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1.- Crear las condiciones que favorezcan la atención, con lo que el tiempo de estudio rendirá más. Es precise aislarse de los ruidos, las personas y todo aquello que pueda ser motivo de distracción. Nada de música.
¿Estás de acuerdo? Escribe las dificultades que tiene un chico de tu edad para hacer lo que se dice en este punto
2 ‑ El mejor momento suele ser la mañana. El periodo del día en el que se obtiene un mayor rendimiento depende de las costumbres de cada uno pero, en general, la mañana tras una buena noche de descanso, es el mejor momento. Por ello, se debe dedicar a las cuestiones más difíciles.
Los repasos y la memorización se pueden hacer a última hora de la tarde. Y, contra la costumbre de la mayoría de los estudiantes, la noche raramente se presta al estudio. Lo mejor es dedicarla a dormir.
¿Estás de acuerdo? Escribe las dificultades que tiene un chico de tu edad para hacer lo que se dice en este punto
3. ‑ Saber descansar es esencial para obtener un buen rendimiento. El estudio resulta más eficaz si se realiza en períodos de 50 minutos, entre los cuales se toma un descanso de cinco o diez minutos antes de continuar. Tras cuatro de estos períodos, el descanso debe ser de, al menos, una hora que puede aprovecharse para actividades de recreo.
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4. ‑ No memorizar sin comprender. Alternar las asignaturas, comenzando par una difícil y siguiendo con otra más agradable, también aumenta la eficacia del trabajo.
Y conviene tener presente que es un error aprender dememoria y sin entender, ya que lo que se estudia de esta manera, se olvida todo enseguida. En cambio, de lo que se comprende bien se retiene, aproximadamente la mitad.
Para comprender lo que se estudia, es preciso, en primer lugar leerlo por entero, para tener una visión de conjunto del tema.
Después, es necesario localizar las ideas básicas, destacándolas mediante el subrayado o anotaciones al margen. Se obtiene así el hilo conductor de la exposición.
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5. ‑ Resumir. Conviene expresar las ideas clave y sus relaciones con las propias palabras, en un resumen. Esto ahorra tener que leer de nuevo páginas y páginas de apuntes o libros, y es un buen ejercicio para contestar en los exámenes a los temas amplios.
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6. ‑ Combatir los nerviosmediante la planificación del tiempo; el respeto de los horarios que uno se ha establecido; el tiempo de relax dedicado a otras actividades, especialmente al deporte; la alimentación equilibrada que no abuse de excitantes como la cafeína - por supuesto, nada de pastillas, que de momento te ayudan pero luego te pueden pasar factura a la hora del examen -; y el procurar dormir bien.
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7. ‑ Presentarse confiadoa los exámenes, ya que habitualmente uno piensa que va a suspender porque infravalora sus propias capacidades y preparación y baja su rendimiento por nerviosismo.
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8. ‑ Repasar el conjunto de la asignatura. Después, conviene relajarse, ocupar la cabeza con otra cosa, y acostarse temprano para estar despejado al día siguiente.
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9.‑ A la hora de hacer el examen, conviene tener presente que habitualmente el profesor prefiere la calidad a la cantidad y el sentido común y la lógica a la originalidad excesiva. Nunca se deben descuidar la expresión clara y precisa así como la presentación.
¿Estás de acuerdo? Escribe las dificultades que tiene un chico de tu edad para hacer lo que se dice en este punto
Profesor gonzález simancas
Universidad de Navarra
Escribe los números de aquellos párrafos que te parezcan más útiles para ti:
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acabo de volver de unas vaciones en la Clinica Universitaria de Navarra y seguimos adelante. Me encuentro bastante bien
os envío un mensaje que ha enviado una persona que acba de incorporarse para ver si alguien se anima a responderle.
gracias
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
¿Preferís textos como el que sigue?. Forma parte de un plan de educación en valores que podéis ver en chavales21
Introducción
Lee el siguiente documento:
1.- Hace tiempo que te diste cuenta de que las cosas te afectaban, que los acontecimientos exteriores producían una reacción en tu interior; te sentías movido a tomar postura ante ellos.
Las cosas te parecían bien o mal. Eras capaz de valorarlas y querías hacerlo.
No es que hasta ese momento no te afectasen; la diferencia está en que ahora te das cuenta.
Has encontrado un mundo en tu interior en el que tú eres el protagonista, el dueño, el promotor y quien sufre los efectos. Ahí dentro, tú sientes, tú piensas, tú juzgas... tú sueñas: eres tú.
Te encuentras a gusto en él y ahí te refugias con frecuencia y vas haciendo descubrimientos y, como un niño que se construye una cabaña en el bosque, no dejas que nadie penetre en ese interior que es tuyo.
Y haces bien en guardarlo así, porque ésa es precisamente la parcela que a ti te ha tocado trabajar: sientes que es tuya y lo es.
Te resistes a las intromisiones y haces bien, porque nadie podrá responder por ella más que tú: la intimidad es inviolable
2.- Pero, al ir caminando por ese nuevo mundo que has descubierto y en el que parecía que habías encontrado la solución de todos los problemas que aquejan a los mayores y su mundo, las cosas unas veces te parecen de una manera y otra de otra, no eres capaz de controlar tus propios impulsos, pasas con rapidez de momentos de euforia a otros de desánimo inmotivado.
Tienes serias dificultades para reconocer tus propios sentimientos, para centrar con claridad la cabeza.
Por otra parte, tu cuerpo no te responde como quisieras: te ha crecido la nariz, tus piernas y brazos te parecen desproporcionados, te salen “gallos” al hablar y, además, en los momentos más inoportunos, y observas que tus comentarios, por los gestos y sonrisas de los que te rodean, son inoportunos.
Los respetos humanos te van pudiendo, sientes, hasta el sonrojo, el aguijón del ridículo; y pasan un día y otro, semanas, y esos vaivenes continúan: parece la Historia Interminable, con un ambiente tantas veces tan difícil de comprender como el de la obra de Michael Ende.
Entonces es cuando corres serio peligro de encerrarte en ti mismo. Lucha contra ese atractivo reclamo a aislarte en los sueños de tu interior:
üProcura participar en las conversaciones con los que te rodean.
üFuérzate a dar tu opinión.
ü-Considera que es bueno pedir perdón.
üAtrévete a preguntar.
ü¿No te parece que esos «cascos» te aíslan de la gente?
üNi se te ocurra fumar un «porro».
3.- El camino que has emprendido es bueno; tienes una intimidad que te pertenece y que has de desarrollar; pero necesitas CONOCERTE A TI MISMO, saber cómo eres, por qué motivo actúas, lo que de verdad quieres conseguir, cuáles son tus defectos y cualidades y en qué grado los tienes; y ahí la sinceridad ocupa la primera fila, porque: la sinceridad comienza con uno mismo
Y esa es la labor más importante; por eso te está costando tanto.
Conocerte te ocupará toda la vida.
Has de ver cada día - te aconsejo que dediques unos minutos cada noche a ello - cómo te ha ido la jornada y los motivos por los que has actuado.
Si con tranquilidad y sinceridad buceas en tu interior, llegarás a darte cuenta que no estás solo. Hay allí una Presencia densa, amabilísima que te acompaña.
Al encontrarte contigo mismo, ahí dentro, verás que no has acabado de verlo todo. Y no sólo por lo difícil que es llegar c nuestra profunda realidad, sino por la Presencia de esa otra Realidad, íntimamente unida a la tuya que te retiene como un definitivo imán y te sostiene como eres.
Verás, entonces, que tus cualidades y defectos, la realidad de tu forma de ser deja de asustarte y, reflejados en ese otro espejo, tienen sentido, y verás, como con un sobresalto gozoso, que: nadie está solo
4.- Pero ten en cuenta que es el principio de la lucha: sabes más que antes, estás más dispuesto, pero todavía no te conoces lo suficiente. Sí le empiezas a ver sentido a ser sincero contigo mismo y empiezas a vislumbrar el valor que realmente tienes , es el momento de que te plantees buscar apoyos en el exterior.
No importa si encuentras defectos, en cuanto a la sinceridad, en todas las personas, incluso en quienes más quieres.
Además, hay una serie de actuaciones que te molestan especialmente:
- Que tus padres acojan con tono condescendiente tus opiniones.
- Que te machaquen los argumentos que acabas de dar y que te parecían definitivos.
- Que te digan cómo eres. «¿Qué sabrán ellos?»
Bueno... ¡Así es el mundo!
-¡Así somos la gente! y, perdóname.¡Así... eres también tú!
No lo olvides: eres de la misma pasta que la «gente» que te rodea.
5.- Pero es en este mundo donde tú y yo hemos de luchar para ser mejores. Las situaciones ideales sólo se dan en algunos cuentos y películas; a ti mismo te molestan los cuadros color de rosa.
Podrías irte a vivir a la tundra de Siberia o al desierto del Sahara, pero te encontrarías contigo mismo y comenzaría de nuevo la lucha.
Volvamos un momento al punto de partida: si la sinceridad contigo mismo tenía sentido por el reconocimiento que ante tus ojos tiene el valor de tu intimidad, de tu dignidad -te lo debes a ti mismo-, ése también puede ser el punto de referencia para ser sincero con todas esas personas que te rodean.
- Tu autoestima.
- Tunecesidad de actuar a tu nivel.
- Lo requiere tu dignidad.
- TÚ, en el fondo, LO HAS DE QUERER... POR TI.
Y has de asentir a lo que te digo porque cuando no has sido sincero (no te digo nada, cuando has difamado o calumniado), pasado el primer momento de alivio o de «gustirrinín», has sentido como un sabor amargo que te llega hasta la boca.
Y se ha clavado en tu cabeza volviendo a ella con una cierta desazón: no estás contento contigo.
Y si no has tenido el valor de confesar, por lo menos has procurado tratar mejor a esa persona, para compensar.
Dejémoslo, por ahora, ahí.
Pero estoy contigo en que, aunque te propongas ser sincero, no a todo el mundo le vas a contar todo lo que te pasa. Te costaría mucho, no estarías dispuesto y... no lo debes hacer.
6.- Y, sin embargo, tú necesitas compartir tu intimidad. Tú mismo lo sientes muchas veces y no como un sentimiento pasajero. Parece que tu mismo ser te lo pide. Necesitas dar cauce a esos pensamientos y sentimientos que con frecuencia te abruman.
Mira a tu alrededor y seguro que hay alguna persona que te infunda confianza:
- La madre suele ser un buen confidente.
- Para los chicos es preferible el padre.
- A veces, un profesor
- Un amigo (ellos) o amiga (ellas) con quien «conectes».
- Siempre el sacerdote, aunque no todos.
En cualquier caso, una persona:
- Que te quiera: fundamental.
- Que sepa, que tenga experiencia de la vida en sus tres dimensiones: física, psíquica ysobrenatural.
- Que veas que trata con delicadeza tu intimidad.
- Que te infunda confianza, que estés gusto.
- Que te suponga una exigencia de mejora.
Procura no hacer confidencias a extraños, y no tratar de tus sentimientos, de defectos de angustias, del sexo, etc. con personas del otro sexo; tienen una psicología diferente, es muy difícil que se pongan en tu lugar y te aconsejen bien y se pueden crear lazos falsos, con malas consecuencias.
Todas esas precauciones son importantes porque ese delicado jarrón de tu intimidad tiene un gran valor. ¡A ver si me va a importar más a mí que a ti!
Además, porque la confidencia no es para el desahogo sino para la acción:
Para que te conozcas mejor.
Para que actúes correctamente, teniendo en cuenta los consejos recibidos.
Pero, tú conoces, tú juzgas y tú decides cómo actúas. Los consejos orientan pero eres tú quien ha de actuar, proyectando con decisión tu visión de las cosas en una auténtica sinceridad de vida.
Javier Querejeta.
Sinceridad
¿Cuáles son las ideas principales del texto?
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Vivimos en una época en la que vuelas en lugar de caminar y que te invita a no tocar tierra, a andar permanentemente acelerado(a) y desconectado(a); tienes entonces que asumir que nuestra época es diferente a otras y, sin que una sea mejor, vale la pena, al menos, ponerte a reflexionar un poco en ella.
Las grandes transformaciones tecnológicas han ayudado a evolucionar en muchos sentidos, pero también nos han hecho caer en conductas enajenantes que, sin que te des cuenta, se reflejan negativamente en tu cuerpo, en tus emociones, en tu capacidad creativa y en cómo disfrutas del contacto contigo mismo(a) y con los demás.
¿QUÉ PASÓ CON EL ENCUENTRO CARA A CARA? La neta es que has aprendido a recurrir a todos los medios posibles para “ausentarte”; para no hacer relaciones directas; para no hablar y escuchar de frente y mirando a los ojos; para no sentir (o para sentir a medias) como si en el fondo, y a pesar de que no lo confieses, eso de la realidad te diera susto (aunque ahora no le llames susto, porque eso de tener miedo parece estar out).
Total que andas pegado(a) a la moda, a las apariencias y al qué dirán y metido(a) de lleno en espacios virtuales, en la famosa web (en la que te depositas y a la que le inviertes miles y miles de tus horas y de tus pensamientos)...
Ahí crees sentirte seguro(a), crees que puedes hacer de todo sin que nadie sepa bien a bien quién o cómo eres; hasta que con el tiempo, ya ni siquiera tú mismo(a) lo sabes y de pronto, un día te descubres sintiéndote como un(a) desconocido(a), muy solo(a) e incapaz de confesarlo.
CUENTO O EXAGERACIÓN Dime si esto es cierto o es pura exageración: ¿cuántas horas pasas delante del monitor de tu Mac o PC?, ¿cuánta gente dices conocer a través del chat, sin saber, siquiera, si te gusta o no, cómo huele?, ¿cuántos pleitos te avientas con tu familia por el tiempo que pasas pegado(a) a la máquina?, ¿cuántos trabajos mal hechotes entregas en la escuela bajados directamente de la red o de plano plagiados?
¿Qué pasó con los libros y las bibliotecas?, ¿cuántas exageraciones o mentiritas echas para dar una apariencia diferente a lo que realmente eres?, ¿qué onda con el ligue en vivo y en directo?, ¿qué hay con los amigos o la (el) novia(o)? ¿qué me dices del presentarte al mundo directamente y tal cual eres, con lo bueno y lo malo, las lonjitas y los barros, los dientes chuecos o la estatura que realmente tienes o mostrando todo lo que dicen tus ojos y el movimiento de tus manos? ¿Qué ha sido del encuentro real?
En fin, es importante que te detengas, al menos un instante, a reflexionar sobre qué tanto te enajenas; qué tantas mentiras echas; o qué tanto te clavas sin darte cuenta que el paraíso de la tecnología y el mundo del consumo, no sólo te entretienen, sino que por momentos te dejan totalmente adormilado(a).
Sin dar más vueltas, te invito a tomar el riesgo de hacer algo diferente (aún cuando no se lo cuentes a nadie, no vayan a pensar que eres bien freak): busca un lugar en el que te sientas a gusto, cierra los ojos y trata de fijarte en lo que estás sintiendo en tu cuerpo... Frío, calor, la dureza o suavidad del asiento, etc.
Después, trata de fijarte, con los ojos aún cerrados, en lo que estás sintiendo por dentro: ¿te sientes solo, frustrado, feliz contigo mismo, triste...? Ahora abre los ojos lentamente y observa tu realidad, ve el mundo de frente, sin miedo. ¿Se parece “tu mundo” real al “mundo” que has inventado y presumido en el espacio virtual? ¿Se parece tu “yo” del chat al “yo” que eres en realidad? ¿Se parece lo que sientes a lo que les dices a los demás que sientes?.
Si te quieres arriesgar más, repite este ejercicio con alguien a quien quieras y que sea de tu confianza. Sigue las mismas indicaciones pero al final, permítanse platicar tan a fondo que puedan encontrarse uno con el otro y pregúntate: ¿Es esto igual que lo que sientes cuando chateas con alguien?, ¿es igual a recibir un mail o a mirar la fotografía de alguien que ni siquiera sabes bien a bien quién es?, ¿vale la pena ausentarte o es mejor empezar a quedarte cerca; así, tal cual eres, con los otros tal como son?
Quedarte o escaparte, mostrarte o esconderte es tu elección y sólo TÚ eres responsable y consciente de lo que eliges: ojalá te DECIDAS POR TI.
Mónica Margain Psicoterapeuta INEPAR, A. C. 53-39-51-04 Y 06 www.inepar.com.mx
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Hace veinte años, yo manejaba un taxi para vivir. Lo hacía en el turno nocturno y mi taxi se convirtió en un confesionario móvil. Los pasajeros se subían, se sentaban atrás de mí en total anonimato, y me contaban acerca de sus vidas. Encontré gentes cuyas vidas me asombraban, me ennoblecían, me hacían reír y me deprimían. Pero ninguna me conmovió tanto como la mujer que recogí en una noche de agosto.
Respondí a una llamada de unos pequeños edificios en una tranquila parte de la ciudad. Asumí que recogería a algunos saliendo de una fiesta, o alguien que había tenido una pelea con su amante o un trabajador que tenía que llegar temprano a una fábrica de la zona industrial de la ciudad. Cuando llegué a las 2:30 a. m el edificio estaba oscuro excepto por una luz en la ventana del primer piso.
Bajo esas circunstancias, muchos conductores sólo hacen sonar su claxon una o dos veces, esperan un minuto, y después se van. Pero yo he visto a muchas situación se veía peligrosa, yo siempre iba hacia la puerta. Este pasajero deber ser alguien que necesita de mi ayuda, razoné para mí. Por lo tanto caminé hacia la puerta y toqué "un minuto", y respondió una frágil voz. Pude escuchar que algo era arrastrado a través del piso, después de una larga pausa, la puerta se abrió.
Una pequeña mujer de unos ochenta años se paró enfrente de mí. Ella llevaba puesto un vestido floreado, y un sombrero con un velo, como alguien de una película de los años 40"s. A su lado una pequeña maleta de nylon. El departamento se veía como si nadie hubiera vivido ahí durante muchos años. Todos los muebles estaban cubiertos con sábanas, no había relojes en las paredes, ninguna baratija o utensilio. En la esquina estaba una caja de cartón llena de fotos y una vajilla de cristal.
Repetía su agradecimiento por mi gentileza. "No es nada", le dije. "Yo sólo intento tratar a mis pasajeros de la forma que me gustaría que mi mamá fuera tratada". -"Oh, estoy segura de que es un buen hijo", dijo ella.
Cuando llegamos al taxi me dio una dirección, entonces preguntó: -"¿Podría manejar a través del centro?". -"Esto no es el camino corto", le respondí rápidamente. -"Oh, no importa", dijo ella, "No tengo prisa, estoy camino del asilo". La miré por el espejo retrovisor, sus ojos estaban llorosos.
"No tengo familia"- ella continuó, "el doctor dice que no me queda mucho tiempo". Tranquilamente alcancé y apagué el taxímetro.
"¿Qué ruta le gustaría que tomara?", le pregunté.
Por las siguientes dos horas manejé a través de la ciudad. Ella me enseñó el edificio donde había trabajado como operadora de elevadores. Manejé hacia el vecindario donde ella y su esposo habían vivido cuando ellos eran recién casados. Ella me pidió que nos detuviéramos enfrente de un almacén de muebles donde una vez hubo un salón de baile, al que ella iba a bailar cuando era niña.
Algunas veces me pedía que pasara lentamente enfrente de un edificio en particular o una esquina y veía en la oscuridad, y no decía nada.
Con el primer rayo de sol apareciéndose en el horizonte, ella repentinamente dijo: -"Estoy cansada, vámonos ahora".
Manejé en silencio hacia la dirección que ella me había dado. Era un edificio bajo, como una pequeña casa de convalecencia, con un camino para autos que pasaba bajo un pórtico.
Dos asistentes vinieron hacia el taxi tan pronto como pudieron. Ellos eran muy amables, vigilando cada uno de sus movimientos. Ellos debían haber estado esperándola.
Yo abrí la cajuela y dejé la pequeña maleta en la puerta. La mujer estaba lista para sentarse en una silla de ruedas. -"¿Cuánto le debo?", ella preguntó, buscando en su bolsa. -"Nada", le dije. -"Tienes que vivir de algo", ella respondió. -"Habrá otros pasajeros", yo respondí.
Casi sin pensarlo, me agaché y la abracé. Ella me sostuvo con fuerza, y dijo: ¡¡Necesito un abrazo !!
Apreté su mano, entonces caminé hacia la luz de la mañana. Atrás de mí una puerta se cerró, fue un sonido de una vida concluida.
