Obedezco a mis padres con prontitud y sin protestar
Introducción del profesor.Anota las ideas principales
Después de leerel siguiente artículo,tendrás que contestar unas preguntas.
CINCO ACTITUDES DE PACO.
La pereza y la comodidad son un obstáculo serio, que se interpone con frecuencia a nuestro empeño por aprovechar bien el tiempo. Además, nos cuesta reconocer los propios fallos. También nos cuesta que nos corrijan personalmente, aunque luego sepamos agradecer la muestra de cariño auténtico que supone esa corrección. Estos defectos, que tenemos todos, se ponen de manifiesto en las situaciones más corrientes de la vida. Vamos a ver cómo reaccionan algunas personas cuando les encargan avisar al fontanero lo antes posible, porque hay un grifo que gotea persistentemente.
‑"|Paco!, ¿quieres avisar al fontanero?"
ÖCuando Paco es perezoso:
‑¡Bueno, ya me tocó¿Por qué no estaría en otro sitio?, Siempre dando trabajitos. Como si uno no tuviera nada que hacer. En fin. Ya lo avisaré:ahora mismo estoy muy concentrado y no puedo. Además, levantarme, buscar el listín telefónico ¡con lo difícil que resulta encontrarlo en casa!... Pasan las horas y Paco pierde en justificarse a si mismo mucho más tiempo que el que emplearía en avisar al técnico. El grifo continúa goteando.
ÖCuando Paco es un comodón:
‑¿Avisar yo al fontanero? ¿Por quién me han tomado en esta casa? Vaya pesadez. No tengo ganas de hacer de recadero ¡Que caramba! Voy a ver si logro que lo haga el pequeño:
‑¡Luis! ¿quieres hacerme un favor? Llama al fontanero esta misma mañana: es que yo me tengo que ir y no puedo hacerlo. Luis, que ya tiene diez años. Dice que sí, pero luego se le olvida v el fontanero continúa sin aparecer.
ÖCuando Paco esta ocupadísimo:
¿Que avise al fontanero? Lo siento. Pero no tengo tiempo. Esta mañana quedé con el equipo de baloncesto para entrenar y a las once tengo clase de inglés, luego de historia, y al salir me voy con Pedro a su casa. Además, en caso de que sobre tiempo he de ir a comprar un libro que necesito para... Su madre le escucha pensando que si, en vez de tanta perorata, se pusiese a llamar le sobraría tiempo para cumplir el encargo y de paso avisar también a la telefónica para que vengan a instalar un supletorio.
ÖCuando Paco presume de hombre de acción:
Bueno. Lo apuntaré en la agenda de imprevistos: columna de cosas pendientes. Fontanero, avisar URGENTE. ¡Vaya, se me acabó la tinta! Aquí la tengo, en el estante de objetos de uso periódico. Son las diez y diez. Hasta las diez y veinticinco tengo que leer el periódico. De diez y veinticinco a once menos cuarto, preparar los libros para el trabajo de literatura. Luego irme a estudiar con Joaquín.. ¡Estupendo! Aquí tengo un hueco: de doce a doce v tres minutos: ¡No! Es la hora de tomar el café. Vaya problema, no voy a poder... ¡Ya está! En vez de consultar con el profesor de arte a las once y cuarenta, consulto a las once y cuarenta y siete. Tengo que tomar nota en la agenda para reflejar esta innovación: apartado de cambios de última hora. Aquí está: Avisar al fontanero. Once y cuarenta.
ÖCuando Paco es un tío con sentido común:
¿Avisar al fontanero? Lo llamo ahora mismo. no sea que se me olvide. Ante todo, buscar el número en la guía. ¿Seguro que no tiene que arreglar otras cosas? ¿Solo el grifo de la cocina?
‑ Buenos días, ¿es el fontanero?... Sí, en el número 27, tercer piso.... ¿Vendrán esta misma mañana?, Muy bien, gracias.
Tres minutos, y Paco ha avisado al fontanero.
Contesta:
ÜEn grupos o individualmente,analiza cada una de las actitudes de Paco: ¿Actúa libre y responsablemente? ¿Por qué?
ÜPiensa en un ejemplo de la vida real,donde se aprecie que la libertad consiste en hacer lo que se debe,no lo que apetece.
El profesor organizará un dialogo con vuestras opiniones.Anota las conclusiones.
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
Imprimela en bonito y ponlo en un sitio visible...... te ayudará
LEYES DE MURPHY
Si algo puede salir mal, saldrá mal.
Si algo no puede salir mal, saldrá mal.
Sonríe. Mañana puede ser peor.
Si te encuentras bien, no te preocupes. Se te pasará.
Cuando las cosas vayan bien, algo habrá que haga que vayan mal.
Corolarios:
Cuando parece que ya nada puede ir peor, empeora.
Cuando te parezca que las cosas van mejor, es que se te ha pasado algo por alto.
Cuando se te ocurra la solución ideal, alguien habrá resuelto ya el problema.
No importa la frecuencia con que se demuestre que una mentira es falsa. Siempre habrá cierto porcentaje de gente que crea que es verdad.
Guárdate del día en que no tengasnada que lamentar.
Si explicas algo con tanta claridad que nadie lo pueda malinterpretar, no te preocupes, alguien lo hará.
Si haces algo y estás seguro de que contarás con la aprobación de todo el mundo, a alguien le disgustará.
Los métodos para conseguir más fácilmente el objetivo no suelen funcionar.
Si un experimento funciona, es que algo ha ido mal.
No importa cuál sea el resultado previsto. Siempre habrá alguien impaciente por:
malinterpretarlo;
imitarlo, o
creer que ha sido a causa de su teoría favorita.
En cualquier grupo de datos, la cifra que evidentemente es correcta, sin ninguna necesidad de comprobación, es la errónea.
Corolarios:
Si le pides ayuda a alguien, no sabrás ver el error.
Cualquiera que eche un vistazo, sin que se lo pidas, lo verá inmediatamente.
Si un trabajo se ha atascado, todo lo que hagas para arreglarlo sólo conseguirá empeorarlo.
Cuando una persona emprende una tarea, la intervención inconsciente de otra presencia (animada o inanimada) desbaratará sus planes. Sin embargo, algunas tareas se pueden terminar debido a que esa presencia que interviene también está realizando una tarea y, evidentemente, también está expuesta a que intervengas.
Antes o después, puedes tener la más completa seguridad de que se producirán las circunstancias más desfavorables.
Todo sistema se debe diseñar para que se pueda oponer a las circunstancias más desfavorables.
Siempre es más fácil hacerlo de la forma más difícil.
Los sucesos fortuitos tienden a suceder todos juntos.
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
Les envío una sesión reducida del programa de educacion en valores que hemos elaborado en el colegio. Si algunos de ustedes solo reciben te¡xto plano, sin html, avisenme, para enviar dos versiones
1.- Después de leerel siguiente artículo,tendrás que contestar unas preguntas.
CIEN GAVILLAS DE TRIGO
Dos hermanos poseían unas tierras. Uno estaba casado, y tenia cinco hijos. El otro era soltero. Eran buenas tierras para el trigo. Los dos hermanos trabajaban en el campo: araban, sembraban y cuando las mieses estaban doradas hacían la recolección.
Al terminar la siega, los dos hermanos se repartieron el trigo cosechado, haciendo dos montones de gavillas, cada uno con el mismo número de gavillas: cien.
Pero por la noche, el hermano soltero pensó: es justo que hayamos repartido así el trigo, pero mi hermano está casado y tiene que alimentar a sus hijos, mientras que yo estoy soltero y necesito menos para vivir. Así que decidió ir esa misma noche al campo y pasó veinte gavillas de su montón, al de su hermano.
El casado también pensaba que era un reparto justo, pero por la noche se dijo: mi hermano está solo, pero necesita mucho dinero para pagar los gastos de su casa ya que tiene que pagar a la mujer que le hace la limpieza y le cuesta mucho comer en el restaurante... y además tiene que ahorrar para poder casarse. Yo puedo pasar con menos. Fue también al campo y pasó, de su montón, veinte gavillas al de su hermano.
A la mañana siguiente los dos hermanos se quedaron muy extrañados al ver que sus montones tenían, ni más ni menos, cien gavillas cada uno. Pero no dijeron nada, sino que decidieron repetir la operación la noche siguiente.
Cuando por la noche acudieron al campo, los dos hermanos se sorprendieron el uno al otro en pleno intercambio de gavillas. Y terminaron con un gran abrazo la explicación sobre lo que les llevaba a poner más gavillas en el montón que no les correspondía.
Y es que la caridad, el cariño de verdad, siempre va más allá de lo que es justo: la justicia sin caridad es muy poca cosa. Es preciso pensar en el bien de los demás con olvido de uno mismo.
Contesta
1)¿Ha sido justa la distribución de gavillas entre los dos hermanos?
2)¿Qué les movió a cambiar esa distribución?
3)Señala algunas situaciones de la vida diaria en el colegio en que se pueda vivir la justicia corregida por la caridad.
El profesor organizará un dialogo con vuestras opiniones.Anota las conclusiones.
Para hacer en casa
Piensa si también en casa hay situaciones en que la justicia debe ir acompañada por la caridad.Anota alguna y procura intentarlo durante estas Navidades.
No olvides tratar este objetivo con tus padres y en la conversacióncon tu orientador
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
Introducción del profesor.Anota las ideas principales
Aquí tienes algunos ejemplos de conductas poco sinceras y sus soluciones.Rellena tú los cuadros en blanco.
Gonzalo hizo un plan muy bueno y no llamó a su amigo Fernando para invitarle
Fernandose enfada y le guarda rencor.
Lo que debería hacer es preguntar con sinceridad a Gonzalo porqué no le invitó.Por su parte,Gonzalo ha de contestar con la verdad a Fernando y pedirle excusas si fue por olvido o por otra razón por la cual Fernando pueda sentirse dolido.
Así no pasará nada.Pero si Gonzalo miente por miedo o cobardía,pone en peligro la amistad porque falla la sinceridad y por tanto la confianza
Felipe le pidió a Luis unos apuntes que necesitaba,.Aunque Luis ya había aprobado el examen,no se los quiso dejar.
Felipe actuócon poca generosidad. Debe reconocerlo y pedir perdón a Luis.Entre amigos se perdona todo.
Si Felipe no dice nada,Luis debe decirle a la cara,con afecto,que nos se ha comportado bien.Felipe ha de reconocerlo noblemente,pidiendo perdón en lugar de excusarse
Quique se queda jugando en la calle y llega tarde a casa. Le cuenta a su madre que estuvo estudiando en casa de un amigo.
¿Qué debió hacer Quique?
Escribe tú otro ejemplo
Escribe la solución.
El profesor organizará un dialogo con vuestras opiniones.Anota las conclusiones.
Para que pienses un poco aquí tienes un cuestionario sobre sinceridad. Contesta con Sí o No
1
Cuando no he hecho los deberes, ¿digo que los he olvidado?
2
Si encontrara 6 € en clase ¿preguntaría si algún compañero los ha perdido?
3
Cuando prometo callarme un secreto ¿no se lo cuento a nadie?
4
Si un amigo mío hace algo que me parece mal ¿se lo digo, con intención de que se corrija?
5
¿Alguna vez les he dicho a mis padres que me encontraba mal porque no me apetecía ir al colegio?
6
Si le cojo algo a algún compañero y pregunta quién lo tiene ¿digo, enseguida, que he sido yo?
7
Si cojo una golosina a escondidas y preguntan quién ha sido ¿lo reconozco?
8
Cuando hago algo que está mal ¿reconozco mi error?
Las respuestas correctas son:
Sí: 2, 3,4, 6, 8,NO: 1, 5,
Si has obtenido7-8 respuestas correctas, eres bastante sincero. Sí no, tendrías que mejorar en algunas cosas.
Para hacer en casa
Seguro que esta quincena se te presentarán ocasiones para no decir la verdad.¿Porque no intentas actuar con valentía y ser sincero? Puedes hablar con tu orientador y establecer un premio cada vez que lo consigas.
No olvides tratar este objetivo con tus padres y en la conversacióncon tu orientador
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
«Es una cosa que ha ido empeorando en casa de día en día desde hace ya tiempo —se lamentaba con amargura una chica de diecisiete años.
»Antes, mi madre tenía más autoridad, pero ahora está como arrinconada y apenas le obedece nadie en nada de lo que dice.
»La casa se ha convertido en una especie de pensión donde la gente sólo aparece para comer, dormir y pedir dinero. Cada uno vive a su aire, es frecuente que lleguemos tarde a casa sin avisar, y es raro el día que no discutimos.
»Mis dos hermanos pequeños han perdido el respeto a mi madre. Le llevan siempre la contraria, y alguna vez, en medio de esos enfados, han llegado a insultarla. Me duele ver cómo la tratan, pero no me atrevo a decirles nada, porque la verdad es que tengo que reconocer que yo a veces también he actuado bastante mal y no estoy en condiciones de echarles en cara nada.
»Mi padre está siempre fuera, desde que cambió de trabajo, y cuando llega a casa no está para nada. Además, como tiene un genio fatal, mi madre prefiere no decirle nada de los disgustos que le damos, y hace bien, porque creo que sería casi peor.
»Ella sufre mucho y soporta todo con una paciencia y una humildad admirables.»
Para aprender de la experiencia y reaccionar mucho antes
Parece claro que es un error consentir esas actitudes a los hijos. Y parece claro también que, estando ya tan consolidadas, no es nada fácil reconducirlas. Tendría que servir este ejemplo como experiencia para plantear bien las cosas desde el principio, porque la actitud de esa madre ni es paciencia ni es humildad, como pensaba su hija. No puede ser virtud dejarse avasallar de esa manera. En la familia, como en todos sitios, hay que empezar por exigir que a uno le traten con respeto, y eso no es orgullo ni vanidad.
Hay veces en que a una persona le toca sufrir un drama familiar muy doloroso, y a lo mejor casi lo único que puede hacer es soportarlo todo pacientemente. Pero lo normal es que todos tengamos que dejar las cosas claras todas las veces que haga falta hasta conseguir que se nos respete.
Quien insulta, sobre todo si es con frecuencia, se descalifica a sí mismo. Y quien lo soporta habitualmente con gesto de víctima puede ser admirable o heroico, pero a veces resulta que es, más bien, simplemente un poco tonto o un poco tonta. Hay que poner la energía precisa para defender los propios derechos, y esto es compatible con la humildad.
Habrá que buscar una solución concreta a cada caso, pero raramente la postura ideal será soportarlo todo y callarse eternamente
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
Carta dirigida por el Papa Juan Pablo II al cardenal Roger Etchegaray con motivo de la publicación de las «Actas del Simposio Internacional "La Inquisición"».
Ciudad del Vaticano, martes, 15 junio 2004 (ZENIT.org).
Al venerado hermano señor cardenal Roger Etchegaray antiguo presidente del Comité para el gran jubileo del año 2000.
1. He recibido con vivo aprecio el volumen que recoge las «Actas» del simposio internacional sobre la Inquisición, organizado en el Vaticano entre los días 29 y 31 de octubre de 1998 por la Comisión histórico-teológica del Comité para el gran jubileo del año 2000.
Este simposio respondía al deseo que expresé en la carta apostólica «Tertio millennio adveniente»: «Es justo que... la Iglesia asuma con una conciencia más viva el pecado de sus hijos recordando todas las circunstancias en las que, a lo largo de la historia, se han alejado del espíritu de Cristo y de su Evangelio, ofreciendo al mundo, en vez del testimonio de una vida inspirada en los valores de la fe, el espectáculo de modos de pensar y actuar que eran verdaderas formas de antitestimonio y de escándalo» (n. 33).
Ante la opinión pública la imagen de la Inquisición representa de alguna forma el símbolo de este antitestimonio y escándalo. ¿En qué medida esta imagen es fiel a la realidad? Antes de pedir perdón es necesario conocer exactamente los hechos y reconocer las carencias ante las exigencias evangélicas en los casos en que sea así. Este es el motivo por el que el Comité pidió la consulta de historiadores, cuya competencia científica es universalmente reconocida.
2. La insustituible contribución de los historiadores constituye, para los teólogos, una invitación a reflexionar sobre las condiciones de vida del Pueblo de Dios en su camino histórico.
Una distinción debe guiar la reflexión crítica de los teólogos: la distinción entre el auténtico «sensus fidei» y la mentalidad dominante en una determinada época, que puede haber influido en su opinión.
Hay que recurrir al «sensus fidei» para encontrar los criterios de un juicio justo sobre el pasado de la vida de la Iglesia.
3. Este discernimiento es posible precisamente porque con el paso del tiempo la Iglesia, guiada por el Espíritu Santo, percibe con conciencia cada vez más viva cuáles son las exigencias de su conformación con el Esposo. De este modo, el Concilio Vaticano II ha querido expresar la «regla de oro» que orienta la defensa de la verdad, tarea que corresponde a la misión del Magisterio: «la verdad no se impone de otra manera sino por la fuerza de la misma verdad, que penetra suave y fuertemente en las almas» (Dignitatis humanae, 1. Se cita esta afirmación en «Tertio millennio adveniente», n. 35).
