecinos del norte, sería odiado por el gobernador de Florida, por ser "brownie".
Entonces, si la raza es tan relativa y difusa ¿por qué le damos aún tanta importancia? Qué es mejor (o peor) ¿tener ascendencia de los celtas o de los aztecas? La lógica nos dice que no importa, pero el malinchismo y la seudoestética de moda, nos marcan otra pauta a seguir. Güerito es sinónimo de riqueza (aunque el güerito tenga pelo negro). Güerita significa guapa (aunque le haya explotado un cuete en la boca). Y aunque sabemos que ambos significados tienen un alto riesgo de ser generalizaciones, seguimos estereotipando a la gente por su "raza".
Las razas, sigan o no existiendo, no son algo determinante en la condición, personalidad, nivel socioeconómico, belleza o estatus de la persona. Una persona es un individuo de la raza humana por definición. Esto quiere decir que todos somos de la misma raza, sin importar los accidentes particulares de cada quien, que todos como personas, tenemos una dignidad y que esa dignidad tiene que ser respetada por todos. El dividirnos en colores no es válido, porque igual nos podríamos dividir por forma de las cejas o tamaño del pie.
Podemos ser distintos, pero esa distinción es la que nos hace más interesantes. No hay una "raza superior" (lo siento Hitler) pero sí hay, gracias a Dios, distintas razas. Qué aburrido sería el mundo sería si todos creyéramos en lo mismo, nos pareciéramos y viviéramos igual.
La persona es igual de persona que todas las demás, aún cuando difieran con ella en cómo se ven, qué piensan y cómo actúan. Yo soy "latino", pero puedo actuar como anglosajón y pensar como oriental. Aprendamos todo lo que nos puede brindar de bueno y diferente cada "raza". Pluralicemos nuestra vida para hacerla más rica e interesante con toda la variedad de gente, credos y culturas que nos brinda el mundo en que vivimos y, busquemos a través de la globalización, acercarnos y solidarizarnos más y más, con toda la raza humana.
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
Dos hombres se dedicaron un día entero a cortar leña. Uno de ellos trabajo sin detenerse a descansar, y junto una pila de leños bastante grande.
El otro lo hizo durante lapsos de 50 minutos en los que descanso. Al cabo tenia una pila de leños mucho mayor.
¿Cómo pudiste cortar tanta leña? - le pregunto el hombre que trabajo si descansar.
Esta fue la respuesta: Mientras descansaba, afilaba el hacha.
Autor: Thomas Welch
Envió: Fray Fernando Rodríguez, OFM
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>> Las personas que intentan hacer algo y fracasan están definitivamente mejor que los que tratan de no hacer nada y lo consiguen. Anónimo
Artífices de la propia vida
Proyecto de vida
Estilos de vida
Una vida sin disfraces
Artífices de la propia vida
Mientras lees este libro, trata por un momento de tomar distancia sobre ti mismo. ¿Puedes mirarte a ti mismo como si fueras otra persona? ¿Puedes definir, por ejemplo, el estado de ánimo en que te encuentras, tu carácter, tus principales defectos o cualidades?
Piensa ahora en cómo ha trabajado tu mente ante esas preguntas. Su capacidad de hacer lo que acaba de hacer es específicamente humana. Los animales no la poseen. Esa autoconciencia nos permite evaluar y aprender de nuestros propios procesos de pensamiento. Gracias a ella, también podemos crear, reforzar o rechazar nuestros hábitos personales, cambiar nuestro modo de reaccionar ante las cosas, modelar nuestro carácter.
Usar con acierto de este privilegio humano nos permite examinar las claves de nuestra vida.
Conocerse a uno mismo permite convertirse en el artífice de la propia vida, ser fiel a lo mejor de uno mismo, vivir la propia vida más como protagonista y menos como un mero espectador.
Por eso la psicología y la filosofía han tratado con profusión sobre el conocimiento propio, subrayando siempre la dificultad que encierra profundizar en él. Si ya a veces es difícil incluso reconocer la propia voz en una grabación, o la propia figura en una fotografía o un vídeo en el que se nos ve de espaldas, resulta aún más difícil reconocerse a uno mismo en las diversas facetas de la propia personalidad.
El autoconocimiento supone siempre una labor ardua y progresiva. Nunca acabaremos de conocernos del todo, porque el hombre, cuando dirige su mirada hacia sí mismo, tiene que guiarse en gran parte por intuiciones. Se pregunta con frecuencia por su propia identidad, se hace cuestión de sí mismo, se vuelve a su interior en busca de respuestas.
Se trata de reflexionar con hondura. También podemos –o debemos– preguntar, y pedir consejo, pero al final nuestra vida debe ser fruto de nuestras decisiones personales, todo lo contrastadas que se quiera, pero la última palabra la debemos dar nosotros. Y esa última palabra debe ser pensada con la seriedad que se merece.
Proyecto de vida
La vida de todo hombre precisa de un norte, de un itinerario, de un argumento. La vida no puede limitarse a una simple sucesión fragmentaria de días sin dirección y sin sentido. El hombre necesita saber para qué vive. Ha de procurar conocerse cada vez mejor a sí mismo y así encontrar sentido a su vida, proponerse proyectos y metas a las que se siente llamado y que llenarán de contenido su existencia.
Toda persona tiene su propia misión o vocación específica en la vida. Y en esa misión no puede ser reemplazada por nadie, ni su vida puede repetirse.
Para que la vida tenga sentido y merezca la pena ser vivida, es preciso esforzarse por ir eliminando en nosotros los detalles de contradicción o de incoherencia que vayamos detectando, esos obstáculos que nos descaminan del itinerario que nos hemos trazado. Porque si nos falta coherencia, o si con demasiada frecuencia nos proponemos una cosa y luego hacemos otra, es fácil que estén fallando las pautas que conducen nuestra vida.
-—A todos nos gustaría hacer todo lo que nos proponemos, pero luego viene la realidad de la vida, con su rebaja...
Es verdad que nadie logra todo lo que se propone, y que a veces la vida parece tan agitada que no nos da tiempo a pensar qué queremos realmente, o por qué lo queremos, o cómo podemos conseguirlo. Pero hay que pararse a pensar, sin achacar a la complejidad de la vida –como si fuéramos sus víctimas impotentes– lo que muchas veces no es más que una turbia complicidad con la debilidad que hay en nosotros.
Somos cada uno de nosotros los más interesados en averiguar cuál es el grado de complicidad con todo lo inauténtico que hay en nuestra vida. Si apreciamos en nosotros mismos una cierta inconstancia vital, como si anduviéramos por la vida un poco desnortados, sin terminar de tomar las riendas de nuestra existencia, parece claro que esa actitud está comprometiendo seriamente nuestro acierto en el vivir.
Es verdad que las cosas no siempre son sencillas, y que en ocasiones resulta realmente difícil mantenerse fiel al propio proyecto, pues surgen dificultades serias, y el desánimo se hace presente con toda su paralizante fuerza. Pero hay que mantener la confianza en uno mismo, no decir «no puedo», porque no suele ser verdad, porque casi siempre se puede. Además, la dispersión, el excesivo activismo, la frivolidad, la renuncia a aquello que vimos con claridad que debíamos hacer, todo eso, tarde o temprano, puede terminar arruinando nuestra vida.
Por ejemplo, muchas personas consumen su existencia luchando por ganar más dinero, o por gozar de una mayor fama o reconocimiento, o por disfrutar de más poder, y al cabo de unos años descubren que su ansiedad por alcanzar esas metas les ha privado de cosas que importaban realmente mucho más, y que ahora, lamentablemente, han quedado ya fuera de sus posibilidades.
Es la trampa del exceso de actividad, del dejarse absorber por el ajetreo y el torbellino de la vida. Es –como apunta Stephen Covey– el afán de trabajar cada vez más, para trepar más rápido por la escalera del éxito, para descubrir al final que... la escalera estaba apoyada en una pared equivocada.
Si la escalera no está apoyada en la pared correcta, cada peldaño que subimos es un paso más hacia un lugar equivocado.
Si uno quiere construir un chalé, revisa antes con detalle los planos, para asegurar que se adecúa a lo que desea para su familia. Si lo que quiere es lanzar un proyecto empresarial, primero estudia con detalle los mercados, la financiación, los equipos humanos, etc. Si uno quiere educar bien a sus hijos, debe tener claro qué valores busca comunicar cuando trata con ellos día a día. Si queremos dar una charla o una conferencia, primero pensamos qué queremos transmitir a las personas que nos van a escuchar, luego vemos cómo decirlo, y finalmente hacemos un guión suficientemente detallado, o la escribimos por entero. Si vamos a emprender un viaje profesional, estudiamos el recorrido, vemos cómo resolver el alojamiento, y programamos las entrevistas o reuniones que queremos mantener.
Si no hacemos eso mismo con el proyecto de nuestra vida, y no nos paramos a pensar qué buscamos en cada una de sus facetas, entonces iremos por la vida como de oídas, improvisando, y acabaremos asumiendo irreflexivamente los modelos que el azar, la moda o las circunstancias nos presenten. Entonces nos sucederá algo parecido a lo que pasa a quien construye un chalé copiando los planos de otro muy bonito, pero sin haber pensado bien lo que él necesitaba; o a quien crea una empresa aplicando criterios que quizá eran muy válidos, pero para otro tipo de negocios; o al que divaga vaporosamente pronunciando una conferencia, y a los cinco minutos del final advierte que se ha ido por las ramas y no ha logrado transmitir lo que quería decir; o al que sale de viaje sin haber concertado las entrevistas y reuniones, ni hecho las reservas necesarias, y se encuentra con que al final no ha podido cumplir los objetivos que lo motivaron.
Estilos de vida
Antes decíamos que, vistos retrospectivamente, muchos pequeños objetivos que en un momento de nuestra vida nos parecieron importantes y seductores, ahora, pasado el tiempo, los vemos como algo insustancial y de poco valor.
La prueba del tiempo nos ha mostrado con nitidez ese contraste. A lo mejor vemos ahora lo equivocado de aquella obsesión por ganar aquel dinero más... ¿para qué sirvió al final? O aquel otro afán por lograr neciamente ese poco de fama o de notoriedad... ¿en qué ha quedado? O aquella otra tonta pasión por experimentar tal o cual placer, que supuso aquellos atropellos... ¿qué nos aportó?, ¿en qué quedó al final?
Cuando somos engañados y dejamos de lado otros valores seguros para claudicar ante el espejismo del placer, o ante la inercia de la comodidad y el egoísmo, al final siempre acabamos por advertir –si somos sinceros con nosotros mismos– que aquello no nos condujo a nada.
Son estilos de vida que, en sus comienzos, suelen presentarse ante nosotros con gran esplendor, y son enormemente atractivos y seductores. Pero sus consecuencias, los efectos que producen en el interior de las personas, pocas veces se dan luego a conocer con la crudeza que realmente tienen (a las víctimas de un engaño les suele costar admitirlo).
Las personas que centran su vida en el placer o el egoísmo acaban por aburrirse de cada uno de los sucesivos niveles que van alcanzando, pues constantemente piensan en uno mayor y más excitante, en una cima más alta. Y esto es algo que sucede no sólo con los placeres propiamente dichos, sino también con la tendencia a rehuir el esfuerzo.
Cuando el hombre busca siempre el camino de mayor comodidad y menor exigencia, entonces su vida se va erosionando gradualmente.
Sus capacidades se van adormeciendo, su talento no se desarrolla, su espíritu se aletarga y su corazón se siente cada vez más insatisfecho, desencantado por lo fugaces que finalmente resultan sus efímeros logros.
-—De todas formas, la mayoría de la gente procura vivir conforme a unos principios, aunque estén algo difusos. Son pocos los que se plantean formalmente vivir centrados en el placer.
Pero si esos principios son difusos, es fácil que esas personas acaben un poco a merced de los estados de ánimo, acudiendo a arreglos transitorios para las crisis que se presentan en sus vidas, buscando evadirse mediante gratificaciones fugaces que les hagan olvidar un poco que aquello no va bien. Pero cada vez que sube la tensión en sus vidas, todo aquello que no funciona sale a la superficie, y quizá entonces se muestran hipercríticos, malhumorados, pesimistas, ensimismados, y la levedad de sus valores y principios acaba por llevarles, casi inadvertidamente, a una vida muy centrada en la comodidad y el egoísmo.
La realidad de la vida es muchas veces dura y dolorosa, y cualquier esfuerzo nuestro por hacerla más habitable es siempre una aportación importante, para nosotros y para los demás. Cada vez que nos sacudimos la inercia e impulsamos los valores y principios que nos inspiran, contribuimos –vayamos a favor o en contra de la corriente– a nuestra felicidad y a la de los demás. Lo que no podemos es abandonarnos en el regazo cálido y adormecedor de las inercias de la vida y luego quejarnos de su amargura.