No recogí a ningún pasajero en ese turno, manejé sin rumbo por el resto del día. No podía hablar, ¿Qué habría pasado si a la mujer la hubiese recogido un conductor malhumorado o alguno que estuviera impaciente por terminar su turno?, ¿Qué habría pasado si me hubiera rehusado a tomar la llamada, o hubiera tocado el claxon una vez, y me hubiera ido?
En una vista rápida, no creo que haya hecho algo más importante en mi vida. Estamos condicionados a pensar que nuestras vidas están llenas de grandes momentos, pero los grandes momentos son los que nos atrapan bellamente desprevenidos, en los que otras personas pensarán que sólo son pequeños momentos.
La gente tal vez no recuerde exactamente lo que tu hiciste o lo que tú dijiste... pero siempre recordarán cómo los hiciste sentir...
"Conserva el recuerdo del perfume de la rosa y fácilmente olvidarás que está marchita..."
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¿De verdad me afecta en algo que los gays se casen?
Un reacción inicial común a mucha gente cuando oye sobre el proyecto de matrimonio homosexual es: "¿Por qué debe preocuparme si se pueden o no casar los homosexuales?, ¿cómo puede afectar eso a mí o a mi familia?"
En realidad el pueblo debería tener la oportunidad de deliberar los costes sociales y económicos de este experimento social radical. De forma asombrosa la cobertura de los medios en este tema ha ignorado lo que esta nueva preferencia especial costaría al resto de la sociedad en términos de impuestos y seguros.
El gobierno canadiense, que también está considerando ese tipo de legislación, se acaba de dar cuenta de que los beneficios retroactivos de la seguridad social para el superviviente costarían a los contribuyentes cientos de millones de dólares. Aquí se presenta un problema real de justicia distributiva.
¿Cómo puede uno justificar el dar el mismo trato a los matrimonios que a las parejas del mismo sexo cuando tales beneficios son negados a toda la gente que en nuestra sociedad cuidan de parientes ancianos o disminuidos que no pueden reclamar esos beneficios como miembros de la familia a efectos fiscales o de seguros?
¿No deberían tener los ciudadanos la oportunidad de votar si quieren dar a las uniones homosexuales, la mayoría de las cuales no tienen hijos, los mismos beneficios que la sociedad reconoce a las parejas casadas, la mayoría de las cuales han criado o están criando hijos?
Si estos experimentos sociales van adelante los derechos de los niños se verán vapuleados. El matrimonio del mismo sexo constituirá un respaldo público y oficial de las siguientes reclamaciones:
-que el matrimonio es sobre todo un arreglo en beneficio de los adultos
-que los hijos no necesitan tanto a un padre como a una madre
-que las formas alternativas de familia son tan buenas como el marido y la mujer criando a sus hijos juntos.
Sería trágico que justo cuando estamos viendo el impacto de esas erróneas ideas en las vidas de los niños de nuestro país fuéramos a legalizarlas. Esa filosofía de matrimonio es la que se enseñará a nuestros hijos y nietos en la escuela. Se les obligará a discutir el matrimonio en esos términos. Palabras comunes como marido y mujer se verán sustituidas por la de pareja. En las clases de preparación al matrimonio a los niños se les tendrá que enseñar acerca del sexo homosexual. Los padres que se quejen se les apodará "homófobos" y sus hijos sufrirán por ello.
También la libertad religiosa está en juego. Independientemente de lo que uno quiera vivir y dejar vivir, la experiencia de otros países revela que una vez que estos arreglos se han convertido en ley no habrá política de vive y deja vivir para los que difieren.
Los proponentes del matrimonio homosexual usan el lenguaje de la apertura, tolerancia y diversidad, pero un efecto previsible de su éxito será el instaurar una era de intolerancia y discriminación tal como raramente se ha visto antes. Cada persona y cada religión que no esté de acuerdo será tachado de racista y se le discriminará abiertamente. El hacha caerá mas pesadamente en personas y grupos religiosos que no apoyen el matrimonio homosexual. Las instituciones religiosas se verán golpeadas por procesos judiciales si rehúsan comprometer sus principios (ahí está la petición de cierto grupúsculo contra los obispos para que se les persiga por homofobia).
Finalmente hay un claro desprecio a los derechos de los ciudadanos a decidir las condiciones bajo las que queremos vivir, trabajar y criar a nuestros hijos. Teníamos gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo; ahora tenemos gobierno sin el pueblo.
Independientemente de que uno esté a favor, en contra o indeciso sobre el matrimonio del mismo sexo, una decisión tan importante debería ser tomada en la forma democrática ordinaria: a través de una deliberación pública a la luz del día y con un referéndum.
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Ellas sí y ellos... también: una conquista de las mujeres ha abierto camino a los hombres: algo ganado por ellas comienza a ser solicitado también por ellos, y por un verdadero desarrollo.
Cómo formar delincuentes: decálogo redactado por la policía de Washington tras realizar estudios basados en su abundante experiencia en la delincuencia juvenil.
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Con Yo robot en las pantallas, conviene recordar que el mito de los «robots» que vencen a sus creadores es la metáfora técnica de un problema moral: el hombre deshumanizado por una técnica sin control.
Sin embargo, no hay duda de que las corrientes de pensamiento relacionadas con la postmodernidad merecen una adecuada atención. En efecto, según algunas de ellas el tiempo de las certezas ha pasado irremediablemente; el hombre debería ya aprender a vivir en una perspectiva de carencia total de sentido, caracterizada por lo provisional y fugaz. Muchos autores, en su crítica demoledora de toda certeza e ignorando las distinciones necesarias, contestan incluso la certeza de la fe. Este nihilismo encuentra una cierta confirmación en la terrible experiencia del mal que ha marcado nuestra época. Ante esta experiencia dramática, el optimismo racionalista que veía en la historia el avance victorioso de la razón, fuente de felicidad y de libertad, no ha podido mantenerse en pie, hasta el punto de que una de las mayores amenazas en este fin de siglo es la tentación de la desesperación." [1][1][1]
1. Acotando el tema:
Las complejas relaciones entre Fe, ética y ciencia son susceptibles de ser abordadas desde múltiples perspectivas. Podríamos intentar un recorrido histórico, buscando en la filología de las palabras implicadas sus diversos significados y relaciones en el entramado temporal de nuestra cultura. Este derrotero histórico tiene la eficacia de describir comprensivamente como llegamos a la situación contemporánea, pero es imposible en una breve ponencia que tiene por objeto suscitar las preguntas sobre el estado actual de la cuestión más que brindar las respuestas.
Otra posibilidad sería analizar los conceptos y su significado objetivo hoy, examinando las diversas perspectivas epistemológicas que se encuentran vigentes en el debate. Los interrogantes deberían ser abordados desde la filosofía de la ciencia para analizar los diversos paradigmas científicos en discusión y el estatus de su legitimación entendida como “... el proceso por el cual un “legislador” que se ocupa del discurso científico está autorizado a prescribir las condiciones convenidas (en general, condiciones de consistencia interna y de verificación experimental) para que un enunciado forme parte de ese discurso, y pueda ser tenido en cuenta por la comunidad científica [2][2][2] El problema aquí es la legitimación del legislador que como todas las instituciones está en debate. Esto nos lleva al planteo sobre el derecho a decidir lo verdadero que en nuestra cultura de Occidente no es independientede decidir sobre lo que es justo. Aquí nos encontramos en el centro del problema de los limites éticos de la ciencia y la legitimidad ética y política de todo conocimiento científico. La doble justificación de legitimidad del conocimiento por parte de la cienciay de la ética se ve potenciado por el valor que tiene actualmente lainversión del saber de la tecnociencia[3][3][3] y su inocultable poder de transformación y concentración económica. Hoy más que nunca la cuestión del saber científico se traduce inmediatamente en clave de poder. Hoy reclaman sin éxito su posesión y dominio los estados nacionales respecto a las potencias económicas supranacionales.
También es posible plantearnos las complejas relaciones de Fe, ética y ciencia desde la iluminación de la Revelación y la manifestación del poder ordenador de la inteligencia divina que se manifiesta en el “Ordo naturae” Deberíamos exponer una lectura de raigambre teológica para poder explicitar los términos implicados en este modo de conocer analógico que supone la integración armónica del “dato revelado” con los datos conocidos por el hombre. “Una catedral gótica es el fruto de la fe y también de la geometría dirá Gilson. El “dato” revelado se ha encontrado con los “ datos” de la naturaleza para producir esa especial forma de cultura que llamamos católica y que se constituye con el patrimonio de la fe, de la doctrina, de la liturgia y la materia de la cual viven y se sirven los cristianos”[4][4][4] Es así como la ciencia en su desposorio con la Fe y un modo habitual de cultivar los actos humanos de una comunidad producen una respuesta cultural que vive en nosotros independientemente de nuestra condición de creyentes o no. Sin embargo no quisiera detenerme en las sutiles relaciones que guardan, para quienes aceptamos la autoridad del dato revelado, las vinculaciones entre Sabiduría Divina, su manifestación en el hombre por medio de la Fe y el reclamo coherente de una Fe que busca el intelecto y una inteligencia que se plenifica en la Fe. [5][5][5]. Al respecto dice el Romano Pontífice: “No hay, pues, motivo de competitividad alguna entre la razón y la fe: una está dentro de la otra, y cada una tiene su propio espacio de realización. El libro de los Proverbios nos sigue orientando en esta dirección al exclamar: “Es gloria de Dios ocultar una cosa, y gloria de los reyes escrutarla” (25, 2). Dios y el hombre, cada uno en su respectivo mundo, se encuentran así en una relación única. En Dios está el origen de cada cosa, en Él se encuentra la plenitud del misterio, y ésta es su gloria; al hombre le corresponde la misión de investigar con su razón la verdad, y en esto consiste su grandeza.”[6][6][6]Misterio de Dios y por lo tanto objeto de la Fe personal La grandeza del hombre reside en su poder inteligir (intus legere) , leer dentro las huellas y vestigios de Dios en la naturaleza y captar el mensaje de la Revelaciónsalvífica a la que está convocado por ser una criatura “capax Dei”.
Sin embargo, dada la brevedad del tiempo de esta ponencia y en mérito de tan calificado auditorio de Investigadores, Profesores y Directivos universitarios y a mis colegas del panel, me centraré en los principales interrogantes que esta relación objetiva tiene en el sujeto que cree, que tiene un compromiso ético ante sí mismo, ante la sociedad y su tiempo histórico y que hace o enseña ciencia. Trataré de insinuar estos interrogantes en el contexto contemporáneo, tratando de escapar al clima de escepticismo y desesperanza que Juan Pablo II nos señalaba al comienzo de esta exposición pero siendo fiel a la lectura de los escenarios en los cuales se debate la investigación científica.
2 Los reclamos al científico por parte del mundo contemporáneo
El hombre que hace ciencia se encuentra hoy en una encrucijada compleja en un intervalo histórico en el que es difícil dilucidar el sentido de su accionar metódico y cotidiano. Pareciera ser que con el desmoronamiento de los saberes liberales puestos sistemáticamente en duda por la ciencia moderna, desprestigiados por el positivismo y los neopositivismos, y pulverizados por las lógicas de la desconstrucción de los “discursos”y “relatos” que le daban sentido al quehacer científico, han dejado a la intemperie al hombre que hace ciencia hoy. Allí quedó aislado hablando una jerga ininteligible y rechazada por un anticientificismo creciente. Debido a que no puede hacer de su esfuerzo algo comunicable para el común de los humanos; el hombre de ciencia solo se vincula con rituales complejos y paradigmas cambiantes e inestables con la comunidad científica reducida que le reconoce a través de Internet o exclusivas revistas que intentan rescatarlo del anonimato silencioso.
El científico ha cambiado la objetividad de la verdad y la verificación de los marcos teóricos que lo hacían libre, por el éxito experimental de utilidad o transferencia tecnológica. Hay un megacanje ético, donde un bien honesto en sí como es el hábito dianoético de la ciencia, se resuelve en un bien útil o aplicable que le da razón de fin. Esta razón de fin no es solo instrumental, en cuanto tiene su propia lógica autosuficiente. Es un poder que vence n los resultados fácticos, pero no convence porque su discurso no da razones sino resultados.“En otras palabras, el carácter veritativo de los contenidos de la razón científica viene en buena parte determinado por su operacionalidad técnica, al lado o, quizás en detrimento, de su carácter clásico de correspondencia con el objeto (en sus diferentes grados).Obsérvese bien, no se trata de que éste último desaparezca, pues eso sería imposible tratándose de un conocimiento «científico y válido», sino de que en el establecimiento de su dimensión veritativa se atiende primariamente a su aplicabilidad instrumental como tal.En este sentido, se podría hablar de una transformación de la razón científica en una suerte de razón técnica como fase final de la evolución de la razón en la Modernidad”[7][7][7]. Esto no ocurre sólo en las ciencias Físico-,Matemáticas, esta lógica de resultados se expande en las ciencias humanas que buscan mimetizarse a esta lógica para justificar su estatus epistemológico.
Hoy en día es cada vez más difícil hacer ciencia pura, desinteresada de sus aplicaciones, con el solo cometido de buscar expresar una verdad presentida, buscada en sus vestigios y expresada con lucidez teórica según un riguroso método de adquisición cierta por las causas. Los grandes maestros de la especulación, los grandes teoréticos, son una especie en extinción en los claustros académicos que no pueden salir de su perplejidad. Las universidades se hallan prisioneras de un nuevo orden que arrasa su pretendida autonomía en lo más profundo de su ser. Al respecto valga este sutil análisis periodístico: “La actual "traición de los intelectuales" presenta un aspecto específico. Se caracteriza por un cambio de costumbres que erosiona las instituciones universitarias desde adentro, bajo el doble efecto de las políticas social liberales impulsadas por los poderes públicos desde comienzos de la década de 1980 y de una lógica de "servidumbre voluntaria" que rige en el ámbito de los docentes‑investigadores... Inmersos en un ambiente de sumisión a las “obligaciones económicas internacionales”, muchos profesores han llegado a considerar, explícita o implícitamente, que su trabajo consiste en dar, a “clientes” deseosos de una formación rápida, una calificación profesional conforme al “perfil” exigido por un mercado de trabajo cada vez más internacionalizado, dominado por las expectativas y necesidades de las empresas de tal o cual sector, de manera que el diploma no es más que un sello de conformidad puesto sobre el “producto” diplomado. Como corolario, en muchos casos esos profesores que tienen una visión casi empresarial de la Universidad, han terminado por asimilarse, a su vez, a managers cuyo negocio es preparar “para la competencia” a “actores económicos eficientes, dinámicos, móviles y flexibles", sin preocuparse por saber qué tipo de humano han contribuido a formar, más allá del homo oeconomicus. Tampoco piensan en cuestionar esa evidencia del economicismo contemporáneo según la cual la "apertura internacional" debería estar asociada prioritariamente a "la competencia económica.”[8][8][8]
Con la transformación tecnocientífica de la ciencia, su lógica de verificación se legitima en la operatividad, en la capacidad de producir algo que tiene valor económico y por lo tanto es susceptible de transformar el descubrimiento en un invento comercializable con indudable poder económico. Allí ya no hay libertad para autodeterminar el objeto de la investigación científica porque solo hay financiamientopara las transferencias tecnológicas que puedan poner en marcha el aparato productivo y de consumo social.
Al respecto cabe señalar la interesante apreciación de Lyotard que señala que los conocimientos son puestos en redes de circulación igual que la moneda, de modo que la frontera no es ya el saber-ignorancia sino los conocimientos de pago- conocimientos de inversión. Es decir conocimientos de consumo, aptos para ser enseñados, comercializados y conocimientos estratégicos, aptos para quienes en una economía de mercado cumplen la función de analistas simbólicos, al decir de Robert Reich, y que deciden el rumbo del desarrollo, por capitalización acumulada de conocimientos de inversión. Estos conocimientos generan créditos que sustentan la concentración del poder económico y hace más visible la brecha la segmentación por el necesario endeudamientode quienes solicitan créditos para su desarrollo.[9][9][9]
Sumada a esta lógica económica librada a la autorregulación de los mercados, la tecnociencia contemporánea tiene implícita su propia contradicción. ..."El mito de los «robots» que vencen a sus creadores -dice MillánPuelles- no es otra cosa que la metáfora técnica de un problema moral. El verdadero “hombre-máquina”, que puede sojuzgarnos, no hay que ponerlo fuera de nosotros, como el último engendro de una técnica que se nos hubiera ido de las manos.Somos nosotros mismos los que tenemos dentro la posibilidad de transformarnos en máquinas humanas.Basta con que perdamos el sentido de nuestra efectiva libertad"[10][10][10].Estas palabras -que ponen de relieve las luces y las sombras de la exigencia tecnocientífica de la propia constitución del hombre- invitan a repensar el hecho de que la modernidad haya absorbido muchas veces el mundo humano en el mundo tecnológico. En esta tensión de dispersión epistemológica de los paradigmas científicos y en esa lógica de un saber que es poder y un poder que subordina lo político a lo económico se debaten los reclamos y las traiciones delhombre que hace ciencia respecto al sistema que lo sustenta y lo limita.
1. El problema de conciencia ante la ciencia:
La ciencia debe aliarse con la conciencia –ha vuelto a recordar el Sumo Pontífice Juan Pablo II- en la convicción de la “prioridad de la ética sobre la técnica, del primado de la persona sobre las cosas, de la superioridad del espíritu sobre la materia”[11][11][11] Es desde este presupuesto que intentamos abordar la parte final de nuestra exposición. La actividad científica, como cualquier otra actividad humana está sometida a un juicio de valor, a una valoración. El requerimiento ético se halla donde se hace la apelación a la iniciativa del hombre. Juan Pablo II, ha recordado que la actividad científica no puede colocarse en un terreno neutro. Este Juicio necesita una orientación desde los valores; no puede ser dejado a la valoración subjetiva. Höffner (1983) ha observado que “también la actividad científica se desarrolla según un ethos”; y si hay un ethos de la ciencia, del hombre que se ocupa con la ciencia, debe haber también una ética para la ciencia. El problema, entonces, consiste en saber cuáles serán los valores de referencia.[12][12][12]
Es aquí donde el problema se sitúa en el centro de lo humano, es el mismo sujeto el que cree y por lo tanto tiene fe, como el que investiga y construye el hábito de la ciencia, como el que conoce lo que conoce y por lo tanto puede hacer un juicio valorativo sobre la ordenación al bien de su conocimiento. Más allá de toda discusión epistemológica y gnoseológica sobre la calidad del conocimiento científico y su verificabilidad según el rigor de la disciplina cultivada, hay en el hombre que tiene el hábito de la ciencia un reclamo interior. Mas allá de todos los condicionantes que hemos tratado de señalar y que son extrínsecos y objetivos, hay en el hombre un eco interior que juzga inexorablemente sus actos. Y en lo profundo de su corazón, de su conciencia, en lo más recóndito de su ser se abre la dimensión del Misterio que inhabita en el hombre y que con diafanidad y autoridad interpela cada acto que procede de su voluntad deliberada.
Si bien hay una exigencia de objetividad, de rigor metodológico y dehonestidad intelectual que la ciencia contempla en su ideario ético, hay también un reclamointerior del sujeto, que no es la pura subjetividad del sentir que se hacen bien las cosas. Es un espacio interior en el cualse examina hasta la propia subjetividad, la intencionalidad y legitimidad de cada uno de nuestros actos y se los juzga a la luz del primer principio de la moralidad, la sindéresis, que nos imperan a hacer el bien y evitar el mal. Es en ese espacio donde la subjetividad del acto por el cual nos aplicamos a la ciencia, es interpelado por la objetividad de los ojos del Espíritu que habita en lo profundo delserde todo hombre y de todos los hombres. Esta objetivación de la subjetividad es la que le permite al hombre de ciencia ese diálogo interior, la subjetividad se transfigura por esta interpelación ética y religiosa de la conciencia en interioridad trascendente. A partir de allí conozco lo que conozco con esa luz objetiva interior que nos deja en paz con la propia conciencia, porque juzgalos “datos” de su saber científico a la luz del “dato” Revelado en el hombre que cree oa la sola luz de la razón natural en el no creyente que no rehúsa un orden armónico del universo y religa su juicio a una idea de perfección infinita.
Hay una comprobación existencial en el científico habituado a esta interioridad trascendente que se manifiesta en su serenidad y paz espiritual. Esta es fruto de las respuestas coherentes, aunque siempre provisorias a los reclamos de su conciencia y al compromiso vital de unaFe que sustenta sus convicciones. Llamaremos a este estadio objetividad interior, que no es sino la manifestación de la certeza que da la unidad de la Fe, la mente y el corazón. Esta se expresa en un acto de integridad y densidad vital, es un compromiso irrenunciable por cohesionary armonizar las verdades de la ciencia en la Verdad de la Sabiduría Divina participada por la Gracia.