La institución de la Inquisición ha sido abolida. Como dije a los participantes en el Simposio, los hijos de la Iglesia deben revisar con espíritu arrepentido «la aquiescencia manifestada, especialmente en algunos siglos, con métodos de intolerancia e incluso de violencia en el servicio a la verdad» («Tertio millennio adveniente», n. 35).
Este espíritu de arrepentimiento comporta el firme propósito de buscar en el futuro caminos de testimonio evangélico de la verdad.
4. El 12 de marzo de 2000, con motivo de la celebración litúrgica que caracterizó la Jornada del Perdón, se pidió perdón por los errores cometidos en el servicio a la verdad recurriendo a métodos no evangélicos. La Iglesia debe realizar este servicio imitando a su Señor, manso y humilde de corazón. La oración que dirigí entonces a Dios contiene los motivos de una petición de perdón, que es válida tanto para los dramas ligados a la Inquisición como para las heridas en la memoria que han provocado: «Señor, Dios de todos los hombres, en algunas épocas de la historia los cristianos a veces han transigido con métodos de intolerancia y no han seguido el gran mandamiento del amor, desfigurando así el rostro de la Iglesia, tu Esposa. Ten misericordia de tus hijos pecadores y acepta nuestro propósito de buscar y promover la verdad en la dulzura de la caridad, conscientes de que la verdad sólo se impone con la fuerza de la verdad misma. Por Cristo nuestro Señor».
El bello volumen de las «Actas» del simposio se enmarca en el espíritu de esta petición de perdón. Dando las gracias a todos los participantes, invoco sobre ellos la bendición divina.
Vaticano, 15 de junio de 2004 IOANNES PAULUS II
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
En la heterogénea sociedad de hoy, los grupos que de un modo u otro se apartan de lo normal ya no pretenden solo que les dejen vivir en paz. Aspiran a ser considerados como un “estilo de vida”, minoritario pero digno de respeto, una opción vital que responde a una tendencia peculiar tan natural como otras. La configuración como estilo de vida crea el sentido de pertenencia a una comunidad con rasgos propios, con prácticas compartidas y defendidas con orgullo. Solo una fobia podría explicar la descalificación de esta tendencia como trastorno y los intentos de apartar a alguien de esta comunidad.
Como era inevitable, también jóvenes afectadas de anorexia están dispuestas a defender su peculiar inclinación como un “estilo de vida”. Según una reciente noticia, han creado webs para propagar la teoría de que su delgadez no es muestra de un trastorno alimentario sino una opción más. En estas webs comparten fotos de sus ídolos, dietas para adelgazar más, trucos para engañar a padres y médicos que intentan recuperarlas. Y exigen tolerancia para un estilo de vida libremente elegido. Si otros consideran antinatural su delgadez, lo que a ellas les pide su naturaleza y el espejo es comer poco. Ellas se ven gordas, ¿qué les importa a los demás?
Un "estilo" de vida sin futuro
Su discurso no es muy distinto de otros que hoy tienen carta legal y relieve mediático. Pero hay quien sigue empeñado en salvar a las anoréxicas. La ONG “Protégeles”, dedicada a perseguir crímenes contra niños en Internet, y el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, han conseguido cerrar más de treinta de estas páginas españolas, para lo que han contado con el apoyo de los principales proveedores de servicios en Internet. Lo peor, declara a El País (9-VI-2004) Guillermo Cánovas, presidente de esta ONG, es que estas páginas “fomentan el sentido de pertenecer a un grupo”, lo que aumenta su riesgo y dificulta aún más la recuperación de las anoréxicas. Sin embargo, estas webs no son ilegales, y aunque las consultan muchas menores de edad, en otros casos son mayores de 18 años. Pero los que quieren cerrarlas han dictaminado que estas webs no defienden un estilo de vida sino un atentado contra la salud, y están dispuestos a prohibirlas modificando la ley si es preciso. Por esta vez, se ha visto que la invocación de un “estilo de vida” no es suficiente para alentar una tendencia que se aparta peligrosamente de la vida normal.
La poligamia en Francia
Otro “estilo de vida” que sigilosamente se ha abierto camino en Europa a través de la inmigración africana es la poligamia. En Francia los inmigrantes que deseaban ir trayendo a más de una mujer desde su país de origen utilizaban los mecanismos de la reagrupación familiar, que permiten traer al cabo de cierto tiempo al cónyuge y a los hijos. Pero la comprensión multicultural tropezó aquí con un límite: desde las feministas extremas a los defensores del matrimonio hubo coincidencia en que la poligamia atentaba contra la dignidad de la mujer y contra las características esenciales del pacto conyugal. Así que ya en 1993 la ley prohibió la reagrupación familiar de varias esposas, y denegó la renovación del permiso de residencia al jefe de familia polígamo.
Pero aunque la ley no lo reconozca, en Francia hay “tríos de hecho” entre familias inmigrantes (entre diez mil y veinte mil familias, según algunas estimaciones). No debe de ser fácil, pues no es lo mismo ser polígamo en una aldea africana, donde cada esposa puede tener su propia casa, que en un reducido apartamento de un barrio extremo parisino. En cambio, las generosas prestaciones que el Estado francés da a las madres y a sus hijos, sea cual sea su estado civil, pueden ser una buena ayuda para la economía de la familia polígama.
Cuando todo vale
En estos tiempos en que se admiten tan diversas formas familiares y en que se equiparan las uniones de hecho con el matrimonio legal, cabría pensar que también las uniones polígamas tendrían derecho de ciudadanía y acceso a todas las ventajas del matrimonio. Pero no. Una diputada de la mayoría gubernamental, Chantal Brunel, va a presentar una proposición de ley para reforzar la lucha contra la poligamia (Le Monde, 1-VI-2004). Su propuesta es aplicar a los extranjeros que viven con varias esposas las sanciones previstas para el delito de ayuda a la entrada o a la residencia irregular, delito que puede ser penado con cinco años de prisión y una multa de 30.000 euros.
Al mismo tiempo hay que atacar a la poligamia por la bolsa. Por eso se propugna que los extranjeros que vivan en poligamia queden excluidos de las prestaciones familiares. En definitiva, se trata de enviar una señal inequívoca de que se ha acabado toda tolerancia en este asunto y que hay que aplicar la ley de la manera más firme.
Esperemos que no salga un alcalde dispuesto a escenificar un matrimonio polígamo con el fin de hacer evolucionar la ley y reconocer lo que de hecho se da. Pero así como hay quien defiende que en el matrimonio ya no importa el género, habrá otros que mantendrán que tampoco importa el número. A fin de cuentas, la poligamia puede invocar una tradición más arraigada que otras nuevas formas familiares
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
¡POR LOS PELOS! PERO VICTORIA La historia se repite, pero el amor de Dios puede más que todas nuestras miserias, y siempre hay alguien dispuesto a ser instrumento de su Misericordia para hacernos llegar Su ayuda. Prueba de ello es el siguiente relato, que basado en un hecho real, trascribo con el beneplácito de la protagonista, una amiga mía europea. Ella, al enterarse de que también en España habían aprobado la comercialización de la píldora del día después, pensó que su historia nos podría ayudar:
Quiero relatar hoy una pincelada de mi vida. Sólo busco una cosa: llegar al corazón de alguien que, como yo un día, se sienta ahora angustiada ante esta tremenda disyuntiva: El desordenado afán de quedar bien, el miedo a perder la fama, la afición a decir mentiras. En definitiva, el cinismo y la hipocresía, frente a conciencia, sencillez, humildad, responsabilidad, respeto a la vida y respeto a la verdad. Cuando alguien se decide a escribir —al menos así lo pienso yo— es porque algo bueno tiene que contar. Porque al hacerlo piensa que ese retazo de su vida, ese algo tan suyo, puede ayudar a los demás. Lo que yo voy a escribir no es algo fantástico, no, no lo es. Es una parte de mi vida que fue vulgar, pero que pudo ser algo peor de no haber intervenido la gracia que Dios, infinitamente bueno, derramó sobre mí, sin yo nunca pensar en merecerlo. Quiero también así poder agradecer al Señor, de alguna manera, lo que hizo por mí y continúa haciendo... Deseo reparar el daño que hice y darle las gracias por haberme frenado a tiempo. Tengo 31 años, recién cumplidos, trabajo en una empresa de construcción como delineante, soy soltera y tengo una hija de seis meses. Nací en una familia católica, de las de verdad. Desde pequeña aprendí, porque me lo enseñaron, todo el profundo sentido de la religión llevada a la vida cotidiana: el estudio, el trabajo, las amistades, la familia... Me enseñaron a valorar el tiempo, a rezar... Desde que conocí el sentido de la palabra lucha, para un católico consciente, conocí paralelamente la palabra derrota. Aunque mi afán de quedar bien, mi ansia de ser valorada, me impedía aceptar la derrota. Así que, enseguida emprendí el vertiginoso camino de la trampa y de la mentira. Y me aficioné a escapar en el último minuto, y siempre "por los pelos", de las situaciones comprometidas, en las que yo solita me metía. Era muy perezosa —para lo que me aburría—, con una imaginación y unos sentidos sueltos y con una sensibilidad muy acusada. Buscaba una sensación de plenitud que no encontraba donde la buscaba. El resultado era deprimente: sensación de continuo fracaso, de ridículo, de derrota. Sensación que se acentuaba en la medida que ponía más pasión en conseguir lo que más me apetecía: mi propia estima.
En el colegio conseguí una aceptable reputación, pues al final si te haces la simpática, y no armas demasiados líos, lo único que queda son las notas. Y yo las tenía bastante buenas. No pienso que sea dueña de unas dotes deslumbrantes, pero sí que tengo la cualidad de saber sacarle partido a lo que tengo. Estudiaba mucho, pero sin orden ni constancia. Lo mío era el último momento, el "por los pelos", y el haber comprendido a tiempo que en muchas ocasiones puedes vivir de las rentas de haber sido bien etiquetada. Soñaba con ser la mejor arquitecto del mundo pero, cuando empecé la carrera, no dedicaba ni dos horas diarias al estudio. Gastaba el tiempo en dar rienda suelta a mi gran imaginación, que me exigía dibujar casas exóticas para famosos. Así que, después de aburrirme yo y luego mis padres con mis cosechas de calabazas, me conformé con hacer un curso por correspondencia de delineante. Estos cursos tenían la ventaja para mí de funcionar a mi aire, lo que me encantaba; pues me hacía sentirme más libre. Aunque había que entregar trabajos, poco a poco, y casi siempre "por los pelos", fui superando las pruebas. Con lo que me convertí en una flamante profesional. Con estos detalles queda bien dibujado mi carácter blando, blando, blando. Me disculpaba a mí misma diciendo: «A mí lo que me va es la práctica, pero eso de la teoría... », y así me fue. Porque ahora comprendo, ahora veo muy claro lo difícil que resulta lograr una buena práctica sin el fundamento de una excelente teoría. Pues bien, yo no era mala. Ni robé, ni maté, pero era algo peor, era tibia. Ni sí, ni no. Ni frío ni caliente. Si algún domingo estaba con los amigos y me lo estaba pasando muy bien con los piropos de fulanito, y ya eran las ocho... y era la última Misa..., al principio sin previo aviso, salía corriendo y llegaba "por los pelos", pero había cumplido..., luego —como eso no era vida—, la satisfacción del deber cumplido empezó a cansarme... y comencé a pensar de otro modo: la verdad, ¡por un domingo sin Misa!... Y aquella otra vez con otro amigo... sólo fue un beso... total... Mi vida era siempre una huida hacia delante. Todo se resolvía en que no me pillen, en tener siempre preparada una buena coartada. Si un día tenía un buen motivo, otro día era otra razón; siempre las había. La cochina soberbia me llevó a la ceguera. Necesitaba ser estimada, llamar la atención. No estaba hecha para ser una chica buena, de las del montón. Me espantaba convertirme en una marujona cargada de niños y siempre sumisa a su maridito, con el único consuelo de ir diciendo por ahí que "en mi casa mando yo". Lo de pasar oculta, seguro que no se había escrito por mí. Si no podía ser una gran mujer, terminaría siendo... Sí, sentía orgullo de ser apetecida y poder acostarme con quien me diera la gana, como si por eso fuera más mujer, con más puntos que las demás y fuera más cotizada, más admirada.
Aunque creí que dominaba mis sentimientos y que estas aventuras no dejaban huella en mi corazón, un día me enamoré... Yo sabía que aquel hombre no me convenía. Y como ya tenía «motu proprio» mis malas inclinaciones, aquello fue como atarme una gran bola de hierro a la muñeca y tirarme al mar. Mi acompañante de aventuras, la soberbia, se encargó de poner un decorado adecuado. Y, por arte de magia, mi nueva situación dejó de parecerme algo horroroso. Pensaba que más valía estar mal acompañada que quedarme sola. La venda del orgullo me tapó los ojos y quedé ciega. Estaba convencida de que en mi familia nadie me podría comprender; eran de otra época. Lo que son las cosas: la imaginación me convirtió en la persona valiente y coherente, y atribuyó a mis conocidos el papel de hipócritas y cobardes. ¡Qué sabían ellos de mi vida!, ni remotamente se lo imaginaban. Nada contaba para mí. Cuando se empieza a rodar cuesta abajo, es dificilísimo parar. Ya, ni se ve, ni se oye, ni se entiende absolutamente nada que no sea otra cosa que el yo: lo que yo quiero, lo que yo no quiero, mi vida es sólo mía... En mi familia no faltaban los problemas (y por cierto que los había, y los hay), pero ¡a mi qué me importaban! Yo hacía lo que me daba la gana, ¿por qué esos problemas tenían que estropear mis planes, mis diversiones? Siempre les contestaba: ¿por qué no me dejáis en paz? Ya es hora de que disfrute de la vida, y no pienso amargarme la vida porque en casa haya problemas, ¡faltaría más! Como tenía independencia económica estaba plenamente convencida de que no debía nada a nadie; a ver, ¿a quién? A pesar de ser experta en todo tipo de trampas, la pasión y la curiosidad me hicieron cometer un gravísimo error. Yo, que era tan crítica con mi familia, me había convertido en una crédula. A pesar de que tanta gente empezó a rasgarse las vestiduras con la comercialización de "la píldora del día después", a mí el invento me cautivó. Lo vi super seguro. Como mis pasiones me habían convertido en una miedosa, pensé que era mi solución... Una cita con él me cogió sin recursos. Me tranquilicé al recordar que, si había lío, siempre me quedaba la opción de la nueva píldora, que podría adquirir sin dificultad en una farmacia, pues tenía contactos y me había conseguido varias recetas, que siempre llevaba conmigo... Cuando desperté, él se había marchado al trabajo. Con horror descubrí que había cambiado de bolso y que no tenía allí las recetas. Me arreglé, desayuné y pedí un taxi. Ya en casa, con los nervios a flor de piel, empecé a buscar las recetas, pero no di con ellas. Pensé en las horas que me quedaban. Decidí serenarme. Me fui al trabajo y "por los pelos", aunque tarde, llegué antes que mi jefe. El ahorrarme una nueva bronca me animó. Pensé que tenía encarrilada la situación.
