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#35 De: Jorge Gómez Jiménez <jgomez@...>
Fecha: Lun, 15 de Ago, 2005 8:10 am
Asunto: Letralia, Tierra de Letras -- Edición Nº 128
jorgeletralia
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~~~~~~~~~~~~~~~ Año VIII Cagua, Venezuela Nº 128
~~~~~~~~~~~ =======================================
~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras
~~~~~~~~~~~ http://www.letralia.com
~~~~~~~~~~~ =======================================
~~~~~~~~~~~ 15 de agosto de 2005
~~~~~~~~~~~
~~~~~~~~~~~ LETRALIA, Tierra de Letras, es
~~~~~~~~~~~ la revista de los escritores
~~~~~~~~~~~ hispanoamericanos en Internet.
~~~~~~~~~~~ Usted puede enviarnos sus
~~~~~~~~~~~ comentarios, críticas o material
~~~~~~~~~~~ literario a info@...
~~~~~~~~~~~ ~ *
~~~~~~~~~~~ ~~~ JORGE GOMEZ JIMENEZ - Editor
~~~~~~~~~~~ ~~~~~ Depósito Legal: pp199602AR26
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

=== Sumario ===============================================================
|
"Integridad", Jorge Gómez Jiménez. | Editorial
|
González-España con el Conde. / Héctor Rosales, | Breves
entrevista y poemas. / Zea en el Cervantes. / La cuarta |
bata. / Aledaños recopilados. / Los desnudos de Blanco. |
/ Con micrófono abierto. / Los césares perdidos. / |
García Ponce expuesto. / Los abismos de Soto. / |
Shii'rain Mmankaa en concierto. / Oratoria en Nueva |
York. / Cortázar en Lima. / Formando a los jóvenes |
lectores. |
|
Música de Venezuela y poesía de América presentadas en | Noticias
China. / Tomás Segovia gana el XV Premio Juan Rulfo. / |
El cubano Miguel Barnet obtiene el premio Trieste en |
Italia. / Eugenio Montejo recibió el Premio Octavio Paz. |
/ Rosa al recibir el premio Gallegos: "Escribir es tomar |
partido". / Inauguran en Cúcuta exposición de Ana Berta |
López. / Editan en México antología de poesía sonora. / |
Filman en Colombia documental sobre Cien años de |
soledad. / Literatura latinoamericana tendrá especial |
presencia en Fráncfort. / Muere en La Habana el cantante |
Ibrahím Ferrer. / Muere en Santiago la compositora Leni |
Alexander. / Murió el trovador cubano Noel Nicola. / |
Muere el escritor mexicano Severino Salazar. / Clausura |
hoy en Caracas el XVI Festival Mundial de la Juventud. / |
Ministerio español de Cultura subvenciona emisora |
poética. / Fernando Báez dicta charlas sobre memoria e |
identidad nacional. / Documentos de Frida Kahlo y Diego |
Rivera serán digitalizados. / Restauran importante |
misión jesuita en Paraguay. / Falleció el cineasta |
boliviano Hugo Roncal. / Inauguran en Argentina |
exposición sobre el Quijote. / Constituido el jurado del |
premio Julio Cortázar. / Hermenegildo Sábat gana premio |
Nuevo Periodismo Cemex. / Unica prepara su III Feria del |
Libro. / Ministros de Cultura se reunirán en Caracas. / |
Conflictos peruanos serán analizados en un coloquio. / |
Realizarán en Chile encuentro escolar de historia local. |
/ Eduardo Galeano visitará Honduras. / La venezolana |
Carmen Ramia dirige el Miami World Theater. / Antonio |
Candido de Mello recibe el premio Alfonso Reyes. / |
Organizan en Córdoba encuentro sobre cine, arte y |
literatura. |
|
"Dos notas sobre Eugenio Montejo", Leonardo Maicán. / | Artículos y
"Plaza de Nadie. El arte del ninguneo, o donde Ulises le | reportajes
agradece a cierto cíclope", Alexis Romay. / "Hablando de |
poemas. Suicidio con zanahoria rallada", Niddy Calderón |
Plaza. / "Marosa di Giorgio (Salto, 1932 - Montevideo, |
2004): la furtiva magia del mundo", Esteban Moore. / |
"Esta calle llevará tu nombre", Rafael Ortega. / |
"Réquiem por una palabra", Ana María Fuster Lavín. / |
"Delirio", Victoria Rhode. / "Saturados de maravillas", |
Pablo Gamba. |
|
"El verbo es hijo único. Entrevista a Lucy Calvo", Frank | Entrevistas
Otero Luque. / "Juan Pérez, mención especial en Bienal |
de Cofae, cree en optimizar y autorregular los deseos. |
"En la fantasía de lo cotidiano están las respuestas a |
muchas verdades"", Ángel Díaz. / |
|
"De saberes y miradas: metaficción y narrativa | Sala de ensayo
venezolana contemporánea", Catalina Gaspar Károsy. / |
"Poemas y pentagramas. La música popular uruguaya como |
vehículo difusor de la poesía", Aldo Roque Difilippo. / |
|
"De los inconvenientes del escepticismo pertinaz", David | Letras
Colina. / "Vitral con pájaros" (extractos), Jorge |
Etcheverry. / "Lamento en penumbra", Vanesa Ordovás |
García. / "El dilema de un arcángel", Rafael Batista |
Cáceres. / "La cacería de Almenara", Roger Vilar. / |
"Fisura de boca" (extractos), María Neder. / Dos relatos |
de Iván Humanés Bespín. / Poemas de Guillermo Quijano |
Rueda. / Cuatro textos de Loreto Sepúlveda. / Poemas de |
Erasmo Fernández. / "Fatalidad", Ricardo A. Halperin. / |
Poemas de Héctor Loza González. / "Cesáreo Mala Muerte", |
Francisco Font Acevedo. / Poemas de Maritza Aguirre. / |
Tres cuentos de Carmen Garrido Ortiz. / "El lenguaje |
inefable" ("La pista blanca" y otros poemas), Rolando |
Gabrielli. |
|
Gaceta Literaria de Santa Fe. | El regreso
| del caracol
|
La casa natal de Tito Salas. | El buzón
|
Roland Barthes. | Post Scriptum
|
===========================================================================
Premio Unicornio 1997 como Evento Cultural del Año
http://www.geocities.com/SoHo/8753
===========================================================================
Premio "La Página del Mes" de Internet de México el 3 de mayo de 1998
http://www.internet.com.mx
===========================================================================
Premio "Web Destacada del Mes" de MegaSitio en diciembre de 1998
http://www.megasitio.com
===========================================================================
Premio Katiuska de El Mundo Diferente de Katiuska, en enero de 1999
http://www.redchilena.cl
===========================================================================
Premio Key Site Award, de Fortress Design, en mayo de 1999
http://www.fortressdesign.com
===========================================================================
Premio a la Excelencia, de Exodus Ltd., en mayo de 1999
http://www.exodusltd.com
===========================================================================
Premio Mejor Página de Poesía, de La Blinda Rosada, en julio de 1999
http://blindarosada.org.ar
===========================================================================
Segundo lugar en los premios Lo Mejor de Punto Com, diciembre de 2004
http://www.lomejorde.com
===========================================================================

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=== Editorial Integridad =============================================

En ninguna parte dice que un escritor debe ser una persona íntegra. En
ninguna parte dice que una persona debe ser íntegra. Pero todos aceptamos
que no serlo conlleva al malestar de quienes nos rodean, quizás porque la
falta de integridad de unos es el motor de la injusticia que eventualmente
nos afecta a todos.

Hay una línea muy sutil entre la integridad y la complicidad con el pasado.
Lo cierto es que, si somos incapaces de evolucionar con el entorno, no
somos íntegros per se, sino simplemente entes inmóviles. Ser íntegro
implica sostener con responsabilidad a través del tiempo las verdades que
nos constituyen como seres humanos.

La reciente entrega del premio Rómulo Gallegos parece no querer despegarse
de los ribetes polémicos que alcanzó gracias al enrarecimiento general que,
en Venezuela, ha producido el intenso debate político. Unos días antes de
la ceremonia de entrega, el escritor cubano Lisandro Otero -un hombre con
una vida intelectual impresionante, al margen de consideraciones de otro
tipo- atizó discordias remitiendo al diario español El País una breve carta
en la que denunciaba una supuesta llamada del embajador de Estados Unidos
en Venezuela, Otto Reich, que habría alterado el resultado del premio en su
edición de 1987.

Según Otero, el escritor venezolano Caupolicán Ovalles le habría llamado el
día anterior al anuncio del fallo para felicitarlo, pues el jurado había
decidido otorgarle el premio por su novela Temporada de ángeles. El
galardón fue, sin embargo, para Los perros del Paraíso, del argentino Abel
Posse, y sólo ahora, cuando casi han transcurrido dos décadas del hecho,
Otero ha revelado que el supuesto cambio en la decisión fue impulsado por
una llamada de Otto Reich, entonces embajador estadounidense en Venezuela,
al mismísimo presidente Carlos Andrés Pérez, "expresando su protesta por la
concesión del premio a un 'castrista' ".

De esta manera tan oblicua, ha creído Otero defender la rectitud del
gobierno del presidente actual de Venezuela, Hugo Chávez, por considerar
que se adelanta un intento indirecto por desacreditarla por parte de
quienes acusan al premio "de estar prejuiciado, de inclinarse por autores
de izquierda, de haber abandonado su tradicional imparcialidad". Otero dice
que su experiencia personal contradice a quienes aseguran que "el premio
siempre fue un modelo de integridad". Dicho de otra manera: según Otero,
puede justificarse la comisión de un acto deshonesto con la demostración de
que otros, antes, también lo han cometido.

Días después de la publicación de esta carta en el mencionado diario
español, el profesor Alexis Márquez Rodríguez envió una respuesta pública a
Otero. De su lectura trasluce que a ambos los unen lazos de amistad
anteriores a 1987, por lo que Márquez Rodríguez no duda en manifestarle su
estupor y su tristeza ante lo que, a todas luces, no es otra cosa que una
acusación sobre la integridad de quienes fungieron como jueces del premio
aquel año y la calidad de la obra ganadora.

Márquez Rodríguez fue uno de esos jueces, y ante la evidencia del honor
mancillado se ha visto obligado a responder. No falta, sin embargo, a su
sentido de la amistad, y deja una brecha para la confianza: "Quiero
suponer, en aras de nuestra vieja y fraterna amistad y compañerismo, que
has olvidado que yo estuve en el jurado en aquella ocasión, y que de
haberlo recordado te hubieses informado conmigo acerca de la veracidad o
falsedad de aquellos hechos, antes de hacer pública tu lamentable carta,
dando por cierta la injuriosa especie". El texto de su respuesta da
minuciosa cuenta de la manera como el jurado decidió otorgar el premio en
1987 a Posse, por supuesto completamente distinta a lo que implican las
acusaciones de Otero.

La integridad no es, se sabe, moneda común. Márquez Rodríguez estuvo en el
pasado reciente al frente de Monte Ávila Editores, el sello del Estado
venezolano. De hecho, ha manifestado en alguna ocasión su afecto personal
por el presidente de Venezuela. Tales circunstancias no se constituyen en
represa para manifestar su actual desacuerdo con el gobierno venezolano -lo
hace al final de la misma respuesta a Otero-; así lo que pudiera ser
considerado una contradicción en su conducta no es otra cosa que una
expresión certera de integridad.

Y es que el entorno cambia constantemente, en algunos casos de manera
radical, propiciando confusión y desorientación. Cuando esto ocurre, una
mirada concienzuda a las verdades que nos constituyen como seres humanos
nos brinda la luz necesaria para que marquemos nuestro camino con decisión.
En estos casos, aun cuando entremos en aparente contradicción con nuestras
acciones del pasado, estaremos siendo íntegros pues mantendremos nuestra
relación de compromiso con nuestras verdades interiores.

Jorge Gómez Jiménez, editor
http://www.letralia.com/jgomez



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||||||||||||||||||||||||||||||| BREVES ||||||||||||||||||||||||||||||

González-España con el Conde. La escritora española Pilar González-España
ha sido galardonada con el XXII Premio Carmen Conde de Poesía de Mujeres,
convocado por Ediciones Torremozas y patrocinado por El Corte Inglés, según
se supo el pasado 7 de julio. González-España, doctora en filología
hispánica y en sinología, se alza con el premio con su poemario
Transmutaciones. Al concurso se presentaron 421 originales procedentes de
España y diversos países europeos y americanos. El premio está dotado con
12.000 euros y la publicación del libro premiado en la Colección
Torremozas.
http://www.torremozas.com

Héctor Rosales, entrevista y poemas. Mientras que, en su más reciente
edición, la revista digital Malabia ha publicado una entrevista al escritor
uruguayo Héctor Rosales, hecha por Federico Nogara en torno a reflexiones
literarias del crítico Ángel Rama y otros autores, la edición de julio de
Los Noveles ha incluido una selección de poemas de Rosales, publicados e
inéditos, bajo la presentación del poeta y crítico argentino Carlos
Barbarito y con el título "Lo subterráneo y Héctor Rosales".
http://www.revistamalabia.com.ar/WEB_15/LyC/NOTA_3.HTM
http://www.losnoveles.net/poeta9.htm
http://www.hrosales.com

Zea en el Cervantes. El Centro Virtual Cervantes acaba de publicar un
monográfico dedicado al pensador mexicano Leopoldo Zea, uno de los mayores
exponentes del pensamiento americanista. El CVC pretende, con la
presentación de esta panorámica sobre Zea, no sólo dar cuenta de las
efemérides que marcaron su vida, sino ante todo mostrar la evolución de su
pensamiento, para favorecer el conocimiento de su obra y acercarlo a la
comunidad hispánica.
http://cvc.cervantes.es/actcult/zea

La cuarta bata. La Bata del Camaleón, la revista literaria producida por El
Taller del Poeta Fernando Luis Pérez Poza, acaba de lanzar su cuarta
edición, con materiales de Alexander Vórtice, Juan Vidal Fraga, Adriana
Serlik, Fanny Garbini, Artur Rockzane, Daniel Vázquez Tasende, Gabriel
Impaglione, Cato, Richard Pazos, Bruno Kampel, Brais Ocampo, Marcelo Dos
Santos y el mismo Pérez Poza.
http://www.eltallerdelpoeta.com

Aledaños recopilados. Editorial Premura acaba de lanzar Relatos: Aledaños
de la Literatura, una antología con 21 cuentos ya publicados en su revista
Aledaños de la Literatura. El libro tiene un costo de 14 euros (más gastos
de envío) y una extensión de 145 páginas. Los autores incluidos son Eloy M.
Cebrián, Daniel Aguirre, Pablo Nauglin, Tony Domenech, Ana María
Belzunegui, Igor Campillo, Mercedes Vieira, Juanma Ruiz Suárez, Victoria
Kenty, Francisco Manuel Espinosa, Ikaru, Paco Bescós, María de Juan, Pedro
A. Pérez, Jorgelina Esquius, Agustín Vaquero, Silvia Hidalgo, Miquel
Barceló, Mar Velasco, Hortensia Buena y Juan Manuel Larumbe. En línea desde
1999, Aledaños es una revista literaria leída por más de 25.000 personas
todos los meses y con más de 15.000 personas suscritas a sus boletines por
correo electrónico.
http://www.premura.com/libros/relatos

Los desnudos de Blanco. El artista venezolano José Vicente Blanco, oriundo
del estado Aragua, acaba de inaugurar, este viernes 12, su exposición
"Cuerpos desnudos y otros ejercicios", en la galería Danielle's Café, en
Caracas. La muestra destaca, en 18 obras, la presencia del cuerpo humano,
en medio de su tragedia y soledad, plena de significados vitales. Blanco,
quien ha ganado entre otros el Premio de Pintura del VI Salón Cámara de
Comercio de Maracay (1981) y el 2º Premio del XIII Salón Nacional de Arte
de Aragua (1990), tiene estudios de arte puro, mención artes gráficas, en
la Escuela de Artes Plásticas "Rafael Monasterios" en Maracay.
Restaurant/Galería Danielle's Café
Centro Comercial San Ignacio. La Castellana, Caracas

Con micrófono abierto. Farandol es el nombre de un ciclo de homenajes
literarios que se realiza desde 2004 en Buenos Aires y que, en cada evento,
cuenta con un invitado especial para hablar de un escritor previamente
seleccionado, luego de lo cual se ofrece micrófono abierto. Se realiza los
segundos viernes de cada mes a las 8:30 de la noche en El Garage (Las Bases
160, Haedo sur, Buenos Aires). Los autores invitados para los próximos
meses son Gerardo Curiá, en hablará de la poesía bonaerense el 9 de
septiembre; Daniel Barroso, sobre poesía social y discurso político en la
poesía, el 14 de octubre, y Alberto Ramponelli, sobre lo poético en la
narrativa, el 11 de noviembre. Los coordinadores del ciclo son Carlos
Dariel, Viviana Abnur y Pablo Strika.
http://www.farandol.ya.st

Los césares perdidos. Tal es el título del libro del historiador Alfredo
Jocelyn-Holt, reciente Premio Municipal de Literatura en Santiago de Chile,
sobre el cual el mismo autor estará hablando, el próximo miércoles 17 a las
7 de la noche, en la Casa del Escritor, en una presentación de la Sociedad
de Escritores de Chile (Sech). La presentación estará a cargo de Alejandro
Lavquén y Cecilia Palma. Conducirá el acto Eledín Parraguez.
http://www.sech.cl/home.htm

García Ponce expuesto. Este miércoles 17, a las 8 de la noche, se
inaugurará en el Museo del Palacio de Bellas Artes de México la exposición
"Trazos y encuentros", que muestra el universo evocativo del escritor
mexicano Juan García Ponce. Se incluyen los tesoros personales del autor,
en un recorrido por el contexto cultural que rodeó su vida. Manuscritos,
correspondencia y fotografías, así como más de 80 obras de pintores
mexicanos y extranjeros que conformaron su colección personal.
http://www.conaculta.gob.mx/palacio/museo.htm

Los abismos de Soto. Este miércoles 17, a las 7:30 de la noche, será
presentado en el Auditorio del Centro Cultural Peruano Británico el
poemario Palabra sobre los abismos, el tercero en la producción poética de
Juan José Soto Bacigalupo. La presentación estará a cargo de los poetas
Víctor Coral, Sergio Dextre y Miguel Ildefonso. Al término del evento se
servirá un vino de honor para departir con los asistentes.
Auditorio del Centro Cultural Peruano Británico
Bellavista 531, Miraflores, Lima (Perú)
jjsb333@...

Shii'rain Mmankaa en concierto. Como parte de su gira nacional y enmarcando
esta presentación en su aniversario, el Ensamble Shii'rain Mmankaa, que
dirigen los jóvenes Orlando Rondón y José Rondón, de Maracay, Aragua
(Venezuela), ofrecerá un concierto en el Foyer del Teatro de la Ópera de
Maracay este jueves, 18 de agosto, a las 7 de la noche, teniendo como
invitado especial al Ensamble Seis por Izquierdo.
Teatro de la Ópera de Maracay
Av. Miranda, Maracay, Aragua
Teléfonos: 58 243 2336043 / 2379009
fundtom@...

Oratoria en Nueva York. El Instituto Dominicano de Periodismo ha anunciado
la realización, este fin de semana, de un curso de oratoria coordinado por
el doctor Jorge Piña, Nelson Encarnación, Obdulia Guzmán y Gabriel Guzmán.
El curso se llevará a cabo entre el 19 y el 21 de agosto y la inscripción
oscila entre 20 y 30 dólares. Quienes se inscriban recibirán, entre el
material de apoyo, el libro Curso de oratoria: cómo aprender a hablar en
público en diez lecciones, por Adriano de la Cruz.
Teléfonos: (212) 928-8100 / (212) 928-8485

Cortázar en Lima. El Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar
iniciará, el próximo 26 de agosto, el seminario "La narrativa de Julio
Cortázar", cuyo expositor será Moisés Sánchez-Franco. Las seis sesiones de
que se compone el seminario se realizarán cada viernes entre 7 y 9 de la
noche y se prevé cupo limitado a 20 personas. La inscripción cuesta 120
nuevos soles para estudiantes y jubilados y 150 nuevos soles para el
público en general.
http://celacp.perucultural.org.pe

Formando a los jóvenes lectores. El Banco del Libro de Venezuela y la
Universidad Autónoma de Barcelona organizan e invitan a participar en el
Máster a Distancia en Libros y Literatura para Niños y Jóvenes, que está
dirigido a docentes, bibliotecarios, promotores de lectura, editores y todo
aquel profesional que desee vincularse al campo de la edición y formación
de lectores. El máster se inicia en enero del año próximo, pero la
inscripción debe formalizarse antes del 30 de septiembre. El costo del
máster será de 2.000 euros para el primer año y de 700 para el segundo.
http://www.bancodellibro.org.ve/cursos/master_lij.html

¿Quiere publicar una nota en este espacio? Envíenosla por correo
electrónico a breves@....



|||||||||||||||||||||||||||||| NOTICIAS |||||||||||||||||||||||||||||

*** Música de Venezuela y poesía de América presentadas en China

Sendas actividades celebradas en Pekín y Chengdu, en China, llevaron al
público de ese país muestras de música venezolana y de poesía americana, el
pasado mes de julio, a través de un recital y de un festival de poesía.

El 7 de julio se celebró, en el Salón de la Amistad Internacional del Museo
de Arte Jintai, de Pekín, y con motivo del 194º aniversario de la Firma del
Acta de la Independencia de Venezuela, el Recital de Música Venezolana para
Piano y Tres Canciones de Juan Bautista Plaza, que organizado por la
Embajada de Venezuela en ese país contó con la participación de la pianista
Chen Rusi y la mezzo-soprano Liang Dongxue, ambas pertenecientes al
Instituto de Música de China, ubicado en la capital oriental.

En la primera parte del recital, Chen Rusi interpretó valses y joropos de
Evencio Castellanos, Moisés Moleiro, Juan Vicente Lecuna e Ildefonso
Meserón y Aranda. En la segunda parte, Liang Dongxue cantó en español -sin
saber hablar este idioma, lo cual fue una sorpresa para el público- tres
composiciones del afamado maestro venezolano Juan Bautista Plaza
(1898-1965), pertenecientes a su Suite para canto y piano (1932) y basadas
en los poemas de Luis Barrios Cruz: "Por estos cuatro caminos", "La sombra
salió del monte" y "Palma verde, garza blanca".

La embajadora Rocío Maneiro manifestó, en la entrevista concedida esa noche
al canal en español de la Televisora Central de China, sentirse "gratamente
sorprendida al descubrir que las dos jóvenes chinas lograron penetrar el
alma de la música venezolana y conmover los corazones de la audiencia". Al
día siguiente de realizado el recital la Televisora Central de China lo
retransmitió para los televidentes de América Latina, España y Portugal.

Esta es la primera vez que las composiciones del maestro Juan Bautista
Plaza se escuchan en China. Debido al éxito del recital, la Embajada de
Venezuela comenzó a preparar un programa más amplio para futuras
presentaciones que incluyan más canciones y más obras para piano del
insigne compositor.

Juan Bautista Plaza nació en Caracas el 19 de julio de 1898 y murió en la
misma ciudad el 1 de enero de 1965. Fue compositor, pedagogo, organista y
musicólogo. Hizo sus primeros estudios musicales en Caracas y en 1923
obtuvo, en la Escuela Pontificia Superior de Música Sacra de Roma, el
título de maestro en composición sagrada. Él fue uno de los principales
propulsores del movimiento musical venezolano del siglo XX, a través de sus
actividades docentes y de investigador de la historia musical de Venezuela.
Su producción musical, que abarca unos trescientos títulos, comprende obras
para orquesta, obras para piano, música vocal a capella, música de cámara,
canto y piano y abundantes composiciones de música sagrada.

Por su parte, el I Festival Internacional de Poesía "Ciudad del Siglo",
realizado el 8 y 9 de julio en la ciudad de Chengdu, capital de la
provincia china de Sichuan, incluyó entre sus participantes a Wilfredo
Carrizales (Venezuela), María Lucía Ferreira Verdi (Brasil), Forrest Gander
(EUA) y Eliot Weinberger (EUA). Por China estuvieron presentes reconocidos
poetas, tales como Xi Chuan, Mang Ke, la poeta Zhai Yongming (anfitriona
del evento), Hua Qiu, Li Yawei y Tang Xiaodu y Zhong Ming.

El evento fue organizado por el Nuevo Centro Internacional de Exposiciones
y el Periódico Nocturno de Chengdu, con la colaboración del semanario Sur,
el vespertino Oriente y el bar Cien Noches. Los poetas participaron en
charlas y conversaciones con los estudiantes de literatura de la
Universidad de Comunicaciones de Chengdu y respondieron preguntas e
inquietudes de los mismos.

Por la tarde del día 9 los poetas acudieron a la Casa de Paja de Du Fu,
famoso poeta de la dinastía Tang (618-907), a rendirle homenaje, leer
poemas del antiguo bardo e intercambiar puntos de vista y pareceres acerca
de la difusión de la poesía y el problema de la traducción.

El encuentro culminó con una velada poética de clausura en el bar Cien
Noches, propiedad de la poeta anfitriona Zhai Yongming. Se presentó la
antología Poetry Today, con textos de todos los poetas participantes. Luego
cada poeta procedió a leer los textos seleccionados para el numeroso
público asistente.

Weinberger leyó su largo poema "The Stars"; Forrest Gander su "Excerpts
from Present Tense"; María Lucía Ferreira Verdi leyó los poemas
"Calígrafos" y "Renascimento" y Wilfredo Carrizales, cuatro textos de su
último poemario La casa que me habita. Finalmente se presentó una
interesante performance a cargo de la poeta Zhang Xiaojing, quien combinó
sonidos guturales con música electrónica.

Finalmente, la anfitriona, Zhai Yongming, expresó que este primer esfuerzo
por reunir poetas chinos y extranjeros en la ciudad de Chengdu, a pesar de
las dificultades burocráticas y de otra índole, valió la pena porque se
congregaron voces muy diversas de diferentes edades y procedencia que
fueron recogidas en la antología Poetry Today, así como en una filmación
que se guardará en la biblioteca del bar Cien Noches.

Fuente: Embajada de Venezuela en China



*** Tomás Segovia gana el XV Premio Juan Rulfo

El escritor mexicano de origen español Tomás Segovia (Valencia, España,
1927) fue elegido por votación unánime como el ganador del XV Premio de
Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, luego de la
deliberación del jurado realizada el día 30 de julio en la ciudad de
Guadalajara, Jalisco, México.

Durante la conferencia de prensa celebrada en Guadalajara el 1 de agosto
para anunciar el nombre del ganador, se hizo contacto vía telefónica a la
Ciudad de México con Segovia, quien expresó su sorpresa y honor por recibir
este premio que lleva el nombre de un personaje a quien conoció en el
Centro Nacional de Escritores de la Ciudad de México y cuya obra "lo dejó
deslumbrado".

"Me conmueve, me da mucho gusto, también me da un poco de miedo", dijo
Segovia al ser cuestionado sobre su sentir tras saberse merecedor de este
reconocimiento. "Me da un poco de inquietud pensar que ya estoy en la edad
en que uno empieza a recibir premios, la verdad es que quisiera recibirlos
y estar más joven, pero como eso no tiene remedio, ni modo, qué bueno que
me dan premios ahora".

Sobre las repercusiones que este premio tendrá en su vida como autor,
Segovia manifestó de buen humor que esperaba que "algún nuevo lector me
conozca, supongo que también esto hará más fácil que los editores publiquen
mis libros. Pero yo también me pregunto qué efecto tendrá este premio en mi
obra, aún no lo sé".

El acta del jurado, que fue leída por el crítico mexicano Christopher
Domínguez, califica a Segovia como un "poeta indispensable y una voz
central del humanismo hispanoamericano" cuya voz poética "se cuenta entre
las más originales y perseverantes" de la lengua española. Considera
también "la riqueza y el rigor de su obra ensayística que, desde hace medio
siglo, enriquece e ilumina el problema de las relaciones entre el lenguaje
y la sociedad, la poesía y el tiempo". El jurado destacó además la labor de
Segovia como "traductor fundamental del pensamiento francés de la segunda
mitad del siglo XX, así como de poetas como Nerval, Hugo, Breton y Rilke".

Además de Domínguez, el jurado en esta edición estuvo integrado por el
británico Steven Boldy; la mexicana Lucía Melgar; el estadounidense Seymour
Menton; la chilena Cecilia García-Huidobro, el español Jorge Urrutia y la
argentina Matilde Sánchez. En la conferencia de prensa del premio
estuvieron presentes Raúl Padilla López y Nubia Macías, presidente y
directora general de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara;
Emilio González Márquez, presidente municipal de Guadalajara; Raúl
Zorrilla, representante de Sari Bermúdez, presidenta del Consejo Nacional
para la Cultura y las Artes de México (Conaculta,
http://www.conaculta.gob.mx); Martí Soler, representante de Consuelo
Sáizar, directora del Fondo de Cultura Económica (FCE,
http://www.fce.com.mx); Silvia Álvarez, coordinadora general de Extensión
Universitaria y representante del rector José Trinidad Padilla López, y
Dulce María Zúñiga, coordinadora del Premio Juan Rulfo.

El Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo está dotado
con cien mil dólares y se entrega como reconocimiento al conjunto de una
obra de creación en cualquier género literario. Los escritores que han
recibido este premio son: Nicanor Parra (1991), Juan José Arreola (1992),
Eliseo Diego (1993), Julio Ramón Ribeyro (1994), Nélida Piñón (1995),
Augusto Monterroso (1996), Juan Marsé (1997), Olga Orozco (1998), Sergio
Pitol (1999), Juan Gelman (2000), Juan García Ponce (2001), Cintio Vitier
(2002) y Rubem Fonseca (2003) y Juan Goytisolo (2004).

Segovia recibirá el Premio Juan Rulfo el 26 de noviembre durante la
ceremonia de inauguración de la XIX edición de la Feria Internacional del
Libro de Guadalajara, en la que la cultura peruana será la Invitada de
Honor.

Aún adolescente al llegar a México, Segovia proviene de una familia de
republicanos españoles que dejaron su país durante la dictadura franquista.
En México estudió filosofía y letras y vivió hasta su madurez, para después
combinar estancias en este país y en España. Su primer volumen de poesía,
La luz provisional, se publicó en 1950 y desde entonces se presentó como un
poeta en diálogo con la tradición europea, línea que mantuvo a lo largo de
su obra poética, centrada fundamentalmente en el tema amoroso.

Su labor como escritor abarca más de 20 libros y géneros como el ensayo, la
crítica, la dramaturgia, la narrativa y, por supuesto, la poesía. Además de
sus libros, publicó también en revistas como Diálogos, Plural, Revista
Mexicana de Literatura y Vuelta, a través de las cuales mantuvo un vínculo
constante con el panorama de las letras mexicanas. Trabajó como profesor
universitario en la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam,
http://www.unam.mx) y en la Universidad de Princeton
(http://www.princeton.edu), entre otras instituciones.

De él escribió Octavio Paz en 1963: "Es un escritor, para mí, esencial", y
agregó que posee una obra "solitaria, pero no aislada, singular y no
marginal, constituye una tentativa por rescatar, como totalidad,
experiencias que en otros aparecen separadas, vida y reflexión, lo
cotidiano y lo extraordinario, el presente y la memoria".

Fuente: Prensa FIL



*** El cubano Miguel Barnet obtiene el premio Trieste en Italia

Miguel Barnet, el escritor cubano vivo más publicado dentro y fuera de la
isla, mereció el Premio Internacional Trieste-Poesía 2005, según se supo el
pasado 2 de agosto tras el anuncio hecho por el poeta italiano Gaetano
Longo, presidente del jurado, que reconoció la vasta obra de Barnet, del
cual apareció recientemente en Italia la novela La vida real, publicada por
la editorial Einaudi, la más importante de ese país europeo.

Conferido anualmente a una personalidad de relevancia mundial por el
conjunto de su obra poética, ese lauro -que otorga desde 1999 la Asociación
Cultural Anthares- será entregado el próximo 21 de octubre en el centro
histórico Tomasseo de Trieste, ciudad del noreste italiano.

El galardón incluye premio en metálico, una escultura de plata realizada
por la artista triestina Samantha Sila, en cuya base se leen versos de
James Joyce, Humberto Saba y Rainer Maria Rilke, y la publicación de una
antología del ganador a cargo del sello FPE.

Longo agregó que en fecha próxima los lectores italianos disfrutarán la
antología poética de Barnet, Juego común, y antes de que finalice el año
verá la luz otro volumen del autor: Poeta en la isla, publicado en Cuba
bajo el título Actas del final.

Por su parte, Barnet manifestó su satisfacción por ese reconocimiento,
"algo que me honra porque muy pocas veces, en este planeta lleno de
guerras, se le rinde tributo al trabajo poético", resaltó. El también
Premio Nacional de Literatura 1994 y vicepresidente de la Unión Nacional de
Escritores y Artistas de Cuba ponderó la labor de los organizadores del
premio, "por situar a la poesía en un lugar preminente, en favor de la
humanidad".

Notable etnólogo y folklorista, Barnet preside desde 1995 la Fundación
Fernando Ortiz (http://www.fundacionfernandoortiz.org), dedicada al estudio
y promoción de la vida y la obra del finado sabio cubano, mundialmente
conocido como el tercer descubridor de la isla. Entre sus más de 10
poemarios publicados en Cuba sobresalen La piedra fina y el pavorreal
(1963), Isla de güijes (1964), La sagrada familia (1967), Orikis y otros
poemas (1980) y Viendo mi vida pasar (1987).

El Premio Internacional Trieste-Poesía ha sido otorgado a figuras como
Justo Jorge Padrón (España), Álvaro Mutis (Colombia), Mateja Mateuski
(Macedonia), Oliver Friggieri (Malta), Arturo Corcuera (Perú) y Amaadou
Lamine Sal (Senegal).

La ceremonia de entrega se efectuará durante un festival homónimo que este
año extenderá sus jornadas del 17 al 22 de octubre con la participación de
destacados poetas italianos.

Fuente: Prensa Latina



*** Eugenio Montejo recibió el Premio Octavio Paz

El venezolano Eugenio Montejo recibió el pasado 2 de agosto el VII Premio
Internacional de Poesía y Ensayo Octavio Paz, en una ceremonia a la que
asistieron el presidente de México, Vicente Fox, y diversas personalidades
del mundo de las letras.

Montejo recibió el galardón, dotado con 100.000 dólares, por parte de la
Asociación de Amigos de Octavio Paz, presidida por Marie Jo Paz, viuda del
escritor mexicano, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1990.

"Cuando recibí la noticia vinieron a mi mente tres palabras: honor, alegría
y responsabilidad. En primer término se trata de un alto honor porque es un
premio que proviene de México, el país de más sembrada tradición cultural
en nuestro continente", dijo el escritor venezolano en la ceremonia.

Añadió que el premio le ha "proporcionado una innegable alegría que podría
compartir con mi familia y con mi país en un tiempo en que los percances de
nuestra política y del militarismo autocrático no nos da demasiada
alegría".

"La tercera palabra es responsabilidad, cuya noción en el dominio de la
creación artística y de la postura ética asocio al nombre que lleva este
honroso premio", señaló Montejo. "Las tres pueden resumirse en la palabra
más hermosa de nuestra lengua: gracias. Gracias a México".

Montejo indicó que en distintas épocas los exiliados de muchos países "han
encontrado en este país un refugio protector y amable, sería extenso hablar
de nuestros vínculos con la literatura de México".

Asimismo, consideró un honor haber sido distinguido con el galardón no solo
por la importancia del autor de El laberinto de la soledad, sino porque es
un premio otorgado entre poetas y escritores con un claro ideal por
fomentar el interés por los autores latinoamericanos entre las nuevas
generaciones.

"Mi admiración temprana por la obra de Paz no es casual, pues tal como
había ocurrido con otros escritores y poetas, en nuestro itinerario
formativo varios libros suyos habían constituido verdaderos hitos. Recuerdo
haber leído varios títulos con lápiz en mano para recordar mi lectura",
dijo, y remarcó que la poesía "ejerce una decisiva función pacificadora
frente a los males del mundo".

Por su parte, el presidente Fox dijo que el premio otorgado a Montejo "es
una forma suprema de diálogo al convocar a la sensibilidad y a la
inteligencia". Calificó a Octavio Paz como una de las figuras centrales del
siglo XX y de las letras universales. "México ha comenzado a ser como
Octavio Paz soñó", agregó el mandatario.

Según Fox, el poeta y ensayista "quería un México que transitara por vías
pacíficas a la democracia, donde hubiera elecciones libres, en donde el
ejercicio de gobierno fuera transparente, donde hubiera equilibrio de
poderes y los ciudadanos participaran activamente en el quehacer nacional".

El jurado indicó en su dictamen que "en estos tiempos cuando todo conspira
para aumentar la 'desarmonía' del mundo, el poeta nos recuerda que hay que
volver a los dioses profundos y que la música del ser es disonante pero la
vida continúa".

En el evento, realizado en la Biblioteca de México "José Vasconcelos", Fox
estuvo acompañado por Sarí Bermúdez, presidenta del Consejo Nacional para
la Cultura y las Artes; Antonio Deltoro, presidente del jurado, y Eduardo
Lizalde, director de la Biblioteca de México. Entre los asistentes se
encontraban el arquitecto Teodoro González de León, los escritores Enrique
Krauze, Juan Villoro y Emanuel Carballo.

Fuentes: EFE, El Universal (México)



*** Rosa al recibir el premio Gallegos: "Escribir es tomar partido"

El escritor español Isaac Rosa, ganador del XIV Premio Internacional de
Novela Rómulo Gallegos, por su obra El vano ayer, recibió este 2 de agosto
el prestigioso galardón de manos del vicepresidente venezolano, José
Vicente Rangel, en ceremonia realizada en el Centro de Estudios
Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve), en
Caracas.

El Rómulo Gallegos, dotado con 100.000 dólares, es uno de los más
prestigiosos premios literarios en lengua hispana, y ha sido obtenido en
anteriores ediciones por autores como Gabriel García Márquez, Mario Vargas
Llosa, Enrique Vilas-Mata, Roberto Bolaños, Carlos Fuentes o Javier Marías,
entre otros.

Esta edición del premio ha sido particularmente polémica, ya que opositores
al gobierno del presidente Hugo Chávez han acusado al jurado de haber
convertido el más famoso galardón literario venezolano en un premio
"chavista", y acusaron a Rosa, de 30 años, de ser simpatizante de los
gobiernos de Caracas y La Habana.

El vicepresidente Rangel también desestimó las críticas y dio la
"bienvenida a un debate" sobre el asunto, a la vez que pidió "abrir las
puertas a una discusión esclarecedora, y rescatar la memoria a través del
autor de El vano ayer".

En su discurso, Isaac Rosa dijo sentirse sorprendido por la visión de
Caracas desde el cerro Ávila, que corona la ciudad, de la que hay poca
representación literaria "al menos para el lector español, para el lector
europeo". Agregó que al ver la ciudad desde lo alto pudo "reconocer algo de
la 'ciudad enorme, extraordinaria: un valle lleno de concreto y metal' de
la que hablaba Adriano González León en País portátil, una de las pocas
referencias literarias con que contaba para enfrentarme a esta increíble
ciudad".

En otra parte de su discurso manifestó que el término de la guerra fría
seguramente hizo "mucho daño al compromiso de los autores, cuando los
intelectuales hacían bandera, en algunas ocasiones hasta el descrédito".
Habló también sobre la vaguedad implícita en el término "literatura
comprometida", toda vez que "el escritor en todo momento está comprometido
con la representación crítica del mundo, lo quiera o no. Escribir es tomar
partido, es participar, es intervenir".

Para su valoración por parte de nuestros lectores, hemos publicado íntegro
el discurso de Isaac Rosa, al cual se puede acceder en
http://www.letralia.com/128/especial01.htm.

Fuentes: EFE, Celarg



*** Inauguran en Cúcuta exposición de Ana Berta López

El pasado 4 de agosto fue inaugurada, en la Galería de Arte "Simón Bolívar"
del Consulado de Venezuela en Cúcuta, Colombia, la exposición "Aunque sean
tonterías... ¡escríbeme!", de la fotógrafa venezolana Ana Berta López.

La muestra, que estará abierta hasta el 2 de septiembre, está compuesta por
19 fotografías de escritores venezolanos y colombianos como Olga Elena
Mattei, Elsa Sanguino, Juan Calzadilla, Saúl Gómez, Homero Vivas, Ernesto
Román, Jorge Gómez Jiménez, Antonio María Flórez y otros. Cada imagen
incluye un texto del autor representado.

En la presentación de la exposición, el escritor Octavio Escobar Giraldo
-otro de los retratados- calificó como "lo más dulce" de la exposición "su
generosidad cartográfica, que registra a uno y otra lado de la frontera los
pequeños y grandes accidentes literarios: la urbe satisfecha, con
aspiraciones cosmopolitas, y el reducto cerrado, orgulloso y provinciano,
que cuelga de las montañas".

Ana Berta López nació en Caracas en 1963. En su ciudad natal hizo estudios
como actriz en el Taller Luz Columba, de Nelson Ortega, en 1986, y en 1990
cursó el Ciclo Básico de Arte Dramático en el IFAd y el Taller de
Elaboración de Libretos para TV con Mariela Romero.

Al llegar a San Cristóbal, Táchira, donde reside actualmente, tomó el
Taller de Actuación para Cine y TV con Miguel Ponce, en 1998. En teatro
hizo la obra Avenida Lecuna, con el grupo Arriba El Telón, en 1989,
mientras en televisión se desempeñó en Radio Caracas Televisión como actriz
destajista en varios programas tales como Selva María, Señora, Abigail, Mi
Amada Beatriz y otros. Desde 1997 ha trabajado como docente independiente
de actuación en la Dirección de Cultura y Bellas Artes del Táchira, la
Unidad Educativa Bolivariana Páramo de La Laja y el Colegio Don Bosco,
entre otros entes.

Como fotógrafa su formación ha sido mayormente autodidacta. Hizo el taller
"Fotografía y cultura popular" dictado por Mariano Díaz y "Revelado y
copiado blanco y negro" con Gustavo Carmona, ambos en la Fototeca del
Táchira. Ella y su cámara le han prestado sus servicios a la revista Sujeto
Almado, Nadie Nos Edita Editores, Asociación de Escritores del Táchira,
Orquesta Sinfónica Simón Bolívar del Táchira, Dirección de Cultura y Bellas
Artes del Táchira y otros entes.

Esta es la tercera exposición individual de López. La primera fue
"Capturando egos", en la Casa Steinvorth (1999) y la segunda "Ojos de miles
miradas", en la Fototeca del Táchira (2004). Este año participó además en
la exposición colectiva "Creadores del hecho cultural" en la Fototeca del
Táchira.

"Al paso de los años", explicó López, "una foto, un retrato, siempre es un
viaje en el tiempo digno de ser vivido. He querido combinar en esta muestra
la palabra escrita con la imagen del autor porque soy una firme creyente de
la memoria visual".



*** Editan en México antología de poesía sonora

La mexicana Radio Educación y la Dirección General de Publicaciones del
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México (Conaculta,
http://www.conaculta.gob.mx) acaban de editar Homo Sonorus, una antología
internacional de poesía sonora, la primera que se hace en el mundo, según
explicó Lidia Camacho, directora de la emisora, durante la presentación,
realizada el pasado 4 de agosto en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de
Bellas Artes.

"En Europa sí hay algunos textos que documentan la poesía sonora en
diferentes países, pero como antología que reúne a los artistas más
connotados en la poesía sonora, este trabajo es el único", agregó Camacho.

El editor y curador de esta antología es el ruso Dmitry Bulatov, por lo
cual la versión original estaba en ruso e inglés, pero se tradujo al
español para que sea conocida no sólo por el público mexicano, sino por el
de toda América Latina.

La antología está integrada por un grueso volumen de más de 400 páginas que
reúne los textos teóricos y las fichas biográficas de los artistas
incluidos, así como por cuatro discos compactos en los que se incluye a
poetas sonoros de Australia, Austria, Inglaterra, Argentina, Bélgica,
Brasil, Hungría, Alemania, España, Italia, Canadá, Holanda, Polonia,
Portugal, Rusia, Estados Unidos, Gales, Finlandia, Francia, Suiza y Suecia.

La poesía sonora, refiere Camacho, tiene sus deudas con la poesía visual,
con las vanguardias que buscaron liberar a la palabra de todo contenido
semántico y encontrar nuevas formas de expresión. "En el caso de la poesía
sonora esto se hace fundamentalmente a través la palabra, la música, pero
también del llanto, el pujido, el grito".

Fuente: El Universal (México)



*** Filman en Colombia documental sobre Cien años de soledad

El afamado cineasta húngaro Peter Gothár (Pécs, Hungría, 1947) se trasladó
a Colombia a principios de este mes para identificar las locaciones de un
documental especial sobre Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez,
que rodará para la Televisión del Estado Húngaro y MTV, y que será
transmitido en la serie "Grandes Libros" de la BBC.

De 26 minutos, el documental será "una especie de gancho para lograr que
los jóvenes de Hungría lean más", según explicó el cartagenero Gerardo
Nieto, responsable junto con su padre, Víctor Nieto, del Festival de Cine
de Cartagena, y quien acompañó al reconocido director húngaro. Se trata,
agregó, de "una campaña para motivar la lectura desde la televisión. Por
eso encomendaron el proyecto a un director de cine de la trayectoria de
Gothár".

El cineasta estuvo acompañado también por el venezolano, radicado en
Hungría, Francisco Gozón, quien será el director de Fotografía; Géza
Détari, productor; y la traductora de los libros al húngaro de García
Márquez, Vera Sczeka.

El documental contará con la participación de una famosa actriz de Hungría,
que leerá apartes de la novela. Las filmaciones se iniciarán el primero de
septiembre. "Lo que hicimos fue buscar las locaciones y la identificación
de la gente", dijo Nieto, quien aclaró que no se trata de una versión de
Cien años de soledad, sino un documental sobre la obra, recreada en los
sitios más representativos de Macondo.

Fuentes: El Tiempo, IMDB



*** Literatura latinoamericana tendrá especial presencia en Fráncfort

La literatura latinoamericana y los servicios en línea tendrán un papel
relevante en la Feria del Libro de Fráncfort, que se celebrará en octubre
próximo con la participación de 6.700 expositores, informaron sus
organizadores el pasado 5 de agosto.

Indicaron que los pabellones se distribuirán en 12 salas, lo que supondrá
un importante esfuerzo físico para su organización, y que además este año
tendrá un importante protagonismo virtual, pues la feria ofrecerá un amplio
abanico de posibilidades por Internet.

Uno de esos mercados internacionales con más "empuje" en Alemania es el de
la lengua hispana, lo que se verá reflejado en el tema central del
encuentro "Rights Directors Meeting", que se realizará el 18 de octubre,
día de la inauguración del evento, en el que expertos del sector editorial
de Hispanoamérica y Estados Unidos analizarán problemas y tendencias del
ramo.

Según los organizadores, el encuentro pretende ofrecer una visión sobre
mercados de libros en España y Latinoamérica, así como información sobre el
tema del comercio de licencias que posibilitan la publicación de una obra
en distintos países del de origen. Además, los participantes debatirán
sobre las posibilidades que alberga el mercado de licencias y criterios de
decisión para escoger obras a publicar en otros países.

Fuente: Diario de Yucatán



*** Muere en La Habana el cantante Ibrahím Ferrer

El cantante Ibrahím Ferrer, una de las estrellas del Buena Vista Social
Club, falleció a los 78 años, el sábado 6 de agosto, en el Centro de
Investigaciones Médico Quirúrgicas (Cimeq) de La Habana, según explicó su
nieto Kelman Valdés, quien no quiso ofrecer detalles de la causa de la
muerte.

Se conoció que Ferrer ingresó al Cimeq con síntomas de gastroenteritis,
luego de haber llegado el miércoles de una gira por Europa. Su muerte
ocurre después de hacer realidad el que calificara como uno de sus más
preciados sueños, que era grabar un disco de boleros.

