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#65 De: Jorge Gómez Jiménez <jgomez@...>
Fecha: Jue, 25 de Ene, 2007 3:17 pm
Asunto: Letralia, Tierra de Letras -- Edición Nº 156
jorgeletralia
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~~~~~~~~~~~~~~~            Año XI     Cagua, Venezuela      Nº 156
             ~~~~~~~~~~~              =======================================
             ~~~~~~~~~~~                     LETRALIA, Tierra de Letras
             ~~~~~~~~~~~                      http://www.letralia.com
             ~~~~~~~~~~~              =======================================
             ~~~~~~~~~~~                        22 de enero de 2007
             ~~~~~~~~~~~
             ~~~~~~~~~~~                   LETRALIA, Tierra de Letras, es
             ~~~~~~~~~~~                    la revista de los escritores
             ~~~~~~~~~~~                   hispanoamericanos en Internet.
             ~~~~~~~~~~~                     Usted puede enviarnos sus
             ~~~~~~~~~~~                  comentarios, críticas o material
             ~~~~~~~~~~~                   literario a info@...
             ~~~~~~~~~~~          ~                      *
             ~~~~~~~~~~~        ~~~         JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
             ~~~~~~~~~~~      ~~~~~         Depósito Legal: pp199602AR26
           ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                           |
“Cabalismo mágico”, Jorge Gómez Jiménez.                 | Editorial
                                                           |
Premios del Maestrazgo. / El taller de Primo. / La mejor | Breves
del 2006. / La Gaceta en la red. / Premiados en el sur.  |
/ Nació Ficcionaria. / Los diversos. / Ionesco en        |
Caracas. / Talleres en Chiapas. / Playas a las plazas. / |
Café en el KJC. / Sánchez Lecuna en francés.             |
                                                           |
Para recordar a Elí Galindo.                             | Material
“Caos”, poema de su libro inédito Metamorfosis.          | especial
                                                           |
Premios Fernando Báez entregaron en Argentina. / Premio  | Noticias
Nobel de Literatura tiene dos nuevos jueces. / Premio de |
Relato Julio Cortázar gana el letraliano Juan Pérez      |
Rosales. / Yolanda Arroyo gana por segunda vez           |
consecutiva el Pepe Fuera de Borda. / Creada la          |
Federación Internacional de Asociaciones de              |
Catalanística. / Leonardo Acosta obtiene el Premio       |
Nacional de Literatura de Cuba. / Felipe Benítez Reyes   |
obtuvo el premio Nadal de novela. / Chile solicitará a   |
EUA repatriar manuscritos de Gabriela Mistral. /         |
Detienen producción de filme basado en guión de García   |
Márquez. / Tomás Eloy Martínez gana premio en Portugal.  |
/ Falleció el escritor venezolano Efraín Subero. /       |
Escritores mexicanos dictan charlas sobre su experiencia |
como lectores. / Ganadores del Casa de las Américas      |
serán anunciados este 25 de enero. / Hay Festival        |
Cartagena se inicia este jueves. / Enrique Vila-Matas    |
recibirá premio de la RAE por Doctor Pasavento. / Ateneo |
Insular celebrará seminario sobre los movimientos        |
literarios. / Hotel Kafka anuncia nuevos cursos.         |
                                                           |
“Julio Ortega y su lámpara en la niebla”, John Jairo     | Artículos y
Junieles. / “Andrea Cabel: Las falsas actitudes del      | reportajes
agua”, Carlos Villacorta Gonzales. / “A propósito de Un  |
cuarto propio, de Virginia Woolf”, María Candel de       |
Puerta. / Dos artículos de Ricardo Mena Cuevas. / “La    |
corriente, cárcel, mundial de las patentes”, Salomón     |
Valderrama Cruz.                                         |
                                                           |
Alberto Barrera Tyszka: “Rara vez uno siente que una     | Entrevistas
novela está lista”, Jorge Gómez Jiménez. / “Inquisición  |
al poeta Pedro Perales”, Leoncio Luque Ccota.            |
                                                           |
“El Señor Presidente: La descentralización como          | Sala de ensayo
respuesta literaria a la figura del invisible dictador   |
omnipresente”, Karla Preciado Mendoza.                   |
                                                           |
“La despedida de Bárbara”, María Eugenia Sáez. / Poemas  | Letras
de Gustavo Lespada. / Tres cuentos de Jorge Etcheverry.  |
/ Poemas de Antonio José Rodríguez Soria. / “Olvido”,    |
Jéssica de la Portilla Montaño. / Poemas de Leda         |
Maidana. / “El visitante”, Marcial Fonseca. / “Memoria”, |
Judith Godoy. / “El justiciero”, Luis Recuenco Bernal. / |
Tres poemas de Estrella Gomes. / “Mi amigo el linyera”,  |
Gladys Liliana Abilar. / Poemas de Juan Pérez Rosales. / |
“Almas gemelas”, Gabriela de la Peña Astorga. / Poemas   |
de Delia Rengifo. / “Non in solo pane vivit homo”,       |
Fernando Arrojo-Ramos. / “Poesía ligera para almas en    |
desuso”, Miguel Ángel Zapotitla Pérez.                   |
                                                           |
“Hasta que ardan las velas”, de Neida Bonnet de Mendonça | El buzón
                                                           |
Aldous Huxley.                                           | Post Scriptum
                                                           |
===========================================================================
               Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año
                       http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
     Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998
                           http://www.internet.com.mx
===========================================================================
        Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                            http://www.megasitio.com
===========================================================================
      Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                            http://www.redchilena.cl
===========================================================================
           Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                         http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
            Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                            http://www.exodusltd.com
===========================================================================
      Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                           http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
     Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                            http://www.lomejorde.com
===========================================================================
        Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
                            http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
                        http://www.stockholmchallenge.se
===========================================================================

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|||||||||||||||||||||||||||||    EDITORIAL      |||||||||||||||||||||||||||

=== Cabalismo mágico      Jorge Gómez Jiménez =============================

Dentro de tres meses será inaugurado en la ciudad amurallada de Cartagena
de Indias el IV Congreso Internacional de la Lengua Española, el evento en
el que las academias se sientan a discutir sobre el presente y el futuro
del idioma con el que nos comunicamos —o al menos tratamos de hacerlo—
cerca de cuatrocientos millones de personas.

Cartagena es una ciudad con suerte. Por estos días se celebrará el Hay
Festival, una versión local del encuentro original que Peter Florence
dirige en la localidad británica de Hay-on-Wye, un pequeño pueblo de 1.300
habitantes en el parque natural de Beacons Brecon en las montañas de Gales.
Allí, cada año desde hace dos décadas, los escritores que asisten se reúnen
con los lectores para compartir en un ambiente de camaradería.

Así que este año la histórica ciudad colombiana tendrá oportunidad para
apreciar los dos lados del quehacer intelectual. Por una parte, el Hay
Festival será el escenario en el que los escritores darán la mano a los
lectores y conversarán con ellos sobre lo divino y lo humano. Por otra, el
congreso reunirá a representantes de academias, científicos, empresarios,
escritores, editores, periodistas, lingüistas e historiadores para analizar
cómo hablamos, y por qué lo hacemos de esa manera.

Pero el congreso será aprovechado para otra coyuntura. 2007 es el año en el
que arriba el premio Nobel de Literatura 1982, Gabriel García Márquez, a
tres aniversarios alineados. El primero es su propio cumpleaños, que
cumplirá el 6 de marzo, cuando habrá llegado a ochenta años de aquella
mañana remota en que naciera, durante un aguacero torrencial, el primero de
siete varones y cuatro mujeres y que fuera bautizado de emergencia ante el
temor de que muriera asfixiado por su propio cordón umbilical.

Como ya se sabe, los otros dos aniversarios corresponden a los cuarenta
años de la publicación de Cien años de soledad, la novela que ha dividido a
sus lectores entre quienes la comparan con Don Quijote de La Mancha y
quienes huyen despavoridos de su influjo, y a los veinticinco desde que, en
Estocolmo, el Gabo, al recibir el Nobel, citara a su duende tutelar William
Faulkner: “Me niego a admitir el fin del hombre”.

Una confluencia muy apropiada para quien confiesa ser un supersticioso
irredento. “Las supersticiones —o lo que llaman supersticiones— pueden
corresponde a facultades naturales que un pensamiento racionalista, como el
que domina en Occidente, ha resuelto repudiar”, le dice el Gabo a Plinio
Apuleyo Mendoza en la ya —también— remota El olor de la guayaba.

Otro aniversario menor, también relacionado con García Márquez, se cumple
este año, y seguramente él lo añadirá a su expediente cabalístico. El 7 de
abril hará diez años desde que el autor de Cien años de soledad, en la
primera edición de este mismo congreso, aquella vez en la ciudad mexicana
de Zacatecas, recomendara (http://cvc.cervantes.es/obref/congresos/
zacatecas/inauguracion/garcia_marquez.htm) para horror de puristas y gracia
de colegas: “Enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de
límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos
escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima
ni confundirá revólver con revolver”.

Cartagena es, a no dudarlo, una ciudad con suerte.

                                                  Jorge Gómez Jiménez, editor
                                               http://www.letralia.com/jgomez



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Premios del Maestrazgo. El I Concurso de Relatos Comarca del Maestrazgo se
convocó en junio de 2006 y el plazo de entrega de originales finalizó el 30
de octubre. Los relatos debían ser originales, tener una extensión de entre
5 y 10 folios, ser inéditos, y girar en torno al tema “Las Masías,
masoveros y masoveras del Maestrazgo”. Concurrieron 21 participantes de
toda la geografía española. El jurado se reunió el 5 de diciembre y acordó
otorgar el primer premio, de 600 euros, a “La quinta de Cantavieja”, de
Raúl Rentero Mateos, y el segundo, de 300 euros, a “El amor profundo de las
masoveras”, de Manuel Terrín Benavides. Se otorgaron dos accésits a “Lápiz
y papel”, de Víctor Galve Ruiz, y “Donde hoy es siempre todavía”, de Rafael
Esteban Silvestre, además de dos menciones a “La deuda”, de José María
Andrés Sierra, y “Caminos y senderos del Maestrazgo”, de Ricardo Martín
Mir. Por otro lado, el 13 de diciembre se realizó la presentación, en la
Librería FNAC de Zaragoza, de Días de cierzo, la novela con la que Elifio
Feliz de Vargas Pastor obtuvo el I Premio de Novela Corta Maestrazgo. La
obra habla del Maestrazgo de hoy, de cómo transcurre el tiempo en las
masías anudando el pasado con el presente, de los vínculos que se
establecen entre el territorio y las gentes y de la relación entre las
expectativas de futuro y la ilusión de los habitantes. El autor convierte
el Maestrazgo en material literario y mediante un lenguaje maduro,
estilizado y elegante, consigue un relato intenso de ritmo muy preciso que
juega con la sugerencia y el matiz.
http://comarcamaestrazgo.es/actualidad.htm

El taller de Primo. El dramaturgo colombiano Primo Rojas dictará en Bogotá
en los próximos meses su Taller de Teatro Narrativo, que tendrá un cupo
máximo de 20 personas y un mínimo de 15. Durará 36 horas distribuidas en
dos meses, y se llevaría a cabo dos veces por semana entre las 5 de la
tarde y las 7 de la noche, tentativamente los lunes y los miércoles. El
taller exploraría diversos aspectos del teatro narrativo. Al final del
taller se hará una muestra abierta al público de los diversos resultados
individuales. Para pedir mayores detalles es preciso escribir a
primorojas@....
http://primorojas.blogspot.com

La mejor del 2006. La novela Nocilla dream, de Agustín Fernández Mallo
(Candaya, 2006) ha sido elegida por la revista Quimera, en su edición de
diciembre, como la mejor novela publicada en castellano en España en 2006.
Fernández Mallo (La Coruña, 1967) reside en Palma de Mallorca, es
licenciado en ciencias físicas y ejerce en el ámbito de la física de las
radiaciones nucleares con fines médicos. Nocilla dream contiene referencias
al cine independiente norteamericano, a la historia del collage, al arte
conceptual, a la arquitectura pragmática, a la evolución de los PCs y a la
decadencia de la novela. El autor se enfoca en los outsiders del siglo XXI
y sobre todo en  la misteriosa conexión entre algunas vidas alternativas y
globalizadas que transitan por escenarios de Serie B: rubias de burdel que
sueñan con que algún cliente las lleve hacia el Este, ácratas que habitan
en extrañas micronaciones, ancianos chinos adictos al surf, un argentino
que vive en un aparthotel de Las Vegas y construye un singular monumento a
Jorge Luis Borges, un emigrante checo que en Estados Unidos que hace música
con los ruidos de los edificios. La novela fue presentada en la Librería
Literanta, de Palma de Mallorca, en noviembre pasado, y puede adquirirse en
el sitio de la editorial.
http://www.candaya.com/nocilladream.htm

La Gaceta en la red. La Gaceta Literaria de Santa Fe, órgano de difusión de
circulación trimestral que ya había rebasado los 25 años de aparición
ininterrumpida en el ámbito cultural argentino, ha debido tomar la decisión
de afrontar la necesidad de asumir un paréntesis en su historia impuesto,
en especial, por dificultades de índole financiera. Por lo tanto, el número
131 es el último en ver la luz desde su formato tradicional. Desde este
momento, la publicación, coordinada por Jorge Alberto Hernández, Arturo
Lomello, Norma Segades-Manias y Jorge Taverna Irigoyen, y fundada por Luis
Di Filippo, continúa su andadura en su nuevo sitio en la red.
http://gacetaliteraria.blogia.com

Premiados en el sur. Recientemente fue publicado el veredicto del Primer
Certamen de Cuento Breve “Cuentos del Sur”, que organizan en la
Municipalidad de Almirante Brown (Argentina) el Directorio del Boulevard
Shopping de Adrogué y la Biblioteca Popular y Municipal “Esteban Adrogué”.
El jurado estuvo integrado por los escritores Laura Massolo, Ángela
Pradelli y Ariel Bermani, y decidió entregar el primer premio a “Una carta
en la manga”, de Jorge Luis Sagrera (San Pedro, Provincia de Buenos Aires),
mientras que el segundo premio recayó sobre “La fiesta”, de Daniela Vestir
(Capital Federal) y el tercero sobre “¿Adónde?”, de la española Carmela
Trujillo (Barcelona). Además se concedieron cinco menciones a “No me
mires”, de Agustín Prieto (Montreal, Canadá); “Veinte segundos”, de Fabiana
Andrea Tarantino (Adrogué); “La cacería”, de María Virginia Ciotola (San
Carlos de Bariloche, Río Negro); “Incunables”, de Susana Moyano (Córdoba) y
“El tío Roberto”, de María Alejandra Araya (San Juan), y menciones
especiales a “Frío”, de Agustina María Bazterrica (Capital Federal),
“Horacio, el rey”, de Antonio Cali (Puerto Madryn, Chubut); “Tramo final”,
de Liliana Teresa Chávez (Córdoba); “Einstein y la pelusa”, de Alberto
Lorenzo Díaz (Burzaco); “La vaca”, de Zelmar Acevedo Díaz (Capital
Federal); “¿Quién?”, de Leticia Liliana Marconi (Punta Alta), e “Invasión”,
de Sebastián Villar Rojas.

Nació Ficcionaria. La escritora Marianne Díaz Hernández edita desde
Valencia (Venezuela) la revista digital Ficcionaria, que circula cada dos
meses por correo electrónico. Las ediciones se envían en formato PDF y, en
su número cero, aparecen textos de Ivana Croxcatto, María Iholanda Rondón,
Jorge Carrasco, David Hidalgo, Sara Vánegas Coveña, María Eugenia Caseiro,
la transcripción inédita de un discurso de Ángeles Mastretta, una reseña de
Ramón Alfredo Blanco sobre Nélida Piñón, Ermanno Fiorucci, Gonzalo
Villamizar, Ángel Balzarino, Julio César Parissi, Mariela Cordero y Yolanda
Arroyo Pizarro. La revista está abierta a colaboraciones espontáneas, para
lo cual es preciso leer las indicaciones en su última página. Para
formalizar la suscripción gratuita, basta con enviar un mensaje
solicitándola a suscripciones.ficcionaria@....

Los diversos. A finales del año pasado se emitió el veredicto del Primer
Certamen de Poesía y Narrativa Palabras Diversas, convocado por la revista
literaria digital del mismo nombre, que en su edición número 3 de este 15
de enero ha publicado los textos ganadores. El jurado de poesía otorgó su
primer premio a “Para el día en que debuten los milagros”, de Irelia Pérez
Morales (Cuba), y además concedió dos accésits a “Alejandra Pizarnik”, Juan
Emmanuel Ponce de León (Argentina) y “Matices”, de Zoelia del Carmen
Frómeta Machado (México). En narrativa, el primer premio correspondió a
“Cómo pactar con el demonio”, de Roberto Santiago de Brito (Argentina), y
se concedió dos accésits a “Hallelujah Jones”, de Pablo David López Baruja
(Paraguay) y “La mano tonta de Antoñita Miracielo”, de Antonio David Bravo
Carrasco (España).
http://www.palabrasdiversas.com/palabras/premios.asp

Ionesco en Caracas. Hasta el 18 de febrero se estará presentando en Caracas
La cantante calva, la icónica obra teatral de Eugène Ionesco, en un montaje
del colectivo Séptimo Piso, bajo la dirección de Dairo Piñeres. Las
funciones son en la Sala Experimental Sótano 3 de la Casa de Rómulo
Gallegos, sede de la Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo
Gallegos (Celarg). La obra, la primera de su autor, fue escrita en 1950,
convirtiéndose en el pionero de la actual tradición escénica de la
vanguardia. En ella, Ionesco utiliza el diálogo disparatado para mostrar la
absurdidad de la vida cotidiana a través del colapso de la semántica.
Piñeres obtuvo el año pasado el Premio Municipal de Teatro y es profesor en
el Instituto Universitario de Estudios Teatrales (Iudet,
http://www.iudet.edu.ve) y en la Escuela Superior de Artes Escénicas Juana
Sujo. En este trabajo dirige a Carlos Díaz, Marvin Huise, Alexander Rivera,
Moisés Berroterán, Luis Vicente González y Morris Merentes. Las funciones
se presentan de jueves a sábados a las 8 de la noche y los domingos a las 6
de la tarde, con entradas que oscilan entre los 10 y 15 mil bolívares.
http://www.celarg.org.ve

Talleres en Chiapas. El poeta chiapaneco Óscar Wong se apresta a dictar
tres talleres literarios en Chiapas (México), cada uno de los cuales se
desarrollará a través de doce sesiones. El primero es su “Gramática
histórica del mito poético”, que se inicia el viernes 26 de enero y se
dictará de 7 a 9 de la noche. El curso explora los mitos que involucran a
la creación poética: la fe como conocimiento sensible, la inspiración, la
musa, el poeta como vidente o revelador, la guerra en el Cielo, Adán y
Lilith, la caída del hombre, etc. El segundo curso, “La magia del
lenguaje”, comenzará el sábado 27 de enero y se dictará de 12:30 a 2:30 de
la tarde. El curso pretende responder a las diversas interrogantes que el
estudio y la creación poética plantean, con reflexiones que van de las
expresiones de vanguardia hasta las manifestaciones que develan el ámbito
de lo sagrado. El último curso es “Presencia de la Musa: mito y poesía”, y
se iniciará también el sábado 27 de enero. Será dictado de 5 de la tarde a
7 de la noche y abordará la visión mágica del mundo, presente en las
teorías milenaristas de la época actual.
http://www.geocities.com/poetaoscarwong

Playas a las plazas. El poeta chileno Mauricio Torres Paredes publicó en
noviembre de 2005 el poemario-objeto …todas las playas del planeta, que en
su momento fuera presentado en la Sociedad de Escritores de Chile y
relanzado, unos meses después, en la Casa de la Cultura de Cerro Navia.
Este 31 de enero, entre las 10 de la mañana y la 1 de la tarde, Torres
Paredes realizará una nueva actividad promocional consistente en “liberar”
doce ejemplares del libro en las plazas De Armas (centro de Santiago), Mori
(Providencia), San Bernardo y Quinta Normal, a razón de tres ejemplares en
cada una. El libro expresa una visión sobre “cómo las vacaciones, y sobre
todo las playas, son un espacio que va más allá del relajo y la recreación,
siendo también una alternativa para proyectarse infinitamente en el
universo”.
mauriciotorresp@...

Café en el KJC. En nuestra edición 155 dimos a conocer el manifiesto
poético del Café Nueva York, organización literaria creada en la ciudad
estadounidense por los escritores Carmen Boullosa, José Manuel Prieto,
Naief Yehya, Sylvia Molloy, Eduardo Lago y Eduardo Mitre. Este 5 de febrero
a las 6 de la tarde, el Café Nueva York se presentará con un recital
poético en el King Juan Carlos Center, en el que estarán presentes Carmen
Boullosa, Eduardo Lago, José Manuel Prieto, Sylvia Molloy, Eduardo Mitre y
Naief Yehya. Los autores explicarán someramente las relaciones de Nueva
York con el mundo hispano, desde su fundación hasta la Guerra Civil
española, y luego procederán a leer fragmentos de sus obras mientras a sus
espaldas habrá proyecciones de imágenes de los “patrones”, escritores de
relieve del mundo de habla hispana que han vivido en la ciudad.
http://www.nyu.edu/kjc

Sánchez Lecuna en francés. El escritor venezolano José Sánchez Lecuna
dictará el próximo viernes 2 de marzo, en la Maison de l’Amérique Latine,
en París (Francia), su conferencia en francés “Ars Poetica”, sobre el
carácter mítico y arquetípico del relato, en la que el autor hablará sobre
sus obras El viaje inefable, El ineludible destino y Memorias de la
esperanza (estas dos últimas inéditas) y sobre la importancia de las
imágenes y de los símbolos en la literatura occidental. La presentación
estará a cargo de Francois Delprat, miembro del Comité de Apadrinamiento de
la Asociación Fraven y director del Centro de Estudios de Literatura
Venezolana de la Universidad Sorbonne-Nouvelle Paris III
(http://www.univ-paris3.fr). La sede de la Maison está ubicada en 217,
Boulevard Saint-Germain; 75007 Paris. La actividad se iniciará a las 6:30
de la tarde.
http://josesanchezlecuna.blogspot.com

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electrónico a breves@....



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|||||||||||||||||||||||      MATERIAL ESPECIAL      |||||||||||||||||||||||

=== Para recordar a Elí Galindo ===========================================

El 13 de febrero de 2006 falleció en Caracas el poeta venezolano Elí
Galindo. Miembro de la generación de los 70 junto a Eleazar León, Hanni
Ossot, María Fernanda Palacios, Alejandro Oliveros y David Gutiérrez Caro,
entre otros, su vida concluyó días antes de que fuera presentado su último
libro, que terminó siendo póstumo: San Baudelaire.

Galindo era natural de San Sebastián de los Reyes, la población más antigua
del estado Aragua, donde nació el 13 de septiembre de 1947. Poeta,
colaborador de las más importantes publicaciones periódicas de Venezuela y
profesor, por más de veinte años, en la Escuela de Letras de la Universidad
Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve), había recibido el Premio
Internacional de la revista Poesía de la Universidad de Carabobo (UC,
http://www.uc.edu.ve; 1985), y el Premio Conac de Poesía Francisco Lazo
Martí (1987).

San Baudelaire reúne los libros Los viajes del barco fantasma (UCV, 1974),
que mereció el Premio Universidad Central de Venezuela mención Poesía
(1975), Ruido de las esferas (Monte Ávila Editores, 1986), ganador del
Premio Municipal de Literatura del Concejo Municipal del Distrito Federal
(1985), y el poemario inédito Las estrellas fugaces me ponen ebrio, que
recibió el premio Casa de la Cultura del Estado Aragua (1971). Además
recibió el Premio Municipal de Literatura “Manuel Díaz Rodríguez” del
Concejo Municipal del Distrito Sucre (1974). A su obra inédita pertenecen
los libros Metamorfosis, Elegías y Convidado de tierra.

Sus inquietudes intelectuales lo llevaron a incorporarse a la agrupación
conocida como la Pandilla de Lautréamont, y coincidir con Caupolicán
Ovalles, Luis Camilo Guevara, el Chino Víctor Valera Mora, William Osuna,
Enrique Hernández D’Jesús y Luis Sutherland, entre otros, a finales de los
años 70.

Trabajó como redactor en la Revista Nacional de Cultura, donde dejó
numerosos artículos y notas que reseñan la obra de autores venezolanos.
Como miembro del Fondo Editorial Orlando Araujo de la Federación de
Asociaciones de Escritores de Venezuela promovió la obra de valores
nacionales y coordinó, entre otros, la edición del libro La casa en la
poesía venezolana del siglo XX (1993).

Para recordar al autor de San Baudelaire, sus amigos y sus lectores se
reunirán este martes 30 de enero a las 10 de la mañana en el salón “Laura
Boyer” de la Universidad Nacional Abierta (UNA, http://www.una.edu.ve) en
su sede de San Bernardino (avenida Los Calvani, Nº 18; Caracas). El poema
“Caos”, que es parte del libro inédito Metamorfosis y acompaña esta nota,
ha sido gentilmente autorizado por la viuda de Galindo, la también
escritora María Clara Salas.



        Caos

        Elí Galindo

        Antes que el hombre nombrara
        a través del caos
        las cosas disonantes de la creación
        existía la armonía
        El cielo y la tierra cruzaban sus mensajes
        de fuego
        uno al otro comunicaban sus fiestas
        dolores y lamentos
        Para nada había obstáculos
        conversaban y se entendían perfectamente
        Todo era hábil
        Todo extendía su propio peso
        su real valor
        Sin miedo lo inútil se sabía en descanso
        de la materia
        luego
        según la rueda perfecta de la fortuna
        vivía su turno
        Lo muerto no sufría
        retornaría poco después
        y lo vivo soportaba el vivir
        pronto vendría el descanso natural

        Antes que el pensamiento
        creara la muerte
        mucho antes que el hombre pensara
        en el término de las cosas
        y el caos abandonara su misión verdadera
        todo era perfecto
        todo era irrupción
        azar



||||||||||||||||||||||||||||||    NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Premios Fernando Báez entregaron en Argentina

El pasado 10 de diciembre fueron entregados en la sede de la Biblioteca
Nacional de Argentina (http://www.bibnal.edu.ar), en Buenos Aires, los
premios del Concurso Latinoamericano de Investigación en Bibliotecología,
Documentación, Archivística y Museología que la institución impulsó con el
nombre del escritor venezolano Fernando Báez, autor de Historia universal
de la destrucción de libros, entre otros títulos, quien estuvo presente en
la ceremonia.

La entrega de los premios tuvo lugar en el auditorio “Jorge Luis Borges” de
la Biblioteca Nacional, y contó también con la presencia de los miembros
del jurado, compuesto por Horacio González (director de la institución),
Alejandra Mendé (Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares,
Conabip, http://www.conabip.gov.ar), Claudio Agosto (Grupo de Estudios
Sociales en Bibliotecología y Documentación, Gesbi), Hugo García (Centro
Argentino de Información Científica y Tecnológica, Caicyt,
http://www.caicyt.gov.ar) y el propio Báez.

Dividido en tres categorías, el concurso otorgó galardones a autores
profesionales, estudiantes e idóneos. En la primera categoría recibieron la
distinción Florencia Bossie, por Historias en común; censura a los libros
en la ciudad de La Plata durante la última dictadura militar (1976-1983), y
Cristian José Oliveira Santos, por Ós primeriros arquivos eclesiásticos
brasileiros no contexto da legislacao e praticas arquivisticas da igraja
catolica.

En la categoría estudiantil los ganadores fueron Federico Zeballos, por
Bibliotecas y dictadura militar en Córdoba, 1976-1983, y Daniel Canosa, por
Radios indígenas: aprovechamiento de experiencias para desarrollar
colecciones de audio en bibliotecas indígenas.

En la categoría Idóneos, los ganadores fueron Luis Oporto Ordóñez, por La
destrucción de la memoria oficial en Bolivia, y Natalia García, por Los
contrabandistas de la Vigil.

También recibieron menciones especiales Beatriz Rosalía Kessler, por
Publicaciones libros y bibliotecas en la colectividad judeo-progresista
Argentina; Silvana Bonacci, por Un golpecito a la palabra (libros de
literatura infantil censurados durante los años 1976-1983), y Julián
Barsky, por Gardel y Buenos Aires: El mito de Cronos.

En intervención ante el público, Báez resaltó la función social que deben
cumplir las bibliotecas y exhortó a los bibliotecarios a ser animadores
culturales, cuya misión es facilitar el acceso y apropiación masiva del
conocimiento. “El bibliotecario del siglo XXI”, concluyó, “es un luchador,
el bibliotecario del siglo XXI pasa por ser un hombre capaz de dar la vida
por la memoria, que es lo que a nuestros pueblos les garantiza un sentido
de dignidad, porque no hay democracia sin memoria, no hay democracia sin
justicia, y la justicia es imposible con el olvido”.

El cierre de la jornada estuvo a cargo de la agrupación teatral El Palo en
la Rueda, quienes pusieron en escena la obra de teatro Biblioclastas,
dirigida por Adolfo Dorín y protagonizada por Luis Ferreyra y Jorge Gómez.

Fuente: Caicyt



*** Premio Nobel de Literatura tiene dos nuevos jueces

El pasado 20 de diciembre fueron investidos como jueces del premio Nobel de
Literatura (http://www.nobelprize.org) los escritores suecos Kristina Lugn
y Jesper Svenbro, en sustitución a Östen Sjöstrand y Lars Gyllensten,
fallecidos durante 2006. Así, la próxima edición del galardón será decidida
por un jurado de 18 miembros suecos. En el acto de posesión de los dos
nuevos jueces participaron el rey Carlos Gustavo de Suecia, la reina Silvia
y la heredera Victoria.

Lugn (Skövde, 1948) es crítica, dramaturga y poeta. Ha publicado nueve
poemarios y sus obras teatrales han sido escenificadas por el Teatro
Dramático Real de Suecia y el Teatro Brunngatan 4. Ha recibido el Premio
Nacional Bellman, el Piraten y el de la Fundación Selma Lagerlöf. Es
dirigente artística y directora del Teatro Brunnsgatan 4 de Estocolmo.

La escritora sustituye en el jurado a Gyllensten, quien pese a haber
interrumpido su colaboración con la Academia Sueca en 1989, en protesta por
el silencio de la institución ante las amenazas de muerte contra Salman
Rushdie, no podía ser removido del cargo hasta su muerte.

Svenbro (Landskrona, 1944) tiene un PhD en literatura por la Universidad de
Lund (http://www.lu.se) y es especialista en poesía griega. Es director de
investigaciones del Centro Louis Gernet de investigaciones sobre las
sociedades antiguas (CRCSA, http://www.ehess.fr/centres/gernet), en París.

Sigue aún vacío el sillón número 15, correspondiente a la escritora Kerstin
Ekman, quien se alejó de la Academia junto con Gyllensten. Tampoco
participa en ninguna de las actividades a modo de protesta el escritor Knut
Ahnlund, que ocupa el sillón número 7.

Fuente: DPA



*** Premio de Relato Julio Cortázar gana el letraliano Juan Pérez Rosales

La Universidad de La Laguna (ULL, http://www.ull.es), en Tenerife (España),
anunció a mediados de diciembre los veredictos correspondientes a sus
certámenes de literatura, cine, teatro, arte, fotografía y música, en una
ceremonia celebrada en el salón de actos del Colegio Mayor San Agustín.

Durante la velada, el dúo Soto Voce de flauta y guitarra clásicas
interpretó algunas piezas de su repertorio, el poeta Javier de la Rosa
dramatizó algunos versos del poemario ganador y se proyectaron videos con
selecciones de los ganadores y finalistas de los premios convocados, y se
distribuyeron ejemplares de algunas de las obras premiadas en las
categorías literarias. También se presentó la nueva revista cultural del
vicerrectorado, Cultura Per Se, con la cual se pretende difundir las
actividades culturales de la institución.

Los premios se convocan desde hace once años, y cuentan con una amplia
difusión, especialmente en España y Sudamérica, de donde proviene la mayor
parte de los trabajos que concurren. En total, se han presentado 720
trabajos provenientes de 13 países distintos.

En el VIII Premio Internacional de Poesía Luis Feria, se registró una
participación de 43 trabajos procedentes de España, Cuba, Perú, México,
Venezuela y Argentina. El primer premio fue declarado desierto, pero el
jurado concedió menciones especiales a los poemarios de autores españoles
Desde la otra orilla, de Manuel Terrín Benavides (Albacete), y Paisajes
para un atardecer, de Juan José Alcolea Jiménez (Madrid).

En el IX Premio Internacional de Relato Breve Julio Cortázar participaron
124 autores de España, Cuba, Ecuador, Argentina, Chile, México, Perú,
Uruguay y Venezuela. El ganador fue “Cartas desde Cincinnati”, del español
Juan Pérez Rosales (Las Palmas de Gran Canaria), autor letraliano cuyo
relato “Dos mujeres” fue publicado en nuestra edición 147
(http://www.letralia.com/147/letras14.htm).

Los accésits se concedieron a “Manzana de tierra”, de la española Raquel L.
García Escribano (Madrid); “Se busca muchacha con mariposa celeste”, del
chileno Adriano Améstica Fernández; “La crisis”, del español José Manuel
Moreno Pérez (Madrid); “Entre ninfas y sátiros”, de la española Nieves
Leticia Martín Hernández (La Palma); “El declarante”, del argentino Pablo
Antonio Zubiaurre; “La paradoja de Zenón”, del español José Juan Díaz de la
Cruz (Tenerife) y “Viaje”, del también español Vicente Pérez Masedo
(Madrid).

Al IV Premio de Relato Breve Día del Libro, de ámbito interno de la ULL, se
presentaron 38 trabajos, y resultó ganador “Hombre que come hinojo”, de
Diana Bauzá García. El jurado destacó con menciones especiales a “Malas
noticias”, de Yerai Teruelo Hernández y “Dilemas de amor y rutina”, de
Daniel Ramos Estellés. También se designó una nómina de seis finalistas
cuyas obras acompañan a las anteriores en la publicación que se realizó con
obras del certamen.

En cuanto al IX Premio Internacional de Teatro de Autor Domingo Pérez
Minik, en total hubo una participación de 10 trabajos procedentes de
España, Argentina y Estados Unidos. Resultó ganador La chica de ayer, de
César López Llera (Madrid).

Para el III Premio Internacional de Cortometrajes de la Universidad de La
Laguna se recibieron 87 trabajos procedentes de España, Chile, Francia y
Argentina. Se concedió el I Premio al filme La guerra, de Luiso Berdejo y
Jorge C. Dorado, y sendas menciones especiales para A falta de pan, de
Martín Rosete (Madrid); Valle Paraíso, de Eduardo Martín Julve (Madrid);
Déjà Vú, de Emilio J. López (Granada); Mi tío Paco, de Cayetano Aníbal
González Ramírez (Granada) y Hasta la muerte, de Juan Pérez-Fajardo
Frochoso (Madrid). Estos y otros trabajos seleccionados se proyectarán en
la próxima Muestra Internacional de Cortometrajes de la ULL Midec 2007.

Al XI Certamen Internacional de Guiones Cinematográficos de Cortometraje se
presentaron 49 trabajos procedentes de España, Colombia, Francia, Uruguay,
Perú, México y Argentina, y lo obtuvo El nuevo Oeste, del mexicano Antonio
Zúñiga.

El mecanismo para elegir a los ganadores del II Premio de Música de la ULL
es diferente, ya que se seleccionan grupos que participarán en el festival
ULL Rock 2007, que se celebrará a mediados de marzo en la Facultad de
Educación, del cual saldrá el nombre del vencedor. A la convocatoria se
presentaron 11 grupos, y fueron seleccionados para la final Marvel Hill, C4
Jazz Band, Psgirl, Ryk Ramos, The Pirs and the Aguas y Tamgo.

Al Premio Internacional de Fotografía Rafael Ramos García se presentaron
310 trabajos procedentes de España, Argentina, Colombia, Perú y Grecia. En
la categoría de fotografía individual, el trabajo titulado fue “Luz de
luna”, de Gonzalo Peláez Martínez (Tenerife), mientras que en la modalidad
de serie, fue elegido el grupo “En el olvido”, de Stavros Meletlidis
(Grecia). Estas y otras obras se exhibirán en una exposición que se
inaugurará el próximo 18 de enero en el Centro de Fotografía Isla de
Tenerife.

Por último, al X Premio Nacional de Pintura “Enrique Lite” se presentaron
48 trabajos. El ganador fue “Azul”, de Silvia Gómez-Zurro Delgado
(Tenerife), mientras que el segundo puesto fue para “Dualidad”, de María
Pilar Figueroa González (Tenerife). Asimismo, se concedieron dos accésits a
“Océano 2”, de Uwe Schmidt (Gran Canaria) y “Comunicación no verbal II”, de
Patricia Rodríguez León (Tenerife). Estas y otras obras participarán en una
exposición que se abrirá el 1 de marzo en el vestíbulo de la Biblioteca
General y de Humanidades.

Fuente: ULL



*** Yolanda Arroyo gana por segunda vez consecutiva el Pepe Fuera de Borda

Con el relato “Las ballenas grises”, la escritora puertorriqueña Yolanda
Arroyo Pizarro (Guaynabo, 1970;
http://www.letralia.com/firmas/arroyopizarroyolanda.htm) ha ganado por
segunda vez consecutiva el primer premio del concurso “Pepe Fuera de
Borda”, que organiza en Argentina la página homónima
(http://www.pfdb.com.ar), según se informó el pasado 19 de diciembre. En
2005, Arroyo Pizarro obtuvo este mismo galardón por “El coleccionista de
latidos”.

Escritora y docente, Arroyo Pizarro es instructora educativa de tecnología
en la Universidad del Turabo (http://www.suagm.edu/ut). Ha escrito ensayos
para la página de literatura Ciudad Seva (http://www.ciudadseva.com) y
columnas para los periódicos El Vocero (http://www.vocero.com) y La
Expresión. Es autora de un libro de cuentos, Origami de letras, y una
novela, Los documentados.

El segundo premio ha recaído sobre la escritora argentina Adriana Lamela
(http://www.letralia.com/firmas/lamelaadriana.htm) por su cuento “Cuestión
nominal”, mientras que el tercer premio ha sido para el también argentino
Gustavo Agra por “El Viaje del Haruwen”.

El jurado ha concedido menciones de honor a los cuentos “Lobo marino”, del
cubano Juan Manuel Betancourt; “El viento de los locos”, del español
Marcelo González; “La encrucijada”, del alemán Cristian Eduardo Nutz;
“Mundos diferentes”, del hondureño Darío Ruben Pinus; “Velero”, del
argentino Marcelo Gustavo Zanetti, y “Vino Lili”, del argentino Bernardo
Rusquellas.

El concurso “Pepe Fuera de Borda” fue creado en 2004 para premiar relatos
inéditos, escritos en español, con argumentos relacionados con la
navegación, el mar y otros temas afines.

Este año los jueces han sido los navegantes Luis Nin Estévez (Uruguay),
Corcho Daroqui (Argentina), Héctor M. Wrublewski (Argentina), Juan Carlos
Domínguez Yela (Argentina), Íñigo Sainz de Baranda (España), Juanjo
Palacios (España), Roberto Cimadevila (Argentina) y Manuel F. Pérez Sola
(España), y el kayakista Fernando López Albarellos (Argentina). Además se
contó con la asesoría técnica literaria del dramaturgo y compositor
argentino Eduardo Goldman.

Fuente: Pepe Fuera de Borda



*** Creada la Federación Internacional de Asociaciones de Catalanística

Seis entidades catalanísticas de todo el mundo constituyeron el pasado 22
de diciembre la Federación Internacional de Asociaciones de Catalanística
en la sede del Institut d’Estudis Catalans (IEC, http://www.iec.cat), en
Barcelona (España). La nueva institución actuará como interlocutor con el
Institut Ramon Llull (IRL, http://www.llull.com) y otras instituciones
públicas y privadas para la promoción de la lengua, la literatura y la
cultura catalanas en el ámbito académico y universitario.

La iniciativa, impulsada por el IRL y un consorcio integrado por la
Generalitat de Cataluña (http://www.gencat.net) y el IEC, tiene como
objetivo facilitar la colaboración entre diferentes asociaciones
catalanísticas para mejorar la proyección internacional de la lengua
catalana.

Las asociaciones catalanísticas son entidades que agrupan a estudiosos y
expertos de la lengua y literatura catalanas, residentes dentro o fuera del
dominio lingüístico. Estas entidades se constituyeron a partir de la
segunda mitad del siglo XX para promocionar el estudio de la lengua, la
literatura y la cultura catalana en universidades extranjeras, y ahora
forman esta federación para mejorar su rendimiento.

Las seis entidades que constituyen esta federación son la Associació
Internacional de Llengua y Literatura Catalanes (AILLC,
http://www.iec.es/aillc), la Anglo-Catalan Society
(http://www.kent.ac.uk/acsop), la Associazione Italiana di Studi Catalani
(Aisc, http://www.filmod.unina.it/aisc), la Association Française des
Catalanistas (http://www.france-catalanistes.com), la North-American
Catalan Society (Nacs, http://www.nacs-catalanstudies.org) y la Deutscher
Katalanistenverband (http://www.corpora-romanica.net/dkv).

La federación estará presidida por el lingüista alemán Johannes Kabatek,
miembro de la Deutscher Katalanistenverband, quien aseguró que “no es
coincidencia que se haya escogido a un alemán para presidir esta
federación”, puesto que 2007 es el año de la cultura catalana en Alemania.

Kabatek anunció que durante este año, “además de celebrarse la Feria del
Libro de Frankfurt, donde el catalán será la lengua invitada, se están
organizando viajes de escritores por todo el país y se está preparando un
congreso internacional de catalán, en la ciudad de Kiel, en el Mar
Báltico”. Con todo, reconoció que “aún es muy temprano como para concretar
todos estos proyectos”.

Además del recién escogido presidente de la federación, a la presentación
de esta institución también asistió el presidente de la Sección Filológica
del IEC, Joan Martí, quien aseguró que esta iniciativa “de
internacionalización del catalán debe servir para promocionar una lengua
que ha estado marginada como el catalán”.

Por su parte, la responsable del área de lengua del IRL, Maria Àngels
Prats, destacó el carácter “coordinador” de esta federación y aseguró que
“la buena relación entre las diferentes asociaciones catalanísticas de todo
el mundo, debe servir para mejorar las iniciativas de promoción cultural
que se hacen fuera de Catalunya”.

Fuente: EFE



*** Leonardo Acosta obtiene el Premio Nacional de Literatura de Cuba

El escritor, periodista, músico y pedagogo cubano Leonardo Acosta (La
Habana, 1933) fue distinguido el pasado 27 de diciembre con el Premio
Nacional de Literatura de Cuba, correspondiente al año 2006, según informó
el diario oficialista Granma (http://www.granma.cu).

Acosta, quien ha recibido en cinco ocasiones el Premio de la Crítica, ha
publicado, entre otros títulos, Paisaje del hombre (cuento), José Martí, la
América precolombina y la conquista española, Música y épica en la novela
de Alejo Carpentier, Música y descolonización, Del tambor al sintetizador,
El barroco de Indias y otros ensayos, y Novela policial y medios masivos.
Su libro Alejo en tierra firme, intertextualidad y encuentros fortuitos,
recibió el Premio de la Crítica en 2005 y de la Academia Cubana de la
Lengua.

A la fascinante personalidad intelectual de este artista se une la de
fundador del rock cubano y latino desde Los Hot Rockers, en 1957. Acosta
también fundó el legendario Grupo de Experimentación Sonora del Icaic
(GES), que revolucionó la música de la isla, junto a Leo Brouwer, Silvio
Rodríguez, Pablo Milanés y Sergio Vitier, entre otros.

Fuentes: Cubaperiodistas • Encuentro en la Red • Prensa Latina



*** Felipe Benítez Reyes obtuvo el premio Nadal de novela

El poeta y narrador gaditano Felipe Benítez Reyes obtuvo este 6 de enero,
con la obra Mercado de espejismos, el premio Nadal de novela, el más
antiguo de los galardones literarios españoles, convocado por la editorial
Destino (http://www.edestino.es). El jurado del premio ha seleccionado
además como finalista, entre las 268 presentadas, la obra Algo tan parecido
al amor, de la escritora Carmen Amoraga.

La novela ganadora se centra en la historia de dos ladrones de obras de
arte ya retirados que reciben un último encargo, el robo de unas supuestas
reliquias de los Reyes Magos en la catedral de Colonia. El jurado de estos
segundos premios ha subrayado que el autor era “uno de los poetas más
destacados de la actual lírica joven española, y poseía una obra donde se
une la poesía de la experiencia, de intenso amor por la vida, con un
exquisito cuidado formal”.

A partir de este presupuesto argumental, el autor construye una parodia
“hilarante y demoledora” de las novelas de intrigas esotéricas, de su
truculencia y de sus peculiaridades descabelladas. Benítez Reyes ha dicho
que, en relación al tono irónico y paródico, ha querido seguir las
enseñanzas del gran maestro de la parodia, Cervantes, que “nos enseñó a
construir verdades humanas, personajes reales y no simples muñecos”.

Mercado de espejismos es también, ha añadido el escritor, un “diagnóstico
de la fragilidad de nuestro pensamiento, de las trampas de la imaginación y
de la necesidad de inventarnos la vida para que ésta adquiera realidad”. En
su opinión, “en la literatura es habitual establecer una distinción
genérica que es artificial y artificiosa”, y argumenta en favor de su
origen poético que “una condición para escribir novelas es escribir poesía,
pues la poesía tiende a la precisión, a procurar que las palabras hagan un
doble esfuerzo, y al final actúa en beneficio de la novela”.

Algo tan parecido al amor, de la escritora valenciana Carmen Amoraga,
describe la trayectoria amorosa de tres amigas, imbricada en otras tantas
que corren en paralelo a sus vidas. El trío protagonista sirve a la autora
de vehículo para reflejar las inquietudes emocionales que anidan en el
corazón y en la mente de hombres y mujeres, sus dudas, sus miedos, sus
lealtades, infidelidades y, en definitiva, “la nada fácil búsqueda de la
felicidad”.

Fuente: EFE



*** Chile solicitará a EUA repatriar manuscritos de Gabriela Mistral

La Cámara de Diputados de Chile acordó este 12 de enero solicitar
formalmente la repatriación desde Estados Unidos de los manuscritos de la
poeta chilena Gabriela Mistral, Premio Nobel de Literatura 1945, cuyo
destino es incierto tras la muerte de su albacea Doris Dana.

Los legisladores esperan que la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos
(http://www.loc.gov) entregue a Chile el material inédito de la primera
latinoamericana en obtener el Nobel, que se encuentran en esas
dependencias.

Las más de 40 mil obras inéditas de la poeta permanecen retenidas hasta que
se conozca el contenido del testamento de Dana, su albacea, quien murió en
noviembre de 2006. El material fue entregado en comodato, como se desprende
de las múltiples declaraciones de la que fuera secretaria personal de la
escritora.

La petición de los diputados apunta a que, junto con las gestiones que
realice el Congreso chileno, se solicite al ministro de Relaciones
Exteriores tomar contacto con su par en Estados Unidos para gestionar la
repatriación del material.

Dana murió el 28 de noviembre a los 86 años en Estados Unidos, pero su
deceso recién se conoció en Chile el 10 de enero, justo cuando se
cumplieron 50 años de la muerte de Mistral, efeméride que fue recordada en
la Biblioteca Nacional de Chile (http://www.dibam.cl/biblioteca_nacional),
en un coloquio en el que participaron narradores, ensayistas y poetas.

En la actividad, la voz de la poeta fallecida en 1957 volvió a escucharse
en la institución, gracias a registros originales que formarán parte del
centro de archivo y difusión de la obra de Mistral que el Ministerio de
Cultura de Chile aspira a crear.

Los funcionarios de la biblioteca repartieron a los usuarios textos con
extractos de las obras de Mistral y durante varias horas parte de sus
poemas fueron leídos en voz alta en el antiguo y vetusto edificio por niños
y adultos.

En el mismo recinto se realizó la mesa redonda “El Legado de Mistral”, en
el que participaron poetas, escritores y ensayistas, todos conocedores y
estudiosos de la vida y obra de la autora de Desolación, que nació el 7 de
abril de 1889 en la norteña ciudad de Vicuña. Entre los asistentes
estuvieron el poeta Gonzalo Rojas, Premio Cervantes de Literatura, y
también el Premio Nacional de Literatura, Alfonso Calderón.

La jornada siguió con la exhibición del documental El ojo limpio, de Maga
Meneses, sobre la vida de la escritora, y con un recital de poesía y música
en el que participaron las poetas Eugenia Brito, Paula Ilabaca y Malú
Urriola (Premio Pablo Neruda 2006).

En Vicuña, la tierra de la que fue también maestra rural, a 533 kilómetros
al norte de Santiago, el Museo Gabriela Mistral difundió a través de radios
locales una serie de programas especiales sobre su vida y obra, y cientos
de escolares y autoridades visitaron su tumba en Monte Grande y asistieron
a una misa en su memoria.

En tanto, el domingo 13 las autoridades ofrecieron una “mateada” gigante en
la plaza de esa ciudad. La infusión de mate era una de las bebidas
preferidas de la poeta, que solía disfrutar junto a su familia y amigos en
los diversos países que visitó y en los que vivió.

Según Jaime Quezada, biógrafo de la autora y presidente de la Fundación que
lleva su nombre, Lucila Godoy Alcayata —el nombre real de la poeta— aún es
una desconocida por los chilenos.

Fuentes: Argenpress • EFE



*** Detienen producción de filme basado en guión de García Márquez

La producción del filme basado en Noticia de un secuestro, guión
cinematográfico de Gabriel García Márquez, estaría en peligro de no
realizarse, o por lo menos “está estancada”, según declaró el pasado 12 de
enero en México el productor Epigmenio Ibarra.

El productor dijo que, si bien la guionista argentina Aída Bortnik (La
tregua, Gringo viejo) está escribiendo el guión sobre el texto del Premio
Nobel de Literatura colombiano, la productora Argos Cine está pasando por
“negociaciones delicadas” con la agencia literaria poseedora de la obra
original.

Bortnik es una reconocida autora teatral y de TV, y fue responsable del
guión de La historia oficial, de Luis Puenzo, que en 1986 ganó el Oscar a
la Mejor Película Extranjera y le dio la oportunidad de ingresar como
miembro a la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood.

La película, de realizarse, será dirigida por el mexicano Carlos Carrera,
responsable de El crimen del padre Amaro (2002), la más vista del cine
azteca en su país en todos los tiempos. Por el momento, Carrera está
preparando capítulos de la serie Capadocia, la primera que la empresa HBO
produce junto a Argos Televisión en exclusiva para América Latina.

Noticia de un secuestro era justamente uno de los cuatro proyectos que
Argos Cine tenía planeado rodar este año y al mismo “el más importante”,
subrayó Ibarra. Los otros proyectos son El viaje de Teo, de Walter Groener;
Prohibido amar al sexo, de Pedro Pablo Ibarra, y La frontera del mundo, que
dirigirá Jorge Fons, quien regresa luego de casi una década de estar
alejado de los sets.

El productor Ibarra sostuvo que no podía dar más detalles sobre la
filmación de Noticia de un secuestro porque se trata “de un proyecto en
específico, que es tan entrañable, tan complejo, y tan importante para
América Latina y para México”.

Fuente: Telam



*** Tomás Eloy Martínez gana premio en Portugal

El escritor argentino Tomás Eloy Martínez recibió este 16 de enero el
premio de creación literaria de la Casa de América Latina en Portugal,
galardón que se entrega por vez primera, por la novela El vuelo de la
reina. Al premio, dotado con 10.000 euros, se presentaron 33 obras de
escritores de Brasil, Cuba, Chile, Colombia, Perú, Uruguay y Argentina,
publicadas por diferentes editoriales lusas.

El escritor narró, en su discurso de agradecimiento, cómo durante la
primera mitad del año 2001, cuando ya había escrito ciento diez páginas de
El vuelo de la reina, un examen médico de rutina produjo resultados que
hicieron a uno de los especialistas darle apenas seis meses de vida. “El
episodio hizo volar en pedazos la primera versión (que comenzó en 1998), y
que sucedía en Andorra y Barcelona, con personajes y melodías que nada
tienen que ver con la novela definitiva”, señaló.

En noviembre de 2000, Tomás Eloy Martínez fue atropellado junto a su esposa
por un automóvil. Ella murió en el acto. “Durante varios meses quedé en
estado de pasmo. Escribir cada palabra era un trabajo de Sísifo y pensé que
nunca recuperaría el impulso para retomar la novela”, agregó.

Ante una audiencia que seguía cada palabra con un silencio respetuoso y
acogedor, el escritor explicó que “en julio del año siguiente, cuando más
lejos me sentía de la felicidad, tuve la inmensa dicha de enamorarme otra
vez de la mujer ideal. De su mano aprendí a volar otra vez, como lo indica
la dedicatoria de El vuelo de la reina”.

Martínez manifestó que “los libros siguen poblando los sueños de la especie
humana, para unos significan conocimiento, para otros libertad”. Al final
de sus palabras de agradecimiento por el premio, Martínez agregó: “Somos
hijos de Camões, de Cervantes, de Pessoa, y en nuestra diversidad seguimos
encontrando todavía las raíces de nuestra identidad ibérica”.

El escritor argentino recibió el premio de manos del alcalde de Lisboa,
Antonio Carmona Rodrigues, quien lo calificó como “uno de los grandes
autores de la literatura latinoamericana”.

La novela de Martínez, aparecida hace dos años en Portugal, logró el premio
de la editorial española Alfaguara en su edición de 2002. El autor de Santa
Evita (1995), la novela argentina más traducida, es actualmente profesor
distinguido de la Rutgers University (http://www.rutgers.edu) en Nueva
Jersey (EUA) y director del Programa de Estudios Latinoamericanos (Rulas,
http://www.rci.rutgers.edu/~rulas) de esa universidad.

Fuente: EFE



*** Falleció el escritor venezolano Efraín Subero

El poeta, escritor, educador y académico venezolano Efraín Subero
(Pampatar, Nueva Esparta, 1931) falleció en Caracas este 18 de enero a sus
75 años. El intelectual deja un vacío en la cultura por sus aportes en la
poesía, escritura, labor académica, investigación del folklore, literatura
hispanoamericana e infantil.

Hijo de Jesús Subero y Agueda Narváez de Subero, se graduó de maestro de
educación primaria urbana en la escuela “Miguel Antonio Caro”, de Caracas,
en 1950. Cursó letras en la Universidad Central de Venezuela (UCV,
http://www.ucv.ve) y obtuvo la licenciatura en 1965. Más tarde obtuvo un
doctorado en la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab,
http://www.ucab.edu.ve) con su tesis La décima popular en Venezuela.

Fue colaborador de las páginas literarias de los diarios El Universal
(http://www.eud.com) y El Nacional (http://www.el-nacional.com), de
Caracas, así como de la Revista Nacional de Cultura y del diario Antorcha
de El Tigre, en Anzoátegui. Era Individuo de Número de la Academia
Venezolana de la Lengua y miembro correspondiente hispanoamericano de la
Real Academia Española, además de miembro activo y honorario de numerosas
instituciones en su país y en el extranjero. Obtuvo varios lauros en campos
poéticos y educativos y recibió numerosos homenajes por su vasta labor
intelectual.

Fue docente en Los Robles, Santa Rosa, San Tomé y El Tigre; director del
Centro de Investigaciones Literarias de la Ucab
(http://www.ucab.edu.ve/ucabnuevo/index.php?seccion=143), profesor de casi
la totalidad de las universidades venezolanas, socio de la Asociación de
Escritores de Venezuela y especialista en estudios del folklore, literatura
infantil e hispanoamericana.

Publicó más de un centenar de libros, por los cuales ha recibido numerosos
reconocimientos, entre ellos el Premio Nacional de Literatura. En fecha
reciente el gobierno regional de Nueva Esparta creó la Fundación Efraín
Subero, por la cual se entregarán becas a estudiantes universitarios de
destacada actuación académica. Sus obras más conocidas son Décima popular
en Venezuela, Campo sur, Literatura del subdesarrollo, Del ideario
pedagógico venezolano y Poesía margariteña.

Según Ángel Félix Gómez, cronista del municipio Marcano, Subero era la
mejor representación de los intelectuales neoespartanos. “La isla de
Margarita no estuvo presente sólo en sus escritos, sino en toda su vida. A
donde iba le decía a la gente con gran orgullo que era margariteño. Cuando
llegaba a cualquier ciudad del mundo, lo primero que hacía era buscar si en
sus bibliotecas había referencia cultural de Nueva Esparta”, indicó.

Fuente: El Universal



*** Escritores mexicanos dictan charlas sobre su experiencia como lectores

Desde el pasado jueves 18 se desarrolla en Ciudad de México el ciclo “Los
escritores y sus lecturas”, en el que un grupo de destacados autores de la
nación azteca estará en contacto con el público para conversar sobre su
experiencia como lectores, a través de sesiones en el Centro Cultural
Condesa.

Paco Ignacio Taibo II, Marco Antonio Campos, Orlando Ortiz, Héctor Perea,
Mauricio Montiel Eigueiras, Hernán Lara Zavala, Francisco Hernández, Alicia
García Beruga y Vivianne Thirión ofrecerán sus respectivas charlas en este
ciclo que se extenderá hasta el próximo mes de marzo. Además participarán
en los Paseos Literarios por el Centro Histórico de la capital mexicana.

La primera sesión fue el jueves 18 y estuvo a cargo de Orlando Ortiz
(Tampico, Tamaulipas, 1945), guionista, articulista, periodista, redactor,
director creativo, conferencista y docente. Su gran experiencia de más de
30 años como coordinador de talleres literarios le ha permitido atestiguar
los cambios y enriquecimiento de nuestro lenguaje y generar formas
novedosas en materia literaria.

Son reconocidos sus cursos “Ensayo, teoría y práctica”; “Estructuras y
técnicas de la novela”; “Panorámica de la crítica literaria”; “La otra cara
del cuento” y “Cuestiones de narratología”. Además es autor de En caso de
duda, Una muerte muy saludable, Vidrios rotos, Sin mirar a los lados,
Secuelas, Desilusión óptica, Recuento obligado y Miscelánea cruel, entre
otros.

Este 23 de enero, y además el 6 y 20 de febrero y el 6 y 20 de marzo,
Mauricio Montiel Figueiras (Guadalajara, Jalisco, 1967) dictará su charla
“De la página a la pantalla”. Montiel ha publicado poesía, ensayo, crónica,
traducción y crítica literaria y cinematográfica en los principales diarios
y revistas de México.

Es autor de Donde la piel es un tibio silencio, Páginas para una siesta
húmeda, Insomnios del otro lado, La penumbra inconveniente y La piel
insomne. Ha publicado también dos libros de poesía: Mirando cómo arde la
amarga ciudad y Oscuras palabras para escuchar a Satie. Su título más
reciente es el volumen de ensayos La errancia.

Taibo II participará en “Leer o morir”, el miércoles 24. El escritor nació
en Gijón, España, en 1949, y ha destacado como escritor, historiador,
activista político, profesor universitario, periodista, presidente de la
Asociación Internacional de Escritores Policíacos y director de la Semana
Negra. Es también una de las voces más destacadas en novela policíaca, y ha
obtenido premios como el Grijalbo de Novela, Café Gijón y, en tres
ocasiones, el internacional Dashiel Hammett.

Entre sus libros destacan Héroes convocados: manual para la toma del poder,
De paso, La vida misma, Cuatro manos, La bicicleta de Leonardo, Arcángeles
y Ernesto Guevara, también conocido como el Che, en la que muestra su
admiración por la figura del legendario guerrillero argentino-cubano.

El curso-taller de poesía con Francisco Hernández se iniciará el 24 de
enero y continuará el 31; luego habrá sesiones el 7, 14, 21 y 28 de
febrero; y el 7 y 14 de marzo. Hernández (San Andrés Tuxtla, Veracruz,
1946) recibió en 1982 el Premio de Poesía Aguascalientes, por Mar de fondo,
en 1993 el Premio Carlos Pellicer para obra publicada y en 1994 el Premio
Xavier Villaurrutia. Ha publicado Cómo Robert Schumann fue vencido por los
demonios y Habla Scardanelli, entre otros.

El viernes 25 le toca el turno al narrador y ensayista Héctor Perea (Ciudad
de México, 1953), licenciado en periodismo por la Universidad Nacional
Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx) y doctor en la misma
disciplina por la Universidad Complutense de Madrid (UCM,
http://www.ucm.es).

Ha publicado una veintena de libros con temas de literatura, arte, historia
y comunicación, entre los que se cuentan España en la obra de Alfonso
Reyes, Cartas echadas, El viento en fuga, A contraluz, Nuestras naves,
Océano de colores, La rueda del tiempo, Sellos de agua y la antología en
Internet Cinco décadas de cuento mexicano.

La poeta y ensayista Alicia García Bergua (Ciudad de México, 1954) dictará
sus charlas “Poesía, reflexión y conocimiento” el 25 de enero y el 1, 8, 15
y 22 de febrero. García Bergua se ha distinguido por su trabajo editorial
en temas relacionados con la divulgación de la ciencia, en las revistas
Cómo ves? y Naturaleza, entre otras. Colaboró con el proyecto Cienciorama,
una enciclopedia de ciencia en Internet. Ha publicado los poemarios
Postales, Fatigarse entre fantasmas, La anchura de la calle, Una naranja en
medio de la tarde y Tramas.

El taller de promoción de lectura con Vivianne Thirión (Ciudad de México)
se iniciará el 27 de enero y continuará el 3, 10 y 17 de febrero. Thirión
es promotora cultural independiente, capacitadora y tallerista en el campo
de la lectura. Además participa como narradora oral desde 1989 dentro y
fuera de su país. Desde hace 10 años organiza la Fiesta de la Palabra. Como
reconocimientos a su labor ha recibido el premio Caracol en 1994 y el
Premio Chamán 1995 otorgado por la Cátedra Iberoamericana Itinerante de
Narración Oral Escénica (Ciinoe,
http://www.cuentosorales.8m.com/ciinoe.html).

El 30 de enero, así como el 13 y 27 de febrero y el 13 y 27 de marzo, el
escritor, maestro, editor y director de difusión cultural Hernán Lara
Zavala (Ciudad de México, 1946) dictará su charla “Crónica de viaje”. Lara
Zavala es autor de De Zitilchén, El mismo cielo, Después del amor y otros
cuentos, Cuentos escogidos, Charras, Contra el ángel, Equipaje de mano y
Viaje al corazón de la península.

El miércoles 31 Marco Antonio Campos dictará su charla “Para leer poesía”.
El poeta, narrador, ensayista y traductor nació en 1949 en la capital
mexicana y ha publicado Muertos y disfraces, Una seña en la sepultura,
Monólogos, La ceniza en la frente y Los adioses del forastero. Obtuvo el V
Premio Casa de América de Poesía Americana con su obra Viernes en
Jerusalén.

Los Paseos Literarios estarán a cargo de Edgar Tavares, en el Centro
Histórico de la Ciudad de México, y abarcarán la calle de Madero, una de
las mejores muestras de la belleza arquitectónica de la capital azteca, los
antiguos templos como el de San Francisco, la Torre Latinoamericana, la
famosa Casa de los Azulejos, lugar de reunión por excelencia de escritores
y artistas mexicanos, y otros parajes locales.

Fuente: El Informador



*** Ganadores del Casa de las Américas serán anunciados este 25 de enero

Con más de 400 obras de 18 países, concursantes en cinco géneros, desde
este 15 de enero deliberan en la ciudad cubana de Cienfuegos los jueces del
XLVIII Premio Casa de las Américas de Literatura, uno de los más
prestigiosos del ámbito hispanoamericano. El veredicto será dado a conocer
el 25 de enero.

El escritor Jorge Fornet, de la dirección de Casa de las Américas
(http://www.casadelasamericas.com), anunció en conferencia de prensa en la
sede de la institución que las palabras de apertura de la ceremonia de
entrega de la presente edición serán pronunciadas por el teatrista y actor
colombiano Santiago García, fundador del Grupo La Candelaria. Fornet
destacó, asimismo, la relevancia intelectual de García y que esta es la
primera ocasión en la historia de los premios que un teatrista pronuncia el
discurso inaugural.

El Premio Casa de las Américas se entrega en los rubros novela, ensayo,
teatro, literatura testimonial y literatura brasileña. El tribunal de
novela lo integran Fernando Báez (Venezuela), Fernando Contreras (Costa
Rica), Poli Délano (Chile), Cristina Rivera Garza (México) y Jorge Ángel
Pérez (Cuba). En ensayo sesionarán Víctor Barrera (México), Claudia Gilman
(Argentina) y Víctor Fowler (Cuba).

El ganador en testimonio lo seleccionarán Reynaldo Disla (República
Dominicana), Jorge Dubatti (Argentina), Ramón Griffero (Chile), Hugo
Salcedo (México) y Carlos Celdrán (Cuba). En literatura testimonial los
jueces son Manuel Cabieses (Chile), José Alejandro Castaño Hoyos (Colombia)
y Daisy Rubiera (Cuba). Por último, en literatura brasileña el jurado está
conformado por Joao Cézar de Castro Rocha, Ivan Junqueira y Luis Ruffato.

Como parte del programa del Premio se ofreció un concierto el pasado 14 de
enero, en la sede de Casa de las Américas, por la Orquesta Música Eterna,
dirigida por el maestro cubano Guido López Gavilán. Asimismo se presentaron
los Premios Casa 2006 y celebraron, entre otros, los conversatorios
“Dramaturgias personales en cruce”, “Caminos de la actual literatura
brasileña”, “El ejercicio del criterio” y “Una novela sin novelistas”.

El 25 de enero, en el acto en el cual se darán a conocer los triunfadores
del certamen 2007, también se entregarán los Premios Anuales José María
Arguedas (narrativa), Ezequiel Martínez Estrada (ensayo), y José Lezama
Lima (poesía).

Fuente: Prensa Latina



*** Hay Festival Cartagena se inicia este jueves

Entre el 25 y el 28 de enero se desarrollará en Cartagena, Colombia, la
segunda edición en esa ciudad del Hay Festival
(http://www.hayfestival.com/cartagena), una versión del original realizado
desde hace más de dos décadas en un pueblo de 1.300 habitantes, Hay-on-Wye,
en el parque natural de Beacons Brecon en las montañas de Gales, Gran
Bretaña. Unos setenta escritores de quince países se reunirán para
establecer contacto con el público y hablar sobre sus obras, el oficio de
escribir, los géneros literarios y el rumbo de la literaria en el tercer
milenio.

A raíz de la primera edición colombiana, realizada el año pasado, los
organizadores decidieron que Cartagena continuara siendo una de sus sedes.
Las calles estrechas de la ciudad amurallada y la informalidad resultaron
adecuadas para que el ambiente de proximidad entre escritores y lectores,
que suele buscar el festival, funcione a la perfección.

El evento recibió aportes por 50 millones de pesos del Ministerio de
Cultura de Colombia (http://www.mincultura.gov.co) para su realización. Los
recursos provienen del Programa de Concertación que lidera el ente, y que
busca apoyar a creadores y gestores culturales en proyectos individuales y
colectivos.

Participarán escritores provenientes de España, Reino Unido, Noruega,
Nigeria, Perú, Argentina, México y Cuba, entre otros países. Entre los
principales invitados sobresalen el Premio Nobel de Literatura de 1986, el
nigeriano Wole Soyinka, el ex futbolista argentino Jorge Valdano, y los
periodistas Santiago Segurola (España), el mexicano Jorge Volpi y el
francés Jean Francois Fogel.

Colombia estará representada por unos veinte escritores, entre los que
destacan Daniel Samper Pizano, Sergio Álvarez, Óscar Collazos, Tomás
González, Jaime Manrique Ardila y Mario Mendoza, entre otros.

Durante el evento se presentará por primera vez en concierto en Colombia el
músico Bob Geldof, gestor de los legendarios conciertos “Live Aid” (1985) y
“Live 8” (2005), que atrajeron la atención mundial hacia el creciente
problema de pobreza en África. Su concierto se realizará en la Plaza de la
Aduana este jueves 25.

“Estamos profundamente agradecidos a nuestros invitados, a la gente de
Cartagena de Indias y a todos los que este año han hecho posible el
Festival. Acompáñennos y disfruten de cuatro días de aventura, debate e
historias”, instó el director del Hay Festival, Peter Florence.

Fuentes: ADNMundo • Hay Festival • Semana



*** Enrique Vila-Matas recibirá premio de la RAE por Doctor Pasavento

Este jueves 25 será entregado el Premio de Novela de la Real Academia
Española (RAE, http://www.rae.es), que ha recaído sobre el escritor español
Enrique Vila-Matas por su novela Doctor Pasavento (Anagrama, 2005), tal
como se anunció el 22 de diciembre pasado. El galardón, dotado con 25.000
euros y una medalla conmemorativa, lo concede la institución cada dos años
a obras de creación o de investigación lingüística o literaria propuestas
por las veintidós academias de la lengua española.

La noticia le llega al novelista, afincado en Barcelona, cuando está a
punto de presentar su nuevo libro, un volumen de relatos que trata sobre el
vacío existencial y las distintas formas de llenarlo. “Quien rechaza un
elogio es que está esperando dos”, ha bromeado el autor, quien ha repetido
varias veces que este premio ha sido “especial” por “el factor sorpresa”.

“No quiero abrir expectativas, pero este momento es el inicio de una nueva
etapa”, ha declarado el escritor. “Este año tuve un colapso físico
importante. Salí de la enfermedad con menos peso, en todos los sentidos.
Tuve la sensación de que heredaba el trabajo de un escritor antiguo y que
tenía que gestionarlo. Recibo este premio con esa distancia, porque
considero que ahora hay una nueva persona en mí”.

El Premio de la RAE se entregará en una ceremonia que incluirá también un
homenaje a Francisco Ayala. La institución argumenta que ha distinguido a
la novela Doctor Pasavento porque sitúa “el ejercicio de la creación
literaria en el centro de la experiencia humana”, además de alabar su
“exigente cuidado formal”, entre otras virtudes.

Nacido en Barcelona en 1948, Vila-Matas cierra con Doctor Pasavento una
trilogía basada en la búsqueda de la identidad y en la reflexión sobre el
oficio de escritor. El libro recibió en abril de 2006 el Premio de la
Fundación José Manuel Lara Hernández, concedido por doce editoriales
españolas y dotado con 150.000 euros.

La obra de Vila-Matas, uno de los más originales y reconocidos escritores
de España, está traducida a numerosos idiomas y ha sido galardonada con
premios como el Ciudad de Barcelona (por Bartleby y compañía), el
Internacional de Novela Rómulo Gallegos (El viaje vertical) y el Herralde
por El mal de Montano.

Fuentes: El País • La Vanguardia



*** Ateneo Insular celebrará seminario sobre los movimientos literarios

El Ateneo Insular de República Dominicana realizará su acostumbrado
Encuentro Literario desde el sábado 27 de enero a las cuatro de la tarde,
en la sede de la Academia Dominicana de la Lengua, ubicada en la calle
Mercedes 204, Ciudad Colonial, Santo Domingo.

La actividad se iniciará con un coloquio sobre el misticismo, y
participarán la escritora Ofelia Berrido, quien hablará sobre el misticismo
en las letras hispanoamericanas, y el connotado escritor y crítico
literario, doctor Bruno Rosario Candelier, quien hablará acerca de la
trayectoria mística en la crítica de Flérida de Nolasco.

Al término del coloquio los interioristas y sus invitados se trasladarán a
la vecindad de Villa Mella, donde celebrarán la tertulia de la noche con la
presentación de una ponencia en torno al movimiento surrealista, a cargo
del escritor Jaime Tatem Brache. Además, habrá una velada lírica en la cual
se leerán poemas de autores interioristas.

La Sesión Matinal, el domingo 28, contempla la presentación del estudio de
Miguel Solano sobre el criollismo en las letras hispanoamericanas, y el de
Ramón Farid Rosario sobre el modernismo en Latinoamérica.

El presidente del Ateneo y director de la academia, doctor Bruno Rosario
Candelier, puntualizó que “en cada uno de estos encuentros literarios los
creadores, los interioristas, ratifican la fuente de motivación espiritual,
el aliento para la creación, el estímulo para la promoción literaria, el
entusiasmo para el ideal interior y el motivo para su crecimiento
intelectual y estético”.

Agregó que este tercer seminario sobre los movimientos literarios se
inserta dentro del programa que ambas instituciones desarrollan durante
todo el año, a través de toda la geografía nacional, con miras a fomentar,
cultivar, conocer y divulgar el acervo lingüístico y literario de noveles y
consagrados intelectuales.

Fuente: El Nuevo Diario



*** Hotel Kafka anuncia nuevos cursos

La escuela de creación literaria de Hotel Kafka
(http://www.hotelkafka.com), iniciativa nacida en 2006 con el objeto de
renovar la oferta cultural madrileña, anunció recientemente sus nuevos
cursos para 2007, estrenando la nueva área de guión. Durante el mes de
enero habrá oportunidad para inscribirse en los nuevos cursos de Escritura
Creativa, Poesía, Guión de Cine y Guión de Televisión, según informó José
Antonio Redondo, director del centro.

Los autores que impartirán los cursos de guión serán el escritor y también
guionista Martín Casariego (Cine) y Antonio Santos Mercero (Televisión),
periodista y guionista cocreador de la exitosa y longeva serie “Hospital
Central”. El curso de guión de televisión es una oferta única en el mercado
de formación español, donde normalmente se mezcla con otras disciplinas
como el cine; en este caso se aborda desde una perspectiva práctica por uno
de los profesionales más reconocidos del medio.

Jordi Doce, poeta, crítico y traductor, impartirá el curso de poesía; este
joven autor es doctor en letras por la Universidad inglesa de Sheffield y
ha sido lector de español en la Universidad de Oxford. La oferta se
completa con una serie de cursos breves: un Taller de Escritura Creativa,
un Curso de Redacción y una nueva edición del Curso de Microrrelato.

Asimismo se ha reforzado la web de Hotel Kafka con la inclusión de blogs
dedicados a autores y artistas tan relevantes como Franz Kafka, MC Escher,
Phillip K. Dick, Ray Bradbury, Paul Auster y Julio Cortázar, concluye la
nota.

La sede de Hotel Kafka es el número 104 de la calle Hortaleza, de Madrid,
donde estuvo ubicada hace aproximadamente cien años la antigua editorial de
Benito Pérez Galdós, el autor entre otras obras de los Episodios
nacionales, Tristana o la que es considerada la mejor novela de la historia
de la literatura española, Fortunata y Jacinta.

Fuente: Hotel Kafka



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=== Julio Ortega y su lámpara en la niebla      John Jairo Junieles =======

Los libros tienen destinos extraños, hay novedades editoriales que llegan
pronto a nuestras manos, pero en la memoria tienen vidas más cortas que un
ratón en un serpentario. Hay otros libros que se hacen esperar años para
llegar, como si alguien hubiera urdido secretamente una cita inevitable.

El lugar es la avenida séptima con Jiménez, en Bogotá, muy cerca al lugar
donde cayó asesinado Jorge Eliécer Gaitán, en 1948, cuando se produjo el
levantamiento popular que casi arrasa la ciudad con incendios y saqueos. El
día es un domingo, muchos años después de ese día en que murió un país. Los
libreros extienden sábanas de plástico sobre la calle y venden libros y
revistas de múltiples orígenes. En esa biblioteca horizontal y dispersa
tropiezo la Antología de la poesía hispanoamericana actual, realizada por
el crítico peruano Julio Ortega. Un libro pequeño y gordo, de segunda mano,
de la primera edición de 1987 en Siglo Veintiuno Editores. Empecé a leerlo
en un autobús de vuelta a casa, y después de muchos años, es uno de los
pocos libros que ha sobrevivido a todas las mudanzas.

Muchas generaciones de lectores debemos a ese trabajo antológico, crítico,
y por qué no: creativo; la oportunidad de haber descubierto universos
insospechados de nuestra literatura. No es la habitual antología de
acumulación representativa: cuotas nacionales, o de escuelas o movimientos,
y las inevitables afinidades personales. Muchísimo más que un inventario,
es una antología fenomenológica: registros peculiares identificados en las
estéticas personales de cada creador, influencias comunes entre los autores
seleccionados, pero asumidas y aprovechadas de manera distinta.

Una experiencia aun más formadora derivada de esa lectura, es la de
exponerse sucesivamente a estilos contingentes, confrontación de voces y
sensibilidades. Así, los recursos que un poeta elige son descartados por
otro, los temas en donde ahonda un creador son dejados a un lado por otros.
La antología de Ortega es, algo sí, como la representación poética de El
jardín de las delicias, del Bosco, ese tríptico excepcional, prodigio de
mitos y tradiciones mundanas e imaginativas, plagado de un clima de
fantasía inagotable.

Este trabajo obliga a pensar en el antólogo como en un creador, director de
orquesta de un caos de percepciones. Voces autónomas transmutadas en una
coral armoniosa de opuestos y complementarios. Los comentarios de
introducción a cada uno de los poetas, nos invitan a hacer el mismo
ejercicio reflexivo; a definirnos como lectores frente a los poemas. Un
esfuerzo interpretativo por leer lo que no puede leerse en un verso.
Minería de las esencias, hallazgo de las categorías propias de cada
estética. Cumple meta, y más aun, tal como lo expresa en las motivaciones
del prólogo que antecede a los 82 poetas convocados: “Las antologías suelen
ser de autores, aunque las hay también de textos. Ésta, en cambio, quiere
ser una antología de lectura: una selección de poesía hispanoamericana
actual cuyo sentido radica en la actividad del lector, en esa lectura que
organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce
creadores. Hecha para ser leída en esa intimidad combinatoria, esta
antología busca al lector como su centro; y eso significa, en primer
término, que todos los criterios de la selección están a su servicio, y no
al servicio de un programa literario y, mucho menos, supeditados al mero
gusto del antólogo. (...) Una antología que no se base en las nociones
tradicionales que privilegian la figura del poeta pero que tampoco tribute
al fetichismo lingüístico de los textos espera convocar al lector en las
propiedades de su lectura: poner en circulación el habla que se modula
entre las apelaciones e indagaciones de esta textura comunicativa”.

Muchos años después del hallazgo dominguero de la antología, me he
tropezado hace pocos días, en la misma biblioteca nómada, la edición 276 de
la Revista de la Universidad de Antioquia, de Medellín, Colombia; donde se
le dedica un dossier especial a Julio Ortega (el azar es más puntual que
mil citas, dicen los tuaregs del desierto). El homenaje empieza con un
Julio Cortázar que no da espera, nos dice: “No soy crítico literario, pero
a fuerza de leer los trabajos que se han escrito sobre mis libros he
terminado por distinguir entre lo que no pasa de meras reseñas y lo que se
interna profundamente en la materia literaria buscando explicarla, es decir
desplegarla en todas sus facetas. La labor de Julio Ortega pertenece a esta
segunda categoría, poco frecuente todavía en América Latina porque exige
una dedicación y una suma de conocimientos que las dinámicas actuales de la
escritura y sus ediciones tienden a reemplazar por rápidas y casi siempre
subjetivas reseñas, en las que los prejuicios, los temperamentos y casi
siempre la suficiencia de los falsos críticos sólo alcanzan una visión
superficial de algo que, como las flores aún cerradas, guarda los pétalos
de lecturas más hondas, ésas en la que está verdaderamente contenido el
escritor. La crítica de Julio Ortega busca abrir estas capas sucesivas en
busca del fuego, del perfume central”.

Octavio Paz, por su parte, sentencia: “Julio Ortega practica el mejor rigor
crítico, el rigor generoso”. El cubano José Lezama Lima, manifiesta: “...Me
impresionan sus estudios por la forma de sus aproximaciones. Lee la obra,
toma notas, revisa anteriores testimonios. Luego establece una suspensión,
un retiramiento, como decían los clásicos... Su crítica recorre una
metamorfosis paralela con la obra estudiada. Una metamorfosis no en el
sueño sino con la lucidez de un metal que absorbe y refracta el corpúsculo
solar”.

La Revista de la Universidad de Antioquia también presenta una selección de
ensayos de Ortega, que contagian su afán por elaborar conceptos meditados
para explicar el cosmos de relaciones presentes en un cuento, una novela,
un poema, una pieza teatral. La red teórica necesaria para entender el
sentido de lo universal en lo particular de cada voz. La pasión por
comprender esas voces insatisfechas con la realidad: las de los poetas.
Voces, a veces gritos, consecuencias del choque con esa realidad que los
obliga a imaginar mundos posibles, memorias de un futuro menos absurdo.

Uno de los textos más exóticos es “El escritor medita en la fama esquiva”,
donde Ortega reflexiona sobre la creación (real) de una agencia literaria
encargada de administrar la obra de los escritores tras su fallecimiento
cuando las obras suelen adquirir la extraña notoriedad mediática que otorga
la muerte, y que tanto se anheló en vida. Al respecto dice en un momento:
“Es bueno recordar que César Vallejo, como Borges y Lezama Lima después,
pagó por la incomprensión de sus primeros libros. Cesar Moro sólo publicó
en vida dos breves colecciones de poemas. Emilio Adolfo Westphalen no tuvo
un sueldo fijo, ni un seguro de salud, y mucho menos una pensión. Enrique
Molina sólo obtuvo un premio en vida, el Pérez Bonalde, de la Casa de
Poesía de Caracas. (Murió, me contó su viuda, con esa presea entre las
manos, pobre consuelo)...”.

También están sus textos: “La librería de mala poesía”, “La paliza de
leer”, “Julio Cortázar con musas al fondo”, “Leer el Quijote”, “Los suaves
ofendidos”, “El sujeto de la abundancia”. Le siguen a esta corta, pero
significativa antología orteguiana, una entrevista de María Ramírez Ribes,
donde entre otras ideas, Ortega expone: “...La cultura es tan poderosa y
tan rica en recursos de sobrevivencia, que ejerce una labor reparadora o
médica, en un sentido social: allí donde se abren las grandes desgarraduras
de la crisis, la cultura trabaja de forma reparadora. Humaniza el espacio
contrario, decora el espacio vacío, reforesta el espacio desértico. O sea
que hace lo posible por manejar un entorno antagónico. En ese sentido, a
pesar de todas las razones en contra, la vida en América Latina sigue
siendo un proyecto realizador...”.

El especial de la revista continúa con palabras del colombiano Juan Gustavo
Cobo Borda, quien recuerda los orígenes del crítico: “El año del nacimiento
de Julio Ortega fue en Caracas en 1969, cuando Monte Ávila Editores publicó
La contemplación y la fiesta. Era un ceñido ejercicio de lectura donde a
partir de Borges, fundador, se exploraba esa ‘escritura abierta’ que era la
nueva novela latinoamericana: Pedro Páramo, Rayuela, Paradiso, Cien años de
soledad, Cambio de piel y Tres tristes tigres...”.

Sigue el dossier con un comentario: “Una visión de Rubén Darío” de Helena
Araújo, seguidamente “Ortega: La digresión como fábula”, de Eduardo
Verastegui, también participa Beatriz Colombi con “Julio Ortega, Ruben
Darío”, avanza la muestra con un texto de Adolfo Castañón sobre El discurso
de la abundancia, libro de ensayos de Ortega. Y culmina el especial con una
biobibliografía del peruano, desde su nacimiento en 1942 en Casma, Perú,
hasta su trabajo como director del segundo Congreso Internacional de
Estudios Trasatlánticos, en Brown University, el año 2004.

Los lectores de Julio Ortega, los agradecidos con su trabajo, celebramos
este número 276 de la Revista de la Universidad de Antioquia. Esta
antología de textos de Ortega y sobre Ortega, que nos ayudan a comprender,
por ejemplo, por qué el ensayo, ese género omnívoro, se convierte en la
puerta que debe tocar la novela de nuestro tiempo. Gracias a la lámpara que
ha llevado entre la niebla de nuestra cultura, Julio Ortega nos ha enseñado
el camino de la ardiente paciencia en la búsqueda de la posible unidad,
presente en la verdad dispersa y contradictoria de la literatura de nuestro
tiempo.

Más allá de las corrientes de pensamiento impuestas por las modas
mediáticas, más allá de la violencia excluyente de arrogantes escuelas
teóricas, y la soberbia personalista y egocéntrica de muchos estudiosos
propietarios de la verdad; está Julio Ortega, quien ha dedicado su vida a
intentar entender, humildemente, las leyes de ese extraño imán que atrae a
las palabras con las cuales buscamos desentrañar el universo.

** John Jairo Junieles
     johnjairojunieles@...
     Escritor colombiano (Sincé, Sucre, 1970). Es periodista, guionista e
     investigador de temas literarios. Estudió Derecho y Ciencias Políticas
     en la Universidad de Cartagena, y cursos de Periodismo en la Fundación
     para un Nuevo Periodismo Iberoamericano. Ha publicado Hombres solos en
     la fila del cine (novela); El temblor del kamikaze (cuentos), Canciones
     de un barrio en la frontera (poesía), Temeré por mí al final de estas
     líneas (prosa poética) y Papeles para iniciar el fuego (poesía).
     Nominado al Premio Rolex Mentor de Suiza (2003), Premio Nacional de
     Literatura Ciudad de Bogotá (2002) y ganador de la Beca Nacional de
     Novela del Ministerio de Cultura (2002). Textos y reflexiones suyos
     pueden leerse en su weblog (http://johnjairojunieles.blogspot.com) o en
     su página web
     (http://espanol.geocities.com/johnjairojunieles/John_Junieles.htm).



=== Andrea Cabel: Las falsas actitudes del agua ===========================
=== Carlos Villacorta Gonzales ============================================

        (Nota del editor: el año pasado apareció en Lima el poemario Las
        falsas actitudes del agua, el primero de Andrea Cabel, sobre el cual
        el crítico peruano Carlos Villacorta Gonzales ha escrito este
        auspicioso análisis. El libro puede ser adquirido en línea, dentro y
        fuera del Perú, en los anaqueles virtuales de PeruBookStore
        [http://www.perubookstore.com/cgi-bin/perubookstore/store.cgi?
        action=link&sub=LP&sku=LP502]).

Ganadora del concurso de poesía Esquina de Papel organizado por la
Municipalidad de Lima en febrero de 2006, Andrea Cabel presenta su novel
poemario Las falsas actitudes del agua, sin duda uno de los libros de
poesía más importantes publicados en el año que ya concluyó. En la poesía
de Cabel, la escritura cuestiona sus propias herramientas, es decir el
lenguaje pero también la misma contemplación por parte de la poeta. Al
cuestionarlas, se indaga en otro universo, el otro lado del espejo como
dice Lewis Carroll, donde el universo está en constante fluir, en
expansión, en equilibrio pero también en caos, en unicidad pero también en
pluralismo. Las falsas actitudes del agua es un poemario que abre una caja
de Pandora y que arroja sobre sus lectores la melancolía de un universo
perdido.



Las falsas actitudes del agua

Los tres primeros poemas que abren el libro discuten la poética sobre la
que se funda todo el resto. [mímesis] establece su primera ecuación: “Mi
máscara / se asemeja al andrajo que te viste”. Cabel entiende que tanto el
rostro que se oculta bajo la máscara y el cuerpo vestido en los pedazos de
la ropa son dos caras de la misma moneda: fragmentación y representación.
Ambos son reflejos de una realidad que no es trasgredida sin dejar a quien
contempla atrapado entre ambas: “como algún último favor enclaustrado entre
el cielo y el infierno”. Al ser consciente de esta igualdad, aparece la
escritura no como posibilidad de escape sino como un nuevo encierro que se
repite incansablemente sin esperanza: “como aquella última promesa escrita
a cada instante”. Fragmentación, representación y repetición son los ejes
en los que se mueve el poemario de Cabel y es a partir de ellos tres que
viene el cuestionamiento del lenguaje (como posibilidad de fijar un
significado), de la realidad (como única e inequívoca) y del escritor (como
sujeto que contempla con / sin participar del mundo). Este cuestionamiento
no camina solo, sino que es guiado por la pluma de otros escritores: Lezama
Lima, Julián del Casal, y como veremos más adelante Jorge Eduardo Eielson y
Carlos Germán Belli. El diálogo con la tradición implica un diálogo con la
escritura poética pero también en asumir un rol muy específico como poeta.
[san antonio I], el último poema de esta parte, llama a esa reflexión: “y
la estrella fija en el cielo, / la misma que acompaña ardiendo,
contemplando / sin respuesta, / sin pedazo de polvo / sin desnudez que
agobie”. En plena conciencia de la contemplación del universo, se hace
hincapié en la unidad con lo que es fragmento, desnudez, y silencio
poético. Tal vez el poeta sea un privilegiado, pero no por las respuestas
que busca y que no encuentra, sino por el anhelo de cierta paz que tal vez
sea silencio.



El edén partido

Cabel no termina ahí su búsqueda sino que ésta continua en la segunda parte
de su poemario Fruta partida. El primer poema de esta parte, al igual que
los tres primeros ya mencionados, es el preámbulo para los siguientes
poemas. [Fruta partida] no sólo es un homenaje al poeta Carlos Germán Belli
y a su poética, que Cabel abiertamente admira, sino que es una muestra de
la escisión que los aparta y que al mismo tiempo los junta como creadores.
La disposición del poema en tres partes pone frente a frente a los dos
poetas: “criatura como yo”, “criatura como tú”, validando así las
preocupaciones tanto de Belli como las de la Cabel. Al mismo tiempo, en la
tercera estrofa resume y entrelaza los alcances del lenguaje de ambos con
un tercer poeta: “(de nudos pródigos) / con tez verde y vestido de cuna /
sublunar”. La referencia clara al poeta Jorge Eduardo Eielson, fallecido
recientemente, pareciera proponer que es él que más puede resolver las
preocupaciones estéticas de la poeta. Es decir, equilibrar el universo
partido y fragmentado del lenguaje a través del mismo lenguaje.

Los siguientes poemas, de la “a” a la “z”, juegan con tres personajes,
Salvador, Micaela, Susana, a veces llamados él, ella y el yo que nace del
momento en que “el mundo se partió en dos”. El infinito juego que se
entabla entre ellos permite la multiplicación de voces que se descubren una
y otra vez en todas sus posibilidades: “nos gustaba anularnos, / porque no
hacía daño, / nunca sobrepasaban los diez minutos y éramos caras nuevas /
sonrisa huecas, rarísimo / carnavalesco. / todo era invertido”. Y que ese
mismo descubrimiento y juego infinito, como el agua que fluye interminable,
termina en el desgaste cuando no en la muerte: “junto a mi sueño más
profundo, junto al río de dos / de tres / ahogados”.



Todas las mujeres han sido tú

Lo que descubre Cabel en las dos primeras partes de su poemario aspira a un
equilibrio en la tercera parte. La palabra que se representa, el universo
fragmentado, la escritura que agobiante contempla su propia dispersión
remite a un regreso sobre sus propios pasos en la búsqueda de la comunión
en lo partido: “cosmos infinito, descifrado engranaje solar, / música que
no rota / que no se enamora nunca” ([mayana]). Otro poema, [lejanas],
propone esa unión de lo partido no desde su unidad sino justamente desde el
reconocimiento de sus fragmentos y de sus dobles o semejantes. Aquí el
indicado no será ni Belli ni Lezama, sino el portugués Fernando Pessoa en
cuanto al reconocimiento del yo fragmentado: “dos mujeres caminan por la
calle / sugiriendo efecto mariposa, terremoto y oleaje inmenso”. Esta
pareja que deambula es el equilibrio que provoca el caos. Sin duda, Cabel
recupera no sólo la identidad-lenguaje divididos desde los primeros poemas
a través de la figura de dos mujeres enlazadas como estrellas dobles que al
mismo tiempo están inmersas en el mismo proceso de caos y de
cuestionamiento que propone todo el poemario: “mientras ellas, cobijadas
pronto, en su cielo nuevo de alas convexas, / se cuenta, a escondidas del
padre, los cabellos / y se destruyen las llagas lamidas, / se destruyen
cada trozo que vivo late y ascienden al cuarto piso”. Todas las mujeres han
sido tú finaliza la búsqueda de Cabel sin encontrar una respuesta clara a
una contemplación que no sólo es el devenir del agua que es fragmento y
dispersión. Las falsas actitudes del agua avanza en y contra la corriente
del universo buscando escribir justamente el equilibrio de quien contempla
y participa del universo con la escritura. Vale recordar entonces el verso
ya citado del primer poema: “como aquella última promesa escrita a cada
instante”. La poesía es una promesa no cumplida de reconciliación no sólo
con el mundo abierto sino con la identidad fragmentada. El universo que
fluye infinito en el poemario de Cabel empieza a reducirse a ese tú del
último poema, ese tú que es “una explosión de gritos” y que se derrumba
como se derrumba la poesía ante el silencio. Impecable final a un poemario
y el amanecer de una poeta que dará mucho que hablar en los años venideros.

** Carlos Villacorta Gonzales
     cevillacorta@...
     Crítico peruano (Lima, 1976). Estudió literatura en la Pontificia
     Universidad Católica del Perú (http://www.pucp.edu.pe). En 1998 formó
     parte del grupo de poesía Inmanencia, con el que publicó Inmanencia
     (1998) e Inmanencia: regreso a Ourobórea (1999). Fue invitado al Primer
     Junio de Poesía (México, D.F., 2000) así como al Encuentro de Jóvenes
     Escritores (Cuzco, 2004). Sus libros incluyen El grito (2001) y Tríptico
     (2003). Fue editor del periódico peruano Odumodneurtse!, publicación
     dedicada a la poesía actual. Ha hecho la selección y antología de Los
     relojes se han roto: Antología peruana de los noventa (Guadalajara,
     2005). Una breve selección de sus poemas ha aparecido en la antología de
     Hostos Review / Revista Hostosiana - Destellos digitales: Escritores
     peruanos en los Estados Unidos 1970-2005. Artículos y poemas suyos han
     aparecido en distintas revistas literarias. Desde 2004 radica en Boston,
     donde sigue un doctorado en literatura hispánica.



=== A propósito de Un cuarto propio, de Virginia Woolf ====================
=== María Candel de Puerta ================================================

Un cuarto propio, de Virginia Woolf, se puede considerar un clásico de la
literatura feminista. Ensayo enmarcado en la Inglaterra post-victoriana que
empieza a recoger su mirada expansionista y a fijarla en su problemática
interna. En él se expone la desigualdad social, económica y moral en que ha
vivido la mujer durante siglos. A los 49 años, el discurso de la escritora
en este ensayo se hace incisivo e irónico. No aparece en él la mujer
educada en el convencionalismo victoriano. Virginia Woolf es una mujer de
su tiempo que siente en carne propia el apartheid en el que vive. Se hace
dueña de una voz que expresa sus pensamientos tamizados por la reflexión;
una voz queda que sale a través de unos dientes apretados. Su cabeza está
llena de preguntas que no tienen respuesta por parte del hombre. Es
consciente de que durante toda su vida tendrá que asomarse a ese pozo sin
fondo en el que habitan las preguntas sin respuestas. Menciona con ironía
que en una tarde de octubre soleada salió dispuesta a encontrar “la verdad”
entre los anaqueles del Museo Británico. Su reiterada pregunta de ¿por qué
son pobres las mujeres? tropieza con toda suerte de opiniones encontradas
que para nada la ayudan. Pasea su estupefacción por cientos de hojas; va de
Goethe, que venera a las mujeres, a Mussolini, que las menosprecia. La
“verdad” se le esconde entre las arrugadas páginas. La ira es una constante
en todo el discurso de los “profesores-patriarcas” (como llama a su
contraparte) cuando se refieren al tema femenino. Mientras tanto se acercan
vientos de guerra, la barbarie triunfa en varios países y eso supone el fin
de la civilización que ella conocía. Entre estos vientos de guerra que
hablan de fuerzas y debilidades, concluye que la superioridad del hombre
está apoyada en la invención por parte de éste de la inferioridad femenina.
Escribe: “Hace siglos que las mujeres han servido de espejos dotados de la
virtud mágica y deliciosa de reflejar la figura del hombre, dos veces
agrandada”. Menciona que sólo la mujer que puede contar con una renta
propia, es capaz de ser dueña de su voz. Busca a esa mujer inexistente, su
voz, su mirada; aunque sea trazas de ella, y sólo encuentra la sombra que
ha dejado su pasantía por la historia. En la novela y el teatro los
personajes femeninos que encuentra son heroínas-hermosas-buenísimas, o
pérfidas-brujas-malísimas. Son el tema con que se nutre la poesía y las
grandes ausentes de la historia. La mujer que conforma la gran masa
silenciosa no aparece. No hay información de sus vidas, de sus quehaceres
diarios, apenas parecen deslizarse de puntillas por la historia. Toda
disidencia que se torne en expresión de sentimientos agresivos está
prohibida. Cualquier mujer que alzara la voz más allá del cuello de su
camisa, era bruja o loca. George Eliot y George Sand se mimetizan con el
espectro masculino para sobrevivir a su universo. “El mundo no pide a las
personas que escriban poemas y novelas e historias; no las precisa”, afirma
Virginia Woolf. En medio de ese desinterés el autor queda solo y encerrado
en un nido de palabras. A la dificultad de pensar, escribir y expresar de
cualquier autor ante un auditorio indiferente, se le suma el hecho de que
la voz femenina deberá pactar antes con sus propios demonios. Sólo así
podrá sentirse cómoda en un cuarto propio.



La soledad del corredor de fondo

                              “Y después de la batalla, corriendo en soledad,
                          acompañado de sus pensamientos afrontó su destino”.
                                                           Batalla de Maratón
                                                      Valle de las Termópilas

El corredor de fondo, solo, avanza entre los parajes agrestes por los que
transita el camino que ya está marcado. Todo va quedando atrás, los campos,
los competidores-compañeros. Un mundo nuevo se abre con cada zancada firme
que asienta su pie. La tierra que pisa por primera y última vez sólo sirve
de impulso para el siguiente paso hacia la zancada final, que le lleva al
término del camino. La soledad inseparable camina a su lado, al mismo
ritmo; hombre y soledad se complementan, se acompañan, se aceptan.
Paralelas interminables. Nosotros sólo vemos en este acto la gloria final,
el triunfo, el reconocimiento, y olvidamos el vacío y el vértigo que
conlleva bordear el límite en solitario. Así como el movimiento es el
síntoma de la vida, la quietud es de la muerte. Virginia Woolf reconoce en
las pioneras el valor de lo callado y lo desatento de la vida. Mujeres como
Lady Wilchelsea, en 1661, “noble de linaje y también por su casamiento”,
abre fuego con su poesía que rezuma tristeza y resentimiento. Escribe
poemas de rima dulce y de amarga ironía. Camina solitaria por los campos,
“sufría de una triste melancolía”. Cómo no ser rara y melancólica cuando en
acallar las palabras que ahogan se va gran parte de tus energías.

La Duquesa Margarita de New Castle, de inteligencia indómita, escribe
resentida: “La mujer vive como murciélagos o lechuzas, trabajan como
bestias y mueren como gusanos”. Su mente un día se extravió entre los
laberintos de setos de su enorme jardín. Sus rabias y sus iras apuntan al
hombre pero con disparos poco certeros que se diluyen en el tiempo; las
emociones nublan su visión. Primero tendrá que distanciarse. Más tarde
surgen voces fuertes y combativas, que no se quedan atrapadas en el lamento
y la queja. Luchan armadas de una débil pluma, traducen obras de otros y
exigen un salario ante la mirada atónita del hombre.

Comienza el siglo diez y nueve y trae luz y fortaleza. Por esa época la
mujer abre las ventanas que han permanecido cerradas por siglos, su voz y
su mirada salta a través de ellas y se va incorporando, tímidamente primero
y después con el impulso y el apremio que otorga el reconocimiento del
tiempo perdido. Esta contemplación del mundo le lleva a valorar otros
temas: biografías, dramas, críticas; se asoma a la historia de la que
siempre estuvo ausente. Mary Carmichael con Lifes Adventures abre un
espacio nuevo en la literatura femenina. El valor y el aporte de ella en
este ensayo se encuentra en crear una voz propia y lanzarla para que abra
caminos, ya que los libros, como los acontecimientos de la vida, son
consecuencia unos de otros. La mujer comienza a “ver” a la otra mujer y
lleva a las páginas su mirada curiosa. Descubre su entorno, lo que ha sido
su pequeño universo: la sala pequeña donde cocina y atiende a los hijos; y
algunas, las más inquietas, hacen rimas con aromas a guisos y especies.

Durante toda la historia la mujer ha sido la hacedora de espacios, de
nidos; en ellos se ha refugiado, los ha compartido, ha dejado siempre su
impronta marcando su territorialidad de hembra. Virginia Woolf conoce el
alma femenina y posee una delicada sensibilidad. Ahora le pide a la mujer
que se haga de un cuarto y de una renta propia como el primer paso hacia el
reconocimiento y la valoración de sí misma. Pero que no olvide “que todos
tenemos en la nuca una mancha del tamaño de un chelín que nunca podemos
ver. Es uno de los buenos servicios que un sexo puede hacer al otro:
describir esa mancha del tamaño de un chelín en la nuca”.



Inteligencia andrógina y mirada abierta

En la medida que nos adentramos en el texto de Virginia Wolf, percibimos su
mirada abarcante sobre el ser humano y su existencia en general. Virginia
da un paseo por sus pensamientos y reflexiones, paseo que se asemeja a la
corriente de un río (del que hace numerosas referencias) y va creciendo
según avanza en su recorrido. Por el camino va recogiendo las distintas
conclusiones que van apareciendo cuando investiga los diferentes discursos;
el masculino y el femenino. Su intuición y su sensibilidad la llevan a
afirmar: “La mente es por cierto un órgano muy misterioso del que no
sabemos nada en absoluto”. Con estas palabras Virginia Woolf comienza una
serie de reflexiones y llama la atención del lector con respecto a la mente
humana y su relación con la creatividad artística. En nuestra psiquis
conviven los dos principios complementarios del ser humano, lo masculino y
lo femenino, por lo que cualquier creación de éste, para que sea
equilibrada, tiene que llevar en su esencia las polaridades que nos acercan
al encuentro de la totalidad. Menciona las palabras de Coleridge, el poeta
inglés, cuando dice que: “toda gran inteligencia es andrógina”. Piensa en
Shakespeare como el arquetipo de ésta, menciona también a Keats, Sterne,
Cowper, Lamb, como escritores que utilizaron los dos principios. En sus
obras esa particularidad es apreciable en una mayor y mejor comprensión del
tema que abordan y a la vez que su mirada se amplía significativamente,
“toda mente debe estar abierta de par en par y así tendremos la certeza de
que el escritor está comunicando su experiencia con plenitud perfecta.
Tiene que haber independencia y tiene que haber paz”. Su discurso ha ido
evolucionando según corrían las ideas y caminaban las palabras. Busca la
hibridez en los textos: la novela se enriquecerá si se codea con la
historia, la poesía se hará eterna con la filosofía, y el teatro se nutrirá
absorbiendo el latido de la vida que lo circunda. Lo perdurable del texto
de Virginia Woolf después de haber transitado por la historia de la mujer,
está en el hecho de haber podido distanciarse de sus propios sentimientos,
y volver su mirada caleidoscópica hacia la diversidad, permitiendo que el
tiempo haga su labor cicatrizante. Deja el camino abierto y al río fluir.
Más tarde, ella se sumergirá con los bolsillos llenos de piedras en lo
boscoso de sus aguas verdes.

** María Candel de Puerta
     puertacandel@...
     Escritora venezolana (Madrid, España, 1952). Ha publicado cartas en el
     diario El Nacional (http://www.el-nacional.com), donde obtuvo mención
     especial a la mejor carta de 2005. También ha publicado artículos de
     opinión en el diario El Carabobeño (http://www.el-carabobeno.com).



=== Dos artículos      Ricardo Mena Cuevas ================================

*** El método Shandy

La guerra es ese estado temporal, por excepcional y transitorio, en donde
unos seres humanos representados bajo la égida de una institución (sea ésta
un Estado, gobierno, coalición, etc.), se miden violentamente y mediante el
uso de la fuerza frente a otros seres humanos representados bajo el mando
de otra institución (sea ésta un Estado, gobierno, coalición, etc.), por la
consecución de unos objetivos políticos, económicos o religiosos. Esta es
la primera definición de guerra que se me ha ocurrido, pero creo que una
segunda definición personal más breve sería ésta —la guerra es un horror
que no siempre es un error. Lo que quiero decir es que la violencia es,
muchas veces, lo único que nos queda cuando alguien nos pone en peligro o
atenta contra la vida de nuestros seres queridos, y que la paz es ese
estado del que se goza gracias a que podemos defenderla incluso con el
sufrimiento de una guerra. No es cierto que para sentir placer haya que
sufrir, de la misma manera que para ver no necesitamos oír, pero sí es
cierto que el que ha visto en algún momento determinado de su vida lo peor
del Hombre, sabe reconocer mejor y con mayor hondura estética la belleza
que encierra una lágrima, un beso o una larga y recompensada espera. No
somos animales, sino poetas, porque vivimos por encima del umbral de los
instintos y percibimos en la búsqueda de nuestros ideales (aprendidos,
heredados o creados) el camino de nuestra auténtica felicidad, una
felicidad que muchos residencian en la idea de Dios, idea ésta que posee
una carga poética insoslayable que es ignorada por ateos y agnósticos
debido a una obcecación soportada por unos inseguros cimientos racionales
ante la evidente falta de pruebas —empíricas o científicas, naturalmente—;
sin duda un juez fallaría a favor del agnóstico dada la evidente falta de
pruebas a favor y en contra de la existencia de Dios, pero la existencia no
es un juicio; en este sentido, Kafka era demasiado lógico y escaso poeta
como para sentir felizmente la idea de Dios, al cual veía, como en El
proceso, como un Juez despótico escondido en la sombra. La vida no es un
juicio, sino una oportunidad regalada a la que hay que abrazar incluso
mediante el uso de la fuerza; en este aspecto, Homero fue lo
suficientemente grande como poeta como para hacer de la guerra honrosa lo
mismo que hizo Shakespeare con el drama: el ideal por el cual los seres
humanos medirían durante siglos sus respectivas vidas. La poesía es el
éter, lo invisible cosmológico, mediante el cual medimos y comprendemos el
tiempo, término éste fruto de una gran invención poética asimismo.

El método Shandy creado por el genial Lawrence Sterne consiste en intentar
narrar nuestra propia vida para acabar desarrollando nuestra narración
sobre substanciosas cuestiones incidentales ensambladas dentro de grandes
digresiones e interpolaciones más que pasajeras. Este ensayo es una gran
digresión, una gran interpolación dentro del tronco principal que sería
narrar mi propia vida, con la salvedad de que en mi vida reina una regalada
paz y no tengo carencias como las que nacen en una guerra. Yo comparto la
visión de Sterne (abanderada por Nabokov) de que es más importante una
bella digresión que el tema central que lo engendra, porque el placer de la
literatura consiste en abrazar los detalles de la vida, y el placer de
narrar mi propia vida consiste en intentar comprender la cuestión de la
guerra entre israelíes y árabes —una gran interpolación interminable nada
pasajera.



El Universo como jardín de recreo

Considerando que la estética es aquella parte de la filosofía que estudia
la belleza y sabiendo que nada hay más bello en esta vida como conseguir
ser feliz y serlo, bella sería aquella cosa cuya sola visión nos conmoviese
y nos hiciese sentir placer y felicidad, ser alegría en movimiento; por eso
mismo nada sea más bello que observar una sonrisa o sentir una risa en los
demás que acabamos compartiendo. Así, si el humor nace gracias al ingenio y
el ingenio a la inteligencia, podemos concluir que el hombre más sabio e
inteligente es aquel que sabe reírse de sí mismo y lo expresa sonriendo. El
universo, por poco que se mire en las noches de profunda claridad serena,
es una gran fiesta de pirotecnia en donde todo brilla y palpita refulgiendo
como si fuese nuevo y oliésemos los laureles y el vino de la festividad de
Apolo Febo; su sola visión atenta nos daría la oportunidad de sentir de
cerca la estela de la felicidad, al menos como la sintió Lorca en su
interior cuando declaraba en un poema de juventud que

        “Hoy he sentido en el corazón
        Como un vago temblor de estrellas”

Observar el firmamento es nutrirse de su inmensidad, imbuirse de su líquida
fluidez y nadar en la profundidad de su lúdico movimiento; sería una gran
verdad decir que las estrellas nos enseñan la gran lección del universo, la
lección universal —que somos pequeños. “Todo es vanidad de vanidades”, es
otra forma de decir “Cuando estéis tristes, mirad al cielo”. El universo se
conforma así como un lugar en donde buscar consuelo —en un auténtico jardín
de recreo. Ése es el papel de la religión cristiana: acercar el universo a
la tierra, bajar a la divinidad a nuestro encuentro, celebrar y festejar
con lágrimas en los ojos que Dios está vivo y está cerca y detrás de todo
lo que vemos.

Puede ser que existan en el mundo monstruos horribles parecidos a los
peores demonios de los infiernos que digan que hay que ser serios y
respetables, que los niños deben guardar silencio y no leer cuentos ni ver
películas porque los cuentos cuentan mentiras sobre la vida y las películas
enturbian la mente con héroes irreales demasiado idealizados o buenos. A
esos monstruos (suelen ser agnósticos o darwinistas) que coartan la
imaginación de la inocencia, a esos demonios soberbios y presuntuosos que
consideran el trabajo como lo único digno de atención en la vida y lo único
serio, habría que encarcelarlos y aislarlos con el fin de que no
intoxicaran la vida del resto; a esos horribles entes amantes de la
seriedad y las buenas formas habría que gritarles a la cara que lo más
serio en la vida es una cómica sonrisa; en serio, la risa es lo más serio
en la vida porque no hay nada más serio que querer ser feliz y serlo, ni
más importante que dar poca importancia a las cosas, su importancia justa.

De la misma forma en que dormir bien no es dormir más sino descansar mejor,
así vivir mejor no consiste en vivir más sino en vivir más intensamente;
sin duda volver los ojos a la infancia sólo requiere que sepamos preservar
la inocencia del peligroso tedio y sigamos siendo capaces de leer a Dickens
riendo. La belleza consiste en el placer que nos produce la cosa bella
cuando la vemos y ése es el placer de lo bello contenido en algunas
religiones que no vienen a repetir o explicar el mundo como hace la
ciencia, sino para venerarlo y celebrarlo, para amarlo y aprender a seguir
teniendo los ojos abiertos. No hay peor ciego que el que no quiere ver, ni
peor vidente que el que ve mal lo evidente —estamos rodeados de magia, de
belleza en movimiento, de un inmenso universo como jardín de recreo.

** Ricardo Mena Cuevas
     ricardomenacuevas@...
     Escritor español (Málaga, 1975). Abogado de profesión.



=== La corriente, cárcel, mundial de las patentes =========================
=== Salomón Valderrama Cruz ===============================================

                                                  América, me das pena, rabia
                                    Por esta gente idiota que puede y no hace
                                                 —Que hace y lo hacen idiota—
                                   América, no seas puta, cambia de posición.
                                               De América, cambia de posición

                                     ¡Me quemo, ardo en deseos de algo nuevo,
                                       amigos nuevos, caras nuevas y lugares!
                                                Oh, estar lejos de todo esto.
                                                                   Ezra Pound

En el mundo, en nuestro mundo, en mi mundo, en el mundo que mentalmente
tenemos, creemos o hacemos, que no es el mismo de la Edad Media, ni de la
América Inca, Azteca y Maya ni de los siglos VII y VI a.C. en las polis
helénicas, formación, eclecticismo del estudio del alma o de la naturaleza
como totalidad, nacer de la filosofía occidental, época clásica del
pensamiento por el pensamiento: instante irrepetible según, el oscuro,
Heráclito de Éfeso. Existe la corriente mundial de las patentes. De la
forma, del tamaño, del sonido, del sabor, del olor, del color, de la
energía, de la función (del código genético)... De las horrendas y
asquerosas patentes, como si fuese necesario, en el mundo, tener una reina
o un rey: la mujer más bella del mundo que siempre es alguna, otra, que
jamás será coronada porque nunca se la encuentra; la que está como,
subrepticia y bella, escondida. Esto es mío y, por lo tanto, no tuyo: si
quieres usarlo debes pagarme. Y si lo usas y no me has pagado, si me
entero, te enjuicio y hago que me pagues; y si no tienes dinero te meto a
la cárcel, con mis influencias.

¿Qué hacer: otra forma de revolución? Todo parece tener dueño o patente. Se
crean patentes (se mata a millones :: se beneficia una familia nuclear), se
roban patentes (se mata a más :: se beneficia otra, o la misma, familia
nuclear), se trafican patentes (se ahogan millones :: se beneficia alguna
familia), se quiebran patentes (se salvan billones :: se benefician
trillones), ejemplo: que ya nadie asista a comer en una cadena de comida
rápida, que nadie haga caso a la, estúpida, propaganda que invade a toda
hora y en cada canal de la televisión, que se usen todos los medicamentos
menos los de las transnacionales, que todos los países llamados
“subdesarrollados” no le compren armas a los llamados “desarrollados”...
Que se prohíba, mundialmente, hacer armas o, más precisamente, que se evite
hacer de cualquier invento algún arma: ley universal. Teorema de la paz.
Tratados, tratados de libre comercio o “seguros de opresión” (control de
calidad) que se negocian sobre balanzas trucadas, con sobornos, proporción:
de tres a un millón (sobornas a tres y vendes a un millón :: pagas,
“inviertes”, y aseguras el monopolio). Total, la ley ve cuando la dejan
ver, cuando se paga para que vea. Qué hacer; esperar o hacer como George
Orwell, debajo de un puente, la Rebelión en la granja: sublevarnos todos
como animales, como animales que nos ven y que son. Tan iguales como el
mismo tú o yo o él ó “tú y yo”. El mismo mono del milenio.

Giros, documentos, dinero que se digita de una cuenta a otra para asegurar
la deferencia, la mácula en “el todo ordinario”. Se puede negociar, vender,
el mismo producto en los restaurantes pero no en todos cuesta lo mismo,
marginación legal, se cobra más no porque sea mejor, diferente o peor sino
porque de esa manera ahí no entra la basura social sino únicamente los que
pueden pagar, los que, aparentemente, controlan la sociedad, los pocos, los
dueños de las grandes empresas. Los que determinan y acuerdan lo que sale
en los medios de comunicación. Para hacer el mundo feliz o el mundo pánico
(¡Terror! Pobre masa ordinaria o pueblo estadounidense), el mundo hechizado
o vacunado con el cuento de hadas, de la ignorancia representada en la
diversión, que Aldous Huxley vaticinó y nadie le cree, en, desde El mejor
de los mundos. Así como el pueblo hindú, con sus líderes y Mahatma K.
Gandhi, derrotó al imperio británico; qué nos cuesta vencer al imperio
brutal de Estados Unidos de Norteamérica. En palabras de Pablo Neruda, el
pobre Paraguay herido, digo, la pobre Cuba herida pero cultísima, valiente,
bloqueada o aislada pero exportadora de ideas y mentes. América salvaje,
América libre, América puta, América Edén, América genéticamente única; en
ella hay la suficiente energía como para ejecutar un bloqueo inverso, de
raíz, integrar América Centro y Sur y contrarrestar la agresión de los
países desarrollados. Pobre John F. Kennedy, en su propio país se erigió la
idea, la muerte o persecución. Ya sabemos quién ganó.

Al paso, rengo, que vamos es imprescindible una revolución. Y en algunos
núcleos de la “América libre” ya se está tratando de erigir, con todo en su
contra: el imperio global de la telecomunicación. Necesitamos preparar a
las mentes, abrir mentes, exportar e importar mentes. El juego eterno de
todos los imperios: se envía gente a estudiar lo aprovechable del
subyugado, militarmente, o subdesarrollado (las armas químicas, los virus,
los misiles que mandan bajo fe y moral) y así rastrear o robar las posibles
ideas venideras y, lo más importante, se lleva material, se importan o
prestan personas para que estudien en el núcleo del imperio, para luego
enviarlos de regreso como portadores de la voz imperial; todo lo mejor está
allí. O te quedas en el núcleo y te uso como bandera, para decir: siempre
les doy oportunidades. Me llevo la joya para seguir gobernando en el mundo
y te permito, o te apoyo para, que gobiernes en tu triste país. Yo siempre
adelante y tu siempre detrás. Son precios que hay que pagar. También en el
poema, El fuego y la poesía: El amor de economía quebrantada / Como el país
más expansionista / Sobre millares de seres desnudos tratados como bestias
/ Para adoptar esas sencillas armas del amor / Donde el crimen pernocta y
bebe el agua clara / De la sangre más caliente del día. En La tortuga
ecuestre de César Moro.

Ir a la cárcel por algún heterónimo, ser asesinado por pensar. En todos los
imperios está, estuvo y estará prohibido pensar otra cosa que la agenda de
la política gubernamental. Entonces, es un dulce y gozoso peligro pensar.
Dadaísta, creacionista o ultraísta que jamás seré. Hasta que nació Fernando
Antonio Noguera Pessoa, el raay metamórfico, desde los llanos hasta las
cumbres, pasando por las más disímiles cavernas de la realidad sustentada
en las palabras: Si las cosas son astillas / del perspicaz universo, / que
o sea mis fragmentos / distraídos y diversos / Lo fueron y no lo fueron; un
Cristo que jamás nació ni murió, es el Cristo que siempre estará. En todo
caso, qué importa ser, haber sido o no-ser, si todo forma parte del mismo
indivisible Todo, natural, universal (hombre = animal = vegetal =
mineral...). Como dice Paul Valéry: La Historia de la Literatura no debería
ser la historia de los autores y de los accidentes de su carrera o de la
carrera de sus obras, sino la Historia del Espíritu como productor o
consumidor de literatura. Esa historia podría llevarse a término sin
mencionar un solo escritor. Así, sin lugar a dudas, nadie necesita de
patentes. Sería como esa película, que sólo una vez vi, de realidades,
posibilidades, paralelas en el tiempo, los tiempos, donde, en un tiempo,
todos los automóviles eran blancos y eran usados por aquel que lo
necesitaba y además, donde estaba prohibido irritarse y engordar: males,
según la película, que se evitaban con cirugía cerebral. Propuesta similar
a la vista en El planeta de los simios. Será que así como el hombre se lo
ha imaginado, en un futuro, será, algún día, legal. Cómo saberlo. Si, en
palabras de J. L. Borges, nada sabemos del porvenir.

Ah, si hasta el día de hoy no hemos avanzado nada, en el mundo, lo que se
dice nada. Ni en sociedades desarrolladas ni subdesarrolladas, en pasado ni
en presente y como se ve, ni en un futuro. Por lo que es posible crear o
creer en lo que sea: lo que llamaremos, temporalmente, alguna verdad, o
fórmula, para soportar el vivir. Necesito poesía, malcriada, para vivir.

** Salomón Valderrama Cruz
     eljuguetequees@...
     Escritor peruano (La Libertad, Chilia, 1979). Ha publicado Adrina,
     Sinfonía de flores cruzadas, De Lampa para El Porvenir, Las flores
     negras, La revolución de las cosas, Los hijos de mi casa hermosa,
     Sonidos de algunos instrumentos tuertos y En el agujero del poncho.



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== Alberto Barrera Tyszka ================================================
=== Rara vez uno siente que una novela está lista =========================
=== Entrevista por Jorge Gómez Jiménez ====================================

“Creo que, desde hace mucho, me interesa el tema de la fragilidad, de
nuestra debilidad frente a lo inevitable”, afirma Alberto Barrera Tyszka en
relación con la historia que narra en La enfermedad, cuyo germen primigenio
se remonta a finales de los 70 cuando, a sus 18 años, trabajó como
enfermero en el Hospital Oncológico Padre Machado, el bastión de la
Sociedad Anticancerosa fundado en 1959 por el doctor Alejandro Calvo
Lairet.

“Lo hice por poco tiempo, pero me resultó algo definitivo, fundamental”. El
escritor recuerda claramente esa temporada en el piso 4, donde se atendía a
enfermos de cáncer genital. “Viví de cerca el sin sentido y la sin razón de
la enfermedad, las experiencias —intensas pero también a veces insólitas,
trágicas pero a veces también cómicas— que respiran en ese ambiente. Pienso
ahora que tal vez eso me marcó, que ahí quizás empieza mi interés por el
tema”.

La novela que hace menos de tres meses le hizo acreedor del XXIV Premio
Herralde, convocado cada año por el sello español Anagrama, se desarrolla
alrededor de Andrés Miranda, un médico que por un lado confronta el
diagnóstico del cáncer que aqueja a su padre y, por otro, es perseguido por
un hipocondríaco que lo cree su última esperanza. Empezó a escribirla como
un cuento, pero al cabo de algún tiempo se le fue de las manos. “Comencé a
pensar y a trabajarla, ya con la idea de una novela, a finales del 2003”,
explica. “Tenía algunas cosas claras, con respecto a la trama y a la
estructura, pero otras fueron saliendo en el camino”.

El tiempo y los amigos fueron personajes invisibles ya no de la novela,
sino del triunfo de Barrera Tyszka en el Herralde, sobre cuya fecha límite
para la recepción de obras tenía una confusión que casi le disuade de
presentar el manuscrito. Del error lo sacó su amigo Oscar Marcano
—finalista del mismo premio, el año anterior, con Puntos de sutura. “Con él
y con Federico Vegas, a veces, compartimos lecturas, chismes y cafés los
viernes en la tarde. Oscar me hizo ver que todavía estaba a tiempo para
mandar el manuscrito y también me entusiasmó para hacerlo”.

Afirma que no estaba seguro de las posibilidades de La enfermedad.
“Cualquiera tiene dudas al entrar en una carrera donde hay muchísimos
manuscritos compitiendo, donde de seguro concursan escritores más viejos,
experimentados, mejores, etc... Me animó bastante Oscar. Creo que, en el
fondo, los dos apostábamos a la posibilidad de la publicación, a la
posibilidad de que, aun sin ganar, a la editorial quizás le interesara
publicar el libro”.

Le dedicó muchas horas a la corrección. “Pasé mucho tiempo, sobre todo,
buscando un ‘tono’, el ‘tono’ que quería que fuera la novela”, recuerda.
“Escribí, borré, suprimí, reescribí. Hasta el último momento. Casi hasta el
instante en que estaba con los manuscritos frente a la oficina de DHL. Yo
creo que rara vez uno siente que una novela está lista. Para eso sirven
también los concursos y los editores. Para que uno deje ya de corregir,
para separarnos de los manuscritos”.



Manual de procedimientos

Barrera Tyszka maneja un estilo galopante que no deja tregua al lector. Ya
lo había puesto de manifiesto en También el corazón es un descuido, que en
2001 lo dio a conocer como novelista, y en la que confluyen la estética del
género negro y una minuciosa descripción intimista del dolor persistente
que sufre un personaje amargo e inseguro.

Nacido en Caracas en 1960, su nombre es familiar desde hace unos diez años
para los lectores del diario El Nacional, quienes cada domingo se
encuentran con su incisiva perspectiva de la realidad venezolana a través
de su columna “Siete Días”. Ya antes había publicado los poemarios Coyote
de ventanas y Tal vez el frío, así como el libro de cuentos Edición de
lujo.