Casi como una imagen especular, el actual estadio del desarrollo científico exige plantear en el escenario del diálogo posible entre ética y ciencia un respeto por la objetividad y la autonomía de la ciencia. No debemos, so pretexto de dar un marco ético, ponerle límites a la ciencia en su legítima búsqueda de la verdad. Pero como esta búsqueda está sustentada en una verdad que nos hace libre y no en una libertad que nos hace verdaderos, es posible exigir una objetividad de la objetividad científica. Un nuevo escenario de objetividad en el cual no solo cuente el objeto de la ciencia en sí, sino que comprenda al sujeto de en el que la ciencia es y se sostiene: el hombre. Es la propia dignidad del habitar humano en el mundo es la que exige desde el bien común un nuevo modo de objetivar y autorregular los alcances y límites del quehacer científico-tecnológico “El diálogo entre el hombre y su mundo en el nivel de la ciencia sólo alcanzará objetividad en la medida en que se intente por vía epistemológica crítica integrar la “lógica entis” con la “lógica mentis” Interpretar el “logos” de todo fenómeno e integrarlo en una visión más amplia de la realidad con el concurso de otras ciencias permitirá salvar la hipertrofia de lo empírico como de lo conceptual para rescatar más allá del SER,, LA RAZÓN DE SER”[13][13][13]
Para finalizar esta breve ponencia quisiera hacer mías las palabras del Papa con las que concluye su llamamiento a reconciliar la Fe con la razón:
“Al expresar mi admiración y mi aliento hacia estos valiosos pioneros de la investigación científica, a los cuales la humanidad debe tanto de su desarrollo actual, siento el deber de exhortarlos a continuar en sus esfuerzos permaneciendo siempre en el horizonte sapiencial en el cual los logros científicos y tecnológicos están acompañados por los valores filosóficos y éticos, que son una manifestación característica e imprescindible de la persona humana. El científico es muy consciente de que la búsqueda de la verdad, incluso cuando atañe a una realidad limitada del mundo o del hombre, no termina nunca, remite siempre a algo que está por encima del objeto inmediato de los estudios, a los interrogantes que abren el acceso al Misterio”[14][14][14] .
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
Hemos tenido un mal día en el trabajo, entramos en casa y lo encontramos todo patas arriba: el suelo lleno de juguetes mientras nuestro hijo juega con el mando a distancia. No ha hecho ninguna de las tareas que le habíamos asignado y, entonces, nuestro mal humor estalla de manera desmesurada. ¿Cómo podemos evitar herir al niño con nuestras palabras? ¿Puedo convertir el mal humor en un discurso instructivo?
Todos los padres hablamos habitualmente de forma reflexiva, ya sea en casa, en el trabajo, cuando vamos de compras o con los amigos y conocidos. Sabemos mantener la compostura y mostrarnos como personas que saben controlarse y medir tanto lo que dicen como lo que no dicen.
Si yo me pregunto ahora con quiénes utilizo más las palabras cariñosas, positivas y gratificantes, diré que con mi pareja y con mis hijos. Y seguro que es así, pero también lo es que con ellos soy capaz de utilizar también las palabras más destructivas, las más hirientes y las más negativas. ¿Es este también tu caso? ¿Te has preguntado por qué con las palabras somos capaces de herir a las personas que más amamos?
Cuando estamos relajados, descansados y de buen humor nuestras palabras reflejan ese estado interior y difícilmente hacemos uso de un vocabulario negativo o hiriente. En cambio, cuando estamos cansados, estresados o con trabajo acumulado, los conflictos cotidianos pueden adquirir dimensiones exageradas. Suele ser entonces cuando mostramos lo peor de nosotros mismos.
Centrémonos ahora en las situaciones de conflicto con nuestros hijos y mirémonos desde fuera, poniéndonos en su lugar. Verter la leche con cereales, dejar el abrigo tirado en el recibidor o no tapar la pasta de dientes, no pueden ser problemas vividos por él como para recibir las acusaciones, los gritos o las descalificaciones que, en momentos de crisis, somos capaces de verter sobre él. Adele Faber, en su útil y recomendable obra, nos dice:
Las palabras tienen el don de perdurar larga y venenosamente en la memoria. Y lo peor es que algunos niños las resucitan más tarde para esgrimirlas como armas contra sí mismos.
Enfadarse o sentir ira no es negativo en sí mismo. Son sentimientos inherentes a la naturaleza humana de los cuales todos participamos en un momento u otro. Lo difícil es sentir enfado, ira o furia sin dañar a la persona que tenemos delante, y, seamos honestos, nuestros hijos cargan a menudo con elevadas dosis de malhumor que le corresponderían a nuestro jefe, a la economía o al dolor de espalda. Aristóteles ya decía:
Cualquiera puede enfadarse, es muy fácil. Pero hacerlo con la persona adecuada, con la intensidad óptima, en el momento oportuno, por la causa justa, y de la manera correcta, eso ya no es tan fácil.
Los padres nos enfrentamos diariamente a situaciones de conflicto con nuestros hijos. A menudo, vivimos su desobediencia, o su poca colaboración o su inmadurez como una afrenta. Y es entonces cuando nuestras emociones pueden desbordarnos. Sin embargo… ¿es justo y razonable que, a veces, reaccionemos ante nuestros hijos dando rienda suelta al mal humor y al enfado?, ¿no sería conveniente preguntarnos qué deberíamos hacer para evitar que la expresión incontrolada de emociones nos causen malas pasadas de las que luego nos arrepentiremos?, porque, francamente, ¿cuántos padres son capaces de controlar siempre sus reacciones y, en consecuencia, sus palabras?
Reconocer qué sentimos es el primer paso para identificar un posible arrebato de malhumor o de enfado. Permitirnos sentir emociones negativas de cierta intensidad nos ayudará a reducir nuestra ansiedad frente a ellas.
Cuando ya hemos reconocido o identificado qué sentimos, el siguiente paso es NO RESPONDER. Salir de la habitación o cerrar los ojos unos instantes para pensar en lo que vamos a decir antes de "soltarlo". ¿Quiere esto decir que no hemos de corregir las conductas no adecuadas de nuestros hijos?, evidentemente no. Se trata de no reaccionar "en caliente", lo que es muy sencillo de entender y, en ocasiones, tan difícil de llevar a la práctica.
Una vez calmados será más fácil apreciar la dimensión real del problema y actuar en consecuencia, lo que debe permitirnos prestar atención a las palabras y huir de las acusaciones tipo: "eres un desastre, otra vez has dejado el lavabo patas arriba después de ducharte". Es preferible describir lo que ha sucedido sin emitir juicios de valor, por ejemplo: "el lavabo necesita que lo revises de nuevo si ya has terminado de ponerte el pijama". La descripción de los hechos ayuda mucho a centrarnos en el presente, en el suceso real, sin añadirle toda la carga emocional que probablemente se ha despertado en nosotros. Con ello mostraremos que le aceptamos a él como persona pero no aceptamos las acciones negativas que pueda hacer.
Añadir un comentario con buen humor es una de las mejores formas de recuperar el buen ambiente y conectar de nuevo con lo mejor de nosotros.
Finalmente, si a pesar de todo hemos perdido el control y hemos usado las palabras para agredir a nuestro hijo, seamos capaces de pedirle perdón o de demostrarle que sentimos lo que ha sucedido. Será la mejor manera de restablecer la relación cicatrizando las heridas interiores que las palabras pueden provocar.
Recordemos que la palabra es una herramienta con la que construimos o destruimos las relaciones con nuestros hijos. Ser conscientes de qué decimos y cómo lo hacemos nos ayudará en todas las situaciones a mostrarles lo mucho que los queremos.
Carmen Herrera García Profesora de Educación Infantil y Primaria
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La llegada del verano, las vacaciones en la playa o en la montaña, las fiestas, las salidas nocturnas son un ambiente propicio para divertirse y hacer nuevas amistades y, sobre todo, en el caso de los más jóvenes, la ocasión para su primer amor. Todos hemos tenido un romance veraniego, pero... ¿Qué ocurre cuando el enamorado es nuestro hijo? ¿Cómo debemos actuar?
Los meses de verano y las vacaciones estivales son el mejor momento para relajarse, romper con la rutina y las exigencias de los horarios rígidos, hacer cosas que no pueden realizarse durante el resto del año y, también, una época idónea para conocer nuevas personas y lugares. Por todo ello, resulta mucho más fácil que se produzcan grandes o apasionados enamoramientos.
Es bastante frecuente el recuerdo del primer amor de verano, el chico o la chica del pueblo de veraneo, del apartamento donde se pasaban las vacaciones o de quien nos enamoramos en aquel viaje. Aunque el "enamorarse" no entiende de edades es cierto que los adolescentes son más vulnerables a los flechazos y amores a primera vista, y esta época y sus circunstancias lo facilitan aún más. Finalizado el curso, acabados los exámenes y olvidados los estudios y las actividades extraescolares, después de nueve meses de agobio y poco tiempo para la diversión, llega el momento de la liberación, de la diversión. Protegidos, además, por el "anonimato" al encontrarse en un lugar distinto al habitual que les facilita ser más desinhibidos, es más fácil para los jóvenes descubrir este "amor" que puede o no ser correspondido.
Es conveniente distinguir un "ligue" de un "flechazo" ya que, aunque en esta época de su vida aparentemente lo tengan claro, una cosa puede conducir a otra y eso les genera una cierta confusión. Chicos y chicas suelen buscar, de entrada, una relación ligera, alguien del otro sexo con quien poder intimar y dar su primer beso, así como también alardear de su conquista ante sus amigos/as. Sin embargo, en algunas ocasiones esa relación que se concentra en unos pocos días puede llegar a tal intensidad que entonces se produce el enamoramiento y es sólo entonces cuando hablamos de ese amor que les atrapa totalmente.
A pesar de que no quieran reconocerlo, los adolescentes viven muy pendientes de encontrar la pareja ideal; para ellos es casi un reto y representa muchas cosas:
Alguien de fuera del entorno familiar que los quiere y les hace sentir importantes y únicos.
Una persona con quien pueden entenderse y compartir lo que ahora resulta difícil de hacer con los padres.
El inicio de los primeros contactos y aprendizajes sexuales.
Una relación de la que poder hablar con sus compañeros/as y sentirse igual que ellos/as.
Los adultos, los padres, saben de la fragilidad de los sentimientos en estas edades y, por tanto, lo sencillo y natural que resulta que se produzcan desengaños y fracasos, pero para los más jóvenes este apasionado enamoramiento puede significar mucho y una ruptura, según como ocurra, puede ser vivida de una manera muy traumática.
Por ello, es conveniente tener presente:
Nunca debe ridiculizarse ni relativizar lo que para los adolescentes es real y único, a la vez que muy importante para su evolución personal.
No tratar de convencerlos de que puede ser algo pasajero, un falso sentimiento o una tontería, dicho en otros términos, que no es un amor de verdad.
Es importante que vivan sus sentimientos y aprendan de su propia experiencia.
Si se produce una ruptura no decirles: "ya te lo decía yo", sino ponerse en su lugar, escucharlos y tratar de comprenderlos.
No criticar ni buscar defectos en el/la elegido/a, es probable que sus gustos y lo que valoren no tenga nada que ver con lo que es importante para los adultos.
Todos deberíamos recordar que en la adolescencia también experimentamos un "flechazo"; poder compartirlo con ellos puede ser una buena forma de acercarnos.
Lourdes Mantilla Fernández Psicóloga clínica
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Ha llegado y te ha cogido por sorpresa. Tu hijo ya no es un niño y últimamente tiene conductas y actitudes que te desconciertan y, lo que es peor, que te disgustan. Te parece un ser desconocido, aunque sabes que está experimentando los cambios físicos y psicológicos que lo conducirán a la madurez. En definitiva, está en plena adolescencia. Al fin y al cabo, todos la hemos pasado como hemos podido.
Aunque parece un mensaje de socorro infiltrado en la web, sólo es el título de un libro que, por cierto, puede ser una lectura interesante. Pero su título recoge el grito callado de no pocos padres y de no pocas madres. Cuando llegan a una determinada edad, nuestros hijos, esos angelitos que llenaban de esperanza nuestras vidas, parecen haberse transformado en unos extraños seres que personifican algunas de las actitudes que tanto detestamos. Y su aparición nos desconcierta y su actitud nos resulta incomprensible.
Cuando reflexiono sobre ello me sorprendo a mí mismo... Me sorprendo de no entenderlos más, de no comprender sus sentimientos... Por increíble que pueda parecerme, "yo ya he estado allí", yo también fui un adolescente, seguramente incomprensible para mis padres, y si hago un esfuerzo de memoria, puedo encontrar en mi propia historia detalles y actitudes comparables a las de mis hijos. ¿Será posible que la respuesta a nuestro desconcierto podamos encontrarla dentro de nosotros mismos? Es una posibilidad perfectamente válida si sabemos buscar con atención. Pero por si la búsqueda resulta infructuosa me gustaría ofrecer algunas pistas que podrán ser de ayuda para comprender mejor a esos enigmáticos adolescentes.
Hay que empezar por la consideración de los fenómenos más evidentes y más generalizables. Me refiero a la pubertad, al proceso de cambios físicos y fisiológicos que transformarán el cuerpo del niño en cuerpo adulto. A partir de una cierta edad, entre los once y catorce años, se inician una serie de cambios físicos que, entre otras peculiaridades, diferencian de manera evidente el cuerpo de los chicos y de las chicas. Así, además de la aparición de vello en ciertas zonas del cuerpo y la aparición del apetito sexual junto con la capacidad reproductora, en las chicas se produce el desarrollo del pecho y caderas, junto con la aparición de la regla; en los chicos tiene lugar el ensanchamiento de sus espaldas, desarrollo muscular, aparición de la barba y poluciones nocturnas. La adolescencia se entiende como el intervalo de tiempo que transcurre en la vida de una persona entre la pubertad -maduración sexual y aparición de caracteres sexuales secundarios- y la plena incorporación en la vida adulta.
A guisa de recopilación podríamos caracterizar al adolescente como una persona:
con unos recursos fisiológicos nuevos (fuerza, apetito sexual, capacidad para procrear)
con más recursos intelectuales (pensamiento formal, cultura)
que tiene que realizar algunas adaptaciones para llegar a la integración en el mundo adulto
Fundamentalmente, hay tres núcleos de adaptaciones cuya resolución indica el final de la adolescencia y el logro del equilibrio personal: la integración psicosocial, la integración afectiva y sexual y el hecho de asumir conscientemente algunos valores vitales. Esa nueva persona que va apareciendo ante nuestros ojos ha sufrido una cierta metamorfosis, se ha transformado sin que nadie pudiera impedirlo. Y ese nuevo ser que nos resulta extraño, por lo drástico de sus cambios, es también un desconocido para sí mismo. Hasta su propia cara ha cambiado, por lo que ha de mirarse mucho al espejo para familiarizarse con su nueva imagen, para perfilar su apariencia. Cuando niño se conocía perfectamente, no necesitaba contemplarse, ahora tiene que reencontrarse consigo mismo. Nos miraba, de pequeño, de abajo a arriba y ahora nos mira de igual a igual o de arriba abajo y, por eso, desconoce la nueva situación y no sabe como actuar... A veces tímido, a veces insolente, busca la manera de ponerse a nuestra altura. Y en los primeros intentos casi nunca acierta...
Algunas de sus conductas podrían ser calificadas como pautas de conducta enfermizas, pero en cambio no suele ser así, no hay que confundir 'adolescente' con 'persona defectuosa', 'incapaz de...', sino más bien pensar en él como persona en proceso de adaptación que ha de tomar algunas decisiones difíciles y ha de realizar algunos aprendizajes también difíciles. Y todo ello desde la inexperiencia propia de un adulto novato.
En su etapa vital adolescente tendrá que conseguir adaptarse a su nueva realidad física y a las posibilidades que le ofrecen sus nuevas capacidades. Deberá conocerse, aceptarse y potenciar sus mejores cualidades. Pero además tendrá que conseguir su integración en el mundo sociolaboral, solucionar sus necesidades afectivas y de relación sexual y asumir como propios los valores fundamentales que regirán su vida. Ardua tarea para tan abundante inexperiencia, pero no desproporcionada porque cuenta con la fuerza de la juventud y, como no, con la ayuda de sus padres si nos ponemos a la tarea. La lectura de los artículos relacionados con esta temática y de los libros recomendados será, con seguridad, una ayuda apreciable.
José María Lahoz García Pedagogo (Orientador escolar y profesional), Profesor de Educación Primaria y de Psicología y Pedagogía en Secundaria
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María-Teresa, en plena adolescencia, entra a formar parte de la Congregación mariana del Instituto donde realiza sus estudios. Recibe una medalla de la Virgen. Detrás de ella puede escribir una frase, escogida libremente. Después de reflexionar un poco, formula esta breve oración: “Madre mía, que quien me mire, te vea”.
María-Teresa González-Quevedo había nacido en Madrid el 12 de abril de 1930. Su familia vive en la capital de España, y ofrece a la hija y a sus otros dos hijos una buena educación cristiana.
María-Teresa (para muchos, simplemente Teresita) desarrolla una personalidad inquieta, entusiasta y atrevida. Le gusta el tenis y otros deportes. Es alegre, llena de amor por la vida y menos amor por los libros. Cuando tiene 10 años, escribe, con poca ortografía pero con mucha ilusión, esta frase: “[H]E decidido ser santa”.
Su vida empieza a madurar. Hace unos ejercicios espirituales que marcan el rumbo de sus decisiones, sin que pierda nada de su alegría y entusiasmo de siempre. Ingresa a la Congregación mariana y escribe la frase que es el título de este artículo. Un día de mayo, sale de su corazón una súplica especial: “¡Madre mía, dame vocación religiosa!” Luego se asusta de lo que acaba de pedir. A una amiga le confiesa: “¡Mira que si la Virgen me la da de verdad!...”
Dios le susurra que la quiere para Él. Cuando Teresita vuelve a hablar de la vocación con una amiga, ésta le dice: yo quiero viajar y divertirme mientras sea joven, y ya cuando sea anciana entraré en un Convento para asegurarme el cielo. Teresita responde con decisión: “¡Qué tacaña y egoísta! ¡Como que te crees que Jesús te va a admitir ya achacosa, cuando hayas ofrecido lo mejor de tu vida al mundo! Jesús tiene mejor gusto, y quiere como ofrenda la juventud con sus alegrías y sus ilusiones”.
En 1947 Teresita tiene 17 años, y una belleza física muy particular. Los chicos se sienten atraídos por ella, pero notan algo especial que les obliga a respetarla, a tratarla como a alguien que viaja por horizontes más lejanos. Ella lleva en su corazón un propósito firme: seré religiosa. Sueña en las misiones, sueña en China. Su alma añora otros mundos, desea llevar a Cristo a rincones donde no conocen al Maestro.
Habla con su director espiritual, habla con una tía suya, religiosa, para pedir consejo. Reza. Hay que dar la noticia en casa. ¿Cómo decir a papá que tiene vocación? Decide dar la noticia el 7 de enero de 1948. Su padre quiere poner a prueba a su hija: quiere saber si es consciente de lo que dice, si ve que es compatible su carácter alegre con los sacrificios que tendrá que practicar.
Teresita está decidida y dispuesta a aceptarlo todo con tal de decir que sí a Dios. Incluso propone la fecha en la que quiere entrar al Noviciado de las Carmelitas de la Caridad: el 23 de febrero de ese mismo año 1948.
La familia y los amigos muestran su sorpresa. Una chica tan guapa... Hay quien no comprende, hay quien apoya, hay quien calla. Sus padres dan el permiso y dejan vía libre a la acción de Dios. Su hija les ha pedido algo bueno, y no quieren ser ellos un obstáculo para un camino de entrega.
Llega el 23 de febrero. El día anterior había sido claro, sereno. Teresita hubiese querido entrar al Noviciado con el regalo de la nieve, pero parece un sueño imposible. Por la noche, sin embargo, la nieve empieza a caer. Teresa llega a las puertas de su nueva familia mientras la ciudad de Madrid se viste de gala y los petirrojos pueden saltar sobre la capa blanca de la nieve...
Empieza su vida de postulante y novicia. Muchas amigas van a verla, se sienten cautivadas por su alegría, por sus certezas. Descubren que el darse a Dios no es sinónimo de tristeza o de fracaso. Entrevén que quien es generoso con la vocación también puede ser profundamente feliz.