Una vida sin disfraces
Todos solemos contemplar con admiración a las personas, familias o instituciones que están basadas en principios sólidos y hacen bien las cosas. Nos admira su fuerza, su prestigio, su madurez. Y nos preguntamos: ¿cómo lo logran?, ¿cómo podría yo aprender a hacerlo así?
Lo malo es que muchas veces buscamos la clave en cuestiones que no pertenecen a la sustancia del problema. A lo mejor queremos un consejo que sea una solución rápida y milagrosa a nuestros problemas, como si fuera todo cuestión de una sencilla cosmética de los valores.
Al calor de ese afán por los remedios rápidos, ha surgido en los últimos años una extensa literatura dedicada a la efectividad personal, que a menudo parece ignorar el proceso natural de esfuerzo y desarrollo que la hacen posible. Es el esquema del «hágase rico en una semana», «aprenda inglés sin esfuerzo», «cómo ganar un montón de amigos», «cómo causar buena impresión», etc. Lo habitual es que esos libros proporcionen una serie de consejos más o menos eficaces para solucionar problemas superficiales, pero suelen dejar de lado las cuestiones de fondo.
Sin embargo, desde los filósofos griegos hasta nuestros días, los autores que han estudiado seriamente la búsqueda de las claves del vivir con acierto, se han centrado básicamente en los esfuerzos que el hombre hace por asumir ciertos principios y valores como la honestidad, la justicia, la generosidad, el esfuerzo, la paciencia, la humildad, la sencillez, la fidelidad, el valor, la prudencia, la lealtad, la veracidad, etc. Y no como una cuestión cosmética, sino profunda, que busca cambiar por dentro a la persona, constituir hábitos y rasgos que conformen con hondura el propio carácter.
Podría compararse a las labores del campo. Sería ridículo olvidarse de sembrar en primavera, querer holgazanear luego durante todo el verano, y pretender al final acudir afanosamente en otoño a recoger la cosecha.
Tampoco se puede pretender cosechar una vida lograda sin haber puesto previamente los medios necesarios.
En las labores del campo, como en la vida del hombre, lo normal es –aunque siempre se está expuesto a incertidumbres–, que al final se cosecha lo que se siembra. Y si no se siembra, si el campo no se trabaja, lo normal es que no se recojan más que malas hierbas.
En la mayoría de las relaciones humanas ocasionales, se puede salir del paso mediante técnicas superficiales que dan resultado a corto plazo. En esas estrategias se centran los autores que antes hemos mencionado. Y ciertamente se puede producir una impresión favorable ante otras personas mediante el encanto y la habilidad personales, o mediante cualquier técnica de persuasión, pero esos rasgos secundarios no tienen ningún valor en relaciones personales prolongadas.
Puedes producir de modo ficticio una buena imagen en un encuentro o un trato más o menos ocasional, pero difícilmente podrás mantener esa imagen en una convivencia de años con tus hijos, tu cónyuge, tus compañeros o tus amigos (o contigo mismo).
Si no hay una integridad personal profunda y un carácter bien formado, tarde o temprano los desafíos de la vida sacan a la superficie los verdaderos motivos.
Hay personas que presentan una imagen exterior de cierta categoría personal, e incluso logran un considerable reconocimiento social de sus supuestos talentos, pero en su vida privada carecen de una verdadera calidad humana. En esos casos, lo normal será que, antes o después, esa mezquindad personal se acabe trasluciendo en su vida social y en todas sus relaciones humanas prolongadas, echando por tierra su efímero triunfo anterior.
Fuente:www.interrogantes.net
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María Goretti: Una adolescente mártir por conservar la castidad
María nace el 16 de octubre de 1890, en Corinaldo (Ancona, Italia), en el seno de una familia pobre de bienes terrenales pero rica en fe y virtudes. Es la tercera de los siete hijos de Luigi Goretti y Assunta Carlini. Al día siguiente de su nacimiento es bautizada y consagrada a la Virgen. Recibirá el sacramento de la Confirmación a los seis años. Después del nacimiento de su cuarto hijo, Luigi Goretti emigra con su familia a las grandes llanuras de los campos romanos, todavía insalubres en aquella época. Se estableció en Ferriere di Conca, al servicio del conde Mazzoleni, donde María no tarda en revelar una inteligencia y una madurez precoces. Es como el ángel de la familia: no hay en ella atisbo de capricho, desobediencia o mentira.
Tras un año de trabajo agotador, Luigi contrae el paludismo y fallece en diez días. Para Assunta y sus hijos empieza un largo calvario. María llora a menudo la muerte de su padre, y aprovecha cualquier ocasión para arrodillarse delante de la verja del cementerio. Quizás su padre se encuentre en el purgatorio, y como ella no dispone de medios para encargar misas por el reposo de su alma, se esfuerza en compensarlo con sus plegarias. Pero no hay que pensar que la muchacha practica la bondad sin esfuerzo, ya que sus sorprendentes progresos son fruto de la oración. Su madre contará que el rosario le resultaba necesario y, de hecho, lo llevaba siempre enrollado alrededor de la muñeca. De la contemplación del crucifijo, María se nutre de un intenso amor a Dios y de un profundo horror por el pecado.
María suspira por el día en que recibirá la Sagrada Eucaristía. Según era costumbre en la época, debía esperar hasta los once años, pero un día le pregunta a su madre: "Mamá, ¿cuándo tomaré la Comunión?. Quiero a Jesús". "¿Cómo vas a tomarla, si no te sabes el catecismo? Además, no sabes leer, ni tenemos dinero para comprarte el vestido, los zapatos y el velo, y no tenemos ni un momento libre." "¡Pues nunca podré tomar la Comunión, mamá! ¡Y yo no puedo estar sin Jesús!" "Y, ¿qué quieres que haga? No puedo dejar que vayas a comulgar como una pequeña ignorante." Finalmente, María encuentra un medio de prepararse con la ayuda de una persona del lugar, y todo el pueblo acude en su ayuda para proporcionarle ropa de comunión. Recibe la Eucaristía el 29 de mayo de 1902.
La recepción de la Eucaristía aumenta su amor por la pureza y la anima a tomar la resolución de conservar esa virtud a toda costa. Un día, tras haber oído un intercambio de frases deshonestas entre un muchacho y una de sus compañeras, le dice con indignación a su madre: "Mamá, ¡qué mal habla esa niña!". "Procura no tomar parte nunca en esas conversaciones". "No quiero ni pensarlo, mamá; antes que hacerlo, preferiría...", y la palabra "morir" queda entre sus labios. Un mes más tarde, la voz de su sangre terminará la frase.
Al entrar al servicio del conde Mazzoleni, Luigi Goretti se había asociado con Giovanni Serenelli y su hijo Alessandro. Las dos familias viven en apartamentos separados, pero la cocina es común. Luigi se arrepintió enseguida de aquella unión con Giovanni Serenelli, persona muy diferente de los suyos, bebedor y carente de discreción en sus palabras. Después de la muerte de Luigi, Assunta y sus hijos habían caído bajo el yugo despótico de los Serenelli. María, que ha comprendido la situación, se esfuerza por apoyar a su madre: -Ánimo, mamá, no tengas miedo, que ya nos hacemos mayores. Basta con que el Señor nos conceda salud. La Providencia nos ayudará. ¡Lucharemos y seguiremos luchando!
Desde la muerte de su marido, Assunta siempre está en el campo y ni siquiera tiene tiempo de ocuparse de la casa, ni de la instrucción religiosa de los más pequeños. María se encarga de todo, en la medida de lo posible. Durante las comidas, no se sienta a la mesa hasta que no ha servido a todos, y para ella sirve las sobras. Su obsequiosidad se extiende igualmente a los Serenelli. Por su parte, Giovanni, cuya esposa había fallecido en el hospital psiquiátrico de Ancona, no se preocupa para nada de su hijo Alessandro, joven robusto de diecinueve años, grosero y vicioso, al que le gusta empapelar su habitación con imágenes obscenas y leer libros indecentes. En su lecho de muerte, Luigi Goretti había presentido el peligro que la compañía de los Serenelli representaba para sus hijos, y había repetido sin cesar a su esposa: -¡Assunta, regresa a Corinaldo! Por desgracia Assunta está endeudada y comprometida por un contrato de arrendamiento.
Al estar en contacto con los Goretti, algunos sentimientos religiosos han hecho mella en Alessandro. A veces se suma al rezo del rosario que realizan en familia, y los días de fiesta asiste a Misa. Incluso se confiesa de vez en cuando. Pero todo ello no impide que haga proposiciones deshonestas a la inocente María, que en un principio no las comprende. Más tarde, al adivinar las intenciones del muchacho, la joven está sobre aviso y rechaza la adulación y las amenazas. Suplica a su madre que no la deje sola en casa, pero no se atreve a explicarle claramente las causas de su pánico, pues Alessandro la ha amenazado: "Si le cuentas algo a tu madre, te mato". Su único recurso es la oración. La víspera de su muerte, María pide de nuevo llorando a su madre que no la deje sola, pero, al no recibir más explicaciones, ésta lo considera un capricho y no concede importancia a aquella súplica.
El 5 de julio, a unos cuarenta metros de la casa, están trillando las habas en la era. Alessandro lleva un carro arrastrado por bueyes. Lo hace girar una y otra vez sobre las habas extendidas en el suelo. Hacia las tres de la tarde, en el momento en que María se encuentra sola en casa, Alessandro dice: "Assunta, ¿quiere hacer el favor de llevar un momento los bueyes por mí?". Sin sospechar nada, la mujer lo hace. María, sentada en el umbral de la cocina, remienda una camisa que Alessandro le ha entregado después de comer, mientras vigila a su hermanita Teresina, que duerme a su lado. "¡María!", grita Alessandro. "¿Qué quieres?". "Quiero que me sigas". "¿Para qué?". "¡Sígueme!". "Si no me dices lo que quieres, no te sigo". Ante semejante resistencia, el muchacho la agarra violentamente del brazo y la arrastra hasta la cocina, atrancando la puerta. La niña grita, pero el ruido no llega hasta el exterior. Al no conseguir que la víctima se someta, Alessandro la amordaza y esgrime un puñal. María se pone a temblar pero no sucumbe. Furioso, el joven intenta con violencia arrancarle la ropa, pero María se deshace de la mordaza y grita: "No hagas eso, que es pecado... Irás al infierno." Poco cuidadoso del juicio de Dios, el desgraciado levanta el arma: "Si no te dejas, te mato". Ante aquella resistencia, la atraviesa a cuchilladas. La niña se pone a gritar: "¡Dios mío! ¡Mamá!", y cae al suelo. Creyéndola muerta, el asesino tira el cuchillo y abre la puerta para huir, pero, al oírla gemir de nuevo, vuelve sobre sus pasos, recoge el arma y la traspasa otra vez de parte a parte; después, sube a encerrarse a su habitación.
María ha recibido catorce heridas graves y se ha desvanecido. Al recobrar el conocimiento, llama al señor Serenelli: "¡Giovanni! Alessandro me ha matado... Venga." Casi al mismo tiempo, despertada por el ruido, Teresina lanza un grito estridente, que su madre oye. Asustada, le dice a su hijo Mariano: "Corre a buscar a María; dile que Teresina la llama". En aquel momento, Giovanni Serenelli sube las escaleras y, al ver el horrible espectáculo que se presenta ante sus ojos, exclama: "¡Assunta, y tú también, Mario, venid!". Mario Cimarelli, un jornalero de la granja, trepa por la escalera a toda prisa. La madre llega también: "¡Mamá!", gime María. "¡Es Alessandro, que quería hacerme daño!". Llaman al médico y a los guardias, que llegan a tiempo para impedir que los vecinos, muy excitados, den muerte a Alessandro en el acto.
Después de un largo y penoso viaje en ambulancia, hacia las ocho de la tarde, llegan al hospital. Los médicos se sorprenden de que la niña todavía no haya sucumbido a sus heridas, pues ha sido alcanzado el pericardio, el corazón, el pulmón izquierdo, el diafragma y el intestino. Al comprobar que no tiene cura, mandan llamar al capellán. María se confiesa con toda lucidez. Después, los médicos le prodigan sus cuidados durante dos horas, sin dormirla. María no se lamenta, y no deja de rezar y de ofrecer sus sufrimientos a la santísima Virgen, Madre de los Dolores. Su madre consigue que le permitan permanecer a la cabecera de la cama. María aún tiene fuerzas para consolarla: "Mamá, querida mamá, ahora estoy bien... ¿Cómo están mis hermanos y hermanas?".
