AFRONTAR LOS PROBLEMAS
Deseo hacerte ver las cosas como son, no con la lupa del dramatismo con que lo ves todo y que te lleva a sentirte tan desdichada.
Voy a abordar cada una de las desdichas de adolescente con sinceridad, pero también con realismo, viendo las cosas como son y no con la lupa del dramatismo con que la joven burgalesa lo veía y vivía, precisamente porque es muy joven, muy sensible y todas las cosas tienen para ella una gran resonancia. No la culpo por ello, simplemente deseo hacerle ver que no es para tanto y que tiene muchos más motivos para sentirse feliz que desgraciada. Analicemos una por una sus desdichas:
1.- Que ya no puedes aprobar el curso dándote un atracón durante las últimas semanas como te sucedía en ESO. Además has descubierto que hay compañeros de de Bachiller que sin apenas esfuerzo sacan buenas notas y tú te las ves y te las deseas para aprobar. No aceptas que haya personas con más capacidad intelectual que otras. Esto te exaspera e indigna. Respecto a esta cuestión y con treinta años de experiencia profesional tratando a diario con estudiantes muy brillantes y también con graves deficiencias y limitaciones, he de decirte que si bien es cierto que las personas dotadas de gran capacidad intelectual lo tienen más fácil, sin embargo, para sacar nota (notables, sobresalientes y matrículas) en los niveles superiores y en la Universidad, todos necesitan estudiar bastantes horas. Además, el estudiante superdotado, si no es responsable y ejercita a diario la fuerza de su voluntad, fracasa de forma más estrepitosa que el estudiante normal, porque se fía demasiado de sus posibilidades y se vuelve gandul e irresponsable.
A ti te cuesta trabajo en 2º de Bachiller sacar notas brillantes porque durante la ESO no has estudiado cada día y lo has dejado todo para la semana anterior a las evaluaciones. Esto significa que tienes mayor capacidad intelectual de lo que imaginas. Así que, deja de lamentarte y de envidiar a esos compañeros que son más inteligentes que tú, dedica al estudio más tiempo, más ilusión y entusiasmo y no estudies proponiéndote como primer objetivo obtener notas muy altas, sino saber más y mejor y dominar perfectamente cada uno de los temas.
2.- Tu segunda desdicha es que tus padres te comparan desfavorablemente con tu hermano, con la vecina o la amiga, diciendo que obtienen mejores resultados escolares que tú, Tus padres no deben compararte con nadie y tú en lugar de callarte y tragarte tu dolor y pesar, debes hablar sin temor con ellos y decirles que te estás esforzando ahora como jamás lo habías hecho; pero ellos no se han dado cuenta y es para ti muy desalentador comprobar que sólo se fijan en los resultados y no en el esfuerzo. Recuérdales de mi parte que las comparaciones sólo sirven para que quien las padece se descalifique más, se infravalore y pierda las ganas de superarse.
¿Cómo se sentirían tus padres si tú les comparas desfavorablemente con los padres de tus amigas; más inteligentes, simpáticos, bondadosos, emprendedores y que han sabido labrarse un porvenir mejor que el vuestro? Si ellos se sentirían mal, que piensen cómo te puedes sentir tú. Como ves, en lugar de lamentarte, da la cara, afronta el problema.
Todos nos lamentamos por lo más mínimo y perdemos energías en lugar de apreciar lo que somos
3.- La tercera desdicha de que me hablas son los chicos, esos primeros amores e ilusiones y también desilusiones. Si hablas en confianza con tus tías, tus profesoras, o tu madre, te dirán que en sus años adolescentes pasaron también por esos amores y desamores relámpago, que lo mismo que vienen se van hasta que llegó el amor firme, definitivo y pleno. Pero esto no es una desdicha, ni un drama, esto es la vida misma, aunque tú lo vivas todo ahora de forma un poco trágica, pero ya verás cómo, poco a poco, te serenas y aprendes con la experiencia de esos sufrimientos y desánimos a prepararte para cuando llegue tu gran amor.
4. La cuarta desdicha es que tus padres no te dejan ver la tele ni siquiera los fines de semana. Son demasiado estrictos y no llevan razón, porque la televisión es un medio de comunicación social estupendo y lo único que hay que hacer es ver los programas que conviene y no ver los que no interesan o pueden perjudicar.
Por todo ello, concluyes que esta vida es horrible y que estarías mejor muerta. Sinceramente, lo magnificas todo y haces un drama de cualquier cosa. ¿Has pensado alguna vez en tantos millones de adolescentes y jóvenes de todas partes y especialmente del Tercer Mundo que serían inmensamente felices si tuvieran la cuarta parte de lo que tu tienes? Todos nos quejamos y lamentamos por lo más mínimo y perdemos tiempo y energías de forma absurda en lugar de apreciar, valorar y disfrutar lo que somos y tenemos.
Debo felicitarte, a pesar de todo, porque aunque te quejas tanto de la vida, en tu carta haces una síntesis final de todas las cosas buenas que tienes: unas amigas que te apoyan, un hermano que te quiere y ayuda, tu música... Continúa haciendo esa lista de cosas y personas buenas, como son tus padres, que aunque hayan cometido errores quieren lo mejor para ti. Invítales a leer esta sección y verás cómo descubres en ellos su compresión y amor hacia ti.
Fuente: Bernabé Tierno
Un saludo
Francisco González
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