Me inventé una excusa para salir a la calle y fui a buscarle a su trabajo. Cuando por fin le tuve delante, el miedo y los nervios me atragantaban las palabras... Él le quitó importancia a todo. Me dijo que le esperase un momento, que tenía a mano un amigo que podría ayudarnos. A los veinte minutos apareció con una nueva receta. Miré el reloj. ¡Las nueve de la noche! Sin despedirme, salí corriendo en busca de una farmacia. Al mostrar la receta y al ver mis nervios me atendieron sin hacer preguntas. Aunque me fastidió interpretar en el gesto del mancebo un cierto rictus de lástima hacia mí. Mientras salía de nuevo corriendo hacia casa se me escapó un ¡Malditos! Mientras pensaba: siempre aprovechándose de las pobres e indefensas mujeres. Tomé la píldora... Y leí el prospecto tantas veces que me lo aprendí de memoria. No quería cometer ningún error fatal y quedar a los ojos de los demás, sobre todo de las demás, como una tonta. Aunque lo hice todo bien, el caso es que me tocó la excepción y quedé embarazada, ¡¡yo!!, a los 29 años y sin ninguna posibilidad de rehacer mi vida con él. Él me aconsejó abortar. Sí, eso era lo más fácil, eso era lo que debía hacer. Pero no sólo él; también otras personas, que entonces consideraba amigas, me animaron a dar ese paso. Para convencerme, para que no «sufriera», me hablaban de la perfección de la técnica. «Tu familia es muy conocida, muy considerada aquí; no puedes darles ese disgusto», me decían. Y continuaban: «Debes evitar el escándalo porque se te tiene por una "buena niña". ¿Te das cuenta de que la vas a montar?». Cuando todo acabe, te alegrarás, total, nadie se entera, es cosa de poco y se acabó. Intuí que alguien debía seguir rezando por mí, no sé con qué fundamento ni esperanza de lograr mi conversión. Al pensarlo, primero me sentí ofendida; luego, avergonzada de mi desnudez. Era como si alguien me conociese mejor que yo a mí misma y, que, sin haberme pedido permiso, se hubiera metido en mi vida. El caso es que, gracias a esa persona, el Señor me agarró fuerte de la mano. Aquella criatura, que ya estaba en mí, empezó a hacerme feliz desde sus primeros días de vida. Repuesta del susto, por fin, me decidí a contactar con una amiga, una verdadera amiga que me aconsejó bien. No, yo no podía, no quería matar, no mataría, no. Decidí hablar con el sacerdote que conocí durante el curso de acceso a la Universidad. Aunque era demasiado duro a veces, el recuerdo de su claridad me atraían. Además al recordar, no sé por qué, cómo tantas veces nos había sorprendido con su inocencia y su ternura, resolví que era el único hombre que conocía distinto a los demás. El único que me podía ayudar. Pregunté por él a mi amiga. Me dijo que le habían trasladado... Pero como, entre mis talentos está la tozudez... Y una vez decidida a una cosa, no había quien me venciese fácilmente... El caso es que di con él. La verdad es que la cosa empezó mal. Al buen hombre no se le ocurrió otra cosa que recibirme preguntándome por qué había tardado tanto en volver... Después de lo que me costó encontrarlo, no tenía fuerzas para pelearme; además había decidido cambiar de táctica e intentar abandonar mi orgullo. Tras un minuto de silencio, que a mí se me hizo eterno y que mi sacerdote sufrió sin más, le respondí que había tardado tanto porque el orgullo es muy mal compañero de viaje. Una vez superado el primer momento, todo fue más fácil. También gracias a él, lo reconozco. Puse mi alma en paz y le pedí a Dios la fortaleza que a mí me faltaba para hablar con mis padres y contarles la verdad. Así lo hice. Sufrí, sufrí mucho. Mentiría si dijese que todo fue un milagroso valle de rosas. Lloré, lloré muchos días y muchas noches, pero puedo asegurar que mis lágrimas no eran amargas porque eran lágrimas de arrepentimiento. ¡Perdón!, ¡perdón, Dios mío! Por cada minuto, por cada segundo de mi vida pasada; de todo corazón, ¡perdón, Señor! Y nació mi hija, y al bautizarla le llamé VICTORIA. Hoy Mariví es lo mejor del mundo que puede haberme dado Dios. Mis padres están «dichosos» con la nieta. Mis tres hermanos varones, más si cabe; y mi hermana monja, que la conoce por foto, ¡cómo la quiere! Quizá más que nadie, por ser la de la familia que está más cerca de Dios. Y yo... no sé cómo expresar lo que ahora siento. ¡Dios mío si llego a matarla! Mariví se salvó "por los pelos", y "por los pelos" mi aparente gran fracaso se convirtió en mi mayor VICTORIA. Sin comentarios, pero contenta, muy contenta, con la victoria de mi amiga...
Por gentileza de Presen
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
>> Nunca están cerradas todas las puertas mientras estemos vivos. José Luis Martín Descalzo
Fuente:www.interrognates.net
La sordera de Dios
«Me siento engañada. Me habían dicho que Dios era bueno y protegía y amaba a los buenos, que la oración era omnipotente, que Dios concedía todo lo que se le pedía.
»¿Por qué Dios se ha vuelto sordo a lo que le pido? ¿Por qué no me escucha? ¿Por qué permite que esté sufriendo tanto?
»Empiezo a pensar que detrás de ese nombre, Dios, no hay nada. Que es todo una gigantesca fábula. Que me han engañado como a una tonta desde que nací».
Esta queja, amarga y crispada, de una mujer afligida por una serie de desgracias, corresponde a un tipo de quejas de las más antiguas que se escuchan contra Dios.
Y al hecho de ser actitudes muy poco apropiadas para la oración, se une el hecho de que, en muchos casos, lamentablemente, son las primeras palabras que esa persona dirige hacia Dios en mucho tiempo. Y si no reciben rápidamente un consuelo a su medida, tacharán a Dios de ser sordo a sus peticiones. Son ese tipo de personas –decía Martín Descalzo– que tienen a Dios como un aviador su paracaídas: para los casos de emergencia, pero esperando no tener que usarlo jamás.
Visión utilitarista de Dios
Al parecer, su dios era algo que servía para hacerla feliz a ella, y no ella alguien destinada a servir a Dios. Su dios era bueno en la medida que le concedía lo que ella deseaba, pero dejaba de ser bueno cuando le hacía marchar por un camino más costoso o difícil.
Con la oración, nos dirigimos a Dios y le expresamos nuestras inquietudes y preocupaciones. Es cierto que con la oración Dios nos concede lo que le pedimos, pero solo cuando eso que pedimos sea lo que realmente necesitamos. No tendría sentido que nos concediera cosas que no nos convienen, y el hombre no siempre acierta a saber qué es realmente mejor para él. La buena oración no es la que logra que Dios quiera lo que yo quiero, sino la que logra que yo llegue a querer lo que quiere Dios.
Tratar a Dios como a un fontanero, del que solo nos acordamos cuando los grifos marchan mal, denotaría una visión utilitarista de Dios. Amar a Dios porque nos resulta rentable es confundir a Dios con un buen negocio, una instrumentalización egoísta de Dios. Un dolor, por grande que sea, puede ser el momento verdadero en que tenemos que demostrar si amamos a Dios o nos limitamos a utilizarlo.
Es verdad que el sufrimiento es a veces difícil de aceptar y de entender. Pero nuestros sufrimientos –ha escrito la Madre Teresa– son como caricias bondadosas de Dios, llamándonos para que nos volvamos a Él, y para hacernos reconocer que no somos nosotros los que controlamos nuestras vidas, sino que es Dios quien tiene el control, y podemos confiar plenamente en Él.
Son muchos los males que afligen al mundo y a nuestra propia vida, pero eso no debe llevarnos al pesimismo, sino a la lucha por la victoria del bien. Y esta lucha por la victoria del bien en el hombre y en el mundo nos recuerda la necesidad de rezar.
La oración... ¿no es hablar solo?
Una profesora explica a sus alumnos de nueve años un ejercicio práctico.
Un grupo debe sembrar unas semillas en dos macetas y ponerlas junto a la ventana del aula.
Luego, ese mismo grupo se encargará de regar todos los días el primero de esos dos tiestos. El resto de los alumnos se dedicará a rezar para que germine lo que han sembrado en el segundo, pero sin echar una sola gota de agua.
El resultado en las mentes de los chicos es fácil de imaginar: el aplastante peso de la realidad les hace ver que rezar es una gran ingenuidad, puesto que de la primera maceta pronto brotó una hermosa planta, y en cambio de la segunda la oración no consiguió absolutamente nada.
He recordado esta anécdota, que sucedió realmente, porque a veces nos hacemos una idea de la oración casi tan extraña como la que aquella profesora quería inculcar en sus alumnos.
La fe y la esperanza cristianas no son ese balido paciente de ovejas cobardes con que algunos parecen identificarlo:
* El que reza no puede pretender que Dios haga el trabajo que le corresponde hacer a él. * La oración no es una simple espera de que alguien venga a resolver lo que nosotros hemos de resolver. * Ni es la aceptación cansina de errores o injusticias que estaría en nuestra mano atajar. * Tampoco es un vano y supersticioso intento de obtener un poder oculto sobre los bienes de este mundo.
Rezar no es una especie de diálogo de un maníaco con su sombra. La oración es algo muy distinto, y millones de seres humanos han encontrado en ella a lo largo de los siglos, no solo consuelo, sino una luz y una fortaleza grandes.
No son pocos los que desdeñan o incluso se pitorrean ante la misma idea de la oración. Hablan con sarcasmo de todo lo que suponga rezar a Dios para que se resuelva un problema social o se abrevie cualquier desgracia o maldad humana. Los que se burlan de todo eso –señala Juan Manuel de Prada– son los mismos que luego solucionan el mundo cada día, ensartando rutinarias condenas o repitiendo cansinas obviedades. ¿Acaso son más eficaces esas manifestaciones de protesta o sus expresiones archisabidas de lamento? Si nos burlamos de la palabra musitada en soledad, si encontramos irrisorio el coloquio con Dios, en el que el hombre emplea todas sus potencias intelectuales (la imaginación y la memoria, la inteligencia y la voluntad), a las que suma el fervoroso deseo, ¿no deberíamos también carcajearnos de cualquier otra reacción pacífica?
¿Por qué ese regodeo de algunos en negar y pisotear la posibilidad del misterio? Un rezo no va a imponer nuestros anhelos a la realidad, pero puede que, al conjuro de esas palabras, nuestra pobre naturaleza humana, desvalida y apabullada, ascienda sobre el barro de sus debilidades y halle una luz que le infunda fortaleza y convicciones. Esas palabras que pujan por encontrar un interlocutor sobrenatural no son ridículas, ni estériles, ni pazguatas; son la expresión de hombres que se resisten a desfallecer y claman justicia y enarbolan la voz, como un incienso votivo, para contrarrestar la fuerza de la maldad.
—Pero muchos dicen que han intentado hablar con Dios y no oyen ninguna respuesta..., que no escuchan nada en la oración, que es algo inútil.
Nadie profano en la música consideraría inútil un piano por el simple hecho de haber obtenido una penosa melodía al teclearlo al azar. El problema no es que la oración sea inútil, sino que hay que aprender a hacer oración. Y en la oración no escucharemos ninguna respuesta con voz de ultratumba que nos hable solemnemente. La oración no es cosa de fantasías. La respuesta se escucha con el corazón.
Es en el silencio del corazón donde habla Dios. Dios es amigo de ese silencio. Y necesitamos escuchar a Dios, porque lo que importa no es lo que nosotros le decimos, sino sobre todo lo que Él nos hace ver.
Dios no habla demasiado alto, pero nos habla una y otra vez a través de todo lo que nos sucede. Oírle depende de que, como receptores, logremos estar en buena sintonía con el emisor, que es Dios, y sepamos vencer las muchas interferencias que a veces produce nuestro propio estilo de vida. Así escucharemos lo que nos pide, o lo que nos reprocha, y caeremos en la cuenta de lo que espera de nosotros.
Algunos pensarán que orar es cosa de sugestión. Sin embargo, quienes verdaderamente tratan con cercanía y profundidad a Dios mediante la oración son más reflexivos, más ponderados, más certeros en sus juicios, con una humanidad más sensible.
—¿Y con tanto rezar, no corren peligro de alejarse un poco de la realidad?
El silencio interior –el que Dios realmente bendice– no aísla jamás a las personas de los otros seres. Al contrario, les hace comprenderlos mejor, entrar más en su interior. La verdadera oración otorga al hombre una madurez, un equilibrio de alma y unos modos sensatos y profundos de entender la vida propia y la de los demás.
La oración enriquece enormemente a cualquier persona que la practique. Buscar unos minutos al día de pausa cordial para el encuentro con Dios en el fondo del alma, elevándose un poco por encima del trajín y el ruido de nuestras actividades cotidianas, dejando por un rato esas preocupaciones que agobian (o precisamente tratando de ellas en la presencia de Dios); y tomar, por ejemplo, el Evangelio, o cualquier libro que nos ayude a elevar nuestro pensamiento hacia Él; y leer una frase, unas pocas líneas, y dejarlas calar dentro de sí, como la lluvia cae sobre la tierra. Eso, aunque solo sea unos pocos minutos, pero cada día, a la vuelta de poco tiempo produce un sorprendente enriquecimiento interior.
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
Todo discípulo es un creyente, pero no todo creyente es un discípulo. El creyente suele esperar panes y peces; el discípulo es un pescador. El creyente lucha por crecer; el discípulo por reproducirse. El creyente se gana; el discípulo se hace. El creyente gusta del halago; el discípulo del sacrificio vivo. El creyente entrega parte de sus ganancias; el discípulo entrega parte de su vida. El creyente puede caer en la rutina; el discípulo es revolucionario. El creyente busca que le animen; el discípulo procura animar. El creyente espera que le asignen tarea; el discípulo es solícito en asumir responsabilidades. El creyente murmura y reclama; el discípulo obedece y se niega a si mismo. El creyente suele ser condicionado por las circunstancias; el discípulo aprovecha las circunstancias para ejercer su fe. El creyente reclama que le visiten; el discípulo visita. El creyente busca en la Palabra promesas para su vida; el discípulo busca vida para cumplir las promesas de la Palabra. El creyente es yo; el discípulo es ellos. El creyente se sienta para adorar; el discípulo Le anda adorando. El creyente pertenece a una institución; el discípulo es una institución él mismo. El creyente vale para sumar; el discípulo para multiplicar. Los creyentes esperan milagros; los discípulos obran milagros. El creyente es un ahorro; el discípulos una inversión. Los creyentes destacan llenando el templo; los discípulos se hacen para conquistar el mundo. Los creyentes suelen ser fuertes como soldados acuartelados; los discípulos son soldados invasores. El creyente cuida de las estacas de su tienda; el discípulo ensancha el sitio de su cabaña. El creyente hace hábito; el discípulo rompe los moldes. El creyente sueña con la iglesia ideal; el discípulo se entrega para lograr la iglesia real. La meta del creyente es ganar el cielo; la meta del discípulo es ganar almas para el cielo. El creyente necesita de campañas para animarse; el discípulo vive en campaña porque está animado. El creyente espera un avivamiento; el discípulo es parte de él. El creyente agoniza sin morir; el discípulo muere y resucita para dar vida.
Al creyente se le promete una almohada; al discípulo una cruz. El creyente es socio; el discípulo es siervo. El creyente se enreda con la cizaña; el discípulo supera las escaramuzas del diablo y no se deja confundir. El creyente es espiga; el discípulo es grano lleno en la espiga. El creyente es "ojalá"; el discípulo es "Heme aquí." El creyente, quizá predica el Evangelio; el discípulo hace discípulos. El creyente espera recompensa para dar; el discípulo es recompensado cuando da.
El creyente es pastoreado como oveja; el discípulo apacienta los corderos. El creyente recibió la salvación por la cruz de Cristo; el discípulo toma su cruz cada día y sigue a Cristo. El creyente espera que oren por él; el discípulo ora por los demás. El creyente no se trata con miembros de las diferentes denominaciones; el discípulo se hace como los demás para ganar a algunos de ellos para Dios. El creyente busca consejos de los demás para tomar una decisión; el discípulo ora a Dios, lee la Palabra y en fe toma una decisión. El creyente espera que el mundo se perfeccione; el discípulo sabe que este no es el Reino de Dios y espera su venida.
Yo ¿Todavía soy creyente?, que espero, ¿en que me afano? ¡Debo de ser sincero conmigo mismo! y pasar de creyente a.... Discípulo.
Envió: Juan José González Parada, Pbro
Fuente: www.aportaciones.org
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
Charles de Foucauld había nacido en Estrasburgo, Francia, el 15 de septiembre de 1858. A los 6 años había quedado huérfano de los dos padres. Su vida se desarrolló en medio de un ambiente no fácil, y pronto la fe quedó ofuscada entre sus sueños de juventud y su carácter inquieto y aventurero.
Se alistó en el ejército en 1876. Dejó luego la vida militar para participar en una expedición en Marruecos en 1882. Gracias a los buenos resultados de la expedición recibió una medalla de oro.
Pero su corazón seguía insatisfecho. Iba a las iglesias y rezaba con palabras sencillas y sinceras: “Dios mío, si existes, haz que te conozca”.
Con la ayuda de un sacerdote emprendió el camino espiritual que le llevaría a Dios. Su conversión fue profunda y sincera: “Tan pronto como creí que había un Dios, me di cuenta de que no podía hacer otra cosa que vivir sólo para Él”.
Después de visitar, como peregrino, la Tierra Santa, ingresó en la Trapa, en un monasterio francés. Se dirigió posteriormente a Siria, y después a Nazaret, donde trabajó durante 3 años como jardinero de un monasterio de clarisas. Quería vivir la máxima pobreza, el máximo abandono, la sencillez absoluta, la obediencia sin límites.
Dios le iba guiando, poco a poco, hacia una misión nada fácil: testimoniar a Cristo entre los más alejados y abandonados. Aceptó la vocación al sacerdocio, y fue ordenado en Francia el 9 de julio de 1901.
La voz del norte de África resonaba en su corazón. Partió hacia las inmensas soledades del desierto del Sahara. Primero se instaló en Beni-Abbés (en el sur de Argelia). Luego, en 1905, fija su morada en Tamanrasset (también en la actual Argelia) para vivir entre las tribus de los Tuareg.
Un sacerdote francés perdido en el desierto, en la inmensidad de las dunas y los oasis, entre pueblos que no conocían a Cristo. ¿Qué había en el corazón de Charles de Foucauld? Podemos atisbar su vida interior a través de los numerosos escritos, cartas y notas personales que nos ha dejado.