Ferrer nació en 1927 en Santiago de Cuba. Tuvo una larga carrera artística
de más de 60 años. Sin embargo, su consagración mundial llegó de la mano
del proyecto Buena Vista Social Club, un disco producido por Ry Cooder que
obtuvo en 1998 el codiciado premio Grammy, y un filme dirigido por Wim
Wenders.

A los 12 años quedó huérfano de padre y madre y tuvo que vender dulces en
la calle para sobrevivir. Un año después integró su primer grupo musical,
Los Jóvenes del Son, con el que amenizaba pequeñas fiestas de barrio, y
empezó a cantar con varios conjuntos locales de Santiago de Cuba como
Sorpresa, Wilson y Maravilla de Beltrán.

En la década de 1950, época de oro para la música cubana, obtuvo su primer
éxito con el disco El platanal de Bartola. Entonces formaba parte de la
orquesta de Chepin Choven, dirigida por el maestro Electo Rosell (Chepin),
el más importante músico de la región oriental en esos momentos. El nombre
de Ferrer no figuró en los créditos del disco, razón por la cual se mantuvo
en el anonimato.

Ya en 1957, el cantante se muda a la capital cubana, donde trabajó con la
orquesta Ritmo Oriental, que dirigía Benny Moré. Después volvió con Pacho
Alonso, radicado también en La Habana, con un nuevo grupo, Los Bocucos. En
esas agrupaciones fue intérprete de guarachas, sones y otros ritmos
bailables, pero los directivos de esas orquestas le negaron el acceso al
bolero.

Luego de la muerte de Alonso, en 1982, Los Bocucos, sin su gran figura,
perdieron popularidad. No obstante, Ferrer, un tanto desilusionado con la
música, permaneció en la agrupación hasta su jubilación en 1991 y, desde
esa fecha, se ganó la vida limpiando zapatos y recibiendo una modesta
pensión de jubilación.

En 1997, el músico cubano Juan de Marcos González y el productor Ry Cooder
lo animaron a participar en la grabación de Buena Vista Social Club. Fue
con este álbum que logró ser reconocido en los cinco continentes junto a
sus contemporáneos Rubén González, Omara Portuondo, Compay Segundo, Eliades
Ochoa, Barbarito Torres y Guajiro Mirabal. Con su disco Buenos hermanos,
Ferrer ganó un Grammy en 2004.

Ibrahím Ferrer fue esencialmente un sonero pero durante los últimos años
había incursionado en otros ritmos. En su último disco Mi sueño, a bolero
songbook, interpretó boleros como "Perfidia" o "Quiéreme mucho".

El velatorio del artista tuvo lugar el domingo 8 de agosto, cuando
centenares de personas, entre amigos, familiares, artistas, funcionarios y
admiradores, acudieron al cementerio "Cristóbal Colón", de La Habana, a
rendirle tributo póstumo entonando "Mil congojas", uno de los boleros
popularizados por la voz de Ferrer. Sobre el panteón donde reposa el
artista, fueron depositadas numerosas ofrendas florales, una de ellas
enviada por el presidente cubano, Fidel Castro.

"Hemos perdido a un gran valor de la cultura cubana. Era un artista
extraordinario, amigo entrañable, mi hermano increíble", declaró el
pianista Chucho Valdés. El cantante José Loyola dijo de Ferrer que "tenía
un lirismo melódico muy singular, con una afinación perfecta,
extraordinaria, un estilo muy original y propio. Es difícil abstraerse de
las influencias, pero los grandes logran hacer eso". Por su parte, el
compositor cubano Juan de Marcos señaló que "era tremendo improvisando,
sobrepasó los límites de su generación".

Fuentes: ABN, BBC, EFE, La Razón (Ecuador)



*** Muere en Santiago la compositora Leni Alexander

El pasado domingo 7 de agosto falleció en la capital de Chile la
compositora germano-chilena Leni Alexander (Breslau, 1924), reconocida por
haber incorporado a la música chilena las tendencias más avanzadas de la
europea. Alexander fue sepultada en el Cementerio Israelita de Santiago el
lunes 8.

Según Luis Merino, director del Centro de Extensión Artística de la
Universidad de Chile, "algunas claves para aproximarse a Leni Alexander son
las que desarrolló a través del sistema de enseñanza musical Montesori,
cuyo diploma recibió en 1942. Desde el punto de vista de la historia de la
música chilena, pertenece a un importante grupo de compositores que
empezaron a mostrar sus creaciones entre 1948 y 1950: un período de
maduración, de apertura y de pluralismo de nuevas tendencias. Entre ellos
están Juan Amenábar, Gustavo Becerra, Carlos Botto, Darwin Vargas y
Federico Heinlein".

Elene Alexander Pollak residió en Hamburgo hasta 1939, desde donde emigró
con su familia a Chile. Entre 1949 y 1953 estudió con el compositor Fré
Focke, quien mostró a los creadores musicales chilenos el potencial del
dodecafonismo. "Lo interesante es que después, con una beca del gobierno
francés, Leni estudió con dos figuras muy importantes: Rene Leibowitz y
Olivier Messiaen. También se contactó con figuras como Pierre Boulez, Bruno
Maderna y Luciano Berio", enfatiza Merino.

Hay coincidencia absoluta en recalcar que Leni Alexander fue una figura que
siempre estuvo buscando nuevos caminos, tanto en su propia creación como en
lo que respecta a la música de raíz chilena. "Leni aportó con mucha
generosidad esta visión contemporánea. En Nueva York, en 1959, recibió el
encargo de una obra para orquesta de Dimitri Mitropoulos (Time and
consumation). Realizó además estudios de música electrónica y entre 1963 y
1968 presentó música contemporánea en emisiones radiofónicas, para la que
escribió muchas piezas. Igualmente en composiciones para radioteatros".

En su catálogo, la gran mayoría de sus obras es instrumental. También
escribió la Cantata de la muerte a la mañana, única obra de un compositor
de Centro y Suramérica presentada en el Concurso Internacional de la
Sociedad Italiana de Música Contemporánea, en 1960.

Por encargo del Ministerio de Cultura de Francia, en 1985 compuso Aulicio.
Sobre este título, la compositora aclaró que el texto correspondía a la
forma en que uno de sus hijos (Bastian Bodenhofer), cuando tenía miedo, en
vez de decir "auxilio" decía "aulicio". La obra fue estrenada por la
Orquesta Sinfónica de Chile en julio de 1996. "Curiosamente, no dejó
discípulos, sino lecciones en este constante explorar. Un legado que ha
permanecido en todos los compositores jóvenes de Chile", señala Merino.

Fuente: El Mercurio



*** Murió el trovador cubano Noel Nicola

Noel Nicola, uno de los creadores de la Nueva Trova cubana, murió la noche
del domingo 7 de agosto, a los 58 años, víctima del cáncer. Junto con
Silvio Rodríguez y Pablo Milanés renovó la tradición sonora isleña, cuya
influencia se hizo sentir en toda América Latina.

Nicola falleció un día después que Ibrahím Ferrer, mítica voz del son.
Nicola y Ferrer -éste de 78 años- fueron velados en la misma funeraria
capitalina, donde se acercaron los más importantes creadores y artistas
isleños.

Nacido en La Habana el 7 de octubre de 1946, en el seno de una familia de
músicos, creó sus primeras composiciones en la adolescencia. En 1968,
Nicola presentó por primera vez sus canciones junto a Silvio Rodríguez y
Pablo Milanés en la Casa de las Américas
(http://www.casadelasamericas.com), dando inicio a la Nueva Trova, que con
sus temáticas rebeldes y su poética capturó la atención de sus
contemporáneos.

Miles de jóvenes, a lo largo y ancho de América Latina, hicieron suyos
temas como Por la vida juntos, Para una imaginaria María del Carmen, Son
oscuro, Es más, te perdono y otros que reflejaban las inquietudes
existenciales, sociales y políticas de una generación.

A finales de la década de los 60 también se incorporó al legendario Grupo
de Experimentación Sonora del Instituto Cubano de Artes e Industria
Cinematográfica bajo la dirección de Leo Brouwer, y que fue una escuela
para sus participantes.

Fuentes: AP, ABN



*** Muere el escritor mexicano Severino Salazar

El escritor Severino Salazar falleció la madrugada del domingo 7 de agosto
en Ciudad de México, víctima de un cáncer fulminante que lo tuvo gravemente
enfermo en las tres últimas semanas, según informó su hermana, Eloísa
Salazar.

El narrador de 58 años, ganador en 1984 del Premio Juan Rulfo para Primera
Novela con su libro Donde deben de estar las catedrales, era considerado el
escritor contemporáneo más importante de su natal Zacatecas.

Salazar trabajaba en el departamento de literatura de la Universidad
Autónoma de Azcapotzalco, institución en la cual era profesor e
investigador. Su más reciente libro fue El imperio de las flores, novela en
la que ya está presente una reflexión acerca de la enfermedad del cáncer.
El escritor dejó, además, una novela inédita.

Salazar estudió la licenciatura en letras inglesas en la Universidad
Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx) y en Gales; era
profesor titular de tiempo completo en la Universidad Autónoma
Metropolitana (UAM, http://www.uam.mx).

Otros de sus libros son El mundo es un lugar extraño (1989), Desiertos
intactos (1990), Tres noveletas de amor imposible, Las aguas derramadas y
Cuentos de Navidad, entre otros. Parte de su trabajo cuentístico ha sido
traducido al inglés, francés e italiano.

Críticos literarios coincidían en que "aunque desde hace muchos años reside
en la ciudad de México, su obra recupera, cual fino trazo de bisturí, los
aromas, luces y fantasmas del interior de la República".

Soltero y sin hijos, Salazar vivía en Ciudad de México desde hace cuatro
décadas, aproximadamente, pero alternaba su estancia con Zacatecas; en
algunas etapas residió fuera del país. En el último año, recordó su
hermana, estuvo en Portugal y España. El cuerpo del escritor fue velado
desde el mismo domingo 7 en una funeraria donde estuvieron sus familiares y
algunos escritores y amigos, y fue cremado el lunes 8.

Fuentes: El Universal (México), La Jornada



*** Clausura hoy en Caracas el XVI Festival Mundial de la Juventud

Inaugurado el pasado 8 de agosto, hoy se realizará en Caracas la ceremonia
de clausura del XVI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes,
evento que ha reunido a más de 17.000 jóvenes de 144 países, entre los que
se encontraron Palestina, Colombia, Cuba, Estados Unidos, Perú, Portugal,
Brasil y Suiza.

El acto inaugural contó con la presencia del presidente de Venezuela, Hugo
Chávez Frías; el vicepresidente de la República, José Vicente Rangel; el
gobernador del estado Miranda, Diosdado Cabello, y otras personalidades del
Ejecutivo Nacional.

El festival es completamente financiado por el gobierno venezolano,
mediante un crédito especial, solicitado al Congreso, de 18 millardos de
bolívares.

Durante ocho días, los jóvenes provenientes de diferentes países
participaron de diversas actividades de discusión y participación política
e ideológica, acompañados por las expresiones culturales de cada nación
asistente al evento.

Las disertaciones y talleres se realizaron en la Universidad Bolivariana de
Venezuela, el Círculo Militar de Caracas, el Teatro Teresa Carreño y las
salas de conferencia del Parque Central, entre otras locaciones.

Estas actividades culturales estuvieron abiertas al público en general,
mientras que para los debates se dio prioridad a los delegados inscritos.
Además se celebraron actividades en el interior del país.

Una de las últimas actividades fue el "Tribunal Antiimperialista", que se
realizó este fin de semana en el Poliedro de Caracas, y que consistió en la
imitación de un proceso judicial "a todo lo que significan las políticas
intervencionistas, imperialistas", según explicó el diputado oficialista
Darío Vivas.

Fuentes: El Universal (Venezuela), Gobierno en Línea



*** Ministerio español de Cultura subvenciona emisora poética

La Fundación Cultural Miguel Hernández
(http://www.miguelhernandezvirtual.com) ha recibido una subvención de
18.600 euros del Ministerio de Cultura de España (MCU, http://www.mcu.es)
para la puesta en marcha de Radiopoesía (http://www.radiopoesia.com), una
emisora temática de poesía a través de Internet que se pondrá en marcha el
30 de octubre -aniversario del nacimiento de Miguel Hernández-, informaron
fuentes de la entidad el pasado 9 de agosto.

El objetivo de esta nueva emisora es facilitar el acceso a la poesía "de
forma interactiva, dinámica y entretenida", una iniciativa que, además, se
centrará en la promoción de la vida y obra del poeta alicantino Miguel
Hernández.

Entre las secciones previstas en esta primera fase del proyecto figuran un
foro, entrevistas, concursos y archivos sonoros, además de un apartado
donde los nuevos poetas podrán leer o enviar sus textos para difundir sus
obras por todo el mundo. Además, Radiopoesía contará con la sección "Mundo
Hernandiano", en la que se ofrecerán noticias actualizadas de todas las
actividades que sobre el poeta oriolano se realicen a nivel mundial.
Igualmente, podrán escucharse poemas de Hernández recitados por autores
como el portugués José Saramago o cantantes como el español Joan Manuel
Serrat, así como canciones y obras de teatro del poeta.

El director de la Fundación Miguel Hernández, Juan José Sánchez Balaguer,
explicó que Radiopoesía responde al deseo de la "difusión máxima de la
figura de Miguel Hernández", y que surgió de la idea de que la radio podía
ser más efectiva que Internet para difundir la obra de este poeta, pues "la
palabra es el mejor medio para entenderse", señaló Sánchez.

Este ambicioso proyecto, comentó el director de la Fundación, "se dirigirá
mucho a Hispanoamérica", pues la organización ya ha mantenido contactos con
diferentes medios de comunicación de Cuba, Miami o Argentina, como la
emisora TL de la ciudad de Rosario, para difundir la obra de Miguel
Hernández.

La Fundación ya había realizado un programa de radio junto con esta emisora
argentina, y fue entonces cuando pensaron que la creación de un medio
temático de poesía "tenía futuro". Los programas se emitirán a través de
Internet pues, según Sánchez, es un medio que "permite llegar a todo el
mundo", y añadió que están manteniendo contactos con diversas entidades
culturales para ampliar el proyecto, que no saben si derivará "en muchas
cosas más".

Se trata, afirmó el director de la Fundación, de una iniciativa "muy
participativa" que intentará, desde el primer momento, acercarse a los
"nuevos poetas", para que puedan dar a conocer su obra. La emisora "estará
abierta a la iniciativa de fundaciones o casas museos" que deseen difundir
en sus programas la obra de otros poetas.

El equipo que integra Radiopoesía está formado por 37 historiadores y
filólogos, principalmente, y no descartan que, una vez el proyecto esté
totalmente asentado, colaboren otras personalidades de la cultura
académica.

La Fundación Miguel Hernández ha desarrollado numerosas actividades durante
los últimos dos años, como un taller de empleo, donde cerca de cuarenta
personas se dedican a catalogar y digitalizar fondos para realizar una
biblioteca virtual del poeta. Otras de sus iniciativas son los cursos
didácticos para escolares, así como las diversas colaboraciones que han
establecido con el Instituto Cervantes en Manila y en Moscú.

Fuentes: EFE, Terra Actualidad



*** Fernando Báez dicta charlas sobre memoria e identidad nacional

El destacado escritor venezolano Fernando Báez se encuentra en Caracas
invitado por Fundapatrimonio-Alcaldía de Caracas para dictar una serie de
charlas cuyo tema es "Memoria Histórica e Identidad Nacional", según
informaron fuentes oficiales.

Nacido en San Félix (Ciudad Guayana, estado Bolívar) y pedagogo de
profesión, Báez tiene un postgrado en bibliotecología y en esa área es
considerado una autoridad a nivel mundial. Su libro Historia universal de
la destrucción de libros, publicado en 2004, se convirtió en un éxito de
ventas que lo catapultó como un reconocido ensayista, según la
consideración de críticos de talla internacional.

Lo mismo ha ocurrido con su más reciente libro de ensayos La destrucción
cultural de Irak, prologado por Noam Chomsky, lingüista y uno de los más
consecuentes críticos de la política imperialista estadounidense.

La erudición de Báez en torno al tema bibliográfico le ha permitido
desenvolverse como conferencista en varias ciudades del mundo como Oxford,
Cambridge, Qatar, El Cairo, Kuwait, Paris, Madrid, Berlín, Barcelona,
Bogotá, Río de Janeiro, Buenos Aires y Caracas, entre otras urbes. Textos
de Báez pueden leerse en Letralia, el más reciente de los cuales es el
ensayo "Borges y el pensamiento", publicado el 1 de noviembre de 1999 en
nuestra edición 81 (http://www.letralia.com/81/en01-081.htm).

La primera conferencia se llevó a cabo el pasado jueves 11 en la Casa de
Campo Guzmán Blanco, localizada en Antímano. La segunda presentación se
escenificará hoy lunes 15 de agosto a las 5:30 de la tarde en el Centro de
Arte La Estancia y la última el 18 de agosto a las 5 de la tarde en la
Casona Anauco Arriba, en San Bernardino.

El objetivo principal de estas ponencias es lograr que los ciudadanos se
identifiquen con el patrimonio cultural de Venezuela mediante el desarrollo
de la conciencia colectiva en función del conocimiento y mantenimiento de
los espacios históricos y socioculturales, explicaron los organizadores.

Fuente: ABN



*** Documentos de Frida Kahlo y Diego Rivera serán digitalizados

Una colección de más de 26.000 documentos de los artistas mexicanos Frida
Kahlo (1907-1954) y Diego Rivera (1886-1957) serán restaurados,
clasificados y digitalizados en un proyecto que se desarrollará hasta junio
de 2007, según informó Isabel Grañén, presidenta de la organización Apoyo
al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas de México (Adabi,
http://www.adabi.org.mx) y una de las responsables del proyecto.

Grañén explicó que los documentos "recogen toda la esencia íntima y
personal de la pareja de pintores mexicanos que no sólo hicieron escuela
sino también conciencia política en su país". Cuando se completen los
trabajos, será posible consultar, a través de Internet, cartas, libros,
revistas y notas de prensa "que muestran el lado humano" de dos de las más
grandes figuras del arte contemporáneo mexicano.

"Se trata de contribuir al enriquecimiento de la memoria colectiva y de
poner a estos documentos inéditos a salvo del robo y la destrucción", dijo
Grañén. Añadió que cuando los investigadores y el público en general puedan
consultar por computadora tales documentos "se encontrarán con muchas
sorpresas" sobre la vida personal, académica y artística de Frida Kahlo y
Diego Rivera, a quienes unió el amor y la vocación por la pintura.

Se estima que el proyecto de efectuar un inventario descriptivo y
digitalizar los documentos tendrá un costo de unos 188.000 dólares, de los
cuales una tercera parte será aportada por el magnate mexicano Alfredo Harp
Helú.

En el plan participan el fideicomiso que administra una casa convertida en
museo que perteneció a Frida Kahlo en el sector capitalino de Coyoacán
(conocida como "Casa Azul"), y otro creado por Diego Rivera, la estatal
Universidad Nacional Autónoma de México (Unam, http://www.unam.mx), la
Adabi y otras entidades.

Diego Rivera donó al fideicomiso, constituido el 16 de agosto de 1955, su
museo y el de Kahlo, y le cedió "todos los derechos de su obra plástica o
literaria". El famoso muralista también solicitó en esa ocasión que los
archivos con sus documentos y los de su esposa "no se abrieran sino varios
años después de su muerte".

Fuentes: EFE, El Tiempo



*** Restauran importante misión jesuita en Paraguay

La restauración y conservación de la Misión de los Jesuitas de Trinidad, a
unos 400 kilómetros al sur de Asunción (Paraguay), se acomete por primera
vez con un plan multidisciplinario, que incluye trabajos arqueológicos y
antropológicos y que se desarrolla desde principios del pasado mes de
julio.

La coordinadora del proyecto, Ana Rosa Lluis O'Hara, explicó que la
restauración, cuyo costo ascenderá a 100.000 dólares, se centra en el
sector de las "casas de los indios" porque en anteriores trabajos se
ocuparon principalmente de los restos de la imponente iglesia mayor del
recinto.

Otras novedades respecto a anteriores intervenciones en Trinidad,
Patrimonio Histórico mundial de la Unesco desde 1993, es que las labores
actuales son multidisciplinares, con especialistas en restauración,
arqueología, en laboratorio de "biodeterioro", conservación lítica,
estructuras y geotecnia, y documentación.

Los trabajos en Trinidad se extenderán hasta finales de este año, destacó
Lluis O'Hara, quien afirmó que el objetivo es que sea sustentable con la
participación de la población local en las tareas de conservación y el
fomento del lugar como destino turístico.

La Misión de Trinidad fue elegida para desarrollar el proyecto como uno de
los 100 sitios en peligro de destrucción del World Monuments Fund (WMF,
http://www.wmf.org) para el bienio 2004-2006. Las anteriores labores de
conservación en la Misión de Trinidad se remontan a principios de la década
de 1990, cuando se trabajó en su recuperación, principalmente de la
iglesia, con fondos de la Agencia Española de Cooperación Internacional
(Aeci, http://www.aeci.es).

Fuentes: EFE, Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María



*** Falleció el cineasta boliviano Hugo Roncal

El actor, dramaturgo y director de cine boliviano Hugo Roncal Antezana
murió el pasado 12 de agosto en La Paz (Bolivia), a la edad de 82 años. El
cineasta, que había sido galardonado el 26 de julio por el gobierno de su
país con la Medalla al Mérito Cultural, dirigió más de un centenar de
documentales y mediometrajes, entre otros, y escribió varias obras de
teatro. Sus restos fueron velados en el Salón Velatorio María Inmaculada de
la zona de Achumani.

Nacido en Cochabamba, Roncal fue alumno libre, entre 1941 y 1943, de la
Escuela Nacional de Bellas Artes, bajo la dirección de Cecilio Guzmán de
Rojas. También en 1943 fue alumno de la Escuela Nacional de Arte Escénico,
dependiente del Ministerio de Educación y Cultura de Bolivia
(http://www.minedu.gov.bo), y en 1970 asistió a un curso de crítica
cinematográfica, dirigido por Luis Espinal Camps, entre otros cursos de
capacitación en las artes.

Ya en la vida práctica, fue parte del elenco de las compañías de teatro
"Raúl Salmón", "Carlos Cervantes", "Wenceslao Monrroy", "Centenario" y
"Lucho Espinoza", así como de la española "Gonzalo Gobelay", entre otras.

Su capacidad creativa se hizo evidente en la época del 60 cuando presentó
una de sus obras más importantes: El mundo que soñamos. En ella, Roncal
plasmó la historia de la fabricación de un títere, contada desde el punto
de vista del papel periódico.

En sus más de 45 años de actividad cinematográfica, participó y colaboró en
diferentes largometrajes como Mina Alaska, de Jorge Ruiz, y Ukamau, de
Jorge Sanjinés, además de Volver, La rata de América, Crimen sin olvido,
Patria linda y El sátiro, todas obras y aportes importantes a la
cinematografía boliviana.

Además, fue uno de los impulsores de la creación del canal 7 TVB. Desempeñó
el cargo de director del Departamento de Cine, dependiente del canal
estatal.

Según el director Paolo Agazzi, Roncal fue "un hombre múltiple en el cine
boliviano, ya que fue actor y director. Sus clases en los talleres de cine
de la Universidad Mayor de San Andrés (Umsa, http://www.umsanet.edu.bo)
eran siempre enriquecedoras. Su muerte me sorprendió mucho, ya que hace un
mes fue premiado por su labor cinematográfica".

La actriz Maritza Wilde, por su parte, destacó su aporte al desarrollo
actoral boliviano, que calificó como fundamental. "No sólo trabajó como
actor, sino que elaboró varios guiones de teatro a lo largo de su vida. Fue
un hombre ecuánime y agradable, y trabajar con él, como siempre se difundió
por las personas que desarrollaron su talento con Roncal, siempre fue
agradable. Además, se encuentra su aporte a la televisión nacional. Fue en
el Canal 7, el estatal, donde destacaron sus ideas innovadoras".

Entrevistado en 2003, Roncal definió el cine de esta manera: "Es un pasión
de locos, de enamorados, es como el poeta que siente la necesidad de
transmitir un sentimiento profundo sin esperar recompensa, el cineasta es
igual; ahora se hace cine para ganar premios, reconocimiento, antes se
hacía por amor, sin esperar premios".

Fuentes: La Razón (Bolivia), La Prensa (Bolivia), Ministerio de Desarrollo
Económico de Bolivia



*** Inauguran en Argentina exposición sobre el Quijote

El próximo jueves 18 de agosto se inaugura en la Pontificia Universidad
Católica Argentina "Santa María de los Buenos Aires" (UCA,
http://www2.uca.edu.ar), la exposición "Tras las huellas del ingenioso
hidalgo", que reúne dibujos en tinta, grabados y litografías de veintidós
artistas argentinos, así como 35 ediciones antiguas e internacionales de la
obra de Cervantes.

La exposición está enmarcada en las VIII Jornadas Internacionales de
Literatura Española Medieval y Homenaje al Quijote, que se llevarán a cabo
los días 17, 18 y 19 de agosto en el Campus Universitario de Puerto Madero
(Buenos Aires).

Las ediciones que verán los asistentes a la exposición proceden de la
propia UCA y de la Biblioteca Popular de Azul, que cuenta con una de las
colecciones más completas que existen en Argentina sobre esta materia. La
exposición permanecerá en el Pabellón de Bellas Artes de la Universidad
Católica Argentina hasta el próximo 4 de septiembre.

"Cada uno de los artistas agrupados en esta singular exposición aporta su
visión particular de don Quijote", explicó Cecilia Cavanagh, comisaria de
la muestra. "Y de ese modo hallamos a un Alonso Quijano torturado, soñador
o divertido en función del lápiz que lo haya plasmado", agregó.

La muestra se abre con una acuarela de Guillermo Roux, que retrata al
Quijote extraviado en libros, con los personajes de esos mismos libros
rodeando al voraz lector de novelas de caballería.

Las variadas lecturas del personaje cervantino continúan con las
situaciones hilarantes dibujadas por Alicia Carletti, la marioneta de
largos bigotes que escenifica Diana Dowek o el trazo tupido y generoso de
Aníbal Cedrón, que se decanta por un Quijote mucho más ensimismado y
melancólico.

Por su parte, Carlos Benítez combina diversas situaciones de las andanzas
del hidalgo, mientras que Jorge Álvaro prefiere ubicarlo en un escenario
casi mágico.

Muchas de las obras presentadas fueron encargadas especialmente para un
libro en homenaje al Quijote, mediante el cual se convocó a los artistas a
crear nuevas imágenes del célebre personaje de Miguel de Cervantes. Entre
ellas se encuentran, también, las tradicionales ilustraciones de Carlos
Alonso para la edición de la obra que publicó Emecé en 1957 y las que hizo
Roberto Páez para la que editó Eudeba en 1965.

"Lo cierto es que no ha sido fácil poner en marcha la muestra porque en un
principio pensábamos que quizá resultaría demasiado local, pero hemos
contado con el apoyo de la universidad y de la Consejería de Cultura de la
Embajada de España en Argentina", dijo Cavanagh.

"Además, la universalidad del Quijote está sobradamente reconocida porque
todos hemos leído alguna vez algún fragmento de la obra o, por lo menos,
nos podemos hacer una idea aproximada del significado de lo quijotesco",
reconoció.

Este año, en el que se cumple el cuarto centenario de la publicación de la
obra cervantina y en el que, en consecuencia, proliferan los actos
vinculados al Quijote, Cavanagh indicó que ha sido "todo un desafío" sacar
adelante la muestra por el miedo que le producía la posibilidad de saturar
al espectador. "No obstante, los dibujos recopilados tienen una calidad
indiscutible y ofrecen visiones renovadas de un personaje que uno nunca se
cansa de contemplar", matizó.

Fuentes: EFE, La Nación, UCA



*** Constituido el jurado del premio Julio Cortázar

Los escritores, Miguel Mejides, Laidi Fernández de Juan y Rogelio Riverón,
integran el jurado que tiene la responsabilidad de otorgar el Premio
Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar, en su cuarta edición, según se
supo el pasado 2 de agosto.

El veredicto será dada a conocer durante un acto que se celebrará en el
Salón de los Espejos del Palacio del Segundo Cabo (sede del Instituto
Cubano del Libro), a las 4 de la tarde del viernes 26 de agosto, fecha del
natalicio del célebre escritor argentino.

Para esta edición se recibieron 390 obras pertenecientes a autores
hispanohablantes de 21 países de Latinoamérica y también de otras regiones,
particularmente Europa. Los países más representados son Cuba (224),
Argentina (83), España (22), México (13) y Colombia (11).

La creación de este concurso fue iniciativa de la escritora, traductora y
editora lituana Ugnés Karvelis. Su presidente de honor es Miguel Barnet y
está auspiciado por el Instituto Cubano del Libro, la Casa de las Américas
y la Fundación ALIA.

Fuente: La Ventana



*** Hermenegildo Sábat gana premio Nuevo Periodismo Cemex

El periodista y artista plástico rioplatense Hermenegildo Sábat fue
declarado ganador del Premio Nuevo Periodismo Cemex+FNPI en la modalidad de
homenaje, según se pudo conocer a principios de este mes. Sábat recibirá el
premio en una ceremonia que se celebrará en el Museo de Arte Contemporáneo
de Monterrey, México, el próximo martes 30.

Según el Consejo Rector del Premio, esta elección busca destacar y poner
como ejemplo ante todos los periodistas de América Latina la extensa
trayectoria de quien recorrió en su natal Montevideo los más variados
oficios periodísticos, para luego consagrarse en Buenos Aires al ejercicio
del periodismo de opinión, a través de una de las artes más tradicionales y
representativas de la prensa, la caricatura política.

Desde 1973, los dibujos de Sábat aparecen todas las mañanas en la sección
política del diario Clarín (http://www.clarin.com.ar). También han sido
publicados en los principales periódicos y revistas de América y Europa,
entre ellos, The New York Times (http://www.nytimes.com), L'Express
(http://www.lexpress.fr) y Libération (http://www.liberation.fr).

La ceremonia de entrega será encabezada por Gabriel García Márquez,
presidente de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI,
http://www.nuevoperiodismo.org) y Lorenzo H. Zambrano, presidente del
Consejo y director general de Cemex (http://www.cemex.com).

La periodista mexicana Alma Guillermoprieto, integrante del Consejo Rector,
dijo que Hermenegildo "Menchi" Sábat "es un hombre excepcional, con una
personalidad llena de humor e inteligencia, modesto, consagrado a su
trabajo, con una conducta intachable frente al poder y una brillante
carrera de 57 años, desde que publicó su primer dibujo en Montevideo".

Su vida ha trascurrido entre Uruguay, donde nació el 23 de junio de 1933 y
donde trabajó como reportero, fotógrafo, diagramador y dibujante, hasta que
le ofrecieron en 1966 ser secretario general de redacción del diario El
País (http://www.diarioelpais.com), y posteriormente Argentina, donde
colaboró con Editora Abril, las revistas Primera Plana y Crisis, el diario
La Opinión y finalmente Clarín, desde abril de 1973.

Dirigió y publicó la revista Sección Áurea. Además ha enseñado por varias
décadas pintura y dibujo en su Fundación de Artes Visuales y otras
instituciones. Su obra artística y periodística ha sido presentada en
exposiciones retrospectivas y recogida en libros que reflejan sus
convicciones y sus pasiones, como Seré breve, Siempre dije que este tipo no
me gusta, Jazz a la carte y Abstemios abstenerse, entre otros.

"La motivación principal es, o debería ser, generar situaciones visuales
que tornen las palabras superfluas", ha dicho Sábat para explicar su
trabajo, en el cual, además de la política, son recurrentes los temas
musicales, pictóricos y culturales. En el Metro de Buenos Aires se exhibe
un mural con sus dibujos de Gardel, Pichuco y Discépolo. Así como ha
dibujado con ironía y valentía -sin palabras- los principales personajes de
las distintas coyunturas de la historia argentina desde los años sesenta,
ha dedicado libros monográficos y entrañables a artistas como
Toulouse-Lautrec o Bix Beiderbecke.

Sábat ha recibido varias distinciones nacionales e internacionales, entre
las que se cuentan el premio María Moors Cabot en 1988 por sus dibujos en
la época de la dictadura, el título de Ciudadano Ilustre de Buenos Aires y
la nominación como Personalidad Emérita de la Cultura Argentina en 1996, el
Premio Figari y el doctorado Honoris Causa de la Universidad de la
República en Uruguay en 2003.

El Premio Nuevo Periodismo Cemex+FNPI fue instituido como una alianza entre
la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano y Cemex para promover la
calidad del periodismo en los países de América Latina y el Caribe. El
premio en la modalidad de homenaje está dotado con 30 mil dólares como
estímulo económico, gracias al patrocinio de Cemex.

Esta es la cuarta ocasión en que se otorga este galardón. La primera vez
tal honor recayó en el periodista mexicano Julio Scherer, cofundador de la
revista Proceso (http://www.proceso.com.mx) y reportero y editor durante
más de cincuenta años. En la segunda edición fue premiado el colombiano
José Salgar, quien durante setenta años ocupó todas las posiciones posibles
en la redacción de El Espectador (http://www.elespectador.com). El año
pasado fue distinguido el brasileño Clóvis Rossi, de Folha de Sao Paulo
(http://www.folha.uol.com.br/folha), con más de cuarenta años de
experiencia narrando las coyunturas del mundo para Latinoamérica.

Fuente: FNPI



*** Unica prepara su III Feria del Libro

Del lunes 26 de septiembre al sábado 1 de octubre se realizará en la
Universidad Católica Cecilio Acosta (Unica, http://www.unica.edu.ve), en
Maracaibo (Venezuela), la III Feria del Libro Unica, con la participación
de diversas editoriales regionales, nacionales e internacionales.

Según Adriana Morán Sarmiento, coordinadora del evento, la universidad se
suma, por tercer año consecutivo, a la red de ferias de libro que se
realizan en Venezuela, "con el objetivo de difundir la literatura,
promocionar a los escritores regionales y nacionales y poner el libro en
manos de todos, dando mayor participación a las editoriales
universitarias".

Morán agregó que durante una semana se realizarán actividades que van de lo
literario a lo musical, tomando en cuenta, incluso, a los más pequeños.
Para ello, serán utilizados los espacios de la propia universidad.

Para el rector Ángel Lombardi, la realización de este tercer encuentro
literario se concibe como la celebración de la literatura que este año
rinde homenaje al cuarto centenario de El Quijote y al 50º aniversario del
Grupo Poético Literario Apocalipsis. El escritor Ednodio Quintero será el
homenajeado este año, por lo que se estará presentando su más reciente
novela Mariana y los comanches (Editorial Candaya, España).

Entre los escritores venezolanos que participarán en la feria, se
encuentran Adriano González León, Inés Quintero, Francisco Javier Pérez,
Miguel Ángel Campos, César Chirinos, Antonio López Ortega, Milton Quero y
otros.

El Cine Club Unica, junto a la Cinemateca Nacional, el Cine Club Luz y
Fundacine organizan el Taller de Dirección de Cine que dictará el cineasta
merideño Alberto Arvelo (Una vida y dos mandados, Una casa con vista al
mar). Dexy Linares, coordinadora del Cine Club, aseguró que además habrá
programación para cinéfilos durante los seis días, de 10 de la mañana a 8
de la noche.

Las noches musicales estarán amenizadas por las agrupaciones Pomarrosa, el
Ensamble Sonoro de Atenógenes Urribarrí, los Gaiteros del BCV, Beatlemanía,
Stigma. La Sombra, Bárbara y Maneco, la Estudiantina Unica y un concierto
sinfónico del director Franklin Pire.

Varias exposiciones de arte, talleres para niños y adultos y la expoventa
de libros se harán posible en los espacios de la III Feria del Libro Unica,
distribuida en los pabellones: Editoriales y Libreros, Pequeños Lectores,
Colombia, y el Pabellón Artesanal.

Fuente: Unica



*** Ministros de Cultura se reunirán en Caracas

Representantes de 33 países participarán en el XIV Foro de Ministros y
Encargados de Políticas Culturales de América Latina y el Caribe, que se
celebrará en Caracas del 27 al 29 de septiembre.

La agenda de esta reunión contempla como temas principales las estrategias
de integración cultural de América Latina y el Caribe, así como el apoyo a
la aprobación de la Convención sobre la Protección y Promoción de la
Diversidad de las Expresiones Culturales.

La temática de este encuentro internacional fue aprobada durante la primera
reunión preparatoria de la Secretaría Pro Tempore, realizada recientemente
en el Consejo Nacional de la Cultura (Conac, http://www.conac.gov.ve),
ocasión en la cual se produjo la transferencia oficial de la presidencia
del foro por parte de la República de Ecuador a la República Bolivariana de
Venezuela.

En esa oportunidad, el ministro venezolano de Cultura, Francisco Sesto
Novás, expresó su deseo de que este evento se convierta en un encuentro
exitoso en el que las autoridades de la cultura puedan dialogar y discutir
con sinceridad los problemas de la región, así como la integración y los
cambios que se están dando en estos países. "Vamos a lograr el foro más
auténtico, sencillo, profundo y útil", enfatizó el titular de Cultura.

Entre otros puntos de la agenda fue presentado el Portal de la Cultura de
América Latina y el Caribe (http://www.lacult.org). Además, se aprobó
incluir la discusión del fortalecimiento de esta cita internacional,
agregar a un representante de la Organización de las Naciones Unidas para
la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, http://www.unesco.org) como
miembro del foro y se definió el listado de los invitados especiales.

Fuente: ABN



*** Conflictos peruanos serán analizados en un coloquio

Entre finales de septiembre y mediados de octubre se realizará en la
Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM, http://www.unmsm.edu.pe),
en Lima (Perú), el Coloquio Nacional Interdisciplinario "Discursos del
conflicto: entre el canon y la profanación", en homenaje al centenario de
Tarmap pacha huaray.

La actividad, que se desarrollará el 28 y 30 de septiembre y del 2 al 14 de
octubre, ha sido concebida como foro de encuentro de las distintas
disciplinas de las humanidades y las ciencias sociales, y se propone
abordar uno de los escenarios de la cultura que dan cuenta de los profundos
conflictos que se viven en el Perú.

En 1905, en la Universidad de San Marcos, un joven de la aristocracia
limeña sostiene su tesis Carácter de la literatura del Perú independiente;
en el mes de mayo de ese mismo año y tanto en Lima como en casi todas las
modestas ciudades del país, la naciente clase obrera celebra la primera
pascua roja en la que se produce un fenómeno de apropiación de uso de la
letra por sectores populares.

Lo relevante y revelador es la aparición de Tarmap pacha huaray en el
interior del país. El texto llama la atención por la forma como se
reivindica la cultura indígena, se esboza una historia posible y se
documenta la vigencia de la literatura quechua. Asimismo, se agrega la
publicación por parte de un sector vinculado a las instituciones
conservadoras, del Vocabulario políglota incaico, que registra cuatro
variantes del quechua y una del aimara, y que además supone un proyecto de
castellanización. El encuentro analizará estos y otros temas relacionados.

Dirigido a investigadores, críticos literarios, educadores, científicos
sociales, profesores de secundaria y publico en general, así como alumnos
de universidades, el coloquio discurrirá a través de una agenda compuesta
por Carácter de la literatura del Perú independiente, Tarmap pacha Huaraz,
Vocabulario políglota incaico y la celebración de la pascua roja.

Los interesados en participar deberán enviar sus ponencias antes del 15 de
septiembre. Las inscripciones se procesarán hasta el 12 de octubre y
tendrán un costo de 60 nuevos soles para ponentes, 40 para asistentes y
público en general y 20 para estudiantes. Para obtener mayor información
sobre el evento, es preciso escribir a guaca@....

Fuente: UNMSM



*** Realizarán en Chile encuentro escolar de historia local

El próximo 30 de septiembre y 1 de octubre se realizará en Carahue (Chile)
la Cumbre Regional Escolar de Historia Local "Relatos de La Frontera", que
tendrá como escenarios la Casa de la Cultura de Carahue (Manuel Montt 295,
teléfono 651873, culturacarahue@...) y el Hogar Estudiantil del
Complejo Educacional Claudio Arrau (Manuel Montt 297, teléfono 651378).

El evento es una de las actividades que desarrollan docentes y estudiantes
de la zona para analizar su historia local, y que ha involucrado
encuentros, seminarios y talleres diversos. La zona de La Frontera abarca
un territorio que durante la conquista se mantuvo como nación independiente
de España, y que geográficamente tiene cierta correspondencia con lo que
actualmente se conoce como La Araucanía.

Dado que la zona vivió un proceso histórico distinto al del resto de Chile,
los organizadores consideran indispensable que esta historia territorial
sea conocida por las nuevas generaciones y difundidas al resto de la
población regional, como una forma de potenciar un desarrollo regional y
local propios, con una identidad reconocible en otras áreas de Chile y del
exterior.

El evento está basado en un trabajo que se está desarrollando a través del
Taller de Recuperación de Historia Local "Memorias del Río Imperial", que
congrega unidades educativas insertas en esta cuenca de las comunas de
Carahue y Saavedra, y que busca articular experiencias, desarrollar y
sistematizar esta actividad educativa con el fin de propiciar la
participación en la Cumbre Nacional de Historia Social y Popular que la ONG
Ekosol de Valparaíso está organizando para el mes de octubre del presente
año.

En la actividad participarán alumnos y alumnas de 5º a 8º año básico de
escuelas de La Frontera, a través de equipos representativos, cada uno de
ellos conformado por cinco escolares y dos adultos (docentes, monitores,
padres y/o madres).

El tema de la cumbre será libre, aunque enmarcado en los acontecimientos
históricos ocurridos en el territorio. La forma de presentación también
será libre, esperando que se congreguen exposiciones digitales,
fotográficas, de maquetas u otras que den cuenta de la metodología
utilizada, del proceso vivido y de los aprendizajes logrados. La actividad
también propiciará el intercambio de experiencias y aprendizajes entre los
participantes.

El evento es organizado por el Centro de Formación Humana para el
Desarrollo Local ForHum y la Casa de la Cultura de Carahue; cuenta con la
colaboración del Departamento de Educación Municipal de Carahue, la
Municipalidad de Saavedra, el Hogar Estudiantil del Complejo Educacional
Claudio Arrau y el programa Araucanía Tierra Viva, y es patrocinado por la
Secretaría Regional de Educación.

Para obtener mayor información es preciso escribir a Juan Carlos Vásquez
(jvasquezmercado@...), del Centro de Formación Humana para el
Desarrollo Local Forum, o a Ramón Melipillán Mancilla
(culturacarahue@...), de la Casa de la Cultura de Carahue.

Fuente: ForHum



*** Eduardo Galeano visitará Honduras

El escritor uruguayo Eduardo Galeano visitará Honduras en octubre próximo,
invitado por la Universidad Pedagógica General Francisco Morazán. Rigoberto
Paredes, funcionario de ese centro de estudios superiores en la capital
hondureña, dijo que Galeano será homenajeado por su aporte a la literatura
universal.

Agregó que el autor de Las venas abiertas de América Latina llegará a
Honduras el 1 de octubre y permanecerá en el país hasta el día 9 de ese
mismo mes. Durante su estancia en el país centroamericano, Galeano visitará
San Pedro Sula, norte, la segunda ciudad hondureña más importante, donde
compartirá con catedráticos y alumnos del centro regional de la Universidad
Pedagógica, lo mismo que con intelectuales hondureños y otros invitados.

Posteriormente se trasladará a Copán Ruinas para conocer el parque
arqueológico maya, uno de los sitios turísticos de mayor atracción que
tiene Honduras.

Paredes indicó además que, para conmemorar los 50 años de la Universidad
Pedagógica, en 2006 se tiene previsto la visita al país del escritor
portugués José Saramago, Premio Nobel de Literatura 1990.

Saramago recibió la invitación para venir a Honduras durante su reciente
visita a El Salvador, en el marco de una gira por Latinoamérica.

Fuente: EFE



*** La venezolana Carmen Ramia dirige el Miami World Theater

Entre el 7 y el 16 de octubre se realizará el festival Miami World Theater
(MWTF, http://www.miamiworldtheater.org), evento en el que participarán
obras de Australia, Canadá, España, Estados Unidos, Francia y Venezuela, y
que será organizado por integrantes del equipo que ha desarrollado durante
más de treinta años el reconocido Festival Internacional de Teatro de
Caracas.

La dimensión de este evento excederá el contexto local y dará "visibilidad
mundial a Miami", según George Neary, el director de la Oficina de Turismo
Cultural del condado Miami-Dade. "Convertir a Miami en la sede del segundo
festival de teatro más importante del mundo" es la meta de Carmen Ramia,
directora del MWTF, quien cree que los proyectos difíciles son los mejores.

Ramia informó en rueda de prensa realizada el pasado 11 de agosto que el
festival nace en la ciudad estadounidense de Miami Beach como un evento
anual y tras una sugerencia del magnate venezolano de las comunicaciones
Gustavo Cisneros, uno de los patrocinantes.

"Fue Gustavo Cisneros quien me dijo que un festival de esta naturaleza
debía pensar muy seriamente en moverlo también a una ciudad como Miami",
dijo Ramia refiriéndose al evento teatral venezolano que ella dirige y
organiza.

"Miami fue el sueño desde siete años atrás. Una vez inauguremos no
tendremos sino festivales grandiosos", comentó Ramia. La primera edición
del MWTF se celebrará en teatros como el Jackie Gleason Theater y el Byron
Carlyle Theater, y en espacios abiertos como Lummus Park, donde la compañía
francesa Groupe F traerá Un poco más de luz, o Lincoln Road, con la magia
aérea del grupo australiano Strange Fruit.

Después de observar con detenimiento el desarrollo económico de la ciudad y
la disposición de sus funcionarios de convertirla en un polo cultural muy
importante, Ramia y su equipo tomaron la decisión de organizar el festival
en el sur del estado de Florida.

Resaltó lo adecuado que es que este festival se celebre en Miami Beach,
debido a la "inmigración muy variada que da una riqueza multicultural muy
particular a la ciudad", a lo que se agrega su elevada afluencia de
turistas.

La compañía canadiense Les Deux Mondes presentará The Tale of Taeeka, una
obra sobre un tema tabú: la violencia hacia la infancia; la compañía
francesa vanguardista Theatre Tatto desarrolla una propuesta llena de
sorpresas escénicas sobre el tema de la cocina; el Grupo Teatral de Caracas
participará con Los hombres de América, del dramaturgo Fausto Verdial.

España mostrará el espectáculo que dio a conocer fuera de ese país al
bailarín de flamenco Rafael Amargo, Un poeta en Nueva York, inspirado en la
obra del poeta español Federico García Lorca; y la compañía estadounidense
del bailarín Joe Goode hará una llamativa síntesis de danza y teatro. Serán
cinco shows callejeros, siete compañías, 18 obras en escena, 100 artistas,
miles de espectadores y un presupuesto de un millón de dólares.

Eva Ibanche, directora ejecutiva y artística del festival, explicó que las
obras son de fácil comprensión para el público hispano porque en su mayoría
son eventos multimedia. "Me cuidé de que estas producciones no tuvieran una
dificultad de lenguaje. En esta edición no se verá un teatro de texto que
haga necesario una traducción simultánea, sino obras de fácil comprensión
para la mayoría del público", precisó.

Resaltó que el festival combina los valores estéticos de la danza, el
teatro de sala y de calle para hacer de éste un "nuevo polo de desarrollo y
disfrute en una ciudad en evolución trepidante".

Ramia, por otro lado, aclaró que este evento es independiente del Festival
Internacional de Teatro de Caracas, galardonado con el León de Plata de
Venecia, que en su próxima edición rendirá un homenaje a Alemania. "Son dos
festivales totalmente distintos", aseguró.

Fuentes: EFE, El Nuevo Herald



*** Antonio Candido de Mello recibe el premio Alfonso Reyes

El brasileño Antonio Candido de Mello (1918) fue galardonado con el premio
internacional Alfonso Reyes, de México, que otorga el Instituto Nacional de
Bellas Artes y Literatura (Inba, http://www.cnca.gob.mx/cnca/buena/inba) de
la nación azteca a la vida y obra de escritores importantes, tal como se
conoció el pasado 5 de agosto.

