Réplica al Diario La Prensa de Nueva York
15 de Noviembre de 2006
Héctor Lemagne Sandó
"No debe haber pluma sino para los que la muevan con honor"
"No merece escribir para los hombres, quien no sabe amarlos"
"Un periódico sin generosidad es un azote. Un periódico
generoso es una columna" José Martí
Nada hay más fácil que nadar fuera del agua. Más fácil
aún, sin ser cubano, opinar a favor de Castro y no profundizar en la
verdad de la tragedia cubana. ¡Los que arrojaron a la basura, el
busto del decrépito dictador de la otrora Perla de Las Antillas son
cubanos! Son cubanos que lamentan no haber hecho lo mismo con el cuerpo
de Castro y la pandilla de criminales que se mantienen en el poder por
47 largos años. Cubanos que han sifrido en carne propia las miserias
y las injusticias del régimen más opresor, mafioso, maquiavelico y
sanguinario que ha conocido el Continente Americano.
Tras el derrumbe de la Unión Soviética el pueblo destruyó las
imágenes de déspotas como Stalin, quienes sembraron la nefasta
ideología comunista. El comunismo murió donde mismo nació, no
sin antes dejar una secuela de odios, crímenes y fanatismo alrededor
del mundo. Este fanatismo es el que hace que "periodistas" y
"políticos" como Vicky Pelaez, Gerson Borrego, José
Serrano, Charle Rangel, Hugo Chavez, y el "pastor" Luis
Barrios, se abracen a la doctrina de un vejete que por casi medio siglo
se ha dedicado, exclusivamente a destruir todos los valores morales y
materiales del pueblo cubano.
Los fantásticos datos que la Sra. Vicky Pelaez muestra son globos
inflados del sistema castrista. Castro no permite la entrada en Cuba de
un Relator Especial de Derechos Humanos, mucho menos permite acceso a lo
que verdaderamente sucede respecto a la salud del pueblo cubano. El
verdadero objetivo de enviar médicos, (en realidad enfermeros) y
maestros a algunos paises del mundo es adoctrinarlos con propaganda
castrocomunista. Un gobernante tiene que tener bastante odio contra su
pueblo para, aparte de no satisfacer sus imperiosas necesidades,
descaradamente brindarlas a otros paises. Todo el mundo sabe que lo de
la educación y la salud en Cuba es un mito que no se lo cree nadie,
ni los que lo defienden. Si ese es el paraiso, ¿Cómo se justifica
de él se quiera ir todo el mundo y nadie quiera volver, a menos que
sea en condición de turista. Turista para ver, disfrutar y gozar lo
que no puede el pobre pueblo. El ejemplo mas evidente del temor que
Castro y su régimen le tiene a la libre información es la gallarda
actitud de Guillermo Fariñas, que estuvo mas de cuatro semanas en
huelga de hambre exigiendo libre acceso a Internet. Estoy completamente
seguro que los "periodistas" del Diario La Prensa no ignoran
este caso, como tampoco ignoran que Oscar Elias Biscet, médico
cubano, se encuentra en prisión por el sólo hecho de pedir que se
cumplan los artículos de la Declaración de Derechos Humanos, de
las Naciones Unidas, de la cual Cuba es signataria, denunciar y negarse
a participar en la macabra práctica médica de Castro respecto a
los abortos mediante el método ravinol, que mata al feto y la mujer
lo expulsa con dolores parecidos al parto. Existen innumerables ejemplos
de crímenes efectuados por el régimen castrista, que obviamente
harían interminable esta paágina, por lo que sólo mencionaremos
el remolcador 13 de marzo, donde asesinaron a hombres mujeres y
niños, y el derribo de las avionetas Hermanos al Rescate. Quien
defienda, olvide, o no mencione esos hechos pierde la credibilidad y la
imparcialidad que debe tener un periodista o un político honesto.
Hay algo que se llama Karma, y algo llamado consciencia. Aunque algunos
miserables carezcan de ella, no escaparán a la justicia divina, que
inexorable, pasará la cuenta a los que pudiendo ser buenos, se
hicieron cómplices de los malos. Muchas personas alaban a Castro para
herir aún mas a los cubanos. A los cubanos no nos falta nada por ver.
Mientras le preguntamos a la Sra. Vicky Pelaez , José Serrano,
Charles Rangel, Luis Barrios y otros adoradores de Castro si quisieran
en sus respectivos paises un dictador por mas de 45 años, donde ni se
les permita expresarse contra el gobierno de la forma tan libertina como
lo hacen en el pais mas demócratico del orbe.
Gracias por publicar esta carta
Héctor Lemagne Sandó
P.O. Box 533
New York, NY 10024
(917) 518- 4595
Ignorando la tragedia cubana
OPINIÓN - 11/16/2006
Héctor Lemagne
Nada hay más fácil que nadar fuera del agua. Más fácil
aún, sin ser cubano, opinar a favor de Fidel Castro y no profundizar
en la verdad de la tragedia cubana.
Los que arrojaron a la basura el busto del dictador de la Perla de Las
Antillas son cubanos. Son cubanos que lamentan no haber hecho lo mismo
con Castro quien se mantiene en el poder por 47 años. Cubanos que han
sufrido en carne propia las miserias y las injusticias del régimen
más opresor del Continente Americano.
Tras el derrumbe de la Unión Soviética, el pueblo destruyó las
imágenes de déspotas como Stalin. El comunismo murió donde
mismo nació, no sin antes dejar una secuela de odios, crímenes y
fanatismo alrededor del mundo. Este fanatismo es el que hace que
`periodistas' y `políticos' como Vicky Peláez,
Gerson Borrero, José Serrano, Charles Rangel, Hugo Chávez, y el
`pastor' Luís Barrios, se abracen a la doctrina de un vejete
que se ha dedicado a destruir los valores morales y materiales del
pueblo cubano.
Los datos que la Sra. Peláez muestra son globos inflados del sistema
Castrista. Castro no permite la entrada en Cuba de un Relator Especial
de Derechos Humanos, mucho menos permite acceso a lo que verdaderamente
sucede respecto a la salud del pueblo cubano. El verdadero objetivo de
enviar médicos y maestros a algunos países del mundo es
adoctrinarlos con propaganda comunista. Todo el mundo sabe que lo de la
educación y la salud en Cuba es un mito que no se lo cree nadie.
El ejemplo más evidente del temor que Castro y su régimen le tiene
a la libre información es la gallarda actitud de Guillermo
Fariñas, que estuvo más de cuatro semanas en huelga de hambre
exigiendo libre acceso a internet. Estoy completamente seguro que los
periodistas de EL DIARIO/LA PRENSA no ignoran este caso, como tampoco
ignoran que Oscar Elías Biscet, médico cubano, se encuentra en
prisión por el sólo hecho de pedir que se cumplan los artículos
de la Declaración de Derechos Humanos, de las Naciones Unidas, de la
cual Cuba es signataria.
A los cubanos no nos falta nada por ver. Mientras le preguntamos a la
Sra. Vicky Peláez, José Serrano, Charles Rangel, Luis Barrios y
otros adoradores de Castro si quisieran en sus respectivos países un
dictador por más de 45 años, donde ni se les permita expresarse
contra el gobierno de la forma tan libertina como lo hacen en el país
más democrático del orbe.
Héctor Lemagne reside en Nueva York.
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