En las resoluciones que formula después de un retiro espiritual el año 1902, en Beni-Abbés, podemos leer: “Ver sin cesar a Jesús en mí, haciendo en mí su morada con su Padre... La obediencia es la medida del amor; sed de una obediencia perfecta para tener una obediencia asimismo perfecta... Continuar en mí la vida de Jesús: pensar sus pensamientos, decir sus palabras, hacer sus actos... Que sea Él quien viva en mí... Ser la imagen de Nuestro Señor en su vida oculta; pregonar por mi vida el Evangelio sobre los tejados. «Ven: es necesario que el valor esté a la altura de la voluntad». «Búscate en Mí. Búscame en ti». «Es la hora de amar a Dios». Buscar a Dios solo. Bondad, delicadeza, suavidad... Animo... Humildad”.
Charles de Foucauld llevaba siempre consigo un cuaderno con sus deseos más profundos. En la primera página había escrito: “Vive como si debieras morir mártir hoy. Cuando todo nos falta sobre la tierra, más encontramos lo que ésta puede darnos como mejor: la Cruz. Cuanto más abracemos la Cruz, más nos apretamos estrechamente contra nuestro Esposo Jesús, que en ella está clavado”.
Llegó la hora de ir hacia Dios. Fue una muerte violenta. Para algunos, fue un auténtico martirio. Un grupo de rebeldes asalta el lugar donde vive el misionero. Lo atan mientras se dedican al saqueo. Quien vigila al P. Charles, de repente, le dispara un tiro en la nuca. Era el 1 diciembre 1916.
En el desierto del Sahara un sacerdote enamorado de Cristo derramaba su sangre. En el cielo se abre una puerta: Dios acoge al hijo que soñaba con llevar el Evangelio a los corazones de los hombres y mujeres que no conocían a Jesús, que no han descubierto lo mucho que Dios los ama...
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
UN ALTO EJECUTIVO EN EL CAMPO Cuentan que un gerente muy importante de una conocida multinacional informática tuvo una crisis cardiaca por culpa del trabajo. Fue dado de baja y enviado al campo con el objeto de recuperar las fuerzas y relajarse un poco. Después de pasar 2 días sin hacer nada, el hombre estaba ya harto de la vida bucólica y pastoril, y se aburría soberanamente. Así que decidió hablar con el granjero que le hospedaba y solicitarle alguna tarea sencillita para pasar el rato y ocupar el tiempo, a la vez que así hacía algo de ejercicio. Al día siguiente se levantaron temprano, antes de que saliera el sol. El granjero, conocedor de la idiosincrasia de la gente de ciudad, y temiendo algún estropicio irreparable, resolvió asignarle tareas simples en las que no pudiera causar daño alguno (incluyéndole a el mismo). - La tarea es muy sencilla. - dijo el granjero dándole una pala - Solo tiene que recoger el estiércol que hay en el chiquero de los cerdos y repartirlo por el sembrado para abonarlo. Cuando termine venga a verme. El granjero era propietario de mas de doscientos cerdos, y el estiércol se acumulaba hasta la altura de la rodilla. Así que el hombre estimó que la faena le llevaría al gerente 2 o 3 días. Cual fue su sorpresa, cuando al cabo de tres horas apareció el gerente, lleno de estiércol hasta las orejas, sonriente y con cara de satisfecho. - Ya he terminado. Viendo que en efecto la tarea estaba terminada, y además con eficiencia, el granjero decidió asignarle otra. - Bien. Hay que sacrificar unos pollos que mañana vienen a recoger los de la carnicería. Basta con cortarles la cabeza,- dijo dándole un enorme cuchillo - Es un poco mas complicado, pero seguro que puede hacerlo. Había mas de 1,500 pollos para sacrificar, y supuso que el gerente no terminaría hasta bien entrada la noche. Incluso pensó en ayudarle mas adelante cuando terminara de recoger la siembra. Apenas habían pasado un par de horas cuando el gerente se presentó ante el, con toda la ropa y la cara manchada de sangre, el cuchillo mellado, y sonriente como un niño el día de los Reyes Magos. - Ya he terminado. El granjero no salía de su asombro. ¡Increíble!. El mismo, acostumbrado a la dura vida rural, no lo hubiera hecho mejor: los 1,500 pollos estaban amontonados en un lado, y las 1,500 cabezas en otro lado. El granjero se rasco la cabeza pensativo. Llevo al gerente junto a un gran montón de patatas (papas) y le dijo: - Muy bien. Ahora hay que separar las patatas. Las grandes a la derecha y las pequeñas a la izquierda. Pensó el granjero que en menos de una hora vería otra vez al gerente pidiéndole mas trabajo. Pero no fue asi. Paso la hora de comer, la hora de cenar, se hizo de noche, y el gerente no aparecía. Creyendo que algo le habría sucedido, el asustado granjero fue donde había dejado al gerente, y se lo encontró sentado delante del mismo montón de patatas, sin que hubiera separado ninguna. - ¿Le pasa algo? - pregunto extrañado. El gerente se volvió con una patata en la mano y le contesto: - Mire: repartir mierda y cortar cabezas es algo a lo que estoy MUY acostumbrado... Pero, !esto de tomar decisiones... !
Los cristianos, marginados en los medios de comunicación
El obispo de Canarias denuncia el "vacío"que se hace a los periodistas creyentes y 87 entidades protestan en Barcelona por el silencio mediático posterior a una concentración ante la Generalitat de Catalunya
El Obispo de Canarias, Mons. Ramón Echarren, denuncia la marginación a que están sometidos los periodistas cristianos en algunos medios de comunicación única y exclusivamente por sus creencias. En una carta pastoral, el prelado indica también que, a pesar de tratarse en muchas ocasiones de magníficos profesionales, su capacidad de influencia es “insignificante”. Al mismo tiempo, como para corroborar las tesis de monseñor Echarren, representantes de 87 entidades cívicas cristianas han manifestado su contrariedad por la casi nula repercusión que ha tenido en la prensa escrita y en la televisión autonómica una concentración de cerca de 1.000 personas ante el Palau de la Generalitat de Catalunya. Los asistentes al acto protestaban por la negativa del presidente catalán, Pascual Maragall, y de su gobierno a recibir a una delegación con más de 13.000 firmas que reivindican el Pacto por la Vida y la Dignidad, un documento en el que se proponen 26 puntos dirigidos a mejorar las condiciones de vida de las familias y las personas, con especial atención a adolescentes y jóvenes, mujeres, ancianos, inmigrantes y marginados en general. “Sectarismo anticristiano”
"Sectarismo" anticristiano
En su carta pastoral, monseñor Echarren cree que “no debemos caer en la tentación de pensar que todo responde a odios a la Religión y a la Iglesia. Pero debemos evitar también la tentación contraria: se puede demostrar el 'sectarismo' anticristiano de no pocos medios y de no pocos periodistas y comentaristas; como se puede demostrar cómo determinadas informaciones sobre la Iglesia y sobre el cristianismo, se ofrecen sesgadas o contienen afirmaciones realmente falsas, hirientes, calumniosas.. ¡y hasta inventadas! También en este ámbito se podrían ofrecer datos muy concretos y contrastados". En cualquier caso, el obispo de Canarias pone de manifiesto el valor positivo de los medios de comunicación, merecedores de una actitud sanamente crítica por parte de los cristianos en cuanto a los contenidos que ofrecen, al mismo tiempo que destaca la opción que los receptores de los mensajes tienen de aceptar o rechazar estos contenidos. Un último apunte hace referencia a que “debemos también aprender a educar a los niños y jóvenes, para que no se dejen manipular”.
¡Hagamos oír nuestra voz!
Las denuncias de monseñor Echaren han tenido su eco en la reacción de los representantes de 87 entidades firmantes del Pacto por la Vida y la Dignidad, que confirman “la ley de silencio” impuesta sobre todo acto o celebración organizada y llevada a cabo por colectivos de cristianos. El pasado 8 de junio, bajo el lema de ¡Hagamos oír nuestra voz!, cerca de 1.000 personas se manifestaban en un encuentro festivo y sereno, lleno de colorido y pancartas, con canto coral incluido, ante las puertas del Palau de la Generalitat de Catalunya. La protesta, en representación de los más de 13.000 firmantes del documento del Pacto, estaba dirigida hacia Pascual Maragall, el actual presidente de la Generalitat, que no ha querido recibir a una representación de este movimiento cívico después de dos intentos mediante cartas el 17 de febrero y el 15 de marzo pasados. En tres pancartas, los participantes defendieron la "libertad para elegir escuela", que "un niño necesita padre y madre" y "una protección eficaz de la familia".
El Pacto por la Vida y la Dignidad es un documento de 26 puntos dirigidos a mejorar las condiciones de vida de las familias y las personas, con especial atención a adolescentes y jóvenes, mujeres, ancianos, inmigrantes y marginados en general. Según el abogado Francisco Pintado, representante de la asociación Profesionales por la Ética, las propuestas del Pacto “son perfectamente asumibles por un Gobierno que se considera progresista". Asimismo, el presidente de E-Cristians, Josep Miró i Ardèvol, que ha destacado “la importancia de la unidad de acción entre las entidades que defienden la vida y la familia”, es de la opinión de que “toda manifestación e iniciativa de grupos cristianos, por mucha entidad que tenga, es silenciada sistemáticamente por la mayoría de los medios de comunicación y por las administraciones y partidos políticos que presumen de progresistas”.
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
QUE SUERTE SER MUJER
YO QUIERO... ser una mujer consciente del privilegio de la vida, yo quiero ser
alguien, para responder con ello a los talentos que Dios me ha regalado.
YO QUIERO... ser feliz siendo yo misma, conforme a mi vocación y a mis sueños.
YO QUIERO... tener el coraje de ser libre para elegir mis caminos, vencer mis
temores y asumir las consecuencias de mis actos.
YO QUIERO... tener alegría para reír, para construir mi camino a la felicidad,
para sentir la energía de vivir intensamente.
YO QUIERO... tener éxitos, pero también fracasos que me recuerden mi condición
humana, la grandeza de Dios y el peligro de la soberbia.
YO QUIERO... sentir, ser completa, amarme reconocer que soy única,
irrepetible e irremplazable, que valgo porque han depositado en mí
una chispa divina y soy polvo de estrellas.
YO QUIERO... ser la luz para mi novio, o esposo, mi familia, mis hijos.
YO QUIERO... querer el presente, elegir el futuro y trabajar para conseguirlo.
YO QUIERO... recordar el pasado, pero no vivir en el ayer, quiero soñar en el
futuro, sin despreciar el presente, sabiendo que lo único seguro es el hoy, el
aquí y el ahora.
YO QUIERO... perdonarme mis errores, mis culpas, mis caídas y viajar más a la
ligera de equipaje.
YO QUIERO... renacer a cada día, decir sí a la aventura de la vida y del amor.
YO QUIERO... trascender por mis silencios, por mis palabras, por mi hacer y mi
sentir.
YO QUIERO... sentir a Dios que vive en mí y agradecerle su infinita paciencia
para esperarme, su entrega incondicional y su presencia, aunque en mis
ocasiones se me olvide agradecerle el que me haya elegido mujer.
YO QUIERO... construir mil estrellas en el infinito y tener el valor de
alcanzarlas.
YO QUIERO... ser mujer completa, no sustituto, menos objeto, saber querer,
saber decir sí, pero también no.
YO QUIERO... repetirme a diario:
¡Que suerte he tenido de nacer !
¡Que suerte tengo de estar aquí !
¡Que suerte SER MUJER !
Envió: Marisela Flores
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
Varias familias se reúnen una vez a la semana, los martes, para rezar por la curación de una niña que sufre una grave forma de leucemia. Rezan los niños y rezan los padres. A veces le toca a algún papá dirigir un misterio del Rosario, y tiene que acudir en su ayuda la hija pequeña para enseñarle cómo se reza el Ave María.
La noticia de la leucemia de una niña de 7 años produce una honda impresión. Esa niña, Audrey, había nacido en Francia en 1983. Su niñez había sido normal: alegre, inquieta, pero con una profundidad espiritual entre infantil y madura, en la que destacaba un coloquio íntimo y natural con Dios.
En el verano de 1990 la familia nota que Audrey va poco a poco desgastándose. Se hacen los primeros análisis y se descubre la leucemia. Inician los tratamientos: quimioterapia, radioterapia, pastillas, inyecciones. No es fácil convivir con tantas medicinas, con las reacciones del cuerpo ante un continuo asalto de sustancias extrañas y de radiaciones más o menos intensas. El cabello cae, los dolores son insoportables. Hay momentos en los que Audrey pasa continuamente al baño para vomitar.
A lo largo del recorrido por distintos hospitales y en una dramática lucha contra la muerte, Audrey ha concordado con su madre una estrategia: vivir al día. “Mamá, lo que vamos a hacer es lo que dice Jesús en el Evangelio. Seremos como los pajaritos del cielo. Vamos a vivir al día”.
La enfermedad sirve a Audrey, en su mundo infantil, para reforzar su sueño más acariciado: llegar a ser una santa carmelita. Incrementa, además, sus oraciones por los demás. Cuando le dicen que hay un grupo de familias que reza el Rosario por su curación, responde con sencillez: “Rezaré el rosario con todos desde el hospital y lo ofreceré por cada uno de ellos”.
Su oración se hace especialmente intensa cuando se trata de pedir por las vocaciones. Sabe que hay monasterios que no han visto durante años la llegada de ningún joven que quiera dar su sí a Dios. Sabe que los sacerdotes hacen un bien inmenso al mundo. Por eso pide para que muchos sean generosos, para que haya sacerdotes, religiosos y religiosas.
Los médicos proponen realizar un último esfuerzo: un transplante de médula. El donador será Henry, un hermanito de Audrey. Tiene cinco años, pero da su sí (desde luego, con sus padres) con mucha alegría: “Jesús nos pide que demos la vida por nuestros amigos. Audrey es mi hermana y, total, sólo me pide un poco de médula”.
Son momentos decisivos, de esperanza y de angustia. Después del transplante, tardan en verse señales positivas. Semanas después, unos glóbulos blancos sanos llenan de júbilo a todos. Parece que la medicina ha logrado la victoria...
Pero en mayo de 1991 se produce una fuerte recaída. La ciencia había llegado hasta donde podía llegar. Sólo queda rezar y esperar un milagro. Rezar... ¿Y si todo fracasa? ¿Qué pensarán quienes han empezado a rezar por una niña si un día descubren que la oración “no ha servido” para nada?
La enfermedad avanza inexorablemente. Un día comienza un extraño temblor de la mano. El pequeño cuerpo de Audrey, sometido a tantos tratamientos, va poco a poco hacia la ruina. El corazón, en cambio, sigue en pie, consciente: hay que vivir al día.
Muchos se dan cuenta de que pronto llegará la despedida. Notan algo especial en esta niña de 8 años, en sus ojos, en sus palabras. Personas conocidas y desconocidas van a ver a la niña. Le piden una oración: por una vocación, por una persona con problemas, por esto, por lo otro... Audrey, un día, pregunta a su madre: ¿puedo rezar por todos juntos? Su madre le dice que sí. Audrey no queda contenta. Decide, al final, que pediré por cada uno, en particular.
El 1 de junio de 1991 recibe la confirmación. Desde entonces, pide confesarse con frecuencia. Su madre desearía que no lo hiciese casi cada día. Pero Audrey responde: “Mamá, cuando uno ha hecho la confirmación, sabe perfectamente lo que está bien y lo que está mal”.
Son las últimas semanas. Cada mañana reza, dedica sus mejores momentos para Jesús. Quizá ya es consciente de que el final de la vida en la tierra está cerca. Un día de agosto, cuando rezaba en familia, dirige su petición: “Por las mamás que pierden un hijo, para que comprendan que ese hijo suyo es un pequeño servidor de Cristo en el Cielo”.
En agosto, Audrey se había despedido de sus amigos y hermanos. Sus últimas palabras fueron para su madre, después de que le había humedecido los labios con un poco de agua de Lourdes: “Gracias, mamá”. Luego pasa por largos momentos de inconsciencia. Por fin, el 22 de agosto, día dedicado a María Reina, deja este mundo, vuela hacia Dios.
Un grupo de niños se reúne para celebrar una misa por el eterno descanso de Audrey. Los acompañan sus padres. Muchos de ellos habían rezado, los martes, por esa niña que tenía leucemia. Quizá ahora, más que nunca, necesitan comprender que sus oraciones sí han sido escuchadas, aunque tal vez piensen lo contrario. El sacerdote mira a los niños y les habla con ternura:
“En el largo camino de una vida, hay algunos que mueren jóvenes porque Dios les concede la gracia de ir más rápido que otros. Hay pequeñas criaturas que aceleran y corren hacia Jesús mucho más rápido porque Dios las atrae hacia sí con mucha fuerza y estas pequeñas criaturas dicen que sí a Jesús...”
Audrey creció muy rápido, pero siguió siendo como un pajarillo del cielo. También sus padres y sus hermanos tuvieron que hacer un camino profundo, intenso, para tocar un misterio que para muchos es incomprensible.