El premio, con una dotación de $60.000 y una historia ya de tres décadas,
será entregado en el marco de la XV Feria Internacional del Libro de
Monterrey (http://fil.mty.itesm.mx/2005), el próximo 8 de octubre. Es
entregado por el Instituto Nacional de Bellas Artes de México la Sociedad
Alfonsina Internacional, el Consejo para la Cultura de Nuevo León, Siglo
XXI Editores, el Instituto Tecnológico de Monterrey y la Universidad
Autónoma de Nuevo León.

Candido de Mello es poco conocido en el mundo de habla castellana, pero su
obra en portugués supera la treintena de títulos. Sus libros han sido
traducidos a diversos idiomas, aunque en español sólo se conocen
Introducción a la literatura de Brasil, Ensayos y comentarios y Estruendo y
liberación. Ensayos críticos.

El premio, dice, tiene gran significado para él, porque Alfonso Reyes es
"uno de los hombres más importantes para el pensamiento crítico de América
Latina", y por las cualidades de los anteriores ganadores. Entre ellos se
cuentan Jorge Luis Borges, Alejo Carpentier, André Malraux, Carlos Fuentes,
Octavio Paz, Adolfo Bioy Casares, Juan José Arreola, Miguel León-Portilla,
Harold Bloom y José Emilio Pacheco.

El autor es doctor en ciencias sociales por la Universidad de Sao Paulo.
También es profesor emérito de la Facultad de Ciencias y Letras de Assis, y
ha ejercido en las universidades de París y Yale. A propósito del premio,
Candido de Mello llama la atención sobre la "asimetría" de la difusión de
las literaturas latinoamericana y brasileña, aunque ambas se proyectan de
modo independiente hacia Europa y Estados Unidos.

Fuentes: El Nuevo Herald, La Jornada



*** Organizan en Córdoba encuentro sobre cine, arte y literatura

La Diputación de Córdoba (España) presentó el pasado 9 de agosto la
programación del VIII Encuentro Literario Cine, Arte y Literatura, que se
celebrará entre el 26 y 28 de octubre en la loalidad de Pozoblanco, con el
objetivo de afianzarse como un foro de debate abierto sobre la relación del
cine y la literatura, en palabras del diputado de Cultura, Serafín Pedraza.

La principal novedad con que contará este evento con respecto a la edición
anterior, será la presencia del arte entre los temas programados,
subrayando así el valor de la pintura y los personajes que han sido
retratados en el cine.

Las mesas redondas, coloquios y entrevistas que completan el encuentro
discurrirán en las jornadas de mañana y tarde, a excepción del último día,
en que sólo serán por la mañana. Pedraza quiso destacar durante la
presentación de la programación la calidad y los nombres de los
participantes durante los tres días, que engloba a importantes directores
de talla nacional como Luis García Berlanga, "nombre absolutamente clave en
nuestro cine ya que, junto a Juan Antonio Bardem, marcaron la evolución
fílmica en los años 50".

También sobresalen cineastas como Jaime Chávarri, José Luis Borau, Carlos
Saura, Montxo Armendáriz y Manuel Gutiérrez Aragón, importante este año por
su reciente reconocimiento con el Premio Nacional de Cinematografía y por
la vinculación del encuentro literario al Quijote.

Una de las premisas que se han querido seguir en este foro es "no copiar"
el nombre de los participantes con relación a la VII edición, para evitar
"que sea un calco". El responsable del área de Cultura de la Diputación
manifestó que la experiencia del año pasado "fue muy satisfactoria",
reforzada con la publicación de las actas debido a su "increíble riqueza".
Pedraza confía que esta serie de conferencias y coloquios sea un "foro de
debate vivo en el que se hable de todo lo referente al cine", introduciendo
nuevos elementos valorativos.

Por su parte, el coordinador del encuentro, Antonio Rodríguez, consideró
interesante la introducción en el formato de "personajes que ostentan la
condición de pintor en el cine", reflejando "su estrecha relación". El
evento, que contará con la dirección académica de Manuel Torres, dispondrá
de dos créditos de libre configuración por parte de la Universidad de
Córdoba (UCO, http://www.uco.es).

Fuente: Diario Córdoba



||||||||||||||||||||||| ARTÍCULOS Y REPORTAJES ||||||||||||||||||||||

=== Dos notas sobre Eugenio Montejo Leonardo Maicán ==================

*** El tiempo: materia poética en la obra de Eugenio Montejo

El tiempo es la imagen móvil de lo eterno.
Platón

Hay poetas para quienes la literatura no es sino reflejo, casi milimétrico,
de la sociedad y el tiempo que les ha tocado vivir. En cambio, hay poetas
cuya escritura no conoce de límites ni de tiempos, pues su única
preocupación es la interpretación del hombre, de la esencia con que afirma
su propia trascendencia. Eugenio Montejo pertenece al rebaño de estos
últimos. Poesía que pone de relieve los sentimientos y misterios del hombre
y, a partir de allí, la relación de éste con el universo que lo
circunscribe: la naturaleza, el tiempo.

En buena parte de la obra del poeta caraqueño se rompe con la
horizontalidad del tiempo. Veamos los cuatro primeros versos de la segunda
estrofa del poema "Retornos", perteneciente a su libro Muerte y memoria
(1972): "Todas las formas del paisaje / pasarán del negro al verde / y otra
vez del verde al negro, / según las vueltas de la rueda..." (p. 45).

El paisaje, eterno compañero del tiempo, es susceptible de variar de
acuerdo a la mirada del otro. En el poema que nos ocupa, pasa del negro al
verde, y viceversa. Pero puede abarcar otros matices, que aunque no se
encuentran de manera literal dentro del texto, puede hallarse por
intermedio de una lectura capaz de roer la osamenta estructural del poema.
Pues el paisaje encierra en su naturaleza todas las formas y colores
posibles. La rueda, en el texto señalado, simboliza el tiempo, el
indetenible girar de los instantes concatenados. El galopar que hace al
viento, velado de misterio. Galopar del tiempo que palpa las piedras del
camino. Este camino no es otro que la vida del hombre, y que nos conduce
hacia adelante (futuro) o bien hacia atrás (pasado, retorno).

Vemos entonces que la voz vuelve y desaparece en el tiempo, ya sea en
sueños o cabalgando en el recuerdo. En el mismo libro (Muerte y memoria)
hay un poema titulado "Regreso". Antes que nada, llama la atención la
sinonimia presente entre retorno y regreso. Semánticamente, ambos vocablos
nos remiten a un tiempo o lugar que precede al "ahora", a un volver. Esta
recurrencia de participar del pasado por parte de Eugenio Montejo, nos
lleva a creer que para el poeta caraqueño el pasado, lejos de ser un estado
temporal inerte, estático, es por el contrario un universo vivo, espacio de
múltiples e infinitas posibilidades. Veamos las dos primeras estrofas de
"Regreso":

Un instante la silla ha regresado
a su lejano árbol
con sus verdes tatuajes ya secos
Sus pájaros están dispersos, muertos,
y la manada del rugoso cuero
yace plegada bajo las tachuelas (p. 44).

Mero juego imaginario, evidentemente; juego en el que una típica silla de
cuero y madera se traslada a sus orígenes, a la génesis de sus elementos
primarios: el árbol (madera), el animal (cuero). Árbol y animal que han
sido sacrificados por la civilización para dar "vida" a un utensilio de
invaluable valor para el hombre, desde tiempos remotos. Vida (la de la
silla) que nace a partir de la muerte del árbol y sus habitantes: los
pájaros. Esta historia construida por y desde la tradicional silla, recrea
incluso el ocio del hombre mismo, tal como se manifiesta en las últimas dos
estrofas del poema:

Ya no hay más que silencio nivelado
bajo la sombra de un follaje extinto
donde se curte todo su misterio

fiel a sus tablas, sólo da reposo
cuando de tarde la hemos recostado
a la pared, ahogando una memoria
de días que crecieron como un árbol
y la vida tronchó por cosa muerta,
claveteada con viejos pensamientos (p. 44).

Por un lado, el silencio producto de la "decapitación" del árbol de donde
proviene la silla; sombra que ya no es sombra, pues ésta sólo existe en el
recuerdo, en la retrogradación del tiempo. Por el otro lado, vale decir que
la silla es un instrumento a través del cual el hombre, sentado, pone de
manifiesto el ocio, estado que comunica al ser humano con lo sagrado y lo
mundano. Momento propicio para el desbordamiento de la memoria. Así, gozar
del ocio, es respirar el tiempo con arte y raciocinio.

En Partitura de la cigarra, uno de los libros más representativos de la
obra montejiana, el juego temporal, o más bien, de anacronía, es evidente.
Pero no es una anacronía en el sentido literal de confusión temporal. De
ninguna manera. En el mencionado libro, al igual que en el resto de su
obra, el poeta, inteligentemente, desliza su conciencia a través del
permeable terreno de la temporalidad; como quien mira a través de un
cristal y palpa con sus manos la vida o muerte que allí palpita. El tiempo
es relativo, afirmó Albert Einstein. En tal sentido, qué más da vivir en
presente o pasado (pareciera decirnos Montejo), si en todo caso la
literatura, y más exactamente la poesía, es la tierra de los encuentros
posibles. Y más aun: a partir de lo que plantea el autor, el lector es
capaz de hacer una reflexión profunda, filosófica, acerca de su compromiso
como ser individual en cuanto a su tiempo actual (presente), que
inevitablemente lo conlleva a una serie de interrogantes acerca de su
futuro, tanto en lo individual como en lo colectivo.

En el poema "Adiós a mi padre" (Partitura de la cigarra), Montejo reincide,
como ya se abordó, el juego temporal:

Mi padre muerto iba delante
y detrás junio, de verde ubérrimo,
y la geórgica lluvia venida de tan lejos.
Al paso de su sombra
los refrenados carruajes nos seguían (p. 26).

Canto al padre que ha cruzado el umbral que nos separa del reino de la
muerte. En estas líneas es notable que la vuelta al pasado está revestida
de una aureola de nostalgia, que no sólo se conforma con nombrar al padre,
sino que abarca y señala lugares o emblemas del pueblo: "Mi padre hablaba
del camino, / de cafetales con piel de adormidera / que a un simple roce ya
era calles y torres" (p. 26).

Calle, sitio por donde rueda la vida, el tiempo; torre, lugar desde donde
se le mira. Caminos, cafetales, todo ello intrínsecamente unido a la
historia oral, acaso más trascendental que la escrita, pues al contrario de
ésta, aquélla se transmite desde las raíces mismas del alma. Montejo parece
asirse de tales raíces, y se remonta hasta más allá de la desembocadura del
río de la vida:

Hablaba dormido,
con voz inubicable,
una voz rápida de cuando era muy joven
y yo no había nacido... (p. 26).

Hablar dormido es hablar con la conciencia de los dioses, ya sea en sueños
o desde la muerte. Voz inubicable que crece y se multiplica como la savia
de los primeros años, aquellos que forjaron la vida a la voz (no nacida
aún) que ahora nombra.

En definitiva, se podría decir que Eugenio Montejo es un poeta que escribe
sin "camisas de fuerza". Para este autor venezolano, el tiempo es una cosa
viva, asible, que al igual que el viento puede parecer sereno unas veces,
con un norte definido; otras veces puede embestir la brújula de nuestros
sentidos, y arrastrarnos de la mano al tiempo donde realmente nace el
poema; haciéndonos sentir que somos partícipes de su aventura.



Referencias

- Montejo, E. (1996). Antología. Editorial Monte Ávila Latinoamericana.
Caracas.

- (1999). Partitura de la cigarra. Editorial Pretextos. Caracas.



*** Tiempo y espacio de una partitura para una poética
Sobre la cigarra y el bosque

"Partitura de la cigarra", extenso poema que da nombre al libro de Montejo
(Pretextos, 1999) es el canto de la naturaleza misma, canto a través del
cual el poeta expresa los sentimientos del hombre, sus nostalgias, sueños y
ambiciones. Tomando como epicentro la vida y muerte de la cigarra (o
chicharra, como también se le conoce), Montejo aborda una de las grandes
frustraciones del hombre, en todas las épocas: la aparente
inaprehensibilidad del tiempo. Y si decimos aparente es porque sólo a
través de la poesía somos capaces de romper las fronteras inefables que nos
sujetan al tiempo. En "Partitura de la cigarra", el poeta lo logra de
manera magistral: "El tiempo que intercambia la presencia y la ausencia, /
el canto verde y el silencio de ceniza, / el tiempo con los ojos secos de
la cigarra / variando sin variar, noches y días / ¿Ha de borrarse todo en
los caminos?".

He aquí un tiempo circular, perfecto. Tiempo en el que frases y palabras
que denotan oposición, representan el comienzo y el final, la serpiente
mítica que se muerde la cola, la muerte y el renacer. Así, la vida no sería
vida si no existiera su contraparte: la muerte. Presencia y ausencia, canto
verde y canto de cenizas, noches y días...; el empleo de éstos y otros
opuestos le confiere al poema -y al tiempo- una bruma de continuidad, de
sutil movimiento de rueda, pues el tiempo es uno y todos los tiempos,
fundidos y vueltos a fundir en la mirada del poeta:

La maga maestra del bosque
muda su tiempo verde en tiempo blanco,
pero el grito es idéntico desde hace milenios,
se ausenta y retorna, no cambia.

Cual ave fénix, la cigarra renace de sus cenizas, año tras año, durante la
estación de lluvia. Es entonces cuando el bosque reverdece con sus primeros
cantos. Tiempo, poesía, música y renacimiento; elementos que se
retroalimentan, formando un círculo infinito en el que el bosque -esa
otredad que nos desborda- es reino mágico y purificador; y la cigarra,
reina y sierva de aquel país de árboles que una vez habitamos, y que
simboliza (la chicharra) la voz de una naturaleza herida por la mano
destructora del hombre. Voz que es silbo y primavera tropical. Canto que
traspasa el silencio de los tiempos que conoce de soles y de lunas. La
cigarra busca a través de su música no sólo la trascendencia y
supervivencia de su propio ser, sino la del bosque mismo: morada, refugio,
hogar y fortaleza desde donde nos descifra los códigos secretos de la
naturaleza. Pero parece haber allí cierta contradicción, pues a pesar de
que la cigarra canta para demostrarnos su eterna -y frágil- existencia, el
canto mismo lleva consigo el signo de la muerte: murió reventado como la
chicharra, dice un conocido refrán. Este ejemplo lo ilustra como un sol:

Lo que escuché de la cigarra, lo que me dijo
con su grito una vez, con su silencio,
lo que sigue diciéndome a lo lejos,
hoy que su cuerpo se quemó de música.

En "Partitura de la cigarra", el lector percibe una especie de coro órfico
que lo conecta con la espiritualidad áurica que es esencia del universo y
del hombre; partitura cósmica y terrena a la vez. Poesía es ante todo oído
y ritmo. En tal sentido, el poema que nos ocupa es en sí una gran metáfora
donde la musicalidad penetra (a veces en forma de silencios o de murmullos
íntimos, casi inaudibles) a través de los poros heráldicos de la poesía. El
efecto resulta revelador: descubrimos que, al contrario de la concepción
genesiaca sobre nuestro origen, el ser humano está hecho de palabras (desde
siempre y para siempre). "El hombre es un ser de palabras", dice Octavio
Paz. Somos, por extensión, máscara y circo de ruidos, sonidos, melodías,
lloros, susurros, oleajes, trinos, gritos, truenos, carcajadas, lamentos,
silencios, canto de cigarra... He aquí algunas imágenes donde la
musicalidad es encantamiento y color de los sentidos: "Lo que su grito fue
grabado entre las cosas"; "la nieve sónica cayendo en densas capas";
"cigarra asida de su grito / ella y su sombra / ella y sus sonidos...";
"Cada nota vibrando se fragmenta / se oye siempre una cigarra y una cosa" .

Ese canto de muerte y renacimiento de la cigarra no tendría sentido sin la
presencia del paisaje. La voz poética, que desnuda su mirada desde la
naturaleza, o, en todo caso, desde el paisaje, pone de relieve las formas y
colores que, junto al sonido, dan esplendor y pertinencia al poema. Si el
sonido, en todas sus manifestaciones, es la representación física y
espiritual del tiempo (el tic-tac de un reloj, el latido imperceptible del
cosmos en el silencio de la noche...), el paisaje lo es del espacio (el
verde paradisíaco de la arboleda, su desnudez de mujer amada, la luz de la
terredad...). Tiempo y espacio, binomio sagrado que conjuga la creación
humana y la divina. Binomio donde el poeta, demiurgo y partero de sí mismo,
funda territorios de fuego purificador. Más que el lugar que ocupamos, el
espacio es aquello que nos ocupa. Y el paisaje de "Partitura de la cigarra"
nos invade con su eco de colores y emociones hasta crecer en nosotros con
la certidumbre lírica e interminable de la cigarra; sus árboles, sus nubes,
sus ríos y montañas, sus blancos y sus verdes; la tierra:

Está cantando en el fondo del bosque,
en el bosque secreto que cada quien lleva consigo
como una sombra, desde que nace,
está cantando en un árbol,
ella y el eco que la fija en el viento.

Tiempo y espacio enmarcado por un lugar (el bosque) y una vida-muerte (la
de la cigarra). Espejo en el que la memoria es un espejismo distorsionador
de la mirada. Esto no quiere decir, de ninguna manera, que espacio y tiempo
sean conceptos marcados por el rechazo mutuo. Muy por el contrario: el uno
no podría existir sin el otro. Pero Montejo no sólo se conforma con
mostrarnos la relación intrínseca (dualidad) entre time and space. El poeta
nos muestra otras realidades, más humanas y por tanto, herederas de una
oposición radical, irreconciliable. Verbigracia: la dualidad bosque/ciudad.
Ambos transcurren en tiempos diferentes. El reloj del bosque (selva, campo)
parece marcar el tiempo con desgana, como si no quisiera, y el minutero es
entonces una flecha embriagadora que cruza los aires con timidez y lentitud
milenarias, como temiendo herir la apacibilidad del día, el verde vegetal y
el silencio que lo respira. Tiempo señalado por el ciclo de las estaciones,
el murmullo precámbrico de los ríos, el movimiento azul de los astros. Su
fino oído degusta con placer de ninfa cada palpitar levísimo de sus brotes
fraganciosos. Más próximo al canto erótico-sensual de la sirena que del
barroquismo místico de Vivaldi, su música gravita como un puerto anclado en
el arrobo de las emociones. En este tiempo de la naturaleza la vida no
tiene edad; en ella se podría morir eternamente.

Por el contrario, el tiempo de la ciudad está marcado por la aceleración de
los sentidos. Tiempo que ha desterrado a Cronos a un prostíbulo sin héroes
donde el verbo amar es odiado en un eterno pluscuamperfecto sin posibilidad
de retorno; lugar en el que él, Cronos, es puro pretérito de nostalgias:
"Está alumbrando ahora desde una estrella, lejos, / está dormida fuera de
su música, / soñando que podemos cantar lo que cantaba, / ella y su verde
silencio compacto, / ella y el grito que inventa su quimera, / lo que canta
en nosotros desde su ceniza".

Es un tiempo suicida por naturaleza. Y más aun: homicida. Reloj negador del
hombre y del bosque, su minutero es una espada ciega manchada de sangre, de
savia vegetal: "Busqué la cigarra con un hacha". Es el tiempo de la ciudad
alterando la tranquilidad del bosque, mutilando sus vértebras. Así, la
ciudad representa la violencia; el bosque la armonía, el equilibrio. Una es
gris como la espada de Herodes, el otro es verde como la fertilidad.
Concreto y madera. Metal y hueso. TNT y ADN. Nueva York y Amazonia. Olvido
y memoria.

Con respecto al bosque, la ciudad es un ente violador, instrumento del
hombre para exterminar nuestra casa primigenia: el campo. Esto representa
un contrasentido, pues la muerte del bosque es un atentado contra el hombre
mismo. Eugenio Montejo es consciente de esta paradoja histórica, de la que
la humanidad acaso comienza a tener cierta noción a partir de la primera
revolución industrial, si no antes. Por todo esto, "Partitura de la
cigarra" es el canto del bosque que, mutilado y enfermo, se niega a morir;
de allí su renovación cíclica a través de la cigarra. En tal sentido, la
selva representa la casa violada, el hogar saqueado, mil veces saqueado y
vuelto a saquear. Último rincón del mundo donde el fuego aún no ha sido
robado por Prometeo. Bosque, lugar donde la poesía es color y es música;
dolor, parto, entrega. Orgasmo y grito de la naturaleza. Partitura secreta
que sólo el alma de la cigarra es capaz de descifrar.

** Leonardo Maicán
lmaican@...
Escritor venezolano (Maracay, Aragua, 1967). Primer premio en el
Concurso Literario Interliceísta "Sergio Medina" (Maracay, 1992);
mención especial en el Concurso Semana de la Juventud (La Victoria,
1995); mención honorífica en la I Bienal Interuniversitaria de
Literatura "Simón Rodríguez" (Valencia, 2001). Cuentos suyos han
aparecido en antologías, diarios y revistas del estado Aragua. Publicó
el libro de cuentos Duelo de ases (La Liebre Libre, Maracay, 1995).
Actualmente cursa estudios de lengua y literatura en el Instituto
Universitario Pedagógico de Maracay.



=== Plaza de Nadie ========================================================
=== El arte del ninguneo, o donde Ulises le agradece a cierto cíclope =====
=== Alexis Romay ==========================================================

En su boletín de junio de 2005, la editorial puertorriqueña Plaza Mayor, en
un texto titulado "La experiencia y la fe" se refiere a la calidad de las
obras ganadoras de su premio de novela en los siguientes términos: "(...)
las novelas (...) del fallecido Gregorio Ortega (uno de los más reconocidos
y publicados autores cubanos) y (...) de Lorenzo Lunar (a quien la crítica
internacional considera 'una de las voces esenciales del neopolicial
latinoamericano') pudieron haber obtenido el máximo galardón en
cualesquiera de los concursos convocados en la isla o fuera de ella". Para
describir a los finalistas, añaden: "(...) los muy destacados narradores
(...) Oneyda González, Miguel Terry Valdespino, la muy joven Agnieska
Hernández y el veterano F. Mond, en la primera edición; y el muy premiado
en Europa Antonio Álvarez Gil, el reconocido Alberto Garrido, el joven
narrador y poeta Osmany Eduardo, y el desconocido Alexis Romay, en la
segunda edición".

Aprovecho aquí para felicitar, con todo el swing del mundo y de todo
corazón, a estos nueve compatriotas. Y, ya que estamos, le mando un beso a
mi tía querida -ella sabe de quién hablo-, que vive en La Habana y no tiene
teléfono. Y habrá de resultar obvio: escribo esta réplica en respuesta al
gratuito adjetivo que antecede a mi desconocido nombre.

Amigos lectores: mi nombre es Alexis Romay.

Por experiencia propia, regreso a "La experiencia y la fe". En dicha nota
editorial, los redactores lamentan las circunstancias que han llevado a que
su tercera convocatoria al premio de novela sólo haya recibido 39 obras
concursantes. No se explican el motivo de tal recaída. Cito: "¿Las causas?
Nadie podría precisarlas".

Los lectores que no me conocen, merecen conocer que de mi estatus de
finalista a dicho premio de novela me enteré por un comunicado de prensa,
que leí, entre brincos, en la página web de la entidad organizadora del
concurso. También merecen conocer que jamás recibí ninguna notificación
oficial del veredicto. Jamás recibí un correo electrónico de parte de dicha
institución. Jamás recibí de ellos una llamada telefónica. Jamás me
enviaron un sobre postal. De hecho, desde que se hizo público el fallo del
premio he intentado, en múltiples ocasiones y sin éxito, obtener alguna
respuesta acerca de mi novela. La comunicación por parte de la editorial ha
sido nula. ¿Las causas? Yo no podría precisarlas.

A cada uno de esos 39 esperanzados, a cualquier novelista cubano, a ese
prójimo mío en cualquier parte del mundo, le traigo una noticia: puede
suceder que su manuscrito sea seleccionado finalista en un concurso
literario; puede suceder que la editorial que convoque al premio, por
iniciativa propia, no se ponga en contacto con usted; puede suceder,
incluso, que la editorial nunca responda sus llamadas telefónicas o su
correspondencia; puede suceder que un día cualquiera, casi nueve meses
después de fallado el premio, los redactores del boletín de dicha editorial
lo califiquen a usted de "desconocido".

En esa otra caverna de las ideas que fue la inhóspita cueva de Polifemo,
ante la pregunta del cíclope respecto a su identidad -y en un ardid que
luego habría de salvarle la vida-, el bueno de Ulises respondió que su
nombre era Nadie.

En medio de esta corta pero inexplicable Odisea literaria, quiero
identificarme con el vencedor del sitio de Troya, el esposo de la bella
Penélope, el ilustre exiliado de Ithaca, y decir a los redactores del
boletín de la editorial antes mentada que Nadie, de una vez y por todas,
les agradece.

** Alexis Romay
aromay@...
Escritor cubano residente en Nueva Jersey. Fue escritor residente en
Hawthornden Castle, International Retreat for Writers. Es autor de
Ciudad de invertebrados (Pureplay Press, 2004). Publica artículos en los
diarios digitales Encuentro en la red, La Nueva Cuba y Cuba Nuestra.



=== Hablando de poemas. Suicidio con zanahoria rallada ====================
=== Niddy Calderón Plaza ==================================================

El primer suicidio es único. Así lo anuncia Miyó Vestrini desde la ironía y
desatino de un frustrado intento de suicidio. La voz de la poeta venezolana
(de origen francés) que nos dejara cuatro libros de poesía y uno de
relatos, se asoma en este poema dejándonos ser observadores de su canto a
la muerte. A la muerte como refugio, como salvación, como cambio nada más.
Julio Miranda en el prólogo de Todos los poemas (Monte Ávila, 1994),
antología que recoge toda la producción poética de Miyó, nos dice sobre
este poema: "Se nos notifica que ya la hablante cometió algún intento
frustrado, médicamente castigado, como se registra, con escalofriante
¿frialdad?, en 'Zanahoria rallada' " (p. 15). El castigo del juicio duele
más que el castigo del médico o la enfermera: "Te pasan un tubo por la
nariz, / con fuerza, / para que duela". Los pequeños sadismos casi siempre
se callan y pueden pasarse por normales, pero aparecen muy estéticos en
ciertos poemas. El pequeño sadismo del tubo se acrecienta al convertirse en
amargura, duele en el cuerpo y en el sentir de la poeta.

La creación artística es una forma de hablar, el suicido también lo es. El
suicidio habla del descontento, el desatino, la incomprensión, la soledad.
El suicida trata de decir que tal vez la muerte sea más bella, más fácil o
"la única salida / o que lo haces / para-joder-a-tu-marido-y-a tu-familia".
Al no lograr el objeto de la muerte, Miyó nos permite mirar, a través de su
mirada al transformar la experiencia en poesía. La ironía pesa en el poema,
frente la indolencia de quienes miran el tubo transparente "por el que
desfila tu última cena. / Apuestan si son fideos o arroz chino. / El médico
de guardia se muestra intransigente: es zanahoria rallada. / Asco, dice la
enfermera bembona". La pequeña venganza de Miyó frente a la apuesta
descarada, tal vez sea este poema, hermoso y mordaz, como seguramente no lo
serán nunca el médico ni la enfermera. La anécdota del día después al
intento, se hace vívida y locuaz en el poema. La angustia de sentirse sin
lugar.

Los poemas también pueden poner a latir el pensamiento, sin que ello sea su
fin: "La gente no se ocupa de la muerte por exceso de amor. / Cosas de
niños, / dicen / como si los niños se suicidaran a diario". La poeta parece
reclamar, así, que la sumisión en la jornada de la vida no nos deje tiempo
para filosofar o para sentir al otro. Tenías razón, Miyó, la muerte no es
cosa de niños, es cosa de todos y cada vez se nos hace más cotidiana, la
conciencia crece y nos acerca cada vez más a la muerte como parte de
nosotros, como si todo fuera un gran sueño y la muerte el despertar o
viceversa, no lo sabremos hasta llegar.

Zanahoria rallada

El primer suicidio es único.
Siempre te preguntan si fue un accidente o un firme propósito de morir.
Te pasan un tubo por la nariz,
con fuerza,
para que duela
y aprendas a no molestar al prójimo.
Cuando comienzas a explicar que
la-muerte-era-la-única-salida
o que lo haces
para-joder-a-tu-marido-y-a-tu-familia,
ya te han dado la espalda
y están mirando el tubo transparente
por el que desfila tu última cena.
Apuestan si son fideos o arroz chino.
El médico de guardia se muestra intransigente:
es zanahoria rallada.
Asco, dice la enfermera bembona.
Me despacharon furiosos,
porque ninguno ganó la apuesta.
El suero bajó aprisa
y en diez minutos,
ya estaba de vuelta a casa.
No hubo espacio dónde llorar,
ni tiempo para sentir frío y temor.
La gente no se ocupa de la muerte por exceso de amor.
Cosas de niños,
como si los niños se suicidaran a diario.
Busqué a Hammett en la página precisa:
nunca diré nada sobre tu vida
en ningún libro,
si puedo evitarlo.

Miyó Vestrini. Todos los poemas (1994)

** Niddy Calderón Plaza
mieles07@...
Docente y escritora venezolana (Valencia, 1977). Licenciada en
educación, mención artes plásticas, por la Universidad de Carabobo (UC,
http://www.uc.edu.ve), tesista de la maestría en literatura venezolana
del Área de Estudios de Postgrados de la mencionada casa de estudios y
con varios cursos de mejoramiento profesional. Se ha desempeñado como
docente en las facultades de Ingeniería, Educación y de Ciencias
Económicas y Sociales de la Universidad de Carabobo. Desde el 2003
labora como docente del Programa Cátedra Abierta (Artes Plásticas) de la
Secretaría de Educación del Gobierno Bolivariano de Carabobo. Ha sido
promotora cultural y coordinadora de actividades literarias y
artísticas. Ha dirigido talleres de poesía en la Fundación La Letra
Voladora, la Universidad Arturo Michelena y la Secretaría de Educación
del Gobierno Bolivariano de Carabobo. Ha participado en talleres de
creación poética, en la Dirección de Cultura de la UC con Carlos Osorio
(1993) y Reynaldo Pérez Só (1996); en el Ateneo de Valencia con María
Antonieta Flores (1997-98) y en el Centro de Estudios Latinoamericanos
Rómulo Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve) con Lázaro Álvarez y
Arturo Gutiérrez (1998-1999). Textos suyos han sido publicados en las
revistas La Tuna de Oro y Poesía, de la UC, así como en la antología
Voces nuevas (1998-99) del Celarg. Ha publicado el poemario Sonata con
animales (Dirección de Cultura de la UC, 2002), con el que obtuvo el
Premio Nacional del X Concurso Literario Pedro Buznego, en Maracay. Su
poemario Poemas (Una risa que se ríe de mí) obtuvo mención de honor en
el 1r. Concurso Interuniversitario de Literatura Simón Rodríguez, del
Colegio Universitario de Administración y Mercadeo (Cuam,
http://www.cuam.tec.ve), así como el premio del Concurso Mayor de las
Letras y las Artes del Consejo Nacional de la Cultura (Conac, 2004).



=== Marosa di Giorgio (Salto, 1932 - Montevideo, 2004): ===================
=== la furtiva magia del mundo Esteban Moore =========================

En la década de los setenta, uno de los integrantes, no recuerdo cuál, de
la mesa que compartíamos los lunes por la tarde en el café Las Palmas, nos
comentó que había adquirido en la Librería Hernández (1) un ejemplar de Los
papeles salvajes (2) de Marosa di Giorgio. El volumen de tapas anaranjadas
luego circularía de mano en mano, y, en más de una ocasión, alguno de los
que allí nos reuníamos leyó sus poemas en voz alta. De aquella época me ha
quedado grabado en la memoria: "Cuando llueve mucho los ángeles se alinean
en el jardín como pequeños druidas, juntan un poco las puntas rosadas (los
caballos al verlos, huyen despavoridos...)" (3).

En 1991, durante el transcurso de Tráfico Poético, un encuentro
uruguayo-argentino de poetas organizado en Montevideo por Horacio Verzi
(revista Graffiti) y Luis Bravo (Ediciones de Uno), tuve la oportunidad de
escuchar a Marosa leer sus textos en La Cumparsita, un café-bar cercano a
la Facultad de Humanidades y Ciencias del Uruguay. Su voz, como el temblor
remoto de un trueno lejano, atravesó el local; de su boca las palabras
salían imantadas en busca del aire, danzando al compás de un ritmo que es
la propia música de nuestra lengua, introduciendo en la tibia noche
montevideana "visiones, terrores, alucinaciones, en un mundo donde las
condicionantes reales pasan definitivamente a un segundo plano". Logrando
"...En la conjunción de lo feérico y lo fantástico [...] un cruce que a
nuestro entender es el que le calza más ajustadamente: lo maravilloso
negro. En esa subcategoría del género -donde transitan sin ataduras lo
horrible, lo exótico-erótico y lo sobrenatural- las figuras mitológicas (el
Diablo, Dios, los ángeles, las santas) no son fantásticas por sí mismas
sino porque encarnan, con plenitud pagana, lo salvaje y sus instintos. En
lo maravilloso negro de Di Giorgio lo 'monstruoso' representa, o pone en
juego, la dicotomía del inconsciente, haciendo real el deseo oculto
(inefable), activándose así una poderosa carga de horror y atracción
simultáneas" (4).

El corpus poético de Di Giorgio es el territorio donde se dan cita y se
funden en una voz singular los mundos de los hermanos Jacob y Wilhelm
Grimm, Lewis Carroll, el folklore y los mitos populares europeos, Edgar A.
Poe, Dylan Thomas, Horacio Quiroga y Delmira Agustini. Respecto de ésta
última, Amir Hamed señala que: "Si Delmira tiene hambre de leones o
buitres, Marosa juega a repartir la voracidad en un ambiente de cultura,
como la cocina. Es la madre o la abuela que han guisado, lo que es decir,
es una Delmira la que hizo la primera cocción" (5).

Marosa di Giorgio nació en la zona agraria de Salto, y vivió en dicha
ciudad hasta que en 1978 se trasladó a Montevideo, donde falleció el 17 de
agosto de 2004. La zona chacarera de Salto en donde la medida del tiempo
tenía una directa relación con las cosechas y la parición del ganado, es el
escenario en el que inscribe sus textos, producto de una poética visceral,
plena de animismo que vitaliza y humaniza ese paisaje.

Su mirada, nacida de "ojos soñadores de maravillas", como los de Alicia,
difiere de la de sus contemporáneos; su voz se corresponde con la de Lewis
Carroll en el poema del prólogo de Alicia a través del espejo: "no tocaré
con el aliento de la tristeza la delicia de nuestro cuento de hadas" (6).
Esta mirada y el deseo de habitar eternamente el universo de la inocencia,
la que nunca se permitirá perder, la guían en un proceso de resemantización
de ese paisaje agreste y salvaje. Ella lo poblará de brujas, lobos,
cipreses, magníficas flores que irisadas adoptan colores casi fantásticos,
ángeles, druidas, gallinas que ponen huevos de un oro intenso, liebres de
ojos granates, lechuzas con sobretodos oscuros, hongos confitados, cirios
danzantes, vegetales animados, diablos ocultos, ángeles que todavía
conservan un resto de eternidad, figuras beatíficas, monjas y unicornios
sagrados, entre otras cosas. Los nombres de sus personajes: el joven Van,
las doncellas Beryl y Aralda y el señor Yeats, aluden indirectamente al
folklore de lejanos pueblos germánicos, al cristianismo de raíces paganas
de los primeros celtas.

En una entrevista confiesa: "Yo era un testigo, las cosas pasaban, yo las
miraba en profundidad, con una atención extrema y dolorosa [...] las cosas
siguen saliendo, vuelven, se van, vuelven, ¿por qué las voy a desechar?"
-se preguntaba. Esta actitud que asume no es la de una simple observadora;
ella nombra los hechos cotidianos, los objetos y las cosas, y lo hace de
modo tal que éstos cobran ante nuestros ojos una nueva perspectiva: "Las
flores de zapallo corren por el aire y por la tierra como una enredadera de
bengalas; mi madre las siega, las pone en el cesto; de pronto, se
estremece, se queda inmóvil; pero huye hacia la casa; y pronto un aroma a
óleo y a almuerzo recorre la casa. Estoy sentada en el comedor, trazo mis
deberes -tendré que cruzar el campo, que ir a la escuela-, los platitos y
las tacitas se alinean como calaveras de niñas recién nacidas. Surge un
diablo; se para a mi lado. Mi madre -desde allá- nota que hay algo extraño
entre las paredes; acude; él se oculta; ella va hacia el jardín, dice algo
para disimular; luego se arriesga: -Creo que aquéllos están otra vez; hoy
vi uno en el zapallar".

Este universo familiar, cuyo centro es una chacra de Salto, donde la
furtiva magia del mundo tiene una presencia real, no es un lugar seguro, se
halla en constante peligro. Sobrevivirá, parece susurrarnos al oído Marosa
di Giorgio, en tanto la ambición del hombre no se obstine en secularizar lo
absoluto y sobrenatural.

Poema X (de Magnolia)

Este melón es una rosa,
este perfuma como una rosa,
adentro debe tener un ángel
con el corazón y la cintura siempre en llamas.
Este es un santo,
vuelve de oro y de perfume
todo lo que toca;
posee todas las virtudes, ningún defecto,
Yo le rezo,
después lo voy a festejar en un poema.
ahora, sólo digo lo que él es:
un relámpago,
un perfume,
el hijo varón de las rosas.



Notas

1. El viejo local de la avenida Corrientes 1580.

2. Los papeles salvajes, Arce, Montevideo, 1971.

3. Poema Nº 4 de Magnolia, Los papeles salvajes, Arca, Montevideo, 1971.

4. Luis Bravo, Cuadernos de Marcha (año XII, Nº 129, julio 1997).

5. Amir Hamed, Uruguay a través de su poesía, Siglo XX, Editorial Graffiti,
Montevideo, 1996.

6. The Annotated Alice, Lewis Carroll, ed. Martin Gardner, Penguin, 1965.

** Esteban Moore
estebanmoore@...
Poeta, traductor y periodista argentino (Buenos Aires, 1952). Ha
publicado los poemarios La noche en llamas (1982), Providencia terrenal
(1983), Con Bogey en Casablanca (1987), Poemas 1982-1987 (1988), Tiempos
que van (1994), Partes mínimas (1999) e Instantáneas de fin de siglo
(Montevideo, Uruguay, 1999) y Partes mínimas y otros poemas (Mar del
Plata, 1999). Ha dado a conocer traducciones de Charles Bukowsky,
Raymond Carver, Lawrence Ferlinghetti, Allen Ginsberg, Gregory Corso,
Gary Snyder, Bill Berkson, Anne Waldman, Andrei Codrescu y Seamus
Heaney, entre otros. En 1996, la Unesco publicó sus traducciones de
Lawrence Ferlinghetti, América desierta y otros poemas (Ediciones
Graffiti/Unesco, Montevideo). En 1990 realizó un proyecto de traducción
en la escuela de poesía The Jack Kerouac School of Disembodied Poetics,
fundada por Allen Ginsberg. Ha participado de diversos festivales en su
país, en Rosario y Buenos Aires, en los de Montevideo (1993) y Medellín
(1995). Colabora con publicaciones de su país y del extranjero. Su obra
ha sido parcialmente traducida al inglés, italiano, alemán y portugués e
incluida en diversas antologías.



=== Esta calle llevará tu nombre Rafael Ortega =======================

Todos sabemos que las ciudades crean sus monstruos y los abandonan al
olvido, pero también es cierto que cuando las calles adoptan a esos seres
proscritos, los arrullan por las noches para que no mueran de pena.

Con el tiempo, el hijo se hace fuerte y astuto, algunas veces vulnerable y
sentimental, pero dueño de una sabiduría que sólo la maestra vida es capaz
de transmitir a sus alumnos.

Muchos estudiantes han sido graduados por la maestra vida, pero en nuestra
ciudad destacaba una alumna: Zoraida García, como la más brillante.

En un desfile de feria por la avenida Bolívar de Maracay, por los años
ochenta, tuve la oportunidad de conocerla. Yo era un adolescente y acababa
de salir del bachillerato, pero jamás había visto -ni de lejos- a un poeta.

La primera impresión que causó ante mis ojos bastó para comprender su
entrega por el arte, pues a pesar de que estaba rodeada de indigentes,
seres envilecidos por el licor, su figura emergía entre la podredumbre como
una flor en medio del fango.

La recuerdo como una mujer delgada, de porte elegante, que se expresaba con
una voz armoniosa y una dicción muy limpia. Era exquisito verla empinarse
la botella y devolverla con gracia a sus compañeros.

Seguidamente, cuando pasó frente a la mesa de un artesano que conversaba
conmigo, tomó unos collares de caña y los escondió entre sus pantaletas. Se
paró frente a él y lo retó a que se los sacara. El artesano dejó que se
marchara y no le quedó otra que celebrar la travesura entre risas.

Describir o definir a Zoraida García no es tarea fácil, escribió Agustina
Ramos, y estoy totalmente de acuerdo. Por su parte, Eleazar Marín la define
como un ventarrón público que, de manos a una botella, deambulaba sobre su
miseria (...) como palabra irreverente, como locura impuesta por las
desgracias del amor, como ojos y lengua acusadora, sonoridad y desparpajo
que algunas veces causaba constricción y la mayor de ellas cariño.

Después de aquel encuentro, volví a verla en cualquier paraje, a veces
sola, a veces acompañada, pero jamás tuve la osadía de acercármele aunque
sea para extenderle mi mano y decirle: ¡Salud, poeta, algún día esta calle
llevará su nombre!

Luego de unos meses me enteré de su muerte. A pocos días del trágico
incidente, Eleazar Marín escribió: "No sé si el hombre que disparó contra
las ruinas de Zoraida García, con o sin órdenes superiores, y los
superiores mismos, puedan tener sosiego después de haber asesinado la voz
irreductible y rebelde del amor caído en desgracia".

Años más tarde de la desaparición de Zoraida tuve la oportunidad de leer el
poemario Lejos de la jaula, gracias a la amabilidad de Héctor Bello, quien
me lo prestó para fotocopiarlo. En este libro destaca el epílogo que
escribió el poeta Alberto Hernández, donde sentencia: "La muerte la ronda y
la saluda, pero intenta espantarla de un salivazo para salvar el temblor
ante la poesía. Y lo hace".

De allí deduzco que un personaje así difícilmente podrá desaparecer de la
memoria de una ciudad que adora a sus hijos y los protege del olvido. Por
eso, en cualquier momento alzaré una botella y con el poder que otorga la
poesía bautizaré esta calle con el nombre de Zoraida García.



A propósito de Zoraida...

Nació en Maracay, en el año 1956. Contrajo matrimonio siendo muy joven y a
los 16 años trajo al mundo a su primer hijo. De esa unión nacieron dos
niños, quienes vivían junto a la pareja en el barrio La Democracia. Luego
de unos años, se separó de su esposo y comenzó a incursionar en el teatro.

En 1973, a los 18 años, entró en el Teatro Universitario, con la pieza Un
hombre es un hombre, de Bertold Bretch, versión de José Ignacio Cabrujas.
En 1975 trabajó en la pieza de Carlos Fuentes El tuerto es rey y en El
martillo de Ramón Lameda.

De sus primeros años en el teatro se le recuerda como una muchacha
sencilla, afable, de buen trato, siempre dispuesta a conversar, con una
gran capacidad para amar e incapaz de hacerle daño a alguien. Quienes
tuvieron la oportunidad de compartir con ella en las tablas aseguran que
poseía una excelente memoria, se aprendía los textos muy rápido.

En una ocasión, Zoraida confesó a un amigo que soñaba con tener una casa
ordenada, limpia, arregladita; cocinar, contar con un esposo, una vida
cotidiana como cualquier mujer.

Entre sus autores favoritos destacaban César Vallejo, Charles Baudelaire y
Arthur Rimbaud. Poesía vivencial, cotidiana.

A partir de junio de 1981 padeció una grave crisis mental. Comenzó a llevar
una vida desordenada e irreverente.

Aún dentro de su enfermedad, Zoraida vivía la poesía. Escribía sus textos
en cuadernos, en hojas que dejaba en cualquier parte o las vendía a los
transeúntes.

Colaboraba con las páginas literarias de periódicos aragüeños y fue
fundadora de las revistas Lanzallamas y La Quijotada, además escribió
muchos textos en la revista Umbra y publicó una selección de poemas en
Cuadernos del Fondo de la Casa, número 1, en 1982.

Cabe destacar que desarrolló un trabajo de calidad, de buena presentación y
pudo concretar parte de su creación poética, que a pesar de ser muy breve,
fue consistente.

En una oportunidad, su amiga Agustina Ramos la llevó a vivir a su
apartamento. Allí la poeta llevaba una vida tranquila, doméstica. Escribía,
participaba en actividades literarias. Agustina hizo lo posible por
ayudarla en su enfermedad. Consultó a algunos psiquiatras y los
diagnósticos eran negativos. Requería de un largo tratamiento que no daba
seguridad de total recuperación. Inclusive, los médicos sugirieron llevarla
a Cuba "a ver" si allá la curaban. Tampoco daban seguridad en este caso.

Un día dejó el apartamento y volvió a la calle. Su vida transcurrió en
medio de la pobreza extrema, presa de la locura. En esta etapa, Zoraida
tenía muchos problemas con la policía, la detuvieron varias veces por su
irreverencia y por la violencia que había crecido dentro de ella. Esa
agresividad que la llevaba a golpear a los funcionarios cuando éstos le
llamaban la atención por alguna de sus "travesuras".

Su libro Lejos de la jaula fue una edición producto del afecto de amigos y
allegados.

En la madrugada del 10 de julio de 1987, Zoraida García murió trágicamente
en un oscuro incidente acaecido en el Museo Aeronáutico de Maracay.

En 1995, la Secretaría de Cultura del estado Aragua publicó el poemario
Sólo los enemigos.

Por las razones ya conocidas, gran parte del trabajo poético de Zoraida
García quedó disperso, más de la mitad perdido.



*** Poemas de Zoraida García

*** Cerbatana

Para poder brindarte una sonrisa
bajé del cielo

y aún así
encuentro tu rostro
destilando hiedras

(***)

Estabas allí, como todos los días,
frente al ventanal, como si tal,
con tu frente amplia, y esta vez
con tu vestido rojo, tus cejas pobladas
y esos ojos soñadores enmarcando
una mirada extraña.

El ir y venir rutinario, mis noches
insomnes, y el beso de todos los días...

Aquella vez, después del tiempo,
un andar de siluetas tal vez trasnochado
y mi paso cansado por las avenidas,
eras más que un bohemio.

(Tomados de Lejos de la jaula)



*** Elegía

Escuela de Aviadores
Pilotos del Ejército

"Oid este testimonio"
La hora de la sempiterna
ha aparecido.

Opacamente
en el horizonte
sobre una estrella
cabalgando
en la noche
con el solo objeto
de saludarnos.

Así me permita
su majestad
El señor emperador
de estos demonios.

En rituales
si es que los señores
me permiten
agregar unas
cuantas
palabras
a mi osadía
que con benevolencia
del señor
no se ha convertido
en osamenta.

Tengo que deciros
Que nuestros ojos
son extraños
en relación
con diferidas visiones.



*** Enemigo II

Sólo los enemigos
Ocupan
El Santuario
altamente contaminado

La señora
carcomida
llena de pus
los llama
los alaba.

son
gonococos
que la cuidan
para alejar
a la limpidez
de una flor
sin espinas
A las que tiene
horror.

Señora carcomida
apadruñas
alimentas
tanto a uno
como a otro
la flojedad
y así pregonas
que sirves,
que ayudas,
que eres buena,
que son buenos.
Que ofendes
y maltratas
a los que defiende
el justo.