A María la devora la sed: "Mamá, dame una gota de agua". "Mi pobre María, el médico no quiere, porque sería peor para ti". Extrañada, María sigue diciendo: "¿Cómo es posible que no pueda beber ni una gota de agua?". Luego, dirige la mirada sobre Jesús crucificado, que también había dicho ¡Tengo sed!, y se resigna. El capellán del hospital la asiste paternalmente y, en el momento de darle la sagrada Comunión, la interroga: "María, ¿perdonas de todo corazón a tu asesino?". Ella, reprimiendo una instintiva repulsión, le responde: "Sí, lo perdono por el amor de Jesús, y quiero que él también venga conmigo al paraíso. Quiero que esté a mi lado... Que Dios lo perdone, porque yo ya lo he perdonado." En medio de esos sentimientos, los mismos que tuvo Jesucristo en el Calvario, María recibe la Eucaristía y la Extremaunción, serena, tranquila, humilde en el heroísmo de su victoria. El final se acerca. Se le oye decir: "Papá". Finalmente, después de una postrera llamada a María, entra en la gloria inmensa del paraíso. Es el día 6 de julio de 1902, a las tres de la tarde. No había cumplido los doce años.
El juicio de Alessandro tiene lugar tres meses después del drama. Aconsejado por su abogado, confiesa: "Me gustaba. La provoqué dos veces al mal, pero no pude conseguir nada. Despechado, preparé el puñal que debía utilizar". Es condenado a treinta años de trabajos forzados. Aparenta no sentir ningún remordimiento del crimen. A veces se le oye gritar: "¡Anímate, Serenelli, dentro de veintinueve años y seis meses serás un burgués!". Pero María desde el Cielo no lo olvida. Unos años más tarde, monseñor Blandini, obispo de la diócesis donde está la prisión, siente la inspiración de visitar al asesino para encaminarlo al arrepentimiento. "Es muy terco, está usted perdiendo el tiempo, Monseñor", afirma el carcelero. Alessandro recibe al obispo refunfuñando, pero ante el recuerdo de María, de su heroico perdón, de la bondad y de la misericordia infinitas de Dios, se deja alcanzar por la gracia. Después de salir el prelado, llora en la soledad de la celda, ante la estupefacción de los carceleros.
Una noche, María se le aparece en sueños, vestida de blanco en los jardines del paraíso. Trastornado, Alessandro escribe a monseñor Blandino: "Lamento sobre todo el crimen que cometí porque soy consciente de haberle quitado la vida a una pobre niña inocente que, hasta el último momento, quiso salvar su honor, sacrificándose antes que ceder a mi criminal voluntad. Pido perdón a Dios públicamente, ya la pobre familia, por el enorme crimen que cometí. Confío obtener también yo el perdón, como tantos otros en la tierra". Su sincero arrepentimiento y su buena conducta en el penal le devuelven la libertad cuatro años antes de la expiración de la pena. Después, ocupará el puesto de hortelano en un convento de capuchinos, mostrando una conducta ejemplar, y será admitido en la orden tercera de san Francisco. Gracias a su buena disposición, Alessandro es llamado como testigo en el proceso de beatificación de María. Resulta algo muy delicado y penoso para él, pero confiesa: "Debo reparación, y debo hacer todo lo que esté en mi mano para su glorificación. Toda la culpa es mía. Me dejé llevar por la brutal pasión. Ella es una santa, una verdadera mártir. Es una de las primeras en el paraíso, después de lo que tuvo que sufrir por mi causa".
En la Navidad de 1937, se dirige a Corinaldo, lugar donde Assunta Goretti se había retirado con sus hijos. Lo hace simplemente para hacer reparación y pedir perdón a la madre de su víctima. Nada más llegar ante ella, le pregunta llorando. "Assunta, ¿puede perdonarme?". "Si María te perdonó, ¿cómo no voy a perdonarte yo?". El mismo día de Navidad, los habitantes de Corinaldo se ven sorprendidos y emocionados al ver aproximarse a la mesa de la Eucaristía, uno junto a otro, a Alessandro y Assunta.
La fama de María Goretti se extendía cada vez más y fueron apareciendo numerosas muestras de santidad. Después de largos estudios, la Santa Sede la canonizó el 24 de junio de 1950 en una ceremonia que se tuvo que realizar en la Plaza de San Pedro debido a la gran cantidad de asistentes. En la ceremonia de canonización acompañaron a Pío XII la madre, dos hermanas y un hermano de María. Durante esta ceremonia Su Santidad Pío XII exaltó la virtud de la santa y sus estudiosos afirman que por la vida que llevó aún cuando no hubiera sido mártir habría merecido ser declarada santa. Sus restos mortales descansan en el santuario de Nettuno de los pasionistas.
En la homilía pronunciada por el papa Pío XII en la canonización de Santa María Goretti como mártir el 26 de junio de 1959, entresacamos unos párrafos: «De todo el mundo es conocida la lucha con que tuvo que enfrentarse, indefensa, esta virgen; una turbia y ciega tempestad se alzó de pronto contra ella, pretendiendo manchar y violar su angélico candor. (...) Fortalecida por la gracia del cielo, a la que respondió con una voluntad fuerte y generosa, entregó su vida sin perder la gloria de la virginidad.
»En la vida de esta humilde doncella, tal cual la hemos resumido en breves trazos, podemos contemplar un espectáculo no sólo digno del cielo, sino digno también de que lo miren, llenos de admiración y veneración, los hombres de nuestro tiempo. Aprendan los padres y madres de familia cuán importante es el que eduquen a los hijos que Dios les ha dado en la rectitud, la santidad y la fortaleza, en la obediencia a los preceptos de la religión católica, para que, cuando su virtud se halle en peligro, salgan de él victoriosos, íntegros y puros, con la ayuda de la gracia divina. Aprenda la alegre niñez, aprenda la animosa juventud a no abandonarse lamentablemente a los placeres efímeros y vanos, a no ceder ante la seducción del vicio, sino, por el contrario, a luchar con firmeza, por muy arduo y difícil que sea el camino que lleva a la perfección cristiana, perfección a la que todos podemos llegar tarde o temprano con nuestra fuerza de voluntad, ayudada por la gracia de Dios, esforzándonos, trabajando y orando.
»No todos estamos llamados a sufrir el martirio, pero sí estamos todos llamados a la consecución de esta virtud cristiana. Pero esta virtud requiere una fortaleza que, aunque no llegue a igualar el grado cumbre de esta angelical doncella, exige, no obstante, un largo, diligentísimo e ininterrumpido esfuerzo, que no terminará sino con nuestra vida. Por esto, semejante esfuerzo puede equipararse a un lento y continuado martirio, al que nos amonestan aquellas palabras de Jesucristo: El reino de los cielos se abre paso a viva fuerza, y los que pugnan por entrar lo arrebatan.
»Animémonos todos a esta lucha cotidiana, apoyados en la gracia del cielo; sírvanos de estímulo la santa virgen y mártir María Goretti; que ella, desde el trono celestial, donde goza de la felicidad eterna, nos alcance del Redentor divino, con sus oraciones, que todos, cada cual según sus peculiares condiciones, sigamos sus huellas ilustres con generosidad, con sincera voluntad y con auténtico esfuerzo.»
La influencia de María Goretti continúa en nuestros días. El Papa Juan Pablo II la presenta especialmente como modelo para los jóvenes: "Nuestra vocación por la santidad, que es la vocación de todo bautizado, se ve alentada por el ejemplo de esta joven mártir. Miradla sobre todo vosotros los adolescentes, vosotros los jóvenes. Sed capaces, como ella, de defender la pureza del corazón y del cuerpo; esforzaos por luchar contra el mal y el pecado, alimentando vuestra comunión con el Señor mediante la oración, el ejercicio cotidiano de la mortificación y la escrupulosa observancia de los mandamientos" (29.IX.91). La realidad y el poder de la ayuda divina se manifiestan de una manera particularmente tangible en los mártires. Elevándolos al honor de los altares, "la Iglesia ha canonizado su testimonio y declara verdadero su juicio, según el cual el amor implica obligatoriamente el respeto de sus mandamientos, incluso en las circunstancias más graves, y el rechazo de traicionarlos, aunque fuera con la intención de salvar la propia vida" (Veritatis splendor, n. 91). Indudablemente, pocas personas son llamadas a padecer el martirio de la sangre. Sin embargo, ante las múltiples dificultades, que incluso en las circunstancias más ordinarias puede exigir la fidelidad al orden moral, el cristiano, implorando con su oración la gracia de Dios, está llamado a una entrega a veces heroica. Le sostiene la virtud de la fortaleza, que -como enseña san Gregorio Magno- le capacita para amar las dificultades de este mundo a la vista del premio eterno" (id, 93).
Por eso el Papa no teme decir a los jóvenes: "No tengáis miedo de ir contracorriente, de rechazar los ídolos del mundo". y explica: "Mediante el pecado, damos la espalda a Dios, nuestro único bien, y elegimos ponernos del lado de los ídolos que nos conducen a la muerte ya la condenación eterna, al infierno". María Goretti "nos alienta a experimentar la alegría de los pobres que saben renunciar a todo con tal de no perder lo único que es necesario: la amistad de Dios... Queridos jóvenes, escuchad la voz de Cristo que os llama, también a vosotros, al estrecho sendero de la santidad" (29.IX.91).
Santa María Goretti nos recuerda que "el estrecho sendero de la santidad" pasa por la fidelidad a la virtud de la castidad. "Para algunas personas que se hallan en ambientes donde se ofende y se desacredita la castidad -escribe el cardenal López Trujillo-, vivir castamente puede exigir una dura lucha, a veces heroica. De todas formas, con la gracia de Cristo, que se desprende de su amor de Esposo por la Iglesia, todos pueden vivir castamente, incluso si se hallan en circunstancias poco favorables a ello."
"Que la alegre infancia y la ardiente juventud aprendan a no abandonarse desesperadamente a los gozos efímeros y vanos de la voluptuosidad, ni a los placeres de los vicios embriagadores que destruyen la apacible inocencia, engendran sombría tristeza y debilitan más pronto o más tarde las fuerzas del espíritu y del cuerpo", advertía el Papa Pío XII con motivo de la canonización de Santa María Goretti. El Catecismo de la Iglesia católica recuerda lo siguiente: "O el hombre controla sus pasiones y obtiene la paz, o se deja dominar por ellas y se hace desgraciado" (n. 2339).
Para poder crear un clima favorable a la castidad, es importante practicar la modestia y el pudor en la manera de hablar, de actuar y de vestir. Con esas virtudes, la persona es respetada y amada por sí misma, en lugar de ser contemplada y tratada como objeto de placer. Siguiendo el ejemplo de María Goretti, los jóvenes pueden descubrir "el valor de la verdad que libera al hombre de la esclavitud de las realidades materiales", y podrán "descubrir el gusto por la auténtica belleza y por el bien que vence al mal" (Juan Pablo II, id).
Con ocasión del centenario de su muerte, el 30 de junio de 2002, el cardenal Sergio Sebastiani ilustró las virtudes de esta santa: «Confianza en la providencia, amor hacia el prójimo, rechazo de la violencia y respeto de la propia dignidad de mujer, oración y unión con Dios, heroísmo del perdón por amor a Cristo, fe en la vida ultraterrena».
«El martirio de "Marietta" -como era conocida por sus familiares y amigos- es el culmen de un itinerario humano y espiritual que había llegado a la radicalidad evangélica en la cotidianidad de su vida de preadolescente y por esto mantiene todavía hoy actualidad y frescura».
«Estas opciones, como la de entregar la vida a Cristo y perdonar al agresor no se dan por casualidad: la santidad no se improvisa». «La pureza de la niña, su capacidad de perdón y la conversión del asesino son temas de reflexión no sólo para los creyentes, sino también para quien no cree porque ayudan a cultivar una dimensión "elevada" de la vida.»
Para el biógrafo de la santa, el padre Giovanni Alberti, de la Congregación de los Pasionistas, a los que está confiado el Santuario de Nettuno dedicado a María Goretti, la santa es un modelo que hay que «proponer a los adolescentes de hoy porque, enamorada de Cristo, le supo seguir de modo radical». «Sus gestos, sus opciones, su tacto hacia el agresor son los de una niña que ha sabido comportarse como una mujer, pequeña mujer orgullosa de serlo».
El santuario de Nettuno, donde yacen los restos de María Goretti se encuentra entre los más frecuentados por multitudes que aumentan continuamente, y que provienen de todos los continentes. La imagen de la niña rubia con los lirios de la pureza, cuelga de la pared de millones de casas y se guarda en innumerables carteras. Todos los meses, en la revista de los Padres Pasionistas, custodios de la basílica en las costas del Lazio, se dedican páginas y páginas a reseñar las gracias y los prodigios obtenidos por intercesión de esta niña.
En realidad -comenta Vittorio Messori-, aun quedándonos en un plano completamente «laico», ¿hay algo más actual que la defensa desesperada de una niña ante la agresión brutal de un violador? ¿Y acaso hay alguien -sea cual sea su fe o su incredulidad- que hoy, sobre todo, no perciba la nobleza vertiginosa de las últimas palabras de la agonizante: «Decidle a Alessandro que no sólo le perdono, sino que ofrezco mi muerte para que el Señor lo lleve conmigo al Paraíso»? Y entre tantos propósitos de recuperación, tan a menudo frustrados, de quien se ha equivocado, ¿acaso no da qué pensar la vida voluntariamente penitente en la cárcel, durante 27 años del asesino, y finalmente su retiro a un convento capuchino, donde acabó sus días muriendo, por añadidura, en loor de santidad? Aquella misma Iglesia que había elevado a la víctima a la gloria de los altares, acogió con amor de madre también al homicida y lo guió por los senderos humildes del rescate y de la redención. ¿Acaso no hay también aquí, un ejemplo sobre el que reflexionar, para los hijos de culturas y de ideologías despiadadas que no conocen el perdón y levantan muros entre «ellos» y los «otros»?