En la década pasada empezó a descollar también por otro oficio: el de
guionista de telenovelas. Había iniciado su andadura en tales lides desde
mediados de los 80, pero en 1996 el éxito internacional de Nada personal,
afamada producción mexicana en cuya plantilla figuraba como guionista
principal, lo consolidó en un género que, confesaba por aquellos años, él
hubiera querido transformar, y que definía en un simple manual de
procedimientos: “Protagonista virgen, amor de pobre, mucho sufrimiento,
tesoro escondido, sangre, racismo, y un sueño”.

En 1998 Hugo Chávez gana las elecciones en Venezuela e inicia uno de los
períodos presidenciales más polémicos de nuestra historia. Seis años
después, Barrera Tyszka y la periodista de temas internacionales Cristina
Marcano se embarcan en una exhaustiva investigación en torno a la figura
del presidente que derivaría en Hugo Chávez sin uniforme, una biografía
publicada en 2006 y que su prologuista, Teodoro Petkoff, ha definido como
“una carta de navegación imprescindible para la comprensión de este
peculiar fenómeno que es el chavismo”.

Tal diversidad de facetas ha podido producir algún efecto en el novelista,
aunque él mismo no lo tiene demasiado claro. “Creo que todo eso opera de
manera bastante irregular, con procedimientos secretos que, tal vez, ni yo
mismo percibo”, explica. “Sé que son medios, espacios, géneros...
distintos, diferentes; pero igual sigo siendo yo quien escribe”. El mayor
aporte de los muchos hitos de su carrera tiene que ver, especula, “con la
disciplina, con entender que escribir no es un oficio de inspiraciones
súbitas, de noches bohemias, de glamour estético. Para escribir hay que
saber atornillarse a una silla, frente a un teclado, durante demasiadas
horas seguidas”.



Del otro lado de nuestras palabras

El Herralde se entrega desde 1983, cuando fue dignamente inaugurado por El
héroe de las mansardas de Mansard, del español Álvaro Pombo. Está dotado
con un contrato por quince años con Anagrama y 18.000 euros, aparte de
brindar a sus ganadores, por supuesto, un alza instantánea en su cotización
editorial.

Al obtener tan prestigiosa distinción, Barrera Tyszka no sólo se sienta al
lado de Roberto Bolaño, Enrique Vila-Matas o Alan Pauls, sino que su
triunfo es comparado con el de Adriano González León, quien en 1968 ganara
con País portátil el Biblioteca Breve y obtuviera un sitial similar junto a
Mario Vargas Llosa, Guillermo Cabrera Infante y Carlos Fuentes. En el
momento actual de la literatura venezolana, cuyos autores, en virtud de un
trabajo sostenido, llaman la atención de los editores cada vez con más
fuerza, Barrera Tyszka pareciera estar —no porque así lo haya planeado— en
el centro de la euforia.

Le pregunto qué se siente ser el alma de la fiesta. “Me resulta un poco
incómodo eso de ser ‘el alma de la fiesta’. No me lo creo. No es cierto”,
responde. “Es decir, ahí hay una novela, un premio... Pero también hay
muchas otras novelas, mucha otra gente que escribe. Y hay muchos lectores.
Quizás esa sí sea la fiesta. Darnos cuenta —escritores, pero también, y
sobre todo, los editores— que allá afuera, del otro lado de nuestras
palabras, hay un grupo enorme de gente que lee, que desea leer, que espera
leer”.

Ni siquiera cree que el que haya ganado el Herralde sea una especie de
síntoma de una actitud general en las letras venezolanas. “Creo que hay un
vigor nuevo en nuestro mundo editorial”, afirma. “Y eso es buenísimo. Creo
que, por diversas razones, algunos editores por fin también están queriendo
arriesgarse con nuestra literatura. Y eso es buenísimo.  Creo que los
escritores estamos buscando lectores, pensando en los lectores. Y eso
también es buenísimo... Pero no me creo que el premio sea síntoma de nada”.

Las buenas noticias, dice, seguirían produciéndose independientemente del
triunfo de su novela. “La enfermedad ha podido no ganar el Herralde y todo
esto seguiría existiendo, igual, con la misma fuerza”. Estima que no son
los premios los que marcan la pauta de la literatura. “Los premios tienen
que ver más con el azar que con el oficio. Los premios no fundan
literaturas, ni tampoco las certifican. Las bases de cualquier optimismo,
en este sentido, no está en los premios sino en los libros que se
encuentran, cada vez más, con sus lectores”.

Pero si algo es cierto es que la literatura venezolana atraviesa una
coyuntura muy favorable. Y esto plantea, en opinión de Barrera Tyszka,
algunos cambios. “Yo sospecho que estamos ante un nuevo momento donde,
también, quizás sea necesario reinventar el perfil del editor en el país”,
explica. “Recién ahora, quizás, las editoriales comienzan a mirar de otra
manera a los autores, comienzan a buscarlos, a conocerlos, a arriesgarse
con ellos”.

Y, aunque no existe un manual de procedimientos para escritores que deseen
salir de la penumbra, el autor de La enfermedad aventura algunas
indicaciones. “Para escribir cada vez mejor, o al menos para intentarlo,
sólo hay tres verbos: leer, escribir, corregir. Uno debería encerrarse en
un cuarto con esos tres verbos el mayor tiempo posible. Aun cuando no haya
garantía de que eso nos haga salir de la penumbra”.



Tienes cáncer

“Preferiría que todo fuera más borroso, que esa tarde no permaneciera tan
nítida; que se alejara un poco, que con el paso de los días también ella se
fuera perdiendo, hundida en esa suma ociosa del pasado. Pero no. Esa tarde
siempre está ahí, filosa, hiriente, áspera; desde ese día, detrás de cada
tarde, siempre está esa otra tarde, más sólida e inolvidable. Andrés ha
hecho lo imposible por que desaparezca, pero es inútil. Es una mancha que
no sale con nada, no se va. Durante dos semanas, Andrés no ha dejado de
verse en ella, de verse a sí mismo, cada tarde, en aquella misma tarde, una
tarde dentro de otra, repitiendo, siempre repitiendo:

”—Tienes cáncer, papá”.

        (La enfermedad, p. 101).



=== Inquisición al poeta Pedro Perales ====================================
=== Autor de Edades y El libro del amor y los encuentros ==================
=== Leoncio Luque Ccota ===================================================

Pedro Perales ha anunciado la publicación de su tercer poemario, Máscara de
jade, y motivado por este anuncio fui a buscarlo a su casa de San Juan de
Miraflores, Pamplona Alta, donde muchas veces tuvimos la oportunidad de
conversar sobre nuestra poesía y los proyectos conjuntos que realizamos
alguna vez.

A Pedro lo conocí en la Universidad Nacional Federico Villarreal (UNFV,
http://www.unfv-bib.edu.pe), cuando dirigía la única revista universitaria
cultural, Sirka, que intentaba ventilar y poner parche al vacío ilustrativo
que se respiraba en la universidad.

Nuestro acercamiento fue cuestión de ruta, creo, ya que vivimos en la misma
zona marginal del cono sur de Lima. Este camino nos permitió conocernos y
conocer su poesía.

Desde 1987 hasta la fecha han pasado casi veinte años, y en ese lapso hemos
compartido momentos de confabulación dentro y fuera de la poesía. Y es así
que el año 1996 publicamos y presentamos, por mutuo acuerdo, tres poemarios
en la Biblioteca Nacional del Perú (http://www.bnp.gob.pe): Edades, de
Pedro Perales; El libro azul, de Johnny Barbieri, y Por la identidad de las
imágenes, de quien escribe esta nota; y por coincidencia en el año 2001
también publicamos los poemarios El libro del amor y los encuentros, de
Pedro, y el mío En la grieta de tu espalda, bajo el sello de ediciones
Noble Katerba. Entonces, digo, algo nos une y por eso, esta entrevista a
este amigo del camino.

Sabemos que los libros de poesía tienen su propia historia, ritmo interior,
mitos que posibilita engarzar en unidad y coherencia un poemario, y que
sólo el autor, a veces, nos puede ayudar a dilucidar ese misterio: qué es
la poesía y la escritura de ésta. Y es por ello animado, decidí hacer las
veces de inquisidor de este amigo, para preguntar sobre lo que piensa y
hace. No sin antes señalar que Pedro Perales labora actualmente en la
Biblioteca Nacional del Perú, hace más de quince años, como especialista en
literatura, además de dictar el Taller en Creación Literaria en la misma
biblioteca.

Y sin más preámbulo, aquí las preguntas:

—Pedro, es verdad que la poesía está marcada por el sello de la
experiencia, ya sea individual o colectiva, y en esto tú no escapas. ¿Por
qué el título de tu primer libro, Edades?, ¿tiene que ver con el contexto
familiar social en que creciste? Ya que hablas de la travesía del hombre
por el tiempo y el espacio, como “...un largo viaje labrado de piedras
lacerantes y fecundos sacrificios”.

—Sí, tu percepción es exacta. Cómo escapar de las vivencias individuales. Y
al afirmarlo, te das cuenta que hasta me autocompadezco. En la adolescencia
y en la primera madurez esta manifestación artística fue muy criticada por
mis pares. Me atrevería a decir que, en los medios en que me desenvolvía,
la libertad que te brinda la poesía no era entendida, había como una
envidia, pugnas que lo invadían todo. Los lugares en los que me desarrollé
eran duros y complicados para un joven sensible que estaba recién
construyendo un vehículo de comunicación, esto era frustrante.

Edades se construyó como un canal de salvación, era una forma mimética a la
vez real y sensible de verme a mí mismo como un hombre que lo ha superado
todo. Fue desde el momento en que se concibió una forma positiva de
liberarme de los fantasmas reales y ficticios que convivían en mi mente y
en mi entorno.

—¿Cómo influyó exactamente la atmósfera social en que viviste para
dedicarte a la literatura?

—Sabes, ahora que me preguntas, siempre tuve que manejar una dicotomía,
como un sino. Este elemento de enfoque individual ha sido una terrible
carga con la que he tenido que combatir todos estos años. Me refiero a que
desde muy joven, cuando escribía breves líneas, que bien podrían ser ahora
fragmentos de poesía, me preguntaba qué era lo que estaba haciendo. Pero al
hacerlo descubría que era una forma de confrontarme y a la vez dar paso a
un espacio sosegado de tranquilidad. Como tú veras, los espacios en que me
desarrollé no eran apacibles, digamos que mi infierno empezó cuando ese
caos exterior pareció apoderarse de mis pensamientos. He ahí la sublimación
del caos a través de la poesía.

—En este primer poemario hay un desarraigo a todas luces. Yo sé que viviste
en Barrios Altos, un lugar limeñísimo, para luego trasladarte a Pamplona
Alta (de extracción serrana y costumbre provinciana), un lugar al que nunca
te acostumbraste. ¿Este lugar te dejó alguna huella poética como
experiencia?

—Sí, una sensación de encierro de caja china; yo ya era un desarraigado en
los Barrios Altos. Imagínate llegar a un lugar, en dónde la desconfianza
del serrano ante el intruso lo marcaba todo e imagínate, enfrentarte con la
otra cara el cholo acriollado pedante y mal intencionado que conocí. Mucho
se habla de igualdad, óyeme, he vivido una escolaridad totalmente
discriminadora.

Verás que sólo he marcado un sesgo del desarraigo, ahora también tengo los
íntimos, los que marcaron mi vida para siempre. No sé si lo que cuento sea
una huella poética, pero sí fueron marcas que sellaron mi posición en
determinados momentos. Ahora que te expreso esto, me atrevería a decir que
con el libro que está por salir cierro el triángulo. Edades, el libro de la
liberación lacerante, es en realidad un grito. El libro del amor y los
encuentros, la actitud más noble y equilibrada. El obsesivo amante del
mundo y Máscara de jade, que es una deuda con el descubrimiento personal
que ya había empezado con Edades.

—Como intelectual, ¿tuviste un compromiso con alguna organización social en
el tiempo de violencia que nos tocó vivir entre el 80 y los 90? ¿Cómo te
afectó personalmente?

—No, nunca me atrajeron. El desarraigo también lo viví por ese lado. No me
avergüenzo al decir que fui en cierta forma un espectador. Pero no
insensible; escuchaba y veía con pánico la realidad del país, sobre todo
cuando comenzó a golpear la cercanía del barrio en que vivo.

—¿Tú crees que la poesía es un oficio como cualquier otro?

—No como cualquier otro. Es una actividad especial que requiere mucho del
escritor y a la cual le robamos tiempo con otras actividades.

—¿Qué te llevó a escribir poesía? ¿Algún llamado interior consciente o
colectivo?

—Tengo la impresión de que era la forma en que mejor se adaptó mi espíritu.
Las frases cortas y sentidas a las emociones intensas que viví en esos
momentos. Sobre el llamado, creo que fue un llamado consciente de necesidad
de salvación. A partir de ese primer abrazo elementos subconscientes se
hicieron visibles y empecé a tomar conciencia de ellos.

—¿En que momento asumiste conscientemente la actividad creadora como un
acto consciente y público?

—En los años de universidad. Yo sólo quería escribir mis breves cosas o
pensar en ellas, pero no, a la vez quería ser conocido, paradójico, ¿no? Me
presenté a un juego floral. Quedé segundo, recuerdo. Esto sucedió en el
segundo año de universidad. Después me encontró “Voe Mya”, un grupo que
apostaba por la vida poética. A veces, creo que no fue bueno haberlos
conocido tan rápido. Necesitaba más tiempo para mí. Pero así ocurrieron las
cosas.

—Volviendo a Edades, tu primer libro de liberación, te descubre como un
hombre sensible, a quien la experiencia del tiempo parece que te marcara.
¿Es verdad eso? Ya que el libro se divide en dos temas: travesías del
hombre y su encuentro con el resto, como una reconciliación.

—Ahora que lo mencionas, Edades era un libro de liberación. Y como toda
liberación, lamento o queja surge libre, sin ataduras, he ahí la
precariedad, en parte del texto. Por supuesto, su organización, pienso que
originalmente se vio así. Pero también pienso que era inicio de un gran
proyecto por venir.

—Cuando leo tu poesía encuentro epígrafes de Vicente Aleixandre, en
especial en tu primer libro, pero en El libro del amor y los encuentros
percibo más bien el espíritu de este poeta, en todo el poemario. ¿Por qué?

—Nunca había reflexionado en esto, pero supongo que fue una proyección de
lo que posteriormente fue el segundo libro. Sí, Vicente Aleixandre estaba
presente, entiendo que es una figura emblemática para mí por la serenidad
que transmite en muchas de sus poesías. En mi caso era la necesidad, una
búsqueda.

—¿Hay alguna influencia en especial que ha marcado tu poesía?

—Soy un escritor de intuiciones y de épocas. Las emociones me enervan y si
es el momento escribo. No interesa que estos espacios estén distantes en el
tiempo. En realidad he escrito poco. Pero no me siento mal por esto. Creo
que respondo a mi propio ritmo. A mis propias improntas vivenciales.

—Más allá de la función estética, ¿la poesía debe tener una función social
o moral? ¿Tal vez podrías contestar por qué se achaca a Noble Caterva el no
haber tenido un compromiso real con la sociedad de su tiempo?

—Creo que ninguna función. Sólo el disfrute y la contemplación. Creo que el
compromiso “real” lo cumplieron otras personas. Cada uno cumplió su rol. En
NK, fueron coincidencias. Como tú verás mi lucha individual fue tan cruel e
insensata como la lucha que se dio afuera.

—¿Qué relación estética hay entre Edades y El libro del amor y los
encuentros?

—Tengo la impresión de que existe un hilo que se rompe entre ambos. A decir
verdad, tengo la idea de que son dos personas diferentes las que escriben
ambos libros. Fui víctima de una esquizofrenia creativa. El primero
contempla. El segundo actúa.

—Al leer tu último libro, El libro del amor y los encuentros, percibo una
evolución hacia una poesía surrealista que engarza al amor un tanto
liberador, lleno de imágenes que transfiguran las palabras. ¿Qué hay de
cierto en eso?

—Más que una evolución, y esto es una confidencia, creo es el resultado de
explosiones individuales, cada uno en distintos momentos, por distintas
razones.

La primera, la liberación montaraz de experiencias sucesivas arrastradas
por años. La segunda, la liberación de las emociones por una mujer, que a
la vez son todas las mujeres.

—Vienes anunciando la publicación de tu tercer poemario, Máscara de jade;
¿nos podrías dar un adelanto?, ¿sobre qué versa?

Máscara de jade reúne poemas divididos en forma intuitiva. En el poema
inicial intenté liberarme de un karma muy sentido para mí: las penurias de
mi madre, con quien tuve emociones ambivalentes, en vida de ella, de amor y
odio. Pienso yo que emociones de este tipo terminan por marcarte
definitivamente. Utilizo el verso para exorcizar esas emociones. En la
segunda, imágenes diversas como en un alambique se cruzan y reclaman vida
propia, las presento como un haz de fotografías.

—¿Hay algo que quisieras agregar?

—Sí, que la ruta ya está marcada, que no hay vuelta atrás. Esta certeza, en
vez de hacer agobiante el descubrimiento, le da un matiz de encanto y de
obsesión a lo que he ido descubriendo en mi proceso creativo. Para mí las
amistades, aunque pocas, han sido familias en las que liberé parte de mi
ternura, y la poesía una forma de hacerla extensiva. La fiereza y temeridad
de algunos versos no han sido sino el irrefrenable oleaje en que a veces me
he visto, son pedidos en mi travesía en medio del océano.

** Leoncio Luque Ccota
     leoncioluque@...
     Escritor peruano (Puno, Huancané, 1964). Siguió estudios de economía en
     la Universidad Nacional del Callao (http://www.unac.edu.pe, 1985), la
     misma que abandonó un año después, para seguir estudios de educación en
     la especialidad de lengua y literatura en la Universidad Nacional
     Federico Villarreal (http://www.unfv.edu.pe). Publicó los poemarios Por
     la identidad de las imágenes (1996), En las grietas de tu espalda (2001)
     y Crónicas de Narciso (2005). Actualmente estudia la maestría en la
     Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle
     (http://www.une.edu.pe, La Cantuta). Mantiene los blogs
     http://noblekaterba.blogspot.com y
     http://cronicaskaterbianas.blogspot.com.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== El Señor Presidente: La descentralización como respuesta literaria ====
=== a la figura del invisible dictador omnipresente =======================
=== Karla Preciado Mendoza ================================================

Acerca de El Señor Presidente se han dicho y escrito muchas cosas. Se ha
analizado e interpretado desde diversas perspectivas, sobre todo en lo
referente al carácter mitológico y a los aspectos estrechamente
relacionados con la política. Los interesados por esta obra también han
hecho que los lectores vuelquen su mirada hacia los juegos léxicos y las
bellísimas metáforas que se manejan en el texto. De una manera más
convencional, se han acercado a esta obra a partir de la trama, poniendo
especial atención en la historia amorosa. Muy diversas pueden ser las
lecturas la obra, pero en este caso interesa la intención global del texto
frente al sistema dictatorial, que debemos recordar, va más allá del que se
plantea en la novela.

Es por ello que me atrevo a sostener la tesis de que la instancia narrativa
mantiene un proceso de descentralización a lo largo de toda la obra, con la
finalidad de manifestarse en contra del sistema opresor representado a
través de la figura del dictador, quien se percibe en todo momento sin
estar, salvo en contadas ocasiones, de manera física al alcance del pueblo.
El escritor guatemalteco Miguel Ángel Asturias (1899-1974), diputado y
embajador, se interesaba profundamente por las repercusiones de los
sistemas opresores en Hispanoamérica. Es así como surge el texto que nos
ocupa, una mirada a las acciones de un dictador diegético que se deshace de
quienes le resultan incómodos y que inculpa a algunos inocentes valiéndose
de uno de sus allegados más incondicionales, Cara de Ángel, quien de manera
redentora se enamora pero termina siendo también traicionado por el
dictador. El marco teórico que me permitirá aproximarme al texto es el que
ofrece el método sociocrítico de análisis textual.

El propósito fundamental es analizar los diferentes constituyentes
ideológicos y las significancias sociológicas contenidas en El Señor
Presidente para demostrar que la instancia narrativa no permanece pasiva
ante el proceso dictatorial, sino que como corpus literario, participa
activamente en un proceso que se opone al opresor que no da la cara ante su
gobierno, y que sin embargo observa y determina la mayoría de las acciones.
Para ello manejaré dos líneas: la primera corresponde el caos heterogéneo
en la novela y la segunda se ocupará de la sistemática de la fragmentación.

En este apartado se tratará el tema del caos de lo heterogéneo manifiesto
en El Señor Presidente. Dicho de otra manera, hablaré de la postura de la
instancia narrativa que convoca sentimientos, actitudes y hechos en el
mismo espacio donde se mueven los personajes ya que al asumirlos de manera
simultánea, rompen con el orden presupuesto de las cosas. Ese caos se
genera ante el ojo siempre atento del Presidente, que no ante su figura de
carne y hueso. Para desarrollar el tema me valdré de los textos semióticos
(o polaridades) más evidentes en la obra que nos ocupa.

Las dicotomías nos remiten de inmediato a una descolocación en la atmósfera
dictatorial. El Presidente es el propio caudillo que existe sin estar,
manifiesto a través de los diferentes sujetos transindividuales y de la
colectividad toda: “Poco a poco se fueron juntando los convidados (...). Lo
que ninguno pudo decir fue dónde y a qué hora desapareció el Presidente”
(Asturias, 1998: 154). Así, el caos puede significar una reacción no
consciente de los personajes, pero también puede ser la representación del
dictador que a pesar de su carácter etéreo adquiere vida a través del
pueblo mismo y se concreta en él.

Lo interesante es que los ejes de oposición en la novela no se vuelcan
exclusivamente sobre sí mismos, sino que son capaces de intercambiarse,
como sucede con la intromisión de lo femenino en lo masculino, cuando se
reitera la voz amujerada de Lucio Vázquez, o la influencia de lo masculino
en lo femenino, con el olor a hombre siempre presente en las prostitutas
del burdel al que ha sido vendida Niña Fedina. Los personajes no se
encuentran estandarizados. Aquí no hallamos a la figura femenina
sempiternamente sometida por el yugo de lo masculino, porque existen
personajes como la esposa del titiritero, la señora Venjamón, mujer capaz
de frenar las actitudes de su marido, quien en determinado momento decide
soltar sus propias amarras para sumergirse en una tragedia individual. Las
identidades no se encuentran reconcentradas sino que se expanden hacia los
polos que parecen más alejados de la esencia.

Una paradoja ocurre entre los personajes que parecen estar en una constante
búsqueda de lo materno, signo exaltado a través de la figura masculina,
pero que se hace patente también en Camila, y la situación de las madres,
como Niña Fedina, que no terminan de aceptar la separación emocional o
material de sus hijos: “Las madres nunca llegan a sentirse completamente
vacías de sus hijos” (Asturias, 1998: 165). El caos, entonces, no se limita
a la esfera de las contaminaciones más evidentes, sino que abarca los
estadios del alma misma, representación de la búsqueda constante en la vida
de los personajes y producto de la insatisfacción inmersa en la dictadura,
pero que va mucho más allá del dictador.

En El Señor Presidente, la maldad y la bondad se manifiestan de una manera
implícita a través de las oposiciones de toda la instancia narrativa, pero
esto no se refiere sólo a la cansina lucha entre el bien y el mal de orden
religioso, suponiendo más bien una pugna irremediable entre el progreso que
fomentará el conocimiento y la atmósfera oscurantista impuesta por la
dictadura. Así, la historia es un vaivén entre ver y no ver, entre observar
la realidad y padecer una ensayada ceguera blanca.

Nuevamente el lector se topa con esta doble visión del sujeto que permanece
con los ojos vendados, pero que al mismo tiempo está realizando un ensayo
de inteligente supervivencia. Se encuentra consciente del desorden (que
incluso es capaz de provocar), que enfocado desde la perspectiva
extratextual puede convertirse en la bomba de tiempo de un pueblo
profundamente inconforme. Asturias acertadamente deja un resquicio en la
obra para que el lector capte, dentro del sentido a veces doloroso, otras
sarcástico de las palabras, una esperanza en la que el pueblo todo está
actuando contra el sistema opresor que pretende a toda costa nublar su
vista.

La obra está estructurada en un ambiente constantemente alterno entre luz y
sombra. Estas incidencias permiten acercarnos a la visión del tiempo, al
transcurso de los días y las noches, e incluso lo vivo y lo muerto.
Nuevamente, ambos reinos, el de la luz y el de la oscuridad se fusionan
desordenando los ejes que se podría suponer deben permanecer cada uno en su
correspondiente hemisferio. Sin embargo, hay que destacar que la constante,
literalmente hablando, es sombra y no oscuridad. La semántica de la palabra
sugiere que entonces nos estamos enfrentando no a la ausencia de luz, sino
a la interposición de un cuerpo con la luz que debería reflejarse en algún
sitio. Se trata de una de las tantas metáforas carentes de inocencia en el
texto, porque de lo que se está hablando es de la figura del dictador, de
esa conciencia siempre presente que se tornasola cuando se esfuma como
presencia humana para seguir observando desde su palco especial.

Finalmente, nos encontramos con la bipolaridad constituida de culpabilidad
e inocencia. Esto en dos sentidos: el primero de ellos es el sentimiento
del sujeto individual que inflinge un severo juicio moral sobre sí mismo,
como ocurre en algunos momentos de la narración con Miguel Cara de Ángel, y
la posible inocencia de algunos (pocos, si se quiere) en sus acciones. El
segundo tópico, el más evidente y quizá el más importante, es el de la
verdadera culpabilidad, de los autores intelectuales y materiales de los
diferentes crímenes que se desencadenan, y la inocencia de los personajes
muy poco pudientes que intencionalmente son inculpados y atrozmente
castigados por los altos mandos y en primera instancia por las órdenes del
Presidente. Una vez más se puede observar que los textos semióticos se
suplantan para descolocar las instancias de lo que pudiera denominarse como
curso normal de las acciones.

Algunos críticos se han dado a la tarea de analizar el texto semiótico que
surge entre el mito y la realidad en la novela. Tal eje verdaderamente es
una sistemática de la interrelación regional, ya que no puede ser tomado
bien a bien como una oposición entre caracteres. No es aquí la mitificación
o en todo caso desmitificación lo que nos preocupa, son más bien los
sentidos profundos del caos que nos plantea. Fernando Alegría (1996) señala
que Asturias maneja un tono de caos mitológico regional, pero que no
intenta con ello ejercer un ataque contra la tradición literaria pues,
estructuralmente, conserva la forma. No podemos concordar del todo con este
teórico, ya que es precisamente esa ruptura con la tradición literaria la
que hace pensar en El Señor Presidente como en un texto actual y novedoso
que juega con otros recursos además del lenguaje singularmente
onomatopéyico. La estructura es tema de otra disciplina.

El Señor Presidente ofrece una mirada caótica, desfasada, sobre todo
propensa a la periferia, que permite observar las acciones desde una
perspectiva más amplia. José Miguel Oviedo dice: “La ciudad es un núcleo de
conflictos individuales y sociales (...). La antigua lucha épica contra la
naturaleza se ha fraccionado y se libra en muchos frentes a la vez; se
llama soledad, alienación, angustia, incomunicación” (Oviedo, 1996: 431).
Quien esto escribe concuerda con tal sentencia, pues los traslapamientos
que se suceden en el texto eminentemente cosmopolita no son producto de una
casualidad, ni exclusivamente del sistema dictatorial. La convocación de
los diferentes discursos crea una mezcla heterogénea que se desplaza fuera
de la figura que se representa y gobierna al país. En todo caso Miguel
Ángel Asturias reproduce literariamente una desorganización que se opone
precisamente a la rigidez que intenta imponer el caudillo, hay que admitir,
muy probablemente a costa de los propios personajes.

El segundo lineamiento a tratar es la sistemática de la fragmentación en el
texto como proceso de descentralización. Si en lo caótico las instancias
analizadas se concatenan, en este apartado la fragmentación se encarga de
descongestionar un ambiente viciado, pero también se manifiesta el dolor de
una segmentación forzada entre los personajes y las minuciosidades de su
vida. La constante de los elementos fragmentados remite ineludiblemente a
la forma y en caso muy específico de esta novela, al vacío.

Si la narración por sí misma pretende sacudir conciencias, toma como punto
de partida lo que el pueblo puede hacer o no en unión. Llama la atención el
hecho de que precisamente la fragmentación sea el punto de partida para
ubicar las consecuencias de la dictadura en los sujetos desesperanzados. En
el sentido que llamaremos positivo, se encuentra el lenguaje, que a través
de las onomatopeyas constantes y la sistemática de la repetición fragmenta
no sólo el discurso oral, sino que a través de la visualización ejerce una
libertad frente a las normas canónicas que impone el aparato de Estado.

La manera sumamente esporádica en la que se citan elementos de pluralidad
es otra vertiente del discurso sistematizado de la fragmentación. Desde el
índice podemos percatarnos a través de los determinantes gramaticales que
el sujeto se encuentra apartado de sus semejantes y lo mismo sucede con los
elementos que lo rodean. La polisemia en la obra llega desde la periferia y
no del centro, como si al separarse la multiplicidad de voces tomara lugar
desde las orillas para dejar un vacío en el centro. El dictador se
encuentra inmerso en ese vacío, ya que sus acciones no repercuten en el
sujeto colectivo del país únicamente, sino que se vuelcan también hacia él,
como si su opresión se propagara desde su entorno invisible de manera
expansiva e impulsara hacia fuera del tremendo círculo a unos cuantos.

El tránsito entre lo positivo y lo negativo en la fragmentación es
inevitable. También se fragmenta constantemente el cuerpo humano, sobre
todo en lo que respecta a la figura femenina y concretamente a las imágenes
eróticas hasta convertir la narración en un cuerpo un tanto carnavalesco,
pero adornada dentro de los elementos indigenistas, sin caer en un insulso
modernismo. Mario Benedetti establece lo que sigue:

        Cuando en las nuevas letras latinoamericanas el personaje desaloja a
        la naturaleza de su privilegiado sitial en la evaluación narrativa,
        acaso ello signifique, entre otras cosas, una inédita manera de
        postular que este hombre de la porción latinoamericana del tercer
        mundo se rebela contra un paisaje que de algún modo es inocente
        sostén del poder arbitrario, de la injusticia, del tratamiento
        inhumano, del despojo (Benedetti, 1996: 362).

Es decir, que las rupturas en la normalidad no sólo afectan de manera
negativa al individuo, puesto que, como se ha dicho, forma parte de una
colectividad que le impulsa de alguna manera a rebelarse, porque a pesar de
hallarse oprimido, actúa a favor de un bien común quizá a través de su
propio sacrificio. Curiosamente, lo doloroso se plantea en el texto a
partir de la pluralidad y los objetos: son las cuentas claras, las mujeres
malas, los tíos y las tías.

Cabe resaltar que cuando el discurso se fragmenta para convertirse en un
elemento que llamaremos de soledad, surge simultáneamente un ambiente de
colectividad del que permanece físicamente excluido el dictador. Cuando en
el burdel las prostitutas se dan cuenta de que lo que lleva entre los
brazos Niña Fedina es su hijo muerto, comienzan todas a organizar un
improvisado ritual mortuorio y la instancia narrativa, ya no Asturias, nos
dice: “A todas se les había muerto aquella noche un hijo” (Asturias, 1998:
218). No es su hijo, sino un hijo, como si en medio de la soledad de
Fedina, ellas se identificasen también con algo muy personal pero
conformando al mismo tiempo un ambiente de unidad y comprensión.

Resulta inevitable volver a tocar el tema de la vacuidad. Es una cuestión
que también nos remite al espacio que parece contenerlo todo pero que bien
puede fungir también como habitante. Con esto quiero decir que al parecer
el relato se mueve en círculos concéntricos que a toda costa pretende
alejarse del caudillo quien nunca se sabe en qué lugar está. En medio de la
miseria y los seres queridos que le son arrancados, el sujeto se siente
vacío: la madre, la nana de Camila. Ambas figuras llegan a un espacio
enrarecido. Niña Fedina a la cárcel, con el despojo de sus entrañas
apretujado y ante el que decide convertirse en tumba, formar parte del
lugar sombrío que ocupa y al mismo tiempo elige fusionarse con el cadáver
de su hijo. La nana de Camila llega a la casa en total desorden donde
transcurrieron las etapas más importantes de su vida, donde trabajó muchos
años y con la que termina envolviéndose en una atmósfera enfermiza, que la
conduce a la muerte.

La casa entonces es habitada por seres en primera instancia vacíos,
segmentados. Con el transcurso de los segundos se van fusionando con ellos
y forman un nuevo círculo, para contener ese espacio dentro de sí. Proceso
de sístole y diástole entre la fragmentación y la concatenación,
movimientos vitales provocados quizá por el centro de todo, que son las
órdenes del Presidente. Gastón Bachelard considera al respecto de lo que
hemos dicho lo siguiente: “No solamente nuestros recuerdos, sino también
nuestros olvidos están ‘alojados’. Nuestro inconsciente está ‘alojado’.
Nuestra alma es una morada. Y al acordarnos de las ‘casas’, de los
‘cuartos’, aprendemos a ‘morar’ en nosotros mismos” (Bacherlard, 2001: 29).
Es entonces, a través de los trozos de recuerdos y figuras inconscientes
que se creen olvidadas, que el espacio es susceptible de ser parte del
sujeto individual y también son la vía para reconcentrarse sobre sí mismos,
pero declaradamente no junto a la figura autoproclamada mayestática.

La fragmentación, hemos visto, presenta diversas caras y la del tiempo es
una más. Las cicatrices las va dejando también en la figura del dictador,
que en los pocos momentos en los que se manifiesta de manera física pierde
los estribos, y se muestra como una entidad carente de sentido, fría e
intrascendente que es obedecida sin el mayor apego sentimental, incluso por
sus más allegados que se someten a través del miedo y se extravían en el
discurso roto de su dirigente: “los culpables son ustedes, imbéciles,
servidores de qué..., de qué sirven..., de nada!...” (Asturias, 1998: 195).
De este modo, el propio Presidente disipa su realidad a través de la
ambigüedad de las palabras que profiere, que se dispersan haciéndole perder
respetabilidad y lo convierten en títere de sí mismo, semianimalizado.

En el orden trastocado, donde convergen, según hemos visto, inocencia y
culpabilidad, el mismo general Canales, idealista y perseguido por un
crimen no cometido, se va desgranando poco a poco literalmente: “En la
respiración se le escapaban restos de palabras, de quejas despedazadas, y
sabor del corazón que salta, que se encoge (...)” (Asturias, 1998: 108)
Esto inmanentemente para irse alejando de la opresión y la injusticia tan
recientemente recaída en su persona, para, en última instancia, dejar de
ser.

La historia a través del discurso se convierte entonces en una imagen de
mosaico, donde los seres todos de la dictadura, incluyendo al dictador que
no sale de su propio círculo, se confunden entre las incidencias del
pasado, entre los espacios que se ven obligados a llenar o entre los vacíos
que no pueden agotar. Una fragmentación a través de la lengua, a través de
la percepción estética del lector, pero también y posiblemente al mismo
tiempo, del interior de cada uno de los personajes que conforman ya no el
sujeto colectivo, sino el sujeto cultural que es la dictadura, removiéndose
ante una presencia que les es temerariamente conocida, pero negada a través
de la figura de carne y hueso, en este sentido, casi divinizada.

Finalmente, hemos hecho un recuento de dos aspectos fundamentales y un poco
desatendidos en El Señor Presidente. Es necesario reconocer que los
problemas fundamentales son los mismos en la humanidad entera y si bien una
novela no nos develará la quintaesencia de la vida del hombre, sí es capaz,
en este caso concreto, de reunir y convocar variadas lecturas, e
interpretaciones, y lo más importante, provoca intereses analíticos que
incluso pueden ir más allá del interés literario: la figura del dictador y
el comportamiento de sujeto cultural que se ve afectado por sus acciones.

Es así como el texto que nos ocupa y la instancia narrativa que lo modela
construyen su propio espacio literario con un rostro fresco dentro de los
movimientos de vanguardia, sin la necesidad de lanzar al mundo manifiestos
explícitos, puesto que finalmente se puede decir que el texto
verdaderamente habla por sí mismo, formando auténticos textos semióticos
como unidad toda. Si bien habla de caos y fragmentación, discursos de por
sí relacionados, es una integración de pocas hojas para la temática tan
amplia que abarca. Finalmente el texto como unidad responde a la ausencia
física de la presencia mental y emocional del gobernante que somete. El
texto es un viaje prácticamente inacabado del centro a la periferia que se
expande mucho más allá de las fronteras nacionales de la implícita
Guatemala, para así poder aislar a la figura del dictador dentro del
círculo casi apocalíptico de elementos separados. Asturias revuelve y
desune, pero al mismo tiempo unifica, protestando a través de una palabra
renovada, siempre viva.



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** Karla Preciado Mendoza
     quimeradevientoysombra@...
     Investigadora y escritora mexicana (Guadalajara, Jalisco, 1983). Cursa
     la Licenciatura en Letras Hispánicas en la Universidad de Guadalajara
     (UdG, http://www.udg.mx). Es asistente de investigación literaria. Ha
     participado en lecturas de su producción (inédita) narrativa y poética
     por dos años consecutivos en un par de museos.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

     *** La despedida de Bárbara
         María Eugenia Sáez

     *** Poemas
         Gustavo Lespada

     *** Tres cuentos
         Jorge Etcheverry

     *** Poemas
         Antonio José Rodríguez Soria

     *** Olvido
         Jéssica de la Portilla Montaño

     *** Poemas
         Leda Maidana

     *** El visitante
         Marcial Fonseca

     *** Memoria
         Judith Godoy

     *** El justiciero
         Luis Recuenco Bernal

     *** Tres poemas
         Estrella Gomes

     *** Mi amigo el linyera
         Gladys Liliana Abilar

     *** Poemas
         Juan Pérez Rosales

     *** Almas gemelas
         Gabriela de la Peña Astorga

     *** Poemas
         Delia Rengifo

     *** Non in solo pane vivit homo
         Fernando Arrojo-Ramos

     *** Poesía ligera para almas en desuso
         Miguel Ángel Zapotitla Pérez



=== La despedida de Bárbara ===============================================
=== Relato compacto de la salida de Cuba ==================================
=== de una “marielita” hace un cuarto de siglo ============================
=== María Eugenia Sáez ====================================================

Antes, una cita de Espejo de paciencia (1609), poema épico sobre el rescate
del obispo Juan de las Casas Altamirano de manos del pirata francés que lo
tenía preso, Gilbert Giron, cuyo apellido dio nombre a la Playa Girón,
famosa desde el intento de Bahía de Cochinos.

        Los que os quejáis de la fortuna avara
        Por cualquiera mediano movimiento;
        Los que mostráis en público en la cara
        Lo mucho que sentís un descontento

Así no es Bárbara. Su cara irradia un contento eufórico. Alta, tremenda,
con el pelo bien cortado y pintado, de pantalones negros, blusa blanca y
una chaqueta a juego, parada ante nosotros. Sus alumnos la miran y yo, su
colega, también, mientras espero que comience su prometido “cuento sobre
cómo salí con los balseros del puerto de Mariel en 1982”. Nunca se queja de
nada. Todo lo contrario. No han pasado ni seis meses de que le sacaran un
tumor canceroso del cerebro y ni una vez se ha quejado que yo recuerde. Por
decisión propia volvió a sus tres clases de español, mes y medio después de
la operación. Y a su puesto de directora. Y a llevarse al semestre de
verano en Madrid a 35 estudiantes. Aquí está.

Cuando la vuelva a ver ya habrá leído este escrito que le envío por correo
electrónico.

“Ya saben cómo son de diferentes las cosas aquí en Estados Unidos de las de
nuestros países”. Me pregunto si los estudiantes lo saben. Se les ha dado
la consabida explicación sobre Cuba, Castro y los Marielitos. Pero ninguna
explicación sobra cuando los estudiantes son estadounidenses, aunque
latinoamericanos de origen o de nacimiento. En este país la poca geografía
que aprendemos es a bombazos, invasiones, y cuando llovemos misiles.
Perennes caen nuestras lluvias sobre algún infeliz punto de la geografía
que nos incomoda, como Irak o Afganistán o Vietnam, un -tan, o -an. Sólo
así aprendemos. Los estudiantes. Lo que saben de Cuba es que es una isla,
cerca de la Florida, y que allí hablan como Scarface y Ricky Ricardo y
Gloria Estefan, y que tiene un dictador comunista y con barbas, barbudo
como los terroristas iraquíes que no se dejan liberar por nosotros, que
somos los buscadores de Armas de Destrucción Masiva. Es una isla caribeña
como Jamaica, de donde viene el reggae y la ganja, y como Puerto Rico, de
donde vienen los beisboleros, mujeres culonas como Jennifer “J-Lo” López y
“la vida loca” de Ricky Martin. A Bárbara la miran con mediana curiosidad.
Es demasiado rubia. Too happy.

        Estaba el buen Obispo tan cansado
        Que dar no puede pasos adelante;
        Y viendo en el camino puesta á un lado
        La cruz con que Jesus salió triunfante,
        Al pié de ella se puso arrodillado,
        Y con contrito corazon constante,
        Mientras que le dejó la gente fiera,
        A hablarle comenzó de esta manera.

“Fidel no dejaba que ningún cubano se acercara a las embajadas porque
podían pedir asilo. Así que las tenía rodeadas de guardias con
ametralladoras. Pero, como les dije, la del Perú se llenó de gente y fueron
llegando docenas y luego cientos y luego miles y llenaron la embajada y
comenzaron a aposentarse...”. ¿Qué significa esa palabra, aposenké?,
pregunta la bonita del grupo. “Es como posarse sobre algo, como las palomas
se posan en los aleros de los tejados, antes de emprender el vuelo”. Pero
“posarse” es, para estos estudiantes mexicoamericanos, algo que suena a
“posadas” y Las Posadas es una tradición navideña que se celebra en México.
María y San José van de posada en posada buscando un lugar donde ella pueda
dar a luz. Una voz se dirige a la bonita: “Yo soy José y tú la Virgen,
mamacita”. Se forma un relajo. Estamos a 15 de diciembre. Bárbara tarda un
minuto en calmarlos.

        Que dar no puede pasos adelante...

“Se fueron aposentando en el techo, que casi lo hunden. Y las cámaras de
televisión de todo el mundo filmándolos y se formó un escándalo
internacional que tomó desprevenido a Fidel, él, que lo anticipa todo, y,
en un momento de rabia decidió dejarlos ir. Luego, como Fidel cambia de
opinión de un día a otro, según le entra la ventolera, decidió dejar salir
a cuanto cubano estuviera siendo reclamado por sus familiares en el
exterior, claimed by his family, you know what I mean? Ni qué decir que mil
barcos partieron de Florida, o cientos al menos”. Gaviotas, uves blancas,
en pos del pescadito. “A los que les llegaba permiso de partir tenían que
tener máximo cuidado porque si se enteraba algún vecino te hacían ‘acto de
repudio’, organizado por el encargado de vigilar el vecindario, que cada
cuantas casas había uno. Venían a pegarte, a apedrearte y pintarrajearte la
casa y a echarle basura adentro, le cortaban el agua y la electricidad, te
cercaban, te insultaban y hasta los niños le jalaban el pelo a tus niños.
Yo tuve que mandar a mis dos hijas, de ocho y nueve años, al acto de
repudio contra una vecina, porque si no lo hacía nos fichaban. Cuando vi
cómo le estaban jalando el pelo a la pobre vieja, mi comadre, me asomé por
la ventana y les grité: ‘vuélvanse niñas, suban’ ”. La estudiante anglo que
está sentada al lado mío, una mujer canosa, de ojos claros rodeados de
líneas de humor y de saber, me comenta: “Mejor es jalada de pelo que los
miles de toneladas de bombas y napalm que les echamos a los del Vietnam,
más bombas que cayeron en toda la Segunda Guerra Mundial echamos sobre un
paisito del tamaño del estado de Nuevo México, y eso y-que-por-contener a
la China comunista, y ahora es nuestro principal socio comercial, nuestro
principal acreedor y casi nuestro aliado”. Conozco a esta estudiante desde
que estuve sustituyendo a Bárbara en sus clases durante el post-operatorio,
pero no puedo hacerle comentario porque Bárbara de pronto mira hacia
nuestro lado. Me viene a la mente la imagen de Bush y, a su espalda, el
enorme retrato de Ho Chi Min que le pusieron en la sala de banquetes, en el
tour que hace unos días hizo al Vietnam. Asiento callada. Miro hacia el
frente. Hay una mujer alta y rubia parada frente a nosotras. Sus manos
revolotean. Vuelta a Cuba.

        Embravecióse el mar en aquel punto
        Como sentido de la humana afrenta,
        Y con el viento hizo contrapunto,
        Tan triste como suele en gran tormenta.
        Todos mostraron la color difunta;
        Que el miedo de morir y dar la cuenta
        Hace mudar al hombre los intentos,
        Y mejora la vida y pensamientos.

“Fidel dijo que iba a dejar salir en barco a todos los que tuvieran
prontuario policial, police record. Soltó a todos los criminales de las
cárceles”. (¿Y a los sidosos del sanatorio Los Cocos?, pero Bárbara no dice
nada a respecto). “En Cuba casi no hay criminales. No los encuentras por
las calles, como aquí a los pandilleros. Así que para encontrar criminales,
Fidel tuvo que vaciar las cárceles. ¡Vieran qué gente! Gente que yo nunca
había visto así. Algunos hasta con tatuajes adentro de los labios. En Cuba
nadie lleva tatuajes. Tatuarse es de lo más bajo. Sólo la gente de los más
bajo, los criminales, llevan tatuajes y aun ellos se los ponen en las
partes escondidas del cuerpo”. Miro a mi alrededor. Pues aquí algunos
estudiantes están tatuados. Ellas suele ser con una coqueta serpientica
bajo el ombligo, en la línea de vello del pubis, o en la ingle, o donde la
espalda pierde su casto nombre y comienza la raja del llamado culo; o con
un corazoncito en el hombro, o con una diosa en el brazo. Ellos tatuados
con algo “macho”, como una mujer bien chichona y encuerada, con sus
chichotas paradotas y el pelo largo, montada sobre un toro o en una moto
grandota, o con una Virgencita de Guadalupe mirando al suelo, modestica
madrecita morenita indita. “Total que mi esposo Andrés tuvo que decir que
era criminal para que nos dejaran salir. Tuvo que inventarse que había
vendido en el mercado negro, él, que no era sino supervisor de la red
ferroviaria. Lo aceptaron sin hacer muchas preguntas porque mi hermano
tenía alto cargo en el Partido Comunista. Pero se le quedaron mirando a mi
suegra y Andrés tuvo que salirles al paso: “Y mi mamá también. Mi madre
alquilaba un cuarto a las parejas que querían tener amores, así que ella
también es criminal. ¿Y no es que rentaste el cuarto más de una vez a una
jinetera, mamá?”. “Pues ustedes dos pueden salir, pero su esposa y sus
hijas no, porque ellas no han declarado actos delictivos”. Eso fue lo que
le dijeron a Andrés.

“¡Mi suegra nada menos que de celestina!”. Bárbara suelta una carcajada
llorosa. “¿Qué es ‘celestina’?”, pregunta la bonita del grupo, una belleza
tapatía de melena negra, piel blanca y ojazos melados. “La sonsacadora, la
que presta el cuarto al sancho”, dice José y todos ríen.

Para evitar el acto de repudio, Bárbara se fue con sus niñas a casa de una
tía en Santa Clara donde nadie las conocía. El esposo de Bárbara, Andrés,
se quedó en La Habana con su madre enferma de diabetes, que parecía ir
perdiendo la razón. Hablaba la vieja señora de que su casa estaba siempre
limpia, no como las de sus vecinos. Repetía a las paredes que sus muebles
eran de buen gusto, porque ella siempre se las había arreglado para
encontrar revistas americanas de decoración. Que ella había sido la que
forró los muebles, sola. Que era la tela del color de moda. Que había sido
ella la que compró los muebles y, después de la Revolución, la que encontró
en el mercado negro las revistas, la que, 20 años después de la Revolución,
la que encontró en el mercado negro, sola, las telas para volver a forrar
los muebles. Que su casa siempre estaba inmaculada, con cortinas, sin
polvo, sola, callada, las sábanas limpias porque las lavaba a mano, todas,
una vez por semana, sin o con jabón. Que plantó árboles para darles fruta a
sus hijos, guayabas, vitaminas, complementos de la dieta.

        Le ofrecen frutas con graciosos ritos,
        Guanábanas, gegiras y caimitos.

Escondida, mirando por la ventana, Bárbara vio llegar a Andrés. Solito,
bajando por la calle, las manos en los bolsillos, mirando hacia el frente y
no hacia la casa. Ella salió al tiro, casi sin cerrarse la bata sobre el
pechazo; su marido se puso el índice en los labios sellados y la agarró del
brazo llevándosela a la casa. “Agarra a las niñas y pon el par de cosas
necesarias en una sola bolsa y en 10 minutos estás a la puerta con ellas
porque nos vamos ahora mismo a La Habana. Nos dieron permiso de salir a
todos de Cuba, gracias a tu hermano, y tengo un taxi esperando a la vuelta
de la esquina. Agarra todo el dinero; le tenemos que dar los 400 dólares
para que nos lleve. Mamá está en el taxi esperándonos. ¡En 10 minutos!”.

Bárbara les dijo a las niñas que hicieran pipí. Acababan de desayunar. Tomó
un bolsón y metió un cambio de pantaletas para las tres, un botellón de
plástico lleno de agua, cepillos de dientes, un peine, una fruta y el
dinero. “¡Ah!, y metí un paraguas, un paraguas grandote, que no sé por qué
lo tomé pero que nos vino de lo mejor, luego, en la travesía, para
protegernos del sol y ahí, debajo del paraguas, cabíamos todos. Los cinco
andábamos debajo del paraguotas, todos pegados unos a otros, como si
fuéramos en peregrinación”.

        Por cualquiera mediano movimiento;
        Los que mostráis en público en la cara...

“Llegamos a La Habana en poco más de cuatro horas. Lo mas difícil fue
mantener calladas a las niñas, que no dijeran nada de adónde íbamos. Porque
en el taxi iban también otros dos pasajeros que nos eran desconocidos.
Todos amontonados. Yo con el bolsón a mis pies y una niña arriba de mis
piernas. La otra, la grandota, sentada sobre Andrés, que es bajito. Gracias
a Dios mi suegra no habló. Iba como ida”. “Déjenos aquí por favor en la
parada, que tenemos que tomar una guagua a otra ciudad”: eso le dijeron al
taxista sin darle mayor explicación (“guagua”, aunque la palabra que
Bárbara y Andrés usaban era “autobús”). Y se bajaron, pero no demasiado
cerca del estadio. Adentro del estadio estaba concentrada la gente que se
disponía a salir de Cuba, del puerto de Mariel, y que esperaba su barco y a
ver si de verdad le daban permiso de salir. No fueron directo al estadio
los cinco. Se metieron en una iglesia, aunque no la de ellos, a esperar que
oscureciera. “Oremos a Dios que nos ayude a escapar”, dijeron los dos,
cristianos evangélicos, y la suegra dijo por su parte una oración a la
Virgen de la Caridad del Cobre. Llegó el crepúsculo. Andrés trajo un poco
de comida. El sacerdote les dejó usar el baño y no les hizo preguntas.
Dejaron que oscureciera del todo y comenzaron a caminar las ocho cuadras
que los separaban del estadio.

        Por cualquiera mediano movimiento;
        Los que mostráis en público en la cara...

Pero al llegar vieron que estaba todo rodeado de guardias con metralleta,
alambre de púas, camionetas y camiones militares. Afuera, una fila inmensa
de gente recibiendo insultos a gritos desde lejos de los que se quedaban.
Bárbara miró a su marido, miró a las niñas y a la suegra que ya no podía
más. Andrés decidió entrar por atrás, donde había un campo baldío, con el
monte crecido. De noche. Caminaron hacia el estadio a través de la maleza.
Andrés fue primero. Bárbara se le quedó atrás con una niña en cada brazo,
el bolsón colgado al cuello y la suegra a la espalda. “Wonderwoman”. Andrés
dijo “síganme”. Andrés avanzó.

        Sin que perdiese punto en su defensa,
        Hizóse afuera y le apuntó derecho...

Se adentraron por entre las matas que les llegaban hasta las rodillas,
cargando a las niñas y Bárbara sin soltar el bolsón que se colgó del
cuello. La suegra iba agarrada de Andrés y le temblaban las flacas piernas.
Se estaba orinando. Lentos los veinte o treinta pasos que dieron hasta que
el ruido que hacen las armas semiautomáticas al recargarse les clavó los
pies al suelo y les alzó las manos. “Deténganse. Los estamos apuntando”.
Bárbara se echó al suelo sobre su hija menor y pensó “que me den a mí y no
a ella”. Andrés alzó un papel en la mano y dijo en voz alta: “¡No disparen!
Tenemos el permiso de salir”.

Los rodeaban unos ocho hombres armados; quizá no tantos. Los reflectores no
les dejaron ver al miliciano que le quitó el papel, lo rompió en pedazos y
les gritó: “Síganme”. Sin rechistar le siguieron hasta el estadio. Y allí.

        Vinieron de los pastos las napeas
        Y al hombro trae cada una un pisitaco

Había miles de gentes. Una gran tienda y bajo ella había soldados, miles de
personas, casi ninguna letrina, como pronto descubrieron. No hubo comida
esa noche. No sabían dónde echarse a dormir. Abuelos y niños, parejas que
se miraban sin agarrarse de las manos, familias. Hombres tatuados. Sus
mujeres pestilentes a entrepierna, chancletudas, desdentadas. Un muchacho
pálido, flaquísimo, de nalgas planas casi inexistentes, tatuado en el bajo
vientre, mira a una mujer implacablemente sola, esté donde esté parada, con
sus nalgotas colgando y sus pantalones blancos apretados, sus tacones
blancos, aretes rojos, labios rojos y pelo pintado. La mulata jineteaba
donde él, cerca del puerto. Hasta que los agarraron. Ahora son como San
José y la Virgen que están buscando posada. No saben dónde echarse a
dormir. Tampoco Andrés y Bárbara. Escogen un poste y allí tienden el
“puesto” alrededor, porque Bárbara ha oído que los militares entran a la
tienda de noche para buscar a los criminales que se escapan de “la otra
tienda” (la de los criminales) porque no se quieren ir de Cuba porque
tienen miedo de cómo se trata a los negros en Estados Unidos y que los van
a repatriar. Los militares entran a la tienda de noche, es lo que ella ha
oído, y pasan por encima de la gente, corriendo, pisando, armas cargadas en
mano. Pero aun en la noche se ve un poste y por eso es un sitio seguro.
Para dormir sin que te pisen.

        Vinieron de los pastos las napeas
        Y al hombro trae cada una un pisitaco
        Y entre cada tres de ellas dos bateas
        De flores olorosas de navaco

Al día siguiente por la tarde recibieron su primer alimento: cada uno una
latica de arroz, revuelto con un huevo hediondo. Se la comieron. Bárbara
guardó una lata extra que le dio un viejito enfermo. Al otro día los mudan
para otra tienda, otro campamento más cerca del puerto de Mariel. Y les dan
yogurt. Sin azúcar ni nada, pero “¡qué divino!”. Y otra latica de arroz con
huevo. A la suegra le da un mareo y van a la enfermería. Todo lo que tiene
la enfermera es caramelos de limón para la tos. Les hace entrega de un
paquetico. Bárbara le da un par de caramelos a su suegra y se guarda el
resto para el viaje. Salen afuera al sol a hacer pipí, ella, la suegra y
las niñas, todas bajo el paraguas. Andrés sale afuera con su cuñado y se
fuma su último cigarro cubano, encaletado. Al otro día volverán a darles
yogurt.

        De los prados que acercan las aldeas.
        Vienen cargadas de mehí y tabaco,
        Mameyes, piñas, tunas y aguacates
        Plátanos y mamones y tomates.

Andrés ha averiguado de quién hay que hacerse amigo para pasar a la lista
de los próximos que pasarán a la tienda final, la del último campamento, ya
pegado al puerto. “Es que Andrés es muy listo”. Ofreciéndole una bicicleta
a un conocido del Partido, porque el carro no se lo puede ofrecer —ya se lo
han quitado— entra Andrés en la próxima lista con su familia. “Más vale que
sea pronto porque mamá, mírala hermano, se pone a hacer pipí en el suelo y
se quita la ropa a cada rato, y se agacha sin bloomers a orinar delante de
todos”. “Así es viejo, se ponen así, se les va la cabeza”. Otro yogurcito,
otra latica y oyen sus nombres.

Un miliciano armado les pide sus documentos de identificación. Rompe en
pedazos cada una de las tarjeticas. Por el suelo se les ha quedado su
identidad cubana. “Ya no éramos nadie”. (Nos pararon en fila como a los
judíos, dice, y se mira el brazo. No tiene tatuajes Bárbara. Libre su brazo
también de brazaletes.) “Ya éramos nada; no existíamos”.

Parados en fila, Bárbara oyó gemidos detrás de una cortina. Salían voces
delicadas. Se fue acercando. Sonaba como cuando los novios aprovechan un
momentico solos y se ponen a hacer el amor en la casa de los padres de
ella, en el sofá, en cualquier parte, mordiéndose los labios y rasguñándose
las espaldas. (Los estudiantes ya no se ríen; están quietos, atentos).
Bárbara descorrió un poco la cortina y vio a una mujer tendida boca arriba,
con las piernas inmensamente separadas y la vagina expuesta, como una rosa
herida entre una oscura mata. Le está metiendo los dedos enormes una negra
uniformada. Lo hace para chequear si se ha escondido algo en la vagina, el
anillo de bodas, una moneda, lo que sea.

        Andaba entre los nuestros diligente
        Un etíope digno de alabanza,
        Llamado Salvador, negro valiente,
        De los que tiene Yara en su labranza,
        Hijo de Golomón, viejo prudente:
        El cual, armado de machete y lanza,
        Cuando vido a Gilberto andar brioso,
        Arremete contra él cual león furioso.
        Don Gilberto que vido al etíope,
        Se puso luego a punto de batalla,
        Y se encontraron; mas quedó del golpe
        Desnudo el negro, y el francés con malla.
        ¡Oh tú, divina musa Caliope,
        Permite, y tú bella ninfa Aglaya,
        Que pueda dibujar la pluma mía
        De este negro el valor y valentía!
        Andaba Don Gilberto ya cansado,
        Y ofendido de un negro con vergüenza;
        Que las más veces vemos que un pecado
        Al hombre trae a lo que nunca piensa:
        Y viéndole el buen negro desmayado,
        Sin que perdiese punto en su defensa,
        Hizóse afuera y le apuntó derecho,
        Metiéndole la lanza por el pecho.
        Mas no la hubo sacado, cuando al punto
        El alma se salió por esta herida,
        Dejando el cuerpo pálido y difunto,
        Pagando las maldades que hizo en vida.
        Luego uno de los nuestros que allí junto
        Estaba con la mano prevenida,
        Le corta la cabeza, y con tal gloria
        A voces aclamaron la victoria.
        ¡Oh, Salvador criollo, negro honrado!
        ¡Vuele tu fama, y nunca se consuma;
        Que en la alabanza de tan buen soldado
        Es bien que no se cansen lengua y pluma!
        Y no porque te doy este dictado,
        Ningún mordaz entienda ni presuma
        Que es afición que tengo en lo que escribo
        A un negro esclavo, y sin razón cautivo.
        Y tú, claro Bayamo peregrino,
        Ostenta ese blasón que te engrandece;
        Y a este etíope, de memoria dino,
        Dale la libertad pues la merece.
        De las arenas de tu río divino
        El pálido metal que te enriquece
        Saca, y ahorra antes que el vulgo hable,
        A Salvador el negro memorable.

“No se quede mirando que usted es la próxima, con las hembras de su
familia, y váyase quitando los bloomers”. Bárbara vuelve con sus niñas, las
pone detrás de su corpachón y le dice. “Aquí estoy, haz conmigo lo que
quieras, estoy preparada”. Pero no se tiene que bajar las pantaletas porque
la dejan ir sin examen vaginal, y a sus hijas, y a su suegra lo mismo.
“¡Bendita seas de Dios negra bella, Dios te bendiga, negra que me libera,
negra que me libra y a mis niñas, la Virgen te ampare!”. Unos segundos y
Andrés también sale de atrás de la cortina, en la fila de los hombres, con
una sonrisa triunfante. No le han hurgado el ano.

        El pálido metal que te enriquece
        Saca, y ahorra antes que el vulgo hable,
        A Salvador el negro memorable.

Todos bajo el paraguas a pleno sol en el barco camaronero. Andrés saltó
adentro, de los primeros, para agarrar un puestico junto al motor. A media
hora quedó Cuba. Cuba es una fila de espuma donde no se aposentan las
gaviotas. Al crucero norteamericano que acecha entre las olas lo han dejado
pasar sin montarse en él. Saben que no los va a llevar a Florida sino a
Georgia, a un campamento de concentración de marielitos. Y además tienen
miedo de los marines por si son como los del Vietnam que salen todo el
tiempo en la televisión.

Ya han tenido bastante de campamento y de militares.

“Déjalos pasar papi. Ya en cuatro horas estamos en Florida, deja que los
otros se vayan con los marines, nosotros no, estamos casi a salvo”.
“Mamaíta, pero y si hay tormenta...”. “No la va a haber, Andrés, no más,
nunca más”.

        Como suele después de la tormenta
        Venir con alegría la bonanza,
        Y la gente de triste y descontenta
        Volver su desconsuelo en confianza;
        Así pues para todos nuestra afrenta,
        Que se volvió en contento y esperanza
        Viéndoos en libertad...

Al poco tiempo llegarán a tierra. A la Florida mítica, fuente de la eterna
juventud.



Adiós a Cuba, adiós. Allá queda atrás el Paraíso con su serpiente y su
árbol de la vida y de la ciencia del bien y el mal, de la verdad
mordisqueada apenitas. Los ojos húmedos de un mar eterno, la sonrisa
luminosa, se despide de esa isla Bárbara y nosotros nos quedamos aquí.

        ¡Es bien que no se cansen lengua y pluma!
        Y no porque te doy este dictado,
        Ningún mordaz entienda ni presuma
        Que es afición que tengo en lo que escribo.

** María Eugenia Sáez
     mayerfmt@...
     Escritora y editora venezolana (Maracaibo, 1955). Reside en Alhambra
     (Los Angeles, EUA), donde edita el quincenario Avance. Es historiadora
     por la Universidad Central de Venezuela y doctora en literatura de los
     Siglos de Oro por la University of Southern California (Los Angeles). Ha
     sido profesora universitaria en la UCV y en California. Tiene inédito su
     libro Don Quijote de Indias, así como diversos relatos de ficción y
     poemas.



=== Poemas      Gustavo Lespada ===========================================

*** Sueño

urdo conexiones, tramas,
nudo a nudo la red paciente tejo, armo
figuras que luego remitirán a otras,
despliego el infinito ante el espejo;
algún sueño fugaz donde soy otro
tantea analogías en lo obscuro.

afirmo
apisono
este suelo de palabras
este sustento solo de palabras
adonde crezca la palabra hierva o donde
oscura moje al sueño o seas un refugio
de lucidez como un lecho de ojos
donde la noche cae abierta.

sueño
donde voy hacia los nombres
que han de poblar el mundo
donde pienso o camino o donde,
con voces y silencios
y todo lo ignorado,
hemos cumplido con reconocernos.



*** El nombre

en el principio era el caos indiscriminado.

no es que se encuentre la verdad revelada como si se tratase de un tesoro
escondido sino que la búsqueda modela, construye esa verdad, como la mano
modela la forma que recorre. por tanto la verdad última es la misma
búsqueda, puesto que no hay desciframiento sin previo cifrar. nombrar es
identificar, separar aquello que el nombre delimita y recubre como una
piel, aislándolo del amasijo del caos. la piel del nombre origina y
conforma al ser: el ser es porque es nombrado. y puesto que nombrar es
discriminar, diferenciar, en suma, otorgar identidad, con esa piel el
nombre nos entrega la perspectiva que implica una mirada y una distancia
imprescindibles. nombrar siempre es un acto de violencia, de una doble
violencia: la que se ejerce sobre lo nombrado, al arrancarlo de su anomia
inerte, y la que desgaja al ser que nombra exponiendo su espalda a la
intemperie. nombrar, entonces, siempre será alejarme, puesto que para
llegar a poseer algo debo primero ser un otro. el parto trae al hijo, pero
también hace a la madre. el nombre es esa forma de paliar la soledad de la
existencia aferrándonos a aquello de lo que indefectiblemente nos
alejaremos. es un reclamo por la unión perdida. como un huérfano que,
deslumbrado por tus caderas, ha perdido su nombre en la penumbra. pone su
huevo entonces, su enjambre de silencios, su mezquina torpeza, su cielo de
ecos muertos cada vez que te llama.

en el nombre reside la nostalgia del caos primordial.



*** El silencio

ese silencio de materia blanca
imprescindible blanco del soporte
o nada generosa / asedio
siempre en deuda
insuficiente siempre
como el deseo siempre
que ninguna / consumación
colmar ni calmar puede
lo que decanta quieto
lo que tempranamente supiste:
lo que nunca sabremos, eso somos.

después de los rituales laxos
o tímidas traiciones
cotidianas / sólo
después te preguntas
pensando en ella / recorriendo
los acuarios perplejos de la imaginación
sólo después, refugio: cómo será
—te preguntas— el adentro
cómo sería de ancha su cara
al hundirme en ella / cómo sería
no naufragar y esta vez sí / rumbo
a Ítaca a su boca / cómo será
lo que no sea, entonces,
cómo sería el silencio

                     de alrededor

de ese
          beso

        (en homenaje a Felisberto Hernández)



*** En el ritual sombrío

en el ritual sombrío los estambres
más acá del susurro de los secretos pactos
de estrellas borroneadas por las copas del bosque
más acá donde el roce escondido de la abeja humedece
la palabra lengua / el rocío perplejo en que la sed
liba su borde tímido con sus tintas de fuego
acá nomás has de mojar la pluma
para escribir mi nombre
y me darás mis manos
sobre dos lunas blancas
y todos tus zumbidos serán míos.

** Gustavo Lespada
     gustavo.lespada@...
     Investigador argentino (1953). Licenciado en letras por la Universidad
     de Buenos Aires (UBA, http://www.uba.ar), doctorando sobre la obra de
     Fesliberto Hernández y docente e investigador de la mencionada casa de
     estudios. Ha publicado Naufragio (poesía; Buenos Aires, Libros de Tierra
     Firme, 2005), Esa promiscua escritura (ensayo; Córdoba, Editorial
     Alción, 2002) e Hilo de Ariadna (poesía; Buenos Aires, Ediciones Último
     Reino, 1999). Coeditó una antología crítica de Noé Jitrik, Suspender
     toda certeza, con Gonzalo Aguilar (Buenos Aires, Editorial Biblos,
     1997). Textos suyos han sido incluidas en diversas publicaciones
     colectivas como Violencia y silencio; literatura latinoamericana
     contemporánea (edición de Celina Manzoni, Buenos Aires, Corregidor,
     2005), La fugitiva contemporaneidad; narrativa latinoamericana 1990-2000
     (edición de Celina Manzoni, Buenos Aires, Corregidor, 2003) y Las
     maravillas de lo real (Noé Jitrik, compilador, Instituto de Literatura
     Hispanoamericana de la UBA, Buenos Aires, 2000), entre otras, además de
     varios artículos y estudios editados en revistas especializadas de
     Uruguay, Estados Unidos, México y Argentina. Es miembro del Consejo de
     Redacción de la revista Enclaves, editada por el Departamento de
     Docencia del Hospital Borda (Buenos Aires), y de la revista virtual
     Everba (Berkeley, Estados Unidos, http://www.everba.org) desde diciembre
     de 2003. Ha participado de numerosos congresos nacionales e
     internacionales sobre literatura, teoría literaria y de carácter
     interdisciplinario. Ha recibido el premio Juan Rulfo 2003 en la
     categoría ensayo literario por su trabajo sobre Las cartas que no
     llegaron, de Mauricio Rosencof; además fue distinguido por la Honorable
     Cámara de Diputados de Argentina en reconocimiento a su labor
     profesional en el campo de la cultura (2004), finalista del Premio
     Continentes 2004 de Poesía "País de las Nubes" (México, 2004) y premiado
     por la Academia Nacional de Letras del Uruguay en 1997 por un ensayo
     sobre Nadie encendía las lámparas de Felisberto Hernández.



=== Tres cuentos      Jorge Etcheverry ====================================

*** Hecatombe

Pobres animales de la televisión, la niña dice desde la sabiduría de
(algunos) infantes que miran el mundo desde el no compromiso inicial. A
nivel nuestro tratamos de suprimir la presencia de esa masacre en que
consiste nuestra existencia misma de carnívoros. El primate humano echó a
caminar sobre el lodo, que era rojo y mezclaba la tierra arcillosa
primordial con la sangre. En las ciudades se tapa el origen de bisteques,
costillares y hamburguesas. Ya no hay carnicerías con hombres de delantal
blanco que descuartizan cuerpos colgantes, cabezas de cerdo y vacuno con
ojos vidriosos y enormes que nos persigan en sueños. Se venden las partes
en envase plástico, selladas al frío en bandejitas de polietileno que
acelerarán la corrupción de este ambiente hacia la pureza inorgánica de su
contaminación. Peor es nada. Porque esta historia es pecaminosa. Pero no
somos creyentes. Ya los niños no son llevados de la mano por la empleada a
la feria para escoger gallinas que allí mismo beneficiará el puestero ante
su mirada inocente. Cuando uno come carne, después quiere seguir comiendo
más y más, uno duerme inquieto, se da vuelta. Digo. Francisco dice que el
hombre nació carnívoro, dice además que el sexo masculino es mutación del
femenino. Dice otras cosas que prefiero callar. Pero pienso en la horda de
gallinas, pollos, codornices, cerdos, patos, seres marinos. Las langostas
emiten chillidos al hervirse. Cuadrúpedos, conejos en primera fila, que nos
esperarán cuando después de muertos en el mito cristiano nos vayamos
caminando hacia las Puertas del Paraíso. Sus ojos nos harán retroceder a
los infiernos. Sin mediar espada de fuego. Gracias a Dios que por aquí por
lo menos no somos creyentes.



*** Pintura

Para mí la pintura, el dibujo, las artes plásticas son el camino que no
seguí. En la encrucijada de mis dieciséis años vi pasar a una niña alta,
pelo negro, perfil acentuado, blanquísima. No me vio. Pero en las horas que
siguieron le hice un poema con rima. Traté de hacerle una témpera. La
imagen distó del original y de lo que tenía en la cabeza. Cuarenta años
después tomé clases para pulir mi técnica y poder reproducir lo “real”,
dizque (ahí me aprieta el zapato). La pintora trató de que centrara la
atención en lo visto, pero seguí haciendo lo que tenía en la cabeza.
Pintaba redonda la parte inferior de una botella porque sé que tiene base
curva, aunque en realidad todos la ven derecha, recta. Me dijo “vas a tener
que pasar diez años educando la mirada”. Lo que a mi edad es mucho tiempo.
“La fotografía liquidó a lo real en la pintura”, le dije. Cerré la puerta
al irme. Su olor me persiguió y me sigue en sueños. Confieso que me gustan
los impresionistas, que deforman al objeto por el lado de la luz. Me
detengo a la vera de las instalaciones, del arte conceptual, que se agota
en una sola idea, más al ritmo actual de mis neuronas. Pero siempre tengo a
la pintura como el señorón latino mantiene amantes escondidas que visita a
veces. Hago afiches para eventos, portadas de libros, dibujos varios,
“monos”, como decimos. Trato de vez en cuando diversos materiales y formas,
con cuidado, sin pretensión profesional. Porque esta otra terminaría por
obsesionarnos. A nuestra edad ya no sabríamos satisfacerla.



*** Cuervos

“Cría cuervos y te sacarán los ojos”. Mentira. Más crueldad verás en esa
bandada de gorriones que persiguen a picotazos al miembro débil o enfermo
hasta ocasionar su muerte. A vista y paciencia nuestra que paseamos por una
calle bastante moderna, no te creas. Estoy haciendo un poema largo llamado
gorriones —hace años de esto— y ella propone hacer un change and replace y
ponerle en cambio Codornices, inglés quail. Los cuervos de un parque en
British Columbia le copian a patos y aves exóticas y nadan en la fuente o
se sacuden el agua para que les tiren comida los turistas. Negros se
remontan con mariscos en el pico junto a las gaviotas y los dejan caer
desde lo alto para romper caparazones y conchas y comerse las entrañas. O
disputan a los buitres la carroña de incontables animalitos que aplastan
los autos en las interminables carreteras del país. El cuervo es el delfín
de los pájaros, Francisco dice, desplegando ante nosotros el pavor de la
biología. Los pollos recién brotados del cascarón mueren de hambre sin un
pájaro al lado del que puedan aprender cómo comer. Los nazis ya estaban
empezando a adiestrar cuervos para que transportaran cámaras y bombas como
los delfines de los gringos. En la cadena sin fin y circular de la lucha
por la supervivencia en este planeta y otros, no somos nada. La naturaleza
a lo más es un espejo de nuestros talentos y limitaciones.

** Jorge Etcheverry
     jorgee@...
     Escritor chileno (Santiago de Chile). Doctor en literatura y traductor.
     Ex miembro del Grupo América y la Escuela de Santiago, agrupaciones
     poéticas de los sesenta. En Canadá desde 1975, ha publicado The Escape
     Artist / El evacionista (Canadá, 1981), La calle (Santiago, 1986),
     Tánger (Santiago 1990; versión inglesa, Canadá, 1997), A vuelo de pájaro
     (Canadá, 1998) y Vitral con pájaros (Ottawa, 2002), además de la novela
     De chácharas y largavistas (Canadá, 1993) y Northern Cronopios,
     antología de narradores chilenos en Canadá (Canadá, 1993). Ha publicado
     prosa, poesía y crítica en Chile, Estados Unidos, Canadá, México, Cuba y
     España. En 2000 ganó el concurso de nouvelles de Escritores.cl con "El
     diario de Pancracio Fernández".



=== Poemas      Antonio José Rodríguez Soria ==============================

*** Nihil

	 Si germinan interrogantes gruesos
acerca de las causas y porqués
en el adoquín pisoteado,
	 pie de mi sombrero,
	 cerebro de zarzas,
madeja de hilo infinito,
inconscientemente echo a caminar
por la pasarela
	 de los piratas
	 de las carabelas,
mientras que los tiburones famélicos
afilan cuchillos y tenedores
y extienden el mantel italiano
de cuadritos rojos, negros y blancos
sobre la espuma del mar.
Esto es
—en términos aforísticos—:
	 Aquellos que se plantean los porqués
son suicidas en potencia.



*** Intimidad corpórea

	 Salgo despelotado
de la ducha.
Echo un ojo
al espejo turbio.
Vaharada.
Diletante yo
del clásico cuerpo proporcional
de la Grecia
de Fidias,
y con una mortaja negra
en el cabestro,
estética homosexual,
tímidamente de macho masculino,
un pito flácido, abúlico,
paseo por doquier
racionalmente.
Pues a fin de cuentas
lo más íntimo
de un hombre
es su cara
que lo diferencia de la gregario.
Polla y glúteos inertes
tienen el resto.



*** La muerte, la humanidad, las formas de vida

	 Un monte isla circular rodeado de vacío (la muerte)
al que corren irracionalmente las ordas (la humanidad)
que se regeneran en el centro del islote
para tomar uno de los radios (las formas de vida)
que lleva a la desaparición (la muerte)



*** Cosmopolitismo itinerante

	 Un culo inquieto, apátrida de doble moral,
fantasmagórico incapaz de portar
un vil broquel de mi pueblo
y hombre fácil para culturas exóticas,
paradigma de la hipocresía multicultural.
Cosmopolitismo itinerante.



*** Equilibrio del creador

	 Limita la literatura
sensibilidad en el escritor,
que cuando padece
el Síndrome de Stendhal
le trastabilla la mandíbula,
se colapsan las palabras,
se entontece agradablemente,
mientras que a la hora de crear
le abordan vagas reminiscencias
académicamente formales
cuando las fuerzas del bien
y el mal
lo tensan por igual.
Equilibrio frío,
deleznable representación sutil
en la cueva de Platón
de lo añorado,
de los dolores,
y a los lectores
llega como mucho
un 25% de lo experimentado.



*** Altruismo artístico

	 El artista entregado a la humanidad
rinde homenaje a los difuntos,
eleva a la máxima potencia invertida
la pusilanimidad de los miserables
en una maravillosa mentira
o en una verdad de las que se olvidan
y tira del carro a su manera,
con palmaditas en la espalda a quienes queden
actuando al servicio de Dios
para que no cese la especie,
(como el sexo, como diría Nietzsche),
pintando a toda mecha
coloridos frescos, incluso abigarrados
en las húmedas bóvedas de cañón
de cemento inquebrantable.

** Antonio José Rodríguez Soria
     rodriguez_soria1908@...
     Escritor español (1987). Estudiante de periodismo en la Universidad
     Complutense de Madrid (UCM, http://www.ucm.es). Habitualmente ha
     colaborado con una publicación periódica de la UCM, así como con su
     radio. También ha ganado dos premios de poesía regionales y uno de
     relato breve local. Su producción permanece inédita.



=== Olvido      Jéssica de la Portilla Montaño ============================

Había una vez una niña invisible. Bueno, no era exactamente invisible,
aunque ella llegó a creerlo. Mejor dicho: parecía no existir, no haber
existido jamás; y es que nunca nadie se acordaba de ella. A veces hasta
ella se olvidaba de sí misma. Encerrada en los laberintos de su memoria,
solía pasar días enteros sin salir de su casa, sin hacer absolutamente
nada, nada que la hiciese sentir viva; y todo porque hacía mucho tiempo,
quién sabe cuántos años ya, había perdido completamente las ganas de vivir.
Nunca pensaba en ello, o al menos eso intentaba; aunque a veces es
inevitable mirar el mapa del destino y preguntarse hacia dónde va uno, en
qué momento se ha perdido el camino. Como sea, nadie se acordaba de ella.
Era como si hubiese desaparecido, o estuviera muerta para el mundo. Nadie
la llamaba por teléfono, no recibía visitas ni cartas ni correo
electrónico, nada. Nadie la mencionaba nunca, ni por error, y ni siquiera
para hablar mal de ella.

De vez en cuando, no muy seguido, se hartaba de estar sola; entonces el
teléfono le servía para revivir a esos que alguna vez habían sido sus
amigos. En ocasiones de extrema desesperación, la niña iba a cualquier
lugar en que pudiese encontrar alguna cara conocida; sólo entonces se
sentía “visible” y pasaba un buen rato con quien estuviera, pero la niña
volvía a ser olvidada casi al instante de despedirse. Lo que más le
atormentaba no era la soledad ni el aburrimiento y ni siquiera la falta de
rumbo: era el saber que ella no era importante... trascendente para nadie.
Esta idea la entristecía, pero también reforzaba su comportamiento. “Que me
busquen si quieren, yo no pienso volver a buscar nunca a nadie”. Y nadie la
buscó más, ni siquiera aquellas personas con las que alguna vez creyó tener
lazos fuertes. No volvió a salir de su casa y, con el tiempo, sus vecinos
también se olvidaron de ella. Se desconectó tanto del mundo que el mundo,
incluyendo a su familia, también se desconectó de ella. La niña deambulaba
por su casa sin hacer nada más que llorar, y en cada lágrima se iban uno a
uno sus recuerdos.

Una noche el Olvido entró por una ventana y se instaló cómodamente en un
sillón. La niña sólo sintió un poco de frío, pero no se dio cuenta de que
alguien la observaba pues ella no dejaba de llorar y lamentarse por todo.
El Olvido sintió tanta pena por la niña que decidió librarla de su
sufrimiento.

Las venas de la niña se inundaron de tinta indeleble. Ella se asustó al
sentir tanto peso repentino; apenas si podía moverse, así que se acostó en
la cama con la firme intención de no volver a levantarse.

El Olvido se acercó a la niña.

—¿Y tú quién eres?

—Tu mejor amigo. Vine por ti para que me acompañes.

—¿Estás enamorado de mí? —preguntó la niña, con cara de sorpresa. La tinta
indeleble había ahogado sus neuronas.

—Así es —contestó el Olvido—. Mira, te traje flores.

La niña tomó el ramo de rosas viejas, casi amarillas, que el Olvido le
ofrecía. Por un momento se sintió feliz, inmensamente feliz, de que al
menos alguien se acordara de ella.

La niña cruzó los brazos luego de dejar las flores sobre su pecho y se
dispuso a morir pero, en lugar de eso, comenzó a hundirse en la cama debido
al peso de toda la tinta morada en sus venas. La cama siguió hundiéndose y,
cuando la niña llegó al nivel del suelo, vio que ya no había ningún suelo
sino un gran agujero blanco...

Y entonces se la tragó la Nada.

** Jéssica de la Portilla Montaño
     gina@...
     Escritora mexicana (México, D.F., 1979). Textos suyos aparecen en la
     antología Brotes de luna, de Teresa Dey (1999). Cursó los talleres de
     teoría y práctica del cuento con Alberto Chimal, creación literaria con
     Teresa Dey y novela con Gerardo de la Torre. Trabaja como correctora de
     estilo y traductora. Mantiene una página personal en
     http://www.ginahalliwell.com.



=== Poemas      Leda Maidana ==============================================

        (Nota del editor: la argentina Leda Maidana recibe constantemente, de
        los lectores de su blog en http://leda-ma.blogspot.com, diversas
        propuestas a partir de las cuales ella escribe su poesía. He aquí una
        sucinta muestra de su trabajo).

*** Asomar

                                     Para el Juano, con cariño transatlántico

Asoma,
el chico oculta su trompo en el bolsillo
estira con orgullo sus tiradores nuevos
olfatea el aire seco y espera,
le brilla el pelo endomingado,
sonríe,
escarba con el índice culposo la madera
y sueña
¿qué sueños marineros tendrá un chico de diez años
que mira por la hendija de una puerta?

La isla florece
y el chico vuela.
¿Vendrá desde el norte el amor?
Los chicos de diez años no sueñan con amores,
sonríen y chispean,
cuentan dedo a dedo las monedas
y también esperan.

Y la puerta se abre lenta
y él asoma
primero la nariz,
después los ojos tiernos.
Un chico es un regalo
que no conoce precio
y este chico entonces
se lleva todos los premios.

Afuera todo es aire,
polvo, luz y arena,
misterio silencioso,
que siempre eso es la siesta.

Si el chico intenta ahora,
si el chico logra hacerlo,
sacará su pie hacia afuera
y el mundo será suyo más allá de su puerta.

        Escrito a partir de una imagen enviada por Marce



*** Pegotear

Tijeras, coraje y recortes de diario
trazos indelebles en una hoja blanca
un manchón negro como única coartada
y el miedo acechando.

La noche pasaba tan negra,
luz tenue,
buscar qué palabras:
“un diario no trae mucha variedad”,
pensó con nostalgia
y siguió buscando.

Letra por letra
quizá su tarea
(manchones y diario)
sería más fácil
“pero no es camino que allane la fama”,
pensó recortando el término justo,
un nombre preciso, el que le faltaba...

Los focos del día como por costumbre
fueron asomando,
vocablo a palabra
terminó su obra temblorosa y parca,
manchones y diario, silencio-amenaza,
sonrisa de nada.

Y entonces huyendo hacia el día libre
manchado y de diario,
con miseria a cuesta
(no sé a qué conciencia ni por qué mirada),
adentro de un sobre
y hacia un cruel destino
impune, cobarde
ya viaja el anónimo.

        Escrita a partir de la imagen que propuso Laru, ¡gracias!



*** Mirar

¿Soñando qué castillos un sueño se hace trizas?
¿en qué universos tristes perdiste la puntada?
Una mano se extiende.
Una risa se apaga.
Los colores son tenues y es tenue tu mirada.

¿Planeando qué proyectos te vas desenrollando?
Parecen muy antiguos,
Parece que sos frágil.
Un sentimiento pálido
Así como tu alma.

¿Viajando en qué preguntas es que ya no hay señales?
¿En qué palabras tiernas,
Y cuánto lo esperaste?
Hace falta que marches por parajes extraños
Con bríos de corsario y anzuelo de pirata.

Las respuestas quedan siempre a un palmo de la mano.

        Escrita a partir de los cuadros de Waterhouse enviados por Marina.



*** El que se va

El gato de grandes botas
lame, vuelve a lamer y relame
un dedo y otro y la mano,
mientras te escribo

[Es a vos, sí, a vos a quien le escribo
vos que te paraste aquí... por un ratito
con ganas de vencerle al tiempo
porque ya nadie quiere leer
nada de nada
y menos
poesía]

El gato lee despacio,
empuja con un pie
y con su garra infalible,
mientras te escribo

[Vos seguí leyendo igual
aunque no tengas ganas
para algo te invitaron
y al final
no está nada mal
leer poesía
sin que se entere nadie]

Las botas le quedan grandes al gato de grandes botas
pero ya no me hará caso
si se prepara para su largo viaje,
mientras te escribo

[Es a vos, sí, a vos
y despertate
que no es hora de siesta
y a estas alturas
el gato ya partió
y va como por la legua sexta...]

Mientras te escribo.

** Leda Maidana
     ledama2@...
     Docente y escritora argentina (Buenos Aires, 1957). Edita y corrige
     manuales escolares, de los que ya ha publicado más de cuarenta. Publica
     sus trabajos en su blog, http://leda-ma.blogspot.com.



=== El visitante      Marcial Fonseca =====================================

Cuando Serpentus se materializó en aquel sencillo y limpio jardín en la
figura de un sesentón de abundantes canas, baja talla y mirada serena, de
inmediato le vino a la mente su incursión terrenal anterior cuando le tocó
ser, durante doce meses, un íncubo de treinta años de edad, 1,83 de
estatura y ojos azules. En esa oportunidad logró que trescientas treinta y
seis mujeres ganaran la maldición eterna a cambio de un orgasmo que ellas
catalogaron de celestial. De todas las personificaciones que había hecho:
visitante, agorero, mesías, súcubo, íncubo, fantasma, ángel de la muerte,
ángel burlón, pastor evangelizante, mentalista radial y gurú, la que más
disfrutaba era el de visitante, a pesar de que no le era permitido valerse
de artilugios para vencer el libre albedrío de los miembros de la familia
escogida, y así evitar que lo expulsaran de las casas visitadas; pero si
era echado, no se consideraba un fracaso. Cuando no lo rechazaban, siempre
alcanzaba su propósito. Hubo una excepción por allá en el año 1922, en
España, cuando no pudo doblegar el espíritu de Josemaría Escrivá; y como
éste más tarde sería San Josemaría, Serpentus no se sintió humillado. Dejó
de recordar y se dedicó a estudiar el modesto lugar. Cinco puertas a lo
largo de un corredor en forma de L; desde tres habitaciones salía el
respirar de gentes que dormían con el estómago lleno y un zaguán en
penumbras indicaba que los ocupantes no esperaban visitas durante las
siestas. La cocina estaba en un extremo de la vivienda por lo que Serpentus
no la divisaba, pero no le importó, la mayoría de las decisiones en estos
hogares se tomaba en el pasillo. Dejó de curiosear en espera de que se
percataran de su presencia. Sin hacer ruido, se cobijó bajo la sombra del
arbusto más frondoso, que le serviría a su fin porque podría ser visto
desde casi cualquier sitio de la casa. “Sí”, pensó, “creo que no tendré
dificultades con las reservas morales de esta familia”.

La primera persona que salió de uno de los dormitorios fue una bella y
agraciada joven. Al ver el señor en el jardín, llamó al padre sin mostrarse
asustada pero sí con un tono de voz tal que hizo que salieran de sus
modorras el papá, la madre y los dos hermanos. Todos se mostraron
sorprendidos, pero ninguno perplejo, muy típico de las familias sencillas,
y este matrimonio, de apellido Pérez, lo era. La rutina definía su vida; a
dormir le dedicaban diez horas, dos de ellas todas las tardes; ver
televisión les era tan ceremonioso y comunitario como asistir a misa los
domingos o sentarse a la mesa todas los días. Su única diversión fuera de
casa consistía en comerse un hervido de gallina a la orilla del río del
pueblo; el resto del tiempo, el padre trabajaba en el gobierno local, la
madre atendía los oficios del hogar y los hijos cumplían sus deberes
estudiantiles sin muchos aspavientos. Por la manera instintiva y simple
como entendían la vida, los Pérez no percibirían lo extraordinario de lo
que estaba empezando a sucederles. La familia esperó a que el jefe del
hogar tomara la iniciativa, y la tomó. Se aproximó al sujeto y le preguntó
qué quería. “Nada”, contestó Serpentus; “Salga de la casa”; “No me iré”;
“Llamaré a la policía”; “Hágalo, pero yo de aquí no me muevo”. El padre,
con cautela, regresó a los suyos, y aunque no comprendían la situación,
rápidamente concluyeron que no debían avisar a las autoridades. Sería
embarazoso denunciar la presencia de un hombre en la casa; además, el
extraño, parado en el medio del patio interior, no se ocultaba, no mostraba
intenciones de huir ni tampoco presentaba gestos amenazantes y no parecía
un delincuente. La señora Pérez insistió: “¿Qué desea usted?”, le gritó
desde el corredor, “Solamente morar en este jardín, no molestaré, no les
pediré comida ni agua ni cama”; “¿Cómo hará para vivir así?”, preguntó uno
de los hijos, “No se preocupen por mí, ustedes sigan su vida”, respondió el
visitante.

Por la grisura de sus caracteres, los Pérez aceptaron aquella propuesta;
pero tomaron sus precauciones. Durante los primeros días montaron guardia
para ver si el desconocido hacía algo fuera de lo normal; y no lo hizo;
comprobaron que se la pasaba cerca de la mata de semeruco, no dormía y no
se hacía sentir, ni siquiera visualmente porque se camuflaba en el arbusto;
no merodeaba por los alrededores, no entraba en los cuartos, no pedía agua
ni manifestaba que tuviera hambre. Cuando los Pérez se convencieron de que
no tendría ideas o movimientos raros, suspendieron la vigilancia y
regresaron poco a poco a su normalidad. Estaban seguros de que el extraño
no interferiría en la marcha de la familia. La vida continuó; aceptaron
como natural que las únicas palabras con él fueron las que cruzaron cuando
irrumpió en el hogar. Para los amigos de la casa era un tío huraño, y un
poco ido, que los visitaba.

En una oportunidad hablaba la hija con sus padres sobre lo difícil de la
semana por los exámenes finales; les explicaba que no sabía a qué materia
prestarle mayor atención; las nombró y notó que el hombre del jardín
asintió con la cabeza al mencionar la tercera; decidió dedicarle a ésta sus
mejores esfuerzos; y aprobó todas las asignaturas con muy buenas
calificaciones. En otra ocasión el señor Pérez comentó que le habían
planteado dos negocios con un dinero que pronto recibiría y no hallaba por
cuál decidirse. Habló del primero y miró hacia el huerto, el sujeto no
mostró ningún gesto; describió el segundo y todos vieron que el visitante
mostraba una sonrisa de aprobación. El padre, sin dar las gracias, que no
eran exigidas, optó por el que había recibido el movimiento afirmativo. La
idea fue un gran éxito.

Todos se dieron cuenta de que si el intruso daba su consentimiento, las
cosas salían bien. Así que modificaron sus vidas. Las decisiones las
tomaban en el corredor una vez que se anunciaban y del jardín llegaba la
aquiescencia. La madre incursionó en repostería, previa consulta con el
desconocido, que junto con el negocio del padre mejoraron las finanzas del
hogar. La hija no aceptó un pretendiente porque la señal de Serpentus fue
de desacuerdo; los varones estudiaban con más ahínco por sólo ver la cara
sonriente del hombre del patio. Los Pérez empezaron a ser menos comunes y
más felices; adquirieron otro vehículo y cambiaron las excursiones al río
por visitas a la playa. Ya no sólo miraban hacia la mata de semeruco para
consejos sobre qué hacer con el dinero, cómo enfrentar un problema
doméstico, qué hacer ante una enfermedad, etc., ahora hasta para cualquier
tontería buscaban la aprobación de Serpentus. Si querían ir a una retreta
de la plaza o a una fiesta juvenil, la asistencia dependía de la expresión
que pusiese el invitado, como ya lo consideraban. La existencia les era
agradable, sin contratiempos, con un rumbo conocido, igual que antes pero
con alguien decidiendo por ellos.

El padre, que había hecho progresos en el trabajo con la ayuda del hombre
del arbusto, rompió la tranquilidad de una tarde hogareña anunciando que se
jubilaría para montar un comercio propio. La reacción del sujeto del jardín
sobre dejar el empleo fue de alegría, mas no sobre la iniciativa
empresarial. El señor Pérez comprendió que no tenía que ser tan vago y
debía plantear un negocio concreto. En conversación con su señora,
enumeraron varias posibilidades; y luego de muchas dudas, emergieron dos
ideas: una ferretería y una agencia de festejos. Con los comentarios
apropiados, y las respuestas adecuadas desde el patio, la cabeza de hogar
entendió que debía seleccionar la primera. La esposa comentó que ella
ampliaría su repostería con la segunda opción. Serpentus no reaccionó ante
la decisión de ella.

Los diez meses previos a la jubilación fueron de mucha actividad en la
preparación de los nuevos negocios. El señor Pérez contactó a los futuros
proveedores de la ferretería, palabreó un local, registró la empresa. La
señora, por su lado, se dedicó a comprar sillas, mesones y manteles. En el
hogar, ya la familia consultaba menos al hombre del jardín, consideraban
que la confianza que les daba tenerlo en el patio era suficiente. Así, por
ejemplo, el hijo mayor decidió estudiar Administración y ni siquiera habló
de ello en el corredor, lo hizo en la cocina, por lo que el visitante no
dio su opinión.

El inicio del retiro del padre coincidió con el de las vacaciones de los
muchachos. Y como éstos se levantaron tarde y los esposos habían salido
temprano a hacer diligencias relacionadas con sus empresas, nadie se fijó
en que el hombre del jardín no estaba en el sitio acostumbrado.
Descubrieron su ausencia al mediodía cuando se disponían a comer en
familia. La primera emoción fue de incredulidad. Que debe estar por aquí,
que busquen en los cuartos, que aquí no está, que aquí tampoco. “Seguro que
anda por la calle”, afirmó la hija; “Preguntemos en el vecindario”, agregó
el señor Pérez, “No”, respondió la madre, “¿qué vamos a preguntar? Siempre
hemos dicho que es un tío; seguro que lo tendremos de vuelta esta tarde”.

Volvieron las guardias, ahora en espera del ausente y para vigilar la
puerta de la calle que dejaban abierta toda la noche; así permanecieron
durante seis días y el parterre se mantuvo vacío. Surgieron las mutuas
recriminaciones. Que a lo mejor alguien lo molestó y por eso se fue, que ya
no le estábamos haciendo caso, que no le dimos la importancia que se
merecía, que papá no fue agradecido, que mamá no lo consultó más, que
debimos hacerlo todos los días. No sabían cómo actuar ni qué hacer para
volver a la monotonía anterior. La carencia de una vida ordinaria les
produjo un gran desamparo; de la pasividad que vivieron antes de la llegada
del huésped y de la felicidad que disfrutaron durante su estancia en la
casa, pasaron a un futuro lleno de sobresaltos. Empezaron por no hacer las
comidas o ver televisión en comunión, los varones se volvieron
irresponsables, el padre fracasó en el negocio recién emprendido, la madre
perdió toda su clientela, la hija quedó preñada del joven que había
rechazado, uno de los carros se les incendió, los amigos desaparecieron.

El visitante no regresó. Después de haber abandonado a los Pérez, se fue a
un pueblo vecino e invadió un humilde hogar, siempre con un aspecto
familiar, pero de ahí lo sacaron a golpes. Se materializó en otra vivienda
donde por temor o vergüenza le permitieron que se quedara. Pronto, la nueva
familia se percató de los poderes del extraño y se dispusieron a sacarle
provecho. Serpentus se limitó a complacerlos y a esperar los primeros actos
de desobediencia para luego marcharse y sumirlos en la desgracia.

** Marcial Fonseca
     fonsecamf@...
     Escritor venezolano (Barquisimeto, 1948). Es ingeniero electricista de
     profesión. Ha publicado el conjunto de relatos La nube en el cielo
     (Comala, http://www.comala.com) y la noveleta Los mandamientos de Moisés
     (Funsagu), así como artículos en los diarios El Nacional
     (http://www.el-nacional.com), Tal Cual (http://www.talcualdigital.com) y
     El Mundo (http://www.elmundo.com.ve).



=== Memoria      Judith Godoy =============================================

1.

Esta es noche de resurrección,
se han abierto los sepulcros,
y mi pasado anda suelto,
como el loco de los evangelios.
Las cadenas no lo turban,
ni lo detiene su desnudez,
y anda obsceno y desarrapado,
vagando por doquier.
Libérame Tú de la memoria,
entrégala de tarde a los cerdos,
déjala huir con Legión a Gerasa
a danzar eterna, frente al acantilado.



2.

Trasgresora lengua de tinta
hazte presente,
desnuda ante ellos mis temores,
profana entre letras mi silencio.
Voz, hoz que desgrana
el trozo fugaz de memoria,
saberse un poco de carne y tinta,
entenderse, como sangre y papel.
Sube mi dolor como incienso
a tu presencia,
soy bestia sacrificial
lechuga abierta.
Soy Jonás en busca de ballena.
Soy mástil
pendo de tu aire violento
navego en tierra escrita.
Memoria, dame tu veneno,
hazme flotar en aliento,
déjame beberte, tinta
con estas pupilas gastadas.



3.

Me hiere el aire
como carne viva al viento,
Lucha la lengua
por hallar palabras,
Qué dolor más sordo
cuánta danza y angustia.
Es ya inútil esconder
esa peste de amor muerto.
Este aroma a desengaño
que grita nocturno por las calles.



4.

Aleteando en torno a mí
bate sus brazos con fuerza,
danzando no sé qué ritos
en círculo a mi alrededor.
Grita, escupe y carcajea
llorando gotas de fuego,
revolcándose arenosa
en hondo suelo mojado.
Cuánta pena causas
memoria mía.

** Judith Godoy
     judith_godoy@...
     Escritora mexicana (1976). Estudiante del Doctorado en Letras Modernas
     en la Universidad Iberoamericana (UIA, http://www.uia.mx), Plantel Santa
     Fe, donde además cursa la maestría en literatura con especialidad en
     poesía mexicana. Colabora con diversas publicaciones y programaciones
     radiofónicas de la UIA y el Instituto Tecnológico y de Estudios
     Superiores de Monterrey (Itesm, http://www.itesm.mx) como docente,
     cronista, locutora, correctora de estilo y guionista. Un ensayo suyo fue
     incluido en Poéticas mexicanas del siglo XX, coordinado por el doctor
     Samuel Gordon para el sello EON-UIA.



=== El justiciero      Luis Recuenco Bernal ===============================

No sé si contar la historia de los hermanos von Boolen. Los pocos que la
conocen me aconsejan que no la recuerde en voz alta ni la ponga por escrito
ya que podría conjurarla de nuevo. Yo pienso que mal podría amedrentarme un
conjuro si primero no he entendido la historia del todo, y creo que sólo
contándola la entenderé. Además ya me siento con fuerzas, así que la voy a
contar.

Ursula von Boolen nació en la segunda mitad del siglo pasado, un año antes
que su hermano Uwe. Sus padres, Friedrich y Klara von Boolen, alemanes de
procedencia innegablemente aria, se casaron por poderes, ya que los
negocios de él en Méjico —prósperas empresas fundadas por su abuelo y
heredadas por su padre primero y luego por él— le impidieron viajar hasta
Alemania para celebrar la ceremonia. Fijaron su residencia definitiva en
Cuernavaca, hasta donde viajó Klara cuando la casa estuvo habitable y allí
nacieron Ursula y su hermano Uwe, ambos de evidentes rasgos arios también,
lo que les ocasionó no pocos problemas en su infancia con otros críos, que
aun siendo también de familias adineradas, poseían sangres mestizas o algo
mezcladas, hecho que les avergonzaba y por tanto no toleraban sin
humillación la presencia de los hermanos. Eran todos descendientes de los
primeros empresarios alemanes que viajaron a Méjico en busca de fortuna y
que, con la ayuda de sus conocimientos industriales y de su inagotable
capacidad para el trabajo, pronto la obtuvieron y constituyeron una nueva
clase privilegiada en aquel país de gente pobre. Aunque los solteros y los
allí nacidos preferían matrimonios con alemanas que conocían en sus
frecuentes viajes a Alemania o a través de referencias de familiares y
amigos, cada vez se daban más matrimonios con mujeres de otras
nacionalidades, sobre todo estadounidenses y mejicanas de familias nobles.
Éstas últimas aceptadas con reticencias, la palabra mestizaje todavía
avergonzaba cuando no estigmatizaba, como en el caso de que alguna joven de
esta nueva clase se enamorase de un mejicano, siendo entonces censurada su
conducta para que las intenciones no pasasen a ser hechos, en cuyo caso
ella era repudiada, excluida de la comunidad.

El espíritu marcial y la estricta formación calvinista impuesta por Herr
Friedrich convirtió la educación de Ursula y Uwe en una instrucción
militar. Sometidos a una disciplina de cuerpo y de alma que impedía
cualquier conato de rebeldía o ejercicio de libre albedrío, los hermanos se
acostumbraron pronto a la obediencia ciega a sus mayores y preceptores y al
acatamiento de los preceptos de la iglesia luterana. A pesar de que iban a
un colegio alemán de Cuernavaca, exclusivo y riguroso, en el que estudiaban
en distintas aulas durante jornadas agotadoras, eran obligados a tomar
clases adicionales en casa de protocolo social, música y religión, con
profesores particulares venidos desde Alemania. En sus días quedaba pues
poco tiempo libre para los juegos o la diversión, así que tramaron un
sistema de señales invisibles para comunicarse entre ellos y así poder
jugar mientras cumplían sus menesteres. Movimientos imperceptibles de
músculos faciales, posturas y gestos difíciles de observar para los demás,
sonidos apenas audibles con el tacón contra el suelo o con los dedos sobre
la mesa, formaban su repertorio comunicativo y les permitía sostener su
propia conversación al margen de los profesores o padres, que nada notaban.
Con el tiempo fueron perfeccionando su lenguaje silencioso, lo fueron
enriqueciendo y ampliaron los recursos que lo componían, lo que les
permitió disponer de otro idioma, no menos válido que los que ya dominaban
—alemán y español, algo menos inglés y francés— para hablar entre ellos.
Mantenían interminables conversaciones durante las clases o en las comidas,
mientras fingían una atención cortés a cuanto se les decía. De hecho,
podían seguir dos conversaciones a la vez, una con los profesores, por
ejemplo, y otra entre ellos, sin cometer ningún error ni perder nunca el
hilo, contestando con propiedad a cuanto se les preguntaba sin interrumpir
la charla que estuviesen manteniendo. Llegó un día en que pudieron
comunicarse sin estar en la misma habitación. Por la noche, nada más
acostarse, cada uno en su dormitorio, charlaban alegremente sobre los
sucesos del día, y se dedicaban a criticar a sus compañeros y a mofarse de
los profesores, también hablaban de su padre, a quien temían y de su madre,
a la que compadecían. Se divertían gastando bromas a todo el mundo, en
especial a sus compañeros de colegio, a los que acabaron despreciando por
su mediocridad. Crearon, en definitiva, una infancia paralela a la impuesta
por su padre, en la que eran felices como los demás críos, pero de una
manera diferente.

Cuando fueron adolescentes su padre los envió a Alemania para que
estudiasen en la Universidad de Colonia, y aunque a Uwe le faltaba un año
para acabar los estudios secundarios, la preparación adicional que había
tenido esos años le permitió aprobar el examen de ingreso. Ambos se
matricularon en la Facultad de Dirección de Empresas, ya que su padre había
decidido que entrasen a trabajar con él y llevasen las riendas del negocio
cuando él faltase, y aunque era Uwe el heredero de las responsabilidades
por ser varón, no renunció Herr Friedrich a la baza de Ursula, al haber
notado lo bien avenidos y compenetrados que estaban sus hijos, lo que
pensaba con acierto que sería productivo para el negocio. Aquí puede
comprobarse cómo una personalidad tiránica no está reñida en absoluto con
una mente práctica. En esa ciudad nos conocimos de veras, ya que aunque yo
había asistido al mismo colegio que ellos en Cuernavaca, nunca fuimos
amigos, al ser ellos soslayados por casi todos —yo incluido— por su pureza
de sangre al principio y por su falta de interés en unirse a ningún grupo o
pandilla más tarde. Yo estudiaba en la misma facultad y pronto hice amistad
con los hermanos, únicos paisanos que había por allí, y que para mi
sorpresa resultaron ser locuaces y divertidos y poseían una alegría vital
fuera de lo común. Uwe, que era mi compañero de clase —Ursula cursaba otra
especialidad—, me contó un día que la carencia de una infancia normal, con
juegos y amigos y el cariño de sus padres —el del padre había faltado por
un rigor mal entendido; el de la madre por miedo—, la compensaban de algún
modo no tomándose la vida demasiado en serio, como suelen hacer los niños.
Era como si estuviesen viviendo de mayores una infancia postergada, no
vivida a su debido tiempo. Aunque su padre les había enviado a casa de una
hermana suya con el encargo expreso de que fuesen sometidos a la misma
disciplina que habían soportado en Méjico, la tía resultó ser bastante más
tolerante que su hermano y les permitía unos horarios flexibles, además de
no interrogarles sobre su vida privada, lo que agradecieron sinceramente
tanto Ursula como Uwe, que a cambio jamás plantearon la posibilidad de
pasar una noche en casa de algún amigo, ya que habrían puesto en un brete a
su tía.

Solíamos almorzar juntos, los hermanos y yo, en el comedor de la facultad,
y charlábamos después sentados sobre el césped del campus; allí me pusieron
al corriente de su lenguaje. Al principio creí que era una broma, pues
siempre estaban gastándolas a todo el mundo, pero pronto pude comprobar que
era cierto, aunque al principio pensé que tal vez se trataba de un fenómeno
telequinésico, que sus cerebros habían desarrollado una habilidad especial
para ponerse en contacto y transmitirse información, y entonces no se
trataba tanto de un lenguaje nuevo como de una manera diferente de
comunicarse. Pero argumentaron que alguien que lee la mente de otra persona
puede leer la de cualquiera —o casi—, pero ellos sólo podían entenderse
entre sí. Jamás habían establecido contacto con otra persona por la simple
razón de que nadie más conocía su idioma privado.

Ahora es cuando debo hablar de Penélope y de los acontecimientos que su
aparición desencadenó. Estudiaba en otra facultad pero almorzaba en los
comedores de la nuestra porque la comida decía que era mejor. Se sentaba
sola y leía sin parar, incluso mientras comía. Nadie pudo dejar de fijarse
en ella, por su rara belleza y su mirada lánguida. Un día que el comedor
estaba repleto se acercó a nuestra mesa y nos preguntó si nos importaba que
se sentase. La aceptamos encantados. Además de guapa era muy inteligente y
culta, y poseía una personalidad seductora y misteriosa, algo retraída, que
contrastaba con la infantil espontaneidad de los hermanos. Nos
acostumbramos a sentarnos con ella desde aquel día. La buscábamos en el
almuerzo y nos sentábamos en su mesa, ella al principio un poco reacia, tal
vez porque estimaba y buscaba la soledad, pero pronto nos admitió por
completo y compartía gustosa nuestras bromas y nuestro optimismo
contagioso. Debo confesar que sus encantos me cautivaron desde el
principio, pero me convencí de mi incapacidad para abordar su amor y me
resigné a quererla en silencio. Pronto se vio que Uwe estaba también
enamorándose de ella: se ponía nervioso y su conversación resultaba
artificial en presencia de Penélope, comenzó a excusarse para no almorzar
con nosotros, se volvió huraño y se enfadaba con facilidad. Comenzó además
a discutir con Ursula, siempre en voz alta, para eso no usaban el lenguaje
secreto. Las desavenencias entre ellos crecían a la par que la amistad
entre Ursula y Penélope, cada vez más unidas por lazos que no acertaba a
explicarme, siendo las dos tan diferentes, casi antagónicas. Pronto conocí
la razón. Una tarde lluviosa, sentado en clase junto a la ventana, vi en el
sendero que llevaba al bosque dos figuras que caminaban despacio, agarradas
de las manos. Las reconocí con más pesadumbre que sorpresa y me extrañó
menos verlas allí —eran horas de clase— que la lentitud de su caminar y el
hecho de que no apartasen la mirada una de la otra. Al cabo de un momento
se detuvieron y se besaron largamente bajo la lluvia. Pensé que esa era la
explicación a la desavenencia entre los hermanos: ahora eran rivales.

A partir de ese día los acontecimientos se precipitaron. Uwe se marchó a
Méjico sin acabar el curso; iba a trabajar con su padre, me dijo. De Ursula
nada supe las semanas siguientes. Su hermano, con quien hablaba por
teléfono de vez en cuando, me aseguraba que se había quedado en Alemania
con “esa fulana” y en casa de la tía siempre contestaban que “la señorita
no se encontraba en ese momento”. Supuse que se habría ido a vivir con
Penélope, así que un día decidí hacerle una visita, para comprobarlo. En
realidad estaba más preocupado por Penélope, a quien tampoco veía desde que
comenzó su relación con Ursula. Llegué a la casa al atardecer, casi de
noche; no había conseguido encontrar el número de teléfono para avisar, así
que no sabía si habría alguien en la casa, pero necesitaba saber de
Penélope y no quería esperar más. Las luces de la casa no estaban
encendidas, excepto por un tenue resplandor en la ventana de la buhardilla.
Llamé al timbre y nadie acudió a la puerta, así que di la vuelta y comprobé
que la de la cocina estaba sólo entornada. Entré y llamé a Penélope, pero
no hubo respuesta. En ese momento percibí una música que parecía proceder
del piso de arriba. Subí las escaleras con cautela, me encontraba incómodo
por estar en una casa a la que no había sido invitado y, aunque era amigo
de la propietaria, esta nada sabía de mi llegada, menos de mi intrusión.
Localicé la procedencia de la música en la buhardilla, bajo cuya puerta
cerrada se filtraba algo de luz, débil como la que había visto por la
ventana. No sabía bien qué hacer, llamar me resultaba violento y además
estaba algo asustado. La situación era sospechosa, nada normal. Intuía un
peligro tras aquella puerta. Me di la vuelta, acobardado de repente, para
marcharme; entonces la puerta se abrió de golpe y oí la voz de Ursula antes
de terminar de girarme hacia ella.

“Hola, Matías, ya pensaba que nunca ibas a venir a verme. Te he echado de
menos”. Su voz sonaba cálida pero su rostro inexpresivo y enajenado
—estático y extático a la vez— negaba aquella calidez y me confundía. “Yo a
ti también”, contesté de forma mecánica, escrutando su rostro impasible,
sus ojos inertes, como los de los ciegos. “Supuse que estarías aquí, Uwe me
dijo que no lo habías acompañado a Méjico”, yo intentaba ganar tiempo sin
saber bien para qué; me fui acercando a ella, tratando de ver por encima de
su hombro la habitación a sus espaldas, de donde salía la música. “¿Y no te
dijo que mejor no me buscaras?”, dijo, con menos calidez ahora. Llegué
hasta donde ella estaba, en el vano de la puerta; en su liviano vestido
había manchas encarnadas, también en sus manos. Alarmado de repente,
intuyendo lo terrible, la aparté de un empujón y entonces vi aquella escena
que no logro olvidar y que me persigue en los sueños todavía, cinco años
después. Sobre una manta de color crema yacía en el suelo el cuerpo desnudo
de Penélope. Tenía la garganta desgarrada por un enorme tajo y la sangre
formaba un charco bermejo alrededor de su cabeza. Había signos en la piel
de su vientre y de sus pechos, dibujados con su propia sangre. Su cara
tenía una expresión de asombro y había en ella un rictus de terror,
acentuado por tener los ojos abiertos por completo —que daban al cadáver un
aire de irrealidad, como el que desprenden las imágenes de los museos de
cera. Oí de nuevo la voz de Ursula. “Era necesario que muriese, Matías,
intenta comprenderlo, yo la amaba, la deseaba, pero mi padre jamás hubiese
consentido nuestra relación, sabes de él lo suficiente como para
imaginártelo. Y yo no podía consentir perderla sin que antes hubiese sido
mía, sin haber poseído parte de su esencia, aunque las condiciones no
fuesen las mejores para ello. Sabía que tenía que matarla, era el único
final posible para nosotros, Matías, y estaremos pagando por ello lo que
nos quede de vida”.

“Te equivocas, Uwe, tú lo pagarás ahora mismo”, dije mientras sacaba la
pistola de mi cazadora y disparaba contra el cuerpo de Ursula, que cayó al
suelo y quedó inerte y con una expresión en los ojos entre el asombro y el
miedo, como los de Penélope. Los ojos de Ursula que eran —o fueron mientras
ella estuvo con Penélope— en realidad los de Uwe. Este era el último y
genial recurso que los hermanos habían incorporado a su sofisticado
mecanismo de comunicación y que yo sólo había sospechado cuando traté de
comprender la razón por la que Uwe se había marchado estando enamorado de
Penélope: habían conseguido sustituirse, habitar cada uno el cuerpo del
otro. Por eso fingieron la desavenencia que justificase la partida de Uwe,
que en realidad se quedaba, siendo Ursula la que partió con el cuerpo del
hermano. Fue éste quien enamoró a Penélope con el cuerpo de Ursula,
fingiendo una personalidad apropiada a los gustos de aquella. Una doble
impostura de cuerpo y de espíritu. Yo sospeché desde que los conocí mejor
en Alemania que sus mentes no podían estar sanas, que en algún momento de
su infancia se habían desquiciado para siempre. Sus continuas bromas, sus
dotes para la mentira y el disimulo, su exacerbado optimismo, su
complicidad excesiva, eran signos que anunciaban para quien supiese
interpretarlos un trastorno grave de personalidad, propia de mentes
perturbadas e infantiles. Supuse que ya de críos habían decidido unir sus
esfuerzos para protegerse de un mundo hostil que no toleraban, de ahí su
invención de un lenguaje sin sonidos que usaban para confabular sin ser
descubiertos delante mismo de sus víctimas, que lo serían de faltas y
culpas menores al principio. Pero al perfeccionar su técnica también
aumentó la envergadura de sus delitos, que culminaron, tras la
incorporación del último truco que les permitía intercambiar sus cuerpos
sin que nadie lo notase, como consumados ilusionistas, en el asesinato de
Penélope, que se condenó a sí misma al descubrir el secreto de los hermanos
von Boolen, cosa que había de ocurrir antes o después y ellos sabían que
entonces habría que matarla. Y lo hicieron a su manera cruel e infantil,
como un juego macabro. Fue el miedo por la suerte de Penélope tras
convencerme de que estaba en grave peligro lo que me impulsó a coger la
pistola que mi padre me había regalado cuando me gradué en el colegio de
Cuernavaca. Era, como todos allí, un experto en el manejo de armas y sabía
que no dudaría en usarla si mis sospechas se confirmaban, como así fue.

Renuncié a contar la verdad a la policía: nadie me habría creído; así que
confesé que había matado a Ursula y a Penélope por celos. La locura
pasional era convincente para explicar la falta de coherencia entre los
crímenes y, en cierto modo, me exculpaba ante mi familia y amigos de
Méjico, que siempre habrían condenado el amor entre dos mujeres. Yo sería
para ellos una suerte de justiciero que había actuado al servicio de la
moral y las buenas costumbres. Ahora vivo en esta prisión alemana, donde
pasaré algunos años más. Mi padre me escribió hace mucho que Uwe (Ursula)
se había disparado un tiro en la cabeza poco después del entierro de Ursula
(Uwe) en Cuernavaca, una vez repatriado el cadáver. Supongo que se sintió
incapaz de vivir sin su otra mitad y sin su propio cuerpo. Sospecho que
antes de suicidarse trató de establecer contacto con su hermano muerto y no
lo había conseguido, abocada así a la —para ella— terrible condena de vivir
en cuerpo ajeno una vida sin diversión y sin complicidad. Su mente de niña
trastornada no toleró la evidencia de que todos los juegos tienen un final
y usó la pistola para ir al encuentro de su hermano.

** Luis Recuenco Bernal
     luis@...
     Escritor español (Alora, Málaga, 1962). Reside en Rincón de la Victoria.
     Estudió ingeniería de telecomunicaciones y ciencias empresariales.



=== Tres poemas      Estrella Gomes =======================================

Nacida de una V invertida
rasgada por el vértigo en tu vientre
he sabido conocer
el silencio de cada libélula
posada en tus dedos
esos mismos
me dibujaron tantos rostros
en estación de lluvia

A veces suelo detenerme
y susurrarle a mi sombra,
así los amaneceres
no bailan en mi balcón

Hoy me asomo a la ventana
por la misma
donde cada día
me veo renacida
en un verbo nunca entendido
coloreo mi descenso
en el matiz de tus ojos

Quizá siembre oraciones
en el jardín
para que al pisar la tierra
recuerdes
que me aferro a tu pisada
con cada grito
que escondes en tus pies.



===



Siento mis ojos suspendidos
ellos se cuelgan en los cadáveres repetidos
cada poste me insinúa un secreto,
ahora corto el cruce peatonal
para hacer nuevos vestidos
que simulen el acuerdo tácito
de pretendida satisfacción
con esta ciudad de pecas de luz,
ella no deja más
que adivinar los rostros
desde sus laberintos de carbono.



===



Dibujar alas
con saliva en tu espalda
nunca fue mi intención

Sentarme estática
a contemplar
tus ojos en otoño
no fue un pasatiempo
sino una razón de sobrevivir

No encontramos
el mar en la acera,
ni confundí mis dedos
con raíces.
Pocas veces mi piel
sonrió al verte
y siempre suicidaste
mi sudor

Me sembraste noches
en las pupilas
supiste hacer
que permaneciera en mí
el invierno

Pudimos observar
cómo la gente caía
como lluvia
en mis espejos,
y nunca sentí
el ardor de la vida

** Estrella Gomes
     estre294@...
     Poeta venezolana (Miranda, 1990). Es integrante del Programa Circuito
     Liceísta de las Letras, donde ha recibido talleres de formación
     literaria. Ha participado en el recital de clausura de la Bienal Juan
     Beroes (Táchira) 2005, en el Encuentro Nacional de Poetas Liceístas 2006
     y en el Encuentro de Escritores Colombo-Venezolano 2006. Textos suyos
     aparecen en la primera antología de poetas liceístas Voces jóvenes en la
     mirada del mañana (2006). Produce y conduce, junto con Aquarela Padilla,
     el programa radial literario Habitantes de la Palabra, para Activa,
     Radio Nacional de Venezuela. En 2006 fue reconocida como la facilitadora
     más joven del Sistema Nacional de Talleres Literarios.



=== Mi amigo el linyera      Gladys Liliana Abilar ========================

El linyera revolvía con un palo el sucio y maloliente basural. Una densa
nube de moscas zumbaba a su alrededor. Algunas se le enredaban en su barba
larguísima y apelmazada, cuyos contornos desaparecían entre los bigotes.
Llevaba el cabello muy crecido y sucio como catarata de lodo. Debió de
haber sido negro, pero luego el color fue degradándose hasta un marrón
cobrizo claro entreverado con mechones canosos.

Christian regresaba del colegio a la hora acostumbrada, pero no por el
camino acostumbrado. Ese día quiso cambiar la rutina, a pesar del enojo que
iba a generar en su madre. Ya lo había hecho un par de veces, pero ella no
llegó a enterarse. Era muy estricta y sobreprotectora y lo reprendía cuando
alteraba el orden impuesto, casi sin piedad. A Christian le divertía
hostigar a Ronco, el perro de José Luis —un compañero antipático y
chupamedias cuyo talento le alcanzaba sólo para cosechar enemigos— con una
varilla a través de la reja; “cada dueño tiene el perro que se merece”, le
había dicho en una ocasión su hermano mayor. El animal era lunático e
irascible. Apenas un cuzco revoltoso que causaba más ruido que una jauría
en un baúl. Christian lo provocaba, desde la vereda, azuzándolo, burlándolo
con gestos, sonidos, y la varilla nerviosa que chicoteaba entre reja y
reja, enfureciendo al animal de ojos saltones, negros como bolitas de
alquitrán. El ladrido, cada vez más apretado, se volvía finito de a ratos,
y se entrecortaba por una extraña ronquera que le podaba la voz. Presa de
una gran iracundia, Ronco corría de un lado a otro, saltaba y rebotaba como
una pelota.

Pero ese día, el pestillo de la puerta de hierro no estaba bien cerrado; la
punta apenas tocaba la armella sin llegar a atravesarla. Los cimbronazos
producidos por el desaforado animal, hicieron que la puerta cediera.
Christian logró presentir el peligro antes de que el perro descubriera la
puerta abierta, y emprendió una carrera loca para poner distancia entre sí
y el cuzco que ya ganaba la calle. Potenciado por el malhumor concebido en
burlas anteriores, Ronco devoraba la distancia rozando apenas el suelo,
disparado como bala de cañón. El niño corría enloquecido sin dar tregua a
sus piernas, que ya desfallecían. Ronco se le acercaba cada vez más, y
Christian sintió los dientes del perro rozar su zapatilla. Hizo un último
esfuerzo y ganó apenas unos metros de distancia. Distancia que Ronco volvió
a acortar. Christian advirtió que se le cerraba el pecho a punto de
estallar. El corazón le palpitaba en la garganta. En medio de su
aturdimiento, y cuando las fuerzas lo abandonaban, divisó el baldío que se
abría a un costado y se metió en él seguido por el tozudo animal.

Tal alboroto en la calle llamó la atención del linyera que, al ver la
escena, se arrancó del basural donde estaba metido y atravesó el terreno al
encuentro del niño, en el preciso instante en que el perro saltaba para
atacarlo por la espalda. El viejo se interpuso entre ambos y Ronco impactó
contra el pecho del hombre de barba. Se le pegó como una sanguijuela y
empezó a morderlo con devoción de piraña. El animal estaba encarnizado y no
había modo de distraerlo de su tarea. El hombre manoteaba al perro
desesperadamente tratando de sacárselo de encima. Lo tironeaba hacia fuera
pero el cuzco no se desprendía, al contrario, se estiraba como banda
elástica volviendo a su posición de ataque. La escena de violencia, de
depredación, parecía durar una eternidad, mientras el anciano empezaba a
sangrar notablemente, ante la mirada estupefacta y estremecida de terror
del niño. Christian observaba desde su indefensión, acurrucado entre unos
escombros, al hombre que se debatía en su lugar con el colérico animal. Por
fin, el ciruja logró un movimiento certero que arrancó de cuajo el cuerpo
duro y caliente del perro que babeaba sangre. Lo arrojó lejos, como si
fuera un cascote. Y sonó como tal, al estrellarse contra la tapia de adobes
resecos. Se oyó un aullido filoso y luego Ronco desapareció.

