Tras enterarnos del fallecimiento del dibujante Leandro Sesarego,
el amigo Carlos Martinez, de Arrecifes, nos envió a la casilla de
mail del Museo de la Caricatura "Severo Vaccaro", el siguiente
artículo sobre la trayectoria del reconocido dibujante.
Consideramos sumamente importante difundir esta información entre
ustedes.
Leandro Sesarego: sesenta años con la historieta argentina
Aunque ignoro si todavía estaba en actividad, no creo
equivocarme demasiado si expreso que con la muerte de Leandro
Sesarego se va uno de los más grandes exponentes de la historieta
argentina sino también el decano de los dibujantes de este querido
género, afirmación sostenida en el hecho de haber iniciado su
carrera profesional –según su propio testimonio- , en abril de 1944.
De aquellos lejanos inicios quedarían título como "Dick
Malvan" (1946) o "La hija de los faraones" publicada en la revista
Aventuras en 1947. En los años cincuenta sus trabajos aparecieron
en publicaciones como Ping-Pong, Pasiones Blancas, Poncho Negro
(donde ilustró las aventuras del personaje homónimo), Intervalo y en
varias de las revistas de Editorial Codex, entre ellas Pimpinela,
Odiselandia y El Libro de la Guerra, para la cuales realizó también
viñetas e ilustraciones de tapa, actividad a la que sumó también la
enseñanza de dibujo a través de su propio instituto.
Por supuesto no podía estar ausente de lo que fue el suceso
editorial de fines de los cincuenta, Hora Cero Extra, donde dejó dos
episodios de Ernie Pike de gran calidad: el aparecido en el Nº 9
(Mayo de 1959) ambientado en la guerra de Corea que realizó a la
aguada con un detallismo casi fotográfico y otro publicado en el Nº
14 (Octubre1959), donde la sabia utilización del claroscuro
resaltaba el dramatismo de la historia, la de un piloto que al ser
derribado contempla entre los restos de una ciudad el horror que ha
ayudado a generar.
Relacionado con editoriales del extranjero Sesarego colabora con
la versión italiana de Skorpio ("Il grande labirinto", 1980) y
también con la edición local de dicha revista. En 1981 cuando Walter
Ciocca decide "jubilar" a Lindor Covas se hace cargo de "Ezequiel
Barrales, criollo de ley", con guión del mismo Ciocca. En 1983 pero
esta vez con guión propio dibuja -también en el diario La Razón-, la
tira "El Gato Moro", plasmando así un interés por la historieta
gauchesca que se había manifestado con colaboraciones realizadas en
1969 en la revista Patoruzito.
A fines de los noventa, con más de medio siglo de carrera
profesional a cuestas vuelve a Columba para hacer "Ahorcado", con
guión de Robin Wood, material que posteriormente sería publicado en
Italia.
Pero esta incompleta reseña lo sería aún más si no se señalara
que Leandro Sesarego no sólo fue un gran dibujante sino también un
entusiasta difusor de la historieta como manifestación cultural, un
entusiasmo que quedó plasmado en Crash! (Ensayos y estudios sobre la
historieta y sus creadores), ese fanzine tan humilde en su
presentación gráfica como trascendente por el material que produjo
y el grupo de especialistas que supo nuclear, tales como Luis
Rosales, Rodríguez Van Rousell, Linton Howard o el arquitecto
Esteban Laruccia.
Fue precisamente Crash! el medio a través del cual llegamos en
1983 hasta su reducto frente a Plaza Once con el propósito de
invitarlo a participar en una exposición de revistas de historietas
que se realizó en la Biblioteca Pública de la ciudad de Arrecifes,
Provincia de Buenos Aires, invitación que por suerte aceptó y que se
tradujo en una charla sobre la historieta el día de la inauguración
de la muestra y un encuentro y charla informal con dibujantes
locales el día siguiente.
De esa visita nos quedaron fotos, algún dibujo con su
dedicatoria, una imagen de tipo afable, gran conversador (tanto que
perdió dos colectivos y al tercero tuvimos que correrlo en auto),
anécdotas de su profesión y de sus colegas y, aunque luego no
pudimos mantener ese contacto, mantuvimos sí el respeto por su
trayectoria y el afecto por su persona, ese respeto y ese afecto
que nos llevaron a escribir estas apuradas líneas que pretenden ser
una mínima pero sincera contribución para que se recuerde y se
reconozca el invalorable aporte que Leandro Sesarego hizo a la
historieta argentina en sus sesenta años de vida profesional.
Carlos R. Martinez
Arrecifes (B), agosto de 2004