En los grandes discursos, a menudo tan demagógicos, sobre los excluidos, marginados, pobres, ¿puede considerarse irrelevante que se haya levantado a la veneración del mundo entero a la última entre los últimos, a la hija huérfana de un temporero venido de Corinaldo a morir de malaria en el infierno de los pantanos? Son preguntas que nos parece legítimo plantear a aquellos que no escatiman ironías sobre el culto tributado por la Iglesia a una niña que no había cumplido los doce años y que prefirió morir antes de renunciar a la dignidad que un pobre desgraciado, casi de su edad, en un arrebato sexual, quería arrancarle. Sin olvidar, además, que si María Goretti está en los altares, no ha sido por estrategias o cálculos clericales, sino por la irresistible presión del pueblo. Hay algo de misterio en el instinto que, inmediatamente, impulsó a las multitudes a invocar la ayuda de esta oscura pequeña que, por su parte, respondió a las invocaciones con una auténtica lluvia de gracias.
Cuando el 24 de junio de 1950 Pío XII procedió a su canonización, la Plaza de San Pedro estaba abarrotada de una multitud inmensa que nadie había organizado y que había acudido, festiva, espontáneamente. Y nadie, a no ser el instinto de la fe, conduce hacia el santuario de Nettuno a las grandes masas que concurren allí continuamente. La santidad es «democrática», incluso y sobre todo, aquella que la Iglesia ha reconocido a la pequeña que dio su testimonio bajo el cielo del inmenso pantano.
Fuente:www.interrogantes.net
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
Obedezco a mis padres con prontitud y sin protestar
Introducción del profesor.Anota las ideas principales
Después de leerel siguiente artículo,tendrás que contestar unas preguntas.
CINCO ACTITUDES DE PACO.
La pereza y la comodidad son un obstáculo serio, que se interpone con frecuencia a nuestro empeño por aprovechar bien el tiempo. Además, nos cuesta reconocer los propios fallos. También nos cuesta que nos corrijan personalmente, aunque luego sepamos agradecer la muestra de cariño auténtico que supone esa corrección. Estos defectos, que tenemos todos, se ponen de manifiesto en las situaciones más corrientes de la vida. Vamos a ver cómo reaccionan algunas personas cuando les encargan avisar al fontanero lo antes posible, porque hay un grifo que gotea persistentemente.
‑"|Paco!, ¿quieres avisar al fontanero?"
ÖCuando Paco es perezoso:
‑¡Bueno, ya me tocó¿Por qué no estaría en otro sitio?, Siempre dando trabajitos. Como si uno no tuviera nada que hacer. En fin. Ya lo avisaré:ahora mismo estoy muy concentrado y no puedo. Además, levantarme, buscar el listín telefónico ¡con lo difícil que resulta encontrarlo en casa!... Pasan las horas y Paco pierde en justificarse a si mismo mucho más tiempo que el que emplearía en avisar al técnico. El grifo continúa goteando.
ÖCuando Paco es un comodón:
‑¿Avisar yo al fontanero? ¿Por quién me han tomado en esta casa? Vaya pesadez. No tengo ganas de hacer de recadero ¡Que caramba! Voy a ver si logro que lo haga el pequeño:
‑¡Luis! ¿quieres hacerme un favor? Llama al fontanero esta misma mañana: es que yo me tengo que ir y no puedo hacerlo. Luis, que ya tiene diez años. Dice que sí, pero luego se le olvida v el fontanero continúa sin aparecer.
ÖCuando Paco esta ocupadísimo:
¿Que avise al fontanero? Lo siento. Pero no tengo tiempo. Esta mañana quedé con el equipo de baloncesto para entrenar y a las once tengo clase de inglés, luego de historia, y al salir me voy con Pedro a su casa. Además, en caso de que sobre tiempo he de ir a comprar un libro que necesito para... Su madre le escucha pensando que si, en vez de tanta perorata, se pusiese a llamar le sobraría tiempo para cumplir el encargo y de paso avisar también a la telefónica para que vengan a instalar un supletorio.
ÖCuando Paco presume de hombre de acción:
Bueno. Lo apuntaré en la agenda de imprevistos: columna de cosas pendientes. Fontanero, avisar URGENTE. ¡Vaya, se me acabó la tinta! Aquí la tengo, en el estante de objetos de uso periódico. Son las diez y diez. Hasta las diez y veinticinco tengo que leer el periódico. De diez y veinticinco a once menos cuarto, preparar los libros para el trabajo de literatura. Luego irme a estudiar con Joaquín.. ¡Estupendo! Aquí tengo un hueco: de doce a doce v tres minutos: ¡No! Es la hora de tomar el café. Vaya problema, no voy a poder... ¡Ya está! En vez de consultar con el profesor de arte a las once y cuarenta, consulto a las once y cuarenta y siete. Tengo que tomar nota en la agenda para reflejar esta innovación: apartado de cambios de última hora. Aquí está: Avisar al fontanero. Once y cuarenta.
ÖCuando Paco es un tío con sentido común:
¿Avisar al fontanero? Lo llamo ahora mismo. no sea que se me olvide. Ante todo, buscar el número en la guía. ¿Seguro que no tiene que arreglar otras cosas? ¿Solo el grifo de la cocina?
‑ Buenos días, ¿es el fontanero?... Sí, en el número 27, tercer piso.... ¿Vendrán esta misma mañana?, Muy bien, gracias.
Tres minutos, y Paco ha avisado al fontanero.
Contesta:
ÜEn grupos o individualmente,analiza cada una de las actitudes de Paco: ¿Actúa libre y responsablemente? ¿Por qué?
ÜPiensa en un ejemplo de la vida real,donde se aprecie que la libertad consiste en hacer lo que se debe,no lo que apetece.
El profesor organizará un dialogo con vuestras opiniones.Anota las conclusiones.
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Imprimela en bonito y ponlo en un sitio visible...... te ayudará
LEYES DE MURPHY
Si algo puede salir mal, saldrá mal.
Si algo no puede salir mal, saldrá mal.
Sonríe. Mañana puede ser peor.
Si te encuentras bien, no te preocupes. Se te pasará.
Cuando las cosas vayan bien, algo habrá que haga que vayan mal.
Corolarios:
Cuando parece que ya nada puede ir peor, empeora.
Cuando te parezca que las cosas van mejor, es que se te ha pasado algo por alto.
Cuando se te ocurra la solución ideal, alguien habrá resuelto ya el problema.
No importa la frecuencia con que se demuestre que una mentira es falsa. Siempre habrá cierto porcentaje de gente que crea que es verdad.
Guárdate del día en que no tengasnada que lamentar.
Si explicas algo con tanta claridad que nadie lo pueda malinterpretar, no te preocupes, alguien lo hará.
Si haces algo y estás seguro de que contarás con la aprobación de todo el mundo, a alguien le disgustará.
Los métodos para conseguir más fácilmente el objetivo no suelen funcionar.
Si un experimento funciona, es que algo ha ido mal.
No importa cuál sea el resultado previsto. Siempre habrá alguien impaciente por:
malinterpretarlo;
imitarlo, o
creer que ha sido a causa de su teoría favorita.
En cualquier grupo de datos, la cifra que evidentemente es correcta, sin ninguna necesidad de comprobación, es la errónea.
Corolarios:
Si le pides ayuda a alguien, no sabrás ver el error.
Cualquiera que eche un vistazo, sin que se lo pidas, lo verá inmediatamente.
Si un trabajo se ha atascado, todo lo que hagas para arreglarlo sólo conseguirá empeorarlo.
Cuando una persona emprende una tarea, la intervención inconsciente de otra presencia (animada o inanimada) desbaratará sus planes. Sin embargo, algunas tareas se pueden terminar debido a que esa presencia que interviene también está realizando una tarea y, evidentemente, también está expuesta a que intervengas.
Antes o después, puedes tener la más completa seguridad de que se producirán las circunstancias más desfavorables.
Todo sistema se debe diseñar para que se pueda oponer a las circunstancias más desfavorables.
Siempre es más fácil hacerlo de la forma más difícil.
Los sucesos fortuitos tienden a suceder todos juntos.
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
Les envío una sesión reducida del programa de educacion en valores que hemos elaborado en el colegio. Si algunos de ustedes solo reciben te¡xto plano, sin html, avisenme, para enviar dos versiones
1.- Después de leerel siguiente artículo,tendrás que contestar unas preguntas.
CIEN GAVILLAS DE TRIGO
Dos hermanos poseían unas tierras. Uno estaba casado, y tenia cinco hijos. El otro era soltero. Eran buenas tierras para el trigo. Los dos hermanos trabajaban en el campo: araban, sembraban y cuando las mieses estaban doradas hacían la recolección.
Al terminar la siega, los dos hermanos se repartieron el trigo cosechado, haciendo dos montones de gavillas, cada uno con el mismo número de gavillas: cien.
Pero por la noche, el hermano soltero pensó: es justo que hayamos repartido así el trigo, pero mi hermano está casado y tiene que alimentar a sus hijos, mientras que yo estoy soltero y necesito menos para vivir. Así que decidió ir esa misma noche al campo y pasó veinte gavillas de su montón, al de su hermano.
El casado también pensaba que era un reparto justo, pero por la noche se dijo: mi hermano está solo, pero necesita mucho dinero para pagar los gastos de su casa ya que tiene que pagar a la mujer que le hace la limpieza y le cuesta mucho comer en el restaurante... y además tiene que ahorrar para poder casarse. Yo puedo pasar con menos. Fue también al campo y pasó, de su montón, veinte gavillas al de su hermano.
A la mañana siguiente los dos hermanos se quedaron muy extrañados al ver que sus montones tenían, ni más ni menos, cien gavillas cada uno. Pero no dijeron nada, sino que decidieron repetir la operación la noche siguiente.
Cuando por la noche acudieron al campo, los dos hermanos se sorprendieron el uno al otro en pleno intercambio de gavillas. Y terminaron con un gran abrazo la explicación sobre lo que les llevaba a poner más gavillas en el montón que no les correspondía.
Y es que la caridad, el cariño de verdad, siempre va más allá de lo que es justo: la justicia sin caridad es muy poca cosa. Es preciso pensar en el bien de los demás con olvido de uno mismo.
Contesta
1)¿Ha sido justa la distribución de gavillas entre los dos hermanos?
2)¿Qué les movió a cambiar esa distribución?
3)Señala algunas situaciones de la vida diaria en el colegio en que se pueda vivir la justicia corregida por la caridad.
El profesor organizará un dialogo con vuestras opiniones.Anota las conclusiones.
Para hacer en casa
Piensa si también en casa hay situaciones en que la justicia debe ir acompañada por la caridad.Anota alguna y procura intentarlo durante estas Navidades.
No olvides tratar este objetivo con tus padres y en la conversacióncon tu orientador
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Introducción del profesor.Anota las ideas principales
Aquí tienes algunos ejemplos de conductas poco sinceras y sus soluciones.Rellena tú los cuadros en blanco.
Gonzalo hizo un plan muy bueno y no llamó a su amigo Fernando para invitarle
Fernandose enfada y le guarda rencor.
Lo que debería hacer es preguntar con sinceridad a Gonzalo porqué no le invitó.Por su parte,Gonzalo ha de contestar con la verdad a Fernando y pedirle excusas si fue por olvido o por otra razón por la cual Fernando pueda sentirse dolido.
Así no pasará nada.Pero si Gonzalo miente por miedo o cobardía,pone en peligro la amistad porque falla la sinceridad y por tanto la confianza
Felipe le pidió a Luis unos apuntes que necesitaba,.Aunque Luis ya había aprobado el examen,no se los quiso dejar.
Felipe actuócon poca generosidad. Debe reconocerlo y pedir perdón a Luis.Entre amigos se perdona todo.
Si Felipe no dice nada,Luis debe decirle a la cara,con afecto,que nos se ha comportado bien.Felipe ha de reconocerlo noblemente,pidiendo perdón en lugar de excusarse
Quique se queda jugando en la calle y llega tarde a casa. Le cuenta a su madre que estuvo estudiando en casa de un amigo.
¿Qué debió hacer Quique?
Escribe tú otro ejemplo
Escribe la solución.
El profesor organizará un dialogo con vuestras opiniones.Anota las conclusiones.
Para que pienses un poco aquí tienes un cuestionario sobre sinceridad. Contesta con Sí o No
1
Cuando no he hecho los deberes, ¿digo que los he olvidado?