El hombre miró a su alrededor buscando al niño. Y lo vio. Oculto detrás de
un pedazo de pared, lloraba en silencio, bajo el temblor que sacudía su
cuerpito trémulo. El linyera se le acercó para calmarlo, pero el niño se
contrajo, evadiéndolo. El aspecto del hombre lo asustó: la cara
desfigurada, los harapos desgarrados, el pecho sangrante, las manos rotas.
No se correspondía la magnitud del daño producido con el tamaño del
agresor; pero sí con su ira. Intentó limpiarse la sangre con un poco de
pasto, arregló sus exiguos guiñapos y acomodó la catarata de lodo que hacía
las veces de cabellera. Se sentó cerca de Christian y lo miró con sentida
consideración.

—No tengás miedo. No te voy a hacer nada —dijo con voz quejumbrosa.

—Está... está todo lastimado... por culpa mía... —sollozaba el niño.

—No importa, ya se me va a pasar. En cambio, si te hubiera pasado a vos...
capaz que no contás el cuento. Tranquilizate —el niño seguía llorando y
ocultaba la cara entre las manos—. ¿Por qué llorás? Te dije que ya pasó. El
perro se escapó, se fue.

—Perdí mi mochila. Mi mamá me va a pegar —un llanto desconsolado le cortaba
las palabras. El hombre se compadeció y no pudo evitar una sonrisa, a pesar
de su estado maltrecho y desfalleciente.

—¿Eso es todo? Bah, como si fuera tan grave. Vení, te acompaño a buscarla.

Le tendió la mano, lo ayudó a levantarse, y juntos emprendieron el camino
de regreso. Hallaron la mochila a una cuadra, cerca de donde habitaba
Ronco.

—Andá, andá a tu casa antes de que tu madre te eche de menos.

—¿Y a vos, quién te va a curar?

—Yo me las arreglo. Al fondo del baldío pasa una acequia. Ahora voy, me
lavo, y listo. No más heridas —dijo el viejo pasando su callosa mano por la
cabeza infantil—. No digás nada a nadie de lo que pasó. Te pueden retar. Es
un secreto entre vos y yo, ¿de acuerdo?

—Sí —respondió Christian, con incipiente complicidad—. ¿Cómo te llamás?

—Alfonso —dijo el otro.

A esta altura ya le había perdido el miedo al linyera. Colgó la mochila a
su espalda y emprendió el camino a casa.



Después de su merienda Christian se sintió inquieto, un sentimiento nuevo
empezó a perseguirlo y no logró calmarse hasta tomar una decisión. En el
botiquín del baño divisó el estuche de primeros auxilios que su madre solía
utilizar para curarle las heridas. Subido a un banquito, y en puntas de
pie, logró alcanzarlo. Una vez en su poder, metió el bulto en una bolsa de
supermercado para que nadie lo notara. De la heladera sacó un queso redondo
y, de la alacena, un pan. Salió a hurtadillas ocultándose de miradas
indiscretas. Corrió el par de cuadras que lo separaban del terreno baldío,
rogando que su amigo no se hubiera ido. Lo buscó y no lo encontró. Era
tarde ya, pero Christian decidió internarse en el lugar abandonado a pesar
del miedo visceral que le tenía a la oscuridad. La respiración se le
aceleraba, los latidos del corazón le tañían como campanas en cortejo
fúnebre. Los ojos grandes, muy grandes, intentando ver más allá de lo
posible, entre los árboles, los yuyos, entre las sombras, el silencio.
Continuó avanzando hacia el fondo, rumbo a la acequia. No se animaba a
gritar, “¡Alfonso, Alfonso!, ¿dónde estás?”, sólo por temor a desnudar su
indefensión. De pronto, un bulto se movió entre los matorrales, cercano al
murmullo del agua, cuyo sonido le devolvió un jirón de realismo a su
imaginación. Era el linyera que, dificultosamente, intentaba acomodar su
cuerpo a las inclemencias del terreno. Christian corrió y cayó de rodillas
junto al anciano. Diligente, y asistido por un chorro de luna que se coló
entre los álamos, empezó a extraer del maletín, gasas, alcohol y curitas, y
limpió una por una las heridas del ciruja. Alfonso lo miraba desde otra
dimensión, como suspendido en otra galaxia, agradecido. Emocionado. Luego,
el niño lo cubrió de innumerables curitas por todo el pecho, la cara, los
brazos. Cerró el maletín, sacó de la otra bolsa el pan y el queso. Le
preparó un sándwich y se lo ofreció. El viejo luchó con la comida pues sólo
contaba con un par de encías desnudas que, dolorosamente, mordisqueaban el
alimento. Un solo diente, largo, marrón y astillado, se erigía, exultante,
desde el maxilar inferior.

—Tenés que volver a tu casa, pibe. Tu madre te debe estar buscando. Vamos,
te acompaño un trecho porque ya se hizo muy tarde —dijo sin desviar su
mirada húmeda del rostro del niño. En vano intentaba ocultar la congoja.

Alumbrados por el cono de luz que se filtraba entre la densa oscuridad,
Christian encontró los ojos viejos, acuosos, de un extraño color, entre
gris, verdoso y azulado, con una virola blanquecina rodeando el iris, que
lo miraban de un modo sobrenatural, mezcla de fervor, de agradecimiento y
ternura. Una mirada cargada de años; venía de cursar decenios. El niño
había notado que los ancianos tienen los ojos algo desteñidos. Como si los
años les desgastaran el color.



Grande fue la paliza que recibió Christian a su regreso, pues no supo
explicar su ausencia. Se había propuesto no develar la existencia de su
nuevo amigo, aquel sujeto tan distinto y distante de ellos a quien su
madre, seguramente, impugnaría. No por mala, más bien por desconfiada.

Desde entonces, cada día al regreso del colegio, Christian pasaba por el
terreno baldío y le ofrecía a Alfonso la manzana y el paquete de galletas
preparados por su madre para comer en los recreos. A cambio, el linyera le
narraba historias fantásticas, cuentos, anécdotas, fábulas, que había ido
recogiendo a lo largo de su existencia. Christian disfrutaba de aquellos
relatos con entusiasmo y alegría. No recordaba haberse divertido tanto con
sus amigos, niños pulcros, educados, aunque de prematura arrogancia y
mezquindad.



A partir de aquel violento episodio con el perro, Alfonso le encontró un
sentido a su vida. Por supuesto, no dejó de cirujear. Una premura
desconocida lo inquietaba: el encuentro diario con su pequeño amigo. Era
invalorable e impostergable para un viejo como él: un linyera. Continuaba
andando y desandando las vías del tren, siempre seguido por el humo de
moscas negras; hurgaba recovecos, revolvía basurales, actividad que
desarrollaba con displicencia, como si fuera un derecho adquirido. Era su
única rutina, que sólo modificaba para volver puntualmente al lugar de
encuentro y esperar a Christian a su regreso del colegio.



Pero ese día, Christian halló a Alfonso tirado sobre el pasto, casi
inconsciente. Volaba de fiebre. El niño, al advertir la gravedad, se quitó
el guardapolvo para mojarlo en la acequia, y lo colocó en la frente del
anciano. Repitió la maniobra cuatro, cinco veces hasta bajar un poco la
temperatura. Luego, lo obligó a ponerse de pie y, casi arrastrándolo,
llegaron a la casa del pequeño a pesar de la resistencia del viejo —no
quería comprometer al niño con su presencia. Entraron por la puerta de
servicio para que no los vieran. Atravesaron el jardín evitando los faroles
y otras luces. Siempre en la oscuridad, lograron alcanzar el cuarto de
herramientas que se hallaba en el fondo de la casa. Allí el ciruja fue
asistido por Christian con mantas, aspirinas y comida.

Su madre no tardó en descubrirlos, uno junto al otro. Perturbada, conmovida
ante el cuadro que ofrecían su hijo y el linyera, se apiadó del enfermo y
llamó a emergencia sanitaria para que lo asistieran en un centro de salud.
El niño, desde su infantil entendimiento, imaginó una ambulancia con sirena
que cargaba a su amigo para alejarlo de él. Había oído hablar mal de los
hospitales donde los viejos sufren por malos tratos y mueren por
desatención. Aprovechó una breve ausencia de su madre para sacar a Alfonso
fuera de su casa. Previamente, y guiado por su sentido práctico, pudo
recoger un par de frazadas y desaparecieron en la noche. En el baldío
improvisó un camastro con pasto, bolsas de nylon y arpillera. Sobre esa
cama acomodó a Alfonso que volaba de fiebre, mientras lo cubría con la
manta. Le puso un trapo mojado en la frente y se acostó junto a él. El
viejo apretó la mano del niño y lloró. Dolor y felicidad eran una sola
cosa. Dos lagrimones surcaban el pergamino de su piel. Christian susurró:

—No tengás miedo, no te voy a dejar.

** Gladys Liliana Abilar
     gladys8@...
     Poeta y narradora argentina (Chilecito, La Rioja). En 1972 se graduó de
     profesora superior de piano, y en 1980 obtuvo el título de ingeniera
     agrónoma. Asumió la dirección del Instituto de Investigaciones
     Agropecuarias de la Universidad de La Rioja, donde tuvo a su cargo la
     Cátedra de Genética. Realizó estudios de postgrado en el IAP, de
     Paisajismo. Paralelamente incursionó en la Literatura publicando los
     libros: Ecos del corazón (poemas, 1989), Más allá del pecado (novela,
     1993), Eclipse de Lubna (novela, 1997), Pensar sin permiso (aforismos,
     con prólogo de José Narosky, 1999), Doce hogueras (cuentos, ilustrado
     por el pintor uruguayo Carlos Páez Vilaró y prologado por Eduardo Gudiño
     Kieffer, mención en la Faja de Honor de la Sade, 2000), y Destino
     rabioso (cuentos, Faja de Honor de la Sade, 2003). Participó en el IV
     Encuentro Internacional Literario de Montevideo (2003) y en el IV
     Encuentro Internacional de Escritoras "Inés Arredondo" de Guadalajara
     (2004), donde fue invitada para presentar Destino rabioso a cargo de
     Alicia Steimberg. Con este último género integró siete antologías y
     participó en numerosos concursos literarios, obteniendo diversas
     distinciones nacionales e internacionales, tales como el premio
     "Ugarit", otorgado por la sociedad Sirio Libanesa y "Cuentos Aller",
     otorgado por la comunidad Allerana de España, entre otros. Participó en
     la Feria Itinerante del Libro en Chilecito (2004), donde también se
     presentó Destino rabioso. Participó en la edición y presentación del
     libro de Héctor David Gatica Integración cultural riojana (2005).
     Colaboró en la edición del libro La Rioja, de Manrique Zago.



=== Poemas      Juan Pérez Rosales ========================================

*** Humo rojo de Java

El amor es humo que se mueve
y que por un delicioso efecto mariposa
llega al entorno de alguien
y viste de sueño sus ojos

Pero es humo que empezó a elevarse en Java,
o en algún lejano oasis, o en un río,
o en la chispa de la aurora sobre un mástil,
o en las laderas de un monte antiguo

Es humo color rojo,
como el color de la noche vista desde Orión,
y anda entre los libros y los huecos de los libros,
y entre los dientes cuando se agitan para sonreír

Por eso cuando éramos niños
entrábamos las manos
en los armarios donde habitan las fotos,
y las traíamos manchadas de rojo

Y esa dura tristeza de los momentos sublimes,
esa perfecta lejanía,
es porque es humo rojo que se eleva en Java



*** La alfombra de Aladino

Si estuvieras aquí
tomaría tu sangre no muerta
y la llevaría conmigo
en la alfombra de Aladino,
con un turbante feroz y sublime,
y con risas en la parte interior de mi cara,
y con los ojos en el nacimiento del fuego

Tendría la cara levantada
como el rey de los orgullosos
y mis manos en la raíz de tus senos

Si estuvieras aquí
chuparía tu boca
como si fuera dátil,
y bebería el agua
que lleva a tu sexo
hasta nunca saciarme

Requiero tu olor
con el secreto objetivo
de revolverme en él.
Mujer, mujer hermosa bañada
en Gardahia, o en Tahit,
o en Salah, o en Tiberias,
conviertes mi sangre en sexo

Si estuvieras aquí
te daría las águilas y los halcones
que habitan en mis neuronas,
y recibiría de frente
la oleada de tus ojos,
y llovería verde,
llovería dunas y mares verdes,
y mis manos escarbarían en tu vientre verde
para olerte hasta el alma

No hay alternativa más que tú,
amo la llegada de tu aliento
envolviendo mis ojos,
amo tu boca antigua como la arena,
mujer de Tamanrasset o de Magdala,
amo tu voz sobrecogida y triste,
como dolor de luna rota

Si estuvieras aquí
me ungiría con tus lágrimas
y te amaría hasta volverme loco,
y bailarías hasta que yo
habite en tus muslos
y sepa cómo morderlos,
y vería cómo tu cabello
me busca en el viento,
volando en la alfombra de Aladino



*** Jazz

Bebes del vaso y el jazz vuelve a nacer,
es humo toda tu boca sobre el vaso,
y tu pelo es humo oscuro
que abre y cierra tu mirada

Eres el jazz, la sed del humo
en este color de vértigo,
eres la mano en la mesa
y tu ropa en el furtivo verde

Bebes y miras como si fueras indefensa,
como si no conocieras la madera,
como si no surgiera el alba de tu boca,
como si no lloraras en los atardeceres

Me miras con tanta luz en los ojos
que haces que mi boca se abra,
y vuelves con tus animales de humo
con el jazz en las caderas, y en la casa



*** La fuente

Tú sentada en una silla
eres el origen del aire.
Tanto tiempo buscándolo,
tantos exploradores intrépidos.

Resultó que no había nada,
la fuente aparece ahora
cuando miras desde una silla
con soles rojos en tus ojos

Escribirán mentiras imposibles
en los libros de geografía:
“no hay una fuente para el aire,
se formó hace millones de años,
y gracias a él vivimos”

Pero yo diré que es mentira
allá donde haya que decirlo.
Iré a congresos, reuniones sesudas,
iré incluso a los periódicos:
“Hay una fuente de donde nace el aire,
y es una silla y una mujer
con los cabellos largos”

Me pedirán pruebas, y yo sólo ofreceré
una lágrima con una lágrima dentro.
La pequeña es verde,
como savia que lleva un solsticio.
La escrutarán, y verán al microscopio
una mujer en una silla.

Tu mano derecha duerme en la sombra,
tu mano izquierda es un resplandor
que aviva el fuego.
Es tu boca, en una silla,
la fuente del aire



*** Las cuatro locuras

Un dios especialmente ensañado
levantó mi cabeza y trasladó mi cuerpo
al frío mundo de las cruces
Me dijo con su mano blanca:
“Te doy cuatro locuras,
habrás de hacerte fuerte y llevarlas a cuestas,
como si lloraras desde detrás de tus ojos”

Y de repente me vi
en un camino muerto por las nieblas,
desnudo y soberbio, y con mi cuerpo blanco.
Hube de atravesar los recuerdos,
apilados en torno a palos de madera,
y el anhelo de las bocas,
y todo se quedaba atrás:
esta fue la locura del norte,
la locura de la muerte con una hoz
y una sotana negra.

Tuve frío, y yo era un animal
bajo una manta.
Se me llenó la boca de colores
y sólo pude escupir cintas delgadas,
como arco iris mustios y arrugados:
se me vino de frente la locura del sur,
y también le preparé una casa

La locura del este, la de la sangre,
acarició mi frente con una mano extendida.
Puso en el camino un arco
para saciar las heridas, y me dijo:
“apunta al corazón, esa es la rutina”

Armado, con el color adecuado,
y sin miedo a la muerte,
quise mirar a los hombres como si yo fuera un hombre,
pero sólo vi sus rastros de tristeza.
Si alguien me habla, oigo la parte
que aún no ha despegado de la tierra,
una mirada siempre trae todo lo que pudo ser,
y yo veo cómo palpita esa nostalgia.
Mido a los seres humanos por sus racimos de tristeza:
para siempre quedé envuelto en la locura del oeste



*** Boca

No tu voz, sino tu boca,
se revienta y se funde
en la pócima del druida

Todos deben morirse
para calmar tu ira de inocente.
Pero tú, quedas en la menta,
siempre viva, entre todos los días.

Y en la tierra sucederán los hachazos,
sucederán las casas, sucederá la muerte.

Todo será un aullido que no cesa
hasta que asciendas desde la hierba,
hasta que decidas recoger
las gotas de tu boca,
y vuelvas a convertirte
en el milagro del viento en mis ojos.

** Juan Pérez Rosales
     jperros@...
     Escritor español (Las Palmas de Gran Canaria, 1962). Es profesor de
     matemáticas en enseñanza secundaria. Su obra permanece mayoritariamente
     inédita.



=== Almas gemelas      Gabriela de la Peña Astorga ========================

Supongo que no puedo hacer una novela, y en su lugar escribo cuentos.
Siempre tuve fama de fantasiosa, así es que podríamos decir que lo mío fue
hacer cuentos desde niña.

Si entonces sentía hervir la sangre contando historias de muertos y
fantasmas, ahora dejo salir todos mis temores en forma de mujer
desconcertada, canalla del demonio o perro vagabundo.

A veces —de vez en cuando realmente— me viene a la cabeza algún chispazo
que vale la pena desmenuzar, combinar, cocinar a diestra y siniestra o,
simplemente, sacar a la intemperie de un día caluroso.

Tuve uno de esos disparos sorpresivos cuando alguien me preguntó si creía
en las almas gemelas. “¡Sí!”, contesté sin miramientos ni recato. “Ya me he
encontrado con algunas. Espero a un montón más... estoy atenta. Pueden
aparecer a cualquier hora, justo aquí, por esa puerta”.

Ironías de la vida, nunca le pregunté a esa persona de dónde había sacado
semejante pregunta... tampoco es que haya vuelto a verla. Quizá ella era
otra de mis almas gemelas, aunque pensándolo bien, no creo. Si así fuera,
su pregunta me habría enganchado de inmediato a ella, o ella se hubiera
enganchado a mí sin remedio. La cuestión es que su presencia nunca llegó a
mayores en mi vida.

O quizá sí, pues a partir de ese comentario comencé a pensar de nuevo en
las almas gemelas con las que me había topado en la vida y en la
incontenible curiosidad que ahora sentía por saber qué habría sido de sus
vidas.

Tomé mi directorio telefónico, intenté localizarlas. Caso perdido, ya no
vivían en la misma ciudad en la que las había conocido, igual que yo. Buen
signo. Mis almas gemelas seguían pareciéndose a mí en esa obsesión vital de
ir de un lugar a otro a la primera oportunidad.

Recordé que una de ellas me había escrito un par de años atrás un mensaje
electrónico desde su nueva sede.

Las almas gemelas somos así, nos llamamos a través de extrañas vibraciones
periódicamente y aunque sabemos que no habremos de encontrarnos otra vez en
situaciones que algún día fueron familiares para nosotros, conservamos la
certeza de sabernos cerca en la distancia y la ilusión de que el siguiente
encuentro se convertirá en algo mágico, inesperado, totalmente nuevo.

Pero toda esta ansiedad del preludio no me fue útil en lo más mínimo para
localizar a alguna de mis almas gemelas. A lo más que llegué fue a sacar de
ese mensaje electrónico el teléfono de mi amigo Sam, a quien pude localizar
justo un mes antes de que se mudara de Barcelona a Las Vegas.

Después de un sorpresivo saludo, pude adentrarme de nuevo en su vida, como
si los últimos años no hubieran transcurrido en absoluto.

—Pero bueno, ¡qué sorpresa!, ¿que me cuentas? —me cuestionó, sorprendido
por mi llamada.

—Mhm... Pues nada, que ahora tengo cuentos. ¿Te los cuento?

—Vale, despáchate.

—Ok. Un hombre, una mujer y un niño. Ella se fuga con el hombre, el niño se
desilusiona de la vida.

—Mhm...

Esperé un momento en silencio mientras esperaba su ansiado comentario, para
mí la historia era fantástica, pero descubrí un poco desilusionada que no
era así para él.

—¿Y?

—Y nada, tío. De eso va el cuento.

—Así es que ahora haces cuentos. Joder, pero si lo tuyo fue siempre ir de
historia en historia. Siempre tuviste mentiras con qué entretenernos a
todos. ¿y el resto, qué ha sido de tu vida?

—Nada. Que ahora hago cuentos.

—Ya. Muy tuyo. Pero de algo tendrás que comer, ¿no?

—¡Ah! Soy traductora, y doy clases de teatro.

—¿Teatro?... vaya, dramática sí que eras, pero ¿clases de teatro?

—Pues eso. Teatro y traducción.

—Como no vayas de comediante...

—Bueno...

—¿También comediante?

—Pero eso fue hace tiempo. Me descontaron de la compañía por no querer
salir con una teta al aire.

—Pues ya te podías haber guardado el pudor en algún lado.

—Una teta al aire y una nalga con un cono de colores.

—Eso sí que era vergonzoso.

—Como te digo. ¿Y tú?, ¿sigues de maestro de cerámica?

—¡Qué va! Ahora voy de chef de cocina japonesa.

—¡No! No me lo creo. ¿Me vas a decir que te enamoraste de una china y ella
te llevó a la cocina?

—Japonesa.

—Muy internacional que has sido desde que te conozco, ni con grúa te
sacábamos del bar argentino.

—Vale, que estás orgullosa de conocer mis raíces.

—¿Y qué tal, estás contento?

—Me ha fichado el Barça.

—¿Qué?

—Que ahora soy parte del equipo de apoyo del Barcelona. Al parecer la
japonesa les va de cojones a los tíos estos del balón.

—Y tú en medio de las estrellas. Astrónomo fue siempre lo tuyo.

—No te burles... lo de la astronomía fue sólo por unos meses.

—Lo recuerdo.

—¿Has sabido algo del Joel?

—¡Qué va! Lo vi la última vez del brazo de una guiri por la Rambla del
Poble Nou.

—Que la guiri se lo ha amarrado. Se han casado.

—Pero si era un burro para las mujeres.

—Pues ya ves. Ahora vive en Suiza el jodío. Y va de banquero.

—¿Qué me dices?

—Tengo pruebas. Me mandó un talón con su sello.

—¿Un regalo, quizá un talón en blanco?

—El cheque era falso. Intenté cobrarlo.

—¿Estafador?

—¡A saber! El tío está feliz con su guiri, se le puede perdonar que sea
banquero, estafador o panadero.

Me enteré de que mi amigo Sam partía a Las Vegas en búsqueda del oasis
universal, según me contó. Había leído el Kybalión unos meses atrás y había
descubierto que en medio del más inclemente desierto —el de Las Vegas,
según concluyó— estaba su destino final. Partiría con su novia japonesa a
comprobarlo.

Así es que Joel en Ginebra, Sam en Las Vegas y yo intentando encontrar un
poco de estabilidad en Guadalajara, México. Había regresado al país con un
divorcio a cuestas, después de sobrevivir durante casi una década entre la
cuna de la tauromaquia —¡y vaya que sólo España podía haber creado un arte
así!— y el paraíso del consumismo —en el que mi sueño americano no pasó de
leer los más de cinco catálogos de tiendas departamentales que recibía
diariamente con el periódico.

Los cuentos me habían sacado buena parte de una depresión crónica y me
mantenían alejada de fantasmas e interrogatorios no deseados. Pero esa es
otra historia que ya barnizaré de ficción en otra ocasión.

Lo cierto es que del teatro y la traducción pasé al siempre bien visto
oficio de la docencia.

Ahora mis historias van de otra cosa.

Acaso de integrar, para esparcir...

de integrar, para remontar

O de integrar para crear... cualquier cosa, lo que sea. No importa ya.

Cosa curiosa, me he enterado de que también los derroteros de esa persona,
que un día me preguntó a quemarropa si creía en las almas gemelas, van hoy
en día de otras cosas. Ahora es alto funcionario de su gobierno local. Y
mis amadas almas gemelas... esas siguen inventándose cuentos como yo.

** Gabriela de la Peña Astorga
     fampeast@...
     Docente e investigadora mexicana (Torreón, Coah, 1971). Ha publicado
     trabajos académicos en el Anuario de Investigación de la Comunicación,
     la revista Comunicación y Sociedad, la Revista de Humanidades del
     Tecnológico de Monterrey y otras publicaciones. Ha participado en
     diversos eventos internacionales de antropología. Textos suyos han
     aparecido en http://www.sieyin.com/jaque y en
     http://www.cosiampiros.com.



=== Poemas      Delia Rengifo =============================================

*** La visita de Dios

Los días amarillos llegaron sin anunciarse,
tocaron a su puerta, no preguntaron
si podían entrar y con absoluta solemnidad
entraron, tampoco saludaron y de a pedacitos
fueron acomodándose en su humanidad.

Ahora con paciencia y majestad
de anciano va rememorando nombres, colores,
siluetas, caminos y toda una geografía
de lugares, amores, canciones, fantasías.
No quiere que la memoria se esfume.

De la fábula va rescatando página a página
la historia de su vida, aquellos días
del rebullir de hormonas
y de galopes desbocados,
aquel tiempo intenso
que ahora desanda con saudades.

Solemnidad y fábula trazaron
apretadamente en una antigua agenda
un itinerario intrincado de rutas desahuciadas.

Aquella tarde gris, que aún carga mi alma
cantaba recuerdos de infancia
tejidos con fragancia de mastranto
y adornados con estrellas madrinas
y barcos de carbón y hojalata
con cargas de limón y mandarinas
que recorrían rutas de antiguos marineros
en los charquitos del patio.

Aquella tarde gris como la lluvia
en una cárcel de mujeres
comprendí que aquella santa humanidad
estaba preparado
para el viaje sin boleto.

Mis ojos se encontraron con los suyos
y aquella mirada profunda y sostenida
fue nuestra singular despedida.

Él lo sabía y yo también,
y esos silencios nuestros
fueron la promesa diciente
de que algún día y en algún lugar
nos volveríamos a encontrar
para seguir la fábula en otra dimensión.

Solemnidad y fábula
esperan, en paz, la visita de Dios.

        (del poemario Las manos del tiempo).



*** Reverón y Arráiz Lucca

Poeta:
hoy te invito a romper
la cotidianidad, ese ritual citadino
que día tras días bebes hasta emborracharte.

Hoy no vayas a las aulas de siempre.
Vente a mi castillo,
quítate la corbata, el saco y la camisa,
deja que los vientos azules
embadurnen tu piel hasta el cansancio,
remángate los calzones,
tira los zapatos por ahí
y camina descalzo
para que sientas el tiempo y la vida en cada piedra
y los recuerdos de abuela en los musguitos del patio.

Vive la diferencia de los días
en este castillo transparente y primitivo,
levantado con estas manos que profanan
los rigores del ritual de la costumbre y la etiqueta,
escribe un poema de amor con quince letras
rompiendo normas gramaticales,
describe con Victor Hugo el arte de lo azul,
y camina con los ojos cerrados hacia el mar
y cuando sientas que puedes tocar las olas,
ábrelos para que te embriagues
con estallidos de luces y colores.

Ahora toma a tu mujer, siéntala sobre una roca,
desvístela y píntala de azul,
y cuando la gente de Macuto pregunte si éstas loco
grita y grita a todo pulmón:
“hoy me dio la real gana
de pintar a mi Guadalupe de azul ¿y qué?”.

        (del poemario De la vida y el amor).



*** Poeta es aquel

Mis amigos dicen que soy poeta
porque suelo jugar con las palabras,
para no ahogarme en las tristezas,
nunca he creído que lo soy, no por falta de deseos,
sino por abundancia de ausencia del ingenio.

¡Qué poeta voy a ser yo!
si todavía, con líneas de expresión a mi pesar
que el verdugo del espejo me devuelve,
no he aprendido a conjugar el verbo amar.

Poeta fue Neruda que escribió versos en el bosque,
en la lluvia y en el mar, cantó a las minas ajenas
y a sus mineros de pechos abiertos y desnudos,
exhibiendo una dignidad numérica, dolores y miserias.
Cantó Odas Elementales a los objetos más elementales,
y al caído, al expatriado, y a la patria sometida;
a Terusa, a Delia, a Antonieta, a mil amores más,
y a su Matilde, el amor de la unidad, cien sonetos de
madera,
salidos del perfume y del alma de la selva chilena.

También cantó a Rangoom y a sus dioses de verdad y de
mentira,
a la Hermana Cordillera, a las reinas de salón
y a las prostitutas de los puertos, que siempre amó
sin amar.
Poeta fue Rilke que cantó y canta todavía
con voz antigua, versos antiguos a los ángeles sin
tiempo.

Poeta fue Vallejo que dando Traspié entre dos
estrellas
cantó al que tiene chinches,
al que lleva zapato roto bajo la lluvia,
al que vela el cadáver de un pan con dos cerillas,

...

al que lleva reloj y ha visto a Dios
y al Parado en una piedra... a la orilla del Sena.

Poeta fue Andrés Eloy Blanco que cantó a los
angelitos negros
y a una loca, por allá en la cordillera andina,
Luz Caraballo se llamaba y decían que era bella
y bordaba frailejones, con los deditos de las manos.

Poeta es el tío Camilo Balza que escribe versos azules
y canta a las estrellas dormidas, al Árbol, a la
Ciudad y al Eco,
y se ha pasado la vida inventando silencios,
y haciendo Preguntas que no tienen Respuestas.

Poeta es aquel que canta a la descomposición social,
al desarraigo del hombre de su entorno natural,
a la humanidad deshumanizada.
Es el que decodifica códigos antiguos
escuchando el llanto de las hojas al caer
o la risa del rocío al amanecer;
es aquel que escucha y obedece
las voces de sus muertos y celebra las risas de sus
vivos,
es aquel que entiende que las flores son la sonrisa
de los árboles y que las estrellitas fugaces
son esperanzas desvanecidas.
Poeta es aquel que llora el entierro de una hormiga
como si fuera el entierro de su mejor amiga.
Es el que estando solo se siente acompañado;
es aquel que escribe en el azul y recoge
en el desierto las estrellas licuadas por el viento;
es aquel que tiene el corazón hecho de agua, de pan,
de sal,
de azúcar, de miel, de savia y de cristal.

        (del poemario De la vida y el amor).

** Delia Rengifo
     deliarengifo@...
     Poeta venezolana (1950). Fundadora de la revista Ensayos y el periódico
     Brújula. Abogada de profesión, tomó varios cursos sobre materias
     relacionadas con el derecho y participó en la fundación de la Asociación
     Venezolana de Derecho Médico. Asesora de asuntos históricos de la
     Fundación Cultural Mariano Martí. Ha preparado y corregido textos para
     diversos documentales y largometrajes de ficción de Producciones Franco
     Rubartelli, empresa con la cual ha colaborado también en la producción
     de comerciales. Ha publicado los poemarios Retratos (2000), Piel de
     siglo (2002) y Perla salina de barro y azul (Fundación Cultural del
     Banco Industrial de Venezuela, 2003). En 2001 obtuvo el tercer lugar en
     el Concurso Tópicos Jurídicos y el Funcionario Judicial, mención Poesía,
     auspiciado por la Dirección de la Magistratura del Tribunal Supremo de
     Justicia. Entre 2004 y 2005 mantuvo la columna Análisis de arte
     pictórico para la revista Fundación Banco Industrial de Venezuela. En
     2004 fue aprobado por Citgo Petroleum Corporation su proyecto Venezuela,
     una tierra bajo el sol, que comprenderá cinco libros. Igualmente, en
     2005 fue aprobado por Laboratorios Roemmers, con el aval de la Sociedad
     Venezolana de Pediatría, su proyecto editorial Arte y sonrisas de
     Venezuela para el mundo, un libro de lujo en elaboración.



=== Non in solo pane vivit homo      Fernando Arrojo-Ramos ================

Desde la huraña ventana de la sacristía, don Tello, cura párroco de San
Gundisalvus, primero ve surgir la mula por el recodo de la empinada vereda
que conduce a la ermita, después al hombre que va detrás. Distrae la mirada
por un instante y cuando vuelve la vista sólo alcanza a ver la mula,
caminando resignada cuesta arriba; el hombre no está por ninguna parte. Se
frota los ojos y de nuevo dirige la vista hacia la vereda: ahora ve al
hombre y la caballería, el hombre delante. Don Tello está en ayunas y
piensa que el estómago vacío le hace ver visiones; o acaso sea la edad. El
hombre y la mula se van acercando.

La ermita de San Gundisalvus se halla como agazapada en lo alto de una
montaña, rodeada de pinos y robles milenarios que ocultan el horizonte, un
bosque que arrebuja y aísla, como antes a los godos y antes a los romanos y
antes... a quien fuese que hubiera vivido por aquellos parajes. Esto impone
a don Tello una vaga sensación de herencia, de continuidad. La ermita se
construyó en tiempo de los godos. Recia en su abovedamiento y en sus muros,
tiene apariencia de fortaleza, sólo agraciada en su interior por capiteles
florales, tímidos y escuetos. El que se encuentre alejada del camino de los
peregrinos es una pesadumbre para don Tello y los vecinos. Los peregrinos
nunca se desvían para visitarla, porque la verdad es que no tiene mucho que
ofrecer en cuestiones de indulgencias. San Gundisalvus no posee reliquias
como otras iglesias, acaso todavía más apartadas pero que deparan un sin
fin de gracias y perdones.

Con una santa reliquia podría hacerse una jira misericordiosa por las
aldeas cercanas, y los pecadores y los enfermos se beneficiarían de sus
propiedades milagrosas. Quizá algún rico, agradecido por un favor o ante la
cercanía de la muerte, haría una donación generosa. Don Tello es un hombre
piadoso y práctico. Sus aspiraciones son más bien modestas: no pretende el
dedo de Santo Tomás, ni huesos de María Magdalena, ni una muela de San Juan
Bautista, y mucho menos una muestra de la preciosa sangre del Señor,
astillas de la Santa Cruz o un mechoncillo de los cabellos de la Virgen.
Reliquias tan preciadas eran para templos y monasterios de gran categoría.
Para San Gundisalvus, él se conformaría con el dedo o quizá la tibia de
algún santo poco conocido; el antebrazo sería ya mucho pedir.

Don Tello sale a recibir al visitante. Aparenta unos cincuenta años. Tiene
el pelo canoso, greñudo; el rostro, curtido, arrugado, de persona muy
expuesta al sol y los vientos; las manos, ennegrecidas. Su indumentaria
—abarcas, sayo pardo, manto, todo muy desgastado— denota dejadez y pobreza.
Las alforjas de la mula van repletas de cajas y bultos. “Buhonero tenemos”,
piensa don Tello. El hombre saluda respetuoso. Dice que ha hecho muchas
etapas largas y arriesgadas para llegar a la ermita de San Gundisalvus.

—Traigo algo que os va a complacer —afirma.

—Hijo mío, no tengo dinero para comprarte nada —repone suavemente don
Tello.

—Yo no vendo cosas, hago regalos —responde el otro con altivez.

Y antes de que don Tello pueda salir de su asombro, el hombre explica:

—Hace ya muchos años se me apareció en un sueño Santa Elena, que, como
sabéis, encontró, en Jerusalén, la Cruz en que murió Nuestro Señor. Me
anunció que yo estaba destinado, por mandato divino, a continuar la labor
que ella había comenzado. Irás por el mundo en busca de santas reliquias y,
una vez halladas, las entregarás a aquellos que más las necesiten para
aliviar los sufrimientos de la cristiandad. Siempre en sueños recibo
noticias de lugares y nombres, y nunca fallan.

A don Tello, estupefacto, sólo se le ocurre preguntarle su nombre.

—Los que han recibido mis sagrados presentes me llaman Reliquiero.

El Reliquiero saca de las alforjas un bulto bastante alargado, envuelto en
muchos trapos, y lo desenvuelve. Don Tello se queda horrorizado: es la
momia de un niño. Va cubierta con una especie de delantal de color
indefinido, hecho jirones y casi petrificado; en la cabeza tiene manojillos
de pelo oscuro, lacio; lo que debió ser piel blanca, suave, tersa, es ahora
cuero marrón amarillecido, estrujado como la corteza de un árbol; los ojos
son dos puntos inconscientes que se fijan en la nada; la boca, abierta,
atónita. “Por ahí se le escapó el alma”, piensa don Tello, incapaz de
pronunciar una sola palabra.

El Reliquiero deposita la momia en el suelo, sobre el montón de trapos, y
refiere a don Tello su historia.

En vida, el nombre del niño era Opropio, hijo de un matrimonio romano
convertido a la fe de Cristo. Como tantos nuevos cristianos, los padres de
Opropio fueron condenados a morir en el circo, pasto de las fieras. El
muchacho, que tenía entonces diez años y que también se había convertido,
quiso estar junto a ellos en el último y aciago momento. Pero los jueces
romanos, considerando su edad, no lo permitieron. A los pocos días de la
muerte de sus padres, Opropio contrajo unas fiebres malignas y, sin nadie
que lo cuidara, pasó a mejor vida. Unas almas piadosas conservaron su
cuerpo en una urna de piedra. Pasó el tiempo y el cadáver no se
descomponía, a ojos vistas, un milagro. ¡El niño había sido un mártir a
posteriori! Durante los primeros años del cristianismo el suceso fue bien
conocido y el pequeño muy venerado. Pero después el tiempo gastó el
recuerdo. Y la urna con el cuerpo de Opropio desapareció hasta que él la
encontró intacta, oculta del ojo humano, en una antigua necrópolis, en las
montañas de Asturias, junto con una lápida en la que se refería la historia
del pequeño mártir. No había traído la lápida por el peso.

Don Tello tiembla de emoción. La historia de Opropio le acongoja.
Desdichada criatura. Pero al mismo tiempo no puede reprimir un íntimo
júbilo del que acto seguido se avergüenza.

El Reliquiero asegura que ahora es sólo cuestión de tiempo. Se correrían
las voces del descubrimiento, las gentes vendrían a ver el cuerpo,
ocurrirían milagros y la Iglesia canonizaría a Opropio —San Opropio, niño y
mártir—, lo que ya de hecho había fructificado en la mente de los primeros
cristianos. Él mismo, en el momento oportuno, podría dar fe del hallazgo y
aportar la lápida. Además, en Roma tenía que haber documentos que probaran
la veracidad de los sucesos.

Don Tello no sabe qué pensar. ¿Qué diría el señor obispo? Los primeros
mártires eran, desde luego, los que más se estimaban por ser los más
cercanos en el tiempo a la Crucifixión; su poder de intercesión debía ser
enorme. Pero... ¿y si todo esto fuese una superchería? Cavila. Por otra
parte lo que le había traído la Providencia no era una simple reliquia; era
todo el cuerpo milagrosamente conservado de un mártir, un niño inocente
además.

Como adivinando todos sus pensamientos, el Reliquiero habla del
conocimiento de saber que se sabe algo, que algo significa mucho, que mucho
de lo que se sabe es un gozo y a veces una duda.

El Reliquiero se despide. Don Tello ensaya unas palabras apresuradas de
agradecimiento. El hombre y la mula bajan ya por la vereda. Don Tello, con
Opropio en sus brazos como si fuera un haz de leña, intenta decir adiós con
una mano, mas su torpe saludo resulta inútil, pues sus ojos sólo confrontan
la pedregosa vereda.

Dentro de la ermita, don Tello decide instalar, por el momento, de pie y
apoyado contra el fondo de una hornacina el envarado cuerpo de Opropio, lo
que ya empezaría a darle un tono de imagen sagrada. Da unos pasos atrás y
contempla su arreglo. Le parece adecuado. Pero no puede evitar un
repeluzno.



Han pasado dos meses, dos meses de muchos quehaceres y proyectos; también
hay recompensas: los peregrinos acuden cada vez en mayor número, casi ya
una romería. Hoy, con la ermita llena de fieles, don Tello se siente
inspirado y determina echar un buen sermón que avive el recuerdo de las
penas del Infierno. A través de uno de los ventanucos observa muy apurado
que sus dos cabras están comiéndose las flores que alguien ha dejado sobre
una tumba, en el cementerio de la ermita. “Malditas cabras, que Dios las
confunda”, dice entre dientes. Tose, se yergue y predica:

—Los castigos infernales son horripilantes y jamás se interrumpen, segundo
tras segundo, minuto tras minuto, hora tras hora, día tras día, y así por
toda la eternidad, por toda la eternidad.

Don Tello, en sus sermones, siempre repite las cosas que él considera más
vívidas por mor de la comprensión y el recuerdo.

—Lucifer, recostado en su trono, que es la lápida de un sepulcro, contempla
y dirige los tormentos. Tiene barbas rojas, tan rojas como las llamas que
siempre arden en el Infierno, las llamas que siempre arden en el Infierno,
orejas grandes como las de un conejo y cuernos retorcidos, entre los cuales
lleva la corona que le proclama Rey del Mal. Su cuerpo es mitad hombre y
mitad macho cabrío, muslos peludos y patas delgadas. De su boca repugnante
no salen palabras, sólo berridos, sólo berridos.

Las cabras pastan ahora en otra tumba.

—Sus acólitos se le asemejan, y además poseen alas membranosas que les
sirven para desplazarse fácilmente por todo el ámbito infernal y torturar a
los condenados. En el Infierno, un antro interminable, con infinitas
cavernas, agujeros nauseabundos y rocas negras y puntiagudas, la única luz
es la del fuego eterno, la del fuego eterno.

Y luego pinta una sucesión de tormentos inimaginables.

Don Tello sabe leer y escribir con mucho esfuerzo, con el latín se hace a
menudo un galimatías. Acaba de escribir en su diario de un tirón: “In
nomine domini nostri Jhesu Christi et ego Tello Gómez y ayer domingo el
octavo día del mes de abril y del año de gracia 1180 y di un sermón y la
gente y mucha de ella peregrinos y en busca de indulgencias y me escuchó
atenta y les describí los castigos infernales”. Muy ufano con su
consignación, se dispone a decir la primera misa del día, que ahora celebra
a la prima, demorada en atención a los peregrinos que se desvían de su
camino para visitar la ermita.

En la sacristía hace un frío de mil diablos. “Esta primavera es más
traidora que Judas”, piensa don Tello. Se pone la casulla. Ya en el altar,
advierte que hay un gran número de peregrinos —gracias a Dios y a la
perseverancia de sus propios esfuerzos—; también una caterva de viejas
devotas y varias mujeres jóvenes cubiertas con el recato debido, todas
ellas rosario en mano, muchos campesinos, que esperan cosechas milagrosas
por voluntad divina, más ahora con la intercesión de Opropio, y unos pocos
mozos medio adormilados que vienen de mirones y que, cuando tengan los ojos
abiertos, mirarán casi todo el tiempo hacia las mozas, a ratos hacia el
oficiante. Ninguna novedad. Ya les ajustará las cuentas. Cuando concluya la
misa, los fieles irán desfilando ante el altar para contemplar el cuerpo de
Opropio, expuesto en una urna de cristal que don Tello ha mandado
construir. El niño mártir, un manantial de consuelos y esperanzas.

Está don Tello a punto de comenzar cuando de improviso se abre una de las
hojas del portón y una bocanada de neblina gélida se entromete en la
ermita. La confusa luz del día queda un momento menguada por la figura
corpulenta del obispo —le reconocería en cualquier parte—, que entra
acompañado de un diácono y se acomoda erguido en la tosquedad del último
banco. El diácono se queda de pie, respetuoso, detrás del obispo.

Don Tello, haciendo de tripas corazón, se encara con los presentes y dice
con voz fuerte, pero no del todo segura: Oremus.

** Fernando Arrojo-Ramos
     f.arrojo@...
     Escritor español (Madrid). Reside en Estados Unidos. Doctor en filosofía
     y letras por la Universidad de Connecticut (EUA, http://www.uconn.edu).
     Profesor emérito de literatura española y ex director del Programa de
     Literatura Comparada en Oberlin College (Ohio, EUA;
     http://www.oberlin.edu). Sus relatos se han publicado en diversas
     revistas literarias de España, México, Colombia y Francia. Muchos de
     ellos, traducidos al inglés, han aparecido en diversas revistas
     estadounidenses. En 2005 fue nombrado para el Premio Pushcart (uno de
     los más prestigiosos en EUA) por el cuento “Enigmas”. Autor asimismo de
     numerosos artículos de crítica literaria y ensayos culturales.



=== Poesía ligera para almas en desuso      Miguel Ángel Zapotitla Pérez ==

                                                                    A Magalí,
                                                 por ahogarme en los suicidas
                                          mundos de la depresión y el desuso.

*** Minuto diez y siete

Yo podría pedirle al instante de luz que se quede, pero prefiero hacer que
se erija sordo sobre mis labios que escuchan más palabras dichas por esto o
aquello, en este lado del silencio con el que persigo a Magalí el resto de
mis sueños. Aunque ella bebe de la vida de otro y yo me arrastro en el
minuto diez y siete donde principia la mortal derrota que se mete en los
ojos de mi madrugada.

Y es que no pretendo ir a casa por ella, no me importa volar contagiado de
las tres manos de mi alma. A mí, hoy solo me interesa olvidarme de los
insectos que me invitan a ser mosca. Y tú magalí-mata bichos, eres la
verdad de un yo-todo-roído

                                     *****

Pastoso evento elástico, cuento híbrido y desamparado, al que no es ni un
suspiro en ti



*** Alma en desuso

I

No sé de quién es esto otro que sobra y escurre cerca de los labios lentos
que no salen a buscar luto. No lo sé, y por más que me esfuerzo no lo sé,
pienso que estás y en realidad no, creo en los mundos hundidos y busco la
llave maestra de las ciudades perdidas, la que sea de todos y me use, y me
busque tras el patio.

Los deshuesaderos en desuso de mi alma, el cuento, la historia, tú,
ninguno; sólo hay más palabras, más bocas, más besos en otros, más luto...
¡Más luto!



II.

Detrás de tu ventana saltó el mediocre que esta tarde llora vestido de
negro y no lo miras, es quizá invisible, es tal vez un enano aturdido y sin
cuerpo, medio loco, fantaseando sus tres egos y convencido de que mi cabeza
no está sobre los hombros.



III.

Qué esperanza es la de salir libre de mis vicios, estoy adherido al piso y
mi anhelo duerme en el rincón  fantástico de los espejos.



===



I

¿Cuántas mujeres más ordenaran mi muerte a los jueces del karma? ¿Cuántas
más darán cuerda al reloj que marca mis horas hacía atrás? ¿Cuánto más
caeré podredumbre de mis misterios o elevaré el cuarto donde vivo hasta el
infinito volteado de cabeza? Luego, solo, desesperanzado, beberé el
insomnio del universo perdido en un beso  incierto, y vagaré en el vasto
espacio que nadie ocupa desde ayer.



II.

Todo está herido y mis talones débiles, y mis sorprendidos alegatos conmigo
mismo se vuelven el veneno en mi aire, martirizan este cenicero mortal. El
fuego misterioso de las des-horas se escapa de mis añoranzas falsas, tan
falsas como mis historias, tan falsas como el yo que presume su etéreo
decir de cosas que no hacen falta a nadie.



III.

Con todo y él mismo arrastra su vida, la envuelve en sortilegios, la engaña
y la arroja al mar; se pierde con ella amarrada a sus pasos...

				 ¡Hasta el hartazgo de tanta mierda!



*** Hoy tú

I.

Hoy desperté mediocre y cansado y triste y jodido. Tenía por la mañana un
nombre rodeando mi boca, era como el beso que respiro a veces, cuando logro
soñarte.



II.

Hoy reventó mi cuerpo, se gozó pálido de la vida ordinaria, se enroscó como
armadillo...

Hoy despertó mi cuerpo contigo en las venas y no tuve más ganas de hablar.



*** Fragmentos para una noche con mucho sueño, poca luna y María envenenada

I.

Ya me cansé de escribir al revés, porque tengo mis manos atascadas de
sapos, yo el gigante idólatra, el supuesto espectro sentado frente a un
gran error.



II.

Llegó ahí mi pesada existencia, entró a la casa cobijada con tristeza,
encontró enredados mis vicios en la sabana, y la vida creyó que soy color
de invierno, o cualquier otra sonda contagiada de los lilas del humo de
Eva.



III.

Llega alguien a la cama, la miro patidifuso, no le creo, es una mentira, se
altera al verme triste, sirve vino tinto, desnuda su cuerpo. Me toca,
quiebra el vaso de mi depresión un rato más tarde cuando llega la verdad.



IV.

Yo aquí aburrido y menguante, mejor me voy con los otros dos que soy.



V.

Magalí, que existe en gotas de dos décadas, es principio y fin de la
guerra, de la solvencia en calma por enajenación del malo.



VI.

Tengo sueño, y cuando duermo soy tres. Y nadie más podría imitarme; soy el
que escribe y por la tarde su debilidad mental le dicta algo desconocido a
los mil que no existen.

Soy entonces el que duerme, soy el que juega, y detesto el juego que hago
para saber por qué soy, y le abro la puerta al mortal negro; y soy el otro,
yo-tres, soy culpa, soy juego, soy sueño.

El yo tercero confiesa su culpa, es el que no creo ser yo. Soy entonces, el
último yo, el que murió en tu casa (Azazel).

** Miguel Ángel Zapotitla Pérez
     abismoazh@...
     Escritor mexicano (1981). Licenciado en filosofía por la Universidad
     Autónoma de Tlaxcala. Ha publicado en revistas independientes de poesía,
     cuento y ensayo, tales como Vouyerismo Intelectual y La Parada Sociedad,
     proyecto fundado y dirigido por él. Imparte filosofía, taller de lectura
     y redacción y ética y valores en el Instituto Salvador Allende.



||||||||||||||||||||||||||||||    EL BUZÓN    |||||||||||||||||||||||||||||

=== “Hasta que ardan las velas”, de Neida Bonnet de Mendonça ==============

                                                           5 de enero de 2007

Estimados señores:

Tengo el agrado de dirigirme a ustedes, después de haber recorrido
telefónicamente todas las librerías de Caracas y de haber recorrido casi
toda la red, en búsqueda de una lucecita para ubicar el relato de Neida
Bonnet de Mendonça, lo cual me ha sido “misión imposible” ya que al parecer
nadie sabe nada de él.

A través de la red lo único que pude encontrar al respecto fue su pequeña
reseña sobre el premio obtenido por la escritora en su publicación del
18/09/06, Nº 148 (http://www.letralia.com/148/0902heliovera.htm), es por
ello que tengo a bien molestar su atención con el objeto de encontrar
alguna señal, por muy pequeña que pueda ser, que me oriente hacia mi
objetivo, que no es otro que localizar este relato.

Agradeciendo de antemano cualquier información que pudieran suministrarme
sobre el tema tratado,

Atentamente,

Yazmin Scorza Bercegui
yscorza@...



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

“En arte hay simplicidades más difíciles que las más intrincadas
complicaciones”.

        Aldous Huxley, Contrapunto (1928).

=== Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras ===========================

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        y circula para el mundo de habla hispana desde Cagua, Venezuela
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    Atentos: nuestra próxima edición circula el lunes 5 de febrero de 2007

#64 De: Jorge Gómez Jiménez <jgomez@...>
Fecha: Mar, 19 de Dic, 2006 5:30 pm
Asunto: Letralia, Tierra de Letras -- Edición Nº 155
jorgeletralia
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~~~~~~~~~~~~~~~            Año XI     Cagua, Venezuela      Nº 155
             ~~~~~~~~~~~              =======================================
             ~~~~~~~~~~~                     LETRALIA, Tierra de Letras
             ~~~~~~~~~~~                      http://www.letralia.com
             ~~~~~~~~~~~              =======================================
             ~~~~~~~~~~~                      18 de diciembre de 2006
             ~~~~~~~~~~~
             ~~~~~~~~~~~                   LETRALIA, Tierra de Letras, es
             ~~~~~~~~~~~                    la revista de los escritores
             ~~~~~~~~~~~                   hispanoamericanos en Internet.
             ~~~~~~~~~~~                     Usted puede enviarnos sus
             ~~~~~~~~~~~                  comentarios, críticas o material
             ~~~~~~~~~~~                   literario a info@...
             ~~~~~~~~~~~          ~                      *
             ~~~~~~~~~~~        ~~~         JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
             ~~~~~~~~~~~      ~~~~~         Depósito Legal: pp199602AR26
           ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                           |
“Sobre las tiranías”, Jorge Gómez Jiménez.               | Editorial
                                                           |
Ragas. / Zambrano en Roma. / Fotohistorias rockeras. /   | Breves
Talleres para la conciencia ambiental. / Los ojos de     |
Rayma. / Icuza visto por Vázquez. / Otoño ganador. / El  |
bardo Ceballos. / Amestoy sobre el teatro. / Las         |
postales de Santaella.                                   |
                                                           |
Editorial Letralia despide 2006 con Retratos, de Víctor  | Material
Montoya. / Erratas.                                      | especial
                                                           |
Premio Serantes de Santurtzi para el venezolano Domingo  | Noticias
Palma. / CCG Ediciones salta al papel con Taller libre   |
de literatura. / Falleció el investigador                |
argentino-paraguayo Raúl Amaral. / Café Nueva York       |
fomentará cultura hispanohablante en la Gran Manzana. /  |
Pamuk rinde tributo a su padre en discurso del Nobel. /  |
El Ateneo Puertorriqueño entregó sus premios artísticos. |
/ Declaran desierto el premio de novela Unam-Alfaguara.  |
/ Rendón: EUA fomenta guerra fratricida en Colombia. /   |
Un CD repasa la poesía gallega de veinte autoras         |
actuales. / Anunciados ganadores del Premio Municipal de |
Literatura de Caracas. / Se da a conocer veredicto de    |
los premios Juan Rulfo. / Entregados premios a liceístas |
escritores en Venezuela. / Portal para las letras        |
gallegas creará la Biblioteca Cervantes. / Universidad   |
de Arizona confiere honoris causa a Carlos Monsiváis. /  |
Junta de Andalucía podría estar interesada en la casa de |
Aleixandre. / Discutirán en Cuba relación de la          |
literatura y el resto de las artes. / Celebrarán en      |
Chile 7º Festival de Cine Caverna Benavides. / Poetas de |
todo el mundo volverán a Granada.                        |
                                                           |
“Nuestra época nos ha dejado hablando solos”, Osiris     | Artículos y
Vallejo. / “En torno a ‘La enfermedad’ de Barrera        | reportajes
Tyszka”, Rafael Rattia. / “Alejandro Jodorowsky: ‘La     |
vida es un milagro continuo’ ”, Benedicto González       |
Vargas. / “Enrique Amorim, oteando la realidad”, Aldo    |
Roque Difilippo. / “Las falsas actitudes del agua, de    |
Andrea Cabel”, Miguel Ildefonso. / “Los infiernos        |
sutiles de Eduardo Cobos”, Roberto Martínez Bachrich.    |
                                                           |
“Todos los estilos son buenos, menos el aburrido”.       | Entrevistas
Entrevista con el periodista Alberto Salcedo Ramos, por  |
John Jairo Junieles.                                     |
                                                           |
“Muerte, explotación y dolor”, Giovanni González Arango. | Sala de ensayo
                                                           |
Dos poemas de Idalia Sautto. / “Nochebuena”, Mercedes    | Letras
Álvarez Gutiérrez. / “Un hombre y una mujer se           |
desnudan”, Enio Escauriza. / “Es mi amigo”, Marcos       |
Wever. / Tres poemas de Liliana Carmen Vinelli. /        |
“Domingo en las rocas”, Alejandro Badillo. / Tres poemas |
de “La palabra liberada”, Gonzalo Márquez Cristo. /      |
“Estudio sobre las margaritas”, Augusto Gayubas. /       |
“Poenimios del descenso”, Ileana Garma. / “La antigua    |
escuela (Guerra Civil sobre fondo de familia)”, Carmen   |
Garrido Ortiz. / Poemas de Gonzalo Luis Torres           |
Hernández. / “El día siguiente”, Luis Seguel Vorpahl. /  |
Tres poemas de Luis Alposta. / “La voz”, María Elvira    |
González. / Poemas de Emma Fernández López. / “La guerra |
de las morcillas”, Paula Winkler. / “Los confines del    |
mundo”, Carlos Montuenga. / Poemas de Salomón Valderrama |
Cruz.                                                    |
                                                           |
Juan Gelman.                                             | Post Scriptum
                                                           |
===========================================================================
               Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año
                       http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
     Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998
                           http://www.internet.com.mx
===========================================================================
        Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                            http://www.megasitio.com
===========================================================================
      Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                            http://www.redchilena.cl
===========================================================================
           Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                         http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
            Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                            http://www.exodusltd.com
===========================================================================
      Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                           http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
     Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                            http://www.lomejorde.com
===========================================================================
        Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
                            http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
                        http://www.stockholmchallenge.se
===========================================================================

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=== Editorial      Sobre las tiranías =====================================

El deceso del general Augusto Pinochet se produjo el pasado 10 de diciembre
y, como era natural esperar, desencadenó reacciones exacerbadas de parte
tanto de quienes adversaron como de quienes respaldaron al dictador
chileno. Protestas de calle, improperios de lado a lado y hasta evidencias
de un humor negrísimo fueron el corolario del fallecimiento de quien en
1973 derrocara al presidente Salvador Allende, inaugurando una época oscura
que ha mantenido dividida a la nación sureña incluso hasta nuestros días.
Dado el carácter inexorable de la muerte, toda reacción en este sentido no
tiene otro destino posible que el de fungir como válvula para la liberación
del estrés social.

Perseguido mas nunca alcanzado por quienes quisieron cobrarle su actuación
en el poder, Pinochet ha muerto precisamente en la fecha que la ONU designó
en 1950, hace ya más de medio siglo, para que los Estados miembros la
observaran como Día de los Derechos Humanos, en conmemoración de la
Declaración Universal suscrita por la misma organización en 1948. Hay
quienes ven este hecho como una tenebrosa coincidencia; nosotros preferimos
agregarlo a la larga lista de recordatorios de cuán necesaria es una toma
de conciencia en todo el mundo respecto a los abusos que una parte de la
humanidad inflige al resto.

Una potente llamada de atención en este sentido es la que el pasado 8 de
diciembre emitió en Estocolmo, durante la entrega del Right Livelihood
Award —los llamados premios Nobel Alternativos—, el poeta colombiano
Fernando Rendón, al recibir el galardón en nombre del Festival
Internacional de Poesía de Medellín: Colombia, recuerda el poeta, es un
país que no conoce la paz, y la sumisión de sus gobernantes a las políticas
militaristas de Estados Unidos hace difícil la consecución de tal objetivo.

Rendón es un hombre que sabe de esto. Desde el centro mismo de una
conflagración interna —Medellín es una ciudad estigmatizada por la
violencia, y lo peor es que con razón—, él y el equipo que año a año lleva
adelante esta fiesta poética han aprendido a convivir con las balas y han
hecho brotar, por encima de ellas y durante dieciséis años, una de las más
inauditas y colectivas expresiones de la poesía de que se tenga noticia en
la historia de nuestro atribulado continente.

Allá, en la sede del Parlamento de una nación que quizás nunca conocerá de
primera mano estas realidades, Rendón alzó su voz en reclamo de la
solidaridad internacional para propiciar un escenario de diálogo, y no de
combate, entre el gobierno y los factores que perturban la paz en su país.
Y denunció, como ya lo han hecho antes muchos otros colombianos, el funesto
papel que Estados Unidos ha tenido en el fomento de la guerra fratricida
que desde hace tiempo inunda de muerte y tristeza el suelo colombiano.

El caso de Chile, es sabido, ha inspirado por años la reflexión en torno a
la paradoja que implica el equilibrio económico fundamentado en la
represión social. Sin embargo, es preciso advertir que en la actualidad las
formas de la tiranía son mucho más complejas que las que pueden atribuirse
a la figura de un dictador que mantiene a un pueblo bajo su yugo, y que las
fronteras entre tiranía y legalidad son tan borrosas como pueda permitirlo
el grupo humano afectado.

Son todas estas cosas en las que debemos enfocar nuestra reflexión, en
especial en estos días cuando el paso de un año a otro nos invita a hacer
nuestros mejores esfuerzos por construir un futuro provechoso y digno, para
nosotros y para quienes nos sucederán.

                                                  Jorge Gómez Jiménez, editor
                                               http://www.letralia.com/jgomez



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Ragas. Tal es el título del más reciente poemario del escritor argentino
Juan Meneguín, que ya puede conseguirse en las librerías Gandhi, Liber/Arte
y Hernández, entre otras de Buenos Aires, y en algunas de las librerías más
importantes de Paraná y Concordia, en Argentina. El libro de 112 páginas
forma parte de la prestigiosa colección de poesía argentina “Último Reino”
y reúne la reedición de Ragas en la niebla (Río de los Pájaros, 1991) con
nuevas composiciones basadas en el estilo de la música clásica de la India
del Norte, lo que presta su título al libro, una estructura melódica y
temática sobre la cual se van introduciendo variaciones líricas y épicas.
Ragas, que en unos meses estará en Internet, tiene la particularidad de ser
el primer libro que se edita en Argentina con derechos de reproducción o
copia públicos, es decir Copyleft, lo cual prevé que cualquiera pueda
reproducir la obra por cualquier medio, siempre y cuando se mantenga fiel
al original y no se lucre con ella. Meneguín ha publicado antes Religión de
misterios (Premio Fray Mocho 1997).
juan_meneguin@...

Zambrano en Roma. El Centro Virtual Cervantes ha publicado el monográfico
“María Zambrano: los años de Roma (1953-1964)”, en el que se recogen las
actas del Congreso Internacional, celebrado en Roma en diciembre de 2004,
en conmemoración del centenario del nacimiento de la filósofa. En el
evento, reconocidos escritores, críticos, filósofos y catedráticos
españoles e italianos analizaron el llamado “período romano” de la
pensadora, que transcurrió entre 1953 y 1964, cuando vivió exiliada en
Roma, ciudad con la que estableció una profunda relación afectiva y
creadora. Sus vínculos con la ciudad, sus encuentros con intelectuales y
exiliados españoles, los libros clave que en ella vieron la luz —Persona y
democracia y El hombre y lo divino, entre otros—, y los esquemas de obras
que publicaría con posterioridad, como El sueño creador, La tumba de
Antígona, Claros del bosque y, póstumamente, Los sueños y el tiempo. Las
actas han sido publicadas gracias a la colaboración del Instituto Cervantes
de Roma.
http://cvc.cervantes.es/obref/zambrano_roma

Fotohistorias rockeras. Carol y Carolcat son dos artistas argentinas que se
unieron para crear Fotohistorias, una colección de fotografías de Carol
Sánchez (Carol) y crónicas del blog de Carolina González (Carolcat) en
torno al ambiente de los recitales de rock en Buenos Aires. Una mezcla de
historias urbanas y rock, desde el punto de vista de las dos chicas,
Fotohistorias se vale de iconografías y principios estéticos ligados al
rock de la década del cincuenta y el punk de mediados de los setenta, con
elementos como el leopardo, el metal, las motos y los tatuajes. Los textos
cobran vida en la noche de la ciudad, con la compañía de ciertos habitantes
con formas de vida al límite que rodean a una chica y sus experiencias
vertiginosas, en una especie de fábula rockera en donde las imágenes
dialogan con la narración. Carol es fotógrafa profesional y ha realizado
varias muestras individuales y colectivas en Argentina, México y China.
Carolcat es guionista de televisión y trabajó en el equipo de las series La
niñera y Casados con hijos, además de escribir documentales para HBO, A&E
Mundo, Infinito y Telefé. Actualmente es autora de Amo de casa. El libro
puede conseguirse en varios establecimientos de Buenos Aires.
carolfoto@...
carolcat56@...
http://www.carolcatrocks.blogspot.com

Talleres para la conciencia ambiental. Palabraimagen Taller es una
propuesta ambiental estética de los docentes colombianos Jaime Restrepo y
Silvia M. Duque que invita a  participar en actividades, proyectos y tareas
concernientes a la literatura y artes visuales en contextos cosmológicos
(mito-leyenda-historia), para recrear la imaginación, las manos y el
entendimiento, e incentivar actitudes consecuentes entre los integrantes de
cada grupo, como apoyo a programas institucionales que trabajan por el
desarrollo humano (infancia y familia) con profesores, recreadores u otros
líderes o gestores culturales. Se compone de talleres con sesiones de una a
tres horas que pueden desarrollarse por días, semanas o meses, y tiene como
objetivo incentivar la conciencia ambiental en niños y jóvenes.
palabraimagen@...

Los ojos de Rayma. Editorial Alfa presentó este 12 de diciembre el libro
Ojos que no ven, de la caricaturista venezolana Rayma Suprani (Caracas,
1969). Definido como “una propuesta de humor subversivo”, este libro tiene
“la deliciosa tarea de hacer trizas cualquier romántica idea que tengamos
sobre las relaciones de pareja”, según el comunicado del sello.
Comunicadora social egresada de la Universidad Central de Venezuela (UCV),
Rayma ha trabajado en Economía Hoy y El Diario de Caracas. Actualmente es
muy conocida en Venezuela por su trabajo como caricaturista del diario El
Universal. La presentación del libro se realizó en la Librería Alejandría
II y contó con palabras del humorista Pedro León Zapata.
http://www.editorial-alfa.com

Icuza visto por Vázquez. Acaba de aparecer Icuza, la sexta novela del
escritor y editor español Alber Vázquez, una suerte de fantasía histórica
en torno a la figura del corsario Vicente Antonio de Icuza y Arbaiza
(1737-1785), cuya carrera en alta mar empezó a los 20 años cuando se
embarcó en un navío guardacostas de la Real Compañía Guipuzcoana de
Caracas. Comandante de Corsarios en 1772, fue capitán de los barcos
“Nuestra Señora de Aranzazu”, “Nuestra Señora de Coro” y “La Prusiana”,
entre otros. En la novela de Vázquez, Icuza viaja en una nave que se va a
pique y, a punto de desmayarse, el corsario recibe el beso de un ser
translúcido y se convierte en algo diametralmente opuesto a todo lo que
hasta ese momento había sido. Icuza es parte de la colección Perspectivas,
de la editorial bilbaína Verbigracia, donde puede adquirirse o leer un
extracto en línea.
http://www.verbigracia.com/editorial/tienda.html
http://www.verbigracia.com/editorial/extractos/icuza_frag.pdf

Otoño ganador. El periodista y escritor español César Martínez Sotodosos,
de 33 años, resultó ganador, con su relato “Tarde de otoño”, del II
Certamen de Relatos Breves El País Literario, según el veredicto emitido el
pasado 15 de diciembre en el café Libertad 8, de Madrid, donde se aprovechó
la ocasión para presentar públicamente la gestora cultural El País
Literario. El jurado del certamen había escogido 15 cuentos como finalistas
de entre los más de 650 presentados. Los jueces fueron la escritora Pilar
Galán Rodríguez en calidad de presidenta, y los escritores José María
Cumbreño, Estrella Cardona Gamio y Mercedes González, así como el escritor
y director de El País Literario, Francisco de Borja Gutiérrez, como
secretario. El premio está dotado con 500 euros además de la publicación
del relato ganador junto al resto de los finalistas. “Tarde de otoño” es,
según el comunicado de El País Literario, “un cuento en el sentido estricto
del término, muy bien escrito y desarrollado, en donde la nostalgia y la
familia están presentes dentro de un halo de monotonía sin esperanza,
siendo un texto muy lírico y costumbrista”.
http://www.elpaisliterario.com

El bardo Ceballos. Petronio Rafael Cevallos se presentará hoy, lunes 18, a
las 6 de la tarde, en la Biblioteca Pública de Corona, en Queens (Nueva
York, EUA), donde leerá textos de Bárdica, una selección de alrededor de 40
poemas escritos y cuidadosamente trabajados a lo largo de un cuarto de
siglo, conformando una exquisita colección de, en palabras del poeta y
crítico Guillermo Montoya, “altísima poesía”. La presentación crítica
estará a cargo de Xavier Nieto, profesor de Staten Island College y
directivo de la Casa de la Cultura Ecuatoriana de Nueva York. Tras la
lectura habrá un conversatorio sobre el poemario. Cevallos es además autor
de De otros héroes (novela, 1992), Santa Lorena de Bucay (comedia, 1994),
Contracuentos: El diccionario satánico (aforismos, ensayos y parábolas,
1996), La belladona (drama, 1997), En un país nombre: Retorno a Mitad del
Mundo (ensayo, 2000), Eyaculaciones (poesía, 2003), Serenata (novela, 2004)
y Un lugar bajo el Sol (ensayo, 2005). La entrada a la lectura es gratuita.
http://www.ecuayork.homestead.com

Amestoy sobre el teatro. El Centro de Formación de Profesores del Instituto
Cervantes presentará el próximo jueves 21 de diciembre, a las 7:30 de la
noche, la conferencia “El teatro español en la encrucijada”, que impartirá
Ignacio Amestoy, director de la Real Escuela Superior de Arte Dramático
(http://www.resad.es). La actividad se realizará en el Salón de Actos de la
sede central del Instituto Cervantes (calle Alcalá, Nº 49, Madrid (entrada
por calle Barquillo, Nº 4). Profesor y dramaturgo, Amestoy (Bilbao, 1947)
es licenciado en Ciencias de la Información y realizó también estudios de
arte dramático en el Teatro Estudio de Madrid con Maruja López, Miguel
Narros y William Layton. Antes de dirigir la Real Escuela Superior de Arte
Dramático de Madrid se desempeñó como profesor de literatura dramática,
historia del teatro y semiótica. Ha recibido premios de la talla del Lope
de Vega en 1982 por Ederra y en 2001 por Chocolate para desayunar; el
Premio del Festival de Sitges en 1986 por Doña Elvira, imagínate Euskadi; y
el Nacional de Literatura Dramática en 2002 por Cierra bien la puerta.
http://cfp.cervantes.es

Las postales de Santaella. Este miércoles 20 de diciembre será presentado
el libro de cuentos Postales sub sole, con el que el escritor venezolano
Fedosy Santaella obtuvo el premio único de narrativa de la Bienal
Latinoamericana de Literatura José Rafael Pocaterra correspondiente a los
años 2004-2006. El libro ha sido publicado por el sello De la A a la Z
Ediciones. Santaella obtuvo el mencionado galardón por decisión unánime del
jurado, compuesto por Alexis Márquez Rodríguez, Israel Centeno y José
Napoleón Oropeza. Centeno estará en la presentación, junto con el también
escritor Roberto Echeto. La actividad se realizará a las 7 de la noche en
la Librería Alejandría I, en el Centro Comercial CADA (Avenida Principal de
Las Mercedes, frente al CVA), en Caracas.

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electrónico a breves@....



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||||||||||||||||||||||||||    MATERIAL ESPECIAL    ||||||||||||||||||||||||

=== Editorial Letralia despide 2006 con Retratos, de Víctor Montoya =======

Retratos, un libro de crónicas del escritor boliviano Víctor Montoya, está
desde esta semana en los anaqueles virtuales de Editorial Letralia, el
espacio de Letralia, Tierra de Letras, dedicado a la publicación de libros
digitales de autores de habla hispana.

Primer título de nuestra recién creada colección Crónica, Retratos es un
compendio de veinticinco piezas de este género inspiradas en igual número
de imágenes, algunas de las cuales forman parte del bagaje universal,
mientras que otras pertenecen a ámbitos más restringidos y, para muchos de
quienes se convertirán desde ahora en lectores del libro, desconocidos.

En estas crónicas, Montoya se pasea por las peculiaridades de personajes
físicamente extraños y, por tanto, estigmatizados y marginados; héroes de
la literatura, la religión, el deporte, el arte, la política y la lucha
revolucionaria vistos desde la perspectiva de sus dimensiones humanas, e
hitos de la cultura y la tradición boliviana, entre otros.

Nacido en La Paz en 1958, Montoya ha sufrido, por sus convicciones, los
rigores de la persecución, la tortura y, finalmente, el exilio en Suecia,
país al que llegó a finales de los años 70. Durante su época en prisión
escribió el libro testimonial Huelga y represión, al que le han seguido
Días y noches de angustia (1982), El eco de la conciencia (1994), El niño
en el cuento boliviano (1999), Fugas y socavones (2002) y Cuentos en el
exilio (2006), entre otros.

Retratos es el 37º título publicado por Editorial Letralia, espacio creado
en 1997 para la difusión de obras de autores de habla hispana en versiones
digitales. Además de su edición gráfica que puede ser leída en el Web
(http://www.letralia.com/ed_let/retratos), está disponible una versión en
formato Adobe PDF (http://www.letralia.com/ed_let/pdf/retratos.pdf, 1,8
Mb). El acceso a ambas versiones del libro es completamente gratuito.



=== Erratas ===============================================================

En nuestra edición 153 publicamos una nota sobre las actividades que se
desarrollarían en Maracay (Aragua, Venezuela) del 20 al 24 de noviembre, en
el marco de la Feria Internacional del Libro de Venezuela. En la nota
(http://www.letralia.com/153/1120filvenaragua.htm) atribuimos erróneamente
la autoría del libro Una mirada al mundo religioso de Julio Verne a la
ensayista Julia Elena Rial, cuando el mismo —que obtuvo en 2005 el premio
Augusto Padrón de Ensayo— es en realidad del investigador José Gregorio
Parada.

Nacido en Bailadores (Mérida) en 1968, Parada es licenciado en Letras,
mención Lengua y Literatura Hispanoamericana y Venezolana, egresado de la
Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve) en 1996. Tiene una
“Maîtrise d’Espagnol” en la Universidad François Rabelais de Tours
(http://www.univ-tours.fr, 1997) y un Diplôme d’Études Approfondies en
Lenguas y Literaturas Nacionales y Comparadas Francesas en la misma
universidad. Actualmente es profesor asistente de francés en la ULA.

Por otro lado, en nuestra edición 154 publicamos los relatos “Bodas de
plomo” y “Sucedió en la esquina de casa”
(http://www.letralia.com/154/letras03.htm), de la escritora argentina Lina
Blum, pero los mismos aparecieron durante algunos días, como consecuencia
de un error nuestro, firmados por Liliana V. Blum, escritora mexicana
quien, por cierto, también había publicado previamente en Letralia. Y
aunque ya las correcciones del caso han sido hechas, lo hacemos notar por
esta vía a fin de que se disipe cualquier duda posible respecto a la
autoría de los mencionados relatos.



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*** Premio Serantes de Santurtzi para el venezolano Domingo Palma

La obra Antropofagia, del escritor venezolano Domingo Palma, ganó en
noviembre pasado la 7ª edición del Premio de Teatro Serantes de Santurtzi,
España, organizado por el Ayuntamiento de Santurtzi y el Teatro Municipal
Serantes Kultur Aretoa, en Vizcaya.

El galardón se otorga como parte de las actividades del Festival
Internacional de Teatro de Santurtzi, que se realiza anualmente y al cual
el pasado mes de noviembre asistieron más de 7.400 espectadores. Como parte
de su dotación se encuentra la publicación del texto ganador y la
consideración de coproducción del espectáculo por parte del Teatro Serantes
Kultur Aretoa. La presentación de la obra se llevará a cabo en 2007 durante
el XXVIII Festival Internacional de Teatro de Santurtzi.

El estilo urbano característico de las obras de Domingo Palma lo ha hecho
merecedor durante los últimos 3 años de 4 diferentes premios teatrales, dos
en España y dos en su país natal, Venezuela.

Con su primera obra, Margarita para los cerdos, recibió el tercer premio en
el VI Certamen de Textos Teatrales de Torreperogil (Jaén, España, 2003) y
el Premio Nueva Dramaturgia 2004, otorgado por Monte Ávila Editores
Latinoamericana. La obra fue estrenada ese mismo año en el Teatro San
Martín de Caracas y le valió a Palma el Premio Águila como mejor autor. En
2005 su obra Saco de gatas tiene su premier mundial durante la temporada
2005 del Teatro San Martín y es presentada luego por la misma compañía en
el marco de las celebraciones del Festival Internacional de Teatro de
Oriente, en Venezuela.

A finales del año 2005 el autor puso sus obras al alcance del público a
través de su pagina de Internet (http://www.domingopalma.com.ar). “Un texto
teatral no está completo hasta que llega a las tablas y sólo Internet puede
ofrecerles una oportunidad tan grande”, dice Palma.

Fuente: Web del autor



*** CCG Ediciones salta al papel con Taller libre de literatura

Con la publicación y distribución del libro Taller libre de literatura
—respuestas a preguntas de escritores noveles—, el sello virtual CCG
Ediciones ha dado inicio, desde principios de este mes, a las actividades
de su versión impresa, C. Cardona Gamio Ediciones.

Tanto CCG Ediciones como C. Cardona Gamio Ediciones son emprendimientos de
las hermanas Concha y Estrella Cardona Gamio, la última de las cuales es
además una de las firmas exclusivas de nuestro espacio Ciudad Letralia,
donde mantiene su avenida Atalaya.

El libro con el que han inaugurado su versión en papel, Taller libre de
literatura, es un manual que compendia varias respuestas de Estrella
Cardona Gamio a noveles autores que le han remitido consultas por correo
electrónico sobre temas puntuales del oficio literario. Avalada por muchos
años de experiencia como novelista, la autora indicó que precisamente este
manual nació a petición del público de CCG, que durante los últimos años ha
disfrutado de su obra, parte de la cual se encuentra en línea.

En sus 81 páginas, el libro abarca varios de los temas de interés para el
escritor que se está iniciando, como los autores y temas recomendados,
calidad de la propia obra, ejercitación de la imaginación, vicios
literarios y otros. Esta completa obra de consulta puede adquirirse en la
librería virtual de Limaco Edizions
(http://www.limacoedizions.com/public/libreria.php) o escribiéndole a C.
Cardona Gamio Ediciones (ccgediciones@...).

Concha Cardona Gamio se ha encargado del trabajo de edición y de la parte
técnica, desarrollando la compaginación y maquetación del libro, al que le
seguirá una novela de su hermana que se espera esté en las librerías a
principios del año próximo.

El sitio en Internet del sello virtual, que recientemente arribó a sus
siete años en línea, ha publicado novelas, relatos, literatura infantil, un
serial, entrevistas y noticias, además de mantener un taller de literatura
y una “Sala de Estar” en la que se publican artículos, curiosidades,
anécdotas, entrevistas, efemérides, biografías de escritores famosos y
libros recomendados, entre otros materiales.

Fuente: CCG



*** Falleció el investigador argentino-paraguayo Raúl Amaral

Este domingo 3 de diciembre murió en su residencia el investigador Raúl
Amaral, paraguayo por adopción y argentino de nacimiento, a la edad de 88
años, cumplidos el martes 28 de noviembre. Su deceso fue ocasionado por una
complicación pulmonar. Amaral estaba enfermo desde hace ya unos años.

El investigador se caracterizó por su trabajo sobre escritores del
“novecientos” y otros aspectos de la literatura paraguaya. Con sus escritos
enriqueció la bibliografía del país que lo acogió, y aún de anciano y
delicado de salud continuó trabajando con devoción.

En homenaje a su dedicación la Corte Suprema de Justicia le otorgó en 1993
la ciudadanía paraguaya y recientemente fue nombrado hijo dilecto de
Asunción.

Fue publicando diferentes escritos sobre algunos de los intelectuales
escritores del “novecientos” como Cecilio Báez, Arsenio López Decoud, Blas
Garay, Manuel Gondra, Fulgencio R. Moreno, Manuel Domínguez, Eligio Ayala,
Ignacio A. Pane, Eloy Fariña Núñez, Viriato Díaz Pérez, Rafael Barret,
entre otros.

Los textos fueron compilados en el libro El Novecentismo Paraguayo; hombre
e ideas de una generación fundamental del Paraguay, publicado por
Servilibro este año. Otros escritos suyos son El modernismo poético en el
Paraguay, La sien sobre Areguá, Escritos paraguayo, volúmenes 1 y 2, El
romanticismo paraguayo, Breviario aregüeño de Gabriel Casaccia y otros.

Raúl Amaral nació en Veinticinco de Mayo, provincia de Buenos Aires, en
1918, y llegó a Paraguay en los años cincuenta, exiliado por el peronismo.
Se integró rápidamente a la sociedad paraguaya. Fue jefe de Museos,
Bibliotecas, Archivos de la Nación y agregado cultural de la Embajada de
Argentina en Asunción. Fue profesor, ensayista, crítico literario, poeta y
periodista.

Fuente: PPN



*** Café Nueva York fomentará cultura hispanohablante en la Gran Manzana

Los escritores Carmen Boullosa, José Manuel Prieto, Naief Yehya, Sylvia
Molloy, Eduardo Lago y Eduardo Mitre se han unido en la iniciativa Café
Nueva York, que se ha propuesto realizar diversas actividades para fomentar
la lectura y escritura en español en la Gran Manzana, según informaron en
el reciente “Manifiesto Neoyorkino” que dieron a conocer mediante un
comunicado el pasado martes 5 de diciembre.

El manifiesto denuncia la manera cómo, salvo las honrosas excepciones de
García Lorca y Martí, entre otros, la literatura de habla hispana producida
en la ciudad estadounidense “ha quedado enterrado en la memoria cultural
neoyorkina, en parte por la avalancha de obras literarias de calidad
creadas en esta ciudad, y en parte por el ombliguismo anglófono, a un
tiempo provinciano e imperial”.

Los autores involucrados en el proyecto creen que, dado que la tercera
parte de la población neoyorkina es hispanohablante, tal “amnesia” es
“onerosa”, ya que “despoja tanto a los inmigrantes como a los ya
establecidos de una porción de su legado cultural”.

Es por ello que, según el manifiesto, Café Nueva York convocará a los
autores de habla hispana para, mediante actividades en diversos lugares de
la ciudad y a través de un sitio en Internet, propiciar la interacción
entre ellos para “establecer un ambiente crítico y amistoso, como era y es
habitual en los cafés tradicionales de nuestros países”, con la finalidad
de “reposicionar nuestra tradición en el mapa cultural de la ciudad”.

Cofundadora con Salman Rushdie, de la Casa Citlaltépetl, que acoge en
México a escritores perseguidos, Carmen Boullosa (Ciudad de México, 1954)
es novelista, dramaturga y poeta. Recibió el Premio Xavier Villaurrutia en
1990, el Anna Seghers que otorga la Academia de las Artes de Berlín
(http://www.adk.de) por el conjunto de su obra y el Liberatur de la Ciudad
de Frankfurt por la versión alemana de su novela La milagrosa. Fue becaria
de la Fundación Guggenheim (http://www.gf.org) y del Centro para Académicos
y Escritores de la NYPL (hoy Cullman Center,
http://www.nypl.org/research/chss/scholars), así como escritora residente
en Berlín (DAAD, Kunstlerprogramm). Sus novelas han sido publicadas en
alemán, francés, italiano, holandés, chino, portugués e inglés. Ha
publicado La otra mano de Lepanto y La novela perfecta, entre otras.
Actualmente es Distinguished Lecturer en el City College de Nueva York
(CCNY, http://www.ccny.cuny.edu) y entrevista escritores y artistas para el
programa Nueva York de CUNY-TV (http://www.cuny.tv).

El novelista y ensayista José Manuel Prieto (La Habana, Cuba, 1962) fue
becario de la Fundación Guggenheim y del Centro para Académicos y
Escritores de la NYPL (hoy Cullman Center). Es autor, entre otros libros,
de Livadia (traducida a más de siete lenguas), Enciclopedia de una vida en
Rusia, El Tartamudo y la rusa y Treinta días en Moscú. Actualmente es
director del Joseph A. Unanue Latino Institute
(http://academic.shu.edu/latinoinstitute) en Seton Hall University
(http://www.shu.edu) y es profesor de esta misma universidad. Está por
aparecer publicada su novela Rex, simultáneamente en español, alemán y
francés, que será editada por Grove Press.

Eduardo Lago (Madrid, España, 1954) sorprendió al mundo literario español
cuando ganó con su primera novela, Llámame Brooklyn, el prestigioso Premio
Nadal 2006. Es autor también de Cuentos dispersos, Cuaderno de México,
memoria de un viaje a Chiapas, y ha escrito una cantidad incontable de
ensayos y críticas, así como ha traducido a Charles Brockden-Brown, Hamlin
Garland, William Dean Howells, Henry James, Sylvia Plath, Christopher
Isherwood, Junot Díaz y John Barth. Es profesor de Sarah Lawrence College
(http://www.slc.edu), actualmente en receso pues ocupa el cargo de director
del Instituto Cervantes en Nueva York (http://nuevayork.cervantes.es).

El narrador, crítico cultural y pornografógrafo Naief Yehya (Ciudad de
México, 1963) es ingeniero industrial de formación. Ha publicado las
novelas Obras sanitarias, Camino a lacasa y La verdad de la vida en Marte.
Es autor del libro de cuentos Historia de mujeres malas. Ha publicado los
libros de ensayos El cuerpo transformado, Cyborgs y nuestradescendencia
tecnológica en la realidad y en la ciencia ficción, Guerra y propaganda,
medios masivos y el mito bélico en los Estados Unidos y Pornografía, sexo
mediatizado y pánico moral. Durante más de una década ha escrito acerca del
fenómeno pornográfico en ensayos y en relatos de ficción. En el diario La
Jornada (http://www.jornada.unam.mx) creó el primer espacio semanal de
reflexión y análisis de la cibercultura.

La novelista y ensayista argentina Sylvia Molloy (Buenos Aires, 1938) es
considerada una de las voces literarias y críticas más importantes de
América Latina. Fue becaria de la Fundación Guggenheim y del Centro
Civitella Ranieri (http://www.civitella.org), obtuvo el Senior Faculty
Fellowship de Yale University (http://www.yale.edu) y una beca de la
National Endowment for the Humanities (http://www.neh.gov). Recibió el
Premio Nacional de Traducción en su país. Fue presidenta de la Modern
Languages Asociation (MLA, http://www.mla.org) y ha sido profesora en
Princeton (http://www.princeton.edu) y Yale. Actualmente es Albert
Schweitzer Professor of the Humanities en New York University (NYU,
http://www.nyu.edu). Es autora de las novelas En breve cárcel y El común
olvido y de un libro de relatos, Varia imaginación. Entre sus libros de
ensayos se cuentan Las letras de Borges y Acto de presencia. Recibió el
premio de la Fundación Konex (http://www.fundacionkonex.com.ar) en
Argentina.

El poeta boliviano Eduardo Mitre (Oruro, 1943) ha publicado en las casas
editoriales de mayor renombre (Visor, Pretextos, Vuelta), Morada,
Mirabilia, Desde tu cuerpo, Razón ardiente, Ferviente humo, Elegía a una
muchacha y Línea de otoño. También es autor de varios volúmenes importantes
sobre la poesía latinoamericana, entre éstos Huidobro, hambre de espacio y
sed de cielo. Su libro más reciente de poesía es El paraguas de Manhattan.
Ha sido profesor en Columbia University (http://www.columbia.edu),
Dartmouth College (http://www.dartmouth.edu) y la Universidad Católica
Boliviana (http://www.ucb.edu.bo). Actualmente forma parte del cuerpo
académico de St John’s University (http://www.stjohns.edu).

“Las fronteras han adquirido permeabilidad cultural”, indican los
propulsores de la iniciativa, “pues son fácilmente traspasables por
Internet, video, música, etc. Así, éste no debe ser un ejercicio
parroquial. De hecho, la variedad misma de los autores que hoy escriben en
Nueva York en nuestra lengua constituye una oportunidad para reforzar las
ligas a lo largo y lo ancho del mundo hispanohablante. Es igualmente cierto
que las fronteras se han vuelto muros y fortalezas, y que éstas conexiones
son más necesarias que nunca”. El texto completo del manifiesto puede
leerse en http://www.letralia.com/155/especial02.htm.

Fuente: Café Nueva York



*** Pamuk rinde tributo a su padre en discurso del Nobel

El escritor turco Orhan Pamuk realizó este jueves 7 de diciembre, en la
Real Academia Sueca, una encendida defensa del valor y del papel de la
escritura, en el tradicional discurso de aceptación del premio Nobel de
Literatura. El discurso de Pamuk, con numerosas referencias a su padre, por
el que ha confesado sentir auténtica devoción, ha estado muy alejado del
duro alegato político que Harold Pinter firmó el año pasado.

El autor de Nieve ha construido una reflexión sobre aspectos como la
condición de escritor, sus miedos, su tarea y el proceso creativo, a partir
de un objeto: la maleta llena con sus propios manuscritos que su padre le
dio dos años antes de morirse. Ese objeto ha dado nombre al discurso, La
maleta de mi padre, o Babamin bavulu, en turco, idioma en el que ha leído
el texto el autor.

En torno a sus propias dudas sobre si abrir o no la maleta y sus miedos
ante lo que podía encontrarse, Pamuk ha ido desgranando ideas, y
descifrando preguntas, así como analizando la relación con su progenitor
—un escritor frustrado con una amplia cultura— y con su país, aunque sin
entrar en cuestiones políticas.

Para Pamuk, la literatura se puede definir como “lo que una persona crea
cuando se encierra en una habitación, se sienta junto a una mesa y se
retira en una esquina para expresar sus sentimientos”. El escritor es
alguien que dedica su vida a descubrir al otro ser que habita en su
interior y trata de traducirlo en palabras para crear otro nuevo mundo y
otro nuevo ser, “del mismo modo que alguien construye un puente piedra a
piedra”. Pamuk lo ha definido como conocer las heridas que llevamos dentro
y explorarlas pacientemente, “poseerlas y hacerlas una parte consciente de
nuestros espíritus y escritura”.

El precursor de esta forma de entender la escritura es para él el escritor
y pensador renacentista francés Michel de Montaigne, a cuya obra le
introdujo su padre. Más que en la inspiración, “que nunca se sabe de dónde
viene”, el secreto del autor descansa en su “obstinación, su paciencia”. No
obstante, ha reconocido que es necesario algo de esperanza y de confianza,
y que es la inspiración la que las proporciona.

Pamuk ha dicho escribir por “necesidad innata”, por no conocer otra forma
de ganarse la vida, por enfado contra el mundo, por pasión, por hábito, por
la gloria y para ser feliz, entre otras razones. Sus reflexiones sobre la
literatura se han ido entrelazando con otras sobre la vida del padre, por
quien Pamuk reconoce su devoción y deuda, y éstas han ido generando a su
vez nuevas consideraciones.

Aunque la esencia es el escritor indagando en su interior, no estamos
solos, sino “en compañía de las palabras de aquellos que vinieron antes, de
las historias de otras gentes, de los libros de otras gentes”; en
definitiva, la tradición. De ahí que Pamuk considere la literatura como la
más valiosa creación de la humanidad “en su intento por entenderse a sí
misma”.

Otra de las reglas “eternas” de la literatura es, en palabras suyas,
“contar las historias propias como si fueran las de otros, y contar las
historias de otros como si fueran propias”. Su concepción de la literatura
está plagada de optimismo: cuando el escritor se encierra en su interior
está poniendo, consciente o inconscientemente, una gran fe en la Humanidad,
porque él cree que todos los seres humanos se parecen y, por tanto, deben
llevar dentro de sí heridas similares y se comprenden.

Además, Pamuk ha confesado su conflictiva relación con su país, las
dificultades para ser artista, el provincianismo, cómo de joven se sentía
lejos del “centro” del mundo, de Occidente, y cómo ahora experimenta todo
lo contrario. Estambul, su ciudad natal, es ahora el centro del mundo,
porque los últimos 33 años ha narrado sus calles, gentes, días y noches, de
modo que “este mundo que he hecho con mis manos, que sólo existe en mi
cabeza, es más real que la ciudad en la que vivo”.

Pamuk cerró su discurso con un emotivo recuerdo: el apoyo de su padre
cuando le dio a leer su primer libro, Cevded y sus hijos, cómo confió en él
y le dijo que algún día ganaría el Nobel. Ahora que lo ha logrado, el autor
turco ha expresado su deseo de que su padre, fallecido en 2002, hubiera
podido estar entre los asistentes.

La entrega del premio se celebró el pasado domingo 10 de diciembre en el
Konserthuset de Estocolmo, ceremonia en la que se reunieron 1.500 personas
que tuvieron como principal foco de atención a Pamuk, quien se llevó los
más sonoros aplausos.

Los siete distinguidos en las seis categorías recibieron de manos del rey
Carlos XVI Gustavo de Suecia los diplomas y medallas que les acreditan como
ganadores del preciado galardón, en el día del aniversario de la muerte del
magnate Alfred Nobel, su creador.

En una ceremonia celebrada horas antes en el Ayuntamiento de Oslo
(Noruega), el bangladeshí Muhammad Yunus, fundador en 1976 del banco de
microcréditos Grameen Bank, recibió el Nobel de la Paz por su esfuerzo por
un desarrollo social y económico desde abajo”. Al acto asistió la reina
Sofía de España, quien en los años recientes ha tenido un papel activo en
cumbres y foros impulsados por Yunus, Premio Príncipe de Asturias de la
Concordia en 1998.

Después de las ausencias los dos pasados años de los ganadores en
Literatura, la austriaca Elfriede Jelinek y el británico Harold Pinter, la
primera por decisión propia y el segundo por enfermedad, la presencia de
Pamuk centró el protagonismo de la ceremonia.

En su discurso previo a la entrega del premio a Pamuk, el secretario de la
Academia Sueca, Horace Engdahl, resaltó que el escritor turco ha sabido
unir la forma de narrar propia de Occidente con la tradición oriental.

Engdahl, que dijo unas palabras en turco, destacó que el autor de Nieve ha
hecho de Estambul “territorio literario indispensable”, un lugar que, como
en el San Petersburgo de Dostoievski, el Dublín de Joyce y el París de
Proust, lectores de todo el mundo “pueden vivir otra vida tan creíble como
la suya propia”.

Seis de los siete premiados son originarios de Estados Unidos, mientras que
Pamuk, aunque de nacionalidad turca, también está vinculado a una
universidad de este país. Todos ellos se llevaron los 1,1 millones de euros
con que se premia cada galardón, a repartir si hay más de un distinguido en
la misma categoría.

El Konserthuset estuvo adornado como es tradición por 13 mil flores de la
ciudad de San Remo, donde Nobel murió en 1896. El acompañamiento musical
corrió a cargo de la Real Orquesta Filarmónica de Estocolmo, dirigida por
Petter Sundkvist y con el chelista Andreas Brantelid como solista, que
interpretó piezas de Mozart, Faure y Shostakovich.

Fuente: EFE



*** El Ateneo Puertorriqueño entregó sus premios artísticos

El licenciado Eduardo Morales Coll, presidente del Ateneo Puertorriqueño,
entregó el pasado viernes 8 de diciembre los premios de los certámenes
artísticos y literarios convocados por la institución para el año en curso,
en una ceremonia realizada a partir de las 7:30 de la noche en la sede de
la institución.

En el certamen de Poesía, el jurado concedió el premio al poemario Paseo
con mamá, de Carmen Vega. El jurado otorgó también cinco menciones
honoríficas: Los lamentos de Eurídice, de Miguel Ángel Náter; Un mundo
dentro de un mundo dentro de un mundo, de Walter Morciglio; De las
circunstancias de la poesía, de Ángel Maldonado Acevedo; Desde el balcón de
Asturias, de Francisco García Moreno, y El cuerpo de la incertidumbre, de
Claudio Cruz Núñez.

En el certamen de Cuento el jurado le dio el primer premio a Un monstruo no
debe tener hermanos, de Edgardo Nieves Mieles, y menciones honoríficas a El
amante digital, de Francisco Font Acevedo; El soñador literario, de Daniel
Martes Pedraza; La última carta de Piotr Ilych, de Alfredo Villanueva; El
dinosaurio y el unicornio, de Miguel Arzola Barris; Entre sombras y
palabras, de Ana María Fuster, y Si Aristóteles hubiera menstruado: quimera
filosófica en una descarga, de Dinorah Cortés.

En el certamen de Música, el jurado le otorgó el primer premio a la
composición Rostros de Javier de la Torre; el tercer premio se le otorgó a
Cuarteto de cuerdas Nº 1, de Saviel Cartagena. El segundo premio ha sido
declarado desierto.

En el certamen de Artes Plásticas, bajo la categoría de pintura, el jurado
concedió el primer premio a Los frágiles retornos, de Aby Ruiz, y mención
honorífica a Bar de la Calle 6. En la categoría de Grabado, el jurado
otorgó el primer premio a Blanca Nieves y los enanos verdes, de Elsa M.
Meléndez, y mención honorífica a Juego de convivencia – Parte final, de
Christopher Rivera. En la categoría de Escultura el jurado otorgó el primer
premio a Otra ave en el espacio, de Alfi Rolón García, y mención honorífica
a Nova, de César Bermúdez. En la categoría de Dibujo el jurado otorgó el
primer premio a México, estamos contigo, de Héctor Grajales.

En el certamen de Cine y Video el jurado otorgó el primer premio en la
categoría de video experimental a The Grim Tale of Mistah Green, de Paul
Medina; en la categoría de documental, el jurado otorgó el primer premio a
Tres actos, de Lara Rodríguez Delgado; en la categoría de entretenimiento
el jurado otorgó el primer premio a No te vayas, de Javier Cuevas Rosado.

En el certamen de Ensayo Histórico el jurado otorgó dos menciones
honoríficas: Perspectiva histórica e impacto de la demanda de clase de
Morales Feliciano sobre el sistema carcelario en Puerto Rico, de Josué
Montijo, y Los estudios superiores en la periferia de la Nueva España: La
formación académica de los eclesiásticos en la zona del Caribe durante la
primera mitad del siglo XVII, de Josué Camaño Dones.

En el certamen de Teatro el jurado otorgó una mención honorífica a A merced
del destino, de Stephanie Izquierdo. Los certámenes de Novela, Ensayo
Histórico, Ensayo Literario y Teatro fueron declarados desiertos.

Fuente: El Nuevo Día



*** Declaran desierto el premio de novela Unam-Alfaguara

La falta de calidad literaria entre las 42 obras inscritas, todas de
escritores residentes en la República Mexicana, llevó al jurado este
viernes 8 de diciembre a declarar desierto el quinto Premio Primera Novela
Unam-Alfaguara 2006.

Por unanimidad, el jurado presidido por Daniel Sada e integrado por Anamari
Gomís, David Martín del Campo y Álvaro Enrigue, declaró desierto el
galardón que desde 2002 otorga la Universidad Nacional Autónoma de México
(Unam, http://www.unam.mx) y editorial Alfaguara
(http://www.alfaguara.com.mx) porque, según el fallo emitido el pasado 5 de
diciembre, las novelas que se presentaron “no reúnen la calidad literaria
necesaria para recibirlo”.

El premio, que en el pasado obtuvieron el argentino Maximilano Matayoshi
con su novela Gaijin, el venezolano Octavio Vinces por Las fugas paralelas
y el mexicano Jorge Galván con El hierro y la pólvora, fue creado con el
propósito de ofrecer a los escritores noveles una oportunidad y una
plataforma para dar a conocer su obra.

El Premio de Primera Novela Unam-Alfaguara lleva cinco ediciones
consecutivas —y, con ésta, dos emisiones declarado desierto—, consiste en
la publicación de la obra en coedición por las dos instituciones
convocantes y un monto de 100.000 pesos.

Los jurados del certamen, que tradicionalmente se entrega el día de la
inauguración de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería,
organizada por la Facultad de Ingeniería de la Unam y la Cámara Nacional de
la Industria Editorial Mexicana, han estado integrados en todas sus
ediciones por escritores, editores, críticos y estudiosos de la literatura
de reconocida trayectoria.

Fuente: El Universal



*** Rendón: EUA fomenta guerra fratricida en Colombia

Fernando Rendón, director del Festival Internacional de Poesía de Medellín
(http://www.festivaldepoesiademedellin.org), instó este 8 de diciembre al
gobierno colombiano, en la ceremonia de entrega de los denominados premios
Nobel Alternativos, a apostar por una solución negociada al conflicto de su
país.

En su discurso en el Parlamento sueco, Rendón culpó a Estados Unidos de
fomentar una “guerra fratricida” en Colombia, y pidió la solidaridad de la
comunidad internacional para impulsar, ante el Gobierno y la guerrilla, el
inicio del intercambio de presos por secuestrados, para dar paso así a un
proceso de diálogo.

“Queremos que el Gobierno no sea arrogante y abandone su pretensión de
seguir la guerra, que envíe un gesto al pueblo colombiano”, afirmó Rendón,
quien cree que este premio confirma que el camino emprendido por el
festival creado en 1991 es el correcto.

Rendón dijo en su discurso que Colombia es un país “desangrado” que no
conoce la paz, un país “militarizado y paramilitarizado” donde existe una
“impunidad total” y criticó al gobierno por triplicar la partida dedicada a
gastos militares e incrementar los impuestos sobre bienes culturales como
los libros.

El Premio al Correcto Modo de Vida (Right Livelihood Award), como realmente
se llama el galardón, reconoce que el Festival de Medellín ha ayudado a
construir la paz en una de las ciudades más violentas del mundo, mostrando
cómo la creatividad y la belleza “pueden florecer y superar incluso al
miedo y la violencia”.

Durante sus 16 ediciones, 747 poetas de 132 países han leído sus poemas en
más de 60 idiomas y dialectos durante 906 lecturas públicas en 34 ciudades
colombianas, recordó Rendón, que estuvo acompañado en la ceremonia por los
también poetas Gloria Chavatal y Gabriel Jaime Franco.

Dos docenas de manifestantes pertenecientes a grupos colombianos residentes
en Suecia se concentraron frente al Parlamento antes del inicio de la
ceremonia para reclamar al gobierno sueco que no apoye las negociaciones
del gabinete del presidente Álvaro Uribe con los grupos paramilitares
porque las consideran una farsa.

Junto al festival colombiano, fueron también distinguidos con este premio,
considerado la antesala del Nobel de la Paz, el activista estadounidense
Daniel Ellsberg, por su lucha a favor de la paz en la guerra de Vietnam, y
la india Ruth Manorama, defensora de los derechos de las mujeres “dalit”,
casta “intocable” en su país.

El brasileño Chico Whitaker Ferreira obtuvo el premio honorífico, que no
tiene retribución económica, por su trabajo “a favor de la justicia social,
que ha fortalecido la democracia en Brasil”, y por ser uno de los
impulsores del Foro Social Mundial, “mostrando que otro mundo es posible”.
En su alocución, Whitaker defendió la vía abierta por el Foro Social y
contrapuso la lógica de la cooperación frente a la de la dominación.

Ellsberg homenajeó al activista Mordechai Vanunu, retenido por Israel por
revelar secretos atómicos, pese a que hace años que cumplió la pena a la
que fue condenado, e instó a Occidente a protestar frente a esta
“injusticia”.

El Nobel Alternativo está dotado con dos millones de coronas suecas
(275.000 dólares), a excepción del premio honorífico. Instituido en 1980
por el escritor y ex eurodiputado sueco-alemán Jakob von Uexkull, el
galardón ha distinguido a más de un centenar de personas de unos 50 países
en estos años.

En su discurso previo, Von Uexkull hizo una dura crítica del liberalismo y
la globalización y recordó que la protección del medio ambiente es la base
de la existencia de la Humanidad.

Fuente: EFE



*** Un CD repasa la poesía gallega de veinte autoras actuales

La Facultad de Filología, Geografía e Historia del Campus de Álava de la
Universidad del País Vasco (http://www.vc.ehu.es) presentó este lunes 11 de
diciembre un CD en el que se repasa la poesía gallega actual a través de
las composiciones de veinte autoras.

Desde los años ochenta, las mujeres dominan la lírica en lengua gallega, y
este trabajo permite conocer los estilos de las más veteranas Pura Vázquez,
Xohana Torres, Luz Pozo, Pilar Pallares, Luísa Villalta, Xela Arias o Ana
Romaní, hasta las más jóvenes Yolanda Castaño, María do Cebreiro, Emma
Cruceiro y Estíbaliz Espinosa.

El CD añade a los poemas de estas escritoras las declamaciones de las
rapsodas Ángela Serna y Pilar Corcuera y la música del grupo Sokaire, con
trabajos compuestos exclusivamente para ambientar los poemas.

El proyecto, denominado Pensando nelas, supone una iniciativa sin
precedentes en la lírica gallega. Aunque existen poemas musicados de
Rosalía de Castro, Manuel Curros Enríquez, Celso Emilio Ferreiro o Manuel
María, entre otros, esta es la primera oportunidad en que se juntan para un
mismo álbum obras tan diversas —temas y estilos— que ofrecen una visión del
género en el último medio siglo.

La edición cuenta con el apoyo económico de la Xunta (Política Lingüística)
y se dirige a la sociedad en general, aunque sobre todo a instituciones
culturales y centros educativos. Los objetivos son, por tanto, académicos y
también la difusión cultural de la literatura gallega.

Fuente: El Correo Digital



*** Anunciados ganadores del Premio Municipal de Literatura de Caracas

Este lunes 11 de diciembre fueron anunciados los ganadores del Premio
Municipal de Literatura de Caracas, distinción que concede anualmente el
Concejo del Municipio Bolivariano Libertador (Caracas, Venezuela).

En Poesía, el jurado integrado por Luis Alberto Crespo, Antonio Trujillo y
Vicente Lecuna, distinguió de manera unánime al poemario La flor diversa,
de Ángel Eduardo Acevedo, “por hallar en él un idioma de embrujante
expresividad, donde se une la evocación de lo vivido con sus secretas
revelaciones, su entonación emotiva y lúcida, la cual evidencia un
acendrado fervor por la armonía del mundo y los grandes espacios de la
intimidad y la vastedad”.

En la mención Cuento, Roberto Malaver, Lionel Muñoz e Igor Delgado Senior,
miembros del jurado, reconocieron a Autorretrato con minotauro, de Eloi
Yagüe Jarque, “por su hábil planteamiento narrativo en el cual se unen la
limpidez de estilo y una cosmovisión resumidora e inquietante del ser
humano en su diversidad épocal”. Asimismo, se acordó conceder una mención
honorífica al libro Una larga fila de hombres, de Rodrigo Blanco Calderón,
“por su captación aguda de la intimidad urbana, especie de caos creador
donde los personajes redimen pasiones y desarraigos".

En Investigación Literaria, resultó favorecido el ensayo Por los signos de
los signos, de Luis Britto García, según el veredicto emitido por María del
Pilar Puig, Ronny Velásquez y María Alcira Matute. Todos los libros fueron
publicados por el sello Monte Ávila Editores.

La flor diversa es un volumen conformado por ocho libros inéditos de
Acevedo. Esta antología evidencia el rigor y la orquestación de los
registros temáticos, así como los distintos tiempos de escritura donde el
poeta clava su palabra, esa que lleva la voz en tono mayor, centrada y
decantada, para rescatar la memoria de un viaje cumplido, poseído de las
claves que logra evocarlo y sentenciar con la humildad de los sabios: “Que
esta ficción desplace la certeza”.

Ángel Eduardo Acevedo (Valle de la Pascua, 1937) es poeta, licenciado en
Letras de la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) y
profesor de la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve). Ha
publicado ensayos en diversos diarios y revistas del país. Entre sus libros
destacan Mont Everest (Monte Ávila Editores, 1967), Antología poética y
Papelera. Se ha dedicado a investigar las obras de Alberto Arvelo Torrealba
y Rafael Cadenas. La flor escrita pertenece a la Colección Altazor.

Autorretrato con minotauro, de Yagüe Jarque, incluye varios cuentos y una
novela breve, Mujer de arena, unidos por un mismo énfasis idiomático,
algunos personajes comunes y una recurrente fantasía evocadora. Forma parte
de la Colección Continentes.

Eloi Yagüe Jarque (España, 1957) reside en Venezuela desde niño. Ha
recibido, entre otros, el Premio Juan Rulfo de Radio Francia Internacional
(1998) y el de la Bienal José Rafael Pocaterra (Valencia, Venezuela, 1991).
Su libro de relatos El nexo vertical (1990) fue publicado por Monte Ávila
Editores.

Por su parte, Una larga fila de hombres, de Blanco Calderón, es un texto
integrado por cinco relatos que narran con sencillez la supervivencia del
individuo en medio de una ciudad alienante y hostil. Una fila de hombres
que se disputan por manifestar las más elementales pasiones humanas. Con
esta obra, el escritor se hizo merecedor del premio Monte Ávila de
Narrativa para Autores Inéditos 2005, que promueve esta casa editorial.
Pertenece a la Colección Las Formas del Fuego.

Rodrigo Blanco Calderón (Caracas, 1981) es licenciado en Letras de la UCV,
donde actualmente se desempeña como docente y cursa la Maestría en Estudios
Literarios.

Por los signos de los signos, el libro de Britto García erigido en ars
poética, panorama de la literatura venezolana, análisis de estrategias
narrativas, estudio de autores clásicos, historia de las culturas, es una
obra fundamental que se sustenta en la reflexión. Rara por lo inusitado de
sus planteamientos. Ensayo capital destinado a ocupar un lugar relevante en
el ámbito de la literatura hispanoamericana. Signos y símbolos que trazan
de manera magistral nuestro lugar en el mundo. Pertenece a la Colección
Estudios.

Luis Britto García (Caracas, 1940) es narrador, dramaturgo, ensayista,
polígrafo. Su obra narrativa ha sido reconocida con el Premio Casa de Las
Américas en dos oportunidades, por Rajatabla (1970) y Abrapalabra (1979).
En 2002 se le otorgó el Premio Nacional de Literatura. Entre su vasta obra
ensayística sobre el discurso político y las contraculturas, destaca
Venezuela: investigación de unos medios por encima de toda sospecha,
también reconocido por Casa de Las Américas con el premio honorífico
Ezequiel Martínez Estrada (2005).

Fuente: RNV



*** Se da a conocer veredicto de los premios Juan Rulfo

El escritor español José Antonio López Hidalgo, con la obra El punto se
desborda, fue galardonado este lunes 11 de diciembre con el premio Juan
Rulfo de novela corta, mientras que el cubano Miguel Barnet, con “Fátima o
el Parque de la Fraternidad”, se alzó con el de cuento.

López Hidalgo, que se embolsará 9.000 euros, fue seleccionado entre las 586
novelas cortas que recibió el jurado procedentes de América Latina, España,
Francia y Estados Unidos, entre otros países.

El jurado destacó “la visión de una vida sofocante de corrupción y
subdesarrollo en un medio donde la miseria coexiste con los privilegios,
las complicidades de una multinacional en plena dictadura del
ecuatoguineano Teodoro Obiang Nguema descrita con precisión y sin duda
refleja una dolida y patética experiencia del autor”.

El premio de cuento, dotado con 5.000 euros, recayó en Barnet por “Fátima o
el Parque de la Fraternidad”, de la que el jurado destacó “el humor ácido,
la mirada compasiva e implacable y la riqueza de detalles desbordan la
experiencia del narrador para evocar un mundo dominado por el desencanto,
la fantasía y otras estrategias de adaptación a la dureza de la realidad”.

El Instituto Cervantes de París (http://paris.cervantes.es), el Instituto
de México (http://www.mexiqueculture.org), Radio France Internationale
(http://www.rfi.fr), la Casa de América Latina, la asociación Unión Latina
(http://www.unilat.org), el Colegio de España (http://www.colesp.net) en la
capital francesa y el mensual Le Monde Diplomatique
(http://www.monde-diplomatique.fr), organizan este galardón, que en la
pasada edición recayó ex aequo en Órbitas. Tertulias, del peruano Mirko
Lauer, y Las violetas son flores del deseo, de la mexicana Ana Clavel.

Por otro lado, la Unión Latina anunció que su premio de fotografía, dotado
con 2.000 euros, recayó en el venezolano Julio Armando Estrada Nebreda, de
cuyo trabajo el jurado valoró “la extrema precisión de sus vistas
panorámicas y la fuerza de sus imágenes en la verdad de sus formas” que le
permite captar “en blanco y negro una atmósfera que restituye escenas de la
vida cotidiana en Turquía”. El fotógrafo tendrá derecho, además, a exponer
sus obras en la galería Renoir del cine La Latina y en la Casa de América
Latina de París.

El jurado hizo una mención especial a la serie de fotos Depósito de mundos,
de la peruana Ana María Castañeda Cano, y Ventanas del pasado, del mexicano
Jorge Alberto Sánchez Rodríguez.

El premio LiberPress RFI fue para la fundación France Libertés
(http://www.france-libertes.fr), que preside la viuda del ex presidente
francés Francois Mitterrand. El jurado destacó “su contribución a la
defensa de las libertades individuales y colectivas y de los derechos
humanos, así como su lucha por la preservación y defensa de la diversidad
medioambiental, especialmente para un bien colectivo de primera necesidad
como es el agua”.

En la categoría de cine el galardón recayó en José María Berzosa por “el
conjunto de su carrera y obra cinematográfica basada en la defensa de los
derechos humanos y las libertades democráticas”.

Fuente: EFE



*** Entregados premios a liceístas escritores en Venezuela

Con el poemario titulado El pájaro Pez, la joven caraqueña Mariana Eloísa
Martínez, de tan sólo 13 años, se llevó el primer lugar del Concurso
Nacional de Poesía para Liceístas 2006 que otorga la Casa de las Letras
Andrés Bello, según se anunció el pasado miércoles 13 de diciembre. El
galardón tiene como objetivo brindar un reconocimiento a la poesía joven de
Venezuela e impulsar el desarrollo de este género literario en el país.

“Calidad en el lenguaje, originalidad en las metáforas y enlace entre la
expresión y el sentimiento fueron los elementos que predominaron en los
poemas ganadores”, expresó la coordinadora de Poesía de la Casa Nacional de
la Letras, Maritza Jiménez.

La joven ganadora, quien tiene un blog en el que publica sus poemas
(http://elhadapoeta.blogia.com), deslumbró a los jueces Luis Alberto
Crespo, Laura Antillano, Antonio Trujillo, Maritza Jiménez y Santos López,
quienes quedaron atrapados en sus versos. El Centro Educativo Profesores de
la Universidad Central de Venezuela falló a favor de Martínez, quien se
hizo acreedora de un diploma y la suma de 1.800.000 bolívares.

Asimismo, Maritza Jiménez, integrante del jurado, dijo: “La emoción es la
medida para saber si un poeta es bueno o no”. Con esta premisa, otorgaron
el segundo lugar a Vicseli Martínez, del Liceo Bolivariano Egidio
Montesinos, del estado Lara, con su poemario Sol de palabras.

El tercer puesto correspondió a Guillermo Leal con su escrito Por qué lo
haré, que con sus otros dos compañeros sobresalió en este concurso donde
participaron más de 350 liceístas de las instituciones educativas de todo
el país.

Según la coordinadora de Poesía, además de los premios entregados, que
incluyeron bolsas de trabajo a otros 15 concursantes, se publicará una
antología que registrará a algunos poemas participantes. Muchos de los
participantes han integrado talleres literarios, que a juicio de Luis
Alberto Crespo, quien preside la Casa de Bello, son herramientas que se han
convertido en una institución en Venezuela.

Fuente: RNV



*** Portal para las letras gallegas creará la Biblioteca Cervantes

La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (http://www.cervantesvirtual.com)
creará durante 2007 un portal dedicado a las letras gallegas, un proyecto
que se centrará en la literatura escrita en gallego y que se iniciará con
la incorporación de la obra de Henrique Neira Pereira, informó la
institución en una nota emitida este jueves 14 de diciembre.

Además, la biblioteca trabajará durante el próximo año para completar su
catálogo de “autores imprescindibles” de la literatura española y celebrará
el VIII Centenario de la redacción del Cantar de Mío Cid, de Per Abbat, con
la puesta en marcha de un Aula Virtual sobre la obra, que pondrá a
disposición de los usuarios materiales didácticos y de investigación.

Esta institución, cuyo patronato se ha reunido para hacer balance de las
actividades desarrolladas durante 2006 y programar las de 2007,
desarrollará también un nuevo portal temático denominado Biblioteca Virtual
Escolar, una iniciativa con la que se contribuirá “a fomentar la lectura y
a facilitar el acceso a recursos para el aprendizaje a través de la
literatura”.

En cuanto a los fondos literarios, la Biblioteca Virtual inaugurará nuevas
secciones, como una Biblioteca de Traducciones Españolas —sobre ediciones
en España de textos escritos en otras lenguas de autores de los siglos
XVIII y XIX— o un portal dedicado a la literatura de mujeres en España.

Además, autores como Manuel Alvar y Sebastián Mariner tendrán una página
propia dentro de la biblioteca, que continuará su ampliación del catálogo
de autores que forman el portal de poesía contemporánea.

Según informa la biblioteca, también se reforzará la dimensión
iberoamericana, para lo que ampliará su colaboración con diferentes
instituciones y creará nuevos proyectos, como el portal nacional de
Argentina, el “Diccionario de autores literarios de Venezuela”, o un portal
temático dedicado al “Cuento Latinoamericano Contemporáneo”.

También se creará una “Biblioteca de Viajes y Viajeros Españoles”, que
abarcará la obra de autores desde la Edad Media hasta nuestros días, y que
se enriquecerá con los fondos del Instituto de Historia del Consejo
Superior de Investigaciones Científicas (CSIC, http://www.csic.es),
institución que inició en 2006 una colaboración con la biblioteca.

La biblioteca incorporará también los fondos más relevantes de la Real
Academia de Bellas Artes de San Fernando (http://rabasf.insde.es), como
colecciones de dibujos, libros de actas de sus sesiones celebradas entre
1752 y 1900 o de la Comisión Central de Monumentos Históricos y Artísticos
y de las Comisiones de La Coruña, Lugo, Madrid, Murcia, Orense y
Pontevedra.

También ampliará los contenidos de su Biblioteca de Signos, especialmente
concebida para personas con discapacidad auditiva, con la incorporación de
nuevos materiales didácticos que faciliten el aprendizaje de la Lengua de
Signos Española (LSE), y la inclusión de videos signados con varios cuentos
infantiles —como Juan Sin Miedo y Blancanieves— y de obras de Gustavo
Adolfo Bécquer, entre otros autores.

La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, nacida el 27 de julio de 1999
por iniciativa de la Universidad de Alicante (http://www.ua.es), el Grupo
Santander (http://www.gruposantander.es) y la Fundación Marcelino Botin
(http://www.fundacionmbotin.org), está presidida por el escritor Mario
Vargas Llosa y, desde su nacimiento, ha servido más de 350 millones de
páginas, lo cual implica una media diaria de más de 350.000 visitantes.

Fuente: EFE



*** Universidad de Arizona confiere honoris causa a Carlos Monsiváis

La estadounidense Universidad de Arizona (UA, http://www.arizona.edu)
otorgó al escritor mexicano Carlos Monsiváis, este sábado 16 de diciembre,
un doctorado honoris causa por su distinguida trayectoria de 40 años en la
narrativa cultural e histórica. La ceremonia se celebró en el marco del fin
del ciclo escolar de la casa de estudios ubicada en la ciudad de Tucson,
Arizona, a unos 200 kilómetros al sureste de Phoenix.

Un comunicado de la mencionada casa de estudios califica al escritor como
“el principal historiador cultural, académico independiente e intelectual
mexicano” y pone en relieve “sus crónicas de la vida en México y su inmensa
capital”. Según la UA, “durante los pasados 40 años Monsiváis ha
documentado los cambios educativos, culturales y políticos de México y ha
publicado más de 25 libros y cientos de artículos”.

El ganador del 16º Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan
Rulfo aprovechó su visita a la universidad para ofrecer una conferencia el
jueves 14 sobre “El acceso literario y cultural en los tiempos globalizados
del mercado”.

Monsiváis ha sido colaborador en diversos diarios y revistas de su país, de
América Latina y Estados Unidos, y sus obras abarcan temas desde políticos
hasta religión, defensa de derechos indígenas, multiculturalismo,
globalización, música, cultura y lenguaje popular, además de abordar temas
de fotografía, cinematografía, pintura, folklore, así como el respeto a la
preferencia sexual y cuentos cortos. La UA destacó que el galardonado ha
recibido varios títulos académicos honorarios de diversas instituciones y
prestigiosos premios de literatura y cultura.

Su primera obra, una colección de ensayos, traducida en inglés fue
publicada en 1997 por la editorial Verso bajo el título de Mexican
Postcards (Postales mexicanas). La premiación de Monsiváis en la UA fue
organizada por las facultades de Humanidades y Lenguas.

Fuente: Notimex



*** Junta de Andalucía podría estar interesada en la casa de Aleixandre

El portavoz de la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre, Alejandro
Sanz, se reunirá la próxima semana con representantes de la Junta de
Andalucía, quienes podrían estar interesados en adquirir el inmueble del
poeta sevillano, según se informó este domingo 17 de diciembre.

En septiembre pasado, esta asociación convocó una concentración para
denunciar la “pasividad y desidia” de las instituciones para completar las
gestiones de compra de la casa del Premio Nobel, en la madrileña calle de
Velintonia, para convertirla en sede de la futura fundación del poeta y
Casa de la Poesía.

Asimismo, el diputado del Grupo Parlamentario Mixto (BNG), Francisco
Rodríguez Sánchez, ha presentado una pregunta a la mesa del Congreso sobre
la posible disposición que tiene el gobierno para que la casa del poeta
Premio Nobel Vicente Aleixandre forme parte del patrimonio público y se
destine a centro de documentación y estudio de la poesía del siglo XX.

Hace unos meses se creó una comisión técnica integrada por el Ministerio de
Cultura, la Comunidad de Andalucía y el Ayuntamiento de Madrid para buscar
un posible finalidad a esta casa, tras la insistencia de poetas, artistas,
y asociaciones. Desde ese momento, los herederos de Aleixandre esperan que
las tres administraciones les presenten una oferta acorde con los precios
del mercado porque si no venderían el inmueble a un particular.

Amaya, la sobrina de Vicente Aleixandre, aseguró que no podía esperar
“mucho tiempo sin buscar otros compradores” y advirtió que ya han tenido
ofertas de varios particulares. El chalet ya está tasado a “un precio
razonable acorde con el mercado”, comentó. La casa está situada cerca de la
Ciudad Universitaria y cuenta tres plantas de 200 metros cuadrados cada
una, más un jardín. “No hay mucho interés por parte de las instituciones”,
advirtió.

Por su parte, la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre también ha
remitido un escrito al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez
Zapatero, y a la Fundación Nobel, “para explicar cómo se trata la memoria
histórica y el legado de un Premio Nobel en nuestro país”, explicó Sanz.
“Todo han sido promesas y palabras vacías”, declaró el portavoz de la
asociación, quien asegura que los familiares no van a “regalar la casa”
porque este inmueble, podría tener un alto precio en el mercado
inmobiliario. “Hay una falta de voluntad política total”, advirtió.

“Nos fuerza, a quienes sabemos lo que representa Velintonia 3 en la
historia de la literatura y de la poesía, a seguir luchando con todo
nuestro empeño y nuestro amor por Vicente y por lo que representa”,
destacó. “Vamos a seguir dando la nota, subiendo el tono, porque esta
situación es inaguantable, una tomadura de pelo”, aseveró.

La asociación de amigos de Vicente Aleixandre inició en marzo de 1995 una
campaña de protesta —encabezada por José Luis Cano— para denunciar “el
incomprensible y lamentable abandono institucional” que padecía el
histórico inmueble de Velintonia 3 desde la muerte del poeta.