¿Hasta cuándo
apañas
Señora carcomida?

Y tú el que se pretende
le das
la mano
Siempre a su lado
de lado
de lado.
Oye tú la voz
la de siempre
la anterior.

(Tomados de Sólo los enemigos)



*** III

Los perfiles de la tierra
remojados.
Los cánticos y atalayas
de los pobres
desahuciados vecinos;
El lloriqueo de dos inocentes
blancas palomas.
El can muerto debajo
de mi poltrona preferida.
El conjuro de mi madre
a mi destino.
He ido dejando el sexo abandonado por los
caminos como lastre de insípido horizonte,
sin sentir
el contacto de un rostro velludo
Y la erección que da constancia
de una preñez en desamparo.

(Tomado de separata en honor a Zoraida García en La Honda y El
Pájaro).

** Rafael Ortega
rafaelortega@...
Escritor venezolano (Maracay, Aragua, 1969). Es técnico superior
universitario en publicidad. Ha sido jurado en concursos literarios del
estado Aragua. Textos suyos han sido publicados en revistas y periódicos
venezolanos, así como en las antologías Narrativa aragüeña en Tierra de
Letras (Senderos Literarios, 1997), Narrativa de Aragua (Secretaría de
Cultura del Estado Aragua, 1997) y Muestra de minificción aragüeña
(Secretaría de Cultura del Estado Aragua, 2001). En 2002 publicó su
libro de cuentos La última sutileza del diablo.



=== Réquiem por una palabra Ana María Fuster Lavín ===================

...Acepto otras muertes:
la muerte peregrina
la muerte sangre, éter, vida
la muerte viene, previene, reviene y se viene,
la muerte me seduce, la beso, me acaricia, nos amamos...
y nos reinventamos hasta la muerte.

Estaba terminando de escribir la última estrofa de mi poema Nocturno para
una sombra, sentía mis palabras desangrándose poco a poco, quedando sin
letras, y me faltaba el aire, una muerte más después de un parto
apalabrado. Quizás es la razón por la que siempre retraso el final de mis
escritos como si sospechara de algo temible por acontecer. Como si, al
concluir cada cuento, cada poema, muriera una y otra vez desprovista de
otra historia o de un verso. ¿Será que los escritores venimos al mundo con
una cantidad determinada de historias o de poesía? ¿Son estas las páginas
de ese calendario individual? Así la muerte es una de mis mayores y fieles
acompañantes, a quien le dedico gran parte de mis escritos, de mis
pesadillas y hasta de mis sueños.

Somos tantos los fieles amantes de la muerte... Hay amantes tiernos,
amantes obsesivos y hasta perversos, amantes platónicos, amantes
intelectuales. Somos tantos quienes nos dejamos seducir por Thánatos -hijo
de Nix (la Noche) y hermano gemelo del Sueño-, siempre acompañado de una
mariposa como símbolo de la vida futura. ¿Representará esta criatura alada
la palabra, que nos bendice y nos hace eternos? Quizás ese es el misterio
anhelado por tantos escritores que vivimos fascinados de su esencia.

Una esencia que aparece y desaparece en las noches, en los silencios y
provoca la creación de nuevas realidades y sensaciones. Personajes
insospechados, sombras de la noche, se le aparecen a los escritores,
pintores, músicos para rendirle tributo a ese trance del sueño eterno.

Notas suaves, notas fuertes, notas sublimes que señalan el final de una
vida forman parte del repertorio musical de muchos de los grandes
compositores. Es un réquiem, una misa de difuntos. Ante el llamado a la
música para los muertos han sido cautivados genios de todas las épocas y
géneros, por citar los réquiem de Gabriel Fauré, de Giuseppe Verdi, de
Johannes Brahms y, por supuesto, Wolfgang Amadeus Mozart. Sean por encargo,
miedo o conceptos religiosos, estas misas para los difuntos son un
verdadero banquete sensorial. Y es que esta música para quienes llegan a
los brazos de la muerte no es necesariamente triste o lúgubre. Tal como la
maravillosa instrumentación de cuerda y viento del Réquiem del maestro
austríaco (Mozart) cargado de una solemne pero calmada tristeza, de quien
no siente miedo a la muerte, sino transmitirnos la esperanza en un mundo
mejor. Después de todo Thánatos nos trae bellas sorpresas a pesar de todas
las contrariedades que sufrimos.

¿Vivir o morir? "Yo, igual que algunos jueces, y la mayoría de las personas
que aman la vida y la libertad, pienso que vivir es un derecho, pero no una
obligación" (del Testamento de Ramón Sampedro). La vida no es fácil, nadie
nos dijo que tenía que serlo, pero es que morir tampoco es fácil. La ley no
nos permite morir cuando nos venga en gana, entonces muchos hacemos magia
con la palabra para crear tantas muertes como la imaginación permita.
¿Suena descabellado?

¿Y si cada persona tuviese una necesidad consciente de morir? ¿Y si una de
las metas de la vida fuera la muerte? Esas interrogantes navegaron en los
escritos del propio Sigmund Freud. El psiquiatra austríaco planteó la
posibilidad de que la muerte se plantee en la psiquis, como la liberación
de los conflictos que trastornan nuestros pensamientos. Demasiado racional
quizás para los artistas y soñadores, pero sucede que vivimos la muerte de
muchas etapas de la vida, y morir puede ser la posibilidad de volver a
nacer, o de alcanzar un estado de paz ansiada.

Volvamos a la palabra. Los escritores necesitamos muertes trágicas,
terribles, sangrientas, o dulces, pacíficas, liberadoras. Desde una
epidemia sin precedentes que extermina más del 70% de la población
estadounidense (The stand, Stephen King) hasta las historias de muertes
románticas, llenas del néctar flemático y sangriento tuberculoso de tantas
muertes románticas, el encuentro con Thánatos tanto de los personajes como
de los propios autores. Así todas las formas del sueño eterno pueden ser
insospechadas o como la Crónica de una muerte anunciada, sucede que una
sombra oscura nos persigue de escrito en escrito.

"La muerte. En el transcurso de la vida se piensa muchas veces en que un
día, tras años, meses, semanas y días preparatorios, llegaremos a nuestro
turno al umbral de la muerte. Es la ley fatal, aceptada y prevista; tanto,
que solemos dejarnos llevar placenteramente por la imaginación de ese
momento, supremo entre todos, en que lanzamos el último suspiro"
(fragmento, "El hombre muerto" de Cuentos de amor, de locura y de muerte).

Así entre muchos adictos a la palabra, Horacio Quiroga, perseguido tanto en
sangre como en tinta por el espectro mortuorio, vivió rodeado del espectro
de la fatalidad. Entre cada suspiro de adversidad suicidios de su padre, su
esposa, dos de sus hijos, hasta mató por accidente a un buen amigo,
finalmente enfermo de cáncer, Quiroga se suicida, y cada palabra de
creación pudo crear historias y técnicas de redacción creativa que nos
impactan, obras que lo ungen de eternidad más allá de la muerte.

Y es que no hay literatura al margen de la muerte. "La muerte es un espejo
que refleja las vanas gesticulaciones de la vida. [...] Nuestra muerte
ilumina nuestra vida. Si nuestra muerte carece de sentido, tampoco lo tuvo
nuestra vida...".

Estas palabras de Octavio Paz golpean el espejo de un escritor inédito, que
envía un correo electrónico a todos sus amigos, para que su palabra no
muera en un archivo de su computadora, o en una libreta en una gaveta
cualquiera o en el baúl del carro de la novia que lo dejó, y no sabe si
suicidarse, beber hasta quedar dormido, o tan sólo escribir para redimirse.

Aún así quiero soñarte,
quizás morirte o parirte entre mis sábanas
como una sombra desvanecida en el nocturno de un poema
y seguir mi camino entre miradas, sombras y palabras.

Terminé de escribir mi poema, y mi ensayo, llegó el final. Deshidratada de
letras continúo el camino. Arranco una página más del calendario de mi
vida; avanzo al sueño eterno, mirando con cautela a todos lados, no hay
nadie; sólo los silencios de la noche, las sombras de decenas de historias
y poemas terminados. Mientras haya palabra, habrá vida eterna...

** Ana María Fuster Lavín
amfuster@...
Escritora puertorriqueña (San Juan, 1967). Graduada en estudios
hispánicos en la Universidad de Puerto Rico, con una segunda
especialización en música. Es editora de libros y correctora legal para
el Tribunal Supremo de Puerto Rico. Además ha escrito y editado
literatura infantil para Santillana, Alfaguara Infantil y Tri-Lin
Integrated Services (Texas, EUA). Textos suyos han sido publicados en el
semanario Claridad (del cual es columnista de la sección literaria de
Trasmano) y en las revistas Novum, de la Universidad de Guadalajara, y
Taller Literario, Revista Interamericana, Zurde y Sótano 00931, de
Puerto Rico, así como en las revistas digitales Desde el límite
(http://www.geocities.com/marcas1pr/Desde_ellimite.html), En la orilla
(http://www.enlaorilla.net), Letras Salvajes
(http://www.geocities.com/letrassalvajes), Borinquen Literario
(http://literatura.can.com), Cuento.com y El Confesionario
(http://www.elconfesionario.net), entre otras. Ha sido incluida en las
antologías Cuentogotas 3 (Uruguay, Ed. Bianchi, 2003), Entresiglos 2
(Uruguay, Ed. Bianchi, 2003), Círculo de Poesía (Uruguay, Ed. Bianchi,
2003) y Nueva poesía Hispanoamericana (Lord Byron Editores, 2004). Su
primer libro de cuentos para adultos, titulado Verdades caprichosas
(First Book Publishing, 2002) ganó una mención honorífica por el
Instituto de Literatura Puertorriqueña (2003). También ha publicado el
libro de cuentos Réquiem (Ed. Isla Negra, 2005) y los poemarios El libro
de las sombras (Ed. Isla Negra, 2005) y Anónimos y clandestinos, y ha
obtenido diversos premios en ensayo, cuento y poesía. Sus cuentos "Y su
nombre era Caridad" y "Mi último desayuno" han sido traducidos al
portugués, con fines académicos, para la Universidad de Sao Paulo,
Brasil. Además ha participado en talleres y lecturas de poesía como en
Grado Zero, Cultura Viva y (De)Generaciones, y en bares y plazas
públicas.



=== Delirio Victoria Rhode ===========================================

En una de las muchas entrevistas que ofreció Roberto Bolaño, luego de
obtener los prestigiosos premios Herralde y Rómulo Gallegos por su
influyente novela Los detectives salvajes (en esta ocasión a Daniel
Swinburn, del diario El Mercurio), dice: "En cualquier caso, la presión
temática siempre ha ido a la par con la presión de la estructura. De hecho,
cuando imagino un cuento o una novela o una pieza teatral, lo que sea,
menos tal vez un poema, el primer escollo, el primer problema a resolver es
el de la estructura, es decir, el envoltorio. A fin de cuentas, lo que se
cuenta siempre es una variación de lo que el hombre se viene contando a sí
mismo desde hace miles de años. Lo que cambia, lo que permite que el árbol,
si aceptamos darle esa figura a la experiencia literaria, se mantenga vivo
y no se seque es la estructura, nunca el argumento". Quizá también fue esta
una de las premisas que tuvo en consideración, al momento de escribir su
novela Delirio, la narradora colombina Laura Restrepo, con la cual ganó, el
año pasado, la séptima edición del premio Alfaguara de novela.

Aunque, desde luego, sería injusto decir que todo el atractivo de Delirio
se resume en su estructura, abstracción que un lector convencional tal vez
no pueda apreciar de manera consciente, pero sí, al menos, sentir. Otros
dos recursos que contribuyen a que la novela de Restrepo atrape, que el
lector se sienta involucrado y arropado con lo que se relata, son, en
primer lugar, su estilo narrativo, esa "oralidad" que nos remite a la
sensación de estar deslizándonos a lo largo y ancho de un prolongado
tobogán de agua mientras avanzamos en la historia, que salta de la voz de
uno de los personajes a la voz de un narrador omnisciente para volver, casi
de inmediato, a la voz de un personaje cualquiera; y, en segundo lugar, la
cuidada construcción de los perfiles de los personajes, cargados de
sensibilidad y variados de matices.

El argumento de Delirio, si se quiere, es bastante sencillo: Aguilar, luego
de ausentarse de su casa durante cuatro días -en un viaje de negocio-
encuentra a Agustina, su esposa, completamente enloquecida, en el fondo de
una habitación de un hotel cinco estrellas. A partir de allí Aguilar
comienza una búsqueda que lo llevará a distintos parajes, internos y
externos, intangibles (hechos de recuerdos) y físicos que le permitan
averiguar qué ocurrió durante su ausencia para que la mujer que ama haya
caído en semejante estado de enajenación. De este modo el lector irá
descubriendo, junto a Aguilar, los dolorosos secretos que rodean a
Agustina, o acaso sería más ajustado decir, los dolorosos secretos que
rodean a la familia de Agustina.

A través de su narración fragmentada (o fragmentaria), de la historia de
los Londoño-Portulinus, Laura Restrepo revisa una época -y sobre todo las
convicciones de una clase social- particular de la sociedad colombiana, esa
en la que estuvo a merced del poderoso y temible cartel de Medellín y, de
su jefe omnívoro, Pablo Escobar Gaviria. No sólo por el terror que
conseguían transmitir los atentados con los coche-bombas, sino incluso por
la corrupción que estaba ligada a la avalancha de miles de dólares que el
negocio del narcotráfico producía o produce. Esa doble moral de algunas
familias pudientes que se vieron obligadas a mentirse a sí mismas, y a los
otros, para mantener su status y demás prebendas sociales.

Sin embargo, Delirio es también una hermosa historia de amor. O acaso
debamos decir: es primordialmente una hermosa historia de amor. El enorme
amor que siente Aguilar por Agustina que lo llevará a atravesar barreras
que ni él mismo se suponía preparado para transgredir. Su constancia le
devuelve, al final, quizá un poco del aliento perdido, pero definitivamente
no lo pone a salvo de la dulce locura que significa amar a Agustina.

Delirio es, incluso, un testimonio plausible de cómo escribir una novela
conmovedora y, a la vez, con suficiente dosis de humor, sin dejar fuera los
ruidos que hacen de nuestra época una sinfonía del horror.

** Rhode, Victoria
vrhode@...
Escritora y dramaturga venezolana (Barquisimeto, 1970). Ingeniero de
sistemas. Entre 2001 y 2002 fue colaboradora regular de las páginas de
opinión del diario El Nacional (http://www.el-nacional.com). En la
actualidad colabora para el diario El Impulso (http://www.elimpulso.com)
de Barquisimeto y el Centro de Estudios Literarios y de Arte de Castilla
y León (http://www.editorialcelya.com) de España.



=== Saturados de maravillas Pablo Gamba ==============================

El oficio del asombro está en franca decadencia. Ni Al Qaeda nos hace creer
en la cercanía del Apocalipsis, como lo hubiera hecho un vulgar eclipse
hacia el año 1.000. Los últimos exploradores de lo desconocido orbitan hoy
monótonamente en oxidadas estaciones espaciales. Más que un extravío en el
cosmos, la falta de rating les amenaza: que la gente se olvide de ellos y
los deje morir como fantasmas con cuerpo pero sin gravedad.

Pero la era del bostezo puede ser tiempo para una intrepidez de nuevo tipo.
Así lo entienden las argentinas Graciela Montes y Ema Wolf, autoras de El
turno del escriba, la novela ganadora del Premio Alfaguara 2005. Siete
siglos después de que Marco Polo colocara lo maravilloso en las fronteras
del mundo, los viajes del veneciano son el tema de esta obra que no cuenta
ese cuento sino la historia de esa historia.

En contraste con los partos de la recalentada imaginación del veneciano, el
lector hallará en estas páginas una minuciosa y exacta descripción de la
ciudad de Génova en el momento de su apogeo comercial, y en vez de hacerle
sonreír con distanciada ternura ante aquello que hoy sólo puede maravillar
por defecto -es decir, por falta de entrenamiento en el deporte de leer-,
Montes y Wolf le descubren el velo de lo que en estos tiempos interesa
saber: no que la novela sea la construcción de un mundo, como repite el
lugar común de la crítica, sino cómo funciona el artificio que nos engancha
a ese arte de mentir que es la narrativa.

Ni siquiera esto, sin embargo, es nuevo en estos días. No faltarán,
entonces, académicos que sientan en El turno del escriba el tufo de la
vulgarización. "El viejo truco de los que quieren hacernos creer que ya se
saben todos los trucos viejos", dirán, haciéndole la cruz, por comercial,
al Premio Alfaguara. Pero ese prurito es bateable: el filósofo Walter
Benjamin ha defendido el manoseo como método de aprendizaje en la era de la
reproducción mecánica. Meta la mano, pues, y vacílese el solfeo sin creer
en la guaracha. Es el espíritu de la posmodernidad.

** Pablo Gamba
pablogamba@...
Periodista y licenciado en letras (Caracas, 1967). Egresado de la
Universidad Central de Venezuela. Fue jefe de redacción de la revista
Folios, de Monte Ávila Editores. Ha publicado críticas en El Nacional,
El Universal, Venezuela Analítica y el semanario La Brújula, del Conac,
entre otros medios. http://www.angelfire.com/rebellion/pablogamba.



|||||||||||||||||||||||||||| ENTREVISTAS ||||||||||||||||||||||||||

=== El verbo es hijo único ================================================
=== Entrevista a Lucy Calvo Frank Otero Luque ========================

Es la tarde del lunes 31 de enero de 2005. Mi esposa, Roxana de la Jara, y
yo, estamos en nuestra casa, en Surco, Lima, Perú, y tenemos una invitada
de lujo: la poeta Lucy Calvo, quien nos visita desde Valparaíso, Chile, el
lugar donde reside desde hace muchos años.

Luego de haber conversado largamente sobre diversos temas mundanos y
literarios, empezamos la entrevista formal sin mayor preámbulo:

-¿En qué se distingue un poeta del resto de los mortales?

-En que todos los mortales son de carne y hueso; pero el poeta es de carne
y sueño.

-¿Desde cuándo eres poeta?

-Desde siempre. No es una elección; es algo inherente al ser humano que ha
recibido el don.

-¿Es tu don a la vez una condena?

-Sería una condena si me dañara, pero a mí me bendijo y me hizo crecer.

-¿Cuáles son los ingredientes de un buen poeta?

-Que vaya más allá con la palabra. Que sea un comunicador auténtico.

-¿Qué es un "comunicador auténtico" para ti?

-Uno no estereotipado; tampoco un fabricante de letras. Un comunicador
auténtico es aquél que entrega la palabra sin distorsión, y que se entrega
a sí mismo en la palabra. Por ejemplo, en mi caso, es a través de la poesía
cuando yo soy más yo.

-¿A qué poetas admiras?

-A Tagore, Whitman, Vallejo, Mistral, Neruda, Lihn, Teillier y otros.

-¿Quiénes serían esos "otros"?

-Entre los peruanos contemporáneos, a Romualdo, Gladys María Pratz,
González Vigil, Banca Varela, Elvira Ordoñez y Cocuera. Y entre los
chilenos, a Sara Vial, Ennio Moltedo, Alfonso Larrahona y Juan Cameron.
Valparaíso es un semillero de poetas. Estos son los principales nombres que
se me vienen a la mente.

-¿Qué tienen ellos en común?

-Que me hacen sentir y me hacen pensar. Lo que dicen está bien dicho y es
cierto, pero con un sentido y una armonía especiales.

-¿Existirá un poeta insensible?

-No.

-¿Qué diferencia hallas entre la poesía hindú, la americana y la
latinoamericana?

-La hindú tiene la profundidad doliente de su entorno y modus vivendi; la
sabiduría que le da su raíz. Si me refiero a Whitman, su palabra es grande,
así de definitoria: grande. Su palabra nació madura desde siempre. Y los
latinoamericanos y españoles me iniciaron en la poesía. Son los que más me
marcaron porque empecé declamando desde muy niña. Soy hija de una muy buena
declamadora.

-¿Recuerdas el primer poema que aprendiste de memoria?

-A los cuatro años, declamaba completo "Reír llorando", de Juan de Dios
Peza, y a los seis años ya estaba en un escenario recitando un repertorio
de más o menos diez poemas, de distintos poetas latinoamericanos y
españoles. Más adelante me desempeñé bastante bien con el "Romancero
Gitano" de Lorca, e interpretando a Machado, Ochaíta y Pemán, entre otros.

-Si tuvieses que quedarte con uno de ellos, ¿quién sería?

-No podría elegir.

-¿Cuál es tu poema favorito?

-Tengo muchos.

-¿Podrías nombrar algunos?

-¿Cómo nombrarte los de Tagore, si algunos ni siquiera tienen nombre?

-¿Y de los tuyos propios?

-Todos son mis hijos y asumo su gestación, nacimiento y crianza. No todos
los hijos salen bellos y brillantes; no obstante, los he parido yo y así
los amo.

-¿Cuáles son los principales temas que abordas en tu poesía?

-Al principio, mi poesía fue introspectiva, casi como explicándome a mí
misma por qué la hacía. Luego, el amor, la familia, el dolor y las
situaciones por las que se pasa en la vida, y todo el bello entorno que
Dios nos ha regalado para ver, apreciar, inclusive hasta para criticar. Hoy
mi poesía es más razonada, a veces incursiona en lo filosófico, y es más
profunda porque ahora tengo más años y he vivido más.

-¿Consideras que el poeta tiene una responsabilidad social?

-Sí. Como te dije anteriormente, un buen poeta debe ser un comunicador
auténtico. Es decir, un comunicador del alma. Y, para ello, debe tener
paternidad responsable, porque quien está consciente de su don y ama su
oficio, cuida; no destroza. Una misma palabra puede dar vida o matar.

-¿Qué me comentas sobre la métrica y la rima?

-Es la base de los clásicos. Hoy no tienen la vigencia de antes, pero es
innegable la armonía y la musicalidad que le dan al poema. Ayudan a marcar
la intencionalidad.

-¿De qué manera?

-Antiguamente, el poema era para ser declamado y, gracias a la métrica y la
rima, el intérprete llevaba por su voz al oyente a nacer o morir.
Actualmente es distinto. La declamación está cuasi obsoleta y hasta el
verbo utilizado es distinto. Ya no hay frenos ni sofismas, de modo que,
¿cómo rimar en medio de la crudeza de lo que muchas veces se expresa? No
obstante, el poema sin rima puede ser bellamente libre.

-¿Crees realmente que la declamación está obsoleta?

-No para mí. Pero sí para la mayoría de los poetas contemporáneos.

-¿Qué sucedió en el camino? ¿Perdimos algo al renunciar a la métrica y la
rima?

-No. Sólo se fue cambiando. Como el mundo.

-¿La música y la danza son hermanas de sangre? ¿Cuál sería la de la poesía?

-En el principio fue El Verbo, y el Verbo es hijo único.

-¿Sería la narrativa un pariente menor de la poesía?

-No veo por qué: está hecha de palabras.

-¿Cuándo sueles inspirarte?

-En cualquier momento. Todos los momentos son buenos.

-¿Corriges mucho?

-Sí.

-¿Cómo sabes que un poema está "redondo"?

-Me lo dice él mismo.

-¿Sueles cambiar un poema que ya ha sido publicado?

-Hasta ahora no lo he hecho.

-¿Tendrías algún reparo en hacerlo?

-No, si creyera que gana con el cambio.

-¿Amas a Chile tanto como al Perú?

-Soy una peruana que ama mucho a Chile. Allí vivo desde hace 16 años. Tengo
dos hijos peruanos y tres nietos chilenos.

-¿Cuál sería la fórmula para que la juventud se acerque a la poesía?

-Enseñarle a serenarse para que pueda leer en su interior.

** Frank Otero Luque
oteroluque_edita@...
Escritor y fotógrafo peruano (Lima, 1959). Vivió en Estados Unidos y en
Venezuela. Preside la asociación sin fines de lucro Manos, dedicada a
promover la cultura, el turismo y la producción artesanal. Integra el
taller de escritores que dirige Cronwell Jara en la Casa Museo José
Carlos Mariátegui, pertenece al movimiento "Martes Poéticos", al Consejo
Internacional de las Artes (Inter Art), y a la Asociación
Latinoamericana de Poetas (Asolapo). Fue alumno del fotógrafo Rómulo
Luján (2002) y como tal participó en la muestra colectiva XX Exposición
de Arte, en el Museo de Arte de Lima. Fue miembro del jurado calificador
del I Concurso Fotográfico "Palpa Querida" (2003), organizado por Manos.
Ha publicado el libro de cuentos El Señor de Palpa (Milla Batres, 2003).



=== Juan Pérez, mención especial en Bienal de Cofae, ======================
=== cree en optimizar y autorregular los deseos ===========================
=== "En la fantasía de lo cotidiano =======================================
=== están las respuestas a muchas verdades" Ángel Díaz ===============

Cuenta uno de los tres ganadores de la mención especial de la II Bienal de
Literatura Infantil de Cofae, Juan Pérez, que su historia El sombrero del
mago, no es producto de inspiración alguna. Por el contrario, transitó por
un proceso investigativo para lograr acertadamente una ficción que -cual
realismo mágico-, se hace verdad si el lector se agracia de esa avidez. "En
ella hay un imán secreto, una especie de estructura de hierro que permite
el enganche", maduró Pérez, un TSU en electrónica, convertido en profesor
de dramaturgia. Y todo gracias a su pasión por el teatro. Al igual que él,
Miguel Otero Silva cursó estudios de ingeniería que no concluyó e Isaac
Chocrón contó con estudios en ciencias económicas. "Siempre quise ser
ebanista y mi padre dijo que ¡no!, porque la escuela donde estudiaríamos
debía ser la técnica. De hecho, él quería que yo fuera médico porque para
aquél entonces eso era un estatus", recalcó pensando que llegará un momento
en el que él sólo se dedicará a escribir, sin importarle lo que cueste.
Pero por ahora prevé aflorar en sus seis estudiantes ese ímpetu por el
teatro, para que éstos logren -bien venturosamente-, trazar autorías
valederas.

De la misma manera, Juan nos comentó que su conocimiento en literatura
proviene de los talleres sobre la temática, todos alicientes personales que
le seguirán permitiendo "llueva, truene o relampaguee", trasladarse desde
el estado Anzoátegui (donde vive) a las clases en Caracas, en la actualidad
con el docente Rodolfo Santana. "Con él tuvimos una conversación de dónde
salen las ideas del que escribe y del que hace teatro", comentó Pérez al
recordar a un autor italiano, de nombre Gianni Rodari, que, en su compendio
sobre la "gramática de la fantasía", da a conocer lo mejor del "arte de
inventar", en este caso cuentos. "Mi vida personal está llena de
ilusiones", añadió con base en la realidad necesaria para corresponderse.
Pero el entusiasmo fue más allá ya que esto minó de herramientas técnicas a
Juan. "Me apropié sanamente de las ideas de Rodari. Por ello cuando camino
por la calle siempre me pregunto: ¿qué pasaría si..?", respuesta que usted
la consigue en la historia de este sombrero verde, color -por cierto-,
asociado, desde la psicología, a la tonalidad de la esperanza.

Para consentir al relato del El sombrero del mago, los fantásticos
pensamientos del autor necesitaron de la ayuda de sus sobrinos (Dennisse
León y Juan José), también de su hijo que hoy anda con el cuento debajo del
brazo (para arriba y para abajo) -cual diplomado-, disfrutando del
galardón; además de varios allegados que le permitieron finalizar esta
historia abierta. "Te cuento que duré varios meses sin poder terminar el
relato porque no conseguía cómo redondearlo. Se me ocurrió preguntarle a
ellos: ¿qué le pedirían a un sombrero mágico? La respuesta ágil coincidió:
¡Queremos tener un propio sombrero!, para todos los días poderle pedir
deseos". Nos quiso adelantar sobre el serafín desenlace que bajo su óptica
busca multiplicarse en cada uno de los lectores, aunque le preocupe que "el
cuento no debe caer en la moraleja, sino enseñar una escala de valores".

-En algún momento del cuento dice que "los magos se subirán a los árboles
para volcar sus sombreros y dejar salir todos los deseos guardados". Ahora,
ya fuera de la historia, ¿será que nos inundaremos?

-Quizás nos inundaremos sólo de deseos buenos (risas). El mensaje de volcar
todos los sombreros es un futuro que uno proyecta. Las religiones hablan de
ello, los políticos los prometen y todos los esperamos. Uno quiere ser
feliz en el futuro. Aunque hay bastantes niños con deseos reprimidos.

-Escogí una cita de El sombrero: "Sólo tu imaginación es el límite".
Haciendo un contraste entre niños y adultos, ¿ésta es infinita para ambos?

-¡Claro que es infinita! La función de la escuela primaria en los niños es
"tomarlos por los pies para ponerlos en el piso", es de alguna manera
domesticar su fantasía. El problema es cuando los fija demasiado y les
coarta la imaginación. De hecho a los niños de quinto y sexto grado una
maestra les dice que hagan una casa y todos dibujan la misma estructura. Es
un esquema mental, amoldado a un patrón. Esto puede en su adolescencia
chocar con el entorno en el cual se desenvuelven. Incluso a nivel de las
gerencias hay técnicas que se basan en el dejar crear, mejor conocido como
el torbellino de ideas. Como dice la niña de la historia, todas las cosas
hablan, lo que quiere decir que todo tiene algo que contar.

-Alguien infirió que en el común de las historias infantiles sólo se pueden
pedir tres deseos por aquello de los genios, aunque usted al inicio sólo le
concede un deseo a la protagonista; ¿no tendrá esto una respuesta
psicosocial?, ¿cuál es su visión?

-En este caso, cuando se habla de un solo deseo es para ir acumulándolos
para cuando termine "la guerra" de la cual hablo en la historia. La idea
era poner al lector a pensar bien en ese deseo. Uno solo podría llevarte a
querer mucho dinero, sin medir las consecuencias. Por ello con un segundo,
resuelves si te equivocaste en el primero y así con el que queda.

-En El sombrero del mago, ¿habla implícitamente del derecho a compartir?,
¿el niño no debe asumir nada como suyo?

-Es compartir por aquello de que las cosas son del que las necesita. Cuando
se es adulto se pierde esa facultad. Tenemos que luchar contra aquello que
dice que mientras más tengo más soy. Por ello, hay una parte de la historia
donde humanizo a los objetos. La igualdad debe estar en función de quien
necesite los objetos.

-En algún momento del relato, ¿sugiere que hay gente que olvida lo
verdaderamente significativo? ¿Dónde está?

-Hay personas que dejan pasar las oportunidades, porque no vislumbran más
allá de sus propios problemas. La respuesta está en la realización de uno
mismo. Recuerdo que me gané un premio de teatro. El galardón eran tres mil
bolívares, algo irrisorio. Pero había un hecho más allá de lo metálico.
Esto colinda con la idea de que para muchos actores lo más importante es un
aplauso.

-"A nadie se le ocurre pedirle tristezas a la vida", cita en otro extremo
de El sombrero del mago. Y si hago de esto una pregunta, ¿qué me diría?

-Sí, aunque haya gente que se las pida. Hay seres humanos que se regodean
en sus tristezas, aunque en profundidad lo que estén pidiendo sea afecto.
Esto es una manipulación de alguna manera. Una forma de escape es ignorar
la tristeza. Es conseguir el ánimo en el sombrero mágico que a todos nos
pertenece.

-Otro mensaje paralelo de su historia es el materialismo cuando señala que
los adultos piden como deseo dinero, casas y joyas.

-Yo hice una encuesta con adultos. Tengo un sombrero pequeñito de cartón y
les preguntaba qué le pedirían a éste. Ellos respondieron: un ropero con
mucha ropa, miles de pares de zapatos, un carro BMW, es decir, todo
material. Aunque generalmente algunos artistas y músicos sí querían otras
cosas interesantes, por aquello de la niñez reprimida. Vivir solos en una
isla, fue una respuesta.

-Si la magia vive eternamente en cada uno de nosotros, ¿dónde quedará la
realidad? ¿Es creer en la verdad verdadera?

-¡Esto sí que está difícil! (risas). Uno vive en un eterno choque con la
realidad y si no estás preparado te atropellarás. Pero tampoco puedes andar
soñando permanentemente. Hay como un acuerdo, un límite, una delgada línea
roja que asemeja una cuerda floja donde si te vas para este lado te caes,
pero si te vas para este otro, también. De los dos lados es peligroso. Es
cuestión de saber acomodar las dos cosas, tanta cantidad de fantasía como
se pueda, tanta realidad como se deba.

-Fuera de El sombrero del mago, ¿qué le pediría usted al sombrero verde
mágico del cual nos habla?

-Le pediría que me regalara muchas ideas, aunque ya me las esté cumpliendo
porque tengo una buena cantidad de proyectos para escribir. Más bien, me
faltará vida para concebirlos. Escribir es el sombrero, y el sacar de él
una idea y materializarla como un cuento, eso satisface mucho.

-El yo querer tanto, el que usted quiera y el que los niños quieran, ¿será
contraproducente?

-No, absolutamente, porque siempre habrá otra persona que quiera algo
contrario a lo que tú quieres y tienes que sentarte a hablarlo. La sociedad
se autorregula y optimiza los deseos. Si dos niños quieren el mismo color
amarillo en la escuela tendrán que llegar al acuerdo de quién va a pintar
primero.

-¿Cree usted en el final o en el comienzo de su historia?

-Debo creer en ambas, porque de lo contrario me saldría un adefesio. Cuando
uno se plantea escribir algo lo que hace es sacarse los demonios, las
angustias y las inquietudes que uno pueda tener. El comienzo de El sombrero
del mago es una esperanza que tiene cada quien. La protagonista (una niña)
en principio no cree en el sombrero que se consigue, le cuesta tonarlo
porque el sombrero puede ser algo que a veces nos da miedo asumirlo. El
final es una solución abierta. Busco la fantasía a lo cotidiano porque es
allí donde están las respuestas a muchas verdades.



La constancia de un hombre dedicado al teatro

Juan Pérez, nació en Acarigua, estado Portuguesa. Aunque se desempeña en el
área electrónica, participó como miembro fundador y escritor de la mayoría
de las obras representadas por el Grupo Cultural Fanep, y fue director del
Movimiento Cultural Ezequiel Zamora. Ha participado en talleres de
introducción a la dramaturgia dirigido por Daniel Martínez Dambolena
(Uruguay), con Rodolfo Santana, Pedro Monge Rafuls y Luis Galván de la
Escuela de Teatro "Teófilo Leal". Fue miembro del jurado del Concurso
Nacional de Literatura La Abeja Obrera homenaje a Efraín Cuevas y
coordinador del Encuentro de Nuevos Escritores de Portuguesa. Como
productor teatral y escritor tiene larga trayectoria con las obras: El
Mesías que vino del Infierno, Mi amigo Superman, La condena de Lucullus, Se
llamarán hombres, que recibió la mención de honor del premio Fundarte de
Dramaturgia 2003 de la Alcaldía de Caracas; El vaquero de vidrio,
galardonada por unanimidad con el premio Bienal de Dramaturgia de la
Universidad Central de Venezuela en 1987; Diles que no me maten, Nuestra
Reina de Corazones, Querido Niño Jesús, publicada por Urua Editorial en el
libro Semillero de Dramaturgos México-Venezuela en diciembre de 2004, bajo
la dirección del venezolano Tomás Jurado y el mexicano Hugo Salcedo; entre
otras. Su pluma hoy prepara varias piezas teatrales como: Pajarito en
grama, Pájaro picón-picón, Que el Diablo me lleve, una recreación libre y
moderna de Florentino y el Diablo, obra de Alberto Arvelo Torrealba; entre
otras. Tiene varios ensayos, entre ellos El arte de decir las cosas,
disertaciones a favor del uso de la técnica en la creación literaria.

** Ángel Díaz
angel_diaz20022002@...
Periodista y locutor venezolano (estado Miranda, 1976). Egresado de la
Universidad Central de Venezuela (2000) y con postgrado en comunicación
periodística, institucional y empresarial en la Universidad Complutense
de Madrid (España). Ha colaborado como periodista freelance para
importantes revistas y medios de comunicación venezolanos como los
diarios El Mundo (http://www.elmundo.com.ve) y Vea
(http://www.diariovea.com.ve), en secciones culturales y de interés
gastronómico. Durante sus estudios de postgrado realizó prácticas
profesionales, durante dos años, en Sobremesa (http://www.sobremesa.es),
la primera revista española para gourmets, y desarrolló un proyecto de
estudio morfológico en prensa comparada en la Embajada de Venezuela en
España, investigación que formaría parte de su trabajo de grado sobre
comunicación política, El golpe mediático al presidente Hugo Chávez
durante sucesos de abril de 2002. Ha ejercido como docente en cátedras
sobre publicidad y mercadeo. En la actualidad trabaja para la Fundación
Gumersindo Torres (http://www.cofae.edu.ve), en la configuración de la
imagen corporativa e identidad institucional, desarrollando además
campañas creativas en pro de la cultura organizacional. Allí desarrolla
el periodismo cultural en las bienales de literatura infantil, además de
otros eventos institucionales.



||||||||||||||||||||||||||| SALA DE ENSAYO ||||||||||||||||||||||||||

=== De saberes y miradas: =================================================
=== metaficción y narrativa venezolana contemporánea ======================
=== Catalina Gaspar Károsy ================================================

Escribir un ensayo sobre la narrativa venezolana contemporánea es hoy, en
nuestro medio, una empresa no por sugestiva menos ardua. Tal vez porque el
ejercicio reflexivo que nos acompaña es inevitable, y la conciencia de lo
irresuelto una certeza. No me es posible pensar actualmente en literatura
al margen del profundo proceso autorreflexivo que acompaña nuestra cultura,
disociarme de la certidumbre de la existencia de un ámbito descalificador
que hoy rodea entre nosotros a la literatura frente a lo que se ha
denominado lo "extraliterario", descalificación que se extiende a los
estudios literarios, a la crítica, a la lectura misma y, en general, a la
creación estética.

Identificada con un ejercicio de poder, con el reino del discurso
privilegiado, y situada como una práctica cultural que ha de ser
descentralizada y descanonizada, la pérdida de legitimidad de la literatura
se produce a menudo en contraposición a otras prácticas culturales que sí
se legitiman. Ello involucra, para nosotros, una lectura dicotómica del
mundo ejercida desde un principio de autoridad que soslaya las diferencias
y se expresa en principios de valorización y desvalorización.

Tampoco pude disociarme de los textos críticos y de las perspectivas desde
las cuales leemos entre nosotros la narrativa venezolana contemporánea.
Recordé textos memorables: los de Víctor Bravo, Raúl Bueno Chávez, Carlos
Pacheco, Douglas Bohórquez, Alberto Carucci, José Napoleón Oropeza, José
Balza, Luis Barrera Linares, Armando Navarro, Ángel Rama, Julio Ortega,
Judith Gerendas, Alexis Márquez Rodríguez, Rafael Di Prisco, Javier
Lasarte, Carmen Bustillo, Antonio López Ortega, Juan Liscano, Juan Carlos
Santaella, Luz Marina Rivas, Gabriel Jiménez Emán, Osvaldo Larrazábal,
Julio Miranda, son algunos de ellos. Y junto a éstos, otros cuyas ideas
permanecían gravitando, retumbando, incomodando: la conjunción de
propuestas disímiles en visiones homogeneizadoras que privilegian sólo
algunas de ellas y soslayan otras, o que califican dramáticamente a un
periodo -siempre arbitraria demarcación- como literatura del "vacío" unas
veces; narrativa volcada a la "experimentación formal" otras, o bien como
literatura a "espaldas de la historia". También aquellas caracterizaciones
en torno a toda una década narrativa -en particular la del ochenta- como
incapaz de formular sentidos y de cumplir con las costumbres, gustos y
expectativas del lector, o aquellas que lamentan -y reclaman- nuestra
incapacidad de producir una "narrativa edificante", o las que siempre
dicotómicamente establecen una demarcación de carácter valorativo entre lo
que llaman una narrativa de contenido social, "de cara a la realidad
venezolana", y una literatura "evasiva", "incomunicada",
"experimentalista".

Estas perspectivas -tanto las relativas a la práctica literaria en general,
como las caracterizaciones de la literatura venezolana- demandan ser
contrastadas con el clima cultural de nuestra contemporaneidad. Estamos
aparentemente inmersos en el fecundo debate de nuestra cultura
contemporánea, que frente al árbol logocéntrico de la cultura occidental
supera el sistema dicotómico que lo ha regido, dispuestos a hacer tabla
rasa de los cánones, de los privilegios de poder desde los cuales se
enuncian los discursos que asumimos como "verdad", "realidad", "historia",
"sujeto"; prestos a abrir espacio a lo que emerge, a lo que es diferente, y
a atender el latido singular y el impulso plural de las múltiples
subjetividades que colman la escena de lo social. Entendemos la identidad
como un profundo proceso autorreflexivo y reconocemos la constitución de
sujetos alternos, heterogéneos y descentrados; nos sabemos híbridos y
problematizados, hemos desnaturalizado nuestra experiencia de lo estético y
estamos abiertos a la pluralidad de estéticas y saberes.

Nuestra época se signa por el agotamiento de los tradicionales contenidos
de realidad, y por su comprensión del carácter narrativo de la historia y
la consciencia de la imposibilidad de hacer coincidir el mapa con el
territorio, lo representado y la representación; nos sabemos prisioneros en
el tejido del lenguaje y hechos de la esencial narratividad de nuestra
cultura; nos hallamos, en fin, en procura de nuevos paradigmas, miradas y
saberes. Y, sin embargo, nuestro ejercicio intelectual, cognoscitivo,
parecería encontrase aún prisionero de un acercamiento autoritario y
dicotómico.

Afortunadamente, a pesar de ello, nuestra literatura profundiza el espacio
narrativo como ámbito del despliegue de la intertextualidad, cuya praxis se
articula en las diferencias y las disonancias, en la enfatización del ser
de la literatura que Luis Miguel Isava (1989:48-49) enunciara como la
exploración de su propia contingencia histórica y la reformulación de
aquello que la anima: un espacio altamente problemático, cuyo estatuto se
refunda constantemente para refutarse. Precisa entonces de una crítica y de
unos estudios humanísticos que no la encasillen en lo "literario" versus lo
"extraliterario", cuando su ser es exceder cualquier presunción para
tejerse y destejerse, en tanto texto -tejido- con el tejido de la cultura.

No es posible entonces, desde las propuestas que funda la literatura,
descentrar lo literario, a menos que incurramos en una de las paradojas de
la modernidad, ya que estas formas culturales que solemos llamar literatura
soy hoy ellas mismas descentradas y productivamente descentradoras. Nuestra
perspectiva es que el cambio de paradigmas crítico-literarios que signa
nuestra época no puede ejercerse invocando la pérdida de privilegio de la
literatura cuando es ella la que reformula permanentemente su propio canon
y desde su textura finisecular se proclama ajena a los cánones, no sólo a
los que le achacamos sino, fundamentalmente, a aquéllos con los que la
leemos y la constituimos como literatura.

Y en tanto discutimos la preeminencia de un discurso sobre otro,
homologando desde ciertos raseros a disímiles discursos, a menudo en torno
a la ambigua -y peligrosa- noción de "eficacia", y sin atender a la
particularidad de cada práctica discursiva, ya en la década del ochenta
textos como los de Luis Britto García, Denzil Romero, Salvador Garmendia,
José Napoleón Oropeza, José Balza, Milagros Mata Gil, Antonio López Ortega,
Laura Antillano, Ángel Gustavo Infante, Gabriel Jiménez Emán, Wilfredo
Machado, Victoria de Stéfano, entrecruzan ficción y ensayo, la propia
escritura y la de otros, el ejercicio de vida, el de la lectura y el de la
escritura, la memoria personal y la memoria histórica, el habla marginal y
la poesía, la reflexión teórica y el lirismo; estetizan la experiencia
cotidiana, generan alteridades de lo real, hibridan géneros y códigos.

Es, entonces, nuestra mirada la que domestica, canoniza, legitima, excluye,
soslaya, para acallar las voces plurales de todo texto, la que homogeneiza
las diferencias, la que dirime lo plural en la interpretación hegemónica y
autoritaria.

Así, en el cambio de paradigmas teórico-críticos de nuestro fin de siglo,
son tal vez, más que la literatura, nuestras nociones canónicas de lo
literario las que deben ser desplazadas, porque cualquiera que sea la
perspectiva que adoptemos para su estudio, plantear aparentemente desde el
anticanon, y desde la antiautoridad el "desplazamiento de lo literario"
supone justamente una noción canónica de la literatura, que la concibe como
una estructura cerrada sobre sí misma, cuya delimitación, correspondiente
al enunciado "lo literario" podría, gracias a un reductor esencialismo, ser
posible.

Si algo puede decirse de la literatura venezolana de las últimas décadas es
que ella reformula el status de lo literario y también el de la lectura.
Por ello su estudio podría invertir el lugar de la mirada, más que
plantearnos su "imposibilidad" sustentada en que no complace las
expectativas y gustos del lector, podríamos, desde las propuestas
metaficcionales que nos brinda nuestra literatura, darle una alta
valoración a lo opuesto: ella descentra nuestros cánones de lectura porque
más que apelar a un compañero de ruta, a un lector cómplice, exige no sólo
su participación sino también su responsabilidad en la generación de la
significación, en la activación del complejísimo proceso intertextual que
constituye, como sabemos, una de las características fundamentales de
nuestra cultura contemporánea.

Y en tanto se afirma el desplazamiento de lo literario por formas
culturales no literarias, textos como Abrapalabra, de Luis Britto García,
crean un entramado de discursos sociales "extraliterarios", urden el
escenario no sólo de la intertextualidad y la polifonía discursiva sino
también de la transdisciplinariedad, afirmando, en términos de Beverly
(1993), la literatura como zona de contacto, en un universo que en el
umbral de la década del ochenta nos muestra metaficcionalmente nuestro
rostro: el de los discursos -los lenguajes, los códigos, los sujetos, los
cuerpos sociales- que aspiran a la totalidad y apuestan a todas las
utopías: las del amor, la revolución, el poder, la historia; las
metafísicas, las existenciales, las estéticas, desde la fragmentación y la
hibridez que conforman un universo discursivo de partículas disgregadas que
caóticamente se dirigen a la entropía final.

Como Inventando los días, de Carlos Noguera, El único lugar posible, de
Salvador Garmendia, El bosque de los elegidos, de José Napoleón Oropeza,
Cartas de relación, de Antonio López Ortega, La noche llama a la noche, de
Victoria de Stéfano, estos textos son, significativamente, propuestas
metaficcionales que replantean la mimesis, discuten el espacio de la
representación, exploran las alteridades de lo real, y hacen de la memoria
un tejido procesal. En ellos, el despliegue del discurso muestra su
espesor, su materialidad, su lirismo, su despojamiento, y juega su propia
capacidad de crear un entramado que disuelva las fronteras entre literatura
y vida.

Nuestra textura finisecular es aquí la expresión de ámbitos íntimos y
colectivos que encuentran en texturas discursivas no canonizadas espacios
propicios para el relato, que aspiran, desde la ficción, como plantea
Memorias de una antigua primavera, de Milagros Mata Gil, a "la
supervivencia de la realidad", sólo posible en la ficción, o enuncian en
Cartas de relación, de Antonio López Ortega, "Es hora de nombrar el mundo,
me digo". Pero, "¿por dónde empezar", porque "jamás podremos hacer nuestro
el mundo que pisamos" y por ello "huiré como prófugo que, prefiriendo la
palabra a una soga, quedó colgado en la vasta interrogante de la mañana".

Es entonces la palabra la que hace de la escritura la posibilidad de mirar
la propia existencia y la de los otros como relato, y de explorar la
difícil intimidad del sujeto, que es ficción, historia, testimonio, en los
órdenes en que se juega su relación con lo otro y el otro, en su capacidad
de ser carta mayúscula y minúscula del mudo: confiar en la palabra poética
como relación, como entramado. Confiar, como Perfume de gardenia, de Laura
Antillano, y El bosque de los elegidos, de José Napoleón Oropeza, en el yo
del sujeto que se torna otro al convocar el lenguaje.

