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Musulmanes “conversos” : No exagero en absoluto. Son cristianos albaneses,
marroquíes, tunecinos, argelinos, egipcios, bosnios, cíngaros, nigerianos,
somalíes. No se sabe bien cuántos, probablemente varios miles. Según relata
el diario italiano «Il Corriere della Sera», estos «neocristianos»,
musulmanes conversos, se ven obligados a vivir en una suerte de nuevas
catacumbas debido a la amenaza islámica.
Son conscientes de que la apostasía en el Islam no es un simple sustantivo,
sino la posibilidad de una condena a muerte, pero hay quien está decidido a
desafiar al terror. Son fieles cristianos y ciudadanos europeos que se
sienten discriminados y temen por su vida. Hasta hoy han sobrevivido huyendo
de cualquier manifestación pública de su fe. Ahora reivindican su derecho a
vivirla abiertamente”. Estos datos los publicaba La Razón hace unos días, y
recogía algunos testimonios de personas que sufren este verdadero calvario.
“Nura es una mujer culta, emprendedora, batalladora. «Cada vez somos más los
musulmanes convertidos al cristianismo, nosotros lo sabemos, pero no lo
hablamos, a no ser en un diálogo íntimo, lo cual ocurre más fácilmente entre
mujeres casadas con europeos. Cuando hay hijos de parejas mixtas con nombres
cristianos, es fácil intuir la conversión. ¡Hay madres formalmente
musulmanas que bautizan a sus hijos, y festejan la comunión y la
confirmación de sus hijos! Pero en público decimos que somos ateos. Esta es
la estrategia adoptada por la unanimidad: hacernos pasar por ateos».
Nura querría liberarse de las cadenas del miedo y de la hipocresía. Lanza
una vibrante llamada: «¿Tenemos que abrir las catacumbas? Hoy no sobrevive
el derecho a la reciprocidad. ¿Por qué el cristiano que se hace musulmán
puede manifestar tranquilamente su propia fe, e incluso hacer publicidad sin
arriesgar nada, mientras que el musulmán que se convierte al cristianismo
vive en el miedo? El cristiano que se convierte al Islam está orgulloso. Es
como si se sintiese bien protegido. Nosotros en cambio, tenemos que
escondernos. Tenemos miedo. Yo tengo terror de entrar en la iglesia. Elijo
una iglesia lejana de mi barrio, y me cuido mucho de que me vean. Pero no
renuncio a ir a la iglesia: la primera vez que he oído una misa en árabe me
he puesto a llorar».
Bekim es directora teatral. Flutura es una actriz muy conocida en Albania:
«Nuestra generación ha crecido sin fe, sin religión, sin Dios. No sabíamos
en qué creer. Y no sabemos qué éramos antes, si cristianos o musulmanes. Por
eso, los albaneses de hoy tenemos el privilegio de poder elegir. Desde hace
tres años estamos en contacto con los católicos, y ellos nos han ayudado
muchísimo. Quizá su bondad, su caridad, nos han empujado a entrar en la
religión católica. Nosotros, en realidad, no hemos sido nunca verdaderos
musulmanes. De hecho, convirtiéndonos al catolicismo elegimos por vez
primera nuestra fe. Nos bautizaremos en la próxima Pascua. Muchas familias
albanesas de Italia se han convertido al catolicismo».
El silencio ha dado paso a la llamada al respeto a la libertad religiosa. Y
como Bekim y Flutura, hay quien ya no tiene miedo a mostrar su fe. (Con
informaciones de Magdi Allam y Mar Velasco).— Serafín Molina .
Fuente: www.piensaunpoco.com
Francisco González
www.iespana.es/chavales
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