Han pasado ya varios años desde que murió Audrey, pero su recuerdo, como el recuerdo de tantos niños que vuelan pronto hacia Dios Padre, nos ayuda a mirar al cielo. Ese recuerdo nos ayuda a soñar: algún día también nosotros podremos volar, como los pajarillos, hacia la Casa, hacia la Patria del cielo.
Ya existe una biografía con detalles de la vida y personalidad de Audrey: Gloria Conde, “Audrey. Corrió detrás de Jesús”, Trillas, México 2000.
Fue en Roma a principios de los años 80 en una calle lateral aparentemente insignificante ubicada muy cerca de la plaza de San Pedro. A este lugar acudían entonces regularmente algunos jóvenes para rezar y debatir juntos, muchas veces con el obispo alemán Paul-Josef Cordes, Vice-presidente del Pontificio Consejo para los Laicos. De esta manera fue naciendo una idea en la iglesia San Lorenzo in piscibus. En 1983/84, el Papa Juan Pablo II. convocó el Jubileo extraordinario de la Redención en conmemoración del aniversario de la muerte de Jesucristo hace 1950 años. Durante ese año se organizaron también algunos eventos para la juventud. En San Lorenzo se reflexionó entonces intensamente sobre la manera de convertir este encuentro único en un evento duradero, los jóvenes – y el obispo Cordes – actuando en el trasfondo…
En 1984 más de 300.000 jóvenes del mundo entero respondieron a la invitación del Papa al “Jubileo Internacional de la Juventud“ el Domingo de Ramos en la plaza de San Pedro de Roma. En aquel entonces, el alojamiento ya representaba un gran desafío logístico: Mientras que la ciudad de Roma prohibió a corto plazo la construcción de una tienda enorme para acoger a los invitados, 6.000 familias se declararon espontáneamente dispuestas a alojarlos en sus casas. Los jóvenes tuvieron la ocasión de entrevistarse con muchos obispos y con personalidades como la madre Teresa de Calcuta y el frère Roger, fundador de la comunidad de Taizé. Se rezó el vía crucis en el Colosseo y se celebró la eucaristía en la plaza de la Catedral de San Pedro. El evento conoció una acogida impresionante y en vísperas del Domingo de Ramos el papa llamó a los jovenes: “Qué espectáculo magnífico el que ofrece su asamblea en este escenario. Quién afirmó que la juventud actual ya no tiene interés en los valores? Es verdad que uno ya no puede contar con ella?” Con estas palabras el Papa Juan Pablo II entregó al mundo un símbolo: Una cruz de leña sobredimensionada que se llamaría más tarde la ”Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud”.
El año de la Juventud
La cuestión si uno, de verdad, ya no podía contar con la juventud, impulsó al Papa a ocuparse personalmente del asunto para que este encuentro con la juventud no fuera el único. En sus reflexiones estaba acompañado por los jóvenes de San Lorenzo y el Consejo de los Laicos. Cuando las Naciones Unidas declararon el año 1985 como “Año internacional de la Juventud“ quedó claro en Roma que debería haber otro encuentro de la juventud del mundo con el Papa. El tiempo fue corto y se trabajó con gran intensidad. Esta vez, más de 250.000 jóvenes respondieron a la invitación del Papa para desplazarse el Domingo de Ramos a Roma. Inmediatamente antes, Juán Pablo II publicó el 31 de marzo de 1985 una carta a la juventud en la que destacó la responsabilidad de todas las generaciones para el futuro: “De esa actualidad, de su forma múltiple y de su perfil son responsables ante todo los adultos. A vosotros os corresponde la responsabilidad de lo que un día se convertirá en actualidad junto con vosotrosy que ahora es todavía futuro.”
Una semana después del encuentro con la juventud, el Papa anunció inesperadamente la instauración duradera de las Jornadas mundiales de la Juventud. Así dijo en su mensaje pascual del 7 de abril: “El domingo pasado encontré a centenares de miles de jóvenes y la imagen festiva de su entusiasmo ha quedado profundamente grabada en mi alma. Mi deseo de repetir esta experiencia maravillosa en los años venideros y de crear de esta forma un encuentro internacional de la juventud el Domingo de Ramos corresponde a mi convicción que la juventud se enfrenta a una misión a la vez difícil y fascinante: la de cambiar los mecanismos fundamentales que fomentan el egoismo y la opresión en las relaciones entre los Estados y de sentar nuevas estructuras orientadas hacia la verdad, la solidaridad y la paz.” En su alocución navideña ante el Colegio de los cardenales el 20 de diciembre, el Papa reiteró su deseo de organizar en el futuro una vez al año una jornada mundial de la juventud: “Este encuentro (del Domingo de Ramos) tiene la bendición especial del Señor de manera que en los años venideros habrá que celebrar la Jornada Mundial de la Juventud el Domingo de Ramos y esto en cooperación con el Consejo para los Laicos.“
La primera Jornada Mundial de la Juventud Así nació una idea exitosa que prosiguió su marcha victoriosa por el mundo. La Jornada Mundial de la Juventud se celebró por primera vez de manera oficial el Domingo de Ramos de 1986 en Roma. En 1987 y a continuación por regla general cada dos años, se organiza la Jornada Mundial de la Juventud en algún lugar determinado del mundo. En los otros años se celebra la Jornada Mundial de la Juventud el Domingo de Ramos en Roma y en las diócesis en todo el mundo.
Para el año 1987 se convocó a la juventud a Buenos Aires donde 1 millón de participantes escucharon las siguientes palabras del Papa: ”Repito ante vosotros lo que estoy diciendo desde el primer día de mi pontificado, que vosotros sois la esperanza del Papa, la esperanza de la iglesia.” El Papa instó a los jóvenes a contribuir a la construcción del mundo: “Así podéis construir la civilización de la vida y de la verdad, de la libertad y de la justicia, del amor, de la reconciliación y de la paz.” Bajo la impresión de estas experiencias el Papa dedicó en su Carta apostólica ”Christifideles laici“ del 30 de diciembre de 1988 sobre los laicos también un capítulo a la juventud: ”La Iglesia tiene tantas cosas que decir a los jóvenes, y los jóvenes tienen tantas cosas que decir a la Iglesia. Este recíproco diálogo – que se ha de llevar a cabo con gran cordialidad, claridad y valentía - favorecerá el encuentro y el intercambio entre las generaciones, y será fuente de riqueza y de juventud para la Iglesia y para la sociedad civil.“ El año siguiente, 600.000 jóvenes peregrinaron a la ciudad española de Santiago de Compostela donde Juán Pablo II les preguntó: ”Por qué han venido aquí los jóvenes de los años 90 del siglo 20? No sentís en vosotros el espíritu del mundo?“
Tras la caída del Muro
En 1991, 1,5 millón de participantes acudieron a la Jornada Mundial de la Juventud que tenía lugar en la ciudad polaca de Czestochowa. Esa fue, después de la caída del ”telon de acero“ la primera ocasión para los jóvenes de la Europa del Este para participar sin trabas en este evento. “El viejo continente apuesta por vosotros, jóvenes de la Europa Oriental y Occidental, para construir esta ’casa común’ que debe aportarnos un futuro de la solidaridad y de la paz...para la prosperidad de las generaciones venideras hace falta que la nueva Europa se base en el fundamento de los valores espirituales que constituyen el núcleo más íntimo de su tradición cultural”, dijo el Papa. Medio millón de jóvenes encontraron al Papa Juán Pablo II en 1993 en la ciudad americana de Denver. Delante del escenario impresionante de los Rocky Mountains el Papa llamó a los jóvenes: “No apagéis zu conciencia! La conciencia es el verdadero corazón y la parte sacrosanta de la persona humana donde está sola con Diós... No tengáis miedo de salir a las calles y de dirigiros al público...No es el momento de tener verguenza del Evangelio...No temáis abandonar su vida confortable y acostumbrada y responded al desafío de hacer conocer a Cristo en la ’metrópoli’ moderna.“ La asamblea más grande de personas de todos los tiempos tuvo lugar en 1995 con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud en Manila (Filipinas): 4 millones de jóvenes aplaudieron al Papa que evocaba la relación con el prójimo: “Sois capaces de ofrecer vosotros mismos, vuestras fuerzas y vuestros talentos para el bien de los demás? Sois capaces de amar? Si lo sois la Iglesia y la sociedad pueden poner grandes esperanzas en cada uno de vosotros.“
En 1997 fueron entre otros muchos jóvenes alemanes los que respondieron a la invitación del Papa a la Jornada Mundial de la Juventud en París que se terminó con un evento que reunió a casi un millón de personas. Allá Juán Pablo II reclamó un testimonio vivo de los jóvenes: ”Vuestro camino no se termina aquí. El tiempo no se detiene hoy. Salid a las calles del mundo, a las calles de la humanidad y quedad unidos a la Iglesia de Jesú Cristo!“
En el camino hacia Alemania
El jubileo de 2000 se convirtió también en el jubileo de las Jornadas Mundiales de la Juventud. Casi 2 millones de jovenes, entre ellos aproximadamente 12.000 alemanes, se congregaron en Roma. En esta ocasión ya se entablaron las primeras conversaciones informales para llevar la Jornada Mundial de la Juventud en los próximos años a Alemania. El Papa declaró a los jóvenes: „Mi pensamiento se dirige también a los jovenes de otras Iglesias---que están aquí esta tarde...Que esta Jornada Mundial sea una nueva ocasión de conocimiento recíproco y de súplica común al Espíritu Santo para implorar el don de la plena unidad de todos los cristianos!“ En Roma participó también oficialmente la Federación de la Juventud católica alemana que a partir de ese momento apoya a las Jornadas Mundiales de la Juventud. Dos años más tarde 3.000 jóvenes viajaron a la ciudad canadiense de Toronto donde se congregaron 800.000 personas para finalizar la Jornada Mundial de la Juventud. El Papa pidió a la juventud de contribuir a la construcción del futuro de toda la humanidad. Y agregó: ”En la impresionante Catedral de Colonia se veneran a los tres Reyes Magos, a los huérfanos del Oriente que se dejaron guiar por las estrellas que los llevó a Jesú Cristo. Vuestra peregrinación a Colonia se inicia hoy. Jesu Cristo os espera allá para celebrar la XX Jornada Mundial de la Juventud.“
La Jornada Mundial de la Juventud en Alemania ya se ha puesto en marcha. El Domingo de Ramos de 2003, los jóvenes canadienses entregaron a sus amigos alemanes la cruz de la Jornada Mundial de la Juventud en la plaza de San Pedro en Roma. Después de haber recurrido 26 países europeos, la cruz llega desde Sarajevo a Berlín el Domingo de Ramos de 2004. Alli se inicia su “camino de peregrinación de la reconciliación” a través de Alemania hasta el 16 de agosto de 2005, fecha en la que se espera para la inauguración de la XX Jornada Mundial de la Juventud en Colonia. Alli se podrán contemplar dos décadas de esta historia exitosa entre el Papa y de la juventud del mundo.
Si tiene preguntas sobre la Jornada Mundial de la Juventud o quiere entrar en contacto con nosotros, entonces sírvase utilizar nuestro Formulario de Contacto
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
Cuentan de este individuo que abordó un avión para viajar a Nueva York. Un niño entró buscando su asiento y se sentó justo al lado suyo. El niño era muy educado. Y paso el tiempo coloreando en su libro de pintar.
No presentaba rasgos de ansiedad ni nerviosismo al despegar el avión.
El vuelo no fue muy bueno, hubo tormenta y mucha turbulencia. De momento una sacudida fuerte, y todos estaban muy nerviosos, pero el niño mantuvo su calma y serenidad en todo momento.
¿Cómo lo hacia?, ¿Porque su calma? Hasta que una mujer frenética le preguntó: Niño: ¿no tienes miedo?
No señora-, contestó el niño y mirando su libro de pintar le dice: "Mi padre es el piloto".
¿Sorprendido?
Hay tiempos en nuestra vida que los sucesos nos sacuden un poco y nos encontramos en turbulencia. No vemos terreno sólido y nuestros pies no pisan lugar seguro. No tenemos de donde agarrarnos, y no nos sentimos seguros. Pero recuerden mis hermanos que nuestro amantísimo Padre Celestial es nuestro piloto. A pesar de las circunstancias, nuestras vidas están puestas en el creador del cielo y la tierra. Y la próxima vez que llegue una tormenta a tu vida o si en este momento estás pasando por una, alza tu mirada al cielo, siéntete confiado y di para ti mismo:
¡Mi Padre es el piloto!
Envió: Ramón Mitre.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ ENVIA tu Reflexión a: vaportacion@... (Por seguridad, nuestro sistema no acepta archivos anexos, solo texto en el cuerpo del correo).
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
“A pesar de que ya soy mayor, sigo aprendiendo de mis discípulos.” Cicerón
Educar exige tiempo
W. Amadeus Mozart, a los siete años, escribía sonatas; y a los doce, óperas. Parece increíble, pero alguien lo hizo posible: su padre Leopoldo Mozart, un gran músico que sacrificó sus muchas posibilidades de éxito para dedicarse por entero a la educación del pequeño genio.
Robert Browning, cuando contaba apenas cinco años, cierto día vio a su padre leyendo un libro. ¿Qué lees, papá? El padre levanta su mirada y contesta: "El sitio de Troya". "¿Qué es Troya, papá?, pregunta el niño. La respuesta no fue: "Troya es una ciudad de la antigua Grecia. Ahora vete a jugar". Sino que allí mismo, en el cuarto de estar, el padre de Robert hizo con asientos y mesas una especie de ciudad. Una silla de brazos hizo de trono y en el puso al pequeño Robert.
"Aquí tienes a Troya, y tú eres el rey Príamo. Ahí está Helena de Troya, bella y zalamera (señaló a la gata bajo el escabel). Allá fuera, en el patio, ¿ves unos perros grandes que tratan siempre de entrar en la casa? Son los aguerridos reyes Agamenón y Menelao que están poniendo sitio a Troya para apoderarse de Helena..."
A los siete años, Robert leía ya la Ilíada y había entrado con toda naturalidad, gracias al ingenio de su padre, en el mundo de la gran poesía. Años más tarde sería el más importante poeta inglés de la época victoriana.
—Lo malo es que ni mi hijo es un niño prodigio ni yo tengo el talento musical de Leopoldo Mozart, y mucho menos el ingenio de Mr. Browning.
Yo tampoco, pero lo que buscamos no es que los chicos lleguen a ser grandes genios, sino simplemente educarlos bien. Y esto es más asequible. Ocúpate de despertar su interés, métete en su mundo, motívale.
Las conversaciones con los hijos no pueden ser aisladas, ni habitualmente tirantes, o con prisas, o a lo mejor únicamente cuando hay que dirimir una diferencia familiar, o hablar de dinero, o de las notas.
Los padres deben salir al paso de este peligro facilitando que haya frecuentes tertulias de familia. No es entonces la hora de preguntar la lección. Son ratos en los que todos exponen los incidentes y las pequeñas aventuras de la jornada. Donde el padre y la madre cuentan cosas que despiertan el interés de los hijos. Donde todos aprenden a vivir en familia.
Viene al caso comentar aquí el estudio realizado por la agencia norteamericana Leo Burnett acerca de los gustos y tendencias de la última generación de padres. Tienen poco más de treinta años, y ellos han sido los primeros en experimentar lo que es tener dos padres que trabajan, en un clima profesional de gran competencia y que exigía a ambos una prolongada ausencia del hogar.
Con dos sueldos en casa, no han sufrido muchas privaciones. Lo que han echado en falta ha sido que sus padres les dedicaran tiempo. "No quiero que mis hijos pasen lo que mis padres me han hecho pasar a mí", es la protesta mayoritaria de este segmento generacional que incluye a 48 millones de jóvenes en Estados Unidos.
No se quejan de que les hayan impuesto nada, ni de que les hayan privado de comodidades. Lo que lamentan es que sus padres no les hayan dedicado tiempo, algo que no puede ser sustituido por regalos ni por bienestar material.
La adicción al trabajo de que dieron prueba sus predecesores yuppies es a sus ojos una insensatez. No es que desprecien el dinero, pero tampoco consideran que lo decisivo de un empleo sea ganar más. En el trabajo quieren flexibilidad, participación a la hora de tomar decisiones, y respeto al fin de semana y a las horas que se deben a la familia.
El tópico de dar a los hijos las comodidades que ellos no pudieron tener, propio de la anterior generación, ha dejado paso a la preocupación de dedicarles el tiempo que a ellos no les dedicaron.
Sin esperar a circunstancias que nunca llegan
"Siento una especie de vacío que me hiere, un anhelo nunca satisfecho... Para mí todo es frío, frío como el hielo...". Son palabras escritas por Mozart, que vuelven a servirnos de ejemplo, esta vez como reflexión para quienes se quejan de no poder hacer nada "porque se encuentran mal". Quizá no sepan que la mayoría de las obras grandes de la humanidad han estado realizadas por personas "que se encontraban muy mal".