¿Qué quiere Dios de Teresita? Ella desea alcanzar la meta de la santidad de la mano de la Virgen. Escucha y espera. Dios, en mayo de 1949, empieza a revelar sus planes: una extraña fiebre da la alarma, indica que algo no va bien. Después de los análisis, se descubre que la novicia sufre una pleuresía aguda.
En su diario escribe: “Durante la Comunión tenía tantas ganas de entregarme completamente a Jesús para demostrarle cuánto quería amarlo, que me ofrecí como víctima para que hiciera de mí lo que quisiera”. Siente una llamada profunda a confiar, a ponerse en manos de Dios. Dirá a alguna compañera: “Para ser santa el primer paso es la confianza, y después abandonarse en manos de la Virgen, para que Dios haga lo que quiera...”
Prevé que morirá antes de la fecha en la que se declare el dogma de la Asunción de la Virgen. En enero de 1950, Teresita sufre un fuerte dolor de cabeza. Llaman a su padre, que era médico, y diagnostica meningitis tuberculosa: no hay nada que hacer... El mismo Sr. González-Quevedo quiere hacer entender a su hija que está muy mal, que quizá su vida termine muy pronto. Con sorpresa de todos, la novicia reacciona con una especial alegría: sabe que pronto será recibida en el cielo por una Madre que la quiere mucho...
La Maestra de novicias ve a Teresita demasiado segura de ir al cielo. Un día le pregunta: “Pero, si tú no has ganado el Cielo, ¿cómo vas a conseguirlo tan pronto?” La novicia responde con naturalidad: “¡¡Claro que no me lo he ganado!! Pero me lo regalan; ya sabes tú lo del Buen Ladrón. Si Jesús y María, a quienes nunca separo, me lo quieren regalar, ellos son muy dueños”.
El Jueves Santo de ese año sufre un brusco empeoramiento. Todo su cuerpo tiembla, pero sigue musitando en los labios algunas invocaciones marianas. Poco a poco se va apagando, pero todavía puede decir con decisión: “¡Jesús, te amo por los que no te aman!... ¡Madre mía! ¡mil veces morir antes que ofenderte!”
Llega la agonía. Teresita puede repetir algunas oraciones. Al final, da un fuerte grito: “¡Madre mía, ven a recibirme... y llévame contigo al Cielo!” Después, más serena, dice: “Por los que... no te aman...”
Pocos minutos después, deja esta tierra. Es el 8 de abril del Año Santo de 1950.
Lo que ha pasado después de su partida no lo sabemos. Teresita brilló un poco en esta tierra. Con su sonrisa, con su generosidad, con su deseo de ser misionera. Dios llega también hoy a muchos corazones a través de testimonios como el suyo. La Virgen, a la que ella tanto quería, nos enseña que es posible amar también en los momentos de dolor, cuando la enfermedad destruye una vida que parecía prometer tanto, y que, en realidad, ha dado tanto en tan poco tiempo...
(María-Teresa González-Quevedo fue proclamada venerable por Juan Pablo II el 9 de junio de 1983. Hemos tomado la información para este artículo de la siguiente página de internet: http://www.moscati.com/teresita/Esp_Tere1.html).
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Fuente: Catholic.net Autor: Alberto Ramírez Mozqueda
Estos días estamos asistiendo a un espectáculo que a todos nos maravilla: las Olimpíadas, que por tres semanas reúnen a más de 10,000 jóvenes de todo el mundo, que hacen gala de músculo, inteligencia, tenacidad, trabajo continuado y sobre todo una gran alegría.
Pedimos a Dios que el fantasma del terrorismo, esa bestia de 7 cabezas, se mantenga alejado para que podamos gozarnos con ese espectáculo maravilloso de tantos jóvenes sanos juntos.
Es una maravilla del mundo esa pléyade de jóvenes que por años y años se han preparado para conseguir un trofeo que los hace enorgullecerse a ellos y a las naciones que representan.
Esto me hace sentir muy cerca de una mujer que no compitió en las canchas ni en los estadios, sino en la vida y con una lucha y una carrera que comenzó cuando le fue anunciado que de quererlo y permitirlo ella, podría llegar a ser la madre del enviado, del Salvador, de Cristo Jesús y no terminó sino con la vida misma de esa admirable mujer.
El libro del Apocalipsis la contempla después de su paso por este mundo como “La mujer envuelta por el sol, con la luna bajo sus pies y con una corona de doce estrellas en la cabeza”, como el trofeo por su entrega, su donación y su bondad. ¿Quién era esa mujer y porqué se le ha concedido como trofeo el subir en cuerpo y alma a los cielos?
Fue la madre del Redentor. En eso no le cabe mérito, pues simplemente fue elegida y designada para ello, desde luego con su voluntad. Pero desde el momento que aceptó, se convirtió en campeona de resistencia, pues parecería que todo se le volvió en contra, la carrera era cuesta arriba, y María supo subir hasta llegar a la meta.
Sólo de paso recordemos como tiene que pasar tragos amargos, pues aunque su divina maternidad le fue confiada sólo a ella, ella tuvo entonces que apechugar, y manifestarse ante sus padres, ante su marido y ante todos vecinos puritanos a cual más, ante los que no tenía explicación para su maternidad. Luego, la amargura de su esposo que quería irse lejos, para no pedir ni dar explicaciones sobre la maternidad de su esposa. Cuando las cosas se aclararon, vemos a María dando a luz a su hijo en un pesebre y no en su propia casa. Luego para escapar la vida de su Hijo, con su marido tiene que alejarse de todos sus conocidos para marcharse al lejano Egipto y esperar ahí el momento del regreso. Luego, después de años de agradable convivencia con Jesús, la despedida, la amarga despedida, la despedida del pueblecito y del hogar materno a donde no volvería nunca más. Y al final, como ya se lo habían anunciado proféticamente, tuvo el mas amargo trago de su vida, cuando tuvo que contemplar a al hijo de sus entrañas, colgar de un madero cruel, donde dejaría desgarrada su propia vida.
No fue fácil la carrera de María, más bien diríamos que fue una carrera de obstáculos, que venció por la fuerza del Espíritu Santo que la acompañaba. Era una mujer iluminada que supo vibrar con la palabra, con los ideales y con la misión de su Hijo. No nos dice mucho el Evangelio, pero con las cuántas líneas con la que la describen, nos damos cuenta que ella pudo decir con toda veracidad, que ella tenía “los mismos sentimientos” que tuvo Cristo y ella bien pudo decir también: “Ya no soy yo, es Cristo que vive en mí”.
Por eso hoy nos alegramos con su triunfo, con su Ascensión a los cielos, en cuerpo y alma, después de su paso por este mundo, y su triunfo, es también nuestro triunfo, pues al llegar la Madre a lo más alto de los cielos, todos los hijos, todos aquellos que fuimos confiados a su cuidado, ya de alguna forma vivimos allá con ella, del mismo modo que Cristo resucitado, nos hace vivir ya desde ahora con él en el cielo.
Los que no participamos en un estadio ni en una olimpiada, pero vamos también en la carrera de la vida, nos alegramos con María, porque en ella vemos realizados nuestros deseos de una vida nueva, de una meta que todos queremos alcanzar y un motivo para seguir luchando, dando a la mujer un lugar especial cerca del hombre, ahora que soplan vientos huracanados, donde la mujer hace esfuerzos desesperados para desprenderse de “yugos culturales” que el hombre le ha ofrecido, un trono en los medios de comunicación, pero una condición de esclava en la vida real. Que también nosotros los que corremos en el estadio de la vida, sepamos reconocer que si competimos, y si llegamos a ganar, será sin duda alguna por el esfuerzo realizado, pero indudablemente por Aquél, que “ha hecho en nosotros cosas grandes, el que todo lo puede”.
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
Los conductores en estado de ebriedad son un peligro para todos nosotros. Cuando alguien maneja bajo la influencia del alcohol se convierte en un asesino en potencia, y éste a su vez, convierte un medio de transporte en una arma mortal.
En latinoamérica los accidentes de automóvil causados por conductores en estado de ebriedad son la causa principal de muerte para los menores de 30 años. Anualmente se invierten millones de dólares en campañas para concientizar a la gente sobre el riesgo de tomar y manejar. Es importante saber qué debes hacer para no tener un accidente.
MITOS * NO VOY LEJOS. No es seguro manejar, aunque la distancia sea corta. Tampoco tomar atajos cuando se está ebrio, los accidentes te pueden ocurrir a tan sólo una calle de distancia.
* CON UN CAFE SE ME BAJA. Beber café no te devolverá la sobriedad, a lo mejor te mantiene despierto, pero si te emborrachaste te vendrá mejor dormir que manejar.
* SOLO NECESITO UN POCO DE AIRE FRESCO. Al hígado le toma tiempo procesar el alcohol en el cuerpo, el aire fresco, lo mismo que los regaderazos fríos no aceleran ni ayudan a este proceso.
* VOY A MANEJAR DESPACIO Y CON MUCHO CUIDADO. El alcohol afecta el juicio y el cálculo de velocidades y distancias, en ocasiones ir muy lento es igual de peligroso como ir de prisa.
ABUSAR DEL ALCOHOL REDUCE TU CAPACIDAD PARA CONDUCIR El alcohol afecta tu forma de conducir porque produce: * REFLEJOS MAS LENTOS. No eres capaz de reaccionar con la misma rapidez y reflejos que cuando estas sobrio.
* MALA COORDINACION. . Se vuelve difícil hacer más de una cosa a la vez, cualquier distracción, como un simple vistazo al espejo retrovisor, puede ser causa de accidente cuando manejas borracho.
* MALA VISION. . Tu visión se reduce en un gran porcentaje. Los peatones, las luces, semáforos y los demás automóviles se pueden ver borrosos y causarte desorientación.
* ERRORES DE CALCULO. . Es probable que manejando en estado de ebriedad no calcules con exactitud las distancias, tiempos de frenado, velocidad al tomar una curva, etc.
RECUERDA, TU PUEDES ELEGIR * Sigue el plan del Conductor Designado. Cuando asistas a una fiesta o bar, échense un volado o que alguien voluntariamente sea el que no va a tomar nada esa noche, asegurando de esta manera, un feliz retorno a casa. NUNCA te subas a un coche donde el conductor esta borracho.
* Come algo antes de beber alcohol. La comida en el estómago reduce la velocidad de absorción del alcohol en la sangre y hace que sea más difícil emborracharse.
* Bebe despacio, frecuentemente se nos olvida la rapidez con la que estamos tomando, es importante fijarse un límite desde el principio. Tu sabes perfectamente cual debe de ser la última.
* En caso de que te sientas mareado o el alcohol te haya hecho efecto, no manejes, pide un taxi o aventón. Si tu llevas coche pide a un amigo que este sobrio que te lleve a tu casa.
* No controlar las acciones como el beber en exceso, ni considerar las consecuencias de lo que puede ocurrir son síntomas de una personalidad insegura e irresponsable. Es más libre y fuerte aquel que sabe dominarse y vive con responsabilidad.
* Si bebes, no manejes.
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El verde, ¿es vida? Fuente: Sí para Jóvenes Autor: Roberto Segura
No todo lo que es verde, es vida. Y para muestra, un botón… pero de marihuana. Sí, de esa combinación de hojas, tallos, semillas y flores de la planta conocida técnicamente como “Cannabis sativa” y que puede ser de color verde, café o gris. La dichosa plantita, vulgarmente tiene tantos nombres como usuarios: mota, hierba, mafú, pasto, maría, juana, juanita, monte, moy…
Y así podríamos irnos casi hasta el infinito. Por si no me crees, tan sólo en los Estados Unidos existen más de 200 formas para nombrarla.
NO ES UN CIGARRO CUALQUIERA ¡EH! Por lo general, la marihuana se fuma en forma de cigarrillo (llamado también canuto, churro, carrujo o moto), en una pipa tradicional o de agua; aunque recientemente, también se ha encontrado en forma de puro. Sin importar la modalidad, presentación o empaque, te afecta al cerebro por las más de 400 sustancias químicas que contiene.
QUE NO TE DIGAN QUE SON DE CHOCOLATE Las sustancias químicas de la marihuana se absorben profundamente en los tejidos grasosos de varios de los órganos de tu cuerpo. Por lo general, puedes encontrar restos en tus exámenes regulares de orina hasta varios días después de que llegaste a fumarla. En el caso de los “atascados” (mejor conocidos como fumadores crónicos), se les han encontrado restos de la sustancia varias semanas después de fumarla.
A TODO ESTO, ¿QUÉ GANAS CON FUMARLA? La mayoría de los que empiezan a fumar marihuana, lo hacen porque tienen amigos o a alguien cercano que la usa y los presionan a probarla. Otros piensan que fumarla les hace populares o envidiables; porque las canciones la mencionan; porque ven que la usan en las películas o en la televisión. Hay quienes llegan a pensar que necesitan la marihuana y otras drogas para escapar de los problemas en su casa, la escuela o con sus amigos.
Sin importar cuántas veces veas la marihuana en ilustraciones de camisetas o gorras; cuántos grupos musicales canten acerca de ella, es importante que sepas que NO tienes que fumarla sólo porque crees que todo el mundo lo hace.
Si te soy franco, eso es una gran mentira, ¡la mayoría de los jóvenes no la usan!, porque saben que todo lo que te prometen es irreal. La marihuana realmente te puede arruinar. Fumarla puede afectar tu desempeño en la escuela, los deportes y otras de tus actividades.
SABES ¿QUÉ SUCEDE SI LA FUMAS? Los efectos de la droga dependerán de tu experiencia y de:
* Lo potente que sea la marihuana. * Lo que esperabas que sucediera. * El lugar en el que la consumiste. * Cómo la consumiste. * Si estás bebiendo alcohol o usando otras drogas.
Hay quienes dicen no haber sentido ningún cambio cuando la fumaron. Otros se sintieron relajados (mareados) o alegres.
Algunas veces, la marihuana hace que sientas mucha sed y hambre. También podrías sentirte repentinamente muy ansioso y tener sensaciones de paranoia.
¡MAÑANA TE SENTIRÁS DE PELOS! Esa es otra gran mentira de los que suelen justificar su consumo. Déjame decirte que los verdaderos efectos a corto plazo son:
* Tendrás problemas con tu memoria y tu aprendizaje.
* Tu percepción estará distorsionada (visual, auditiva y táctil); así como tu sensación del paso del tiempo.
* Te costará trabajo pensar claramente y no podrás resolver tus problemas.
* Bajará tu coordinación física.
* Mostrarás ansiedad y se te acelerará el corazón. Estos efectos son aún más graves cuando mezclas la marihuana con otras drogas. En muchas ocasiones, ni siquiera sabes qué otro tipo de drogas pudieron haber sido agregadas.
TODO TE VALE La marihuana afecta tu memoria, tu percepción y tu habilidad de juzgar. Si fumas, es más probable que cometas errores que te podrían avergonzar e incluso lastimar. Si la utilizas muy frecuentemente, terminarás perdiendo el interés por tu apariencia personal y tu desempeño escolar o en tu trabajo.
Si te has fijado, los atletas no logran el mismo desempeño porque afecta sus reflejos, movimientos y coordinación. Como la marihuana afecta la manera como piensas y juzgas, cuando la usas, puedes olvidarte de tus criterios morales y de lo peligroso de las relaciones sexuales y terminarás exponiéndote al SIDA.
¿Y A LA LARGA? Hasta la fecha se ha determinado que el uso regular de la marihuana puede ocasionarte algunos tipos de cáncer o traerte problemas respiratorios e inmunológicos.
Cuando fumas marihuana en cantidades grandes por años, la droga daña tus funciones cerebrales: memoria, atención y aprendizaje ocasionando cambios en el cerebro similares a la cocaína, la heroína y el alcohol.
VOY POR LA VEREDA TROPICAL… Estudios muy serios han demostrado que son muy pocos los que llegan a usar otras drogas sin haber usado primero la marihuana. El riesgo de que brinques a usar cocaína es 104 veces mayor que alguien que nunca la han probado. Además, te pone en contacto con personas que usan y venden “ene” cantidad de drogas y que seguramente no terminarán siendo tus mejores amigos ni de los que puedas sentirte orgulloso.
¿CÓMO PUEDES SABER SI TUS AMIGOS HAN ESTADO FUMANDO MARIHUANA? Si tus amigos han estado fumando marihuana puede que:
* Parezcan estar mareados(as) y que tengan problemas al caminar. * Parecen tontos y se ríen sin razón alguna. * Se les ven los ojos rojos e irritados. * Tienen dificultad con la memoria. * Si manejan, reaccionan lentamente a las señales visuales y auditivas.
Al desaparecer los efectos, después de algunas horas, sienten mucho sueño.
¡YO LA FUMO PERO NO SOY DROGADICTO! A pesar de que no todos los que la fuman se hacen adictos, cuando empiezas a buscarla para consumirla obsesivamente, se dice que eres dependiente o adicto a la sustancia llegando, incluso, a desarrollar tolerancia a ella. La “tolerancia” quiere decir que necesitas mayor cantidad de droga para obtener los mismos efectos que antes.
¿ABANDONARLA? PERO ¿CÓMO? Los investigadores están estudiando diferentes maneras de ayudar a los consumidores a abstenerse de fumarla. Hasta la fecha, no existen medicamentos para tratar la adicción a la marihuana, así es que los programas de tratamiento se concentran en consejos y sistemas de grupos de apoyo.
Ahora que conoces todos los trastornos que te puede ocasionar, piensa en lo que “ganas” y en todo lo que PIERDES al decir: “a ver que se siente”. La verdadera fórmula para no caer, es simplemente decir: “NO, así estoy mejor...”
Agradecemos la colaboración de Fundación Oceánica: México 5615-3001 y 5615-3002 Mazatlán 01 (69) 881188 oceanica@...
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
un miembro de la lista me escribe y da permiso para difundir el escrito.Así lo hago, esperando que a alguien le de alguna pista y para salirse un poco del tan trillado caminio de "10 ideas para el verano·
fg
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Estos días de verano nos molan a todos, y es que son momentos para hacer las cosas que siempre posponemos por falta de tiempo.
Como dice el cantante argentino Coti "parar no está en mis planes": y es que cualquier actividad que nos lleve a pensar, a oír el silencio o a disfrutar de la belleza da una nueva sensación; un placer que no se alcanza ni con la mejor de las horchatas (o granizados de limón).
Hace poco disfruté de Gredos y su incomparable marco natural. Vislumbrar las primeras cabras (capra hispanica) y sentir una honda emoción fue algo inmediato. Darnos cuenta que con tanto bondadoso "repartidor de bocadillos" se habían convertido en domésticas y que había que echarles piedras para que no husmearan en las mochilas fue una pequeña desilusión. Pero la puedo contar con una sonrisa: no es más que una pequeña anécdota.
Mañana voy a hacer algo que tenía pensado y deseado desde hace tiempo: mañana vuelvo a África. Sólo durante una semana, para sentir el gran placer de volver a ver a mis amigos y de darme cuenta de que, después de todo, si importas a alguien es por que éste espera -de verdad- algo de ti. Aunque sólo sea el recuerdo. Decía un médico santo, que a veces le saludaba gente por la calle a quienes no reconocía. Pero él siempre actuaba de la misma forma: ante la duda, un abrazo.
E intentaré hacer el bien que pueda, a la vez que monto un negocio (para hacer todo el bien que pueda, mira qué casualidad). ¡Qué verano tan bien aprovechado!
Y luego, si Dios quiere, me voy con tres amigos a hacer el Caminho de Santiago desde Oporto. Tiempo para parar, a la vez que andamos: si andamos, es que vivimos; el Camino de Santiago es una metáfora de la vida. Y sólo se vive una vez, que no líen los tibetanos. Y hay que vivir una vida llena de riqueza; hacer lo mejor, lo más que podamos con ella. Ese va a ser mi reflexión, además de otros temas más personales, durante el Camino.
Pues sí, Paco. Tú, que con tu cáncer ves la vida desde otro ángulo, y de seguro que piensas en la misma dirección; tú, que estás en la misma carrera que yo, seguro que te sorprendes viendo cuántos chicos y chicas jóvenes mueren en las carreteras... es que tienen prisa en malgastar sus vidas. Como decía aquél sencillo aldeano: ¡qué herror!
Y doy gracias a Dios por que un día, cuando yo era muy joven, me dijo: te quiero para mí. Y no le fallé, ni Él tampoco.
Un abrazo,
Juanfro
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
No existe un gen gay, lo que hay es una alteración del desarrollo psicológico que se origina en las experiencias de la primera infancia, algo que puede prevenirse y tratarse.