2
Si encontrara 6 € en clase ¿preguntaría si algún compañero los ha perdido?
3
Cuando prometo callarme un secreto ¿no se lo cuento a nadie?
4
Si un amigo mío hace algo que me parece mal ¿se lo digo, con intención de que se corrija?
5
¿Alguna vez les he dicho a mis padres que me encontraba mal porque no me apetecía ir al colegio?
6
Si le cojo algo a algún compañero y pregunta quién lo tiene ¿digo, enseguida, que he sido yo?
7
Si cojo una golosina a escondidas y preguntan quién ha sido ¿lo reconozco?
8
Cuando hago algo que está mal ¿reconozco mi error?
Las respuestas correctas son:
Sí: 2, 3,4, 6, 8,NO: 1, 5,
Si has obtenido7-8 respuestas correctas, eres bastante sincero. Sí no, tendrías que mejorar en algunas cosas.
Para hacer en casa
Seguro que esta quincena se te presentarán ocasiones para no decir la verdad.¿Porque no intentas actuar con valentía y ser sincero? Puedes hablar con tu orientador y establecer un premio cada vez que lo consigas.
No olvides tratar este objetivo con tus padres y en la conversacióncon tu orientador
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«Es una cosa que ha ido empeorando en casa de día en día desde hace ya tiempo —se lamentaba con amargura una chica de diecisiete años.
»Antes, mi madre tenía más autoridad, pero ahora está como arrinconada y apenas le obedece nadie en nada de lo que dice.
»La casa se ha convertido en una especie de pensión donde la gente sólo aparece para comer, dormir y pedir dinero. Cada uno vive a su aire, es frecuente que lleguemos tarde a casa sin avisar, y es raro el día que no discutimos.
»Mis dos hermanos pequeños han perdido el respeto a mi madre. Le llevan siempre la contraria, y alguna vez, en medio de esos enfados, han llegado a insultarla. Me duele ver cómo la tratan, pero no me atrevo a decirles nada, porque la verdad es que tengo que reconocer que yo a veces también he actuado bastante mal y no estoy en condiciones de echarles en cara nada.
»Mi padre está siempre fuera, desde que cambió de trabajo, y cuando llega a casa no está para nada. Además, como tiene un genio fatal, mi madre prefiere no decirle nada de los disgustos que le damos, y hace bien, porque creo que sería casi peor.
»Ella sufre mucho y soporta todo con una paciencia y una humildad admirables.»
Para aprender de la experiencia y reaccionar mucho antes
Parece claro que es un error consentir esas actitudes a los hijos. Y parece claro también que, estando ya tan consolidadas, no es nada fácil reconducirlas. Tendría que servir este ejemplo como experiencia para plantear bien las cosas desde el principio, porque la actitud de esa madre ni es paciencia ni es humildad, como pensaba su hija. No puede ser virtud dejarse avasallar de esa manera. En la familia, como en todos sitios, hay que empezar por exigir que a uno le traten con respeto, y eso no es orgullo ni vanidad.
Hay veces en que a una persona le toca sufrir un drama familiar muy doloroso, y a lo mejor casi lo único que puede hacer es soportarlo todo pacientemente. Pero lo normal es que todos tengamos que dejar las cosas claras todas las veces que haga falta hasta conseguir que se nos respete.
Quien insulta, sobre todo si es con frecuencia, se descalifica a sí mismo. Y quien lo soporta habitualmente con gesto de víctima puede ser admirable o heroico, pero a veces resulta que es, más bien, simplemente un poco tonto o un poco tonta. Hay que poner la energía precisa para defender los propios derechos, y esto es compatible con la humildad.
Habrá que buscar una solución concreta a cada caso, pero raramente la postura ideal será soportarlo todo y callarse eternamente
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
Carta dirigida por el Papa Juan Pablo II al cardenal Roger Etchegaray con motivo de la publicación de las «Actas del Simposio Internacional "La Inquisición"».
Ciudad del Vaticano, martes, 15 junio 2004 (ZENIT.org).
Al venerado hermano señor cardenal Roger Etchegaray antiguo presidente del Comité para el gran jubileo del año 2000.
1. He recibido con vivo aprecio el volumen que recoge las «Actas» del simposio internacional sobre la Inquisición, organizado en el Vaticano entre los días 29 y 31 de octubre de 1998 por la Comisión histórico-teológica del Comité para el gran jubileo del año 2000.
Este simposio respondía al deseo que expresé en la carta apostólica «Tertio millennio adveniente»: «Es justo que... la Iglesia asuma con una conciencia más viva el pecado de sus hijos recordando todas las circunstancias en las que, a lo largo de la historia, se han alejado del espíritu de Cristo y de su Evangelio, ofreciendo al mundo, en vez del testimonio de una vida inspirada en los valores de la fe, el espectáculo de modos de pensar y actuar que eran verdaderas formas de antitestimonio y de escándalo» (n. 33).
Ante la opinión pública la imagen de la Inquisición representa de alguna forma el símbolo de este antitestimonio y escándalo. ¿En qué medida esta imagen es fiel a la realidad? Antes de pedir perdón es necesario conocer exactamente los hechos y reconocer las carencias ante las exigencias evangélicas en los casos en que sea así. Este es el motivo por el que el Comité pidió la consulta de historiadores, cuya competencia científica es universalmente reconocida.
2. La insustituible contribución de los historiadores constituye, para los teólogos, una invitación a reflexionar sobre las condiciones de vida del Pueblo de Dios en su camino histórico.
Una distinción debe guiar la reflexión crítica de los teólogos: la distinción entre el auténtico «sensus fidei» y la mentalidad dominante en una determinada época, que puede haber influido en su opinión.
Hay que recurrir al «sensus fidei» para encontrar los criterios de un juicio justo sobre el pasado de la vida de la Iglesia.
3. Este discernimiento es posible precisamente porque con el paso del tiempo la Iglesia, guiada por el Espíritu Santo, percibe con conciencia cada vez más viva cuáles son las exigencias de su conformación con el Esposo. De este modo, el Concilio Vaticano II ha querido expresar la «regla de oro» que orienta la defensa de la verdad, tarea que corresponde a la misión del Magisterio: «la verdad no se impone de otra manera sino por la fuerza de la misma verdad, que penetra suave y fuertemente en las almas» (Dignitatis humanae, 1. Se cita esta afirmación en «Tertio millennio adveniente», n. 35).
La institución de la Inquisición ha sido abolida. Como dije a los participantes en el Simposio, los hijos de la Iglesia deben revisar con espíritu arrepentido «la aquiescencia manifestada, especialmente en algunos siglos, con métodos de intolerancia e incluso de violencia en el servicio a la verdad» («Tertio millennio adveniente», n. 35).
Este espíritu de arrepentimiento comporta el firme propósito de buscar en el futuro caminos de testimonio evangélico de la verdad.
4. El 12 de marzo de 2000, con motivo de la celebración litúrgica que caracterizó la Jornada del Perdón, se pidió perdón por los errores cometidos en el servicio a la verdad recurriendo a métodos no evangélicos. La Iglesia debe realizar este servicio imitando a su Señor, manso y humilde de corazón. La oración que dirigí entonces a Dios contiene los motivos de una petición de perdón, que es válida tanto para los dramas ligados a la Inquisición como para las heridas en la memoria que han provocado: «Señor, Dios de todos los hombres, en algunas épocas de la historia los cristianos a veces han transigido con métodos de intolerancia y no han seguido el gran mandamiento del amor, desfigurando así el rostro de la Iglesia, tu Esposa. Ten misericordia de tus hijos pecadores y acepta nuestro propósito de buscar y promover la verdad en la dulzura de la caridad, conscientes de que la verdad sólo se impone con la fuerza de la verdad misma. Por Cristo nuestro Señor».
El bello volumen de las «Actas» del simposio se enmarca en el espíritu de esta petición de perdón. Dando las gracias a todos los participantes, invoco sobre ellos la bendición divina.
Vaticano, 15 de junio de 2004 IOANNES PAULUS II
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En la heterogénea sociedad de hoy, los grupos que de un modo u otro se apartan de lo normal ya no pretenden solo que les dejen vivir en paz. Aspiran a ser considerados como un “estilo de vida”, minoritario pero digno de respeto, una opción vital que responde a una tendencia peculiar tan natural como otras. La configuración como estilo de vida crea el sentido de pertenencia a una comunidad con rasgos propios, con prácticas compartidas y defendidas con orgullo. Solo una fobia podría explicar la descalificación de esta tendencia como trastorno y los intentos de apartar a alguien de esta comunidad.
Como era inevitable, también jóvenes afectadas de anorexia están dispuestas a defender su peculiar inclinación como un “estilo de vida”. Según una reciente noticia, han creado webs para propagar la teoría de que su delgadez no es muestra de un trastorno alimentario sino una opción más. En estas webs comparten fotos de sus ídolos, dietas para adelgazar más, trucos para engañar a padres y médicos que intentan recuperarlas. Y exigen tolerancia para un estilo de vida libremente elegido. Si otros consideran antinatural su delgadez, lo que a ellas les pide su naturaleza y el espejo es comer poco. Ellas se ven gordas, ¿qué les importa a los demás?
Un "estilo" de vida sin futuro
Su discurso no es muy distinto de otros que hoy tienen carta legal y relieve mediático. Pero hay quien sigue empeñado en salvar a las anoréxicas. La ONG “Protégeles”, dedicada a perseguir crímenes contra niños en Internet, y el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, han conseguido cerrar más de treinta de estas páginas españolas, para lo que han contado con el apoyo de los principales proveedores de servicios en Internet. Lo peor, declara a El País (9-VI-2004) Guillermo Cánovas, presidente de esta ONG, es que estas páginas “fomentan el sentido de pertenecer a un grupo”, lo que aumenta su riesgo y dificulta aún más la recuperación de las anoréxicas. Sin embargo, estas webs no son ilegales, y aunque las consultan muchas menores de edad, en otros casos son mayores de 18 años. Pero los que quieren cerrarlas han dictaminado que estas webs no defienden un estilo de vida sino un atentado contra la salud, y están dispuestos a prohibirlas modificando la ley si es preciso. Por esta vez, se ha visto que la invocación de un “estilo de vida” no es suficiente para alentar una tendencia que se aparta peligrosamente de la vida normal.
La poligamia en Francia
Otro “estilo de vida” que sigilosamente se ha abierto camino en Europa a través de la inmigración africana es la poligamia. En Francia los inmigrantes que deseaban ir trayendo a más de una mujer desde su país de origen utilizaban los mecanismos de la reagrupación familiar, que permiten traer al cabo de cierto tiempo al cónyuge y a los hijos. Pero la comprensión multicultural tropezó aquí con un límite: desde las feministas extremas a los defensores del matrimonio hubo coincidencia en que la poligamia atentaba contra la dignidad de la mujer y contra las características esenciales del pacto conyugal. Así que ya en 1993 la ley prohibió la reagrupación familiar de varias esposas, y denegó la renovación del permiso de residencia al jefe de familia polígamo.
Pero aunque la ley no lo reconozca, en Francia hay “tríos de hecho” entre familias inmigrantes (entre diez mil y veinte mil familias, según algunas estimaciones). No debe de ser fácil, pues no es lo mismo ser polígamo en una aldea africana, donde cada esposa puede tener su propia casa, que en un reducido apartamento de un barrio extremo parisino. En cambio, las generosas prestaciones que el Estado francés da a las madres y a sus hijos, sea cual sea su estado civil, pueden ser una buena ayuda para la economía de la familia polígama.
Cuando todo vale
En estos tiempos en que se admiten tan diversas formas familiares y en que se equiparan las uniones de hecho con el matrimonio legal, cabría pensar que también las uniones polígamas tendrían derecho de ciudadanía y acceso a todas las ventajas del matrimonio. Pero no. Una diputada de la mayoría gubernamental, Chantal Brunel, va a presentar una proposición de ley para reforzar la lucha contra la poligamia (Le Monde, 1-VI-2004). Su propuesta es aplicar a los extranjeros que viven con varias esposas las sanciones previstas para el delito de ayuda a la entrada o a la residencia irregular, delito que puede ser penado con cinco años de prisión y una multa de 30.000 euros.
Al mismo tiempo hay que atacar a la poligamia por la bolsa. Por eso se propugna que los extranjeros que vivan en poligamia queden excluidos de las prestaciones familiares. En definitiva, se trata de enviar una señal inequívoca de que se ha acabado toda tolerancia en este asunto y que hay que aplicar la ley de la manera más firme.