En estos relatos la escritura no es un esfuerzo de creación "edificante",
es un proceso abierto, exploratorio. Perfume de gardenia trama la
subjetividad en la memoria familiar y en la histórica: es escritura
amorosa, diario íntimo, slogan, graffiti, canción, documento, metatexto. La
construcción del sujeto se aleja del yo que narra su sucesivo acontecer
para ser identidades proliferantes instaladas en las grietas del tiempo,
que desde la sensorial intimidad instalan lo privado en el espacio de lo
que también es público, en el plural texto de la cultura.

Porque más que la apropiación totalizadora de lo real que nos signó, la
literatura de estas décadas explora las otras formas, no canónicas, de lo
real, las de la subjetividad, la memoria, la cotidianeidad, lo doméstico,
lo fantástico, el humor, las situaciones límites, la otra historia, y ello
no la torna solidaria de la incomunicación, de la intrascendencia, de la
negatividad, de la imposibilidad, del vacío, términos que parecerían
siempre prestos a ser endilgados a nuestra literatura.

Pero ella no renuncia al saber, sólo que este saber se sabe deudor de los
pliegues, de los intersticios desde los cuales López Ortega escribe ficción
que es testimonio, confesión, recuento, poesía y epístola, o Laura
Antillano urde los saberes hechos de error y de nostalgia, o José Napoleón
Oropeza traza el itinerario del espacio poético de un bosque donde poblar
los sentidos, cuyo relato es búsqueda y extravío, un recorrido lírico que
narra el trayecto de la imagen, del vértigo, de la locura, de la música,
del cuerpo: espacios de lo marginal que fotografían la naturaleza incierta
y poética del mundo de la que nacen las múltiples pulsiones del deseo.

Los textos narrativos de Ángel Gustavo Infante, César Chirinos, Milagros
Mata Gil, Luis Barrera Linares, Orlando Chirinos, Gabriel Jiménez Emán y
Juan Calzadilla Arreaza elaboran, algunos de ellos en estructuras de
mosaico y de visiones que José Napoleón Oropeza caracterizó como
caleidoscópicas (1999), propuestas intertextuales desde lo fragmentario y
lo singular. Son textos de memoria, de historia, de testimonio, y también
propuestas metaficcionales en torno al poder de la escritura y a la
escritura del poder. Deslegitiman las voces autoritarias, y desde los
márgenes, desde las voces que hoy algunos llaman del "subalterno", desde el
habla de barrio, de la rumba, del bolero, del bar; con humor, crudeza y
poesía, trazan otras cartografías y otras racionalidades en también otros
códigos, desde una mirada ajena, es verdad, a la narrativa "edificante", a
los alegatos y alecciones, que crea en otro nivel, no subsidiario.

Para nosotros, la narrativa venezolana contemporánea desafía saberes y
prácticas, trastoca el lugar de la enunciación y de la lectura de los
relatos que nos conforman, urde imaginarios otros. Sin estridencias, y
trascendiendo la trampa de las dicotomías
representación/antirepresentación, comunicación/incomunicación,
social/existencial, teje el universo finisecular y en él, sin embargo, es
primaria, original, como si nombrara, desde una profunda decantación, por
primera vez, o como si, en palabras de Noguera, inventara los días, sin
renunciar, en aras de la postmodernidad, a la validación del esplendor de
su práctica cultural.

Y tal vez entonces el problema consista en la mirada, en leer de otro modo,
en renunciar, por fin, a hacer de la literatura un objeto al que demandamos
todas las confirmaciones a nuestras disímiles certidumbres -o
incertidumbres-, o al que desde una mirada canónica, en aras de lo
anticanónico, desplazamos para ignorarlo. Quizás la respuesta resida en el
ejercicio múltiple que esta literatura propone al lector en el cuerpo de su
hibridez, en la apelación a la intimidad, a la memoria, a la urdimbre de
otra historia, desde la primera materialidad del lenguaje sólo reconocible
en un espesor que contradice saberes y miradas.

Porque nuestra narrativa parece proponernos, metaficcionalmente, el
desplazamiento de la mirada. Así, también la llamada ficción "histórica"
resemantiza aconteceres y personajes, y subvierte anticanónicamente, no
sólo los modelos, documentos y hechos históricos sino, fundamentalmente, la
mirada que los construye. Esta mirada es en extremo sugestiva en La
tragedia del Generalísimo de Denzil Romero que, aparentemente regodeada en
la detallista reconstrucción fiel de cada una de las etapas de la vida del
personaje, deconstruye la fidelidad histórica al instalar en ella la
corrosiva mirada postmoderna.

En La tragedia del Generalísimo, la parodia, la carnavalización, la
intertextualidad, urden una imaginería que postula no sólo una
contrahistoria sino también una poética de ficción, realidad e historia.
Así, el referente para la supuesta reconstrucción histórica del personaje
de Miranda es otra ficción: el lienzo de Miranda en La Carraca. Cada una de
las partes del cuerpo del prócer es exhaustivamente descrita sólo para
tejer el cuerpo otro, el del relato: dibujar un lienzo que dialoga,
intercepta, recubre, desdibuja, el de Michelena. El relato deconstruye su
propia representación y su fidelidad referencial, realidad y ficción se
muestran por igual como tramado de ficciones con el que la voz narrativa
descentra nuestros imaginarios y urde, una vez más, una imaginería para la
historia: para la ficción.

Y no por obra y gracia del desdeñado afán experimentalista que también se
achacó en bloque a nuestra narrativa del ochenta -y también a la del
setenta-, como si fuese posible disociar la experimentación de la
producción de significación, como si se tratara de un fútil juego
estructural y lingüístico que nos colocara a espaldas de la certera
significación, de la inefable historia, de la posibilidad de representar,
de lo que canónicamente entendemos como el deber ser de la literatura.
"Experimentación" que curiosamente apreciamos en otras literaturas una vez
que ellas han sido legitimadas, pero despreciamos en la nuestra, como si
una extraña culpa nos persiguiese.

Y se trata es justamente de que aquello que transgrede, lo que irrumpe y
abre otros horizontes de sentidos en nuestro universo, es lo que rebasa
nuestro horizonte de expectativas. Sólo una mirada domesticada, canónica,
previsible, nos pide que atendamos a lo que esperamos, se pregunta siempre
por el gran logro, por la gran novela, por la inefable unidad que nos
nuclee a todos en un mismo proyecto que nos catapulte en la posibilidad de
ofrecernos contundentemente -homogeneizadamente- en el universo literario,
institucional, académico.

Pero nuestra literatura se ha ido escribiendo desde otras orillas: no
quiere colmar las expectativas del lector, de la institución, de la
academia, de los medios, no aspira a brindarse como práctica discursiva que
satisfaga un acto de lectura previsible. Paradójicamente, desde los mismos
espacios que desplazan la literatura en aras de otras producciones
culturales, desde la misma mirada que se concibe capaz de señalar "lo
nuevo" y lo que "vale", se elaboran discursos canónicos, discursos de
poder, que no resisten los desplazamientos, que se mueven en el recorte
nítido entre lo que es literatura y lo que no lo es, que parecerían ajenos
a la producción literaria que ha desplazado -siempre- nuestra cultura.
Asumimos como propias, con total naturalidad, afirmaciones que deslindan lo
literario de lo extraliterario, al tiempo que le pedimos a la literatura
respuestas a las preguntas -tantas veces homogeneizadoras y canónicas- que
lejos de ella formulamos al estilo de quiénes somos, qué decimos, cómo nos
reconocemos.

Mientras tanto, la literatura se piensa a sí misma ajena a la literariedad,
reformula incesantemente sus propios cánones, todo lo extraliterario le
pertenece, explora otros códigos lingüísticos, otros modos discursivos,
otras construcciones narrativas, y justamente por no ser legitimadora y
canónica, renuncia a privilegiar el nivel del significado y cuestiona
también al lenguaje mismo. Busca desde lo privado lo público, las voces
plurales, divergentes, los registros múltiples del habla, de la mirada, de
los espacios en que el sujeto se construye, que desplazan también la voz
autoritaria, la fragmentan y dispersan para acoger la voz descentrada de
ficción y realidad.

Trato, en fin, de decir, que más que legitimar nuestras preguntas y
otorgarnos respuestas, más que dibujarnos para esclarecer y dotar de
significación nuestros referentes, la narrativa contemporánea explora otros
niveles de sentido y con ello nos ofrece un acto difícil, que irrumpe
-afortunadamente- en nuestro horizonte de expectativas y en esa relación
con la alteridad que es el lector, hace de la realidad, literatura, y de la
literatura, formas de realidad. Ella nos pide que no convirtamos nuestro
acercamiento a la literatura en una actividad autoritaria y canonizadora,
que proclama la descentralización de lo literario sin reconocer que ella se
encuentra, justamente, en los márgenes, en la periferia, y tal vez por eso
la desconocemos, porque nos dibuja otros rostros, sujetos y racionalidades
que nos figuran como alteridades, que no responden a lo que creemos ser y
conocer sino que sugieren otros saberes, otros despliegues de la
significación.

Y ello es, en definitiva, lo que nos urge: tramar, cada día, la siempre
cambiante constelación de sentidos que nos constituye.



Bibliografía citada

- Beverly, John (1993). Against Literature. Minneapolis. University of
Minnesota Press.

- Isava, Luis Miguel (1998). "La herejía de las refutaciones: reflexiones
en torno a la noción de crítica como articulación de los discursos
filosófico y literario" Estudios. Revista de Investigaciones Literarias
y Culturales (Caracas). Año 6, Nº 11; pp. 35-50.

- Oropeza, José Napoleón (1999). "Los ojos de un pez: tendencias y nombres
en la novela venezolana de finales de siglo" (inédito).

** Catalina Gaspar Károsy
catalinagaspar@...
Docente e investigadora venezolana. Licenciada en Letras magna cum laude
1r lugar en la promoción de 1980 de la Universidad Central de Venezuela
(UCV, http://www.ucv.ve). Tiene además una maestría en literatura
latinoamericana por la Universidad Simón Bolívar (USB,
http://www.usb.ve, 1987-1989) y un doctorado en letras, del que se
graduó con honores y fue también 1r lugar en su promoción, en la misma
casa de estudios (1995). Realizó una investigación postdoctoral en la
Universidad Autónoma de Madrid (UAM, http://www.uam.es), Facultad de
Filosofía y Letras, Departamento de Literatura Española e
Hispanoamericana (2000-2001). Ejerció la Cátedra de Literatura en la
Escuela de Artes de la UCV (1980-2003). Jubilada desde 2003, permanece
en la UCV como docente investigadora. Coordina el Taller de Ensayo
Literario 2004-05 del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo
Gallegos (Celarg, http://www.celarg.org.ve). Su investigación
Metaficción latinoamericana finisecular fue avalada por el Consejo de
Desarrollo Científico y Humanístico de la Universidad Central de
Venezuela (CDCH/UCV, http://www.cdch-ucv.org.ve). Desde 1998 es
investigadora activa del programa Sistema de Promoción del Investigador
(SPI), del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y
Tecnológicas (Conicit). Ha recibido, entre otros reconocimientos, la
Orden José María Vargas (1999), el Premio Municipal de Literatura,
mención Investigación Literaria, y el Premio Literario Fundarte, mención
Ensayo Literario. Dirigió la revista Escritos en Artes, Estética y
Cultura, de la Escuela de Artes de la UCV. Ha publicado La lucidez
poética. Autorreflexividad y poética en la obra de Roa Bastos, Cortázar,
Borges y Meneses (Fundarte, Cuadernos de Difusión, Nº 187, 1992), El
universo en la palabra. Lectura estético-ideológica de Abrapalabra de
Luis Britto García (Academia Nacional de la Historia, Colección
Estudios, Monografías y Ensayos, Nº 171, 1996), Escritura y metaficción
(Ediciones La Casa de Bello, Nº 59; Caracas, 1996), así como diversos
ensayos en compilaciones críticas y revistas académicas. Ha participado
con ponencias en congresos nacionales e internacionales. Integró el
jurado del Premio Literario Fundarte, mención Ensayo Literario; del
Premio Municipal de Literatura, mención Ensayo Literario; de la Bienal
Internacional José Rafael Pocaterra, mención Narrativa; del Concurso de
Cuentos de El Nacional (http://www.el-nacional.com), y del Concurso
Anual de Autores Venezolanos Inéditos 2005, en la categoría de ensayo.



=== Poemas y pentagramas ==================================================
=== La música popular uruguaya como vehículo difusor de la poesía =========
=== Aldo Roque Difilippo ==================================================

La poesía, en su forma ortodoxa de llegar al público, parecería, según
algunas expresiones, viene cayendo en desuso. Además de los problemas
económicos de las editoriales, esa expresión es más que relativa, a la luz
del sinnúmero de publicaciones en formato de revistas, desplegables o
plaquetas literarias, que difunden la creación de los nuevos poetas, o
aquellos que no ingresan al círculo, siempre reducido, de las editoriales.

En Uruguay, desde su génesis como nación, la poesía ocupó su papel difusor
de los devenires del hombre y su tiempo. Trovadores a la vieja usanza de
los medievales, recorrían la campaña, guitarra en mano, entonando los
primeros poemas que pretendían exaltar el ser nacional, y tener al tanto al
incipiente público de los avatares políticos o revolucionarios.

Bartolomé Hidalgo (1788-1823), padre de los poetas tradicionalistas
orientales, sobresale con sus cielitos, alentando al gauchaje en la lucha
independentista. Esa impronta dejada por Hidalgo superó los parámetros de
la lucha revolucionaria, llegando incluso a nuestros días, y limando esa
frontera entre los "poetas mayores" y los populares. Los ejemplos sobran a
este respecto, ya que el mismo Hidalgo fue recreado por Alfredo Zitarrosa,
un poeta con la capacidad de convertirse en "mayor" y que prefirió
musicalizar sus textos para llegar al público. A su vez, otros poetas que
no transitan el nativismo, en cierta medida se denuncian sucesores de
Hidalgo al optar por diferentes caminos además del libro para "conquistar"
nuevos públicos. Serafín J. García, y Fernán Silva Valdés, por referirnos a
poetas de neto corte gauchesco, hasta Líber Falco, Idea Vilariño, Mario
Benedetti o Mauricio Rosencof, han sido, y siguen siendo llevados al
pentagrama.

Es decir, el "consumo" de poesía mediante su musicalización no es novedoso
en Uruguay.

Dos motivaciones fundamentales inspiran este trabajo: la estrecha relación
entre la poesía y la música; y las vías alternativas por la que el público
accede a ella.

Lejos queda la afirmación que sentencia la muerte de la poesía. Muy por el
contrario, el público contemporáneo "consume", en una medida
significativamente mayor sonetos, rimas y cuartetas, de poetas populares de
los cuales la crítica literaria debería ocuparse en profundidad.

Evidentemente que la relación entre poesía y su musicalización radica en la
sonoridad implícita del texto, más allá de la ajustada rima a la que
pudiera haberla ceñido el poeta, está también en esas palabras, que a decir
de Julio Cortázar tienen cierto color, y una sonoridad especial, que las
hace atractivas.

Por otro lado, en este tiempo donde predominan los medios masivos de
comunicación, y donde indefectiblemente todo lo relativo a las expresiones
artísticas pasa por ellos, el público accede a la poesía por diferentes
vías.

Popularmente se divide a los poetas en "mayores" y "menores", de acuerdo a
su opción por la palabra escrita, o por los que las musicalizan.
Mundialmente conocida es la conjunción entre un "poeta mayor" como Antonio
Machado y uno "menor" como Joan Manuel Serrat, o la dupla que realizaran
Jaime Roos al musicalizar los poemas de Mauricio Rosencof en el disco La
Margarita. La pregunta sería: ¿cuál es la diferencia entre un poeta
"mayor", y poetas como Silvio Rodríguez, Alberto Cortés, o Alfredo
Zitarrosa..?



Los poetas cantores

Poemas para ser leídos, o para ser cantados, que en algunos casos fueron
ajustados al tiempo musical por parte del propio autor, como en El Sur
también existe (de Mario Benedetti y el catalán Joan Manuel Serrat), o la
musicalización posterior que el dúo Los Olimareños realizó de Hombrada de
Serafín J. García; entre otros.

Esa impronta dejada por Bartolomé Hidalgo pautó la posterior creación y la
difusión de poetas, tales como Fernán Silva Valdés, Serafín J. García,
Víctor Lima, Rubén Lena, entre otros.

Bartolomé Hidalgo con sus gestas patrióticas, Serafín J. García inmerso en
la poesía gauchesca de corte social, Mario Benedetti y sus temáticas
sociales y con aristas de crítica política, entre otros; todos apuntando a
llegar al mayor número posible de lectores, o de oídos donde dejar el
mensaje de sus versos.



Poetas musicales

Dentro del folklore uruguayo, que a partir de la década del '60 se
autodefinió como "canto popular", la poesía giró en torno a los temas más
cercanos al hombre. Historias como la de Pueblito Zequeira, de Tabaré
Etcheverry. Letras que podrían catalogarse en un juicio apresurado como
sencillas, reflejando las vicisitudes de sus habitantes.

Figuras, a estas alturas míticas, se erigieron en esa década: Víctor Lima,
Aníbal Sampayo, Tabaré Etcheverry, Alfredo Zitarrosa, Rubén Lena, Osiris
Rodríguez Castillo, entre otros, surgieron al espectro musical y poético
reflejando el sentir de la sociedad uruguaya.

Con la reincorporación democrática del país, el retorno de estos tótemes
significó una muestra palpable de la idolatría profesada por el público a
sus poetas. Los Olimareños, a su regreso al país en 1985, cantaron ante
50.000 personas en el Estadio Centenario de Montevideo, en una lluviosa
noche. Algo que en principio podría catalogarse como la necesidad de
expresión ante tantos años de libertades censuradas, pero que ante el coro
del público con el nítido recuerdo de las letras de las canciones, es una
pauta más que fehaciente de la necesidad de una poética propia que
establece un diálogo entre el autor, el intérprete, y el público.



Zitarrosa, canto mayor

Alfredo Zitarrosa (1936-1989), es el cantor más importante que ha dado el
folklore uruguayo, admirado y discutido como todos los personajes que
sobresalen del común. "Nací el 10 de marzo del '36", dijo alguna vez,
"fecha de la cual no tengo recuerdos, al contrario de lo que decía Vallejo
en algún verso sobre su muerte física".

Reflejando su casi irónico modo de ver las situaciones que conforman el
vivir, y que reflejó en una estructura poético-musical particularísima, y
monolítica desde sus primeros discos.

"Zitarrosa siempre fue, para mí, un ser hamletiano", afirma Washington
Benavides, opinión que compartimos ante las declaraciones del cantor: "No
me tolero el goce a menos que lo sienta legítimo, a menos que sea bajo el
sol y a la luz de la verdad".

Crítico despiadado de su obra y de su tiempo: "si alguien conoce el secreto
/ supongo que me dirá / por qué donde falta el pan / siempre sobran los
decretos" ("Milonga más triste").

Creando su poética sobre esas bases, evidenciándose la dureza de la
autocrítica que lo convirtió en un cantor exigente con su trabajo, y un
fino poeta donde muchas veces la rima está en la entonación más que en la
métrica de los versos.

Todas estas características influyeron, e influyen aún hoy en cantores y
autores, que encuentran en él la fuente de inspiración, el mojón casi
obligado. Incluso El Cuarteto de Nos (grupo musical que cultiva el rock,
que nada tiene que ver con el folklore uruguayo), en su disco Otra Navidad
en las trincheras dedica su trabajo a Alfredo Zitarrosa, e incluye un tema:
"Zitarrosa en el cielo".

Resulta un lugar común decir que las milongas ocuparon un espacio
importantísimo en la discografía y la creación de Zitarrosa. Así como
también los temas relacionados con los amores contrariados, los
desencuentros, y las pasiones imposibles. Temáticas cuasi obsesivas del
poeta y del cantor, ya desde su primer disco Canta Zitarrosa (1966),
evidenciando esa veta que explorará a lo largo de toda su carrera
discográfica, hasta su último trabajo, compartido con Héctor Numa Moraes
(Sobre pájaros y almas). Al igual que el amor.

Zitarrosa aborda el amor desde la veta más íntima del ser, abandonando ese
carácter casi telúrico y cursi que otros poetas han adoptado, o harto
repetido como el de los malos boleros, donde la pasión amorosa se impregna
de la sangre en una copa rota, o las traiciones rubricadas con la muerte.
El amor es más intimista, más humano.

Desprovisto de toda esa tragedia melodramática que atraviesa casi todas las
expresiones musicales, con sus idas y venidas, con sus consabidas ausencias
y nostalgias. "Si te vas, / quiero verte partir, / saber que te has ido; /
sin adioses el amar y el morir / nunca son olvido" ("Si te vas").

"Stefanie", una de sus composiciones más conocidas y celebradas, "es una
canción de amor", expresa Zitarrosa, "pero alude al hecho mismo de que la
prostitución, en el mundo capitalista es, en todo caso, nada menos que el
resultado de la explotación del hombre por el hombre, no obstante es una
canción de amor, al ser humano, no a la prostituta, a aquella mujer con la
que uno pudo o no tener una relación sexual, pero sí una relación de
afecto, nacida a partir del reconocimiento de que se trata de un ser humano
que también es capaz de amor".

Los pájaros, una temática casi inusual para un cantor popular, son una
recurrencia desde las primeras composiciones de Zitarrosa, hasta ese último
trabajo que resultó de edición póstuma, marcando desde la carátula misma
esa temática alada que persiguió al autor por toda su creación. Más propio
para un autor musical de raíz folclórica hubiera sido hablar de caballos,
las desgastadas imágenes de taperas semiderruidas, o los duelos criollos
cuasi borgeanos que pretenden limpiar el honor del personaje y que reflejan
una realidad prehistórica. Aunque tampoco esquivó las temáticas
tradicionalistas, o de corte histórico, Zitarrosa opta por otro camino. "La
próxima canción la cantará el pueblo", expresó alguna vez, "si cree que
está bien. Nosotros los cantores tenemos que cantar lo que el pueblo
siente".

Sus pájaros están presentes quizá por ese espíritu libertario (como era
común decir en la época pre y pos dictadura), por ese amor hacia el
pensamiento sin rejas, que lo llevó a un exilio que lo desgarró. Otro
elemento extraño, si se quiere, y que se le sumó al ya muy personal atuendo
del cantor (riguroso traje negro, corbata, y cabellos engominados
precediendo a los guitarristas en una actitud gardeliana), es su
composición "Milonga por Beethoven". Sin dudas un caso extraño en el
cancionero nacional, y posiblemente la única composición con base netamente
popular, donde se le rinde tributo a un compositor de la denominada "música
culta": "poco supo del buen amor / buscó compañera y halló / sólo alguna
flor, / rococó. / Tuvo la bandera y honor / sólo su sordera lo amó".

Música y texto compuesto a la par, consiguiendo, según Washington Benavides
"insólitas rimas" con irregularidades en la métrica del texto que se acopla
con los tonos que la música le va dando. "En este grupo se inscriben la
mayoría de las zambas iniciales que compuso Zitarrosa", agrega Benavides.
"Pero en este mismo grupo aparecen obras definitivas, como 'El violín de
Becho', donde el poeta recurre a los pareados para componer un inolvidable
retrato poético del músico amigo, con imágenes que estarán entre los
mejores logros de la canción y la poesía uruguaya".

"Nosotros los cantores tenemos que cantar lo que el pueblo siente y nos
equivocamos muy a menudo, especialmente cuando nos sentimos la vanguardia",
expresó Zitarrosa refiriéndose al canto como intérprete de la realidad, "la
vanguardia es la clase obrera. No somos creadores, somos recreadores de lo
que la gente siente y piensa, prendiendo el fuego, arreglando un zapato o
creyendo en Dios sin razones suficientes, pero hasta por necesidad de
sentirse un hombre entre los hombres". Y ese pueblo, el 17 de enero de
1989, cuando el poeta y el cantor pasaba a ser recuerdo, "llevaban tu
muerte allá adelante" parafraseando a José "Pepe" Guerra, "sin más señas
que el dolor que los unía. Cosa seria".

En las paredes se leyó "El violín de Becho está llorando y nosotros
también", por esas manos anónimas hacia quien iba destinada la poesía y la
pasión de Zitarrosa. "No llores, canta", fue otra de las frases repetidas
en los muros montevideanos, o un sugestivo "hasta luego Alfredo", entre
flores y guitarras.



Viglietti, un cantor para leer

Daniel Viglietti (Montevideo, 1939) se nutre del folklore tradicional,
asumiendo una propuesta académica, como pocos, pero no exento de la
sensibilidad popular. Algo que lo convierte en una extraña y atractiva
mezcla de poeta depurado y cantor popular. Algo que incluso ha llevado a
algunos críticos a comparar su propuesta musical y poética con la impuesta
al tango por Astor Piazzolla, o como lo afirma Elbio Rodríguez Barilari:
"Después de Gardel (Viglietti), sigue siendo el músico uruguayo más
conocido por el mundo". Con una marcada posición política de izquierda,
reflejada en sus textos. Si bien la ideología política de Viglietti puede o
no ser compartida, la estructura de sus textos lleva al reconocimiento,
ante la belleza poética-musical. Inclusive las composiciones "panfletarias"
como "El Chueco Maciel" o "A desalambrar", tienen la belleza rotunda de
texto y música que aplasta cualquier argumento de sus detractores. "Te
contaré una historia / amarga o más. / Te la canto por eso / y que caray. /
Era Van-Dig la aldea / allá en Vietnam. / Era, digo, una escuela, / no digo
más. / Vinieron por el aire, / vuelo mortal. / Quedó sólo un cuaderno, / no
digo más" ("Dinh-Hung, Juglar").

Contemporáneo al nacimiento del "canto popular" y sus cultores más
destacados, a diferencia de ellos, Viglietti fue tomando diferentes
elementos hasta conformar un estilo para nada convencional para los cánones
folclóricos en su sentido más ortodoxo.

"A fines del '60 es todo un guitarrista", agrega Rodríguez Barilari. "Lo
recuerdo siendo todavía un niño, en un concierto del Centro de Protección
de Chóferes haciendo Milán, Sor, Bach, Villa Lobos...".

En su última visita a Mercedes, en una rueda informal entre amigos, tras su
concierto, nos contó de sus primeros años de guitarrista junto a su padre,
haciendo tangos en las fonoplateas radiales. Todo ello confluye en su
propuesta musical y poética, convirtiéndolo en un cantor para leer.

A diferencia de sus contemporáneos, las letras de Viglietti se develan en
la intimidad de la lectura, en tanto sobre el escenario, el ritmo de música
y texto permiten otra lectura a profundizar al leer el texto.

Quizá por ello su producción no es para nada profusa, aunque sus discos son
vendidos por miles. "Soy lento", nos dijo ante la casi exigencia sobre una
producción discográfica mayor (el trabajo anterior a Esdrújulo -1993-, es A
dos voces, junto a Mario Benedetti, grabado entre 1985 y 1987). Una
lentitud influenciada quizá por la meticulosidad de sus textos.

Esdrújulo es el más claro reflejo de esa conjunción entre el guitarrista y
el poeta, donde confluyen la música antigua y la milonga, sus fuentes, que
por evolución, o nuevas premisas, le han llevado a virar en algo la
estructura de sus poemas. Nos encontramos con un Viglietti menos directo,
donde la sutileza juega un papel preponderante en la seducción del público.
Un trabajo rotundo en conjunto, con temas tales como "Canción para armar"
de una sutileza tal que ni por asomo se acerca al golpe bajo al abordar un
tema tan atroz como la tortura: "...la cabeza bajo el agua / como un pez de
branquia rota / te recorre hasta la infancia / te encapucha la alegría / no
esperaba esto que espero / de codos bajo la noche / en el día lastimado /
nadie sabe qué le espera".

Esa confluencia entre las diferentes tendencias musicales que conviven en
la creación de Viglietti y los estilos más tradicionales de este suelo, se
reflejan en "La llamarada", por ejemplo, cuando el poeta canta "El sueldo
de un pión carrero / nunca se debe aumentar, / pa que valore el dinero / y
no aprenda a malgastar. / Los piones, dijo el dotor, / no son hombres
delicaos, / a ellos no le hace el dolor / porque están acostumbraos"; con
una base rítmica poco tradicionalista para el lenguaje utilizado.

"La canción de Trilce" (su hija), es un exponente de la fusión de un texto,
si se quiere pueril, con una musicalidad difícilmente igualable: "tan
chiquí / tan chiquita que es la tierra / si la mi / si la miran desde el
sol / tan chiquí / tan chiquita que es la infancia / cuando vi / cuando
vino se escapó".

Algo que en otros autores se trasunta en una conjunción entre un texto
sencillo y una base rítmica de corte tradicional, y que en Viglietti se
colma de timbres musicales emparentados con la sonoridad del idioma y su
métrica.



Rubén Lena, el color oriental

Cuando Rubén Lena (1925-1995) compuso "La Uñera" no podía imaginarse que se
convertiría en el inicio del renacimiento de la música popular uruguaya. En
esos años, la difusión del folklore se circunscribía a las composiciones
argentinas (Atahualpa Yupanqui, Los Fronterizos, Los Chalchaleros).

Rubén Lena, uno de los iniciadores de la música popular uruguaya en su
estructura actual, conocía las composiciones del salteño Víctor Lima y "los
tres o cuatro tonos que sabía de la guitarra". Ello sumado a una especial
sensibilidad poética, sirvió como activador de la creación de uno de los
más prolíficos autores uruguayos, que si bien se ciñe a las estructuras del
criollismo, no se ató a ella, componiendo incluso temas carnavaleros, sones
y serraneras. Su viaje a Venezuela en 1959 por motivos de su profesión de
maestro, fue otro detonante: "yo había llegado a Venezuela y traía la
intención de hacer canciones, porque a nosotros, como país, nos faltaba una
identidad en ese aspecto, que se me había revelado sintiendo cantar a los
compañeros de estudios de 21 países latinoamericanos durante ese año de
convivencia".

Cuando por una radio escuchó a Los Olimareños cantar "La Uñera" tuvo esa
convicción: "no había casi canciones y había que hacerlas, no había por lo
tanto un público para eso que no había sido hecho, y había que crearlo. Los
cantores estaban con sus gargantas jóvenes, vehículos de expresión de dos
excelentes personas en formación. La cuestión era poner en movimiento los
sueños", explicaría dos décadas después. Posteriormente Lena sería la
siquis que Los Olimareños plasmarían en las grabaciones, una tercera voz no
audible que dio estilo y personalidad al dúo.

Nacieron así temas que hoy resultan imprescindibles al realizar un racconto
del canto popular, como "La Ariscona", "De Cojinillo", "Noche noche", y el
que se convertiría en un himno popular: "A don José".

En Lena el criollismo y la tradición se redimensionan, se expanden como la
simpleza del hombre de campo, no exento de sabiduría. La poética de Lena no
escapa a los devenires más simples del ser humano, y las angustias más
universales. "Mis canciones tienen versos de valor universal y definitivo,
para siempre, pero el valor de esos versos no lo es. Son ocasionales. Claro
está, tiene un valor afectivo que cuenta, y mucho para mí...", dijo alguna
vez con su particular modestia.

La simpleza en "El niño enfermo", acosado por la fiebre y la tos: "Las
pobres puertas no quieren / dejar al viento pasar... / Y en la alta noche
una madre / oye al niño delirar. / -Los caballos, los caballos / me miran
de la pared; / tienen los labios resecos / mamita que tienen sed...". O
letras cargadas de ironía, como "Boca de Tormenta": "Cosa fiera que sería /
sentir a un cantor cantar / cantar montao a caballo / rodeao de perros
cantar. / Cantar con la lanza al brazo / calzoncillo y chiripá / bigote
amarillo de humo / de tanto y tanto pitar, / con china en las ancas / y que
supiera montar, y que terminao el canto / bajo un aplauso cerrao / se
desarmara el caballo / por ser de cartón pintao". Poética que pasa por "El
cuello de botella" del hombre común con sus problemas y sueños: "El cuello
de botella / el corredor del diablo / viene abriendo la noche / como en
exhibición / el cuello de botella / en toda circunstancia / es como el fin
de mes...".



Espejo de la sociedad

En el canto popular uruguayo, e implícitamente la poesía, confluyen en esa
mezcla: el criollismo, la murga, las nuevas tendencias musicales y poéticas
(Jaime Roos se define como un rockero que fusiona diferentes ritmos "a la
uruguaya"); y por supuesto el tango, que es toda una mezcla en sí mismo. El
reflejo socio-cultural-político confluye en esta propuesta poética, en una
lista que resulta en exceso extensa, y que abarcaría a todos, o casi todos
sus exponentes. Desde Alfredo Zitarrosa con su canto netamente oriental que
metamorfosea el idioma, pasando por Daniel Viglietti y las metamorfosis y
fusiones entre el idioma y la música, que se repite en Jaime Roos, y con un
sentido "más paisano" se refleja también en Rubén Lena, Aníbal Sampayo y
tantos otros.

Por otro lado, y en lo estrictamente poético, efectuar una reseña de
autores resultaría por demás acotada ante la vastedad de poemas para ser
cantados, lo que popularmente se denominan canciones. Estas canciones,
despreciadas por parte de los críticos literarios, han sido dejadas de lado
junto a esos poetas muchas veces intuitivos, y otras tantas actuando a
sabiendas, buscando llegar a un público más vasto.

En virtud de todo esto preferimos mostrar tres patas de una mesa que desde
ya decimos se presentará renga ante la profusión de grabaciones y textos.
Parafraseando a Rubén Lena, habrá que escribir esas críticas que valoricen
a estos autores, los definan (con todo lo subjetivo que tienen las
críticas), y a la vez nos identifiquen.

Evidentemente que hablar de poesía musical uruguaya y no hacer mención al
tango, el candombe y la murga, es un olvido más que notorio, pero
entendemos que son tendencias que no reflejan al Uruguay en su conjunto. La
murga, nítida expresión cultural uruguaya, herencia española que satiriza
la actualidad, nacida de los estratos sociales económicamente más humildes,
en la actualidad se presenta dividida entre Montevideo y el resto del país.
Notoriamente diferenciada en su propuesta escénica y de textos. En las
murgas del mal llamado interior (la pregunta sería si Montevideo está en el
exterior uruguayo), la calidad de sus textos difiere de las capitalinas,
así como las formas de interpretación y planteamiento escénico.

El candombe, por influencia de la raza negra es un exponente más bien de la
capital, dándose sólo algunas muestras en pocos departamentos del país.

El tango, debido a diferentes razones, tiende a convertirse en una
expresión musical étnica, más que en el espejo de una cultura. Refleja una
sociedad anterior, dibuja una realidad, que si bien en algunos textos
denota actualidad, en nada expresa los devenires del ser humano de las
ciudades uruguayas, y sus personajes son más bien un híbrido
porteño-montevideano. Además, fueron escasos, y hasta tímidos los intentos
del canto popular de sumar al tango a los ritmos interpretativos.

Aplacadas las pasiones políticas, tras que el país se reincorporó a la vida
democrática, el canto popular fue dejando de lado ese perfil de protesta y
ganó en diversidad temática y musical.

Esa ruptura llevó a las nuevas generaciones a abordar diferentes temas de
corte social, algo que hasta entonces estaba reservado al criollismo,
irrumpiendo Jaime Roos con "Los Olímpicos" planteando la problemática de
aquellos que partieron en busca de otros horizontes económicos.

El poeta norteamericano Ezra Pound decía que la poesía estaba más cerca de
la música que de la literatura, por las correspondencias de sonoridad entre
ambas. Trabajo más que arduo será pues, decodificar a estos autores que,
por pequeñeces o mezquindades, a lo largo de la historia han sido relegados
y menospreciados, cuando son ellos los que verdaderamente llevan la belleza
de la poesía a todos los seres sin distingos.

** Aldo Roque Difilippo
aldodifilippo@...
Periodista y escritor uruguayo (Mercedes, 1966). Ha publicado el libro
de cuentos Verdades a medias (dos tomos, coautor con Wilson Armas) y una
serie de investigaciones literarias e históricas en el suplemento
Lecturas de los Domingos del diario La República, y en la revista
Posdata (Montevideo). Desde 1991 trabaja como corresponsal en Soriano
para el diario La República de Montevideo.



||||||||||||||||||||||||||||||| LETRAS ||||||||||||||||||||||||||||||

*** De los inconvenientes del escepticismo pertinaz
David Colina

*** Vitral con pájaros (extractos)
Jorge Etcheverry

*** Lamento en penumbra
Vanesa Ordovás García

*** El dilema de un arcángel
Rafael Batista Cáceres

*** La cacería de Almenara
Roger Vilar

*** Fisura de boca (extractos)
María Neder

*** Dos relatos
Iván Humanés Bespín

*** Poemas
Guillermo Quijano Rueda

*** Cuatro textos
Loreto Sepúlveda

*** Poemas
Erasmo Fernández

*** Fatalidad
Ricardo A. Halperin

*** Poemas
Héctor Loza González

*** Cesáreo Mala Muerte
Francisco Font Acevedo

*** Poemas
Maritza Aguirre

*** Tres cuentos
Carmen Garrido Ortiz

*** El lenguaje inefable (La pista blanca y otros poemas)
Rolando Gabrielli



=== De los inconvenientes del escepticismo pertinaz David Colina =====

(Nota del editor: hace pocas semanas se anunció el veredicto del
concurso Iniciantes 2005, organizado por la Coordinación de
Literatura de la Gobernación del Estado Táchira, en Venezuela. El
ganador del primer premio es el escritor David Colina, un abogado
tachirense que ha destacado en el ámbito de las letras, en el cual
fue introducido por su abuelo, el poeta José Isaac Colina. El cuento
que presentamos a continuación, con el que Colina se adjudicó el
primer premio en el certamen mencionado, fue positivamente evaluado
por los miembros del jurado, los escritores Inés Ruiz, Eduardo
Viloria y Betsimar Sepúlveda).

Por aquellos días un hombre podía traer con facilidad al Demonio a su
presencia, es decir, invocarlo, aunque el término en sí había caído en
desuso y, por qué no decirlo, en cierto descrédito. ¿Qué ocurría? ¿Por qué
habían cambiado los antiguos métodos? El Enemigo Malo se encontraba
reflexionando en una oportunidad sobre la naturaleza del rol desempeñado
por él en el Cosmos y concluyó que su propuesta podía ser considerada una
vía alternativa de algo que no se apuró a definir. Se sabía dueño de muchas
verdades tangibles y verificables. Era hermoso y tenía lo que se conoce
comúnmente como buen gusto. Muchos le amaban y le agradecían sus favores y
su deferencia. Entonces, ¿eran necesarios los formalismos, para, a fin de
cuentas, tratar asuntos terrenales? En modo alguno era Dios, que si lo
fuera bien sabría darse su puesto. En consecuencia declaró el final de la
vigencia de la Clavicula Salomonis, del Gran Grimorio y de otros grimorios
no tan grandes pero por igual útiles para las impetraciones demoníacas.
"Tales composiciones en verso rimado y con métrica, son anacrónicas ante la
inmensa popularidad y conveniencia del verso libre", decía en parte la
Resolución redactada al efecto por sus amanuenses.

Dirigirse al Diablo, por tanto, de modo respetuoso y amable era suficiente.
El aumento de la demanda determinó el establecimiento de algunas reglas: en
caso de no obtener una respuesta inmediata se pedía esperar, pues no
constaba en ninguna escritura o libro sagrado de alguna de las grandes
religiones que el diablo tuviese el don de la ubicuidad. Existía el derecho
de no acudir nunca y, luego de los tiempos primeros de entusiasmo, se creó
una comisión que revisaba los caracteres fundamentales de las solicitudes y
desechaba las que consideraba frívolas, poco serias o fruto apenas de la
curiosidad. Por último, podía Lucifer responder por delegación, ocasión en
la cual el subalterno, Asmodeo, Legión o ángel caído nada célebre,
presentaba el respectivo documento autenticado.

Existiendo tan favorables condiciones Miguel invocó al demonio, para que le
aliviase de la presión arterial alta que le aquejaba y, de una vez, para
librarse de un enemigo, rivalidad originada en una vieja rencilla de amor.
Eligió como sitio su cuarto y la hora, quince minutos pasada la media
noche, luego de la partida de un amigo que le visitaba siempre en las
ocasiones más inoportunas. La habitación de Miguel era pequeña y los
muebles estaban distribuidos de manera inapropiada, creando en conjunto una
sensación de opresión poco cónsona con una hipotéticamente espectacular
entrada demoníaca acompañada de humo, fuego y olores nauseabundos. La cama
estaba particularmente mal colocada en el centro de la habitación así que
la empujó hasta la pared. En el nuevo espacio libre estaban algunas medias
llenas de polvo cuyas parejas había echado a la basura hacía mucho tiempo y
una libreta escolar que no recordaba haber visto nunca, pero que decía en
su exterior, en letra grande que parecía la suya, "INFORME". Apartó todo
esto a un lado con los pies y se sentó en la cama. Durante un rato no
demasiado largo solo miró algún punto indefinido en la pared. Ante la
ausencia de formalismos no tenía la menor idea de qué hacer.

La puerta se abrió y entró un demonio que no tenía particular aspecto de
serlo. Miguel no se sorprendió. Es decir, le asustó, como es lógico, la
idea de la presencia infernal y, en cierta manera, le asombró el aspecto
vulgar del visitante (pantalón marrón, camisa a rayas, rostro regordete y
nada más para recordar) pero, desde su actual manera de considerar las
cosas, se hubiese sobresaltado más de ver a su madre o a su hermano
franquear la puerta. El demonio le miró.

-Hola -dijo Miguel.

-Hola -dijo el demonio-. Soy Arioch, demonio de la venganza convenida.

-Ok -dijo Miguel.

El demonio colocó sobre la cama un montón de papeles atados con ligas de
hule rojas. Algunos, según se veía, habían sido mojados y se habían secado,
adquiriendo una deformidad característica. El conjunto olía de manera
repulsiva. Miguel consideró poco prudente revisarlos y no los tocó, aunque
tal vez, pensaría un rato después y luego de comprobar el lamentable estado
de sus sábanas, hubiese sido mejor tomarlos, darles una mirada distraída y
colocarlos en el piso. El demonio sonrió. Miguel se sintió confiado de
pronto, con esa confianza que estamos seguros de haber experimentado en la
primera oportunidad que hablamos con un amigo entrañable.

-Ahí están los documentos -dijo-. Como verás, todo es legal y conforme a
derecho.

-Claro.

-No tengo ningún apuro, pero, por favor, dime de qué se trata.

-Ah, sí.

-...

-Claro, sí, mi presión arterial. Sube y sube. He adquirido hábitos sanos de
vida. Esas cosas, mucho ejercicio, poca sal, disminución del estrés. Me
aburren esas cosas. Y la tensión se mantiene arriba. Ahora mismo está alta.
Mi cara se calienta, mis manos se calientan, me zumban los oídos.

-¿Has ido al médico?

-Sí. Lo de siempre.

-Pastillas.

-Cada vez más. Una tras otra.

-¿Tienes algo contra las pastillas?

-No me gustan. A uno le duele la cabeza y toma una pastilla. No puede
dormir: pastilla. Estás deprimido, tu vida es un asco: pastillas. A ese
paso uno necesitará pastillas para todo. Es decir, una vez está bien, pero
no es así. Te acostumbras, hasta te agrada. Es sencillo que toda la
responsabilidad la asuma una pastilla.

-¡Ja! ¿Cómo puede ser responsable una pastilla?

-Pues la pastilla asume el lugar de la conciencia, por tanto la
responsabilidad de los actos se traslada a la pastilla. Uno no es
moralmente imputable.

-Hablas tonterías, pero me diviertes. Ahora vas a decirme que son las
pastillas las que van al infierno. ¿Te imaginas eso? Es una soberana
tontería; en el fuego del infierno se tuestan las almas, no los productos
farmacéuticos.

-Por favor.

-¿Qué?

-No vengas con eso. El alma no existe.

-¿Que no existe?

-No.

-¿Qué ofreces, entonces, para nuestra transacción?

-¿Qué te interesa?

-Tu casa está llena de porquerías, te seré sincero. Tienes mal gusto y poco
dinero. No me interesa nada que tengas aquí, en las gavetas o en el clóset.
Solo quiero tu alma.

-No hay problema. Cuenta con un buen negocio -dijo Miguel y rió.

-No termino de entender.

-Pensaba estafarte. Verás. El alma no existe. No puede haber comercio sobre
ella. Se supone que me otorgarás algunos favores a cambio de mi alma
inmortal. Tendrás la amabilidad de esperar hasta que yo muera. Pero al
momento de mi muerte te llevarás la sorpresa de no encontrar nada para
cargarte, ni un poco de aire o un poco de polvo porque lo que llamas alma
son algunas reacciones químicas que la ciencia ya identificó hace rato.
Ahora, te lo digo, el alma no existe. No se puede hablar ahora de timo
porque te lo estoy diciendo, no obtendrás de mí nada que valga la pena, al
menos en los términos que deseas. Pero si insistes en que existe el alma y
por ella me darás algo a cambio, pues sigamos adelante. Soy un hombre
práctico. Si existiera el alma, si estuviera seguro de la continuidad
ultraterrena de la existencia, no sería tan tonto como para cambiar una
eternidad de dicha y de divina contemplación, sea ésta lo que sea, por una
efímera felicidad material, por un montón de porquerías.

-Me dirás que el infierno tampoco existe.

-Claro, debe existir, como sitio del cual vienes, porque de algún lado
debes venir.

-Ah, entonces el diablo existe pero no existe el alma. Sigue.

-Claro. Una vez alguien dijo más o menos esto: que la gente no crea en la
existencia de Dios lo entiendo; pero que no crea en el demonio, eso sí que
no me entra en la cabeza. De algún lado tiene que venir tanto mal que vemos
en todos lados.

-Y lo que se llama bien, ¿de dónde viene?

-¿Bien? ¡Ah, sí! De la casualidad. Del azar. Verás, la gente tiene
motivaciones en extremo egoístas. Por ejemplo, en una mañana fría tú
quieres tomar un baño tibio. Si esto implica la muerte de una hermosa niña
o de una niña fea, digamos para que no me acuses de pedófilo...

-No me pasó por la mente en ningún momento esa acusación.

-En fin, implica la muerte de alguien que no tiene mayores razones que
justifiquen su muerte. ¿Qué hace uno entonces? La mente subconsciente hace
todos los esfuerzos necesarios para que no te enteres del hecho: ruidos
misteriosos en las casas muy espaciosas, fútbol, cancioncitas románticas
cantadas a media voz. Un gran trabajo. Pero al final te enteras,
interrumpes tu baño y abres el grifo del agua fría. Sales a la calle, con
frío y mal humor. Al día siguiente es igual, porque un hombre debe salir
bañado y afeitado a la calle. Es su naturaleza. El día y sus afanes te
mantienen ocupado, no piensas demasiado en el asunto y si piensas, te ríes
un poco o lo comentas con algunos amigos a la hora del almuerzo o cuando
caminas por un sitio tranquilo, inventando chistes a costa del asunto. Así
pasan algunos meses. Pero una mañana, una mañana cualquiera, abres el grifo
del agua caliente, chorros de agua y vapor caen y sabes que por ahí en el
mundo está el llanto desconsolado de un ser inocente que muere y la inútil
actividad de los que le aman. Muere, pues, así, simple y terrible. O simple
nada más. Todos se llenan de miedo, las cosas no son como parecen, como que
la muerte no tuvo sentido. Los grandes valores no quedaron demostrados. De
allí a que el hombre normal se sienta solo y desamparado, no hay gran
trecho. Entonces ocurre. Un magnate contempla la escena, transmitida en
cadena nacional. El magnate, un tipo inteligente y dueño del mejor corazón
que pudieron encontrar sus médicos, entiende todo de inmediato y presiente
una caída sensible en las ventas. Al instante llama a su secretaria, quien
lo contacta de inmediato con su administrador general. "¿Cuánto dinero
tenemos para caridad? ¡NO BASTA!". Al rato existe una nueva fundación,
miles de niños son salvados. Una estatua se erige en memoria del ser que
sufrió para que los demás no lo hicieran. Y aunque una estatua puede ser
presa fácil de las deyecciones de los vagos y de los borrachos, se la juzga
monumento inmejorable y de gran valor artístico, por lo que los padres
llevan a sus hijos los domingos a verla, compran helados y estampas y
regresan a casa con el corazón contento y la conciencia limpia. ¿Qué más
grande bien se pudo lograr?