Al ministro de Justicia, antes de Gracia y Justicia, ahora de desgracia e injusticia, Juan Fernando López Aguilar, se le ha olvidado en su discurso popperiano, el de la sociedad abierta y sus enemigos, recordar que el problema del mal denominado matrimonio de homosexuales es un problema de genética. Dado que en el mapa del genoma, por el momento –y sin perder la esperanza-, no han encontrado el gen homosexual –acaso porque no existe-, han creado un gen homosexual social que ya habita no en la naturaleza sino en la historia-que vengan Kant, Hegel y Ortega y lo ratifiquen, por favor-.
El problema con la homosexualidad no es un problema sólo de comprensión y de interpretación de los que es la naturaleza humana, lo es de historia, de manipulación de la ciencia y la conciencia en un clima de adormecimiento generalizado de nuestras sociedad occidentales. La labor de los intelectuales, y del pensamiento, no es hoy la sola crítica de los sistemas sino la recuperación de una correcta comprensión de la naturaleza. Y, en este sentido, Robert Spaemann, nos está ofreciendo ejemplos inigualables.
En el clarificador estudio de Dale O’Leary, autora junto con el Dr. Vicente Villar del libro Cómo entender la homosexualidad (Editorial LaCaja, Madrid, 2003), se explica nítidamente cómo los especialistas en crear climas de opinión han ocultado constantemente la verdad del SSA (same sex atracttion), por ejemplo. Algunas de las verdades del barquero que contradicen lo que circula en los medios de comunciación al respecto de los procesos filogenéticos de este hechoson las siguientes:
1) No existe un gen gay
2) El SSA es una alteración del desarrollo psicológico que se origina en las experiencias de la primera infancia. El síntoma más temprano y común es el sentirse “diferente” del progenitor y de los compañeros del mismo sexo.
3) Los niños con GID (alteración de la identidad de sexo: Gender Identity Disorder) están en situación de alto riesgo de SSA en la posterior infancia y en la adolescencia.
4) El SSA no es algo que elige una persona.
5) El SSA puede prevenirse y tratarse.
6) Los niños que “se sienten diferentes” o cuya necesidad de aceptación no se ha atendido son más proclives a convertirse en víctimas del abuso sexual.
7) El SSA, especialmente en los varones, va acompañada frecuentemente por la adicción sexual.
8) Las personas con SSA están más expuestas que las demás a sufrir otras alteraciones psíquicas, el abuso de drogas y la idea de suicidio.
Antes, allá en otros tiempos, se decía que la homosexualidad era una desviación –ver significado etimológico en el Diccionario de la Real Academia de las lengua- de la naturaleza. Ahora se afirma que es una alteración en la conducta sexual. Nadie pone en discusión los derechos inalienables de las personas que se declaran homosexuales en tanto que personas. Lo que se pone en cuestión es que de una concepción absolutamente torticera de la naturaleza humana, y del papel del Estado y de los gobiernos, y del parlamento en relación con el ejercicio de los actos consiguientes de esa naturaleza, se deriven una serie de consecuencias jurídicas tales como el derecho de los homosexuales a contraer matrimonio. Un supuesto derecho que lo único que hace es legitimar una demanda de una voluntad social que se considera capaz de superar el estadio actual del hombre aniquilando su naturaleza.
Hace mucho tiempo leí que uno de los más conspicuos filósofos áulicos de nuestros días señalaba que el problema de la filosofía, hoy, es que el hombre está mal hecho. Un hombre que tienen una naturaleza como dato dado previamente que o asumimos o despreciamos. Y el desprecio de la naturaleza, sin duda, no beneficia ni a los que están convencidos de que hay que acabar con la naturaleza, dado que sólo encuentran el gen homosexual en las páginas de los periódicos.
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
¿A poco no te gustaría ser, o mínimo, parecerte a un Adonis o a una Afrodita? Atractivo(a), alto(a), bello(a), con un cuerpazo musculoso, bien formado y con un rendimiento físico insuperable como el de un atleta. Las preguntas claves son: ¿lo podrás lograr de forma natural? ¿Será cosa de ejercicio constante y disciplinado? ¿Será obra de una buena dieta?
Pues siento desilusionarte; la mayoría de esos cuerpazos no se deben solamente al ejercicio o a las dietas y no son nada naturales. Se logran, muchas veces, gracias a los llamados esteroides anabólicos.
Por si no sabes ¿qué son?, te puedo decir que esas sustancias sintéticas se relacionan con las hormonas sexuales masculinas y te provocan: el crecimiento del músculo esquelético (efectos anabólicos) y el desarrollo de características sexuales masculinas (efectos androgénicos) así como algunos otros cambios.
¿Ahora te explicas esa vocezota como de Plácido Domingo y el bigote a la Mágnum de tu hermano, o peor, de tu hermana?
ADIÓS BIGOTES DE LECHE, BIENVENIDOS SEAN LOS ESTEROIDES A este momento seguro te estarás preguntando: ¿cómo? y ¿para qué los inventaron? Los esteroides anabólicos fueron desarrollados a finales de la década de los 30, primordialmente para tratar al hipogonadismo.
¿Qué es eso? Pues, es una condición en la que los testículos no producen suficiente testosterona para un crecimiento, desarrollo y funcionamiento sexual normal.
Los usos médicos primordiales de estos compuestos son para tratar la pubertad tardía, algunos tipos de impotencia y el desgaste corporal causado por la infección del SIDA u otras enfermedades.
¿DÓNDE QUEDA EL FAIR PLAY? A partir de estas investigaciones, se descubrió que los esteroides anabólicos también facilitaban el crecimiento del músculo esquelético en los animales de laboratorio; lo que llevó a los fisicoculturistas, levantadores de pesas y todo tipo de atletas al uso y abuso de estos compuestos.
El consumo de los esteroides se ha difundido a tal extremo, en el atletismo, que afecta el resultado de las competencias deportivas en gran medida.
Se han desarrollado más de 100 diferentes esteroides anabólicos; pero se requiere una prescripción médica para poder utilizarlos legalmente. La mayoría de los esteroides utilizados ilegalmente provienen de contrabando de otros países, son robados de las farmacias o son sintetizados en laboratorios clandestinos.
SORPRESA, ¿SABES QUIÉN LOS CONSUME? Siento informarte que la mayor población de usuarios es gente joven; aunque los adultos no quedan descartados. Pese a que el abuso de los esteroides es mayor entre los hombres, últimamente el sector con mayor crecimiento en el abuso de los esteroides es el de las mujeres jóvenes.
REALMENTE ¿QUIERES SER EL NÚMERO 1? A quién no le interesa ser el número 1 en los deportes. Correr sin cansarte, lucir tu cuerpo y además ganar…
Pero, ¿mejorarías tu rendimiento tomando esteroides? Solamente checa a los fisicoculturistas y a otros atletas; independientemente del deporte que practiquen. Lo peor del caso es que además de consumir estas sustancias, tienen una imagen distorsionada de su cuerpo.
Los hombres con esta condición se creen que lucen pequeños y débiles, aun cuando son grandes y musculosos. De igual manera, las mujeres creen que parecen gordas y fofas, aunque en realidad sean delgadas y musculosas.
¿CÓMO SE USAN ESTAS DROGAS? Se toman oralmente, se inyectan intramuscularmente y otros vienen en gel o cremas que se frotan en la piel. Las dosis utilizadas por los consumidores pueden ser entre 10 y 100 veces mayores a las dosis utilizadas para condiciones médicas.
Los consumidores usualmente “amontonan” las drogas; es decir, toman dos o más esteroides anabólicos diferentes, mezclando los orales y los inyectables; algunas veces incluyen compuestos diseñados para uso veterinario, para que sus efectos sean más rápidos y duraderos.
EL COSTO DE UN CUERPO SÚPER COOL, ¿LO PAGARÍAS? Sólo échale un ojo a la siguiente lista y ve los efectos producidos por el uso de esteroides anabólicos. ¿Pagarías el costo? Créenos que no vale la pena.
Hombres * Infertilidad. * Desarrollo de senos. * Encogimiento de los testículos.
Mujeres * Agrandamiento del clítoris. * Crecimiento excesivo de vellos corporales. * Pérdida excesiva de grasas. * Los senos se hacen pequeños.
Ambos sexos * Calvicie de patrón masculino. * Rotura de los tendones. * Ataques de corazón. * Agrandamiento del ventrículo izquierdo del corazón. * Cáncer de hígado. * Quistes en el hígado. * Acné y quistes. * Cuero cabelludo grasiento. * Piel grasienta. * SIDA (En el caso de utilizar jeringas contaminadas). * Hepatitis. * Cambio de ánimo llegando a la furia homicida. * Manías. * Delirios.
La mayoría de estos efectos son reversibles si el consumidor deja de tomar las drogas, pero algunos son permanentes.
¿SON ADICTIVOS LOS ESTEROIDES ANABÓLICOS? Un porcentaje no determinado de consumidores de los esteroides se vuelve adicto a estas sustancias; según se evidencia por el uso continuo a pesar de los problemas físicos, los efectos negativos sobre las relaciones sociales, o nerviosismo e irritabilidad.
También pierden mucho tiempo y dinero obteniendo las drogas. Los síntomas de la abstinencia son: cambios en el estado de ánimo, fatiga, desasosiego, pérdida de apetito, insomnio, disminución del deseo sexual y ganas de tomar más esteroides.
¿TOMARÍAS EL RIESGO? Ahora que conoces todos los efectos negativos, ¿te arriesgarías a consumir esteroides? Mejor prevenir que lamentar. Si ya estás consumiendo anabólicos, no lo pienses y déjalos.
Si crees que es necesario, busca la terapia necesaria con médicos especializados. Este apoyo es suficiente en algunos casos. Los pacientes se educan sobre lo que pueden sentir durante la abstinencia y se les evalúa para detectar los pensamientos suicidas. Si los síntomas son severos o prolongados, puede ser necesario el uso de medicamentos y hospitalización.
Algunos medicamentos que se han utilizado para tratar el síndrome de abstinencia de los esteroides restauran el sistema hormonal después de que éste ha sido interrumpido por el abuso de esteroides.
Otros medicamentos atacan los síntomas específicos del síndrome de abstinencia; por ejemplo, los antidepresivos y los analgésicos para los dolores de cabeza, de músculos y de articulaciones.
Algunos pacientes requieren asistencia que va más allá de un simple tratamiento de los síntomas de la abstinencia y se les trata con terapias de conducta.
No te esperes a que sea demasiado tarde, esto es urgente y no puede esperar. Busca la ayuda necesaria, qué más da tener un cuerpo no tan musculoso, pero sano. Te van a seguir queriendo igual, lo que vale es la persona no su físico.
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Fuente: Catholic.net Autor: Marcelino de Andrés y Juan Pablo Ledesma
Cuando los clásicos de la antigüedad afirmaron que “errar es humano”, no necesitaron agudas argumentaciones para demostrarlo. Tampoco hoy nos haría falta recurrir a ellas. Ahora como entonces sigue siendo lo más propio del hombre equivocarse. Todos cometemos errores. Y además, con frecuencia; y no pocas veces bastante gruesos.
Lo que no es tan común -ni antes ni ahora- es que los hombres se percaten de sus propios fallos y los reconozcan como tales. Y aún menos común que se arrepientan de los mismos. Pero lo realmente extraordinario es que pidan perdón y enmienden su conducta. Eso ya nos va pareciendo de gente fuera de lo normal. Y sin embargo, yo creo que todo lo anterior es tan humano como el “meter la pata” de vez en cuando; y por tanto, debería ser igual de frecuente.
Gracias a Dios, no falta gente en nuestros días que nos da la sorpresa también en esto de pedir perdón y enmendar su comportamiento. Y, en algunas ocasiones, de manera asombrosa.
Me voy a referir ahora al testimonio de una de esas personas que a todos nos recuerdan algo que fácilmente olvidamos: que es de almas grandes reconocer los propios yerros y luchar por no volver a cometelos. Es el testimonio de una joven, publicado en la revista Famiglia Cristiana hace unos días, y del que vale la pena reproducir aquí algunos fragmentos:
“Soy una joven mujer de 29 años. Y hace un año y medio hice un aborto. Desde entonces mi hijo vive dentro de mí. Cometí un gran error y ya no puedo volver atrás. Ahora sé que aquello que entonces me parecía imposible, no lo era. Es más, era superable: bastaba tener más confianza en mí, en la vida, en Dios. Pido perdón a Dios, a la comunidad cristiana... y a mi hijo... “Por mi parte, ahora sé qué es la vida y qué es el pecado. Rezaré y espero que también vosotros rezaréis por mí... y por mi niño nunca nacido, un ángel de la guarda.” (Firmado: Francesca).
Ante la sinceridad y humildad de esta mujer, he recordado con especial conmoción las ya conmoventes palabras que Juan Pablo II, en la Evangelium Vitae, dirige a todas las mujeres que han recurrido al aborto:
“La Iglesia conoce cuántos condicionamientos pueden haber influido en vuestra decisión, y no duda de que en muchos casos se ha tratado de una decisión dolorosa e incluso dramática. Probablemente la herida aún no ha cicatrizado en vuestro interior. Es verdad que lo sucedido fue y sigue siendo profundamente injusto. Sin embargo, no os dejéis vencer por el desánimo y no perdáis la esperanza. Antes bien, comprended lo ocurrido e interpretadlo en su verdad. Si aún no lo habéis hecho, abríos con humildad y confianza al arrepentimiento: el Padre de toda misericordia os espera para ofreceros su perdón y su paz en el sacramento de la reconciliación. Os daréis cuenta de que nada está perdido y podréis pedir perdón también a vuestro hijo, que ahora vive en el Señor”.
Cómo me gustaría que tanto el testimonio de Francesca como la reflexión del Papa, cayesen hoy como un bálsamo en el alma de todas aquellas que han tenido la desgracia de cometer el error de abortar a su hijo. Cómo quisiera que experimentasen la paz y el consuelo profundos de saber que nada está perdido, que Dios las acoge con los brazos abiertos de la misericordia y el perdón.
Cómo desearía hacer sentir a Francesca y con ella a las que se encuentren su situación, que así como Dios las perdona, lo hacemos nosotros; lo hace la Iglesia y, sin duda también su hijo que ya vive en el Señor.
Si tienes alguna consulta utiliza este enlace para escribirle al autor P. Marcelino de Andrés
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Año Jubilar: Para Vivir el Camino de Santiago Por Mauricio Chinchilla P.
Quien va a Santiago y no al Salvador atiende al vasallo y olvida al Señor Cuarteta anónima
Santiago de Compostela, la ciudad española más íntimamente ligada al año Jacobeo o Xacobeo (en gallego), al Camino de Santiago, a la peregrinación y por supuesto, al apóstol Santiago.
Según leemos en http://compostela2004.org/santo_spain.htm el Año Santo Jubilar «es un tiempo en que la Iglesia, con motivo de algún acontecimiento de la historia de la Redención, concede a los fieles gracias espirituales, en imitación de lo que la Biblia dice del Año Jubilar de los Israelitas: cada 50 años era Año Sabático y en él recuperaban las tierras quienes las habían vendido por necesidad y los esclavos adquirían la libertad. Es decir, un tiempo en que es más fácil conseguir gracias de Dios y sobre todo es una invitación a retornar a la vida cristiana de quienes están alejados o tomar una mayor conciencia de nuestra condición de cristianos».
Pero además de esto, la ciudad de Santiago de Compostela goza de un privilegio singular gracias a la Bula concedida por el Papa Calixto II, gran benefactor de la Iglesia Compostelana. Este privilegio, que confirmó asimismo Alejandro III consiste en que cada año que el 25 de julio, festividad del Apóstol Santiago, coincida en domingo, es Año Santo Jacobeo. Durante ese tiempo se podrán ganar en la Iglesia Catedral de Compostela, en plenitud, las gracias del Jubileo. Es decir: Año Jubilar, año de Conversión.
Santiago Apóstol
Santiago el Mayor era uno de los dos hijos de Zebedeo y Salomé; su hermano fue Juan el Evangelista, también apóstol. Invitado por Jesús junto a su hermano e inmediatamente después de Pedro y Andrés a hacerse «pescador de hombres», fue uno de los apóstoles que tuvo una relación más íntima y cercana con el hijo de Dios.
Le acompañó en los primeros días de la difusión de la palabra; estuvo presente en el Monte de los Olivos recibiendo de los labios de Jesús el anuncio de la destrucción del templo de Jerusalén, de la completa ruina de la ciudad y de las catástrofes que precederán al final de los tiempos; y fue testigo de la última aparición de Jesús en Galilea tras su resurrección.
Murió, entre los años 41 y 44, decapitado por orden de Herodes Agripa I cuando el rey de los judíos, en un intento postrero e inútil de conseguir la confianza de Roma, intensificó la persecución de las primeras comunidades cristianas.
Según la tradición, a la muerte de Jesús los apóstoles se repartieron los lugares en que debían predicar, correspondiéndole a Santiago lo que hoy es España y las regiones occidentales.
Las leyendas jacobeas recogen dos versiones acerca de la presencia del Apóstol Mártir en la península hispánica; la primera afirma que recorrió Asturias, Galicia, Castilla y Aragón predicando la palabra de Dios con escaso éxito.
Relata además que durante esta misión se le apareció la Virgen junto al río Ebro, sobre una columna, y allí se le ordenó construir una iglesia (La de la Virgen del Pilar, en Zaragoza). La segunda versión sostiene que tras el martirio, su cuerpo fue llevado en barco por sus discípulos desde Jerusalén hasta Iria Flavia, en el Finisterre.
Aquí la historia y la leyenda se funden para crear un relato colorido. Encontramos en http://www.asantiago.org/camino/home.htm que nos dice que «una vez decapitado, su cuerpo fue arrojado fuera de la ciudad como pasto de perros y fieras, pero sus discípulos al caer la noche, lo recogieron y lo llevaron al puerto de Jope, donde providencialmente apareció una embarcación aparejada y sin tripulación. Al séptimo día de navegación arribaron a la desembocadura del río Ulla, en Galicia. Al depositar el cuerpo del maestro en una gruesa roca, ésta cedió como si fuera de cera hasta convertirse en el sarcófago del santo».
. La Peregrinación
La página http://www.caminosantiago.com/web/index.htm señala que «a lo largo de las distintas rutas que llevan a Santiago de Compostela, han transitado personas de toda índole y condición: peregrinos de buena fe, por condena judicial o canónica, juglares, pordioseros, vagabundos, aventureros, prófugos, bandidos...».
Los penitentes religiosos realizaban el camino movidos por una necesidad personal, sentían un deseo incontenible de visitar el lugar en el que reposaban los restos del Apóstol Santiago para lograr una relación personal con él.
Otros peregrinos, hacían el camino para cumplir una promesa efectuada al Apóstol si les ayudaba a salir con bien de alguna difícil situación. Cumpliendo también una promesa emprendían el viaje gentes que habían estado muy enfermas. Y los que estaban enfermos hacían el camino en busca de curación. Así mismo, estaba el viajero que realizaba la peregrinación como castigo, impuesto bien por la autoridad eclesiástica, o por jueces civiles. Pero no todos los que emprendían el camino lo hacían por motivos píos, algunos "peregrinos»" perseguían un beneficio económico. Había penitentes por delegación o encargo de terceros, varios recorrían el trayecto por un deseo de conocer mundo, otros se veían obligados a viajar por cláusulas testamentarias, que ponían como condición para acceder a una herencia acercarse a Santiago. Y también estaban presentes los ladrones, negociantes sin escrúpulos o herejes.
Pero como ya se ha mencionado, una de las razones del aumento del número de peregrinos fue la instauración de la institución del Jubileo por el Papa Calixto II, que en 1122 posibilitó que todos aquellos viajeros devotos que se pusieran en camino en Año Santo -cuando la festividad del Apóstol, 25 de julio, cayese en domingo- y cumpliesen los requisitos venturosos de la peregrinación, se verían liberados de casi todos sus pecados. Esto provocó que el número de peregrinos que realizó el camino en el siglo XII ascendiera a la impresionante cifra de 200.000.
. El Camino de Santiago
El Camino de Santiago es una peregrinación.El camino de Santiago ha significado en la historia europea el primer elemento vertebrador del viejo continente. El hallazgo del sepulcro del primer apóstol mártir, supuso encontrar un punto de referencia en el que podía converger la pluralidad de concepciones de distintos pueblos ya cristianizados, pero necesitados en aquél entonces de unidad.
Concientes de la importancia que suponía tener una reliquia como los restos de Santiago el Mayor para sus intereses militares, necesitaban guerreros y dinero en su lucha contra los árabes, las monarquías españolas colaboraron activamente en el éxito del camino santo.