Esperemos que no salga un alcalde dispuesto a escenificar un matrimonio polígamo con el fin de hacer evolucionar la ley y reconocer lo que de hecho se da. Pero así como hay quien defiende que en el matrimonio ya no importa el género, habrá otros que mantendrán que tampoco importa el número. A fin de cuentas, la poligamia puede invocar una tradición más arraigada que otras nuevas formas familiares
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¡POR LOS PELOS! PERO VICTORIA La historia se repite, pero el amor de Dios puede más que todas nuestras miserias, y siempre hay alguien dispuesto a ser instrumento de su Misericordia para hacernos llegar Su ayuda. Prueba de ello es el siguiente relato, que basado en un hecho real, trascribo con el beneplácito de la protagonista, una amiga mía europea. Ella, al enterarse de que también en España habían aprobado la comercialización de la píldora del día después, pensó que su historia nos podría ayudar:
Quiero relatar hoy una pincelada de mi vida. Sólo busco una cosa: llegar al corazón de alguien que, como yo un día, se sienta ahora angustiada ante esta tremenda disyuntiva: El desordenado afán de quedar bien, el miedo a perder la fama, la afición a decir mentiras. En definitiva, el cinismo y la hipocresía, frente a conciencia, sencillez, humildad, responsabilidad, respeto a la vida y respeto a la verdad. Cuando alguien se decide a escribir —al menos así lo pienso yo— es porque algo bueno tiene que contar. Porque al hacerlo piensa que ese retazo de su vida, ese algo tan suyo, puede ayudar a los demás. Lo que yo voy a escribir no es algo fantástico, no, no lo es. Es una parte de mi vida que fue vulgar, pero que pudo ser algo peor de no haber intervenido la gracia que Dios, infinitamente bueno, derramó sobre mí, sin yo nunca pensar en merecerlo. Quiero también así poder agradecer al Señor, de alguna manera, lo que hizo por mí y continúa haciendo... Deseo reparar el daño que hice y darle las gracias por haberme frenado a tiempo. Tengo 31 años, recién cumplidos, trabajo en una empresa de construcción como delineante, soy soltera y tengo una hija de seis meses. Nací en una familia católica, de las de verdad. Desde pequeña aprendí, porque me lo enseñaron, todo el profundo sentido de la religión llevada a la vida cotidiana: el estudio, el trabajo, las amistades, la familia... Me enseñaron a valorar el tiempo, a rezar... Desde que conocí el sentido de la palabra lucha, para un católico consciente, conocí paralelamente la palabra derrota. Aunque mi afán de quedar bien, mi ansia de ser valorada, me impedía aceptar la derrota. Así que, enseguida emprendí el vertiginoso camino de la trampa y de la mentira. Y me aficioné a escapar en el último minuto, y siempre "por los pelos", de las situaciones comprometidas, en las que yo solita me metía. Era muy perezosa —para lo que me aburría—, con una imaginación y unos sentidos sueltos y con una sensibilidad muy acusada. Buscaba una sensación de plenitud que no encontraba donde la buscaba. El resultado era deprimente: sensación de continuo fracaso, de ridículo, de derrota. Sensación que se acentuaba en la medida que ponía más pasión en conseguir lo que más me apetecía: mi propia estima.
En el colegio conseguí una aceptable reputación, pues al final si te haces la simpática, y no armas demasiados líos, lo único que queda son las notas. Y yo las tenía bastante buenas. No pienso que sea dueña de unas dotes deslumbrantes, pero sí que tengo la cualidad de saber sacarle partido a lo que tengo. Estudiaba mucho, pero sin orden ni constancia. Lo mío era el último momento, el "por los pelos", y el haber comprendido a tiempo que en muchas ocasiones puedes vivir de las rentas de haber sido bien etiquetada. Soñaba con ser la mejor arquitecto del mundo pero, cuando empecé la carrera, no dedicaba ni dos horas diarias al estudio. Gastaba el tiempo en dar rienda suelta a mi gran imaginación, que me exigía dibujar casas exóticas para famosos. Así que, después de aburrirme yo y luego mis padres con mis cosechas de calabazas, me conformé con hacer un curso por correspondencia de delineante. Estos cursos tenían la ventaja para mí de funcionar a mi aire, lo que me encantaba; pues me hacía sentirme más libre. Aunque había que entregar trabajos, poco a poco, y casi siempre "por los pelos", fui superando las pruebas. Con lo que me convertí en una flamante profesional. Con estos detalles queda bien dibujado mi carácter blando, blando, blando. Me disculpaba a mí misma diciendo: «A mí lo que me va es la práctica, pero eso de la teoría... », y así me fue. Porque ahora comprendo, ahora veo muy claro lo difícil que resulta lograr una buena práctica sin el fundamento de una excelente teoría. Pues bien, yo no era mala. Ni robé, ni maté, pero era algo peor, era tibia. Ni sí, ni no. Ni frío ni caliente. Si algún domingo estaba con los amigos y me lo estaba pasando muy bien con los piropos de fulanito, y ya eran las ocho... y era la última Misa..., al principio sin previo aviso, salía corriendo y llegaba "por los pelos", pero había cumplido..., luego —como eso no era vida—, la satisfacción del deber cumplido empezó a cansarme... y comencé a pensar de otro modo: la verdad, ¡por un domingo sin Misa!... Y aquella otra vez con otro amigo... sólo fue un beso... total... Mi vida era siempre una huida hacia delante. Todo se resolvía en que no me pillen, en tener siempre preparada una buena coartada. Si un día tenía un buen motivo, otro día era otra razón; siempre las había. La cochina soberbia me llevó a la ceguera. Necesitaba ser estimada, llamar la atención. No estaba hecha para ser una chica buena, de las del montón. Me espantaba convertirme en una marujona cargada de niños y siempre sumisa a su maridito, con el único consuelo de ir diciendo por ahí que "en mi casa mando yo". Lo de pasar oculta, seguro que no se había escrito por mí. Si no podía ser una gran mujer, terminaría siendo... Sí, sentía orgullo de ser apetecida y poder acostarme con quien me diera la gana, como si por eso fuera más mujer, con más puntos que las demás y fuera más cotizada, más admirada.
Aunque creí que dominaba mis sentimientos y que estas aventuras no dejaban huella en mi corazón, un día me enamoré... Yo sabía que aquel hombre no me convenía. Y como ya tenía «motu proprio» mis malas inclinaciones, aquello fue como atarme una gran bola de hierro a la muñeca y tirarme al mar. Mi acompañante de aventuras, la soberbia, se encargó de poner un decorado adecuado. Y, por arte de magia, mi nueva situación dejó de parecerme algo horroroso. Pensaba que más valía estar mal acompañada que quedarme sola. La venda del orgullo me tapó los ojos y quedé ciega. Estaba convencida de que en mi familia nadie me podría comprender; eran de otra época. Lo que son las cosas: la imaginación me convirtió en la persona valiente y coherente, y atribuyó a mis conocidos el papel de hipócritas y cobardes. ¡Qué sabían ellos de mi vida!, ni remotamente se lo imaginaban. Nada contaba para mí. Cuando se empieza a rodar cuesta abajo, es dificilísimo parar. Ya, ni se ve, ni se oye, ni se entiende absolutamente nada que no sea otra cosa que el yo: lo que yo quiero, lo que yo no quiero, mi vida es sólo mía... En mi familia no faltaban los problemas (y por cierto que los había, y los hay), pero ¡a mi qué me importaban! Yo hacía lo que me daba la gana, ¿por qué esos problemas tenían que estropear mis planes, mis diversiones? Siempre les contestaba: ¿por qué no me dejáis en paz? Ya es hora de que disfrute de la vida, y no pienso amargarme la vida porque en casa haya problemas, ¡faltaría más! Como tenía independencia económica estaba plenamente convencida de que no debía nada a nadie; a ver, ¿a quién? A pesar de ser experta en todo tipo de trampas, la pasión y la curiosidad me hicieron cometer un gravísimo error. Yo, que era tan crítica con mi familia, me había convertido en una crédula. A pesar de que tanta gente empezó a rasgarse las vestiduras con la comercialización de "la píldora del día después", a mí el invento me cautivó. Lo vi super seguro. Como mis pasiones me habían convertido en una miedosa, pensé que era mi solución... Una cita con él me cogió sin recursos. Me tranquilicé al recordar que, si había lío, siempre me quedaba la opción de la nueva píldora, que podría adquirir sin dificultad en una farmacia, pues tenía contactos y me había conseguido varias recetas, que siempre llevaba conmigo... Cuando desperté, él se había marchado al trabajo. Con horror descubrí que había cambiado de bolso y que no tenía allí las recetas. Me arreglé, desayuné y pedí un taxi. Ya en casa, con los nervios a flor de piel, empecé a buscar las recetas, pero no di con ellas. Pensé en las horas que me quedaban. Decidí serenarme. Me fui al trabajo y "por los pelos", aunque tarde, llegué antes que mi jefe. El ahorrarme una nueva bronca me animó. Pensé que tenía encarrilada la situación.
Me inventé una excusa para salir a la calle y fui a buscarle a su trabajo. Cuando por fin le tuve delante, el miedo y los nervios me atragantaban las palabras... Él le quitó importancia a todo. Me dijo que le esperase un momento, que tenía a mano un amigo que podría ayudarnos. A los veinte minutos apareció con una nueva receta. Miré el reloj. ¡Las nueve de la noche! Sin despedirme, salí corriendo en busca de una farmacia. Al mostrar la receta y al ver mis nervios me atendieron sin hacer preguntas. Aunque me fastidió interpretar en el gesto del mancebo un cierto rictus de lástima hacia mí. Mientras salía de nuevo corriendo hacia casa se me escapó un ¡Malditos! Mientras pensaba: siempre aprovechándose de las pobres e indefensas mujeres. Tomé la píldora... Y leí el prospecto tantas veces que me lo aprendí de memoria. No quería cometer ningún error fatal y quedar a los ojos de los demás, sobre todo de las demás, como una tonta. Aunque lo hice todo bien, el caso es que me tocó la excepción y quedé embarazada, ¡¡yo!!, a los 29 años y sin ninguna posibilidad de rehacer mi vida con él. Él me aconsejó abortar. Sí, eso era lo más fácil, eso era lo que debía hacer. Pero no sólo él; también otras personas, que entonces consideraba amigas, me animaron a dar ese paso. Para convencerme, para que no «sufriera», me hablaban de la perfección de la técnica. «Tu familia es muy conocida, muy considerada aquí; no puedes darles ese disgusto», me decían. Y continuaban: «Debes evitar el escándalo porque se te tiene por una "buena niña". ¿Te das cuenta de que la vas a montar?». Cuando todo acabe, te alegrarás, total, nadie se entera, es cosa de poco y se acabó. Intuí que alguien debía seguir rezando por mí, no sé con qué fundamento ni esperanza de lograr mi conversión. Al pensarlo, primero me sentí ofendida; luego, avergonzada de mi desnudez. Era como si alguien me conociese mejor que yo a mí misma y, que, sin haberme pedido permiso, se hubiera metido en mi vida. El caso es que, gracias a esa persona, el Señor me agarró fuerte de la mano. Aquella criatura, que ya estaba en mí, empezó a hacerme feliz desde sus primeros días de vida. Repuesta del susto, por fin, me decidí a contactar con una amiga, una verdadera amiga que me aconsejó bien. No, yo no podía, no quería matar, no mataría, no. Decidí hablar con el sacerdote que conocí durante el curso de acceso a la Universidad. Aunque era demasiado duro a veces, el recuerdo de su claridad me atraían. Además al recordar, no sé por qué, cómo tantas veces nos había sorprendido con su inocencia y su ternura, resolví que era el único hombre que conocía distinto a los demás. El único que me podía ayudar. Pregunté por él a mi amiga. Me dijo que le habían trasladado... Pero como, entre mis talentos está la tozudez... Y una vez decidida a una cosa, no había quien me venciese fácilmente... El caso es que di con él. La verdad es que la cosa empezó mal. Al buen hombre no se le ocurrió otra cosa que recibirme preguntándome por qué había tardado tanto en volver... Después de lo que me costó encontrarlo, no tenía fuerzas para pelearme; además había decidido cambiar de táctica e intentar abandonar mi orgullo. Tras un minuto de silencio, que a mí se me hizo eterno y que mi sacerdote sufrió sin más, le respondí que había tardado tanto porque el orgullo es muy mal compañero de viaje. Una vez superado el primer momento, todo fue más fácil. También gracias a él, lo reconozco. Puse mi alma en paz y le pedí a Dios la fortaleza que a mí me faltaba para hablar con mis padres y contarles la verdad. Así lo hice. Sufrí, sufrí mucho. Mentiría si dijese que todo fue un milagroso valle de rosas. Lloré, lloré muchos días y muchas noches, pero puedo asegurar que mis lágrimas no eran amargas porque eran lágrimas de arrepentimiento. ¡Perdón!, ¡perdón, Dios mío! Por cada minuto, por cada segundo de mi vida pasada; de todo corazón, ¡perdón, Señor! Y nació mi hija, y al bautizarla le llamé VICTORIA. Hoy Mariví es lo mejor del mundo que puede haberme dado Dios. Mis padres están «dichosos» con la nieta. Mis tres hermanos varones, más si cabe; y mi hermana monja, que la conoce por foto, ¡cómo la quiere! Quizá más que nadie, por ser la de la familia que está más cerca de Dios. Y yo... no sé cómo expresar lo que ahora siento. ¡Dios mío si llego a matarla! Mariví se salvó "por los pelos", y "por los pelos" mi aparente gran fracaso se convirtió en mi mayor VICTORIA. Sin comentarios, pero contenta, muy contenta, con la victoria de mi amiga...