Fueron multitud los sucesos dolorosos que acosaron a lo largo de su vida a este genio de la música. Desgracias y sufrimientos de todo tipo que se presentaban envueltos en un duro vacío sentimental en su vida de hogar, mucho más duro y entorpecedor que las dolencias corporales.
«Conviene que consideren esto –apunta Vallejo-Nájera– los que insisten en la idea simplista de que la carga pasional de las obras de arte dimana del volcán interno del alma del artista. Mozart, saltando sobre el abismo del vacío afectivo interior, es capaz de crear páginas de máxima irradiación sentimental.
»Durante el último año de su vida se encuentra físicamente muy mal, con frecuentes dolores de cabeza y de muelas, astenia e hinchazón de manos y pies, con acentuaciones frecuentes de un intenso malestar general. Por ninguno de esos síntomas interrumpirá el trabajo ni su ritmo. Aún en el lecho de muerte seguirá componiendo.
»”¡Cómo van a pretender que un artista actúe condicionado!” Este tópico, que se oye hoy mucho entre artistas mediocres para justificarse, hay que valorarlo analizando por ejemplo esta situación en la que se encontraba Mozart. No creo que se hayan acumulado nunca mayor número de condicionamientos».
Nadie puede quedarse tranquilo esperando ingenuamente a que lleguen circunstancias más favorables, mientras ve cómo la educación de sus hijos se echa a perder.
En vez de lamentarte, que realmente sirve de poco, procura objetivar el problema y allanar los obstáculos con los medios que tengas a tu alcance. Trabajamos condicionados, sí, pero a nadie consuelan esos condicionamientos a la hora del fracaso. Todavía se puede hacer tanto... y –en frase de Edmund Burke– qué pena no hacer nada, porque sólo se puede hacer un poco.
Las batallas las ganan los soldados cansados. Superar las dificultades y la fatiga es necesidad habitual para cualquier tarea, también para educar.
Que noten que les quieres. Ganarse a los hijos
Los chicos se dan a la persona que les quiere. Son muy sensibles al cariño. Los padres suelen querer mucho a sus hijos y están dispuestos a sacrificarse lo indecible por ellos. Pero el problema es que a veces los chicos no lo notan, y piensan que se les quiere sólo en teoría.
Hay que pasar a la práctica. Lo que más notan del cariño probablemente sea la comprensión, en sus diversas facetas.
El cariño y la paciencia resuelven casos difíciles.
Hay que interesarse por lo que le interesa al niño. Y como su mundo suele ser muy atractivo, el buen educador disfruta con ese descubrimiento.
Ganando su corazón tendrán fuerza nuestros consejos. No basta sólo con el prestigio de padres ni con el respeto y la disciplina: hay que saber atraerse la simpatía y el afecto de los hijos.
Nuestros consejos han de ser optimistas y alegres, que estimulen, que dejen un poso de comprensión y de ánimo. Debemos corregir y aconsejar con gracia, sin hacer tragedias, dejando entrever cariño aunque estemos serios.
Y cuando los hijos nos hagan manifestaciones o confidencias que son –al menos en su mundo– cosas de la propia intimidad, debemos guardar el secreto, sin defraudarlo aunque a nosotros nos parezca algo sin importancia. Es importante comprender, y comprender que son niños.
Cuántas veces se nos olvida pensar que un niño a esta edad puede estar agobiado, por ejemplo, porque le parece que todos los de su clase son más fuertes o más listos que él. O porque piensa que cae mal a sus amigos, o que un profesor le tiene manía. O le preocupa que no tiene cosas que un amigo suyo sí tiene. Quizá ni se nos pasa por la cabeza que esos puedan ser pensamientos inquietantes en su interior.
Hace falta comprender. Y si ve que le comprendemos, nos contará, y le podremos ayudar. Ayudar no siempre será darle lo que manifiesta desear. Pero hablar las cosas en un ambiente de confianza le hará pensar con más profundidad y perderá el miedo a darse a conocer, tan importante para educar. Verá que la sinceridad y la confianza arreglan todo con una facilidad admirable.
La discreción con las cosas de la intimidad del chico facilita mucho que se sienta comprendido. Sería una pena, por ejemplo, que lo hablado en confianza por el profesor o tutor con los padres, con objeto de orientarle en su educación, acabe saliendo, fuera de un contexto adecuado y en alarde de impudor, en el momento más inoportuno.
Advierten en el colegio, a un padre o a una madre, sobre que su hijo, por ejemplo, está bajando el rendimiento escolar porque tiene problemas de integración en la clase y está por ello descentrado y no estudia bien. Y al llegar a casa, a lo mejor, ese padre o esa madre, en un momento de enfado durante la comida, acaba echándoselo en cara en presencia de todos. "Ya está bien de tanto agobiarse pensando en si tienes o no amigos y haz el favor de estudiar, y dejarte de historias..." Una escena de este estilo puede acabar por muchos meses con la confianza del chico en los padres y en el colegio.
Esta generación
Probablemente una de las cosas que más molesta a la nueva generación sean los tonos apocalípticos que algunos emplean al referirse a la sociedad presente y a la juventud de ahora. Como si en los tiempos modernos no hubiera otra cosa que ruina y depravación.
Sucede esto sobre todo en la etapa adolescente, pero también desagrada al chico de unos años menos. Unos padres sensatos deben hacer un esfuerzo por limitar al máximo:
las amonestaciones sistemáticas contra las costumbres y las modas de la actual generación;
esas trasnochadas y poco oportunas referencias a las ventajas del pasado;
los sermones teóricos sobre la propia juventud;
esos discursos sobre la excelencia del propio estilo de vida, que son tan poco elegantes.
Es evidente que una crisis moral y de valores afecta a nuestro tiempo. Pero también las pasadas generaciones pasaron sus crisis. Hay valores que han perdido fuerza y presencia hoy, pero también hay otros que la han ganado.
Podríamos quizá reseñar algunos de esos valores emergentes, muy propios de la juventud de nuestros días, que se recogían en un reciente documento:
una fuerte sensibilidad en favor de la dignidad y los derechos de la persona;
la afirmación de la libertad como cualidad inalienable del hombre y de su actividad;
la estima de las libertades individuales y colectivas;
la aspiración a la paz;
el pluralismo y la tolerancia entendidos como respeto a la diversidad y a las convicciones ajenas;
la repulsa de las desigualdades entre individuos, clases, razas o naciones;
la atención a los derechos de la mujer y el respeto a su dignidad;
la preocupación por los desequilibrios ecológicos.
Merece la pena saber descubrir esos valores en la nueva generación, y otros muchos más que sin duda hay. Y si no nos gustan mucho, quizá sería oportuno reflexionar, sin demagogias, sobre aquello de que los jóvenes son, en buena medida, el producto de lo que hemos hecho los que ahora somos adultos.
Así que lo mejor es evitar esa cómoda tendencia a denunciar defectos sociales y de estructura: el ambiente, la calle, la droga, las perversiones de la sociedad de hoy..., porque muchas veces el principal problema –hemos de reconocerlo y ver cómo mejorar– está en la propia casa, o quizá en el propio educador.
Tengamos, por tanto, una actitud positiva y abierta ante las nuevas transformaciones de las estructuras sociales, de las formas de vida y de las formas de pensar. Procuremos transmitir una visión de las cosas que sepa descubrir y alentar lo positivo y, al mismo tiempo, corregir lo negativo, sin olvidar –como decíamos– echar antes una mirada de sana autocrítica a la propia vida.
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
“ El ejemplo noblehace fácileslos hechos más difíciles.” Goethe
La importancia del ejemplo
Si es doloroso ver cómo se pierde un chico por una mala compañía, quizá lo sea aún más ver cómo se deteriora –de forma lenta y sutil, pero igualmente destructora– cuando sus padres no pueden servirle de guía por carecer de virtudes, puesto que nadie da lo que no tiene.
Nada es más triste que un padre o una madre que, cuando pretende enseñar, tiene que decir que no se fijen en la vida de quien habla.
El niño tiende enormemente a la imitación, también en esta edad. Imita la forma de hablar de su padre, la forma de escribir del profesor en la pizarra, el modo de vestirse de un compañero, las reacciones de su hermano mayor ante algo que le ha contrariado, los gestos y expresiones de un cantante famoso en la televisión..., todo.
Atribuirá a las cosas el valor y la importancia que les den las personas a quienes más aprecia, que son el modelo en que se mira: normalmente, su familia. Es cierto que sobre el chico recaen también otras muy poderosas influencias, pero los padres cuentan desde el principio con un gran prestigio y un mayor ascendiente, porque son el modelo natural más cercano y querido que tienen.
Algunos padres deberían fiar más en el ejemplo, y menos en sus palabras, en esos manidos discursos sobre cómo se hacían las cosas "cuando yo tenía tu edad". Son las dichosas experiencias de los padres sabelotodos que tanto cansan a los chicos. Padres que hablan demasiado, que agotan a sus hijos con reflexiones trasnochadas, pero que difícilmente pueden mostrar un ejemplo de su vida actual que arrastre a nadie. La educación no entra a voces en las personas, sino –como la semilla– sin hacer ruido al caer en tierra.
Todas estas páginas tienen como telón de fondo la decisiva importancia de la influencia del ejemplo, que es uno de los medios más poderosos con que cuentan los padres. Si supieran mucha ciencia de la educación, o mucha pedagogía, pero no participaran personalmente de aquello que quieren transmitir, será realmente difícil que tengan éxito.
Cuando se trata de formar, lo que vale es lo que somos, y lo que nos esforzamos en ser, más que lo que decimos.
Importa mucho dar ejemplo también de esforzarse por mejorar.
Pero... ¿basta con el ejemplo? El caso de Oscar
—Con lo que dices, parece que el ejemplo lo es todo, y ya no hace falta hacer más.
El ejemplo no lo es todo. Es de gran importancia, pero no basta con el ejemplo sólo. Recuerdo una anécdota que viene muy al caso.
Oscar era un chico de doce años, inteligente y buen muchacho, a quien tuve oportunidad de tratar más de cerca en un campamento, durante las vacaciones escolares. En este régimen de vida queda muy de manifiesto la forma de ser de cada uno, y Oscar enseguida se reveló como personaje caprichoso, que se enfadaba continuamente en el deporte y en los juegos, no quería ayudar a recoger las mesas, resultaba bastante antipático a sus compañeros, se las arreglaba para hacer siempre lo menos posible...; en fin, un desastre.
En contra de lo que pudiera pensarse, sus padres eran excelentes personas. Un auténtico contraejemplo de la premisa básica que acabamos de enunciar sobre el valor ejemplar de la figura de los padres.
Hablé con ellos. Me decían: "Mira, Oscar es un chico excelente, con muy buenos sentimientos, está lleno de valores positivos por dentro. Por el corazón te lo ganas siempre que quieras...".
La glosa sobre su carácter era quizá algo optimista para lo que yo había podido ver, pero no quise interrumpirles. Sus palabras discurrían en un tono sorprendentemente alabador.
Al hablarles, con enorme delicadeza, de lo que en el campamento se había visto, se mostraron contrariados y apenas admitían que tuviera ninguno de esos defectos que tan patentes resultaban. La defensa que hacían de sus supuestas virtudes era demasiado vehemente. Ver lo positivo de un hijo es algo natural, y bueno, pero se trataba de encontrar el modo de ayudarle, y estaban poco abiertos a admitir nada distinto de lo que ellos pensaban.
Al final bajamos al detalle de cómo actuaba en casa. Fueron saliendo cuestiones concretas muy reveladoras. Por ejemplo:
Habitualmente era papá quien ponía la mesa mientras Oscar veía la televisión.
Era mamá quien dejaba la plancha para acercarse a abrir la puerta porque el chico estaba muy atareado con sus juegos en el ordenador.
Suspendía habitualmente varias asignaturas, pero achacaban esos resultados a injusticias de los profesores y a la mala suerte.
Comía a su capricho, y con pocas excepciones.
Cuando llegaba a casa dejaba todo tirado. Para recogerlo estaba la atenta solicitud materna.
Ellos casi siempre cedían sin apenas resistencia.
Tanto papá como mamá le hacían frecuentes consideraciones sobre su reprobable actitud, pero –insistían– "no podemos forzar al chico, tiene que salir de él".
Hablando sobre la posibilidad de ser algo más firmes, a la vista del fracaso del sistema, su padre me decía: "Mira, yo soy jefe del departamento de atención al cliente de mi empresa; tengo mucha experiencia sobre como hay que tratar a la gente. Si el chico hiciera las cosas forzado, crecería con un espíritu retorcido, lleno de resentimientos, y así no se consigue nada. Nuestro sistema va dando sus frutos; de vez en cuando tiene unos detalles que compensan con creces lo otro."
Sus palabras contenían toda una filosofía muy razonable pero mal llevada a la práctica. Ciertamente eran unos padres sacrificados, daban un buen ejemplo continuo a su hijo y estaban preocupados por hacer nacer en él ideas positivas y motivarle. Pero su excesiva permisividad era un error grave, casi tan grande como su ingenuidad. Por los frutos podía evaluarse la eficacia del método. Una idea de fondo buena, pero aplicada incorrectamente.
Es preciso dar ejemplo a los chicos, motivarles y hacer nacer en ellos ideas positivas, sí. Pero eso no equivale a consentirles todo mientras se espera la llegada de esas iniciativas. No se trata de introducir en la casa una disciplina militar, pero no es formativo que de modo habitual no ayude en nada, que nunca pueda hacer pequeños recados, o darle siempre la razón, o permitir que haga siempre lo que le dé la gana. Tan equivocado es ser excesivamente severos como excesivamente tolerantes.
Es mejor plantear esa batalla en términos positivos: que sea él mismo –que bien puede ya a esta edad– quien se haga la cama, se cepille los zapatos, ayude a poner o quitar la mesa, pase el aspirador por su habitación, ordene su armario, o trabajos por el estilo. Son cosas que influyen mucho en la consolidación de un buen carácter y que repercuten siempre de modo favorable en el ambiente familiar.
Es verdad que quien no vive lo que enseña, no enseña nada. Y que hay que esforzarse en la mejora personal para así servirles de modelo, pero también hay que aprender cómo actuar para educarlos bien.
Es cierto que educamos por lo que somos, pero también por lo que hacemos.
¿Recuerdas cómo eras a los 12 años?
Para educar, es decisivo conocer muy bien. Y conocer de verdad a una persona es entender de verdad a esa persona.
Debemos pensar en cada hijo, poniéndonos en su lugar e intentando comprender cada vez mejor la complejidad y riqueza de su carácter.
A veces tenemos una capacidad sorprendente para olvidarnos de la propia infancia y borrar de un plumazo de nuestra memoria toda la rebeldía ante nuestros padres, lo poco que nos gustaba estudiar o lo que nos molestaba tal o cual actitud en los mayores.
Resulta muy útil rememorar cómo éramos nosotros a su edad.
y repasar un poco todos esos recuerdos infantiles para dar perspectiva histórica a nuestras ideas. Recordar cuáles eran nuestras reacciones, qué pensábamos en situaciones análogas o qué sentíamos cuando nos decían algo parecido.
Llegar a tiempo
Aníbal, aquel gran caudillo cartaginés, allá por el siglo III antes de Cristo, se decidió a atacar a los romanos en su misma tierra. Preparó la expedición a Italia con cuidado. Atravesó los Pirineos y la cordillera de los Alpes, a costa de grandes esfuerzos. Esta última travesía le llevó alrededor de un mes, y supuso la pérdida de numerosos medios, sobre todo caballos y elefantes.
A partir de ese momento, fue ya de victoria en victoria. En la batalla de Cannas (216 antes de Cristo), produjo unas setenta mil bajas a los romanos, entre los que se encontraban ochenta senadores y numerosos equites. Pero entonces, en vez de ir directamente contra Roma, se retiró a Capua, donde se le atribuye, a él y a su ejército, una vida de ocio y placeres (las famosas "delicias de Capua").
Esto dio tiempo a los romanos para reorganizarse y acabar venciendo a Aníbal. Cuentan que el famoso general, ante su inminente derrota, se lamentaba así de su retraso en atacar la capital de Imperio: "¡Cuando podía, no quise. Y ahora que querría, no puedo!".
—¿Y qué quieres decir con esto de Aníbal?
Pues que con la educación del chico puede repetirse la historia de Aníbal. Cuando más se podría hacer, se le consiente todo, enternecidos por su encantadora sencillez y su infantil simpatía, y no se actúa. Y cuando por fin se quiere actuar, resulta que ya es tarde.
Muchos padres son poco conscientes de la envergadura y magnitud de las fuerzas que dificultan la correcta educación de los chicos durante su adolescencia.
Hace poco leí que si un avión de cada cuatro en vuelo se estrellara, nadie tomaría un avión. Y que si un automóvil de cada cuatro vendidos tuviera la dirección estropeada, las fábricas de automóviles tendrían que cerrar. Y que, sin embargo, en el sistema educativo, que se dedica a algo mucho más importante que fabricar automóviles o aviones, fracasan uno de cada cuatro chicos...