Los soberanos de Aragón, Navarra y Castilla se esforzaron por atraer a sus dominios a gentes ricas y poderosas de otros países, por lo que utilizaron todos los medios a su alcance para seducirlos. Intercambios de presentes, política de matrimonios y proclamación de los favores que otorgaba el Apóstol si uno iba a visitar su sepulcro. La creencia cada vez más extendida en los milagros de Santiago provocó que la gente comenzara a peregrinar hacia Santiago de Compostela para obtener su gracia.
El primer peregrino conocido fue Gotescalco, obispo de Puy, el año 950, en unión de una importante comitiva; más tarde recorrería el camino Raimundo II, marqués de Gothia, quien sería asesinado en el trayecto, y un siglo después visitaría la tumba del apóstol el arzobispo de Lyon. Y junto a estos peregrinos ilustres caminaron creyentes de todas las condiciones, cada vez en mayor número.
El camino de Santiago ha ido unido indisociablemente a la cultura, a la formación y a la información. Cuanto se decía, predicaba, contaba, cantaba, esculpía o pintaba en el camino alcanzaba siempre a más gente y a más lugares. Gracias a su influjo en el arte y la literatura, Compostela junto con Jerusalén y Roma se convirtió en meta de la sociedad cristiana, especialmente a partir del siglo XI al XIV. El camino, fenómeno de peregrinaje jacobeo, llegaría a ser un foco catalizador de toda la sociedad cristiana.
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
Todavía esta en plan provisional, o sea que no encontraréis casi nada hecho, pero todas ellas sirven para que tengáis una participación más activa.
Os animo a que deis ambiente a los foros, enviéis artículos a php-nuke, etc. El Chat también está a vuestra disposición, pero dudo de que conidias alguno, a no ser que os pongáis de acuerdo, Como será poco conocido, mas tranquilo será. Podéis utilizar php nuke para programar chats a una hora fija...
Y tranquilidad, que todo irá creciendo poco a poco.
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
Fui a una fiesta con mi novio y empezó a circular la droga. Nos ofrecieron y no tomamos, pero nuestros amigos sí lo hicieron. Nunca creí que sucediera. La verdad no me late y no me gustó que mis amigos la probaran. ¿Me alejo de ellos? ¿Les advierto sobre el peligro de las drogas? ¿Qué hago?
Me es difícil aceptarlo, pero esta fue mi experiencia hace unas semanas. Me quedé tan perturbada que hace días, que fueron a la escuela los especialistas de Oceánica a darnos una conferencia, decidí preguntarle al especialista Jorge Ugalde y esto fue lo que me respondió…
A UN AMIGO NUNCA SE LE ABANDONA “Actuaste correctamente, es triste que gente joven necesite drogas para pasarla bien” -fue lo que me contestó el especialista. En su opinión, yo debería hablar con mis amigos sobre la droga y de los daños que va a ocasionarles.
También me dijo: “Son tus amigos y no debes abandonarlos, pero es necesario que conozcan claramente tu postura ante ellas, sé intransigente en que respeten tu decisión de no tomar y de que no se tomen en tu casa”.
UNA EXPERIENCIA… DESGRACIADAMENTE INOLVIDABLE Cuando le pregunté sobre si era o no una buena experiencia y porqué llama tanto la atención me explicó que: “Es común el experimentar con el alcohol y las drogas durante la juventud. Desgraciadamente, con frecuencia a esta edad no se ve la relación entre las acciones en el presente y las consecuencias del mañana. Se tiene la tendencia a sentirse indestructible e inmune hacia los problemas que otros experimentan”.
LA DROGA… UN “DEPORTE” DE MUY ALTO RIESGO Yo sabía que el uso del alcohol o del tabaco, a una temprana edad, aumentaba el riesgo del uso de otras drogas posteriormente, pero no sabía qué tanto ni por qué.
De igual forma en la conferencia nos explicaron que: “Algunos jóvenes experimentan un poco y dejan de usarlas, o continúan usándolas ocasionalmente sin tener problemas significativos. Otros desarrollarán una dependencia, usarán drogas más peligrosas y se causarán daños significativos a ellos mismos y posiblemente a otros”.
CURIOSIDAD, ESTRÉS: ¿POR QUÉ UTILIZARLAS? Al final de la conferencia nos entregaron un folleto donde explicaba que: “La adolescencia y juventud es el tiempo de probar cosas. Se usa el alcohol y las otras drogas por varias razones: incluyendo la curiosidad, para sentirnos bien, para reducir el estrés, para sentirnos personas adultas o para pertenecer a un grupo. Es difícil el poder determinar quiénes desarrollarán problemas serios, pero los que más tiendes son:
a) Los que cuentan con un historial familiar de abuso de substancias. b) Los que están deprimidos. c) Los que sienten poco amor propio o autoestima. d) Los que sienten que no pertenecen y que están fuera de la corriente.
Abusan de una variedad de drogas, tanto legales como ilegales. Las drogas legales disponibles incluyen las bebidas alcohólicas, las medicinas por receta médica, los inhalantes (vapores de cemento, aerosoles y solventes) y medicinas de venta libre para la tos, la gripe, el insomnio y para adelgazar.
Las drogas ilegales de mayor uso común son la marihuana (pot), los estimulantes (cocaína, crack y speed), LSD, PCP, los derivados del opio, la heroína y las drogas diseñadas (écstasis).
El uso de las drogas ilegales está en aumento, especialmente entre los jóvenes o adolescentes. La edad promedio del que usa marihuana por vez primera es 14 y el uso del alcohol puede comenzar antes de los 12. El uso de la marihuana y el alcohol en la preparatoria se ha convertido en algo común”.
LA VIDA COMO UN FRACASO Todo cuanto nos expusieron en la plática me pareció revelador; sus palabras eran tan claras…
Fue más fácil para mí entender las consecuencias del consumo. Hoy sé que el uso de las drogas está asociado con una variedad de consecuencias negativas, que incluyen el aumento en el riesgo del consumo serio de drogas más tarde en la vida, el fracaso escolar, el mal juicio y riesgo de accidentes, violencia, relaciones sexuales no planificadas y arriesgadas y el suicidio.
Nuestros papás pueden ser un gran apoyo si establecemos una mejor comunicación con ellos, si aprendemos a tomar lo mejor de sus actitudes y si reconocemos entre todos que hay un problema desarrollándose.
SEÑALES DE… ¡AUXILIO! Si tú estás pasando por una situación similar a la mía o no tienes muy claro cómo saber que alguno de tus amigos necesita ayuda, te comparto las principales señales del uso de alcohol y del abuso de drogas que me dieron los de Oceánica:
a) Físicas: fatiga, quejas continuas acerca de su salud, ojos enrojecidos y sin brillo y una tos persistente. b) Emocionales: cambios en la personalidad, cambios rápidos de humor, irritabilidad, comportamiento irresponsable, poco amor propio o autoestima, carencia de juicio, depresión y una falta general de interés. c) Familia: contrargumentar, desobedecer las reglas, el retraerse o dejar de comunicarse con su familia. d) Escuela: interés decreciente, actitud negativa, faltas al deber, calificaciones bajas, ausencias frecuentes y problemas de disciplina. e) Problemas Sociales: amigos nuevos a quienes no les interesan las actividades normales de la casa y de la escuela, problemas con la ley y el cambio hacia estilos poco convencionales en el vestir y en la música.
AMIGOS… ES LO QUE FALTAN Como ves, algunas de estas señales de aviso pueden también ser señales indicativas de otros problemas.
Tus papás o tus otros amigos pueden reconocer las señales de problemas, pero no puedes esperar que ellos hagan un diagnóstico, como yo esperaba que ocurriera.
Una manera eficaz de demostrar nuestra preocupación y afecto es discutir francamente con nuestros amigos el uso y abuso de las bebidas alcohólicas y de las otras drogas.
El primer paso que debemos de dar es el consultar con un médico para estar seguros de que las señales de aviso descubiertas no tengan causas físicas. Esto debe de ser acompañado o seguido por una evaluación comprensiva llevada a cabo por un psiquiatra.
Como ves, es un tema serio éste de las drogas; por eso te voy a decir lo que nos dijeron los especialistas en el colegio para cerrar la plática: “no queremos alarmarlos, pero sus amigos corren serio riesgo de dañar sus vidas”.
Ahora, a ti, como a mí, sólo nos queda ayudarlos si realmente decimos que los queremos.
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
Fuente: Razones para la Alegría Autor: José Luis Martín Descalzo
Si yo tuviera que pedirle a Dios un don, un solo don, un regalo celeste, le pediría, creo que sin dudarlo, que me concediera el supremo arte de la sonrisa. Es lo que más envidio en algunas personas. Es, me parece, la cima de las expresiones humanas.
Hay, ya lo sé, sonrisas mentirosas, irónicas, despectivas y hasta ésas que en el teatro romántico llamaban «risas sardónicas». Son ésas de las que Shakespeare decía en una de sus comedias que «se puede matar con una sonrisa». Pero no es de ellas de las que estoy hablando. Es triste que hasta la sonrisa pueda pudrirse. Pero no vale la pena detenerse a hablar de la podredumbre.
Hablo más bien de las que surgen de un alma iluminada, ésas que son como la crestería de un relámpago en la noche, como lo que sentimos al ver correr a un corzo, como lo que produce en los oídos el correr del agua de una fuente en un bosque solitario, ésas que milagrosamente vemos surgir en el rostro de un niño de ocho meses y que algunos humanos -¡poquísimos!- consiguen conservar a lo largo de toda su vida.
Me parece que esa sonrisa es una de las pocas cosas que Adán y Eva lograron sacar del paraíso cuando les expulsaron y por eso cuando vemos un rostro que sabe sonreír tenemos la impresión de haber retornado por unos segundos al paraíso. Lo dice estupendamente Rosales cuando escribe que «es cierto que te puedes perder en alguna sonrisa como dentro de un bosque y es cierto que, tal vez, puedas vivir años y años sin regresar de una sonrisa». Debe de ser, por ello, muy fácil enamorarse de gentes o personas que posean una buena sonrisa. Y ¡qué afortunados quienes tienen un ser armado en cuyo rostro aparece con frecuencia ese fulgor maravilloso!
Pero la gran pregunta es, me parece, cómo se consigue una sonrisa. ¿Es un puro don del cielo? ¿O se construye como una casa? Yo supongo que una mezcla de las dos cosas, pero con un predominio de la segunda. Una persona hermosa, un rostro limpio y puro tiene ya andado un buen camino para lograr una sonrisa fulgidora. Pero todos conocemos viejitos y viejitas con sonrisas fuera de serie. Tal vez las sonrisas mejores que yo haya conocido jamás las encontré precisamente en rostros de monjas ancianas: la madre Teresa de Calcuta y otras muchas menos conocidas.
Por eso yo diría que una buena sonrisa es más un arte que una herencia. Que es algo que hay que construir, pacientemente, laboriosamente.
¿Con qué? Con equilibrio interior, con paz en el alma, con un amor sin fronteras. La gente que ama mucho sonríe fácilmente. Porque la sonrisa es, ante todo, una gran fidelidad interior a sí mismos. Un amargado jamás sabrá sonreír. Menos un orgulloso. Un arte que hay que practicar terca y constantemente. No haciendo muecas ante un espejo, porque el fruto de ese tipo de ensayos es la máscara y no la sonrisa.
Aprender en la vida, dejando que la alegría interior vaya iluminando todo Cuanto a diario nos ocurre e imponiendo a cada una de nuestras palabras la obligación de no llegar a la boca sin haberse chapuzado antes en la sonrisa, lo mismo que obligamos a los niños a ducharse antes de salir de casa por la mañana.
Esto lo aprendí yo de un viejo profesor mío de oratoria. Un día nos dio la mejor de sus lecciones: fue cuando explicó que si teníamos que decir en un sermón o una conferencia algo desagradable para los oyentes, que no dejáramos de hacerlo, pero que nos obligáramos a nosotros mismos a decir todo lo desagradable sonriendo.
Aquel día aprendí yo algo que me ha sido infinitamente útil: todo puede decirse. No hay verdades prohibidas. Lo que debe estar prohibido es decir la verdad con amargura, con afanes de herir. Cuando una sola de nuestras frases molesta a los oyentes (o lectores) no es porque ellos sean egoístas y no les guste oír la verdad, sino porque nosotros no hemos sabido decirla, porque no hemos tenido el amor suficiente a nuestro público como para pensar siete veces en la manera en la que les diríamos esa agria verdad, tal y como pensamos la manera de decir a un amigo que ha muerto su madre. La receta de poner a todos nuestros cócteles de palabras unas gotitas de humor sonriente suele ser infalible.
Y es que en toda sonrisa hay algo de transparencia de Dios, de la gran paz. Por eso me he atrevido a titular este comentario ha- blando de la sonrisa como de un sacramento. Porque es el signo visible de que nuestra alma está abierta de par en par.
Si tienes alguna consulta utiliza este enlace para escribirle a Tita Díaz Infante de Cardona, asesoría para la formación personal y para la vivencia de la vida espiritual en medio del mundo
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
Lo único que me inquieta es que no saben latín. Ni tampoco son latinos, es decir, no provienen de Italia (en su mayoría). No es latino tampoco el que hable una lengua romance, puesto que en Madagascar hablan francés, y no creo que alguna vez se les haya llamado latinos. Pero eso no significa que no haya latinos negros, como en Jamaica, aunque también hay latinos blancos, como son los argentinos. ¿Entonces se les llama "latinos" a los que viven en Latinoamérica? Al parecer tampoco, en Costa Rica, antes eran gringos. Y los indígenas de nuestras tierras, los que no hayan tenido ningún contacto con otra "raza" (aunque es prácticamente imposible), tampoco son latinos, sino "indios".
Entonces creo que no sé a quién odio...
¿Quién sería tan iluso como para pensar que la "raza" sigue siendo un factor para estratificar al género humano? Sólo alguien que no haya oído la palabra "globalización". Y gracias a ésta, todo el mundo la ha oído. Pero supongo que se necesita alguna prueba de que la "globalización" ha acabado con la "raza". Un ejemplo. Juan es un mexicano, nieto de una mujer de "color" (supongamos que de color oscuro) y de un español de Barcelona. Él es "latino", pero su abuela es "negra", descendiente de africanos, y probablemente de alguna región que fue conquistada por la "raza" de su esposo en el Imperialismo. Y hablando del abuelo, quien es "hispano" (de España), podemos suponer por sus rasgos físicos y la historia de Barcelona, que algún antepasado suyo fue compatriota de los árabes que ocuparon esa región por siglos. Los árabes provienen de Abraham, que era sumerio (hoy diríamos que iraquí).
Si esto lo tomamos al pie de la letra, Juan debería por lo tanto cantar hip hop, ponerse cadenas de oro, usar ropa holgada y hablar "slang". Además de que sería buscado por el FBI por pertenecer a alguna organización para la operación de armas masivas, relacionada con Saddam Hussein. Y si fuera con nuestros vecinos del norte, sería odiado por el gobernador de Florida, por ser "brownie".
Entonces, si la raza es tan relativa y difusa ¿por qué le damos aún tanta importancia? Qué es mejor (o peor) ¿tener ascendencia de los celtas o de los aztecas? La lógica nos dice que no importa, pero el malinchismo y la seudoestética de moda, nos marcan otra pauta a seguir. Güerito es sinónimo de riqueza (aunque el güerito tenga pelo negro). Güerita significa guapa (aunque le haya explotado un cuete en la boca). Y aunque sabemos que ambos significados tienen un alto riesgo de ser generalizaciones, seguimos estereotipando a la gente por su "raza".
Las razas, sigan o no existiendo, no son algo determinante en la condición, personalidad, nivel socioeconómico, belleza o estatus de la persona. Una persona es un individuo de la raza humana por definición. Esto quiere decir que todos somos de la misma raza, sin importar los accidentes particulares de cada quien, que todos como personas, tenemos una dignidad y que esa dignidad tiene que ser respetada por todos. El dividirnos en colores no es válido, porque igual nos podríamos dividir por forma de las cejas o tamaño del pie.
Podemos ser distintos, pero esa distinción es la que nos hace más interesantes. No hay una "raza superior" (lo siento Hitler) pero sí hay, gracias a Dios, distintas razas. Qué aburrido sería el mundo sería si todos creyéramos en lo mismo, nos pareciéramos y viviéramos igual.
La persona es igual de persona que todas las demás, aún cuando difieran con ella en cómo se ven, qué piensan y cómo actúan. Yo soy "latino", pero puedo actuar como anglosajón y pensar como oriental. Aprendamos todo lo que nos puede brindar de bueno y diferente cada "raza". Pluralicemos nuestra vida para hacerla más rica e interesante con toda la variedad de gente, credos y culturas que nos brinda el mundo en que vivimos y, busquemos a través de la globalización, acercarnos y solidarizarnos más y más, con toda la raza humana.
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
Dos hombres se dedicaron un día entero a cortar leña. Uno de ellos trabajo sin detenerse a descansar, y junto una pila de leños bastante grande.
El otro lo hizo durante lapsos de 50 minutos en los que descanso. Al cabo tenia una pila de leños mucho mayor.
¿Cómo pudiste cortar tanta leña? - le pregunto el hombre que trabajo si descansar.
Esta fue la respuesta: Mientras descansaba, afilaba el hacha.
Autor: Thomas Welch
Envió: Fray Fernando Rodríguez, OFM
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
>> Las personas que intentan hacer algo y fracasan están definitivamente mejor que los que tratan de no hacer nada y lo consiguen. Anónimo
Artífices de la propia vida
Proyecto de vida
Estilos de vida
Una vida sin disfraces
Artífices de la propia vida
Mientras lees este libro, trata por un momento de tomar distancia sobre ti mismo. ¿Puedes mirarte a ti mismo como si fueras otra persona? ¿Puedes definir, por ejemplo, el estado de ánimo en que te encuentras, tu carácter, tus principales defectos o cualidades?
Piensa ahora en cómo ha trabajado tu mente ante esas preguntas. Su capacidad de hacer lo que acaba de hacer es específicamente humana. Los animales no la poseen. Esa autoconciencia nos permite evaluar y aprender de nuestros propios procesos de pensamiento. Gracias a ella, también podemos crear, reforzar o rechazar nuestros hábitos personales, cambiar nuestro modo de reaccionar ante las cosas, modelar nuestro carácter.
Usar con acierto de este privilegio humano nos permite examinar las claves de nuestra vida.
Conocerse a uno mismo permite convertirse en el artífice de la propia vida, ser fiel a lo mejor de uno mismo, vivir la propia vida más como protagonista y menos como un mero espectador.
Por eso la psicología y la filosofía han tratado con profusión sobre el conocimiento propio, subrayando siempre la dificultad que encierra profundizar en él. Si ya a veces es difícil incluso reconocer la propia voz en una grabación, o la propia figura en una fotografía o un vídeo en el que se nos ve de espaldas, resulta aún más difícil reconocerse a uno mismo en las diversas facetas de la propia personalidad.
El autoconocimiento supone siempre una labor ardua y progresiva. Nunca acabaremos de conocernos del todo, porque el hombre, cuando dirige su mirada hacia sí mismo, tiene que guiarse en gran parte por intuiciones. Se pregunta con frecuencia por su propia identidad, se hace cuestión de sí mismo, se vuelve a su interior en busca de respuestas.
Se trata de reflexionar con hondura. También podemos –o debemos– preguntar, y pedir consejo, pero al final nuestra vida debe ser fruto de nuestras decisiones personales, todo lo contrastadas que se quiera, pero la última palabra la debemos dar nosotros. Y esa última palabra debe ser pensada con la seriedad que se merece.
Proyecto de vida
La vida de todo hombre precisa de un norte, de un itinerario, de un argumento. La vida no puede limitarse a una simple sucesión fragmentaria de días sin dirección y sin sentido. El hombre necesita saber para qué vive. Ha de procurar conocerse cada vez mejor a sí mismo y así encontrar sentido a su vida, proponerse proyectos y metas a las que se siente llamado y que llenarán de contenido su existencia.
Toda persona tiene su propia misión o vocación específica en la vida. Y en esa misión no puede ser reemplazada por nadie, ni su vida puede repetirse.
Para que la vida tenga sentido y merezca la pena ser vivida, es preciso esforzarse por ir eliminando en nosotros los detalles de contradicción o de incoherencia que vayamos detectando, esos obstáculos que nos descaminan del itinerario que nos hemos trazado. Porque si nos falta coherencia, o si con demasiada frecuencia nos proponemos una cosa y luego hacemos otra, es fácil que estén fallando las pautas que conducen nuestra vida.