En dicha campaña se recogieron las firmas de prestigiosos intelectuales,
poetas y amigos del Nobel, entre los que se encontraban Carlos Bousoño,
Leopoldo de Luis, José Hierro, Claudio Rodríguez, Antonio Colinas, Fernando
Lázaro Carreter, Francisco Brines, Francisco Nieva, Javier Marías y muchos
otros.

También se unieron a esta iniciativa diversas y prestigiosas instituciones
culturales y fundaciones como el Centro Cultural Generación del 27, la
Fundación Federico García Lorca, la Fundación Gerardo Diego, el Ateneo de
Madrid, la Real Academia Española, la Asociación de Hispanistas Italianos,
la Fundación Cultural Miguel Hernández o el Instituto Cervantes.

Fuente: Europa Press



*** Discutirán en Cuba relación de la literatura y el resto de las artes

La múltiple relación establecida por la literatura con diversas
manifestaciones, como las artes plásticas, el arte audiovisual, la música y
la danza, será abordada en el I Coloquio Internacional de Estudios de
Diálogos Interartísticos, que bajo el lema “La literatura iberoamericana y
su relación con las artes” se realizará desde mañana 19 hasta el 22 de
diciembre en el Centro Hispanoamericano de Cultura, en La Habana.

Convocado por esa institución patrimonial de la Oficina del Historiador de
la Ciudad (OHCH, http://www.ohch.cu) y la Facultad de Artes y Letras de la
Universidad de La Habana (http://www.uh.cu), el evento será motivo de
reunión de escritores, ensayistas, críticos, profesores e investigadores,
quienes disertarán en torno a los siguientes temas: literatura y artes
visuales, literatura y arte audiovisual, literatura y música, literatura y
danza, entre otros.

Una de las zonas de mayor interés en los estudios interdisciplinarios y
culturales actuales es la encargada de los fenómenos de transtextualidades
interartísticas, intermedialidades y todo tipo de contactos entre las
diferentes artes; de manera particular, la teoría literaria y la literatura
comparada han investigado los vínculos entre esta especialidad y las demás
manifestaciones artísticas.

En su devenir histórico las letras hispanoamericanas cuentan con numerosos
y renombrados autores, quienes han enriquecido su trabajo creativo con
préstamos de procedimientos, técnicas y todo tipo de asociaciones,
procedentes de otras artes. Enfoques actualizados sobre la génesis, el
desarrollo y la madurez de las literaturas iberoamericanas serán debatidos
por los asistentes al I Coloquio Internacional de Estudios de Diálogos
Interartísticos, que en breve se desarrollará en la capital cubana.

Fuente: OHCH



*** Celebrarán en Chile 7º Festival de Cine Caverna Benavides

Hasta el próximo miércoles 27 es posible inscribirse en el 7º Festival de
Cine Latinoamericano Caverna Benavides, que se celebra anualmente en el
interior de una caverna natural a orillas del mar en la comuna de Lebu,
Región del Bío Bío (Chile), y cuya actividad culminante es la realización
de un cortometraje en el que participan los invitados y que se proyecta
durante la noche de clausura.

El festival se realizará entre el 25 y el 28 de enero de 2007, cuando más
de 2.000 personas asistirán a funciones con lo último y lo mejor del cine
chileno y latinoamericano. Además el festival comprende actividades como
talleres, charlas, seminarios y un espacio especial para los niños.

Con el objeto de ofrecer a los realizadores audiovisuales chilenos y
latinoamericanos un espacio de difusión y competencia, el festival promueve
la producción audiovisual de calidad técnica y artística, facilitando y
creando redes de apoyo y contactos, todo bajo la organización de la
Agrupación Cultural Festival de Cine Caverna Benavides, a cargo de la
comunicadora audiovisual Claudia Pino Saravia.

En años anteriores el festival ha producido los cortometrajes El mensaje
(2006) y La caverna (2005). Han participado actores de la talla de Liliana
Ross, Gabriela Aguilera, Cristián Arriagada, Juan Pablo Miranda, Mauricio
Diocares, y otras personalidades como el cineasta Silvio Caiozzi, la
montajista Carmen Brito, el gerente de cine Hoyts Francisco Schlotterbeck,
el periodista Daniel Olave, entre otros.

Los participantes pueden presentar sus videos en formatos DVD, MINI DV y DV
CAM bajo la norma NTSC. El festival comprende las categorías Video Ficción
Latinoamericano, para obras de ficción de hasta 30 minutos; Video
Documental Latinoamericano, para documentales de hasta 40 minutos; Video
Ficción Regional Premio Bicentenario Canal 13 Cortometraje Ficción, para
obras de ficción realizadas en regiones y en las que se destaque paisajes,
personajes o temas de interés regional, con una duración de hasta 30
minutos, y Video Documental Regional, para documentales sobre temas
regionales de hasta 40 minutos. Además se otorgará un Premio del Público,
mediante votaciones, al mejor largometraje chileno o extranjero. En todos
los casos el video debe haber sido terminado de agosto de 2005 en adelante.

Para mayor información es preciso llamar a los teléfonos (56-2) 2254039,
(09) 8880863 y (09) 4004834, o escribir a los correos
cinecavernabenavides@... o cinecavernabenavides@.... También se
puede revisar la página (http://www.festicinecavernabenavides.cl) o el
fotolog (http://www.fotolog.com/festivalcaverna) del festival, donde es
posible obtener las bases completas del evento.

Fuente: Web del festival



*** Poetas de todo el mundo volverán a Granada

La tercera edición del Festival Internacional de Poesía de Granada reunirá
a 113 poetas de 45 países en esa ciudad nicaragüense entre el 6 y el 10 de
febrero del año próximo, anunciaron fuentes del comité organizador.

El poeta Francisco de Asís Fernández, quien preside el evento que se
realiza desde 2005, dijo el pasado martes 5 de diciembre en rueda de prensa
que el festival de 2007 estará dedicado a los poetas nicaragüenses ya
fallecidos Pablo Antonio Cuadra y Manolo Cuadra.

La primera edición del festival estuvo dedicado a Joaquín Pasos, mientras
que el año pasado se rindió homenaje a José Coronel Urtecho.

El festival tiene como objetivo posicionar a Granada, urbe colonial ubicada
a casi 50 kilómetros al sur de Managua, como un destino turístico cultural
en América, además de “contribuir a que la ciudad sea declarada Patrimonio
de la Humanidad por la Unesco, y situar a Nicaragua en la agenda cultural
del mundo contemporáneo”, agregó Fernández.

Entre el centenar de poetas que ya han confirmado su asistencia se
encuentran los españoles Luis Antonio de Villena y Luis García y los
cubanos Waldo Leyva y José Luis Moreno.

Fernández dijo que se cursó una invitación al cantautor cubano Silvio
Rodríguez, pero que hasta el momento no se había podido establecer
comunicación con el trovador y poeta de la isla caribeña. El país anfitrión
estará representado por la poeta Gioconda Belli, a quien se sumarán Blanca
Castellón, el propio Fernández y otros reconocidos artistas de la nación
centroamericana.

Fuente: Prensa Latina



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=== Nuestra época nos ha dejado hablando solos      Osiris Vallejo ========

José Emilio Pacheco, ese agudísimo poeta mexicano, tiene toda la razón
cuando, al reflexionar sobre el papel de la poesía, el poeta y la relación
de ambos con el tiempo actual, sentencia que “quizá no es tiempo ahora.
Nuestra época nos dejó hablando solos”. No hay duda de que quien escribe
poesía en estos tiempos desde una perspectiva un tanto intelectualista, es
decir, el poeta que ve en Octavio Paz a un maestro y en José Ángel Buesa a
un decimero culto, se va convirtiendo en una especie de dinosaurio.

Ya casi nadie lee poesía. Casi todos los poetas están reducidos a un ámbito
en que sólo los leen otras bestias de su especie. Algunos otros corren la
suerte, mala o buena, quién lo sabe, de habitar tan sólo los predios de la
academia. Es decir, que son una especie de ratas de laboratorio. Su poesía
es algo que los estudiantes son obligados a sujetar con pinzas, a hervir en
tubos de ensayo. Ahora bien, sépase que no digo esto en son de queja; no,
al contrario. Aunque suene mal, tengo la percepción de que, como diría el
genio de Nietzsche, lo bueno es cosa de pocos.

No nos llevemos a engaño. Escribir poesía es un oficio profundamente
elitista, lo queramos o no. Claro, aquí aparecerá aquel poeta o intelectual
que se ponga de pie e, indignado, levante el dedo índice para aclarar (¿?)
que él no es ni ha pretendido jamás ser miembro de élite alguna. Sin
embargo, es casi seguro que quien así se exprese esté siendo víctima de
alguna atadura ideológica que le impida transitar por el sendero de la
honestidad. Ser artista es ya, en esencia, formar parte de una élite.

El hecho evidente de que la poesía actual huye desesperadamente hacia sí
misma, que implosiona, es virtualmente irrebatible. Ya no es cosa de
neófitos. Yo suelo ocuparme de un ejercicio muy eficaz para comprobar
cuanto he dicho. Tengo por costumbre (costumbre que no deja de tener cierta
dosis de crueldad) escoger poemas de Borges, Lezama Lima, Vallejo (no hablo
de Osiris, sino de César), y leérselos a amigos o conocidos que no son muy
dados a la lectura. Pocos tienen la menor idea de lo que se escribe en
tiempos; ante los versos febriles de un adolescente y el trazo genial de un
verso de Borges, se quedan con la febrilidad del adolescente.

Si realizo ese ejercicio frente a una joven de nulas lecturas y le muestro
un poema de Borges, las reacciones no dejan lugar a dudas: qué asco; eso no
es poesía; qué cosa tan rara; por qué tiene él que ser tan complicado. Si
lo que le he mostrado es un poema en prosa, me enrostra: pero eso no rima;
me quedo con Buesa. Luego se sienta en un cómodo sillón a esperar que
llegue la hora en que la televisión le muestre lo último de Corín Tellado.

Sin embargo, si el ejercicio al que me he referido se limitase tan sólo a
medir los niveles de sensibilidad artística de individuos sin formación en
ese ámbito, no estaría yo confirmando más que lo que ya se sabe desde
tiempos inmemoriales: que las masas existen. Lo que tal vez sí es un
elemento relativamente nuevo es que incluso quienes supuestamente poseen o
deberían poseer un grado de cultura o sofisticación académica medianamente
respetable: profesores de escuela, estudiantes universitarios, periodistas,
etc., han dejado de leer poesía. He aquí la prueba más contundente de
nuestro viaje irremediable hacia el soliloquio al que se refiere José
Emilio Pacheco.

No hay duda, “nuestra época nos ha dejado hablando solos”.

** Osiris Vallejo
     ovallejo@...
     Escritor dominicano (1971), residente en Estados Unidos desde 1990. Ha
     publicado los libros Saint Domingue, 2044, poemario con el que obtuvo el
     premio Letras de Ultramar, que otorga la Secretaría de Estado de Cultura
     (2005), y Cicatriz, una colección de cuentos fantásticos. Ha recibido
     varios premios literarios por trabajos de ficción, entre ellos el
     segundo lugar en el concurso internacional de cuentos Casa de Teatro,
     2003. Tiene una licenciatura en Ciencias Sociales de City College of New
     York (http://www.ccny.cuny.edu). Artículos y textos literarios suyos
     suelen aparecer en periódicos dominicanos y extranjeros.



=== En torno a La enfermedad de Barrera Tyszka      Rafael Rattia =========

Tal como apunta el magnífico crítico literario Luis Barrera Linares, la
narrativa venezolana vive actualmente uno de sus momentos de mayor
esplendor; la obtención por parte de Alberto Barrera Tyszka del XXIV Premio
Internacional Herralde de Novela el pasado mes de noviembre en España no
sólo patentiza el certero acierto de nuestros más acuciosos, inteligentes y
respetados estudiosos de nuestras letras patrias sino que la merecidísima
concesión de tan importante galardón literario de renombre mundial le
confiere un plus de reconocimiento a la paciente labor creadora de una de
las sensibilidades literarias más sólidas que ocupan el proscenio de
nuestro panorama narrativo nacional de las dos últimas décadas.

La columna vertebral de esta magistral ars narrativa se sostiene en la
impecable invención de dos personajes capitales: Ernesto Durán y Javier
Miranda; el primero es un caso clínicamente perfecto como objeto de estudio
de la psiquiatría analítica, mientras que el segundo es la típica realidad
trágica de uno entre tantos casos de enfermos de cáncer que caracterizan a
nuestras sociedades occidentales. Decenas de microhistorias y de larvarias
anécdotas transversales conforman redes paralelas que crean un complejo
tejido narrativo literalmente imposible de dejar a un lado una vez que el
lector se siente cautivo en sus irresistibles historias.

Barrera Tyszka hace gala de un sui generis registro lexicográfico y,
sabiéndose dueño absoluto de un manejo cabal del complejo mundo de la
medicalización, nos lleva a sus lectores de la mano hacia ingrávidos
universos ficcionales donde señales verbales distantes de nuestra cotidiana
condición de individuos sanos, rozagantes y plenos de vida y salud
impregnan nuestro capital sensitivo en tanto lectores. Ambientes
conformados por departamentos de radiología y quimioterapia, mascarillas
quirúrgicas, placas de tórax, transparencias duras, batas verdes, luces
blancas de quirófano y toda una retahíla de expresiones específicamente
médicas nos siembran en nuestra psique de lectores aprehensibilidades y
climas mentales de singulares índoles.

La novela de Barrera Tyszka como ambicioso programa narrativo, como decimos
en Venezuela, en lenguaje coloquial, “pone el dedo en la llaga” de ese gran
mito de la infalibilidad de la existencia y de la invulnerabilidad de la
vida. Inclusive, el autor va más allá y nos espeta en pleno rostro: “¿por
qué nos cuesta tanto aceptar que la vida es una casualidad?”.

La enfermedad posee muchísimas virtudes como gesta narrativa. Un lenguaje
pulcro e irrefutablemente decantado; exento de ripios léxicos. Frases
exactas y cortantes dueñas de una profunda sencillez expresiva que jamás
hacen concesiones a la odiosa presunción de expresividad vacua. Para
decirlo pronto y con pocas palabras: he aquí la novela que conjuga con
singular maestría literaria la emoción y la razón en una dupla insuperable.
La ternura, el audaz divertimento narrativo y la perturbadora y lancinante
tragedia de la familia Miranda personificado en ese universo filial y
afectivo (padre e hijo) aherrojado por la desdicha de quien se sabe
inexorablemente condenado a morir sin poder evitar lo irremediable.

Confieso enternecerme hasta las lágrimas por la inclaudicable persistencia
que muestra el personaje Ernesto Durán al intentar una relación epistolar
con el doctor Andrés Miranda que, más que una equívoca vía de consecución
de la sanación de su hipocondría, lo subsume en las terribles mieles de un
padecimiento ontológico mayor: una ansiedad psíquica irresoluble.

Particularmente le atribuyo extraordinarios poderes salutíferos a esta
excelente novela de Barrera Tyszka: nos recuerda —junto con Robert Burton—
que “la enfermedad es la madre de la modestia”. No deja de recordarnos que
los seres humanos no somos más que cadáveres ambulantes ataviados de
rutilantes y míseras fachendas prontamente corruptibles. En este sentido,
La enfermedad puede leerse como un tratado de urgencia de lo peor. Basta
que estemos sanos para enfermar y degradarnos hasta la indecencia; basta
que estemos vivos para morir en menos tiempo de lo que imaginan nuestros
semejantes.

** Rafael Rattia
     rrattia@...
     Escritor venezolano (Delta del Orinoco, 1961). Historiador egresado de
     la Universidad de Los Andes (ULA, http://www.ula.ve). Fue
     director-fundador del Archivo Histórico del Delta, director de la
     Biblioteca Pública Central Andrés Eloy Blanco y coordinador de
     Actividades Literarias del Ateneo Internacional de Fronteras Casa de las
     Aguas. Ha publicado el poemario La pasión del suicida y dirige
     Laberintos de Agua, la página literaria semanal del diario Notidiario
     (Puerto Ordaz). Textos suyos han aparecido en el suplemento literario
     Verbigracia, el suplemento cultural de Últimas Noticias, El Impulso,
     Frontera y la revista Ateneo de Los Teques, así como en las revistas
     electrónicas El Invencionero (http://web.jet.es/enseres), Casi Nada
     (http://usuarios.iponet.es/casinada) y Sólo Texto
     (http://solotxt.freeservers.com). Mantiene una bitácora personal en
     http://rattia.blog.com.



=== Alejandro Jodorowsky: “La vida es un milagro continuo” ================
=== Benedicto González Vargas =============================================

Es un chileno reconocido internacionalmente, pero muchos compatriotas suyos
no lo conocen, evidentemente tiene ya su buena cuota de edad, pero según
una reciente edición de la revista Uno Mismo, “no es viejo”. En esa misma
revista se afirma que él se declara ni de izquierda, ni de derecha, sino
“de extremo centro”.

Lo que pasa es que nada es predecible o fácil de poner en moldes comunes
cuando hablamos de Alejandro Jodorowsky, poeta, narrador, cineasta,
filósofo, dibujante, guionista, actor mimo, relator de cursos de
creatividad, tarotista y últimamente psicomago. Gurú desde siempre. Su
palabra fácil, su gesto amable, su humor irrenunciable y sus profundas
ideas espirituales producto de la fusión de búsquedas y encuentros
múltiples con otros espíritus tan abiertos como el suyo, hacen de él un
personaje admirado profundamente por quienes lo leen o lo escuchan. Sin
lugar a dudas élites intelectuales o espirituales, si se quiere, pero no la
gran masa que lo ignora, aunque de seguro caería rendida a sus pies si se
lo encontraran en una esquina de la plaza leyendo gratis el tarot a decenas
de personas, como suele hacerlo en París.

Respecto de sus búsquedas y encuentros, consultado por Marcelo Padilla
responde con un perfecto kohan zen: “Unos vienen, otros van, yo soy una
piedra en el camino” y se explaya en ideas relativas a la eterna
permanencia del ser, encarnado o desencarnado y a lo que él llama
“Permanente Impermanencia”.

Un tema que cruza todas sus múltiples inquietudes es la omnipresente
intención de encontrar fórmulas para transmitir mensajes plenos de
optimismo, es su forma de mantenerse atento, con los ojos bien abiertos,
con la lámpara de la conciencia brillando más que nunca, como si él mismo
encarnara el noveno arcano del Tarot, pero se apresura a aclarar que antes
quería ser maestro, pero ahora se conforma “con seguir siendo alumno”.

Pero eso no es verdad, es un Maestro y lo ha sido en cada una de las
actividades que ha emprendido, actualmente busca por todos los medios a su
alcance demostrar la permanente presencia de los milagros en la vida y nos
aclara taxativo que lo importante no es “aprender a hacer milagros, sino
que aprender a verlos”. Lo que no constituye la declaración pasiva de un
sujeto sobre quien obran las tendencias fatales del destino, sino la activa
búsqueda del asombro y del reconocimiento de la vida que, para él, es un
milagro continuo.

Hace algún tiempo atrás, Marcela Fernández, del suplemento cultural
argentino Ñ del diario El Clarín, lo entrevistó en una de sus visitas a
Buenos Aires y le consultó respecto de sus inquietudes sociales y de la
posibilidad de volcarlas en la arena política. Genio y figura, Jodorowski
responde con palabras de antología: “Yo no creo en la revolución política,
yo creo en la re-evolución poética. La poesía salvará al mundo, es decir,
la belleza, porque todos los problemas son por fealdad. Ya no hay problemas
nacionales. Es un todo interconectado. La política es fea, la economía es
fea, la arquitectura es fea. Hemos perdido la meta que es la belleza. El
hombre no puede alcanzar la verdad, pero puede alcanzar su resplandor que
es la belleza. Es feo hacer sufrir a alguien, es feo que la gente se muera
de hambre, es feo que alguien tenga el poder en esa forma, es feo que los
hombres estén separados de las mujeres y las aplasten, es feo que haya
guerras, es feo que las religiones se peleen entre ellas. Es feo que haya
un papa soltero, viejo, pudriéndose sin una mujer, o que el Dalai Lama
cobre para venir a dar sus conferencias. ¿Por qué pagarle a un tibetano que
dice lugares comunes? Estoy escandalizado. Es feo que la gente se ande
uniformando, los soldados son feísimos. Es feo que haya animales encerrados
en un zoológico, es feo que estén matando a las especies, es feo que estén
envenenando el planeta, el petróleo es feo”. A esta lista potente y
apabullante, Jodorowsky agrega que “la belleza no es una definición
conceptual, sino algo que se siente. Llamar bello a todo lo que es útil
para la sobrevivencia equilibrada de la vida, del mundo. Si este edificio
me enferma, es feo; si me da salud, es bello. Si un árbol que tú piensas
que es bello tiene un fruto que envenena, en realidad es feo. Un árbol
torcido que tiene frutos que te alimentan bien, es bello”.

Toda su literatura y su obra artística trasunta esta forma limpia, aunque
no simple, de ver la vida, de un optimismo desbordante, pero que no pierde
la capacidad de vincularse con lo práctico de la vida, un breve poema suyo
dice: “No es lo que será / no es lo que fue / no es lo que quiero / es lo
que es”.

Alejandro Jodorowsy Prullansky, chileno, nacido en 1929, es sin lugar a
dudas uno de los artistas más lúcidos y universales que ha producido la
literatura y el arte chileno en general. Va por el mundo con su cabellera
platinada y su aura de maestro, con su positivismo contagiante, pero, sobre
todo, con una humildad tan honesta como sabia.

** Benedicto González Vargas
     rector@...
     Profesor y escritor chileno (Padre Hurtado, 1965). Ha publicado El
     ermitaño (Editorial Café Con Leche, 2000) e Índigo, los niños de la
     Nueva Era (Ediciones de la Univirne, 2002). También participó en el
     libro 2000, el futuro presente (Editorial Letralia, 1999), con un ensayo
     sobre ciencia ficción. Actualmente cursa un Magister en Educación en la
     Universidad Diego Portales e imparte clases de literatura en los
     colegios Alexander Fleming y San Marcos, de Santiago de Chile. Desde
     2001 es miembro de la Sociedad de Escritores de Chile. Mantiene un blog
     sobre literatura en http://www.atinachile.cl/blog/10092.



=== Enrique Amorim, oteando la realidad      Aldo Roque Difilippo =========

Es uno de los grandes escritores uruguayos, pero aún hoy es un autor que
pese a la excelencia de su obra sigue sumido en un cono de olvido, siendo
casi nulas las reediciones de sus textos.

Enrique Amorim nace en Salto el 25 de julio de 1900, hijo de un estanciero
uruguayo de origen portugués y de una uruguaya de origen vasco, y en
cuarenta años de actividad creadora (1920-1960) desarrolló una vastísima
producción, destacándose sus novelas, donde puede apreciarse toda la
intensidad del creador. En una demoledora producción literaria: 11 libros
de poemas, 14 libros de cuentos, 14 novelas, y 5 obras de teatro.
Falleciendo el 28 de julio de 1960.



Pasear el espejo

Amorim se definía como “un escritor realista” y “al servicio de la
realidad”. Ya que “si la realidad no se deja atravesar por el prisma del
artista no es válido el texto, no es literatura. (...) Tener la fortuna de
haberse cruzado con algunos bichos raros no es obra de escritor, es más
bien trabajo de filatelista, de botánico o de lepidóptero. Pienso que una
rata que atraviesa la viga de una isba en una narración de don Fedor
Dostoievski es una rata de don Fedor, y nada más y nada menos que suya.
Copiar la vida no me da ningún placer. Pasear el espejo por el paisaje, sí,
siempre que el espejo tenga marco, sea capaz de deformaciones y al pasaje
lo seleccione yo”.



Otear la realidad

“De los novelistas cuyo tema es el campo, ninguno tan verídico y tan
intenso como Enrique Amorim”, afirmó Jorge Luis Borges, y al momento de
referirse a La carreta, una de sus más recordadas creaciones, expresó que
la novela nos envuelve en el hálito áspero de esa tierra “de gauchos
contrabandistas, de callejones donde el viento se cansa, de altas carretas
que traen un cansancio de leguas. Tierra de estancias que están solas como
un barco en el mar y donde la incesante soledad aprieta a los hombres”.
Emir Rodríguez Monegal expresa que “si Amorim sólo hubiera mostrado y
denunciado, si Amorim sólo hubiera levantado velos, descorrido cortinas
sobre nuestra realidad del campo y la ciudad, su obra (aunque valiosa como
documento) sólo sería obra de testigo. Serviría a los fines de la historia,
no a los de la literatura. Pero Amorim ha sabido trasmutar en las mejores
de estas diez novelas (aunque no en todas) esa materia documental en arte”.
Serafín J. García resalta las cualidades de Amorim como novelista por sobre
sus otras facetas, afirmando en forma categórica que “sólo hemos tenido
antes de él dos grandes autores de su alcurnia”, Eduardo Acevedo Díaz y
Carlos Reyles. Arturo Sergio Visca puntualiza que Amorim “otea la realidad.
Busca raíces. Se empapa de esencias. Y se complace de reelaborar todo eso
con poético realismo, sin que la conceptualización estorbe esa
reelaboración”. Algo que más allá de algunas discrepancias de estilo le
llevó a afirmar a Mario Benedetti que en Amorim “habría que reconocer que
esa peculiar correspondencia de su obra con sus intuiciones, de su oficio
con su olfato de artista, le han permitido integrar la escasa nómina de los
novelistas uruguayos que verdaderamente importan”. Seguramente porque como
el mismo Enrique Amorim afirmaba: “Estoy inscripto en la tradición
nacional, y los movimientos estéticos extranjeros no son nada más que
eso... ‘movimientos’: cambios, modas, paparruchadas al fin”.



Sus libros

Poemas: Veinte años (1920), Un sobre con versos (1925), Visita al cielo
(1929), Cinco poemas uruguayos (1935), Cuadernos salteños (1942), Quiero
(1954), Sonetos de amor en octubre (1955), Sonetos de amor en verano
(1957), Mi Patria (1960), Digo Fidel (1960), Poemas para todos los días
(1960).

Cuentos: Amorim (1923), Tangarupá (1925), Horizontes y bocacalles (1926),
Trafico (1927), La trampa del pajonal (1928), La Plaza de las Carretas
(1937), Presentación de Buenos Aires (1937), Historias de amor (1938), Del
1 al 6 (1932), Después del temporal (1953), Los pájaros y los hombres
(1960), Temas de amor (1960), Miel para la luna (póstumo, 1969), El ladero
(póstumo, 1970).

Novelas: La carreta (1932), El paisano Aguilar (1934), Presentación de
Buenos Aires (1936), La edad despareja (1938), El caballo y su sombra
(1941), La luna se hizo con agua (1944), El asesino desvelado (1945), Nueve
lunas sobre Neuquén (1946), Corral abierto (1956), Los montaraces (1957),
La desembocadura (1958), Feria de farsantes (1952), Todo puede suceder
(relato, 1955), Eva Burgos (1960).

Teatro: La segunda sangre (1952), Pausa en la selva (1952), Yo voy más
lejos (1952), La alameda perdida (1953), Don Juan 38 (1959).

** Aldo Roque Difilippo
     aldodifilippo@...
     Periodista y escritor uruguayo (Mercedes, 1966). Ha publicado el libro
     de cuentos Verdades a medias (dos tomos, coautor con Wilson Armas) y una
     serie de investigaciones literarias e históricas en el suplemento
     Lecturas de los Domingos del diario La República, y en la revista
     Posdata (Montevideo). Desde 1991 trabaja como corresponsal en Soriano
     para el diario La República de Montevideo.



=== Las falsas actitudes del agua, de Andrea Cabel ========================
=== Miguel Ildefonso ======================================================

        Las falsas actitudes del agua
        Andrea Cabel
        Esquina de Papel. Lima, 2006

La falsedad en la poesía no es una falta a la verdad tanto como la
revelación de la esencia misma de las cosas; se relaciona, en todo caso, no
al ocultamiento sino a un tipo de mutación de la verdad. La actitud para
tal tarea es una postura variable, depende del ánimo del poeta así como de
la relación que hay entre el poeta y el lenguaje. El agua, símbolo tan
antiguo como la poesía misma, según Gastón Bachelard en El agua y los
sueños, “es realmente el elemento transitorio (...). El ser consagrado al
agua es un ser en el vértigo. Muere a cada minuto, sin cesar algo de su
sustancia se derrumba. La muerte cotidiana (...) es la muerte del agua. El
agua corre siempre, el agua cae siempre, siempre concluye en su muerte
horizontal (...): la pena del agua es infinita”. O en palabras de Cabel:
“los encontré verdes y sin fondo. / estaban ahí, / con el vértigo
imposible. Con las ganas maltrechas / yo los miré, / adorando la ventana,
queriendo irme con ella”. Podría señalarse que Las falsas actitudes del
agua de Andrea Cabel apunta a un develamiento, al desenmascaramiento de las
falsas actitudes de la muerte ante el amor, y viceversa, en un devenir
cotidiano y mítico a la vez. Siguiendo a Bachelard: “El agua se ofrece,
pues, como un símbolo natural de la pureza; da sentidos precisos a una
psicología prolija de la purificación”. La búsqueda de dicha purificación,
que encontramos además en el nombre del personaje principal de la segunda
sección del poemario (Fruta partida, el pecado), Salvador —búsqueda muy
presente en la poesía peruana desde los 90s, léase Montserrat Álvarez, José
Carlos Irigoyen o Cecilia Podestá— es también la búsqueda de un nuevo
lenguaje. El ritual de purificación (“esa tarde, el mundo se partió en dos.
/ en un lado salvador y en el otro ella. / el mundo renacía / y yo era
capaz de renacer en él”) va íntimamente ligado a la purificación de las
palabras. La apuesta de Cabel está en la metáfora, en la imagen poética y
el verso libre y experimental, cuyos referentes pueden ser Eielson, Belli o
Hinostroza, pero que ella, precozmente, ha sabido penetrar en el fondo:
hurgar en la raíz del lenguaje para que brote una voz personal. La poeta se
hace lenguaje y sufre los procesos de su propia creación: “yo queriéndote,
/ tú volando como astro de fuego. / créeme que me derrumbo / ante tu voz
que me nombra, / que no hay bastión, ni primavera / ni tabla en mar
violento / que no concibo mañanas sin rezarte a mi lado”. Si por un lado
hay esta expiación personal dentro del flujo del agua, en un ámbito
cerrado, por otro lado hay un mundo exterior que está atravesando la
ventana. La imagen de la ventana es importante para traer lo mítico a lo
histórico: “no / no hay más miedo que este / que el de la ventana”. Allá
afuera hay una realidad diferente en donde ella quisiera buscar: “salí
presurosa para ver si existías sobre las cúpulas que alumbraban la ciudad /
me arrodillo reptil y roja”. Él también examina lo exterior: “la estrella
se fija en el cielo / se contempla enana y azul / salvador la mira por la
ventana, / pensando que micaela se le parece”. La imposibilidad de conjugar
la poesía con la verdad crea belleza, pero no un reflejo irreal o falso:
“tú volviste, dejando a la ventana / volar lejos, / como en un cuento de
hadas y vestigios eternos. / el amor, / es como un rayo que galopa / que
abre valles / que me devuelve al río, / es un rastro infinito / imposible”.
La imposibilidad de seguir aquel rastro hasta el final es la utopía que
persigue la poeta en esa inacabable fuente (el lenguaje) y en ese sonoro
cauce del agua (el amor). Agua que es vida y poesía, pero que es tránsito.
Agua que no transcurre no es renovable, agua detenida no es amor, el amor
fluye y tiene que fluir, no es detenimiento ni estancia perpetua: “aún
queda la tierra que dejó y el cielo para sembrar...” o “música que no rota
/ que no se enamora nunca”. El agua no refleja la máscara, el agua nos
desenmascara: “Todas las mujeres han sido tú”, nos dice la poeta y es la
verdad con la que no siempre se ha creado el amor. El amor que (se)
enmascara no es amor, es sólo el amor que se pinta falsamente de
apariencias, es amor que busca su detenimiento, por lo tanto va camino a
perecer como la falsa belleza: “Una edad de blanco estática, que se
destroza en cada norte de incestuoso silencio. Todas las mujeres son lo
mismo. La máscara del cielo como estrellas pintándose la boca”. La poesía
de Andrea Cabel fluye con la actitud transparente de un nuevo discurso
dentro de la poesía peruana, con armónicas sonoridades y coherentes
imágenes en donde podemos reconocernos, y saber, sin lugar a equivocarnos,
que estamos ante una buena poeta.

** Miguel Ildefonso
     ildehuan@...
     Escritor peruano (Lima, 1970). Estudió Literatura en la Pontificia
     Universidad Católica del Perú (http: / / www.pucp.edu.pe) e hizo una
     Maestría en Creative Writing en la Universidad de El Paso, Texas (EUA;
     http: / / www.utep.edu). Ha publicado los libros de poesía Vestigios,
     Canciones de un bar en la frontera y Las ciudades fantasmas. Su poesía
     ha sido publicada en antologías como La generación del noventa y Poesía
     peruana siglo XX. Codirige la revista literaria Pelícano. Ha sido
     finalista en diversos concursos como: Segundo Premio Poesía Juegos
     Florales Universidad Católica (1991), finalista Premio Poesía
     Peruano-Japonés (1995), finalista Premio Poesía Copé (1995), Cuarto
     puesto en el Premio Nacional de Poesía del diario El Comercio (http: / /
     www.elcomercioperu.com.pe) “Centenario César Vallejo” (1996), Concurso
     de Poesía Revista Ajiaco, Arkansas Tech University (http: / /
     www.atu.edu, 2002), Segundo Puesto Poesía Erótica Centro Cultural
     Español (2003), Mención honrosa en el Concurso de Cuento Las Dos Mil
     Palabras de la revista Caretas (http: / / www.caretas.com.pe, 2004). Ha
     ganado los premios: Primer Premio Poesía Juegos Florales Universidad
     Católica (1995), Primer Premio Copé de Oro Poesía (2002) y Concurso de
     Cuento “Alfredo Bryce Echenique” (2003).



=== Los infiernos sutiles de Eduardo Cobos ================================
=== Roberto Martínez Bachrich =============================================

        Cobos, Eduardo. Pequeños infectos. Caracas: Fundarte: 2005.

A quienes hemos leído, dispersos en revistas y periódicos, los relatos,
entrevistas, traducciones o reseñas de Eduardo Cobos (Santiago de Chile,
1963), nos extrañaba desde hace rato que ninguna editorial en Venezuela,
donde vive hace más de 15 años, o en su tierra natal, le publicara un libro
propio. Suponemos que hoy día los buenos editores son una especie en
extinción y que en la balanza de la calidad con frecuencia pesa más el
brazo equivocado. Suponemos, también, que al mismo Cobos todo esto lo tiene
sin cuidado. Quien escribe de verdad no está pendiente de publicar, sino de
escribir: todo lo demás es accesorio e irrelevante. Celebramos, de
cualquier forma, la publicación de Pequeños infectos, premio Fundarte de
Narrativa 2005; y esperamos para él numerosos lectores.

Mucho hay de oralidad en estos cuentos: el discurso narrativo y los giros
del lenguaje se organizan exactamente como sucedería si cualquiera de estos
personajes se levantara de la página impresa, decidido a contar a viva voz
su propia historia. Son las voces, entonces, de desplazados por la historia
o la sociedad; de marginados por la vida y sus tragedias —públicas o
privadas—; las voces, y no los personajes, las protagonistas de muchos de
estos relatos. Otras veces el protagonismo se le cede a la atmósfera que se
respira en algunos espacios: lugares que han comenzado a latir a la sombra
de los sucesos pasados y de las muchas historias de sus habitantes. Algunos
personajes saltan sin pudor de un relato a otros y ayudan subrepticiamente
a tejer, así, una unidad bien lograda que Pequeños infectos ya tiene,
temática y estilísticamente hablando.

En otros casos, lo que el autor pone en juego es el simple gusto de contar
una historia, que a veces se convierte en muchas sin que una tenga más peso
que las demás. En “Beruti”, por ejemplo, a la vida de un grupo de exiliados
chilenos y uruguayos en una casa de Buenos Aires, se suman pedazos de la
historia latinoamericana y personajes de todo tipo: un renco y una ex puta,
vagos y paseantes de toda índole, Perón, Maradona y Mussolini, el fútbol y
la guerra de las Malvinas, un alcalde fascista en la Palermo de los 40,
mucho vino y algo de marihuana. Lo mismo sucede con un asesinato sin culpas
o reconcomios en los días del referéndum chileno que arrancó, al menos
superficialmente, a los militares del poder. Exiliados que van y vienen,
gente que regresa ante el supuesto cambio de panorama: las historias de
múltiples “retornados” que se van entrelazando bajo un común denominador:
la espera, el deseo de tener una certeza y a partir de ella recomenzar la
vida (“El griego y el Tabo”). En “Hacia la medianoche”, en cambio, una
chiquilla descolocada, hija de un inmigrante danés ya muerto, con una
madrastra y unas hermanastras que parecen máscaras de un grotesco carnaval
infernal, sale a la caída del sol en busca de nuevas experiencias que no
está segura de querer, pero que por azares varios del imperio del tedio se
convierten en propósitos de acción impostergables. Termina por perder su
virginidad con un tipo cualquiera, casi sin enterarse o entender del todo
la magnitud del hecho, si tuviese alguna. Personaje memorable, la Ceni
Blixen, protagonista de este cuento.

“Itaí”, por su parte, es la historia de un pueblo con mucho de absurdo y
fantasmal, y la visita de un hombre que busca recuerdos ajenos y sólo
encuentra el peso y la densidad de una atmósfera oscura: larvario de
extrañamiento y confusión. Al final, sin embargo, ya de salida (en el
pueblo no quieren paseantes: atentan contra la salud de su tiempo estancado
y su calma de muerte, siempre a la espera de que vengan la arena o el mar y
lo hagan desaparecer), parece comprender que ha sido informante y marioneta
de quien lo ha invitado allí en su ausencia misteriosa.

Luego hay también historias planas y directas: la reconstrucción de una
amistad (la amistad viril, un tema rara vez bien tratado, salvo en ciertas
viejas películas del Oeste, Howard Hawks mediante) a raíz del suicidio de
un famoso actor porno venido a menos por esos infiernos sutiles de la vida
cotidiana que nos hunden muchas veces en abismos sin retorno (“Los últimos
días de John Mc Cormick”); o la vida de otro exiliado chileno que sale una
noche, como tantas, a satisfacer sus urgencias sexuales, pero una vez
llegado al bar en el que solucionará su hambre, las cosas se disparan de
una manera imprevista a su bolsillo y soledad (“En el Urupagua”, uno de los
mejores relatos del libro).

Completan el otro polo de variedad esencial en el conjunto, cuentos
brevísimos donde una ráfaga de imágenes e ideas abren al lector el hueco en
el que él mismo armará la historia (“El refrigerador”, “El mercader”) o
relatos, también mínimos, que, a diferencia de los anteriores, no exigen
una participación tan activa del lector. Las historias son vulgares, el
lenguaje es obvio: pero allí la fuerza, la de un arco narrativo que dispara
su flecha y sigue con una mirada no interventora su trayectoria limpia y
directa hasta el blanco (cerrado, en el caso de “El banquete”; abierto,
pero suficientemente dirigido, en el de “La ruleta”).

Cierran el libro un par de textos diferentes al resto: “Una década después”
es una deliciosa parodia metaficcional que se vale de autores, obras e
instituciones reales para contar, maquillándolos o enmascarándolos, un
cierto número de hechos (de la vida y el pensamiento) que se encadenan en
el tiempo gracias a ciertas imágenes recurrentes, vicios y manías de los
protagonistas (¿y del autor?). No sé si estrictamente hablando sea un
relato bien logrado, pero se trata de un texto profundamente divertido y su
fuerza, cierta, segura, no abandona la del hecho literario en sí, pues
justamente allí la literatura es causa y efecto, centro y suburbio, raíz y
fruto de la historia. El último relato es “Ad portas”, y su mérito más
grande reside, una vez más, fuera de la historia misma (que no está en el
relato sino después de él, en esa delgada frontera que separa al texto
literario de la mente —o la panza o el alma o los genitales¬— del lector).
Su fuerza, entonces, está en la estructura y en el uso del lenguaje. El
autor monta su relato sobre la base exclusiva del diálogo, empresa
dificilísima que no muchos han usado con fortuna (unos pocos minimalistas,
un par de autores del boom). Por otro lado, para dar naturalidad, veracidad
y, simultáneamente, personalidad literaria a esos diálogos, Cobos inventa
(o reproduce, que es también una manera de inventar) un particular
idiolecto asaz armónico y raro, distinto, con un ritmo cardíaco peculiar.

Pequeños infectos nos sitúa, entonces, frente a un cuentista maduro que ya
en su primer libro daría mucho de qué hablar, si hacer literatura en
Venezuela no fuera como vivir la historia de uno de sus personajes: dejando
pasar las calles y los días, con la expresión desesperanzada de quien está
demasiado ocupado en sobrevivir para darse cuenta de cualquier otra cosa,
buena o mala, ajena a su tarea primordial: la vida, pequeña e infecta,
entre sus semejantes.

** Roberto Martínez Bachrich
     robmarbach@...
     Periodista y escritor venezolano (Valencia, Carabobo, 1977). Ha recibido
     el Premio de Cuento Face de la Universidad de Carabobo (UC,
     http://www.uc.edu.ve, 1996), el premio Bienal de Narrativa “Rafael
     Briceño Ortega” (1998), el Premio de Poesía “Vox Novula” de la
     Universidad Católica Andrés Bello (Ucab, http://www.ucab.edu.ve, 1999) y
     el Premio de Cuento Breve de la Universidad Central de Venezuela (UCV,
     http://www.ucv.ve, 1999). Ha realizado talleres de narrativa con Laura
     Antillano y Carlos Noguera, y de poesía con Carlos Osorio y María
     Antonieta Flores. Textos suyos han aparecido en los diarios El Universal
     (http://www.eluniversal.com) y Notitarde (http://www.notitarde.com), así
     como en la revista La Tuna de Oro y otras publicaciones. Ha publicado
     los libros de cuentos Desencuentros (1999) y Vulgar (2000).



||||||||||||||||||||||||||||    ENTREVISTAS    ||||||||||||||||||||||||||||

=== Todos los estilos son buenos, menos el aburrido =======================
=== Entrevista con el periodista Alberto Salcedo Ramos ====================
=== John Jairo Junieles ===================================================

Hay una escasa estirpe de creadores, que a la hora de escribir tienen
presente una verdad fundamental: la vida, para muchos seres, no es sino un
largo y monótono suceso. Estos creadores saben que hay gente que busca sus
anteojos por todos los rincones de la casa, y no los encuentran, y
requieren de alguien que les recuerde que esos anteojos están justo sobre
su nariz; el periodista colombiano Alberto Salcedo Ramos, es uno de esos
informantes.

“La mente es como los paracaídas, funciona mejor cuando está abierta”,
parece decirnos Salcedo. En sus crónicas y reportajes se registra la
ambigüedad vital del ser humano, se expone la contradicción natural en la
que tantas veces incurren los seres, se redescubren joyas a la vista de
todos, opacadas por la rutina. En ese sentido, si ser escritor significa
una forma personal de intuir las verdades del mundo, el periodismo de
Salcedo es el de un estilista, a la manera de Gay Talese, Tom Wolfe o
Gabriel García Márquez.

En su primer libro Los golpes de la esperanza (Cartagena, 1994) es palpable
su preocupación por ciertos asuntos: el mundo popular como poderoso
surtidor de recursos, en cuanto hallazgos y soluciones. La necesidad de
compasión para poder entender —integralmente— los comportamientos humanos.
Es decir, los sentidos al servicio de la realidad y del arte, no de la
comprobación de un prejuicio, o el descubrimiento de una verdad inmóvil.
Todo eso subyace en esos reportajes iniciales a boxeadores caribes, para
quienes la gloria resulta tan esquiva, y en los que tantos lectores se
reconocen.

Diez juglares en su patio (Bogotá,1994), significa la afirmación de un
compromiso. Salcedo, en coautoría con Jorge García Usta, logró con este
libro de reportajes a músicos populares del Caribe colombiano, la
comprobación de lo sabido, que en términos generales el mejor periodismo
que se hace en Latinoamérica se practica en las provincias. En la prensa
regional las tendencias globales informativas no imponen la uniformidad
temática que hay en la prensa nacional, y que deviene en reiteración y
monotonía. Por el contrario, en el periodismo regional se ahonda en temas
que constituyen formas de vida. Diez juglares en su patio demostró a los
periodistas el alcance estético que puede lograrse en la crónica y el
reportaje. Además, con su modelo, Salcedo y García Usta entusiasmaron a
otros periodistas-literarios para asumir sus propios proyectos.

Luego vendrían dos libros, que sólo podrían haber sido amasados con el
fervor de un periodista de calle, como Salcedo: De un hombre obligado a
levantarse con el pie derecho (crónicas, 1999); y El oro y la oscuridad: la
vida gloriosa y trágica de Kid Pambelé (reportaje, Random House Mondadori,
2006). Del primero, Daniel Samper Pizano nos dice: “(Salcedo) tiene un
rango de interés muy variado: lo mismo puede escribir sobre la vida de un
mendigo que sobre Pambelé o sobre un juglar vallenato”. Esa curiosidad
responde al convencimiento de que el mundo es una gran red, cruzada por
hilos de origen impredecible. La certeza de que toda vida, pública o
anónima, tiene su cuota de gloria y tristeza, de dignidad y vergüenza,
todos esos espejos encontrados en donde se refleja la condición humana.

Por su parte, El oro y la oscuridad: la vida gloriosa y trágica de Kid
Pambelé es un valiente reportaje donde se aparta el trigo de la paja.
Descubrimos cuánto dolor hay en la vida picaresca de nuestros héroes
populares. Su vida parece decirnos que, de todas las derrotas que pueden
vivirse, alguna victoria pasajera, alguna alegría prestada nos queda.
Recuerdos que, como amuletos, la memoria guarda para sacar del bolsillo en
los días peores.

Salcedo ha sido incluido en diferentes antologías, como Citizens of Fear
(Universidad de Rütgers), Años de fuego (Planeta) y en las antologías de
grandes crónicas y de grandes reportajes de Daniel Samper Pizano (Aguilar).
Ha ganado 16 premios nacionales e internacionales de periodismo, como el
Rey de España y el Simón Bolívar (tres veces), entre otros.



—Da la impresión de que el denominado periodismo literario cada día gana
más atención entre los lectores. ¿Cuál es su perspectiva de este fenómeno?

—Me parece que eso se debe a que hay mucha gente necesitada de que le
cuenten bien las historias. Hace unos años se discutía en términos
bizantinos sobre la presunta extinción de los narradores en el periodismo
colombiano. Los medios decían que no publicaban crónicas porque no había
cronistas, y los cronistas decían que no hacían crónicas porque los medios
no les daban espacio. Aquello era como el famoso círculo vicioso del huevo
y la gallina, es decir, quienes planteaban esa polémica no se ponían de
acuerdo en qué fue primero y qué vino después. Durante muchos años, los
contadores de historias de largo aliento tuvieron que exiliarse en los
libros, porque en los periódicos no cabían. Un día apareció una revista que
se atrevió a apostarle al periodismo narrativo, me refiero a El
Malpensante, y entonces se desplomó la farsa de que no había cronistas, ni
gente interesada en los relatos largos, ni tiempo para leerlos. Después han
venido muchas otras revistas, como SoHo y Gatopardo, que se la han jugado
por esta modalidad. Supongo que el éxito de este tipo de periodismo se
debe, entre otras razones, a que interpreta y cuenta de una manera más
humana los hechos que el público consume atropelladamente en la televisión.
Es un periodismo que le añade una preocupación estética a su
responsabilidad de informar.

—En sus crónicas y reportajes para las revistas colombianas Soho y El
Malpensante hay un esfuerzo por dar altura estética a los textos.

—Una vez, tomando tinto con Germán Santamaría en su casa, él me dijo algo
que me quedó sonando: los periodistas narrativos respetamos a los
reporteros que andan por ahí con ansias de descubrir un fraude, pero
preferimos ser más recordados por escribir una bella metáfora que por
tumbar a un alcalde. Quizá exageraba Germán, pero entiendo el sentido
profundo de su frase: no nos basta con informar, no nos sentimos conformes
si sólo hacemos encarcelar a un ministro: necesitamos, además, que nuestros
textos generen placer. Yo pertenezco a esta legión, definitivamente.

—De igual manera el humor es un invitado habitual. ¿Cómo ha sido su
experiencia en el manejo del humor como recurso narrativo?

—Bueno, el humor es algo que se me da de manera muy espontánea, aunque
suene inmodesto. Es parte de mi manera de ser, o sea, es algo anterior a mi
formación como cronista. Yo creo que, en el fondo, quienes usamos el humor
estamos motivados por el temor a no ser escuchados. El humor genera un
encanto especial, es como una especie de Flauta de Hamelín que atrae a la
gente. Woody Allen dijo una vez que todos los estilos son buenos, menos el
aburrido. A mí me parece que escribir con humor es una forma de expresar
consideración por el lector. El humor es útil para humanizar los temas,
porque nos permite ver el lado ridículo de la gente. Cuando uno tiene humor
no se toma a sí mismo tan en serio y, por el contrario, es capaz de reírse
de sus propias debilidades. Eso es saludable en la escritura. Ahora bien,
yo creo que el humor debe ser algo natural: cuando te pones a buscarlo
deliberadamente, puedes terminar haciendo algo efectista o convertido en un
simple contador de chistes. Uno de los descubrimientos más felices que he
hecho en mi carrera de periodista es que la vida, por muy áspera que a
veces parezca, está llena de situaciones cómicas. Por ejemplo, Carlos
Sánchez Ocampo, un amigo cronista de Medellín, me contó que una vez fue
abordado en una cafetería por un atracador que le quitó el reloj. El tipo
se fue corriendo como una gacela por una calle congestionada, y Carlos
siguió tomando tinto en la cafetería. Lo insólito es que el delincuente
volvió como a la media hora, indignado porque el reloj no servía. Cuando
Carlos me contó el episodio, a mí me pareció que el reclamo del atracador
era justo: si uno sabe que en cualquier momento lo van a asaltar, debe
andar con objetos que estén en buen estado, y no con chatarra. Es posible
que mi apunte haya sido macabro, pero es que a veces lo único que nos queda
es el chiste. Ya que nadie impide que nos asalten, por lo menos déjennos
reírnos de las calamidades. Creo que eso es el humor.

—Como periodista, su materia prima es la realidad. ¿Qué limites se impone
frente a la tentación de hacer ficción con los hechos?

—Yo he dicho que el reto del cronista no es inventar la realidad sino
descubrir lo maravilloso que esa realidad tiene por dentro. Conozco la
historia de un hombre que atropelló a una mujer, y le ocasionó lesiones
graves que la mantuvieron varios meses en cuidados intensivos. El tipo se
sentía terriblemente culpable y por eso iba todos los días al hospital, a
visitarla. Le llevaba flores, chocolates, revistas. Se quedaba conversando
con ella largas horas. El accidente de tránsito, que pudo haber sido fatal,
terminó convertido en un hermoso pretexto para que dos personas solitarias
se conocieran y se acercaran. A los pocos días de ella haber salido del
hospital, se casó con él. Cuando uno descubre esta historia en la vida
real, es un cronista. Cuando uno se la imagina, es un escritor. Lo que no
puede es revolver las dos cosas de manera tramposa y meterle gato por
liebre a la gente. Yo procuro estar mucho tiempo tras la realidad que voy a
contar, para descubrir lo sorprendente que tiene por dentro. Si algún día
me decido por la ficción, me tocará escribir una novela, no un reportaje.

—Las vivencias personales (la autobiografía) son un surtidor abundante para
el escritor, y para el periodista, quienes se sensibilizan más frente
algunos temas porque los conocen. ¿En qué medida sus experiencias
personales han permeado su trabajo?

—Resulta que a mí me han sucedido cosas que son universales, porque también
han podido sucederles a otras personas. Desde ese punto de vista, me parece
que lo autobiográfico funciona. En la universidad tuve profesores que casi
proponían la horca para quienes se mencionaran en las historias que
contaban. Durante mucho tiempo, influido por esa formación que recibí, tuve
ciertos pudores que me impedían usar lo autobiográfico. Escribía a la
manera impersonal de los notarios públicos, que simplemente dan fe de que
algo existe y punto. Por fortuna me quité ese lastre de encima. Yo puedo
perfectamente incluir mis emociones en el relato, porque soy humano y
cuando escribo, lo hago con el pellejo puesto. La clave, me parece a mí, es
usar ese recurso en función de la historia, y no como un simple pretexto
para hablar de uno mismo en forma narcisista. Yo creo que para quien
escribe de manera honesta, es inevitable caer de vez en cuando en lo
autobiográfico. Al fin y al cabo, como dijo Miguel de Unamuno, “soy el
hombre que tengo más a la mano”. Ahora bien: me parece penoso que un
escritor sólo hable de sí mismo, olvidándose del resto del mundo.

—¿Por qué unos temas le han atraído más que otros? ¿Qué impulsos lo han
llevado a seguirles la pista por varios meses a ciertas personas anónimas?

—Yo he escrito sobre temas elegidos por mí y sobre temas asignados por los
medios que publican mis trabajos. Durante muchos años busqué las historias
de manera espontánea, guiado furiosamente por el subconsciente. Pero de
pronto empezaron a hacerme notar que tenía ciertas preferencias —por
ejemplo, por los perdedores— y desde entonces me he vuelto menos inocente
en este asunto. Yo creo que uno debe tener química con su tema. De lo
contrario, la historia no levanta vuelo. Mi atracción por los seres
anónimos también fue algo que se presentó sin que me diera cuenta. Creo que
me gustan porque me permiten un acercamiento más profundo y más humano. Hay
muchos famosos que ya no tienen una vida sino una imagen, y la cuidan de
las miradas intrusas como la mía. Los anónimos son más desprevenidos en
este sentido.

—Su relación con el boxeo es de vieja data. ¿Cómo se explica que esta
disciplina deportiva haya sido objeto de tanta curiosidad?

—Lo que pasa es que yo tengo algo bárbaro: disfruto viendo a dos tipos
moliéndose a puñetazos. Qué le vamos a hacer, unos van a las plazas de
toros, otros ponen a pelear a gallos y perros, otros cazan venados con un
rifle. Mi acercamiento inicial al boxeo fue por puro gusto. Ya después,
cuando crecí, descubrí que además es una mina de grandes historias, porque
se ocupa de lo más primario del hombre. Los jugadores de béisbol están
vestidos, los boxeadores están desnudos. Eso me interesa. En el fútbol hay
once jugadores para compartir la derrota. En el boxeo, pierdes tú solo. Y
además, pierdes delante de miles de personas que están esperando,
precisamente, que te partan las costillas. El boxeo es una metáfora del
hombre que para ganarse las cosas debe luchar contra el enemigo, contra el
entorno, contra todo el mundo, porque nació solo y no tiene quien le regale
nada.

—Como cronista, ¿qué otras seres, situaciones o fenómenos llaman su
atención?

—Me interesan las historias relacionadas con la cultura popular: juglares,
bogas, fiestas, tradiciones. Me gusta la crónica como posibilidad de
construir memoria. Creo que un cronista debe asumir el compromiso de narrar
de la mejor manera posible su entorno y su época. Por eso creo que la
agenda del cronista debe ir más allá de las noticias de la gran prensa: hay
que buscar la vida que no nos quieren contar los medios, la de la gente
excluida por no tener poder o por no ser víctima de las tragedias.

—Usted es coautor, junto a Jorge García Usta, de Diez juglares en su patio.
Para muchos, un libro de culto en la historia del periodismo colombiano. Y
su más reciente trabajo es El oro y la oscuridad (la vida gloriosa y
trágica de Kid Pambelé). ¿Qué une y qué diferencia estas dos experiencias
de escritura?

—En las dos experiencias está mi nombre. Pero el estilo que yo tenía cuando
participé en Diez juglares en su patio, apenas se estaba formando. Ahora
siento que he encontrado mi propia voz.

** John J. Junieles
     johnjairojunieles@...
     Escritor colombiano (Sincé, Sucre, 1970). Es periodista, guionista e
     investigador de temas literarios. Estudió Derecho y Ciencias Políticas
     en la Universidad de Cartagena, y cursos de Periodismo en la Fundación
     para un Nuevo Periodismo Iberoamericano. Ha publicado Hombres solos en
     la fila del cine (novela); El temblor del kamikaze (cuentos), Canciones
     de un barrio en la frontera (poesía), Temeré por mí al final de estas
     líneas (prosa poética) y Papeles para iniciar el fuego (poesía).
     Nominado al Premio Rolex Mentor de Suiza (2003), Premio Nacional de
     Literatura Ciudad de Bogotá (2002) y ganador de la Beca Nacional de
     Novela del Ministerio de Cultura (2002). Textos y reflexiones suyos
     pueden leerse en su weblog (http://johnjairojunieles.blogspot.com) o en
     su página web
     (http://espanol.geocities.com/johnjairojunieles/John_Junieles.htm).



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== Muerte, explotación y dolor      Giovanni González Arango =============

I. La desesperanza

“Una Colombia destrozada”, parece ser el eterno retrato de nuestra nación.
Un territorio que generación tras generación, vio cómo decenas de
enfrentamientos llenaron de muerte, terror, miseria y desesperanza, los
cándidos y vigorizantes paisajes de su geografía, en contraste con el
extraordinario brío que se vislumbraba en su génesis. La hostilidad,
permanente y progresiva, ha cubierto el límite entre la ontogenia del
conflicto y su pretérita realidad, haciendo verosímil la idea de una
inmanencia entre el fenómeno de la violencia y la propia cultura de
nuestras sociedades. La Colombia triunfante y gloriosa no es más que una
quimera a la que acuden nuestros demagogos dirigentes, en su poluto afán de
revestir una verdad vergonzosa que pueda poner al descubierto la indigna
putrefacción que reinó siempre en sus proyectos políticos, creando una
historia ilusoria que nuestra impasible sociedad es incapaz de develar. No
es ya una simple “patria boba” sino una execrable por un lado, y ciega y
sorda por el otro.



II. Una historia vergonzosa

Desde la época precolombina, la lucha por el control político engendró
terribles desavenencias que transitaron los sombríos caminos de la
animadversión y el odio; los nativos de esta parte del continente,
contrario a lo que los documentos históricos retrotraen en una mezquina
apología, mancharon con su propia sangre la belleza de una naturaleza que
parecía bendita; el temple y fiereza de su temperamento los llevó a una
cierta virtuosidad para la batalla (aunque no fuesen reconocidos como tribu
guerrera), empero, vanamente agotada contra su propia raza. Esa lucha
desalmada y sin sentido, obstaculizó el desarrollo de una auténtica
cohesión social, que los hizo fácil presa del abominable sometimiento
colonialista. La admirable capacidad productiva y artística de nuestros
aborígenes fue rápidamente inmolada por la cruel rigidez de una autarquía
déspota, que tardó algunos siglos en revertirse. La enervación se agita al
saber que nuestra propia raza fecundó su trágico destino, condenándose al
sometimiento español, durante más de tres siglos.

La Colonia no sólo traía consigo un canto a la crueldad y el autoritarismo,
sino que llevaría a nuestro pueblo a una vertiginosa carrera
transformacionista. Desde la religión hasta la avaricia “estatal”,
instauraban las directrices de una sociedad, que por cuanto método fuera
necesario, debía adaptarse a un régimen que ya no pretendía el dominio
represivo; más que eso, la corona se esforzaría en producir una conversión
cultural que le serviría en la generación cohesiva de su discurso político,
para que cerrara las puertas, de manera definitiva, ante una eventual
rebelión. Aunque la masa, sumida en una ignorancia preestablecidamente
dirigida por España, caía en el nauseabundo juego teleológico, una clase
que había sido tratada con privilegios, por su origen ibérico, rechazaría
la estrategia de ritualización e iniciaría un proceso de concientización en
aras de la revolución. Los criollos, entre quienes se destacaban
intelectuales, hacendados y estrategas militares, consolidarían un plan
rebelde que entregó un nuevo papel a las clases populares, abriendo con
ello la sólida brecha de la emancipación.

La fugaz armonización en la dinámica sociocultural de los habitantes trajo
una conveniente convergencia en sus intereses, que vino a escenificarse a
través de un levantamiento popular, en el que los realistas fueron apeados
y destituidos del poder; un grito enjundioso que asía la epopeya
libertaria. Pero lo que parecía el alcance de la más alta cumbre de júbilo,
no tardó en convertirse en una absurda divergencia; los intereses populares
nunca se impusieron sobre la disidencia radical en la que centralistas y
federalistas sacrificarían su propio proyecto político para concentrarse en
guerras civiles que no sólo dividieron el territorio sino que impidieron el
establecimiento de un gobierno sólidamente constituido. La independencia
era un estadio para el cual los patriotas no estaban preparados, y esa
tenue conformación estatal dio vía libre a la penetrabilidad. Una vez más
la lucha interna promovió el suicidio de una legítima soberanía y las
tropas españolas retornaron a sembrar su “régimen del terror”, cubriendo de
dolor y desazón los jóvenes espíritus patrióticos. “La Patria Boba”
engendraría un fenómeno que se inmortalizaría a lo largo de nuestra cruenta
historia: la guerra intestina.

Tal vez sea la excepción que confirma la regla o uno de esos períodos en
los que la historia reclama un respiro y luego retorna a su indeleble
accionar; lo cierto es que nuestra sociedad, por primera y única vez,
sustituyó los vicios de la disidencia para unir sus fuerzas en torno a un
mismo objetivo: la libertad. Qué gloriosa y heroica fue la actuación de
nuestro ejército patriota que más que valentía, demostró que la libertad
era su única forma de vida y, no obstante las dificultades, entregó cuanto
le fue posible al sueño de una nación que desgraciadamente nunca pudo
nacer. Bolívar, Santander y la épica actuación de sus guerreros ofrecieron
a esta tierra su única esperanza. Atacaron al monstruo, cortaron sus
vértebras y retiraron sus restos; y el corazón de la patria vino a formarse
como muestra de su existencia aún inconclusa, pues cuando la enjundia
brillaba como signo de la entrega en la formación de la nación, el negro
espíritu de la animadversión regresó para apoderarse de la conciencia de
aquellos que todo sacrificaron en pro de la justicia. Y como esos edificios
que nunca terminan de construirse, por carencia de fondos, la construcción
de un país detuvo su marcha, como prueba de que la historia había salido de
su letargo.

Desde entonces una guerra sin tregua ha sumido a nuestra Colombia en una
penosa penumbra. La muerte y el resentimiento prepararon a cientos de
generaciones para la crueldad, el cinismo y para toda inmoralidad, pero
nunca para la prosperidad. El desequilibrio social y la hostilidad han sido
la nota predominante durante casi 200 años.

Si era ya doloroso nuestro pasado, no creeríamos haber vivido una crisis
más destructiva, como la que se escenificó cuando saludábamos el siglo XX.
Mil días de guerra mostraron la sevicia y la tenacidad de un espíritu
misántropo, enriquecido con el cáncer del bipartidismo, que llegaría para
contribuir en ese ímpetu de destrucción, históricamente presente en la vida
política colombiana. Mientras los “heroicos” defensores de los intereses
populares asesinaban a diestra y siniestra, nuestro pueblo se desahuciaba,
abatido por la violencia y el hambre, ante la despreocupación de un Estado
que legitimaba la guerra; el presupuesto de la nación iría a parar en las
arcas de la fuerza pública, bajo un gobierno conservador que no cesaría en
su empeño por destruir a las guerrillas liberales; la muerte se desplazó
con suma fluidez, dejando a su paso las rencillas de la humillación y
desesperación que toda confrontación armada provoca. Se fraguaban nuevos
vestigios de resentimiento, alentados por la infinita miseria y el
argumento de una política suicida, vendría a concretarse con la pérdida de
Panamá. La evolución política parecía diseminarse en el fenómeno de la
violencia hasta fundirse en una misma estructura.

Ya no mediante una guerra declarada, sino bajo el inmenso velo de la tensa
calma, nuestros campos siguieron siendo testigos de las masacres, el
hostigamiento y el terror. Por fuerza o persuasión, liberales y
conservadores lograron que toda la población se dividiera bajo su bandera y
la violencia clásica vivida en las montañas llevaba su brío a las ciudades,
donde un enfrentamiento aparentemente democrático lindaba el panorama
político. Las masas populares, alienadas por la fuerza de la demagogia
oligárquica, retransmitían sus vanos discursos, mientras paralelamente el
desamparo estatal producía un progresivo desequilibrio social. Las
condiciones insalubres y la extrema ignorancia en las que vivía la inmensa
mayoría de la población, contrastaban con la plétora de riqueza de que
gozaba la clase burguesa, coincidencialmente, estrechamente ligada con la
dirigencia bipartidista. La economía nacional, lejos de desarrollarse se
quebrantaba, debiendo someterse al capital extranjero proveniente del
imperialismo, que creaba una nueva dependencia y debilitaba aun más las
bases de una auténtica democracia. La tensión política y el subdesarrollo
económico y social del país acrecentaban la crisis.

La primera mitad del siglo XX, marcada por la violencia política y la
inmensa pobreza, se cerraría con otro vergonzoso capítulo en el que se
conjugarían las fuerzas del imperialismo y la oligarquía bipartidista,
cuando el único y auténtico caudillo del siglo, Jorge Eliécer Gaitán, fuera
asesinado. El descontento general de la población se desató en un
apoteósico levantamiento popular que dejó en llamas la capital de la
república, produjo graves desórdenes en varios rincones del país y
recrudeció una guerra que si bien no había cesado, por lo menos se había
disminuido. Gaitán, aunque hubiese tomado la bandera liberal, representaba
una amenaza no sólo para el partido sino para toda la clase política
tradicional y para el sistema mismo, sigilosamente vigilado por el
imperialismo norteamericano. Las ideas reformistas del líder político
enardecieron el espíritu libertario de los sectores más explotados de la
población, pues en ellas se resaltaba el interés por disminuir el abismo
entre las clases sociales y el abierto rechazo a la política caciquil
desarrollada por los partidos tradicionales. Este era un líder popular que
realmente simbolizaba a las mayorías y no a los más poderosos, como lo
hacían los ortodoxos liberales y conservadores, quienes finalmente
restituirían su credibilidad entre los electores.

Una vez más la inclemencia de la guerra golpearía a nuestra débil
democracia y los partidos encontrarían un pretexto para maquinar otra de
sus acostumbradas podredumbres estratégicas. Con el fin aparente de liberar
la tensión política, liberales y conservadores acordaron el no menos
enervante “frente nacional”, con el que pretenderían llamar a los
chusmeríos —como en esa época se conocía a los combatientes— al cese
definitivo de las hostilidades, cuando su real preocupación la había
originado el fenómeno gaitanista, que ponía en declive la solidez del
sistema bipartidista y, por tanto, requería de una coalición que
garantizase su permanencia en el poder; luego sus intereses no se centraban
más que en la protección del régimen, ante el riesgo de una eventual
creación de movimientos izquierdistas. Pero la crueldad del enfrentamiento
generó un gran resentimiento entre sus víctimas que, finalmente, se tradujo
en la formación de otro cáncer para el país: las guerrillas de izquierda,
que sin poseer una conciencia ideológica que satisficiera el argumento de
su posición política, entraron en escena; nacieron grupos como las FARC y
el ELN, que inverosímilmente cubiertos con la gracia del
marxismo-leninismo, combaten el tradicionalismo de la clase dirigente y,
según ellos mismos, las diferencias sociales. Así, se pone al descubierto
la ausencia de una verdadera conciencia política tanto en los actores
tradicionales como en los que surgieron en respuesta a esa bipolaridad.

La segunda mitad del siglo XX fue aun más dolorosa y destructiva que las
restantes, pues el conflicto político fue acrecentándose, y poco a poco se
adhirieron a él nuevos actores que generaron otros traumatismos,
prolongando la agonía de un país que nunca ha logrado despegar. Después de
la indignante coalición de la oligarquía y la innegable miseria que seguía
extendiéndose entre las clases menos favorecidas, el espléndido renacer del
proletariado latinoamericano —alentado por el triunfo de la revolución
cubana— vigorizaba el espíritu de lucha en el ala izquierda colombiana, que
guiada por el fiel acatamiento de la doctrina marxista, empezaba a ocupar
un lugar en la vida política de la nación. Parecía encontrarse una luz en
el denso túnel de la miseria y terror que síquicamente había desmoronado el
protagonismo de las masas. Pero ese maravilloso despertar de conciencia no
pasó de ser una efímera exclamación de justicia, pues era evidente que una
sociedad igualitaria atacaría los intereses de las clases dominantes,
quienes ayudadas por la sombra fascista del imperialismo castigarían
vehementemente la osadía de los comunistas; su filantropía sería
rápidamente cegada por la represión, que mientras en Colombia fuera
ejercida clandestinamente, en otros territorios latinoamericanos sería
constituida por cruentas dictaduras militares. El naciente narcotráfico se
aliaría con la causa capitalista y esto, sumado a la persecución estatal,
obligó a los seguidores marxistas-leninistas a unirse a la lucha armada. La
violencia recibiría en su seno a nuevos protagonistas que, como el
narcotráfico, escribirían una nueva página en el legado de muerte suscrito
a la historia colombiana.

Grupos como el M-19 despertaban la admiración y el apoyo popular, que sin
embargo era corregido con la represión de grupos ultraderechistas que se
sumaban a la confrontación armada. El Estado debía enfrentarse ya no
únicamente al riesgo en la pérdida de credibilidad política, pues su
autoridad se veía amenazada, de un lado, por la propia derecha, de otro por
las guerrillas izquierdistas y finalmente y con mayor premura, del
narcotráfico. La estabilidad política, o al menos la del régimen, se vio
seriamente afectada con la presión ejercida por estos tres actores, que no
sólo opacaban el poder de dominio estatal, sino que ponían al descubierto
la incapacidad operativa de la fuerza pública, quien no lograba ejercer el
control en las zonas estratégicas (zonas selváticas y montañosas del país)
que narcotraficantes y paramilitares, conjuntamente, se disputaban con los
grupos guerrilleros. Esta situación manchaba nuevamente la imagen
internacional de Colombia, pues a la continua violación de los derechos
humanos se sumaba el evolutivo tráfico de drogas por parte de grupos
organizados colombianos, principalmente hacia los Estados Unidos. El
gobierno colombiano, a más de la crisis interna, debía soportar las quejas
de los norteamericanos que reclamaban a nuestro Estado una pronta solución.

No obstante los hostigamientos de la subversión, y vistas las exigencias de
los norteamericanos, el Estado debía olvidarse por un momento de la lucha
en contra de las guerrillas para concentrarse en la definitiva destrucción
de los carteles de la droga. Personajes como Rodrigo Lara Bonilla (ex
ministro de Justicia) y Luis Carlos Galán (ex ministro de Educación y ex
precandidato a la Presidencia), le declararon una abierta guerra a estos
grupos, que poco tardaron en introducirse en la vida política. Los jefes de
los carteles advirtieron la importancia de su inclusión en la actividad
pública al abrirse el debate sobre la viabilidad de una ley de extradición;
el poderío económico que les dejaba la ilegalidad facilitó su influencia en
las instituciones gubernamentales y los dineros provenientes de la mafia se
diseminaron en todos los estamentos burocráticos. La omnipotencia del
narcotráfico provocó la degeneración total del sistema político, haciendo
que los márgenes de corrupción llegaran a un nivel inaguantable, que hacía
crecer la desconfianza por parte del electorado. Por su parte, Lara —quien
fue el primero de los sacrificados— y Galán —que liderara ampliamente las
encuestas de la contienda electoral para el periodo presidencial que se
iniciaría en 1990— apoyaban firmemente la iniciativa de la extradición;
ellos representaban la piedra en el zapato de los narcotraficantes, que no
repararían en perpetrar varios atentados, que al final segaron sus vidas.
La situación se salía de las manos del Estado, que si bien obtuvo un cierto
respiro al lograr la desmovilización del M-19 y la Unión Patriótica, no
conseguía resultados concretos en lucha contra la mafia, mientras la
presión norteamericana no cesaba.

Luego del asesinato de Galán, el gobierno reforzó la lucha contra los
narcotraficantes, quienes no sólo habían fracasado en su empeño por impedir
la aprobación de la ley de extradición, sino que ahora se veían sumidos en
un duro enfrentamiento, cuando los dos grandes grupos del crimen
organizado, los carteles de Cali y Medellín, se disputaban el control en el
tráfico de estupefacientes. A lo expuesto se adhería el hostigamiento de
los grupos de ultraderecha en contra de los ex combatientes izquierdistas,
recientemente reinsertados a la vida civil. Nuevamente el terror, el pánico
y la impunidad se apoderaron de la nación a fuerza de la intimidación,
provocada por un sinnúmero de atentados dirigidos desde todos los flancos y
hacia todas las fuerzas antagónicas, que dejaron aterradores saldos de
víctimas mortales, entre quienes se cuentan a varios personajes de la vida
pública y a millares de inocentes ciudadanos. A pesar de los declarados
esfuerzos del Estado por castigar a los culpables de este espantoso
derramamiento de sangre, la corrupción de sus organismos impidió el
esclarecimiento de los hechos y prolongó la miseria de los afectados. La
situación era incorregible y los victimarios (guerrilla, paramilitares,
gobierno y narcotráfico) impedían que la población saliera de su estado de
indefensión e infinita pobreza.

Más adelante, los organismos del Estado darían un golpe aparentemente letal
a los narcotraficantes con el desmantelamiento del cartel de Medellín, que
se culminara luego del abatimiento de su jefe máximo, Pablo Escobar
Gaviria. La imagen del gobierno de turno ganaba prestigio, pues no sólo
había logrado acabar con quien fue considerado el criminal más buscado del
mundo; también se le atribuyó un importante papel en la conformación de la
Asamblea Nacional Constituyente y, como si fuera poco, había dado un gran
auge a la economía nacional, haciéndola dependiente ya no únicamente del
capital norteamericano y venezolano, sino de muchas otras naciones del
mundo; “Colombia, por primera vez, entraba a competir en el mercado mundial
y sus relaciones diplomáticas habían mejorado, gracias a los resultados
generados en la lucha contra el narcotráfico” —se decía. Apologéticos
discursos se cernían en torno a la labor del en ese entonces mandatario,
César Gaviria Trujillo, que en realidad lo único que había logrado era la
quiebra de varios sectores de la industria nacional, el monopolio en el
tráfico de drogas por parte del cartel de Cali y la inclusión de los grupos
guerrilleros en su cultivo y procesamiento. La economía nacional
acrecentaba su dependencia de capitales extranjeros y la miseria seguía
siendo el rasgo distintivo en la mayor parte de la población.

Si se cree que por lo enunciado, la indignación no puede elevar su grado,
el más grande escándalo de corrupción en la historia de la política
colombiana revertirá la idea. Todo se hizo audible cuando se descubrió que
la campaña presidencial de Ernesto Samper Pizano fue financiada por dineros
provenientes de la mafia. Injurias, detenciones, asesinatos y otra serie de
maquiavélicas acciones hicieron parte de un proceso en el que se intentó
develar la culpabilidad de un mandatario, que contó con el garante respaldo
de todos los organismos del Estado; pues mientras la fuerza pública se
encargó de destruir rápidamente al cartel de Cali —con el afán de
estrangular todas las dudas que pudiesen surgir en torno a la honradez del
jefe del gobierno—, la Fiscalía General de la Nación se las arregló para
demostrar su inocencia y finalmente, fue absuelto por la Corte Suprema de
Justicia. Esta, que ha sido considerada la más grave crisis política que ha
enfrentado el país —como gran novedad—, produjo la arremetida de los
alzados en armas, que, fortalecidos por el absoluto control en el tráfico
de drogas, intensificaron los hostigamientos. Desde entonces el fenómeno
del desplazamiento ha crecido en proporciones alarmantes y las grandes
ciudades han sido testigos de cómo la fuerza del terror destruye la
dignidad de miles y miles de familias campesinas, que se ven avocadas a
mendigar en medio de la indiferencia y de su propio dolor.

Fallidos procesos de paz, sospechosas desmovilizaciones de grupos al margen
de la ley y acuerdos económicos que van en detrimento de los intereses de
la población, siguen rompiendo los lazos cohesivos de una sociedad que está
al borde del colapso. Mientras la clase tradicional se perpetúa en el poder
y legitima la impávida acción de un sector del narcoterrorismo, la masa
popular se mantiene desprotegida por el Estado e intimidada por actores
armados que prostituyen la impoluta doctrina marxista. La miseria se
extiende por todos los rincones de la patria, la delincuencia común reina
en los sectores marginales de las grandes ciudades y la economía nacional
se subyuga cada vez más al monstruoso imperialismo norteamericano. La
coyuntura crece a medida que se acerca la contienda electoral en la que
seguramente, la demagogia vencerá la conciencia de los votantes y el
autoritarismo disfrazado de redención, tomará por otro período las
directrices del gobierno. Es un negro panorama en el que se vislumbra el
recrudecimiento de todos los cánceres de los que padece nuestra querida
Colombia.



III. El desahucio

Un enfermo terminal es el que nos ha acogido, desde el momento mismo de su
nacimiento. Esa Colombia que vivió y soñó con la prosperidad, la armonía y
la confraternidad, nunca se ha presentado ante nuestros ojos y, peor aun,
parece negarse a llegar a ese paraje. El camino de la esperanza se
complejiza cuando logramos advertir que su historia pretérita no fue tan
maravillosa, y quienes se propusieron darle el estatus de república no lo
hicieron en razón a una mera conciencia libertaria, por el contrario, la
satisfacción de sus propios intereses fue la que en últimas los impulsó a
fundar un país que se condenó a sí mismo a vivir en el desahucio. Esta
eterna penumbra a la que estamos sometidos, es también la consecuencia de
una política envenenada que se desdibujó por su propia estructura malsana y
causó incurables heridas en una población que se acostumbró a la muerte y
la venganza, creada por un resentimiento que sirve de plataforma a nuevas
manifestaciones violentas. Colombia es el resultado de la misantropía, de
la putrefacta mezcla entre el terror y la impavidez.

Se nos dificulta una clasificación periódica exacta de la historia
colombiana, cuando el camino de la autodestrucción se autoproclamó como el
único punto de referencia. Los discursos políticos nunca se tradujeron en
un proyecto de ejecución; abandonaron sus lineamientos ideológicos para
difuminarse en el juego de la guerra y sus representantes se limitaron a
desvirtuar la posición de la contraparte, derogando la construcción de un
auténtico proceso político. Mientras tanto, la estructura social nunca
abandonó las barreras entre opresores y oprimidos, y la economía nacional
jamás logró su independencia. Por estas razones, aunque los historiadores
hayan delimitado rigurosamente las diferentes épocas, yo no podría
encontrar transformaciones que me indicasen giros procedentes y no logro
más que reseñar que cada momento de la historia ha sido el espejo de su
predecesor.

Lo que resta por decir es que, mientras las masas populares no posean una
conciencia rebelde, mientras no sientan el brío que los impulse a volcarse
como legítimos protagonistas de la acción política, su derrota y la de la
misma patria seguirá siendo inminente. Es necesario que los intelectuales
se unan a la causa de una auténtica revolución que engendre una radical
conversión cultural, en la que no tengan cabida la muerte y el terror; pues
la derrota de los grupos de izquierda no sólo radica en su falta de
cohesión, también en su acepción hacia la lucha armada como único camino de
la victoria. La idea que debemos asumir es la de convocar a todas las capas
marginales, con las que logremos concretar un proyecto serio, capaz de
vencer las redes del capitalismo y el proteccionismo estatal, dirigido por
las clases tradicionales. Sólo un Estado igualitario en el que imperen la
confraternidad y la cohesión social, será capaz de responder a las
exigencias de todos sus ciudadanos; aunque cabe anotar que su ideal
funcionamiento dependerá de la adhesión de otras naciones que logren tal
estado de equilibrio. Utópico o no, es la única salida digna, en la que no
se vislumbran desavenencias.

** Giovanni González Arango
     giovannipapa2004@...
     Escritor colombiano (Bogotá, 1985). Estudia comunicación social en la
     Universidad Central de Bogotá. Ha publicado textos en la revista digital
     Atramentum (http://www.atramentum.com).



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

     *** Dos poemas
         Idalia Sautto

     *** Nochebuena
         Mercedes Álvarez Gutiérrez

     *** Un hombre y una mujer se desnudan
         Enio Escauriza

     *** Es mi amigo
         Marcos Wever

     *** Tres poemas
         Liliana Carmen Vinelli

     *** Domingo en las rocas
         Alejandro Badillo

     *** Tres poemas de La palabra liberada
         Gonzalo Márquez Cristo

     *** Estudio sobre las margaritas
         Augusto Gayubas

     *** Poenimios del descenso
         Ileana Garma

     *** La antigua escuela (Guerra Civil sobre fondo de familia)
         Carmen Garrido Ortiz

     *** Poemas
         Gonzalo Luis Torres Hernández

     *** El día siguiente
         Luis Seguel Vorpahl

     *** Tres poemas
         Luis Alposta

     *** La voz
         María Elvira González

     *** Poemas
         Emma Fernández López

     *** La guerra de las morcillas
         Paula Winkler

     *** Los confines del mundo
         Carlos Montuenga

     *** Poemas
         Salomón Valderrama Cruz



=== Dos poemas      Idalia Sautto =========================================

                                                                Que las horas
                                                                  me acerquen
                                                          al alivio del sueño
                                                                      Girondo

Que el ronroneo de las palabras
Que su tintineo de abecedarios
       se duerma en mi soledad de atardeceres y domingos
                  (de infamia y tedio que me inunda sin apagar ninguna sed,
                                            es pronunciar tu aliento)

Que el alivio sólo llegue con palabras y no con sueños
Que los sueños sólo jueguen su mirada en la pasión
                    (de mi deseo y mis sentidos y este amor sediento,
                                             es una angustia constante)

Que el deletreo de un nombre
—tu nombre—
no me deje las manos en los ojos
que las palabras
               no tranquilizan, no curan
                no adormecen, no matan
                          , no me reciben en su alivio

y aunque no tenga alivio


Que se detengan un poco en ese suspiro
Que las palabras no me obliguen a esconderme
bajo la cama
adentro del closet
atrás de una cortina que me ovilla gato
en el seno de esas frases tachadas

Que las palabras sin lluvia
—pero si sólo busco su alivio—
me reciban sin sombrero y sin acentos y sin mayúsculas
Que no se deleiten en domingo
Que se quiten la mugre de las uñas

Que el alivio engañe a las horas
y a las canas y a las miradas y a todas esas cosas
completas
Que no me cubren y sólo me calientan los pies
más o menos, no mucho
pero ahí dice
abajo
Que hay alivio
Ah, qué linda sorpresa: hay alivio
es la sábana tibia que me cubre los pies
                      (uno de mis pies tiene raíces de una planta,
                                                es un pasado imborrable)
Afuera de los paréntesis tampoco recuerdo nada
ahora me doy cuenta
Mis dedos apachurran las letras como si fueran un saquito de té

Que el té
Que el tú
Que el no tenerte
Que tu ausencia es demasiado para
—no me mires así cuando te hable de tu ausencia—
creo,
demasiado para una palabra que tiene los pies fríos

Que las palabras apenas sirven
y las tomo a cucharaditas para dormir
para defenderme de una sola letra
y no sentir y no ver y no leer
la gran G que traes en la frente

Que las horas me acerquen al alivio del sueño
Que el alivio sólo llegue con palabras y no con sueños
Que los sueños sólo jueguen su mirada en la pasión.



===



Pensando en tu boca
una boca cubierta de barba blanca
de barba azul en la pasión
        y de pestañas
        en algunos besos
y en algunos textos,
—que son más deseos que textos, que son como pestañas arrojadas—
        o cartas
o que tantas cosas y palabras y caricias
y el amor es color morcillo
        en la ternura de tus delgados labios
y en algunos sueños
En algunos sueños creo reconocerla ¿sabes?
Creo reconocerla más por tu mirada
o por tu nariz
o por tu aliento
o por tu ser de mil amantes y de siete suelas
más que por ser barba blanca
Que por ser barba blanca
termino creyendo
que beso pestañas,
perdón,
que beso deseos al besar tu boca.
Pensando en tu boca
tengo la seguridad
que si no fuera de barba blanca
no podría siquiera pensarla.

** Idalia Sautto
     cortazariana@...
     Escritora mexicana (México, D.F., 1984). Estudiante de historia en la
     Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx).
     Egresada de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem,
     http://www.sogem.org.mx). Un cuento suyo aparece publicado en la
     antología Paso al frente. Ha participado en talleres literarios
     coordinados por los poetas Maricruz Patiño y Agustín Jiménez.
     Actualmente es asistente y ayudante en clase del filósofo Alberto
     Constante en un seminario sobre Heidegger.



=== Nochebuena      Mercedes Álvarez Gutiérrez ============================

El padre llamó a la puerta de la casa de sus hijos.

Era un día de verano y había hojas verdes en los árboles y un sol
enceguecedor, que obligó al hijo menor a ponerse una mano sobre la frente
para poder ver al padre cuando abrió la puerta.

El padre tenía una bolsa con regalos colgando de una mano, porque ese día
era la Nochebuena. El padre —los hijos lo sabían— la iba a pasar con su
nueva mujer, porque había cometido el pecado que rara vez deja lugar a
segundas oportunidades, y ahora era un adúltero y se había ido de casa.

El padre le tendió la bolsa al hijo con una mano vacilante.

—Feliz Navidad —dijo.

Se sintió mal: era la primera vez que lo decía del lado de afuera. El hijo
menor se quedó desconcertado con la bolsa entre los brazos, y abrió los
ojos miopes detrás de un armazón negro de anteojos con los vidrios sucios.

Después se volvió hacia atrás y gritó llamando a sus hermanos. Tenía tres,
pero sólo dos aparecieron en la puerta unos minutos más tarde: eran la
hermana y el hermano mayor.

El hermano menor fue sacando los regalos. En cada uno leyó el nombre
escrito en el papel rojo con moños verdes dibujados.

—Feliz Navidad —repitió el padre.

Y el malestar se acentuó dentro de él.

La hermana abrió su paquete y desenvolvió un libro a rayas que tenía un
árbol dibujado en la tapa. Lo hojeó. Abrió la primera página: no había
dedicatoria.

El padre advirtió el desencanto en la cara de la hija y quiso huir,
esconderse detrás de los árboles o correr al bosque que estaba muy lejos,
allá detrás de la sierra que no se veía desde la ciudad.

En cambio se quedó parado en la puerta, sabiendo que no podían invitarlo a
entrar, gordo y alto; él, el padre.

—Podemos ir a tomar un café —sugirió.

Los hijos se miraron entre ellos. La hermana con el libro en la mano, los
otros dos con los paquetes sin abrir. El padre tenía los ojos dolientes;
los hijos los ojos decepcionados y tristes y brillantes bajo el sol, bajo
el tibio crepitar de las hojas verdes de los árboles movidas por el viento.

—Podemos ir a tomar un café —repitió el padre—. ¿Vamos?

Fue la hermana la que habló.

—No, mejor no —dijo.

Porque la madre estaba adentro, y también otro hermano, mayor que todos,
que no había querido salir porque estaba peleado con el padre.

—¿Por qué no? Llaman a su hermano y nos vamos los cinco.

—No —dijo la hija.

El padre bajó la cabeza. La alzó otra vez, casi al instante.

—¿Podrías llamar a tu hermano, entonces? —preguntó.

La hija titubeó en la puerta. El pelo largo y ondulado le brillaba con el
sol y la hacía parecer hermosa aunque de verdad no lo fuera. Después entró
en la casa. El padre la vio alejarse por el pasillo fresco y estrecho,
doblar hacia adentro, y pensó en lo que seguía, que era la casa, el cuarto
con las cortinas de mimbre en el que había dormido durante tantos años.

Miró a sus dos hijos que permanecían con los regalos sin abrir entre las
manos.

—¿No los abren? —les preguntó.

Los hijos miraron los paquetes como si hubieran perdido la memoria. Casi a
la vez rasgaron el papel; lo fueron rompiendo de a partes, y el hijo mayor
desenvolvió un libro de barcos, y el menor uno de aviones. Y era que el
padre no sabía regalar otra cosa aparte de los libros.

Ambos sonrieron apenas, y dijeron gracias, y ambos tenían los mismos ojos
claros y tristes cuando miraron al padre. El padre —pero los hijos no se
dieron cuenta— tenía también los ojos claros y tristes.

La hija volvió caminando por el pasillo. Estaba descalza. El vestido azul
sin mangas ondeaba desteñido alrededor de sus caderas. Se detuvo en la
puerta en medio de sus hermanos y cruzó un brazo encima del otro.

—No quiere salir —dijo.

El padre la miró incrédulo. Le costaba entender que el rencor pudiera durar
tanto.

—¿No quiere? —preguntó.

Porque en otro tiempo, cuando el padre vivía en la casa —pero el hermano
mayor de todos no lo sabía— ese había sido su hijo predilecto.

—No —dijo la hija.

Y el padre bajó la cabeza entristecido; y los hijos bajaron la cabeza
resignados.

—Entonces, ¿no vamos a tomar nada? —insistió una vez más.

Los hijos negaron. El padre dijo:

—Ah, me olvidaba.

Se acercó al auto y sacó una botella de champán del asiento trasero. Volvió
a la puerta y se la dio a la hija.

—Para ustedes, para esta noche.

Y la hija dijo gracias, y el hijo menor dijo gracias, y el hermano mayor no
dijo nada sino que permaneció apoyado contra el marco de la puerta y
extendió la mano para saludar a un vecino.

Después los cuatro se quedaron callados.

Ninguno tenía nada más que decir. Tampoco el padre, que había pensado toda
la semana en tantas preguntas, en tanto de lo que hablar, y ahora de pronto
parecía vacío y estúpido, alto y gordo como el árbol de enfrente de la
casa.

Pero el padre no quería irse, porque por mucho que se esforzara no podía
imaginarse subiendo al auto y despidiéndose, ya sin los regalos que le
habían proporcionado una alegría fugaz, por mínima que fuera, mientras los
compraba, y que le habían hecho latir el corazón de expectativa después,
mientras iba camino de la casa de los hijos.

—¿Cómo está tu madre? —preguntó.

—Está bien —contestó la hermana.

El hermano mayor asintió.

—Mejor que antes —confirmó.

—¿Qué hace? —preguntó el padre.

—Vive —dijo el hermano mayor.

—Trabaja —dijo el hermano menor.

El padre sonrió. Una sonrisa tristísima, honda como la noche bajo el cielo
tan claro del día. Luego miró el auto estacionado en la puerta.

—Bueno —dijo.

Se encogió de hombros.

Su tristeza era también porque los hijos no se hubieran acordado de él.
Había esperado al menos un regalo. Había tenido uno de su nueva mujer esa
mañana, pero esperaba uno de sus hijos. Sin embargo ellos no se habían
ocupado de comprárselo. Ni siquiera lo habían considerado. Y ahora
permanecían ahí, con los brazos como muertos a los costados del cuerpo.

—¿Podrían llamar a su hermano? —el padre insistió por última vez.

Ahora fue el hermano menor el que dijo:

—Está bien.

Y se alejó por el pasillo fresco, caminando con el paso de niño que había
sido el suyo desde siempre: un poco desgarbado, un poco encorvado.

El padre se quedó frente a sus hijos otra vez. La hija tenía la botella
apoyada contra la cadera. Estaba fría, y el vidrio salpicado de gotitas le
iba dejando una mancha de agua en el costado derecho del vestido.

El padre miró la calle sin saber qué hacer, qué decir: uno de sus antiguos
vecinos caminaba por la vereda de enfrente paseando a su perro. Todo estaba
quieto: iba a ser una Nochebuena tranquila.

El hijo menor volvió entonces caminando hacia la luz por el pasillo en
sombras.

—No quiere salir —dijo.

El padre bajó la cabeza. Estuvo un rato que le pareció eterno mirando las
baldosas de la vereda. Luego levantó la vista.

—Denle su regalo —dijo señalando la bolsa que había quedado apoyada contra
la pared en la entrada.

—Sí —dijo la hija.

—Que lo pasen bien —dijo el padre.

Miró a los hijos por última vez. Después sacó de su bolsillo la llave del
auto y caminó hasta él.

Los hijos lo miraron subir desde la puerta, alto y gordo, y cuando los
saludó ellos le respondieron con las manos estiradas. Luego entraron en la
casa. De modo que no lo vieron alejarse, en su auto verde metalizado que
brillaba al sol en la tarde calurosa, esquivando a otros autos y a las
personas, pretendiendo inútilmente, desesperadamente, que nada tenía
demasiada importancia.

** Mercedes Álvarez Gutiérrez
     almercedes3@...
     Escritora argentina (Tandil, Buenos Aires, 1979). Un relato suyo aparece
     en la antología del Premio Nacional de Cuentos Haroldo Conti (1998).



=== Un hombre y una mujer se desnudan      Enio Escauriza =================

El pantalón encima de la blusa
La cartera encima del bolso
Una cédula aplasta a otra cédula
El aire acondicionado no es suficiente gas para dormir dos sudores
Vienen de largas peleas con la ciudad
Levantarse más temprano que el sol
Arrugarse los ojos de tanto leer
Y sin embargo, leen los surcos que deja el nombre de un hotel arrugado
Con la espalda, con los codos, con la boca
Son viajes que siempre quisieron hacer y no hicieron
Sólo les alcanzó para una rápida pomarrosa
Porque aún no padecen una luna de miel
Hay cosas fugaces que son más dulces
Como la toalla tirada en el baño
El reloj apresurado secándose desvestido como ellos
Cuando recuerden aquel recital de habitación 17
Saldrán corriendo a contar brevemente lo fantástico.



II

Ella enredada hasta en el cabello
De unos diez metros pelirrojamorena al mismo tiempo
Depilada hasta la vergüenza.

Él de guinda entre los bolsillos
Edificio recién construido, tiene fantasmas como todos,
Mayores como casi siempre
Ambos sufren de vergüenza.

Almuerzan en este momento
Estando aquí y sin estar,
Se desnudan pero no lo dicen,
Esperan carne fresca pero le temen al espejo.

Están y no están con nosotros
Como pasa con la gente feliz
Siempre viajando, siempre viajando.

Podemos verlos y no verlos
Así se hacen los poemas
Una mujer y hombre se desnudan
y de repente Adán y Eva sin nombres propios
Para tomárnoslo con calma: hierbabuena y ron,
Mojitos todos, convertidos a la naturaleza,
Somos eternos bienvenidos al aburrido striptease meridiano
Donde nuestras ideas están de piernas abiertas
Y el falo del tiempo se pasea entre nuestro silencio.



III
Poema para una metropolitana por un estudiante metropolitano

Vamos a estudiarnos
Rayo tu cuaderno
Tú rayas el mío
Nos decimos en diagramas de flujo
Que tú me gustas más
Que cafetín y bulla
Que las horas sin clases
Que los días de vacaciones,
Y tú me dices vamos a estudiarnos,
Escoge un semestre e inventemos la materia
Podría ser encima del pupitre o debajo de los escritorios
Escribir con mayúsculas nuestros secretos magentas
Calificarnos excelentes “A” “veinte puntos”
Pasarnos todos los días nuestra matemática aplicada al beso
Y entre tus notas y mis apuntes hacer tesis de la metrópolis de un desnudo.
Y si de repente no hay poema
Pero hay un hombre obeso diciendo
Cepillado, ropa, calor, playa,
Evidentemente es un vendedor de autopista
De tranca de la trocha
O de “esto no enriquece ni empobrece pero sirve”
Si el hombre dice:
Hilo dental de muchacha, fiesta y cante flamenco
¿Entonces el poema fue antes del hombre?
O antes de un pobre señor loco que no sabe enroscar recuerdos
O de este medio día que nos pegó en el coco
Y tiene formas raras de decir
“soy mentiroso pero lo grito duro y eso me hace más poeta que las hormigas
Que todos pisamos en la infancia”
Esa que fue hace diez segundos,
Esa de ojos abiertos:
“sexo que se acaba con el sueño”
“Cuando la respuesta es el silencio el desnudo es voluntario”.



IV

Se desnudan las cataratas
También los coliflores
Se desnudan las piñatas
Las paraparas y las aceitunas
Las calabazas y san Nicolás
También se desnudan las letras minúsculas
Y los meses, dependiendo del año se desnudan,
En realidad el mundo es nudista
Excepto nosotros claro
Que no somos mundo
Que estamos aparte
Creyéndonos los más vestidos del planeta
Los más cultos y los más letrados
Porque sabemos qué talla usar para un pantalón
Porque sabemos hasta dónde debe llegar la falda
Somos unos vestidos, gracias a dios,
Unos vestidos, unos recién vestidos,
Porque lo que llevamos en este planeta son unos tres mil años
Mientras todas las cosas desnudas
Tenían más historia que esta manía de taparnos.



V

Era cuestión de energía
De un ácido sulfúrico en la cama
La vida mal administrada y nuestros horarios nones
En aquella economía de guerra donde aquel otro idioma buscaba traducir “te
        [quiero”
No entendía que éramos universitarios y no temíamos a las sirenas
Creíamos en desnudarnos como suma total del infinito
Lo cotidiano nos hizo temer a las ambulancias
De nada nos valió volvernos profesores si ya nada aprendíamos
Desnudarse iba más allá de la ropa,
De lo que significa un ombligo revelado y las miles de miradas que lo
        [persiguen
Era cuestión de energía de un ácido sulfúrico en la cama.



VI

¿Un hombre y una mujer se desnudan porque la bolsa sube,
Por la cola de esta mañana, Por el pan duro, Por el hambre del mundo?
No, se desnudan porque en ese instante dios hace sus poemas
Él también sufre de ocio y escribe
Sólo que sus letras son grandes orgasmos entre la a y la z
Y al final de todo, es decir al principio, eso somos:
El abecedario con que lo desconocido se divierte
Palabras que llevan a otras palabras
Un hipertexto divino que no se soluciona en una pregunta
Digamos, formas innovadoras de mezclar el chigüire con el carnaval
Una mujer que tiene entre 18 y 25 sentada frente a un hombre que tiene
        [entre 18 y 25
Y hablan de la marca y de la moda mientras
El mundo se está cayendo porque ellos no escriben poesía
Y dios está triste y castiga a quienes por mala conducta
No terminan de desnudarse no inventan un mundo nuevo.



VII
Teoría cíclica de cómo un golfeado gigante se nos metió en el cerebro

Primero empezaron por mentirnos
Estar desnudos es rico y sabe a patilla
También sabe a patilla el sexo
Dependiendo de la cosecha, claro está,
Pero lo que si no sabe a fruta es tener miedo
Porque eso sabe como a pega para ratones
Y el problema es que sabe raro cuando a uno se le pega la lengua
Por eso hay que tratar de hacer ejercicios para la lengua
Y el mejor es darse versos, besos e insistir
Pero siempre que si la hemofilia y el nunca acabar de los miedosos
Pero la verdad es que duramos poco en esta nave
Y nos la pasamos forrándonos de cosas
Que algunas no sirven pero otras sí
Porque aunque es fastidioso el plástico es un gran invento
¿Y puedo decir condón imagino si el caso fuera?
Yo pregunto,
Porque como vivimos todo el tiempo asustados,
Que si cuidado y el gordito se desnuda
Que si luego vienen y nos cierran los ojos con cuentos chinos,
Pero eso sí, los chinos sí que te tienen muchos cuentos y empezaron por
        [mentirnos con su mezcla de arroz con música de relajación
Porque estar desnudo también sabe a níspero
Y sabe a guayaba, dependiendo pues de la mata,
De la tierra en donde se siembre la piel,
Pero al final, toda piel sabe sabroso, como el oso,
Que no tiene mucho que ver con este poema pero rima y tiene cara de tierno
        [y anda desnudo y es un tipo simpático que no tiene miedo
Que se roba panales sólo para desnudar a las abejas
Porque nada como un panal, una cueva, un escondite para meter la lengua
Cuando uno no sabe cómo terminar un poema
Si lleva encima la teoría cíclica de que un golfeado gigante se nos metió
        [en el cerebro
Enrollados como somos y repletos de queso
No hacemos otra cosa que votar papelón por las palabras
Que son el vehiculo para mentir pero no la mentira
Que son el vehiculo para el poema pero no la poesía
Que son el vehiculo para la risa pero no la risa.



VIII

Buenas tardes
Te tenemos en nuestra base de datos
Y quisiéramos saber si es posible que mañana asistas en la tarde a una
        [entrevista de trabajo
Pero, una pregunta,
¿Tú trabajas actualmente?
Nuestro cargo es de chofer mensajero
—Mensajería interna—
Si, bueno, debes entregar poemas de amor a la gente triste o a la aburrida
No se necesita buena presencia pero más que eso sí se requiere que no te
        [reconozcan
¿Puedes trabajar con una máscara?
Eso de repartir poemas no es fácil
Digamos que no tienes horario pero trabajas más de lo común
Te esperamos, perfecto,
Trata de no ser puntual, desconfiaríamos de ti si llegaras a la hora
Tú sabes, el amor debe ser así: inesperado.

** Enio Escauriza
     enioescauriza@...
     Músico y escritor venezolano (La Guaira, 1974). Tesista en la licencia
     de sociología. Autor de De julio a septiembre (Editorial La Espada
     Rota), ganador del premio Alfredo Chacón de la Escuela de Sociología de
     la Universidad Central de Venezuela.



=== Es mi amigo      Marcos Wever =========================================

        (Nota del editor: el siguiente es uno de los cuatro relatos de Sol y
        luna de papel sobre el barrio, conjunto narrativo con el cual el
        escritor panameño Marcos Wever obtuvo, semanas atrás, el primer
        premio en la categoría de cuentos del XXVI Certamen Nacional
        Artístico Cultural Obrero 2006, un certamen organizado cada año por
        el Instituto Panameño de Estudios Laborales del Ministerio de Trabajo
        y Desarrollo Social para todos los trabajadores de la nación del
        Istmo. El concurso, que se inició en 1977 bajo el nombre de Primer
        Certamen Literario Obrero Nacional, premia actualmente las categorías
        Poesía, Décima, Pintura, Escultura y Artesanía).

Digan lo que digan, Miguelito es mi amigo. Y es que desde pequeños
andábamos para arriba y para abajo. De tanto vernos pegaditos, hasta creían
que éramos hermanos.

Sé, y lo juro por mi madre, que si le preguntan a Miguelito sobre quién le
enseñó muchas de las cosas que ahora sabe, seguro que va a decir “fue
campeón”. Déjenme decirles que si es muy chispa, antes de entrenarlo para
que los mocos no se le metieran en la boca, era un alelado de primera fila.

Ver ahora a Miguelito rodeado de tantas personas es negarse a creer que
antes no fue así. Cuando señalo que él era un chiquillo mojigato, la gente
que no nos conoce se ríe y me tilda de ser mentiroso. A decir verdad, antes
que se me arrimara era un pendejo, con P mayúscula. Qué les digo, al
principio no sabía ni cómo agarrar un palo para golpear la pelota cuando
jugábamos al beis. Viéndolo fallar a cuanto le tiraban y saber que lo
cogían de burla por lo que hiciera me dio lástima. Me dio lástima y quedé
como su maestro para quitarle la pendejada de encima. Es posible que por
llevarle un par de años por delante, me respetara y me hiciera caso en
todo. Y rápido que aprendía y rápido que se colocaba entre los mejores.

No se puede negar, cuando Miguelito le cogía el paso a las cosas, nadie lo
paraba. Era tanto su interés por estar adelante que cuando me metí de
boxeador, allí se puso de necio a que le enseñara a utilizar los puños.

—¿Para qué quieres tirar las manos? —le preguntaba.

—Para qué más —contestaba enojado—. Para romperle la boca a los que me
tienen de tonto.

Y le enseñé a boxear. A golpear en los costados y derecho a la quijada. Y
comenzaron a darle duro, pero también a respetarlo. Ah, ese flaquito con
qué gusto me decía, “campeón, hoy me despaché a dos que me traían de
cabeza”. Campeón me llamaba a toda hora, pues, para él, yo era su ídolo sin
corona. “Hey campeón, estás que le caes de la patada a mi hermana. No te
quiere ver ni en pintura”. Tanto era la confianza de Miguelito para
conmigo, que no le importaba hablar mal de su hermana.

La tipa era flaca, de caderas anchas y carita de ratón blanco. Pálida como
un papel pero bonita como una diosa.

A diferencia del hermano, era de esas chiquitas que se ofenden con ser
pobres. En particular, con ser hija de padre jardinero y madre sirvienta en
casa de familia rica. Era linda la condenada y más cuando la madre la
vestía con los trajes que las niñas de plata encontraban pasados de moda.
“La Morisqueta” le decíamos pues era un mar de muecas de desprecio cuando
la silbábamos.

“La Morisqueta” era la que le metía a Miguelito que había que salir huyendo
de nuestro ambiente. Que soñara con ser importante para tener dinero y no
quedarse de mediocre. De mediocre calificaba a los del barrio, sin temor a
ofender también a sus padres. Y Miguelito se reía de las ocurrencias de su
hermana, hasta que comenzó a crecer y a expresar otras ideas.

—Tenemos que hacer algo por nuestra gente, campeón —me dijo un día cual si
contemplara a un ángel—. Tenemos que ver cómo le solucionamos el problema a
muchos despojados.

Qué grande lo vi y qué orgulloso me sentí por su modo de medir nuestras
necesidades. Después, Miguelito se convirtió en un líder comunal. En un
dirigente que con facilidad nos reunía y se tiraba unos discursos de
cambio, de perspectivas y de un montón de cosas sobre el futuro que él sólo
entendía. Si era claro o no, era algo secundario pues sin gran esfuerzo
conseguía admiración y aplausos.

Un día me sorprendió cuando me dijo: —Me tienes que ayudar, campeón. Me
tienes que apoyar porque tú conoces a mucha gente. Me voy a meter a la
política y doy por seguro que si me lanzo a diputado, salgo elegido.

De esa manera, de la noche a la mañana, quedé reclutando gente, pegando
papeletas y asistiendo a reuniones, para animar a que eligieran a Miguelito
como diputado.

Y de que el muchacho ganó, ganó. Esa celebración fue en grande y con la
cooperación de casi todos los del barrio. Era la primera vez que la
desarrapada comunidad en la cual vivíamos lograba tan importante gloria.

Miguelito se emborrachó y caminaba aquí y allá, abrazando y dejándose
abrazar por todo el mundo. A todos les decía gracias, muchas gracias. Mi
triunfo es de ustedes. A mí, que casi me vomita de lo bebido que estaba, me
repetía al cansancio: “Eres lo máximo, campeón”.

Después de eso la gente se ha puesto a hablar de Miguelito. Que si se le
subió el zumo a la cabeza, que si está mareado con el cargo. Que si ya no
voltea a mirar a los amigos, que si ya no baja al barrio...

Nadie quiere comprender que al muchacho le han caído muchas
responsabilidades. Eso de tratar de ayudar a los pobres no es cosa fácil.
Por años los diputados lo han intentado y al final, no pueden cumplir.

Conociendo a Miguelito, sé que hay que tenerle paciencia. Yo no me quejo
pues imagino que está súper ocupado y hasta distraído. Figúrense que la
primera vez que lo fui a buscar para ver si me conseguía un empleo, no se
percató de que era yo. Para acabar de fregarla el montón de elegantes
personas que lo rodeaban no me dio chance ni para tocarle el hombro.

Él es mi amigo. Con propiedad se lo puedo gritar a los que tratan de
desconocer sus méritos. Es más, tengo que razonar que su trabajo es algo
muy serio. Que a veces, aunque quiera hablarnos, no puede evitar que se le
dificulte atendernos y que no hay que impacientarse.

Hace algunos días, claro, el incorrecto fui yo que para llamar su atención
en medio de una reunión de políticos le grité: “Hey, campeón”. “Hey,
Miguelitón”, y allí me quedé haciéndole señas. Al rato y cuando creía que
no me iba a escuchar me llamó “Rafa, Rafa”. Rafa y era la primera vez en
mucho tiempo que me llamaba por mi nombre. Grande me sentí, ya que con eso
le demostraba a los que buscaban su interés, que me conocía y era mi amigo.

—Rafa —me volvió a decir en bajo tono cuando me le acerqué—, ya no debes
gritarme en público y menos con apodos que son solamente entre nosotros. Tú
sabes cómo es esta gente. Tienes que comprender que eres mi amigo y no
quiero que vayan a pensar mal de ti. Tú entiendes, aquí se manejan con eso
de la etiqueta, del estilo, de la regla... tú sabes.

—Okay, campeón —le dije contento de estar frente a él como en los viejos
tiempos—. Es que necesito saber cuándo puedo conversar contigo.

—A propósito —me dijo—. ¿Cómo andan las cosas por tu casa?

Le iba a contestar para volver a insistir sobre mi cita, cuando llegó un
baboso bañado en perfume, diciendo que necesitaba que le resolviera un
problema. Y me corrió a Miguelito. Sostengo que me lo corrió, porque de
inmediato nos dijo —Me dan un permiso —y se fue a departir con otros
diputados. Esa escapada fue culpa del importuno por no medir que mi amigo
hablaba conmigo. Me imagino que a tal punto lo abrumó que por escapársele,
me dejó con la palabra en la boca.

Hace poco, me dijeron que Miguelito acostumbraba comer en un restaurante de
lujo. Como supuse que con tanto trabajo y gente que lo asedia, ya no llega
al barrio ni para ver a sus viejos, allá me fui. Allá a cierta distancia me
instalé para esperarlo y hablarle de mi cita. Tanta fue mi mala suerte que
llegó con “La Morisqueta” y con unos individuos que parecían adinerados.
Agité la mano para que me viera y él apenas si levantó la suya, haciendo
suponer que le contestaba a un desconocido. Entró al local con tal apuro
que no tuvo tiempo ni para volver la cara.

Creo que estaba oscureciendo y que no distinguió que era yo, tal vez por
llevar lentes oscuros, o porque la altanera de su hermana lo empujó para
que no me saludara. Otro en mi lugar se pondría a comentar que a Miguelito
se le olvidaron sus promesas. Que se le subió el zumo a la cabeza, que está
mareado con el cargo. Que ya no voltea a mirar a los amigos o que ahora es
un engreído. Yo no. Me atrevo a comprometerme con el Diablo para seguir
creyendo que hay que tenerle paciencia. Que es y será mi amigo y que tarde
o temprano me conseguirá un trabajo como aseador. No por gusto y por mucho
tiempo he sido su ídolo. Sí señor...

** Marcos Wever
     mawaperiodista@...
     Periodista, pintor, poeta y escritor panameño (Ciudad de Panamá, 1946).
     Ha ganado más de treinticinco premios nacionales en cuento, poesía y
     pintura. Tiene una mención en poesía infantil en Uruguay y un segundo
     premio en cuento en Argentina. Es egresado de la Escuela de Periodismo
     de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de Panamá, de la
     University of Lousville de Kentucky (EUA) como magíster en educación y
     de la Galería Vivaldi bajo la dirección de los plásticos Amalia de
     Jeaninne y Desiderio Sánchez. Ha publicado los poemarios Paraíso de
     madera y Cara a Cara, y sus obras aparecen en diversas publicaciones y
     trabajos de grado. Actualmente es catedrático de periodismo en la
     Universidad de la Paz de la República de Panamá. Ha dedicado gran parte
     de su vida al ejercicio de las relaciones públicas.



=== Tres poemas      Liliana Carmen Vinelli ===============================

*** Ciudad-mendigo

Esta noche me descubrí
durmiendo con gorriones en la frente
y carteles luminosos en el cielo.
Acomodé el brazo debajo del pecho de adoquines,
y sentí los subtes corriendo por mis venas.
Con la mano izquierda sacudí las moscas del espanto,
mientras los ojos circularon en sus órbitas nocturnas.
Mastiqué la bronca cotidiana y tragué saliva,
y ojos de niños mendigando —sin mirada.
Por un momento, en mi sueño reducido,
subieron ángeles para ver la madrugada.
Y otra vez la gente con sus rostros,
con sus gestos desgastados,
espiando desde el fondo de la nada.
No te quiebres —me dijo la conciencia—,
no te quiebres aunque te cueste el alba.
Acomodé una vez más la nuca en el misterio
de plazas amanecidas,
y sentí rodar por las mejillas los sueños de mi gente,
cayendo como lágrimas.



*** Jeroglífico

Escribo.
Escribes.
De la primera inspiración
a la última expiración.
En hojas de rutina;
con lápiz de placer,
de dolor.
Un dibujo,
tal vez un jeroglífico indescifrable.
Por momentos,
presumes la luz en la sombra.
Inventas colores.
Sin embargo tu trazo se pierde
en infinitos trazos
de otros enigmas:
parecidos, diferentes.
Acaso faltos de sentido
desde la punta de nuestras narices.



*** El monociclo

Con su monociclo a cuestas,
subió la cuesta.
Pescó estrellas. Dejó huellas.
Pulverizó verdades.
Guardó pelusas.
Sonrojó piedras con sus obscenidades
inconclusas.
Monoteísta por naturaleza.
Por no ser malabarista,
perdió su vista en la maleza.
¡Oh, sorpresa!:
Cayó de bruces por la cuesta.
Con su monociclo averiado,
siguió su viaje, ahora infortunado.
Tomó coraje, una taza de café.
Y se fue.

** Liliana Carmen Vinelli
     lilianavinelli@...
     Pianista y poeta argentina (Buenos Aires, 1958). Egresada del
     Conservatorio Nacional de Música “Carlos López Buchardo”
     (http://webs.enterate.com.ar/Web/Arte/consnac). Dirigió coros de
     escuelas secundarias y otros pertenecientes a la Universidad de Buenos
     Aires (UBA, http://www.uba.ar). Desde 1987 es socia activa de la
     Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música (Sadaic,
     http://www.sadaic.org.ar) como autora y compositora. En la actualidad
     prepara la edición de un CD de tango, conjuntamente con la poeta Nélida
     Puig, que preside la Asociación de Letristas de Tango (Letrango).



=== Domingo en las rocas      Alejandro Badillo ===========================

                                                                 Para Abigail

                 “Tantas cosas que empiezan y acaso acaban como un juego...”.
                                                    Julio Cortázar, Graffiti.

López alzó la vista para evaluar a través de las ventanas la decoración del
bar, los asientos pequeños, de colores tristes, abandonados a la promesa de
algún cliente. Una cerveza en la barra acompañaba la soledad de un cenicero
libre de colillas. Comprobó una vez más el ligero temblor de la puerta, el
letrero rojo de “Open” que se movía como péndulo, indicando la reciente
salida de una persona. Haciendo sombra con la mano, aguzó la vista para
tratar de distinguir a alguien y, al encontrar asientos vacíos, penumbras
al fondo, removidas apenas por la silueta del barman, sintió malestar, como
si el bar hubiera estado abarrotado minutos antes y los clientes,
prevenidos de su llegada, acabaran tragos con rapidez, pagaran cuentas
entre manoteos para salir al mediodía y evaporarse con displicencia en las
calles. Pensó en las formas vagas de ese domingo, en la noche que le había
regalado un insomnio presentido en los destellos del televisor sobre su
rostro, justo al final de la película para desvelados. Asomado en la
ventana, había acompañado en silencio los últimos restos de la noche como
fantasma, testigo de la claridad que avanzaba sobre el horizonte de techos
y antenas, que luego iba a fundirse en la humedad de la madrugada.
Resignado, se metió en la regadera con la cabeza pesada y los ojos vueltos
rendijas. Se vistió, preparó un café mientras a su alrededor los ruidos
provenientes de los otros departamentos echaban a andar el sutil mecanismo
de los domingos. Bajó las escaleras. En la esquina compró el periódico.
Leyendo el pie de foto de un edificio coronado en llamas, recordó que ese
día el Café Bagdad cerraba sus puertas. Se había enterado el viernes por la
tarde, cuando en una visita a la farmacia de al lado, vio un cartel en la
puerta: “Cerramos el domingo por remodelación”. Las palabras en el
periódico perdieron sentido. Inmóvil, en medio de la banqueta, enfrentó la
tarea de decidir el rumbo de la mañana. Le pareció absurdo regresar al
departamento, no podía hacerlo porque volver ahí significaría ir a la cama
en busca del sueño perdido y, al no encontrarlo, completaría sin querer el
círculo de la derrota. Compró un sándwich para burlar el hambre y vagó por
el centro de la ciudad. Rodeado de edificios antiguos, abandonó la idea de
una ruta precisa y caminó confiado a la sorpresa de una esquina inesperada,
echar la suerte a callejones deshabitados, jugar a seguir los pasos de
alguna persona. Así, encontró varias tortugas amontonadas en una tienda de
mascotas, dejó que un ave amaestrada le revelara el futuro y finalmente
—más por inercia del recorrido que por un interés genuino— fue a unirse al
escaso público de un mago ambulante. Más tarde, sentado en el parque a
donde su madre lo llevaba cuando era niño, se sintió extraño ante la gente
que lo veía columpiar los pies, como si de esa forma buscara una
alternativa a su vida en el departamento. Observó las puntas polvosas de
sus zapatos: había agotado las sorpresas del día y era hora de regresar al
departamento. Fue en el camino de vuelta, cuando esperaba junto a una línea
de gente el rojo del semáforo, que reparó en ese bar pequeño, con
apariencia de haber sido metido a fuerza entre la enorme zapatería y la
tienda de electrodomésticos. Pasaba por esa calle todos los días y le
sorprendió darse cuenta de que el bar había estado siempre ahí, de que
víctima de su propia cotidianeidad se había estado disolviendo en su mirada
hasta volverse invisible. Estuvo indeciso frente al “Bar 10”. El letrero de
“open” —ya inmóvil— esperaba cualquier empujón para volver a su vaivén.

—¿Vas a entrar?

Respingó al sentirse descubierto. Miró a la mujer de ojos oscuros que lo
observaba con atención. Debía tener unos treinta años; le pareció linda con
su vestido de flores, las pecas desperdigadas en los hombros y una
expresión que mezclaba arrepentimiento y orgullo por abordarlo de esa
forma.

—Claro.

La mujer lo invitó a entrar con una seña y López se preguntó de dónde había
salido. Algunos adornos navideños se balanceaban en el techo. La sombra
uniforme de varias botellas se precipitaba en el declive del mediodía. Con
un principio de vértigo contempló la escenografía de una navidad adelantada
y se sentó en la barra. Un dije en forma de luna brillaba en el cuello de
la mujer. Le pareció que había estado antes en ese bar y trató en vano de
encontrar objetos reconocibles. Ella, después de saludar al barman, le
dijo:

—Es negocio de mi cuñado. Por la temporada vengo a ayudarlo —se puso un
mandil y fue tras la barra. Las persianas creaban un leve crepúsculo que
hacía destacar sus ojos, la línea larga, sinuosa de los labios. López se
sentó frente a ella; a su lado, una rosa añejaba sus colores en un vaso con
agua. Imaginó el lugar atestado unas horas más tarde, a la mujer moviéndose
con agilidad entre el humo y las risas: una canción de amor flotando en las
mesas.

—Es la primera vez que vengo... —dijo quedándose con el resto de la frase
en la boca. Ella dejó un trapo húmedo y sacó del mandil una cajetilla azul
de Marlboro. Prendió uno. El humo se enroscó y ascendió por la nariz hasta
dispersarse en las inmediaciones de la frente. López sintió la obligación
de seguir hablando.

—Me parece que había estado antes aquí, pero no se cuándo.

El humo de la boca se concentró en dos pequeñas nubes que buscaban con afán
el techo. La mujer las miró con intensidad, como si el disolverlas fuera
producto de un deseo. Ignorando la frase, le preguntó:

—¿A qué te dedicas?

López, inquieto, movió los pies. Las alas de una mosca se desdibujaron en
la superficie de un vaso.

—Nada interesante, vendo autos —recordó que sólo había vendido dos en el
mes, en poco tiempo tendría que pagar la renta. Prefirió olvidar el trabajo
y concentrar la atención en ella, en los jirones de humo en su boca.

—Tenemos que aprovechar la temporada. Con las reuniones navideñas esperamos
pagar deudas pendientes.

Siguió con interés el sonido de su voz y sin querer pensó en muñecos de
nieve, luces navideñas en balcones, en los postes de una ciudad
desconocida. El barman, flacucho y entrecano, ordenaba unas cajas con
cervezas. La mujer fue a una pequeña bodega. López regresó al punto de
inicio, el punto en que volvía a sentirse solo, víctima, una vez más, de
los domingos inmóviles, calurosos, que ganaban peso para moverse muy
lentamente por el cielo. Enterró la mirada en la carta porque el leve
balanceo de las persianas lo ponía nervioso. Deseó que volviera cuanto
antes y la mujer regresó lenta, al mismo tiempo que un vago sabor se
esparcía en su lengua.

—¿Qué vas a tomar?

López revisó la carta. No acostumbraba beber a esa hora, pero decidió hacer
una excepción.

—Un whisky en las rocas.

El barman arqueó las cejas, indicándole en silencio que eligiera la marca.
López carraspeó. El cigarro, encorvado en un cenicero, desmoronaba su punta
en suaves hilos de humo.

—Etiqueta roja.

Buscó los ojos de ella mientras el barman depositaba tres hielos en un
vaso, y con el sonido de los cubos en el fondo ocurrieron eventos
simultáneos: el líquido ámbar en el vaso delineó un movimiento que utilizó
para llenar la boca de la mujer con flores y peces rojos; el agitador en el
viaje circular de los hielos acompañó un largo pestañeo, suficiente para
sentir el pulsar de los labios en el alcohol. Y mientras alzaba el vaso y
la boca se inundaba de ámbar, los labios de ella se movían: “Whisky en las
rocas”, oyó con la lentitud de un conjuro, la fórmula dicha con una sonrisa
que podría ser una antigua nostalgia, la invitación a contemplar la luna en
un parque.

López depositó el vaso en la barra y pensó en la frase: “whisky en las
rocas”, muy de novela de detectives, aunque haciendo memoria recordó que
nunca había leído “en las rocas” sino “con soda”. “Cosas de la traducción”,
pensó mientras la espiral del whisky bajaba por su garganta adormeciéndola
unos instantes. La mujer ocupó el silencio tatareando una melodía. En los
cables de luz dos pájaros espulgaban sus alas. El estacionamiento del
centro comercial estaba repleto. La mujer le extendió un pequeño
calendario.

—Cortesía de la casa —dijo divertida y solemne.

Se sorprendió cómo en los momentos en que perdía contacto con sus ojos,
ocurría la revelación de vivir lentamente: una larga cadena de tardes que
él acompañaba tumbado en el sillón, concentrado en la intermitencia de un
colibrí en la ventana, en el persistente llamado del teléfono en algún
departamento que era una forma nueva de lentitud, algo que impidiera
descubrir el tamaño de la soledad y del hastío. Volvió a los ojos de la
mujer para percibir la reminiscencia de una flor dejada hace mucho tiempo.
El whisky en la copa le recordó un sueño donde bajaba a las vías del metro
y caminaba despreocupado hasta el fondo del túnel. Por un momento pensó que
ella había estado ahí, que fue su rostro entre la gente —animándolo a
abandonar la vía y subir al andén— el que lo despertó aquella mañana.