—Oye, me estás poniendo negro el horizonte...
Bueno, no se trata aquí de presentar panoramas desoladores. Simplemente, es que casi todos los actuales jóvenes problematizados de 17, 20 ó 25 años, fueron antes uno de esos niños activos y despreocupados que jugaban felices en el patio del colegio. Pero la raíz del problema ya estaba presente entonces.
Lo que se hace o deja de hacerse en la infancia influye directamente en la mayor o menor resistencia de los chicos al ataque de todos los agentes negativos que en el futuro va a tener que soportar.
Ya hemos hablado de cómo muchos padres sólo empiezan a preocuparse ante los signos de alarma de los catorce o dieciséis años, e infravaloran la educación del niño de menos edad. Les parece, quizá, que su hijo no dará muchos problemas porque le ven con diez o doce años, aún manejable y en apariencia desproblematizado. Pero las crisis tienen su historia y su prehistoria.
Siempre es mejor formar en la infancia que resolver problemas en la adolescencia.
Quizá ven a su hijo, pero no le observan en profundidad. No caen en la cuenta de la trascendencia de un detalle y otro, y se les pasan así los mejores años, casi sin darse cuenta. A lo mejor piensan que es aún una criatura sin problemas y que la etapa educativa importante vendrá después, con las "edades difíciles". No es así.
Para educar con una mínima garantía de acierto hay que aprovechar muy bien los diez primeros años.
Y si las cosas no han ido muy bien, la edad de los diez o doce años es casi la última oportunidad de recuperar el terreno perdido con todavía bastantes posibilidades de éxito. Más adelante, el chico disminuye drásticamente su receptividad ante los padres y es bastante más difícil reconducir entonces una educación deficiente.
Lograr unos resultados fuera de su periodo natural más propicio exige un mayor esfuerzo y una fuerza de voluntad muy superior.
No quiere decir esto que más tarde no tenga remedio. Simplemente sucede que, como con tantas otras capacidades –nadar, montar en bicicleta, jugar al fútbol, mantener el equilibrio sobre un monopatín, aprender idiomas, música, o tantas otras cosas–, o se adquieren muy al principio, durante su correspondiente periodo sensitivo, o luego no es fácil llegar a desarrollarlas bien.
El chico debe ahora salir de una etapa fuertemente influenciada por el egocentrismo. Si no se le forma bien, puede acabar dominado por un egoísmo invasor que busca la satisfacción de sus caprichos e imponer su deseo a quienes le rodean. No pensemos que el simple transcurso del tiempo resolverá este problema, porque si no se actúa, su falta de defensas le llevará a un progresivo deterioro personal.
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
Relato verídico: estar preparado para cuando salte la liebre.
La historia comienza un miércoles de marzo de 2004. Trabajo en Madrid en un conocido banco que tiene filiales por todo el mundo.
Aquellos días eran especialmente movidos, pues me ocupaba de un grupo de argentinos con los que ultimaba algunas operaciones. Vino a verme Jorge, un compañero de trabajo a quien conocía de Logroño, en donde habíamos estudiado la Secundaria y el Bachiller. Me contabaque su novia y él esperaban con impaciencia recibir el piso; la
entrega de llaves se había retrasado varias veces, y (aunque una cosa no conllevaba la otra) la boda también habá sufrido retrasos. Total, que, aunque vivía fuera de Madrid, se había trasladado desde la casa de sus padres (en Alcalá de Henares) a un piso de la familia de la novia en la Castellana. Y vivía con su novia en el mismo piso.
Cuando objeté que esa no era la mejor manera de llevar el noviazgo, él me razonó que quería a su novia y que se iban a casar (¿qué más daba, por unos meses?); yo le razoné que la falta de respeto era la una causa clara de tantos matrimonios rotos (cuando el amor falla en la cama, falla en la vida, recuerdo que le dije); que el respeto de
ese tiempo hasta la boda, en octubre, iba a hacerle crecer en amor y en madurez... Se fue refunfuñando. Por la noche me llamó:
- Santi - me dijo- tienes razón; ya he hablado con Clara y está de acuerdo: mañana me vuelvo a casa de mis padres... ¿Podremos vernos mañana?
Yo, contento, me acordé de los argentinos y le dije que iba a estar difícil pues tenía visitantes.
- Jorge, después de decírmelo tantas veces he pensado confesarme.
¿Me ayudarás?
A mí me salió un "va a estar difícil"; el cuerpo me pedía decirle,
¿es que no te puedes esperar tres días? Pero al final le dije: - ya hablaremos mañana. Y ahí estaba, a la hora del cafelito. Le dije que me buscara por la tarde. A las seis, me llamó, me excusé delante de mis colegas argentinos y le acompañé a la parroquia a confesarse. Salió con una sonrisa de oreja a oreja y nos fuimos a celebrarlo con un bocadillo de calamares. Nos despedimos en el Parking con un muchas gracias, hasta mañana.
Por la mañana los argentinos se retrasaron: les llamé al hotel y me comentaron que no había ningún taxi disponible. Que había habido un brutal atentado en el tren y que todos los taxis estaban trasladando a las víctimas.
Aquel día esperé en vano a Jorge: había tomado el trayecto de Alcalá de Henares y fallecido en el atentado. Fui al Ifema, lugar espacioso y lúgubre donde se velaba a las víctimas, y allí me encontré a Clara, desconsolada. La autopsia reveló que la onda expansiva de la explosión le había reventado el bazo. Ambos rezamos ante los restos
de Jorge, que había obtenido ese mismo día un pasaje seguro al cielo.
La moraleja es que Dios tiene un plan, del que somos parte, aunque no entendamos ni castaña. Y que, como ni lo sabemos ni lo entendemos, lo mejor es aprovechar todas las oportunidades que tenemos a mano para hacer el bien a los demás. A lo dicho se suma
que la muerte no es un castigo, sino una llamada a otra vida, en este caso mejor y para siempre
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
Fuente: Catholic.net (31-5-2004) Autor: P. Fernando Pascual
Hay lugares donde se percibe de un modo más intenso la presencia de Dios. Un santuario, una meta de peregrinaciones, toca los corazones de los hombres y mujeres que acuden a rezar, a contemplar, a pedir perdón o a dar gracias.
Otros perciben la cercanía de Dios en algunos fenómenos naturales, como se relata en el Antiguo Testamento: en el viento, la lluvia, el terremoto, el fuego, la fuerza de algunos animales.
Otros tocan a Dios a través de la bondad que reina en tantas personas que encontramos en el camino de la vida. La sonrisa limpia de un niño, la ternura de unos esposos que se aman según Dios, esa paz de una anciana que acaricia con sus manos arrugadas el cabello de la nietecita que llena de colores un pedazo de papel.
De modo especial, Dios nos permite sintonizar con su Amor en Cristo. La realidad de la Encarnación no termina el día en que Cristo asciende a los cielos y regresa al Padre. Nos ha mandado el Espíritu Santo, nos ha dejado a Pedro, a los obispos y a los sacerdotes que colaboran con sus pastores. Ha suscitado mil caminos espirituales (de sacerdotes, religiosos, laicos) que embellecen la vida de la Iglesia, que llegan a los hospitales y a las escuelas, a los barrios pobres y a las zonas de turismo, a las tierras de misiones y a las ciudades que envejecen poco a poco mientras se cierran las iglesias por falta de creyentes.
Cristo sigue entre nosotros. Lo podemos escuchar a través de los Evangelios, escritos bajo la acción del Espíritu Santo, llenos de una sabiduría profunda y cordial que no deja indiferente a quien se ha propuesto hacerlos vida. Lo podemos sentir en las palabras que se repiten en cada confesión, cuando el sacerdote se convierte en un eco al repetir lo que Jesús dijo a tantos pecadores: yo te perdono, vete en paz. Lo podemos ver morir y resucitar, de un modo misterioso pero real, en la Eucaristía, cuando las manos frágiles de un hombre especial repiten la fórmula de la consagración.
Es posible sintonizar con Cristo, dejarle un lugar en nuestra vida, hacer que reine en el corazón y en los mil sudores de la jornada. Permitirle que explique ese dolor profundo del espíritu, el sentido de la pérdida del trabajo, el porqué de ese accidente que ha alterado nuestros planes. Dejarle que camine a nuestro lado para que nos revele nuestra propia identidad, lo que somos, lo mucho que nos quiere, lo que importamos al Padre, aunque nadie se entere, aunque no haya periodistas ni declaraciones públicas que den la noticia de una conversión que se ha producido en este día.
La tierra ha cambiado radicalmente desde que el Verbo se hizo carne a través del sí de una Virgen niña. No todos lo saben, no todos lo comprenden, no todos viven según la gran noticia. Los niños, los pequeños, los humildes, entran en el Reino. Sintonizan con el Padre que hoy repite, como un día en el Tabor: “Este es mi Hijo amado. Escuchadle”.
Francisco González Dirección de repuesta: fgm@... www.chavales21.net Aviso: Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, incluya en el campo Asunto, la expresion amigo, textualmente, además de una descripcion lo mas completa posible del contenido del mensaje . Así será enviada a una carpeta segura y no habrá peligro de que lo borre por inadvertencia.
Ante un grupo de niños un hombre narró la siguiente historia:
Había una vez un muchacho quien era hijo de un entrenador de caballos. El padre del muchacho era pobre y contaba con apenas unos pocos recursos para mantener a su familia y mandar al muchacho a la escuela. Una mañana en la escuela, estando el muchacho en la clase, el profesor le pidió a los alumnos que escribieran la meta que quisieran alcanzar para cuando fueran adultos.
El joven escribió una composición de siete páginas esa noche en la que describía su meta. Escribió su sueño con mucho detalle y hasta dibujó un plano de todo el proyecto: el rancho, las pesebreras, la ganadería, el terreno y la casa en la que quería vivir; en fin, puso todo su corazón en el proyecto y al día siguiente lo entregó al profesor.
Dos días más tarde, recibió de vuelta su trabajo reprobado, y con una nota que decía: "venga a verme después de clases". El chico del sueño fue a ver a su profesor y le preguntó ¿por qué me reprobó? El profesor le dijo: "es un sueño poco realista para un chico como tú. No tienes recursos; vienes de una familia pobre. Para tener lo que quieres hacen falta muchas cosas y además mucho dinero.
Tienes que comprar el terreno, pagar por la cría original y después tendrás muchos gastos de mantenimiento. No podrías hacerlo de ninguna manera. A continuación el profesor agregó: si vuelves a hacer el trabajo con objetivos más realistas, reconsideraré tu nota".
El chico volvió a su casa y pensó mucho. También le preguntó a su padre qué debía hacer. Éste le respondió: "mira hijo, tienes que decidir por ti mismo; de todos modos, creo que es una decisión importante para ti, ¿cierto?"
Finalmente después de reflexionar durante una semana, el chico entregó el mismo trabajo, sin hacer cambio alguno.
Le dijo al profesor: "usted puede quedarse con mi mala nota, yo me quedaré con mi sueño".
Al concluir el hombre miró a los niños y les dijo: "les cuento esta historia porque es mi historia. Aquí estamos en medio de la casa de mis sueños, dentro del rancho que me propuse conseguir por que esa era la meta de mi vida. Aún conservo aquella tarea del colegio enmarcada sobre la chimenea".
Luego agregó: "lo mejor de la historia es que hace dos años, ese mismo profesor trajo a treinta chicos a visitar mi rancho. Y al irse el profesor me dijo: ‘mira, ahora puedo decírtelo. Cuando era tu profesor, era una especie de ladrón de sueños. Durante esos años, le robé un montón de sueños a los niños. Por suerte tuviste la suficiente fortaleza para no abandonar el tuyo’."
No dejemos que nadie nos robe nuestros sueños, ni tampoco le robemos a otros los suyos.
Salmos 37:4 "Pon asimismo tu delicia en el Señor, y él te dará las peticiones de tu corazón."
Francisco González Dirección de repuesta: fgm@... www.chavales21.net Aviso: Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, incluya en el campo Asunto, la expresion amigo, textualmente, además de una descripcion lo mas completa posible del contenido del mensaje . Así será enviada a una carpeta segura y no habrá peligro de que lo borre por inadvertencia.
Uno de los aspectos principales de la seguridad en Internet es el resguardo de la intimidad de los usuarios, pues cada vez que alguien navega en la Red, se crea un registro de los sitios visitados y de las funciones realizadas; y por si fuera poco, en el propio PC, quedan almacenados unos archivos denominados cookies.
Para eliminar estos rastros y proteger con ello la propia intimidad, existen diversas aplicaciones especialmente diseñadas para ello, las cuales sirven además, para mantener el ordenador libre de archivos indeseados.
Internet Trace Destructor elimina con rapidez y fiabilidad todos los rastros que quedan tras una sesión de navegación Web o de trabajo con el PC. El software está disponible en: http://www.softonic.com/ie/33068
En un mundo donde cada día se entremezclan personas de distintas procedencias, es de vital importancia una educación que reconozca, respete y acepte las características de cada cultura, desde un enfoque intercultural.
EduAlteres una red de educación para la paz, el desarrollo y la interculturalidad que ofrece una serie de recursos educativos destinados a fomentar estos valores.
Asimismo, la Red de Educadores e Investigadores en Educación Intercultural (RED-EI http://oea.ajusco.upn.mx/indice.html) pretende fomentar la formación de investigadores y educadores en este campo en países del continente americano, además de facilitarles el acceso a la información sobre el tema, disponible en los países del norte.
«La belleza del Arco Iris radica en sus diferentes colores», dice un antiguo proverbio africano, y eso mismo podríamos decir de las distintas etnias, lenguas y culturas.
Hablar de un primer, segundo, tercer y cuarto mundo ya resulta anticuado. El futuro conoce sólo un mundo, aunque el camino para alcanzarlo sea pedregoso y esté lleno de obstáculos. De todas formas, el diálogo intercultural se convertirá en uno de los cimientos del futuro de la política como cuenta Constantin von Barloewen, profesor de Antropología en la Université Européenne de la Recherche en París, en su artículo «Superando lo extraño – Rutas a la interculturalidad».
La empresa Google introduce en su buscador una herramienta para indagar en archivos y textos de los ordenadores personales. Éste será también un servicio clave de la nueva versión de Windows que Microsoft sacará no antes de 2006. El proyecto Google, llamado «Puffin», que se descargará gratis, ya se ha probado al interior de la empresa durante un año. El buscador de Microsoft responderá a preguntas en lenguaje coloquial, como «¿Dónde están mis fotos de vacaciones?».
Francisco González Dirección de repuesta: fgm@... www.chavales21.net Aviso: Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, incluya en el campo Asunto, la expresion amigo, textualmente, además de una descripcion lo mas completa posible del contenido del mensaje . Así será enviada a una carpeta segura y no habrá peligro de que lo borre por inadvertencia.
Paradigma Internet, lógica de la sociedad actual Por Rodrigo Prieto
Cuando llega el verano y el sol lo inunda todo con su blanca y cálida luz, nos ponemos gafas para no encandilarnos y ver mejor lo que ocurre alrededor. Así mismo, la irrupción de Internet en el mundo ha adquirido tal fuerza que ha sido necesario crear unas gafas para observar y tratar de comprender sus implicaciones en la sociedad.
Estas gafas son el llamado «Paradigma Internet», con el cual se ha denominado a la forma de entender las sociedades marcadas por la masificación de las tecnologías informáticas y de las comunicaciones desde mediados de la década de 1990 hasta hoy.
cuenta de que las características de esta sociedad de la información afectan –en mayor o menor medida- a todos los ámbitos de la vida social, construyendo de esa manera una serie de acuerdos, certezas, valores, en definitiva, formas de ser y de hacer, que son aceptados mayoritariamente, de modo que se constituyen en verdades.
Ciertamente, estas formas de ser y de hacer no surgen de manera espontánea un día cualquiera gracias a la genialidad de una o más personas, sino que responde a procesos sociales complejos, en el marco de ciertas relaciones políticas y económicas, de ciertos intereses y de una determinada distribución del poder en la sociedad.
De esta manera, al hablar de «sociedad de la información» (http://municipio.smandes.gov.ar/ciudaddigital/si.php) se debe entender no sólo la conjunción de ciertas tecnologías en un objeto concreto como Internet o la telefonía móvil, sino como un momento sociohistórico del mismo modo en que se habla del Renacimiento o de la sociedad industrial.
Sin embargo, no siempre resulta fácil incorporar esta perspectiva histórica de análisis, debido a la contemporaneidad de los hechos relacionados con este paradigma. Por lo mismo, aún hoy es imposible comprender a cabalidad el significado y las implicaciones sociales de este nuevo marco teórico-práctico en que nos sitúa la sociedad de la información.
Cabe precisar que no es lo mismo hablar de «sociedad de la información» en el mundo occidental que en el oriental, así como tampoco es lo mismo hacerlo en el norte desarrollado, o desde el sur en desarrollo, pues la brecha (http://www.observatoriodigital.net/bol226.htm#desafio) entre unos y otros puede llegar a ser abismante; de ahí que nos referimos a ella más como una lógica, unos principios base, que como una situación de recursos disponibles o no, en las distintas sociedades nacionales o continentales.