-—A todos nos gustaría hacer todo lo que nos proponemos, pero luego viene la realidad de la vida, con su rebaja...
Es verdad que nadie logra todo lo que se propone, y que a veces la vida parece tan agitada que no nos da tiempo a pensar qué queremos realmente, o por qué lo queremos, o cómo podemos conseguirlo. Pero hay que pararse a pensar, sin achacar a la complejidad de la vida –como si fuéramos sus víctimas impotentes– lo que muchas veces no es más que una turbia complicidad con la debilidad que hay en nosotros.
Somos cada uno de nosotros los más interesados en averiguar cuál es el grado de complicidad con todo lo inauténtico que hay en nuestra vida. Si apreciamos en nosotros mismos una cierta inconstancia vital, como si anduviéramos por la vida un poco desnortados, sin terminar de tomar las riendas de nuestra existencia, parece claro que esa actitud está comprometiendo seriamente nuestro acierto en el vivir.
Es verdad que las cosas no siempre son sencillas, y que en ocasiones resulta realmente difícil mantenerse fiel al propio proyecto, pues surgen dificultades serias, y el desánimo se hace presente con toda su paralizante fuerza. Pero hay que mantener la confianza en uno mismo, no decir «no puedo», porque no suele ser verdad, porque casi siempre se puede. Además, la dispersión, el excesivo activismo, la frivolidad, la renuncia a aquello que vimos con claridad que debíamos hacer, todo eso, tarde o temprano, puede terminar arruinando nuestra vida.
Por ejemplo, muchas personas consumen su existencia luchando por ganar más dinero, o por gozar de una mayor fama o reconocimiento, o por disfrutar de más poder, y al cabo de unos años descubren que su ansiedad por alcanzar esas metas les ha privado de cosas que importaban realmente mucho más, y que ahora, lamentablemente, han quedado ya fuera de sus posibilidades.
Es la trampa del exceso de actividad, del dejarse absorber por el ajetreo y el torbellino de la vida. Es –como apunta Stephen Covey– el afán de trabajar cada vez más, para trepar más rápido por la escalera del éxito, para descubrir al final que... la escalera estaba apoyada en una pared equivocada.
Si la escalera no está apoyada en la pared correcta, cada peldaño que subimos es un paso más hacia un lugar equivocado.
Si uno quiere construir un chalé, revisa antes con detalle los planos, para asegurar que se adecúa a lo que desea para su familia. Si lo que quiere es lanzar un proyecto empresarial, primero estudia con detalle los mercados, la financiación, los equipos humanos, etc. Si uno quiere educar bien a sus hijos, debe tener claro qué valores busca comunicar cuando trata con ellos día a día. Si queremos dar una charla o una conferencia, primero pensamos qué queremos transmitir a las personas que nos van a escuchar, luego vemos cómo decirlo, y finalmente hacemos un guión suficientemente detallado, o la escribimos por entero. Si vamos a emprender un viaje profesional, estudiamos el recorrido, vemos cómo resolver el alojamiento, y programamos las entrevistas o reuniones que queremos mantener.
Si no hacemos eso mismo con el proyecto de nuestra vida, y no nos paramos a pensar qué buscamos en cada una de sus facetas, entonces iremos por la vida como de oídas, improvisando, y acabaremos asumiendo irreflexivamente los modelos que el azar, la moda o las circunstancias nos presenten. Entonces nos sucederá algo parecido a lo que pasa a quien construye un chalé copiando los planos de otro muy bonito, pero sin haber pensado bien lo que él necesitaba; o a quien crea una empresa aplicando criterios que quizá eran muy válidos, pero para otro tipo de negocios; o al que divaga vaporosamente pronunciando una conferencia, y a los cinco minutos del final advierte que se ha ido por las ramas y no ha logrado transmitir lo que quería decir; o al que sale de viaje sin haber concertado las entrevistas y reuniones, ni hecho las reservas necesarias, y se encuentra con que al final no ha podido cumplir los objetivos que lo motivaron.
Estilos de vida
Antes decíamos que, vistos retrospectivamente, muchos pequeños objetivos que en un momento de nuestra vida nos parecieron importantes y seductores, ahora, pasado el tiempo, los vemos como algo insustancial y de poco valor.
La prueba del tiempo nos ha mostrado con nitidez ese contraste. A lo mejor vemos ahora lo equivocado de aquella obsesión por ganar aquel dinero más... ¿para qué sirvió al final? O aquel otro afán por lograr neciamente ese poco de fama o de notoriedad... ¿en qué ha quedado? O aquella otra tonta pasión por experimentar tal o cual placer, que supuso aquellos atropellos... ¿qué nos aportó?, ¿en qué quedó al final?
Cuando somos engañados y dejamos de lado otros valores seguros para claudicar ante el espejismo del placer, o ante la inercia de la comodidad y el egoísmo, al final siempre acabamos por advertir –si somos sinceros con nosotros mismos– que aquello no nos condujo a nada.
Son estilos de vida que, en sus comienzos, suelen presentarse ante nosotros con gran esplendor, y son enormemente atractivos y seductores. Pero sus consecuencias, los efectos que producen en el interior de las personas, pocas veces se dan luego a conocer con la crudeza que realmente tienen (a las víctimas de un engaño les suele costar admitirlo).
Las personas que centran su vida en el placer o el egoísmo acaban por aburrirse de cada uno de los sucesivos niveles que van alcanzando, pues constantemente piensan en uno mayor y más excitante, en una cima más alta. Y esto es algo que sucede no sólo con los placeres propiamente dichos, sino también con la tendencia a rehuir el esfuerzo.
Cuando el hombre busca siempre el camino de mayor comodidad y menor exigencia, entonces su vida se va erosionando gradualmente.
Sus capacidades se van adormeciendo, su talento no se desarrolla, su espíritu se aletarga y su corazón se siente cada vez más insatisfecho, desencantado por lo fugaces que finalmente resultan sus efímeros logros.
-—De todas formas, la mayoría de la gente procura vivir conforme a unos principios, aunque estén algo difusos. Son pocos los que se plantean formalmente vivir centrados en el placer.
Pero si esos principios son difusos, es fácil que esas personas acaben un poco a merced de los estados de ánimo, acudiendo a arreglos transitorios para las crisis que se presentan en sus vidas, buscando evadirse mediante gratificaciones fugaces que les hagan olvidar un poco que aquello no va bien. Pero cada vez que sube la tensión en sus vidas, todo aquello que no funciona sale a la superficie, y quizá entonces se muestran hipercríticos, malhumorados, pesimistas, ensimismados, y la levedad de sus valores y principios acaba por llevarles, casi inadvertidamente, a una vida muy centrada en la comodidad y el egoísmo.
La realidad de la vida es muchas veces dura y dolorosa, y cualquier esfuerzo nuestro por hacerla más habitable es siempre una aportación importante, para nosotros y para los demás. Cada vez que nos sacudimos la inercia e impulsamos los valores y principios que nos inspiran, contribuimos –vayamos a favor o en contra de la corriente– a nuestra felicidad y a la de los demás. Lo que no podemos es abandonarnos en el regazo cálido y adormecedor de las inercias de la vida y luego quejarnos de su amargura.
Una vida sin disfraces
Todos solemos contemplar con admiración a las personas, familias o instituciones que están basadas en principios sólidos y hacen bien las cosas. Nos admira su fuerza, su prestigio, su madurez. Y nos preguntamos: ¿cómo lo logran?, ¿cómo podría yo aprender a hacerlo así?
Lo malo es que muchas veces buscamos la clave en cuestiones que no pertenecen a la sustancia del problema. A lo mejor queremos un consejo que sea una solución rápida y milagrosa a nuestros problemas, como si fuera todo cuestión de una sencilla cosmética de los valores.
Al calor de ese afán por los remedios rápidos, ha surgido en los últimos años una extensa literatura dedicada a la efectividad personal, que a menudo parece ignorar el proceso natural de esfuerzo y desarrollo que la hacen posible. Es el esquema del «hágase rico en una semana», «aprenda inglés sin esfuerzo», «cómo ganar un montón de amigos», «cómo causar buena impresión», etc. Lo habitual es que esos libros proporcionen una serie de consejos más o menos eficaces para solucionar problemas superficiales, pero suelen dejar de lado las cuestiones de fondo.
Sin embargo, desde los filósofos griegos hasta nuestros días, los autores que han estudiado seriamente la búsqueda de las claves del vivir con acierto, se han centrado básicamente en los esfuerzos que el hombre hace por asumir ciertos principios y valores como la honestidad, la justicia, la generosidad, el esfuerzo, la paciencia, la humildad, la sencillez, la fidelidad, el valor, la prudencia, la lealtad, la veracidad, etc. Y no como una cuestión cosmética, sino profunda, que busca cambiar por dentro a la persona, constituir hábitos y rasgos que conformen con hondura el propio carácter.
Podría compararse a las labores del campo. Sería ridículo olvidarse de sembrar en primavera, querer holgazanear luego durante todo el verano, y pretender al final acudir afanosamente en otoño a recoger la cosecha.
Tampoco se puede pretender cosechar una vida lograda sin haber puesto previamente los medios necesarios.
En las labores del campo, como en la vida del hombre, lo normal es –aunque siempre se está expuesto a incertidumbres–, que al final se cosecha lo que se siembra. Y si no se siembra, si el campo no se trabaja, lo normal es que no se recojan más que malas hierbas.
En la mayoría de las relaciones humanas ocasionales, se puede salir del paso mediante técnicas superficiales que dan resultado a corto plazo. En esas estrategias se centran los autores que antes hemos mencionado. Y ciertamente se puede producir una impresión favorable ante otras personas mediante el encanto y la habilidad personales, o mediante cualquier técnica de persuasión, pero esos rasgos secundarios no tienen ningún valor en relaciones personales prolongadas.
Puedes producir de modo ficticio una buena imagen en un encuentro o un trato más o menos ocasional, pero difícilmente podrás mantener esa imagen en una convivencia de años con tus hijos, tu cónyuge, tus compañeros o tus amigos (o contigo mismo).
Si no hay una integridad personal profunda y un carácter bien formado, tarde o temprano los desafíos de la vida sacan a la superficie los verdaderos motivos.
Hay personas que presentan una imagen exterior de cierta categoría personal, e incluso logran un considerable reconocimiento social de sus supuestos talentos, pero en su vida privada carecen de una verdadera calidad humana. En esos casos, lo normal será que, antes o después, esa mezquindad personal se acabe trasluciendo en su vida social y en todas sus relaciones humanas prolongadas, echando por tierra su efímero triunfo anterior.
Fuente:www.interrogantes.net
Francisco González Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias
María Goretti: Una adolescente mártir por conservar la castidad
María nace el 16 de octubre de 1890, en Corinaldo (Ancona, Italia), en el seno de una familia pobre de bienes terrenales pero rica en fe y virtudes. Es la tercera de los siete hijos de Luigi Goretti y Assunta Carlini. Al día siguiente de su nacimiento es bautizada y consagrada a la Virgen. Recibirá el sacramento de la Confirmación a los seis años. Después del nacimiento de su cuarto hijo, Luigi Goretti emigra con su familia a las grandes llanuras de los campos romanos, todavía insalubres en aquella época. Se estableció en Ferriere di Conca, al servicio del conde Mazzoleni, donde María no tarda en revelar una inteligencia y una madurez precoces. Es como el ángel de la familia: no hay en ella atisbo de capricho, desobediencia o mentira.
Tras un año de trabajo agotador, Luigi contrae el paludismo y fallece en diez días. Para Assunta y sus hijos empieza un largo calvario. María llora a menudo la muerte de su padre, y aprovecha cualquier ocasión para arrodillarse delante de la verja del cementerio. Quizás su padre se encuentre en el purgatorio, y como ella no dispone de medios para encargar misas por el reposo de su alma, se esfuerza en compensarlo con sus plegarias. Pero no hay que pensar que la muchacha practica la bondad sin esfuerzo, ya que sus sorprendentes progresos son fruto de la oración. Su madre contará que el rosario le resultaba necesario y, de hecho, lo llevaba siempre enrollado alrededor de la muñeca. De la contemplación del crucifijo, María se nutre de un intenso amor a Dios y de un profundo horror por el pecado.
María suspira por el día en que recibirá la Sagrada Eucaristía. Según era costumbre en la época, debía esperar hasta los once años, pero un día le pregunta a su madre: "Mamá, ¿cuándo tomaré la Comunión?. Quiero a Jesús". "¿Cómo vas a tomarla, si no te sabes el catecismo? Además, no sabes leer, ni tenemos dinero para comprarte el vestido, los zapatos y el velo, y no tenemos ni un momento libre." "¡Pues nunca podré tomar la Comunión, mamá! ¡Y yo no puedo estar sin Jesús!" "Y, ¿qué quieres que haga? No puedo dejar que vayas a comulgar como una pequeña ignorante." Finalmente, María encuentra un medio de prepararse con la ayuda de una persona del lugar, y todo el pueblo acude en su ayuda para proporcionarle ropa de comunión. Recibe la Eucaristía el 29 de mayo de 1902.
La recepción de la Eucaristía aumenta su amor por la pureza y la anima a tomar la resolución de conservar esa virtud a toda costa. Un día, tras haber oído un intercambio de frases deshonestas entre un muchacho y una de sus compañeras, le dice con indignación a su madre: "Mamá, ¡qué mal habla esa niña!". "Procura no tomar parte nunca en esas conversaciones". "No quiero ni pensarlo, mamá; antes que hacerlo, preferiría...", y la palabra "morir" queda entre sus labios. Un mes más tarde, la voz de su sangre terminará la frase.
Al entrar al servicio del conde Mazzoleni, Luigi Goretti se había asociado con Giovanni Serenelli y su hijo Alessandro. Las dos familias viven en apartamentos separados, pero la cocina es común. Luigi se arrepintió enseguida de aquella unión con Giovanni Serenelli, persona muy diferente de los suyos, bebedor y carente de discreción en sus palabras. Después de la muerte de Luigi, Assunta y sus hijos habían caído bajo el yugo despótico de los Serenelli. María, que ha comprendido la situación, se esfuerza por apoyar a su madre: -Ánimo, mamá, no tengas miedo, que ya nos hacemos mayores. Basta con que el Señor nos conceda salud. La Providencia nos ayudará. ¡Lucharemos y seguiremos luchando!
Desde la muerte de su marido, Assunta siempre está en el campo y ni siquiera tiene tiempo de ocuparse de la casa, ni de la instrucción religiosa de los más pequeños. María se encarga de todo, en la medida de lo posible. Durante las comidas, no se sienta a la mesa hasta que no ha servido a todos, y para ella sirve las sobras. Su obsequiosidad se extiende igualmente a los Serenelli. Por su parte, Giovanni, cuya esposa había fallecido en el hospital psiquiátrico de Ancona, no se preocupa para nada de su hijo Alessandro, joven robusto de diecinueve años, grosero y vicioso, al que le gusta empapelar su habitación con imágenes obscenas y leer libros indecentes. En su lecho de muerte, Luigi Goretti había presentido el peligro que la compañía de los Serenelli representaba para sus hijos, y había repetido sin cesar a su esposa: -¡Assunta, regresa a Corinaldo! Por desgracia Assunta está endeudada y comprometida por un contrato de arrendamiento.
Al estar en contacto con los Goretti, algunos sentimientos religiosos han hecho mella en Alessandro. A veces se suma al rezo del rosario que realizan en familia, y los días de fiesta asiste a Misa. Incluso se confiesa de vez en cuando. Pero todo ello no impide que haga proposiciones deshonestas a la inocente María, que en un principio no las comprende. Más tarde, al adivinar las intenciones del muchacho, la joven está sobre aviso y rechaza la adulación y las amenazas. Suplica a su madre que no la deje sola en casa, pero no se atreve a explicarle claramente las causas de su pánico, pues Alessandro la ha amenazado: "Si le cuentas algo a tu madre, te mato". Su único recurso es la oración. La víspera de su muerte, María pide de nuevo llorando a su madre que no la deje sola, pero, al no recibir más explicaciones, ésta lo considera un capricho y no concede importancia a aquella súplica.
El 5 de julio, a unos cuarenta metros de la casa, están trillando las habas en la era. Alessandro lleva un carro arrastrado por bueyes. Lo hace girar una y otra vez sobre las habas extendidas en el suelo. Hacia las tres de la tarde, en el momento en que María se encuentra sola en casa, Alessandro dice: "Assunta, ¿quiere hacer el favor de llevar un momento los bueyes por mí?". Sin sospechar nada, la mujer lo hace. María, sentada en el umbral de la cocina, remienda una camisa que Alessandro le ha entregado después de comer, mientras vigila a su hermanita Teresina, que duerme a su lado. "¡María!", grita Alessandro. "¿Qué quieres?". "Quiero que me sigas". "¿Para qué?". "¡Sígueme!". "Si no me dices lo que quieres, no te sigo". Ante semejante resistencia, el muchacho la agarra violentamente del brazo y la arrastra hasta la cocina, atrancando la puerta. La niña grita, pero el ruido no llega hasta el exterior. Al no conseguir que la víctima se someta, Alessandro la amordaza y esgrime un puñal. María se pone a temblar pero no sucumbe. Furioso, el joven intenta con violencia arrancarle la ropa, pero María se deshace de la mordaza y grita: "No hagas eso, que es pecado... Irás al infierno." Poco cuidadoso del juicio de Dios, el desgraciado levanta el arma: "Si no te dejas, te mato". Ante aquella resistencia, la atraviesa a cuchilladas. La niña se pone a gritar: "¡Dios mío! ¡Mamá!", y cae al suelo. Creyéndola muerta, el asesino tira el cuchillo y abre la puerta para huir, pero, al oírla gemir de nuevo, vuelve sobre sus pasos, recoge el arma y la traspasa otra vez de parte a parte; después, sube a encerrarse a su habitación.
María ha recibido catorce heridas graves y se ha desvanecido. Al recobrar el conocimiento, llama al señor Serenelli: "¡Giovanni! Alessandro me ha matado... Venga." Casi al mismo tiempo, despertada por el ruido, Teresina lanza un grito estridente, que su madre oye. Asustada, le dice a su hijo Mariano: "Corre a buscar a María; dile que Teresina la llama". En aquel momento, Giovanni Serenelli sube las escaleras y, al ver el horrible espectáculo que se presenta ante sus ojos, exclama: "¡Assunta, y tú también, Mario, venid!". Mario Cimarelli, un jornalero de la granja, trepa por la escalera a toda prisa. La madre llega también: "¡Mamá!", gime María. "¡Es Alessandro, que quería hacerme daño!". Llaman al médico y a los guardias, que llegan a tiempo para impedir que los vecinos, muy excitados, den muerte a Alessandro en el acto.
Después de un largo y penoso viaje en ambulancia, hacia las ocho de la tarde, llegan al hospital. Los médicos se sorprenden de que la niña todavía no haya sucumbido a sus heridas, pues ha sido alcanzado el pericardio, el corazón, el pulmón izquierdo, el diafragma y el intestino. Al comprobar que no tiene cura, mandan llamar al capellán. María se confiesa con toda lucidez. Después, los médicos le prodigan sus cuidados durante dos horas, sin dormirla. María no se lamenta, y no deja de rezar y de ofrecer sus sufrimientos a la santísima Virgen, Madre de los Dolores. Su madre consigue que le permitan permanecer a la cabecera de la cama. María aún tiene fuerzas para consolarla: "Mamá, querida mamá, ahora estoy bien... ¿Cómo están mis hermanos y hermanas?".
A María la devora la sed: "Mamá, dame una gota de agua". "Mi pobre María, el médico no quiere, porque sería peor para ti". Extrañada, María sigue diciendo: "¿Cómo es posible que no pueda beber ni una gota de agua?". Luego, dirige la mirada sobre Jesús crucificado, que también había dicho ¡Tengo sed!, y se resigna. El capellán del hospital la asiste paternalmente y, en el momento de darle la sagrada Comunión, la interroga: "María, ¿perdonas de todo corazón a tu asesino?". Ella, reprimiendo una instintiva repulsión, le responde: "Sí, lo perdono por el amor de Jesús, y quiero que él también venga conmigo al paraíso. Quiero que esté a mi lado... Que Dios lo perdone, porque yo ya lo he perdonado." En medio de esos sentimientos, los mismos que tuvo Jesucristo en el Calvario, María recibe la Eucaristía y la Extremaunción, serena, tranquila, humilde en el heroísmo de su victoria. El final se acerca. Se le oye decir: "Papá". Finalmente, después de una postrera llamada a María, entra en la gloria inmensa del paraíso. Es el día 6 de julio de 1902, a las tres de la tarde. No había cumplido los doce años.