—Te ves triste —dijo fijando la mirada en un punto arbitrario, ubicado
entre sus ojos. Ella se sirvió un whisky, sacó un nuevo cigarro, volvió a
fumar en silencio como si de esa manera pudiera prolongar, dar vida
artificial a un pensamiento. El humo enturbió la visión, hizo de sus
rostros fantasmas.

—Hay días que no son fáciles —dijo. El jirón de voz quedó flotando en el
aire, perduró unos instantes como el estertor de un sueño, la fotografía
vuelta a encontrar en las páginas de un libro. La tristeza fue una imagen
borrosa y López la alejó con un breve manoteo, como si se tratara de una
mosca imaginaria y obsesiva. La luz en la barra reflejaba con cautela los
ceniceros, detenía el cuerpo del humo sobre la rosa, volvía inevitable
rechazar los límites que se imponen los desconocidos. López vio en los
dedos de la mujer un anillo, quiso tocar sus manos, pero se contuvo.

—Doy clases de ballet. Nunca pude ser bailarina profesional. Mis rodillas y
mi espalda me lo impidieron.

El tiempo en el bar se estancó, al otro lado de las ventanas rectangulares
ya no estaba el estacionamiento sino las calles de una ciudad extranjera.
El cielo era un campo de nieve apagándose lentamente. La voz de ella fue
familiar, como el mechón sobre las cejas, el lunar apenas visible, perdido
en la mejilla izquierda.

—Yo nunca pude ser pintor —dijo López, recordando los cuadros de su
infancia; austeros bodegones que su madre vigilaba en la soledad de sus
tardes, cuando la vejez la obligaba a buscar la felicidad de la monotonía,
el sutil acto de regar unas violetas.

—¿Por qué? dijo ella adelantando el rostro a una franja de luz invadida por
el polvo, vuelta sin querer un bosquejo de niebla.

—No tengo talento.

Ella le dedicó una expresión de incredulidad. El cigarro se consumía en el
tiempo y el humo era un momento indeciso en su boca, la paciente
elaboración de una nueva confidencia. La familiaridad de quien extiende una
mano en busca de otra se renovó y los acercó un poco más, hizo que la
superficie del whisky fuera un espejo. Pensó en desandar los pasos del
sueño, en la gente amontonada en el andén, personas cuya única finalidad
era servir de escenografía, dar peso a la mujer que aprovechaba los
intervalos de silencio para apuntalar la lengua entre los labios.

—A veces bailo sola frente al espejo. Imagino que soy la última mujer del
mundo.

—Pero tú y yo estamos aquí... ¿no? Bebiendo.

—Por supuesto —dijo ella.

Chocaron los vasos en medio de la luz: un brindis solitario, en ese bar que
por momentos se convertía en el lugar más alejado en el mundo. Mientras
bebían pensaron en el olor de la lluvia; alguien viendo llover tras la
ventana, pensando a su vez en ellos, en chocolates cautivos en papel
dorado. Dejaron de beber al mismo tiempo. El último asomo de casualidad
desapareció en la tarde y en la calle un hombre arrojó un cerillo al
corazón de un charco. El alcohol había soltado amarras en el cuerpo y López
sentía cómo la timidez se desvanecía, cómo buscaba que coincidieran las
miradas. Ella sacó un nuevo cigarro, lo balanceó entre los dedos, como si
el prenderlo fuera un juego demasiado previsible y sólo el demorar el
contacto con la llama le diera al acto la improvisación, el azar que ya no
encontraba placentero porque esbozaba un gesto de fastidio y devolvía el
cigarro a la cajetilla. Alzó los ojos de la mesa, le contó de la dificultad
de encontrar público para el ballet, de la tetralogía de Wagner, de las
variaciones de Bach que había bajado de internet. Él seguía las palabras
aunque por momentos perdía el sentido de las frases porque prefería
concentrarse en el movimiento de la boca, en los ojos oscuros y grandes. No
supo si fue el whisky, si la idea había incubado desde hacía mucho tiempo,
pero se le ocurrió una frase que le pareció luminosa: “Domingo en las
rocas”. Mientras ella seguía hablando de Wagner, de las alumnas de la clase
del jueves, él relacionaba cada frase, cada palabra, con una playa, con
rocas planas y brillantes, encimadas como reptiles tomando el sol. El calor
del whisky había llegado a su estómago y un leve entumecimiento se desplazó
entre los dedos. Antes de llegar a las puntas un oleaje iba y venia; el
ronroneo de una boca marina llenó su cabeza. Sintió que el domingo abarcaba
el bar, que la playa era el largo movimiento de ballet que ella formaba con
los brazos, porque en ese momento le hacía una demostración y los brazos
extendidos hacia un objeto invisible y bajando con rapidez con un poco de
vergüenza, porque López sólo podía imaginarlos como dos franjas de arena
internándose en el mar.

López sintió las manos ligeras, contempló las uñas de sus dedos y, al alzar
la vista, pudo ver la tarde condensada en una hilera de vasos vacíos. Desde
el principio de la conversación la mujer había inclinado gradualmente el
cuerpo, ofreciendo la parte descubierta de la espalda al sol, a las anchas
zonas de luz que volvían el cuello incandescente. Las flores del vestido
brillaban y cuando López las creyó moverse, supo que estaba enamorado. Una
mezcla de vergüenza y alegría llegó: la playa se volvió más nítida y ella
calló de pronto, porque las palabras la habían hecho pasar de un mundo a
otro y ahora se daba cuenta de la pausa en proceso, del amor imprevisto que
habían provocado y que volvía a la playa más real. López, por hacer algo,
le dio un trago largo al whisky que bajó de nuevo con su espiral
adormecedora. La mujer —antes de hablar— elaboró una respiración anhelosa,
que hacía temblar el lunar en la mejilla:

—Domingo en las rosas —dijo en un ejercicio de adivinación que terminó con
una risa que le pareció el aleteo natural de un deseo, tan natural como si
el domingo recuperara su sentido original y volviera a ser risa y labios
húmedos y el polvo que mordía la luz de las ventanas y por qué no decirle
que le gustaba su forma de reír y acercar las manos poco a poco, porque un
movimiento brusco la alejaría y saldría por la puerta, el vaivén de “close”
cerrando el ciclo y cuando volvieran a encontrarse en esas sillas serían
viejos y quizá más tímidos, incapaces de reconocerse por segunda vez.

La oscilación de las persianas hizo parpadear la luz en las sillas. La
mujer, antes de hablar, estiró el cuello:

—Voy al baño.

López alcanzó a ver la espalda pecosa en la penumbra, oculta en el taconeo
cada vez más lejano; el barman, a su lado, lo miraba como quien contempla a
un compañero de naufragio, se mordía los labios como si retuviera un
secreto y atrás las siluetas de los dos, unidas en la sombra, indecisas en
el horizonte de botellas y vasos.

Mientras esperaba su regreso se recriminó abandonarse entero a la
imaginación, pero justo acababa un pensamiento, la mente perdía
verticalidad, los ojos buceaban en el whisky y la playa volvía y hubo cosas
como una toalla abandonada en la arena, la cristalina noche invernal,
suspendida en el caminar de un cangrejo obstinado. La mujer regresó con el
mechón desordenado en la frente, miró la cajetilla como a una promesa
abandonada y se sentó frente a él.

López intentó hablarle pero las palabras salían sin control de la boca,
como si se desdoblaran a propósito para acumular sonidos que eran manchas
de color. La voz quedaba flotando a escasos centímetros de su boca y López
creía percibir la silueta de un pájaro suspendido en el vuelo. La ciudad
tras las persianas se condensó lenta. López tuvo la certeza de otro mundo,
uno donde el amor no era un evento extraordinario y se pudiera topar con él
todos los días: en la plaza alfombrada de hojas, en la mirada anónima en un
autobús. La miró paciente y en silencio, se preguntó si podría quererla
siempre de la misma forma, si el instante fuera la luz que en ese momento
recorría su espalda volviéndola un secreto. Las palabras seguían ahí,
alrededor de su cabeza, como un globo atrapado, y ella parecía no darse
cuenta, o tal vez sí, y por eso volvía al ballet y a Wagner, como si de esa
forma pudiera disuadirlo de amarla aunque su mirada dijera otra cosa. La
respiración ganó peso al mismo tiempo igual que en sus cuerpos. Cerró los
ojos al calor en su cuerpo, a la humedad de los labios, a las manos
buscando a ciegas, como atrapadas en una trampa de arena.

En medio de la desazón dejó salir un nuevo torrente de palabras, que ella
se apresuró a responder con un malabar incomprensible, algo como un día
soleado o el viento en el temblor de un árbol. López creyó ver en la
réplica el recuerdo de un beso perdido y acercaron las caras en un intento
por recuperarlo. Los ojos se inmovilizaron como dos nubes bajas; el barman
no pudo resistir más, dejó caer un vaso, sacó una tarjeta en blanco y se la
extendió: “Váyanse ahora... tal vez haya tiempo”. Y no tuvo que preguntarle
porque ella ya se había levantado y lo esperaba impaciente junto a la
puerta. El cielo alargó la sombra de una nube y al otro lado de la calle
una anciana se internó en una sucesión de viejas fotografías. Salieron del
bar sin saber a dónde dirigirse o de qué huían. Caminaron entre los autos
que hacían fila para entrar al estacionamiento, entre gente que dejaba
entrever en la mirada rastros de asombro ante su fuga. Antes de cruzar la
calle ella se detuvo, de puntas murmuró en su oído una vocal demasiado
larga, que era el inicio de su nombre, un nombre suspendido en un color
blanco, que hablaba del deseo acumulado en la cresta de una ola, al que
López correspondió con un aleteo marino que en un instante se convertía en
un fragmento de espuma envolviendo una roca afilada. La playa y la arena en
un momento estancado; López y la mujer entreabriendo los labios al mismo
tiempo, con la mirada puesta en una dirección desconocida. No pudieron
hablar más y los edificios fueron bosquejos gigantes de palmeras. Sintió
calor en los pies y el impulso de una ola que fue el nombre de ella y que
se perdía cuando la marea regresaba a su origen. La descripción minuciosa
de sus ojos se hizo vaga, el mechón en la frente borroso; la frágil línea
de la espalda, ambigua. La plenitud del oleaje se volvió más plena y por
fin la pudo tomar de la mano, al principio ella mantuvo los dedos tiesos,
pero se ablandaron cuando la marea creció y la fuerza de la espuma comenzó
a borrar el epílogo del primer recuerdo, las astillas del vaso goteando en
la barra. El oleaje entre sus pies y los ojos que buscaban el cielo para
verlo rayado por una gaviota. Siguieron tomados de la mano, el camino
parecía alargarse al igual que la costa, y al fondo tal vez una isla que
era como un cofre para guardar los últimos recuerdos. La marea regresaba el
mecanismo del mundo, a López en la ventana del departamento, insomne para
variar, los destellos del televisor al terminar la película para
desvelados. ¿La había visto antes? ¿Por qué sentía que el mundo era un
reloj de arena que alguien, en cualquier momento, estaba a punto de
voltear? Tuvo la esperanza de encontrarla otro día, decirle que se habían
enamorado en un bar, y así reconocerse y quebrar las reglas del sueño. Pero
el amor los sobrepasaba, hizo que los pasos fueran sin ruido. Llegaron a
una esquina y ya la playa le llenaba la mente, el domingo erosionaba los
dedos que se separaron un instante, quisieron volver a enlazarse pero era
demasiado tarde y se separaron. López tuvo tiempo de dedicarle un último
pensamiento. Ante la imposibilidad de prolongar el momento, le dio las
gracias por los besos no dados, por la sucesión interminable de domingos.
Una mirada final, el reconocimiento que duró poco, el suficiente para que
los ojos perdieran color y ella sintiera la extrañeza de andar tomada de la
mano con un desconocido. El centro comercial aparecía de nuevo mientras la
mujer ya caminaba frente a él. ¿Qué le había dicho? ¿Por qué el malestar de
ver a esa mujer alejándose? ¿por qué no ir a buscarla, decirle que en
alguna parte se habían conocido? El sol se asomaba encima de los edificios
mientras las manos desprendidas aún tenían los dedos tiesos. La sintió
vagamente conocida, como una compañera de escuela vuelta a encontrar. Se
perdonaron por olvidarse una vez más, por repetir las mismas palabras
domingo a domingo. Ella se alejaba tímida y extraña, consciente del
naufragio, del día estancado en una playa infinita, de arenas muy blancas.
Aunque pensándolo bien, ahora que caminaba delante de él, girando el cuello
en búsqueda de un último contacto, tuvo la certeza de que nunca la había
conocido.

La mujer entró en el centro comercial y sintió alivio de no verla más. Las
preguntas desaparecieron frente al anuncio neón de “Café Bagdad”, el
letrero de “Close” inmóvil en la puerta y la cartulina con el aviso. ¿Cómo
había llegado a ese lugar sabiendo que ese día cerraban? Pensó en los
efectos del insomnio, en la rutina del domingo que le jugaba una broma.
Incapaz de recordar nada contempló con tristeza los autos, pero lo absoluto
del sentimiento duró poco porque enseguida vino una agradable somnolencia,
como el epílogo de un buen sueño. Al dar media vuelta tuvo en la boca la
víspera de un beso; en la mente, un abrazo interminable, convertido en una
gaviota que se perdía entre los edificios.

** Alejandro Badillo
     jalejandro_badillo@...
     Escritor mexicano (Ciudad de México, 1977). Reside en Puebla desde 1986.
     Participante desde 1999 de diversos talleres de narrativa en la Sociedad
     General de Escritores de México. Ha publicado cuento en antologías, en
     los diarios Síntesis, Cambio e Intolerancia, y en la revista Crítica, de
     Puebla.



=== Tres poemas de La palabra liberada      Gonzalo Márquez Cristo ========

        (Nota del editor: el año pasado apareció la segunda edición de La
        palabra liberada, el poemario del colombiano Gonzalo Márquez Cristo
        que ya en 2001 había visto la luz por vez primera como parte de la
        colección Los Conjurados. En el prólogo, el poeta venezolano Eugenio
        Montejo ha dicho: “Mediante un versículo abierto, desceñido, que
        confiesa despreciar el cuerpo vertical de los poemas, su voz se abona
        al combate de la sombra, desde un tono recorrido por cierto rasgo
        críptico. Tal vez más que la belleza lírica como principal desvelo,
        la escritura de estos textos se propone algo mucho más urgente, algo
        que por instantes se encarna en esta invocación: ‘¡Que el lenguaje
        alcance para no morir!’ ”).

*** Las palabras perdidas

Alguien descifra la escritura de la lluvia y sin embargo no puede escapar.
Un alud de imágenes nos extravía la palabra; acudimos al grito y al llanto,
        [a veces a la indiferencia, pero sabemos que necesitamos de la guerra
        [para ser inocentes.
Todo lo ha ofrendado la ceniza.
Desde que desterramos a la noche desaparecieron las más profundas alianzas
        [y nuestros perseguidores pueden encontrarnos.
Una herida siempre recuerda la vida, todo nacimiento procede de su túnel.
        [Un árbol arde en nuestros ojos de agua.
La verdad —es decir lo prohibido—, impone su reino de terror... y hemos
        [decidido habitarlo con las manos entrelazadas.
Creímos que la poesía nos enseñaría a morir...
Persistimos... Con frecuencia hacemos la extraña sonrisa del miedo. Si
        [huimos, la soledad convertirá a alguien en víctima. Por eso la
        [palabra se pasa de mano en mano para construir una morada invisible.
A veces para sobrevivir renunciamos al conocimiento.
Y cuando todos duermen escribimos... Pero un poema es el fósil de un sueño,
        [el cadáver de un dios...
¿Aún podremos salvarnos?



*** En nombre del grito

Crees tanto en la sed: en la vida... En lo invisible. Duermes de cara al
        [oriente. Te purificas en el peligro. En los libros delatas al tiempo
        [como a un pájaro disecado.
En el bosque una encina te sigue. La luz te nombra. Cuando eliges el rumbo
        [del dolor alguien te da un sorbo de agua.
Deseas: esperas siempre equivocarte. Asumes la tiranía del ojo llamada
        [viaje y a veces con un rostro logras curar tu frío.
Sabes de un paraíso que nunca será memoria.
Asistes a la mascarada de la sobrevivencia aunque un ecuador lejano y voraz
        [atraiga tu vuelo. Así logras persistir.
Tus palabras caen como puñados de tierra sobre un cuerpo desnudo.
Aquí comienza el instante. ¿Quién clama? ¿Quién responde entre la sangre?
        [¿Quién descubre su sombra incandescente?
¡Que el grito siempre pueda detener la herida..!
¡Que el lenguaje alcance para no morir!



*** Oficio de olvido

Una mujer se besa en el espejo, se oculta con su alma, el agua es su
        [soledad.
Un niño escondido en un armario intenta morir.
Las lágrimas de un hombre caen en su taza de café.
Una adolescente con el índice detiene la manecilla del reloj y se
        [estremece.
En el viento hay un mensaje que no comprenderemos.
Tu sombra se rebela.
Nos preparamos para huir de todo lo que amamos.
Quien no parta será olvidado.
El viento dialoga con el fuego.
Espero mi voz.
Viajar también es lo contrario a la muerte.
Mientras la semilla engañe al pájaro no estaremos perdidos.
Nos amaremos en otros rostros.
Nadie se oculta en la memoria.
¿Vendrá alguien a enterrar nuestros nombres?

** Gonzalo Márquez Cristo
     comunpresencia@...
     Escritor colombiano (Bogotá, 1963). Ha publicado el poemario Apocalipsis
     de la rosa (Quimera del Oro, 1988; Hojas Sueltas, 1990), la novela
     Ritual de títeres (ganadora de Beca Colcultura en 1990; Tiempos Modernos
     Editores, 1992), El tempestario y otros relatos (Común Presencia
     Editores, 1998), La palabra liberada (primera edición Colección Los
     Conjurados, 2001; segunda edición, 2005), la antología Liberación del
     origen (Universidad Nacional de Colombia, http://www.unal.edu.co, 2003)
     y Oscuro nacimiento (Primera Mención en el Concurso Nacional José Manuel
     Arango; Colección Los Conjurados, Bogotá, 2005; segunda edición, 2006).
     En 1989 participó en la fundación de la revista cultural Común Presencia
     (reconocida con Beca Colcultura a mejor publicación cultural del país,
     1992), de la cual es director. Es creador y coordinador de la colección
     internacional de literatura Los Conjurados, actualmente distribuida en
     cinco países. Varios de sus poemas y relatos han sido traducidos al
     inglés, francés, italiano, portugués y braille. En los años 2005 y 2006
     fue finalista en el concurso nacional de literatura Libros & Letras
     elegido por votación de los lectores. Actualmente prepara un libro de
     reportajes a grandes escritores y artistas contemporáneos. Mantiene un
     blog en http://gonzalomarquezcristo.blogspot.com.



=== Estudio sobre las margaritas      Augusto Gayubas =====================

Bien sabemos —quien no lo sepa aún, es tiempo de que lo haga— que la
Naturaleza nos ha regalado —entre tantas otras penalidades que nos
restringen a la felicidad y al infortunio durante períodos efímeros y
eternos— la capacidad de conocer el estado afectivo que tienen otras
personas respecto de nosotros. Así, cada uno puede saber quién lo quiere y
quién no, con el solo uso del instinto, la reflexión, el sentido común. Los
hechos concretos y las palabras —¿son éstas también hechos concretos?— son
un apoyo constante —no siempre— y útil —hasta necesario— para el
advertimiento de afecto, odio, indiferencia. También para distinguir grados
de afecto y odio (1). Pero, lejos —quizás no tanto— de este modelo de
comprensión, existe lo que se ha dado en llamar “el arte predictivo de las
margaritas”. Mediante su empleo, se puede conocer el estado o grado
afectivo que mantiene determinada persona respecto de uno, y esto sin
requerir de la presencia inmediata de la persona en cuestión en el momento
y el lugar del experimento. ¿Cómo es esto? Antes de contestar a la pregunta
—o haciéndolo de un modo indirecto—, referiré la historia de este arte, o
cómo se descubrió que las margaritas son herramientas brindadas por la
Naturaleza al hombre con una función explicativa o —más bien— reveladora.

En alguna región de habla hispana, a mediados del siglo XVI —según algunos
historiadores; a mí no me consta—, un joven caballero tímido y enamorado de
una muchacha llamada Margarita, afondado en su carácter vergonzoso, se
halló perdido ante la imposibilidad de reprimir el sentimiento y ante su
obvia incapacidad de presentarse ante la muchacha para declararle su amor.
Tenía temor; temor de perder su chance, pero también temor de ser
rechazado. ¡Si tan sólo supiera que ella lo quería...; o que no lo quería!

Caminando por un floreado sendero, pensando, como siempre
—inevitablemente—, en la bella Margarita, el joven observó un grupo de
margaritas que descansaba al borde del camino. Muchas veces había imaginado
metáforas y poemas —poemas con metáforas— que relacionaban a la dulce joven
con aquellas flores de pétalos blancos y corazón amarillo. Encontrando en
las metáforas apoyo emocional, el muchacho tomó una margarita como si fuera
su Margarita y le preguntó: “¿Me quieres, o no me quieres? Dime. Si te
confieso mi amor, ¿abrirás tus brazos y me recibirás con besos, o darás la
vuelta y me rechazarás fríamente, con el frío de la espada que mata por
accidente y pierde su brillo con la opacidad de la sangre sin dejar de
relucir ante los ojos de los vivos que ignoran o conocen impersonalmente el
infortunio?”.

Arrancó un pétalo, y repitió “¿Me quieres?”. Arrancó otro y preguntó “¿No
me quieres?”. Luego otro pétalo y “¿Me quieres?”; y otro y “¿No me
quieres?”. El siguiente pétalo fue acompañado de una afirmación en vez de
una interrogación: “Me quieres”. Luego “No me quieres”. El proceso continuó
con el mismo orden reiterativo, y cuando el muchacho arrancó el último
pétalo que le quedaba a la margarita, diciendo “No me quieres”, comprendió
con amargura que Margarita no lo amaba. Su pena fue grande. Su tristeza y
consecuente sufrimiento lo llevaron al extremo de la depresión. Decidió que
ya no quería vivir y bebió la cicuta de la muerte.

La noticia de su suicidio produjo fuerte dolor entre sus familiares, y hay
quienes dicen que, particularmente, fue una muchacha la que lo sufrió más:
Margarita, la joven enamorada del fallecido caballero.

Este remate, créanme, es tan ridículo como aquel que afirma que, luego de
quedarse sin pétalos la margarita, perdió su cabellera la propia Margarita.
Estos argumentos no son más que viles estrategias de los Ministros del Amor
Espontáneo, que procuran refutar el papel revelador de las margaritas.
Estos estudiosos, que rechazan cualquier tipo de intervención indirecta en
el desarrollo del sentimiento, instan a creer que las margaritas no inciden
ni son implicadas por la realidad afectiva entre las personas. Se atreven a
acusar de “mera casualidad” a la relación existente entre las margaritas y
el sentimiento de las personas; así es que agregan a la historia del siglo
XVI la condición “falsa” del resultado de la quita de pétalos a la
margarita, destacando que este resultado corresponde a un “no me quiere”
cuando finalmente se descubre que Margarita sí amaba al muchacho. Esto
desvincula totalmente a una cosa de la otra. Pero es sabido que la historia
original concluye con la indiferencia de Margarita frente al suicidio del
joven; ella no lo amaba, como había revelado ya la flor. Y este hecho es el
que permitió descubrir el poder de las margaritas y su función oracular.
Los jóvenes enamorados comenzaron a recurrir a ellas, y de sus respuestas
dependían sus ulteriores acciones: sus aventuranzas, sus resignaciones.

Se tiene constancia de que los oráculos nunca fallaron. Su verdad es
irrefutable, indudable, irrebatible. Los Ministros del Amor Espontáneo
seguirán inventando razones para desmentir la función de las margaritas,
pero jamás podrán contradecir la realidad.

Ya que conocemos la historia, podemos dedicarnos al análisis de las
margaritas.

Existe un interesante ensayo sobre el tema que, dicho sea de paso, motivó
la realización del presente trabajo. Me refiero a “Margaritas”, de
Alejandro Dolina, compilado en El libro del fantasma. Si bien es una
lectura que recomiendo, considero necesario discutir algunos puntos.

Por empezar, y casi en completo acuerdo, citaré las palabras con las que
Dolina describe el proceso de consulta a las margaritas:

“El enamorado curioso debe apoderarse de una margarita cualquiera. Acto
seguido, pensará en aquella persona cuya disposición deseare conocer.
Luego, arrancará los pétalos de la flor uno a uno. A cada pétalo
corresponderá un dictamen recitado en voz alta.

”Me quiere mucho, para el primero; poquito, para el segundo; nada en el
tercero.

”Allí termina la exigua serie de resultados posibles, que deberá
reiniciarse una y otra vez hasta llegar al último pétalo: la elocución que
a ésta correspondiere, será la respuesta oracular de la flor”.

Aquí es donde entra la primera observación. No son pocos los que, como
Dolina, atribuyen tres posibles resultados al proceso: me quiere mucho,
poquito, nada. No obstante, y de acuerdo con la historia de este arte, los
resultados posibles no son más que dos: me quiere, no me quiere. Esto
influye y cambia notoriamente el sentido de los oráculos. Según esta
segunda concepción —que yo amparo—, una flor con número par de pétalos
significa no me quiere; con número impar, me quiere. Mientras que, en la
concepción doliniana, nada (o no me quiere) es la respuesta cuando el
número de pétalos es múltiplo de tres (esto puede ser par —caso en el cual
coincidiría con el no me quiere de la concepción que trato de defender
(2)—, y puede también ser impar —entrando en crisis con la noción
birresultadista—); asimismo, los otros dos conceptos (poquito, cuando al
número de pétalos le falta uno para ser múltiplo de tres (3); mucho, cuando
le sobra un pétalo) comparten la misma suerte.

Así, si un joven enamorado toma una margarita cualquiera —supongamos, una
que tiene veintiséis pétalos—, llegará a distintas conclusiones según el
método que emplee: no me quiere (birresultadista), me quiere poquito
(trirresultadista), me quiere mucho (tetrarresultadista). Sirva aclarar que
el método tetrarresultadista consta de los siguientes estadios: me quiere,
mucho, poquito, nada. Esta noción es algo confusa, y no me cabe la menor
duda de que su único objetivo es —como ya aventuró Alejandro Dolina—
reducir el porcentaje de probabilidad de una respuesta nada, del treinta y
tres por ciento del método trirresultadista al veinticinco por ciento. Es
útil recordar, pues, que el porcentaje de probabilidad en el método que
amparo se divide en cincuenta y cincuenta, para el me quiere y el no me
quiere. Lo cual no influye, de todos modos, en la realidad (4). Quienes
pensaron que reduciendo el margen de probabilidad de la respuesta nada
obtendrían respuestas favorables, o que, más aun, afectarían la situación
real en beneficio personal, se habrán visto, seguramente, decepcionados.

Primero, si acaso el método tetrarresultadista fuese fiable, la respuesta
no dependerá del grado de probabilidad; la respuesta es una, y la margarita
cumplirá siempre su función natural de informar fielmente lo que uno desea
saber, sin importar la respuesta que uno prefiera escuchar —y recitar, por
cierto.

En segundo lugar, el método tetrarresultadista no es fiable, así como
tampoco lo es el trirresultadista, por lo cual no tiene sentido seguir
hablando de ellos (5).

Hay quienes piensan, sin embargo, que cualquiera de los tres métodos es
útil; que cada uno de ellos se adecua a su manera a su función. Pero no
debe dársele demasiada importancia a este absurdo.

Antes de proseguir, quisiera hacer una crítica al nombre que han dado los
primeros estudiosos al proceso que estamos analizando: arte predictivo de
las margaritas. Una definición común de predicción es: “Acción y efecto de
predecir” (predecir: “Anunciar por revelación, ciencia o conjetura algo que
ha de suceder”). Podríamos citar mejor: “Acción y efecto de predecir lo
futuro” (predecir: “Anunciar lo futuro”). La palabra futuro resume aquello
a lo que quiero llegar (6). Cuando hablamos del arte de las margaritas no
nos referimos a un arte predictivo —las margaritas no hacen referencia al
futuro— (7), sino más bien a un arte informativo, descriptivo, revelador de
lo presente. Por eso lo llamaremos de ahora en adelante arte descriptivo de
las margaritas.

El biólogo funcionalista Carl Kömper utiliza la denominación función
explicativa de las margaritas para designar a la utilidad especial de estas
flores. El término explicación, no obstante (en nuestro caso), puede
remitirse solamente al qué, al cómo, incluso al cuánto y, desde el
principio, al quién y al a quién, pero deja afuera el por qué, a causa de
qué, con qué consecuencias, con qué efectos. Sin estas preguntas
contestadas, la explicación no es tal.

En cuanto al nombre de arte, lo dejaremos con la justificación de que es un
arte de la Naturaleza, extendido a los seres humanos (8).

Ahora sí, continuamos con nuestro trabajo.*

Alejandro Dolina, en su ensayo, enumera cuatro posibles explicaciones para
la naturaleza y forma del arte descriptivo de las margaritas: i) la
elección que hace el enamorado curioso determina el sentimiento que acogerá
a la persona evocada, cumpliendo la margarita —de acuerdo a su cantidad de
pétalos— una acción directa —o por medio de la Naturaleza— sobre la persona
pensada; ii) el sentimiento ya existente de la persona evocada determina la
cantidad de pétalos de la flor; iii) el Destino es el único protagonista y
hace que la elección del enamorado corresponda a una flor que cumpla con
los requisitos para que la respuesta refleje la realidad; iv) no hay
correspondencia entre las margaritas y los sentimientos, no hay conexión,
es una burda mentira.

Mi teoría, como habrán presumido, se refleja en la explicación ii, aunque
con un posible agregado: el sentimiento ya existente de la persona evocada
determina la cantidad de pétalos de la flor o bien la elección que hace el
enamorado. A veces suele pasar que uno recoge una margarita y, al hacerlo,
un pétalo cae accidentalmente, sin que uno haya actuado con brusquedad
—aunque piense eso y no le dé importancia. Eso no es, pues, un accidente,
sino un acto sabio de la Naturaleza. La Naturaleza sabe de antemano en
quién va a pensar uno a la hora de deshojar la margarita, pues de hecho uno
ya está pensando en esa persona antes de recoger la flor. Por eso actúa
como actúa, sabiamente, refutando una vez más al Azar.

Es así que la flor se adecua, en el momento de ser recogida, al real
sentimiento que el enamorado desea conocer (9). Pero, como ya expuse, el
sentimiento puede directamente actuar sobre la elección de la margarita que
posea los atributos que la hacen fiel reflejo de la realidad. Esto no
parece muy congruente dentro de nuestra concepción birresultadista, pues la
elección de una flor con número impar de pétalos en una situación en que la
persona amada y evocada no nos quiere, se resuelve fácilmente con la caída
natural de un pétalo en el acto de ser recogida la flor. ¿Resulta
necesario, acaso, recurrir a la acción directa sobre el enamorado en el
momento de la elección de la flor? No. De hecho, es mucho más simple el
asunto del pétalo, suficiente como para optar solamente por la adaptación
de la flor al sentimiento. Pero no podemos negar —como tampoco afirmar— que
cuando hacemos una elección y no cae ningún pétalo de la margarita, la
Naturaleza fue la que se encargó de motivar nuestra decisión.

Al respecto, algunos psicólogos —entre ellos, el licenciado Raúl Carrizo—
sugieren que no es la Naturaleza quien motiva nuestra elección, sino
nosotros mismos; un poder subyacente, inconsciente, que nos permite intuir
lo que otros sienten hacia nosotros; y a partir de este conocimiento
seleccionamos la flor correcta, sin ser conscientes de ello.

Debo decir que es ésta una teoría interesante, pero confío más en la
Naturaleza que en el inconsciente humano.

Avanzando en nuestro análisis, quiero citar dos preceptos formulados por
los espíritus leguleyos: i) las consultas pierden su validez si se agregan
o quitan pétalos intencionalmente —exceptuando la pura acción de la
Naturaleza, que puede o no considerarse intencional— y si se altera el
orden de las respuestas; ii) se prohíbe determinantemente la consulta
sucesiva y vana de diversas margaritas en vista de una misma persona amada.

El examen de Dolina a este respecto es vago y ambiguo, por lo cual es
menester considerar los dos preceptos tal como los he presentado, sin
prestar mayor atención al planteo del conocido escritor.

Para finalizar este ensayo, creyendo haber desarrollado con claridad el
arte descriptivo de las margaritas, compartiré con Alejandro Dolina la
noción de que este arte se halla en proceso de extinción. Pocos son los que
recurren a él, y pocos son los que saben, siquiera, de él. Se ha extendido
la voz de que el arte descriptivo de las margaritas es puro cuento, una
fantasía absurda y ridícula. Y, lo que es peor, se está haciendo costumbre
que ni siquiera se hable de él. Las generaciones que vienen nunca
aprenderán sobre este arte, y pronto, un importante contacto entre la
Naturaleza y el Hombre se desvanecerá.

No hay que menospreciar el enorme tesoro que significa una pista de la
Naturaleza, un guiño del Cosmos. Pues nuestra imaginación, por sí sola
—hablen lo que hablen los científicos—, no conducirá jamás al entendimiento
universal. Es claro lo que concluye Haldane: “El universo no es sólo más
extraño de lo que imaginamos, sino más extraño de lo que podemos imaginar”.



Notas

1. Según algunos sentimentólogos, la indiferencia también consta de
     diversos estadios (resumidos en mayor y menor indiferencia). Yo no
     comparto esta aseveración, pero creo que, en todo caso, el problema
     surge de distinguir sólo entre afecto, odio e indiferencia; alguien
     puede apenas conocer a una persona, no serle indiferente —en el momento
     en que acaba de conocerla— y tampoco sentir hacia ella ni odio ni
     afecto. Acá podrían entrar, como sugieren los teóricos de la Escuela de
     Viedma, la simpatía —estadio intermedio entre la indiferencia y el
     afecto— y la antipatía —estadio ubicado entre la indiferencia y el odio.
     Claro que esta definición recibió las duras críticas de Johann Mendel,
     quien en su Anatomía del sentimiento (1983-84) propone una larga lista
     de sentimientos entre personas argumentando que ningún análisis
     relacionado con este tema puede prescindir de ninguno de ellos: “Un
     estudio serio acerca del complejo asunto del Sentimiento entre las
     personas, debe incluir indefectiblemente todos y cada uno de los
     sentimientos y emociones que conforman la esencia del ser humano, pues
     los sentimientos no nadan aislados sino que conviven en diversas
     relaciones que, desmenuzadas —como han procurado hacer los obtusos de la
     Escuela de Viedma, que suprimieron emociones fundamentales—, cambian
     enormemente su sentido, su realidad”. Debido al carácter del ensayo que
     nos ocupa, dejaremos de lado estas discusiones (N. del A.).

2. ¡Más decisión, amigo! “La concepción que defiendo” (N. del otro yo del
     A.).

3. Por qué poquito y no poco, no lo sé (N. del A.).

4. De hecho, comprendo hoy, es evidencia del carácter verídico del oráculo,
     que no se determina por probabilidades, pues ¿qué clase de probabilidad
     implica un cincuenta y cincuenta? (N. del A. a casi dos años del
     manuscrito original).

5. Como destacó A. Dolina en su libro, los Refutadores de Leyendas descreen
     del arte predictivo de las margaritas, argumentando que en muchos casos
     la respuesta de la flor no se corresponde con el sentimiento de la
     persona evocada hacia la persona que deshoja. En defensa, pues, de este
     arte, basta señalar —como no supo Dolina— que los casos en que no se
     corresponden la respuesta y la realidad, no respetan el método
     birresultadista. He ahí su error; he aquí la refutación a la refutación
     de los Refutadores de Leyendas (N. del A.).

6. Algún artista me ha preguntado: “¿Querés llegar al futuro?”. No, claro
     está; el futuro es inalcanzable. Me refiero al punto al que quiero
     llegar en este momento del análisis (N. del A.).

7. Si tal fuera el caso, diríamos: me amará, no me amará... (N. del A.).

8. En definitiva, siguiendo a A. Hitchcock, el arte nace siempre de la
     profunda emoción, y esta emoción (humana) infiere en la obra natural (N.
     del A.).

*  En el texto original: “Ahorí, continuamos con nuestro trabajo”. El autor
     se reserva de utilizar vocabulario propio antes de publicar el
     Diccionario Podrido.

9. Hay que recordar que, en la concepción doliniana, el asunto es algo más
     complejo. Para cambiar su significado, una flor debe elegir entre dejar
     caer uno o dos pétalos (recordemos que es un método trirresultadista). Y
     en el caso tetrarresultadista, la complicación es aun mayor. En
     cualquiera de estos dos casos, sería más aceptable la idea de que el
     sentimiento de la persona evocada influye sobre la elección que hace el
     enamorado de la margarita que recogerá (N. del A.).

** Augusto Gayubas
     augustogayubas@...
     Escritor argentino (Buenos Aires, 1980). Cursa estudios en la Facultad
     de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, donde es
     investigador de un proyecto Ubacyt. Ha publicado y traducido artículos
     de carácter historiográfico para una revista de divulgación y para la
     Cátedra de Historia Antigua de Oriente de la Facultad de Filosofía y
     Letras. Es autor de dos radiocuentos ("Sabotaje" y "Crazy Story", ambos
     de 1997) emitidos en una de las, por entonces, más escuchadas radios de
     Buenos Aires, hasta que uno de ellos fue censurado por las autoridades
     de la emisora tras una serie de disputas ajenas al autor.



=== Poenimios del descenso      Ileana Garma ==============================

*** Tiempo de lámpara y sin ti

Hemos encallado en la soledad de la palabra
Me pregunto si verás cuando la piel se desplome sobre los ojos
Siempre la misma lámpara y nunca tu luz
Mi vejez me miró a los ojos y ya no pude sonreír
qué unidas se quedaron las cejas
tienes que ver esto
tengo miedo                                   de la lejanía



*** Poenimio para un hombre alado

La piel me ha quedado gris de tanto esconder tu nombre
Ya no más ceniza                 sólo terquedad
Quiero encontrar el reflejo de la lepra en tus gestos
ese romper el hueso a cada instante
Quiero encontrar el rostro
en ese aullido abierto por la noche



*** Autoestío

La tarde se ha quedado inmóvil con la lluvia
A veces creo que avanzo pero no dejo de caer
solo queda el rojo           las ramas y alguna piedra
Si perdí algo fue la noche
Si perdí algo tuvo que ser el rostro
Cada vez que encontré alguna niña detrás del miedo
la hice mía

** Ileana Garma
     segundo_eva@...
     Escritora mexicana (Mérida, Yucatán, 1985). Colaboró en la revista
     estudiantil El Callejón de La Pazcuala. Condujo el programa Umbral hacia
     la expresión en la estación 102.3 FM Radio Ecológica. Participó en el
     taller de creación literaria del Instituto de la Juventud de Yucatán y
     desde 2004 asistió al taller mensual que impartía Rafael Ramírez
     Heredia. Asistió al VI Encuentro Internacional de Escritores del Caribe
     2004 y al II Encuentro de Poetas en Chiapas 2005. Asistió al Módulo 1 y
     2 de salas de lectura dirigido por el Instituto de Cultura de Yucatán
     (http://www.culturayucatan.com). Cursó el diplomado de Cultura,
     Protocolo y Periodismo, organizado por el Centro Cultural Santillana, en
     conjunto con el gobierno del Estado de Yucatán, a través del Instituto
     de Cultura de Yucatán. Forma parte de la Catarsis Literaria El Drenaje
     S.O y del Centro Yucateco de Escritores. Ha colaborado en la revista
     Navegaciones Zur, en el suplemento Arena del diario Excelsior
     (http://www.nuevoexcelsior.com.mx) y en diversas revistas y suplementos
     de su país. Fue becaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes,
     en creación literaria. Ganadora de la mención de honor en el Premio
     Estatal de Poesía “Jorge Lara” y el Primer Lugar en el mismo premio,
     2004 y 2005, respectivamente. Ganadora del primer lugar en el Premio
     Estatal de Poesía “José Díaz Bolio”. Realizó las portadillas interiores
     y portada del libro Xenanko del escritor Adán Echeverría. En enero de
     2006 se publicó su libro inaugural Itinerario del agonizante.
     Actualmente colabora en el Departamento de Programas Educativos en las
     Oficinas Centrales D.F. del Consejo Nacional de Fomento Educativo
     (Conafe, http://www.conafe.edu.mx) y es becaria de la Sociedad General
     de Escritores de México (Sogem, http://www.sogem.org.mx) para cursar el
     Diplomado en Creación Literaria.



=== La antigua escuela (Guerra Civil sobre fondo de familia) ==============
=== Carmen Garrido Ortiz ==================================================

1. La escuela de los hijos

                                             A mi tío Cristóbal. In memoriam.

Setenta años habían pasado y, sin embargo, el lugar, misteriosamente,
permanecía sin habitar. Se construían casas blancas y cines de verano sobre
la antigua escuela, pero los muertos desencadenaban no sé qué venganzas y
los hombres recogían a las mujeres y a los hijos y se marchaban de los
lugares de sangre.

No había cruces que señalaran osamentas, pero las miradas sí conocían los
lugares de reposo. Cada nieto había aprendido los nombres de los
desaparecidos de la familia, gentes que deberían andar contando batallas y
no crisantemos. Las fotos de los asesinados rendían cuentas desde los altos
de las estanterías y las charlas de invierno recordaban lo hermosos que
fueron sus rostros.

Todos aquellos hombres habían nacido con los ojos almendrados, la mirada y
el cabello negros. Guardaban un porte de galanes antiguos. Eran elegantes,
viriles, cabales. La mayoría había amado la tierra y las mujeres honestas,
el hogar y el trabajo sin horas. Los nacidos en los años diez tenían —nadie
sabe por qué— las manos suaves y la piel muy recia, asoleada, con las venas
restallando de pasión. Muchos habían sido hijos esperados tras una larga
sucesión de hermanas; otros eran los primogénitos; algunos vivían ya solos.
Por eso, la ternura pendía sobre sus cabezas cuando las agachaban para
masticar los garbanzos. Los padres los miraban orgullosos y las madres
cruzaban las manos sobre el regazo, satisfechas.

Habían reído mucho aquellos niños queridos antes de desparramarse en tibias
y fémures por la campiña. Se llevaban bien con los animales, los gatos, los
braseros de picón y los hombres del otro partido. Desde la adolescencia ya
habían marcado, sin saberlo, los lugares donde iban a morir y los habían
santificado bebiendo fino entre compadres. Luego los casinos, las escuelas
y los cerros labrados, regaditos de amontillado, guardaron en las paredes
el silencio de las descargas primeras y los remates de odio finales. Ante
el paredón, el fusilado, quieto, calmo, miraba sin comprender las manos de
su asesino, manchadas del mismo vino y los mismos naipes de tantas
partidas. Sólo que el reo se sabía con las cartas marcadas.

Las madres recordaban después la templanza de aquellos hombres que no
habían conocido más que el ruido suave de la mies al ser movida o la
placidez de las siestas de olivos. Habían sudado juntos zagales con gañanes
y compartido lebrillo y miradas al cielo seco. Esperaban las ferias y los
bailes y los trajes de los domingos y las rejas de las novias y poder ver,
de ancianos, algún duro de plata.

Las cabezas con moños recorrían con el dedo índice los antiguos retratos y
atisbaban en aquellos ojitos de los jóvenes el espanto de la muerte, ya
antes de ver el fusil. Ellas tampoco sabían cómo se puede pasar de otear
los horizontes claros de principios de julio a las noches de miedo entre
las vides esperando la lotería de la bala.

La noche de la matanza, todos los hombres del pueblo se habían tapado los
oídos, mientras decenas de hijos mostraban las vísceras a la madrugada de
agosto, derramadas sobre los pupitres y el encerado. Las mujeres, vestidas
de luto desde principios de verano, abrieron entonces las ventanas y
sacaron las manos al viento para que el olor de madre llegara a los
agonizantes. Luego, llenaron la antigua escuela de pétalos de claveles y
olfatearon el rastro de los muertos por las cunetas, hasta dar con ellos.
Allí, maldijeron la tierra y se les abrió el útero en carne viva. Cuando
regresaron al pueblo, ni una de ellas lloró. Como todas sabían que el frío
era peor que la muerte, para abrigar a los hijos en las tumbas, siempre
vistieron ya negro traje de paño.

Cuarenta años después, aquellos hombres templados y muertos no acaban de
comprender la soledad de sus propios huesos. Vuelven, cada verano, a la
antigua escuela y allí miran de nuevo los ojos de sus vecinos, intentando
comprender por qué se han vuelto viejos de pronto. Los grandes ojos
almendrados se posan sobre las tapias reconstruidas y enloquecen ante la
posibilidad de volver a morir la misma muerte. Así, el lugar sigue
guardando su misterio y los hombres que llegan a vivir en él recogen poco
después a sus familias y se trasladan, por temor a la ira de los
asesinados. Estos siguen dibujando interrogaciones sobre las paredes hasta
que alguien les cuente por qué les robaron su templanza.



2. La escuela de los padres

                                             A mi abuelo Alfonso. In memoriam

Cada uno de ellos se miraba la mano derecha y la mortificaban a preguntas.
Los zurdos, los menos, escrutaban las líneas de la vida a solas en el
dormitorio para que nadie supiera que aquella noche de agosto anduvieron
empuñando armas con su siniestra. Ningún hombre del pueblo habló jamás de
la escuela, aunque en el campo se miraran la desnudez de los hombros. En
medio de la espesura del vello moreno, algunos, los señalados, guardaban
una pequeña cicatriz delatora por tan blanca, casi obscena. Aquellos torsos
jóvenes de la guerra sabían demasiado de las llagas del hambre, poco de las
quemaduras perennes de la trasera de un fusil. Así, la piel revelaba lo
ocurrido en la noche amarga y los culpables eran señalados en las reuniones
familiares, alrededor del café de cebada.

Los padres improvisaron una nueva vida y resolvieron dejar los recuerdos
para las horas nocturnas. La culpa se volvía insoportable a eso de las tres
de la mañana y los quinqués iluminaban las ventanas. Decenas de lucecitas
moteaban la hora del descanso, cuando los niños y las mujeres pertenecían a
otra casta. Todos se concitaban en torno a la luz: los culpables paseando
como perros rabiosos; los que perdieron a un hijo sentados sin saber
llorar, mirando la llama viva. Las palabras no pertenecían al mundo de
estos hombres, que resolvían sus diferencias con las miradas y se
explicaban a través de las arrugas de las sienes. A unos, el cuerpo se les
volvía agua y parecía que el cuello se les tensaba, como si volviesen a
vestir el uniforme del ejército. A los otros, se les reblandecía el alma y
cerraban los brazos, acunando el aire, besando la cabeza rizada del viento.
A la amanecida, recogían los restos del alma y se embozaban tras la franela
de la sábana, medio borrachos, medio muertos.

Cuando hubo que dejar la tierra porque la espalda ya no aguantaba pesos y
los cuerpos habían perdido las formas, toda aquella generación de hombres
partidos volvió definitivamente al hogar. La labranza de las fincas quedaba
ya lejos. Entonces, sentados en los sillones de los patriarcas, recordaron
lo que nunca pudieron olvidar. Al lado, las mujeres renegridas con sus
pómulos exasperantes, gritaban en sus silencios, mientras los pies volaban
entonando su canto de difuntos sobre la Singer. Había otros hijos, pero sus
rostros parecían recortados por la niñez en comparación con la grandeza de
los hermanos muertos.

Los hombres inauguraban las mañanas caminando a paso lento hacia la calle
principal, llamada de La Feria porque allí se celebraba la festividad de la
Virgen de Agosto. Eran sus zapatos lo primero que oíamos al despertar.
Sonido de suela comprada en la capital, planta de callos doloridos, pierna
herrada. El pantalón gris, de perfecta raya en medio; la camisa de manga
corta con chalequillo de cuello v en invierno. Los cuerpos, redondos,
achacosos, avinagrados, subían hasta el comienzo de la calle y se apostaban
bajo un triunfo erigido en honor de la patrona. En círculos, los amigos
hablaban del tiempo, de la siembra y la cosecha, de los entierros y las
bodas. Enumeraban los apodos de los que pasaban; imaginaban lascivias en
las piernas al aire de las mujeres jóvenes; fumaban diez negros; se
quejaban de los pocos forasteros que habían llegado al pueblo y lanzaban
discursos furibundos contra el gobierno del país. Los hombres caracoleaban
unos alrededor de otros. Pero todos se olfateaban. El aire formaba murallas
entre los corrillos y el roce provocaba toses incómodas. No en vano, sabían
y callaban por qué guardaban las dos paredes de aquella esquina. Enfrente,
los muertos los miraban desde el solar de la escuela.

Cuando caía la tarde, tras la siesta, todos volvían a la misma calle, donde
se alzaban dos casinos de labradores. Las derechas y las izquierdas seguían
dividiendo las casas a comienzos de un nuevo siglo que era desdeñado como
funesto síntoma de olvido. Los que habían ganado la guerra se sentaban en
la puerta del casino más antiguo. Tras un trozo de empedrado que
correspondía a la pensión del pueblo, comenzaba el territorio de los que la
habían perdido. En ambos lugares, se bebía el vino de siempre, se leían los
periódicos, se consultaba el Zaragozano, se contaban las novedades de los
hijos, se criticaba al médico del ambulatorio y se intercambiaban síntomas
de enfermedades. A eso de las nueve, las conversaciones iban decayendo y el
silencio corría libre entre las sillas y las copas vacías. Los hombres
levantaban la cabeza para sentir el viento que venía del norte y que
soplaba fuerte sobre las calvas y los pensamientos. Ese viento era el
culpable de que las sillas en los dos casinos estuvieran siempre dispuestas
en la misma dirección y los huérfanos de hijos tuvieran que estar siempre
mirando las nucas de los asesinos. El resto de las gentes del pueblo
llamaba a estos hombres “los girasoles” porque siempre pasaban las noches
mirando hacia el mismo sitio. Unos y otros, los malos, los menos malos,
rumiaban pensamientos, recorriéndose las manos, sufriendo el azote de un
viento, para ellos, liberador. Los antiguos soldados, como sentados en un
tren hacia ninguna parte, respiraban sus rencores, sus venganzas, sus
remordimientos, sus locuras y sus hieles y el pecho se les hinchaba de
dolor, de rabia y de vergüenza. Los sin hijos bebían los humores y las
bilis de los otros y así esperaban la llegada de la medianoche, centinelas
de las vidas ajenas.

Cuando el estruendo de las campanas de la parroquia daba las doce, poco a
poco, comenzaba el desfile de cuerpos, que desaparecían por las callejas.
Con miedo, volvíamos a oír desde las camas el soniquete de los padres
penitentes que se anunciaban con la carraca de las toses y los ayes. Hacía
tiempo que los faroles se habían apagado y las sombras hacían su penitencia
en medio del limbo de la soledad, abandonados por los durmientes. Los
hombres arrastraban los pensamientos que cabeceaban sobre sus arrugadas
espaldas y buscaban las luces de los zaguanes. A esa hora, el pueblo era ya
un compás de puertas atrancadas y almas doloridas. Entonces, comenzaba la
larga noche de los quinqués.



3. La escuela de las madres

                                                A mi abuela Ana. In memoriam.

Después de las cabañuelas y las luces de agosto, las madres compraron
pañuelos blancos y se los anudaron al rostro. Imaginaban las caras
desencajadas de los hijos, con los ojos anegados de tierra y larvas y las
bocas con una mueca de sorpresa eterna. Sin almohadas, un muerto está más
muerto, sin nadie que les cierre los ojos, ni les ponga las manos sobre el
pecho crucificado, ni les vista con traje de paño para presentarse decentes
a la Gloria.

Los demás pensaban en las ausencias. Ellas, en su derecho de velar al
difunto, de tener sus dos días de luto, recibir el pésame de las vecinas y
oír de otros labios alabar las bondades del muchacho. El negro se hubiera
hecho así más gris, toda madre sabía del sufrimiento de las otras. Los
hijos yacían enterrados en un lugar de nadie y la sepultura del panteón se
fue llenando de cadáveres de viejos, bendecidos por su cura, olorosos con
sus flores, benditos con las plegarias. Ellas encaminaban los pasos hasta
el arroyo Abentogil, el límite del pueblo, y contemplaban los campos
buscando señales de otro mundo.

Durante muchos años después, las madres sentían ardores en las entrañas y
la carne sajada y purulenta. Sus úteros revivían por las noches y sus
vaginas se abrían para dar abortos de aire. Los médicos decían que aquello
era hidropesía, mala alimentación del estraperlo. Ellas, sin embargo,
sentían que los hijos volvían a las casas en las madrugadas, entrando por
las puertas de sus vísceras, sintiéndose arrullados por el latido del
corazón grande. Pobres hijos que sólo supieron de la vida a través de las
faldas de aquellas mujeres, demasiado jóvenes para contar historias
propias. Los padres temían que los difuntos se aparecieran en las noches de
noviembre y se tapaban los pies con dos mantas, temerosos de los reproches
de los primogénitos. Las mujeres, en cambio, seguían, noche tras noche,
acunando aquellas almas fetales que cerraban los puños alrededor de sus
hígados y aullaban perdidas.

Con el tiempo, las madres de luto crearon su gran teatro y se prometieron
cumplir con los hijos la condena de las almas en pena.

Por las mañanas, los tacones recios, seguidos de los saltarines carritos de
la compra, levantaban de sus camas a los niños. Caminos adoquinados, con
olores a pescado de un mar que las mujeres nunca quisieron ver. Calles de
pueblo alegre, tomillo para tisanas; perejiles para la sopa de picadillo;
laureles para el cocido; romero para la buena suerte, cerquita de san
Pancracio. Los carros volvían rebosantes de vida y las mujeres la repartían
a gusto en la mesa: más vida para el padre, el muslo para la hija, codillos
para el pequeño. Para los muertos, la pechuguita tierna del pollo, la mejor
parte. Ellas masticaban lentamente las patatas dulces y las judías cocidas,
mientras los pensamientos se perdían en el crochet del tapete de la radio.
Se decían que tenían el estómago cerrado y hace tiempo que habían perdido
el sabor de las gachas de invierno, las orejitas de haba, los pestiños o la
sidra de las doblaítas. La dulzura era un rictus que no podían permitirse.

Durante el día, las madres llenaban los cubos de agua para limpiar las
casas; cubos y cubos que anegaban los patios, los corrales, los cuartos,
los desvanes, las camarillas. El ruido del agua silenciaba sus llantos, las
lágrimas que les corrían pechos abajo. Nunca salían de adentro de la
garganta, sino que dibujaban meandros por todo el cuerpo mientras ellas
frotaban las galerías, rodilla en tierra. A veces, mientras lavaban la ropa
blanca en la pila, el jabón Lagarto traía los olores de los hijos y
entonces los grifos se abrían de par en par, mientras ellas gritaban sus
nombres y se arañaban las piernas, golpeándose el sexo que los fecundó. Los
brazos se elevaban al viento como queriendo espantarlos, las uñas de los
pies se clavaban en las zapatillas y se punzaban las sienes con las
horquillas del moño, para no sentir más dolor ni más traspasos. Cuando
volvían en sí y los pulsos se templaban, los ojos enloquecidos miraban en
derredor por si los hijos, temerosos de su furia, se habían marchado. Pero
el olor a limpio, a brillantina, a semen, a almidón las volvía a abrazar y
ellas sabían que los muertos retornaban a sus brazos, sin los que eran sólo
polvo.

Por las tardes, las madres acudían a la iglesia y se refugiaban en sus
capillas. Unas eran del Niño de la Espina; otras de san Antonio; san José;
el Cristo del Perdón o el Nazareno. A real la vela, y el olor a cera
mareando los rezos. Más vida tenían aquellos santos que los hijos, más
compaña: con sus oros, sus coronas, sus túnicas y grabados. Vírgenes con
brocados, vestidos de hebrea, algunos rubíes y exvotos en las paredes. Y en
los reclinatorios, las mujeres y sus lutos rezando, rezando. El murmullo se
elevaba con la Salve... ad te clamamos exsules filii Evae, ad te
suspiramus... hasta que la iglesia entera se convertía en un mar de velos
que guardaban las voces roncas, los alaridos de las más jóvenes, los golpes
de pecho a cambio de un sitio en el paraíso.

Luego, se confesaban de los odios a las otras, a las que parieron los
monstruos que mataron en la escuela a los hijos. Mea culpa también por no
ser buena esposa, padre, hasta que la muerte nos separe, dicen, pero es que
la muerte ya nos separó. Mi hombre vaga por la casa y en las noches me toma
con furia. Y a mí eso me asquea, padre, que sólo el ayuntamiento debe ser
por amor y el amor quedó en el hijo. Soy sarmiento, padre, no conozco a los
demás hijos, que me siguen pidiendo leche de mis pechos y no quiero
dársela, no quiero que vivan más que lo que el mayor vivió. Y temo la
justicia de Dios por estos pensamientos, temo el infierno y temo el cielo y
ni siquiera ando en este mundo. Ego te absolvo a peccatis tuis in nomine
Patris... Y luego, a la luz del Sagrario, la penitencia. No hay clemencia
divina ni para los úteros cerrados y los regazos llagados de tanto desear
ni para las mujeres mutiladas sin nadie a quien abrazar.

En las noches de verano, las madres se sentaban a las puertas de las casas
con la espalda doblada de sostener a los muertos y las agujas en alto para
bordar ajuares venideros a punto de garbanzo. Desde lejos se escuchaba la
música de la feria, que se celebraba en el llano, y el aire traía olor a
cuerpos muy juntos y a besos por las esquinas. Los jóvenes, año tras año,
paseaban su felicidad delante de las mujeres y a ellas se les emponzoñaban
las manos y rastros de sangre quedaban sobre las colchas. Los pecados
ajenos formaban un mercadillo, expuestos a los pies de las mecedoras,
mientras las hembras se cebaban con los instintos de las otras hembras, las
que eran libres y se vestían de colores, abandonando el alivio de luto. La
envidia rezumaba de sus bocas al ver pasar aquellas pantorrillas lustrosas
de Nivea metidas en medias con costura atrás. Los colmillos se les
hinchaban al ver las cinturas jóvenes riendo en los cinturones anchos,
mientras los vestidos cubrían los torsos rectos, que no arrastraban
dolores. Las bocas callaban y las manos se aplicaban a la costura, el hilo
violando la tela con rabia una y otra vez. El silencio se acababa al
apagarse el último farol. Entonces, cada madre volvía a su cama y esperaba.

Solas, con el camisón largo y las piernas desnudas, recorrían el frescor de
las sábanas y se recreaban en los dolores de las carnes, cada vez más
numerosos, más ajenos. El viento de la campiña se colaba por las grietas de
las cómodas y removía la ropa interior que, a la mañana siguiente, olía a
espliego. Las mujeres suspiraban y por su garganta corrían nanas y risas y
balbuceos. Los muertos llegaban pronto y anidaban dentro de ellas,
curioseando sus cuerpos, siempre carentes de cualquier memoria. Se
arrobaban ellas y se enternecían y la mano descansaba sobre el vientre,
abultado y tirante. Alguna risa incoherente les nacía de las profundidades
y ellas acariciaban a los hijos enredados en no se sabe qué umbilicales
cordones. Mientras los padres llegaban, ellas se ponían el rosario al
cuello y rezaban la letanía de las vírgenes. Arrullados por las frases
conocidas, los asesinados dormían felices, en su placenta, mientras el
murmullo de las madres recorría la calle de lado a lado: Ora pro nobis,
Sancta Dei Genitrix...

** Carmen Garrido Ortiz
     guzmendo_1923@...
     Escritora y periodista española (Córdoba, 1978). Ha trabajado en ABC
     Córdoba (http://cordoba.abc.es) y en Diario de Córdoba
     (http://www.diariocordoba.com). Colabora en El Parche Digital
     (http://www.elparchedigital.com) y, en la actualidad, prepara su tesis
     doctoral sobre el surrealismo en España.



=== Poemas      Gonzalo Luis Torres Hernández =============================

*** Anda con Dios

Tú no me debes nada. Yo te debo,
el milagro de haberte conocido,
cada caricia que enredé en tu pelo
y cada beso al que le diste un nido.
Te debo, amar con todos los sentidos,
mis mil maneras de decir te quiero,
y la infinita lluvia de luceros
que parecía recorrer el cielo
cuando veía amanecer contigo.

Te debo, el compartir en los ocasos
la dulce intimidad de tu regazo
para que hiciera realidad mis sueños,
y la infantil urgencia de ser bueno
que me embargaba al reposar la frente
en el tibio remanso de tu seno.

Tú no me debes nada. Yo te debo,
la piel entrelazada, los rostros que se juntan,
las promesas de amor en la penumbra,
y los besos que queman como brasas
pero no quieren terminarse nunca.

Por eso, en el umbral de tu partida,
no digas, por favor, que algo me debes,
tú me lo has dado todo siendo mía
y así como te amé cuando me amabas,
ahora que te vas y que te pierdo,
voy a seguir amando tu recuerdo.
Anda con Dios. Tú no me debes nada.



*** Impronta

Cuando todos los días amanecía en vano
y vivir no tenía ni motivo ni rumbo,
allí estaba el recuerdo de tu mano en mis manos
y allí estaban los sueños que soñábamos juntos.

Cuando a las ilusiones se las llevaba el viento
y el final del camino siempre estaba más lejos,
más allá del silencio, la distancia y el tiempo,
allí estaban tus risas y allí estaban tus besos.

Cuando más me agostaba, tú más reverdecías
cuanto más lejos iba, más cerca te encontrabas.
Tú has sido lo más bello que me ocurrió en la vida,

y, tal vez, el castigo al que me has condenado
es llevar tu recuerdo sangrando en el costado
y amarte como a nadie hasta el fin de mis días.



*** Elecciones

El indio es viejo y cetrino,
el doctor de piel rosada,
el indio no calza nada,
el doctor borceguí fino.
Uno va por el camino
del político venal,
el otro, raza fatal,
destrozada a desengaños
tiene cuatrocientos años
de engaños. Y siempre igual.

...Campesino, si yo influyo
con mi voz en el Congreso,
el país tendrá progreso
y este suelo será tuyo.
Recuperarás tu orgullo,
los ricos te escucharán
y conmigo llegarán
la justicia y el derecho,
Te lo juro, tendrás techo,
tendrás tierra, tendrás pan.

Rumia el indio su amargura,
su dolor, su desaliento,
y, en la puna, al par que el viento
estremece su figura.
...Mi partido te asegura
mejorar tu situación.
Tendrás ropa, educación,
el mundo estará en tus manos,
viviremos como hermanos.
¡Como hermanos! Sí, patrón...

El indio es viejo y huraño,
el doctor culto y pudiente,
el indio baja la frente,
el doctor sueña un escaño.
Y mientras sigue el rebaño
de políticos su viaje,
igual que en el coloniaje,
miserable y explotado,
vuelve el indio con su atado
a enterrarse en el paisaje.



*** Desesperanza

La casa está vacía, ni tú ni yo ni nadie
que riegue las anturias al pie de la escalera,
sólo huellas de cosas que ya no nos esperan
y un balcón por el que entran las cinco de la tarde.

Adivino el perfume de tu cuerpo en el aire,
te veo en la penumbra sin fin de mis retinas
y mientras el silencio magnifica tu ausencia,
la tristeza en tu nombre me corona de espinas.

yo no sé en qué momento de qué desesperanza
el delirio del beso se convirtió en heridas
y nos fuimos partiendo como el pan en la mesa,

y aunque no lo sepamos, por desidia y encono
nos iremos muriendo en el mismo abandono
de las casas vacías donde nadie regresa.

** Gonzalo Luis Torres Hernández
     tmclima@...
     Abogado y docente peruano (Paita, 1934). Estudios en el Colegio Leoncio
     Prado, las universidades Católica del Perú (http://www.pucp.edu.pe) y
     Nacional Mayor de San Marcos (http://www.unmsm.edu.pe), así como en
     universidades de Estados Unidos y Europa. Entre los premios más
     recientes que ha recibido se encuentran reconocimientos del Instituto de
     Cultura Peruana y del Ayuntamiento de Palma de Mallorca (España).



=== El día siguiente      Luis Seguel Vorpahl =============================

Me quedé pegado en la idea de que sus pies estaban medio enterrados o medio
desenterrados en la arena. Había vivido tantas emociones las horas
anteriores que mi cabeza apenas podía coordinar alguna idea. Y por sobre
todo las imágenes previas a esa tarde llenaban mi mente; la lluvia, los
pastos cortados, el silencio aterrador detrás del monótono traqueteo del
agua sobre los techos rojos, eso había sido antes, ahora era el sol, el mar
y los pies de ella en la arena caliente. Sus rodillas no me dicen mucho,
anoche me hablaban, me distraían, me invitaban a tocarlas y a besarlas con
adoración, ahora las encuentro algo feas, un poco más oscuras que el resto
de la pierna, no me parecen las de anoche antes del amor, antes de la
locura del encuentro desesperado de dos solitarios.

Me había sentido enamorado por momentos; mientras la veía desvestirse la
amé, mientras sus pechos jugaban con la gravedad la amé y la hubiera
llevado al cielo si me lo hubiera pedido y creo que entre suspiros y besos
se lo dije al oído, pero ella no estaba para escuchar, su jadeo y sus manos
inquisitivas lo invadían todo pidiéndome que no la dejara jamás. Ahora,
sentado a su lado, el sol nos calienta la piel y siento que las formas del
mundo están más claras y más limpias.

Quiero estirarme pero alguna vez aprendí que es mala educación hacerlo
delante de alguien que es casi un desconocido así que, con disimulo,
extiendo una pierna y después la otra.

Ella mueve los pies, sintiendo el calor que emana de la arena, ella puede
estirarse y lo hace, como una gata satisfecha y feliz. Hace media hora
comimos y ella comentó que hacia días que no lo hacía; dos huevos fritos
con trocitos de un jamón añejo. En la mitad de la comida me puso su boca en
el oído derecho y me dijo te amo, riendo, sentí vergüenza porque había
otras personas en la cafetería y algunas nos miraban, nada fijo, pero no
somos invisibles y es evidente que no somos padre e hija.

Su ropa no era para una mañana de sol, por lo que le prometí que al caer la
tarde le compraría un vestido de verano. Estaba arrepentido de haberlo
hecho, no porque no quisiera comprárselo sino que eso la mantendría todo el
día a mi lado y ya quería que se fuera. Miro sus manos, largas, blancas,
casi transparentes; bellas, no se puede negar eso, las mueve de manera que
me hace recordar cómo las movió anoche, esas manos lo descubrieron todo, de
una forma suave y ágil, lenta y angustiante.

Pronto querremos almorzar y no quiero estar con ella el resto de la
jornada, pero debo retribuir tanto esmero por darme placer y proponerle que
comamos juntos, aunque ya es la tarde, debe tener hambre pero no me dice
nada, sólo juega con la arena y yo intento pensar en otra cosa que no sea
la noche anterior, pero no es fácil; aún tengo en la piel el olor tan
singular del centro del mundo, dulce, ácido, único, y su espalda arqueada y
mojada, y esa boca abierta buscando aire para poder seguir viva, realmente
la amé anoche, y se lo dije.

Más allá veo los botes de artesanales que entran y salen de la bahía,
algunos pelícanos que los siguen esperando que les arrojen cabezas de
pescado, y ella me mira; de pronto siento su mirada como una aguja que me
recorre todo el cuerpo, le sonrío intentando ser amable y decir algo que
haga pasar rápido las horas, ella vuelve a mirar la arena y yo le indico el
horizonte lleno de pequeñas embarcaciones descoloridas, pienso en lo bello
que es el mar Pacífico por las tardes, pienso en que cerca del mar no hay
tiempo; nada tiene tiempo aquí, ¡cuánta verdad, cuánta verdad!, en que a
esta hora mis hijos vendrían del colegio si fuese día hábil y que mi
esposa, mi ex esposa, los esperaría como siempre en la puerta y con un vaso
de leche en la mano, más tarde llegaría el que ocupa el lugar que tuve por
dieciocho años, pero ahora es la tarde y estoy en pantalón corto en una
playa llena de gente que nunca he visto acompañado de una jovencita que
lleva un traje de baño comprado por mí hace una hora en una feria de
baratas a una cuadra de aquí, está usado y un poco descolorido, pero ella
lo lleva con mucha gracia acompañado de esas manos que tanto me han gustado
y esos pies que anoche eran bellos y esas rodillas que se ponen coloradas
por el sol que las quema implacable.

Anoche estuve enamorado por algunas horas y ella también, y ambos lo
dijimos, Dios mío, ¡cómo se puede cambiar tanto en tan poco! Era bella
anoche, hoy lo es también, es fresca y linda, pero anoche lo era más, era
mía y me amaba, y yo la amaba como un animal desesperado y solitario, la
busqué entre muchas y ella mostró tanta ternura que por un momento olvidé
que era una desconocida, pero lo era, y ahora veo las gaviotas que pelean
la comida entre ellas y a un perro que les ladra jugando feliz y miro sus
manos que se pasean por su pelo, y que recorren su piel quitándose la arena
y veo que sonríe, que se pone de pie y me llama al agua. Una invitación
sorprendente porque a estas alturas una mujer ya se habría aburrido de mí;
casi no he hablado, pero le di desayuno y querrá darme las gracias; ya me
las dio anoche, y yo la amaba como se ama la vida, anoche entre mis brazos
fue mi amor, el amor de siempre, el soñado.

Por momentos siento rabia conmigo, debí decirle después que se marchara,
después del amor, pero seguí abrazado a ella, por temor a quedarme más solo
que unas horas antes, y así dormí hasta la mañana.

Domingo, día de descanso, mucho calor, en un pueblo desconocido y lejano al
mío, la invité a esta playa a estar unas horas. La veo entrar al mar, veo
su cuerpo, es bella y ágil, todas sus curvas están exageradas en la medida
perfecta, después de todo sus rodillas me vuelven a parecer bellas, con el
agua, con el sol, con la arena, con el resto de su piel. Creo que la
invitaré a comer algo, y después, si ella quiere, la llevaré al cuarto de
hotel conmigo a pasar la noche del domingo y quizás la del lunes, quién
sabe, ahora la seguiré al mar para tenerla cerca y si tengo suerte sentiré
que la amo de nuevo.

** Luis Seguel Vorpahl
     seguelvorpahl@...
     Escritor chileno (Pucón, 1955). Reside en Arica, en la frontera con
     Perú. Ha publicado la novela La casa de Marialba.



=== Tres poemas      Luis Alposta =========================================

*** El mago

Desecha tristezas y alegrías.
Desde la certidumbre del poema
socava y se hunde en él
como en su cárcel y se opaca
descartando lo descifrable,
lo emocional, los signos manifiestos.
Su palabra tensa la realidad,
la deforma, la hiere de muerte,
por impura, por vieja,
como si por última vez
se bebiese el tiempo.
Y se ocultan los grises,
negros indiferentes,
blancos de vida,
púrpuras de pecado,
rojos hostiles,
hasta que una llama
en la más completa oscuridad,
se instala en el centro del poema
y lo deshace.



*** Y ya no fue Abelardo

La incertidumbre de sus actos
provenía de un fatídico eco.
Su espíritu indeterminado
avanzaba o retrocedía
como una negra ficha
sobre un irreflexivo damero.
Y ya no fue dueño de sí.
En su vejez por dentro
vio crecer la fealdad de su Eloísa.
Mientras otros se amaban y engendraban
él volcó sus sentidos sin sentido
sobre texturas frías y viscosas.
Y el éxtasis, su éxtasis,
era sólo un abuso,
el gemido de un pájaro
en la doliente hiedra.
Y ya no se detuvo a pedirse cuentas.
Y ya no fue Abelardo. Sí su espectro.



*** El demonio del basural

Qué viejos nos alejamos de aquí, de los pequeños basurales,
donde hemos visto por última vez al hijo del mendigo
cargando su mortaja y hablando con el verdugo.
Allí, donde las viudas y los huérfanos llevaron
sus grises harapos, en tiempos de paz,
donde nunca han brindado los testigos del alba
sobre un mantel de vida.
Qué viejos nos alejamos de aquí, de los pequeños basurales,
donde también dejamos partes nuestras.
Qué viejos nos alejamos de aquí, ¡oh demonio del basural!
y cómo nos resignamos al estigma,
cómo nos entregamos brutalmente a lo efímero,
hasta que nos acurruquemos una noche cualquiera
y nos soñemos limpios.

** Luis Alposta
     luisalposta@...
     Médico y escritor argentino (Buenos Aires, 1937). Miembro de número de
     la Academia Porteña del Lunfardo y académico titular de la Academia
     Nacional del Tango. Ha publicado Los bailes del internado (1977,
     traducido al japonés), Trece historias a muerte (1982), Antología del
     soneto lunfardo (1978), Geografía íntima de Villa Urquiza (1981), Acerca
     del dinero (1984), Todo Rivero (1985), Con un cacho de nada (1986), El
     lunfardo y el tango en la medicina (1986, con prólogo del doctor Luis F.
     Leloir), Definitiva Buenos Aires (1986, coautor), El tango en Japón
     (1987), Villa Urquiza; sus orígenes (1989), Entelequias (1994), La
     balanza de hielo (1981, traducido al persa), Lorca en lunfardo (1986),
     La culpa en Martín Fierro (1988) y Otro él (2000). Sus poemas (algunos
     traducidos al francés, inglés e italiano) figuran en numerosas
     antologías, habiendo sido, muchos de ellos, musicalizados y grabados por
     Edmundo Rivero, Rosita Quiroga, Osvaldo Pugliese, Daniel Melingo y Juan
     Carlos Tata Cedrón, entre otros.



=== La voz      María Elvira González =====================================

Cuando atravesé el jardín y llegué a la redoma oí una voz resonante y
clara, como de río, que venía de un aula frente al corredor.
Inexplicablemente, esa voz entró en mi cuerpo y se alojó en no sé qué
entretela de mi ser. Llegué al salón y por el ángulo estrechísimo de la
puerta entreabierta, se veía una parte del público muy atento, casi
hechizado.

En el viejo edificio había un silencio enorme. No había actividades
regulares ese día. Los corredores estaban limpios, los techos de madera
oscura bien conservados, pero seguía siendo un edificio mal querido y
pobremente utilizado.

Volví a la plazoleta y me senté en un banco a leer. Los bancos eran
incómodos, el sitio mismo, entre todos esos corredores vacíos, no era
apropiado. Me sentía expuesta y extraña, algo me decía que no debía estar
allí, pero no obedecí a ese “algo” y permanecí incómodamente sentada
tratando en vano de leer a Octavio Paz y oír la voz al mismo tiempo. ¿Cómo
justificar ante mí misma o ante cualquier otro mi presencia allí? Estaba,
como muchas veces en mi vida, fuera de contexto, desenfocada.

Yo no imaginaba rostro ni figura. No me planteaba eso. Algo me emparentaba
con la sustancia de esa voz, y hubo un temblor, un miedo pequeño, como si
resbalase entre las piedras de ese río andino de voz clara y definida.

Lo vi salir —alto y encorvado— cargado de papeles, caminando deprisa, no
pude o no quise verle el rostro; ya casi oscurecía, debía irme o seguirlo.
Sus pasos resonaban en el corredor y me guiaron hasta su oficina. Pasé por
la puerta y seguí por el pasillo sin atreverme a entrar. Otras voces
estaban allí junto a la suya. Voces más reales y cotidianas: una oscura y
profunda, otra granulada y ligeramente nasal. Ninguna de tantos y tan
claros matices como la suya.

Alguien gritó un nombre y apellido como cuando pasan asistencia en el
ejército, y él respondió: —¿Sí?

—Lo llaman por teléfono. En la oficina del Decanato.

Y él, como un niño: —Gracias, enseguida voy.

Reconocí su nombre, lo había leído en las páginas de cultura de algún
diario. Comencé a temblar como con frío. Con las quijadas casi atornilladas
y la expresión más profesional que pude, entré a la oficina y pregunté por
él.

Caballeros atentos se pusieron de pie y me cedieron un asiento en el
pequeño despacho. Sentí ¿o creí sentir? ciertas miradas cruzarse con
malicia caribe de machos conocedores de la presa. Intenté acomodarme en el
asiento, pero simplemente no podía moverme. Escuché sus pasos y miré
cobardemente a otro lado. Mi alma se desbordaba por algún lado en el río de
su voz. Su mano enorme, como de campesino, más que saludarme, me sostuvo.

Poco a poco fui recobrando la serenidad hasta que me sentí cómoda
conversando.

Seguramente hablamos de lecturas y poetas, no sé qué otras cosas dijimos o
acordamos, recuerdo vagamente que me presentó a las otras voces y nos
despedimos. Quince minutos después —como en un acuerdo mudo— nos vimos en
la entrada del edificio. Subí a su automóvil como si entrara a una nave
espacial, con temor y ansiedad por el magnífico infinito desconocido, la
misma sensación sagrada de soledad y pequeñez. Inmediatamente nuestras
almas se escondieron, se acurrucaron en algún lugar lejano. Su mirada se
hizo más intensa y menos brillante, su voz más tenue, menos clara: —¿Vamos
a tomar algo?

—Es un poco tarde para mí, pero podemos ir un rato a un lugar cercano.

—Gracias —me dijo— y su mano de panadero arropó la mía.

Yo sentí deseos de bajarme de la nave espacial y correr a mi casa, pero no,
me empeñé en descifrar los reflejos de sus ojos y los tonos de su voz
cuando aparecían trazas de auténtica alegría.

¿Qué refugio buscaba su alma atada al intelecto y la academia? ¿Qué playa
habría podido amansar a ese río revuelto de ideas y compromisos?

Esa tarde —desde mi posición de lectora común, distante de la academia y de
los círculos concéntricos de intelectuales— creí atisbar el contorno
secreto de su ser íntegro y verdadero, de su talento creador. La voz
entonces se hizo más transparente, sus ojos la apoyaron totalmente hasta
volverse agua, las manos interrogantes intentaron atrapar algo que yo
desconocía. Entonces, como si pusiera punto y coma, se instaló en posición
de latin lover con reflejos dorados de intelectual condescendiente. Y otra
vez el alma se escondió detrás de pilas de erudición y testosterona.

El combate cuerpo a cuerpo fue intenso. Nuestras almas se buscaron
inútilmente entre sus pecas, en el contorno de mis caderas, en el fondo de
sus ojos. El río de su voz seguía bañando mis arenas y yo continuaba
hurgando entre recuentos, por las veredas de Saint John Perse, en paisajes
andinos, a orilla de mar y con guitarra. Ni el fuego de tambores de
Barlovento, ni la ortiga de recuerdos dolorosos lograban que su alma de
creador, excluido de sí mismo, regresara del rigor abismal del pensamiento
crítico, ni se bajara de aquella loma seductora. Mi alma se extraviaba en
su voz de raro talento y sensibilidad.

No sé si lo amaba, más bien creo que lo sufría con ansiedad por descubrir
lo que intuía en su voz. De pronto comenzó a enronquecerse; cada día era
menos clara y vibrante, hasta que un día, en una mueca de tristeza, me
disfracé y aparecí sin previo aviso en un encuentro de intelectuales, con
atuendo de secretaria sexy. Dejó de llamarme y yo, desesperada por oírle,
hice patéticos esfuerzos que lo alejaron definitivamente.

Nunca más lo vi, pero sé que su batalla se hizo cruenta, el rigor contó
estructuras como piedras, el análisis sospechó de la ternura. En la
disección no hay espíritu que valga. Se apagó.

El fantasma de su voz me arropa hoy mientras escribo. Sus ojos escudriñan
incrédulos el texto. Sus manos de campesino empujan suavemente mi voluntad
hasta este punto.

** María Elvira González
     mariaelviragonzalez@...
     Escritora venezolana (Caracas). Reside en El Limón, Maracay (Aragua).
     Fue docente en Maracay y en el Instituto de Lenguas Extranjeras de
     Beijing (China). Ha sido traductora en la Universidad Central de
     Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve) y en forma independiente para
     diversas publicaciones. Fundó y dirigió durante varios años la revista
     Libros de Venezuela, que circuló en el país y en bibliotecas del
     extranjero. La mayoría de sus trabajos están inéditos, aunque dos
     cuentos breves se publicaron en el diario El Periodiquito
     (http://www.elperiodiquito.com), de Maracay, y su cuento “Ojos verdes”
     fue publicado en la página web Escuela de Escritores
     (http://www.escueladeescritores.com) como finalista del concurso Relatos
     Breves con Banda Sonora.



=== Poemas      Emma Fernández López ======================================

*** Mis ojos

Sigue lloviendo
tras los cristales.

Hemos sido muy felices,
sin olvidar a los mosquitos.

La Pasión
pasea desnuda
por el bosque.
Preciosa imagen de una ilusión.

Arrebujar la piel,
en un manto de placer,
     una tarde con él.

Una cortina de agua
tamborilea sobre el cristal.

Esquivar
el llanto innecesario.
No cubrir los ojos de sal.

Sigue lloviendo.

Claridad para mis ojos.
Azul y blanco,
dos colores para marcar
     a las mujeres.

Vender
     el humo de la pasión,
por dos o sobradas monedas.

Zigzaguea el relámpago
     y se oye al trueno.
Descarga la tormenta.

El nítido brillo
     de las plantas
regala a mis ojos
     un verde lúcido.

Una blanca hoja de papel
aquí.
La gota líquida
afuera.
Una tarde contigo libreta,
gracias a la lluvia.

Un monte
de agua blanca
se alza y golpea
sobre el acantilado.

Mis ojos ven ahora,
en este preciso instante.

La luz
parpadea
un segundo
y el trueno
retumba,
el cielo oscurece.

En el jardín de Teodora
llueve.
El sueño de los sentidos
vive.

El Sol
rojo, naranja, rosa, amarillo,
sueña con ella.
La Noche
acaricia arroyos claros
y altas espigas doradas.

Llevo sangre
de dunas y palmeras...
Sabor a dátiles
dulces y carnosos.
Agua de coco
calma mi sed.

Un corzo corretea
por el monte de Toraño.

Contemplo
jazmines,
rosas,
lirios...
Primavera.



*** Alfileres

Sombras ondean
sobre mi cuerpo,
tendido al Sol.

Espectros de doble faz
se deslizan por candente
arena oscura.

La razón se fragmenta,
salta la chispa de una duda.
Agua amarga.

Solitarios
se alejan los susurros.
Sueños rasgados,
calle abajo va la pena.

Tierra agotada,
un delirio de tiempo
y de papel me abrasa.
Silencio.

Anhelo
fresca y blanca almohada,
en la que derramar
lágrimas antiguas.

Suspendida la tarde
por alfileres finos,
prenden las cintas grises
de la melancolía.



*** Amar

Todo acaba. ¿Mal?
No puede ser
de otra manera.
Violenta muerte
aniquila lo carnal. ¿Amor?
Amor. Sí.
Amar, amar.
Amar sin tregua
ni descanso,
aun en la distancia,
en el silencio,
en la ausencia
y en lo más íntimo,
cultivar la matriz
de tan mortal palabra.
Amor.



*** Pan y lágrimas

Soy una mujer
trabajadora,
que escribe
algún poema.
Pan y lágrimas.

Es tan amargo
el pan que como,
que no encuentro
sabor que lo disfrace.
Pan y lágrimas.

Lágrimas antiguas de mujer.
Sin tiempo para llorar.



*** Renglones

Leo los renglones
de tu carta
y por el mirador
de mis ojos,
las lágrimas
se asoman.

** Emma Fernández López
     emmafer@...
     Experta en organización de eventos (Valladolid, España, 1943). Entre
     1955 y 1960 vivió en Caracas y Maracaibo (Venezuela). Reside en
     Barcelona.



=== La guerra de las morcillas      Paula Winkler =========================

Me había invitado después de cortejarme un rato en palacio. ¿Cómo negármele
a Rabelais, yo, una sencilla cortesana? Aparecí, silenciosa, y en cuanto me
vio, vestida de terciopelo y con mucha enagua, hizo su ademán y se hincó:
qué preciosa estáis, mi señora. Me besó en la mano, en el cuello y en la
boca. Pese al antifaz, mi rostro se encendió, y Rabelais se dio cuenta
enseguida. Nunca un hombre me había atraído tanto; por lo demás, estaría en
su libro, eso dijo. ¿Y cómo yo, una mujer de candorosa sonrisa y cuerpo
caliente, iba a negarme a semejante hazaña?, si además podríamos los dos
(tal vez) disfrutar de mis artes amatorias.

En el salón, había muchas pinturas y el rojo flamenco de las cortinas
duplicaba su espesor a través de los espejos enfrentados que empezaban a
jugar con nosotros y nuestros dobles, como si fuéramos cajas chinas. Nunca
había visto tanta uva a ser libada y me sorprendieron las liebres y la
enorme cantidad de pavos. Rabelais depositó sus manos en mis caderas y tiró
de un mantel de sitio: por entre las puntillas, se abrían paso algunos
jamones, lenguas de buey ahumadas y bermejas langostas.

Rabelais deslizó sus dedos por mis dientes y me lamió las orejas y el
cuello. Yo me quité el antifaz y aflojé mi blusa, pero él me hizo sentar a
la mesa para el primer goce; luego vendría el segundo.

Unos jóvenes tocaban mandolín y la cítara. Trincad los brebajes, señora,
trincad, que hay tiempo para el goce. Me pareció que cederían todas las
costuras de mi vestido, porque mi cuerpo estaba hinchándose de tanto
banquete, pero Rabelais, que se había limitado a observarme y me bañaba en
vino, acercó un plato con algunos paquetes de tripa oscura y olor fuerte.
Comed, señora, me dijo, comed, que se os ve deliciosa, y deslizaba sus
manos poderosas por entre mis pechos. Yo ya había comido bastante, incluso
hasta todas las uvas que él presionó antes contra mi torso.

Rabelais insistía y, para prepararme para la tripa oscura, me acercó el
último trozo de jamón. Sentí un vaho ligero y, aunque iba a vomitar, me
excité por la presencia del poeta. También, por los jóvenes, que
continuaban concentrados en la música.

Rabelais y yo nos estábamos disputando los goces. Él, enteramente
entusiasmado con el de la comida, y yo, con el del arte amatorio, aunque
ensanchada como un ganso listo para el cuchillo, más que para otra cosa.

Las tripas del plato que Rabelais me ofreció debían ser engullidas para
disfrutar luego a discreción el goce del sexo, eso me dijo. Pese a que yo
no había perdido la ilusión de visitar los aposentos de Rabelais, no pude
con el ofrecimiento. Todo lo contrario, ya estaba al borde de la turbación
y del desvanecimiento, así que fue Rabelais quien se ocupó de llenarme la
boca con la mezcla sanguinolenta de la tripa, que devolví en forma de
vómito de inmediato. Después del vómito se hizo un insoportable silencio, y
los jóvenes del mandolín y la cítara se retiraron.

No pude ejercitar mis artes amatorias con el anhelado Rabelais aquella
noche ni ninguna otra. Sin embargo, recuerdo bien que, al despedirse, él
apenas me miró y dijo: Mejor es de risa, que de llanto escribir, señora.

Tal vez, ahora que lo pienso, yo inspiré sólo su risa en el banquete, pero
algo seguro me fue develado: nunca más habría de intentar el amor de un
clásico. A los clásicos, a pesar de que la historia los consagre, sólo les
importa anticipársele.

** Paula Winkler
     paula_winkler@...
     Escritora argentina (Buenos Aires). Doctora en derecho y ciencias
     sociales y magíster en ciencias de la comunicación. Ensayista y
     cuentista, ha publicado el libro de cuentos Los muros, la nouvelle
     Cartas escritas en silencio para el viento y el libro-objeto Cuentos
     perversos y Poemas desesperados, además del ensayo El discurso argentino
     de la mentira, del cual es coautora. Ha recibido el premio Jorge Luis
     Borges de la Fundación Givré (1989), el premio publicación categoría
     cuento de Ediciones Nuevo Espacio (2003), y el mismo premio en la
     categoría cuento breve (2005). Textos suyos han aparecido en revistas
     como Híbrido Literario, El Escribidor, Letras (Buenos Aires), Everba
     (Universidad de Berkeley), Turia (Aragón, España), Hontanar-Cervantes,
     (Meulbourne, Australia), Brújula Compass (Instituto de Escritores
     Latinoamericanos de Nueva York), y en la revista del Lake Forest
     College, (Departamento de Literatura y Lenguas Extranjeras de Chicago).
     Su cuento "Esperando instrucciones" ha sido traducido al alemán por la
     escritora y traductora Lilith Tetzner.



=== Los confines del mundo      Carlos Montuenga ==========================

Esta noche he vuelto a soñar que estaba en tierras de Valladolid. Paseaba
por un pinar próximo a Olmedo con mi padre, quien se lamentaba por la mala
situación de sus negocios. Era un día radiante, colmado de promesas
primaverales, pero sin saber cómo, se desataba un viento helado, el sol se
oscurecía y sobre la negrura del firmamento comenzaban a brillar las
estrellas.

Quedaba yo mudo ante aquel prodigio, pero mi padre continuaba hablando y
hablando de sus asuntos, sin prestar ninguna atención a la extraña mudanza
que sufría el mundo. Luego, su voz perdía poco a poco el timbre humano para
ir convirtiéndose en una especie de lamento monótono, cada vez más agudo,
mientras la tierra se llenaba de resplandores que proyectaban sombras
fantásticas entre el ramaje de los pinos. En este punto me desperté con
sobresalto y caí en la cuenta de estar oyendo el canto lastimero de una de
esas aves con penacho rojo y plumas multicolores que anidan en los enormes
árboles de la isla.



Mis ocho compañeros y yo hemos perdido la cuenta del tiempo que llevamos
aquí ¿dos años? ¿tal vez más? pero recuerdo, como si fuera ayer, aquella
mañana en que nos hicimos a la mar: los estandartes ondeando al viento, el
trajinar de los hombres por la cubierta atestada de aparejos, la voz firme
del piloto ordenando tender las velas, el griterío de familiares y curiosos
agolpados en el puerto de La Coruña, para ver la flota partir rumbo al
Nuevo Mundo.

Nuestro señor, el emperador Carlos, había encomendado a García Jofre de
Loaisa, capitán general de la Armada, organizar una segunda expedición a
las Molucas, aquellas islas ricas en especias situadas al otro lado del
mundo, que había descubierto unos años antes Fernando de Magallanes, en el
curso de un asombroso viaje en el que perdió la vida. En su nave viajaba un
vasco de Guetaria, un tal Juan Sebastián de Elcano, que al ser capaz de
regresar a Sevilla desde las islas viajando siempre hacia el oeste, disipó
cualquier posible duda que pudiera albergarse aún sobre la redondez de la
Tierra y, al tiempo, encontró el camino hacia la fama.

Pero volvamos a la expedición de Loaisa; se fletaron siete buques y se
nombró al propio Juan Sebastián piloto mayor de la flota. El monarca
confiaba en que esta empresa cumpliera varios fines: por un lado, estaba la
organización del comercio de especiería entre los nuevos territorios de su
inmenso imperio, por otro se trataba de llegar a un acuerdo con el rey de
Portugal, quien alegaba no sin razón, que la línea de demarcación
establecida en el tratado de Tordesillas había quedado desvirtuada, pues si
el orbe era esférico, tal línea, válida solo para un mundo plano, habría de
convertirse en un círculo máximo que lo dividiera en dos hemisferios, uno
portugués y el otro castellano.



Cuando se organizó la expedición de Loaisa contaba yo con veintinueve años.
A los dieciocho había salido de Olmedo contrariando a mi padre, quien
estaba impaciente por que me pusiera, cuanto antes, al frente de un
próspero negocio de manufacturas de lana, que había ido pasando de una
generación a otra desde mucho tiempo atrás.

Ya durante mi niñez, la familia gozaba de una situación desahogada, y
cuando alcancé los once años de edad, habíase encomendado mi educación a un
canónigo de Valladolid, una persona docta y bien intencionada, de quien
aprendí fundamentos de lógica, gramática, matemáticas, geometría e incluso
astronomía. Recuerdo con cariño a aquel hombre bondadoso, que a veces no
podía contener la risa ante mis ocurrencias acerca del tamaño de la Tierra
o del movimiento de los astros. A medida que fui dejando atrás la infancia,
sentía una creciente necesidad de formarme una imagen del mundo, y las
noticias que llegaban sobre los viajes a las Indias no hacían más que
alimentar aquel afán; pues si se había conseguido navegar más allá de los
abismos del mar tenebroso, desafiando los horrores sin cuento relatados en
las leyendas, ¿no era ello prueba segura de que la industria de los hombres
se mostraba capaz de resolver los más grandes misterios?

Llegué a la adolescencia dominado por estas y parecidas fantasías. Para
enojo de mi buen padre, se me iban las horas enfrascado en la lectura de
cualquier libro que cayera en mis manos o deambulando por los campos de la
vecindad, más atento al salto de las liebres entre las jaras y al vuelo
inquieto de los vencejos en los álamos del río, que a pensar en hacerme
cargo de las obligaciones propias de mi edad y condición. A veces, me
quedaba tendido sobre la hierba, húmeda aún con el rocío de la mañana, y
perdía la noción del tiempo viendo pasar las nubes contra el cielo luminoso
de Valladolid. El espectáculo del mundo en perpetuo cambio ofrecía al menos
un refugio seguro frente al sinfín de sucesos carentes de interés, que día
a día tejían la trama de la existencia en el hogar familiar.

Cuando mi padre perdía la paciencia, solía decir que lo mío era vivir como
un ermitaño; tal vez no errara en demasía, acaso la vida contemplativa
fuera lo único capaz de ofrecer respuestas a tantas preguntas que bullían
dentro de mi alocada cabeza. Ansiaba yo, cada vez más, huir de la cárcel en
que Olmedo se había convertido y al fin, gracias a la intercesión del
canónigo, conocedor de mis buenas dotes para el estudio, conseguí la
licencia paterna para cursar leyes en Salamanca. El autor de mis días debió
pensar que, tal vez, el contacto con aquel templo del saber obrara el
milagro de convertir a un haragán soñador como yo, en un hombre con seso,
que pudiera atender al fin los asuntos de nuestra hacienda.



Salamanca me deslumbró. Su universidad era como un inmenso caldero en
ebullición, donde se mezclaban, de forma incomprensible para mí, los
elementos más dispares: a un lado, la solemnidad de las aulas, el rigor de
los maestros, el placer de poder profundizar en cualquier disciplina; a
otro, las burlas al esfuerzo intelectual, las borracheras, las aventuras
galantes, el alma inquieta de la población estudiantil, más inclinada a
buscar las verdades del Cielo y de la Tierra bajo el corpiño de mozas
complacientes, que en el estudio perseverante de las obras de Aristóteles o
San Agustín.

Pasé unos meses sin poder centrarme en nada, dedicando la mayor parte del
tiempo a deambular de un lado para otro con los compañeros de estudio, como
una hoja arrastrada por aquel vendaval de nuevas sensaciones, y solía
responder a las frecuentes misivas de mi padre con un rosario de excusas y
falsos propósitos.

Algún tiempo después conocí a Pedro Mejía, hombre de ciencia venido de
Sevilla, que habría de jugar un papel decisivo en mi vida. Este joven
maestro llevaba algunos años en Salamanca y, a pesar de no alcanzar aún la
treintena, poseía profundos conocimientos de cultura clásica, matemáticas e
historia, pero sobresalía sobre todo por su inclinación al estudio de los
astros, lo que, entre la población estudiantil, le había valido el apodo un
tanto desdeñoso de “el astrólogo”, y no era raro verlo en compañía de
marinos afamados y de cartógrafos, quienes acudían a él atraídos por su
creciente fama de sabio.

Era persona de costumbres austeras y apenas dedicaba cuatro o cinco horas
de la noche al sueño. Durante el día impartía clases de matemáticas y
atendía un sin fin de obligaciones derivadas del renombre que había
adquirido en las aulas. Algunos aseguraban que mantenía correspondencia con
Erasmo de Rotterdam, aunque él se declaraba siempre ardiente defensor de la
Iglesia romana.

Empecé a asistir a sus clases, y quedé impresionado por la rara habilidad
con que era capaz de convertir los cálculos más intrincados en un simple
juego de propuestas lógicas. Pero lo que más influyó en mi ánimo para
decidirme a indagar en las enseñanzas del maestro, fue su profunda
convicción de que el Sumo Hacedor había concedido al hombre un poder de
raciocinio capaz de elevarle a la comprensión definitiva del cosmos. En su
opinión, la ciencia matemática brindaba el único camino seguro para
desentrañar las leyes inmutables con las que Dios había decidido regir la
Naturaleza.

Aquellas ideas audaces encontraron terreno abonado en mi espíritu inquieto.
¿Era pues posible llegar a entender qué es en realidad el mundo? Desde la
antigüedad, los más grandes filósofos se habían enfrentado a tan arduo
enigma; los estoicos concebían el universo como un organismo vivo dotado de
un alma, el logos, que regía todas las relaciones entre sus partes.
Aristóteles explicó el movimiento de los planetas por medio de un
complicado mecanismo de esferas transparentes que giraban unas dentro de
otras, y Aristarco de Samos propuso, por vez primera, un sistema
heliocéntrico, en el cual el Sol y la esfera de las estrellas fijas se
encuentran en reposo, mientras que los planetas y la Tierra giran alrededor
del astro rey. Tiempo después, Tolomeo volvió a situar la Tierra en el
centro del universo, al desarrollar un modelo matemático más preciso que se
ceñía mejor a las observaciones astronómicas.



Decidí arrinconar los libros de leyes y, durante los años siguientes, me
dediqué con ahínco al estudio de esas cuestiones, convirtiéndome a la
postre en el discípulo más destacado del “astrólogo”, lo que a más de
abrirme numerosas puertas en el mundillo universitario, me permitió
intervenir en la preparación de varios estudios sobre nuevas técnicas de
cartografía, que suponían avances importantes sobre las existentes y fueron
recibidos con gran interés por los cosmógrafos del emperador.

Una o dos veces al año volvía a Olmedo a visitar a mi padre, quien
resignado desde tiempo atrás a no contar con mi ayuda para la
administración de sus negocios, mostrábase cada vez más sorprendido ante el
creciente prestigio que su extraño hijo iba adquiriendo entre los doctores
de Salamanca.

Realicé estudios importantes por encargo de varias universidades alemanas.
Viajé a Italia en algunas ocasiones, y estando en la Universidad de
Bolonia, recibí una escueta misiva de mi maestro, rogándome que volviera
cuanto antes a España para reunirme con él. Así lo hice, no sin
sorprenderme de que omitiera en su mensaje cualquier detalle acerca de tan
apresurada demanda, y cuando nos encontramos en Valladolid, me puso al
corriente de una importante nueva: se estaba organizando una segunda
expedición a las Islas Molucas y Juan Sebastián de Elcano, designado piloto
mayor, había requerido sus servicios para auxiliarle en una misión que le
había encomendado el emperador en persona; tratábase de establecer con
exactitud la posición de las islas, para demostrar que era posible
alcanzarlas navegando hacia poniente, sin atravesar los territorios
portugueses. Pero el maestro Mejía, aquejado desde hacía meses de unas
fiebres que habían mermado sus fuerzas, no se encontraba en condiciones de
sumarse a la expedición y había pensado en recomendarme a mí, su más
distinguido ayudante, para reemplazarle.

Todavía ignoro por qué motivo me alisté. A nadie se le ocultaban los
riesgos inmensos que entrañaba una empresa tal; además mi vida parecía
haber encontrado un rumbo seguro, y todavía en plena juventud, mis trabajos
gozaban ya de cierto reconocimiento.

¿Me movió la ambición? ¿el afán de aventuras? Aún hoy no encuentro
respuesta a tan graves cuestiones.



Zarpamos de La Coruña en el verano de 1525 con rumbo a las Islas Canarias.
En Tenerife se hizo provisión de agua y víveres, al tiempo que se reforzaba
el timón de la nao capitana Santa María de la Victoria. En el término de
diez días, aprovechando una fuerte brisa del noreste, el almirante Loaisa
dio orden de tender todas las velas y la flota avanzó con rapidez hacia la
inmensidad del océano. Se sucedieron las semanas con monotonía y sólo
recuerdo que pasaba buena parte del tiempo en una pequeña recámara, rodeado
de mapas y cartas marinas. Al anochecer, si el cielo estaba despejado, me
reunía en cubierta con el oficial de navegación para fijar nuestro rumbo
con la ayuda de las estrellas.

Transcurridos más de dos meses, tras alcanzar los veintidós grados de la
línea equinoccial, avistamos las costas del Nuevo Mundo. Navegamos hacia el
sur sin perder de vista la lejana franja de tierra, hasta que la escasez de
las reservas de agua comenzó a sembrar el malestar entre los hombres y el
almirante decidió recalar en una amplia bahía al abrigo de los vientos.

Allí permanecimos durante el tiempo necesario para revisar el casco de los
navíos y hacer acopio de las escasas provisiones que aquella región fría y
desolada podía brindarnos. Durante esos días hablé en varias ocasiones con
el Cano; era un hombre recio, magro de carnes y parco de palabras. Su
mirada penetrante transmitía una determinación capaz de superar cualquier
adversidad. Supe por él de la insistencia del emperador en que, una vez
alcanzadas las Islas Molucas, no se escatimara ningún esfuerzo para
encontrar una ruta de vuelta hacia las costas de Nueva España, pues sólo
así sería posible organizar el transporte de especias entre sus dilatados
reinos, sin necesidad de cruzar las posesiones de Portugal.

Hicímonos de nuevo a la mar hasta alcanzar el paso al océano de las Indias,
descubierto cuatro años antes por Fernando de Magallanes, que Dios tenga en
su gloria. Bien quisiera poder olvidar las desgracias que se abatieron
sobre todos nosotros a partir de ese momento. El tiempo cambió bruscamente
y fuertes ráfagas de un viento helado barrieron la cubierta, mientras
enormes olas coronadas de espuma sacudían la nave como si fuera una cáscara
de nuez. El pavoroso silbido del viento en las jarcias y los violentos
golpes de mar impedían escuchar las órdenes del piloto, salvo durante
pausas momentáneas. Tras algunos días de temporal, la nao Santiago, que
navegaba a estribor con la arboladura muy dañada, desapareció de nuestra
vista, como tragada por la niebla; nunca supimos de la suerte que habrían
corrido la tripulación y su capitán, Santiago de Guevara.

A breves períodos de calma siguieron nuevas tempestades, a cual más
espantosa, que hicieron zozobrar a tres de las naves restantes. Pero Dios
había dispuesto que nuestras calamidades no acabaran ahí; el almirante
ordenó fijar derrota noroeste, y al cabo de varios meses más de navegación
sin divisar ninguna isla, fue necesario racionar el agua y los alimentos.
Los hombres, desmoralizados y con escasas fuerzas, enfermaban de un extraño
mal; hinchábanse las encías y los dientes se separaban de su natural
asiento con sólo tocarlos. El hambre llegó a torturarnos de tal modo, que
algunos empezaron a comer ratas que conseguían atrapar en las bodegas.

Las bajas se contaban por decenas y la muerte no respetó ni siquiera al
almirante de la flota, quien falleció cuando había transcurrido alrededor
de un año de nuestra salida de España. Pocas semanas después, fue Juan
Sebastián el que nos dejó para siempre. Todavía me parece estar viendo a
los que quedábamos con vida en nuestro navío, contemplando desde la
cubierta cómo el cuerpo amortajado de aquel navegante ejemplar era
entregado a la mar desde la Santa María de la Victoria.

De lo que sucedió en los meses siguientes, sólo guardo recuerdos confusos.
La poca agua que aún restaba en la bodega estaba corrompida y sólo gracias
a la lluvia que podíamos recoger en algunas velas extendidas sobre cubierta
conseguíamos mitigar la sed. La fuerza del sol nos abrasaba, me sentía
aturdido por la fiebre y albergaba el convencimiento de que era llegada mi
última hora.

Hacía ya varias semanas que habíamos perdido de vista a la nao capitana y
navegábamos sin rumbo fijo. Una noche, mientras yacía extenuado en la
toldilla de popa, me sobresaltaron los gritos de la marinería; la fuerte
brisa, pronto se convirtió en un viento huracanado y a cada embestida de
las olas, la mesana y el palo mayor crujían de un modo espantoso, como si
fueran a saltar en mil pedazos en cualquier momento. En medio de la
confusión reinante, sólo alcancé a comprender que nos hallábamos a merced
de la tormenta. Al poco, retumbó bajo nosotros un rumor sordo, como el de
un trueno, mientras la nave viraba de costado y se oía el estrépito de las
cuadernas al saltar hechas astillas. Luego, intenté ponerme en pie y
alguien tiró de mí con fuerza; después, debí golpearme la cabeza y ya sólo
hubo silencio y oscuridad...



Aquella isla perdida en el reino de las mareas se convirtió en una nueva
patria y, si Dios así lo ha ordenado, será nuestra última morada. Gracias a
los restos del naufragio, los escasos supervivientes conseguimos construir
una rústica vivienda, en un lugar protegido del sol y los vientos, frente a
esta inmensa playa de arena blanca que se extiende entre los arrecifes
poblados de peces y las selvas del interior.

Nuestros afanes, desde entonces, se resumen en uno solo: sobrevivir. Y lo
cierto es que hemos tenido la fortuna de dar con nuestros huesos en un
lugar donde la prodigalidad de la naturaleza nos asegura el diario
sustento.

No creo tener cumplidos más de treinta y tres años, pero me siento como si
hubiera visto ya transcurrir toda mi vida. Se desvanecieron las ilusiones
que encandilaban los tiempos felices de Salamanca y, sin embargo, cuando en
las noches serenas levanto la vista hacia las estrellas, resplandecientes
entre el ramaje de la selva, me invade un sosiego que no alcanzo a
explicarme.

Me pregunto a veces si nuestra ciencia puede bastar para dar respuesta al
misterio de la Creación. Hasta he llegado a pensar que, tal vez, sea vano
el afán de buscar la verdad en el discurso sutil de los sabios. Puede que
la verdad viva en nosotros ya antes de empeñarnos en encontrarla.

Nosotros y el anhelo que sentimos de entender el mundo, acaso sea esa la
única verdad.



Notas del autor

• El protagonista del relato es un personaje de ficción. No así Pedro Mejía
    (1497-1551), destacado matemático y cosmógrafo sevillano, conocido
    también por su producción literaria, así como por ser cronista del
    emperador Carlos V.

• En realidad, sólo la Santa María de la Victoria, nao capitana de la
    expedición de Loaisa, consiguió internarse en el Océano Pacífico y llegar
    a las Islas Molucas (octubre de 1526). El resto de las naves que
    componían su flota, o bien se hundieron al intentar cruzar el estrecho de
    Magallanes, o se extraviaron a causa de las tormentas. Los supervivientes
    de la nao capitana construyeron un fuerte en Tidore (Islas Molucas) y
    resistieron los ataques de los portugueses hasta noviembre de 1530,
    cuando les llegó la noticia de que Carlos V había firmado el Tratado de
    Zaragoza, cediendo dichas islas a Portugal por 300.000 ducados.

• Los últimos españoles abandonaron las islas especieras entre 1534 y 1535:
    entre ellos figuraba Andrés de Urdaneta, a quien le estaba reservado el
    descubrimiento de la ruta para volver de Oceanía a América.

** Carlos Montuenga
     cmrbarreira@...
     Escritor español (Madrid, 1947). Doctor en ciencias. Colabora con
     artículos y relatos en publicaciones de comunicación social, tales como
     ETC Magazine (Buenos Aires) en espacios literarios como Vorem, Margen
     Cero, Ariadna (Asociación de Revistas Electrónicas de España), Revista
     Amalgama, Revista Voces y en portales de la red dedicados a la difusión
     de la filosofía y el humanismo como La Caverna de Platón y Liceus.



=== Poemas      Salomón Valderrama Cruz ===================================

*** Las flores negras

        [Rosa de rosa, idéntica y sensible;
        a tu ejemplo, profano y mudadero,
        el poeta hace la rosa que es terrible.
        Martín Adán]

La flor amarga que es figura esbelta
Está pariendo a su hijo el esperpento
Aquél que erigirá en el propio llanto
La flor que será la materia muerta
En el viaje infinito que es la vida
De ave negra hacia su agujero blanco
Que está suspendido al viajero manco
El creador de flores y de vida
Protector de los valles siderales
El juez de las estaciones. Naciente
Invierno que eres padre de las flores
Las muertas en el pecho crepitante
Del juntador de naves y de piedras
Aquél que será madre de las hidras



*** El juguete que es la palabra

        [Me miran los ojos el cielo
        Despertar sin vértebras sin estructura
        La piel está en su eternidad
        Se suaviza hasta perderse en la memoria
        Existía no existía
        Emilio Adolfo Westphalen]

La palabra juega
Para sí misma
Como juegan
En sus juegos
Las bestias sin palabras
En la ruta del pájaro
Que siempre es él
Como pájaro ajeno a la palabra
Entonces la palabra
Se revuelca de memoria
Como se revuelcan los que acaban
Olvidando las palabras
En el poema del viejo cantor
El eternamente joven
—Que ya parece despistado—
En la imprecación
Se transforma
Un llamado sencillo
Que no perdona el olvido
Que no ahoga las lágrimas
En una despedida sorda y ciega
Ya para entonces Muda
Como la misma palabra
La que se aleja
De la bestia
De su juego
Del miedo de ser
Olvidada
Ella misma se inventa en la guerra
Ella misma es el invento que juega
Tan vieja
Como la misma palabra —palabra—
Como la misma guerra —guerra—
Como el mismo hombre —hombre—
Como la misma bestia —bestia—
Y los niños también juegan
—Los niños juegan a la guerra—
Con sus juguetes
Petálicos, fálicos...
De hombres
Hacen la guerra
Donde juegan
Con sus juguetes
Metálicos, matálicos...
Y donde la guerra fue juego
Ahora ya es el juguete
Del niño viejo
Aquél que quiere inventar la última palabra
Fin.



*** Ya son como 20 de veinte guernicas

        [Dejo mi sombra,
        una afilada aguja que hiere la calle
        y con tristes ojos examina los muros.
        Sebastián Salazar Bondy]

Arrebatos de mí están componiendo los comparados filósofos
La diáfana vena del ser impotente
En números 20 veinte a 20 en veinte y 20 de veinte de otra ya
Incontable economía del cielo
Al arrebato en concretados ángeles marrones
Los ciervos del feudo
Esperando a la concertación del dios
Todo-potente de sangre comida papel y agua
Mucha de excesos de agua
En principia
La navegación de la lágrima
Sin rumbos
Trazando escarpadas costumbres disímiles
El juego de sangre
—Tú me arrojas por la borda y yo hago que me caigo—
Para volver y tirar al yo otra vez
Delante de ti en mi secreto regreso
A-debajo en la ráfaga de cólera
Extrañando el oprobio de cuantos futuristas claman
La época culterana en mi adagio
La peyorativa del sexo en concreto
En las manos izquierdas las banderas abyectas
Del otro país vecino
En mi hermano mentado —lo dejo para diez años más—
Estar esperando a Ecuador en Chile y a Brasil en Bolivia
Para entenderlo y no matarnos
Escondiendo las 20.000 dagas guernicas.



*** A dos flores

        [Amada, moriremos los dos juntos, muy juntos;
        se irá secando a pausas nuestra excelsa amargura;
        y habrán tocado a sombra nuestros labios difuntos.
        César Vallejo]

El hombre de las flores está triste
Cimentado en las nueve nubes negras
Que son sus viajes a unas tierras rojas
Porque el sable ha soñado con su muerte
Ahora que su imagen está lejana
Y débil el reflejo de sus ojos
Ahogados en los meteoritos ciegos
Otrora quién sabe Luceros de Ana
Cuando la rosa era amada en las manos
Bañada a ardiente sol de medio día
Como veleros blancos por los ríos
Navegando en el viaje sin retorno
Hacia el destino ciego todavía
Donde el soneto es viejo y el amor tierno.



*** Te veo poesía

        [de citas y visitas
        a las que asisto puntualmente
        pero es tarde
        hace frío
        y estoy sola.
        María Emilia Cornejo]

Te veo bañada
En estas mis hojas
Color de la vida
Te veo resuelta
En estos tus pasos
Delicados poemas
Color de las flores
Perdidas
En el viejo sendero
Caminando
Contemplando absorto el río
Como viajera pura
Apegada
A esta bañada de flores ladera
Color de la vida
Te veo perdida
En estas laderas
Bañadas por la lluvia negativa
Aquella que en vez de caer
Sube parriba
Como suben tus pasos luchando
A favor de la vida
Te veo dolida
En estos mis versos
Color de la vida
Color
De esa herida
Que yace
Pegada
A tu muslo
Como una sonrisa
Que sangra
Cuando no es amada.



*** De Lampa para El Porvenir

        [Ignoro otra mirada que no sea como un vuelo
        reposado y profundo, ignoro otro paso lejano,
        ola que fuese más clara que la vida en mi pecho.
        Javier Sologuren]

Yo siempre he estado en el mundo
Ahora que me puedo acordar de mi futuro de mi presente
Y sin pronunciarlo en lo que me antecedió

En mi volquete sellados están
Mis siete años felices
Con juguetes bañados de un cariñoso océano verde
Donde salta la vida
Y se bañan las aves brillantes
En ventanales de eternos crepúsculos
Viajeros
Mis ojos cambiantes en mí

Ave de verano pintado en invierno
Como recogido en el otoño perdido de setiembres
Que a veces muy pocas me han hecho llorar
Solitario en mi cuna de barro
El abismo que me incita también a volar
Un cernícalo de refracción sedosa
Rodeado al ataque en las cimas
Del cojo ratón estaré
Maltratado con una copa de puro alcohol
Al olvidar mi tristeza
Al recordar mi futuro los colores violeta
De mis (s)alas de estar
Siempre tan solo
Como siempre parece que estaré aquí
En mis cuadros de colores
Donde el trazo de loco rememora
En mi muerte el siglo XIX
Cuando no me llamaba Vincent van Gogh
Sino ahora cuando estoy solitario en el Perú
Dejo a mis amigos querer y amar lo que ya no se puede
Así como un único Víctor Humareda
En mi camioncito vestido
Del color que yo quiero
Ahora que se me permite poder
—Lo que quiero es volar—
¡Pero de Lampa para El Porvenir!



*** La fuenteflor

        [Y mi cuerpo será gozado
        Trescientas veces más de lo que tú puedes
        Imaginar
        He ahí mi venganza, pequeño
        He ahí mi goce.
        Patricia Alba]

El pintor de las altas cumbres sueña
Olvidar la geometría plana
Para poder hacer en la manzana
A la mañana descubierta niña
Como fuente del bebedor del cielo
Y del raptor de largas flores solas
Las desdichadas hijas de las rosas
Por las ventanas los besos del hielo
El sometido a la joven historia
Aquella que es escasa de los triunfos
Casi desconocida en la memoria
Vieja como es la madre del artista
Inventado por los hechizos brujos
El pintor de la fuenteflor más alta.

** Salomón Valderrama Cruz
     eljuguetequees@...
     Escritor peruano (La Libertad, Chilia, 1979). Ha publicado Adrina,
     Sinfonía de flores cruzadas, De Lampa para El Porvenir, Las flores
     negras, La revolución de las cosas, Los hijos de mi casa hermosa,
     Sonidos de algunos instrumentos tuertos y En el agujero del poncho.



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

“La poesía es resistencia frente a un mundo que se vuelve cada vez más
cruel, cada vez más terrible, deshumanizante, porque todo lo que pasa no
está fuera de lo humano, y creo que la palabra es una forma de resistencia
muy clara frente a todo esto”.

        Juan Gelman, entrevista con Claudia Posadas para Radio Nederland (25
        de septiembre de 2000).



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#63 De: Jorge Gómez Jiménez <jgomez@...>
Fecha: Mar, 5 de Dic, 2006 2:26 am
Asunto: Letralia, Tierra de Letras -- Edición Nº 154
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~~~~~~~~~~~~~~~            Año XI     Cagua, Venezuela      Nº 154
             ~~~~~~~~~~~              =======================================
             ~~~~~~~~~~~                     LETRALIA, Tierra de Letras
             ~~~~~~~~~~~                      http://www.letralia.com
             ~~~~~~~~~~~              =======================================
             ~~~~~~~~~~~                       4 de diciembre de 2006
             ~~~~~~~~~~~
             ~~~~~~~~~~~                   LETRALIA, Tierra de Letras, es
             ~~~~~~~~~~~                    la revista de los escritores
             ~~~~~~~~~~~                   hispanoamericanos en Internet.
             ~~~~~~~~~~~                     Usted puede enviarnos sus
             ~~~~~~~~~~~                  comentarios, críticas o material
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             ~~~~~~~~~~~          ~                      *
             ~~~~~~~~~~~        ~~~         JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
             ~~~~~~~~~~~      ~~~~~         Depósito Legal: pp199602AR26
           ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                           |
“La insoportable banalidad del ser”, Jorge Gómez         | Editorial
Jiménez.                                                 |
                                                           |
La mansión de Benedetti. / Nace Catleya. / Clímax,       | Breves
unánime. / Galardón para Pizarro. / Reportando la        |
guerra. / Literatura hipermedia.                         |
                                                           |
Premio Vargas Llosa para Amir Valle y Javier Vivancos. / | Noticias
Denuncian en la Academia del Nobel estado de la casa de  |
Aleixandre. / Recuperan en Nueva Jersey el cuadro de     |
Goya. / Popol Vuh en braille presentan en Guatemala. /   |
Música y poesía experimental catalana presentan en       |
Alemania. / Realizaron en México el Primer Encuentro     |
Iberoamericano de Poesía. / Venezolanos Chirinos y       |
Méndez Guédez en antología sobre inmigración. / Juan     |
Antonio González-Iglesias gana el Premio Loewe de        |
poesía. / Ayala, Sábato y Delibes propuestos al Nobel    |
por la SGAE. / Muere el escritor español Félix Álvarez   |
Sanz. / Fundación López Rejas crea el mayor premio de    |
poesía de España. / El colombiano Evelio Rosero gana el  |
premio Tusquets de Novela. / Se celebra en Perú la Feria |
del Libro Ricardo Palma. / Premio Octavio Paz de poesía  |
y ensayo para Pere Gimferrer. / Antonio Gamoneda obtiene |
el Premio Cervantes. / Encuentro internacional de        |
literatura realizarán en Ecuador. / Abierta la           |
convocatoria para el premio Rómulo Gallegos. / Será en   |
enero o febrero cuando se entregue el Premio Lorca de    |
Poesía. / Venezuela publicará registro de voces en       |
Internet. / Mario Vargas Llosa presidirá el jurado del   |
premio Alfaguara. / Cierra la FIL de Guadalajara con     |
récord de asistencia. / Exposición “Literaturas del      |
Exilio” se presentará en Buenos Aires. / Nuevos          |
paradigmas en literatura debatirán en Luján.             |
                                                           |
“Mañana, ¿la maquinocracia?”, Nilo Espinoza Haro. / “La  | Artículos y
tradición del plagio”, Antonio Otero García-Tornel. /    | reportajes
“Sobre el proceso literario”, Iván Bedoya Madrid. / “La  |
pluma del escritor versus la potencia de los Estados     |
Unidos”, Carmen Malarée. / “La única constante es el     |
cambio”, Ricardo A. Halperin. / “La frontera entre la    |
vida y la muerte. Sobre La Mara, de Rafael Ramírez       |
Heredia (Alfaguara, 2004)”, Lilian Fernández Hall.       |
                                                           |
“Tratamiento de las variables espacio/tiempo en ‘La      | Sala de ensayo
muerte y la brújula’: el engañoso orden del universo”,   |
Marta Manrique-Gómez. / “El Cid y Martín Fierro, ¿héroes |
o antihéroes?”, Carla Manlise Silva Nadal.               |
                                                           |
Relatos de Nesfrán Antonio González Suárez. / “Poemas    | Letras
para un tiempo prohibido”, Arantxa Serantes. / Dos       |
relatos de Liliana V. Blum. / Poemas de Gustavo Javier   |
Córdoba Henao. / “La huesuda”, Triunfo Arciniegas. /     |
“Amor en sitio” (extractos), Gabriela Robledo. / “El man |
que no supo decir por favor”, María Angélica Franco      |
Frías. / Tres poemas de Bethsabé Ortega. / Relatos de    |
Yarko Rhea Salazar. / Poemas de Mónica Galleano Lehmann. |
/ “El bikini rosado”, Tere Casas. / Poemas de José       |
Manuel Delpino Vivas. / Dos relatos de Adriana Lamela. / |
Poemas de Ernesto Carrión. / “Sacrilegio”, Roderick      |
Guzmán Meza. / “La confusión creciente de la             |
alcantarilla” (fragmento), Adán Echeverría.              |
                                                           |
Mio Cid.                                                 | El buzón
                                                           |
Fernando Pessoa.                                         | Post Scriptum
                                                           |
===========================================================================
               Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año
                       http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
     Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998
                           http://www.internet.com.mx
===========================================================================
        Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                            http://www.megasitio.com
===========================================================================
      Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                            http://www.redchilena.cl
===========================================================================
           Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                         http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
            Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                            http://www.exodusltd.com
===========================================================================
      Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                           http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
     Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                            http://www.lomejorde.com
===========================================================================
        Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
                            http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
                        http://www.stockholmchallenge.se
===========================================================================

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=== Editorial      La insoportable banalidad del ser ======================

Hace unos meses, Édgar, un niño mexicano de once años, se cayó a un río
como consecuencia de la travesura de uno de sus compañeros de juego. El
incidente fue grabado y publicado en el sitio de alojamiento gratuito de
videos YouTube.com. La caída de Édgar fue replanteada centenares de veces
por aficionados a la manipulación de video digital y, mientras esto
sucedía, el chico empezó a aparecer en entrevistas televisivas. Édgar pasó
de ser un perfecto desconocido de once años a una rutilante celebridad de
Internet (y fuera de ella, con camisetas y candidatura a la Presidencia de
México incluidas).

Somos por naturaleza seres banales. Con un cerebro que, como resultado de
miles de años de evolución y cultura, es capaz de producir la Teoría
General de la Relatividad o La Odisea, la mayoría de nosotros pasa casi
todo el tiempo ocupado en resolver situaciones personales, más relacionadas
con ropa interior, artefactos, plazos o sensaciones que con los grandes
objetivos de la especie. Y es lógico que así ocurra, dado el esfuerzo que
conlleva modelar una inteligencia que destaque respecto del promedio.

Tal es la espita que da vida a la llamada información viral, contenidos no
necesariamente útiles pero que se difunden como una llamarada a través de
los medios. La comparación con el fuego no es fortuita: por lo general, los
contenidos que gozan del atractivo suficiente para diseminarse de esta
manera no suelen permanecer demasiado tiempo en la cresta de la ola
mediática. Internet ha revitalizado el sentido de la famosa sentencia de
Andy Warhol sobre los quince minutos de fama.

