Fuente: Sí para Jóvenes
Autor: Mónica Margain
¡VIVAN LOS AMIGOS!… ¿A LA MEDIDA?
Vivimos en una época en la que vuelas en lugar de caminar y que te invita a no tocar tierra, a andar permanentemente acelerado(a) y desconectado(a); tienes entonces que asumir que nuestra época es diferente a otras y, sin que una sea mejor, vale la pena, al menos, ponerte a reflexionar un poco en ella.
Las grandes transformaciones tecnológicas han ayudado a evolucionar en muchos sentidos, pero también nos han hecho caer en conductas enajenantes que, sin que te des cuenta, se reflejan negativamente en tu cuerpo, en tus emociones, en tu capacidad creativa y en cómo disfrutas del contacto contigo mismo(a) y con los demás.
¿QUÉ PASÓ CON EL ENCUENTRO CARA A CARA?
La neta es que has aprendido a recurrir a todos los medios posibles para “ausentarte”; para no hacer relaciones directas; para no hablar y escuchar de frente y mirando a los ojos; para no sentir (o para sentir a medias) como si en el fondo, y a pesar de que no lo confieses, eso de la realidad te diera susto (aunque ahora no le llames susto, porque eso de tener miedo parece estar out).
Total que andas pegado(a) a la moda, a las apariencias y al qué dirán y metido(a) de lleno en espacios virtuales, en la famosa web (en la que te depositas y a la que le inviertes miles y miles de tus horas y de tus pensamientos)...
Ahí crees sentirte seguro(a), crees que puedes hacer de todo sin que nadie sepa bien a bien quién o cómo eres; hasta que con el tiempo, ya ni siquiera tú mismo(a) lo sabes y de pronto, un día te descubres sintiéndote como un(a) desconocido(a), muy solo(a) e incapaz de confesarlo.
CUENTO O EXAGERACIÓN
Dime si esto es cierto o es pura exageración: ¿cuántas horas pasas delante del monitor de tu Mac o PC?, ¿cuánta gente dices conocer a través del chat, sin saber, siquiera, si te gusta o no, cómo huele?, ¿cuántos pleitos te avientas con tu familia por el tiempo que pasas pegado(a) a la máquina?, ¿cuántos trabajos mal hechotes entregas en la escuela bajados directamente de la red o de plano plagiados?
¿Qué pasó con los libros y las bibliotecas?, ¿cuántas exageraciones o mentiritas echas para dar una apariencia diferente a lo que realmente eres?, ¿qué onda con el ligue en vivo y en directo?, ¿qué hay con los amigos o la (el) novia(o)? ¿qué me dices del presentarte al mundo directamente y tal cual eres, con lo bueno y lo malo, las lonjitas y los barros, los dientes chuecos o la estatura que realmente tienes o mostrando todo lo que dicen tus ojos y el movimiento de tus manos? ¿Qué ha sido del encuentro real?
En fin, es importante que te detengas, al menos un instante, a reflexionar sobre qué tanto te enajenas; qué tantas mentiras echas; o qué tanto te clavas sin darte cuenta que el paraíso de la tecnología y el mundo del consumo, no sólo te entretienen, sino que por momentos te dejan totalmente adormilado(a).
Sin dar más vueltas, te invito a tomar el riesgo de hacer algo diferente (aún cuando no se lo cuentes a nadie, no vayan a pensar que eres bien freak): busca un lugar en el que te sientas a gusto, cierra los ojos y trata de fijarte en lo que estás sintiendo en tu cuerpo... Frío, calor, la dureza o suavidad del asiento, etc.
Después, trata de fijarte, con los ojos aún cerrados, en lo que estás sintiendo por dentro: ¿te sientes solo, frustrado, feliz contigo mismo, triste...? Ahora abre los ojos lentamente y observa tu realidad, ve el mundo de frente, sin miedo. ¿Se parece “tu mundo” real al “mundo” que has inventado y presumido en el espacio virtual? ¿Se parece tu “yo” del chat al “yo” que eres en realidad? ¿Se parece lo que sientes a lo que les dices a los demás que sientes?.
Si te quieres arriesgar más, repite este ejercicio con alguien a quien quieras y que sea de tu confianza. Sigue las mismas indicaciones pero al final, permítanse platicar tan a fondo que puedan encontrarse uno con el otro y pregúntate: ¿Es esto igual que lo que sientes cuando chateas con alguien?, ¿es igual a recibir un mail o a mirar la fotografía de alguien que ni siquiera sabes bien a bien quién es?, ¿vale la pena ausentarte o es mejor empezar a quedarte cerca; así, tal cual eres, con los otros tal como son?
Quedarte o escaparte, mostrarte o esconderte es tu elección y sólo TÚ eres responsable y consciente de lo que eliges: ojalá te DECIDAS POR TI.
Mónica Margain
Psicoterapeuta
INEPAR, A. C.
53-39-51-04 Y 06
www.inepar.com.mx
Puesto que en esta cuenta suelo recibir abundante "correo basura" le ruego que, si me responde, lo haga a fgm@.... o bien incuya en el campo "Asunto" la palabra amigo. Gracias