. Aspectos Técnicos
En términos tecnológicos, el advenimiento de la «sociedad de la información» se relaciona directamente a un auge en el desarrollo y masificación de tecnologías de la comunicación y la información (TIC), como son la industria informática y la de las telecomunicaciones, en particular a través de la telefonía móvil e Internet.
La conjunción de ambas herramientas en un largo camino de investigación tecnológica decantó en la primera mitad de los años 90 con la explosión de Internet, como espacio de comunicación.
. Los valores del nuevo paradigma
La sociedad de la información está intrínsecamente vinculada a un sistema económico capitalista neoliberal globalizado, por tanto, en términos valóricos, comparte con éste gran parte de sus principios rectores, como el individualismo, la flexibilidad, la competencia, la eficiencia, eficacia y efectividad, el valor de la inmediatez y la anulación de la espacialidad, la fluidez, el consumo, la creatividad, lo desechable, el cambio permanente, entre otros.
Desde la perspectiva de Javier Bustamante, de la Universidad Complutense de Madrid, esta posición central de las nuevas tecnologías en la sociedad contemporánea tiene unas implicaciones directas sobre los principios humanos: «La tecnología no cobra relevancia sólo desde su consideración instrumental, sino también en su papel de creadora de metáforas y modelos para definir conceptos básicamente humanos. En este sentido la famosa metáfora del computador adquiere una relevancia especial cuando se aplica al terreno de la toma de decisiones. El ordenador aparece en escena no sólo como el instrumento, sino el paradigma ideal de toma de decisiones al ser rápido, fiable, capaz de absorber y manejar cantidades ingentes de información que digiere y transforma sin esfuerzo» (http://www.argumentos.us.es/bustaman.htm).
Con base en estos valores, las sociedades marcadas por el Paradigma Internet se han caracterizado por desarrollar unas determinadas formas de ser y de hacer, tanto a nivel de las personas, como de las instituciones y las organizaciones. Algunas de estas formas son:
El estilo «Red»: basada en el concepto que dio vida a Internet, la sociedad de la información ha incorporado dentro de sus prácticas validadas, la necesidad de la utilización de las redes en la gestión y la producción. Los Estados, empresas, organizaciones, instituciones y personas deben formar parte de distintos tipos de redes para lograr sus propósitos, personales, laborales, económicos, políticos o sociales.
Lo «Glocal»: combinación entre «global» y «local», supone el imperativo de aprender a moverse con fluidez en un universo global, interconectado, múltiple, masivo, pero sin perder el carácter local y particular de las cosas, las relaciones, los contextos, las culturas. Se trata de una doble dimensión que ha de ser incorporada como un filtro, una perspectiva tanto de análisis, como de gestión, para comprender y actuar con relativa eficiencia en el contexto actual.
La flexibilidad: en un mundo que cambia permanentemente como respuesta a los estímulos del entorno, la flexibilidad es la única forma de situarse sin perder la cabeza ni sucumbir ante la ausencia de «estabilidad» (laboral, personal, afectiva, espacial, etc.). De ahí que esta característica de personalidad se ha convertido en un rasgo deseado y buscado intencionalmente en el ámbito laboral, al punto de que quienes den señales de no poseerlo, ven reducidas sus posibilidades de ser aceptados en algunas plazas de trabajo.
. La identidad
El Paradigma Internet supone también una determinada manera de entender las identidades personales, donde la característica es precisamente la pluralidad; es decir, comprenderlas ya no como un bloque estático, sino como diferentes posiciones de sujeto, que adoptan las personas según los contextos en que interactúan. De esta manera, se habla de identidades múltiples, flexibles y móviles, como todo lo que define también a la sociedad de la información.
Del mismo modo, las identidades desde el Paradigma Internet incorporan la relación de las personas con la materialidad en que se insertan, dando origen a la noción de Cyborg. Según Joan Pujol, doctor en Psicología Social de la Universidad Autónoma de Barcelona, «El concepto de cyborg se usa más en términos teóricos, pero también sirve para analizar cómo la gente en su vida cotidiana se relaciona como "entidades sociotécnicas", en el sentido que somos personas que utilizamos tecnologías cotidianamente. Tecnologías que pueden ser plataformas de subjetividad... Por ejemplo, en personas con discapacidad, especialmente con personas tetrapléjicas y cómo el hecho de hacerse persona, pasa necesariamente por la tecnología» (http://www.observatoriodigital.net/bol230.htm#joan).
Como los aquí presentados, existen muchos otros aspectos sociales que están marcados y que pueden ser abordados desde la perspectiva del Paradigma Internet, es decir, observándolos a través de estas gafas que les dan un color y un matiz especial. Sin embargo, al igual que los colores y diseños de las gafas, el Paradigma Internet es también un enfoque analítico fruto de un momento histórico y social determinado –hoy vigente-, pero por lo mismo, perfectamente modificable o reemplazable por otros nuevos o emergentes que, aunque ahora no estén visibles, sin duda ya están en gestación.
Ser capaces de comprender y situar dicho enfoque, es una herramienta básica si lo que se busca es observar los hechos de la contemporaneidad, del mismo modo que hace 500 años era imposible no hablar de la imprenta para describir la sociedad ilustrada.
. Referencias de Interés
«Globalization. The Human Consequences». Baumann, Z. Cambridge (U.K.): Polity Press 1998.
«El mundo en un clic. Cómo Internet pone el control en sus manos» Andrew L. Shapiro. Grijalbo Mondadori, Barcelona 2001.
«L’era de la informació», Manuel Castells. Editorial UOC, Barcelona junio 2003.
«Release 2.0». Esther Dyson. Ediciones B, Barcelona 1997.
«La Sociedad de la Información». Francisco Aguadero. Acento Editorial, Madrid 1997.
«Desigualdades digitales y sociedad de la información: un debate pendiente». Jordana J.
Francisco González Dirección de repuesta: fgm@... www.chavales21.net Aviso: Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, incluya en el campo Asunto, la expresion amigo, textualmente, además de una descripcion lo mas completa posible del contenido del mensaje . Así será enviada a una carpeta segura y no habrá peligro de que lo borre por inadvertencia.
Me contaron hace unos días la historia de un niño sincero y atrevido. Un buen día Oscar, en un arrebato de honestidad le dijo a su madre: "Mamá, eres hermosa...". La madre no pudo menos que enternecerse y sonreír dulcemente. Pero el hijo, pasados unos segundos, añadió: "pero tus manos son tan feas..."
Pocos días después Oscar conocería la historia de esas manos: Hace tiempo dormía profundamente un niño. De pronto se encendió el mosquitero de la cuna y las llamas amenazaron la vida del bebé. La sirvienta corrió despavorida, mas la madre heroica y decidida, dominó el fuego a manotazos, salvando de las llamas a su hijo. Y sus manos del color de armiño quedaron sin piedad carbonizadas. Cuando al final las vendas le quitaron, sus manos por el fuego deformadas le quedaron.
El pequeño escuchaba a su padre sin pestañear. Cuando terminó el relato, Oscar, con lágrimas en los ojos, corrió hacia su madre, y le dijo entre sollozos: "No hay manos cual las tuyas en el mundo, madre".
¿Cuántas historias semejantes permanecen ocultas? Sin embargo nunca faltarán niños o adultos atrevidos, sin pelos en la lengua. Por ello cada día leemos o escuchamos comentarios y críticas de todos los gustos y colores. Detestamos las manos feas, o el comportamiento de fulanito o menganita.
Oscar nunca más se quejará antes de conocer los motivos de tal o cual acontecimiento. Esta pequeña historia podría enseñarnos a desterrar de nuestra vida el famoso: piensa mal y acertarás.
¡Con cuánta facilidad se derrama por doquier el veneno de la difamación y calumnia! Y en muchas ocasiones sin fundamento o seguridad alguna. Después llegan los lloriqueos, las quejas y excusas: yo pensaba, había leído, me parecía que.... Pero ya es tarde. El veneno mortal de la crítica ha corroído y destruido la fama del prójimo. Todos le apuntan con el dedo. Le cierran el paso o le desprecian.
Ojalá se agradeciera y premiara con más frecuencia a tantos y tantos héroes desconocidos como la madre de Oscar. La historia suele dejar en el tintero a estos héroes. ¡Cuántas sorpresas nos llevaríamos! Se descubrirían las hazañas y méritos de muchas personas que han sido blanco continuo de nuestras críticas.
Te encontrarías en el índice de ese libro: mamás que se desviven por sus hijos por puro amor desinteresado, sin recibir nada a cambio; políticos, soldados, misioneros, amigos y enemigos. Algún día no muy lejano todos ellos recibirán su recompensa.
Si tienes dudas o quieres comentar este artículo ponte en contacto con alguno de los asesores para jóvenes de Catholic.net. ¡Te los recomendamos a todos!
Francisco González Dirección de repuesta: fgm@... www.chavales21.net Aviso: Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, incluya en el campo Asunto, la expresion amigo, textualmente, además de una descripcion lo mas completa posible del contenido del mensaje . Así será enviada a una carpeta segura y no habrá peligro de que lo borre por inadvertencia.
Había una vez un viejo carpintero que, cansado ya de tanto trabajar, estaba listo para retirarse y dedicarle tiempo a su familia. Así se lo comunicó a su jefe, y aunque iba a extrañar su salario, necesitaba retirarse y estar con su familia; de alguna forma sobrevivirían.
Al contratista le entristeció mucho la noticia de que su mejor carpintero se retiraría y le pidió de favor que si le podía construir una casa más antes de retirarse. El carpintero aceptó la proposición del jefe y empezó la construcción de su última casa pero, a medida que pasa el tiempo, se dio cuenta de que su corazón no estaba de lleno en el trabajo.
Arrepentido de haberle dicho que sí a su jefe, el carpintero no puso el esfuerzo y la dedicación que siempre ponía cuando construía una casa y la construyó con materiales de calidad inferior. Esa era, según él, una manera muy desafortunada de terminar una excelente carrera, la cual le había dedicado la mayor parte de su vida.
Cuando el carpintero terminó su trabajo el contratista vino a inspeccionar la casa. Al terminar la inspección le dio la llave de la casa al carpintero y le dijo: "Esta es tu casa, mi regalo para ti y tu familia por tanto años de buen servicio".
El carpintero sintió que el mundo se le iba... Grande fue la vergüenza que sintió al recibir la llave de la casa, su casa. Si tan solo él hubiese sabido que estaba construyendo su propia casa, lo hubiese hecho todo de una manera diferente.
Tú eres el carpintero. Cada día martillas un clavo, pones una puerta, o eriges una pared. Alguien una vez dijo: "La vida es un proyecto que haces tu mismo. Tus actitudes y las selecciones que haces hoy construyen la casa en la cual vivirás mañana".
¡Construye sabiamente! Recuerda... trabaja como si no necesitaras el dinero; ama como ni nunca te hubiesen herido; baila como si nadie te estuviera observando... Para el mundo tal vez tu seas una sola persona, pero para una persona tal vez tú seas el mundo.
Envió: Ramón Mitre.
Francisco González Dirección de repuesta: fgm@... www.chavales21.net Aviso: Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, incluya en el campo Asunto, la expresion amigo, textualmente, además de una descripcion lo mas completa posible del contenido del mensaje . Así será enviada a una carpeta segura y no habrá peligro de que lo borre por inadvertencia.
Tiene ya 16 años y ha empezado a salir con un chico
Alfonso Aguiló
La vida misma: Paloma tiene ya 16 años y ha empezado a salir con un chico –David– con el que está encandilada. Su madre piensa que ese chico no le conviene, pero no sabe cómo decírselo sin que se enfade. La chica ha empezado a suspender y se ha enrarecido su carácter. Por una casualidad, su madre ha enterado de que Paloma consume pastillas que no son precisamente para la tos, y que frecuenta con David lugares poco recomendables.
Se lo recriminó nada más verla: —"Sí, ¿y qué...?", contestó su hija. —"Pues que todo eso está muy mal". —"¡Ay, no me digas!", replicó con ironía. La madre, desconcertada, no sabía cómo seguir. Al final dijo: —"Y..., ¿si te mueres, qué, al infierno? ¿O es que no has pensado que te puedes morir?". —"Pues por eso..., hay que vivir, que son dos días". —"Pero luego...". —"Luego..., ¿qué? ¿Has estado allí? ¿Has visto algo? A lo mejor me convierto en una vaca. David dice que se está tomando en serio lo de la reencarnación. Además, yo no creo en el infierno. ¿No ha venido Dios a salvar a los pecadores? ¿No es tan misericordioso? Yo no paso por ahí, ya habéis asustado a mucha gente."
La madre se dio cuenta de que le faltaban argumentos, y de que además había planteado bastante mal la conversación. Lo comentó aquella noche con su marido.
Que sea sincera consigo misma
Objetivos Lograr que Paloma entienda que los hombres estamos sujetos sujetos a un orden natural fuera del cual no alcanzaremos nuestra plenitud.
Hacer que descubra un sentido más claro y positivo de la fe y de las verdades eternas.
Los padres de Paloma estuvieron comentando cómo encontrar el modo y la ocasión de hablar con su hija constructivamente sobre estos temas. Era preciso que entendiera que desoír los mandatos de Dios lleva a las personas a situaciones que siempre producen daño, a uno mismo y a otros.
Siempre hay un momento en el que es más fácil reconocer la verdad
Así es la vida: A los pocos días, Paloma llegó a casa bastante tarde y muy abatida. Parecía no querer hablar con nadie, pero su madre enseguida advirtió que en realidad lo deseaba vivamente. Decidió no hacer mención al hecho de que hubiera llegado tan tarde. Pensó que en ese momento era mejor ayudar a su hija a desahogarse.
Ya había aprendido de su error en la anterior conversación, así que esta vez lo planteó de modo muy distinto. En cuanto la chica vio que su madre no estaba en plan de sermonearla, le fue contando todo, de principio a fin. Había roto con David después de enterarse de que la engañaba. Se sentía muy humillada. Pensaba que la habían usado como se usa a un objeto. Ahora comprendía que había sido seducida de la forma más simple, y que se había entregado con total ingenuidad: "Ya me parecía que David se pasaba conmigo. Me molestaba, pero no quería perderlo, ni parecer una tonta. Pero ahora me doy cuenta de que fue un error desde el principio."
David había tenido un accidente con el coche. No le pasó casi nada, aunque podía haberse matado. Tuvieron que darle unos puntos. Paloma acudió al hospital, sin saber casi nada. Una vez allí, no tardó en enterarse de que en el momento del accidente su novio iba con otra chica. David conducía demasiado rápido, para impresionar a su acompañante, y se salió de la carretera. Al verse tan cerca de la muerte, se había llenado de miedo y estaba muy conmocionado interiormente.
Paloma explicó a su madre que David estaba también muy hundido. No era mala persona, pero llevaba tiempo dejándose arrastrar por el egoísmo, y había acabado haciendo cosas que le avergonzaban mucho. Disimulaba su desazón interior con teorías diversas, con las que intentaba justificar su lujuria y su deslealtad, pero al verse al borde de la muerte todo aquello se había venido abajo en un instante. David pidió perdón a Paloma, y ella lo aceptó, pero quedaron en que ya no saldrían juntos.
Paloma y su madre estuvieron hablando bastante tiempo. Al final, acabó saliendo la conversación que habían tenido ellas dos unos días antes: "Perdona, mamá. Estuve inaguantable. Ahora veo que me pasaba lo mismo que a David." "Deja, hija, que yo tampoco estuve a la altura", terció su madre.
Fue una conversación muy fructífera. Ahora Paloma veía de otra manera todo lo que había dicho el otro día sobre la muerte, el infierno y la reencarnación. Al final, coincidieron en que lo que había sucedido era providencial para comprender que Dios no ha puesto sus Mandamientos para fastidiar, sino para facilitar a los hombres y mujeres su desarrollo más pleno, su felicidad. El dicho popular de que en el pecado va la penitencia refleja el hecho real de que el alejamiento de Dios –y por tanto, del último fin del hombre–, constituye a la larga la más dolorosa de las penas.
Vivir de espaldas a la muerte es vivir en el engaño. Y si en la propia vida hay engaño, considerar la realidad de la muerte puede ser una buena ayuda para desengañarse. Pensar en la muerte no tiene por qué suponer un lastre para la vida, sino que nos ayuda a darnos cuenta de que el tiempo a nuestra disposición es limitado y hemos de hacerlo rendir. No debe llevar a reflexiones pesimistas, sino a esforzarnos por llenar la vida de sentido.
Francisco González Dirección de repuesta: fgm@... www.chavales21.net Aviso: Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, incluya en el campo Asunto, la expresion amigo, textualmente, además de una descripcion lo mas completa posible del contenido del mensaje . Así será enviada a una carpeta segura y no habrá peligro de que lo borre por inadvertencia.