En esta era de infancia digital que vivimos, ya es posible apreciar cómo
tendemos a traducir nuestra realidad al lenguaje de los bits. Las
computadoras nos permitieron crear mundos nuevos, pero todos están
desarrollándose para parecerse, tanto como puedan, al que ya conocemos.
Cuando hayamos avanzado más en la integración de todas las esferas de
nuestras vidas con el medio digital, será inevitable que el proceso incluya
abundantes dosis de banalidad.

El libro del futuro no será la excepción. Solemos pensar en el libro
digital como una pantalla en la que podremos leer todos los libros que
podamos, pero lo cierto es que será mucho más que eso. Quizás ni siquiera
identifiquemos el artefacto, o los artefactos (pues es segura la diversidad
en este sentido), con la limitante denominación libro digital. Será un
adminículo que, además de permitirnos recibir contenidos, nos facultará
para comunicarnos con nuestros semejantes sin los aparatosos requerimientos
a que nos constriñe la tecnología actual. Incluso los cómodos teléfonos
móviles de hoy en día nos parecerán aparatosos cuando esto ocurra. Este
nuevo tipo de artefacto llevará el concepto de ergonomía a su máxima
expresión: nuestras preferencias personales.

Ya hace once años, en El mundo digital, escribía Nicholas Negroponte: “Ser
digital cambiará la naturaleza de los medios. Se invertirá el proceso de
envío de bits a la gente por un proceso en el que las personas o sus
computadoras serán los que elijan esos bits”. Y, más adelante: “Nuestras
interfaces cambiarán. La vuestra será distinta de la mía, pues cada una se
basará en nuestras respectivas predilecciones en materia de información,
hábitos de entretenimiento y comportamiento social”.

Tal como ocurre en eso que hoy todavía podemos llamar el mundo real, habrá
quien aproveche las nuevas posibilidades técnicas para leer La Odisea, pero
—como es natural— seguirá habiendo un público mayor para la caída de Édgar,
para lo doméstico, para cualquiera que sea la forma que asuma la
información viral del momento. Deberemos aprender a seleccionar contenidos
para no perdernos en el océano banal que sobrevendrá desde la palma de
nuestras manos.

                                                  Jorge Gómez Jiménez, editor
                                               http://www.letralia.com/jgomez



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

La mansión de Benedetti. La escritora panameña Giovanna Benedetti acaba de
publicar la edición digital ilustrada de su poemario Entrada abierta a la
mansión cerrada, que en 2005 obtuvo en su país el Premio Nacional de
Literatura Ricardo Miró. El libro es de acceso gratuito. Nacida en Ciudad
de Panamá, Benedetti estudió derecho y ciencias políticas, especializándose
en derecho de la cultura y derecho de autor en las universidades de Panamá,
Autónoma de Barcelona y Complutense de Madrid. Con Entrada abierta...
obtiene este galardón por cuarta vez (antes lo había ganado en 1981, 1984 y
1992).
http://entrada.atspace.com

Nace Catleya. La revista virtual e impresa de poesía Arquitrave está
construyendo el portal Catleya, que estará dedicado a la poesía escrita en
Colombia sin exclusiones por razones de estilo, género o edad. Para ello su
editor, Harold Alvarado Tenorio, ha abierto la convocatoria a quienes estén
en la posibilidad de facilitarle material escrito y fotográfico sobre los
poetas colombianos. Fotos, referencias bibliográficas, notas, tapas de
libros y otros materiales relacionados serán bienvenidos. Quienes deseen
colaborar podrán hacerlo enviando los materiales por correo electrónico.
h.alvarado@...

Clímax, unánime. El jurado del primer Concurso de Crónicas Clímax,
compuesto por Inés Quintero, Milagros Socorro y Rafael Osío Cabrices,
decidió otorgar por unanimidad el premio único a la crónica “Puerto
Escondido”, del escritor venezolano Carlos Sandoval, por revelar “una
potente eficacia narrativa y una inmersión en un entorno ajeno que fue
aprovechada al máximo, sin juzgar lo que estaba viendo y haciendo uso de
una poderosa capacidad de observación y de una escritura de muy buen
acabado”. Sandoval es licenciado en letras y profesor universitario de la
Universidad Central de Venezuela (UCV) y de la Universidad Católica Andrés
Bello (Ucab). Actualmente trabaja como investigador del Instituto de
Investigaciones Literarias de la UCV. También se concedieron menciones
especiales a “Sin novedad en la casa de los cacaos”, de Ricardo Gondelles;
“Galileo Evangelista”, de Jován Pulgarín, y “Con la sabana en la sien”, de
Valentina García. La crónica ganadora apareció publicada en la edición
aniversaria de la revista Clímax de noviembre.
http://www.revistaclimax.com

Galardón para Pizarro. La primera novela de la escritora puertorriqueña
Yolanda Arroyo Pizarro, Los documentados, acaba de recibir el premio del
Pen Club de Puerto Rico 2006 a las mejores novelas publicadas en 2005. La
mención de honor fue otorgada en celebración el pasado 12 de noviembre
durante la Feria del Libro de su país. La escritora retrata en Los
documentados las desventuras de la inmigración ilegal dominicana a la isla,
fundiendo pasado y presente en un drama de odio, prejuicios y desilusiones.
Retrata la intriga, las confabulaciones y la introspección existencial,
pero tras la trama se esconde un trabajo de investigación exhaustivo
llevado a cabo por muchos años de entrevistas, observancia y recolección de
titulares. Se intenta trazar un retrato, lleno de afección y rabia, de un
país partido en dos, profundamente escindido, cuyos viajeros voluntarios se
enfrentan con vicisitudes en otra tierra.
http://www.letralia.com/firmas/arroyopizarroyolanda.htm

Reportando la guerra. Coincidiendo con la inauguración de la exposición
“Corresponsales en la Guerra de España” en la nueva sala de exposiciones
del Instituto Cervantes en Madrid, el Centro Virtual Cervantes ha publicado
la edición digital del catálogo de dicha muestra. Organizada en
colaboración con la Fundación Pablo Iglesias, la exposición presenta los
diferentes episodios de la Guerra Civil española a través las crónicas que
escribieron corresponsales extranjeros tan prestigiosos como Ernest
Hemingway, John Dos Passos, Antoine de Saint-Exupéry, Marta Gellhorn,
George Orwell o G. L. Steer. El catálogo incluye las presentaciones de
César Antonio Molina y de Alfonso Guerra, artículos de Paul Preston,
Ignacio Martínez de Pisón y Carlos García Santa Cecilia; y reproduce las
páginas de los periódicos en los que aparecieron las crónicas, su
traducción, y fotografías tomadas durante la contienda.
http://cvc.cervantes.es/actcult/corresponsales

Literatura hipermedia. El escritor peruano-venezolano Doménico Chiappe
participó en el III Congreso Online “Observatorio para la Sociedad”, que se
desarrolló del 20 de noviembre al 3 de diciembre, con “Herramientas para no
perderse en el laberinto”, un trabajo sobre el tiempo y el espacio en la
literatura hipermedia, de la que Chiappe —autor de la novela hipermedia
Tierra de extracción— es entusiasta apóstol. En el grupo en el que
participó Chiappe se pueden leer también materiales sobre las diferencias y
coincidencias entre la literatura digital y la no digital, la influencia de
las nuevas tecnologías en la comunicación y en la creación literaria, la
función de los lectores y otros temas.
http://www.cibersociedad.net/congres2006/gts/gt.php?perfilpagina=
comunicacions&id=104
http://www.newmedios.com/tierra

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||||||||||||||||||||||||||||||    NOTICIAS    |||||||||||||||||||||||||||||

*** Premio Vargas Llosa para Amir Valle y Javier Vivancos

En una cena de gala celebrada el pasado 17 de noviembre en el Restaurante
Hispano de Murcia, fue emitido el veredicto de la XI edición de los Premios
Literarios Vargas Llosa, en su doble vertiente de Novela y Cuento (éste
último bajo el nombre de Lituma).

En el apartado de novela el galardón recayó en la obra Las palabras y los
muertos, del reconocido escritor, ensayista y novelista cubano Amir Valle.
Para él serán los 12.000 euros del galardón, a los que se une la
publicación del libro. El Premio Lituma de Cuento correspondió al murciano
Javier Vivancos García, natural de La Unión, gracias a su relato “La
maleta”, que presentó bajo el lema “Hay una ilusión detrás de la realidad”.

A su vez, se presentó la novela ganadora del pasado año, El mayor poeta del
mundo, obra del profesor universitario de psicología y destacado narrador
asturiano Julio Rodríguez, que se mostró muy emocionado y agradecido
durante la ceremonia oficial.

El autor reveló que su obra —la primera de su carrera y finalista en el
Premio Planeta— incluye algunos fragmentos autobiográficos y trata sobre
“la vanidad del escritor con mucho humor”. Su argumento lo protagoniza un
joven asturiano de 23 años que nunca ha salido de su pueblo y que se marcha
a Madrid para demostrar que es el mayor poeta del mundo. Rodríguez acaba de
culminar su segunda obra, Moscas, una divertida novela negra que quedó
tercera en el Premio Fernando Lara.

Los Premios de Novela Vargas Llosa están patrocinados por la Caja de
Ahorros del Mediterráneo (CAM, http://www.cam.es), la Universidad de Murcia
(UMU, http://www.um.es) y, desde hace dos años, la Consejería de Educación
y Cultura de Murcia (http://www.carm.es/educacion) a través de su Dirección
General.

En esta edición participaron 394 novelas procedentes de 30 países, entre
los que destacan Estados Unidos, Israel, México, Argentina y Chile, así
como la propia España. Al Premio Lituma de Cuento han concurrido 480
relatos procedentes en su mayoría de España, así como de Colombia, Uruguay
y Estados Unidos.

La inferior calidad de los relatos respecto de las novelas, en palabras de
Victorino Polo —catedrático de literatura hispanoamericana de la UMU y
coordinador de los premios— ha llevado a que los organizadores se estén
planteando reemplazar, de cara al futuro, la categoría de cuento por la de
ensayo breve, “que llamaría más la atención a los universitarios”.

En total se clasificaron para la final 14 novelas y 17 relatos, reducidos a
5 y 6, respectivamente, tras la primera votación de los dos jurados. Al
final, 3 obras de cada categoría aspiraron al triunfo final.

La cena de gala estuvo presidida por Francisco Javier Guillamón, presidente
del Consejo Territorial de la CAM; José Miguel Noguera, director general de
Cultura; y José Antonio Cobacho, rector de la UMU.

También asistieron, entre otras personalidades, el delegado del Gobierno,
Ángel González; el alcalde de Ceutí, Manuel Hurtado; Juan José Mouliaá,
jefe territorial de Obras Sociales de la CAM; Fernando Armario, director
general de Archivos y Bibliotecas; Francisco Guillermo Díaz, vicerrector de
Extensión Universitaria; el ex presidente de la Comunidad Autónoma Carlos
Collado; María Teresa Marín, directora del Museo Salzillo; los pintores
Pedro Cano y Muher; el diseñador Severo Almansa y los poetas Dionisia
García, Antonio Parra y Gontzal Díez.

Fuentes: CubaEncuentro • El Faro



*** Denuncian en la Academia del Nobel estado de la casa de Aleixandre

El presidente de la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre, Alejandro
Sanz, envió el pasado 18 de noviembre al presidente y al director de la
Fundación Nobel, en Suecia, una carta urgente en la que denuncia “el
incomprensible y lamentable abandono institucional” que padece el histórico
inmueble en el que pasó gran parte de su vida el poeta y premio Nobel
Vicente Aleixandre (1898-1984).

En la carta recuerda que la casa de la antigua calle de Velintonia 3, en
Madrid, “es todo un símbolo en la historia de la poesía española y del
exilio interior y, en ella, Aleixandre acogió a los más grandes poetas en
lengua española del siglo XX”.

En 1995, un grupo de amigos y admiradores de la obra del poeta iniciaron
una campaña de protesta reclamando a los cargos políticos competentes que
adquirieran la casa del Nobel, abandonada desde 1986, y la transformaran en
sede de la Fundación Vicente Aleixandre y en un posible centro de
documentación y estudio de la poesía española del siglo XX. Los políticos
de entonces “hicieron muchas promesas que cayeron en el olvido”, apunta la
asociación.

Aleixandre nació en Sevilla el 26 de abril de 1898 y vivió su infancia en
Málaga. El resto de su vida se desarrolló en Madrid. Formó parte de la
generación de 1927, al lado de nombres como Federico García Lorca, Luis
Cernuda, Miguel Hernández o Rafael Alberti, y los sobrevivió a casi todos.
Murió en 1984.

Fuente: Europa Press



*** Recuperan en Nueva Jersey el cuadro de Goya

El FBI (http://www.fbi.gov) recuperó en Nueva Jersey, el pasado lunes 20 de
noviembre, el cuadro Niños en el carretón (1778), de Francisco de Goya, que
fue robado días antes durante su traslado desde el Museo de Arte de Toledo
en Ohio (http://www.toledomuseum.org), al que pertenece, al Guggenheim de
Nueva York (http://www.guggenheim.org/new_york_index.shtml), donde iba a
participar en una retrospectiva de pintura española.

Tal como informamos en nuestra edición 153
(http://www.letralia.com/153/1101goya.htm), la compañía aseguradora había
ofrecido una recompensa de 50.000 dólares a quienes aportasen información
sobre el paradero del famoso óleo del pintor español. La obra de arte está
asegurada en 1,1 millones de dólares y pertenece a la primera etapa del
pintor aragonés.

La agente especial Jerria Williams, de la unidad del FBI en Filadelfia,
donde fue robada la pintura, ha explicado que la obra “fue recuperada en
buenas condiciones y parece que no está dañada”.

La obra fue localizada después de que un ciudadano, cuyo nombre no fue
hecho público, llamara al número de teléfono habilitado por el FBI para
obtener información fiable, bajo la promesa de una gratificación de 50.000
dólares.

El cuadro fue robado durante la noche, mientras permanecía sin vigilancia
en el parking del hotel Howard Johnsson Inn, cerca de Bartonsville
(Pensilvania). Los transportistas decidieron pernoctar allí para evitar
llegar “demasiado pronto” a su destino. El cuadro, embalado y cerrado bajo
varios candados en una furgoneta sin identificar, desapareció entre las
once de la noche y las seis de la mañana, hora en la que los transportistas
encontraron el vehículo vacío y con las cerraduras forzadas.

Según el gerente del hotel, la furgoneta estuvo aparcada toda la noche en
un parking sin luz y sin vigilancia, lo que significaría que los
transportistas rompieron una de las normas básicas del transporte de obras
de arte, que exige que estén vigiladas en todo momento.

Fuente: El País



*** Popol Vuh en braille presentan en Guatemala

Con el objetivo de que la población invidente pueda conocer la literatura
guatemalteca, fue presentada este 22 de noviembre la primera edición del
Popol Vuh en braille, por el Comité Pro Ciegos y Sordos y por el Ministerio
de Cultura y Deportes de la nación centroamericana.

“Siempre nos han puesto a leer libros de otros países, pero creo que es
importante que leamos sobre nuestro país”, comentó Míldred Santelís, de 13
años, de la escuela del Comité Pro Ciegos y Sordos. Como ella, más de 200
estudiantes de los establecimientos de esa institución podrán leer por
primera vez el Popol Vuh.

Sergio Mijangos, de la Asociación Nacional de Ciegos, informó que la idea
de editar el libro había surgido por la falta de literatura guatemalteca en
la educación de los invidentes. Dijo que editaron 10 ejemplares, divididos
en dos tomos cada uno, que están a disposición de los invidentes en la
Biblioteca Nacional Luis Cardoza y Aragón. El costo por cada volumen fue de
250 quetzales (cerca de 33 dólares).

Expresó que trabajan en la edición del mismo libro, pero en idioma k’iche’,
con la cooperación de la Academia de Lenguas Mayas de Guatemala, debido a
que más de 40 por ciento de la población invidente es indígena.

El Popol Vuh (en lenguaje quiché, “Libro del Consejo” o “Libro de la
Comunidad”) es una recopilación de varias leyendas del Quiché, un reino de
la civilización maya al sur de Guatemala y parte de Centroamérica. Es una
narración que trata de explicar o contar de alguna manera su origen y los
diversos fenómenos que ocurren en la naturaleza.

El programa de obras en braille continuará con la publicación de otros
libros de la literatura guatemalteca, como el Rabinal Achí y cuentos
infantiles, según Francisco Aragón, del Ministerio de Cultura.

Fuentes: Prensa Libre • Wikipedia



*** Música y poesía experimental catalana presentan en Alemania

La ciudad alemana de Munich acoge desde el 23 de noviembre y hasta el
próximo lunes 18 de diciembre el ciclo “Avantguarda; música i poesia
experimental catalanes”, con la presencia del músico Carles Santos, el
poeta Enric Casasses y una exposición de poemas visuales de Joan Brossa,
que tiene por objetivo exhibir la evolución del espíritu vanguardista que
caracterizó la cultura catalana del siglo XX.

Música y poesía, dos disciplinas que permiten la fusión y experimentación
estética, servirán para medir esta vanguardia a través de recitales y
conferencias organizadas por el Institut Ramon Llull (IRL,
http://www.llull.com), el Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es) y
diversos centros culturales alemanes.

El ciclo está enmarcado en los actos que organiza el IRL a lo largo de todo
el año en preparación para la Feria del Libro de Frankfurt
(http://www.frankfurt-book-fair.com), donde la cultura catalana será la
invitada de honor.

El jueves 23 de noviembre, el Lyrik Kabinett celebró “L’avantguarda
literària a Catalunya des de 1918”, una conferencia de Axel Sanjosé y un
recital de poemas a cargo de Cinta Massip. El viernes 30, la sede del
Cervantes fue escenario del recital poético “Joc de mots a quatre veus” a
cargo de Enric Casasses, Eduard Escoffet, Arnau Pons y Víctor Sunyol.

Este viernes 7, la T-u-b-e Klanggalerie contará con el concierto del
pianista Agustí Fernández y el artista multimedia José Manuel Berenguer. En
el mismo recinto, el 14, ofrecerá una actuación Casino, figura puntera del
underground experimental barcelonés.

El centro Muffathalle acogerá el concierto para piano “No al No”, de Carles
Santos, referente crucial de la creación musical contemporánea catalana.
Finalmente, la Galería Mosel y Tschechow expondrá los “Poemes
objecte-Poemes visuals” de Joan Brossa.

Fuente: Europa Press



*** Realizaron en México el Primer Encuentro Iberoamericano de Poesía

Medio siglo de creación poética se reunió entre el 23 y el 25 de noviembre
en el Primer Encuentro Iberoamericano de Poesía Ciudad de México 2006,
inaugurado en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), en busca
de acercar a poetas mexicanos y de otros países de habla hispana y
portuguesa.

Con la participación de destacados poetas de trece países, como Alí
Chumacero, Ernesto Cardenal, Juan Gelman, Ledo Ivo y David Huerta, el
encuentro se realizó en la propia Asamblea, en el antiguo Templo de Corpus
Christi y en las casas del poeta Ramón López Velarde y del Refugio
Citlaltpépetl.

Durante la inauguración, el diputado Mauricio Toledo Gutiérrez, presidente
de la Comisión de Cultura de la IV Legislatura de la Asamblea Legislativa
del Distrito Federal (ALDF) señaló que con la reunión se buscaba establecer
un vínculo cultural entre los habitantes de la capital mexicana y las
formas de ver, decir, entender y sentir a otras naciones.

La poesía, agregó Toledo, “es un espacio de encuentro que permite el
diálogo del ser y la búsqueda del espíritu universal. La poesía se emplea
para aplacar las tormentas del alma, redimir a una mujer o un hombre o
llenar el corazón de ese sentimiento llamado amor”.

En el encuentro se reunieron además los poetas mexicanos Eduardo Langagne,
Héctor Carreto, Dana Gelinas, José Vicente Anaya y Thelma Nava, así como
los peruanos Arturo Corchera, Rodolfo Hinostroza e Hildebrando Pérez Grande
y los chilenos Raúl Zurita y Omar Lara.

Entre los participantes también se contó con el brasileño Ledo Ivo y los
cubanos Pablo Armando Fernández, Waldo Leyva y José Kozer, los españoles
Antoni Mari y Álvaro Salvador, los venezolanos Santos López y Carmen Verde
Arocha, el hondureño Roberto Sosa, el dominicano José Mármol y el
colombiano Juan Manuel Roca, entre otros.

El programa del Encuentro incluyó mesas de lectura de poemas abiertas al
público en general y charlas destinadas a propiciar la convivencia y el
intercambio entre poetas y escritores jóvenes.

Fuente: Milenio



*** Venezolanos Chirinos y Méndez Guédez en antología sobre inmigración

El pasado 23 de noviembre fue presentada en España la antología Inmenso
estrecho II, que reúne a veintiséis escritores y artistas de prestigio para
ofrecer una visión de conjunto sobre la inmigración a través de relatos y
cuentos. El libro es parte de la colección Ficción del sello Kailas.

De muy diferentes orígenes y disciplinas, la antología reúne textos de
autores como los venezolanos Juan Carlos Chirinos y Juan Carlos Méndez
Guédez; los peruanos Santiago Roncagliolo y Fernando Iwasaki, el argentino
Andrés Neuman; y los españoles  Isaac Rosa, Nicolás Melini; Rafael Muñoz
Zayas; Juan José Téllez, José María Pérez Zúñiga; José Ovejero, entre
muchos otros.

Otros autores incluidos en la antología son Carlos Alonso, Ahmed Ararou,
Ernesto Estrella, Ramiro Calle, Ángel Fernández Fermoselle, Eric Frattini,
Luis Gómez, Erich Hackl, Driss Ksikes, Tito Losada, Ronaldo Menéndez,
Vicente Molina Foix, Amalio Moratalla, José María Rodríguez Matarredona e
Ismael Serrano.

La primera edición, Inmenso estrecho I, fue presentada en noviembre de
2005, y recibió elogios de medios como Babelia, que la definió como “un
libro tan necesario como oportuno” o El Cultural, que calificó las
historias reunidas en el volumen como “necesarias en una sociedad a la que
parece costarle una inmensidad asumir el mestizaje”. El público también
respondió de forma contundente y tal interés llevó a una edición de
bolsillo que nació a través del sello Puzzle en junio de 2006.

En esta nueva edición, Kailas ha recogido nuevas voces y nuevos relatos.
Como ya ocurriera en su primera parte, los beneficios de esta obra serán
destinados a la ONG Red Acoge (http://www.redacoge.org), que lleva más de
tres lustros apoyando y defendiendo los derechos de las personas
inmigrantes en España.

En la presentación del libro, realizada en la Fnac de Callao (Madrid),
participaron el periodista y escritor Juan José Téllez, Blanca Ruiz por Red
Acoge, Ángel Fernández Fermoselle por Kailas y varios autores de los
relatos de la obra como Isaac Rosa, Nicolás Melini y Juan Carlos Méndez
Guédez, entre otros, además de algunos escritores del primer volumen como
Jorge Eduardo Benavides, Ernesto Pérez Zúñiga y David Hernández de la
Fuente.

Fuente: Kailas



*** Juan Antonio González-Iglesias gana el Premio Loewe de poesía

El escritor español Juan Antonio González-Iglesias ganó este 23 de
noviembre la XIX edición del Premio Internacional de Poesía Fundación
Loewe, dotado con 18.000 euros, por su libro Eros es más, en el que
reflexiona acerca del triunfo del amor sobre la muerte y el paso del
tiempo.

En nombre del jurado, Jaime Siles destacó que la formación del ganador, que
es profesor de filología clásica, late en el poemario premiado, cuyos
versos se mueven “entre el idilio amoroso y la búsqueda de algo que es
interpretable como un más allá”, y agregó que “hay un Platón y un
Aristóteles al fondo de este clasicista que es González-Iglesias”.

Con su obra poética traducida al francés, portugués e italiano,
González-Iglesias (Salamanca, 1964) ha merecido ya premios como el
Internacional Generación del 27 con Un ángulo me basta, y es autor de La
hermosura del héroe, Esto es mi cuerpo (accésit del Premio Jaime Gil de
Biedma) y Olímpicas, entre otros poemarios.

El ganador dijo que en el título de su poemario hay un guiño al lema de la
estética minimalista, “menos es más”. En ese combate entre “eros” y “logos”
apuntó que “vence el amor, que es más que la muerte, y triunfa sobre la
noche”.

Traductor de la obra poética de Ovidio, Catulo y Horacio, el poeta
salmantino reconoce que tiene “una cierta deformación profesional”, porque
realmente se ha educado como si viviera en Grecia y en Roma, y esa
formación clásica queda patente en sus versos. En su trabajo como profesor,
el autor se dedica a investigar sobre temas relacionados con la tradición
clásica y la herencia del mundo grecorromano.

A la XIX edición del Premio Loewe se han presentado 927 obras, procedentes
de 38 países, muchos de ellos latinoamericanos. Además de Siles, en el
jurado participaron Carlos Bousoño, como presidente de honor, María
Victoria Atencia, Francisco Brines, José Manuel Caballero Bonald, Guillermo
Carnero (galardonado en la edición anterior), Víctor García de la Concha y
Luis Antonio de Villena. Como secretario actuó el editor Jesús García
Sánchez.

Fuente: EFE



*** Ayala, Sábato y Delibes propuestos al Nobel por la SGAE

El Consejo de Dirección de la Sociedad General de Autores y Editores de
España (SGAE, http://www.sgae.es) propuso a la Academia Sueca el pasado
viernes 24 de noviembre los nombres de los escritores Francisco Ayala,
Ernesto Sábato y Miguel Delibes como candidatos al Nobel de Literatura
2007.

La decisión del Consejo, adoptada en su última reunión, se sustenta en los
acreditados méritos literarios de cada uno de estos autores. Desde hace ya
algunos años, la SGAE propone, por petición expresa de la Academia Sueca,
las candidaturas de escritores en lengua española.

Nacido en Granada en 1906, el centenario Francisco Ayala se graduó en 1929
en derecho en la Universidad de Madrid (http://www.uam.es), de la que fue
catedrático. Exiliado durante la Guerra Civil, al finalizar ésta se instaló
en Argentina. Trabajó en la Universidad de Puerto Rico (http://www.upr.edu)
y en universidades norteamericanas. Sus primeras obras publicadas fueron
Tragicomedia de un hombre sin espíritu (1925), Historia de un amanecer
(1926), El boxeador y un ángel (1929) y Cazador en el alba (1930).

Entre sus libros de narraciones breves destacan El hechizado (1944), La
cabeza del cordero y Los usurpadores, ambas de 1949; Historia de macacos
(1955), De raptos, violaciones y otras inconveniencias (1966) y El jardín
de las delicias (1971). Cuenta con novelas como Muertes de perro (1958) y
El fondo del vaso (1962).

El intelectualismo, la ironía, la deshumanización y el realismo crítico
caracterizan su obra premiada con el Premio Cervantes, la Medalla de Oro de
la SGAE. Ayala es, por otra parte, miembro de la Real Academia Española.

El escritor argentino Ernesto Sábato (Rojas, provincia de Buenos Aires,
1911) ha construido una obra caracterizada por un profundo contenido
intelectual sobre la difícil separación entre las nociones del bien y del
mal y por un estilo brillante e inquietante.

Su desconfianza en la ciencia le llevó a investigar sobre las posibilidades
que ofrecería la literatura para analizar problemas existenciales. Fruto de
ello fue la novela El túnel (1948). Sobre héroes y tumbas (1961),
considerada la mejor novela argentina del siglo XX, fue su siguiente obra y
lo consagró como escritor universal.

Siguió reflexionando sobre las posibilidades de la novela en Abaddón, el
exterminador (1974). Su defensa de la democracia y del respeto a los
derechos humanos se muestra en ensayos como El otro rostro del peronismo,
El caso Sábato, Torturas y libertad de prensa, Carta abierta al general
Aramburu (1956) y La cultura en la encrucijada nacional (1976). En ensayo
literario es conocida su obra El escritor y sus fantasmas (1963). En 1984
recibió el Premio Cervantes.

Miguel Delibes (Valladolid, 1920) obtuvo el Premio Nadal de Novela en 1947.
La relación de títulos que jalonan la trayectoria literaria de Miguel
Delibes es muy amplia, destacando La sombra del ciprés es alargada (1948),
Aún es de día (1949), El camino (1950), Mi idolatrado hijo Sisí (1953), La
hoja roja (1959), Las ratas (1962), Cinco horas con Mario (1966), Parábola
del náufrago (1969), Las guerras de nuestros antepasados (1975), Los santos
inocentes (1981), Mujer de rojo sobre fondo gris (1991) y Coto de caza
(1992).

Entre los motivos de su obra destacan la perspectiva irónica frente a la
pequeña burguesía, la denuncia de las injusticias sociales, la rememoración
de la infancia, la representación de los hábitos y el habla propia del
mundo rural, muchos de cuyos términos y expresiones recupera para la
literatura.

La novela Diario de un jubilado (1995) es un retrato irónico y tierno sobre
la vida y las relaciones entre dos viejos. El legado de sus narraciones
breves se encuentra en un único volumen, Viejas historias y cuentos
completos. Además del Nadal, ha recibido el Premio de la Crítica (1953), el
Premio Príncipe de Asturias (1982), el Premio Nacional de las Letras
Españolas (1991) y el Premio Cervantes (1993).

Los escritores en lengua española que han obtenido el galardón hasta ahora
son: Octavio Paz (1990), Camilo José Cela (1989), Gabriel García Márquez
(1982), Vicente Aleixandre (1977), Miguel Ángel Asturias (1967), Juan Ramón
Jiménez (1956), Gabriela Mistral (1945), Jacinto Benavente (1922) y José
Echegaray (1904).

Fuentes: 24 Horas Libre • El Mundo • La Razón



*** Muere el escritor español Félix Álvarez Sanz

El escritor, periodista e historiador español Félix Álvarez Sanz, quien
realizó la mayor parte su carrera en América, principalmente en Perú y
Paraguay, falleció de un cáncer el pasado lunes 27 de noviembre, según
informaron fuentes familiares en Madrid.

El autor murió en el Hospital de La Fuenfría, en la localidad de
Cercedilla, situada a unos 58 kilómetros de Madrid. Álvarez se había
trasladado en mayo pasado a la capital española, acompañado por su esposa,
la crítica de arte peruana Victoria Torres, y una de sus hijas, Maite, para
tratarse de un tumor pulmonar que le habían detectado pocos meses antes en
Asunción (Paraguay), ciudad en la que había fijado su residencia en 1991.

Autor de más de una treintena de obras, entre ensayos, novelas, cuentos y
piezas de teatro, Álvarez nació en 1945 en la localidad de Azofra, en la
comunidad española de La Rioja, tierra que siempre tuvo presente. Era
licenciado en filosofía y letras por la Universidad de Zaragoza
(http://www.unizar.es), ciudad donde contrajo matrimonio con Torres, con
quien tuvo cuatro hijos.

En la década de 1960 se trasladó a Lima, donde desarrolló gran parte de su
vida profesional. Fue docente de la Universidad Nacional Mayor de San
Marcos (http://www.unmsm.edu.pe), investigador en el Museo de Arqueología y
Antropología y director de la Biblioteca de España, dependiente de la
mencionada universidad.

En su etapa limeña fue articulista y colaborador de revistas y diarios como
La Crónica, El Comercio, La Prensa, Expreso y Correo, y en este último se
desempeñó como subdirector y jefe de editorial.

Entre sus obras de ficción en Perú destaca la novela Crónica de blasfemos,
publicada en 1986, por la que fue finalista en el Premio Internacional de
Novela Rómulo Gallegos de Venezuela. Además fue galardonado con el Premio
Americano al mejor trabajo sobre el V Centenario del Descubrimiento de
América, en la séptima convocatoria de los Premios Internacionales de
Periodismo Rey de España.

Debido a la situación política en Perú durante el gobierno de Alberto
Fujimori, el escritor y su familia fijaron su residencia en Paraguay, donde
publicó varias novelas y se convirtió en uno de los autores más destacados
del país. Resaltan sus obras de ficción como Mburuvichá, Madre Sacramento y
El oriental, así como una adaptación de La Celestina, entre otras.

Con su hija mayor, la poetisa Montserrat Álvarez, publicó Doce esbozos
haitianos y un cuento andino. En 2005, en Paraguay, la novela Txakurras y
el ensayo El poder en tiempos del milenio, un análisis de la naturaleza del
poder, de cómo se constituye y los elementos que lo componen.

Además, impartió seminarios sobre gobernabilidad con el auspicio de
organismos internacionales y fue profesor de la Escuela de Arte Dramático
de Instituto Municipal de Arte de la Ciudad de Asunción, entre otras
actividades.

Fuentes: EFE • Portal Paraguayo de Noticias



*** Fundación López Rejas crea el mayor premio de poesía de España

La Fundación López Rejas anunció el pasado 27 de noviembre la creación del
Premio “Los Odres” —llamado así en honor a la aldea de Moratalla
rehabilitada por López Rejas—, el mayor galardón de poesía de España,
dotado con 30.000 euros para el ganador y 10.000 para el finalista, cuyas
obras serán publicadas por una de las cinco mejores editoriales dedicadas a
este género.

El director del premio, el escritor Javier Orrico, explicó que ésta es una
clara apuesta por la poesía “para devolverle la dignidad que ha ido
perdiendo y que se acabe el divorcio entre el lector y la poesía, gracias
al premio mejor dotado y a una prestigiosa editorial”.

Con más de diez años colaborando con diversos proyectos humanitarios,
deportivos y culturales, López Rejas quería crear una fundación “para
exteriorizar el arte y la cultura de manera que se conozca nuestra región,
adoptando así la mecánica de otras localidades”. En definitiva, como
explicó el artífice de esta iniciativa literaria, se trata de “producir
desde dentro una creación literaria y no sólo ayudar o apoyar esa
producción”.

López Rejas subrayó la independencia que rodea esta iniciativa: “El premio
parte de una empresa privada, no se va a solicitar ayuda a ninguna
institución y contaremos con un jurado de primera y totalmente autónomo
para tomar la decisión”.

Aunque los artífices de este premio recordaron que hasta ahora el mejor
dotado económicamente era el Premio Loewe —con 18.000 euros para el
ganador—, Orrico comentó la importancia de contar con una editorial de
prestigio, por lo que se están cerrando negociaciones con cinco editoriales
de España y, una vez que se haya firmado el convenio con una de ellas, se
darán a conocer las bases del concurso, que espera reunir a los mejores
poetas del panorama español.

También será entonces cuando se conozca el nombre de los miembros del
jurado, que estará presidido por “una figura de la poesía a nivel
nacional”, según adelantaron, agregando que más allá del dinero del premio,
se trata de que las librerías vuelvan a contar con poemarios de primera
calidad que despierten en el lector la pasión por volver a los versos,
“porque la poesía ha desaparecido del mundo de los aficionados a la
literatura”, lamentó Javier Orrico.

Además, tanto López Rejas como el escritor destacaron cómo el galardón
estará vinculado a la Región de Murcia, “que tendrá así más prestigio
cultural”.

Fuente: La Opinión de Murcia



*** El colombiano Evelio Rosero gana el premio Tusquets de Novela

El escritor colombiano Evelio Rosero ha sido galardonado este martes 28 de
noviembre con el premio Tusquets Editores de Novela, dotado con 20.000
euros en concepto de derechos de autor y una estatuilla diseñada por
Joaquim Camps, por su novela Los ejércitos. El ganador recibirá, no
obstante, 40.000 euros al haber sido declarada desierta la primera edición
del premio, y acumularse los 20.000 euros del anticipo previsto en la
convocatoria anterior.

El jurado, formado por Alberto Manguel, en calidad de presidente, Almudena
Grandes, Alberto Ruy Sánchez, Francisco Goldman, Beatriz de Moura, en
representación de la editorial, y Aurelio Major (sin voto) en calidad de
secretario, ha valorado “los indiscutibles méritos de una novela que de
modo contundente presenta un asunto no por habitual menos difícil de tratar
—la violencia arbitraria e irracional que asola a un pueblo—, con singular
elegancia y maestría no exentas de dramatismo”, según el laudo leído por
Grandes en rueda de prensa, en el marco de la Feria Internacional del Libro
de Guadalajara (FIL, http://www.fil.com.mx).

Rosero, quien fue notificado por vía telefónica, se mostró complacido con
el premio. Aprovechó para criticar al gobierno de su país, que a su juicio
abandonó muy pronto los esfuerzos para resolver la situación de violencia.
“El presidente Álvaro Uribe no ha hecho absolutamente nada ahora por la paz
o por el diálogo”, sentenció.

Su novela, inspirada en la agonía diaria de la violencia que padecen no
sólo los paramilitares, el ejército y la guerilla, sino también la
población civil, se desarrolla en un pueblo ficticio de Colombia. “Procuré
no insistir tanto en los esclarecimientos políticos que mueven a estos
ejércitos, sino a la consecuencia humana en la gente de Colombia, que es la
que pone los muertos”, indicó el escritor. La novela será publicada por
Tusquets en marzo del próximo año.

A esta segunda convocatoria se presentaron en las cuatro sedes de la
editorial un total de 439 novelas: 176 en España, 159 en Argentina, 76 en
México y 28 en Miami, procedentes de casi todos los países americanos
(incluyendo Estados Unidos y Canadá), de España, de varios países europeos
e Israel.

Evelio Rosero (Bogotá, 1958) realizó estudios de comunicación social en la
Universidad Externado de Colombia (http://www.uexternado.edu.co). Es autor
de la trilogía novelística Primera vez, integrada por Mateo solo
(Entreletras, 1984), Juliana los mira (Anagrama, 1986), y El incendiado
(Planeta, 1988), que obtuvo el II Premio Pedro Gómez Valderrama a la mejor
novela colombiana publicada en el quinquenio 1988-1992.

Sus novelas posteriores, Señor que no conoce la luna (Planeta, 1992), Las
muertes de fiesta (Planeta, 1995), Plutón (Espasa-Calpe, 2000), Los
almuerzos (Universidad de Antioquia, 2001), y En el lejero (Norma, 2003),
así como sus libros de cuentos Las esquinas más largas (Panamericana, 1998)
y Cuento para matar un perro y otros cuentos (Carlos Valencia, 1989) han
sido tema de estudio y tesis universitarias.

Ha publicado además obras para jóvenes y niños, género en el que destacan
sus novelas La duenda (1997, Premio Internacional Enka 2001,) El hombre que
quería escribir una carta (2002), recientemente traducida al italiano, y
Cuchilla, Premio Iberoamericano Norma-Fundalectura 2000 de literatura para
jóvenes. Recientemente obtuvo en Colombia el Premio Nacional de Literatura,
otorgado por el Ministerio de Cultura, en 2006.

Fuente: El Nuevo Herald



*** Se celebra en Perú la Feria del Libro Ricardo Palma

El pasado miércoles 29 de noviembre fue inaugurada en Lima (Perú) la 27ª
edición de la Feria del Libro Ricardo Palma, evento organizado por la
Cámara Peruana del Libro y la Municipalidad de Miraflores, y que
permanecerá abierto al público hasta el 11 de diciembre.

La feria cuenta con más de sesenta actividades entre presentaciones de
libros, homenajes, talleres, mesas redondas y conferencias, y en su
inauguración fue presentada la revista Martín: Homenaje a Carlos Germán
Belli, una publicación dedicada íntegramente al ganador del Premio Pablo
Neruda 2006.

Asimismo, entre las infaltables presentaciones de libros que forman parte
de la feria, destacan Cinco historias de mujeres y otra sobre Tamara Fiol,
del narrador Miguel Gutiérrez; Fuego secreto, de Luis Enrique Tord y la
reedición de Paren al mundo que aquí me bajo, del periodista Fernando
Ampuero.

Igualmente, la Cámara Peruana del Libro brindará un homenaje a Antonio
Gálvez Ronceros, narrador que con sus historias ha contribuido al
desarrollo de la tradición en las generaciones posteriores de escritores.
Autor de libros como Historias para reunir a los hombres y Cuaderno de
agravios y lamentaciones, Gálvez Ronceros es un precursor de la literatura
popular en Perú.

El evento, que se realiza en el Parque Kennedy y es de ingreso libre,
cuenta con múltiples talleres a lo largo de sus dos semanas de duración,
como el de Creación de historietas, de Juan Carlos Rodríguez; Lectura
crítica para docentes de Lengua y Literatura, de Jorge Eslava, y Libros: Un
modelo para armar, a cargo del proyecto editorial Sarita Cartonera.

Fuente: La Primera



*** Premio Octavio Paz de poesía y ensayo para Pere Gimferrer

El poeta y escritor español Pere Gimferrer es el ganador de la octava
edición del Premio Internacional de Poesía y Ensayo Octavio Paz, que
concede una fundación creada por su familia, informó este miércoles 29 de
noviembre la presidenta de la institución, Marie José Paz.

El galardón, dotado con 100.000 dólares y uno de los más importantes en
lengua española, será entregado en la capital mexicana en el transcurso de
2007. “No hemos decidido la fecha de entrega debido a que eso depende de la
agenda del galardonado, aunque la costumbre es entregarlo el 31 de marzo,
que es el aniversario del nacimiento de Octavio Paz”, afirmó la viuda del
premio Nobel de Literatura 1991.

Paz indicó que esta distinción es un reconocimiento dirigido a
personalidades del mundo de las letras y que los candidatos este año fueron
veinticinco. En un comunicado, el organismo justifica la elección de
Gimferrer “tanto por la riqueza y el vigor de su obra como por la forma en
la que reescribe la tradición y contribuye a la vanguardia”. El jurado
estuvo formado por José Jiménez, Michi Strausfeld, Aurelio Asián, Fabio
Morabito y Álvaro Uribe.

La nota añade que el poeta, originario de Barcelona, es “capaz de alternar
el castellano y el catalán, es una de las más lucidas conciencias poéticas
contemporáneas”.

Gimferrer nació en Barcelona hace 61 años y ha destacado por su obra
poética. Es uno de los autores más importantes de su generación. Entre sus
galardones, destacan el Premio Nacional de Poesía, el Nacional de
Literatura, el de Literatura Catalana, el Ciudad de Barcelona, el Nacional
de las Letras Españolas y el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. “Creo
que este es el primer galardón internacional que se le otorga”, dijo la
viuda de Paz.

Fuente: La Razón



*** Antonio Gamoneda obtiene el Premio Cervantes

El poeta español Antonio Gamoneda obtuvo este 30 de noviembre el Premio
Cervantes 2006 por su poesía “cargada de simbolismo”, según el jurado, que
estuvo presidido por el director de la Real Academia Española (RAE,
http://www.rae.es), Víctor García de la Concha.

La ministra de cultura, Carmen Calvo, anunció el fallo del premio
instituido en 1975 por el Ministerio español de Cultura, dotado con 90.430
euros y considerado el Nobel de las letras españolas. Gamoneda recibirá el
galardón de manos del Rey de España el 23 de abril próximo en la
Universidad de Alcalá de Henares.

La ministra dijo que este premio era “de justicia” y que el galardonado
acogió “muy contento” la noticia, porque el mismo jueves 30 era “un día muy
importante para él”, ya que coincidía también con la entrega, esa misma
tarde, del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.

Gamoneda, que nació en Oviedo en 1931 y es considerado uno de los mejores
poetas españoles contemporáneos, había sido finalista muchos años, tantos
que en sus primeras declaraciones, a Radio Nacional de España (RNE,
http://www.rne.es), tras conocerse el fallo, dijo que se sentía “finalista
casi casi en términos profesionales”.

“La cultura española se siente muy honrada de que el premiado haya sido
él”, dijo Carmen Calvo, recordando que este galardón se otorga,
alternativamente, a un autor iberoamericano y, al año siguiente, a uno
español, y que este año, tras el concedido el pasado al mexicano Sergio
Pitol, presente en las deliberaciones y en la rueda de prensa posterior,
correspondía otorgarlo en España.

El director de la Real Academia y presidente del jurado, Víctor García de
la Concha, explicó que se llegó a un acuerdo por mayoría a la quinta
votación, pero que desde el primer momento Gamoneda apareció como
“claramente preferido”.

Con él y con Pitol estuvieron en el jurado José Rodríguez, director de la
Academia Filipina de la Lengua; Olvido García Valdés, José Antonio Pascual,
José Miguel Ullán, Juan Gelman, Josefina Aldecoa, Juan Mayorga y Clara
Janés. Actuó de secretario el director general del Libro, Rogelio Blanco,
y, de secretaria de actas, Mónica Fernández, subdirectora de Promoción del
Libro.

“La figura de Gamoneda ha ido cobrando protagonismo y reconocimiento en los
últimos años, de una manera más bien tardía”, señaló García de la Concha,
que no obstante destacó lo muy conocido que era en el ámbito leonés, donde
la poesía tuvo en la primera posguerra un protagonismo importante con la
revista Espadaña, la segunda en medio del desierto poético.

“En ella se empezaba a plantear una crítica a la manera en que se hacía
poesía, que era recurriendo a una belleza y una religiosidad más bien
superficiales”. Gamoneda, continuó el director de la RAE, estaba allí en
los últimos tiempos, como luego estuvo en Claraboya, “el otro grupo
alternativo a los ‘novísimos’, más ligado al realismo y la preocupación
social, existencial”.

“Cuando comenzó a escribir, su voz sonaba nueva, porque, aunque preocupado
por todos esos problemas, su escritura y su voz eran distintas, por eso
tardarían en cobrar reconocimiento”, explicó.

Desde su primer libro Sublevación inmóvil, pero sobre todo, y tras varios
años de silencio, desde su gran libro Descripción de la mentira, prosiguió
García de la Concha, “se ve lo que va a ser esa voz, que va a tener muchos
ecos y adhesiones entre minorías, y que, como toda poesía auténtica, no
traduce un sentido, sino que lo crea en la palabra”.

En su caso, añadió el presidente, “borra la anécdota realista y, buscando
el sentido en el interior del poema, hace una poesía cargada de símbolo, de
difícil acceso”, para “la inmensa minoría” juanramoniana.

Mediados ya los 80 comenzaron a llegarle los reconocimientos, primero el de
las Letras de Castilla y León, después el Nacional de Poesía y, este mismo
año, el Reina Sofía. “El Cervantes es un reconocimiento de su escritura
poética pero también de la ensayística”, pues ha sido mucho tiempo
excelente crítico de arte y ha reflexionado también mucho en los últimos
tiempos sobre la propia literatura y la poesía, explicó.

A preguntas de los periodistas, la ministra Calvo dijo que la candidatura
de Gamoneda fue propuesta por Janés, Pitol, Gelman, Mayorga, García Valdés
y Pascual, y García de la Concha, que entre los “espléndidos candidatos” de
la sesión estuvieron también este año Marsé, Ana María Matute, Ángel
González, Benedetti, Bousoño, Nieva, Goytisolo, Carmen Iglesias, Sastre o
Semprún.

Fuentes: Ansa • EFE



*** Encuentro internacional de literatura realizarán en Ecuador

Organizado por la Revista Internacional Francachela y la Universidad del
Azuay (http://www.uazuay.edu.ec), entre el 12 y el 15 de julio de 2007 se
realizará en Santa Ana de los Ríos de Cuenca (Ecuador) el I Encuentro
Internacional de Literatura Cuenca 2007
(http://www.elmurocultural.com/cuenca1.html), en el que participarán
escritores, críticos, traductores, directores de revista y talleres
literarios.

Cuenca está ubicada al sur de la República del Ecuador y fue fundada en
1557, por lo que se acerca a su aniversario número 450. En 1999 fue
declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, gracias a su historia,
arquitectura y cultura.

El encuentro convertirá a la ciudad en punto de confluencia de la
literatura de América Latina, instaurando un espacio vivo para el
intercambio cultural y el conocimiento personal.

Además de una serie de conferencias magistrales presentadas por reconocidos
escritores latinoamericanos, el programa del evento incluirá ponencias
sobre la literatura del continente en todos sus géneros, así como las
relaciones entre la literatura y las demás artes. También se organizarán
mesas redondas sobre traducción literaria, revistas y talleres literarios,
y se ha previsto la presentación de libros, entre los cuales se incluye las
antologías Francachela de cuento breve y poesía, así como una serie de
lecturas y recitales.

Quienes deseen presentar ponencias deberán enviar un resumen de una página,
un trabajo de una extensión total de ocho cuartillas a doble espacio y un
currículum vitae de hasta 10 líneas. El tiempo de lectura será de 20
minutos. Para las mesas redondas se enviará un resumen de una página y un
currículum vitae de hasta 10 líneas. Quienes deseen presentar un libro,
publicado entre 2005 y 2007,  deberán indicarlo a los organizadores y
enviarlo previamente.

Los autores interesados en lecturas y recitales deberán inscribirse y
expresar su deseo de formar parte de las mismas. En los géneros poesía y
cuento breve los materiales a leer no deberán superar las dos páginas.

Las inscripciones al encuentro quedan abiertas del 2 de enero al 10 de
junio de 2007, y tendrán un costo de US$60 para participantes de Europa y
Estados Unidos; US$50 para latinoamericanos; US$35 para ecuatorianos, y
US$20 para estudiantes. Los participantes deberán pagar mediante giro
postal a través de Western Union, salvo los ecuatorianos que podrán hacerlo
mediante cheque o giro postal. En ambos casos, a nombre de Sara Beatriz
Vanegas Cobeña. Quienes se inscriban antes del 30 de mayo gozarán de un
descuento.

La inscripción incluye participación en todas las actividades del
encuentro, materiales, exposición y venta de libros, coffee breaks, cóctel
de bienvenida y asistencia a los diferentes actos artísticos culturales
ofrecidos en homenaje a los escritores participantes.

Los trabajos, que podrán presentarse en español o portugués, deberán ser
enviados antes del día 10 de junio de 2007 a la dirección de correo
electrónico encuentrocuenca2007@... o a la doctora Sara
Vanegas Cobeña, presidenta del I Encuentro Internacional de Literatura
Cuenca 2007 (Universidad del Azuay, Educación Continua, Apartado 981,
Cuenca, Ecuador).

Fuente: Organizadores del Encuentro



*** Abierta la convocatoria para el premio Rómulo Gallegos

El Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg,
http://www.celarg.org.ve) abrió este 1 de diciembre la convocatoria para el
XV Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, que con una dotación de
100.000 dólares será entregado el 2 de agosto de 2007, fecha conmemorativa
del natalicio de Rómulo Gallegos, en la sede del Celarg.

El jurado de esta edición estará conformado por el venezolano Luis Britto
García, los españoles Isaac Rosa —ganador de la XIV edición— y Juan Madrid;
la salvadoreña Ana Patricia Rodríguez y la hondureña Helen Umaña.

Podrán participar las novelas publicadas en idioma castellano entre el 1 de
enero de 2005 y el 31 de diciembre de 2006. Las obras deberán ser enviadas
en número de 10 ejemplares a la Fundación Celarg, Casa de Rómulo Gallegos,
avenida Luis Roche, cruce con tercera transversal, Altamira, Caracas 1062,
Venezuela, o al Apartado de Correos 69132, Altamira, Caracas, 1062,
Venezuela.

En sobre aparte el participante deberá incluir sus datos personales: nombre
y apellido, dirección, teléfono de contacto, correo electrónico y una breve
nota biobibliográfica.

El plazo improrrogable de admisión de obras finaliza el 28 de febrero de
2007 y se admitirán las obras que se hayan presentado en las oficinas de
correo con esa fecha o antes. La lista de participantes será publicada al
final del período de recepción en la página del Celarg
(http://www.celarg.org.ve).

En años anteriores, el premio Rómulo Gallegos ha sido otorgado a Mario
Vargas Llosa (Perú), por La casa verde; Gabriel García Márquez (Colombia),
por Cien años de soledad; Carlos Fuentes (México), por Terra Nostra; Arturo
Úslar Pietri (Venezuela), por La visita en el tiempo; Enrique Vila Matas
(España), por El viaje vertical, y Fernando Vallejo (Colombia), por El
desbarrancadero, entre otros.

Fuentes: ABN • Celarg



*** Será en enero o febrero cuando se entregue el Premio Lorca de Poesía

La entrega del III Premio de Poesía Ciudad de Granada Federico García
Lorca, que este año ha recaído en la escritora peruana Blanca Varela, se
celebrará entre finales de enero y principios de febrero de 2007, según
informó este viernes 1 de diciembre el concejal de Cultura y secretario del
Premio, Juan García Montero.

La entrega del galardón coincidirá con la presentación de la próxima
convocatoria del mismo. Varela no podrá asistir por razones de salud, por
lo que ha delegado la recepción del galardón en su hijo, tal como
informamos en nuestra edición 152
(http://www.letralia.com/152/1024varela.htm).

“Blanca Varela está muy delicada, por lo que no es aconsejable que se
desplace hasta aquí”, agregó García Montero. “Estamos trabajando para que
la entrega del premio se haga con toda la dignidad y elegancia”.

El concejal valoró la enorme categoría literaria de Varela. “El jurado ya
era consciente, antes de otorgarle el premio, de que su salud era delicada.
Independientemente de su estado de salud, la creación artística de Blanca
Varela merecía que el jurado tomara la decisión que tomó”.

Un par de días antes de que el Ayuntamiento de Granada
(http://www.granada.org) le concediera el Premio García Lorca, Varela no
pudo asistir a una cena a la que acudieron los Reyes de España, convocada
por el Instituto Cervantes (http://www.cervantes.es). “Lamentablemente, los
granadinos no vamos a poder disfrutarla en la ciudad, no es aconsejable un
viaje de tantos kilómetros”.

García Montero ya contactó con la Embajada de Perú para confirmar la
asistencia de algunas de las autoridades de ese país. De hecho, el
Ayuntamiento desea que el presidente peruano, Alan García, aproveche su
próxima visita a España para acudir a la ceremonia de entrega.

Fuente: Ideal Digital



*** Venezuela publicará registro de voces en Internet

Alrededor de 2.000 voces de personalidades venezolanas de las artes, las
ciencias, el deporte y las letras, entre otras áreas, serán expuestas en
Internet a partir del mes de diciembre, en el Registro Nacional de Voz de
los Creadores del Ministerio de la Cultura
(http://www.ministeriodelacultura.gob.ve).

Según su director de Operaciones y Medios, Daniel González, el Registro
Nacional de Voz incluirá grabaciones de audio, entre otros, del fallecido
poeta Elí Galindo, ganador del Premio Conac de Poesía Francisco Lazo Martí;
el caricaturista e ilustrador Régulo Pérez, ganador del Premio Nacional
Armando Reverón, y el escritor Adriano González León, autor de la novela
País portátil y ganador del premio Biblioteca Breve 1968.

González manifestó que no se limita a los creadores de una u otra ideología
política, pues simplemente se pretende preservar el patrimonio cultural y
difundirlo mediante una página web y en discos compactos. El espacio en
Internet fue inaugurado este 1 de diciembre. Adicionalmente se dotará a las
universidades que así lo deseen del registro en CD, y se difundirán 200
micros para radio sobre las personalidades.

El registro expone la obra de cada personalidad, así como su infancia, su
educación, sus mentores e intereses, con el fin de que la gente se vea
reflejada en la experiencia de estos iconos venezolanos. Dentro del espacio
se muestra el audio con la figura destacada, su biografía, la transcripción
de las palabras del creador y una muestra de su obra.

El proyecto se inició a finales de 2003, y al año siguiente se registraron
los primeros 200 creadores. En 2005 se continuó este trabajo con otros 800,
y finalmente este año fueron registradas otras 1.000 figuras.

A finales de este año, según González, se publicará un catálogo que
contendrá la sinopsis y algunos datos del total de creadores. En el
proyecto están incluidos músicos, artistas, arquitectos, escritores,
fotógrafos, médicos, ingenieros, cultores populares, educadores, filósofos
y líderes de etnias, entre otros.

Fuente: ABN



*** Mario Vargas Llosa presidirá el jurado del premio Alfaguara

El escritor peruano Mario Vargas Llosa presidirá el jurado de la décima
edición del Premio Alfaguara de Novela 2007, según anunció el Grupo
Santillana este sábado 2 de diciembre. Como es tradicional, se mantendrá en
reserva la identidad del resto de los jueces hasta el lunes 9 de marzo de
2007, cuando se celebre la entrega del galardón en el Anfiteatro de la Casa
de América de Madrid (http://www.casamerica.es).

Vargas Llosa nació en Arequipa, Perú, en 1936. Su carrera literaria cobró
notoriedad con La ciudad y los perros, Premio Biblioteca Breve de 1962 y
Premio de la Crítica en 1963. En 1966 apareció su segunda novela, La casa
verde, que obtuvo el Premio de la Crítica y el Premio Internacional Rómulo
Gallegos. Además ha obtenido importantes galardones literarios, desde los
mencionados hasta el Premio Cervantes, el Príncipe de Asturias, el
PEN/Nabokov y el Grinzane Cavour. En su obra hay piezas teatrales,
estudios, memorias, relatos y más de una docena de novelas.

Desde su primera edición en 1998, destacados escritores han presidido el
Jurado del Premio Alfaguara, tales como Carlos Fuentes, Eduardo Mendoza,
Alfredo Bryce Echenique, Antonio Muñoz Molina, Jorge Semprún, Luis Mateo
Díez, José Saramago, José Manuel Caballero Bonald y Ángeles Mastretta.

El Premio Alfaguara de Novela está dotado con 175.000 dólares y una
escultura de Martín Chirino. Cuenta con una gran difusión internacional
apoyado por la edición de las obras ganadoras en España y Latinoamérica.

El plazo de entrega de los originales fenece el viernes 15 de diciembre de
2006, tal como puede leerse en nuestro boletín de concursos
(http://www.letralia.com/herramientas/concursos.htm). Las novelas
participantes tendrán una extensión mínima de 200 páginas, mecanografiadas
a doble espacio por una sola cara. Deberán enviarse dos originales impresos
y copia digital. Cada original irá firmado con seudónimo, debiéndose
adjuntar un sobre cerrado con nombre y apellidos.

Fuente: La Razón



*** Cierra la FIL de Guadalajara con récord de asistencia

En incesante crecimiento, al terminar la 20ª edición de la Feria
Internacional del Libro de Guadalajara (FIL, http://www.fil.com.mx), el
balance dado a conocer por sus organizadores señala que más de 525 mil
personas se dieron cita en el recinto ferial, donde por vez primera se
rebasó el medio millón de visitantes durante los nueve días de exposición.

El año pasado la cifra —también récord para ese momento— fue de 494.388
personas, pero en esta ocasión el atractivo que significó la presencia de
grandes personalidades literarias, encabezadas por los premios Nobel de
Literatura Nadine Gordimer, José Saramago y Gabriel García Márquez, además
del Nobel de Economía Joseph Stiglitz, sirvieron como imanes para un mayor
número de asistentes.

La feria se inició por todo lo alto con la entrega, el 25 de noviembre, del
premio FIL de Literatura 2006 a Carlos Monsiváis, ocasión en la que el
escritor mexicano recibió la distinción diciendo que “por lo menos hoy no
podré dedicarme a la tristeza”, en un acto en el que la presidenta del
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta,
http://www.cnca.gob.mx), Sari Bermúdez, fue abucheada por los asistentes
ante la sorpresa de los invitados de honor, Carlos Fuentes, José Saramago,
Gabriel García Márquez y Nadine Gordimer.

Durante la ceremonia, José Emilio Pacheco aseguró que nadie puede responder
a la pregunta: “¿Quién es Carlos Monsiváis?”. Reveló que Monsiváis murió en
realidad en 1980, víctima de una excesiva humildad escritural, y que
entonces se contrató a un viejo actor de la Época de Oro del cine mexicano
para que lo sustituyera.

Luego, aseguró que, cuando en el año 2038, la FIL celebre “en su presencia”
el centenario de Monsiváis (y se devele su estatua ecuestre), 2006 será
recordado como el año de la primera apoteosis monsivaíta.

Pacheco destacó las facetas menos conocidas de Monsiváis: su labor como
crítico de la poesía mexicana en una época en la que ésta era desdeñada por
todos, y sus relecturas extraordinarias de los también desdeñados
escritores del siglo XIX, las cuales sirvieron para revitalizar dicha
tradición en México. “Carlos Monsiváis es un nuevo género literario”,
terminó citando las palabras que Octavio Paz le dedicara al autor en 1972.

De Monsiváis fue develado un busto en el Paraninfo de la Universidad de
Guadalajara (UdeG, http://www.udg.mx) el pasado 27 de noviembre, una obra
del escultor Alfredo López Casanova que fue colocada al lado de los bustos
de los galardonados de años anteriores.

Luego del acto protocolario, el también periodista y cronista dijo, en un
discurso que se caracterizó por su jovialidad, que aunque le hubiera
gustado que el premio llevara todavía el nombre de Juan Rulfo, como los
anteriores, ello no le deja sensaciones amargas ni de tristeza.

Monsiváis negó que la polémica suscitada en torno al nombre del galardón lo
haya separado de la familia Rulfo, “son mis amigos y pienso que lo siguen
siendo, no fue un pleito personal en lo absoluto”.

Sobre la develación de la efigie, Monsiváis, quien en varias ocasiones ha
expresado su aversión a los homenajes, se dijo emocionado, aunque confesó
que “toda representación mía me intimida, me hace pensar que tengo derecho
al espejo, cosa en la que no he creído hasta ahora”. Monsiváis aseguró,
además, que adquiría un “compromiso” con esta develación.

“Este día es para mí muy especial, porque por vez primera adquiero un
compromiso con un busto. Nunca había pensado que esto ocurriría y me doy
cuenta de que sí, de que ahora cada vez que piense en mi conciencia la voy
a representar con un busto, de que cada vez que escriba un artículo pensaré
¿le gustará a mi busto?”.

Por su parte, el caricaturista Rafael Barajas “El Fisgón”, invitado por el
propio Monsiváis para ofrecer una breve introducción, manifestó en broma su
decisión de intentar boicotear el acto. “A cada capillita le llega su
fiestesita, no hay plazo que no se cumpla y a Carlos Monsiváis le ha
llegado la edad de los homenajes”, dijo.

Otra de las actividades descollantes fue la lectura dramatizada de
fragmentos de Las intermitencias de la muerte, del escritor portugués José
Saramago, a cargo del autor en compañía del reconocido actor mexicano Gael
García Bernal y la violonchelista Jimena Jiménez Cacho, en una
representación sencilla y de corte minimalista celebrada el miércoles 29 de
noviembre.

“La vida es a veces como el Titanic”, destinada a hundirse, reflexionó uno
de los personajes interpretados. La novela cuenta la historia de un país en
que la muerte dejó de hacer “su trabajo”, y por lo tanto nadie fallece. A
pesar de que en un principio la gente se alegra, luego se da cuenta de la
necesidad de acabar el ciclo de vida.

Con el humor sutil pero constante del que hizo gala Saramago durante sus
intervenciones y ponencias, los pasajes leídos también provocaron la risa
del público.

Las ganancias derivadas de la venta de boletos fueron destinadas en su
totalidad a la Fundación de Hospitales Civiles de Guadalajara, con el fin
de ayudar a niños con cáncer. Según las autoridades de la institución, la
venta de boletos para la lectura alcanzó los 475.000 pesos (más de 43.000
dólares).

García Bernal destacó estar muy “nervioso y feliz” por presentarse al lado
de Saramago, de quien dijo “que es un gran actor y como todo buen actor, lo
va a negar”. También manifestó que se sintió muy conmovido y agradecido de
poder servir a una causa noble.

En la rueda de prensa donde se dio a conocer el balance final, realizada
este 3 de diciembre, el presidente de la FIL, Raúl Padilla López, se
congratuló de que acudieran 1.608 editoriales de un total de 39 países; que
estuvieran presentes también por vez primera 16.740 profesionales del
libro, dato del cual resaltó que el último espacio abierto para los
profesionales, el llamado salón de agentes literarios, tuvo 110
participantes.

Estimó que al pabellón dedicado a los niños asistieron alrededor de 85.000
menores, contra los casi 80.000 del año pasado. En total, dijo, se
realizaron 823 actos que implicaron, sumados, 1.700 horas, y atrajeron a
unos 60.000 asistentes.

Hubo la participación de 351 autores y se presentaron 296 libros.
Andalucía, como ciudad invitada de honor, realizó 350 actividades. Se
efectuaron 24 foros literarios, 20 foros académicos y 94 actividades
artístico-musicales, casi la totalidad a cargo de Andalucía.

También en la FIL se entregaron once premios y reconocimientos, se
acreditaron 439 medios de comunicación mexicanos y de otros países para
totalizar 1.523 periodistas. La página web tuvo un millón 307 mil visitas y
la inversión directa fue de 44 millones de pesos, mientras que los
ingresos, a decir de Padilla López, superaron los 55 millones, lo que dejó
un remanente que se proyecta aplicar al programa cultural del año próximo.

En la rueda de prensa, a la cual acudieron también Elvira Cuervo de
Jaramillo, ministra de Cultura de Colombia —próximo país invitado de honor
a la FIL— y Trinidad Padilla, rector general de la UdeG. Padilla López
anunció que ante la numerosa presencia y el espacio de Expo Guadalajara,
que desde hace años es insuficiente, es muy probable que el año próximo,
una vez terminado el Centro Cultural Universitario, la parte artística y
cultural de la FIL sea trasladada a esa zona, mientras que la Expo
Guadalajara permanezca como el recinto editorial.

Asimismo, Colombia regresa como invitado de honor a la FIL 14 años después
de que ese país fue el que iniciara la tradición de invitar a alguna nación
o región a la feria. Y en su regreso a Guadalajara rendirá homenaje a
Álvaro Mutis, uno de sus escritores más destacados.

Fuentes: El Nuevo Herald • La Jornada • Prensa FIL



*** Exposición “Literaturas del Exilio” se presentará en Buenos Aires

Del 14 de diciembre de 2006 al 11 de febrero de 2007 se desarrollará, en el
Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires, la exposición “Literaturas del
Exilio”, que refleja el testimonio y el recuerdo de la fusión entre la
diáspora española y Chile, Argentina y México, países que la acogieron.

Coproducido por la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior
(Seacex, http://www.seacex.com), el Institut Ramon Llull
(http://www.llull.cat) y el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona
(CCCB, http://www.cccb.org), el evento ya había sido presentado en España
entre septiembre de 2005 y enero de este año.

El objetivo de la muestra, según un comunicado, es abordar “la memoria, la
pérdida y el sentimiento de extranjería que invade a todos aquellos que se
han visto obligados a abandonar su hogar y su país y deben buscar acomodo
en una nueva sociedad”.

La exposición, que es comisariada por Julià Guillamon, Joaquim Jordà y
Francesc Abad, está compuesta por documentos, fotografías, objetos y obras
de arte, y parte de las vivencias de los exiliados españoles que, tras la
guerra civil, se vieron obligados a abandonar su país para buscar una nueva
vida en Latinoamérica.

Además se realizarán diversas actividades culturales, como la presentación
de la obra de teatro El privilegio de ser perro, de Juan Diego Botto; la
coreografía Hasta mañana, de Mónica Runde y 10&10 Danza; la coproducción
musical argentino-catalana Immigrasons, y las jornadas “Figuras del exilio:
entre creación y construcción política”, coordinadas por Jorge Alemán,
consejero cultural de la Embajada de Argentina en España, y en las que
participarán como ponentes Germán Cano, Pedro Molina, Ignacio Castro,
Horacio González, Nicolás Casullo y Tununa Mercado.

También se realizará el ciclo de cine “Los caminos de la memoria”, en el
que bajo la coordinación de Eduardo Moyano se proyectarán nueve películas
originarias de España, Argentina, Chile y México, además del homenaje al
cineasta recientemente fallecido Joaquim Jordà, uno de los comisarios de la
exposición, y la proyección de su documental Literaturas del exilio.

El hilo conductor de “Literaturas del Exilio”, según sus organizadores, es
un relato de relatos construido a partir de novelas, cuentos, poemas,
diarios y memorias. La narración se inicia en enero de 1939, pocos días
antes de la llegada del ejército franquista a Barcelona, y se divide en dos
recorridos: el paso de la frontera y la llegada a Francia, la supervivencia
en campos de concentración y refugios intelectuales, la vida en el París
ocupado y la experiencia de los Lager alemanes, y la experiencia americana
en México, Chile y Argentina.

En lugar de ofrecer una visión panorámica del exilio americano, se centra
en una serie de temas fundamentales: el contacto con el mundo americano, la
fascinación y la identificación de los refugiados con ciertas figuras
emblemáticas del mundo precolombino, la vida cotidiana y las diferentes
opciones frente al exilio: integración, compromiso, desarraigo y soledad.

Fuente: CCCB



*** Nuevos paradigmas en literatura debatirán en Luján

Entre el 6 y el 11 de agosto de 2007 se realizará en Luján, Buenos Aires
(Argentina), el XXIX Simposio Internacional de Literatura “Los mundos
posibles: nuevos paradigmas”, evento que tendrá como sede el Complejo
Museográfico “Enrique Udaondo”, de Luján.

La actividad es organizada por el Instituto Literario y Cultural Hispánico
(ilchja@...), en conjunto con el Departamento de Lenguas Extranjeras de
California State University, Dominguez Hills (http://www.csudh.edu) y la
Universidad Nacional de Luján (http://www.unlu.edu.ar), de Buenos Aires.

Los temas del simposio han sido divididos en tres ejes: “Nuevos paradigmas:
la construcción de mundos posibles”, “La ciudad: cartografía de los mundos
posibles” y “Otras miradas: configuraciones de los mundos posibles”.

El primer eje será sobre la relación de la literatura con otras disciplinas
artísticas; los estudios culturales, la recuperación de las voces perdidas;
la reescritura de la historia, cultura popular; cultura de masas, el canon
literario y las discusiones a propósito del mismo; la figura del autor,
voluptuosidad y erotismo en la creación literaria, verdad y ficción en la
literatura, las traducciones y la literatura regional.

En el segundo eje los participantes debatirán sobre desplazamientos
narrativos (textos de viaje, biografías y autobiografías, relato
epistolar), la ciudad como espacio poético, ciudades reales y metafóricas,
la ciudad y la configuración de identidades, la ciudad y las periferias y
la ciudadanía.

El tercer eje se enfocará en la política y la emergencia de paradigmas de
hombres, los estudios de género, paradigmas y rupturas en la literatura
para niños, figuraciones de la infancia en los relatos para niños, lo
femenino y masculino en torno a la literatura infantil, relatos rurales y
relatos urbanos. Además de los temas propuestos se permitirá el debate en
torno a otros temas relacionados.

Durante el simposio se desarrollará una mesa redonda de escritores, así
como sesiones de homenaje a escritores, presentación de libros recientes,
entrega del premio ILCH a dos escritores destacados del mundo hispánico por
su trayectoria literaria y un encuentro de poetas y narradores en el que
podrán leer poemas o cuentos.

Las ponencias, que han de ser presentadas en original y dos copias, deben
tener una extensión de hasta nueve páginas (no incluidas las referencias)
escritas a doble espacio, tamaño carta con las obras citadas o referencias
según las normas de Modern Language Association, para leer en 20 minutos.
Se recibirán hasta el 15 de mayo de 2007, aunque es preciso enviar antes
del 30 de abril un resumen de 15 líneas. La asistencia debe ser confirmada
antes del 30 de junio, y los trabajos sólo serán incluidos en el programa
tras el pago de la inscripción correspondiente.

Los expositores deberán pagar US$90, matrícula que a los socios del ILCH
les da derecho a un ejemplar de la revista literaria Alba de América (650
páginas). El ILCH recibirá nuevos asociados y a cambio entregará también a
éstos un ejemplar de la publicación. La matrícula para el encuentro de
poetas y narradores es de US$50; para la presentación de libros es de US$70
y para oyentes es de US$10. Estudiantes, con documento que los acrediten
como tales, entrarán gratis. Los socios del ILCH residentes en Argentina
abonarán sólo el 50% de la inscripción. Los participantes del simposio
cubrirán sus gastos de traslado y hospedaje.

Los ponentes de Estados Unidos, Canadá, México, Oriente, África, Europa y
Centroamérica deberán enviar sus recaudos a la doctora Juana Arancibia,
presidenta del ILCH, a esta dirección: XXVII Simposio Internacional de
Literatura; 8452 Furman Avenue; Westminster, CA 92683, Estados Unidos. Los
ponentes suramericanos podrán enviar sus recaudos al Comité Organizador de
Buenos Aires, General Campos 77 (1648) Tigre, Provincia de Buenos Aires,
Argentina. Para mayor información, puede escribir a
martaparis2000@..., isabelzw@... o
valeriabadano@....

Fuente: ILCH



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=== Mañana, ¿la maquinocracia?      Nilo Espinoza Haro ====================

                                                   Stanislaw Lem, in memoriam

El biólogo norteamericano Jules J. Brener jamás osó desobedecer a los
semáforos y a los relojes. Incluso en situaciones tensas o de confusión,
como por ejemplo las que provocaron la gran crisis de 1929. Ese
comportamiento lo asumía imperturbable y con mucha satisfacción, sin
embargo, la noche del 7 de julio de 1932, sin proponérselo, mientras daba
vueltas en su lecho tratando de conciliar el sueño, advirtió primero con
sorpresa y luego con irritación que esas máquinas dirigían una parte
esencial de su vida. Eran ellas las que le indicaban implacablemente lo que
debía hacer a cada minuto y cuando tenía que detener o reanudar la marcha
de su automóvil. Pero, además, reparó que esa situación no sólo la sufría
él, sino millones de personas. Días después, un colega suyo le informó de
la gran eficiencia de las calculadoras. “No hago nada sin ellas”, dijo
rebosante de entusiasmo. También le hizo saber que Norbert Wiener estaba
embarcado en el proyecto de trasladar a una máquina la lógica humana.
Entonces, apesadumbrado, concluyó que tarde o temprano las máquinas
impondrían la mechanicracy (maquinocracia o gobierno de las máquinas).

A partir de esa fecha, la palabra mechanicracy empezó a circular a gran
velocidad. Muchos de los colegas de Brener la repetían esperanzadoramente.
Argumentaban: “Esa forma de gobierno, por basarse en el álgebra y en la
estadística, estará a salvo de presiones que atentan contra el bien
público”. Los otros, muy pocos, la rechazaban diciendo: “Transformará a los
seres humanos en dóciles esclavos de las máquinas”.

No hay que olvidar que Brener, en su diario, escribió: “Inventé la palabra
mechanicracy luego de recordar la fuerte impresión que tuve hace diez años,
exactamente en 1922, al asistir a la puesta en escena de Rossums Universal
Robots (R.U.R), escrita por los checos Karel y Josef Kapec, en un teatro de
Nueva York. En ese entonces era muy joven y fui a verla acompañado de mi
padre. En R.U.R., los robota (palabra checa que significa esclavo) están
decididos a eliminar de raíz a la humanidad”.

De pronto, la palabra mechanicracy se replegó. Estuvo a punto de quedar en
el olvido. Sin embargo, en la década de los cincuenta del siglo pasado
volvió con inusitado vigor. Precisamente en el centro de decisiones del
país más poderoso del mundo. De esta manera: el periodista John Beck, en
una radio de Washington, dijo: “Existe el rumor de que el presidente Harry
Truman se ha atrevido a despedir al general Mac Arthur de su cargo de
comandante en jefe de las tropas norteamericanas en el Lejano Oriente,
después de haber confirmado con un computador lo adecuado de su decisión”.
Al día siguiente, Richard Wayne, discípulo de Brener, en un breve artículo
que publicó en el periódico local de San Antonio, Texas, haciendo mención a
lo que había dicho Beck por la radio, muy alarmado se preguntó: “¿Una
máquina es el consejero del presidente de los Estados Unidos? ¿Estamos ya
en la mechanicracy?

En los sesenta, respecto a la postura adoptada por el presidente Kennedy en
la crisis de Cuba, los más informados politólogos del planeta han
conjeturado que ella habría sido fruto de una consulta a un “computador”.
Desde ese tiempo hasta los días que corren, hay fundadas sospechas respecto
a que muchas de las decisiones de tipo político de gran número de gobiernos
del mundo han sido sometidas a “la opinión” de los ordenadores.

Las máquinas que “aconsejaron” a Truman y a Kennedy, en comparación con las
actuales, son absolutamente primitivas y las de dentro de 90 minutos serán
aun más revolucionarias que las de este momento. Es que su “estado natural”
es de revolución permanente. Pueda que un día no muy lejano dejen de ser
“consejeras” y tomen el poder para siempre. Ya en 1971, William Ross Ashby,
neurofísico del hospital de Brighton e inventor de la primera máquina
homeostática —al percatarse de esa situación y para que los seres humanos
no sean sobrepasados por la inteligencia artificial de los ordenadores—
intentó construir una máquina que amplifique la inteligencia humana. Para
esa empresa, partió de las siguientes comprobaciones: una excavadora
amplifica nuestra potencia mecánica. Un altavoz lo hace con el sonido.
Entonces, si se ha logrado amplificar la fuerza y el sonido, ¿por qué no el
intelecto? Han pasado más de treinta años y ese invento lamentablemente aún
no se concreta.

La amenaza (o para algunos la promesa) de la mechanicracy es un fantasma
que no cesa de recorrer el mundo. Pero eso no es cosa reciente. Es un
asunto que tiene muchos siglos. En tiempos de la mitología griega, Vulcano
creó sirvientes mecánicos que iban desde inteligentes, hechos a mano en
oro, hasta los que se limitaban a obedecer: mesas utilitarias de tres patas
que se movían por sí mismas. Los cabalistas se han referido profusamente
sobre el Gólem, una estatua animada. Cadmus sembró dientes de dragón que se
convirtieron en soldados invencibles. En España en 1885, Luis Senarens
escribió sobre cómo tratar con El hombre eléctrico. Hoffman en 1817 hablaba
de Coco, una muñeca mecánica del tamaño de una mujer que movía los ojos y
hablaba. Edward S.Illis, en 1862, con El hombre de vapor de las praderas,
alertó acerca de sus extrañas costumbres.

En vista de ese panorama, y haciendo gala de un lúcido pragmatismo, Isaac
Asimov, en su libro Runa Round, publicado en 1941, ha establecido las leyes
para el comportamiento de los robots. Son las siguientes:

        1. Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción,
        permitir que un ser humano sufra daño.

        2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos,
        excepto si estas órdenes entraren en conflicto con la primera ley.

        3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que
        esta protección no entre en conflicto con la primera y segunda leyes.

A pesar de esas leyes, o tal vez porque los robots pueden imitar a los
seres humanos en la crónica costumbre de no cumplirlas, hay que ir tomando
precauciones. Porque, según Daniel Wilson, “algún día la humanidad deberá
enfrentarse a la creciente amenaza de los robots y destruirlos”. ¿Quién es
Daniel Wilson? Es un doctor en robótica por la Universidad Carnegie Mellon,
de Pittsburg, un centro muy destacado de investigación en la materia. El
año pasado publicó el libro Robotuprising y, este año, How to survive a
robot uprising (Cómo sobrevivir a la rebelión de los robots).

En ese último libro, Wilson nos informa de muchos tipos de robots. Para
cada tipo, con gran sentido de humor pero muy seriamente, ofrece consejos
detallados para hacerles frente con éxito. Por ejemplo, para librarse de
enjambres de insectos mecánicos hostiles: “No traten de luchar con ellos.
Para el enjambre, perder un insecto carece totalmente de importancia”. Para
la casa robot: “Hay que ser más listos que nuestra casa inteligente;
recelen si ésta insinúa que probemos el microondas poniendo la cabeza
dentro”. Para sobrevivir en un combate cuerpo a cuerpo con un humanoide:
“Embadúrnense de barro para disimular la temperatura característica del ser
humano y vayan directo a los ojos, a sus cámaras”. Si todo eso fracasa,
Wilson aconseja: “Puede que sirva de algo razonar con el robot, pero las
consideraciones de tipo emocional caerán en sensores sordos. Sean
implacables. Su enemigo lo es”.

Otros no piensan igual que Wilson. Se han propuesto que los seres humanos y
los robots vivan en armonía. Son muy activos. Han pasado de la propuesta a
la obra. Están llevando a cabo el Proyecto Universidad del Milenio en las
Naciones Unidas. Ya tienen numerosos trabajos en los que analizan
escenarios en los que los humanos se relacionarán con los robots en el
futuro. Uno de esos escenarios es el llamado “La ascensión y caída del
Imperio Robot”. Lo han ubicado en el año 3000 y progresivamente en
retroceso lo hacen llegar hasta nuestros días. ¿Cómo es ese escenario? Los
robots han evolucionado de tal manera que se han transformado en políticos,
filósofos, poetas, oradores, músicos, bufones, médicos, novelistas,
diseñadores gráficos, editores, ingenieros, periodistas, cocineros,
modistas, modelos, pintores, ceramistas, maestros, futbolistas; en fin, han
desplazado a los seres humanos de esas y muchas actividades más. Con un
añadido, han inventado otra: la de pastores de los humanos menos adeptos a
ellos. En la sociedad que forman, gobierna la casta de los robots. Los
seres humanos son una raza menospreciada, pero tolerada porque hacen
labores no apropiadas para un robot. ¿Cómo cae ese imperio? Con la fórmula
que propuso William Ross Ashby. Es decir, amplificando la inteligencia
humana, pero genéticamente. ¿Tendrán éxito? ¿O es simple y llanamente
propaganda subliminal ideada por un robot?

** Nilo Espinoza Haro
     niloesharo@...
     Escritor peruano (1950). Ha publicado País de papel (México, 1983),
     Azaroso inventario de las visiones, testimonios y recordatorios de
     Chinchinchín en la ciudad de los reyes (Lima, 1987), Sonata de los
     espectros (México, 1990, y Lima, 1991) y Mar de cuentos (Lima, 1996). En
     el primer semestre de 2007 el grupo Santillana publicará su novela
     Bruniquilda. Tiene inédita, además, la novela Los hijos de Sundance the
     Kid.



=== La tradición del plagio      Antonio Otero García-Tornel ==============

A propósito de la acusación que el psicólogo valenciano Jorge Castelló hace
a Lucía Etxebarría de haber abusado del “corta y pega” uno podría, sentado
con traje gris paloma y bronceado de cama solar, inclinarse ante un
micrófono, darle un ligero golpe para cerciorarse de que está abierto, oír
el característico sonido hueco y decir ante un plantel de señoras catalanas
que la falsificación literaria, o sea, el plagio, del griego plagios,
engañoso, bajo las más variadas formas, es una de las más antiguas
tradiciones de Occidente. Y un tema siempre de actualidad. Que se empieza
copiando del examen del otro cuando el profesor se distrae y negando la
evidencia en caso de ser descubierto y se acaba pirateando libros de manera
compulsiva. Que ha dado mucho que hablar la difusa frontera que hay entre
la copia y la imitación creativa.

En el glorioso pasado no sólo no se consideraba delito sino que ni siquiera
se pensaba que copiar fuera reprobable, una inmoralidad. Hoy no es raro ver
a un gacetillero de pacotilla rasgarse el terno a rayas y apelar al Código
Penal porque se ha usado un sintagma sin su permiso o un par de frases
neutras, pero entonces ningún autor se ofendía si le copiaban literalmente
pasajes, capítulos enteros, lo que fuera. El Arcipreste de Hita hasta
animaba a los lectores a mejorar su obra si se veían capaces. La bronca
empieza cuando la literatura se convierte en negocio, a partir de los
siglos XVIII y XIX, y surge la idea de la propiedad intelectual. A partir
de ese momento se deja de fusilar con despreocupación como hicieron
copiones tan ilustres como Homero, Sófocles, Molière y Shakespeare (éste,
por ejemplo, utilizaba una serie de bienes culturales junto a su propia
inspiración y una gran capacidad combinatoria de manera insuperable).
Borges no sólo sostenía tranquilamente que el plagio es legítimo si mejora
el original sino que también nos comunica que ha extraído muchas ideas de
Los viajes de Gulliver (1726) e incluso algunas frases para El informe de
Brodie.

—¿Estaba al tanto de que Swift era partidario de colgar en la plaza pública
a los plagiarios? —preguntaría el conferenciante con una ceja en
inquisitiva elevación.

Entonces sería el momento de beber un traguito discreto de agua y, tras
mirar unos segundos el artesonado del techo pensando en una atmósfera no
precisamente electrizante, reanudar el discurso contando que en El Quijote
hay episodios de la locura del Ayax de Sófocles. La literatura es una
cadena en la que todo autor toma siempre algo prestado de otro. “Los
espíritus más originales se nutren los unos de los otros. Tomamos el fuego
del vecino para alumbrar el nuestro y luego los fuegos se comunican porque
pertenecen a todos”, frase de Voltaire que siempre hay que entrecomillar.
Puede decirse que a Jaime Gil le gustó la idea volteriana y se alumbró a
placer con el fuego de Robert Langbaum y su The poetry of experience. Dalí
no le temía al plagio si era descarado. Hay quien sostiene que de un buen
collage de plagios se puede hacer un precioso cuadro original...

Tres cuartos de hora más tarde, cuando el interés que se hubiera logrado
despertar fuera decayendo, podría hablarse de lo conmovedor que resulta
ahora ver a Luis Racionero diciendo que no le gusta la estética del
entrecomillado, o a Carmen Balcells aplastando a una mujer que tuvo el
atrevimiento de acusar a Cela de impostura: “Una escritora de sesenta años
inédita que registra en la propiedad intelectual los cuentos que escribe
para sus nietos es sospechosa de paranoia”. Hoy, después de las
humillaciones a que fue sometida por los amigos del Nobel, que le llamaban
exagerada porque no les había copiado a ellos, el Tribunal Constitucional
le ha otorgado el amparo. Algunos, como Quino, no denuncian porque “sale
más caro el abogado”.

Procura solaz, mientras se sorbe con fruición una cabeza de gamba, recordar
a Quim Monzó a la defensiva cuando un dedo le ha señalado por saquear
textos aparecidos en el Courrier International, lo mismo que hizo Joanot
Martorell, saqueador sistemático de textos clásicos, desde Ovidio hasta
Llull, para construir su obra: pueden detectarse en el Tirant copias
literales y plagios conceptuales, todo inteligente y bien articulado.

—Una seguridad social que provea de tramas y argumentos a escritores en
situación de esclerosis imaginativa sería conveniente —podría añadir el
orador, atribuyéndose una idea de la que no recuerda el nombre del autor.
Quizá eso evitaría el circo, la repetición (no exenta de gracia) del mismo
patrón: el martillo de plagiarios lanzando furiosos anatemas y cleptómanos
que en vez de renegar de su vicio y abrazar la palma de la virtud lanzan un
bufido de exasperación y se escudan en que “en literatura todo está
inventado”.

Y luego tras señalar que en inglés dicen que “imitation is the sincerest
form of flattery”, uno extendería los brazos para subrayar la culminación
de la disertación o rollo macabeo. Se daría cuenta, sin duda, de que no
había conseguido lo que buscaba: bajo máscaras de atención el interés
habría decaído del todo. Sería tal vez el momento de intentar arreglarlo
descubriéndoles que Stendhal fue un ingenioso cultor del arte del plagio,
que hasta Baudelaire coló como obra suya lo que no era más que una
imperfecta traducción de la nouvelle El joven encantador, publicada en
Londres por un autor anónimo... Que Campoamor plagió a Victor Hugo, la
Pardo Bazán a un escritor de tercera categoría... Que Vázquez Montalbán se
aprovechó de una traducción de Julio César, que para Warhol y Duchamp
copiar también es crear…

Incluso cabría dedicar unas frases a las marcas lingüísticas que detectan
los modernos lingüistas forenses, esos indicios que nos identifican como
autores incuestionables, el idiolecto; sobre la existencia actual del
Copycatch, un programa de concordancias para cazar plagiarios...

—Se abre el turno de preguntas —le gustaría decir a uno, remedando a mucha
gente, sin ingenio ni originalidad. Quizá no se verían ademanes de desdén
como los del asistente a una conferencia del relato de Benet pero entre las
señoras amodorradas probablemente ninguna levantaría la mano. Las puede
imaginar pensando que habían esperado otra cosa de un intelectual exquisito
en permanente estado de ironía. Hora de irse, sin pérdida de tiempo, a
tomar una copa muy cargada, quizá un buen cóctel con unas gotas finales de
angostura prohibido por el médico... Y acordarse tardíamente del editor que
copió el Carmina Burana de Francisco Rico y, deshonrado, tras salir el
fraude a la luz, aclaró que se lo cedió gratis, sin contrato y enteramente
preparado para imprimir, una traductora argentina que no había dado señas
ni teléfono, ni se había preocupado de ir a recoger el libro una vez
publicado... Rico dijo no ser ningún maniático de la propiedad intelectual
(yo mismo he fotocopiado algunas cosas que no debía), pero que no podía
soportar la mentira, eso sí que no.

** Antonio Otero García-Tornel
     leosaucius@...
     Escritor español (Barcelona, 1952). Cursó estudios de derecho. Fue uno
     de los padres fundadores de Ajo Blanco. Cercano a Carlos Barral,
     desempeñó varios trabajos relacionados con el mundo del libro. Vivió
     siete años en Venezuela. Ganó en el País Vasco, lugar en el que ahora
     reside, el primer premio del VI Certamen Geoda de Narrativa (1991). Ha
     publicado artículos y poemas en revistas de España y América. Ejerce de
     columnista en el suplemento cultural de un periódico de Bilbao.



=== Sobre el proceso literario      Iván Bedoya Madrid ====================

Cualquier descripción de un lugar, de un individuo, o la narración de un
acontecimiento o hecho ocurrido o imaginado, ¿se podría considerar como
“literario”? ¿Qué es lo que caracteriza a un escrito como “literatura”?
¿Qué o quiénes le asignarían dicho carácter? ¿Es por la aceptación por
parte de una academia o sociedad “literaria” que un determinado escrito
posee “arte literario” o es por la difusión o aceptación popular en un
determinado momento o época histórica? Me llaman la atención los casos
heteróclitos, en diferentes contextos históricos, que no concuerdan con los
modelos “clásicos”, válidos o existentes en ese momento y que sin embargo
se han considerado después como obras literarias y aun de un carácter
genial o destacado como tales luego por la crítica y por los demás
escritores, es decir, por la comunidad académica en este caso y por un
contexto social específico. Algunas de estas obras se convierten a su vez,
y como sin pretenderlo, en las obras “canónicas” o modelos para analizar o
evaluar otros textos contemporáneos o posteriores. (¿Será esto lo que se
pretende entender como el “estilo” literario, como el modelo canónico según
el cual habría que escribir, para poder ser aceptado como obra literaria,
el resultado o producto de dicho trabajo de escritura?) Pienso en autores
que no siguieron un modelo previo existente sino que antes, al contrario,
impusieron una “manera” de escribir que después fue criticada o seguida por
otros escritores posteriores, como Proust, Artaud, Bataille... Se
propusieron directamente escribir contraviniendo los cánones establecidos o
tal vez no los tuvieron en cuenta muy fielmente, no fueron conscientes de
todo lo que implicaba seguirlos —como era lo “normal” en otras épocas o
contextos históricos en los que era esencial o indispensable seguir y no
apartarse de dichos marcos formales, si se quería ser “literato”. Pienso si
tal vez esta inconciencia con respecto al modelo seguido o con respecto a
los parámetros que tenían que seguir, fue lo que les permitió crear la obra
que pretendían crear, sin “vigilar” si seguían una norma o si se alejaban
de las reglas vigentes. ¿Se puede entender esta actitud como una
confrontación del formalismo y un logro del realismo? ¿Es el contenido
mismo el que está fluyendo del proceso literario enfrentando las cadenas
formales o formalistas que había sido en el trabajo literario el modus
operandi sine qua non para consolidar un proceso de creación literaria? ¿Un
escritor piensa primero en el contenido —en lo que pretende decir o
comunicar— o en la manera en que debe decirlo, expresarlo? Se ha creído que
el escritor literario, precisamente por ser literario ya tiene asimilada o
dominada de tal modo la forma en que va a escribir o que va a emplear para
escribir su texto, que ésta le fluye o le surge casi de manera espontánea
demostrando así su experiencia o dominio como escritor. (Un lego en asuntos
literarios, entonces, no sabría siquiera cómo empezar a escribir, porque no
se le ocurriría nada: no sabría cómo o por dónde empezar, si tal tema o
asunto es digno de contarse o no... ¿Es intuición, conocimiento, instinto,
o se trataría más bien de una serie de factores, inconscientes unos,
resultado de la formación o de la experiencia (o dominio sobre el proceso
de escritura) que tendría más que los otros? ¿Precisamente es esta
diferencia o superioridad la que lo caracterizaría como literato? En este
sentido, es por esto que ser escritor es una profesión, es decir, escribir
puede considerarse un oficio con cierto grado o carácter profesional, de
tal suerte que pueda ser reconocido por propios (los colegas en este mismo
oficio) o por extraños, los otros, quienes recibirían sus obras con cierto
grado de asombro o expectativa según sea su gradación o carácter literario.
O sea, a unos se les reconocería desde un primer momento (o inicio) como
escritores, como tales escritores, mientras que los otros que no han sido
reconocidos aún o que pasado un tiempo tal vez lo serán, tendrían que
insistir o proponerse, ex profeso, ser aceptados en un contexto académico
o, más bien ya, en un contexto social general, aunque hay que tener en
cuenta que se lee cada vez menos, es decir, que un escritor para ser
aceptado como tal, tendría hoy —paradójicamente— más dificultad para serlo,
porque —aparte del círculo muy cerrado o rígido de los escritores que dicen
serlo o ya han publicado diversas obras que los acreditan como tales— aun
con la profusión “literaria” que hay, el ciudadano común, o no lee —porque
está siendo abordado o bombardeado continuamente por periódicos, revistas,
libros de divulgación, best-sellers, folletos de autoformación, o de
autoayuda, que prometen guiarle o solucionarle todo problema afectivo,
sicológico o hasta económico o moral que pueda tener— o adopta una actitud
de indiferencia o de escepticismo frente a la producción editorial en
general.

Es cuestión de formación, se dice entonces: no hay formación literaria,
seria, así como tampoco ética o filosófica o científica. Por eso es por lo
que una persona cualquiera —el ciudadano común— no lee habitualmente,
aunque sí lo debiera hacer. Él, entonces, no es culpable del todo de esta
carencia tan extendida hoy en día. El hombre común y corriente está movido
por toda una serie de intereses no literarios o teóricos o académicos: es
indiferente o está aparte del movimiento literario o del proceso literario,
editorial, en sí mismo. No le interesa ese mundo académico —que a su vez se
relaciona en forma muy confusa o indeterminada con el medio académico
universitario. De ahí que textos que tratan temas muy controversiales o
discutidos en otros medios como la televisión o las revistas de farándula,
apenas sí son mencionados en los periódicos o en los suplementos literarios
de los periódicos, pero no generan propiamente una reflexión o discusión en
profundidad como era de esperarse: se trata sólo de presentar la noticia
para saber sólo que está pasando, para estar bien informado —con el único
propósito de tener qué conversar con el compañero de reunión o de mesa
cuando en algún evento tal haya que intercambiar alguna idea u opinión. Se
trata sólo de estar bien informado con este propósito con la mayor
indiferencia posible, porque nunca habrá tiempo para analizar o ver más
allá de lo que se ha oído o mejor, visto. Si se ha visto, sobretodo, se
cree que ya se sabe todo lo que habría que saber sobre tal hecho acaecido.
Se le deja a los directores de los noticieros de televisión o de los
periódicos tratar de ir más allá de los hechos narrados para investigar qué
es lo que estaba detrás de tal o cual acontecimiento...



Cuando un sujeto que tiene experiencia al escribir es exigido a hablar
sobre los temas o asuntos literarios —sobre lo que es su dedicación
cotidiana o habitual—, adelanta algunas justificaciones o aclaraciones que
sorprenden o por lo demasiado obvias o al contrario por lo sumamente
extrañas o “subjetivas”: que se trata de dejar todo a la inspiración, que
es la mitad trabajo y la otra mitad intuición o método ya aprendido en
anteriores esfuerzos de escritura. Que no se puede seguir o definir una
estructura previa, un método y a continuación seguirlo fielmente. Que se
trata sólo de comenzar e ir construyendo sobre la marcha el desarrollo de
lo que finalmente será o sería el texto (libro, novela o cuento) como obra
final.

Siempre me ha parecido que la producción textual es un asunto misterioso,
inconsciente, desconocido, tan sumamente subjetivo que intentar objetivarlo
o pensarlo es imposible o daría lugar a tantas opiniones como autores se
trata. Sería más conveniente apreciar o disfrutar en un sentido estético
precisamente de la obra final, del texto que se nos presenta, prescindiendo
de las condiciones de su producción. Acá, sin embargo, hay implícitos
algunos cuestionamientos que si se pretendiera ahondar en el tema, se
podrían explicitar o tematizar. Desde un enfoque epistemológico o
pedagógico —se podría decir—, es interesante o pertinente sondear en el
asunto de la producción teórica: no tanto para esclarecer “finalmente” cómo
se realizó ésta, sino con el propósito de entender un tanto este proceso
tan “emocionante” de la producción de una obra literaria, como obra de arte
—como obra de creación literaria— aunque, de nuevo, valga la redundancia,
se encontraría uno con las opiniones más diversas y personales, si se
interrogase directamente a sus creadores.

Pero sin pretender realizar un “tratado de la creación literaria”, se puede
pensar cómo, de qué forma, a partir de qué elementos, con qué estructura se
trabajó, qué influyó más en una determinada obra, si lo biográfico, en
forma esencial o la crítica a una realidad social o imaginada, si las
lecturas previas realizadas por el autor en cuestión o la formación de toda
una vida conformada por la lecturas realizadas desde la más temprana
infancia, etc.

En este enfoque formativo se trata de entender el proceso de construcción
de un texto para poder orientar a los que pretendiesen formarse como
escritores, como debieran proceder o actuar: se parte del supuesto de que
es suficiente desestructurar, por así decir, la obra escrita, el texto
literario, para conocer su proceso de elaboración o de construcción como
obra de arte. No tanto a nivel de disposición de los elementos materiales
empleados: sistema de la lengua escrita, gramática, sintaxis, ortografía,
etc., sino en lo que se refiere al proceso de imaginación o de
planteamiento de los temas que determinaron o guiaron el proceso concreto
de escritura. Aquí algunos anotarán que esto es lo que le da al proceso o
al hecho de escribir toda su especificad y dificultad: que no se puede
generalizar o intentar develar algunas reglas o un método general que
pudiera ser objetivado o enseñado para lograr o formar futuros buenos
escritores...



¿Por qué guardamos en la memoria ciertos aspectos de los hechos en que
hemos participado y olvidamos todo lo demás? ¿Se recuerdan sólo los que
dejaron alguna huella afectiva o síquica en nosotros, que luego más
adelante o mejor más tarde sólo se podría reconocer su influjo o resultado
en nuestra vida síquica actual? ¿Es la memoria un trabajo de selección de
tal modo que al recordar ciertos hechos y prescindir de otros, lo hace en
beneficio en última instancia del estado actual del yo, para que éste esté
lo mejor estructurado posible para que exista el mejor equilibrio entre los
diferentes elementos constitutivos de su estructura síquica?

Esta selección mnémica debe ser entonces un proceso complejo del que —como
en los demás procesos síquicos— no somos conscientes en su efectuación o
elaboración. Se podría pensar hasta qué punto esta memorización es
efectuada por un yo que estaría trabajando más allá del yo consciente, por
un yo previo al racional, con procedimientos oníricos, inconscientes o en
concreto no racionales y que por lo tanto no se rigen con los parámetros o
criterios de racionalidad o estructuración del yo consciente. No es el
cogito el que rige este proceso mnémico sino el facio (vivo): ACTÚO
(funciono, vivo), luego EXISTO. Mi existencia se demuestra por mi vida no
sólo consciente que estoy realizando, que se está efectuando en este
momento, ya, en el ahora, resultado de todos los procesos racionales,
síquicos o biológicos previos y que se siguen realizando en este mismo
momento presente, sin que tenga que ser consciente, o sea, sin que yo tenga
plena conciencia de su estructuración o elaboración.

Resalto en este análisis (o apreciación) el que estos procesos
metarracionales se realizan sin la plena conciencia del yo, es decir, que
para su efectuación no tienen que ser atribuibles (o imputables) a un yo
consciente. Es como si este yo consciente no fuera plenamente autónomo o
autoridad (o causalidad) de todo lo que yo hago o pienso. En el sueño es
cuando se revela más directamente este estado de cosas. Uno sueña, pero
podría decirse también que los sueños ocurren en mí; yo sólo recuerdo,
cuando despierto, algún o algunos sueños, o, en otros casos, queda un
estado mental (o una sensación) de que se ha soñado, aunque en este caso no
se recuerde en forma nítida qué fue lo que se soñó (el tema o las escenas
que se soñaron) —como sí se recuerda luego de otras noches.

En el sueño, entonces, o mejor, después de despertar, tengo la convicción
de que no soy plenamente consciente de todos los procesos —que se siguen
llamando mentales— que me ocurren o que se desarrollan o efectúan en mí.
Por eso se puede decir muy bien que se elaboran en mí, porque yo no los
planeo o pienso para realizarlos. (No los planeo u organizo previamente
para que se den lo mejor posible) No, simplemente ocurren en mí, y luego,
sí, me detengo a analizarlos, a examinarlos para ver si hubo algún error,
si cometí alguna falla, si ofendí, con lo que dije o dejé de decir, a
alguien con quien estaba actuando o hablando, etc.

En general, cuando nos referimos a los estados mentales, siempre tenemos
algunas reservas. Nos queda la impresión de que algo se nos oculta, que no
podemos comprender o alcanzar a captarlo todo. Lo mental siempre va a tener
ese carácter de oscuridad, de ser un mundo inextricable, del cual no se ha
dicho ni se podrá decirlo todo, porque siempre va a ocultarnos todos sus
secretos aún a nosotros mismos. No nos comprendemos completamente: por eso
a veces actuamos como actuamos, sin comprender del todo por qué adoptamos
tal o cual actitud, por qué respondimos o hablamos como lo hicimos y aunque
lo intentamos remediar después, no lograremos corregir del todo la falta o
el daño que hicimos con algún acto nuestro no pensado que realizamos y del
que sólo después en la calma que sigue a la actividad cotidiana, tenemos
conciencia de sus implicaciones morales o síquicas y podemos ver en un
contexto objetivo diferente.

Tal vez haya que tener en cuenta que ésta es realmente la condición humana:
no podemos conocernos plenamente aunque, en toda su historia, el hombre ha
tratado de todas las formas posibles de lograr este autoconocimiento y
autocontrol sin conseguirlo como quizás se pretendió en un principio. De
todas formas seguimos actuando o tenemos que seguirlo haciendo aun sin
tener este autoconocimiento, porque en última instancia no se lo necesita
para poder vivir o actuar o aunque se sospeche que teniéndolo orientaríamos
la vida o las acciones de otra forma más efectiva o menos lesiva, por lo
pronto, para nuestros propios propósitos, pero al no poder lograrlo tenemos
que resignarnos a no contar con dicho autoconocimiento. O tenemos que vivir
con la pretensión o la ilusión de que sí nos conocemos aunque en el fondo
sabemos que no es así, que en lo más profundo de nuestra siquis hay un yo
oculto, o una dimensión desconocida que algunos han llamado inconsciente,
superyo, daimon, mi otro yo, mi lado bueno, pero no lo podemos decir muy
clara o nítidamente. De pronto se revela en nuestros sueños o en algunos
recuerdos o ensoñaciones que tenemos en el momento más inesperado: vienen a
la memoria presente un conjunto de recuerdos o momentos de la vida pasada,
aun de la más temprana infancia, que sin saber cómo y por qué, están de
algún modo grabados o guardados en algún resquicio oculto o muy profundo de
nuestra mente o entendimiento.

Deben estar guardados de alguna manera en la mente para poder ser
recordados en el momento presente. Deben estar registrados física o
biológicamente en el cerebro para poder ser actualizados y volver a, o
permitir revivir todo ese mundo o contexto existencial que ya ha pasado o
ha sido vivido. Por haber sido vividos es por lo que se recuerdan. Al haber
sido vividos es por lo que dejaron esa, alguna huella, un rastro, que quedó
registrado y por eso podemos volver a ellos por alguna relación
inconsciente que aún mantienen con el presente. (¿Sería el mismo
procedimiento informático por el que se puede activar, por ejemplo, algún
dato determinado que estuviese en el disco duro de un computador?)

Habría que pensar si lo que hace revivir algún recuerdo es un motivo
(podemos llamarlo estímulo) del presente, que tiene alguna relación
afectiva o imaginativa con eso que se está reviviendo. Quiere decir esto
que el presente está, también de algún modo, en relación con el pasado, que
todos los hechos del presente, o lo que vivimos ahora, lo que estamos
viviendo en el presente proviene del pasado, tiene su entidad desde el
pasado, o sea, que se han estructurado en el tiempo y sin este transcurrir
no se hubiesen podido constituir. Venimos del pasado, o tenemos una
relación con ese pasado, de una manera incomprensible o que aún no hemos
indagado cómo se debiera haber hecho, dada su importancia para la
estructuración del actual estado de cosas. (Esto podría ser interpretado
como puro historicismo, en el sentido de que se estaría afirmando que no
somos sino en la medida en que provenimos de un pasado, o que somos sólo en
cuanto que hay un pasado atrás que nos estaría definiendo en cuanto sujetos
existentes en el presente. No seríamos, entonces, más que resultado del
desenvolvimiento temporal de una serie de acontecimientos —si no se
hubiesen dado éstos, entonces, no seríamos, no existiríamos, seríamos el
resultado de un desarrollo histórico impensado, no pretederminado, pero que
ya se dio, como se tenía que haber dado y no de otra manera, porque ya
quedó fijado como tal en el pasado y por esto ha dejado las huellas que
dejó y quedan grabadas en nuestra subjetividad y por eso, y sólo por eso,
somos lo que somos.)

Podemos cambiarla o superarla —si no estamos de acuerdo con ella o no la
aceptamos como nuestra carga ancestral, familiar o histórica—, pero esa
determinación histórica ya ha marcado, ya ha caracterizado de tal modo
ésta, nuestra subjetividad, que por eso podemos decir, que por esto somos
lo que somos: somos en la medida en que nos venimos constituyendo desde el
pasado. Desde un instante del presente nos podemos asomar a ese pasado que
ya quedó definitivamente vivido como efectivamente lo fue y por eso, porque
ya pasó, porque ya se vivió, ya no lo podemos cambiar, porque no podemos
devolver la película de nuestra vida y corregir lo que habría que corregir
de ella. Ya ha quedado fijada así, como se vivió, y la única recuperación
que podemos hacer de ella es mediante el recuerdo, la rememoración que se
hace más por razones artísticas, literarias que por otras más rigurosas,
científicas o teóricas podríamos decir. Porque qué sentido tiene volver al
pasado, retrotraer lo que se vivió, si no es por razones históricas, en el
sentido de determinar o esclarecer la ocurrencia de un acontecimiento (por
ejemplo, en el caso de un delito o accidente de los que habría que
investigar o determinar fielmente cómo fue que ocurrió, quiénes
intervinieron en él) cuando hay alguna confusión o desconocimiento de los
mismos.

Pienso la vuelta al pasado como una recuperación de una dimensión de la
vida que ya ha quedado definitivamente determinada o fijada en el tiempo:
ya se vivió, ya ocurrió y, por tanto, no se puede volver a tener, a vivir.
Tuvimos unas experiencias, realizamos unos hechos o participamos, con
cierto grado de actividad o compromiso, pero ya no queda de ellos más que
un rastro, el recuerdo en la mente de lo que o cómo lo hemos vivido.
Rehacer dicha dimensión perdida o superada definitivamente mediante el
texto escrito tiene un efecto terapéutico, señalado —según casualmente lo
he escuchado en un programa de radio— por sicólogos que lo emplean como
parte de su trabajo de asesoría a personas que presentan alguna
problemática, como depresión o baja autoestima o pérdida del sentido de
vivir. Destacaban en dicho programa que recuperar desde el pensamiento ese
pasado ya vivido, mediante el relato biográfico, era como recrear un
espacio interior en el que era posible volver a revivir las experiencias
subjetivas vividas y por esto mismo, al poderlas visualizar, se tenía una
objetivación sobre aquellos traumas o problemas que estarían perturbando el
estado actual o presente de la vida. Al realizar esto, al objetivar lo que
frenaba o sujetaba al yo, manteniéndolo encadenado o fijado en un pasado,
se conseguía una especie de liberación o de superación que hacía que el yo
actuara con una libertad como la que tiene quien se ha liberado de una
opresión o yugo que impedía que levantara vuelo. Por medio de la escritura
se tiene una fuerza para mirar hacia el pasado, de tal forma que éste ya no
sea oprimente o determinante. No es que se consiga olvidar el pasado, sino
al contrario, se recuerda precisamente para comprenderlo o retrotraerlo.
Así se le estaría quitando lo negativo a dicho acontecimiento biográfico ya
vivido y el efecto, inconsciente, en el presente, sería de una liberación
con efecto de superar un estado traumático manifiesto en una depresión o
pérdida del sentido de vivir.

** Iván Bedoya Madrid
     jbedma@...
     Investigador colombiano (Medellín, 1949). Licenciado en filosofía y
     letras por la Universidad Pontificia Bolivariana (Medellín) y magíster
     en investigación socioeducativa por la Universidad de Antioquia
     (Medellín), donde además es profesor titular en la Facultad de
     Educación. Autor del ensayo Pedagogía: ¿Enseñar a pensar? (Bogotá, Ecoe,
     2005) y de la reseña crítica "Comenio. Pampedia", publicada en Educación
     y pedagogía (Medellín, Facultad de Educación de la Universidad de
     Antioquia; 1992/93), así como de Epistemología y pedagogía, en
     colaboración con M. Gómez (Bogotá, Ecoé, 2004) y de "El saber pedagógico
     y las condiciones de enseñanza de las ciencias", incluido en Cuatro
     ensayos sobre pedagogía y saber (Medellín, Lealon, 1986).



=== La pluma del escritor versus la potencia de los Estados Unidos ========
=== Carmen Malarée ========================================================

        (Nota de la autora: el diario británico de circulación nacional The
        Guardian [http://www.guardian.co.uk] publicó el discurso de Harold
        Pinter el día 8 de diciembre de 2006. Las referencias y citas
        textuales entregadas aquí se basan en dicha transcripción. Las frases
        y opiniones que no están entre comillas son de la autora, así como
        también la traducción del inglés al español).

Cuando el Premio Nobel de Literatura para el año 2005 se anunció, el
escritor laureado advirtió al mundo que su discurso de aceptación tendría
un contenido político. Aun más, fue preciso en cuanto al tema que
abordaría: los Estados Unidos y su supremacía política y militar sobre el
planeta. Fiel a esta declaración que hizo al diario británico The Guardian,
el escritor cumplió su promesa. La persona a quien me refiero es Harold
Pinter, poeta, escritor, actor y autor dramaturgo británico en cuyos obras
teatrales se refleja su filosofía denominada “teatro del absurdo”. En dicha
filosofía el autor revela las dificultades de comunicación humana a las que
la sociedad moderna somete nuestra existencia.

Es este aspecto de la comunicación humana el que Pinter plantea en su
discurso de aceptación al Nobel, haciendo la distinción entre lo que él
llama la lengua de la literatura y la lengua utilizada en el campo del
discurso político. El escritor, dice Pinter, se enfrenta a “explorar la
verdad a través del arte”, y en el arte, señala, “no hay sólo una verdad,
hay varias, porque la verdad es inalcanzable”. Por lo tanto, el papel del
escritor es “la búsqueda constante de la verdad sin que nunca suspenda ni
postergue esta tarea. Tiene que enfrentarla en el acto y sin demora”. Según
Pinter, en el lenguaje político no se explora esta búsqueda, porque “a la
gran mayoría de los políticos simplemente no les interesa. Lo que les
interesa es alcanzar el poder y mantenerlo”. Como escritor, afirma Pinter,
él acepta que en la literatura la verdad es esquiva, pero como ciudadano no
puede aceptarlo. Como ciudadano “debo preguntarme lo que es verdad y lo que
es falso”. La literatura y la política se mueven sobre dos planos
diferentes. En el plano del lenguaje político el objetivo es lograr que el
control político se realice. Para alcanzarlo, señala Pinter, “la gente es
sometida a la ignorancia y la ignorancia se mantiene con mentiras”. Para
ilustrar, un ejemplo: la invasión de Irak ha sido justificada en base a la
existencia de armas de destrucción masiva en ese país. Los acontecimientos
posteriores a la ocupación han demostrado que esas armas no existían.

En su discurso Pinter menciona algunos países que han sido sometidos a la
estrategia utilizada por los Estados Unidos que en inglés se denomina “low
intensity conflict” (conflicto bajo en intensidad), es decir, los
habitantes de dichos países sujetos al control brutal de las Fuerzas
Armadas al interior de ellos. Una vez que el régimen se ha instalado en la
estructura de poder, dice Pinter, los Estados Unidos declaran que la
democracia ha predominado en el país. La lista de tales países es larga,
apunta el escritor: “Los Estados Unidos apoyó y en muchos casos gestó los
regímenes militares y las dictaduras de derecha en el mundo en el período
que siguió a la Segunda Guerra Mundial. Me refiero a Indonesia, Grecia,
Uruguay, Brasil, Paraguay, Haití, Turquía, Filipinas, Guatemala, El
Salvador, y por supuesto, Chile”. Miles de muertes se han perpetrado en
nombre de la libertad y de la democracia que los Estados Unidos, con su
política exterior, se enorgullece de establecer en dichos estados-nación.
Según Pinter, llevan a cabo esta misión de una manera muy hábil: por medio
de la manipulación de los políticos al interior de estos países, utilizando
al mismo tiempo la mascarada de la bondad universal. Al respecto, dice así:
“Les digo que, sin duda alguna, los Estados Unidos han puesto en escena el
espectáculo más grande del mundo para lograr su objetivo: es un espectáculo
brutal, indiferente, despreciable y también muy hábil”.

Si los Estados Unidos se sirvió de la mantención del conflicto bajo en
intensidad en los años de la Guerra Fría, cuando se levantaban como los
protectores de la democracia y del mundo libre en oposición al enclave
comunista, hoy en día esta estrategia ha sido abandonada y reemplazada por
otra. Para imponer su hegemonía político-militar, los Estados Unidos ya no
están sujetos al cuestionamiento de nadie. Al respecto cobra especial
relevancia la siguiente frase del presidente Bush después del atentado
terrorista que trajo consigo el derrumbe de las Torres Gemelas en la ciudad
de Nueva York: “O están con nosotros o contra nosotros”. Respaldados por la
amenaza terrorista justifican sus acciones, ignorando las resoluciones de
la Organización de las Naciones Unidas, tratan de chantajear
subrepticiamente a las naciones pequeñas del Consejo de Seguridad de dicha
institución para obtener el voto de éstas e invadir Irak, y se declaran los
dirigentes del mundo libre. Para Pinter, la invasión de Irak ha sido “un
acto descarado de terrorismo de Estado, que demuestra el desprecio más
absoluto por los principios establecidos en la ley internacional”. Las
bases logísticas de las que dispone este nuevo imperio le permiten
implantar su política internacional en forma implacable. Señala Pinter que
actualmente los Estados Unidos disponen de 702 instalaciones militares en
132 países. Poseen 8.000 cabezas nucleares, de las cuales 2.000 están
listas para ser disparadas en 15 minutos. Esta supremacía militar en el
mundo les permite reemplazar totalmente su estrategia de conflicto bajo en
intensidad por lo que ellos llaman “full-spectrum dominance”, o sea
“dominación total”, lo que significa control de tierra, aire y espacio
sobre los países ocupados.

El día que mister Bush declaró el fin de la guerra en Irak con la frase
“Misión cumplida” impresa en un gran estandarte atravesando, de babor a
estribor, uno de los buques de guerra estadounidenses, 100.000 iraquíes
habían perecido víctimas de los bombardeos, y eso antes de que comenzara la
resistencia a la ocupación. Pinter no duda en apuntar a los culpables:
mister Bush y mister Blair. No sólo Irak sufre las consecuencias de una
guerra injusta, sino que este “acto de bandidos” también trae consigo la
pérdida y la mutilación de soldados estadounidenses que inquieta a la
opinión pública en los Estados Unidos. Pinter apunta su dedo acusador al
Primer Ministro Británico, a quien le corresponde un alto grado de
responsabilidad en esta aventura: invadieron un país pensando que la
población les recibiría con los brazos abiertos y proyectaban en la gente
un paralelo con las imágenes de la Europa liberada por la ayuda de las
fuerzas militares estadounidenses al fin de la Segunda Guerra Mundial.
Inmediatamente después de la invasión, nos recuerda Pinter, mister Blair
aparecía en una foto en los diarios británicos besando las mejillas de un
niño irakí bajo el título “Un niño agradecido”. Pocos días después, otro
niño irakí, de cuatro años y con ambos brazos amputados, hacía noticia en
Gran Bretaña. Su familia completa, muerta por una bomba lanzada por los
aviones invasores. “¿Cuándo me darán de vuelta mis brazos?”, pregunta el
niño. Pinter dice: “Bueno, mister Blair no tenía a este niño en sus brazos,
ni tampoco tenía a ningún otro niño mutilado ni tampoco los cadáveres ni
los cuerpos inertes de muchos otros”. Las acciones de mister Bush y mister
Blair, afirma Pinter, reúnen las condiciones para que sean procesados en la
Corte de Justicia Internacional, pero la astucia de mister Bush le ha
llevado a la decisión de no ratificar este acuerdo de las naciones
civilizadas. Es más, mister Bush ha amenazado que si se pone a uno de los
soldados o políticos de su país en el banco de los acusados su país enviará
a sus marinos para liberarlos. ¿Acaso no es ésta la política del cowboy de
la pantalla aplicada a la realidad del mundo hoy?

Pinter cita los siguientes versos del poema de Neruda, titulado “Explico
algunas cosas”, en el que el poeta chileno revela el horror de la guerra
civil española:

        Y una mañana todo estaba ardiendo
        y una mañana las hogueras
        salían de la tierra
        devorando seres,
        y desde entonces fuego,
        pólvora desde entonces,
        y desde entonces sangre.
        Bandidos con aviones y con moros,
        bandidos con sortijas y duquesas,
        bandidos con frailes negros bendiciendo
        venían por el cielo a matar niños,
        y por las calles la sangre de los niños,
        corría simplemente, como sangre de niños.
        ¡Chacales que el chacal rechazaría,
        piedras que el cardo seco mordería escupiendo,
        víboras que las víboras odiarían!
        ¡Frente a vosotros he visto la sangre
        de España levantarse
        para ahogaros en una sola ola
        de orgullo y de cuchillos!
        Generales
        traidores:
        mirad mi casa muerta,
        mirad España rota:
        pero de cada casa muerta sale metal ardiendo
        en vez de flores,
        pero de cada hueco de España
        sale España,
        pero de cada niño muerto sale un fusil con ojos,
        pero de cada crimen nacen balas
        que os hallarán un día el sitio
        del corazón.
        ¿Preguntaréis por qué su poesía
        no nos habla del sueño, de las hojas,
        de los grandes volcanes de su país natal?
        ¡Venid a ver la sangre por las calles,
        venid a ver
        la sangre por las calles,
        venid a ver la sangre
        por las calles!

Pinter señala que el poema de Neruda logra proyectar un mensaje literario y
humano: “De ningún otro poeta de la poesía contemporánea he leído una
descripción tan fuerte y visceral acerca del bombardeo a los civiles”. Al
igual que en las imágenes visuales impregnadas en la tela por Picasso en su
Guernica, Neruda nos entrega con palabras la bestialidad y el horror de la
guerra, por sobre todo, de la guerra moderna, que no tiene ninguna
consideración por la población civil. Sólo aquí, en la lengua literaria,
encontramos la cruenta verdad que la lengua del discurso político oculta.
Es la verdad de la que hace hincapié al comienzo de su discurso y que como
ciudadanos tenemos el deber de descubrir.

He abordado aquí los aspectos a los que Pinter alerta a los escritores en
su búsqueda por la verdad. Es inquietante la claridad con la que nos
muestra la dicotomía discursiva para expresar una sola realidad. Hago la
salvedad de algunas excepciones notables en el discurso político, como
Nelson Mandela, y no cabe duda de que hay muchos otros. A nivel mundial hay
desilusión en la ciudadanía por la forma en que se implementa la política,
la necesidad de ocultar y justificar errores requiere la lengua del engaño,
de los eufemismos que aunque paradojales en su lógica los aceptamos como
parte del lenguaje diario. ¿Cómo podemos encontrar una justificación lógica
en términos como “collateral damage” (daño colateral) o “friendly fire”
(disparos entre amigos)? Daño colateral es, simple y llanamente, muerte de
civiles por bombardeos indiscriminados, o que se ven fortuitamente
involucrados en el combate entre las fuerzas de ocupación y las de la
resistencia en Irak.

Para terminar, una cita del escritor que resume ingeniosamente el enfoque
de su discurso: por la tarea que conlleva, dice Pinter, “la vida del
escritor es altamente vulnerable, está casi indefenso. Es verdad que está
aislado y no encuentra cobijo alguno a menos que mienta, en cuyo caso
podríamos decir que se ha transformado en un hombre político”.

** Carmen Malarée
     cgmalaree@...
     Docente chilena (Longavi, 1950). Profesora de francés y español en el
     Reino Unido. Ha publicado la novela La voz del silencio (Editorial
     Maranatha; Talca, Chile) y el estudio “Development Education in the
     Spanish Classroom”, en la revista Vida Hispánica Nº 30 (otoño de 2004),
     de la Association for Language Learning del Reino Unido.



=== La única constante es el cambio      Ricardo A. Halperin ==============

                                              Yo soy yo y mis circunstancias.
                                                           J. Ortega y Gasset

El destino del hombre es el cambio. Ya de joven presiente que sus padres y
sus abuelos son el espejo de su futuro. En Como gustéis, Shakespeare define
el camino de la inevitable decadencia en un famoso soliloquio: “Las siete
edades del hombre”. El fatalismo de los versos contiene una premisa clara:
el cambio es previsible e inevitable. El hombre se resigna a ese destino,
pero sólo a medias, y de tanto en tanto se lanza en aventuras para
encontrar la fuente de la juventud o, más recientemente, la respuesta
científica que prolongará su vida. Pero no sólo el cuerpo del hombre cambia
con el tiempo, también cambian sus circunstancias.

Las generaciones contemporáneas estamos viviendo un fenómeno nuevo: está
cambiando el cambio. Parece increíble que el trabajo de Toffler sobre este
tema (1) haya sido publicado hace ya más de 35 años; lo cierto es que desde
entonces su vigencia se ha acentuado. La realidad de nuestro tiempo es que
el entorno del hombre, o sea sus “circunstancias”, hoy cambia con más
rapidez que para nuestros ancestros, y muchas veces el origen y la
dirección del cambio no son previsibles. Hay muchos cambios y se dan en
campos muy diversos, tales como el conocimiento científico, la tecnología,
la economía, el medio ambiente, la organización social y familiar, la
cultura popular, la religión, y también en el contexto político nacional e
internacional. La acumulación de cambios en campos diversos no da respiro,
la fisonomía del mundo se modifica continuamente desafiando la capacidad de
adaptación del hombre.