Por gentileza de Presen
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>> Nunca están cerradas todas las puertas mientras estemos vivos. José Luis Martín Descalzo
Fuente:www.interrognates.net
La sordera de Dios
«Me siento engañada. Me habían dicho que Dios era bueno y protegía y amaba a los buenos, que la oración era omnipotente, que Dios concedía todo lo que se le pedía.
»¿Por qué Dios se ha vuelto sordo a lo que le pido? ¿Por qué no me escucha? ¿Por qué permite que esté sufriendo tanto?
»Empiezo a pensar que detrás de ese nombre, Dios, no hay nada. Que es todo una gigantesca fábula. Que me han engañado como a una tonta desde que nací».
Esta queja, amarga y crispada, de una mujer afligida por una serie de desgracias, corresponde a un tipo de quejas de las más antiguas que se escuchan contra Dios.
Y al hecho de ser actitudes muy poco apropiadas para la oración, se une el hecho de que, en muchos casos, lamentablemente, son las primeras palabras que esa persona dirige hacia Dios en mucho tiempo. Y si no reciben rápidamente un consuelo a su medida, tacharán a Dios de ser sordo a sus peticiones. Son ese tipo de personas –decía Martín Descalzo– que tienen a Dios como un aviador su paracaídas: para los casos de emergencia, pero esperando no tener que usarlo jamás.
Visión utilitarista de Dios
Al parecer, su dios era algo que servía para hacerla feliz a ella, y no ella alguien destinada a servir a Dios. Su dios era bueno en la medida que le concedía lo que ella deseaba, pero dejaba de ser bueno cuando le hacía marchar por un camino más costoso o difícil.
Con la oración, nos dirigimos a Dios y le expresamos nuestras inquietudes y preocupaciones. Es cierto que con la oración Dios nos concede lo que le pedimos, pero solo cuando eso que pedimos sea lo que realmente necesitamos. No tendría sentido que nos concediera cosas que no nos convienen, y el hombre no siempre acierta a saber qué es realmente mejor para él. La buena oración no es la que logra que Dios quiera lo que yo quiero, sino la que logra que yo llegue a querer lo que quiere Dios.
Tratar a Dios como a un fontanero, del que solo nos acordamos cuando los grifos marchan mal, denotaría una visión utilitarista de Dios. Amar a Dios porque nos resulta rentable es confundir a Dios con un buen negocio, una instrumentalización egoísta de Dios. Un dolor, por grande que sea, puede ser el momento verdadero en que tenemos que demostrar si amamos a Dios o nos limitamos a utilizarlo.
Es verdad que el sufrimiento es a veces difícil de aceptar y de entender. Pero nuestros sufrimientos –ha escrito la Madre Teresa– son como caricias bondadosas de Dios, llamándonos para que nos volvamos a Él, y para hacernos reconocer que no somos nosotros los que controlamos nuestras vidas, sino que es Dios quien tiene el control, y podemos confiar plenamente en Él.
Son muchos los males que afligen al mundo y a nuestra propia vida, pero eso no debe llevarnos al pesimismo, sino a la lucha por la victoria del bien. Y esta lucha por la victoria del bien en el hombre y en el mundo nos recuerda la necesidad de rezar.
La oración... ¿no es hablar solo?
Una profesora explica a sus alumnos de nueve años un ejercicio práctico.
Un grupo debe sembrar unas semillas en dos macetas y ponerlas junto a la ventana del aula.
Luego, ese mismo grupo se encargará de regar todos los días el primero de esos dos tiestos. El resto de los alumnos se dedicará a rezar para que germine lo que han sembrado en el segundo, pero sin echar una sola gota de agua.
El resultado en las mentes de los chicos es fácil de imaginar: el aplastante peso de la realidad les hace ver que rezar es una gran ingenuidad, puesto que de la primera maceta pronto brotó una hermosa planta, y en cambio de la segunda la oración no consiguió absolutamente nada.
He recordado esta anécdota, que sucedió realmente, porque a veces nos hacemos una idea de la oración casi tan extraña como la que aquella profesora quería inculcar en sus alumnos.
La fe y la esperanza cristianas no son ese balido paciente de ovejas cobardes con que algunos parecen identificarlo:
* El que reza no puede pretender que Dios haga el trabajo que le corresponde hacer a él. * La oración no es una simple espera de que alguien venga a resolver lo que nosotros hemos de resolver. * Ni es la aceptación cansina de errores o injusticias que estaría en nuestra mano atajar. * Tampoco es un vano y supersticioso intento de obtener un poder oculto sobre los bienes de este mundo.
Rezar no es una especie de diálogo de un maníaco con su sombra. La oración es algo muy distinto, y millones de seres humanos han encontrado en ella a lo largo de los siglos, no solo consuelo, sino una luz y una fortaleza grandes.
No son pocos los que desdeñan o incluso se pitorrean ante la misma idea de la oración. Hablan con sarcasmo de todo lo que suponga rezar a Dios para que se resuelva un problema social o se abrevie cualquier desgracia o maldad humana. Los que se burlan de todo eso –señala Juan Manuel de Prada– son los mismos que luego solucionan el mundo cada día, ensartando rutinarias condenas o repitiendo cansinas obviedades. ¿Acaso son más eficaces esas manifestaciones de protesta o sus expresiones archisabidas de lamento? Si nos burlamos de la palabra musitada en soledad, si encontramos irrisorio el coloquio con Dios, en el que el hombre emplea todas sus potencias intelectuales (la imaginación y la memoria, la inteligencia y la voluntad), a las que suma el fervoroso deseo, ¿no deberíamos también carcajearnos de cualquier otra reacción pacífica?
¿Por qué ese regodeo de algunos en negar y pisotear la posibilidad del misterio? Un rezo no va a imponer nuestros anhelos a la realidad, pero puede que, al conjuro de esas palabras, nuestra pobre naturaleza humana, desvalida y apabullada, ascienda sobre el barro de sus debilidades y halle una luz que le infunda fortaleza y convicciones. Esas palabras que pujan por encontrar un interlocutor sobrenatural no son ridículas, ni estériles, ni pazguatas; son la expresión de hombres que se resisten a desfallecer y claman justicia y enarbolan la voz, como un incienso votivo, para contrarrestar la fuerza de la maldad.
—Pero muchos dicen que han intentado hablar con Dios y no oyen ninguna respuesta..., que no escuchan nada en la oración, que es algo inútil.
Nadie profano en la música consideraría inútil un piano por el simple hecho de haber obtenido una penosa melodía al teclearlo al azar. El problema no es que la oración sea inútil, sino que hay que aprender a hacer oración. Y en la oración no escucharemos ninguna respuesta con voz de ultratumba que nos hable solemnemente. La oración no es cosa de fantasías. La respuesta se escucha con el corazón.
Es en el silencio del corazón donde habla Dios. Dios es amigo de ese silencio. Y necesitamos escuchar a Dios, porque lo que importa no es lo que nosotros le decimos, sino sobre todo lo que Él nos hace ver.
Dios no habla demasiado alto, pero nos habla una y otra vez a través de todo lo que nos sucede. Oírle depende de que, como receptores, logremos estar en buena sintonía con el emisor, que es Dios, y sepamos vencer las muchas interferencias que a veces produce nuestro propio estilo de vida. Así escucharemos lo que nos pide, o lo que nos reprocha, y caeremos en la cuenta de lo que espera de nosotros.
Algunos pensarán que orar es cosa de sugestión. Sin embargo, quienes verdaderamente tratan con cercanía y profundidad a Dios mediante la oración son más reflexivos, más ponderados, más certeros en sus juicios, con una humanidad más sensible.
—¿Y con tanto rezar, no corren peligro de alejarse un poco de la realidad?
El silencio interior –el que Dios realmente bendice– no aísla jamás a las personas de los otros seres. Al contrario, les hace comprenderlos mejor, entrar más en su interior. La verdadera oración otorga al hombre una madurez, un equilibrio de alma y unos modos sensatos y profundos de entender la vida propia y la de los demás.
La oración enriquece enormemente a cualquier persona que la practique. Buscar unos minutos al día de pausa cordial para el encuentro con Dios en el fondo del alma, elevándose un poco por encima del trajín y el ruido de nuestras actividades cotidianas, dejando por un rato esas preocupaciones que agobian (o precisamente tratando de ellas en la presencia de Dios); y tomar, por ejemplo, el Evangelio, o cualquier libro que nos ayude a elevar nuestro pensamiento hacia Él; y leer una frase, unas pocas líneas, y dejarlas calar dentro de sí, como la lluvia cae sobre la tierra. Eso, aunque solo sea unos pocos minutos, pero cada día, a la vuelta de poco tiempo produce un sorprendente enriquecimiento interior.
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
Todo discípulo es un creyente, pero no todo creyente es un discípulo. El creyente suele esperar panes y peces; el discípulo es un pescador. El creyente lucha por crecer; el discípulo por reproducirse. El creyente se gana; el discípulo se hace. El creyente gusta del halago; el discípulo del sacrificio vivo. El creyente entrega parte de sus ganancias; el discípulo entrega parte de su vida. El creyente puede caer en la rutina; el discípulo es revolucionario. El creyente busca que le animen; el discípulo procura animar. El creyente espera que le asignen tarea; el discípulo es solícito en asumir responsabilidades. El creyente murmura y reclama; el discípulo obedece y se niega a si mismo. El creyente suele ser condicionado por las circunstancias; el discípulo aprovecha las circunstancias para ejercer su fe. El creyente reclama que le visiten; el discípulo visita. El creyente busca en la Palabra promesas para su vida; el discípulo busca vida para cumplir las promesas de la Palabra. El creyente es yo; el discípulo es ellos. El creyente se sienta para adorar; el discípulo Le anda adorando. El creyente pertenece a una institución; el discípulo es una institución él mismo. El creyente vale para sumar; el discípulo para multiplicar. Los creyentes esperan milagros; los discípulos obran milagros. El creyente es un ahorro; el discípulos una inversión. Los creyentes destacan llenando el templo; los discípulos se hacen para conquistar el mundo. Los creyentes suelen ser fuertes como soldados acuartelados; los discípulos son soldados invasores. El creyente cuida de las estacas de su tienda; el discípulo ensancha el sitio de su cabaña. El creyente hace hábito; el discípulo rompe los moldes. El creyente sueña con la iglesia ideal; el discípulo se entrega para lograr la iglesia real. La meta del creyente es ganar el cielo; la meta del discípulo es ganar almas para el cielo. El creyente necesita de campañas para animarse; el discípulo vive en campaña porque está animado. El creyente espera un avivamiento; el discípulo es parte de él. El creyente agoniza sin morir; el discípulo muere y resucita para dar vida.
Al creyente se le promete una almohada; al discípulo una cruz. El creyente es socio; el discípulo es siervo. El creyente se enreda con la cizaña; el discípulo supera las escaramuzas del diablo y no se deja confundir. El creyente es espiga; el discípulo es grano lleno en la espiga. El creyente es "ojalá"; el discípulo es "Heme aquí." El creyente, quizá predica el Evangelio; el discípulo hace discípulos. El creyente espera recompensa para dar; el discípulo es recompensado cuando da.
El creyente es pastoreado como oveja; el discípulo apacienta los corderos. El creyente recibió la salvación por la cruz de Cristo; el discípulo toma su cruz cada día y sigue a Cristo. El creyente espera que oren por él; el discípulo ora por los demás. El creyente no se trata con miembros de las diferentes denominaciones; el discípulo se hace como los demás para ganar a algunos de ellos para Dios. El creyente busca consejos de los demás para tomar una decisión; el discípulo ora a Dios, lee la Palabra y en fe toma una decisión. El creyente espera que el mundo se perfeccione; el discípulo sabe que este no es el Reino de Dios y espera su venida.
Yo ¿Todavía soy creyente?, que espero, ¿en que me afano? ¡Debo de ser sincero conmigo mismo! y pasar de creyente a.... Discípulo.
Envió: Juan José González Parada, Pbro
Fuente: www.aportaciones.org
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Charles de Foucauld había nacido en Estrasburgo, Francia, el 15 de septiembre de 1858. A los 6 años había quedado huérfano de los dos padres. Su vida se desarrolló en medio de un ambiente no fácil, y pronto la fe quedó ofuscada entre sus sueños de juventud y su carácter inquieto y aventurero.
Se alistó en el ejército en 1876. Dejó luego la vida militar para participar en una expedición en Marruecos en 1882. Gracias a los buenos resultados de la expedición recibió una medalla de oro.
Pero su corazón seguía insatisfecho. Iba a las iglesias y rezaba con palabras sencillas y sinceras: “Dios mío, si existes, haz que te conozca”.