-¿Qué ocurrió en tu cuento, al final, con los baños tibios?

-Ah, claro. Que todos pudieron tomarlos cuantas veces quisieron.

-Un final demasiado simple. No resistes la tentación de moralizar. Pero
volvamos a lo nuestro. Querías que viniese por tu problema de tensión alta.
¿Sólo eso?

-Eso y otra cosa. Una vez me enamoré. Mucho. Suele ocurrir. Uno no sabe
cuando pasa. A los amigos se asegura lo contrario, que apenas es sexo y
luego, adiós. Pero uno se enamora y tiene su novia. Ella era rubia y
pequeña. Muy linda y me quería. Se llamaba Isabel. A los seis meses nos
dejamos. Es decir, ella me dejó por un tipo que tenía una camioneta. Yo
pensaba que el tipo tenía cara de idiota, de débil mental, pero luego pensé
que esa apreciación no era del todo objetiva. Lo dejé así. El tipo dejó a
Isabel luego de un tiempo. Un día lo conocí en una licorería y me trajo
hasta la casa. Luego lo veía en todos lados, pasaba muy rápido en la
camioneta y saludaba. Un día lo encontré almorzando en un restaurante y
hablamos mucho rato. Al tipo le gustaba el fútbol.

-Por favor, no vengas con otro cuento moralizante y largo.

-Es gran cosa el fútbol. Decidí, entonces, no dejarme llevar por el rencor,
pues con eso sólo lograría dejar de apreciar y disfrutar lo que pudiera
tener de bueno la amistad con el tipo. Salimos con unas mujeres. Es
increíble la cantidad de muchachas hermosas que conocía en los barrios
pobres. La amistad iba bien. Me contó su vida. Nada del otro mundo. Así
pasaron los momentos del entusiasmo. Entonces noté que el tipo no se bañaba
muy seguido ni con demasiado cuidado. Olía bastante mal, una mezcla
repugnante de olores corporales.

-Eres muy delicado.

-No lo soy, es decir, no muy delicado. Pero el tipo era realmente una
letrina. ¿Has imaginado alguna vez que la mierda pueda sudar? Me daba asco
pensar en las mujeres que se acostaban con él. Isabel era una puerca. Quise
rehuir su compañía, pero, creo, el tipo me había tomado mucho cariño. Me
buscaba y bebíamos por toda la ciudad. Agarraba mi cerveza -siempre
tomábamos cerveza- y me hacía a un lado, buscando un aire menos inmundo. No
sé si el tipo se dio cuenta y decidió molestarme o sólo lo hizo porque sí,
pero comenzó a acercarse a mí y a abrazarme diciendo que era yo su gran
amigo y cosas así. El olor ya era bastante. Y ahora venía este tipo y me
abrazaba, sobre todo en lugares públicos y con mucha gente. Me incomodaba
mucho. La gente comentaba cosas y reía. Le dije que no me abrazara más.
Dijo que no lo iba a hacer más. A los días volvía a abrazarme. Entonces
noté que el tipo comenzaba a repetir todas las historias que me contaba.
Gran parte de sus peroratas versaban sobre sus hazañas sexuales, sus
grandes borracheras y negocios con ganado o terrenos en los cuales siempre
ganaba enormes cantidades de dinero gracias a su inteligencia y falta de
escrúpulos. En las nuevas versiones de sus cuentos todo estaba magnificado:
en vez de una mujer llevaba tres a un hotel -una menor de edad, por cierto,
era una de las tres-; en vez de beber una noche y un día había bebido un
mes en la playa, apenas haciendo pausas para dormir, comer e ir al baño; en
vez de dejar sin comisión a un socio, lo había abandonado sin dinero y
completamente borracho en un bar perdido en el llano. Luego volvió con los
abrazos. Alguien que pasaba en un auto nos gritó, riendo, "maricas".
Entonces golpeé al tipo y el tipo me golpeó y yo me fui en un taxi. Y al
otro día el tipo estaba buscándome de nuevo.

-¿Y qué con eso?

-Que me di cuenta de que odiaba al tipo con todas mis fuerzas, lo odiaba
demasiado. El odio me llenaba el cuerpo (si existiera el alma, también la
hubiera llenado) -agregó Miguel riendo-. Y apenas bastaba con que algo me
lo recordase, así fuera de manera casual y entonces mi presión arterial se
disparaba. Ahora sé que ese odio realmente me va a matar. Por ende, el tipo
tiene que morir para que yo siga vivo.

-¿Eso es lo otro?

-Sí.

-Está bien. Será fácil. Siempre es fácil.

-Este...

-¿Quieres saber qué voy a hacer con tu problema de hipertensión?

-Claro.

-Te traigo unas pastillas. ¿Te las vas a tomar?

-Pero ¿Me curo, así, definitivamente?

-Sí.

-Dame pues.

Arioch le entregó tres pastillas pequeñas y amarillas. Miguel las metió en
su boca y salió un momento de la habitación. "Voy por agua", dijo. Regresó
sorprendido por la hora. El demonio hizo un gesto de despedida. Miguel lo
miró molesto.

-No quedamos en nada con lo del tipo -dijo.

-Bueno, mañana al mediodía. El tipo va a almorzar siempre en el mismo
sitio.

-No sé si siempre, pero le gusta mucho ir al Tercio.

-Va siempre. Nos vemos al frente al mediodía.

-Otra cosa... -dijo Miguel.

-¿Sí? Dime.

-Pues te vas y no me vas a decir nada. Pensé que un demonio tendría una
conversación más interesante, que me diría grandes secretos, cosas
terribles, no sé, al menos cosas interesantes... No sé...

-¿Cómo querías que lo hiciera si no parabas de hablar? -preguntó Arioch y
se fue rápidamente del lugar.

- o -

Miguel llegó, como era su costumbre, media hora antes al lugar señalado. Se
paró en la esquina, frente al restaurante y con la calzada de por medio. Se
distrajo mirando la gente que pasaba. "Era un juego que había ideado cuando
niño", dijo luego Miguel, "yo veía a la gente a la cara e intentaba
adivinar cómo eran ellos y qué les preocupaba o les alegraba, según la
expresión que llevasen. Cuando estuve en el liceo me sentí decepcionado,
pues al menos tres de mis amigos me comentaron que jugaban a lo mismo en su
infancia".

A las doce el tipo no llegó; a las doce y cuarto-doce y veinte la camioneta
se estacionó a unos metros del Tercio. Miguel se ocultó tras de un vehículo
y observó. El tipo se bajó del automóvil y Arioch apareció corriendo desde
la otra esquina. El tipo comenzó a caminar hacia la entrada y en el momento
en que se disponía a subir las tres gradas del acceso, Arioch (que no se
había cambiado de ropa) llamó al tipo por su nombre y lo agarró por el
hombro. El tipo se soltó y lo miró molesto. Arioch volvió a tomarlo, esta
vez por el antebrazo. El tipo forcejeó pero era evidente que sus fuerzas no
se comparaban con las del demonio, quien con la otra mano lo obligó a
mirarlo de frente. El incidente llamó la atención de los circunstantes,
quienes comenzaron a agruparse alrededor. Miguel aprovechó para acercarse.
El demonio bajó la cabeza hasta que su boca estuvo junto al oído del tipo y
musitó algunas palabras. Las piernas del hombre se doblaron y cayó al piso,
arrastrando consigo a Arioch. El hombre intentó arrastrarse, llorando y
escupiendo baba. El demonio sacó de su pantalón un cuchillo y lo clavó en
el vientre del tipo. La gente retrocedió varios pasos. Miguel vio manar la
sangre y vio o creyó ver, porque no tenía control de sus sentidos, cómo se
sucedieron puñaladas en manos, orejas, sexo, tráquea, hipófisis. Arioch se
puso entonces de pie y con la mano derecha sacó, también del pantalón, una
cola negra que hizo girar en el aire con habilidad de music hall mientras
danzaba alrededor del tipo agonizante. Miguel corrió hacia cualquier lado
entre vapores que palpitaban. De repente se oyó un grito poderoso: "ESTA
NOCHE EN EL MISMO SITIO".

- o -

-Aquí estoy -dijo Arioch, entrando a la habitación.

-Ajá.

-Bueno, ¿qué te pareció todo?

-Estuvo... bien.

-Como no me diste detalles procedí según mi gusto.

-Estuvo bien.

-¿Cómo te cayó la medicina?

-Bien. Es que uno se enferma y se acostumbra y luego ni se acuerda cómo era
sentirse bien.

-Estuve pensando en nuestro negocio y quiero hacerte un regalo. Junta las
manos con los dedos entrelazados, pero deja extendidos los índices.

-¿Así?

-Sí. Separa ahora lo más que puedas los índices y espera unos segundos.

Una chispa saltó en el vacío ubicado entre ambos dedos y acto seguido la
sustituyó una llama que se extendió límpida. Miguel, asustado, separó las
manos y la llama desapareció. El demonio rió.

-También te traje esto -dijo el demonio entregando a Miguel una bolsa de
tela-, son cigarros, de muy buena calidad. Disfrútalos.

-Es que no fumo.

-Ah, pues el truco te servirá para sorprender en las fiestas. No, pues,
luego vengo y te enseño algunas cosas más, para que te ganes la vida sin
tener que hacer gran esfuerzo.

-Otra cosa...

-Dime.

-¿Por qué bailabas alrededor del tipo?

-¿Que por qué lo hacía? ¿No estaba claro? Tengo que revisar eso... Pues era
para que todos se dieran cuenta que me iba a llevar su alma al infierno. Un
poco de publicidad, pudiera decirse.

-...

-¿Sí?

-¿De verdad te llevaste su alma al infierno?

-¿Ahora crees? -preguntó Arioch y se fue, prometiendo volver apenas
encontrase un tiempo libre.

Miguel recordó que no había preguntado al demonio qué había dicho al oído
del tipo. Se hizo el firme propósito de hacerlo la próxima vez que lo
viera.

** David Colina
dagercol@...
Escritor venezolano (San Cristóbal, Táchira, 1973). Abogado graduado en
la Universidad Católica del Táchira (1995), trabaja en la Contraloría
Municipal de San Cristóbal desde 1997. Ha publicado trabajos en el
periódico estudiantil Fuerza y Avance y en la revista literaria Sujeto
Almado, así como los sitios Ficticia (http://www.ficticia.com) y
Predicado (http://www.predicado.com). Es miembro fundador del Taller
Literario Libélula y fue jurado en la parte literaria del Concurso La
Voz del Torbes (Táriba). Con su cuento "De los inconvenientes del
escepticismo pertinaz" obtuvo el primer premio del concurso Iniciantes
2005, convocado por la Gobernación del Estado Táchira.



=== Vitral con pájaros (extractos) Jorge Etcheverry ==================

(Nota del editor: Vitral con pájaros es, como dice su autor en la
breve introducción, una recopilación de sus "poemas regalones", un
mosaico compuesto por poemas de diversa procedencia, temática,
factura y época. Publicado en 2002, es uno de los primeros títulos de
la colección "Poesía para la Libertad" emprendida por la Editorial
Poetas Antiimperialistas de América [http://www.poetas.com]. De él
hemos extraído algunos poemas que aluden a la poesía y a sus
oficiantes).



*** Metáfora

Nos aplasta con su vientre las cabezas
se nos coge de los pies
y humedece nuestras grietas
Caminamos
cuando Él ríe allá arriba
sin dejarnos ser imagineros
y las moscas del sudor
se descuelgan entre el pecho y la camisa
Ofrecemos al sol esta mejilla
El aire vibra
finge charcos en las carreteras
o se funde, inmóvil
Dejamos descansar
al inquieto saltimbanqui
que nos ocupa los sesos
No se puede dormir y se camina
esperando la noche con el alma sedienta
y se hacen esperar los grandes temas
que surgen finalmente
cuando la noche despliega las violáceas alas
al sentir en el costado
el profundo tajo del crepúsculo
Momento tal
en que nos salta de los hombros la pereza
y de esto nos hacemos solidarios
sin haber enarbolado espadas
que, en efecto, no han sido empuñadas

Más aún, pues no hay asesinato
porque estamos ante un grupo de metáforas
El hecho es que cae la noche
no, no cae
pues ella no es ella, en verdad
no pájaro, no doncella alada
para que pudiera caer desde lo alto



*** Surrealismo y cereales

Me dijo que se había chantado
que ya no escribía

En su país de origen
vivía al tres y al cuatro
era el prototipo del poeta vanguardista

Todavía anda de negro
aunque no se nota mucho
entre tanto cabro joven gótico

Sé que tiene su buen departamento
y que ha ido juntado unas platitas

Su mujer
tiene una regia pega en el gobierno
todos sus amigos exilados
se han establecido

"Ya no puedo escribir, Jorge"
me dijo
"¿Cómo puede uno explorar el inconsciente,
practicar la escritura automática
si come cereales con leche
si no puede dormirse?"



*** Contrato editorial

El autor recibirá 10 copias gratis
y los derechos de autor
hasta un monto equivalente al 10%
del precio de venta al por menor
por cada volumen que se venda
No podrá entregar el libro
mencionado en el contrato
para ser publicado total o parcialmente
sin contar con la autorización expresa
del editor firmante
por un año
a partir de la fecha de publicación

Al levantarse en la mañana
el autor deberá pararse cara al sol
y hacer tres reverencias
mientras recita en alta voz
el nombre del editor firmante.



*** La esencia de la poesía

(No está dedicado a Hölderlin)

A veces
cuando salgo a caminar
el día está un poco nublado
las picadas están muertas
y aquí estamos
con un hoyo en el tiempo

Y de repente un animal
con carne hecha de memoria
ensueños, el paso del tiempo
te muestra sus garras

La bestia nos mira
desaparece a lo largo de la calle
y no hay mujeres a quienes mirar
amigos con quienes conversar
ni tenemos cambio para llamar por teléfono

Y uno que no cree en Dios
y se está poniendo viejo
y a todo el mundo le pasan cosas
pero no a ti

A lo mejor entonces
te sientas por ahí a tomarte un café
y a escribir acerca de las partes vacías
de las mujeres que no estaban
del animal y sus garras
del vacío

La vida sigue su curso
Uno parado en la vereda
Eso es poesía

Y a lo mejor ni siquiera te publican



*** La poesía como pega

Este trabajo enorme
ambiguo
sin valor

Como trabajar en una firma
que fuera todo el mundo
Tratando de condensar el universo
en una estrofa
reflejarlo en un objeto
y a la vez guardar el paso
con la corriente de la realidad

No es fácil

Me pregunto por qué gano tan poco

Pero me consuelo
pensando
que el trabajo de Cristo
era mucho más importante
y más difícil
y que lo crucificaron



*** Idea para un concurso

Ya no estoy para la lírica
la concisión del haikú está fuera de mi alcance
He tratado un par de veces
pero me salen como chistes malos
No importa
No hay que abandonar las esperanzas
Mandé lo mejor de mi trabajo
a un concurso en España
Por supuesto no me saqué nada
Pero este año no compré
el Poetry Markets
que lista los certámenes poéticos
en los países de habla inglesa
ya que estoy yo mismo
llamando a un concurso
cuyo tema reúne
una característica esencial humana
las preocupaciones ambientales
y el Reino animal
tan a mal traer:
La vida sexual
del elefante marino



*** Antipoema para restarse a beneficio

Hace un frío del diablo
Yo nunca aprendí a manejar
No me he sentido muy bien últimamente
(no puedo tomar trago)
Me carga este tipo de comida
Los poetas que leen
son todos pésimos
Conozco a todos los músicos
Me sé sus canciones de memoria

Si Dios les mandó
este desastre natural
¿Quién soy yo para aliviar su sufrimiento?

** Jorge Etcheverry
jorgee@...
Escritor chileno (Santiago de Chile). Doctor en literatura y traductor.
Ex miembro del Grupo América y la Escuela de Santiago, agrupaciones
poéticas de los sesenta. En Canadá desde 1975, ha publicado The Escape
Artist / El evacionista (Canadá, 1981), La calle (Santiago, 1986),
Tánger (Santiago 1990; versión inglesa, Canadá, 1997), A vuelo de pájaro
(Canadá, 1998) y Vitral con pájaros (Ottawa, 2002), además de la novela
De chácharas y largavistas (Canadá, 1993) y Northern Cronopios,
antología de narradores chilenos en Canadá (Canadá, 1993). Ha publicado
prosa, poesía y crítica en Chile, Estados Unidos, Canadá, México, Cuba y
España. En 2000 ganó el concurso de nouvelles de Escritores.cl con "El
diario de Pancracio Fernández".



=== Lamento en penumbra Vanesa Ordovás García ========================

En las desesperadas noches, mi amada, sueño contigo. A veces, con los ojos
despiertos y la mente dormida. A veces, con la mente despierta y los ojos
dormidos. Así es que no descanso, que te veo a todas horas, aunque más
realza la penumbra el resplandor cegador de tu silueta, cuya intensidad
borra irremediablemente sus contornos, y, de este modo, con tanto tiempo
que ha que no te veo, dudo si esta silueta tuya había de ser frágil y
delicada o bien sinuosa y mullida. Pero... ¡qué más me da! Solamente el
recuerdo de aquellos tus labios de jugosa milgrana avivan la llama en mi
corazón, y siento el crúor recorrerme las venas con ardor incontrolable.

¡Oh, dulce azahar de terciopelo! ¡Cuán remotos y cuán próximos me parecen
aquellos tiempos en que las suaves sombras arbóreas guardaban con cautela
nuestros ignotos encuentros, en que la tenue claridad febea de la luna nos
guiaba en nuestros secretos actos! Amada, ¿sientes lo mismo que yo? ¿Sufres
del mismo deleite? ¿Gozas del mismo pesar? Quiera el cielo que, como almas
gemelas que fuimos, se alíen de igual suerte nuestros sentires, a pesar de
los largos años que nos separan, a pesar de los gruesos muros que nos
desunen.

Cálida fue conmigo la piel de tus fríos dedos al rozarme los míos por vez
postrera. Con garfas despiadadas te desgarró tu padre de mi seno, con
viperinos verbos maldijo tu madre a aquélla que me engendró. Lóbrega quedó
mi alcoba, y tan solitaria como su dueño. El dolor rasgó mi nombre, la fama
quebró mi honor, perdí en la memoria toda noción de cuanto había sido, y
sólo tú y tu sabor de miel almendrada sobrevivieron a mi hecatombe. Ahora
vivo sin vivir, y sé que la muerte en modo alguno aliviarme puede.

Pero dime, fragua de amor: ¿es cierto que te hicieron casar? No creas que
quiero creerlo. Descreer lo que oigo, lo intento, aunque no puedo. Hablan
las gentes sobre un varón compasivo y generoso, aunque a la vez temible y
fiero. Y también he escuchado cómo en su vida se ha enlazado con tantas
mujeres y cómo tus progenitores pusieron tu destino en la misma senda.

Y dime de nuevo, que no deseo cansarte, mas necesito saberlo: ¿eres feliz?
Pero entiéndeme bien: ¿lo eres con él? Mucho temo tu respuesta, pues,
cualquiera que sea su forma, me abrirá con crueldad insaciable de puñal una
grave herida de profundidad insondable. Si afirmativa fuera, mil fuegos de
rabia y celos me prenderían el ánima, que pensar no podría en tu entrega a
voluntad y gustosa a quien no fuera mi persona. Y aunque, como cristiano
que soy, sonreír debiera y descansar tranquilo al saberte dichosa, sin
desear ni por un segundo que te acecharan las sombras del desespero que a
mí, espíritu errante del purgatorio, con su cruento látigo me subyugan, en
el infierno mis eternos días en muerte vivir prefiriera, que en soledad tan
penoso quebranto doblemente penoso se torna. Y si -la respuesta tuya, digo-
negativa fuera, los surcos que las lágrimas cavarían en tu ajado rostro me
destriparían las entrañas, y se me deshilacharía el alma en plegarias y
rezos a tu Señor para que te liberara de tan mortíferas ataduras.

¡Ay, rocío suave del amanecer! Vetustas son ya mis heridas y, sin embargo,
amargamente supuran. Sólo sienten perecedera cura cuando en imagen se me
representa el calor acaramelado de tu hálito, el siseo trémulo de tus
susurros, el amoroso mimo de tus manos. Quisiera compartir contigo una
última complicidad nocturna para despedirme, si los hados ciertamente
disponen que ya nunca habremos de estar juntos, que ni adiós decirte pude,
y no creo que merecedor sea de tan inhumana porfía. ¡Oh, Dios mío! ¿Tan
grande es mi agravio que no te conformas con privarme del sentido de mi
existencia, sino que además te apropias de él?

Errático deambula mi futuro mientras en círculo cerrado caminan mis pasos.
Desearía yo empuñar la implacable espada de mi venganza y blandirla a los
cuatro vientos para herir con su terrible trueno a todos cuantos
interponerse osaron, a los de repugnantes lenguas, a los de viles
conciencias, a los de sangrientas manos. Sobre ellos recaería la más
perniciosa de las desgracias, que, por su condición humana, el respeto por
otra vía imponer no se les puede. Mas aprieto el puño y flota la brisa,
bramo mi duelo y no saco ni aliento, me abalanzo contra tu excelsa morada y
en el vacío me desvanezco. Invocar he intentado el sostén de mis
semejantes, pero ellos, que han olvidado el tormento que los remueve,
sollozan impasibles ante el mal ajeno.

Cuéntame, mansa cordera: ¿han pasado horas, días o años? Me he extraviado
en esta bochornosa bruma que ciega mi percepción del tiempo. Si tú te
escapases, si tú quisieras y lograras hallarme, guiarías por seguro cauce
las arremolinadas aguas de mi río. Mas tal vez significaría esto para ti un
fin funesto, ¡y entonces me revolvería como gato rabioso enredado en ovillo
de espinos!

El tañer de las campanas me abruma, fresca lluvia de abril. Repican en mi
cerebro y me aturde su metálico eco. Su golpeteo incisivo me trae a la
mente tu cautiverio y mi entierro. Ahora, fiel esposa ataviada de negro,
tus cobrizos cabellos ya no reflejan la luz del sol, confinados como están
en su ceñida toca. Las yemas de tus dedos recorren cuentas perpetuamente.
Tu voz resuena únicamente al elevar a tu Señor los sagrados cánticos. Y mi
lamento sólo se escucha entre las lápidas de los muertos.

** Vanessa Ordovás García
ordovas@...
Traductora y escritora española (Vilanova i la Geltrú, 1975). Licenciada
en traducción e interpretación. http://www.av-traducciones.com.



=== El dilema de un arcángel Rafael Batista Cáceres ==================

I

te juro que no entiendo para qué movemos
los falsos presagios de melancolías...
por qué arrancamos las costras
pasadas de añejas horas extendidas...
Te digo, que no hay castigo, para
quien no grita, juntando
anhelos de rebeldías;
ni para aquel que restañe, pidiendo
plegarias, y rasgando las
banderas de meras hipocresías.
Parece que juntamos,
y no entiendo por qué,
pesares de antiguas cofradías...
y gritamos las mismas tonterías
con voces aguadas de liridas.
Paso dos veces por la misma calle,
silbando el duelo de mis alegrías,
Y recojo la gota rota en que, incauto,
sepulto todas mis rebeldías.



II

Parece que entrases
Con la llave escondida.
Pareciera que hablases
Con verbosidad de lirida.
Parece que callases
Con una risa constreñida;
Y tal cual estás, pareces
Un jardín, con una flor
En estigma.



III

Sabes tú lo que es
aprobar esta circunstancia
forjada de hechos.
Percatarme de tu imagen
con una venda puesta.
Proponer esta indecisa
voluntad contra todo
lo que no existe.
Cuando declinas esa, esta,
aquella polémica, diseminando
respuestas, esparciendo
parentelas,
rehusando esta tosca apariencia
que guarda tu recato;
improvisando percances,
intentando solapar la espera.
Ya no veo, ni espero
pues mi condición
de proletario reduce
Este confuso léxico
A un excéntrico
Monólogo interior.



IV

Te supongo
ya emparejada
con una risa que cuelga de tu
rostro.
Y pareciese que así
engendrases, de en medio
de tu cabeza,
un lirio blanco.
Mis ojos se avergüenzan
Pues te creo desnuda.
Qué dulce, esta prolongación
de mi niñez, en donde lo
veo todo traslúcido.
Y me pregunto si debo
extraviarme en estos
jeroglíficos que posees.
Creo hurgar, y ni siquiera
tengo una lupa que me
devuelva esperanza.
Te digo que, a veces, hueles
a instinto y quiero
sepultarte en el mío.
Pero, a veces, una
renuncia parece la apología
de la horizontalidad
en que nos encontramos.
Y pienso en fusilar
mis deseos, disputando
los flancos.
Y pareciera que me desmayo
cuando una sentencia
me hace abrir una arruga ya olvidada.
Pero te digo que lo arranco de tajo,
con esa cotidiana fuerza
que nos surge a veces.
Y pienso que al hacerlo
destilo una sensación,
y dos veces me repito tu
nombre.



V

Me pregunto, y dirijo dos
veces la mirada,
para salvarme del olvido humano.
No quiero morir cuando
cierren un libro mío.
Quiero estar allí, intacto en la mente,
asido como enredadera.
Quisiera orillarme en los recuerdos,
y, tal vez, despalabrarme sin lamentos.
Quisiera estar allí donde las horas
son un nido lleno de aves,
un cubil atestado de una camada
donde nada sobra.
Allí, metido, desarticulado

sin esqueleto que me sostenga.
Mirarme desde adentro,
sólo para quedarme, sí,
pero perenne en el
pensamiento.



VI

Veo dos veces
ese recuerdo enterrado en el fondo del silencio
colgado de la boca como una
palabra.
Me supongo
la vida recostada
a tu espalda.
Qué dificultad más grande
la de materializar las ideas.
Asimismo imagino tu palabra.
Encendida en un párrafo escrito.
Qué más debo esperar
para sentir esa profusión
por las ideas,
desbarajando los recuerdos
de antiguos soliloquios.

** Rafael Batista Cáceres
lexraf@...
Escritor panameño (Panamá, 1974). Licenciado en derecho y ciencias
políticas por la Universidad de Panamá (1999). Ha participado en
diversos cursos relacionados con su carrera y otros intereses.



=== La cacería de Almenara Roger Vilar ===============================

Necesariamente algo no tiene que ocurrir para que lo recordemos.
¿Todo pasado no es acaso una suposición?

Sufrí el calor y la decadencia de La Habana, crucé las llanuras inmensas y
secas de Camagüey, y llegué a Holguín. La ciudad había quedado sin un solo
automóvil. Unos caballos macilentos tiraban de carretones donde gente
chorreando sudor se trasladaba. A veces los caballos morían de hambre y el
cielo se llenaba de buitres. Estuve encerrado dos o tres días en el cuarto
de mi abuelo Emiliano. En la penumbra, mirando sus viejos relojes de
péndulo, recordé las historias que me hizo de niño. Inolvidables, llenas de
brujas, de duendes, de demonios, de locos poseídos, y de muertos escapados
de las tumbas que él aseguraba ver con la mayor naturalidad del mundo.
Quizás fue hidromante, pues algunas veces me habló de sus adivinaciones
mirando la corriente de los ríos o vasos de agua. Realmente me inició en
esa magia peculiar de creer que el mundo es algo más de lo que vemos. Y
ahora yo había vuelto a intentar recuperar esas historias que él trajo de
Galicia, y que se expandieron junto con otros inmigrantes en los campos que
rodean la ciudad donde nací.

Salí al amanecer hacia Sao Arriba. A esa hora el polvo estaba silencioso y
las pequeñas casas vecinas cerradas. No quería saludar a los que cuando
eran niños jugaron conmigo; hombres ahora, dos décadas de hambre que yo no
pasé les habían dado un aspecto de ancianos, o de dementes que se acercan a
ver esa cosa tan rara que somos las personas bien alimentadas. Pronto
estuve en pleno campo, el camino tenía esa apariencia de ceniza aplanada
que conocía desde mi niñez. Separadas por mayales, o por hileras de cactus
lechosos, las casitas, con techo de hojas de palma, se alzaban sobre una
tierra rojiza. Algunas puertas empezaban a abrirse con chirrido de bisagras
oxidadas. De adentro salía olor a café, a oscuridad, y unas voces que me
daban los buenos días. "Buenos días", contestaba yo, sin saber a quién
saludaba, y continuaba.

Vi una casa de madera podrida, sin techo, muchas de las tablas habían
caído. Supuse que allí seguían viviendo mis primas. Una de ellas nació con
un retraso mental severo y babeaba todo el tiempo; otra no podía realizar
más que trabajos manuales. Tuvo varios hijos y nunca se supo la identidad
de los padres. La tercera, la menor, pudo estudiar una licenciatura en
pedagogía, pero en el país se acabaron los medios de transporte y la
mandaron a su casa con goce de un sueldo (ridículo y simbólico por lo
escaso), pues no había manera de que llegara desde el campo a la guardería
donde trabajaba. Recordé cómo corríamos y jugábamos en los callejones que
rodean mi casa. Hacía más de veinte años que no las veía. La tristeza me
llenó. Hubiera querido llegar a aquella casa y saludar, pero temía ver a mi
propia sangre corriendo dentro de espantajos y de guiñapos.

Seguí caminando. No me cruzaba con nadie a pesar de que ya eran las diez de
la mañana y los campesinos se levantan temprano a labrar las tierras y
cuidar los animales. Y entonces me di cuenta de algo insólito. En todo el
campo no había nada cultivado, ni se oían chillidos de puercos, ruidos de
gallinas, de vacas o de ovejas. Sobre grandes extensiones de tierra seca
sólo se levantaban palmas o maniguas silvestres. Algunos esqueletos de
animales domésticos estaban apilados junto a una piedra. Sobresalía la gran
cabeza de un toro con sus astas puntiagudas. Pero eran viejos, pues ni
siquiera los buitres los visitaban. ¿De qué vivía aquella gente? ¿Había
gente? Sí. Desde el interior de sus casas me habían dado los buenos días,
aunque nunca le vi la cara a ninguno.

Llegué frente a las tierras que fueron de la familia Vilariño. El sol del
mediodía me hacía sudar. Mi camisa estaba empapada. Tenía sed, el polvo
cubría mi cara, mis antebrazos, mis manos. Me senté en una piedra. En la
mochila llevaba una diminuta cámara de video portátil para grabar a la
gente contando leyendas. Hasta ahora no encontraba nada de eso, pero la
prendí para tener una constancia del ruido del viento arrastrando el polvo,
de la tierra moribunda, de las maniguas espinosas y de las palmas altísimas
y mudas.

A través del lente vi que un hombre se acercaba en una bicicleta. Era rubio
y flaco, tenía ese color dorado cenizo de los altares viejos propio de las
pieles expuestas durante años y años al sol tropical. El pelo quemado por
tanto calor caía en mechones sudorosos sobre sus ojos azules. "Hola, primo.
¿Qué haces por acá?". Reconocí por la voz a mi primo Pepito. Según las
últimas cartas de mi madre seguía siendo un solterón a sus cincuenta años.
"Pues... aquí, ya ves", le dije. Una respuesta típica de los que son
sorprendidos por alguien a quien no tienen nada qué decirle. Pero no, qué
equivocado estaba. ¿Acaso no había venido en busca de los rastros de mis
antepasados en Cuba? ¿Quién mejor que Pepito Alganeira, descendiente de
gallegos como yo? Me levanté de la piedra y lo abracé. Apestaba a sudor
rancio. "Oye, me está matando la sed". "Vamos al pozo de los Vilariño,
porque ya estás muy lejos de cualquier casa". Se desmontó de la bicicleta,
la llevó de la mano, y cruzó el mayal que limitaba la propiedad. Su camisa
era viejísima, casi transparente por el uso, los hilos amarillos que
componían la tela se hubieran podido contar. También sus costillas, tan
flaco estaba. Sentí compasión por mi primo y dejé de grabarlo. Guardé la
cámara. Poco a poco la hierba reseca se fue convirtiendo en arbustos, luego
aparecieron los árboles, el frescor me inundó. Llegamos a un brocal
cuadrado, hecho de piedras toscas, pegadas entre sí con cal quizás a
finales del siglo XIX o principios del XX. Nunca amé tanto al agua como en
ese momento. Como era muy clara penetré con la vista hasta tres o cuatro
metros. Se veían troncos cubiertos de limo que desplegaban sus manos como
las de un viejo que siempre ha vivido sumergido. Nadaban peces grises con
espinas en la boca. ¿Cómo habrían llegado hasta allí? ¿Nadando por los ríos
subterráneos o alguien los había echado? "¿No vas a tomar agua?", me
preguntó Pepito Alganeira. Puse los labios en el agua, estaba fría,
deliciosa. Sorbí mucha, probablemente un litro. Él también bebió.

Emprendimos el retorno al camino. "¿Y los Vilariño?", le pregunté. "Se
fueron o se murieron. La casa se cayó". "¿Se fueron a Estados Unidos?".
"Creo que sí. Casi todos se han ido por aquí o se han muerto". Iba a
preguntarle por qué él no se había ido también, pero sentí vergüenza. Mi
primo seguía apegado a la tierra que escogieron nuestros ancestros, moriría
o viviría con ella, yo en cambio me había ido a México. A pesar de su
extrema pobreza se comportaba con dignidad. Apenas uno llegaba a Cuba todos
pedían algo, desde un dólar, veinte, un chicle, un caramelo, ropa usada,
pero él no hablaba de sus carencias y se veía que tenía muchas. "¿A dónde
vas?", me preguntó mientras montaba nuevamente en su bicicleta. "Vine a
grabar tradiciones de Galicia, alguna leyenda, alguna magia, ya sabes, todo
aquello que nos contaba el abuelo. Quiero escribir un libro. Siento
nostalgia, nadie habla de nosotros". "Ah, ve a casa de Meiga Menciñeiro,
creo que es la vieja que más sabe de eso". "¿Y tú? ¿Por qué no empiezo mi
documental contigo. Te has pasado la vida entre ellos, desciendes de ellos,
debes de saber mucho". "Ahora no, ando trabajando, soy inspector escolar.
Adiós". Pedaleó en su bicicleta y empezó a alejarse. "¿Cómo llegó a casa de
Meiga Menciñeiro?". "Después de cruzar el río coge por un trillo al lado de
un farallón". Quise preguntar más, pero ya estaba distante, pedaleaba con
toda la furia de sus escasas fuerzas. "Inspector escolar", murmuré, ¿pero
quien irá a las escuelas? Él mismo me dijo que casi todas las familias se
fueron. Además, yo no había visto ni un solo centro escolar en todo el
camino.

El agua me había reanimado, tenía un sabor ligeramente salobre, o mineral,
alguna sustancia de lo más profundo de la tierra deliciosa al paladar.
Caminé con más ahínco, decidido a entrevistar a Meiga Menciñeiro. Llegué a
un recodo donde la tierra se hacía un poco pantanosa y había huellas de
herraduras de caballo. Era un sitio penumbroso debido a la sombra de
enormes cedros. A partir de ahí, recordé, comenzaba la zona El Almirante,
fundada por mi tatarabuelo materno. Era su hacienda. Hoy sólo queda el
nombre. Abundan los árboles y las hileras de palmas reales a lo largo del
camino. Caía la tarde. Miré las palmas, tan altas, el árbol más alto de
Cuba, con sus troncos grises, perfectamente cilíndricos, y allá arriba,
como nostálgicas por estar tan lejos de la tierra y batidas constantemente
por el viento, las pencas verdes en forma de penacho. Sólo se oía el ruido
de pájaros invisibles. Los grillos empezaban a sonar. Seres diminutos se
deslizaban entre los matorrales a uno y otro lado. Ratones de campo,
lagartijas, algún perro jíbaro, supuse, pues no hay ningún animal grande ni
peligroso en la isla. El río que mencionó Pepito Alganeira no aparecía por
ningún lado. Lo conocía, en algún momento de mi infancia lo había cruzado,
pero ahora no podía precisar si me faltaba mucho o poco para llegar. Esa
calma que acompaña al atardecer campesino, bañada de un sol puro, de un
aire fresco, de miles de sonidos de animalitos que despiertan entre las
hierbas, de lechuzas y murciélagos que abren los ojos para empezar su vida
de vuelos silenciosos, de serpientes constrictoras, "majás", que se
desenrollan... Toda esa diminuta algarabía me rodeaba, me llenaba de una
lasitud, de deseos de no seguir adelante. Además pronto sería noche
cerrada. Debía hallar un lugar donde refugiarme hasta el próximo amanecer.

Creí ver entre dos palmas, casi tapada por una enredadera que caía del
techo, una puerta. Me aproximé, estaba a unos dos metros, y me dije que la
vista me había engañado. Allí no había ni siquiera los restos de una casa.
Pasé de largo, pero desde el fondo del camino me alcanzaba la noche.
Retrocedí. Oía mis pasos levantando leves nubes de polvo, chocando con
guijarros. Volví a ver la puerta, exactamente entre las dos palmas, bajo la
enredadera, incluso, una parte del techo de guano sobresalía. ¿Sería otra?
¿Sería la misma? La puerta se había esfumado otra vez. Metí las manos entre
las enredaderas y al revolverlas surgió el cuadrado perfecto con marcos de
madera podrida. Me llegó un olor a colchón húmedo, a ropas viejas, a
zapatos agobiados de musgo y limo. Entré a la penumbra. Era una choza
cuadrada, al parecer nadie vivía allí. Había una cama de hierro, un colchón
roto y un baúl de madera. Según mi abuelo a los trastos les gusta dormir
todo el día entre la ropa mullida que se guarda en los arcones y de noche
salen a divertirse. Desde entonces abrí todos los arcones en busca de esos
duendes, y no resistí la tentación de abrir el que tenía frente a mí. Sólo
camisas viejas y sucias. Cerré el arcón, y decidí pasar la noche allí.
¿Pero con qué me alumbraría? Si prendía el foco de mi cámara al día
siguiente no tendría pilas para grabar nada. Dormiría a oscuras. Me acosté
sobre el colchón. Ahora el techo, sostenido por cujes, mostraba su
entramado de finas hojas de palma, telas de arañas, murciélagos que
colgaban de sus patas en gran cantidad, agujeros por los que entraba una
llama naranja y sin calor: último aliento del día que se iba poniendo gris
hasta desaparecer. Los murciélagos desprendían sus patitas y volaban hacia
fuera. Conjeturé que al día siguiente Meiga Menciñeiro me invitaría a
desayunar, y con esa esperanza me dormí.

Me despertó un ruido suave. Aún no amanecía. Era como si estrujaran ropa, o
la doblaran y la volvieran a acomodar. Luego sonó un trapo pegándole a la
pared. Prendí la luz de la cámara, la moví con lentitud, con miedo de ver
algo inusitado. El arcón estaba abierto y la ropa desparramada en el suelo.
Quise pensar en un golpe de viento, pero eran maderas muy pesadas, se
necesitaban dos manos fuertes para abrirlo. Algo se movió afuera. Primero
parecieron pasos, luego saltos de rana. Me obligué a pensar que algún
campesino quería hacerme una broma pesada. ¿Cuál campesino? En varios
kilómetros a la redonda no vivía nadie. ¿Y si esa era la casa de alguien y
su dueño había regresado durante la madrugada? Sentí un fuerte golpe en la
cabeza. Casi pierdo el aliento y la cámara cayó al suelo. Me habían
arrojado un objeto. Mi pie tropezó contra él y lo lanzó sin querer ante la
cámara: un zapato viejo. "¡Oiga, oiga, no se enoje, no se ponga bravo! ¡Ya
me voy de su casa!", grité. Hubo una risa, pero no de una garganta humana.
Una vez más recordé las explicaciones de mi abuelo. Durante la noche "se
ponen a trastear". Aquello parecía un trasto. Me agaché y tomé mi cámara, a
pesar del miedo sabía que si lograba filmar sería un acontecimiento
mundial. Pero la luz sólo me mostró una choza vacía. Del arcón voló un
cinto y me pegó en la cara, de una esquina saltó un zapato viejo y casi me
arranca la frente. Seguía la risa. El trasto estaba enfurecido o quizás
sólo se divertía. Huí de la casucha. Se levantaban las piedras y me pegaban
en todo el cuerpo. Decían los viejos que a estos seres se les puede hablar
y llegar a ciertos acuerdos con ellos. "Soy Jorge Alganeira. Te pido
perdón. Siempre me han gustado los trastos". Cesó la lluvia de piedras.
Volví a escuchar el canto de los grillos. Debía seguir hablándole. Hacerme
su amigo. "¿Y tú cómo te llamas?". "Soy el trasto Guranza". Para definir su
voz es necesario imaginar a un sapo al que le han instalado cuerdas vocales
humanas, pero su lengua sigue siendo babosa, larga y retráctil. "Ya me voy,
Guranza, pasaré el resto de la noche en el campo, no quiero quitarte la
cama". "No duermo en la cama, duermo en el baúl". "Bueno, pero de todas
maneras me voy, debo llegar a la casa de Meiga Menciñeiro". Oí unos pasos
en la hierba, las estrellas que podía ver desde mi posición se opacaron.
Era una silueta encapuchada, totalmente negra, no se le veía ni un rasgo,
no rebasaba en altura mi pecho. Habló con su voz de sapo amaestrado. "No
puedes ir a la casa de Meiga Menciñeiro. No hay comunicación entre el mundo
sobrenatural y el natural, a menos que la propia Meiga lo quiera, pero como
no te conoce nunca lo querrá". "¿Y qué hago entonces?". No hubo respuesta.
Se alejaron unos pasos blandos. El ruido se apagaba. Tal vez Guranza iba
hacia algún lugar lejano.

Hacía mucho frío y volví a acostarme dentro de la choza. Si ya había
comprobado que no sólo eran ciertas las leyendas sobre los trastos, sino
que éstos hablaban, ¿no debía regresar a la ciudad y luego a México? ¿Ir en
busca de Meiga Menciñeiro no era demasiado peligroso? ¿Acaso imposible?
¿Qué probabilidades tenía de llegar? Debía de irme en ese mismo instante.
Pero no me fui. Me emocionaba una y otra vez al saber que había hablado con
un trasto de verdad. Era algo maravilloso. Inusitado. Decidí proseguir la
búsqueda de Meiga Menciñeiro. Pepito Alganeira nunca dijo que estaba
muerta. Pero, y él... ¿estaría vivo? ¿No era demasiado absurdo que hablara
de su trabajo de inspector escolar cuando no había ninguna escuela en
varias leguas a la redonda? Claro, Guranza, al decir "mundo sobrenatural",
pudo haberse referido al mundo de la hechicería en el que seguro vivía
Meiga y no a la muerte, me dije para tranquilizarme.

Busqué acomodo en el viejo colchón e intenté calmar mi ansiedad. Ya casi
respiraba pausadamente cuando escuché unos ruidos. Provenían del arcón.
Alguien bostezaba adentro, o quizás muchos bostezaban adentro, pues los
tonos y timbres eran más de quince por lo menos. De aquel espacio tan chico
empezaron a salir figuras deformes que reían a carcajadas. Corrieron hacia
el camino y bajo el resplandor lunar bailaron cogidos de las manos y
cantaban: "Somos los cachivaches, baches, baches, baches hacemos en los
caminos los cachivaches". Sacaron unas palas y unos picos de sus ropas,
cavaron y cavaron. La tierra saltaba en todas direcciones. Entonces prendí
mi cámara, si se me había escapado el trasto, no dejaría de grabar a estos
duendes cachivaches, pero en cuanto los enfoqué se dieron cuenta y me
lanzaron una de sus palas. Destrozó la cámara de video y me hizo una herida
en el hombro. Los cachivaches dejaron de bailar y corrieron hacia mí con
sus picos y palas en alto. Si huía por el camino me alcanzarían en pocas
zancadas, así que me metí entre la manigua y los matorrales. Aquello era un
lodazal inmenso que las plantas ocultaban. Chapoteando y dando brincos
avancé sin un rumbo definido. Sentía las palas y los picos rompiendo ramas
detrás de mí. Intenté hablarles. "Amigos, amigos, no me hagan nada, no
tengo malas intenciones. Hace un rato hablé con Guranza, él no me dañó".
"Sí tienes malas intenciones, sí las tienes, nos querías grabar para vender
la película, eres un merolico de baja estofa". Sus voces me parecieron de
cotorras agripadas y con ronquera. "¡Merolico de baja estofa!", volvieron a
gritarme y se enlazaron de las manos para bailar y cantar. "Merolico de
baja estofa, tofa; tofa en los baches te darán los cachivaches". Esto me
permitió adelantar entre los matorrales y el fango. Sentía mi rostro rajado
por las espinas y mis manos excoriadas. Pensé que se quedarían danzando,
pero no, pronto volvieron a la persecución. Las palas y picos volaban sobre
mi pelo cuando ellos las esgrimían. Ya casi no podía respirar, tropecé y
caí de bruces sobre el suelo pantanoso. Me tapé la cabeza en un acto
reflejo de defensa. Pero no sentí ningún golpe, las voces dejaron de
amenazar. Unos pájaros piaron. Levanté los ojos y vi que el sol naranja
empezaba a salir. Detrás de mí había un montón de cachivaches viejos:
sillas rotas, escobas, mesas carcomidas, tablas de planchar, picos y palas.
Me había salvado el amanecer, al parecer el sol transformaba a estas
criaturas en cachivaches normales, inmóviles e inofensivos.

Con pocas fuerzas dejé atrás aquellas cosas y chapoteé hacía donde veía que
la maleza era menos tupida. El aire de la aurora me refrescaba la cara y me
secaba la sangre. Estaba hambriento y tenía sed. El encuentro con mi primo
Pepito Alganeira me parecía tan lejano como si hubieran transcurrido meses.
Empecé a temer que yo nunca podría salir de aquella desolación. Quizás mi
abuelo conocía formas de vivir sin peligro entre aquellos seres, pero nunca
me las transmitió. Contó historias sobre ellos, yo las tomé como cuentos
infantiles y no indagué cómo uno se protege de un cachivache.

Ahora el suelo era firme, en lugar de manigua había hierbas bajas, vi un
camino. Ignoraba si era el mismo u otro. Estaba indeciso sobre el rumbo a
tomar cuando me di cuenta de que una vieja harapienta, apoyada en una vara
rugosa como de dos metros de largo, avanzaba lentamente. Al pasar frente a
mí me pidió ayuda. Aquello retrasaría aun más mi encuentro con Meiga
Menciñeiro, pero no podía negarle la misericordia a una anciana. Me dio un
saco que cargaba en su espalda, estaba lleno de ropa andrajosa y
pestilente. Adapté mis pasos a su lentitud. Llevaba un pañuelo gris atado a
la cabeza, de abajo de él salían desordenadas las crenchas canosas que le
llegaban hasta la cintura, llenas de zarzas, de hojas secas, de musgos, de
cagadas de pájaros y hasta de insectos muertos, como si hubiera dormido por
muchos días en medio de los montes. Una raída capa la cubría desde los
hombros hasta los pies. Usaba un vestido que quizás fue verde, pero ahora,
entre remiendos de otros colores y mugre, era casi imposible distinguir su
color. Andaba descalza y los dedos de sus pies eran grandes, de uñas
gruesas y largas, negras como cascos de caballo. En realidad sus callos
eran más fuertes que cualquier suela de zapato. Sus ojos eran azules y los
labios se sumían en unas encías sin dientes. Cada paso iba precedido por un
golpe de vara en el suelo. Arriba se escuchaba un graznido y un cuervo
negro descendía planeando para luego volver a subir. Dio tres golpes
fuertes, se levantaron nubes de polvo y el ave se posó en el extremo
superior de su vara. La anciana se volvió hacia mí. "¿Qué haces por aquí,
Jorge Alganeira?", no atiné qué responderle. El hecho de que supiera mi
nombre me dejó como a un niño que cree haber preparado muy bien su
escondite pero la madre lo ha estado observando todo el tiempo. "Son
lugares peligrosos, Alganeira. Están llenos de trastos, cachivaches y
andrajos. Si no fuera por mí esos que llevas en el saco ya te hubieran
arrancado los brazos y las piernas". El cuervo abandonó el bastón y nos
sobrevoló a ambos. Sus círculos, sus graznidos, la visión fugaz de sus alas
negras y sus garras apretando el aire, tenían el poder de hacerme sentir
que había cruzado alguna frontera dentro de mi propio país, un límite que
no estaba marcado en ningún mapa. "¿Cómo sabe que soy Jorge Alganeira?".
"Me lo dijo Pepito Alganeira hace unos momentos". Y esto me extrañó más,
pues no había la más remota posibilidad de que en aquel lugar hubiera niños
o escuelas.