Pasemos revista a vuelo de pájaro a algunos de los cambios que podemos
identificar en diversos campos. La lista no es exhaustiva, solamente
pretende ejemplificar, y seguramente el lector podrá agregar muchas otras
instancias de cambios que afectan de manera importante el contenido de
nuestras vidas y tienen repercusiones más allá de su campo inmediato.



El conocimiento científico

La expansión del conocimiento científico no es un fenómeno nuevo. La física
experimentó una revolución con Newton, una segunda con Einstein y desde
entonces parece estar en revuelo permanente. En medicina, aun cuando
contemplemos con admiración las contribuciones de Hipócrates o de
Maimónides, dudo que alguno de nosotros estaría dispuesto a recurrir a un
médico que tuviese el mismo nivel de conocimientos que estos gigantes del
pasado. Más aun, ¡tampoco estaríamos cómodos atendiéndonos con Sir
Alexander Fleming..! El ritmo al cual avanza el conocimiento científico, en
campos tan diversos como la física, la biología, la medicina o la
cosmología, parece vertiginoso, y la gran mayoría de nosotros debemos
esforzarnos por intentar enterarnos, no digo ya entender, qué es lo que
está pasando.

Se dice que Erasmo fue el último gigante intelectual que pudo dominar todas
las disciplinas del conocimiento. Eso fue posible a fines del siglo 16. Hoy
nuestros intelectuales más ilustres apenas pueden alardear de conocer a
fondo una disciplina. En muchos campos, el egresado universitario de hace
cinco años que no ha seguido estudiando está ya seriamente desactualizado
sobre el estado actual de su disciplina. Ninguno de nosotros desearía ser
atendido por un médico que no dedica parte de su tiempo a estudiar los
desarrollos más recientes en su especialidad. Cada vez sabemos más sobre
menos.



El cambio tecnológico

Mis abuelos nacieron antes de que se inventara el teléfono y cuando el
automóvil aún no circulaba por las calles. Cuando nació mi padre, los
hermanos Wright y Alberto Santos Dumont aún no habían demostrado que la
aviación era posible. Cuando yo nací, los tranvías aún circulaban por las
calles adoquinadas de Buenos Aires y la televisión (en blanco y negro, por
supuesto) no había aún llegado a mi país. En contraste, mi hija menor hizo
su primer viaje en avión a los tres meses de edad y mi hija mayor ha
reemplazado el teléfono convencional por el celular. Me comunico con las
dos regularmente no solo a través del teléfono (a costo cero pese a la
larga distancia) sino a través de la computadora. Pese a estar retirado,
sigo trabajando, con frecuencia desde mi casa, interactuando con mis
colegas constantemente a través de la computadora.

La computadora es una presencia permanente en nuestras vidas y algunas
investigaciones en Estados Unidos indican que en algunas escuelas los niños
se han acostumbrado tanto a escribir en ella que ya no saben escribir a
mano en letra cursiva; cuando les toca escribir a mano sólo lo saben hacer
en mayúsculas...



El cambio económico

A fines del siglo 18, el cambio tecnológico fue la causa directa de la
Revolución Agraria y de la Revolución Industrial, que provocaron el éxodo
masivo hacia los centros urbanos, generando problemas sociales pero
aumentando por un múltiplo muy alto la capacidad de producción de las
naciones, eventualmente posibilitando una mejoría importante en las
condiciones de vida de las grandes mayorías. Desde entonces el impacto del
cambio tecnológico en la economía parecería haber sido más mesurado hasta
la revolución tecnológica de las últimas décadas que, acompañada por el
movimiento globalizador, ha resultado en desplazamientos significativos de
la capacidad de producción industrial a través del mapa, reduciendo el
costo de los bienes que consumimos diariamente pero, como en el caso de la
Revolución Industrial, provocando también trastornos serios en las
comunidades cuya principal fuente de trabajo se desplazó a otro lado, a
veces a otro continente. ¡Manaos y Detroit son símbolos del espíritu
viajero del progreso!

El rostro del progreso que hoy disfrutamos no nos debe hacer olvidar su
anverso de pobreza; aún hoy se estima que más de 2.500 millones de personas
tienen un ingreso de menos de $2 diarios, de los que más de 1.000 millones
no llegan a $1 diario. Su suerte es el hambre, la ignorancia, la enfermedad
y la muerte temprana. Algunos países como China e India están
experimentando ritmos altos de crecimiento que permitirán alguna mejora en
estas cifras, pero en África y en muchas partes de América Latina el futuro
cercano de los pobres parecería ser continuar en la pobreza. Muchas de las
manifestaciones del cambio que analizamos en esta nota aún no les han
llegado a ellos, ¡excepto la evidencia de la mayor prosperidad del resto
del mundo, que los ha excluido!

La pobreza es uno de los principales factores causales de los movimientos
migratorios que tantas tensiones causan en los países más desarrollados.
Sin embargo, en muchos de ellos se ha establecido que las bajas tasas de
natalidad y expectativas de vida más altas llevarán a un envejecimiento de
la población que podría no ser sostenible económicamente y que estos
movimientos migratorios podrán ayudar a contrarrestar.



El cambio ambiental

La opinión pública parecería haber aceptado que la evidencia del
calentamiento global es clara y que sus consecuencias serán ineludibles,
aunque en muchos países la acción correctiva tomada por los gobiernos aún
no guarda relación con la gravedad del diagnóstico. Este cambio ambiental
es consecuencia del creciente consumo de energía en el mundo, tendencia que
continuará en la medida en que los países en desarrollo como China e India
continúen su crecimiento acelerado y los países más desarrollados no
promuevan medidas más efectivas para moderar su consumo energético y
aumentar la proporción de energía proveniente de fuentes no contaminantes.

Pero no sólo de calentamiento global se trata. Metódicamente desaparecen
especies de vida como consecuencia de la acción humana y el continuo
desarrollo de las ciudades trae problemas de manejo de residuos sólidos y
de contaminación del aire.

En muchos países el recurso más escaso y la preocupación política mayor no
es el petróleo sino el agua potable y su eventual escasez, que podría
llegar a reflejarse en guerras por acceso al recurso, podría ser uno de los
desafíos más importantes que enfrentarán las próximas generaciones.



El cambio social

Los grandes filósofos de la antigüedad tomaron a la esclavitud como un
fenómeno natural. Recién hace menos de dos siglos que la Argentina la
abolió. Estados Unidos demoró aun más y debió enfrentar una guerra civil
para llegar a lo mismo, y la lucha de las minorías por los derechos civiles
llegó a nuestros tiempos. En el siglo diecinueve y aun en el veinte la
mujer debió luchar para lograr el derecho al voto.

Más recientemente la “pastilla” abrió la puerta a la revolución sexual, la
mujer se incorporó masivamente al mercado de trabajo, y eso cambió el
manejo del hogar y la división de tareas entre conyugues. A muchos hombres
la afirmación de la mujer en sus derechos (políticos, laborales, sexuales)
les llegó por sorpresa. Aunque la proporción de matrimonios que se troncan
por divorcio parecería haber disminuido en los últimos años, en Estados
Unidos estaría aún cerca de 1 en 3, cambiando el papel de la familia como
factor de estabilidad y de formación de valores en los jóvenes. Más de un
tercio de los nacimientos en Estados Unidos corresponden a madres solteras.
En la actualidad, aproximadamente uno de cada cuatro o cinco embarazos en
Estados Unidos termina con un aborto. Al mismo tiempo, la heterosexualidad
dejó de ser el único patrón de conducta aceptado, aunque éste es un cambio
reciente y aún no consolidado que ha creado una brecha entre oponentes y
defensores.

La ubicua computadora ha cambiado la forma de relacionarse entre los
jóvenes, y los servicios de citas para intentar encontrar personas con
valores y gustos similares parecerían estar compitiendo con a las formas
tradicionales de encuentro. ¿Será que la principal relación afectiva en el
futuro será entre la persona y su computadora?



El cambio cultural

La televisión es una presencia permanente, aun en muchos hogares modestos.
A través de ella se moldean los gustos y se redefinen los valores de la
sociedad. La televisión impulsa formas musicales, promueve intérpretes,
define el entretenimiento y ocasionalmente educa. Compite por la atención y
el tiempo de todos los miembros de la familia, desplazando la conversación
y la lectura. Para quienes nacimos en tiempos AT (antes de la televisión)
el impacto neto ha sido muy negativo, porque la televisión ha definido su
contenido de manera de poder llegar y complacer al mayor número posible de
espectadores, y ello resulta en una carrera constante para disminuir sus
estándares. Todas las noches nos regala las noticias policiales del día:
crímenes y secuestros cuyo mensaje subliminal es recordarnos que vivimos en
un mundo peligroso y que mejor que nos preocupemos por proteger a nuestros
hijos y nuestra casa... Más tarde nos ayuda a evadirnos de la angustia
diciéndonos que la promiscuidad sexual es graciosa, que la violencia es
aceptable (claro que sólo cuando es ejercida por “los buenos”...), y que la
estridencia sonora puede ser llamada música. ¿Qué consecuencias tiene y
tendrá esta presencia permanente en nuestros hogares sobre nuestros valores
y nuestras ideas políticas?



El cambio religioso

A fines del siglo 19 Nietzsche planteó la muerte de Dios, que para él
significaba la incapacidad de la generación moderna de referir sus códigos
de valores a ese ente abstracto, y de reconocer un orden cósmico que
responde a una directriz superior. Nietzsche seguramente estaba
influenciado por el racionalismo de su tiempo y la confianza del hombre
contemporáneo en su propia capacidad para conducir el rumbo de su progreso.

Marx trajo una perspectiva diferente. Él concluyó que la religión era un
obstáculo al progreso y la cuestionó abiertamente (“el opio de los
pueblos”); reflejando esa visión, durante el régimen comunista las
prácticas religiosas fueron limitadas y reprimidas en todos los países de
la órbita soviética.

Hoy vivimos un tiempo en el que la religión ha vuelto a tomar un papel
importante en la vida de muchos, esto se refleja en la estricta disciplina
religiosa que gobierna a muchos de los seguidores del Islam y en la
renovada fuerza política de la derecha religiosa en Estados Unidos, que se
caracteriza por su reacción combativa frente a muchos de los cambios
sociales y culturales que vive el país. En estos casos, la naturaleza de la
religión ha cambiado y ésta se ha convertido en una fuerza política
importante, de convicciones rígidas y militante en la defensa de las
mismas.



El cambio político

El siglo 20 vio el nacimiento y muerte del nazismo, del fascismo y del
comunismo soviético. Durante ese siglo la mujer y las minorías accedieron
al voto. En América Latina parecería que el tiempo de los generales y de
los sátrapas cedió paso a las democracias, aun cuando en algunos países
éstas lo son aún a medias... Al mismo tiempo, en Irán (y potencialmente en
otros países islámicos) la política y la religión se han hecho una, y las
características fuertemente autoritarias del régimen son una advertencia de
la peligrosidad de la mezcla.

Al mismo tiempo, la confianza de hace algunas décadas en las Naciones
Unidas para promover la paz se ha visto erosionada por múltiples evidencias
de inefectividad.



...



Podemos ampliar más la descripción y el análisis de los cambios que se
produjeron en el pasado, pero dudo que si nos reuniésemos en un pequeño
grupo de amigos, con inquietudes y formación similar, podríamos ponernos de
acuerdo sobre la naturaleza de los cambios más importantes que se
enfrentarán en las décadas que vienen, y cómo se combinarán en sus impactos
para afectar la sociedad y el contexto político. Aun en el caso de cambios
previsibles, porque serían consecuencia de circunstancias que podemos
observar ahora, carecemos de una metodología o modelo interdisciplinario
razonablemente confiable, a semejanza de los modelos meteorológicos, que
nos permita estudiar cómo interactuarán sobre el medio (2). Y aún quedan
por considerar los cambios imprevisibles, de los que lo único que sabemos
es que habrán de ocurrir...

La generalización, aceleración e imprevisibilidad del cambio es el tema de
nuestro tiempo. Cambio significa oportunidades y riesgos; un ejemplo claro
de las primeras son las oportunidades de mejor calidad de vida,
consecuencia de nuevos productos y de avances en la medicina, mientras que
en lo que hace a riesgos se pueden identificar los de pérdidas de
oportunidades de trabajo o de que los ahorros acumulados resulten
insuficientes para atender las necesidades de la familia luego de la
jubilación (riesgo exacerbado por la mayor esperanza de vida generada por
los progresos médicos). En el pasado los padres intentaban proteger a los
hijos de los riesgos que enfrentarían en su futuro legándoles riquezas,
impulsándolos a estudiar, aconsejándolos en la toma de decisiones de
carrera, anticipando que ellos —los hijos— en su momento habrían de
enfrentar dificultades similares a las que en su momento conocieron los
padres. Hoy, sin embargo, los padres no tienen claro en qué mundo se habrán
de desenvolver sus hijos.

Considero que sería imposible explicar los cambios que observamos en el
campo religioso, e incluso en el social, sin tomar en consideración los
cambios en el entorno. Creo, sin embargo, que aún no hemos intentado
entender, o no hemos tenido éxito en hacerlo, el impacto psicológico del
cambio sobre los individuos y sobre la sociedad. La psicología relaciona
cambio y expectativa de cambio con angustia. Si aceptamos esto como
hipótesis de trabajo entonces concluiremos que nuestros tiempos de cambio
son también tiempos de angustia y, como —en mayor o menor medida— los
cambios nos afectan a todos, son tiempos de angustia colectiva. Si es
aceptable dicha extrapolación, la angustia social se convierte en una
variable social y política. La angustia puede ser una variable explicativa
importante del resurgimiento religioso que se observa en muchos lugares,
pero, ¿por qué habría de limitar su impacto sólo a la religión y no llegar
también al ámbito político? ¿En que circunstancias podría llegar a ocurrir
que enfrentemos cambios políticos mucho más radicales como reacción a los
desarrollos en otras áreas?

Si el lector acepta que estos argumentos son plausibles, coincidirá conmigo
en que la tesis de Fukuyama, intelectual del pensamiento neoconservador
norteamericano, sobre el fin de la historia, es, en el mejor de los casos,
prematura (3). Fukuyama argumenta que la democracia liberal se ha impuesto
de manera definitiva sobre todas las otras formas de gobierno alternativas.
Fukuyama no es un pensador simplista, por el contrario su obra tiene una
base filosófica profunda, que encuentra en Marx y en Hegel las herramientas
para intentar entender el mundo. Muchos pensadores habían destacado la
importancia de la lucha por la supervivencia como motor de la conducta
humana pero Fukuyama asigna un papel importante a las emociones humanas
como directrices de la evolución histórica. Para él, la búsqueda del
reconocimiento de su dignidad por los grupos sociales relegados es el
principal factor que gobierna los grandes cambios políticos.

Este trabajo agrega una nueva variable al análisis: el cambio, y la
reacción frente al cambio, en parte como consecuencia de la angustia que
éste genera. Muchos de los cambios que hoy se enfrentan plantean problemas
que exigen acciones de gobierno y, en la medida en que los gobiernos no
están dispuestos o capacitados para encararlos, o por razones de
supervivencia política no están dispuestos a promover sacrificios de corto
plazo en aras de beneficios futuros, la efectividad del sistema político
será cuestionada y eso plantea riesgos. La creciente influencia de los
extremismos religiosos en el campo político y la manipulación demagógica de
algunos dirigentes políticos de la angustia colectiva frente al cambio, son
un llamado de atención sobre el creciente riesgo potencial de regímenes
autoritarios.



Notas

1. Alvin Toffler, Future Shock, Londres, Random House, 1970.

2. El Club de Roma se destaca entre las organizaciones que han enfocado sus
     preocupaciones sobre el estudio de las interacciones entre las
     tendencias de variables importantes (por ejemplo, crecimiento
     demográfico, avances tecnológicos en la producción agropecuaria) sobre
     modelos “del mundo”, utilizando metodologías sofisticadas, como la
     Dinámica de Sistemas, pero estos modelos se concentran en la variables
     “reales” (población, recursos) y no intentan analizar los impactos del
     cambio sobre el contexto social y político.

3. Francis Fukuyama, The End of History and The Last Man, New York, Free
     Press, 1992.

** Ricardo A. Halperin
     rhalperin2@...
     Escritor y docente argentino (Buenos Aires, 1940). Actualmente reside en
     las afueras de Washington (EUA). Se educó en la capital de su país y en
     Córdoba, y completó estudios de postgrado en la Universidad de Columbia
     (EUA). Fue profesor de economía en la Universidad de Buenos Aires
     (1968-1973). En 1976 se incorporó al Banco Mundial, en la ciudad de
     Washington, DC, donde desempeñó diversos puestos gerenciales hasta
     jubilarse en 2001. Ha publicado numerosos trabajos sobre temas
     económicos.



=== La frontera entre la vida y la muerte =================================
=== Sobre La Mara, de Rafael Ramírez Heredia (Alfaguara, 2004) ============
=== Lilian Fernández Hall =================================================

El fenómeno de las maras o pandillas juveniles en Centroamérica y México es
un problema creciente que revela fundamentalmente las deficiencias de las
sociedades que las generan. La pobreza, las guerras civiles, la
desocupación, la cultura de la violencia que traspasa la cotidianeidad de
muchos sectores populares, da como fruto generaciones de jóvenes sin
esperanzas, sin salidas, cargados de frustración y desensibilizados a todo
lo que no sea el beneficio propio o del grupo. El escalamiento de la
violencia, el manejo de armas, el uso de drogas, han hecho que las bandas
de mareros sean cada vez más temidas por la población de muchos países de
América Central y de México. Es un problema complejo sin soluciones rápidas
o unilaterales (1). La novela del escritor mexicano Rafael Ramírez Heredia
La Mara nos sumerge de cabeza en el inframundo de la frontera sur, donde la
Mara Salvatrucha representa quizás el nivel más brutal de una sociedad en
disolución.

Los estudios sobre la problemática de fronteras no son nuevos y, sobre todo
en México, es una temática que también ha repercutido en la literatura,
pero hasta ahora los testimonios y el trabajo literario sobre el asunto se
han concentrado fundamentalmente en las zonas de contacto entre los Estados
Unidos y México —sobre todo Tijuana y Ciudad Juárez—, esa frontera donde el
río Bravo marca la división entre la tierra prometida del norte (un nuevo
El Dorado) y la América hispana de la pobreza y la falta de posibilidades.
Entre estos dos polos se mueve un continuo flujo de migrantes en busca de
un destino mejor. En estos casos, los ejes norte y sur son claros y bien
demarcados.

En la novela de Ramírez Heredia la geografía se multiplica, se pluraliza y
se dispersa. La frontera que vamos a penetrar es “el sur del norte” en su
punto de contacto con “el norte del sur”: la frontera sur de México y la
frontera norte de Guatemala, representadas por Ciudad Hidalgo, del lado
mexicano, y Tecún Umán, del lado guatemalteco. Esta última ciudad, en la
novela, es también llamada “Tijuanita”, como en una versión aun más
primitiva de la ciudad fronteriza norte, y de igual manera es el nombre del
centro de reunión —y nudo gordiano— de la vida miserable de Tecún Umán: el
burdel de doña Lita. En este punto la frontera también es demarcada por un
río que une y separa a los dos países: el río Suchiate, que fluye entre los
dos territorios y que marca no sólo el paso de un país a otro país, sino
muchas veces la frontera entre la vida y la muerte. Tecún Umán es, a su
vez, el embudo por el que se filtran los pocos “afortunados” (en un sentido
cruelmente irónico), los cuales llegan hasta ese punto provenientes de los
distintos países centroamericanos para poder cruzar el Suchiate y, vía
México, intentar una nueva vida en los Estados Unidos. Son personas
humildes, marginadas, sin nada más que perder que la vida: los
indocumentados, los “mojados”, a riesgo de ser descubiertos, asaltados,
humillados, violados, maltratados y, en el peor de los casos asesinados,
por intentar cruzar la frontera. En la frontera, la marcha continua de los
migrantes se transforma en una suerte de vía dolorosa, durante la cual
quienes peregrinan deberán soportar todo tipo de sufrimientos y
humillaciones y donde México no es ni norte ni sur sino una estación más de
ese vía crucis. En Tecún Umán se reúnen catrachos (hondureños), chapines
(guatemaltecos), guanacos (salvadoreños), mucos (nicaragüenses), ticos
(costarricenses) y panameños. Todos con una meta: el país del norte.

Los peligros a sortear son muchos, y las posibilidades de llegar a la meta,
ínfimas. En ese camino hacia una difusa esperanza de algo mejor, los
indocumentados deben pagarle a distintos intermediarios (los “coyotes” que
pasan gente de frontera a frontera, los balseros, las madames de burdel,
los policías de fronteras, los “migras” o funcionarios de inmigración, el
personal de las embajadas, etc.) con distintas monedas. No es de extrañar
que en este cruel comercio sean las mujeres, incluso las niñas, las más
humilladas y las que deban pagar el precio más alto. Quienes humillan,
utilizan o violan, son quienes detentan algún mínimo de poder: con
frecuencia los funcionarios de mediana categoría, quienes están en contacto
directo con los migrantes, la policía de la zona, o quienes tienen el poder
de influir en el otorgamiento de visas, como el cónsul de México en Tecún
Umán, don Nico, figura patética de final lamentable. Todos estos
funcionarios, y todos los que de una manera u otra se aprovechan de la
desesperación de quienes casi nada tienen, representan una humanidad cuya
meta principal parece ser la satisfacción de sus más ínfimos deseos:
materiales (dinero), de elevación de estatus social (mudarse, conseguir un
ascenso, conseguir un trabajo mejor, llegar más cerca de la frontera), o la
mera satisfacción de sus impulsos más primitivos. Prácticamente todos
demuestran una afición sádica en humillar y maltratar a las personas que
tengan la desgracia de cruzarse por sus caminos en una situación de
inferioridad.

Y por fin la figura de la mara, los tatuados. Esa pandilla de jóvenes
delincuentes, marginados, eternamente agazapados en la selva, al acecho,
esperando la llegada del tren que transporta a los clandestinos para
asaltarlos, maltratarlos o darles un destino aun peor. La figura de la mara
está claramente demonizada en la novela de Ramírez Heredia. La mara se
funde con la selva y forma una entidad siniestra y macabra que devora y
destruye todo lo que entra en contacto con ella. Dice el propio autor: “Es
un demonio con cabezas, un pinche demonio a secas, que tira mordidas al que
se pare cerca” (2). La selva, con su combinación de calor sofocante,
vegetación enemiga e insectos voraces, y como espacio que alberga seres
desconocidos y amenazadores, aparece como una fuerza que nos remite tanto a
la selva devoradora de La vorágine del colombiano José Eustasio Rivera como
a esa fuerza diabólica de El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad.

La frontera es, además, una zona de desamor. El amor no existe, sólo la
mera atracción de los cuerpos, alguna vez, como excepción. El deseo más
primitivo, la voluptuosidad, la sexualidad machista y abusadora parecen ser
las únicas maneras de relacionarse sexualmente. Un mundo sin amor es un
mundo sin esperanzas y sin futuro. Como decía el periodista mexicano Rafael
Cardona: “Todos están condenados desde un principio aun cuando nadie sepa
exactamente ni el pecado ni el castigo” (3). Hasta aquí diríamos que más
negra no podría pintarse la existencia. Y no es casual que la novela La
Mara de Rafael Ramírez Heredia se haya hecho acreedora, junto con la novela
El penúltimo nombre de la guerra, del argentino Raúl Argemí, del Premio de
Novela Negra Dashiell Hammet 2005, hecho público el año pasado durante la
Semana Negra de Gijón, España.

Sin embargo, es justamente gracias al compromiso del autor con su oficio,
su pasión por la escritura, su exigencia profesional en la construcción del
texto, que la desesperanza de La Mara se hace soportable, y su dimensión
humana transforma esta novela en un texto excepcional. Si bien el fenómeno
de las maras es un fenómeno de una actualidad urgente, muy conocido y
documentado —sobre todo en Centroamérica— la virtud fundamental de la
novela de Ramírez Heredia es, justamente, no ser un testimonio, un
reportaje o un estudio sociológico. La Mara no es una novela sobre la mara
o sobre los habitantes de la zona fronteriza, es una novela escrita desde
la mara y desde los personajes que habitan esta geografía desoladora. La
voz de cada uno de los personajes que narran su historia y su situación
está magistralmente elaborada por el escritor, quien se nos presenta como
una especie de médium literario entre los personajes y el lector. Se ha
dicho que el personaje principal de La Mara es, justamente, el lenguaje
(4), y probablemente sea ese lenguaje portentoso —violento, crudo y bello—
una de sus principales virtudes, pero la obra como totalidad, por su
estructura, su lenguaje y su contenido, es de una contundencia y un peso
literario innegables. La construcción es impecable: un entretejido de
voces, una polifonía de relatos que se van entrecruzando y revelando la
trama sórdida de la vida de la gente humilde de estos países agobiados por
una naturaleza devastadora (el calor inhumano, los insectos, la selva, el
territorio inhóspito) y una estructura social de opresión. Las técnicas de
narración se amoldan al relato, en forma de flashbacks continuos, de
monólogos interiores —flujo de la conciencia—, de diálogos urgentes o
descripciones brillantes de ese entorno bello y salvaje de la selva.

Sea el relato proveniente de un marero, como Jovany, que nos relata, en una
suerte de fluir de la conciencia, los trece segundos de maltrato
violentísimo que cada “bate” debe soportar como rito de iniciación en la
“fraternidad” de la Mara Salvatrucha 13 o MS 13; o bien que el relato
provenga de la joven prostituta Sabina (hermana de Jovany), quien en una
noche de demasiado alcohol y desesperación nos narra su historia de abusos
y desamparo. Los personajes de Rafael Ramírez Heredia se nos graban en la
memoria, y sería innecesario y casi imposible mencionar a cada uno de
ellos, puesto que cada capítulo es un cuadro único, una voz modulada y
trabajada por el autor con un rigor de artesano. Algunos de ellos, sin
embargo, crecen y adquieren una dimensión simbólica cuyo significado los
supera. El Tata Añorve, por ejemplo. Un simple balsero que atraviesa el
Suchiate cada día, pasando gente de frontera a frontera. Un anciano tan
compenetrado con el río que conoce cada una de sus señales: “Añorve es del
río. Es él quien lo ama sabiéndolo propio. Lo ha cruzado miles de veces
desde que llegó con su padre, y por eso conoce sus tardes tranquilas, sus
malos humores, las inundaciones y los meses de aguas flacas. El río no
lleva el hierro de ningún patrón, y no hay quien pueda apropiárselo aunque
muchos así lo deseen”. El anciano, una especie de Caronte vernáculo, que
recibe su óbolo para transportar a los migrantes de un lado a otro de ese
río de la muerte, se transforma (luego de la brutal violación y asesinato
de su hija, quien ya muerta se convierte en objeto de su devoción con el
nombre de “La Santa Niña del Río”) en sacerdote de este culto nacido de la
impotencia; y en predicador y enemigo principal de la Mara, a quien se
atreve a desafiar. Esta actitud desencadena una serie de sucesos que
culminarán en catástrofe.

Otro personaje clave es el siniestro Ximenus Fidalgo, cuyo discurso abre y
cierra la novela. Ximenus Fidalgo es un personaje polivalente: chamán,
vidente, oráculo, mago, místico y sumo sacerdote de un rito satánico.
Figura de naturaleza doble (Ximenus: Géminis, signo de los gemelos) que
conoce hasta el fondo la vida oculta de la selva, el fluir del río, el
lento avance del tren con sus indocumentados silenciosos y aterrorizados.
Es él quien rebautiza el río Suchiate como Satanachia (nombre de uno de los
llamados espíritus infernales según los textos referenciales de la magia
negra: Satanachia o Gran General del Infierno), nombre con el cual lo
denominan los integrantes de la Mara. Es Ximenus quien sabe —¿gracias a sus
dones de vidente o por pura complicidad?— cuándo la Mara va a atacar o
cuándo el viaje va a resultar exitoso: “Ximenus sabe lo que sucederá a lo
largo del viaje. Desde la semisombra de su consultorio puede ver
persecuciones, atracos, romances, huidas y mucha sangre, pero esa cinta de
oscuridades a flor de viaje aún no la conocen aquellos a quienes la
esperanza obliga a seguir corriendo tras las luces finales del convoy”. Es
el sacerdote Ximenus, con su rostro maquillado —no tan distinto de los
rostros tatuados de los mareros, con una lágrima tatuada por cada vida
“cobrada” a la selva—, el manipulador de destinos, el servidor y
perpetuador de un orden siniestro y cruel.

La figura de la mara es la menos representada individualmente. La mara es,
fundamentalmente, una agrupación, un conglomerado, una marabunta:
agazapados en la selva a la espera del tren con inmigrantes a los cuales
despojar de lo poco que tienen, siembran el terror y la violencia, se
nutren de ellas. Una comunidad de sangre y terror, formada por quienes no
tienen nada y no sienten nada. Con la excepción de Jovany, nos encontramos
con el Laminitas, el Poison, el Bagsbany, el Regan: no tienen nombre
propio, son jóvenes despersonalizados y perdidos en un mundo sin
esperanzas, sin sueños, donde rige la ley del más fuerte: “hombres
tatuados, semidesnudos, dispuestos a hender hasta el silencio, de odio
encanijado, de muerte en los ojos”.

Todos y cada uno de los personajes de La Mara tienen una historia que
contar, y todos lo hacen con su propio registro y desde el lugar que les
tocó en suerte. Si los mareros se tatúan una lágrima por cada vida
arrancada, la novela de Rafael Ramírez Heredia nos graba en la memoria una
lágrima negra por cada destino truncado en la frontera. Esta es una novela
poderosa, de un lenguaje arrasador, colorido, sensual y brutal. Cruel y
conmovedora. Su autor, Rafael Ramírez Heredia —escritor, periodista,
profesor de literatura, pero también torero, cantante de boleros y heredero
del “duende” de sus antepasados gitanos— nos entrega esta novela de casi
400 páginas a la cual el lector se lanza sin salvavidas. Dos de los
personajes de la novela, Jovany y Sabina, provienen del barrio de Suncery
en San Pedro Sula en Honduras, un pueblo plagado de maras. Según el dicho
popular, en el barrio de Suncery “entra el que quiere y sale el que puede”.
Lo mismo con la novela de Ramírez Heredia: cualquiera puede adentrarse en
ella, pero quien sale ya no es el mismo que empezó a leer. La cita de
Ortega y Gasset con que la novela abre adquiere, al final de la misma, su
pleno significado: “Sorprenderse, extrañarse, es comenzar a comprender”.



Notas

1. Ver artículo: “Por mi madre vivo, por el Barrio muero. Maras, ‘clicas’ y
     pandillas en Centroamérica y México” de Ramiro Anzit Guerrero y Lilian
     Fernández Hall
     (http://www.newpolitic.com.ar/politica/show_content.jsp?id=3665).

2. Ver entrevista de Diego Murcia y Christian Guevara con el autor: “¡Si
     matan al marero que lo maten! Me importa madres”
     (http://www.elfaro.net/secciones/Noticias/20040705/Platicas1_20040705.asp).

3. Ver el sitio web del escritor (http://www.rafaelramirezheredia.com.mx) y
     la sección de opiniones sobre La Mara.

4. El autor, decidido a afrontar el tema de las maras y la problemática de
     la frontera, realizó un viaje de estudios y observación de la zona. Así
     cuenta el mismo Ramírez Heredia sobre sus meses en Tecún Umán: “Me
     persignaba como los toreros y salía del hotel con la Virgen de la
     Macarena, que es la más torera de todas las vírgenes, e iba a meterme
     allí. Me quitaba el reloj, los anillos y me ponía un pantalón de
     mezclilla, un sombrero de petate y allí andaba caminando y me metía a
     Tecún Umán y cruzaba la frontera sin papeles y regresaba a meterme en
     las tabernas (...). Lo único que no hice fue preguntar, eso no lo hice.
     Yo era un borrachín más, un tipo más, metido en ese submundo, comiéndome
     la vida...” (en la entrevista citada de El Faro, http://www.elfaro.net).

** Lilian Fernández Hall
     lilian.fernandez@...
     Docente e investigadora argentina residente en Estocolmo, Suecia.
     Egresada de la carrera de Letras de la Facultad de Humanidades y
     Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata,
     Argentina. Colabora en varias publicaciones, impresas y digitales, de
     Europa y de América Latina. Corresponsal en Suecia de El Diario de Hoy
     (http://www.elsalvador.com), de El Salvador. Coordinadora de círculos de
     lectura en español en Suecia.



|||||||||||||||||||||||||||    SALA DE ENSAYO    ||||||||||||||||||||||||||

=== Tratamiento de las variables espacio/tiempo ===========================
=== en “La muerte y la brújula”: el engañoso orden del universo ===========
=== Marta Manrique-Gómez ==================================================

El breve relato detectivesco “La muerte y la brújula”, escrito por Jorge
Luis Borges en 1942, publicado ese mismo año en la revista Sur e incluido
en Ficciones como parte de los “Artificios” en 1944, compendia y sintetiza
tanto los temas esenciales y fundamentales de la cuentística de su autor
como las repetidas técnicas que continuamente ha utilizado para exponerlos.
Al analizar detalladamente el contenido de este relato se descubre que su
estructura que, a simple vista, parece extremadamente sencilla y directa,
debido a que, tal y como Fama señala, “la narración es lineal sin saltos ni
regresiones temporales, los acontecimientos obedecen a una estructura
lógica de causa y efecto y los hechos se presentan mediante una voz
narrativa omnisciente que narra en tiempo pasado” (163), sin embargo no lo
es.

En realidad, la estructura de “La muerte y la brújula” es bastante compleja
y da lugar a diferentes niveles interpretativos producidos, entre otras
razones por el abundante y rico contenido simbólico que el relato contiene,
así como por la libertad con que Borges maneja recursos de todas clases. La
supuesta engañosa complejidad y la riqueza simbólica e interpretativa
mantienen desde el principio una función bien definida dentro del relato,
puesto que son los elementos esenciales o el punto de partida del plan
trazado por Borges para iniciar una discusión literaria o filosófica y para
permitir convertirla en el nudo esencial de su obra. En general, Borges
hace uso en “La muerte y la brújula” de toda la gama de recursos que tiene
a su alcance con el fin último de revelar y exponer sus propias nociones y
preocupaciones filosóficas y metafísicas acerca del universo. Y, de todos
los recursos, en este caso ha elegido, como elementos esenciales para el
escenario de su relato, como elementos clave que van a sostener la
estructura global de “La muerte y la brújula”, las variables tiempo y
espacio.

A lo largo de este trabajo se discutirá cómo son precisamente las
relaciones y conexiones que se establecen en el dominio de las variables
espacio-tiempo, las que mejor definen y determinan tanto el carácter del
relato como su función u objetivo final. En concreto, se mostrará que el
carácter simétrico de cada una de estas variables, así como la
interrelación también simétrica entre ellas, juegan un papel fundamental en
la estructura y simbología que el relato encierra. En definitiva, se verá
cómo la simetría acaba convirtiéndose no sólo en el elemento esencial para
el desarrollo del relato (Fama 163), sino también en la característica que
define algunas de las nociones metafísicas clave del pensamiento borgiano.
En relación con este aspecto, es importante destacar que el efecto
desencadenante de la aparición de las variables tiempo y espacio, así como
de la relación que se establece entre ellas, es decir el efecto que sirve
para conectarlas o para relacionarlas, es la sucesión de los diferentes
crímenes que van produciéndose a lo largo del relato.

En primer lugar, se analiza la variable temporal que, tal y como se ha
mencionado anteriormente, es uno de los aspectos que sostienen el marco o
estructura del relato. Se observa que en el relato el tiempo es una
variable sencilla en la que, según la opinión de Fama, “no se emplean
recursos como el de fragmentación narrativa, saltos temporales [o] cambios
de perspectiva y recuerdos” (162); sin embargo tanto el principio de
simetría que caracteriza individualmente a la variable temporal, como la
estrecha relación también simétrica que mantiene con la variable espacial,
complican su estructura y sirven, en última instancia, para que el lector,
al identificarla como un elemento significativo dentro del relato, la
perciba como una variable de cierta complejidad estructural y, sobre todo,
dotada de una gran carga simbólica.

Es importante destacar en qué consiste la simetría que caracteriza a la
variable temporal dentro del relato: por un lado, esta simetría aparece en
torno al número tres, ya que todas las referencias temporales que aparecen
en el relato están relacionadas con dicho número y, por otro lado, en torno
a la noche, puesto que todos los asesinatos se producen teniendo como
escenario el momento temporal de la noche. De este modo, la primera
referencia temporal que aparece en “La muerte y la brújula” es la noche del
tres de diciembre, noche en la que ocurre el primer asesinato, es decir, el
asesinato del “doctor Marcelo Yarmolinsky, hombre de barba gris y ojos
grises” (154). A continuación, la segunda referencia temporal aparece la
noche del tres de enero, noche en que tiene lugar el segundo asesinato, el
asesinato de “Daniel Simón Azevedo [...] último representante de una
generación de bandidos que sabía el manejo del puñal, pero no del revólver”
(159). Más adelante en el relato, la tercera referencia temporal tiene
lugar durante la noche del tres de febrero, noche en la que, siguiendo con
el esquema o modelo simétrico anterior, se produce el tercer crimen, el
crimen de “un inquilino, un tal Gryphius [...] hombre de rasgos afilados,
de nebulosa barba gris, trajeado probablemente de negro” (160).

Por lo tanto, es necesario hacer especial hincapié en la relación de
simetría temporal que existe entre los tres asesinatos, ya que todos ellos
se producen durante la noche del día tres de un mes diferente para cada
caso. Además, precisamente el descubrimiento de la exactitud simétrica que
sostiene la variable temporal es el elemento clave que permitirá al
detective Lönnront adivinar el momento en que se producirá el cuarto
asesinato, el cual terminará con su propia vida, obviamente sin él saberlo.
En definitiva, el esquema bajo el que es presentada la variable temporal en
“La muerte y la brújula” puede ilustrarse mediante la siguiente figura (ver
figura en http://www.letralia.com/154/figura1.gif):

Una vez conocida la estructura de simetría de la variable temporal en el
relato de Borges, resulta imprescindible, para obtener un total
conocimiento de todos los elementos del relato, así como para llegar a una
interpretación lo más acertada posible del mismo, analizar la otra variable
en torno a la que gira y se sostiene la estructura global del relato, la
variable espacial. Si, tal y como ya se ha mencionado, los asesinatos se
producen en cuatro tiempos diferentes, éstos también se desarrollan en
cuatro espacios o escenarios espaciales distintos. Además, si el tiempo que
separa cada asesinato es simétrico en relación con los otros tiempos,
también son simétricas las relaciones espaciales entre los distintos
espacios en los que los diferentes asesinatos ocurren. Es imperativo
destacar, tal y como Fama señala, que “la variable espacial es, dentro del
relato, incluso más importante que la temporal” (163). A continuación, se
demostrará cómo el principio de simetría prevalece también de una u otra
forma en todos los espacios de carácter “urbano” que aparecen descritos en
el relato y cómo todos ellos se parecen entre sí, puesto que todos sugieren
o evocan la misma estructura arquetípica y simbólica, es decir, evocan y
pertenecen a la misma ciudad-universo borgiana.

Según el orden de aparición en el relato, el primer espacio, que sirve de
escenario para el primero de toda una cadena de crímenes, es el Hôtel du
Nord, situado, como su propio nombre indica, al norte de una ciudad cuyo
nombre no nos ha sido desvelado. La estructura interior de este espacio
puede deducirse a través de la siguiente descripción que Borges inserta en
el relato: “ese alto prisma que domina el estuario cuyas aguas tienen el
color del desierto [...] Esa torre (que muy notoriamente reúne la
aborrecida blancura de un sanatorio, la numerada divisibilidad de una
cárcel y la apariencia general de una casa mala)” (154). En relación con el
segundo lugar que aparece descrito en el relato, escenario del segundo
crimen, su ubicación espacial se encuentra al oeste de la repetida ciudad,
y, en concreto, se trata del umbral de una antigua pinturería a la que
Borges considera y describe como un lugar ubicado en: “el más desamparado y
vacío de los huecos suburbios occidentales de la capital” (158). El tercero
de los lugares, escenario del tercer crimen, situado al este de la ciudad,
es Liverpool House, taberna de la Rue de Toulon. De dicho lugar es
importante destacar sólo la breve descripción de sus alrededores que Borges
incluye en el relato: “esa calle salobre en la que conviven el cosmorama y
la lechería, el burdel y los vendedores de biblias” (159). El cuarto y
último de los espacios que en el relato aparece es la quinta abandonada de
Triste-le-Roy, situada, tal y como cabe esperar, al sur de la ciudad. Al
igual que en el caso de la variable temporal, Lönnrot también descubre la
ubicación espacial del cuarto crimen precisamente por su relación lógica de
simetría casi perfecta con los lugares en los que ocurren los tres crímenes
anteriores. En contraste absoluto con las breves descripciones de los
lugares anteriores, la descripción de la quinta de Triste-le-Roy es una
descripción larga, elaborada y precisa aportándonos una gran cantidad de
detalles que incluyen desde el portón principal de la quinta hasta la
asombrosa simetría arquitectónica que la gobierna. En realidad, parece que
el aspecto o principio esencial que Borges intenta destacar por encima del
resto dentro de la quinta de Triste-le-Roy es el principio de simetría o,
dicho de otro modo, el principio de repetición simétrica de cualquiera de
los elementos contenidos en esta estructura espacial:

        una herrumbrada verja definía el perímetro irregular de la quinta. El
        portón principal estaba cerrado [...] Metió la mano entre los
        barrotes, [...] y el portón cedió. Lönnrot avanzó entre los
        eucaliptos, pisando las confundidas generaciones de rotas hojas
        rígidas. Vista de cerca la casa de la quinta de Triste-le-Roy
        abundaba en inútiles simetrías y en repeticiones maniáticas: a una
        Diana glacial en un nicho lóbrego correspondía en un segundo nicho
        otra Diana; un balcón se reflejaba en otro balcón; dobles escalinatas
        se abrían en doble balaustrada. Un Hermes de dos caras proyectaba una
        sombra monstruosa [...] Unos pocos escalones bajaban a un sótano.
        Lönnrot, que ya intuía las preferencias del arquitecto, adivinó que
        en el opuesto muro del sótano había otros escalones. Los encontró,
        subió, alzó las manos y abrió la trampa de salida [...].

        Subió por escaleras polvorientas a antecámaras circulares;
        infinitamente se multiplicó en espejos opuestos [...] En el segundo
        piso, en el último, la casa le pareció infinita y creciente. La casa
        no es tan grande, pensó, la agrandan la penumbra, la simetría, los
        espejos, los muchos años, mi desconocimiento, la soledad. (166-67)

De la descripción anterior se desprende la siguiente idea: en la quinta de
Triste-le-Roy, el exceso de simetría arquitectónica, que caracteriza
cualquier aspecto o elemento dentro de ella, es precisamente el origen y
causa última de la confusión en la que el detective Lönnrot se desenvuelve.
El relato parece hacer referencia al hecho de que un espacio, en el que
originariamente gobierna la perfección matemática, pueda terminar
convirtiéndose en un laberinto-espacial que el hombre es incapaz de
interpretar. Es decir, dicho espacio (de excesiva perfección) puede llegar
a transformarse en un complejo laberinto destinado a engañar y confundir al
hombre en su incansable búsqueda de la verdad. La perfecta y geométrica
localización espacial de los lugares que sirven como escenario para los
diferentes crímenes que tienen lugar dentro del (anónimo) espacio urbano
puede resumirse en la siguiente figura (ver figura en
http://www.letralia.com/154/figura2.gif):

Tal y como la figura sugiere, la variable espacial también está gobernada
por el principio de simetría, ya que los cuatro espacios donde se producen
los cuatro asesinatos en el relato pueden localizarse en los cuatro
vértices de una cuadrícula perfectamente simétrica, precisamente la
cuadrícula definida por los cuatro universales puntos cardinales. De esta
forma, la simetría particular de la ciudad del relato de Borges parece
hacer referencia a una simetría espacial de carácter más general que la de
la mera ciudad en la que se desarrolla la acción, es decir probablemente
una simetría universal. En concreto, sobre esta idea de universo-simétrico
volveremos a incidir más adelante en el trabajo.

Una vez comprobado el principio de simetría en la variable espacial, es
imperativo encontrar respuesta a los siguientes interrogantes: ¿para qué
sirve la simetría que, de alguna manera, caracteriza no sólo a la quinta de
Triste-le-Roy sino también a todos los lugares que aparecen en el relato?
¿cuál es, en definitiva, su función dentro del mismo? ¿qué ideas
(metafísicas o no) intenta plasmar Borges en el relato a través del
principio de simetría? No cabe duda de que la posición que estos espacios
ocupan dentro del plano de la ciudad (anónima) y las relaciones simétricas
que los caracterizan no son casuales, sino totalmente intencionadas, ya que
la diferente localización de los cuatro lugares en los que se producen los
crímenes de este relato policial y detectivesco intenta abarcar y
representar de alguna manera todo el perímetro o totalidad de la ciudad o
espacio que los contiene. O, tal y como Cristina Grau afirma, “con la
introducción de los cuatro puntos cardinales en el relato, Borges nos da
una cierta imagen visual en cuadrícula en la que se desarrolla la acción
[...]” (99). Fama contribuye al respecto y va un poco más lejos al aportar
una explicación de cierto carácter y contenido metafísico: si por un lado
“los cuatro lugares representan los cuatro puntos cardinales que
simbólicamente configuran la unidad y totalidad absolutas”, por el otro
“los cuatro lugares se parecen entre sí” (163) y son a su vez
complementarios. Además, tal y como Cuervo Hewitt afirma: “[si] la
exactitud de este mapa geométrico [...] le revela a Lönnrot [protagonista
del relato] el lugar exacto en que ha de tener lugar el cuarto crimen”
(74), también dicha exactitud parece revelar al lector las verdaderas
intenciones del autor del mismo. Entonces, si la simetría o perfección
geométrica es el elemento fundamental que permite el desarrollo del relato;
si ésta es el elemento esencial que permite y produce la aparición
encadenada de sucesos, también puede ser el elemento que nos permita
conseguir una más contundente interpretación del relato. Por ello, para
llegar a desentrañar la esencia y significado último de “La muerte y la
brújula”, se debe profundizar aun más en el principio de simetría que
caracteriza la variable espacial.

Si se analiza, en primer lugar, la estructura espacial correspondiente al
Hôtel du Nord, se observa cómo su estructura interna está estrechamente
relacionada e intencionadamente sugiere la estructura interna de un espacio
carcelario o de un sanatorio. En una cárcel existe la superposición de
alturas, la superposición de sótanos con calabozos y la superposición de
miradores con puestos de observación, la superposición de similares y
repetidas celdas para los prisioneros con una estructura absolutamente
simétrica y repetitiva. Probablemente, debido al exceso de simetría, la
imagen mental que cualquier espacio carcelario sugiere (incluyendo en esta
categoría el Hôtel du Nord) es una imagen totalmente laberíntica, ya que la
repetición del número de celdas, la repetición de la estructura de las
mismas, termina, en última instancia, desconcertándonos y desorientándonos.
En general, tal y como señala Grau: “se observa cómo a partir de una figura
simple y por yuxtaposición de dicha figura en las distintas dimensiones del
espacio, se genera un tipo de laberinto de gran complejidad espacial, donde
el recorrido tiene distintas alternativas —a derecha e izquierda, hacia
arriba y hacia abajo sucesivamente” (89).

Si pasamos del Hôtel du Nord al otro espacio, la quinta de Triste-le-Roy,
que aparece representado en la línea vertical de la figura 2, se obtiene
prácticamente la misma sensación. Es decir, es como si a través de la
detallada descripción que Borges incluye en el relato de la quinta de
Triste-le-Roy, dicha descripción pudiera extenderse, de alguna manera, para
delinear no sólo la estructura de ésta, sino también la del Hôtel du Nord.
En realidad, se observa cómo la estructura laberíntica y la simetría
arquitectónica son las características más sobresalientes de los dos
espacios. De manera similar al Hôtel du Nord, en palabras de Fama: la
quinta de Triste-le-Roy “refleja la idea de un laberinto antitético, un
arriba y un abajo, un mirador y un sótano” (164) cuya composición
estructural nos viene dada a partir de los movimientos del detective
Lönnrot en el interior de la misma. Lönnrot aparece inmerso e indefenso en
el espacio laberíntico de la quinta, aparece perdido en él y totalmente
desconcertado por la propia estructura del mismo. Lönnrot es capaz de
perderse en una casa que abunda en simetrías y en bifurcaciones. En
realidad, tal y como Grau señala: “en ‘La muerte y la brújula’ es tan
importante la presencia del espacio arquitectónico que dicho espacio llega
a convertirse en el protagonista principal” (90). En definitiva, el
laberinto arquitectónico que Borges recrea tanto en el Hôtel du Nord como
en la quinta de Triste-le-Roy parece un fantasmal laberinto de apariencias
acentuadas, precisamente, por la exageración del principio de simetría que
hace imposible distinguir entre lo real y su reproducción. Además, para
acentuar en la medida de lo posible dicho principio simétrico, Borges
utiliza varios de sus recursos favoritos. Entre ellos destaca especialmente
la imagen del espejo que Borges utiliza continuamente para deformar y
multiplicar la realidad. En relación con la aparición de la imagen del
espejo en Borges, Mújica comenta que: “los espejos sirven para engañar y
atrapar al individuo” (197), ya que los espejos representan un juego de
reflejos que dificultan considerablemente la distinción entre lo real y lo
reflejado y acentúan aun más la confusión del laberinto espacial en el que,
sin saberlo, estamos inmersos desde el principio del relato. La imagen del
espejo cumple su objetivo de multiplicador de la realidad al pie de la
letra en la quinta de Triste-le-Roy hasta tal punto que, tal y como Sarabia
afirma, consigue que: “la mansión de Triste-le-Roy [sea] en sí misma otro
laberinto [...], un laberinto espejado que produce multiplicidad de formas”
(14).

Pasamos ahora a analizar los espacios contenidos en la línea horizontal de
la figura 2, es decir los localizados al Este y al Oeste, la taberna de
Liverpool House y la pinturería, respectivamente. Se observa cómo las
relaciones que Borges establece entre estos espacios son, también, bastante
estrechas. En este caso, a Borges no le interesa la estructura interior de
los mismos, sino que lo que realmente le interesa de ellos es su estructura
externa, la estructura de su entorno más inmediato y de sus alrededores. De
este modo, el escenario espacial en que ocurren el segundo y tercero de los
asesinatos del relato es descrito por Borges como un escenario bastante
lóbrego, pobre y, por qué no, un tanto siniestro. Del relato se extrae la
idea de que la taberna de Liverpool House está situada en una calle de
vagabundeo y de predominante vida marginal nocturna. Y lo mismo ocurre con
la pinturería del Oeste de la ciudad, cuyo entorno se caracteriza por la
soledad y oscuridad absolutas. Parece como si en ambos espacios dominara
exclusivamente la presencia de la noche, de la oscuridad y el tenebrismo.
Además, son espacios también un tanto laberínticos que representan la parte
de estructura más confusa de la ciudad que uno necesita recorrer para
llegar a ellos. En definitiva, el laberinto también es la estructura
dominante tanto al Este como al Oeste del espacio que Borges describe en
“La muerte y la brújula”.

Llegados a este punto, es el momento de establecer conexiones entre los
espacios situados en la línea vertical y los de la línea horizontal, ya que
todos ellos son entre sí, tal y como se menciona anteriormente, espacios
complementarios. Específicamente, tanto los espacios correspondientes a la
línea vertical como los de la horizontal son laberínticos pero de carácter
bien distinto, de carácter complementario. Los espacios de la línea
vertical, el Hôtel du Nord y la quinta de Triste-le-Roy, son laberintos
matemáticos, simétricos; mientras que los espacios de la línea horizontal
son laberintos de carácter más caótico. De hecho, cada uno de los espacios
descritos en el relato de Borges desempeña su función dentro del todo
espacial en que está inserto. Al representar cada uno de ellos un
determinado punto cardinal, una visión del conjunto de todos ellos suscita
la totalidad de un espacio. Además, entre todos ellos, se establecen
conexiones laberínticas, ya sea en su estructura interna o externa, con la
finalidad de llegar a transmitir la idea de que en dicho espacio la
variable fundamental es la estructura laberíntica. De todo lo mencionado
hasta el momento se deduce que, tal y como Grau afirma, en “La muerte y la
brújula” es tan importante la presencia del espacio arquitectónico que
dicho espacio llega a convertirse en el protagonista principal (90). En
definitiva, en el relato destaca como protagonista toda una estructura,
todo un marco espacial en el que los distintos caracteres se desenvuelven.
Dicho marco de sinuosas y espirales formas, de carácter unas veces caótico
y otras simétrico, es quizás el responsable más directo de la extrema
desorientación a la que están sometidos tanto los caracteres del relato
como el lector que trata de interpretar y comprender sus actos.

Si a continuación se establecen conexiones no sólo entre cada una de las
variables por separado, sino entre todo el conjunto de variables, es decir
entre las variables tiempo y espacio, se obtienen nuevos datos que nos
ayudan a entender aun mejor el porqué del relato. La figura número 3
ilustra las posibles conexiones de las variables tiempo y espacio. Tal y
como se desprende de esta figura, en “La muerte y la brújula” el laberinto
de simetrías se entreteje hasta el punto de que la estructura laberíntica
acaba entrelazando las variables espacio y tiempo, de tal forma que dichas
variables no sólo exhiben una perfecta simetría matemática como entes
individuales en la estructura del relato, sino que las simetrías son
también características de la interrelación entre las dos variables. Es así
como la estructura laberíntico-simétrica termina convirtiéndose en símbolo
de otro laberinto mayor, el del universo espacio-temporal creado por la
inteligencia humana en su búsqueda lógica de respuestas (ver figura en
http://www.letralia.com/154/figura3.gif):

Tal y como Santos Unamuno señala, el hecho de que “todos los puntos del
laberinto puedan interconectarse [denota que] lo importante no es el mapa
de un territorio que en puridad no existe sino cuando se realizan las
conexiones” (110). No en vano, en “La muerte y la brújula” aparecen
distintos espacios en los que, en opinión de Barrenechea, “se mueven seres
que oscilan de uno a otro polo” (15), ya que, en última instancia, la idea
de lo laberíntico figura no sólo en la simétrica construcción espacial y
temporal descrita sino también en la relación de esta arquitectura
espacio-temporal con el ser que se desenvuelve dentro de ella. El
protagonista del relato, el detective Lönnrot, percibe el mundo mediante su
aparente necesidad de mantenerse sumido en continuos actos de reflexión,
planteamiento, duda y escepticismo, actos precisamente característicos de
su labor detectivesca, pero que también son el reflejo directo de su
desesperado intento por desentrañar la estructura laberíntica en la que,
como el resto de los hombres, está inmerso. Por los corredores y galerías
en los que se dividen y subdividen los distintos espacios y tiempos
laberínticos, Lönnrot se desplaza inútilmente en busca de una justificación
a los crímenes, en busca de una explicación lógica para los mismos aunque
sin llegar a descubrir en ningún momento la totalidad del enigma que Borges
le plantea en el relato. Claramente, a través del ejemplo del detective
Lönnrot, Borges quiere presentar el problema de la estructura de la
inteligencia humana, capaz de crear más caos y confusión (orden caótico) a
través de sus razonamientos de índole matemática, simétrica y sistemática
(orden matemático) en su búsqueda incansable del enigma existencial al que
se enfrenta. En realidad, Stephens generaliza en el siguiente argumento el
planteamiento anterior: “the tendency to see systems and symmetries in
everything is the basis of Lönnrot’s problem and by implication is the
basis of the problem of the intellect of man” (67).

En conclusión, en su relato “La muerte y la brújula” Borges expone de
manera magistral una de sus constantes preocupaciones filosóficas: a su
entender, no sólo “el universo aparece como un caos, como un laberinto
insoluble para la inteligencia humana” (Alazraki 120-21), sino que es
precisamente la propia estructura de la inteligencia humana, con su
tendencia a la idealización y abstracción sistemáticas, la que contribuye
de manera fundamental a la creación del caos que termina gobernando nuestro
entendimiento real del mundo que nos rodea.



Bibliografía

   - ALAZRAKI, Jaime. La prosa narrativa de Jorge Luis Borges. Madrid:
     Gredos, 1968.

   - BARRENECHEA, Ana María. La expresión de la irrealidad en la obra de
     Borges. Buenos Aires: Paidós, 1967.

   - BORGES, Jorge Luis. Ficciones. Madrid: Alianza, 1997. 153-172.

   - CUERVO HEWITT, Julia. “El círculo del cuadrado en el cuadrado del
     círculo: ‘La muerte y la brújula’ de Borges”. Crítica Hispánica 15.2
     (1993): 69-83.

   - FAMA, Antonio. “‘La muerte y la brújula’ de Borges”. Bulletin Hispanique
     85 (1983): 161-173.

   - GRAU, Cristina. Borges y la arquitectura. Madrid: Cátedra, 1989.

   - MÚJICA, Bárbara. “Jorge Luis Borges and the Spanish Golden Age”.
     Negotiating Past and Present. Ed. D. T. Gies. Virginia: Rockwood, 1997.
     194-221.

   - SANTOS UNAMUNO, Enrique. Laberintos de papel: Jorges Luis Borges e Ítalo
     Calvino en la era digital. Cáceres: Universidad de Extremadura, 2002.

   - SARABIA, Rosa. “La parodia borgeana del genero policial”. Journal of
     Hispanic Philology 17.1 (Otoño 1992): 7-17.

   - STEPHENS, Cynthia. “Conflicting interpretation of language and reality
     in Borges’s narrative”. Modern Language Review 85 (January 1990): 65-76.

** Marta Manrique Gómez
     marta.manrique-gomez@...
     Investigadora española (1974). Course Lecturer en el Departamento de
     Estudios Hispánicos de McGill University (http://www.mcgill.ca), en
     Montreal (Canadá). Artículos suyos han sido publicados en el Boletín de
     la Biblioteca de Menéndez Pelayo
     (http://www.bibliotecademenendezpelayo.org) y las revistas Espéculo
     (http://www.ucm.es/info/especulo) y Cultura Iberoamericana.



=== El Cid y Martín Fierro, ¿héroes o antihéroes? =========================
=== Carla Manlise Silva Nadal =============================================

Introducción

El presente trabajo tiene por escopo el análisis de los personajes El Cid y
Martín Fierro, de las obras El Cantar de Mio Cid y Martín Fierro,
respectivamente. Lo que se busca analizar es si tales personajes pueden ser
considerados héroes o antihéroes. Para ello, utilizaré como soporte teórico
sobre el tema la figura del héroe en la tragedia griega y en la epopeya,
además de citas de las propias obras (no leídas en su versión original).
Esas obras pertenecen a siglos y a países cuyas culturas son muy distintas.
El Cantar de Mio Cid, cuya autoría se le atribuye a Per Abatt, es del siglo
XII y es, también, el primer gran texto de la literatura española. Martín
Fierro, de José Hernández, está considerado como el poema argentino por
excelencia y es del siglo XIX. Ambas constituyen el acervo cultural, el
patrimonio histórico de sus países.



1. Fundamentos teóricos

Lo épico es la presentación del otro como objeto narrado. La epopeya es una
narrativa de fondo histórico en la que se registran, poéticamente, las
tradiciones y los ideales de una nación o de un grupo étnico, bajo la forma
de aventuras de uno o más héroes. En las epopeyas hay un héroe central y se
narran las aventuras, acciones nobles o legendarias a través de las cuales
se afirma triunfantemente la personalidad del héroe, de aquel que simboliza
una raza o una nación. La epopeya narra una acción memorable y de gran
importancia para la humanidad o para un pueblo.

De acuerdo con Aristóteles (ARISTÓTELES, 1966, p. 68), “Poesía es
imitación”. Y de hecho lo vemos a través de las epopeyas El Cantar de Mio
Cid y Martín Fierro. La primera cumple el papel de imitar la vida de los
nobles de una época (Edad Media) y sus costumbres; la segunda, la vida
sufrida del gaucho, marcada por injusticias y sin gloria.



2. La épica castellana

Los siglos XI y XII están marcados por la actividad guerrera, con
predominio de los valores feudales que se encarnan en nobles y caballeros
rudos e incultos, que viven de la guerra y del botín, en períodos bélicos,
o bien de los diezmos, impuestos y tributos abonados por siervos y
campesinos. La cultura se reduce al ámbito cerrado de los monasterios y la
vida social se cifra en pequeños núcleos escasamente comunicados. Sin
embargo, ya se van desarrollando algunos núcleos urbanos, a partir de las
primeras actividades artesanales y comerciales o al amparo de franquicias
reales.



2.1. Cantares de gesta: origen y manifestaciones

Las raíces de los cantares de gesta siguen difuminadas en la oscuridad de
los siglos y sobre ellos solamente se pueden formular algunas hipótesis. En
el caso de la épica española se supone que, a partir del siglo X, se irían
elaborando poemas que —según Menéndez Pidal (PIDAL apud HARO, 1988, p.
33)—, no pasarían de 500 o 600 versos, los cuales, en posteriores
refundiciones, debidas en gran parte al talento de los juglares y a la sed
de novedad del público oyente, llegarían a alcanzar dimensiones mucho más
extensas, como ocurrió con el Poema de Mio Cid.

Se postuló durante mucho tiempo un origen francés para la épica española.
Menéndez Pidal (PIDAL apud HARO, 1988, p. 34) demostró que dichas
influencias no se ejercerían antes del siglo XII, dejando a salvo el Poema
de Mio Cid, cuyo ambiente y contenido es muy distinto del de los poemas
épicos franceses.

Las primeras manifestaciones de la poesía castellana pura corresponden a
los cantares de gesta, poemas épicos que narran hechos heroicos y exaltan a
los héroes nacionales. Los cantares de gesta españoles son anónimos y
fueron cantados inicialmente por los juglares. Muchas gestas se perdieron
por el hecho de que, en el siglo XII, la literatura era esencialmente oral.
Por eso, España sólo ha podido conservar El Poema de Mio Cid.



2.2. El contenido de los cantares: los juglares, el trovador y el Mester de
       Juglaría

En la Alta Edad Media, el cantar de gesta era a la vez el periódico, porque
relataba los acontecimientos de ese período (vida, costumbres, ironías,
juegos, humor, ilusiones, creencias, noticias, diversión y críticas) y la
novela de una sociedad ingenua y analfabeta que no sabía discernir entre lo
real y lo fantástico (la imaginación, la mitomanía).

El juglar solía ampliar, reducir o modificar los cantares para agradar a su
público. Por este motivo, la mayoría de los cantares no pueden ser
considerados hechos históricos, o servir de testimonio de ese período,
puesto que es difícil separar lo ocurrido de lo fantasioso. Juglares, en
definición de Menéndez Pidal (PIDAL, apud HARO, p. 32), “eran todos los que
se ganaban la vida actuando ante un público para recrearle con la música o
la literatura, o con charlatanería, o con juegos de mano, de acrobatismo,
de mímica”.

En el extremo opuesto tendremos, a partir del siglo XII, al trovador que
era el poeta que inventaba o trovaba las canciones que cantaba para su
diversión y de sus amigos.



3. El Cid y Martín Fierro: ¿juglares? ¿trovadores?

El personaje-título de la obra Martín Fierro, además de juglar, es un
trovador, puesto que él compone y canta su historia y sus hazañas en
primera persona, lo que puede ser verificado ya al principio de la obra en
el siguiente fragmento: “Aquí me pongo a cantar al compás de la vihuela”.
Sin embargo, Rodrigo Díaz de Vivar, protagonista de El Cantar de Mio Cid,
no es juglar ni trovador, sino el tema del cantar. La obra está escrita en
tercera persona, alterna episodios reales y de ficción y su autoría
permanece anónima (atribuida a Per Abatt).



4. El héroe en la tragedia griega y en la epopeya

Con el héroe trágico tenemos el surgimiento de la situación trágica por
excelencia. En la tragedia no deben ser representados ni hombres muy buenos
que pasen de la buena a la mala fortuna, pues no suscitan ni terror ni
piedad, sino repugnancia, ni hombres muy malos que pasen de la mala a la
buena fortuna, tampoco deben representar un malvado que se precipite de la
felicidad para la infelicidad.

Y eso es lo que vemos en las obras El Cantar de Mio Cid y Martín Fierro.
Los personajes son compuestos de virtudes y defectos que se van alternando
conforme los sucesos se les van presentando. No hay, en las obras antes
mencionadas, la intención de presentar a los protagonistas como hombres
totalmente buenos o malos, es decir, no hay un maniqueísmo por parte de los
autores. Rodrigo Díaz de Vivar y Martín Fierro tienen las características
propias de los hombres de las épocas en que vivieron, impulsados por el
contexto guerrero de aquel período. Martín Fierro, quizás en alusión al
propio nombre y por la situación humillante a que fue expuesto, se presenta
más fiero que El Cid y, en muchas ocasiones, da muestras de su ferocidad.
Como ejemplos de ello (virtudes y defectos), tenemos las siguientes
excerptas:

El Cid hablando a su amigo Martín Antolínez:

        “...No me gustaría hacer lo que voy a decirte, pero necesitamos
        dinero. Cogeremos dos arcas cubiertas de piel y con clavos dorados y
        las llenaremos de arena. Así serán muy pesadas. Después irás a ver a
        los judíos Raquel y Vidas y les dirás que no me llevaré las arcas
        fuera de mi tierra porque son muy pesadas y que se las empeñaré por
        lo que ellos quieran” (DUEÑAS, 1996, cantar primero, p. 14).

Con eso, lo que se quiere demostrar es que, en este episodio, el personaje
principal, Rodrigo Díaz de Vivar, engañó a los judíos porque necesitaba su
dinero y hasta lo justifica con mucha serenidad. Cuando vuelve Martín
Antolinez, El Cid se muestra muy agradecido: “—Por fin has llegado, Martín
Antolínez, mi buen vasallo —dijo el Cid—. Algún día te pagaré muy bien esto
que has hecho por mí” (DUEÑAS, 1996, cantar primero, p. 17). Rodrigo Díaz
de Vivar demuestra reconocimiento para con aquellos que le ayudan.

El Cid, para vencer a los moros y presintiendo que sus soldados lo
abandonarían en la batalla, pone sus vidas en riesgo:

        “Entonces el Cid se dio cuenta de que muchos de estos querrían volver
        a sus casas, por eso los reunió y les dijo que ahora ya no podían
        hacerlo porque necesitaba soldados para no perder Valencia y que
        mataría a aquellos que se fueran sin decirlo” (DUEÑAS, 1996, cantar
        segundo, p. 29).

Por ese fragmento, es indispensable que se vuelva a comparar la actitud del
Cid a lo que ocurre en el contexto actual. El Cid, a ejemplo de muchos
gobernantes, se ensordeció al clamor de la gente que no quería más pelear.
Don Rodrigo se muestra, en este suceso, como muchos déspotas de la historia
que diezmaron a poblaciones enteras. Cabe aclarar que no se trata aquí de
desmitificar a los personajes (El Cid y Martín Fierro); sino de rescatar en
los dos las similitudes que hay, no las podemos negar, con el hombre común
—el hombre de cualquier período de la historia de la humanidad.

El Cid animando a sus soldados para que pelearan contra los moros:

        “—¡Escuchad, soldados, espero que Dios nos ayude! Los moros de
        Valencia nos han cercado... Pero si queremos seguir aquí, debemos
        escarmentarlos duramente...” (DUEÑAS, 1996, cantar segundo, p. 29).

En las palabras de El Cid se identifica la importancia de la religiosidad
en aquel período. La religión (la cruz) y la guerra (la espada) parecen
estar paradójicamente unidas. Es difícil, también, concebir la una sin la
otra. Actualmente (en la guerra de Irak, 2003) presenciamos una lucha muy
semejante a la de aquella época. Los hombres siguen matándose e hiriéndose
por motivos religiosos y cometiendo las mismas injusticias y atrocidades.
Los intereses financieros que circundaban el contexto guerrero de la Edad
Media pueden compararse al que hoy (2003) existe por el petróleo de Irak.
Sin embargo, lo que pasaba antiguamente hacía parte de la vida de aquel
período. Los que luchaban al lado de El Cid tuvieron mejor suerte que los
moros, pero ambos creían en Dios y mataban en Su nombre. Cualquier guerra
deja marcas indelebles en quienes participan de ella y hasta en sus héroes.

El Cid, en muchos fragmentos, demuestra el amor que siente por su familia,
su sensibilidad y lealtad a sus amigos. Tales características no lo hacen
más débil sino más humano y admirado por los demás. Eso es lo que veremos a
seguir.

En el momento del destierro:

        “Rodrigo Díaz, el Cid, salía de Vivar sobre su caballo y al volver la
        cabeza para mirar su casa y sus tierras lloraba de sus ojos...”
        (DUEÑAS, 1996, cantar primero, p. 13).

En esta cita podemos percibir que el Cid es un ser humano muy semejante a
los demás: se resiente, vacila, se entristece y llora al pensar en lo que
le hacen y en todo lo que tiene que abandonar.

El Cid va a ver a su mujer y a sus hijas que están en San Pedro de Cárdena
(monasterio situado a unos 8 km de Burgos) y le da dinero al abad para que
las cuide:

        “...Doña Jimena se puso a llorar y el Cid también lloraba y le dijo
        que la amaba con toda su alma. Las abrazó a las tres y dijo que algún
        día casaría a las niñas y todos serían de nuevo muy felices” (DUEÑAS,
        1996, cantar primero, p. 17).

El Cid se muestra muy apegado a su familia —su mujer y sus hijas—, lo que
le confiere un aire de sensibilidad.

Las epopeyas El Cantar de Mio Cid y Martín Fierro revelan la lucha del
hombre para mantenerse de pie, luchar contra las injusticias que sufría,
proteger a su familia, enaltecer a su gente y conservar los valores de su
nación. El héroe de la epopeya es, a menudo, un hombre que se encuentra en
una situación difícil, apartado injustamente de la sociedad. Pero poco a
poco irá mostrando su valor. Como ejemplo tenemos la delicada situación de
El Cid, que es obligado a dejar su tierra, su familia y su gente acusado
injustamente de quedarse con los impuestos del rey Alfonso.

A Martín Fierro, en situación análoga, le pasa lo mismo:

        “Una vez estaba cantando en una fiesta, y el juez de paz, cuando yo
        cantaba, se presentó y detuvo a muchos. Los rebeldes huyeron y
        lograron escapar. Yo no quise disparar: soy tranquilo y no tenía
        motivo. Me quedé y así me dejé atrapar” (LLERA, 1997, canto tercero,
        p. 11).

Muchas personas, a ejemplo de Martín, sufren por los prejuicios impuestos
por una sociedad aristocrática, estratificada, en la que hay un creciente
abismo entre ricos y pobres, blancos y negros, gente de la ciudad y del
campo, entre otros estigmatizados.

        “Primero he sido bueno y ahora seré duro. Conozco el mundo y no
        pararé; estoy enfurecido como el tigre cuando le roban sus cachorros”
        (LLERA, 1997, canto primero, p. 16).

Fierro sabe que lo de ser bueno no le había ayudado y se va enfurecido por
el mundo.

        “Cuando estoy libre, voy contento adonde quiero” (LLERA, 1997, canto
        primero, p. 16).

Este fragmento señala la importancia que tiene la libertad para Martín: el
placer de ir adonde quiere. El código lingüístico utilizado, es decir, las
palabras “cuando estoy libre”, deflagra la situación momentánea del
personaje, la de estar libre. Martín no es libre, está libre.

        “Junté los cuerpos de los que habían muerto. Les recé una oración.
        Hice una cruz de madera y pedí perdón a Dios por el delito” (LLERA,
        1997, canto primero, p. 19).

Martín no quiso entregarse a la policía y ésta empezó a dispararle. Él tuvo
“más suerte” y mató a uno, otros huyeron. Para tal hazaña aceptó la ayuda
de su amigo Cruz, que también era valiente. En esa excerpta se percibe el
arrepentimiento y la religiosidad de Fierro, que pide perdón a Dios por el
delito cometido y les reza una oración a los muertos. Claro está que Martín
cometió tal infracción porque se sintió impelido a ello. La vez en que se
había dejado atrapar fue enviado a la frontera sin derecho a nada y no
quería volver a probar los infortunios por los cuales fue sometido en aquel
entonces.

Fierro ya no tiene nada ni a nadie, y vaga de un lado a otro sin saber
adónde ir:

        “Una vez, medio desesperado, fui a un baile. Encontré allí muchos
        amigos y me sentí alegre entre ellos y me emborraché. Con la
        borrachera me dio por pelear como nunca y provoqué a un negro. Lo
        asesiné. No puedo olvidar cómo murió. A veces quiero volver, sacar
        sus huesos de allí y enterrarlos en un cementerio” (LLERA, 1997,
        canto primero, p. 17).

Fierro se muestra una víctima de sus propias circunstancias. Está triste y
desesperado. Añora a sus hijos y poco a poco el paisaje de su vida es
tejido por las desgracias que crecen de forma desordenada. No quería matar
al negro, pero la borrachera le puso envalentonado. Vuelve Martín a
arrepentirse de sus hechos. En ese fragmento se percibe la presencia de la
religiosidad de Martín, que desea volver al sitio en donde enterró al
negro, sacarle los huesos y enterrarlos en un cementerio. Si no fuera por
la borrachera quizá no lo hubiera matado.

Cruz y Fierro se van a vivir junto con los indios y cruzan la frontera.
Cuando la habían cruzado Cruz le dijo a Fierro:

        “Mira las últimas poblaciones, mientras dos lágrimas le bajaban por
        la cara a Fierro” (LLERA, 1997, canto primero, p. 24).

Fierro no se va deliberadamente de su tierra. Los acontecimientos lo hacen
abandonarla. Es con mucho abatimiento que la deja porque mira hacia atrás y
ve todo lo que deja: mujer e hijos, vida, hacienda, historia, deja un poco
de sí mismo.

Fierro y Cruz vivían entre los indios. A los dos años el jefe los dejó
vivir juntos:

        “Estábamos tristes, pero el hombre tiene que ser valiente, porque el
        cobarde muere” (LLERA, 1997, La vuelta de Martín Fierro, I, p. 29).

A Fierro no le cabe compadecerse de su pesadumbre, al revés, se siente
fuerte y sabe que tiene que mantenerse vivo, ya que el cobarde muere.



5. Similitudes entre la vida de El Cid y la de Martín Fierro

Hay un sinnúmero de semejanzas entre la historia de Rodrigo Díaz de Vivar,
el Cid, y la de Martín Fierro, lo que podemos comprobar a través de la
siguiente selección.



5.1. La injusticia sufrida:

El Cid:

        “¡Oh, Señor, esto me han hecho mis enemigos!” (DUEÑAS, 1996, cantar
        primero, p. 13).

El Cid está en una fase de reconocimiento, es decir, pasa de la ignorancia
al conocimiento del mal que le han hecho sus enemigos y se compadece de su
propio dolor. Es como si clamara, atónito, a Dios, que lo ayudara.

Martín Fierro:

        “Una vez tuve en mi pueblo hijos, hacienda y mujer, pero empecé a
        sufrir porque me echaron a la frontera” (LLERA, 1997, canto III, p.
        13).

Martín añora lo que ya no tiene y, de la misma forma que El Cid, sabe
exactamente cuándo empezó su infortunio.



5.2. El amor por la familia:

El Cid:

        “—Esposa mía, hijas de mi corazón, entrad conmigo en la ciudad de
        Valencia, pues la he ganado para vosotras” (DUEÑAS, 1996, cantar
        segundo, p. 34).

Martín Fierro:

        “También yo tuve una mujer a la que amé mucho. Era feliz con aquella
        mujer mía” (LLERA, 1997, canto X, p. 20).

        “Vivía tranquilo en mi rancho, como el pájaro en su nido. Allí iban
        creciendo a mi lado mis hijos queridos” (LLERA, 1997, canto III, p.
        11).

El amor por la familia es una constante en las dos obras. Rodrigo y Martín
echan de menos a sus mujeres e hijos. Lo que distingue a uno de otro es que
el Cid entre una y otra pelea tiene noticias de su familia y le envía oro.
Martín, desafortunado, no consigue recaudar oro ni plata, ni siquiera
conquista tierras. Martín simplemente vive su sino en la más bárbara
humillación.



5.3. El sentimiento de nacionalidad:

El Cid:

        “...Ahora me ha enviado a mí para decirle que le besa las manos y los
        pies y para darle estos caballos. El Cid espera que así usted le
        perdone” (DUEÑAS, 1996, cantar primero, p. 23).

El Cid busca el perdón del rey Alfonso enviándole caballos (primero
treinta, después, cien, después doscientos...). Ha encontrado así una forma
de restablecer su relación con el rey. Eso demuestra cuán astuto es
Rodrigo, pues supone que el rey no podrá resistir a tantos regalos.

Martín Fierro:

        “Soy gaucho y para mí la tierra es pequeña” (LLERA, 1997, canto I, p.
        9).

Martín ostenta el orgullo de ser gaucho, de su tierra, de su gente.

Lo que sorprende y hasta encanta en los dos personajes es que a pesar de
todo lo que les hicieron, sienten pasión por su tierra.



5.4. La religiosidad:

El Cid:

        “Ruego a Dios que antes de morir os pueda pagar todo lo que hacéis
        por mí” (DUEÑAS, 1996, cantar primero, p. 18).

Don Rodrigo, en toda la obra, se muestra reconocido a aquellos que lo
ayudan:

        “—Doy las gracias a Dios y al rey don Alfonso, mi señor” (DUEÑAS,
        1996, cantar segundo, p. 41).

El Cid, agradecido y religioso, no se resiente por la injusticia que le
hizo el rey don Alfonso. En esa citación está muy clara la devoción y la
lealtad que le tiene al rey.

Martín Fierro:

        “[...] cada gaucho que usted ve es un conjunto de desgracias. Pero
        tiene que tener esperanza en Dios, que lo hizo...” (LLERA, 1997,
        canto XIII, p. 24-5).

La situación degradada del gaucho sólo es paliada por la esperanza que
tiene en Dios. El gaucho no tiene mucho por qué sentir orgullo, puesto que,
en las palabras de Martín, su vida es un conjunto de desgracias. Es como si
el mapa de su desgracia estuviera impreso en su cara y cada persona que lo
viera pudiese leer todos los infortunios por los que pasó.

El héroe es un hombre superior a los demás por diversos motivos: es fuerte
y gran luchador, y además un buen jefe militar. Tales características
pueden ser comprobadas en algunos momentos de las obras analizadas, a
saber:

        “...Entonces el Cid Campeador entró con la espada en la mano y mató
        quince moros de una vez” (DUEÑAS, 1996, cantar primero, p. 19).

La exageración demuestra cuán luchador y envalentonado era el Cid que los
moros morían sin ofrecerle resistencia. La actividad guerrera era la
principal ocupación de los hombres en aquella época.

Cuando el obispo don Jerónimo está luchando contra los moros y el Cid lo
ayuda:

        “El Cid lo vio y corrió a ayudarle con su caballo Babieca. Entró en
        la pelea con el corazón y con el alma. Tiró al suelo a siete moros y
        mató a otros cuatro de una vez” (DUEÑAS, 1996, cantar tercero, p.
        47).

El Cid luchaba en defensa suya y de los demás, matando sin misericordia a
todos los moros que pasaban por su camino.

Ya el personaje Martín Fierro alterna momentos de hombría a otros en que se
nos presenta muy frágil, llegando hasta a ser un cobarde si lo comparamos
al Cid. En muchas ocasiones, Martín huye, teme, piensa marcharse, oscila
entre lo que debe o no hacer. Todo eso queda muy evidente a través de los
siguientes fragmentos:

        “Con la guitarra en la mano no se me acercan ni las moscas, y nadie
        me gana” (LLERA, 1997, canto I, p. 9).

La guitarra simboliza la cultura y la fuerza de un hombre extirpado de su
tierra y su familia. Lo que le queda es la honra y quizás la vanidad de ser
bueno en algo: cantando sus tristes versos con la guitarra en la mano.
Martín reta a quien quiera desafiarle.

        “Yo ya estaba desesperado y esperaba una ocasión para volverme a mi
        pueblo” (LLERA, 1997, canto V, p. 14).

¡Martín ya no aguanta más! Quiere volver a su pueblo porque cree que todo
lo que había dejado está en su sitio... Se dará cuenta de que las cosas
cambiaron y de que hasta su mujer ya no lo espera.

Martín Fierro, a ejemplo de Segismundo, de La vida es sueño (CALDERÓN DE LA
BARCA, 2000), suscita piedad y terror como en las más importantes tragedias
griegas. Eso está claro cuando nos lo dice:

        “...Entonces prometí que iba a ser peor que una fiera! ¡Quién no
        siente lo mismo cuando sufre tanto! Puedo asegurar que lloré” (LLERA,
        1997, canto VI, p. 16).

Si comparadas a las palabras de Segismundo, que dice: “Pero ya informado
estoy de quién soy; y sé que soy un compuesto de hombre y fiera” (CALDERÓN
DE LA BARCA, 2000, versos 1.545 a 1.547, p. 135), nos damos cuenta de que
el tema de la ferocidad humana es muy antiguo.

En situación análoga, El Cid, en el cantar tercero, cuando se encuentra con
los infantes de Carrión (que habían humillado y deshonrado a sus hijas), da
muestras de su ferocidad e ira diciéndoles:

        “... Decidme, ¿qué mal os hice, infantes de Carrión? Si no amabais a
        mis hijas, perros traidores, ¿por qué os las llevasteis de Valencia?
        ¿Por qué las heristeis con espuelas? Las abandonasteis en el robledo
        de Corpes, con las fieras salvajes y las aves del monte. Por todo
        ello nos habéis hecho una gran afrenta. Contestad, y esta Corte hará
        justicia” (DUEÑAS, 1996, cantar tercero, p. 59-0).

Toda la ferocidad e indignación del personaje se desvelan por las palabras
“perros traidores”, si no fuera por éstas lo demás equivaldría a un padre
triste y estupefacto por lo que le habían hecho a sus hijas.

Jean Jacques Rousseau afirma que “El hombre nace bueno y la sociedad lo
corrompe” (ROUSSEAU, 2001), cita en la que se halla implícita la idea de la
mente individual moldeada, oprimida y desfigurada por lo social. Los
personajes llevaban una vida tranquila hasta que, víctimas de injusticias,
empezaron a cambiar.

En situación semejante a la figura mítica del centauro —seres monstruosos,
mitad hombre (de la cintura hacia arriba), mitad caballo (de la cintura
hacia abajo), con cuatro patas de caballo—, El Cid y Martín Fierro son
compuestos de hombres y caballos. Las semejanzas no quedan en este aspecto:
los centauros se portaban, generalmente, como salvajes y se alimentaban de
carne cruda, vivían en las montañas. Pero no todos eran malos, las
circunstancias los hacían así.

Podemos afirmar que ambos personajes, víctimas de una sociedad autócrata,
marginados y maltratados, reaccionaron por algunos períodos de sus vidas
como fieras. Con tales características, ¿podrían Martín Fierro y El Cid ser
considerados héroes? Eso es lo que seguiré demostrando a partir de lo
anteriormente mencionado y en las próximas consideraciones sobre las obras
leídas.



6. El Cid y Martín Fierro, ¿héroes o antihéroes?

6.1. El Cid

Para que se pueda determinar si los personajes Rodrigo Díaz de Vivar y
Martín Fierro son héroes o antihéroes es necesario que se utilice algún
referencial teórico. Para tal, tomo como base lo anteriormente expuesto, es
decir, la figura del héroe en la epopeya y, también, seguiré utilizando
fragmentos (además de los ya referidos) de las dos obras, teniendo por
objetivo la comprobación de lo que quiero señalar.

Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, es un buen ejemplo de lo que se puede
definir como héroe: es fuerte, buen jefe militar, determinado, estratega,
lleno de principios, leal, compañero, buen padre, buen marido, buen
cristiano. ¡Es un modelo de rectitud! En algunos momentos se muestra
demócrata, lo que le confiere un matiz más humano, como en el siguiente
fragmento, en la ciudad de Alcocer, cuando están cercados por los moros. El
Cid reunió a los suyos y les dijo:

        “—Nos han cortado el agua y nos falta el pan. No podemos irnos por la
        noche porque no nos dejarán. Deberíamos salir a luchar contra ellos,
        pero son muchos. Así que decidme, caballeros, ¿qué podemos hacer?”
        (DUEÑAS, 1996, cantar primero, p. 21).

La exaltación no está presente sólo en la figura del héroe sino en todo lo
que le circunda: en sus espadas —Colada (quitada del conde Ramón Berenguer,
Conde de Barcelona, en la batalla contra los francos) y Tizona (conquistada
en un famoso encuentro con el rey Búcar de Marruecos, a quien vence después
de un magnífico combate individual)—, en su caballo (Babieca), en sus
actitudes y hasta en su ropa, como en el siguiente fragmento, cuando El Cid
y sus hombres se preparan para entrar en Toledo:

        “...El Cid llevaba una camisa de hilo, con presillas de oro y plata,
        y encima un manto de seda con cintas también de oro” (DUEÑAS, 1996,
        cantar tercero, p. 56).

En lo que concierne a nuestro héroe (ya estoy convencida de que de hecho lo
es) hay un elemento que aún no fue mencionado y que en la época era muy
importante: la barba. En muchos trechos de la obra el Cid habla de su barba
(símbolo muy importante en la Edad Media), la coge cuando va a tomar alguna
decisión importante —como si le ayudara a reflexionar— y dice que no la
cortaría, que nadie la había tocado y tampoco la tocaría. Por el siguiente
fragmento es posible verificarlo:

        “—¡Por amor al rey Alfonso, que me echó de la tierra, en mi barba no
        entrará ninguna tijera!” (DUEÑAS, 1996, cantar primero, p. 29).

        “—Por esta barba, que nunca nadie mesó, poco a poco iré vengando a
        doña Elvira y doña Sol” (DUEÑAS, 1996, cantar tercero, p. 58).

A ejemplo de Sansón (caudillo, juez de Israel dotado de fuerzas
maravillosas), cuya fuerza residía en su cabellera, la fuerza del Cid
estaba en su barba. Era el símbolo de su hombría, su virilidad, por eso
nadie podía acercarse a ella.

El Cid no se muestra omnipotente. Antes y hasta en el momento de sus
batallas le pide a Dios Su ayuda para triunfar. La religiosidad está
presente en toda la obra como la fuerza que le mueve hacia la victoria.

Además de héroe, el Cid representa el orgullo de toda una nación. Es como
si él impidiera a todos los que quieran quedarse en su tierra y allí
construir una cultura distinta a la suya. Es la lucha para la preservación
de lo que es español. Es muy posible que en eso resida su éxito. El Cid
resume el sentimiento de una nación (o por lo menos de parte de ella) harta
de ser invadida por otras.

Considerando el contexto de la obra bajo otro prisma, es posible que El Cid
no tuviera mucho en contra de los moros. Ésos, simplemente, estaban en el
camino que lo aislaba del rey Alfonso. El Cid quería enviarle caballos, oro
y plata al rey y, también, conquistarle tierras. Los moros le impedían
hacerlo porque querían lo mismo. Como en esos casos difícilmente alguien
renuncia a sus objetivos, la batalla es inevitable. Si el Cid fuera un
intolerante con los moros no tendría un amigo de esta raza y además
confiaba en él, lo que se puede comprobar por el siguiente fragmento:

        “—Estad preparados, porque quizá tendréis que luchar. Pasad por
        Molina, donde está mi amigo el moro Abengalbón y decidle que os
        acompañe con otros cien hombres más” (DUEÑAS, 1996, cantar segundo,
        p. 33).

El Cid consiguió transformar su sino, es decir, el infortunio al que le
había sometido el rey Alfonso en una vida llena de batallas, de aventuras,
de conquistas y de glorias. Recuperó su honra, conquistó el reconocimiento
del pueblo y el respeto del rey Alfonso a costa de sacrificios. Vengó a sus
hijas —doña Elvira y doña Sol— y las casó con nobles, haciéndolas personas
importantes (su deseo). Volvió a casa rico, querido y admirado por todos.
El Cid es un héroe por excelencia.



6.2. ¿Qué decir de Martín Fierro?

En la obra Martín Fierro hay la presencia no sólo de lo épico (exaltación
de los valores nacionales, la hombría) sino también de lo lírico (la
narración en primera persona, el ritmo, la musicalidad y las rimas) y de lo
satírico (algunos pasajes más graciosos) que se van mezclando para
constituir la belleza y la profundidad que tiene ese poema.

La vida de Martín Fierro representa la de sus congéneres y sus males, los
de una clase entera de hombres (los gauchos). Martín Fierro, al contrario
de El Cid, no tuvo una vida llena de glorias ni tampoco pudo elegir entre
lo que quería o no hacer: fue impulsado a actuar (lo echaron a la
frontera). Si no se hubiera dejado atrapar (porque no tenía motivo para
huir), quizás hubiera seguido viviendo tranquilamente en su rancho con su
mujer e hijos. Martín es una víctima de sus propias circunstancias: ser
gaucho, pobre, sin poder, ignorante.

La vida de Martín está cargada de negaciones. Le negaron el derecho a la
familia, a la propiedad, al confort, a la paz, a la libertad... Martín no
quería ni oro, ni plata (ganaba hierba, tabaco y hasta algunas monedas a
cambio de pieles), sino estar feliz con los suyos. Martín no tenía un
caballo como el de El Cid (Babieca), pero tenía un caballo negro antes de
que se lo robara el comandante. En su ropa no había ningún “glamour” (no
tenía camisa ni cosa parecida, sólo una manta). Era más temido que
admirado. Mientras El Cid tenía las espadas Tizona y Colada, conquistadas
bravamente en batallas, a Martín no le dieron ni armas con las cuales
pudiera luchar. ¡Martín suscita pena!

A El Cid le esperaba su mujer tras una batalla, a Martín sólo le espera el
deseo de mantenerse vivo un día más.

¡Martín Fierro es un grito a la libertad! Es la denuncia de la situación
degradada, humillante y triste a la que los gauchos fueron sometidos.

        “El gaucho al que llaman vago siempre está huyendo, siempre pobre y
        perseguido, porque ser gaucho es un delito. Se cría al aire libre
        mientras su padre sirve al Gobierno. Nadie lo protege. Le llaman
        gaucho borracho si lo atrapan en una juerga, y hace mal si se
        defiende en un baile. No tiene hijos, mujer, ni amigos, ni
        protectores. Y si lo asesinan de un golpe, nadie le reza ni lo
        entierran. No gana nada con la paz y es el primero en ir a la guerra.
        Para él están los calabozos y nunca tiene razón, porque las razones
        de los pobres no valen nada” (LLERA, 1997, canto primero, p. 18).

El gaucho no puede elegir. Si hace algo malo es perseguido, si no hace nada
es considerado un vago. No recibe ayuda ni del Gobierno ni de nadie, sólo
de Dios. Todo lo que hace está mal hecho porque es gaucho, porque es pobre.
Es como si su sangre fuera la caja de Pandora, como si llevara en su carga
genética todos los males de la humanidad personificados. Padece los
designios de la Moira (el destino) y contra ella no puede luchar.

        “El gaucho trabaja, pero no tiene éxito. Los habitantes de las
        ciudades hablan mucho de los males que sufrimos, pero no hacen nada
        más (LLERA, 1997, canto primero, p. 22).

La gente de la ciudad, aunque sabe los sufrimientos por los que pasa el
gaucho, nada hace para ayudarlo. Son espectadores de su sino.

        “Hay peligros en el camino por el desierto, pero ni esto me da miedo.
        El que es gaucho va donde apunta, aunque ignore dónde está. No
        moriremos de hambre porque, cuando uno está en el desierto, come
        cualquier cosa. Tampoco tengo miedo a la sed, porque la soporto bien.
        Allá habrá seguridad, porque aquí no la tenemos. Pasaremos menos
        males, tendremos gran alegría en un pueblo indio” (LLERA, 1997, canto
        primero, p. 24).

En este fragmento, Martín demuestra cuán valiente es el gaucho, que
enfrenta los peligros del desierto o de cualquier parte sin miedo: come
cualquier cosa para sobrevivir y la sed no le asusta. Martín piensa que
estará mejor en un pueblo indio por creer que allí pasará menos males y
tendrá más alegría. Martín empieza a querer y a valorar más la cultura de
los indios que la suya.

        “...Yo, que he nacido en el campo, digo que mis cantos son música
        para unos y que tienen una finalidad para otros” (LLERA, 1997, La
        vuelta de Martín Fierro, I, p. 26). Ese fragmento aclara las
        funciones que cumplen los cantos de Martín: reúnen belleza,
        melancolía, nostalgia y tristeza. Sin embargo, denuncian las
        atrocidades y humillaciones a que los gauchos fueron sometidos. Son
        poéticos, pero, también, constituyen una denuncia social.

Martín vivió diez años de sufrimiento: tres años en la frontera, dos como
gaucho y cinco entre los indios. Presenció toda la suerte de crueldades y
salvajerías ejecutadas por los indios. Conoció su forma de vivir y su
justicia. Tras tanto tiempo junto con los indios, ya se comportaba como uno
de ellos. Se impregnó de la cultura de los indígenas en distintos aspectos
y construyó una casita a su estilo (indio).

Ante todo lo expuesto, acerca del personaje Martín Fierro y tomándose como
soporte teórico las definiciones de la epopeya, no se puede considerar a
Martín como un héroe. En algunos fragmentos oscilamos en descifrar su
enigma y le admitimos como héroe, pero ¿un héroe rompería drásticamente con
su cultura? Es bien probable que no. Martín rompió su guitarra para que
nadie volviera a tocarla o cantara lo que él cantó. Sólo que antes de tomar
tal decisión buscó algo para beber y acabar su historia. Si a él no le
doliera tanto esta separación ¿hubiera buscado fuerzas en la bebida para
tal acto?

A Martín no se le puede considerar un héroe que representa los ideales y
los matices del héroe épico, sin embargo lo es para los gauchos. Martín se
dejó atrapar porque nada le debía al gobierno, pero no se marchó de la
frontera por miedo, sino por indignación. Martín se rebeló contra el poder
de aquellos que lo oprimían, lo explotaban. Martín es el signo de una
historia cargada de miseria, dominación y de injusticias sociales. Martín
rompió su guitarra porque ella simbolizaba todo lo suyo: vida, lamentos,
historia, familia, cultura, tradiciones, llantos. No la rompe por no
quererla, sino por quererla tanto que le duele pensar que otros la pudieran
tocar. La rompe para protegerla, para preservar su historia.

Martín vive en cada uno de nosotros que luchamos contra las injusticias en
cualquier segmento o esfera de la sociedad. ¡Martín es el grito de los
excluidos que claman por paz y por libertad! Martín es el dolor que sigue
en cada rostro dilacerado por la violencia, por la crueldad. Martín es el
hombre a quien solamente nos cabe admirar.



Conclusiones

Los estudios realizados caracterizaron a El Cid y a Martín Fierro en lo que
concierne a la figura de héroes o antihéroes. Es importante destacar que el
referencial bibliográfico tuvo mucha importancia en todo este proceso. Tras
exhaustivas ponderaciones con relación a los papeles que cumplían los
referidos personajes, es posible llegar a las siguientes conclusiones:

La obra El Cantar de Mio Cid compagina la exaltación de los valores
nacionales con la cultura de España en el siglo XII. El personaje
principal, El Cid, abarca todas las características del héroe épico y todo
a su alrededor concurre para que así lo definamos: su ropa, su caballo, sus
espadas, sus valores, su religiosidad, el amor por la familia, la lealtad y
devoción al rey y a los amigos. Además de eso es fuerte, gran luchador y
admirado por todos. Lo más admirable en El Cid es que él supo convertir su
sino en una vida cargada de glorias y de conquistas. El Cid es un héroe por
excelencia.

Martín Fierro no se encaja en el modelo épico, puesto que las
circunstancias lo impulsan a actuar. A Fierro no le cabe el papel de elegir
nada, va por la vida como las aguas de un mísero riachuelo oprimido entre
los peñascos de un gobierno opresor, injusto y bárbaro. Sigue su camino
hacia adelante y enfrenta el porvenir ora con prudencia ora con insensatez.
Fierro no es héroe, pero tampoco antihéroe, es un hombre común. Su vida
está tejida en un contexto muy semejante al nuestro. En muchos momentos
somos como Martín Fierro y nos dejamos llevar por la corriente, por las
circunstancias que se nos van presentando. Vamos sobreviviendo pero
deseando ser como El Cid que lucha y hace de todo para lograr sus
objetivos. En otras ocasiones, nos falta la dulzura, la sensibilidad y la
prudencia de Martín. En verdad, ambos personajes albergan en sí, como cada
uno de nosotros, el bien y el mal. Si somos héroes o antihéroes,
protagonistas o coadyuvantes, fuertes o débiles, solamente el tiempo
tratará de escribirlo en la memoria de los que sobrevivirán a este combate
que es la vida.



Referencias bibliográficas

   - ARISTÓTELES. Poética. Porto Alegre: Globo, 1966.

   - CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro Antonio. La vida es sueño. 22ª edición.
     Madrid: Espasa Calpe, S.A., 2000.

   - DUEÑAS, C. Romero. Adaptador de El Cantar de Mio Cid. 4ª reimpresión.
     Madrid: Edelsa, 2001. Colección Lecturas Clásicas Graduadas.

   - HARO, Pedro Aullón de. Historia breve de la literatura española. 7ª
     edición. Madrid: Playor, S.A, 1988.

   - LLERA, Julio Roza. Adaptador de Martín Fierro. 1ª reimpresión. Madrid:
     Edelsa, 2001.

   - ROUSSEAU, Jean Jacques. Emílio ou da Educação. Martins Fontes, 2001.

** Carla Marlise Silva Nadal
     carlamsn@...
     Investigadora brasileña (Porto Alegre, 1968). Graduada en Empresariales
     por la Faculdade Porto Alegrense de Ciências Contábeis e Administrativas
     (Fappca, http://www.fapcca.br) en 1992. Licenciada en Letras/Español por
     la Pontifícia Universidade Católica do Rio Grande do Sul (PUCRS, 2004;
     http://www.pucrs.br) y alumna del Máster de la Facultad de Educación de
     la misma casa de estudios. Profesora de lengua española de una escuela
     privada y de una ONG en la cual coordinó tres proyectos para
     adolescentes y jóvenes. Ha participado en seminarios y otros eventos con
     diversas investigaciones, algunas de las cuales han sido publicadas.



|||||||||||||||||||||||||||||||    LETRAS    ||||||||||||||||||||||||||||||

     *** Relatos
         Nesfrán Antonio González Suárez

     *** Poemas para un tiempo prohibido
         Arantxa Serantes

     *** Dos relatos
         Liliana V. Blum

     *** Poemas
         Gustavo Javier Córdoba Henao

     *** La huesuda
         Triunfo Arciniegas

     *** Amor en sitio (extractos)
         Gabriela Robledo

     *** El man que no supo decir por favor
         María Angélica Franco Frías

     *** Tres poemas
         Bethsabé Ortega

     *** Relatos
         Yarko Rhea Salazar

     *** Poemas
         Mónica Galleano Lehmann

     *** El bikini rosado
         Tere Casas

     *** Poemas
         José Manuel Delpino Vivas

     *** Dos relatos
         Adriana Lamela

     *** Poemas
         Ernesto Carrión

     *** Sacrilegio
         Roderick Guzmán Meza

     *** La confusión creciente de la alcantarilla (fragmento)
         Adán Echeverría



=== Relatos      Nesfrán Antonio González Suárez ==========================

*** Sábanas blancas

El deseo se estaba convirtiendo para ellos en una obsesión; cada vez que
sus miradas se cruzaban, comenzaban a generar chispazos que terminaba por
consumirlos. Una vez iniciada la entrega no había marcha para atrás, la
decisión de dejarse arrastrar era tomada por ambos casi simultáneamente.
Él, sin temor alguno, dejaba caer sus párpados y la tomaba entre sus brazos
sintiendo la fragilidad de su cuerpo y la fogosidad de sus movimientos.
Ella, por su parte, jugaba con la luna, erigiendo castillos de arena a la
orilla del mar. Todo era brillo y esplendor hasta que él salía del baño de
caballeros y ella abandonaba el baño de damas.



*** La despedida

En su vida se había dedicado única y exclusivamente al trabajo arduo de ser
azafata de un avión comercial, vivía sus mejores momentos entre cúmulos y
nimbos, observada por un millar de personas que se desplazaban de un sitio
a otro. Un día decidió despojarse de su uniforme y reiniciar un nuevo
sendero que la mantuviese alejada de esos monstruos traficantes de cielos.
Se sentía feliz y dichosa como si volara con aves emigrantes, el único
problema era que no tenía paracaídas.



*** Consorte express

Los teteros se habían sobrecalentado, ya que por su propio descuido no se
estaba interesando por los quehaceres del hogar (la mente ocupaba sitios y
lugares lejanos). Los niños no cesaban de llorar esperando el alimento de
manos de su progenitora y ésta, impaciente por la tardanza, realizaba sus
oficios sumida en ese corre-corre al cual se estaba habituando. El llanto
se prolongaba y esto terminó por exasperarla hasta que escuchó la bocina
del auto que venía a recogerla. Eran las diez de la noche y el primer
cliente no se hacía esperar.



*** Herejía

Había quedado impávido cuando observó aquella figura recostada sobre el
viejo diván. La mujer, pálida, aparentemente dormida, no hacía movimiento
alguno, sólo reflejaba una pequeña sonrisa gracias a los rayos del sol
matutino que se escurrían por la ventana. Poseía una belleza sin par,
transmitida por la sensualidad que emanaba de su desnudez. Ella dormía y él
la contemplaba. Motivado por un torrente de impulsos capaces de generar un
alud, se fue acercando en la dirección que le iban indicando sus deseos.
Las manos, húmedas por el sudor, producto de la presión, intentaron
tocarla. Ella seguía inmóvil y él, absorto, continuaba admirándola. Sólo el
temor a la necrofilia formaba una barrera para que él diese continuidad a
actos posteriores.



*** Ventriloquía

Cumplía a cabalidad, colocándome al frente de esta marcha estudiantil, como
representante conocía mis alcances en torno a un futuro enfrentamiento con
la policía. Cruzamos hacia la séptima avenida y nos dirigíamos a la sede de
la Gobernación con el solo propósito de ser escuchados. Los miedos, comunes
en estas situaciones, se habían apoderado de gran parte de mis amigos. “Los
miedos forman parte de los recuerdos”, pronunciaba constantemente entre
dientes para que los demás no escucharan, y así logré recuperar mi posición
inicial y mi sangre fría. De esta manera me mantuve firme hasta la llegada
de los policías y el consecuente aluvión de bombas lacrimógenas. Ocurrió lo
que más se esperaba, sólo seis amigos y yo nos quedamos y los demás huyeron
al ver el conglomerado de policías dispuestos a golpearnos. Ellos envolvían
unos trapos en sus manos empuñadas para no dejar huella visible de maltrato
físico. En medio de los gases no me percaté y recibí un soberbio puñetazo
en mi abdomen, después fueron dos, tres, había perdido la cuenta. En esos
momentos me sentí como el muñeco de un ventrílocuo. Mascullaba gemidos
perdidos y vacíos al sentirme impotente ante esta acción funesta. Después
caí al suelo y la última imagen que conservo es una bota pisando
compulsivamente mi cabeza hasta hacerla explotar.

** Nesfrán Antonio González Suárez
     ngonzalez0613@...
     Escritor venezolano (San Antonio, Táchira, 1980). Es analista de control
     de calidad en la planta Cagua (Aragua) de la C.A. Cervecería Regional.
     Textos suyos fueron incluidos en la Selección Poética del grupo Senderos
     Literarios (2004). Con el trabajo Entre huellas y grietas obtuvo el
     primer premio de la Bienal Ciudad de la Juventud (La Victoria, Aragua)
     en mención poesía.



=== Poemas para un tiempo prohibido      Arantxa Serantes =================

                                                 A Carlos Casares in memoriam

I

Quisiera habitar en los gritos del silencio
pero mi voz no se oye y el grito no traspasa mis labios
se ahoga y enmudece.
La cometa de chispeantes ojos
cuando la sueltas, se aleja o pierde su vida —pensé.
Me pides que detenga el tiempo
que evite tu dolor
que no borre tus recuerdos
que los impulsos eléctricos que guían mi pluma
no sean como una lanza en el costado
mientras el cielo está en movimiento
y mi cuerpo se mueve sin ser movido.
La sonrisa brilla en cuarto menguante
como un gato en el país de las maravillas.
Las piedras exudan agua
observo mi mano y veo a través de ella
los surcos que ha dejado la vida
torpe selva de animales heridos.
Tras la batalla, sembré la tierra con sal
y dejé las naves ardiendo en este diario de fábula
y estabas allí, simplemente, mi desconocido.
Parece que me esperabas desde la eternidad y que llegabas
desde el otro lado del mundo para que te diera vida.
Duele adentro lo que aún se desconoce
porque junto al amor comienza el infinito.
¿Tiene sentido esta larga lucha para quedarnos solos o el sentido final es
        [precisamente la soledad?
Entre los huesos y los libros
descansa mi alma barca
cubierta con su viejo gabán
que habita en un cielo extraño de dimensiones internas.



II

Las estatuas nos observan
con sus ojos vacíos
como agujeros negros
sus cuerpos
son como un lienzo
donde el tiempo ha posado
el pincel sonoro de Vivaldi.
Si fueses como ellas
a tu figura le pondría alas
hablaría con el dios ciego
hijo del Caos y de la Noche
para que Atropos alejara de ti
el hilo fatal.
Detrás de ti
el azul líquido
se confundiría con la línea del azul celeste.
Pondría en un altar
una gran ofrenda de sueños
con el que Oriente llamaría a Occidente
desde las cumbres nevadas de especias molidas
hasta las onduladas formas con olor a salitre.
Las lágrimas de los dioses
iluminarían los campos de té
con una nube de leche y miel
para que con un soplo
volvieras a la vida
y tú y yo pudiéramos decir nunca más solos.



III

Tu conquista se sembró
con pólvora y magnolias
mientras dios sentado en su sillón azul contemplaba la escena
como en un códice calixtino
encontraste la verdad que buscabas
recursos de una elipsis y otras sombras.
La extracción de la piedra de la locura
te hizo sentir como un Marat asesinado.
El fuego blanco ardía
en el calendario perpetuo
de la impaciencia del quiero y no puedo.
Isla, cofre mítico
el son de mar te hizo extraño en el paraíso.
Qué lejos han quedado
los males de cabeza,
el capitán lobo negro y los venenos de Zardigot.
Aposentado en la ciudad de los césares
al pie de cada hora
el sol en la cresta del gallo
es como un tiovivo que gira
alrededor de sí.
¿Es esa tu felicidad?
Fausto en continua metamorfosis,
paseata alrededor de la muerte o las palabras del exilio. Ruido, relatos de
        [guerra.
En el mismo lugar a la misma hora de siempre.

        Notas: Homenaje a: Casares, Xosé Mª Cáccamo, Méndez Ferrín, Alejandra
        Pizarnik (autora sobre la que hablamos a lo largo del curso) pasando
        por autores como Terenci Moix, Manuel Vicent...

        Prosa y verso se unen, asistiendo al nacimiento de una nueva poesía.

** Arantxa Serantes
     arantxaserantes@...
     Escritora española (1982). Licenciada en humanidades por la Universidad
     de A Coruña (UDC, http://www.udc.es), casa de estudios en la que cursa
     actualmente un doctorado. Es coautora de varios libros de poesía y
     relato breve y obtuvo el I premio Reconquista por esa categoría. Fue
     articulista en periódicos y revistas varios en España.



=== Dos relatos      Liliana V. Blum ======================================

*** Bodas de plomo

                                                “Uno debería ser improbable”.
                                                                  Oscar Wilde

Esperaba debajo del gran monitor con el movimiento aéreo en el Aeropuerto
Charles De Gaulle, que anunciaran la salida del vuelo París-New York de
American Airlines. Había demoras.

—Otra demora, Air France me tiene harto. Qué odisea. Hace dos días que ando
por las terminales y no vengo de Japón. No, señora, vengo de acá nomás, del
sur de Italia. Es increíble, uno cree que en Europa las distancias son
cortas y que todo funciona bien pero cuando no es la niebla son las huelgas
—un desconocido se dirigía a mí con decisión, aunque evitaba mirarme.
Actuaba como si nos conociéramos.

Lo miré desconcertada, jamás lo había visto. Me pareció un hombre común. Su
inglés culto revelaba origen latino. Traje gris de los buenos, camisa al
tono con el cuello desprendido y sin corbata. Barba apenas crecida y
prolija, a la última moda, y un cauto brillante en la oreja derecha.

—Viajé a Catania para el casamiento de mi prima Maria Gemma, la única
persona de mi familia materna que conocí. Nos visitó varias veces con su
padre, empresario textil, quien se aproximaba a Nueva York cada
pretemporada a tomar pedidos de géneros. De otra manera nunca hubiera ido a
ese lugar. Hacía más de seis meses que estábamos preparándonos. Carta va,
carta viene, fotos, árboles genealógicos. Todo tan bien planeado para un
final tan cruel.

Entretanto, ya habían anunciado la puerta de salida de mi vuelo pero, como
todavía tenía tiempo, seguí escuchando el tenaz relato que empezaba a sonar
como una buena historia.

—Mis parientes están en muy buena posición. Había alboroto en el pueblo;
prácticamente todos estaban invitados. Yo era huésped de otros primos que
me atendieron a cuerpo de rey. Quedé tan mal con ellos. Después de la
tragedia fui corriendo a la casa, retiré mis pertenencias y desaparecí. Qué
barbaridad. No me lo perdono.

El hombre continuaba el discurso al ritmo de un relator de fútbol. No
llegué a escuchar el final porque tuve que embarcar.

Una vez en el avión, me desplomé en el asiento. El personaje del aeropuerto
me había dejado intrigada. La historia quedó envuelta en sombras.

El vuelo internacional salió atrasado y no pudo aterrizar en New York por
tormentas. Nos desviaron a Filadelfia y luego de una interminable espera a
bordo, regresamos a Kennedy.

A esas alturas yo había perdido mi conexión. Antes de cambiar de aeropuerto
hice reserva en un vuelo que saldría en una hora. Me detuve frente al
monitor con el movimiento aéreo. No lo pude creer. De nuevo la misma voz
que continuaba el relato exactamente donde yo lo había dejado de oír:

—La noticia corrió como reguero de pólvora; no podíamos salir de la iglesia
porque todo el pueblo estaba agolpado en la puerta queriendo saber el
porqué de los disparos. Las sirenas de la policía enrarecían todavía más el
ambiente y todos corrían desorientados. María Gemma era feúcha de cara pero
con buena figura y mejores ropas. Creo que había trabajado en una base de
la NATO. Él, dentista de un pueblo cercano. Parecían amarse. No se de dónde
salió el homicida. Solamente oí el estruendo y el grito desesperado: Eres
mía, sólo mía María, mi María.

Después de once horas a través del océano, provenientes de vuelos
distintos, el oscuro narrador estaba ahí de nuevo, a mi lado, rematando la
historia.

Me dio la impresión de que se estaba confesando.

Tenía motivos para estar inquieta.



A pesar de que llegué a las corridas y casi con la novia, conseguí un lugar
discreto. Brillos y más brillos. Todo era especial en esa boda. Que las
flores de Asia, que el traje de París regalo de un costurero famoso, que el
peluquero de New York y el coro de Roma. Había arribado un charter con los
amigos de ella; los de él vinieron en barcos. La prensa afuera al acecho.

El casamiento era en la Iglesia de Santa Teresita en San Pablo, famosa por
la curiosa tradición de que en el camino de salida se arrojan miles de
pétalos de rosas blancas perfumadas sobre los novios.

La novia, una modelo brasileña que inquietó las pasarelas con sus curvas y
su carácter destemplado. Él, un solterón veinte años mayor que ella,
navegante, pintón y de ojos verdes profundos. Mi amigo de la infancia y
compañero de regatas.

Llegó la novia. Una belleza perturbadora. El murmullo de admiración saturó
la iglesia. Eufórica espera en el altar.

El novio la recibió conmovido. Descalibrándolo todo, la súbita irrupción de
un hombre de frac, antifaz y un fugaz brillo en una oreja que corrió hacia
el altar gritando: Te encontré, María. ¿Dónde quedó tu promesa de amor
eterno? Los novios se volvieron sobresaltados. El órgano continuaba
tocando. El alienado se acercó a la novia, sacó un arma y le tiró a
quemarropa. Se suicidó después. Siguieron escenas de horror colectivo.

Hubo algo en la voz del homicida que me llamó la atención.

Todavía me asaltan los recuerdos descontrolados.



¿Se habrá repetido la historia o seremos los protagonistas los que vivimos
varias veces los mismos hechos?



*** Sucedió en la esquina de casa,

en un edificio estilo francés recientemente restaurado y que le da
prestancia a la cuadra. Era un atardecer tranquilo, día de partido o un
semi feriado porque el tránsito era normal. Por lo general es una esquina
ruidosa, sobre todo a la hora de salida de los colegios (hay cuatro en
menos de una cuadra). Un batifondo de novela revolucionó el barrio.
Tránsito cortado, sirenas, sin faltar SAME, carros de asalto de la Policía
Federal, la gente amontonada, vecinos asomados a ventanas y balcones,
encargados de edificios alerta. Por último los bomberos.

El señor del tercero guardaba, debajo de su cama, una soga de media pulgada
y diez metros de largo con un nudo cada ochenta centímetros y un gancho de
hierro en la punta. La empleada tenía prohibido tocarla; de vez en cuando,
con ayuda del patrón procedía al aseo completo del cuarto, de lo contrario
no podía ni asomarse debajo de la cama.

Es que el hombre sufría de arsonfobia, dicho lisa y llanamente, terror a
los incendios. Siempre había habitado en planta baja o a lo sumo en un
primer piso para tener asegurada la huida, hasta que heredó el departamento
del tercero, una excelente propiedad, con varias y posibles salidas de
emergencia, amplios ventanales y un balcón con baranda de hierro labrado.
Según comentan en el barrio, había hecho varios simulacros nocturnos de
evacuación con aparentes resultados satisfactorios.

Dicen los vecinos cercanos, no es mi caso porque vivo a la media cuadra,
que siempre lo veían apostado en el balcón controlando posibles incendios.

El bar de la esquina opuesta a su departamento cambió de dueño y entró en
reformas para dar lugar a un resto-bar. Había varios gremios trabajando y
el frente estaba andamiado.

Aquella tarde el señor del tercero vio salir humo del edificio en reforma,
algunos dicen que de la chimenea porque estaban probando la cocina, otros
que de una ventana y que no era humo sino una nube espesa de polvo de la
pulidora de pisos. Aterrado y al grito de FUEGO, FUEGO corrió a sacar la
soga de debajo de la cama, la aseguró con el gancho a uno de los barrotes
del balcón y la tiró hacia abajo para escapar.

La señora del segundo regaba las plantas en el balcón mientras escuchaba
música con los auriculares puestos. En eso vio la soga y enseguida un
hombre deslizándose por la misma con dificultad. No dudó: El Hombre Araña,
como decían los diarios. Soltó la regadera sin sacarse los auriculares
porque justamente estaba escuchando el último movimiento de la Quinta de
Beethoven, agarró una maceta bien grande y se la tiró al grito de “Agarren
al ladrón”. No le bastó con atacarlo con la nube de tierra y golpearlo con
la maceta sino que volvió a la regadera y le derramó toda el agua posible.

La calle ya era un hervidero. El encargado del edificio nunca apareció. La
mucama del primero, que estaba limpiando el living, también vio pasar la
soga, la nube de tierra, la maceta. Un zapato del hombre cayó en el balcón.
Del susto empezó también a gritar “Auxilio, ladrón” y con el palo del
escobillón le pegaba a la soga a diestra y siniestra. El hombre se
bamboleaba como una piñata. Abajo había algunos policías en posición de
tiro, otros tomaron por asalto el edificio. Los paramédicos del SAME con la
camilla lista.

El señor del tercero continuaba gritando cada vez más fuerte Fuego,
Incendio. Uno del SAME dijo que sufría un ataque de pánico y que había que
bajarlo a toda costa pero los bomberos todavía no habían llegado. Había
gente que decía: Es un intento de suicidio porque quedamos fuera del
Mundial.

En eso una señora del edificio de enfrente gritó: Paren, paren por favor,
es el señor del tercero, es fóbico. Sálvenlo.

La situación se aflojó un poco pero el señor del tercero seguía gritando y
sacudiéndose en la soga. Llegaron los bomberos.



Ya pasaron dos semanas y las persianas del tercer piso siguen bajas.

** Liliana V. Blum
     gnomo_colorado@...
     Escritora, docente e investigadora literaria mexicana (Durango, 1974).
     Ha publicado cuentos en antologías como la del Concurso de Creación
     Literaria del Sistema Itesm (1991, 1992, 1999 y 2001), La cabalgata y
     otros dos, de Plaza y Valdés Editores (1992) y Oleajes, de la
     Universidad del Noreste y el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes
     (1998). También ha aparecido en las revistas El Cuento, revista de
     ficción (1996 y 1997), El Aleph, de la Universidad de Penn State (1997),
     FEM, revista feminista (1996), y Reflexiones, revista virtual del
     Sistema Itesm (2000). Ha publicado el libro de cuentos La maldición de
     Eva (Voces de Barlovento, Tampico, 2002).



=== Poemas      Gustavo Javier Córdoba Henao ==============================

*** Bitácora

                                                  “Te amo, infancia, te amo”.
                                                              Vicente Gerbasi

Cuánto pesan los pasos
con que nos vamos alejando
hacia la última verdad que nos habita.
Cuánto, estas sombras diluyéndose,
arrastrando su adiós sobre las piedras.

Yo llevo calles, manos, besos
y antiguos dolores.
Y voy poblado por gritos y silencios
que fueron llenándome los años.

Y alguna sonrisa que dejé olvidada
me hizo dudar quizás alguna noche, pero aún
yo sigo huyendo hacia esa tarde
que levanta sobre cuerpos trashumantes
un vuelo interminable de aves migratorias.



*** A mi hijo

Tú llegabas,
y había ciervos escondiendo en tus ojos
como enigmas antiguos de la tierra.

Sí,
a pesar de ti y de mí,
a pesar de los dientes sin rostro,
y de las saetas en la piel, tú llegabas.

Desde todas las ausencias,
desde todas las paredes y las puertas
de ciudades, en cuyas casas el hombre,
solo,
se esconde con su hambre y sus sueños,
mientras afuera, la noche,
deja caer su aire espeso y húmedo
sobre los cuerpos de los abandonados.

Llegas,
a las heridas de este mediodía,
a estos brazos ya marcados,
a estas rodillas sangrantes.

Al silencio
que cruza todas mis soledades,
donde sólo habita este latido,
escapando siempre hacia otras manos.



*** Si aún vienes

Si acaso están tus pasos
viniendo aún hacia mis días,
siembro de hojarascas amarillas cada tarde
con labios que los besen para apurar tu angustia.

Por si una noche entre tus senos, sopla un ángel,
su aliento sideral y te convence,
te sueño interminables tempestades
batiendo su furor sobre las puertas.
Relámpagos y signos que iluminen
ojos telúricos detrás de las ventanas.

Te pienso aguamaniles de esmeralda
en los pozos profundos de mi boca,
y una canción de sal, y sol, y olivos,
con los que bautizar tu piel en cada pliegue.

Si acaso están tus pasos
viniendo aún hacia mis días,
búscame al pie de los dolientes pinos
que crecieron en los valles de la espera.

(Recojo tus gotas en mi piel:
lejano llueve tu silencio
sobre mi sed de siglos.)

** Gustavo Javier Córdoba Henao
     gcordobah@...
     Poeta venezolano (Maracay, 1959). Ingeniero de sistemas egresado del
     Instituto Universitario Politécnico "Luis Caballero Mejías". Reside en
     Ravenna (Italia). Textos suyos han aparecido en Denunciamos (Órgano de
     Expresión del Grupo de los 47), publicación semanal del IUPLCM.



=== La huesuda      Triunfo Arciniegas ====================================

La abuela se murió, la enterramos y todo eso, hasta lloramos en el bar, y
al rato la encontramos en la casa sacudiéndose el polvo, más huesuda que
nunca, con la mortaja hecha una lástima.

Nos alegró verla, por supuesto, la familia es la familia, aunque no hacía
mucho que nos habíamos despedido. Muertos de la curiosidad, le preguntamos
qué había pasado, no se hallaba o qué.

—Pero sí nadie se halla, chamacos —dijo.

Le hicimos ver, con maña para no herir sus sentimientos, que se había
muerto y que su lugar no estaba entre nosotros sino donde sabemos.

—¿Me están echando? ¿A estas horas y con semejante frío? ¿En qué hotel me
van a recibir con esta facha?

Aunque la estábamos viendo en carne y hueso, más hueso que carne, la verdad
sea dicha, toda desparramada en el sillón, le dijimos una vez más que se
había muerto y que no era culpa nuestra. La Tata había estirado la pata
solita, sin avisar.

Ya estábamos pensando en otro velorio, en otro entierro, con lo caro que
salen esas cosas y lo mucho que tragan las visitas, cuando se levantó del
sillón, toda digna, y dijo entre las muelas algo que nadie entendió.

El caso es que se fue y no volvió más.

** Triunfo Arciniegas
     triunfoarciniegas@...
     Escritor nacido en Málaga (Colombia) y residente en Monteadentro, en las
     afueras de Pamplona. Ha publicado El cadáver de sol, En concierto, La
     silla que perdió una pata y otras historias, El león que escribía cartas
     de amor, La media perdida, La lagartija y el sol, Los casibandidos que
     casi roban el sol, La pluma más bonita, Serafín es un diablo, El
     Superburro y otros héroes, El vampiro y otras visitas y las obras de
     teatro El pirata de la pata de palo, La vaca de Octavio, La araña sube
     al monte, Lucy es pecosa, Después de la lluvia y Mambrú se fue a la
     guerra. Con Las batallas de Rosalino obtuvo el VII Premio Enka de
     Literatura Infantil, con Caperucita Roja y otras historias el premio
     Comfamiliar del Atlántico, con La muchacha de Transilvania y otras
     historias de amor el Premio Nacional de Literatura de Colcultura y con
     Torcuato es un león viejo el Premio Nacional de Dramaturgia.



=== Amor en sitio (extractos)      Gabriela Robledo =======================

*** Salto de página

Espacio en blanco,
el desierto donde vagamos extranjeros.

Salto de página.

Reencarnada en mí,
busco.



*** Lluvia

El tiempo se hunde.
Todo es escaleras abajo.

Lo que era nuestro ya no es.
Una puerta abierta no deja pasar.

El polvillo de la memoria pica la nariz.
Un estornudo salpica tu recuerdo.
Adentro llueve.



*** Vía crucis

Desde una esquina céntrica
ensaya sus últimas palabras.
El pararrayos de la Santa Catalina
se le hunde en los ojos.
Aprisiona sus latidos
como al último puñado de granos.
Tan cerca estuvo de gritar su secreto
tan al borde de la inmortalidad
que sudaron los cristos de piedra y tuvo miedo
de tocar lo que sabía que no existía.