Con la ayuda de un sacerdote emprendió el camino espiritual que le llevaría a Dios. Su conversión fue profunda y sincera: “Tan pronto como creí que había un Dios, me di cuenta de que no podía hacer otra cosa que vivir sólo para Él”.
Después de visitar, como peregrino, la Tierra Santa, ingresó en la Trapa, en un monasterio francés. Se dirigió posteriormente a Siria, y después a Nazaret, donde trabajó durante 3 años como jardinero de un monasterio de clarisas. Quería vivir la máxima pobreza, el máximo abandono, la sencillez absoluta, la obediencia sin límites.
Dios le iba guiando, poco a poco, hacia una misión nada fácil: testimoniar a Cristo entre los más alejados y abandonados. Aceptó la vocación al sacerdocio, y fue ordenado en Francia el 9 de julio de 1901.
La voz del norte de África resonaba en su corazón. Partió hacia las inmensas soledades del desierto del Sahara. Primero se instaló en Beni-Abbés (en el sur de Argelia). Luego, en 1905, fija su morada en Tamanrasset (también en la actual Argelia) para vivir entre las tribus de los Tuareg.
Un sacerdote francés perdido en el desierto, en la inmensidad de las dunas y los oasis, entre pueblos que no conocían a Cristo. ¿Qué había en el corazón de Charles de Foucauld? Podemos atisbar su vida interior a través de los numerosos escritos, cartas y notas personales que nos ha dejado.
En las resoluciones que formula después de un retiro espiritual el año 1902, en Beni-Abbés, podemos leer: “Ver sin cesar a Jesús en mí, haciendo en mí su morada con su Padre... La obediencia es la medida del amor; sed de una obediencia perfecta para tener una obediencia asimismo perfecta... Continuar en mí la vida de Jesús: pensar sus pensamientos, decir sus palabras, hacer sus actos... Que sea Él quien viva en mí... Ser la imagen de Nuestro Señor en su vida oculta; pregonar por mi vida el Evangelio sobre los tejados. «Ven: es necesario que el valor esté a la altura de la voluntad». «Búscate en Mí. Búscame en ti». «Es la hora de amar a Dios». Buscar a Dios solo. Bondad, delicadeza, suavidad... Animo... Humildad”.
Charles de Foucauld llevaba siempre consigo un cuaderno con sus deseos más profundos. En la primera página había escrito: “Vive como si debieras morir mártir hoy. Cuando todo nos falta sobre la tierra, más encontramos lo que ésta puede darnos como mejor: la Cruz. Cuanto más abracemos la Cruz, más nos apretamos estrechamente contra nuestro Esposo Jesús, que en ella está clavado”.
Llegó la hora de ir hacia Dios. Fue una muerte violenta. Para algunos, fue un auténtico martirio. Un grupo de rebeldes asalta el lugar donde vive el misionero. Lo atan mientras se dedican al saqueo. Quien vigila al P. Charles, de repente, le dispara un tiro en la nuca. Era el 1 diciembre 1916.
En el desierto del Sahara un sacerdote enamorado de Cristo derramaba su sangre. En el cielo se abre una puerta: Dios acoge al hijo que soñaba con llevar el Evangelio a los corazones de los hombres y mujeres que no conocían a Jesús, que no han descubierto lo mucho que Dios los ama...
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UN ALTO EJECUTIVO EN EL CAMPO Cuentan que un gerente muy importante de una conocida multinacional informática tuvo una crisis cardiaca por culpa del trabajo. Fue dado de baja y enviado al campo con el objeto de recuperar las fuerzas y relajarse un poco. Después de pasar 2 días sin hacer nada, el hombre estaba ya harto de la vida bucólica y pastoril, y se aburría soberanamente. Así que decidió hablar con el granjero que le hospedaba y solicitarle alguna tarea sencillita para pasar el rato y ocupar el tiempo, a la vez que así hacía algo de ejercicio. Al día siguiente se levantaron temprano, antes de que saliera el sol. El granjero, conocedor de la idiosincrasia de la gente de ciudad, y temiendo algún estropicio irreparable, resolvió asignarle tareas simples en las que no pudiera causar daño alguno (incluyéndole a el mismo). - La tarea es muy sencilla. - dijo el granjero dándole una pala - Solo tiene que recoger el estiércol que hay en el chiquero de los cerdos y repartirlo por el sembrado para abonarlo. Cuando termine venga a verme. El granjero era propietario de mas de doscientos cerdos, y el estiércol se acumulaba hasta la altura de la rodilla. Así que el hombre estimó que la faena le llevaría al gerente 2 o 3 días. Cual fue su sorpresa, cuando al cabo de tres horas apareció el gerente, lleno de estiércol hasta las orejas, sonriente y con cara de satisfecho. - Ya he terminado. Viendo que en efecto la tarea estaba terminada, y además con eficiencia, el granjero decidió asignarle otra. - Bien. Hay que sacrificar unos pollos que mañana vienen a recoger los de la carnicería. Basta con cortarles la cabeza,- dijo dándole un enorme cuchillo - Es un poco mas complicado, pero seguro que puede hacerlo. Había mas de 1,500 pollos para sacrificar, y supuso que el gerente no terminaría hasta bien entrada la noche. Incluso pensó en ayudarle mas adelante cuando terminara de recoger la siembra. Apenas habían pasado un par de horas cuando el gerente se presentó ante el, con toda la ropa y la cara manchada de sangre, el cuchillo mellado, y sonriente como un niño el día de los Reyes Magos. - Ya he terminado. El granjero no salía de su asombro. ¡Increíble!. El mismo, acostumbrado a la dura vida rural, no lo hubiera hecho mejor: los 1,500 pollos estaban amontonados en un lado, y las 1,500 cabezas en otro lado. El granjero se rasco la cabeza pensativo. Llevo al gerente junto a un gran montón de patatas (papas) y le dijo: - Muy bien. Ahora hay que separar las patatas. Las grandes a la derecha y las pequeñas a la izquierda. Pensó el granjero que en menos de una hora vería otra vez al gerente pidiéndole mas trabajo. Pero no fue asi. Paso la hora de comer, la hora de cenar, se hizo de noche, y el gerente no aparecía. Creyendo que algo le habría sucedido, el asustado granjero fue donde había dejado al gerente, y se lo encontró sentado delante del mismo montón de patatas, sin que hubiera separado ninguna. - ¿Le pasa algo? - pregunto extrañado. El gerente se volvió con una patata en la mano y le contesto: - Mire: repartir mierda y cortar cabezas es algo a lo que estoy MUY acostumbrado... Pero, !esto de tomar decisiones... !
Los cristianos, marginados en los medios de comunicación
El obispo de Canarias denuncia el "vacío"que se hace a los periodistas creyentes y 87 entidades protestan en Barcelona por el silencio mediático posterior a una concentración ante la Generalitat de Catalunya
El Obispo de Canarias, Mons. Ramón Echarren, denuncia la marginación a que están sometidos los periodistas cristianos en algunos medios de comunicación única y exclusivamente por sus creencias. En una carta pastoral, el prelado indica también que, a pesar de tratarse en muchas ocasiones de magníficos profesionales, su capacidad de influencia es “insignificante”. Al mismo tiempo, como para corroborar las tesis de monseñor Echarren, representantes de 87 entidades cívicas cristianas han manifestado su contrariedad por la casi nula repercusión que ha tenido en la prensa escrita y en la televisión autonómica una concentración de cerca de 1.000 personas ante el Palau de la Generalitat de Catalunya. Los asistentes al acto protestaban por la negativa del presidente catalán, Pascual Maragall, y de su gobierno a recibir a una delegación con más de 13.000 firmas que reivindican el Pacto por la Vida y la Dignidad, un documento en el que se proponen 26 puntos dirigidos a mejorar las condiciones de vida de las familias y las personas, con especial atención a adolescentes y jóvenes, mujeres, ancianos, inmigrantes y marginados en general. “Sectarismo anticristiano”
"Sectarismo" anticristiano
En su carta pastoral, monseñor Echarren cree que “no debemos caer en la tentación de pensar que todo responde a odios a la Religión y a la Iglesia. Pero debemos evitar también la tentación contraria: se puede demostrar el 'sectarismo' anticristiano de no pocos medios y de no pocos periodistas y comentaristas; como se puede demostrar cómo determinadas informaciones sobre la Iglesia y sobre el cristianismo, se ofrecen sesgadas o contienen afirmaciones realmente falsas, hirientes, calumniosas.. ¡y hasta inventadas! También en este ámbito se podrían ofrecer datos muy concretos y contrastados". En cualquier caso, el obispo de Canarias pone de manifiesto el valor positivo de los medios de comunicación, merecedores de una actitud sanamente crítica por parte de los cristianos en cuanto a los contenidos que ofrecen, al mismo tiempo que destaca la opción que los receptores de los mensajes tienen de aceptar o rechazar estos contenidos. Un último apunte hace referencia a que “debemos también aprender a educar a los niños y jóvenes, para que no se dejen manipular”.
¡Hagamos oír nuestra voz!
Las denuncias de monseñor Echaren han tenido su eco en la reacción de los representantes de 87 entidades firmantes del Pacto por la Vida y la Dignidad, que confirman “la ley de silencio” impuesta sobre todo acto o celebración organizada y llevada a cabo por colectivos de cristianos. El pasado 8 de junio, bajo el lema de ¡Hagamos oír nuestra voz!, cerca de 1.000 personas se manifestaban en un encuentro festivo y sereno, lleno de colorido y pancartas, con canto coral incluido, ante las puertas del Palau de la Generalitat de Catalunya. La protesta, en representación de los más de 13.000 firmantes del documento del Pacto, estaba dirigida hacia Pascual Maragall, el actual presidente de la Generalitat, que no ha querido recibir a una representación de este movimiento cívico después de dos intentos mediante cartas el 17 de febrero y el 15 de marzo pasados. En tres pancartas, los participantes defendieron la "libertad para elegir escuela", que "un niño necesita padre y madre" y "una protección eficaz de la familia".
El Pacto por la Vida y la Dignidad es un documento de 26 puntos dirigidos a mejorar las condiciones de vida de las familias y las personas, con especial atención a adolescentes y jóvenes, mujeres, ancianos, inmigrantes y marginados en general. Según el abogado Francisco Pintado, representante de la asociación Profesionales por la Ética, las propuestas del Pacto “son perfectamente asumibles por un Gobierno que se considera progresista". Asimismo, el presidente de E-Cristians, Josep Miró i Ardèvol, que ha destacado “la importancia de la unidad de acción entre las entidades que defienden la vida y la familia”, es de la opinión de que “toda manifestación e iniciativa de grupos cristianos, por mucha entidad que tenga, es silenciada sistemáticamente por la mayoría de los medios de comunicación y por las administraciones y partidos políticos que presumen de progresistas”.
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QUE SUERTE SER MUJER
YO QUIERO... ser una mujer consciente del privilegio de la vida, yo quiero ser
alguien, para responder con ello a los talentos que Dios me ha regalado.
YO QUIERO... ser feliz siendo yo misma, conforme a mi vocación y a mis sueños.
YO QUIERO... tener el coraje de ser libre para elegir mis caminos, vencer mis
temores y asumir las consecuencias de mis actos.
YO QUIERO... tener alegría para reír, para construir mi camino a la felicidad,
para sentir la energía de vivir intensamente.
YO QUIERO... tener éxitos, pero también fracasos que me recuerden mi condición
humana, la grandeza de Dios y el peligro de la soberbia.
YO QUIERO... sentir, ser completa, amarme reconocer que soy única,
irrepetible e irremplazable, que valgo porque han depositado en mí
una chispa divina y soy polvo de estrellas.
YO QUIERO... ser la luz para mi novio, o esposo, mi familia, mis hijos.
YO QUIERO... querer el presente, elegir el futuro y trabajar para conseguirlo.
YO QUIERO... recordar el pasado, pero no vivir en el ayer, quiero soñar en el
futuro, sin despreciar el presente, sabiendo que lo único seguro es el hoy, el
aquí y el ahora.
YO QUIERO... perdonarme mis errores, mis culpas, mis caídas y viajar más a la
ligera de equipaje.
YO QUIERO... renacer a cada día, decir sí a la aventura de la vida y del amor.
YO QUIERO... trascender por mis silencios, por mis palabras, por mi hacer y mi
sentir.
YO QUIERO... sentir a Dios que vive en mí y agradecerle su infinita paciencia
para esperarme, su entrega incondicional y su presencia, aunque en mis
ocasiones se me olvide agradecerle el que me haya elegido mujer.
YO QUIERO... construir mil estrellas en el infinito y tener el valor de
alcanzarlas.
YO QUIERO... ser mujer completa, no sustituto, menos objeto, saber querer,
saber decir sí, pero también no.
YO QUIERO... repetirme a diario:
¡Que suerte he tenido de nacer !
¡Que suerte tengo de estar aquí !
¡Que suerte SER MUJER !
Envió: Marisela Flores
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