El cuervo se nos había adelantado mucho, ahora doblaba por un recodo del
camino y unos algarrobos taparon su negro aletear. "Estoy buscando la casa
de Meiga Menciñeiro". "Meiga Menciñeiro no tiene casa, y a la vez todo es
su casa". "Cómo lo sabe". "Yo soy Meiga Menciñeiro". "Ahhh...". "Me dijo
Pepito Alganeira que querías preguntarme cosas de Galicia". "Sí", le dije
titubeando, pues de pronto me pareció desconsiderado someter a un
interrogatorio a aquella anciana paupérrima. Meiga continuó caminando, sin
volver a tocar el tema. El camino empezaba a estrecharse, las ceibas, los
algarrobos, los júcaros, las palmas, las zarzas y las enredaderas nos
cercaban dejándonos tan sólo un flaco sendero por el que caminábamos en
fila india. Volví a escuchar el graznido del cuervo, muy alto en el cielo
ahora.

El trillo concluyó en un refugio bajo una gran laja de piedra que
sobresalía de un farallón. Allí había una cama con un colchón viejo, un
horno de carbón, algunas ollas, un baúl, y unos garabatos de los que usaban
los campesinos para sacar hierbas malas y matorrales de la tierra. Por una
escalera de hierro se descendía a un sepulcro cavado en el suelo rocoso. En
el fondo había un ataúd. El recinto olía a musgos y a plantas trepadoras, a
flores y a carbón. Algunos tizones humeaban. El cuervo entró volando y se
poso en el bastón de Meiga Menciñeiro. "Tira el saco de los andrajos donde
quieras", me dijo. Lo lancé hacia lo más profundo de la cueva, pero no se
quedó quieto. De adentro salieron abrigos viejos, medias rotas, zapatos
descosidos, camisas, calzoncillos. Todos parchados, pero todos vivos. Las
arrugas adoptaban formas de narices, los botones de ojos, las rasgaduras de
bocas y orejas. Brincaban y bailaban. "Babau, Rial, Eira, Eiriz, Esmorede,
Barral, Rodil, Carballosa, quietos todos, a dormir, andrajos", les ordenó
la anciana y los andrajos cayeron al suelo respirando tranquilamente. "Y
usted", dijo mirándome fijamente, "baje a ese ataúd y descanse". "No quiero
descansar", le dije. "Vine a buscarla a usted, a que me contara las
tradiciones que quedan de los gallegos en esta isla". "¿No recuerda que ya
hablamos? ¿Que ya le conté todo?". "No, no recuerdo nada". "Da lo mismo,
señor Alganeira, baje a su ataúd y ciérrelo bien, pronto oscurecerá y por
este camino pasa Almenara cuando sale de cacería". "Almenara, Almenara...
¿Quién es Almenara?". "Veo que no recuerda nada, pero usted pasará por un
gran sufrimiento si ella lo ve. Baje al ataúd". Me quedé estupefacto, la
anciana en su chochez me confundía con otra persona. No quise
contradecirla, sus confusiones eran propias de la senectud. Le hablé con
dulzura. "Déjeme estar sentado un rato aquí". Se encogió de hombros y
caminó hacia los garabatos. "Vamos, vamos, es hora de comer", les susurró y
los palos, con puntas como anzuelos filosos, comenzaron a brincar, salieron
a la maleza y arrancaron hierbas. Daba ternura ver a Meiga pastoreando a
los garabatos, que se llamaban Barcala, Queirón, Vilar y Quemaidelos. Sin
embargo, en mi mente se repetía el nombre de Almenara. Almenara...
Almenara... Y venía el vago recuerdo de un beso en unos labios y una lengua
ardiente, o quizás el deseo de besar una boca tan jugosa y tibia. ¿De quién
fue aquella boca y por qué estaba en mi mente?

"Por varias cosas". Me sorprendió el regreso de Meiga Menciñeiro. "Es lo
que siempre has deseado, algo no tiene que ocurrir para que lo recordemos".
"¿Sólo por eso?". "No, por muchas cosas más, pero no las diré. Vas a
esperar el paso de Almenara, por lo tanto no viene a cuenta que te diga
nada". La vieja me dio la espalda, colocó a los garabatos junto a la pared,
con un movimiento de la mano inmovilizó a los andrajos, y luego caminó
respirando con trabajo hacia su vieja cama. Se acostó boca arriba, extendió
la vara entre su barbilla y sus pies, y sobre ella cruzó las manos. El
cuervo voló hasta su cabellera canosa y escondió la cabeza. Al rato ambos
roncaban. El sol terminó de ponerse y vi un amasijo de sombras, de
oscuridades y de brillos en la manigua y en las palmas. Una luna en cuarto
creciente les daba un terrible aspecto de abandono. No se puede contemplar
una palma real por largo rato sin sentir una gran tristeza y entender que
es el símbolo más solitario de una isla, aislada, sola.

Si en Cuba el día es luminoso hasta casi cegarnos, la noche nos potencia la
mirada y parece que entre las malezas vuelven a relampaguear los miles de
indios asesinados por españoles que aplicaron un exterminio casi total. A
los quejidos de sus antiguos espíritus se unen los gritos de los nuevos
espíritus, los que vinieron con los campesinos de Islas Canarias, de
Asturias, de Galicia. Las almas sin aliento que se mueven entre las
malezas, los perros jíbaros, sus aullidos. Y los escuché, lejos todavía.
Ladrando con furia. Con esa esencia que tienen los depredadores que
únicamente se relaciona con morder, destrozar, deglutir, gozar la sangre
sin que los perturbe ninguna ética, ningún razonamiento. Es ahí donde matar
no es pecado, porque entre los canes no hay palabras y no puedan designar
el mal o el bien. No hablaban, sólo venían avanzando y aullando por el
trillo que conduce al refugio de Meiga Menciñeiro. Se escuchó el galope de
un caballo, gritos de una mujer que azuzaba a la jauría. Los picaba con
odio, con ferocidad, con espuma hirviente en la sangre. Corrí hasta la cama
de Meiga Menciñeiro, intenté despertarla, pero ni ella ni el cuervo
respondían a los más rudos empujones. Me volví a los andrajos, les imploré
ayuda. No movieron siquiera un hilo. Reflejaban la ruina de todas las
cosas, la caída de las esperanzas, del auxilio, de la piedad. Todo eso
convertido en abrigos, camisas, pantalones... Sucios, desgarrados,
remendados.

Los ladridos entraron como flechas en mis oídos, los cascos hacían temblar
la tierra. "Barcala, Queirón, ayúdenme...", musité a los garabatos, y mis
manos se aferraron a ellos: palos secos y muertos. Ya estaba frente a mí el
caballo. Cargaba una enorme llama roja de la que salían dos pies con garras
negras y una voz de mujer enfurecida. "Todas las noches salgo del infierno
a cazarte, Alganeira, y por fin te encuentro". Sobre mi rostro se
precipitaban los colmillos y las encías sangrantes de los perros. "¡No lo
toquen!", gritó la mujer. Se retiraron hasta la entrada de la cueva. Las
llamas seguían ardiendo sobre el caballo, tocaban las rocas más altas, pero
el animal no se quemaba. Algunas lenguas de fuego empezaron a parecerse a
cabellos entre rubios y rojizos agitados por el viento de la noche.
Distinguí ojos de mujer de iris rojo, algo así como tizones encajados en la
carne, bajo pestañas delicadas, la nariz recta, y unos labios rojos como
las rosas, sensuales, amarrados por una malla hecha de púas que hacía que
cada vez que ella hablaba sangraran, pero volvían a sanarse. "¿Pensaste que
Almenara nunca te daría caza, Jorge Alganeira? Esta noche me darás los
abrazos, los besos, las caricias, todo lo que me prometiste y no me
pagaste". Almenara. Ahora sí creía haberla conocido, no se trataba de la
vaga sensación del atardecer. Pero complacerla carbonizaría mi carne,
desgarraría mis labios. Ella era una llama infernal que me pedía amor.
Debía huir, pasé por entre las patas del caballo, subí a lo alto del
farallón y me lance al cauce de un río. Podría haberme matado, pero era de
aguas profundas, y después de la inmersión volví a subir a la superficie.
Escupí sobre la corriente. Corría el agua bajo la luna en raudales y
remolinos que parecían trenzas y peinetas plateadas de mujer. Me arrastraba
río abajo, era difícil mantenerme flotando. Oí un borboteo de agua
hirviendo. Seguramente Almenara cabalgaba sobre el río. No quise mirar
hacía atrás, su aspecto no me daba miedo, pero si me provocaba la sensación
de un juguete que uno amó mucho, jugo con él hasta en los sueños, y luego
lo tiró en cualquier rincón. Nos da miedo mirar ese juguete. En él queda
sedimentada una parte de nuestro ser, o más bien lo que fuimos y ya no
somos. Nosotros mismos somos el extraño que nos llama. El extraño tiene la
fuerza que le dimos y a esa fuerza le tememos, no hay valor para dialogar
con ella. Así me pasaba con Almenara. Me provocó la sensación de la mujer
que alguna vez uno tiró en un rincón, pero que no tenemos fuerzas para
mirar, porque las promesas de amor que se le hicieron continúan adheridas a
su cuerpo, enterradas en su mente, lacerantes en sus ojos, y podrían
explotarnos en pedazos.

El río entró en una zona turbulenta, en ambas orillas se levantaban altas
rocas y farallones coronados de bosques y de manigua. Los remolinos me
enviaban al fondo, abría mis ojos bajo el agua y sólo estaba rodeado por
las tinieblas líquidas, donde no podía verme ni una mano y sentía el temor
al infinito. Volvía a hacer otro esfuerzo y salía a la superficie. Seguía
el borboteo de agua hirviente y el chapoteo de perros corriendo. Después de
una curva el torrente se amansó en una ancha laguna. Dependía de mis brazos
para seguir huyendo. Se acercaban a mí. El caballo coceó mi espalda, casi
me rompe la espina dorsal. Me detuve y empecé a volverme. Sabía que al ver
a Almenara me sobrecogería esa tristeza que emana de las cosas que hemos
abandonado, y que no es más que nuestros propios ojos mirándonos desde otro
lugar del tiempo. El caballo se encabritó. El reflejo de Almenara en el río
semejaba un amanecer líquido, estigmatizado por rojos sangrientos, naranjas
filosos, amarillos que se volvían contra mis ojos desde un resplandor que
nada tenía que ver con la plenitud del conocimiento, sino con la nostalgia
y el miedo.

Los perros corrían sobre la flor de fluidos pétalos sacando sus lenguas de
baba hirviente. Me rodeó la jauría. Almenara habló desde las llamas. "Cada
noche tengo que salir de cacería en busca de tus besos. Esa es mi condena
en el mundo de los muertos. Besa mi boca y así podré descansar". Continuaba
saliendo lumbre de su cuerpo, el caballo respiraba humo y éste se expandió
como una niebla sofocante. Sólo me permitía ver el rostro de Almenara.
Ahora más nítido, muy bello. El agua empezaba a calentarse. Quizás pronto
me cocinaría en aquella olla gigantesca y luminosa. ¿De que hablaba
Almenara? ¿Alguna vez tuve una relación de amor con ella? Tal vez, si no no
me provocaría ese malestar de conciencia. Los perros me lamían, el humo me
impedía ver sus cuerpos. Salían los hocicos negros proyectando lenguas
rojas, como si fueran pájaros que pueden sostenerse por sí mismos en el
aire. "Perdóname por haberte abandonado, pero no puedo besarte, moriría
incendiado", le grité a Almenara. El viento de la madrugada empezó a
soplar, las llamas se avivaron en su cuerpo. Saltó del caballo. Vi su
rostro rodeado de serpientes de fuego acercarse a mí. "Te lo ruego,
bésame", y sus labios se desgarraron contra la malla espinosa que los
cubría. La sangre cayó sobre mis ojos y me sumergí prefiriendo morir
ahogado a morir quemado. El fondo del río era fangoso. Aquella oscuridad
líquida destelló cuando Almenara se hundió en ella y sus llamas no se
apagaron. Escapé a la superficie, pero una de sus manos acertó a asirme por
el tobillo. Hubo ruido de burbujas de piel estallando en el agua. El día
tocaba ya las copas de los árboles con débiles luces. Los perros amarillos
se hundieron. El caballo se encabritó y comenzó a sumergirse mientras
gritaba: "¡No salgas, Almenara! ¡Ya llega el día!".

Nadé hasta la ribera y me tiré sobre la arena negruzca. En mi tobillo
habían quedado las marcas de los dedos de Almenara. Estaban en carne viva y
me ardían. Pero el dolor se mezclaba con una somnolencia y un cansancio
enormes. Venían a mi mente sentimientos que había experimentado, pero no
sabía hacia quién. Me veía cerrando una puerta y detrás de mí, sin cama,
tirada en un colchón, una mujer a la que se le desbarataba la vida, pero
que por cansancio o soberbia, o demasiada tristeza, no me pedía que me
quedara. Únicamente decía que se sentía enferma, que la desnudara y le
revisara su cuerpo. Yo me dije que aunque se estuviera muriendo me iría y
no tendría ninguna compasión. Cerré la puerta de un golpe y la dejé atrás
pensando que me había convertido en un hombre nuevo con el corazón de
hierro. Pero los corazones de hierro se oxidan y se desmoronan. Así de
disperso, así de dividido en granos, granos frágiles ante cualquier golpe
de viento, así me sentía. Mis sentimientos de culpa por haber abandonado a
una mujer que me amaba estaban conectados de alguna manera con Almenara.
Dios mío, qué terrible su destino: tener que cabalgar cada noche en busca
del beso de despedida que el hombre que la abandonó no le dio o ella no se
lo pidió.

Pensé en regresar al refugio de Meiga Menciñeiro, pero aquel óxido hecho
polvo en que me había convertido, no tenía temperancia para hacer cosas
prudentes. Me metí al río, nadé hasta el lugar en que se habían hundido los
perros, el caballo y Almenara, y me sumergí. Además de fango, el fondo
estaba lleno de troncos y ramas de árboles podridos, que le daba el aspecto
de un bosque decrépito, momificado, lleno de malos pensamientos. Una mancha
oscura signaba el paso a otro mundo. Nadé a través de ella. Me rodeaba la
penumbra y millones de partículas. Larvas cuya existencia tan leve jamás
perturba nuestra imaginación. Limos semejantes a los velos de las mujeres
que pierden el rostro. Peces del color del fango con los ojos enfermos.
Allí había una pila de huesos. Huesos de perros, de un caballo y de una
mujer calcinada a medias y con una malla de alambres cortantes y mohosos
sobre la boca. Me empezaba a faltar la respiración, tomé una de las manos
de la mujer y subí a la superficie.

Ahora, bajo la luz del sol, los lugares y los rumbos mostraban su sonrisa.
Entré a la manigua y sentí el roce de la savia ardiendo dentro de las
hojas, sudando los olores a menta, a albahacas, a romerillos, a setas
ocultas, a flores que yo aún no había nombrado. Fui dándole la vuelta al
gran peñasco, las abejas salvajes bullían en las oquedades. Con el silbido
de los insectos se mezclaba la débil respiración de los murciélagos.
Iniciaban su ocaso somnoliento ahora que el mundo despertaba. Detrás de una
gran ceiba encontré el trillo a casa de Meiga Menciñeiro. Varios andrajos
recogían flores a la vera del sendero, me miraron con sus ojos de botones
rotos. Los garabatos hurgaban en la tierra, de cuando en cuando encontraban
unos sapos grandes y negros y los echaban en una jaula. Entré al refugio de
Meiga, ni ella, ni su vara, ni su cuervo estaban. Vi sobre el horno de leña
un cántaro de agua y unos trozos de pan reseco y desayuné.

Tenía mucho sueño. Bajé por la escalera hasta el ataúd que Meiga me había
brindado. Su interior era mullido, suave. Contemplé los huesos mondos de la
mano, muchas partes estaban ennegrecidas y carbonizadas, sobre todo en lo
que alguna vez fue la punta de los dedos. Sin duda, aquella mujer había
muerto entre las llamas, escuchando las explosiones de su piel y su sangre.
Pensé en un suicidio. Al verse abandonada por el hombre que amaba se
prendió fuego, y como los que deciden la hora de su muerte no pueden entrar
al reino de los cielos estaba condenada a aquella cacería noche tras noche.

Puse la mano reseca sobre mi pecho, tratando de buscar en la imaginación la
carne y la piel que alguna vez la cubrió. Eran bellas, manos muy bellas. Su
dueña debió ser de gran hermosura. Sin embargo yo no recordaba nada de mi
vida junto a Almenara, no había años almacenados en mi memoria. Todo era un
edificio de suposiciones que yo empezaba a vivir como mi verdadero pasado.
¿Hay algo verdadero? ¿Todo pasado no es acaso una suposición? ¿Una búsqueda
en la imaginación de las causas de los hechos? Sólo suponemos las causas,
pero no hay nada que nos demuestre que las cosas ocurrieron por los motivos
que imaginamos.

Me dormí y soñé con un hombre anciano, de largas barbas canosas, llevaba un
cayado en las manos, estaba sobre una colina y frente a él se extendía un
valle de huesos humanos secos. El hombre extendió los brazos, apuntó con el
cayado hacia el Oriente y convocó a las fuerzas espirituales. Lo mismo hizo
con el Occidente, el Norte y el Sur. Fluía una tormenta desde los cuatro
puntos cardinales, los huesos se cubrieron de polvo, y se levantó un
ejército cuya carne era la misma del desierto. Sólo una mano quedó separada
de los cuerpos. Era como un trozo de barro amarillo articulado, de yemas
rugosas que me acariciaban el pecho. La piel áspera y caliente intentaba
tocar con delicadeza, como si estuviera consciente de su falta de
capacidades para la ternura. En el dedo anular tenía un anillo de
compromiso. Yo portaba uno similar. La mano me lo tocó, hizo tintinear los
dos círculos de oro. Escuché ruido de saludos y de felicitaciones,
aplausos, una voz sacerdotal que proclama una unión para siempre entre un
hombre y una mujer. "Per saecula saecolorum". Repetía el sacerdote, tan
alto que abrí los ojos y contemplé la mano que seguía acariciando mi pecho.
Ahora no tenía la carne del desierto, sólo huesos, pellejos resecos, uñas
negras. Conservaba el anillo de compromiso. No me produjo repulsión.
Continué disfrutando las caricias de aquellos huesos.

En la superficie de la tierra la luz empezaba a extinguirse. Entró volando
un cuervo y luego vi pasar la forma harapienta de Meiga Menciñeiro. Desde
un punto donde nada tiene forma y no hay esperanzas de que exista nunca la
más leve silueta, surgió el clamor de una jauría. La mano que me acariciaba
se inquietó, ahora me arañaba, me sacó sangre. La retiré de mi pecho, pero
se retorcía como una serpiente. Creció el clamor de los perros, también se
escuchaba el galope de un caballo. La mano intentó irse a las paredes de la
fosa: no la solté. Una mujer furiosa azuzaba con latigazos a sus perros. La
mano cadavérica tenía una fuerza inusitada, logró asirse a la pared.
Ascendía y me arrastraba. Así llegué a la superficie. Tenía ante mí a Meiga
Menciñeiro. Seria. Muy seria. Sus andrajos deambulaban por la cueva con
unos palos en las manos. Los garabatos cavaban trincheras. "Las andrajos y
los garabatos intentarán impedir que te vayas con Almenara, pero quizás
sólo lo logren una noche o dos, Jorge Alganeira. La única manera que tienes
de librarte de la cacería de Almenara es destruyendo el anillo de
matrimonio que ella tiene en el dedo anular. Esta es tu única oportunidad,
tienes su mano, destrúyelo, toma esta hacha". Tomé con esperanzas el arma,
pero cuando volví los ojos para descargar el golpe vi que ya no era un
amasijo de huesos y pellejos, tenía carne, tenía piel, los dedos eran
bellos, suaves, delicados. No pude descargar el golpe sobre el anillo,
cortar uno de esos miembros equivalía a desollarme poco a poco con el filo
del hacha. "¡Rómpelo! ¡Almenara ya encontró tu rastro, te perseguirá a
donde quiera que vayas. ¡Rompe su anillo o rompe el tuyo". "¿Mi anillo? Yo
nunca he tenido un anillo de matrimonio", pero miré uno de mis dedos y ahí
estaba el aro. Traté de sacarlo. La mano de Almenara, liberada, empezó a
llamear. No salía mi anillo. Los gritos de la cazadora retumbaban. La mano
llameante se levantó en el aire y me señaló a mí con un dedo de fuego.
"Cortaré el anillo en mi dedo, no importa que me arranque un miembro". Pero
ahora tampoco pude descargar el hacha, no por miedo al dolor, sino por la
nostalgia que me daba la joya. Sin ella era posible que Almenara me
perdiera el rastro para siempre. "Unidos para siempre", repitió el
sacerdote. ¿Cómo iba a borrar el único camino que tenía Almenara para
llegar a mí? Solté el hacha y me quedé a los pies de Meiga Menciñeiro.
"Usted cuídeme", le dije. "No puedo, un poder mágico te une a ella. Tú eres
el único que puede romper el hechizo". "Si, arrancándome una parte de mi
carne y de mi sangre, pues el anillo no quiere salir del dedo". "Así es".
La mano de Almenara volaba en el refugio, veía yo cómo su piel rosa sufría
igual que una espalda blanca puesta bajo el sol y la sal de los mares.
Cuántos deseos de besarla. La perseguí, iba hacia fuera, salió, pero una
hilera de andrajos y de garabatos, formados como un ejército nazi, me
detuvo. Intenté trasponerlos pero sus fuerzas eran superiores a las mías.
"¡Babau, Rial, Eira, Eiriz, Esmorede, Barral, Rodil, Carballosa, ya está
ahí! ¡Barcala, Queirón, Vilar, Quemaidelos, garabatos, pinchen el hocico de
los perros!", gritó Meiga Menciñeiro.

Levanté la cabeza y vi a la jauría famélica, desde lo alto un fuego
alumbraba sus ojos, dándoles la apariencia de metales al rojo vivo, sus
patas quedaban en la oscuridad como demonios sin forma. Un gran caballo
cargado de llamas se encabritó. Almenara había regresado, y con un gesto de
fuego invocó a su mano la cual volvió a insertarse en el muñón sangrante.
Los garabatos rechazaban a los perros hincándoles sus codos, sus dedos, y
sus pies hechos de astillas filosas. Almenara volvía a pedirme el beso del
descanso eterno. Otra vez sus labios se desgarraban contra la malla de
acero. Me lancé hacia el caballo dispuesto a dárselo, pero cuando estaba a
unos milímetros de su boca sólo vi los dientes podridos de una calavera.
Sentí que me tomaban por los brazos, por la cintura, y me halaban. Los
andrajos me habían sacado de la cercanía de las llamas. Me pusieron en el
rincón más alejado del refugio. Veía al caballo piafar y a la mujer
bellísima quemándose. Cualquiera que hubiera sido la causa por la cual yo
la abandoné los resultados fueron diabólicos. Jamás tendría descanso ni
redención a no ser que besara los inmundos dientes y ardiera junto con
ella. Reducidos a cenizas el viento nos reintegraría al todo. Corrí hacia
el caballo, fijos los ojos en el pelo rojo de Almenara. Sus labios sonreían
tras la malla de púas de acero. Otra vez unas manos blandas, con textura de
remiendo, me sujetaron por los brazos y me impidieron avanzar. Los
garabatos habían hecho retroceder a los perros y pinchaban la panza del
corcel. Cinco andrajos soplaban para avivar las llamas. Almenara gritó y
emprendió la huida. Los andrajos me soltaron. Oí sus telas viejas
desmadejarse en el suelo. Yo también caí. Los albores del día asomaban tras
los árboles. Me sentía con la debilidad y los dolores musculares de quien
ha pasado una larga noche de insomnio. Me ardían los ojos y pensaba que
había abierto las puertas de una tristeza que jamás me abandonaría. Meiga
Menciñeiro me contemplaba sentada en un taburete. "Sólo vine aquí", le
dije, "...en busca de algo más sencillo, leyendas de Galicia parecidas a
las que me contó mi abuelo". "Te trajo tu ignorancia. Una ignorancia es
anterior a una sabiduría. Cuando adquirimos la sabiduría ya hemos cometido
la ignorancia que la precede, entonces tal conocimiento no nos sirve de
nada", contestó la vieja. "O sea... ¿Saber que quiero destruirme junto con
Almenara no me sirve?". "No, con ese conocimiento sólo has aumentado el
peso de tus sufrimientos". "¿Pero qué es ella? ¿Es una leyenda o es alguien
que realmente estuvo ligado a mí?". "Una leyenda es el anzuelo dorado de
una fuerza superior a nosotros, lo lanza hermoso para que piquemos, luego
nos arrastra, nos saca del agua en la que nadábamos, y esa fuerza nos
muestra que nuestro pequeño charco era más ficticio que aquello que
llamábamos leyenda". "Entonces Almenara siempre me persiguió". "Si,
Almenara, siempre te persiguió. Sólo que no sabía dónde estabas. Lanzaba y
lanzaba el anzuelo de las leyendas hermosas hasta que picaste y te
encontró". "¿Y ahora qué hago?". "Vete, huye, regresa al lugar donde
vivías". "No. Quisiera saber más de esa mujer". "Sólo añadirías lingotes de
plomo a tu pesar. Te dije que cuando adquirimos la sabiduría ya hemos
cometido la ignorancia que la precede, entonces tal conocimiento no nos
sirve de nada". Me quedé callado, viendo al sol subir tras las palmas.
Comenzaba el calor, el bullir de insectos, de hormigas y de mosquitos que
trabajaban para hacerle la vida difícil a los seres de sangre caliente.

"Debes irte ahora mismo, los andrajos te llevaran hasta el trasto Guranza,
él te dejará en el camino que conduce a la ciudad, allí tú sabrás retornar
al lugar donde vivías". "Vivía en el extranjero". "Pues allí debes
retornar", sentenció Meiga Menciñeiro. "Me iré, sí, me iré, pero en algún
momento tuve la esperanza de que usted me enseñaría cosas ocultas". "Nadie,
hijo", contestó Meiga con dulzura y tristeza, "...nadie puede enseñar nada
a nadie". Golpeó con su gran cayado la tierra y los andrajos Eira y
Esmorede me tomaron por los brazos. Sus dedos zurcidos me llevaron fuera de
la cueva. Miré el trillo que me trajo hasta allí. La hierba reseca por las
pisadas, el vaho de vapor que subía de los arbustos, los cientos de
mariposas revoloteando, el escozor de las cortezas de los árboles ante el
furioso sol, el sudor de los gajos y las hojas, la somnolencia de las
palmas. Constituían un bálsamo que se derramó entre mis neuronas. Los
andrajos me empujaron, di los primeros pasos. Muy hondo dentro de mí sabía
que no quería marcharme, pero ya no tenía fuerzas para hacer mi voluntad. O
tal vez no era voluntad, sino la inercia de un amor que nunca existió en
mí, pero cuyo rescoldo ajeno me había cautivado. Las consecuencias que
vivía junto a Almenara, ¿qué las causó? ¿Por qué me contagié de la lepra de
un amor que nunca tuve cerca ni recuerdo haber tocado?

Ya nadie podía contestarme. El trillo se había convertido en camino y ni
siquiera intenté sacar alguna palabra de las bocas de trapo de Eira y
Esmorede, cuyos ojos de botones de abrigo estaban mal cosidos y puestos al
revés. Me dejaron con Guranza. Pensé que el trasto me llevaría cerca de
algún poblado. Pero me invitó a que descansara en la vieja cama de hierro.
Era evidente que a Guranza no le gustaba hacer nada de día. Bajo la luz lo
vi mejor. Un gran sapo bípedo, vestido con un hábito negro de fraile. La
capucha protegía del sol sus ojos somnolientos. Me senté en la cama y él se
metió otra vez al baúl. Al rato roncaba. Miré hacia el fondo de la choza.
Estaba lleno de sillas rotas y mesas desvencijadas. Los cachivaches que
cobraban vida en las tinieblas y perseguían a los forasteros como yo. Era
un riesgo esperar la noche allí. No creo que Guranza me hubiera podido
proteger de los cachivaches. Tomé el camino polvoriento hacia donde yo
suponía que estaban las casas que vi al llegar a la zona. Miraba el anillo
en mi mano, no creía poder escapar de Almenara. El círculo de oro la
llevaría hasta mí aunque me escondiera en el fin del mundo. Intenté
quitármelo, pero fue inútil. No podía recordar por qué lo llevaba ni cómo
me lo habían puesto, pues era evidente que no correspondía al grosor de mi
dedo. Quizás lo fundieron sobre mi miembro con algún método que evitaba la
quemadura de la carne. Eso era tonto. Una experiencia tal tenía que haber
quedado en mi memoria. Me inquietaban estos pensamientos. Me quitaban el
sosiego. Es cierto que antes de aquel viaje mi vida era monótona. Vivía en
un celibato sentimental, pues no sentía el menor enternecimiento por las
mujeres con las que tenía sexo. Era aburrida mi aridez, pero por lo menos
tranquila.

La primera casa estuvo a mi vista. Iba a anochecer. Debía pedir refugio.
Era de viejas tablas de palma. Conservaba ese color gris que tienen estos
árboles en el tronco reforzado por el polvillo de líquenes azules y hongos
que no sabía clasificar. De su interior brotaba el ruido de un metal
deslizándose sobre una piedra. Grité. "¡Señor, señora! ¡Oigan! ¡Déjenme
entrar! ¡Ábranme la puerta!". Así me desgañité varios minutos. Llegué a
pensar que allí no vivía nadie. Pero me desmentía el ruido del metal sobre
la piedra. Empujé la puerta y entré a una pequeña sala oscura. Olía a polvo
dormido, ese que ya no conoce las voces de los niños y ha olvidado la risa
hogareña. Un candil de petróleo arrojaba una luz amarilla y tímida. Tras
ella crecía el ruido del metal pasando sobre una piedra. Molesto como un
mosquito de acero dentro de una arteria, agobiante como los minutos que
preceden a una ejecución. Caminé hasta que la llama del candil casi me
quema. La cabeza canosa quedó bajo mi barbilla. Alzó la cara. No supe si la
barba estaba hecha de cañones blancos muy tupidos o su piel estaba erizada
de huesitos finos como agujas. Tenía los ojos hundidos entre miles de
arrugas. "¿Me deja quedarme en su casa?", le pregunté. Cesó el ruido del
metal deslizándose sobre la piedra. El viejo colocó su machete en el suelo.
"Quédese", me dijo. Volvió el rostro hacia su machete. Al parecer escrutaba
una y otra vez la franja brillante del filo. "¿Algún día podré cortar un
cabello en el aire con este machete?", se preguntó. Un golpe de viento
abrió la puerta de par en par y apagó el candil. "Ahora ya no podré ver el
cabello ni cortarlo", se quejó el viejo. "No, pero podría cortar mi dedo
anular izquierdo, es más grueso y tal vez lo encuentre en la oscuridad".
"Buena idea", contestó el viejo y escuché como alzaba el instrumento. Zumbó
cerca de mi cara. Luego detrás de mí. "Oiga, oiga, espere. Espere a que yo
me le acerque, y por el tacto podrá encontrar el dedo que le digo", le
dije, pero los machetazos seguían en la oscuridad. Lo mismo pegaban contra
la madera que contra la tierra, luego fueron ascendiendo hasta que el
zumbido se escuchó cerca del techo. ¿En qué se habría subido el viejo
aquel? Me senté en el suelo y toque una roca muy porosa. Era blanda. Seguí
palpando. Parecía la barba pedregosa del viejo. Luego encontré su cuello.
Estaba rebanado. Nunca pensé que se iba a suicidar. Metí mi dedo anular
izquierdo en su boca y me lo trozó con sus dientes. Cerró fuertemente las
mandíbulas. Luego se puso tieso. El resto del cadáver cayó a la tierra y el
machete se clavó a mi lado. Mi muñón sangraba, era como si en el lugar
donde estuvo el dedo tuviera una muela podrida y doliente.

Dormí en aquella choza. Al despertar decidí marcharme, no fuera a ser que
me encontraran allí y me acusaran de haber asesinado al viejo. La sangre se
había coagulado en mi muñón. Volví a pasar frente a las casas con puertas
entrecerradas. Estaban llenas de "buenos días" y de "holas", pero nunca vi
a quienes los decían. Entré al cuarto de mi abuelo para despedirme de él.
Tal vez la aglomeración de objetos que fueron suyos provocaba el
pensamiento de que su espíritu continuaba allí. Al salir a la calle con mis
maletas noté que me sentía como una botella de vino vacía. No había ninguna
ofrenda a los dioses dentro de mí. Me circulaba en todas las venas un aire
estéril, donde ni siquiera un murmullo podía escucharse. Así crucé el mar,
viajé por el cielo, vi las nubes bajo mis pies, surqué el humo ponzoñoso
que cubre y envenena a la Ciudad de México, entré a mi cuarto. El cobertor
de la cama estaba muy frío. Las cortinas no dejaban pasar el atardecer. Me
rodeaba un aire color neblina. Tiré la maleta y me acosté. Comencé a pensar
en Almenara, en que aquella noche, cuando el anillo le diera santo y seña
sólo encontraría la cabeza apestosa de un viejo. Me sentí ruin. ¿Cómo
dejarle a una mujer bella el anillo de matrimonio adentro de un espantajo?
Deseaba que hubiera otro tiempo, otras circunstancias, en las que yo me
encontrara con Almenara y pudiera darle la joya acompañada de besos y
caricias. Imaginé que vivíamos juntos y que ella no estaba condenada a
aquella terrible cacería nocturna ni yo debía huir para evitar la muerte.
Así me dormí. Cerca del amanecer me despertó un golpe en el pecho, la
respiración era trabajosa, me dolían todas mis entrañas. Supe que Almenara
había encontrado la cabeza hedionda y lloraba mi ausencia. Al amanecer
volví a dormirme.

Cada noche el golpe en el pecho y la certeza del llanto de Almenara me
despiertan. A veces he planeado cruzar el mar y otra vez entrar a la isla.
Pero nunca lo hago. Al contrario, cada vez me muevo menos, apenas salgo de
casa. Siento que todas las paredes se enfrían más y más, también el piso,
el agua, las sábanas, las puertas de los armarios, mis manos, mis pies, el
pecho. La piel que me cubre es como escarcha, cualquier día podría morir
congelado y ser un fantasma de hielo que se eleva en busca de un fantasma
de fuego.

** Róger Vilar
fernands47@...
Escritor cubano (Holguín, 1968). Reside en México. Licenciado en
educación artística por el Instituto Superior Pedagógico E. J. Varona
(La Habana). Tiene además un diplomado en creación literaria por la
Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México. Ha
publicado los libros de cuentos Corceles en la pradera (Holguín, 1986) y
Aguas de la noche (Holguín, 1987), ambos editados por el Ministerio de
Cultura de Cuba, y La era del dragón (Edamex, 1998). Cuentos suyos
aparecen en las antologías Los últimos serán los primeros (1993) y
Anuario de narrativa 1994 (1994), ambas de la Editorial Letras Cubanas.
Ha publicado material ensayístico en revistas y medios mexicanos. En
2004 fue finalista del premio internacional de cuento "Almafuerte",
convocado por la editorial argentina Bellvigraf, con "Asterius", por lo
que este cuento apareció en la antología Escritores hispanoamericanos en
el mundo. En México ha trabajado como reportero, guionista y asesor de
producción y ha ocupado cargos gerenciales en medios de comunicación.



=== Fisura de boca (extractos) María Neder ===========================

(Nota del editor: los textos que presentamos a continuación forman
parte del libro Fisura de boca, de la escritora argentina María
Neder, publicado por Alción Editora en 2003. De este poemario ha
dicho Marcos Silber: "vale como torrente de agua fresca y nutritiva
contribución en estos tiempos de arribismos extravagantes y
pretenciosas mediocridades").

*** Body and soul

Construirte / montar cada palabra
sobre el falo de ti misma
hembra macho brutal espada poesía
voz / sonido en el aire
explosión quebrándome los huesos
aquí me tenés, renga, viciosa
lamiéndote y desaforada
por escribir / darte en el centro
con este lápiz
con la palabra -siempre la misma sed-
derramarme en oídos de otra lengua
seguir en la respiración alucinada
sin hallar el lugar donde el pie se apoye
exhausta
yo mujer mi hacedora
¡si pudiera!



*** Llamarán por mi nombre

No hay sueño incesante mi vida
hay la sucesión de vacíos coronados de
palabras y andar el tiempo / un tiempo
abierto como esta mano hacia arriba
tiempo desnudo de números y agujas
desnudo
tiempo intacto de leña encendida
se desmorona ante los pies desnudos
sobre piedras mojadas a pesar de la sequía
o el viento

no hay incesante mi vida ni sueño
ni anhelos guardados dentro de la bolsa
apenas
es un punto colocado en el centro
de vacíos coronados y andar.



*** Fisura de boca

En el espejo hay una cebra.
Subir el volumen de su pelaje y ojos de luna.
Enunciarla.
Una voz en celo.
Una cebra en espejo amanece
por cada línea oscura invitadora.

Ir/yendo hacia los lugares peligrosos
subir una zona real e insegura por lo tanto.
En celo.

Humedecer los gritos
-no deberíamos tener tantos nombres-
y decir esta hambruna envuelta en trapos de red
es el hambre de mí.

Ponerse al revés la camisa
y las costuras de mis pieles a la intemperie.
Lamerme la cara a la cebra
en ascenso salvaje
salida del marco del espejo
y lamerme los huecos otra vez
-no deberíamos tener tantos nombres.

La cebra se despega de citas furtivas.
El tren no para en todas las estaciones.
Las ventanillas espejan escondites de furia.
Muchos demorados escondites.

Es la caída de todos los templos
ante los ojos de luna de mi cebra en celo.
¿Se equivocan menos las manos?

Qué abajo el suelo y las baldosas, sí
cuatro líneas era cuando las pisaba,
se han convertido en figuras geométricas ideales.

El diccionario no le sirve a nadie,

ella es tímida y difícilmente domesticable
sabe que está en peligro de extinción

hay que subir el volumen de
un bramido fuego orgasmo vuelo pequeña muerte

sentir el temblor
la otra parte
escapada por el tejido abierto.



*** Medianoche de agosto en Buenos Aires

Se acurruca la voz de esa mujer
como el gato menos solo
que el solo violín colgado de una torre.
Un remolino de dientes.
No es la soledad es un rayo y neblina
de cuerpo y plaza.

Una multitud de ausentes es hoy.
Esa mujer y otras plazas.
Mientras las desfiguradas presencias
ovillaron y otra vez ovillaron
(porque ayer se repite, es hoy
y ayer y no se sale).
El remolino de dientes
no puede pronunciar los nombres.

Encenderán ahora las ropas viejas
los fragmentos de trapo y a calcinar palabras.
Encenderán los hilitos del títere dormido
y a calcinar los pelos las uñas el miedo.

Arde el sol en oriente y aquí es la hora
de ronda sin agujas.
Ronda de temblores de frío y dientes apretados
-aunque amanezca otra vez-

Sus dedos se escapan de las manos,
son dedos para un violín que espera
sanar los intentos
intentar el vuelo de la última paloma desde el río.

Es el sitio irreversible
un aleph de pentagrama sin espejos.
La cuerda pulsada suena fa y se repite y no llega
(¿se sostiene o bemoliza?)

el rayo avanza
igual que la órbita implacable.



*** La música suena diferente en la ciudad (uno)

Jueves en atardecer de Buenos Aires.
Notorius,
este café de solos con auriculares,
al frente la plaza alfombrada
de azul de jacarandá.
El muchacho ofrece noneto de Ron Carter
casi música de cámara y un piccolo contrabajo
riega fresquísimamente
un campo abierto a cellos/cielo
cielito lindo (no es posible).
Una virtualidad perenne deforma
las formas de colores de la línea
que une el mapa de mi cuerpo
con la nadadora del abismo.

Cada uno en su música elegida,
un onanismo auditivo un orgasmo seco.
Se fuma se bebe una excusa en cada mesa.
El tiempo es un enjambre de relojes vacíos.
El oído anula desarma todo paisaje las figuras
el errático paso y un amanecer
en aquel valle para nada encantado.



*** Sentimental journey

¡Qué grises y sucias y opacas y
pegajosas y húmedas son las
ciudades bellas!
atestadas de olores y niños solos y caras
desorbitadas y árboles moribundos.

¿Qué vestigio aroma día grito hambre
me atrapa en esta gran urbe que te tiene
y llama preguntando por mi nombre
cada noche?
Y yo regreso ¿hasta cuándo?
y miro el ancla edificada por tu cuerpo tus
labios para tanto sauce
naciente entre mis piernas.



*** La música suena diferente en la ciudad (dos)

Nueva/mente esta noche acomodo leños
y suenan como clic con Joe Pass y cercana
yo al hogar
¿Cómo seré mañana dentro de un par de horas?
¿Recordaré la tempestad impulso de
preparar mi próximo viaje?
¿Justifico repeticiones tam-tam y toc-toc
en una piedra hueca?
El deseo de comunicarme ¿es abrazo al mismo lugar,
o es la palabra el fetiche objeto
que implanta esta mediación extraña?

Un vértigo libera entonces la lectura oral
oído de las bocas en el punto desarmado:
este fuego el lugar donde nadie dice
alguien suena crepita
es
sonido
como esta cópula
o color trazado en un papel sobre la mesa

entonces
no recorrer los meandros del lenguaje
sino
retomar.
¿Y qué será de
Joe Pass esta guitarra cuando amanezca?
¿Cuál sonido el fuego?
¿Cuál mi mano despierta, cuál mi sueño?
¿Cuál la palabra elegida en la
quebradura del silencio?



*** A

Esto no es para entender
cerrá los ojos no preguntes
plumas de polvo acerado siempre llovieron
esto es así:
te metés por la quebradura
avanzá por ahí como puedas
vos seguí / los alaridos detienen
se inflan en el aire como las heridas inmundas
aturden el paso
no preguntes / está lleno de huesos despedazados
no pienses
no vayas a mirar la sangre de tu pantalón
vos seguí / hay un callejón
y por ahí los chicos se pelean
bailan cocaína
los ojos de esos chicos disparan flechas de hierro
a quien se detiene frente a una muchacha de aire
esquivá los cuerpos
no te asustes
no sospeches que veinte pasos adelante
será otra cosa, no, no pienses.



*** B

el niño ha sentido
por el oscurísimo hueco
un hilo penetrante
una baba cala y hueso
resuena el dolor,
lo ha sentido,
es un niño
sin cuerpo sexo pelos
sin uñas
rostro entre las manos
las ropas quebradas
(no hay manera de inventar costuras)
anhelo -¿o qué?- de voces perdidas
(¿Coser años, trenes, escuelas?)
el niño flotante, inerme
(la mirada de los ángeles)
baldíamente
(y la ciudad crece).



*** Su majestad

(Mar del Plata ¿?)

Buscaste mi paraguas.
Sin tiempo corriste varias calles para
encontrar
aquel paraguas.

Era de seda tabaco italiano y te gustaba.

Pensabas que alguien lo llevaría
riendo
como nosotros
hace diez años.

** María Neder
marianeder@...
Escritora argentina (Buenos Aires). Ha publicado los libros de cuentos
Contra corazón (1993) y Entre los huecos (1994), y los poemarios Cuando
octubre (1997) y Fisura de boca (Alción Editora, 2003). Fundadora y
presidente de Puerto Almendro, Asociación Civil sin Fines de Lucro Por
un Libro para Todos. Dirige la publicación gratuita La Idea Fija,
revista de literatura y arte de edición trimestral en papel, con
distribución en Argentina y Uruguay. Parte de su obra ha sido traducida
al inglés y al italiano. En diciembre de 2004 su programa radial Puerto
Almendro, el único de emisión diaria en Argentina, ganó el premio
Gaviota de Oro al mejor programa cultural literario del país.



=== Dos relatos Iván Humanés Bespín ==================================

*** Abecedarios y arañas

A J.C.

Prefiero recoger palabras del suelo que cortarle la pata a una araña y
enviársela al Ministro de Defensa metida en un sobre. Es loable esta
segunda tarea, sin duda, pero pertenece más bien a un tipo subversivo, sin
escrúpulos, o a un idólatra de Cortázar, no a mí. Y aunque yo muero por
Cortázar, prefiero coleccionar palabras, letras y dichos.

Aquí una A, allí han dejado caer una Z, una W en la papelera, pues allá que
voy. Quizás lo que más problemas den es almacenarlas en casa, porque las
guardas en los cajones, bien ordenaditas, y te vas a la cama convencido del
trabajo y por la mañana te las encuentras emparejándose unas con otras. Y
cuando menos te lo esperas, ya tienes a la palabra PAZ atemorizada, a
GUERRA en la sopa, ACCIÓN HUMANITARIA bajo el edredón y en cualquier rincón
del sueño, PREVENTIVA (esta palabra es cabezona por antonomasia) en el
bidet, taponando la salida de aguas de la lavadora, en la nevera.

Y ahí es donde está el reto, en ordenarlas. Sólo es cuestión de explicarles
que se mezclan mal, que no quieren decir lo que creen decir y que deben
olvidar de su cabecita de palabras locas esos significados impuestos. Y es
cuestión de sentarlas en unas sillitas especiales y enseñarles en una
pizarra todo sobre la guerra, la paz y la libertad.

Entonces sí, se ordenan como tienen que ordenarse, con el sentido exacto, y
ya es el momento de enviarlas otra vez a la calle, a que corran por la boca
de la gente, a que pisen parques y comercios y asociaciones. Y si rozan a
algún político ¡bienvenido sea! Si no, hay que abrir un sobre, convencerlas
de que el viaje será corto, nada pesado, y remitirlas al Ministerio. Con
pata o sin pata de araña, eso va a gustos.



*** El proyecto Aníbal

Mi hermana, que tiene ya veinticuatro años y un gato siamés cojo, fue
llamada esta mañana por la policía. Por lo que cuenta la han obligado a
confesar la inclinación metódica de nuestra familia por el orden. Ya mi
madre y mi padre (antes de que nosotros lo heredáramos todo) fueron
llevados a la comisaría para que lo explicaran.

-Más que devoción por el orden -les ha dicho- lo nuestro es necesidad de
dar a cada letra lo suyo. O a cada cajón su ropa...

Ante la negativa de revelar las cosas claras, la policía se ha empeñado en
que tenía que confesar lo que la familia Aníbal ha puesto en práctica en su
larga existencia. Y mi hermana ha comenzado a contar por lo de Aníbal y los
elefantes, que desde la antigüedad nos viene eso de poner todo como debe
ser, ya sea una palabra, unos libros, o un calcetín, o una tortita tras
otra, separada, por la letra o color o redondez o peso que le toca, bien
clasificada, con meticulosidad dentro del caos. Como a la policía no le
interesaba escuchar la historia de Aníbal y los elefantes avanzando por la
cordillera para conquistar lo imposible, ni la teoría que vence la
entropía, la han drogado.