*** Sutura nocturna

La cama desordenada.
El noticiero bosteza asesinatos y fraudes.
Estas pastillas prometen una cueva de plomo.
Mientras tanto me engaño releyendo tus cartas.



*** Vigilia

Mañana es el filo de la pesadilla,
la tregua del bufón
en la antesala de la muerte.
El persecutor siempre uno.



*** Inexilio

Si huyo
el eco de mi nombre
me toma de rehén.

Anticipada al ocaso
Como una plegaria cruzada de lluvia
las dos manos al costado de la silla
nadie puede tocarme
a nadie puedo tocar.



*** Búsqueda

Sonríe la Maga de la Sombra:
precipitarse la nariz contra el suelo.
Ingenua hazaña de leer el mundo.



*** Prófuga

Se abismó en la única historia
que le habían contado.
Llevaba la marca de un hierro milenario sobre la espalda.
Aquella incandescencia decían,
era su destino.
A cielo abierto la violaban gendarmes de todas las tropas.

Huyó,
huyó,
huyó.

Prófuga de la que fue
ya no se esconde.



*** Naturaleza y viceversa

Estalla el crepúsculo
y se arma
en el pincel.

Estalla el pincel
y se arma
en el crepúsculo.



*** Naturaleza y viceversa II

Fuera de sí,
de ti
de mí
el tiempo espiralado,
las cuatro estaciones.

Dentro de sí,
de ti
de mí
el loto,
los bambúes rozándose
los cocoteros.



*** Manos

Las manos de los pescadores birmanos
de los curanderos wichis
de los presos en Guantánamo
de las campesinas bolivianas
de los que amasan melodías en el altiplano
de los obreros de Zanón
de los que tienen frío en la pampa de Achala
de los que no han dejado de soñar con ver el mar
de los que tiemblan la fiebre de la malaria
de los que danzan el sol de Malawi

han tomado las mías.



*** Un día

Un día dejé de pensar
en las manos de los pescadores birmanos

y me olvidé de mí.



*** Amor en sitio

Se desgranaba el país
mientras rozabas un poema desde una piedra alta.
Los ojos del hambre cubrían las góndolas
con un trapo negro.
Firmabas la paz mientras la guerra.



*** Delirium romano

Te encuentro en el nudo del deseo
edifico monumentos a tu sexo.

Escribo estas palabras para tacharlas
pero la memoria y el sueño
me las devuelven.

Soy un apasionado Goliat vencido por un David célibe.
Rómulo sediento de la teta de la loba.



*** Otro sí digo

Demandan expropiar mi cuerpo.
Es legítimo según la ley.
El juez regulará copiosos honorarios.
Se habrá hecho justicia.

Declararán mi placer de interés público.
Pero desnuda en el atrio,
apelaré
apelaré.



*** Fricciones

Mis fricciones
no están en el plan de Dios.

Y él pobrecito, tan tieso, tan muerto.
Mientras los demás rezan, murmuran y tributan.



*** Ficciones

Los tentáculos del padre me toman por la cintura.
El orden del mundo en mi cuerpo.

La ficción de que será justicia.



*** Oración

Madre Lilith de la Gozosa Digestión del Fruto
del Bien y del Mal.
Líbranos de los buscadores de Sodomas
y de su fuego.
Líbranos también de diluvios fachistas.
Oh, Eva Orgasmada de la Venerable Concupiscencia
vela ahora y siempre por el manantial de nuestro clítoris
por nuestras ondulaciones.
Concédenos la gracia del deseo y del retozo.
El erotismo de cada día renuévalo hoy.
No nos dejes caer en la cama errada
y si así sucede,
danos la fuerza para vestirnos y marcharnos.
Oh, Reverenciadísima Eva de la Sabrosa Sabiduría
danos tanto éxtasis
como resurrecciones nos quepan en el cuerpo.
Líbranos del temor y los prejuicios.

Que probemos llaves.

** Gabriela Robledo
     anemonademar@...
     Escritora argentina (1974). Ha publicado los poemarios Última estación
     (Editorial Argentinos, 1998; Premio Fondo Estímulo a la Actividad
     Editorial Cordobesa) y Agosto en mapas (Editorial Ingenio Papelero;
     Premio Fondo Estímulo a la Actividad Editorial Cordobesa). Textos suyos
     aparecen, además, en diversas antologías. Ha obtenido, entre otros, el
     premio Fondo Estímulo a la Actividad Editorial Cordobesa (1998, 2006),
     que otorga la Municipalidad de Córdoba, y el premio del V Certamen de
     Poesía de Ediciones MisEscritos (Buenos Aires).



=== El man que no supo decir por favor      María Angélica Franco Frías ===

                              Para Gonzalo, antes que ingrese al tercer piso.
                                        Cartagena de Indias, enero 2 de 2006.

Esta sí es una historia de verdad... con nombres y todo.

Era una más de muchas noches de rumba “caché” (término utilizado por
Demetrio, coprotagonista de este paseo) en el Bar, sitio escogido por la
revista Punto G como uno de los mejores de Colombia en el recién estrenado
milenio; cuando su propia y efímera leyenda, hoy olvidada al terminar
convertido en lugar de after-parties para cierta cofradía de habitantes de
la noche, en nada opacó a la de la originaria Quemada (1). Sofronín y su
guitarra convocaban a la Bohemia Cartagenera, de verdad-verdad.

Una de esas noches, mas no la más inolvidable de todas ellas, en la que
coincidimos con uno de los famosos ángeles de Victoria’s Secret, despojada
de sus alas, pasando la Semana Santa en la casa de la Calle de Santa Teresa
con su entonces novio, Julio Mario Santodomingo Jr. Karen Mulder,
supermodelo de la era de las grandes: Naomi, Claudia, Christy y Kate, de
incógnito a la ciudad con su entourage. Sólo yo la reconocí. Días después
se supo a través de la sección de farándula del Noticiero del mediodía. No
alargaré más el cuento con infidencias del jet-set internacional y
criollo... Una de esas noches, conocí al propio man que no supo decir por
favor.

Hacía mucho calor, lo sufría en carne propia por los pantalones cafés
forrados en satín que en mala hora se me ocurrió desenterrar del closet
—pantalones para la rumba, al fin y al cabo— testigos mudos de recuerdos
tristes de noches alegres.

Las persianas que miran hacia la calle del Landrinal estaban abiertas de
par en par y ni un soplo de brisa entraba por ellas. El espejo cuadrado de
la entrada devolvía imágenes de caras abrillantadas por el sudor, buscando
sitio en la barra enchapada en retal de mármol con sus lamparitas colgantes
de luces amarillas que derretían rápido el hielo de los tragos con los que
inútilmente se intentaba aliviar la sofocación. Las patillas y los
morenazos de Martha Sánchez parecían evaporarse dentro de sus marcos.

Listo para sonar, estaba el piano acústico vertical y todos los personajes
que a juicio de una veterana columnista, integraban el “Mercado del Usado”,
estaban ubicados en los sofás blancos en los que una vez derramé
accidentalmente una copa de vino tinto. Sin vestigios del impasse, nos
encontrábamos sentados en un pequeño living-room, compuesto por dos puffs
blancos, la poltrona apoyada contra la pared y una coffee table.

Éramos asiduos del Bar porque nos eximía de saludar a nuestros pares en
edad. Pasábamos medio desapercibidos entre tanto vejestorio con ganas de
darse una segunda vuelta, gracias a la lipo, el lift o los implantes de
cabello. No obstante, al ver sentada en la sala contigua a una jovencísima
futura Señorita Colombia, nos preguntamos: ¿gente joven en nuestro very
own, semi-private and personal playground?

Con la risa nerviosa que le ataca en situaciones sociales, Demetrio comía
Maní La Especial. Serena e indiferente, fumaba a medias un Kool Light
mentolado. Mi cartera café, con la mariposa volando sobre las flores
bordadas, la caja de cigarrillos y un encendedor verde fosforescente
comprado al chacero de turno en la puerta del establecimiento, nos miraban
de frente en la mesa de centro.

Un grupo de gente bonita se unió a nuestros vecinos: el compañero de
colegio de mi room-mate durante la universidad, del que me alejé por su
conversación jovial e incontenible, productora de jet-lag en un vuelo de
Aerorepública CTG-BTA. No me gusta que se me sienten al lado en los
aviones, menos cuando voy en la mitad de un puesto para tres pasajeros.
Prefiero la ventanilla o sentarme sola para poder dormir. Los acompañaba un
flirt furtivo de la misma room-mate, macho re-macho, machito de barrio
desde que recorría la avenida Piñango en su bicicleta de Cross BMX.

Con ellos, la niña más cute de estos lares, una belleza rubia con cara
hermosa y piel de porcelana comparable con las Ice Queens de Hitchcock,
pero con el toque dorado que sólo se posee al nacer y criarse como una
princesa en el Kalamarí Caribe. Con ella, el más exitoso yuppie, el mejor
partido, dueño del Chozón, de todos los ases bajo la manga y los sartenes
por el mango y otra gente, entre tipos y viejas, haciendo bulto.

La velada transcurría envuelta en una atmósfera densa por tanto humo de
cigarrillo, aromas de colonias pour elle et pour lui, tufo de whisky, tufo
de Tres Esquinas y tufo de los que se olvidan cepillar los dientes antes de
salir de casa. Demetrio iba por su trago número mil; mientras yo daba
vueltas a un cóctel zanahorio desde hacía un millón de años luz, perpleja
al escuchar corear la Bomba, pero no la versión bacana, la de Ricky Martin,
sino la de Azul-Azul:

“Suavecito para abajo, para abajo, para abajo...”.

Mi despistado escort, el elusivo, omnipresente y ubicuo cavalier servant,
para quiénes desconocían su secreto mayor, anunció que se disponía a
levantarse, atravesar la multitud y hacer fila en el patio, para ir al
baño.

—¡No me dejes sola! —supliqué. Presagiaba una inminente catástrofe.

—Tengo que ir al baño... —susurró él. Nature calls... Estaba que se meaba.

—Nooo... —lancé una mirada de advertencia ante la peligrosa cercanía con el
combo del malvado de la película, el cuadriculado sátrapa del Sacro Imperio
Romano, sentado dándome la espalda.

—María Angélica, me voy a mear aquí —Demetrio cruzaba las rodillas igual
que los infantes a los que recién han liberado del yugo de los pañales
desechables.

—Bueno, ve pues —dije resignada.

Sola, solita sola, no quedó más remedio que poner cara de ovejita
inofensiva, para que las mapanás que tenía al lado no me fueran a sacar los
ojos.

No tengo una reputación que cuidar, mi status de pelá rara me libra de más
de cuatro cosas. Fraternizar con locas de diversos grados de trastornos
mentales, de personalidad y preferencias, es como ser amiga de Dios y del
Diablo: En ciertos casos, ayuda... y bastante.

Además, cuento para mi protección personal en discotecas y sitios públicos
varios, con un elaborado dispositivo de seguridad consistente en tres
círculos de candela a mi alrededor, bordeado por un pozo en el que nadan
babillas, amparado por alambre de púas electrificado. Nada iba a pasar.

—Y nada que llega Demetrio, vale...

Fui abruptamente sacada de mis divagaciones por una voz cercana:

—Oye, préstame el encendedor —autómata, pasé el yesquero. En el instante,
no reaccioné.

Demetrio regresaba del baño con cara de ponqué. Feliz de la vida. Como si
activaran un botón de pánico, el lighter fue devuelto sin medir distancias
ni mediar palabra, sin dar las gracias, sin ningunos ná’.

—¿Viste? —indiqué entre dientes.

—No, ¿qué pasó? ¡Cuenta! —miraba en todas las direcciones, menos a donde
tenía que mirar.

—El encendedor... el man... —no lograba armar frases completas por el
shock.

—¿Cuál, cuál es? —lo señalaba con la cabeza—. ¿Quién es?

—Obvio que sabes quién es... —la cara de Demetrio indicaba lo contrario.
Articulé el nombre por debajo de cuerda.

—¡AAHH..! —procede a ponerse frenético al saber a quién lidiábamos. La risa
nerviosa exacerbada. ¡Qué boleta!

Gradualmente, el estupor fue cediendo; pero ambos quedamos mosca. Me parece
increíble que exista una persona que no cuente en su léxico con el vocablo
POR FAVOR. Es por eso, además de nuestro hablao’ golpeao’, que los
cartageneros tenemos fama de ordinarios. Nos la merecemos gracias a
especímenes como ese.

Aprovecho para echar un vistazo al man: anodino. ¿Anodino? ¡No!

—Not exactly —el mantra del Deme cuando, según él, ya está “Jorocho” (2).
Le adorna el atributo que embellece a cualquiera, ese que le adjudicó Jay
Gatsby a la voz de Daisy Buchanan. El je ne sais quoi mencionado en Kissing
Jessica Stein, “Sexy-ugly”; aplicado, en este caso, a la inversa.

Estaba distraída cuando, nuevamente... ¡Qué casualidad! Justo Demetrio se
acaba de levantar de su silla rumbo al tocador, la voz a mis espaldas
ordena:

—Préstame el encendedor —el que espabila, pierde.

¡Pa’qué fue eso! Con el empute reflejado en los ojos y el resto de la cara
inexpresiva, zampé el encendedor sobre la mesa aneja, rodándolo con la
mano. Temí que se reventara en pedacitos del tamaño de esmeraldas.

Ensayé mentalmente: “La tuya por si acaso...”. Toda una declaración de
guerra abierta.

¿Y el man? El man nada, hey... Al mejor estilo barranquillero. Fresquísimo,
como una lechuga rizada, prendió su Marlboro Light, colocando el encendedor
de regreso en nuestra mesa, con la sincronización perfecta del actor que
recita su parlamento, camina y masca chicle. ¿Yo? Muda de la rabia, con
ganas de patear al muy... el muy... ¡#~$%&/#!

—¿Viste? —dije a Demetrio que se sentaba ajeno a lo sucedido.

No tenía ni fruna idea, por supuesto.

—¿Otra vez te pidió el encendedor? —más risas nerviosas y un buche de trago
caliente de tanto esperarlo sobre el portavasos de Diner’s Club.

Terminada la noche, ellos se fueron primero, quizás a rematarla a otro lado
y después ya sabes a dónde y a qué.

La intriga triunfó: ¿cómo puede existir alguien tan letrado, sibarita,
exquisito, refinado y sofisticado que no sea capaz de decir algo tan
sencillo como “Por fa”, “Porfis” o Please?

¿Será que como dice Diomedes Díaz, “...Hay unos que creen que el mundo es
de ellos y los demás viven alquilados”?

Al igual que sucede con las brujas, no hay que creer en ellos, pero de que
los hay, los hay.

Lo más abominable que ilustra el panorama radica en el hecho de haber sido
hipnotizada por la flauta al son de la que baila cualquier cobra hindú,
entregando sin chistar, en dos ocasiones, lo que se me demandaba
imperativamente. ¡Me da ira cada vez que lo recuerdo!

¿Drama-Queen? ¿Drag-Queen? Puede ser, pero se me voló la piedra.

Volvimos a coincidir en las mismas compañías. La pataleta fue contenida
oportunamente por Demetrio, acusándome de ser, presuntamente, no
pasiva-agresiva, sino agresiva-agresiva; desplegaba su rara habilidad
simultánea de sentarme a la fuerza en la mesa de Pazza Luna con una sola
mano —la otra se encontraba ocupada atacando unos spaguettis— y quejándose
del sabor a caldo Maggi de la salsa napolitana. Preocupado porque, para él,
el concepto de pelea callejera o catfight se limita a halar pelo, puyar ojo
y volear cartera. Con los periódicos del día enrollados bajo el brazo,
saliendo de una ardua jornada de trabajo, el man agarró un segundo aire que
le daba ánimos para vigilarnos cual jardinero a dos grillos colados en
invernadero de orquídeas.

Durante una húmeda tarde de septiembre, lo pillé solito y de buen genio,
encaramado en una banca de la Plaza de San Diego, aplaudiendo y chiflando
la versión del Porro “La Vaca Vieja”, interpretado a dúo por la Dorreen
Ketchen’s Brass Band y la Banda de Música Departamental. Espiando tras la
fuente a la que ilumina el primer rayo de sol en las mañanas, descubrí que
lo amansa all that jazz.

Estuvimos sentados en cafés contiguos la Pascua siguiente, en la Plaza de
Santo Domingo, a punto de ser presentados por un colega de Demetrio. La
bella blondie frustró el conato de acercamiento, apareciéndose a saludarlos
efusivamente. Cuando el intercambio de nombres se hizo impostergable, el
tipo huyó de la escena, saltando volardos como acróbata peripatético.

Sentí una profunda compasión. ¿Acaso pensó que le íbamos a cobrar su
fechoría?

El incidente del encendedor revivió al hojear el catálogo “A LESS IS MORE
2001-2002”, dejándonos prendados del “Firebird” diseñado por Stefano
Giovannoni:

—¿Qué tal si esta Navidad el man recibe un paquete en su oficina, empacado
bien glamoroso, adornado con una ramita de muérdago? Cuando lo abre,
encuentra dentro de la caja de cartón Kraft, el Firebird (con su peculiar
figura) y una tarjeta de papel de fibra vegetal que diga: “A LA ORDEN”.

—En Eurolink de la 85 lo tienen. Te lo encargo —lo dice en serio.

Sacudo la cabeza: “¿Estás en las pepas? Diciendo por favor... ¡Así si se lo
mando!”.

Después de eso, siendo open-minded por legítimo instinto de conservación,
nada me extraña. Cayeron las Torres Gemelas y no va a haber personas que se
rehúsen a decir por favor.

“El tiempo pasó, como una estrella fugaz...”, en la canción de Big-Boy y en
un periplo de tres años que se llevaron consigo sucesos, amigos, conocidos
y sentimientos.

Era la convocatoria anual para el premio a organizaciones de excelencia del
Ministerio de Cultura y la segunda candidatura para el galardón del Colegio
del Cuerpo. Fuimos invitadas de boca a ver su ópera prima, “El Alma de las
Cosas”. Angie, previsoramente, nos esperaba en el Teatro Heredia para
asegurarnos buenos puestos. Llegamos tarde, encandiladas por el sol de las
3 pm. Gina suspiró luego de que nos dejaran entrar de mala gana.

Hablando de las típicas cosas de mujeres mientras esperábamos la
autorización para ingresar a la platea, vimos entrar al productor musical
de Wayobé, a una soyada que estudió francés con Gina y al man.

¡Está igualito! Parece el retrato de Dorian Grey. Sin envejecer ni un solo
día, el mismo demonio chino de siempre. Se sentaron en la fila de al lado,
pateándose completica la historia del ex novio de Angie. ¡Ah... el primer
amor!

No abrí la boca, ni por el putas. Me arriesgaba a una prueba audiovisual en
mi contra, si me pillaban diciendo algo políticamente incorrecto. En ese
mismo recinto, Juan Ensuncho filmaba su documental El otro es el reflejo.

Antes de finalizar el 2004, en el Claustro de Santo Domingo, escenario
mágico en el que se rodaron escenas de La Misión (sí, mi llave, Jeremy
Irons estuvo en Cartagena), se presentaron fragmentos de las obras del
Grupo Piloto Experimental. El man y su amigo productor estaban entre el
público. Se me erizaban los cabellos de tenerlo como “camarada” en las
clases de danza contemporánea. Para evitar que ocurriera un Murder in the
dance floor, los mecanismos de defensa automáticos, una vez él entraba al
salón, eran hermetismo total y sacarle el cuerpo a los ejercicios de
sensibilización á deux.

Terminada la presentación, decidí cruzar unas cuantas palabras de cortesía
con mi compañero de estudios, para despojarme un poco del estereotipado
papel de “beatch”.

¿Qué hizo el tipo? Empieza a llamar:

—Santiago... ¡Santiago! —y Santiago no lograba dar con el lugar desde donde
provenía la voz de Henry Char, solicitándolo con tanta urgencia—. Santiago,
Santiago... —al ver que los llamados resultaban infructuosos, lo agarra por
los hombros, le da una vuelta de canela que corta la conversación que
sostenía con otra persona, poniéndonos frente a frente.

A todo perro le llega su día. Casi cinco años después, los dos, frente a
frente. Ya Demetrio no está, la muñeca de porcelana tampoco. Son clavo
pasado, como lo son las noches de rumba, los cigarrillos, los tacones
altos, los capuccinos de Juan del Mar, mucho menos tomar trago ni tinto.
Muy de vez en cuando un iced tea, siempre y cuando no sea de Long Island.

Llegó la hora de ser como el mono sabio, ciega, sorda, muda e inmune a
préstamos de brickets u otros adminículos que encierren agendas ocultas.
Quedamos solos en un semicírculo de luz, como dos gallos de pelea en feria
de pueblo. La que no le habla a nadie, afila las espuelas. El propio man
que no supo decir por favor, el único, el original —pilas con las
falsificaciones— casi vomita. Demetrio Muñoz, esta va por ti.

De cerca está más rucho, tiene canas, sigue flaco pero le ha salido panza
de lobito con tennis y camiseta. Nos presentan.

Tan viejo y sortea la situación a trompicones. Se nota en el lenguaje
corporal, la tensión en la cara; enroscado como un armadillo ante la señal
de alerta. Ten cuidado con lo que deseas, porque se te puede cumplir.

Mejor dicho, socia... ¡Quién te manda a buscar lo que no se te ha perdido!
Saluda. Ni una traza de emoción en la voz. Devuelvo el saludo con un
apretón de bienes de manos muertas.

—Santiago Noero —por supuesto que sé tu nombre. El ritual es una mera
formalidad. ¿Malintencionada?

—Mucho gusto... —con la mejor sonrisa, pletórica de poise y elegancia. La
red estaba tejida, no iba a esperar a que me aniquilaran. Tenía que zafarme
de la trampa más rápido que Houdini. ¡Marica el último! ¿ Y entonces?

Por el pasillo del Claustro divisé a Álvaro Restrepo, mi salvador.

—Hasta luego, que estén muy bien, permiso —te vi te veré.

Ante la mirada del par de conspiradores, caminé hasta el que, antes del
espectáculo, disertara sobre los planteamientos de Stewart Hodes, ex
partenaire de Martha Graham, quien elaboró un particular paralelo entre
danza y deporte y sus efectos en el desarrollo de los individuos: “...Los
últimos tienden a separar a las personas por géneros, mientras que aquella
tiende a reunirlas” (3).

—¿Cómo está? —¡qué lisa! Él, sabio, se las pilla al vuelo; estampándome un
beso. ¡Pa’que sean serios y se organicen!

Hacer la transición de Santa Patrona de los malqueridos y los malparidos a
un estado de Sat-Chit-Ananda (4) es factible. Harsh feelings? Ninguno. Todo
bien. Rectitud y pureza de intención. Parafraseando a los vendedores de
dulces que se suben en los buses:

“La decencia no pelea con nadie”. Pero... ¡Ojo! Hay que aprender a nadar
entre tiburones.



Notas

1. La Quemada: película del director italiano Guillo Pontecorvo, filmada en
     Cartagena en 1969. Protagonizada por Marlon Brando, con la actuación del
     palenquero Evaristo Márquez.

     Establecimiento nocturno de corte Bohemio, famoso por las actuaciones en
     vivo del guitarrista Sofronín Martínez; abierto al público hasta finales
     de los noventa. Cambió su nombre a El Bar, operado por el empresario del
     sector de los restaurantes, Gustavo Piqueros. Terminó convertido en
     Giromatto, Parrilla y Bar.

2. Jorocho: Borracho, embriagado, en alto estado de alicoramiento.

3. Álvaro Restrepo: “La danza es una metáfora del amor”. Febrero de 2006.
     En: Náufragos Urbanos (http://ensuncho.blogspot.com).

4. Sat-Chit-Ananda: Sat: Realidad. Chit: La naturaleza, la forma. Ananda:
     Beatitud, dicha, felicidad. RAYNAUD de la Farrière, Serge. Yug, Yoga,
     Yoguismo. Una matesis de psicología. Diana. Doceava reimpresión. México.
     1982.



Fuentes adicionales:

   • NOERO, Santiago: “Uniformización”. En: Periódico El Universal. P. 4A. 24
     de diciembre de 2005. Cartagena.
     —. “Yerbateros”. En: Periódico El Universal. P. 4A. 24 de enero de 2006.
        Cartagena.



Links

   • http://www.eluniversal.com.co.http://www.alessi.com.http://www.elcolegiodelcuerpo.org.

** María Angélica Franco Frías
     mfrancofrias@...
     Abogada colombiana (Cartagena, Bolívar, 1974). Su producción permanece
     inédita. Mantiene una bitácora personal en
     http://mariafrancofrias.blogspot.com.



=== Tres poemas      Bethsabé Ortega ======================================

*** Joaquín

Lacerar...

ese Joaquín, gnomo
agónico envejecido del sueño filológico,
era lacerar.

Cómo Joaquín
me despiertas temprano por tu cocodrilo
cuando te lacera latinizando tu estudio

Días, Joaquín

otro día yo...
yo marea, yo etérea, yo volaba
me paseaba sinfonía de tu espacio
detestando tu dedo tembloroso
de musas inasibles

otro día los nombres
en otra vida, todos mis nombres
promesa,
me lo explicó Joaquín
igual que lacerar
dormida

otro día ruedas
de mis manos escaleras te exilio
por enfermarme tantas veces
ruedas y te rompes

Joaquín con su voz terrible lacera mi sueño
Yo moribunda de cocodrilos
No soy más la séptima
(ni tu hija)



*** Las razones

    Por todo lo que no escribirá mañana
por las figuras míticas en las grutas de fuego
por la descomposición substancial de círculo
        y su consecuente eterno retorno
por la capacidad histriónica del aire
por la fina traición a las lluviosas tardes bañadas en besos
por las razones irracionales que todos conocen
por las maldiciones a Newton: caer, siempre caer
por el que lo posee y me hace escribir las líneas
por el espejo de feria que muestra invariablemente uno que no es él
por el suicidio involuntario en masas
por el canto
        el canto mismo de pájaro que no sirve para nada
por las nostalgias reticentes del porvenir
por el erotismo tierno del amor de hermanos
por el desconocido fin del minuto nuevo
por el color de algunas bugambilias invisibles
por la ultrasensibilidad que le aqueja al vidente ciego
por las injusticias y contradicciones caóticas del orden
por el que pasa la carne por la ranura de pasar la carne
por el presentimiento delirante de la muerte de su mejor amigo
por la oscuridad
        por la luz
                      por eso
nada más
            por eso
el poeta se sirve otro tequila.



*** El buque amarillo

Vámonos tú y yo
aún cuando la tarde esté bien viva
a un lugar retirado por murmullos

Sígueme
no preguntes nunca: ¿qué es esto?
la niebla amarilla nos cubrirá
el humo nuevo nos frotará con cuidado
luego nos enroscaremos en torno a la casa y al fuego
hasta quedarnos completamente dormidos

habrá tiempo

mucho tiempo para la palabra y el asesinato
tiempos para ti, tiempos para mí

Preparemos una habitación para la duda
ella nos dirá:
¿Y la perturbación de la vía Láctea?

Yo conozco esa música que haces
proviene del cuarto alejado
atrás del patio
a todos conozco
les paso los ojos con alfileres
y los coloco sobre una tabla de corcho

Sé también de los dedos, los brazos
morenos tuyos atados a brazaletes
sobrevaluados, ridículos, eléctricos
eléctricos de leve vello
que tienden la mesa, arremangan
las camisas, cierran las cortinas
convocan al concierto gramófonos olvidados y roncos
disimulan las enfermedades y las catástrofes
matan a los profetas después del café

Yo no soy ningún profeta
(eso no importa)
aunque lloro, rezo y ayuno infinitamente
he sido lacayo de la palabra
le escucho sobre la montaña única
soy su bufón en muchas circunstancias

soy el que escucha el canto de las sirenas
que no me cantan jamás
sale su música vieja del roce
des sus labios con el oxígeno
me sacuden al pasear por la playa
al girarme he visto siempre que camino solo
por entre los muertos

a lo lejos escucho tu voz intrusa violentando el sótano

volvamos entonces a los viejos cuadernos
amarrados con guitas y perfumes
dejemos la bruma empardecerse con las olas
los fúnebres papagayos al alba

hemos sido el tacto que se esfuma
demos cuerda a los relojes

o quédate mejor en lo alto de la escalera
tiéndele las sábanas a Lázaro
que seguro vendrá cansado
corta las flores del jardín
revive los rescoldos de la hiedra
vuélvete y teje sobre los cabellos colchas
yo partiré triste en busca del otoño
                a la media noche

sigue mis instrucciones:
no abras ninguna botella
he vertido ahí el líquido turbio de mi dolor
gira tu cabeza a la izquierda
estarás tú mismo señalando el horizonte
verás el buque amarillo
donde he planeado suicidarme
consuélate, abrázate, bésate la punta de la nariz

Habrá fuego en la chimenea
un buitre volará sobre mi fragancia perdida

circula en el calendario el miércoles de ceniza

** Bethsabé Ortega
     estigia27@...
     Poeta y ensayista mexicana (Guadalajara). Ha participado en diversos
     encuentros de creadores literarios y académicos. Además de aparecer
     periódicamente en revistas literarias nacionales y periódicos, ha sido
     antologada en Figuración de instantes (Altexto, 2003), Voces vivas de
     Jalisco (Secretaria de Cultura, 2004) y Voces líquidas a veces varias
     (Perú, 2005). Editó la revista Spiral, entorno a las artes (2003 -
     2004). Coordinadora de Difusión en la Oficialía Mayor de Cultura Tonalá.
     También se ha distinguido por su labor en promoción y difusión cultural
     en el área literaria.



=== Relatos      Yarko Rhea Salazar =======================================

*** La dualidad de las cosas

Detrás de mí, cuando me abrazaste, el corazón se me hizo ciruela y me dolió
el cuello; pero cuánto placer sentí atado a tu presencia. Respiré hondo,
hondo, hondo y me tragué a todo el mundo; a la señora que iba al konsum
cargada de bolsas, al perro que andaba con su radar a cuestas; incluso al
vagón del tranvía con toda su gente ocupada en no darse cuenta de lo que
ocurría... Y cuando abriste las piernas era el ingreso a la mina donde me
encontré con los dioses de la humedad en concubinato con el calor. ¡Bendita
veta de metal refulgente! te dije y no me respondiste porque andabas
reptando por el vientre camino a mi erguido miembro. Y al decirte que te
amaba desapareciste tragada por la etérea evanescencia de las noches en
deconstrucción... Te busqué por ninguna parte y siempre te encontré sentada
en la silla de mimbre con el cuadro de Frida en la cabecera, leyendo el
periódico sin darte cuenta de mi fantasmal presencia...



*** Fishes

Anda atravesando los cruces cebras y se baña luego con el neón de la mujer
que se prende y se apaga en la noche. Juega con los hombres palotes del
afiche y se cuelga al último pensamiento del vendedor de globos. Así,
observa por entre los hombros de los hombres sentados en el bus, las
historietas dominicales.

Las plantas, ebrias de tanta agua que les dio, intentando mientras tanto en
la casa hablar con los fishes.



*** Rebelión

Reacciono; lanzo muy por encima de ti la piedra gloriosa; es mi cometa
perdido que se estrellará en tu tierra devastándola. Reniego de tu opresión
y lo expreso matando a tu sombra, aniquilándola sin consideración,
privándola de su luz, pa que no se proyecte más en mis pesadillas
nocturnas. No me importan tus defensas antiaéreas, ni los humos que
disparas; ya que las gentecitas en mí están inmunes a tus vientos
enlatados. Tus proyectiles no hacen más que levantarme una y otra vez
porque soy un Lázaro clonado que, al llamado de la rebelión, abre los ojos
como la primera vez, se levanta, echa a andar y te atraviesa
cadenciosamente como en una película de acción parida en función de
tanda...



*** Languel Bél

Fue extraño... cuando desperté esta mañana no la vi a mi lado. Se había
marchado para siempre (eso lo supe después). Me vestí apresuradamente y
bajé las gradas, pues el ascensor no funcionaba. Saludé al portero del
edificio disimulando mi inquietud y al abrir las puertas a la calle, me
encontré con lo que temía: la huella dibujada con tiza blanca sobre el
pavimento negro. ¡Fueron los demonios quienes la empujaron! exclamé,
mientras me introducían violentamente al automóvil negro estacionado en la
acera. Tampoco opuse resistencia en el recinto cuando me pusieron la
capucha sobre el rostro y ataron mis manos por la espalda. No grité cuando
me izaron y colgaron boca abajo de la cuerda y empezaron a golpear. Me
balancearon entre ellos y lo único que oía eran sus carcajadas. No sé
cuánto tiempo estuve recibiendo patadas; terminé de contarlas cuando sentí
de pronto la absoluta presencia, en el recinto, de Languel Bél el
implacable, quien había estado presente durante todo el interrogatorio.
Congelado en el aire percibí que prendía un cigarro y se asomaba, con el
sable, a mi cuerpo colgante...

A ella la encontré metros después, en el alcantarillado, y cuando le
pregunté por la clave del documento, ni me contestó, pues uno de los dos
nos encontrábamos boca abajo rodando entre los desperdicios...

        Tema de referencia: “Reverence”, de Richard Bona.



*** Petróleo

Los ángeles se abrían paso entre la humareda negra y se topaban entre sí
dejando caer al campo de batalla las almas de los mártires. Algunas se
injertaban en las antenas del canal ocupado, otras quedaban enredadas entre
los cables de alta tensión que cubrían la ciudad. Las más quedaban
atrapadas entre las rieles de las orugas metálicas crujiendo una vez mas.
Tú merodeabas en la línea del fuego escondiéndote tras los fuselajes
calcinados buscando mi cuerpo que defendió con su vida la ciudad caída. Y
no me encontrabas, pero encontrabas el cuerpo despedazado de la reportera;
y en su cartera el pasaporte y los pasajes de avión.

Rotaba yo sin embargo todo el tiempo en torno a tu cabeza en mi helicóptero
de fruslería llamando tu atención pero no me oías; me estrellaba en tu
estructura de carne injertada en hueso y no te hacía mella alguna; escribía
con el humo de mi estela a lo largo de tus retinas para que alces los
escombros y me encuentres enterrado ahí, entre letreros, columnas de metal
retorcido y efigies gigantes de yeso. Pero pasabas de largo una y otra vez
por el mismo lugar y tomabas ya sin dudar la identidad de la reportera
muerta. Desde el avión mirabas por última vez las estelas de todos los que
se elevaban en multitudes.

Despertabas a eso del mediodía luego de años, recostada sobre la mesa
redonda del café entre periódicos arrugados y cigarrillos, y llegaba tu
colega disculpándose por el retraso. Le relatabas de esa extraña mañana; de
los pasos que te seguían, iluminando las huellas que dejabas camino al
local; entonces entregándote el periódico apagaba de cuajo la luz
implantada en tu interior.

La guerra había estallado y el cielo se cubría nuevamente de aeroplanos...
Es el petróleo le decías, y ella botando el humo respondía... como una
noche líquida nos atrapará al final... entonces irrumpían en el café los
hombres de negro y te arrastraban tumbando mesas y sillas; tus gritos se
confundían con las sirenas que rodeaban el local y los del agente cuando
sentía en el rostro el líquido ardiente que le arrojabas. Finalmente las
blasfemias te cubrían del todo, una a una, encima de ti, como las noticias
del canal mentiroso.

        Texto a ser leído con la pieza: “Where have i loved you befote”, de
        Chick Corea.



*** Ritos

La anciana azotaba furiosa a la tierra con un látigo de cuero de oveja,
llenando el espacio, entre su cabaña y la ladera de la montaña, con
improperios: ¡alcahuete, cabrón, malparido, por qué te has escapado,
maricón, kewa, cojudo, desleal! Golpeaba con el cuero ora al aire, ora a la
superficie, levantando polvareda en torno a los presentes. Carla, sujeta
por la amiga, empezó a temblar intensamente y a sacudir todo el cuerpo. De
pronto, observó que desde lo alto de la ladera se desprendía una mancha
negra que, luego de elevarse al firmamento, daba un giro y se disparaba
hacia ella, deteniéndose intempestivamente frente a su rostro. Carla, con
pavor contenido, pudo distinguir claramente a una enorme mariposa negra.
Luego de un instante interminable, ésta, revoloteando en torno al cuerpo de
Carla y para su sorpresa y pavor, se le entró por la boca. Aterrada, Carla
quiso gritar, pero, paralizada como estaba, cayó de rodillas y dio con el
rostro a las piedras levantando polvo y sangre. Al abrir los ojos, la
anciana le acariciaba amorosamente el rostro y la cabellera diciéndole en
voz baja que al fin su ajayu había retornado; clara prueba de ello era el
nuevo brillo que sus ojos negros habían adquirido.

Siempre le había ido mal en cualquier empresa que se embarcaba; su vida, en
todo aspecto, había sido una línea en bajada directa al precipicio y sentía
que ya no daba más. Una amiga, viendo la situación desesperada en que se
encontraba, la llevó donde una mujer conocida que hacía limpiezas. Había
aceptado a regañadientes, pues no creía en esas cosas a las que consideraba
supercherías, pero en fin, iría por curiosidad. Llegaron a la vivienda de
la mujer luego de un largo viaje por la ciudad, y tuvo cierto atisbo de
temor al divisar la morada de ésta. Una anciana abrió de pronto la puerta y
se detuvo largamente en el umbral, escudriñándole fijamente a los ojos. Por
fin, las invitó a entrar, y, luego de hacer una breve lectura de naipes a
la amiga, se asomó a ella y, sin darle tiempo a nada, le dijo al oído: Tus
ojos están muertos mamitay, no tienes ajayu; hace más de cuarenta años que
se ha marchado y te ha dejado muerta en vida por el mundo. Te ayudaré a
recobrarlo... y no necesitas pagarme...

        Ajayu: ánima, espíritu, alma, en la cosmogonía aymara.
        Kewa: cobarde, en lengua aymara.
        Mamitay: mamita mía, en aymara.

** Yarko Rhea Salazar
     yarko.rhea@...
     Escritor, escultor, cartógrafo y productor de videos boliviano (La Paz,
     1956). Reside en Suecia desde principios de los ochenta. Participó en
     diversas publicaciones bolivianas, como la revista juvenil Semilla y la
     revista del Postgrado en Ciencias del Desarrollo de la Universidad Mayor
     de San Andrés, Umbrales. Fue incluido en una antología de poetas
     bolivianos en Suecia realizada por su compatriota Víctor Montoya,
     también residente en el país europeo. Columnista en Rodela
     (http://www.rodelu.net). Forma parte del grupo poético Madrigal, de la
     ciudad de Gotemburgo, en cuya revista Madrigal ha publicado, además de
     participar en diversos encuentros poéticos. También es miembro del
     colectivo de Radio 19 de Abril de Gotemburgo, donde se desempeña como
     técnico de sonido y lleva adelante un programa de jazz latino.



=== Poemas      Mónica Galleano Lehmann ===================================

*** Ocasos

Instila la clepsidra
su esencia en tu silueta

aljaba poblada
de ausencias   batallas

olvida tu mano
si vale la causa
o la daga sujeta

artera una gota
domina tu afán
descubre su estigma
labrado en tu piel

¿cuándo?   te cuestiona

            el alma azorada

No en esta
mañana soleada
profana de ecos
batiendo distancias.



*** Ciertas tardes de invierno

Ciertas tardes de invierno
sosiega papá su desamparo
con un haz fatigado
que cuela el cristal.

Ahuecan sus ojos
memorias     ausencias
desbordan represas
silencios que duermen
detrás del umbral.

Sus dedos marchitos
muerden los cojines
y el polvo del tiempo
perfila fantasmas
de la intimidad.

Aún no regresan
y muta su alma
en huella y se alarga
después del portal.



*** Romance de los opuestos

Aun dormida
            pudo sentir
un jadeo de hielo
         desnudando su cuerpo
y un deseo intolerable
          turbó sus sueños.

Al mirarlo
él ocultó el rostro,
              pero al besarle,
los huesos de la noche
    recobraron carne y aliento.

Ella lo amaba,
sin saber quién era.

Él, en sus brazos
          no era una escisión
sino una esperanza.

Se complementaban.
            Salvajemente
se quitaban el uno al otro
       una mitad cada noche.

Ella le daba vida,
él la adiestraba en las cenizas.
Así la cruda oscuridad
                  se perdía
por la redención de la luz.

Se odiaban, se amaban,
se imantaban hasta fundirse
             y se expelían.

Volvían luego
       cada uno a su mundo
       con un vago recuerdo.



*** Intimidad

Nada en mí se había apagado,
debajo de mi piel
se agitaban vapor y lava.

Nada en ti se hallaba muerto,
tus raíces de ébano
esculpían mi cuerpo.

En la intimidad
no podíamos engañarnos,
artesanos de Eros,
tú y yo
llegábamos al infierno
ante el parpadeo absorto de Dios.



*** Evocándote

Hoy he hablado con tu voz,
anduve tus pasos,
me miré en el espejo
y eras tú
quien se reflejaba.

Te he extrañado tanto que
hundí las manos en el cristal
para encontrar tu abrazo.

Y es por eso,
hoy escribí con sangre.

El sacrificio
no expió el recuerdo
lo plasmó
en una mueca dolorida de sol.

** Mónica Galleano Lehmann
     monicagalleano@...
     Escritora argentina (1963). Reside desde 1996 en República Dominicana.
     Es asistente del padre Rector de la Basílica-Catedral Nuestra Señora de
     la Altagracia. Coordina el taller literario José Audilio Santana, en
     Higüey, y es dirigente nacional del Ateneo Insular. Fue conferencista en
     la VIII Feria Internacional del Libro en Santo Domingo (2006). Ha
     publicado los poemarios Romper aguas (Editorial Lerner, Córdoba, 1991),
     La noche entera (Editorial Argos, Córdoba, 1995) y El séptimo candado
     (Editora Amigos del Hogar, Santo Domingo; patrocinado por la Universidad
     Católica del Este). Además tradujo del francés al español el poemario Le
     Soleil au Nord, de Marie Claude Wernertt Garson.



=== El bikini rosado      Tere Casas ======================================

Ambos llevaban poco tiempo conociéndose, pero se notaba que existía una
cierta atracción entre sí. Ese sábado decidieron irse solos a la playa, de
esta manera podrían tratarse más.

Viajaron por hermosos parajes y carreteras, entre selváticas montañas.
Hablaban sin cesar. A ella le gustaba de él su forma alegre de enfrentar la
vida. Tenia un sentido del humor algo sarcástico, pero a ella le resultaba
agradable. Él, más primario, le encantaba la chica, tenia una hermosa
sonrisa y un cuerpo estupendo.

Al fin comenzaron a divisar el mar y descendieron por la ladera. Todo les
parecía hermoso: los paisajes cada vez más atrayentes, la vegetación
exuberante con distintas tonalidades de verde, las diferentes dimensiones
en las hojas de los árboles, el grosor de los tallos, todo esto bañado por
la radiante luz del sol matutino. Podían verse, a lo lejos, las aves que
sobrevolaban los pescadores que a esas horas ya regresaban de sus faenas
marinas e iban dejando atrás restos de la pesca obtenida.

Llegaron a la playa, algo solitaria aún. Ella feliz de poder mostrarle su
bien estructurado cuerpo, dentro de aquel diminuto bikini rosado. Bajaron
del automóvil. Se llevaron con ellos una gran toalla, de dibujos abstractos
y brillantes colores. Caminaron por la arena, la cual a esa hora de la
mañana aún estaba fresca.

Extendieron la toalla en un lugar apartado, y continuaron charlando.
Sintiendo el calor del sol, caminaron hacia el mar. Éste se veía tranquilo.
Sólo en la orilla rompían las olas de una forma algo fuerte. El sonido por
ellas producido las hacía más atractivas. Se introdujeron en su calidez, y
en pocos momentos estaban ya en aguas profundas. Nadaron uno al lado del
otro, y juguetearon como chiquillos que van al mar por vez primera.
Decidieron regresar a la arena. Se separaron y cada uno nadó por su lado.

Cerca de la orilla, cuando ella se ponía de pie, una ola la batió contra la
arena del fondo, y al tratar de incorporarse se dio cuenta de que el
pantaloncillo del bikini rosado se le había deslizado. Así que prefirió
seguir sumergida mientras se lo ajustaba. Una vez éste en su lugar, otra
ola arremetió contra ella y su bikini, teniendo que proceder a ajustarse de
nuevo la pieza. Pero llegó otra ola y luego otra y después otra. Con todo
eso, no sólo no conseguía subirse el pantaloncillo, sino que cada vez
disponía de menos aire en sus pulmones. En aquella batalla, comprendió que
debía, con o sin el bikini, sacar la cabeza y tomar aire, o se ahogaría. El
mar estaba como enfurecido. En aquella orilla, donde el agua no alcanzaba
menos de un metro de altura, la fuerza de las olas le impedía ponerse de
pie.

Él dio varias brazadas. El agua tenía una temperatura tan agradable y
estaba tan calmada, que decidió nadar un rato, paralelamente a la playa. De
regreso a la orilla la buscó con la mirada protegiéndose, con su mano a
modo de visera, de los rayos del sol.

La vio a lo lejos, tumbada al sol, cerca de la toalla. Caminó hacia ella.
La estampa que ofrecía su torneado cuerpo sobre la arena, con aquel bikini
rosado y los rayos solares acariciándola, le hicieron apurar su paso. Iba
acercándose. Ya podía distinguir las gotas de agua resbalando despacio
entre sus turgentes senos, su vientre plano y sus muslos tersos. Su hermosa
cabellera empapada se enroscada alrededor de cara, hombros y brazos. De
repente, sus deseos de estrechar entre sus brazos aquel cuerpo imponente y
posar sus labios en aquellos otros carnosos, se hicieron apremiantes. Pero
aún se detuvo por segundos para disfrutar visualmente de la hermosa estampa
que ofrecía; parecía una sirena secando sus cabellos al sol. Quería detener
el tiempo ante aquella imagen, toda seducción. Se acercó. Se tendió a su
lado, reparó que el pantaloncillo de su bikini rosado estaba algo
retorcido, pero sin darle importancia acercó sus labios a los de ella y
comprobó que no le respondía. Abrió los ojos, y vio con horror que ella
yacía sin vida.

** Tere Casas
     tecavilla@...
     Escritora residenciada en Caracas. Ha recibido menciones de honor por su
     participación en diversos concursos, en el renglón de narrativa. Ha
     publicado artículos y cuentos en varias revistas de Miami. Prepara la
     publicación de su primer libro, Partículas.



=== Poemas      José Manuel Delpino Vivas =================================

la saliva, amarga
laguna en el labio,
cuerpo del derrame,

grieta roja en la lengua,
y el jaspe de sangre
contra el cielo,

el plexo respirando,
jadeando,
elevando las costillas,
ese manojo blanco de la muerte,
enterrado siempre
en carne, en tierra,
elevando,
con su fuelle de tiempo

===

ese pájaro muerto,
ese esqueleto de aire
yaciendo hacia la nada,
vaciándose hasta el blanco,

lleno de aire el adentro de su hueso,
como último pulmón
restándose sobre la tierra

===

has enjugado tu ojo sediento,
su vértigo enorme
por entre el lleno del mundo;

y donde el árbol certero ante la lluvia,
has enjugado el cielo
con el peso de tu techo:

tus pájaros de piedra has emplumado
en esa ventanaabierta alguna tarde

===

cuál,
nuestro ejercicio de calma

al espejo,
al filo de las madrugadas,
de la cara,
siempre cortándonos,

lavando la boca,
lavando el castigado genital,

comiendo el pan exactos,
a la hora del hambre

===

cuando el hervor que arroja
cuando la ausencia carne

===

qué es el mármol
sino una piedra herida,
qué es la carne
qué es la estatua
sino deseo,

angustia de la sangre que palpita hacia el afuera,

desgaste de los labios
desgaste de los sexos

desgaste de la piel

hasta la muerte

===

Abrazas,                          ciñes,
tanto con los ojos como con el brazo,
y qué es lo que buscas,
con
tu deseo,

negros después,
l a n g u i d e c e n c i a s,

matar la furia del hombre enjaulada pero furia,
matar la espera suelta de la mujer pero espera,

matar la pena con los besos,

matar la boca y desgajarse hasta la sangre,
porque no era tan tarde, allá, cuando nacimos,

===

Abre la puerta
la caverna de los días,
llega el negro ronquido,
bestia,
subterráneo;

El pez come las llaves hacia la luna,
Un caballo de mar
palpita de asfixia
sobre la palma del caucásico;

El ayer se desbarranca
por entre tierra gimiendo huesos,
estrujando, estrujando

Solitaria,

Silenciosa tierra;

Sacude el viento los árboles,
vuelve estatua el rostro
del hombre, vestido apenas,
en el alargado gesto
de su primera mirada

la vasta exclamación de una llanura (1)

Ilimitado misterio de lo amplio,
Abofeteado el corazón
caminar,
en la mano la piedra
tomada del suelo,
y descalzo el pie,
caminar, caminar
Hasta el claro roto en la espesura,
Como luna de lo verde,
Como luna de cazador,

Ya quemada la carne,
Hacer la mordida,
Hervir la grasa,
Hincar el diente,
rodilla en piedra,
y rasgado el cuerpo,
Dormir ahítos.

Quedan las cenizas,
tan sólo,
la ruinosa, la húmeda leña,
el desorden precario de artes,
los excrementos,
los huesos rotos,
las herramientas mondas;
La lenta llovizna sobre brazas.

Oscurece tras el hartazgo,
Al oído del sueño
los roces de pasto se amontonan,
rebaños sobre la nada de la brisa negra,
El círculo azotado
por seres hundidos,
cae, dentro;
La noche, la noche que pasa,
tras la lenta llovizna.

Sacude el viento los árboles,
El día
Abre el rostro del hombre
Con su vasta exclamación,
alargando su gesto
en la mirada,
así lo azuza de amplitud,
de límite, de pecho,

Caminar,
caminar la tierra fuerte bajo el pie,
caminar,
por el horizonte hasta que termine,
en la línea muerta de los ojos,
hacia él,
hasta que aparezca el agua en su fin,
y de ella, tierra adentro,
impenitentemente,
con la angustia y el salitre,
internarse, tierradentro,
tierradentro

1. Armando Rojas Guardia.

** José Manuel Delpino Vivas
     delpinoivivas@...
     Poeta venezolano (Maracaibo, 1981). Licenciado en letras graduado con
     honores en la Universidad Central de Venezuela (UCV, http://www.ucv.ve,
     Caracas, 2005). Ha participado en el taller literario de la Universidad
     Simón Bolívar (USB, http://www.usb.ve, Caracas, 1999), bajo la dirección
     de Arturo Gutiérrez Plaza. También estuvo en el taller de poesía de la
     UCV dictado por Igor Barreto y en el Taller de Poesía del Centro de
     Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg,
     http://www.celarg.org.ve), coordinado por Miguel Márquez. Ha sido
     organizador de concursos literarios y recitales en la UCV, y ha
     participado en varios talleres de teatro y lecturas dramatizadas con el
     grupo Amarillo #5 (USB) y con el dramaturgo José Miguel Vivas. Fue
     fundador y colaborador de un fanzine literario en la Escuela de Letras
     de la UCV. Ha participado en varios ciclos de recitales de poesía en el
     Iudem, organizados por el compositor venezolano Andrés Levell; también
     ha tomado parte en otros recitales organizados en la UCV y en los
     recitales del Taller de Poesía del Celarg realizados en el marco de
     Filven 2005 y en el cierre del taller en 2006. Tiene un breve poemario
     inédito titulado El mordido pecho del que mira y publicó en 2000 algunos
     de sus primeros poemas en una antología del taller literario de la USB
     editada por Equinoccio. Ha sido mpasante bajo la dirección de Milagros
     Socorro y en el Instituto de Investigaciones Literarias de la UCV. Fue
     profesor contratado en la Universidad Marítima del Caribe y en un
     instituto preuniversitario.



=== Dos relatos      Adriana Lamela =======================================

*** Dos por cuatro un tango me florece a deshoras...

                             “...yo me tiendo a roer los huesecitos de tantos
                                sueños muertos entre celestes pastizales...”.
                                                                 Olga Orozco.

A las dos de la mañana los tendones retorcidos crujen desesperados; creen
que son víctimas del virus de la cordura. La silueta de un pino se sienta a
horcajadas en la cama y refriega su nariz sobre los párpados mudos. Dos
gatos transeúntes copulan en la ventana y entretanto, los dedos de los pies
se inclinan hacia el techo en actitud de ruego.

        “Y en esa calle de estío,
        calle perdida”.

las sábanas son veredas de arpillera vieja; presiento que la imagen del
espejo devolverá retazos de lagarto allí donde antes —en los suburbios de
la medianoche— la piel desvergonzada se consumía en llamas.

Carezco de la voluntad necesaria para elevar la voz reclamando el mundo;
¿sigue habiendo un mundo al otro lado de la puerta?

Tictac...
Tic tiemblo
Tac taciturna
Tictac
Tic Tisana humeando sobre la hornalla;
Tac tacaño el tiempo.

No regala nada —sólo sabe pedir extraños sacrificios— y aun después de las
seis, lo único de corte auditivo es el ulular de un búho. Una mezcla de
cítrico y anís mordisquea las fosas nasales hasta dar con ese maldito dolor
de lo absurdo. De izquierda a derecha quemando los tabiques —hipnosis
versus olvido—

tictac
tictac tinieblas
tictac tablero de ajedrez en la memoria
tictac

y una repulsiva sensación de movimiento pendular presionando las sienes.

No es miedo; es sólo la fragilidad de revelarse humano —me resisto a ser
parte de ese cuerpo contorsionando en el espacio— y los dedos auscultan el
aire imitando al flautista de Hamelin. Abundan los ratones y no son sólo
ciegos —además son sordos— y además de ademases nunca se van. Se mueven en
ocho y pasean en los sesudos laberintos. El chasquido de los dientes atrae
sus orígenes quirópteros inflando la libido. No es voluntario el desgarro.
Los lóbulos no sobresalen —supraentran— como antes. Sabía tener en el
armario un pulidor. Pero eso era antes del auge de mondadientes.

        “Primero hay que saber sufrir,
        después amar, después partir
        y, al fin, andar sin pensamientos”.

Un tono de barítono con anginas ruge desde las profundidades radiales —es
hora de realizartarse cotidianosamente— y el Ello que me tira de los pelos.
Delirante; la rutina de saberse interrumpido lo violenta. Me rasguña el
cerebro.

TicTac
tictac tibio tiniebla
Tictac
Tictac tanteando tropiezo;
Tictac

oníricas las raíces del asombro matutino. Casi no puedo con el rubor
sostenido en la nostalgia donde el cuerpo flotaba en el deseo. Me estoy
volviendo torpe hace unas cuantas noches vacías de vacío —tanto tiempo
creyendo que solamente los colores de la aurora eran pasteles—

Perfume de naranjo en flor,
hace frío. “Sinrazón” q me arde en las mejillas. ¿Es mi nariz la que
        [sangra?
Después, ¿qué importa del después?

Moqueo sin culpa. Yo sí sé lo que le hicieron a mis manos. Las dejaron
volar hasta que los conductos nerviosos se agolparon en los nudos y el
vértigo me suda copiosamente —las mañanas son de los zorzales y las noches
las doblo en tantos pedacitos hasta poder guardarlas celosamente debajo de
la lengua.

Tictac...
Tictac tilde doble en la palabra júbilo
Tictac taconeo
Tictac...

Ya no sé si clavar los dientes siguiendo un orden lógico —primero las
sombras; segundo los pájaros celestinos— pero todo me lleva a imaginarme un
jardín de mandíbulas en actitud de rezo.

Las horas me platican sobre el olor nauseabundo cuando llueve sin filtro;
los árboles chorrean bilis angelical y después que canta el gallo, los
papeles y las bolsas de residuos van saltando en dos por cuatro.

“Dolor de vieja arboleda,
canción de esquina
con un pedazo de vida,
naranjo en flor...”.

Mastico una palabra con sabor a naranja recién exprimida —el aliento se me
difluye— y arrastro los ojos desde el norte hasta el oeste. Y aspiro. Luego
exhalo, desde el sur hacia el este y la mirada se me vuelve espiral hasta
encontrarme otra vez cara a cara conmigo y otra vez con los tendones
retorcidos.



*** Piel de lagarto

                                          “...Y qué sé yo qué ha de ser de mí
                                                   si nada rima con nada...”.
                                                           Alejandra Pizarnik

No dejo de mirar las gotas de lluvia agonizando en los cristales. Mi boca
abierta es un hueco más entre tantos agujeros nocturnos.

Quiero contar las vueltas que da un gato negro sobre un papel de ribetes
dorados y los senderos de luz de las farolas, se pierden en su pérfida
mirada. No pienso echar andar hasta que el último grillo lea las penas
callejeras en su insectívoro pentagrama. No sea cosa que la ley de gravedad
de pronto ya no sea y el silencio desnude las esquinas.

Reniego de la inconsciencia de mis gestos. No son mis dedos caprichosos por
deletrear los grises poros de las hojas amarillas. Es mi tráquea obstruida
por el devenir de esta ausencia presente. No sé si estoy en mí o si he
dejado huellas en las células del aire.

Sabrás que los pasillos donde juega a la ronda tu sonrisa, huelen como las
piedras del río. Húmeda mi nariz, escarba en los aromas de la memoria;
persigo las corrientes y quiero saber si navego en mí o sólo soy náufrago
de otras realidades. Nada reconozco en las profundidades; debajo de las
piedras hay cangrejos que caminan hacia delante y almejas sin lengua y no
recuerdo las señas particulares de mis fantasmas.

¿Cómo reciclarás la piel, cómo descifrarás la química del deseo perfecto
que sólo cabía en esas manos? ¿Si supieras dónde acaba el horizonte,
conversarías con las nubes sobre la raíz cuadrada de tus miedos? Las
paredes respiran con dificultad; desde las ventanas que miran hacia el Sur
no es posible resistirse al guiño de los búhos.

¿Qué puedes saber sobre el minotauro, la fábula de las moras verdes o sobre
el pastor que se aburre en el monte si el lobo no está? Peter Pan le
confesó a Blancanieves que todos eran apenas puro cuento de hadas. Se
cuecen habas gigantes y se es feliz con sólo comer perdices. Pero no hay
piel. Ni voces caracoleando orejas. No hay dolor.

En las bardas crecen ramitos de soles. “...se mezcla con media cucharada de
agua de los lagrimales y una pizca del barro que se junta en las ranuras de
las zapatillas cuando llueve a cántaros —sólo si, decía la abuela— y luego
se bebe, de un solo trago, mordiendo un gajo de limón maduro”...

Y la piel se vuelve como de lagarto. Dura, gruesa. Ni siquiera es posible
recordar el punzante latido del corazón cuando llora.

** Adriana Lamela
     lameladriana@...
     Escritora argentina (Neuquén Capital, 1961). Trabaja como secretaria
     técnica en una oficina del Estado provincial. Ha participado en el
     taller literario en línea de Laura Calvo (Bariloche, 1998) y en el
     taller literario presencial de la Dirección de Cultura de Neuquén, a
     cargo de Roberto Giglione (1999-2000). Ha obtenido mención especial en
     el V Concurso de Poesía y Cuento del Río de la Plata, en Buenos Aires
     (1998) y varios trabajos suyos han sido premiados en juegos florales
     realizados en la provincia de Neuquén, como el Primer Premio en cuento y
     Primer Premio en Poesía y los Juegos Florales de Verano en la Ciudad de
     Centenario (1999). Un poema suyo fue escogido para la muestra
     internacional de poetas editada en 2005 por Editorial Dunken (Buenos
     Aires).



=== Poemas      Ernesto Carrión ===========================================

*** Babricot o el canto del buen hombre

Como una llama triste en los pastizales, la tierra cruza la zanja de la
        [noche,
barrida por los aguaceros.
Y el jaguar del viento, que se deja definir en la distancia,
labra un débil rastro en mi casa que se viste con arena.
(las aves, una vez más, han cerrado las ventanas
deteniendo la humedad por un invierno)

Pero qué inútil, me digo, si el cuerpo que se acuesta es el que olvida. Si
el modo como un astro se deshoja en el rumor cruel de las ideas, roído por
el miedo, vuelve a las hortensias a quemar su obra. Vuelve, a modo de
esperanza, abanicando las legiones de plegarias muertas.

Pero cuánto hombre tiene como yo los miembros tristes.
Y cuánto corazón callado, en su Getsemaní, sueña la sangre.
En las praderas, mordidas en cadena por la luna,
ruedan las voces de esos rebaños de hojas que viajan boca abajo
hasta el final del sueño. De ese dolor compartido,
que viene a acostumbrarse en nuestro nombre.



*** Desconstrucción de Pessoa

                                       Tras las máscaras máscaras me acechan.
                                                            Álvaro de Campos.

El comienzo es siempre una simiente que mejora el crimen y el silencio.
O, sobre el pecho, esta escalera de mundos que no llegan a ninguna puerta,
a ninguna cerradura. Que demoran mi temor de no morir ajeno,
por no decir que el tiempo me visita.
Vivir consigo mismo es tan difícil,
cuando lo único cierto es un tambor de pieles que los otros rompen
para levantar sus voces. La majestad del hueso, que asienta su cardumen,
sobre el podrido eje de una tierra fría.
¿Pero sabrá el otro, que enarbola su canto desde las entrañas,
que yo también existo?              ¿qué también yo canto?
Aunque la realidad no puede ser el otro,
porque sé que tampoco soy yo mismo: un espejo astillado bajo la luz
        [caliente...
Y la poesía, obra pura que derrota mi lugar en este sitio.
HERMOSO MONSTRUO. Reflejo fiel del ser humano que no construye
ni destruye nada. Acaso tú, la más segura de las máscaras que tuve,
la más desvergonzada; no terminarás siendo otra cuando alguien
pase tus páginas sin entenderte.

Cuando alguien piense este canto, para todos.



*** El mar relee a Safo

Cuán claro este animal enorme, que cerca de mis pies se lame el cráneo. Y
cuán grande y fatigada está su sombra, con tantas franjas suaves
escondidas. Con tantas fiestas y vitrinas copadas por la luna. Ya pronto,
hacia un estanque en silencio, hacia el estrecho de una espuma que aderece,
elevaré mi canto. Y dentro, como en un jardín de sueños, numerosas estatuas
brindarán mi polvo. Brindarán por la ceguera de cada edad clavada entre la
sal y el cielo. Y este animal enorme, que hoy cerca de mis pies se lame el
cráneo, sin darse cuenta,
cabalgará en mis versos.
y cabalgará, aunque no quiera...

                                       *

Y yo la llamo mar,
Porque reposa inquieta como una amante en los remordimientos del sol. En
las preguntas de esta carne, que no logró jamás guardar secretos. Y yo la
llamo mar, porque su voz proviene del exilio; y su materia de una noche
intacta donde duerme un búho. De una noche profunda, donde dios amplía su
red como una trenza espesa de destellos. Y yo le digo ella,
porque la pienso ciega, blanca y vanidosa entre nosotras.
porque yo también fui hermosa, cuando ciega.

                                       *

¿y si mudamos? —preguntas—
y si mudamos, que nunca nos posea ningún hombre.
(así es como prospera la presencia en la flexión del tiempo)



*** Armisticio de Cassandra

bajo los almendros erguidos por el torcido abrazo de las lluvias, en este
día de marzo en que mi palabra calla lo que dice, dios es una mujer
batiendo su borracho muslo sobre los ojos de los hombres más pacientes. Un
árbol de piedra que amanece rojo entre la nieve, como un miserable. ¿Pero
quién encenderá una vela por nosotros, los vagabundos, monsieur Proust?
¿una sonrisa de cascabeles alrededor de ese río que hospeda toda ruina?
dos soles consuelan el endurecimiento de ese único polvo del camino.
rupturas que piensan que la muerte es más que eso.

** Ernesto Carrión
     carrionernesto@...
     Escritor ecuatoriano (Santiago de Guayaquil, 1977). Ha colaborado con la
     prensa escrita, realizado trabajos de crítica literaria, ejercido la
     docencia y participado en encuentros literarios fuera y dentro de su
     país. Publicó en 2002 El libro de la desobediencia, Editorial La (H)onda
     de David, y ganó el Premio Nacional de Literatura “César Dávila Andrade”
     el mismo año con su segundo libro, Carni vale, publicado posteriormente
     por la Universidad de Cuenca (http://rai.ucuenca.edu.ec). Su tercer
     libro, Labor del extraviado, fue publicado por Editorial Koz, de Quito.
     Textos suyos han aparecido en la revista Solotextos, de la Casa de la
     Cultura Núcleo del Guayas, y por revistas virtuales de Chile y España.



=== Sacrilegio      Roderick Guzmán Meza ==================================

Elena había ido a misa casi todos los domingos desde que llegó a la ciudad.
Proveniente de un campo, vivir a la sombra de grandes edificios en la urbe
le había hecho disminuir su sentido de amplitud y sustituirlo por los de
elevación, altitud y cúspide. Lo vasto era ahora sólo un recuerdo. Mirar
esas elevaciones y sus sombras, esa longitud vertical sobre su rostro, le
convertía ahora en una prudente criatura de las simples llanuras, de los
callejones y los zaguanes.

Su corazón latía dentro del templo, protegido por curvas óseas y
cartílagos. No sabía cómo definir su sensación, pero a veces era alumbrada
por una efímera corazonada, cercana al misticismo. A los lados, los nichos
de los santos le embrujaban en paradójica imprudencia. Vestidos con sus
hábitos oscuros, sus ojos en blanco o levantados hacia una invisible nube
el espíritu podía descubrir cierta afinidad relacionada con lo más
elemental de la existencia.

No era capaz de criticarse, de definir sus errores en materia de fe. Cuando
veía a estos mártires de luz, a estos ángeles del suplicio, algo le
palpitaba debajo de la cúpula de sus senos, sobre todo en la oscura y
susceptible aureola de los pezones, en las curvas armazones de sus
costillas. Pero no eran para ella errores, no eran asomos de irreverencia,
protegida como estaba por el amplio manto de las estrellas incrustadas en
lo alto de la bóveda.

Elena era coja. Su cuerpo oscilaba graciosamente cuando caminaba por los
pasillos del santuario, entre los bancos, con cuidado para no pisar la
sombra de los mártires zarandeada por la flama de las velas. Acaso importa
padecer este tipo de anormalidad física, cuando se tiene la posibilidad de
ser feliz ante la mirada de tan abundante número de bienaventurados, se
preguntaba cuando era sorprendida por el recuerdo de su deformidad.

Pero, más allá de esta circunstancia, algo le hacía falta explicarse, a
saber. Un cálido oleaje le ascendía por los brazos y le acariciaba la
barbilla al estar de rodillas ante el altar mayor. Cerraba los ojos y
emprendía un recorrido por dimensiones de amplios salones iluminados por
sonrisas cándidas y blancas, por corredores temporales donde podía ver a
quienes habían sufrido por la fe, clavados a los maderos, lanzados a
calderos encendidos, martillados los miembros y quebrantados los huesos.

Entonces le abordaba el espantapájaros del miedo. Sufrir era necesario para
alcanzar esa virtud y su corazón no era partidario de llegar a la dulzura
del néctar luego de haber paladeado la hiel.

Cierta mañana de domingo, cuando la misa había concluido y la paz había
sido deseada entre apretones de manos, lisonjas y abrazos, bajo los
auspicios del párroco, con el roce del viento impulsado por los
ventiladores, debajo del resplandor de las velas y los tubos de mercurio,
Elena decidió arrodillarse ante la figura sacrificada del altar cuando
todos hubieron abandonado la parroquia.

Pidió sabiduría para entender la forma de seguir el camino, pidió paciencia
para no claudicar, pidió clemencia por su incertidumbre y su duda. De
hinojos estaba, cuando algo la sustrajo de la ferviente concentración.
Alguien había hablado en uno de los corredores por donde establecían
contacto el recinto religioso y sus oficinas.

Cuando abrió los ojos para mirar hacia el lugar de donde provenía la voz,
no había nadie. Trató de afinar su visión, pero quien hubiera sido ya se
había marchado. Entonces, fue cuando reparó en aquello.

La imagen del hombre clavado en el madero estaba desnuda. Las piernas
cruzadas apenas preservaban el pudor del cuerpo martirizado. Las rodillas
laceradas, la piel herida, los hilos de sangre, numerosos y extensos, eran
meras distracciones para los espectadores, pero la intención era solapada,
ni indulgente ni misericordiosa. La púdica postura del santo del madero era
un solapado intento por no hacer tan evidentes la efervescente sensualidad
de la desnudez, el sufrimiento y la muerte, ligada de manera inmediata y
escondida a la expectativa de la resurrección, de la vuelta a la materia
exaltada por la vida.

Elena sintió algo dentro de sus vísceras, primero debajo de su piel.
Recorrió sus más escondidos sitios de vitalidad, se alzó sobre un
promontorio, tal vez un órgano inflamado, para luego lanzarse en
vertiginoso tránsito hacia los caudales arteriales.

Allí, en el reclinatorio, miraba con fervor el ascenso de la pierna, la
postura de las articulaciones entumecidas, adivinaba el calor de los muslos
y el temblor de la carne herida, el frenesí del vientre, el estupor del
órgano de la reproducción, ahogado bajo un leve asomo de tela manchada por
la sangre.

Con poco disimulo para su conciencia, no dejaba de mirar el pecho expandido
en la agonía del asma de la violenta muerte, el cuello erizado de venas
azules, los hombros dislocados y heridos, las manos abiertas, machacadas
por los mazos, los capilares rasgados por los clavos, los empeines de los
pies triturados, abiertos por el indiferente metal.

Embebida en su impudor, reparaba en el ángulo de las axilas donde imaginaba
el olor secreto del pelambre, del sudor que gotearía y resbalaría sobre el
costado desgarrado por la lanza. Entregada a su furor secreto, apretaba las
manos, al punto de hacer crujir el rosario, de hacer saltar las rosadas
cuentas sobre los adoquines.

De dónde provenía esa furia de hogueras. No podía evitar sentir esa efusión
de efluvios. Era su versión de la pasión y el martirio, de la tortura y el
sacrificio. Deseaba esa imagen, esa materialización humana de hombre
doliente, de varón de congoja, esa ruina sudorosa y sanguinolenta clavada a
un madero.

No pudo evitar sentir, en una apoteosis de evasión y tal vez de elevación,
el lúbrico flujo entre sus muslos apretados.

** Roderick Guzmán Meza
     rguzman78@...
     Periodista, poeta y escritor panameño (Panamá, 1957). Ha escrito obras
     como Herejías, Blasfemias y otras maldiciones, El loco, El asesinato de
     Borges, El clon, Ejecución de Judas, Genocidio, El padrastro y El
     fusilamiento, entre otras. Actualmente, es analista de mercados de una
     institución estatal.



=== La confusión creciente de la alcantarilla (fragmento) =================
=== Adán Echeverría =======================================================

*** Sacerdocio

para equilibrar el universo
en el confuso transgredir de religiones
               esclavos   traumas
será necesario:
            tres días de lluvia
el sacrificio de las aves sobre la columna del silencio
expulsar de Occidente los ministros   (inocentes batracios)
secar los ríos púrpura que fluyen del confesionario en la cuaresma
y sobre la costra del desierto
        dejar caer el muro de las niñas



*** Del dadaísmo del diablo

Dobla
dóblame
dóblate doblégalos
que los diablos débiles
digan de la directriz del día
los dédalos deseosos de dátiles
doscientos querubines díscolos
derrumban sus derechos desgastados

de verdad dicen que sus dioses
dialogan entre durmientes dromedarios
y al despertar dulcísimo
dantescos demonios despiden a Dadá



*** Círculo de sombras

Se presiente el encierro
en el convento los muros han envejecido su espera
ya la columna incendia los bosques
espirales   espirales
los giros del fuego en su creciente
maduran
todo se reúne en derredor
        hasta formar el ojo inmenso de la luna
que todo lo distingue y lo guarda

Porque el prostíbulo crece al afirmar la noche
descansan las clavículas
               maderos desgastados
acero derruido de las celdas
    sábanas de musgo
incensarios fértiles
columna de fuego bajando hasta el altar
y el holocausto
responso de iglesias
sobre el cuerpo en llamas de las monjas
                         campanario en éxtasis
tañe cobardía en la frente de sus víctimas
rosadas novicias
deseosas del perdón y el vino
     ceremoniosa lencería bajo la sotana

El elixir de Satán
       última fuente a través de su cadera
             (donde bebe el macho cabrío sus temores lumínicos)
se acerca  convicto  en las paredes
dibuja en el suelo la magia de su cruz
y ríe a carcajadas contra los espejos
        descolgando la sombra del hábito
en el portal de sacristía...

Cuando llega cabizbajo el alba
el filo de los dientes escapa en tulipanes de sol
el cuerno
     atraviesa los vitrales   inunda los retablos
y la carpa de aire
truena sus cuerdas sobre el infortunio

Manos afiebradas
     círculo de sombras en el confesionario



*** Noche rota

I

te amé dentro del sepulcro hasta la inconciencia
y el ramaje de laureles contempló mi rostro famélico
mordiendo tus clavículas

el relámpago desprende salamandras del cuello
labios amoratados
bajo la huella de basiliscos que anuncian la madrugada

escapar de la noche en tulipanes negros
añorar la caída de las hojas sobre muslos sudorosos
volverse humus en el vientre victimado

bajo la claridad de tus ojos rutilantes
en el resplandor de las estatuas detenidas
se vuelcan las alas de los cuervos



II

el trigo dobla sus espigas bajo tu vestido sucio
de pie
alcanzas a detener el ciclo de la luna
los cometas se te enredan al cabello
           diadema de luciérnagas
aura inconsumible

romper la hora exacta del amanecer
anidar la eternidad de la violencia
en los pasillos polvosos de este cementerio



III

         soy el almendro
cuya sombra se postra hasta la tumba
          un ladrido acercándose en la niebla

después de violar tu féretro
te elevo en las raíces de mis manos
hacia el eco creciente de la noche



*** Capricornio

                                                            para Ileana Garma

Veinte años y el cabello tapió las pantorrillas almendradas
soy alacrán inoculando veneno en el eclipse

es Enero
el hueso de los mangos prolonga sus aromas
úlcera de sangre rayando el horizonte

intactos golpeamos el aire
hasta sentirnos dentro de la muerte

cruza el viento en remolinos ámbar
tus clavículas emergen por las noches
se abren las venas ante la luz de golondrinas

mientes con el caracol dentro de los párpados
tus robles aprietan el pasto de la luna
en el resplandor de tus huellas
la sombra de la lluvia
dibuja ceniza en cada trébol

con uñas hiriendo el cenit de alumbre
sin claudicar los reflejos de la carne
triunfas
en los ríos negros que despueblan mi ser



*** Sacrificio

Es la muerte
    un gato centinela en equilibrio de albarradas
Los diablos siegan las cabezas
             como cortando trigo en el Verano

Relampaguea en su ritual la lluvia
los tréboles de luna cambian su sombra

El rostro es laberinto que asoma a la ventana
se abre el páramo
entierra su uña el trueno

Los árboles hambrientos de fuego
                 edifican la noche
Los ciegos
se agolpan en la cornisa a esperar el viento de la sangre
            dar el último paso hacia el abismo
Cae el cuerpo
     y sonríe la hoguera



*** Tántrico recuerdo de noche espesa

                                                        para Patricia Garfias

I

el clero de hipnóticos escapa en duermevela
recorre los suburbios heliocéntricos del dislate
filtra la sombra de agua sobre calles hediondas
que no se detienen junto al horizonte
permanecen a través de los garitos
intoxicando el garbo

las gargantas raspan lo etéreo del sonido ambiente
pasillos lustrados y asépticos rincones
batas clínicas y el trepidar de piernas
afuera
junto a los jardines
sobre el resplandor de las quimeras nubes
plenilunios en fuga    maniqueos lacerantes

el acero de la espalda espera su caída oculta
atado sin premura a la cama de ciegos
introduce la nostalgia entre los ojos cánidos
sin agotar la calma

en los rincones del siquiátrico se abren los cerrojos
se preparan las jeringas enfáticas
y el desfilar de los calderos
hasta la cirugía hermética
con todo y luz grisácea

sobre los voladores del silencio
y la torpeza coaccionante
la desbandada estéril de los transeúntes
es la represión sin forma del anochecer neurálgico
imitación
copia fina
redoble de tambor
detrás del cortinaje de la mente


II

los lunes nadie se levanta a recoger migajas
piernas rebeldes sobre el rifle de los hombros
enredados gritos girando en las paredes
acusaciones de píldoras
y el envoltorio subterfugio sobre las almohadas

se eleva el rencor de los suicidas
hasta colgarse del techo
y mirar las sobredosis que desfilan su aburrimiento

         en el climaterio de las ratas
se renuevan los revólveres de sombra
pedazos de invierno detrás de la cortina
y nadie llama por teléfono
en esta madrugada de auxilios e independencias


III

pero al retornar la noche
con rectilíneo paso detrás de la albarrada
     adentro de los higos
cumpliendo el rojizo parpadeo de los musgos
somos cuarzo escondido (navaja nueva)
sombra de alacranes en los labios
secos ramajes que no palpitan flores

nadie pregunta entre la niebla
      se eterniza la muerte
espera   sigilosamente   espera
que llegue la vértebra o el sueño de mandrágoras
a depositar la sien de podredumbre

plagado de silencios sobredosis y penumbra
viciando la caída nostalgia en la memoria
el relucir del viento inabordable
se introduce a los fármacos lunarios


IV

los tobillos traspasan el encierro y los jardines
se agota la mirada en el vaivén del reloj
                la lluvia nicotina los consume
mirando las paredes
fijos en el movimiento de las escolopendras

entregados a la revolución fantasmagórica
con el fuego de las gárgolas
devoran el amanecer de los arcángeles
crucifican la noche en las columnas del edificio blanco
                            bajo todos los vitrales
en el dintel exorcizante de la gloria:
parasitarias víctimas de la cordura inhóspita
herrumbran los camastros
las conciencias de obstinados olvidos
relegados a su propia lepra
sobre los bordes de la ciudad amarga



*** Renacuajo celeste entre las rocas

                                                            para Ileana Garma

entre las piernas contenidas de la tormenta
sigilosas ondas recalan a contraluz
abigarrando el lodazal simiente

entre lirios agridulces
torpes sapos reinan
sus pellejos enfocan el sonido oboe de la noche
caudal inquilinaje de reflejos en el fango

y brotan de las perlas  aceitunas
    los hijos de los musgos
               con sus retorcidas colas mortecinas

el vigilante ojo de los charcos
ante el reflejo exorbitante del relámpago
madura en remolinos bajo la hojarasca:

siempre que te tengo exánime
en labios celadores
         indómita  execrable  disoluta
me pudro con las aguas
del pantano de tu vientre



*** Eterna búsqueda interior

                                                        para Patricia Garfias

No quiero su luz
no quiero su resplandor eterno
no el fulgor del mar inmóvil
no el tiempo sobre el cuerno del alba
ni sombra de eucaliptos
ni iguanos bajo el sol amargo

Somos pardos tigres que agonizan bibliotecas
elefantes de uñas planas que no dejan rastro
purificadas pesadillas del juglar arcaico
destello delirante colgado en la cintura de la noche

El tiempo gris se lava de las piernas útero creciente
violadas chamacas y los dientes sempiternos ácidos
el grito de las novias de encaje somnoliento
trasfondo de equinoccio arena
marea   calamares pálidos   oleaje
memoria intacta

          Y si atravieso los manglares del alma
somos ventisca huracanada
glaciar disuelto en las hormonas
calcinados ojos
cadáver
átomo
dios



*** De la esquina del ahogo cuelgan las miradas

brincan las navajas   todas
por las fronteras de luz
donde vislumbran el reto
mirando mirar esas arenas
que extienden la soledad y el horizonte de cactus

La conclusión de borracheras nace entre los dientes
toma forma y destino
se deja atrás el miedo atado en las palmeras
se olvida la milpa y el ritual de lluvia

El sol teje su iridio dentro de las células
avanza la arena en la mirada
mezclando genes sobre tréboles y un parto
el abandono de la hembra
            adioses cortos
a la ciudad fantasma
nada importa dentro de la huída

Como centinelas a través de antros pendulares
esos volátiles gringos por la furia de ser parias antagónicas
mienten sus minúsculos reptiles fluorescentes
ofertan sus inagotables vicios
portarretratos del odio que los colma
a estos buscadores de oportunidad
sitiados en la penumbra del sueño

Tiemblan pétalos por la trenza de las indias confidentes
              quedadas bajo las palmeras
olvidadas dentro de las casas
labrando silencios en la roca
remolino amargo de la piel levantando escarcha
combustible pretérito de incandescencias hostiles
esperan el regreso del viajante o del dólar
hasta agotar la honra

Y el milagro en cada célula
es nacer de la derrota

Detrás de la albarrada
las lenguas y el hambre de los perros del sol
            esconden su tragedia mecánica
labios agudísimos liban por la luz

Ellas
se enredan sobre sí mismas ante la codicia de las manos
que les alimentan las carnes
en este abandono de hombres
que han huido a las fronteras

Ellas permanecen
como álamos girando sus raíces
miran como el sitio se conforma de dragones y rameras
opacan los goces trastornados   tornasoles
quiebran las caderas por la música egocéntrica
en los colmados tugurios donde precipitan

Sobre la noche neón que se percibe intacta
             brincan la madrugada hasta el cansancio alterno
y los roedores de su carne
arrastran el sentido
derramando espejos lacerantes
al tic tac de las piernas sin costura

Las costillas se abren al reflejo
abierto grito para un eco sin rencores
       para que caiga el agua...
                  y el vinagre de sueños hermafroditas

Ellos en la huída
consumen consumibles confiscados
en esas fronteras que ahogan las vidrieras
             en esa esquina rota   esquina boomerang
ese río que se lleva los complejos a contrapelo

Dentro de la arena
bajo la nostalgia lengua que adorna sus mástiles
su maíz transgénico
su frijol y su machete antiguo

De aquellas noches de silencios
sólo queda la calavera al polvo
la hembra al viento
               lejanos como el recuerdo
bajo la niebla de la rabia
siempre dispuestos    siempre
a ser ahogados
por la supremacía del sueño americano

Delicadas manos las recorren
cumplen sus años vírgenes
caminando salones pletóricos de globos plateados
fulgurantes
espejos  miradas pegajosas
rostros alegres de los conciudadanos parias
motín de sociedades disolutas vestidas de frac
oliendo a yerbabuena

sitiadas como flores hambrientas
enroscadas en sutiles arcos
semejando serpientes mordiendo los pliegues del pudor cansino
bajo adornos metálicos colgados de los techos
altos como el orgullo
             blancos como la honra
y con los candelabros vislumbrando alfombras rojas
estas niñas debutantes se perciben limpias
como los días antiguos
y los apellidos de siempre

entre crinolinas
se deslizan en brazos de hombres inconclusos
    en el vals que hastía con sus notas la lustrada duela
y crece el láser sobre los cabellos engomados

la luz negra
vigila la cornisa de sus labios
el ci di digital estereofónico esculpe la noche que comienza
se sueltan las correas

ellas encienden la entrepierna en los dedos chambelanes
que portan en solapa   tulipanes blancos
camuflajeando los condones
las pastillas de menta y la garra del deseo

después de tragar la hostia (ante la cruz
y de rodillas)
reniegan destinos de pureza
¿victimadas rosas  o sedientas ninfas?
afloran en las mejillas el maquillaje de besos
     y abandonan madres   moral   religión  alabanza
olvidan los voluntariados  el catecismo
y sus tres dioses unificados de esta globalización masiva

blasfeman la agonía del vestido largo
disuelven los peinados  y con las zapatillas en la mano
     corren a petrificar su sexo

tras esconder el ramo y arrancarse el relicario
purifican con semen los hábitos de la familia
y exasperando el deseo
    hurgan las braguetas   ¡hermosas!
golpeando los senos con rosarios aromáticos

rítmicamente
        bajan y suben la vagina excelsa
atravesando la herida
el sueño anticonceptivo del Poder
que ahora las corona

** Adán Echeverría
     romeolobos@...
     Escritor mexicano (Mérida, Yucatán, 1975). Escribe poesía y cuento.
     Biólogo con Maestría en Producción Animal Tropical por la Universidad
     Autónoma de Yucatán (Uady, http://www.uady.mx). Integrante del Centro
     Yucateco de Escritores, A.C., de cuya revista Navegaciones Zur es
     editor. Ha publicado los poemarios El ropero del suicida (Editorial
     Dante, 2002), Delirios de hombre ave (Ediciones de la UADY, 2004) y
     Xenankó (Ediciones Zur-PACMYC, 2005). Participa en los libros colectivos
     Litoral del relámpago: imágenes y ficciones (Ediciones Zur, 2003),
     Venturas, nubes y estridencias (ICY-INJUVY, 2003) y Los mejores poemas
     mexicanos; edición 2005 (Fundación para las letras mexicanas y Joaquín
     Mortiz-Editorial Planeta, 2005). Textos suyos han aparecido en las
     revistas Abisal (Instituto Quintanarroense de Cultura), Luna zeta
     (Oaxaca), Acequias (Universidad Iberoamericana de Torreón, Coahuila),
     Tierra Adentro (Conaculta), Alforja de Poesía (Universidad Autónoma
     Metropolitana, UAM), El Universo del Búho (Instituto René Avilés
     Fabila), Molino de Letras (Texcoco, estado de México), Fandango (Oaxaca)
     y SIC y Los Otros Errores (Distrito Federal), así como en el suplemento
     Arena del periódico Excélsior (Distrito Federal) y en las revistas
     digitales Prometeo Digital (http://www.prometeodigital.org), Proyecto
     Sherezade (http://home.cc.umanitoba.ca/~fernand4), Ficticia
     (http://www.ficticia.com) y El Otro Mensual (EOM,
     http://www.eldigoras.com/eom/umbral.htm). Coordinó el taller de creación
     literaria del Injuvy (2003-2004) y el Taller Literario Grietas
     (2004-2005), participa en el taller del CYE y coordina la Catarsis
     Literaria El Drenaje. Ha obtenido diversos reconocimientos en su país,
     como el primer Certamen de Poesía Joven Jorge Lara (2002) y el Premio
     Nacional de Poesía Rosario Castellanos, donde obtuvo el segundo lugar.



||||||||||||||||||||||||||||||    EL BUZÓN    |||||||||||||||||||||||||||||

=== Mio Cid ===============================================================

                                                      20 de noviembre de 2006

Buen día:

Me llamo Ángeles Terrón y soy orientadora de un centro de secundaria y
bachillerato. Con motivo del octavo centenario del Cantar de Mío Cid
quisiéramos pedirles su importante y valiosa colaboración para un proyecto
en torno a dicha obra.

Queremos hacerle un homenaje a través de una exposición en la que se
contará, entre otras actividades, con un libro manuscrito realizado por
todos los alumnos del centro. Nuestra petición para ustedes es que nos
enviasen una pequeña aportación en la cual reflejaran la importancia de
estas actividades dentro del marco educativo.

No hace falta algo demasiado extenso. Le hemos pedido a otras entidades y
personas del ámbito educativo y cultural esto mismo. Dichas aportaciones
aparecerán también en un anexo del manuscrito que intentaremos tener
acabado en el mes de mayo.

Os anexo un ejemplo de aportación que nos han mandado desde otra
asociación. Si no es mucho pedir, es deseable que figure en un documento
adjunto con un encabezamiento o membrete de la entidad cultural que
representa.

        “Desde [nombre de la asociación], queremos manifestar nuestra más
        sincera admiración por los alumnos del COLEGIO PABLO VI por su
        excelente labor y esfuerzo en la trascripción del Cantar del Mío Cid
        con motivo de homenaje al libro en su octavo centenario.

        ”Es una verdadera satisfacción observar como las nuevas generaciones
        de estudiantes siguen mostrando su interés por la literatura,
        comprendiendo, analizando  e interpretando la cultura como una
        herramienta de presente, como un instrumento de futuro.

        ”Humildemente, queremos alentar a estos jóvenes a que sigan mostrando
        este esfuerzo e inquietud por todo aquello que les permita conocer y
        conocerse, aprender y construir unos cimientos sólidos para el día de
        mañana.

        ”Finalmente, queremos  resaltar la magnífica labor docente que existe
        detrás de tal formidable proyecto. Su labor, tan difícil como hermosa
        y vocacional, nos hace una vez más reflexionar sobre la enorme
        responsabilidad que exige su  trabajo, llevada a cabo a la perfección
        con enorme dedicación, profesionalidad e ilusión.

        ”El COLEGIO PABLO VI es un ejemplo a seguir y queremos agradecerles
        el hacernos de alguna forma partícipes de esta valiosa actividad”.

Muchas gracias de antemano. Esperamos su respuesta. Pueden enviar su
aportación a la siguiente dirección: Ángeles Terrón; Colegio Pablo VI; A
Rúa de Valdeorras 32350; Ourense, España.

Ángeles Terrón Cobo
angelesterron@...



|||||||||||||||||||||||||||    POST SCRIPTUM    |||||||||||||||||||||||||||

“Las cosas no tienen significado: tienen existencia. / Las cosas son el
único sentido oculto de las cosas”.

        Fernando Pessoa (como Alberto Caeiro), “O mistério das cousas”. En: O
        guardador de rebanhos (1946).



=== Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras ===========================

Antes de enviarnos algún texto para publicar en Letralia, le agradecemos
leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede verlas en el Web en
http://www.letralia.com/tierradeletras/publicar.htm. Si lo prefiere,
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   Atentos: nuestra próxima edición circula el lunes 18 de diciembre de 2006

#62 De: Jorge Gómez Jiménez <jgomez@...>
Fecha: Lun, 20 de Nov, 2006 4:57 am
Asunto: Letralia, Tierra de Letras -- Edición Nº 153
jorgeletralia
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~~~~~~~~~~~~~~~            Año XI     Cagua, Venezuela      Nº 153
             ~~~~~~~~~~~              =======================================
             ~~~~~~~~~~~                     LETRALIA, Tierra de Letras
             ~~~~~~~~~~~                      http://www.letralia.com
             ~~~~~~~~~~~              =======================================
             ~~~~~~~~~~~                      20 de noviembre de 2006
             ~~~~~~~~~~~
             ~~~~~~~~~~~                   LETRALIA, Tierra de Letras, es
             ~~~~~~~~~~~                    la revista de los escritores
             ~~~~~~~~~~~                   hispanoamericanos en Internet.
             ~~~~~~~~~~~                     Usted puede enviarnos sus
             ~~~~~~~~~~~                  comentarios, críticas o material
             ~~~~~~~~~~~                   literario a info@...
             ~~~~~~~~~~~          ~                      *
             ~~~~~~~~~~~        ~~~         JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
             ~~~~~~~~~~~      ~~~~~         Depósito Legal: pp199602AR26
           ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
                                                           |
“Tierra”, por Jorge Gómez Jiménez.                       | Editorial
                                                           |
“Penúltima parte de El Taisnerio”, de María Eugenia      | Anuncio especial
Sáez, en Editorial Letralia.                             |
                                                           |
Poemarios de Portnoy. / Romero en italiano. / Pequeños   | Breves
escritores. / Memorias de Lozada. / Los siete de CCG. /  |
Barrera Linares también tiene blog. / Criticón en el     |
CVC. / Valdez, Rivera y Guajana, premiados. / Otro       |
premio para Réquiem. / Narradores Latinos. / La          |
presidenta de La Presidenta. / Las fluencias de          |
Frejtman. / Escritura y modernidad. / Venti en Buenos    |
Aires. / Los intermedios. / Dinamización de bibliotecas. |
/ Mujeres que escriben. / Regalos para niños de          |
Colombia. / Borges en imágenes. / María Xesús, onírica.  |
                                                           |
Premio I Miosotís de poesía para el venezolano Luis      | Noticias
Alberto Crespo. / Cuadro de Goya es robado en Estados    |
Unidos. / Uruguaya Claudia Amengual gana el Premio Sor   |
Juana Inés de la Cruz. / Narrativa breve de Miguel       |
Delibes recogida en un libro. / Desaparecen en Alicante  |
noventa libros antiguos. / Un libro permite conocer      |
facetas hasta ahora poco conocidas de Rulfo. / Ampliarán |
antología Palabra viva de autores argentinos             |
desaparecidos. / IV Congreso de la Lengua Española       |
presentado en Colombia. / Carrizales dicta charla en     |
Pekín sobre los jardines clásicos chinos. / Premio Jaime |
Sabines para la argentina Cecilia Romana García Bazán. / |
Federico Andahazi ganó el Premio Planeta de Novela. / Se |
desarrolla con éxito Filven en toda Venezuela. / Premio  |
Picón Salas para el argentino Ramiro Podetti. /          |
Experimentan con literatura en el alivio del dolor. /    |
María García Esperón gana premio Norma-Fundalectura. /   |
Premio de honor del Quijote de las Letras para Francisco |
Ayala. / La RAE presentó el Diccionario esencial de la   |
lengua española. / Carmen Balcells recibe premio         |
Montblanc Mujer. / Cerró con éxito el Festival de        |
Mujeres Poetas en el País de las Nubes. / Novela de      |
Daína Chaviano será traducida a veinte idiomas. /        |
Ficción Breve Venezolana celebra aniversario con recital |
de narrativa. / Antonio González Lira gana el concurso   |
Augusto Padrón. / Roban documentos en casa de Gabriel    |
García Márquez. / Bolivia tiene su primera Maestría en   |
Literatura Latinoamericana. / Premio Barco de Vapor para |
el mexicano Jaime Alfonso Sandoval. / Triunfo Arciniegas |
presentó su 40º libro. / Alfaguara edita libros de los   |
venezolanos López Ortega y Liendo. / Filven 2006         |
presenta una semana de actividades en Aragua. /          |
Masificación de la cultura será centro de un debate en   |
Caracas. / Estudiantes argentinos de letras se reunirán  |
en Buenos Aires. / Todo listo para la FIL Guadalajara. / |
José Saramago y Gael García Bernal harán lectura         |
conjunta en la FIL. / Encuentro de Caricatura e          |
Historieta homenajeará a Fontanarrosa. / Realizarán en   |
Durango la Feria del Libro y el Disco Vasco. / Bogotá    |
será la capital del libro y la literatura. / Congreso    |
Lectura 2007 realizarán en Cuba en octubre del año       |
próximo.                                                 |
                                                           |
“Blanca Varela: Poesía escogida (1949-1991)”, Rafael     | Artículos y
Rattia. / “La cábala del Quijote”, Alfonso Galindo       | reportajes
Lucas. / “Don Quijote y el mar”, Ricardo Martínez-Conde. |
/ “Que la tierra te sea leve”, Amparo Osorio. /          |
“Diferente realidad animal”, Silvia Rodríguez Bravo. /   |
“A un año de la presentación de La grande. El libro      |
póstumo de Juan José Saer”, Andrés Ugueruaga.            |
                                                           |
“Amir Valle: ‘Escribo de la marginalidad porque vivo en  | Entrevistas
esos barrios... en la misma Cuba profunda que yo         |
habito...’”, entrevista por Raúl Tápanes López.          |
                                                           |
“La ceguera del espíritu”, Luis Alejandro Contreras. /   | Sala de ensayo
“La palabra”, Ernesto Fernando Iancilevich. /            |
                                                           |
Poemas de Üzeyir Lokman Çayci. / “Albóndiga en salsa”,   | Letras
Salvador Fleján. / Poemas de Daniela Ivonne Gregorio     |
Neria. / Relatos de Julia Otxoa. / “El desterrado (poema |
en cinco partes)”, Julio San Francisco. / “Memorias de   |
azotea”, Carolina Lozada. / Poemas de Oscar Édgar López. |
/ “L’Alcúdia de Crespins”, Juan Carlos Hernández Cuevas. |
/ “Hasta que nos trague el olvido”, Patricia Venti. /    |
“Jeremías”, Miriam Díaz. / Poemas de David Omar Juárez.  |
/ “Nunca es tarde”, Roberto Bennett. / Dos poemas de     |
Livia Díaz. / “Kantín Coleo”, Olga Cortez Barbera. /     |
“Gruta de espejos”, María Elena Solórzano. / “Tiempo de  |
morir”, Harol Gerzon Gastelú Palomino.                   |
                                                           |
Obras de teatro. / Buscando a Ángel Méndez.              | El buzón
                                                           |
Ambrose Bierce.                                          | Post Scriptum
                                                           |
===========================================================================
               Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año
                       http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
     Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998
                           http://www.internet.com.mx
===========================================================================
        Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
                            http://www.megasitio.com
===========================================================================
      Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
                            http://www.redchilena.cl
===========================================================================
           Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
                         http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
            Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
                            http://www.exodusltd.com
===========================================================================
      Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
                           http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
     Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
                            http://www.lomejorde.com
===========================================================================
        Finalista en los premios Lo Mejor de Punto Com, octubre de 2005
                            http://www.lomejorde.com
===========================================================================
      Finalista en los premios Stockholm Challenge 2006, Estocolmo, Suecia
                        http://www.stockholmchallenge.se
===========================================================================

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=== Tierra      Jorge Gómez Jiménez =======================================

“Desde el grito ‘¡Tierra! ¡Tierra!’ del gaviero Rodrigo de Triana, en la
alborada del 12 de octubre de 1492, al arribar las naos a la isla de
Guanahaní, desde esa mágica alborada la Tierra era redonda. Y desde ese
instante la lengua castellana tenía también la redondez de la Tierra y la
vida siempre verde de la Amazonía, la Orinoquía y el ancho estuario del Río
de la Plata”. Así describió el ex presidente de Colombia, Belisario
Betancur, la grandeza del idioma castellano, en ocasión de presentar el
pasado lunes 7 el IV Congreso de la Lengua, que se celebrará en Cartagena
de Indias entre el 26 y el 29 de marzo de 2007.

Quizás nunca como ahora fue tan febril la actividad de las academias del
mundo de habla hispana, algo en lo que seguramente reciben la influencia de
la velocidad que imprimen los medios modernos de comunicación al cuerpo
total de la sociedad. La realización periódica de eventos como los
congresos de la lengua, en los que las academias establecen políticas de
trabajo y comparten iniciativas, viene a ser el colofón necesario de la
investigación constante en torno a las mutaciones naturales que sufre
nuestro idioma.

El fruto visible de esta actividad es el registro de tales cambios en los
sucesivos diccionarios que, con rigor científico, delinean la topografía de
la lengua. Apuntalando al Diccionario de la Real Academia, otros trabajos
como el Diccionario de Dudas, o el recientemente presentado Diccionario
Esencial, que ofrece un adelanto de las entradas que incluirá la edición
del Drae planeada para el año 2013. Términos como bungaló, abrefácil o
internet —así, con la inicial minúscula— que serán registrados en esa
edición y que se estrenan, siete años antes, en el Esencial.

Cada nueva noticia involucrada con alguno de estos trabajos trae la
acostumbrada andanada de críticas contra la actividad académica. Se suele
olvidar que las academias no regulan las modificaciones del lenguaje, sino
que las registran, y que en ello se debe guardar la mayor prudencia para
que la cartografía de nuestra lengua no se vea contaminada por usos
transitorios. El trabajo de las academias consiste ni más ni menos en
reflejar el otro trabajo, el del hablante común, que moldea con
persistencia telúrica el planeta en el que vive: el planeta del español.

                                                  Jorge Gómez Jiménez, editor
                                               http://www.letralia.com/jgomez



||||||||||||||||||||||||      ANUNCIO ESPECIAL      |||||||||||||||||||||||

=== “Penúltima parte de El Taisnerio”, de María Eugenia Sáez, =============
=== en Editorial Letralia =================================================

El más reciente título de nuestra editorial digital es la novela “Penúltima
parte de El Taisnerio”, de la escritora e investigadora venezolana María
Eugenia Sáez, un libro que narra la historia de un libro.

Hallado entre las cosas del soldado Blas Botello —llamado el nigromántico,
el hombre que dio a Cortés el infausto consejo de replegarse ante los
aztecas la noche del 30 de julio de 1520, que terminaría en una masacre, El
Taisnerio fue un tratado alemán que describía “afecciones del alma y el
cuerpo” y al que continuamente, en épocas distintas, autores distintos
añadieron nuevos trozos, como en un rompecabezas de perenne postergación.

El relato de las aventuras de este libro es una excusa para revisar la
historia de América desde la época de la conquista hasta la eclosión de las
repúblicas e interpretar el papel de la Iglesia, el poder y el hombre de a
pie en la armazón de la sociedad. Amenazado por la Inquisición, tapiado,
destruido mil veces, El Taisnerio resistirá a tres siglos de alientos y
aromas humanos, sudor de dedos, manchas de comida, gotear de velas,
parpadeo de bombillas, el flujo de la electricidad en el teclado.

“Penúltima parte de El Taisnerio”, de María Eugenia Sáez, puede leerse
en las páginas de nuestra editorial digital o descargarse como archivo PDF.

        http://www.letralia.com/ed_let/taisnerio



|||||||||||||||||||||||||||||||    BREVES    ||||||||||||||||||||||||||||||

Poemarios de Portnoy. El escritor español José Portnoy ha publicado en el
servicio editorial Lulu.com sus libros Poemas de amor y fuego, Poemas de
amor eternos y Poemas de un corazón roto y homenajes. El precio de cada
poemario varía de acuerdo a si el lector prefiere descargarlos o si escoge
recibir un ejemplar impreso en su domicilio.
http://www.lulu.com/filodeacero

Romero en italiano. El poemario Hagion Oros, del escritor colombiano
Armando Romero (Cali, 1944), acaba de ser publicado en italiano por la
editorial Sinopia Onlus. El libro había aparecido originalmente en español
bajo el sello Pequeña Venecia, de Caracas, en 2002. Romero viajó a Italia
el pasado mes de octubre para realizar presentaciones de Hagion Oros en
diversos eventos en Roma, Padua, Venecia y Massa Maritima. El escritor ha
publicado otros siete poemarios: Los móviles del sueño (Mérida, Venezuela,
1976); El poeta de vidrio (Caracas, 1976); Del aire a la mano (Bogotá,
1983); Las combinaciones debidas (Buenos Aires, 1989), A rienda suelta
(Buenos Aires, 1991), Cuatro líneas (México, 2002) y De noche el sol
(Medellín, 2004).
http://www.sinopiaonlus.org/hagionoros.htm

Pequeños escritores. A principios del pasado mes de octubre fue publicado
el veredicto del IX Concurso Intercolegiado de Poesía 2006, convocado por
la Fundación para el Desarrollo Cultural (Fundescul) con el apoyo de la
Casa de Poesía Silva, el Instituto Caro y Cuervo y el Departamento de
Literatura de la Pontificia Universidad Javeriana. En el concurso
participaron más de 130 colegios de Bogotá, repartidos en 36 participantes
en la categoría infantil y 96 en la categoría juvenil. Los tres primeros
lugares en la categoría infantil fueron ganados por Valentina Villareal
(Gimnasio Los Portales), María Soledad Gallego (Gimnasio Santa Ana) y
Julián Felipe Infante (Agustiniano de San Nicolás). Recibieron menciones en
esta categoría Paula Quinterito (Gimnasio los Portales), Mariana Rodríguez
(Gimnasio Santa Ana), Mariana Rafaela Guerrero (Gimnasio Santa Ana) y
Salomé Come (Gimnasio Fontana). En la categoría juvenil los tres primeros
lugares fueron para María Gómez Lara (Los Nogales), Natalia Cabrera
(Cardenal Pacelli) y Raúl Ballesteros (Nueva York), concediéndose menciones
a Cristina Andrade (Los Nogales), Carolina Cote Loaiza (San José), Héctor
Contreras (Panamericano) y Alejandro Múnera (Bilingüe Buckingham). Los
jueces del certamen fueron Armando Orozco, José Luis Díaz-Granados, Augusto
Pinilla y Andrés López.
fundescul@...

Memorias de Lozada. La escritora venezolana —y letraliana— Carolina Lozada
obtuvo, con su libro de cuentos Memorias de azotea, el primer premio del
Certamen de Narrativa “Oswaldo Trejo”, dotado con un millón de bolívares y
la publicación del libro y convocado por el Instituto Merideño de Cultura,
según veredicto emitido el pasado 11 de octubre por los jueces, Gertrudis
Gavidia, Tarik Souki Farías y Pedro Rangel Mora, quienes valoraron “la
presencia de una narradora en posesión de un lenguaje con valores líricos,
fino sentido del humor y eficacia narrativa y que al propio tiempo que
enfoca conjunto de situaciones del orden de la subjetividad,  no deja de
registrar el ámbito social en que se desenvuelven sus historias”. Los
libros Yo no he visto a Linda, de Enrique Plata Ramírez, De muerte y
desencanto, de José Gregorio Parada, y Pájaro Azul, Zamuro Blanco, de Omar
Rivero Torrealba, recibieron mención publicación.

Los siete de CCG. El sello digital C. Cardona Gamio Ediciones cumplió siete
años el pasado 5 de noviembre. Más de 890.000 visitantes han pasado por CCG
al menos en los últimos tres años para revisar sus contenidos. Biografías
de escritores —Rusiñol, García Lorca, Francisco Ayala, Zenobia Camprubí
Aymar—, monográficos, literatura infantil, entrevistas, traducciones,
clásicos del género gótico, literatura en castellano y catalán son algunos
de los hitos de este sello, cuya representante Estrella Cardona Gamio es
además colaboradora de Ciudad Letralia, donde mantiene la avenida Atalaya.
http://www.ccgediciones.com

Barrera Linares también tiene blog. El escritor venezolano Luis Barrera
Linares —quien hace poco presentó su página personal— acaba de sumarse al
colectivo de autores con bitácora. Su nuevo blog se llama La duda melódica
y, aún en formación, versará sobre literatura y otros temas. En su primera
nota, “Nuevos y buenísimos aires para la narrativa venezolana”, el autor de
En el bar la vida es más sabrosa habla de los recientes éxitos de los
narradores venezolanos: “En estos tiempos de convulsión política y social,
no nos alcanza el tiempo ni siquiera para leer toda la narrativa escrita
por venezolanos que se está publicando en el país y fuera de él”.
http://barreralinares.blogspot.com
http://www.barreralinares.com

Criticón en el CVC. El Centro Virtual Cervantes, como parte de una
iniciativa para recuperar en formato digital y facsimilar acervos de
producción científica en torno a la cultura hispánica, publicó el pasado 10
de noviembre, para su acceso a través de Internet la colección Criticón,
1978-2004, donde se recogen los 92 primeros números, digitalizados para su
consulta libre, de la revista Criticón, una de las más prestigiosas
revistas dedicadas a la literatura y civilización del Siglo de Oro español,
y que se publica desde 1978 bajo los auspicios del grupo de investigación
Lemso (Literatura Española Medieval y del Siglo de Oro), de Toulouse. La
digitalización de la colección ha sido llevada a cabo con la colaboración
de Presses Universitaires du Mirail y bajo la dirección de Marc Vitse.
http://cvc.cervantes.es/obref/criticon

Valdez, Rivera y Guajana, premiados. El escritor dominicano Pedro Antonio
Valdez obtuvo recientemente el Premio Pen Club de Cuento 2006 por su libro
Narraciones apócrifas, su más reciente colección de relatos. Editado por
Editorial Isla Negra, recoge narraciones que empalman el presente con los
valores éticos y estéticos de la Edad Media y la Antigüedad. Dentro del
certamen, también se otorga el Gran Premio Alejandro Tapia y Rivera de las
Letras, a la obra de toda una vida, que este año recayó en Josefina Rivera
de Álvarez y en los miembros del grupo poético Guajana, dos pilares de la
literatura puertorriqueña. El veredicto fue emitido por el Pen Club en un
acto realizado en el marco de la IX Feria Internacional del Libro de Puerto
Rico.

Otro premio para Réquiem. El libro de la escritora puertorriqueña Ana María
Fuster Lavín, publicado en 2005 por Isla Negra Editores y ya con dos
ediciones agotadas, acaba de recibir el 2º lugar del certamen de cuentos
del PEN Club de Puerto Rico para los libros publicados el año pasado.
Réquiem se compone de doce cuentos que se concatenan a modo de capítulos de
una novela, un thriller donde el canibalismo social en que vivimos se hace
latente, así como el espacio para la esperanza y los sueños. El sello Isla
Negra anunció la aparición, en diciembre próximo, de El libro de sombras,
poemario de Fuster Lavín que deambula en las profundidades del propio
verso, los mitos, las calles de la ciudad con sus dolores, pasiones y
seducciones, los miedos, el amor y la muerte. Será presentado a finales de
enero de 2007.
http://www.islanegra.com

Narradores Latinos. Tal es el nombre de un nuevo taller digital gratuito
que desde Mar del Plata (Argentina) ha sido creado por el escritor Jorge
Luis López, narrador y docente. Narradores Latinos funciona como un grupo
de Yahoo!, por lo que para formar parte del mismo basta con enviar un
mensaje vacío a narradoreslatinos-subscribe@... y seguir las
instrucciones que se recibirán por correo electrónico. Los participantes
elaboran relatos basándose en ejercicios propuestos por los moderadores y
se establece una dinámica de retroalimentación con las opiniones,
correcciones y sugerencias del colectivo.
http://ar.groups.yahoo.com/group/narradoreslatinos

La presidenta de La Presidenta. Acaba de aparecer la novela La Presidenta,
de la escritora colombiana Flor Romero, quien ganó con esta obra el accésit
especial del Premio Ateneo de Sevilla, en España. La novela, que ofrece una
visión irónica de la vida política en América Latina, cuenta las aventuras
de Lupita Pérez, quien teniendo las riendas del poder en el país imaginario
de Ningunaparte toma decisiones insólitas y además originales, como la
creación del Ministerio del Alma, sin que decaiga su infatigable actividad
por estar embarazada. La novela ha sido publicada por la Unión de
Escritores de América, de la que Romero es, justamente, presidenta. En
Francia esta obra apareció con el título de Madame La Presidente, traducida
por Claude Couffon.
http://www.uneda.org

Las fluencias de Frejtman. Hoy 20 de noviembre, a las 7:30 de la noche, se
realizará, en el Espacio Cultural La Spezia (Libertad 2479, esquina Bulevar
España), de Montevideo (Uruguay), la presentación del libro Fluencias, del
ingeniero Teodoro R. Frejtman. Editado por Cruz del Sur, el poemario cuenta
con prólogo del profesor Nelson Pilosof e ilustraciones de la artista
plástica Mary Porto Casas. En la presentación serán leídos fragmentos de la
obra y habrá además momentos musicales a cargo de selectos artistas
uruguayos. Radicado en la capital uruguaya desde 1977, Frejtman es
argentino y, además, letraliano, con poemas publicados en nuestras
ediciones 90 y 94.
http://letras-uruguay.espaciolatino.com/concurso/frejtman.htm

Escritura y modernidad. Este miércoles 22, a las 7:30 de la noche, se
presentará en el Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar
(avenida Benavides 3074, Óvalo de Higuereta, Miraflores; Lima, Perú) el
libro De Doña Bárbara al neoliberalismo: escritura y modernidad en América
Latina, de José Castro Urioste. Además del autor, participarán en la
presentación Edgardo Rivera Martínez, Marco Martos y Santiago López
Maguiña. El libro reúne un conjunto de trabajos de crítica literaria sobre
narrativa, ensayo y teatro, en los que se indaga en las relaciones entre
escritura y modernidad. Entre los autores que se analizan se encuentran
Rómulo Gallegos, Mario Vargas Llosa, Alfredo Bryce Echenique y Mario
Benedetti. La entrada es libre.
http://celacp.perucultural.org.pe

Venti en Buenos Aires. El próximo 22 de noviembre, a las 7 de la noche,
será presentado el poemario Hasta que nos trague el olvido, de la escritora
venezolana Patricia Venti. El libro, de 48 páginas, ha sido publicado en
Buenos Aires (Argentina) por el sello Aurelia Libros en una cuidada edición
numerada, y en su presentación, además de Venti, estarán Cristina Piña y
Antonio Requeni, quienes hablarán de la poesía de la autora. “La poeta
escribe menos desde la literatura (aunque aparezcan algunas referencias
explícitas) que desde una exigencia visceral, por momentos desgarrada”,
expresa Requeni en sus impresiones sobre el libro. “Su poesía gira
desveladamente alrededor de un drama que parece buscar su catarsis, y lo
hace con un acento de insoslayable autenticidad”. El evento será en la sala
Sosa Pujato del Centro Cultural Rojas UBA (avenida Corrientes 2038, Buenos
Aires).
http://www.aurelialibros.com.ar/venti_p.htm

Los intermedios. La agrupación Tuerto Rey ha organizado para el próximo 23
de noviembre el evento “Poetas platenses; la generación intermedia”, un
recital en el que participarán Norberto Antonio, Carlos Aprea, Fernanda
Castell, Martín De Souza, Adrián Ferrero y Marta Miranda. La actividad, con
la que concluye el ciclo de poesía 2006 organizado por César Cantoni,
Sandra Cornejo y Silvia Montenegro —integrantes de Tuerto Rey—, cerrará con
la musicalización de poemas de Federico García Lorca, Juan L. Ortiz,
Alejandra Pizarnik y otros, a cargo de Ximena Villaro. La cita es a las 8
de la noche en La Salamanca (avenida 60, esquina 10, La Plata; Argentina).
cecantoni@...

Dinamización de bibliotecas. El 24 y 25 de noviembre se realizará, en el
Centro Internacional de Tecnologías Avanzadas (Cita) de la Fundación Germán
Sánchez Ruipérez, en Peñaranda de Bracamonte, el curso “La biblioteca se lo
pone fácil: a los adultos, a los jóvenes, a los internautas, a los
inmigrantes”. A través de este curso se analizarán de manera exhaustiva
programas de dinamización de bibliotecas para distintos perfiles de
usuarios. Las inscripciones y pagos para el curso pueden hacerse por
Internet o de forma convencional. El alumno podrá optar libremente por
cualquiera de las modalidades de matriculación o pago, combinándolas a la
medida de sus intereses.
http://www.fundaciongsr.es/biblio06/9biblioteca.htm

Mujeres que escriben. Ediciones Amargord presentará este 24 de noviembre
los dos volúmenes de la antología de poesía femenina Hilanderas, que reúnen
a diecisiete poetas del rico panorama de la poesía femenina actual: Pilar
Adón, Eva Chinchilla, Patricia Esteban, Cecilia Eudave, Lucía Fraga,
Cristina García Santos, Esther Giménez y Ana Gorría (primer volumen),
Guadalupe Grande, Marta López Vilar, Elena Medel, Esther Muntañola, Marina
Oroza, Antonia Ortega Urbano, Yolanda Pérez Herreras, Ángela Torrijo y
Alejandra vanesa (segundo volumen). La presentación tendrá lugar el próximo
24 de noviembre en el Ateneo de Madrid, dentro del ciclo “Los Viernes de la
Cacharrería”, coordinado por Miguel Losada y en colaboración con la Red
Arte Joven de la Comunidad de Madrid.
http://www.edicionesamargord.com

Regalos para niños de Colombia. Este 30 de noviembre la Fundación Alejandra
Vélez Mejía realizará un paseo de fin de año en el que se entregarán
obsequios a 282 niños de cinco departamentos y resguardos indígenas de la
región de Manizales, en Colombia. Para llevar a feliz término la actividad,
la organización solicita la ayuda de quienes puedan aportar al menos un
regalo para un niño de 1 a 18 años de edad. Dadas la situación de salud de
los niños y su situación económica, los regalos deben ser sencillos, nada
ostentosos; nuevos y que no necesiten baterías. También se puede colaborar
con aportes económicos. Si usted desea colaborar, debe comunicarse con la
fundación antes del 25 de noviembre.
Fundación Alejandra Vélez Mejía
Carrera 24, Nº 49-52. Teléfonos: (6) 8859103 - (6) 8850484
Manizales, Caldas (Colombia)
alejandravelezmejia@...

Borges en imágenes. El realizador argentino Andrés Zaied ha quedado entre
los finalistas del Festival Internacional del Cuento de Los Silos —a
celebrarse del 27 de noviembre al 9 de diciembre en Los Silos, Tenerife
(España)— en su sección de “cuentometrajes”, o cortometrajes basados en
cuentos. La obra que Zaied ha llevado a imágenes no es otra que “Episodio
del enemigo”, del escritor Jorge Luis Borges. El realizador mantiene en la
red el sitio RadioMontaje, en el que ofrece además otras de sus
producciones, así como textos literarios, entrevistas a escritores,
material sobre jazz argentino y un enlace para escuchar el programa de
radio La Tribu On Line, entre otros materiales.
http://www.youtube.com/watch?v=0d4s2ZpEtHE
http://www.cuentoslossilos.es/cuentometraje/principal.htm
http://www.radiomontaje.com.ar

María Xesús, onírica. Entre el 30 de noviembre de este año y el 10 de enero
del año próximo estará abierta al público la exposición “El onírico
universo de María Xesús Díaz”, en el que será posible apreciar las pinturas
que, en acrílico sobre tabla, pinta esta artista coruñesa. Díaz inició su
carrera artística en A Coruña, donde estudió iniciación a la pintura y
decoración en la Escuela de Artes, y unos años más tarde ya había recorrido
varias salas de la ciudad con sus cuadros. La inauguración será el día 30 a
las 8:30 de la noche en el Casino Nueva Andalucía, de Marbella.
http://www.mariaxesusdiaz.tk

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*** Premio I Miosotís de poesía para el venezolano Luis Alberto Crespo

Tórtola de más arriba, del venezolano Luis Alberto Crespo, obtuvo en Italia
el premio I Miosotís, según el veredicto emitido el pasado 24 de octubre y
que puede ser consultado en http://www.edizionidif.it/archives/000225.html.
El galardón, dedicado a los poetas italianos Giancarlo Mazzacurati y
Vittorio Russo, es convocado para escritores italianos por Edizioni D’if
(http://www.edizionidif.it), de Nápoles y, para escritores de habla
hispana, por el mencionado sello en conjunto con la Unión Latina
(http://www.unilat.org).

El jurado que concedió este premio a Crespo estuvo compuesto por Nietta
Caridei (presidente), Giancarlo Alfano, Riccardo Held y Gabriele Frasca.

El poeta venezolano, quien también es el presidente de la Casa Nacional de
las Letras Andrés Bello, manifestó sentirse honrado por ser reconocido con
este premio. “Es una prueba de que poco a poco la literatura venezolana
está dándose a conocer en el mundo y, ahora más que nunca, hay un interés
por ella”, acotó el poeta.

La obra de Crespo es un poemario sobre el destierro de sus ancestros
paternos, quienes fueron expulsados de la población de Carora (Lara) por el
río, y se fueron arruinados por los desiertos de Quíbor, perdiendo dinero y
muriendo en el camino. “La segunda parte habla sobre lo que hay de ellos en
mí, de mi destierro personal, de mi destierro emocional e interior, ése es
el destino de ese libro”, puntualizó.

Tórtola de más arriba será publicado en Italia en una edición bilingüe,
aunque ya en las Librerías del Sur —antes Kuai Mare— hay ejemplares de este
título publicado por la editorial La Diosa de la Casa Pérez Bonalde.

Fuentes: ABN • Edizioni D’if



*** Cuadro de Goya es robado en Estados Unidos

Niños en el carretón, un cuadro que el artista español Francisco de Goya
pintara en 1778, fue robado a principios de noviembre en Estados Unidos
durante su traslado entre los estados de Ohio y Nueva York. El lienzo iba a
ser expuesto en el Museo Guggenheim de NY
(http://www.guggenheim.org/new_york_index.shtml).

Adquirido en 1959 por el Museo de Arte de Toledo en Ohio
(http://www.toledomuseum.org), el cuadro fue sustraído a la altura de
Scranton, Pensilvania. El robo fue anunciado en un comunicado conjunto
emitido por los dos museos. El cuadro era trasladado por un transportista
especializado en arte, aunque ambos museos no han querido ofrecer más
detalles.

La compañía aseguradora ha ofrecido una recompensa de 50.000 dólares a
quien aporte información sobre el famoso cuadro, asegurado en 1 millón de
dólares. La Oficina Federal de Investigaciones (FBI, http://www.fbi.gov)
está llevando el caso.

El lienzo formaba parte de una muestra del Guggenheim titulada “Pintura
española desde El Greco hasta Picasso: tiempo, verdad e historia” que se
inauguró el viernes 17, y en la que se exhiben unos 140 cuadros de artistas
españoles desde el siglo XVI hasta el XX, incluyendo maestros como El
Greco, Diego Velázquez, Joan Miró y Salvador Dalí.

Fuente: BBC



*** Uruguaya Claudia Amengual gana el Premio Sor Juana Inés de la Cruz

La escritora uruguaya Claudia Amengual ha obtenido el premio Sor Juana Inés
de la Cruz 2006 por su novela Desde las cenizas (Alfaguara, 2005), informó
la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL,
http://www.fil.com.mx) el pasado 3 de noviembre.

Amengual obtuvo el galardón, dotado con 10.000 dólares y que le será
entregado el miércoles 29, con “una narración que resuelve con exactitud y
destreza una serie de situaciones en apariencia sencillas, pero plenas de
significado y profundidad”, según el jurado de este premio destinado a
escritoras. El premio da la opción para que la obra ganadora sea traducida
al inglés y publicada por la editorial Curbstone Press
(http://www.curbstone.org).

“Enmarcada socialmente en un país en crisis, esta novela destaca el exilio
y la realidad latinoamericana”, señalan en su valoración los jueces,
quienes además destacan que la obra abarca “los dilemas existenciales de la
cotidianeidad con una mirada actual que cuestiona, entre otras, la
institución matrimonial”.

El jurado de este año estuvo integrado por Ignacio Díaz Ruiz, de la
Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx), la
escritora mexicana Silvia Molina, ganadora de este premio en 1998, y
Verónica Grossi, docente de literatura hispana en la Universidad de
Carolina del Norte (UNC, http://www.unc.edu, EUA).

Grossi consideró que la novela ganadora es “un retrato penetrante de un
universo domestico-familiar y social (patriarcal) asfixiante. Escrito con
soltura y belleza, con tensión y dinamismo”.

Nacida en Montevideo en 1969, Amengual es traductora, docente de la
Universidad Ort e investigadora en el área de la lingüística. Ha escrito
varios cuentos, algunos de los cuales han sido publicados y otros premiados
en diversos concursos, y dos novelas, La rosa de Jericó (2000) y El
vendedor de escobas (2002). La autora coordina talleres de narración y
estudia la licenciatura en letras en la Facultad de Humanidades de la
Universidad de la República (http://www.rau.edu.uy/universidad).

Antes que la escritora uruguaya y desde 1993, entre las ganadoras del Sor
Juana han estado la hispanomexicana Angelina Muñiz-Huberman, la chilena
Marcela Serrano, las mexicanas Elena Garro y Margo Glantz, la colombiana
Laura Restrepo y la argentina Sylvia Iparraguirre.

Fuente: EFE



*** Narrativa breve de Miguel Delibes recogida en un libro

La editorial Menoscuarto ha recogido, por primera vez en un solo volumen
presentado el pasado 4 de noviembre, toda la narrativa breve del escri