El juicio de Alessandro tiene lugar tres meses después del drama. Aconsejado por su abogado, confiesa: "Me gustaba. La provoqué dos veces al mal, pero no pude conseguir nada. Despechado, preparé el puñal que debía utilizar". Es condenado a treinta años de trabajos forzados. Aparenta no sentir ningún remordimiento del crimen. A veces se le oye gritar: "¡Anímate, Serenelli, dentro de veintinueve años y seis meses serás un burgués!". Pero María desde el Cielo no lo olvida. Unos años más tarde, monseñor Blandini, obispo de la diócesis donde está la prisión, siente la inspiración de visitar al asesino para encaminarlo al arrepentimiento. "Es muy terco, está usted perdiendo el tiempo, Monseñor", afirma el carcelero. Alessandro recibe al obispo refunfuñando, pero ante el recuerdo de María, de su heroico perdón, de la bondad y de la misericordia infinitas de Dios, se deja alcanzar por la gracia. Después de salir el prelado, llora en la soledad de la celda, ante la estupefacción de los carceleros.
Una noche, María se le aparece en sueños, vestida de blanco en los jardines del paraíso. Trastornado, Alessandro escribe a monseñor Blandino: "Lamento sobre todo el crimen que cometí porque soy consciente de haberle quitado la vida a una pobre niña inocente que, hasta el último momento, quiso salvar su honor, sacrificándose antes que ceder a mi criminal voluntad. Pido perdón a Dios públicamente, ya la pobre familia, por el enorme crimen que cometí. Confío obtener también yo el perdón, como tantos otros en la tierra". Su sincero arrepentimiento y su buena conducta en el penal le devuelven la libertad cuatro años antes de la expiración de la pena. Después, ocupará el puesto de hortelano en un convento de capuchinos, mostrando una conducta ejemplar, y será admitido en la orden tercera de san Francisco. Gracias a su buena disposición, Alessandro es llamado como testigo en el proceso de beatificación de María. Resulta algo muy delicado y penoso para él, pero confiesa: "Debo reparación, y debo hacer todo lo que esté en mi mano para su glorificación. Toda la culpa es mía. Me dejé llevar por la brutal pasión. Ella es una santa, una verdadera mártir. Es una de las primeras en el paraíso, después de lo que tuvo que sufrir por mi causa".
En la Navidad de 1937, se dirige a Corinaldo, lugar donde Assunta Goretti se había retirado con sus hijos. Lo hace simplemente para hacer reparación y pedir perdón a la madre de su víctima. Nada más llegar ante ella, le pregunta llorando. "Assunta, ¿puede perdonarme?". "Si María te perdonó, ¿cómo no voy a perdonarte yo?". El mismo día de Navidad, los habitantes de Corinaldo se ven sorprendidos y emocionados al ver aproximarse a la mesa de la Eucaristía, uno junto a otro, a Alessandro y Assunta.
La fama de María Goretti se extendía cada vez más y fueron apareciendo numerosas muestras de santidad. Después de largos estudios, la Santa Sede la canonizó el 24 de junio de 1950 en una ceremonia que se tuvo que realizar en la Plaza de San Pedro debido a la gran cantidad de asistentes. En la ceremonia de canonización acompañaron a Pío XII la madre, dos hermanas y un hermano de María. Durante esta ceremonia Su Santidad Pío XII exaltó la virtud de la santa y sus estudiosos afirman que por la vida que llevó aún cuando no hubiera sido mártir habría merecido ser declarada santa. Sus restos mortales descansan en el santuario de Nettuno de los pasionistas.
En la homilía pronunciada por el papa Pío XII en la canonización de Santa María Goretti como mártir el 26 de junio de 1959, entresacamos unos párrafos: «De todo el mundo es conocida la lucha con que tuvo que enfrentarse, indefensa, esta virgen; una turbia y ciega tempestad se alzó de pronto contra ella, pretendiendo manchar y violar su angélico candor. (...) Fortalecida por la gracia del cielo, a la que respondió con una voluntad fuerte y generosa, entregó su vida sin perder la gloria de la virginidad.
»En la vida de esta humilde doncella, tal cual la hemos resumido en breves trazos, podemos contemplar un espectáculo no sólo digno del cielo, sino digno también de que lo miren, llenos de admiración y veneración, los hombres de nuestro tiempo. Aprendan los padres y madres de familia cuán importante es el que eduquen a los hijos que Dios les ha dado en la rectitud, la santidad y la fortaleza, en la obediencia a los preceptos de la religión católica, para que, cuando su virtud se halle en peligro, salgan de él victoriosos, íntegros y puros, con la ayuda de la gracia divina. Aprenda la alegre niñez, aprenda la animosa juventud a no abandonarse lamentablemente a los placeres efímeros y vanos, a no ceder ante la seducción del vicio, sino, por el contrario, a luchar con firmeza, por muy arduo y difícil que sea el camino que lleva a la perfección cristiana, perfección a la que todos podemos llegar tarde o temprano con nuestra fuerza de voluntad, ayudada por la gracia de Dios, esforzándonos, trabajando y orando.
»No todos estamos llamados a sufrir el martirio, pero sí estamos todos llamados a la consecución de esta virtud cristiana. Pero esta virtud requiere una fortaleza que, aunque no llegue a igualar el grado cumbre de esta angelical doncella, exige, no obstante, un largo, diligentísimo e ininterrumpido esfuerzo, que no terminará sino con nuestra vida. Por esto, semejante esfuerzo puede equipararse a un lento y continuado martirio, al que nos amonestan aquellas palabras de Jesucristo: El reino de los cielos se abre paso a viva fuerza, y los que pugnan por entrar lo arrebatan.
»Animémonos todos a esta lucha cotidiana, apoyados en la gracia del cielo; sírvanos de estímulo la santa virgen y mártir María Goretti; que ella, desde el trono celestial, donde goza de la felicidad eterna, nos alcance del Redentor divino, con sus oraciones, que todos, cada cual según sus peculiares condiciones, sigamos sus huellas ilustres con generosidad, con sincera voluntad y con auténtico esfuerzo.»
La influencia de María Goretti continúa en nuestros días. El Papa Juan Pablo II la presenta especialmente como modelo para los jóvenes: "Nuestra vocación por la santidad, que es la vocación de todo bautizado, se ve alentada por el ejemplo de esta joven mártir. Miradla sobre todo vosotros los adolescentes, vosotros los jóvenes. Sed capaces, como ella, de defender la pureza del corazón y del cuerpo; esforzaos por luchar contra el mal y el pecado, alimentando vuestra comunión con el Señor mediante la oración, el ejercicio cotidiano de la mortificación y la escrupulosa observancia de los mandamientos" (29.IX.91). La realidad y el poder de la ayuda divina se manifiestan de una manera particularmente tangible en los mártires. Elevándolos al honor de los altares, "la Iglesia ha canonizado su testimonio y declara verdadero su juicio, según el cual el amor implica obligatoriamente el respeto de sus mandamientos, incluso en las circunstancias más graves, y el rechazo de traicionarlos, aunque fuera con la intención de salvar la propia vida" (Veritatis splendor, n. 91). Indudablemente, pocas personas son llamadas a padecer el martirio de la sangre. Sin embargo, ante las múltiples dificultades, que incluso en las circunstancias más ordinarias puede exigir la fidelidad al orden moral, el cristiano, implorando con su oración la gracia de Dios, está llamado a una entrega a veces heroica. Le sostiene la virtud de la fortaleza, que -como enseña san Gregorio Magno- le capacita para amar las dificultades de este mundo a la vista del premio eterno" (id, 93).
Por eso el Papa no teme decir a los jóvenes: "No tengáis miedo de ir contracorriente, de rechazar los ídolos del mundo". y explica: "Mediante el pecado, damos la espalda a Dios, nuestro único bien, y elegimos ponernos del lado de los ídolos que nos conducen a la muerte ya la condenación eterna, al infierno". María Goretti "nos alienta a experimentar la alegría de los pobres que saben renunciar a todo con tal de no perder lo único que es necesario: la amistad de Dios... Queridos jóvenes, escuchad la voz de Cristo que os llama, también a vosotros, al estrecho sendero de la santidad" (29.IX.91).
Santa María Goretti nos recuerda que "el estrecho sendero de la santidad" pasa por la fidelidad a la virtud de la castidad. "Para algunas personas que se hallan en ambientes donde se ofende y se desacredita la castidad -escribe el cardenal López Trujillo-, vivir castamente puede exigir una dura lucha, a veces heroica. De todas formas, con la gracia de Cristo, que se desprende de su amor de Esposo por la Iglesia, todos pueden vivir castamente, incluso si se hallan en circunstancias poco favorables a ello."
"Que la alegre infancia y la ardiente juventud aprendan a no abandonarse desesperadamente a los gozos efímeros y vanos de la voluptuosidad, ni a los placeres de los vicios embriagadores que destruyen la apacible inocencia, engendran sombría tristeza y debilitan más pronto o más tarde las fuerzas del espíritu y del cuerpo", advertía el Papa Pío XII con motivo de la canonización de Santa María Goretti. El Catecismo de la Iglesia católica recuerda lo siguiente: "O el hombre controla sus pasiones y obtiene la paz, o se deja dominar por ellas y se hace desgraciado" (n. 2339).
Para poder crear un clima favorable a la castidad, es importante practicar la modestia y el pudor en la manera de hablar, de actuar y de vestir. Con esas virtudes, la persona es respetada y amada por sí misma, en lugar de ser contemplada y tratada como objeto de placer. Siguiendo el ejemplo de María Goretti, los jóvenes pueden descubrir "el valor de la verdad que libera al hombre de la esclavitud de las realidades materiales", y podrán "descubrir el gusto por la auténtica belleza y por el bien que vence al mal" (Juan Pablo II, id).
Con ocasión del centenario de su muerte, el 30 de junio de 2002, el cardenal Sergio Sebastiani ilustró las virtudes de esta santa: «Confianza en la providencia, amor hacia el prójimo, rechazo de la violencia y respeto de la propia dignidad de mujer, oración y unión con Dios, heroísmo del perdón por amor a Cristo, fe en la vida ultraterrena».
«El martirio de "Marietta" -como era conocida por sus familiares y amigos- es el culmen de un itinerario humano y espiritual que había llegado a la radicalidad evangélica en la cotidianidad de su vida de preadolescente y por esto mantiene todavía hoy actualidad y frescura».
«Estas opciones, como la de entregar la vida a Cristo y perdonar al agresor no se dan por casualidad: la santidad no se improvisa». «La pureza de la niña, su capacidad de perdón y la conversión del asesino son temas de reflexión no sólo para los creyentes, sino también para quien no cree porque ayudan a cultivar una dimensión "elevada" de la vida.»
Para el biógrafo de la santa, el padre Giovanni Alberti, de la Congregación de los Pasionistas, a los que está confiado el Santuario de Nettuno dedicado a María Goretti, la santa es un modelo que hay que «proponer a los adolescentes de hoy porque, enamorada de Cristo, le supo seguir de modo radical». «Sus gestos, sus opciones, su tacto hacia el agresor son los de una niña que ha sabido comportarse como una mujer, pequeña mujer orgullosa de serlo».
El santuario de Nettuno, donde yacen los restos de María Goretti se encuentra entre los más frecuentados por multitudes que aumentan continuamente, y que provienen de todos los continentes. La imagen de la niña rubia con los lirios de la pureza, cuelga de la pared de millones de casas y se guarda en innumerables carteras. Todos los meses, en la revista de los Padres Pasionistas, custodios de la basílica en las costas del Lazio, se dedican páginas y páginas a reseñar las gracias y los prodigios obtenidos por intercesión de esta niña.
En realidad -comenta Vittorio Messori-, aun quedándonos en un plano completamente «laico», ¿hay algo más actual que la defensa desesperada de una niña ante la agresión brutal de un violador? ¿Y acaso hay alguien -sea cual sea su fe o su incredulidad- que hoy, sobre todo, no perciba la nobleza vertiginosa de las últimas palabras de la agonizante: «Decidle a Alessandro que no sólo le perdono, sino que ofrezco mi muerte para que el Señor lo lleve conmigo al Paraíso»? Y entre tantos propósitos de recuperación, tan a menudo frustrados, de quien se ha equivocado, ¿acaso no da qué pensar la vida voluntariamente penitente en la cárcel, durante 27 años del asesino, y finalmente su retiro a un convento capuchino, donde acabó sus días muriendo, por añadidura, en loor de santidad? Aquella misma Iglesia que había elevado a la víctima a la gloria de los altares, acogió con amor de madre también al homicida y lo guió por los senderos humildes del rescate y de la redención. ¿Acaso no hay también aquí, un ejemplo sobre el que reflexionar, para los hijos de culturas y de ideologías despiadadas que no conocen el perdón y levantan muros entre «ellos» y los «otros»?
En los grandes discursos, a menudo tan demagógicos, sobre los excluidos, marginados, pobres, ¿puede considerarse irrelevante que se haya levantado a la veneración del mundo entero a la última entre los últimos, a la hija huérfana de un temporero venido de Corinaldo a morir de malaria en el infierno de los pantanos? Son preguntas que nos parece legítimo plantear a aquellos que no escatiman ironías sobre el culto tributado por la Iglesia a una niña que no había cumplido los doce años y que prefirió morir antes de renunciar a la dignidad que un pobre desgraciado, casi de su edad, en un arrebato sexual, quería arrancarle. Sin olvidar, además, que si María Goretti está en los altares, no ha sido por estrategias o cálculos clericales, sino por la irresistible presión del pueblo. Hay algo de misterio en el instinto que, inmediatamente, impulsó a las multitudes a invocar la ayuda de esta oscura pequeña que, por su parte, respondió a las invocaciones con una auténtica lluvia de gracias.
Cuando el 24 de junio de 1950 Pío XII procedió a su canonización, la Plaza de San Pedro estaba abarrotada de una multitud inmensa que nadie había organizado y que había acudido, festiva, espontáneamente. Y nadie, a no ser el instinto de la fe, conduce hacia el santuario de Nettuno a las grandes masas que concurren allí continuamente. La santidad es «democrática», incluso y sobre todo, aquella que la Iglesia ha reconocido a la pequeña que dio su testimonio bajo el cielo del inmenso pantano.
Fuente:www.interrogantes.net
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Obedezco a mis padres con prontitud y sin protestar
Introducción del profesor.Anota las ideas principales
Después de leerel siguiente artículo,tendrás que contestar unas preguntas.
CINCO ACTITUDES DE PACO.
La pereza y la comodidad son un obstáculo serio, que se interpone con frecuencia a nuestro empeño por aprovechar bien el tiempo. Además, nos cuesta reconocer los propios fallos. También nos cuesta que nos corrijan personalmente, aunque luego sepamos agradecer la muestra de cariño auténtico que supone esa corrección. Estos defectos, que tenemos todos, se ponen de manifiesto en las situaciones más corrientes de la vida. Vamos a ver cómo reaccionan algunas personas cuando les encargan avisar al fontanero lo antes posible, porque hay un grifo que gotea persistentemente.
‑"|Paco!, ¿quieres avisar al fontanero?"
ÖCuando Paco es perezoso:
‑¡Bueno, ya me tocó¿Por qué no estaría en otro sitio?, Siempre dando trabajitos. Como si uno no tuviera nada que hacer. En fin. Ya lo avisaré:ahora mismo estoy muy concentrado y no puedo. Además, levantarme, buscar el listín telefónico ¡con lo difícil que resulta encontrarlo en casa!... Pasan las horas y Paco pierde en justificarse a si mismo mucho más tiempo que el que emplearía en avisar al técnico. El grifo continúa goteando.
ÖCuando Paco es un comodón:
‑¿Avisar yo al fontanero? ¿Por quién me han tomado en esta casa? Vaya pesadez. No tengo ganas de hacer de recadero ¡Que caramba! Voy a ver si logro que lo haga el pequeño:
‑¡Luis! ¿quieres hacerme un favor? Llama al fontanero esta misma mañana: es que yo me tengo que ir y no puedo hacerlo. Luis, que ya tiene diez años. Dice que sí, pero luego se le olvida v el fontanero continúa sin aparecer.
ÖCuando Paco esta ocupadísimo:
¿Que avise al fontanero? Lo siento. Pero no tengo tiempo. Esta mañana quedé con el equipo de baloncesto para entrenar y a las once tengo clase de inglés, luego de historia, y al salir me voy con Pedro a su casa. Además, en caso de que sobre tiempo he de ir a comprar un libro que necesito para... Su madre le escucha pensando que si, en vez de tanta perorata, se pusiese a llamar le sobraría tiempo para cumplir el encargo y de paso avisar también a la telefónica para que vengan a instalar un supletorio.
ÖCuando Paco presume de hombre de acción:
Bueno. Lo apuntaré en la agenda de imprevistos: columna de cosas pendientes. Fontanero, avisar URGENTE. ¡Vaya, se me acabó la tinta! Aquí la tengo, en el estante de objetos de uso periódico. Son las diez y diez. Hasta las diez y veinticinco tengo que leer el periódico. De diez y veinticinco a once menos cuarto, preparar los libros para el trabajo de literatura. Luego irme a estudiar con Joaquín.. ¡Estupendo! Aquí tengo un hueco: de doce a doce v tres minutos: ¡No! Es la hora de tomar el café. Vaya problema, no voy a poder... ¡Ya está! En vez de consultar con el profesor de arte a las once y cuarenta, consulto a las once y cuarenta y siete. Tengo que tomar nota en la agenda para reflejar esta innovación: apartado de cambios de última hora. Aquí está: Avisar al fontanero. Once y cuarenta.
ÖCuando Paco es un tío con sentido común:
¿Avisar al fontanero? Lo llamo ahora mismo. no sea que se me olvide. Ante todo, buscar el número en la guía. ¿Seguro que no tiene que arreglar otras cosas? ¿Solo el grifo de la cocina?
‑ Buenos días, ¿es el fontanero?... Sí, en el número 27, tercer piso.... ¿Vendrán esta misma mañana?, Muy bien, gracias.
Tres minutos, y Paco ha avisado al fontanero.
Contesta:
ÜEn grupos o individualmente,analiza cada una de las actitudes de Paco: ¿Actúa libre y responsablemente? ¿Por qué?
ÜPiensa en un ejemplo de la vida real,donde se aprecie que la libertad consiste en hacer lo que se debe,no lo que apetece.
El profesor organizará un dialogo con vuestras opiniones.Anota las conclusiones.
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LEYES DE MURPHY
Si algo puede salir mal, saldrá mal.
Si algo no puede salir mal, saldrá mal.
Sonríe. Mañana puede ser peor.
Si te encuentras bien, no te preocupes. Se te pasará.
Cuando las cosas vayan bien, algo habrá que haga que vayan mal.
Corolarios:
Cuando parece que ya nada puede ir peor, empeora.
Cuando te parezca que las cosas van mejor, es que se te ha pasado algo por alto.
Cuando se te ocurra la solución ideal, alguien habrá resuelto ya el problema.
No importa la frecuencia con que se demuestre que una mentira es falsa. Siempre habrá cierto porcentaje de gente que crea que es verdad.
Guárdate del día en que no tengasnada que lamentar.
Si explicas algo con tanta claridad que nadie lo pueda malinterpretar, no te preocupes, alguien lo hará.
Si haces algo y estás seguro de que contarás con la aprobación de todo el mundo, a alguien le disgustará.
Los métodos para conseguir más fácilmente el objetivo no suelen funcionar.
Si un experimento funciona, es que algo ha ido mal.
No importa cuál sea el resultado previsto. Siempre habrá alguien impaciente por:
malinterpretarlo;
imitarlo, o
creer que ha sido a causa de su teoría favorita.
En cualquier grupo de datos, la cifra que evidentemente es correcta, sin ninguna necesidad de comprobación, es la errónea.
Corolarios:
Si le pides ayuda a alguien, no sabrás ver el error.
Cualquiera que eche un vistazo, sin que se lo pidas, lo verá inmediatamente.
Si un trabajo se ha atascado, todo lo que hagas para arreglarlo sólo conseguirá empeorarlo.
Cuando una persona emprende una tarea, la intervención inconsciente de otra presencia (animada o inanimada) desbaratará sus planes. Sin embargo, algunas tareas se pueden terminar debido a que esa presencia que interviene también está realizando una tarea y, evidentemente, también está expuesta a que intervengas.
Antes o después, puedes tener la más completa seguridad de que se producirán las circunstancias más desfavorables.
Todo sistema se debe diseñar para que se pueda oponer a las circunstancias más desfavorables.
Siempre es más fácil hacerlo de la forma más difícil.
Los sucesos fortuitos tienden a suceder todos juntos.
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