Se ha visto sin los límites de la razón para encerrar el secreto. De forma
descuidada ha comenzado relatando lo del Virnessus Anibalis, manual fechado
doscientos años antes de Cristo. Un único volumen se conserva tras
cristales y candados, posiblemente en Viena y en custodia de un Aníbal
belicoso descendiente de El Conquistador. Mi hermana ha contado a la
policía que el libro contiene el principio de todo, cómo hay que actuar
para volver a ordenar el desorden provocado por quién sabe qué fuerzas
desconocidas, los criterios para que la familia Aníbal sea la autorizada,
etc.

Y tras el manual, vino la confesión de las habitaciones. Le tengo dicho que
recuerde, si un caso alguien pregunta, lo que siempre nos decía nuestro
padre, que confiese sólo lo confesable y que lo haga con la pauta precisa,
pues los Aníbal somos eso: orden ante todo. Pero comenzó con las
habitaciones y acabó con el secreto. Que tenemos tantas habitaciones en
casa como letras hay en el abecedario, que son habitaciones amplias,
conseguidas a lo largo de los años con el trabajo de la familia y
aportaciones desinteresadas. Y que sí que era cierto, indicó, que aparecían
cada vez más envidiosos al ver que poco a poco nos íbamos haciendo con toda
la finca, con la esquina de la manzana, con la manzana entera... pues en un
principio necesitábamos espacio para llevar hasta el final nuestro
propósito.

-Y las denuncias de los envidiosos han atraído a los agentes de la ley,
husmean en un arcano milenario que jamás comprenderán -les ha dicho
carcajeándose por los efectos de la droga.

Es cierto que fue después (los números 36 y 38 de Rivadavia ya eran
nuestros) cuando nos dimos cuenta de que podríamos haberlo ordenado todo en
una caja de cerillas y podríamos haber evitado las denuncias; pues el
espacio no es lo importante, porque el espacio como tal no existe. Estas
explicaciones atienden más bien a un tratado de física, descubierto poco a
poco por la rama científica de la familia que examinaba con lupa el
Virnessus Anibalis, que a otra cosa. Es imposible que se entienda por unos
tipos uniformados si no se ha recitado de memoria el tratado en madrugadas
infinitas y de cara a la luna, invocando nuestros ancestros, de principio
al fin.

Lo que les ha revelado es que una vez habituamos los espacios y construimos
un tabique por aquí, otro por allá, dando cabida a las veintiocho letras
del abecedario, comenzamos a coleccionar en la primera habitación los
objetos que teníamos por casa con la A: un ábaco chino, el abeto de
navidad, alcohol, alimentadores, apio, atunes congelados, aspiradores... Y
así hasta acabar de almacenar los zapatos, un zurrón y las obras completas
de Zweig en una de las buhardillas destinadas a la Z. Las habitaciones
destinadas a la Ñ, X, V, W y otras excentricidades de la lengua eran las
más pequeñas, reservadas a lo mínimo. Con una excepción: tras el accidente
de auto de mis padres en la habitación de la letra V conservamos las
cenizas. Creímos más importante catalogarlos dentro de la palabra "vida", o
quizás dentro de "viaje", o de "vacío", o de "vagar", o de "venerable",
etc., que mezclarlos con otros conceptos en otra letra que no tuviera un
significado tan espiritual como la uve.

Mi hermana ha relatado a la policía que la familia Aníbal tiene más de mil
trescientos sesenta y dos miembros en el mundo. La mayoría conoce del
proyecto y sus raíces, financia la causa. La familia de Rivadavia era la
que se había visto obligada a administrar tan noble y elevada tarea.
Confesó que nuestro padre, en el último congreso que celebramos, hace ya
diez años, descubrió una nueva interpretación del propósito que marca a los
Aníbal (fue una relectura del Virnessus Anibalis que dejó asombrado a los
más cautelosos, mi padre era un talentoso al que J. L. Borges, uno de los
conocedores de nuestra labor, le dedicó un relato). Y en el congreso se
decidió no sólo almacenar los objetos de la casa en habitaciones
simétricas, ordenadas sin ningún resquicio de duda, sino coleccionar todos
los objetos del universo.

-Tenerlo todo, por si alguna vez falta en el mundo -sentenció mi padre con
su voz grave desde el atril de exposiciones.

Eso ocasionó un revuelo entre la rama más conservadora de la familia, pues
ellos abogaban por un orden contenido, sin permitir el desborde. Pero el
poder de convicción y el apoyo de la mayoría hicieron que los conservadores
aceptaran, votaran y por unanimidad se optara por la colección total. Y
aquí los "científicos Aníbal" entraron en juego. Se nos hacía complicado
introducir todo un país como África en la habitación de la A. Tras conocer
las limitaciones de la física y la forma de romper el espacio, podríamos
abordar con un éxito del noventa y dos por ciento la tarea de la colección.
Fue un período lleno de probetas y salmos en latín, hasta que dieron
satisfactoriamente con ello.

Cuando mi hermana me contó que declaró eso, lo del propósito universal, me
llevé las manos a la cabeza. Porque África en la habitación A es complicado
para una mente simple, tan poco elástica como la nuestra. Pero, ¿cómo
podrían ellos comprender que el cosmos iba a entrar en la habitación C, que
el equipo de las Panteras Negras en la P, que un agujero negro tenía cabida
sin problemas en la letra A, como todas las almas, como los adioses? Un
guisante, de acuerdo. ¡Pero los adioses! ¿Y Dios?

Pues los científicos (en el sentido amplio del término: de letras y números
y cuántica. Así Max Planck, el físico alemán que formuló la teoría cuántica
dejó escritos imprescindibles) nos hicieron entender que el hecho de poder
guardar en una habitación conceptos tan abstractos como las nubes o el
viento dependía de la forma de mirar y de comprender el universo, de
alcanzar el equilibrio interno para apresar el Todo, también de la forma de
invocar a los demonios y pronunciar su nombre secreto y utilizarlos para
esos fines, amén de otras sutilezas que parten de la física y acaban en la
biología, imposibles de relatar, por el secreto de los Aníbal, por el daño
que produciría la información en el corazón negro de un gobernante.

Esta deducción repleta de desvaríos y nombres desconocidos fue lo que hizo
que los agentes dejaran que mi hermana despertara de la droga, creyendo que
eran causa en la combinación de una mente fantasiosa y los últimos trazos
del narcótico. Después la esposaron y la metieron en un coche, hasta
traerla aquí, a Rivadavia. Yo vi cómo la policía la sacó del auto. Ella los
condujo hasta la habitación donde yo estaba poniendo las cosas en su sitio,
apartando el polvo de la vista. El hecho de verlos a todos uniformados, con
sus pistolas reglamentarias, hizo que se me cayera al suelo la paciencia.
¡Estábamos a punto de iniciar el proyecto! ¡El sueño de los Aníbal!

Eso sí, si algo tiene mi hermana son reflejos de gata. Y cuando más perdido
creía yo que me encontraba, con la carga de la historia de la familia a mis
espaldas, rota en mil pedazos, mi hermana me hizo una señal. Yo los hice
entrar en la habitación con buenas palabras y ellos comenzaron a mirar
debajo de las palanganas, de los platos de loza y las puertas viejas. Tras
la señal salí de la habitación y mi hermana me ayudó a cerrar la puerta con
dos vueltas de llave, encerrando a toda la policía del distrito en esa
habitación y comenzando la conquista absoluta del orden, quién lo hubiera
dicho, por la letra P.

** Iván Humanés Bespín
ivah@...
Escritor, licenciado en derecho y asesor jurídico español (1976). Reside
en Cornellá (Barcelona). Ha sido ganador del XVI Premio de Narraciones
Cortas Ciudad de Jerez (2003) y del XIII Premio de Narraciones Cortas El
Fungible (Alcobendas, 2003). Además ha sido ganador, accésit, mención
especial y finalista en otros certámenes literarios. Ha colaborado en
diversas revistas literarias y textos suyos han aparecido en
publicaciones colectivas.



=== Poemas Guillermo Quijano Rueda ===================================

1. Pena capital

Desde que inventaron los relojes,
todos marchamos aprisa,
con la fatiga al hombro;
esos engendros del demonio
sometieron el espíritu al oprobio,
lo encarcelaron,
como la sanguijuela aprisiona
la piel joven de la rosa.
Quien dio vida a estos autómatas voraces,
los hizo dominantes,
ministros de la impaciencia:
cinco minutos para levantarse,
siete para vestirse,
diez para hacer el amor
y tres para deshacerlo poro a poro;
uno más para acallar el silencio de la despedida.
Pido la pena capital para tan ruines esclavistas.
¡Que caigan las cadenas que nos atan a su tiempo!
¡Que quiebren sus manos para que la libertad
vuelva a surcar los aires
con alas de mariposas nuevas!



2. Resurrección

La Patria no quiere levantarse,
parece sonámbula,
incierta,
trémula,
alicorada.
Voy a pedir que la despierten
para que grite,
libere sus angustias,
cante de nuevo,
asee su cuerpo
y reinicie su camino.
¡Que abra su vientre
y sepulte a los cobardes
que anegan los campos,
con caudales de inocencia!
¡Que se levante la Patria
y pinte en cada cielo,
un sol verde
de sueños e ideales!



3. De madrugada

Un anciano sin nombre
me saluda en las mañanas
cuando el sol no se ha levantado.
Nunca hemos ido más allá
de ese rito que inicia la jornada;
sin embargo me conoce
como el arco iris conoce sus colores
y la noche, la duda y las estrellas.
Lo conozco también:
Su sonrisa es cáliz sereno,
antorcha ardiente;
su rostro es un recuerdo
que desde siempre vive
y es plegaria que canta con la vida.
Sus lentos pasos anuncian
mil caminos recorridos;
Sus manos, geografía del viento,
de madrugadas,
de ocasos.
Este anciano, girasol en la tarde,
es barco de regreso hacia su puerto,
estandarte que anuncia la grandeza,
ave con piel de porcelana
que entona con la aurora una plegaria,
proclamando que ha cumplido su misión
de errante peregrino.



4. Invierno

Esta ciudad de cielos rotos
es una gris nostalgia,
famélico recuerdo,
estación vacía de silencios,
lágrima del cielo,
aldea de sudores frescos,
una dama cansada
de disfrazar siluetas,
de ocultar su piel ceniza
bajo esquivos oropeles
de amargura.



5. Pesadilla

Soy isla.
Esta tierra que intenta congelarme
la habita una camada de víboras eléctricas.
Oteo el horizonte y sólo alcanzo a divisar
jaurías de hienas y coyotes.
Soy isla.
No aguanto más tanto veneno cerca,
quiero despertar de esta pesadilla.
Un ejército de niños mutilados
levanta su sonrisa tierna... el fuego los abrasa;
Quienes aman los campos, intentan esconderse
llevando en sus manos la semilla
y se convierten en fantasmas
de un odeón siniestro.
Soy isla y también mi silencio tiene miedo;
Están cerca las víboras, se aproximan, anillan mi cuerpo.
Intento despertar, pero no duermo,
no es un sueño, seco mis lágrimas...
¿Podré dormir ahora, en sueños blancos?



6. Balada en tinta oscura

Alguien bajo las sombras dispara
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu.
Un torrente esquivo se evade de la herida
y quiere ascender en holocausto.
La vida muere prematura...
No hay instantes de tregua,
nadie se inmuta.
Ante tantos chalecos antibalas
nos apuntan a la frente,
somos blanco perfecto de una guerra
donde no se sabe por qué disparan,
por qué ni por quién morimos.
Avanzamos con la lápida a la espalda
porque alguien bajo las sombras nos apunta
en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu.



7. Generosidad

Siete días de veinticinco horas arropado
Con esta manta gris que no quiere liberarme.
Siete días que son setenta
que son setenta veces siete,
siete días eternos.
Bendigo un rayo de sol que tuvo que viajar
ciento cincuenta mil millones de kilómetros
para derribar la puerta de mi casa,
aparecer altivo frente a mí
fecundando los brazos
de este vals de primavera.



8. Plegaria de escarchas y cenizas

Nerón en esta esquina no es un audaz pirómano,
es un bombero.
Él rescata su manguera del pavimento,
mientras Aurora canta un bolero
de cándida ponzoña.
Nerón en esta esquina observa
mientras Roma, París y Bogotá
se incendian en la misma hoguera;
nadie escucha su desértico lamento,
es un lamento errante,
un jocoso panfleto colocado frente al templo
donde la miseria clama, llora, gime.
Nerón en esta esquina
huele sus cenizas,
sus ojos palidecen,
su voz oscura no ladra...
a él también lo silenció la noche.



9. Salmo I

¡Benditas sean las palabras
que salen de mis bolsillos húmedos!
Benditas ellas que deambulan
por los poros de mi alma
y deciden tomar vuelo
como libélulas en ronda lujuriosa.
Benditas sean todas:
Las que cantan,
las que liberan sus cuerdas subyugantes
las que redimen en la cruz una protesta,
las que empinan sus ramas
buscando nuevos soles
las que miran febriles cenizas de guerra,
las que son oración, proclama, testamento
las que callan al injusto.
Benditas sean las palabras
que salen de mis bolsillos húmedos
como fuente serena,
como río caudaloso,
o mar embravecido.
¡Benditas sean siempre... mis palabras!



10. Salmo

El poema más largo lo está escribiendo Dios
y aún no lo termina.
El hombre es sólo un verso escrito con Mayúsculas
que el Supremo trazó con sabias esperanzas.
Ese verso tenía alas,
levantó vuelo majestuoso,
tenía ritmo, cadencia... era libre.
Se recreó con el paisaje conquistando
el sublime auditorio universal.
Un día... ese verso se creyó poema,
se tornó altivo,
soberbio, egoísta,
profanó el horizonte,
ignoró al Poeta,
se envolvió con la mortaja pluma sangre
que ultraja, maldice y asesina
El Poema más largo lo está escribiendo Dios
y aún no lo termina.
Ojalá el Poeta,
en una mañana de depresión y tedio,
no decida eliminarlo del poema,
...definitivamente.



11. Navegante

Quiero Tener la llave
que abra los sueños
para orondo pasearme sin prisa,
por los muros extendidos
de las estrellas.
Quiero evadirme de la honda algarabía
que parte en cubos imposibles
el silencio de los pájaros.
Soy un náufrago en busca de orillas,
una cometa que viaja desplumando
la espesura del espacio;
Quiero un puerto de llana geografía,
sin abismos y sin vértigo
para poder escuchar
el ritmo de mis zapatos
sin tener que doblar la rodilla
ni someter al azar de un par de dados,
mis vegetales sueños.



12. Conjugación de la justicia

Tiempo presente

Yo cojeo,
Tú cojeas.
Ella se arrodilla,
se vende,
se prostituye
Nosotros soportamos con impaciencia
Vosotros no os inquietáis
Ellos amordazan la vida,
la torturan...
reciben los aplausos.



13. Conjugación de Justicia. Futuro

Canto del iluso

Yo exijo,
Tú, protestas,
Ella proclama el bien,
conquista la magia del respeto
administra sus bondades.
Nosotros plantamos
los paisajes donde ella se recrea.
Vosotros empuñáis
la espada del juicio recto.
Ellos se tragan sus mañas,
vomitan sus miserias
se evaden como alimañas ofuscadas
por el rayo fulminante,
de la verdad.

** Guillermo Quijano Rueda
guiquijano@...
Poeta colombiano (Zapatoca). Miembro fundador del Grupo Poético
Esperanza y Arena. Ha publicado Luces y sombras, Arco iris de esperanza,
Huellas de pálido silencio, Paco Cachetes (poesía para niños), La danza
de los fantasmas (poesía para niños) y La herencia de Toñita Perales
(novela para niños). Dirige la revista de poesía Lingua y los Talleres
de Creación Magia de la Palabra.



=== Cuatro textos Loreto Sepúlveda ===================================

*** Mujeres de agua

Se caracterizan por su dinámica y fluidez, nada detiene su curso hasta
llegar al mar, son transparentes y calmas en la superficie, en tanto en el
fondo, son profundas y llenas de torbellinos.

Su fuerza es generadora de una energía extraordinaria, que da vida a otros
seres vivientes resultando vitales por excelencia. Con la misma pasión su
envoltura mojada descarga su júbilo o dolor a través de olas gigantescas
que estallan en espuma para luego llegar serenas, casi rendidas en la
arena. Poseedoras de una dimensión infinita como así de una particular
inteligencia que las lleva a buscar caminos, dejando a su paso una estepa
de verdor.

Por su condición acuosa, se vierten y toman todas las formas imaginables,
contenedoras de los elementos de supervivencia fundamentales. Sensibles a
los cambios, que las hace mostrarse en tres estados, uno de ellos es la
solidez de sus propósitos, lo intangible de sus emociones y la corriente
líquida de sus pasiones.

Mujeres de agua, torrentes de vida.



*** Mujeres de madera

Conocidas también como "mascaronas de proa" inmortalizadas por el gran
Pablo Neruda, son aquellas mujeres dotadas de grandes atributos físicos y
de una belleza particular, pero más allá de esa imagen mitológica, está la
calidad de sus maderos que las hacen resistentes al temporal y el sol. Se
ubican en la proa de los barcos y van abriendo surco en el mar, solitarias,
fuertes y erguidas, con la mirada fija en el horizonte despidiéndose del
crepúsculo cada tarde y amaneciendo con un collar de estrellas a la hora de
la alborada.

La mujer tiene la cualidad de asumir sus responsabilidades en calidad de
misión, es decir, cumplirlas a cabalidad desplegando toda su creatividad,
esfuerzo y firmeza; de allí la fortaleza interna de mantenerse entera, sin
claudicar, ante la adversidad o los aciertos hasta lograr sus máximos
propósitos. Detrás de cada mujer hay una mascarona cruzando el mar, un
capitán a quien amar y un sueño por alcanzar.

Innumerables serán las travesías, como misiones a realizar; la calidad de
sus maderos nos hablarán de la nobleza, la pasión y amor por la vida que
cohabita en cada mujer de verdad.



*** Mujeres de arena

Construidas por un sinfín de partículas de grava, las mujeres de arena
habitan desnudas al sol, sensuales y atractivas seduciendo a los que suelen
caminar por la playa a la hora del crepúsculo. Están allí. Permanecen
siempre en espera del amor que partió y prometió volver. A menudo se les ve
deambular en plena alborada, por la ribera envueltas en espuma y coral
luciendo irresistiblemente hermosas.

Inconsistentes; a su lado es imposible construir proyectos de vida,
desmoronables; en un instante pueden ser una fortaleza y luego un solo
cúmulo de algo que fue. Sus insignificantes partículas constituyen un todo
atrayente con forma de mujer. De existencia efímera, el suave oleaje del
mar o la brisa leve de un atardecer, puede dejar su figura totalmente
esparcida sobre la superficie de la tierra.

Mujeres de arena: bocetos inconclusos. No todas las obras se terminan,
quedan algunas suspendidas como éstas, en que los trazos no alcanzaron a
unirse estrechamente. Su presencia es vital, forman parte de esta gran
diversidad.

Para ellas siempre habrá un mar que entre furia y calma las abrazará cada
noche.



*** Mujeres de montaña

Capturan la dureza de los materiales volcánicos transformándose en roca
inerte con una solidez irrevocable; de apariencia rugosa y maciza como los
imperios, inflexibles. Sólo aquellos de espíritu perseverantes logran
romper su espesura, para arrancar de ella sus metales preciosos y están los
aventureros que se arrojan a trepar la escarpada en su afán de conquista,
luego se alejan dejándolas en completa soledad.

No resulta ajeno ver que imponen poder por su imagen de rudeza,
inflexibilidad y firmeza, así las "mujeres de montaña" se hacen a la vida,
a pulso de rigor y endurecimiento, en ambientes inhóspitos, fríos, en donde
el viento desgarra toda posibilidad de vida a aquellas especies que no sean
perennes.

Es la geografía y el clima los que determinan el paisaje y con ello las
características de todo ser viviente sobre la tierra, así también en el ser
humano será la célula familiar y social la que determinará su perfil
personal con capacidades propias y debilidades por superar.

De esta manera se logra entender como existen mujeres que sobreviven a la
dura adversidad con extraordinaria dignidad y entereza y al igual que las
montañas posan sobre la tierra imponentes, fuertes, empinadas allá en lo
alto del cielo y cerca del sol.

** Loreto Sepúlveda B.
losepulv@...
Escritora chilena (Chillán, 1961). Es secretaria ejecutiva en el
Decanato de la Facultad de Ingeniería Agrícola de la Universidad de
Concepción (http://www.udec.cl). Ha publicado Girasoles para ti (2002) y
es columnista del diario La Discusión, de Chillán, y del Boletín
Interamericano de Contabilidad, de la Asociación Interamericana de
Contabilidad AIC (Miami, EUA).



=== Poemas Erasmo Fernández ==========================================

*** Ah poeta

Confundido con un pequeño
dios, mago, soñador;
el poeta es un armazón humano
como sus semejantes,
todas las carencias le pertenecen,
disfruta menos de la vid
en las celebraciones de abundancia.
Es imán para lo adverso
y sólo puede aderezar su canto
con la virtud,
los astros y los elementos.

Le piden perlas y se zambulle
para extraer maravillas,
milagros también quieren,
amor le exigen -qué descaro-
la vida le piden a cambio de nada.



*** Naufragio en el sueño

El logro más preciado
por el cual tanto luché
se quedó rezagado en el naufragio
de un sueño.
Al principio creí tener todo
a mi alcance,
palpé sus contornos, disfruté
aquí, allá, de sus dones.
Sin obstáculo marchaba; firme,
Sin carencia alguna,
parecía que todo estaba consumado.

Próximo al puerto, otra
realidad esperaba por mí
después de aquella travesía.

Al despertar frente al ocaso
quedé con los brazos extendidos,
extrañado ante el desengaño.



*** El poeta errante

La anécdota es ubicua, está ambientada
al descampado en época de invierno.
¿Quién detiene al nubarrón,
el pedazo de rayo, el retumbar
del trueno?
Borrosa de embriaguez la luna
es ahuyentada por el afán de un perro,
por el indigente insomnio.

La noche tiene dueño: el bien y el mal;
que en fusión espejean
el mismo gentilicio bajo la oscuridad.
No tendrá escapatoria el trashumante,
el aguacero caerá sobre él sin mengua;
con frío, enchumbado estará
si no busca un alero, un café bien
caliente y un cigarro.

Pero todo es quimera,
juego mental del réprobo,
porque estará condenado al martirio
y nada ni nadie podrá remediarlo.



*** Estación del agua

Antes y después del próximo
milenio -en la estación del agua-,
recojo mis andanzas
en un pensar retrospectivo.
Escribo la palabra infancia y me veo
jugando bajo un aguacero,
en los ojos del primer amor,
en la primera piedra de comprender
el mundo.
Todo es banal bajo la tormenta
si no se acata el juego de la fantasía.

Un siglo no basta para inventariar
tanta derrota acumulada,
así sea la hora de ordenar
o medir,
la distancia de lo recorrido.



*** Réquiem

a Luis Daniel
José Alberto
Antonio

Lluvioso amanecer éste,
con pájaros trinando
en las ramas llorosas.
Hay silencio en la barriada,
en esta vivienda,
los niños aún duermen,
con el gotear sobre objetos
oxidados como algunos recuerdos.
Una vieja mujer trastea
sin ton ni son para sentir
la vida.
Un joven poeta sueña
y muere desde hoy para siempre.



*** Tus manos

Quiero escribir
sobre tus manos.
Tus manos son... y ahora la lluvia.
Hay mucha alharaca en las calles,
en las busetas,
en los medios de comunicación.

Por todas partes sale el eco
de la serpiente hablada del lugar
común.
Tus manos son... De aquí no salgo.
El agua corre tibia por mi cara,
tus manos son, ah, ahora
las recuerdo: ¡cuán suaves eran!



*** Una tarde

Como vieja fotografía
guindada en el cuarto,
recuerdo aquella tarde.
Para entonces embriagaba
su ocaso, su archipiélago
fucsia y la requebrada brisa.
Las casas de paja, de tejas;
presentan a personas íngrimas
bajo la cortina de una llovizna.

En ellos nunca pasa el tiempo,
todo es siempre como la eternidad.
Ahora es tarde de este lado
del patio; lo percibo
por esta brisa humedecida,
por las voces quedas, por esto,
por aquello, lo otro.



*** Canción lejana

En la sombra de aquel árbol

No comprendo el porqué
esta canción bobalicona
me trae nostalgia.
Será porque recuerdo
un camino rural con gente
de un caserío humilde,
tan callados que sólo cantan
en la faena
con olor a ensalmos y a yerbajos.
Allí los pájaros, los árboles, el río;
los animales de cría
y silvestres los alegra la lluvia.



*** Rescate en el barrio abajo

Cuántas lamentaciones trajo la tempestad,
el aluvión arrasó lo que encontró a su paso,
por calles, barriadas y sembradíos anduvo,
antes de llegar al reservorio (Lago de Tacarigua)
envolvió enseres, animales, y almas. Desde aquí
se puede ver la torrentera.
La belleza del paisaje con la cabeza baja,
dice no haber culpables, el molino del tiempo
vació sus baldes y anegó
las partes más llanas, cuarteó la tierra.
Los periódicos reseñan tanto daño,
el afectado recicla lo no desaparecido.
¿Pero qué, un milagro? Un potrillo
tal centauro con la mitad aferrada
a la orilla garrapatea por salvar la otra parte
de su cuerpo que las aguas reclaman y la gente
del barrio le ofrece sus manos para ponerlo
a salvo: todos van y vienen,
los niños bulliciosos celebran,
hombres y mujeres afanados: todo un acontecimiento.



*** Deshojado albor

Cada poema un pájaro que huye
Álvaro Mutis

He dado varias vueltas y no he podido
encontrarlos, no sé su paradero,
mucho menos su futuro inmediato.
Salí tras sus pasos en cuanto desaparecieron,
nadie los ha visto -por aquí no han pasado-
me contesta un amigo.

Varias vueltas le he dado a la noria
del día y sólo cansancio me ha legado.
Por calles, plazas, garitos; por el mercado
también anduve y nada.

A dónde andarán los muy ingratos,
tanto cuidarlos del intruso,
del barranco y la lluvia.
Esos poemas decidieron irse,
emigrar como aves de paso.



*** El viñedo de las maravillas

a Le Comte Blue

A falta del buen mango,
guayabas y el mamón,
buenas son las pesguas: frutillas
adulzadas sin mucha codicia,
su cosecha es de invierno.
Cuando la hambruna ataca
al caminante, lo saca del trance;
va hacia el árbol -viñedo urbano-
detrás de las lozas y al desprender
los gajos: tinto vino
es lo que sus labios prueban.

Su jugo serviría de tinta
Para escribir poemas sencillos.
Así el poeta bramaría de gusto
en el desierto de asfalto y bautizado
por los rayos solares, nadaría
a placer en la báquica piscina.



*** Papel al fin

El pedazo de papel
donde transcribía un poema
me lo arrebató de las manos
el viento.
Salió en volandas, mateando
por encima de las cercas.
Mientras busco; anda por allá,
en la otra esquina:
a veces se detiene y, haciéndose
el gracioso,
espera a que me acerque
para darse a la fuga.

Está bien, vete,
cumple tu papel de higienizar.



*** Fuera la tristeza

Como si pescara una virosis,
me quiere dar tristeza.
Ahora no, estoy leyendo
a Nuno Júdice,
ando por parajes berracos
y vienes tú a importunarme
con tu bajón estresante.

Sé que es una treta
de los sentimientos (ahora cuando llueve)
para ablandarme el ánimo.
Por eso canto entre ruinas
"la balada del alucinado",
mientras Rut mastica mi sexo.



*** Joven al fin

Como alma llevada por el viento
pasó mi juventud por la vida.
Siempre anduve a la carrera
como si me esperaran,
como si me persiguieran.
Soñaba ser rey del mundo,
el más eficaz a la hora de dar
una idea o dar en la diana
en cualquier certamen por difícil
que fuera.

No tuve tiempo para rectificar,
enmendar errores; todo se iba
como nube soplada por la brisa.
Al despertar de la inmadura edad;
de aquella primavera sólo quedó
tristeza, un peso inusual se había
acumulado hasta que el azogue
develó la amarga verdad: el joven
que fui no era el del espejo,
aquel se había esfumado
a toda prisa
para jamás volver por esta tierra.



*** Puño y letra

a Melitón Salazar

No termino nunca de escribir
poesía,
siempre recomienzo.
Poesía en ti poesía en mí,
futuras generaciones también
estarán a la expectativa.
No escribo para el comentarista,
doctor en letras, para el crítico,
ni al magnate de literatura.

Escribo para la mujer, el hombre;
para las personas; no al título
tributario de la pedantería.

Poesía de emergencia,
poesía para la humanidad;
amor, belleza y muerte
la consagran.
Poetizar es la consigna
poesía como pan de la vida.

** Erasmo Fernández
erasmofernandez@...
Poeta venezolano (Chivacoa, Yaracuy, 1948). Gran parte de su obra se
encuentra publicada en periódicos y revistas literarias del país. Es
coautor, junto a Jaime Betancourt y Zoraida García, del primer número de
los Cuadernos del fondo de la casa. Reside en Maracay (Aragua) y es
editor de la revista La Honda y el Pájaro. Ha publicado los poemarios
Esperas y la ausencia (1992) y Caminatas (2002), ambos con la Editorial
La Liebre Libre (Maracay).



=== Fatalidad Ricardo A. Halperin ====================================

Cuando Karen se fue de la reunión, su retirada pasó desapercibida. Karen
sentía que en los últimos tiempos su capacidad para volverse invisible ante
los ojos de los otros había aumentado notablemente; era una sensación
deprimente. Con frecuencia culpaba a sus amistades por no prestarle
atención, pero en otras ocasiones reconocía -un poco a regañadientes- que
ella era la principal responsable de sus soledades. Sin embargo, aun en
aquellos raros momentos tendía a derivar la responsabilidad de su conducta
hacia la educación estricta que había recibido. Las expectativas anticuadas
y el trato severo de sus padres la habían empujado a buscar refugio en un
matrimonio prematuro, encaminado a un fracaso previsible. Pocas veces iba
más allá de estos análisis, a pesar de los muchos años de diván
intercambiando silencios con su sicoanalista. Ahora, con cuarenta años
pesando sobre sus hombros, Karen se rehusaba a pensar en el futuro.

La mañana siguiente encontró a Karen cumpliendo con sus deberes
dominicales, que incluían el rutinario almuerzo con sus padres. Luego de
misa, sus padres reunían a toda la familia alrededor de la mesa, pues esa
era la costumbre. Antes de llegar a la casa, Karen ya podía imaginar el
encuentro: el beso obligado sobre la mejilla fría de su madre, el semblante
severo de su padre, la mirada evasiva de su hermana... Luego vendrían los
largos silencios alrededor de la larga mesa, entre paredes grises desde las
que los ojos tristes de un Cristo sufriente, cortesía de El Greco,
observaban el gesto sonriente del Generalísimo condecorando a Papá, quizás
por algún servicio importante prestado a la Patria o, a lo mejor,
simplemente por ser como era.

Previsiblemente, el padre de Karen era juez y había ganado fama de duro por
sus fallos en apoyo del orden y de las fuerzas encargadas de defenderlo. El
divorcio de Karen y su decisión de vivir una vida independiente, libre de
tradiciones y de iglesia, habían enfriado la relación con sus padres y
estos almuerzos dominicales, junto con los ineludibles cumpleaños y los
aniversarios de los padres, eran las únicas ocasiones en que padres e hija
se enfrentaban con sus silenciosos y mutuos reproches.

Años después de aquel almuerzo (¿o habrían transcurrido sólo algunas
horas?), Karen caminaba por las calles tibias del atardecer en Barcelona
cuando pasó frente a un bar. Por impulso entró. Desde la tele, una
periodista que se parecía un poco a ella cuando era más joven comentaba un
ataque terrorista ocurrido ese mismo día. Karen conocía del hecho, pues ya
Papá lo había comentado al almuerzo. "Necesitamos una mano mucho más dura
para lidiar con estos asesinos", había dicho él. "Antes esto no habría
podido ocurrir". No le había prestado atención entonces, pero ahora frente
a las imágenes crueles creyó reconocer el lugar del hecho, se trataba de un
hotel en Palma en el que había estado mucho tiempo atrás con aquel esposo
hoy casi olvidado.

Karen no era de hablar con extraños, pero el drama televisado y el recuerdo
de su paso por el lugar la impulsaron al comentario. El barman resultó
contar con un oído paciente y un aire con algo de atractivo, aunque Karen
sólo llegó a esta conclusión muchas horas después. Desde la tele, la
periodista comentaba que el atentado parecía dirigido a un juez que estaba
pasando el fin de semana en la isla, aunque los muertos incluían un número
de turistas extranjeros. Aparentemente, decía el comentario, se suponía que
la bomba podía ser responsabilidad de un pequeño grupo disidente dentro del
movimiento "Terra Liure" que se negaba a aceptar la decisión tomada en 1991
de abandonar la lucha armada, pero era evidente que poco se sabía en cierto
y que el comentario era, más que todo, especulación. Previsiblemente, la
periodista aventuraba sobre posibles vinculaciones con los separatistas
vascos. Dos whiskys después, Karen abandonó el lugar.

Dos o tres noches pasaron y Karen regresó al bar. Esta vez hizo un esfuerzo
por mantenerse sobria y ante la ausencia de clientes tuvo oportunidad de
continuar su charla con el barman, que a poco insistió en utilizar el
catalán, aunque su español era tan bueno como el de cualquiera. Poco antes
le había comentado que su apodo era Joe, y Karen no pudo menos que
destacarle la ironía de usar un sobrenombre en inglés pero insistir en el
uso de la lengua de la región. Karen era nativa de Barcelona, de manera que
no tenía problemas en el manejo de la lengua, pero era indiferente a su
uso. Para ella era simplemente un recuerdo compartido por pocos, bonito,
musical y seguramente destinado a morir. Joe, por el contrario, tenía ideas
muy definidas al respecto y sentía que el uso del español entre catalanes
era una negación de su propia identidad.

En las semanas siguientes Karen continuó regresando al local a diferentes
horas y, previsiblemente, entabló una relación más estrecha con Joe. Éste
era fanático del fútbol y, algo poco usual para una mujer, ella era también
una adicta con buenos conocimientos del tema, uno de los pocos legados
positivos del marido pasado. El fútbol les brindó conversación, y un
importante partido nocturno le dio a Joe la oportunidad de invitarla a su
casa para verlo juntos por televisión.

"Real apesta este año", comentó Karen. "Vi jugar al equipo femenino de
Estados Unidos frente a China hace un par de años y las mujeres jugaban
mejor que éstos. Eso que la mayoría no era profesionales. No entonces, por
lo menos". "Sí, claro", respondió Joe con ironía, "recuerdo a esa polla
quitándose la camiseta para lucir el corpiño y mostrarnos lo macho que
era". Para entonces la relación ya los había llevado al dormitorio y aunque
el sexo no era espectacular, para Karen era la primera oportunidad en mucho
tiempo junto a un hombre. Se aferró a Joe con desesperación y comenzó a
visitar el bar regularmente. Él cumplía con sus obligaciones sexuales con
eficiencia, no totalmente exenta de ternura, y ella se sentía satisfecha
con esto.

No hablaban demasiado, no esas conversaciones serias entre parejas que
alumbran los aspectos básicos de la personalidad. Conversaban sobre fútbol
y Karen le contaba sobre su vida y su familia, no todo claro está, y Joe la
escuchaba con atención y algo que ella percibía como simpatía. Él, en
cambio, le contaba poco sobre sí, había quedado huérfano a los doce años
como consecuencia de un accidente, y había sido criado por un tío que
consideró que era su deber hacerlo y así se lo hizo saber. Pasó brevemente
por un ring y ahí su nombre, José Luis, quedó metamorfoseado para siempre a
Joe Lewis, lo que sorprendentemente parecía no importarle, quizás porque
sugería que había sido mejor boxeador que lo que proclamaban los
resultados...

Había cambiado de trabajo con frecuencia y parecía no tener grandes
ambiciones. No hablaba de sus amigos y Karen supuso que eran pocos. Tampoco
le comentó sobre su vida afectiva antes de conocerla, obviamente había
tenido otras relaciones antes pero el amor parecía haber tenido poco
impacto en su vida.

La ausencia de libros en la casa sugería que leía poco, excepción hecha,
claro está, de las revistas deportivas, pero su mesa de luz ostentaba una
copia gastada de Sentido común, de Thomas Paine, una pequeña inconsistencia
en la que Karen no osó hurgar. Una pregunta casual le abrió a Karen una
pequeña ventana por la que atisbar algo de la personalidad de Joe. Fue
cuando le preguntó qué lo llevó a irse a la casa de su tío. "Me insultó",
respondió Joe, y para él esa fue respuesta suficiente.

En alguna oportunidad Karen pareció advertir un aire furtivo en su
comportamiento. Esto la alarmó, ya que supuso que se debía a que mantenía
relaciones con alguna otra mujer y los celos irrumpieron en la relación. A
veces Karen le revisaba los bolsillos; estaba fascinada por su forma de
escribir, tenía letra prolija, de escolar, sus caracteres eran redondos y
parecían pretender elevarse de la línea y decoraba sus íes con pequeños
circulitos. Lo que Joe escribía, por el contrario, era consistentemente
aburrido: cuestiones del bar, listas de compras, números de teléfono que
resultaban corresponder a algún negocio... En fin, nada que sugiriese una
relación con otra. Una vez Karen decidió seguirlo y creyó detectar que
caminaba con cautela, como si presintiese su presencia. Le resultó difícil
esconderse y finalmente lo perdió de vista. No se animó a repetir la
experiencia, temía que si Joe la veía la relación no podría sobrevivir. Los
celos, sin embargo, no desaparecieron, y con el tiempo ensombrecieron la
relación y las visitas de Joe se volvieron menos frecuentes. Karen supuso
que se había aburrido de ella.

Una noche, cuando ya hacía cuatro que no se veían, Karen llegó al bar a eso
de la once de la noche, cuando normalmente estaba abierto. Sin embargo, en
esa oportunidad, las persianas de metal estaban bajas y el cartelito de
"Cerrado" confirmaba lo evidente. Golpeó a la puerta sin ningún resultado
cuando algo la llevó a reparar en un papelito arrugado a sus pies. Cuando
lo recogió vio una dirección conocida escrita a lápiz. Corrió hasta el
departamento de Joe y golpeó la puerta con fuerza hasta que la alharaca
llevó al vecino a asomarse. "Se fue", le dijo con mal humor y la despidió
con un portazo.

Confundida, Karen emprendió la caminata de regreso a su casa para
encontrarse a medio camino con el rostro de su padre mirándola desde las
pantallas encendidas en un negocio de venta de televisores. Horrorizada,
Karen se detuvo a observar el relato mudo de un nuevo incidente terrorista,
mientras nerviosamente rompía en pedacitos un papel arrugado con la
dirección de sus padres escrita a lápiz. Si alguno se hubiese detenido a
recoger los pedacitos, quizás habría podido ver alguna que otra letra i con
un pequeño circulito cubriéndola como sombrero...

** Ricardo A. Halperin
rhalperin2@...
Escritor y docente argentino (Buenos Aires, 1940). Actualmente reside en
las afueras de Washington (EUA). Se educó en la capital de su país y en
Córdoba, y completó estudios de postgrado en la Universidad de Columbia
(EUA). Fue profesor de economía en la Universidad de Buenos Aires
(1968-1973). En 1976 se incorporó al Banco Mundial, en la ciudad de
Washington, DC, donde desempeñó diversos puestos gerenciales hasta
jubilarse en 2001. Ha publicado numerosos trabajos sobre temas
económicos.



=== Poemas Héctor Loza González ======================================

*** Intento poético #88

Mis ojos encuentran su derrota,
sucumben ante letras
que, con eterno arte,
estremecen el alma
cuando nadie lo nota.

Mis ojos encuentran su derrota,
pues te veo naufragar entre líneas,
fantasmal imagen que, a distancia,
se presenta disuelta y diluida
como un lunar de sal entre las aguas.

Mis ojos encuentran su derrota,
el vaivén de tu ausencia los subyuga.
olvidaste las huellas de tu cuerpo,
olvidaste la incauta insistencia del recuerdo,
me dejaste en la piel esa ironía,
esa burla fina que a veces fue mía,
que siempre ha sido tuya.

Mis ojos encuentran su derrota,
llueve sobre los versos de Neruda,
llueve también, afuera, bajo la luna,
llueve desde mis adentros
y una lágrima brota...



*** Se me ocurre

Eres mi primer trazo, mi obra maestra...

Dulce amante dormida,
se me ocurre mirarte con el morbo preciso,
tocarte suavemente con los ojos,
acariciarte con mis pupilas encendidas,
inquietarte, sólo un poco, con el deseo suficiente
para dibujarte en el rostro
el bosquejo más perverso de tu sensual sonrisa.

Se me ocurre mirarte
para amarte de nuevo, con apuro y sin prisa.

Se me ocurren tantas cosas, y entre tanto
estos versos, intentos opacos de tenues destellos,
garabatos nerviosos, suicidas, tambaleantes,
pero honestos...

Tú, descubierta a contraluz.
Yo, oculto en claroscuros.

Y las sombras de nuestros cuerpos
descansan aún inquietas
sobre los muros
de esta habitación blanca,
inundada casi en silencio,
inundada en un tiempo casi mudo.

Y a lo lejos, ya se oyen los ecos de una noche
de melódicos susurros.

Batalla lunar: seducción de los amantes, ficticias gravedades,
toqueteos, parpadeos, disparates,
riñas intermitentes que buscan, insistentemente,
un resquicio, una oquedad, para recomenzar.

Y a lo lejos, en la noche, ya se oye el bostezo del mundo,
Inquebrantable paz.

Imposible es negar
que las palabras se lamentan
al tratar, inútilmente, de describir tu palpitante belleza.

Sería mentir, si no dijera
que la frágil desnudez de tus pies ligeros,
asomándose entre las sábanas,
al borde de la cama, son mi mejor poema.

Se me ocurre respirar tu calma,
besarte el alma mientras tus labios aún tiemblan.

Se me ocurren tantas cosas, deleitantemente inciertas,
pero sucede que no estás despierta.

Se me ocurre soñarte mientras duermes,
y probar de tu cuerpo
un suspiro de vida.
Dulce amante dormida,
Un paisaje sombrío
se posa en el fondo azulado
de tu espalda,
Matices prohibidos
invaden el nocturno lienzo
de tu piel.

Y a mí sólo se me ocurre mirarte
mientras se desmorona el día.
Y así, a distancia, hurgar en tus curiosidades,
entre tus pechos malva y tus muslos púrpura,
mientras capturo en la cuna de tu vientre
el menguante reflejo de la Luna.

Y a mí sólo se me ocurre
Mirarte, descubrirte como por primera vez,
y sentir que el amor es el arte de cada anochecer.

Eres mi primer trazo, mi obra maestra...



*** Bleu

A Mónica, la voz en mis silencios.

Azul, ese aventurado parpadeo
de la noche, que circunnavega, desnuda
y da vida a las sombras,
propagando desvelos, ese suspiro insomne...
Azul, la caricia que llega
al puerto de una espalda, el naufragio
y la isla, todo se funde en un solo canto,
que esconde la agonía,
el temblor de unas manos, descubriendo una playa
en donde anclar los sueños...
Adiós a las amarras, las brújulas, los mapas;
los astros sonríen, colgándose del cielo, titilan
un verso que marca, sin quererlo, el rumbo inesperado
de esta pasión tan líquida,
destino al descubierto;
dos peces se entrelazan
en sonámbulo vuelo...
Azul, el color de esa noche
que siempre llega...
Azul, el color de los poemas
para decir te amo, sin siquiera decirlo,
así, azul, como el silencio placentero
en el que dos cuerpos son la noche misma,
y siendo ellos mismos se desvanecen lánguidos,
se sumergen en el letargo irremediable del ensueño
y esperan amorosamente a que amanezca...



*** Sleepwalk

En esta insomne brevedad nocturna, alienada
a mi lamento está tu risa;
la sutil ironía,
el desencuentro,
la tan ligera burla aunada
a ese espasmo
recurrente que dejan siempre
las pasiones breves,
las caricias llanas y las palabras
burdas... Es esta obstinación triste y perenne
que llega siempre
a su hora justa,
cual fiel letanía que va
y viene, se desvela
o madruga;
es esta fantasía dulce y tenue, que no permite
el desengaño,
nunca... Soy yo en las fauces
de tu noche, esa salivacíon,
bestial y oculta, del bello y complaciente
monstruo al que llamamos
sexo, ante el cual buscamos, obstinadamente,
que el amor
sucumba... Fatal, letal, mortal,
como si un beso o un verso
nos golpeara de lleno
en la nuca... Y sólo queda ese rumor
espeso, que se lleva consigo
la densa lluvia;
tu nombre y mi nombre,
el de ambos, nuestro
adagio rodando lento por la calle
sucia.



*** Truco o treta

El predecible final persiste,
el final que planeamos, el que el mundo temía,
es el de ayer y el de siempre,
es el arcano del tarot quien sonríe y miente,
es nuestra muerte, esquivando a la vida,
es esta taza de café a las siete,
dulceamargo, meditante y silente,
es ese azúcar de las nubes rasas,
que espolvorea parsimoniosamente mi presente...

Son mis ojos
haciéndole el amor al diario,
el amor de a diario,
al diario del amor,
son mis manos recortando tu nombre de la nota roja,
mis manos haciéndote la autopsia,
descubriéndote muerta,
nota roja,
negra rosa,
rosa roja,
negra nota,
son mis ojos teniendo un orgasmo,
un éxtasis necrófilo, oculto e indecente,
es tu foto, la de tu última sonrisa, esa que busqué tanto,
en los estantes, las repisas y los armarios...

Te tengo, más de lo que ayer creía,
te tengo, y ahora puedes ser quien yo quería,
puedes ser mi amante, mi madre, mi hermana, mi tía,
puedo ser culpable o pecar de hipocresía,
decir, tal vez, que no te conocía,
o decir también que te odie hasta las lágrimas,
que te ame sin mentiras...

¿Tú... tú qué dirías?
Dirías acaso que fui el loco poeta
que te mandaba flores casi todos los días,
Tulipanes, gardenias, girasoles,
Tonterías, odas, canciones, perfumes, joyería..?

¿Qué me dirías, en este justo instante,
si pudieras entrar por esa puerta,
que tus pasos hicieran eco en este café sin nadie,
dejando atrás el teatro y las caretas,
atrás todo, atrás tus pelucas y tus vestidos caros,
si pudieras entrar por esa puerta,
y vinieras con tu rostro desmaquillado
a morderme una oreja o a reírte de mi peinado,
a rodear mi cuello con tus brazos
y aliviarme el semblante con la caricia de tus labios?...

¿Que me dirías..?

Ya lo sé, lo sabes, nos amamos...

-Ces't fini
-Ces't la vie

Y nos vamos...

Nos vamos porque nunca es tarde, ni tampoco temprano,
es la hora de todos y de nadie,
la de los relojes y los gallos,
de los borrachos y los amantes...

Nos vamos, ya nos vamos,
no sin antes dejar como propina
en una servilleta la letra de un tango
y en el cenicero la chispa de un amor de marquesina...

Nos vamos, ya nos vamos,
porque, a esta hora, en la que me regalas tu vívida sonrisa,
la noticia de tu muerte
ya habrá invadido todos los diarios,
porque una nube rasa va pasando
y todo está en su sitio exacto,
las rimas, la brisa, la prisa y nuestra risa,
porque tu mano es el espejo de mi mano,
porque este es el final de siempre, el de ayer,
el final que inventamos...

** Héctor Loza González
doppler156@...
Escritor mexicano (Mexicali, Baja California, 1984). Cursa la
Licenciatura en Docencia del Idioma Inglés en la Facultad de Idiomas de
la Universidad Autónoma de Baja California, carrera en la que ya ha
empezado a desarrollarse profesionalmente.



=== Cesáreo Mala Muerte Francisco Font Acevedo =======================

El Viejo decía que yo la había matado, pero no era verdad. Yo no tengo la
culpa de haber nacido de trece libras con cuatro onzas. Si hubiera sabido
lo que me esperaba en la vida, no me hubiera importado morir en el parto
junto con mi madre. Pero no fue así, las cosas nunca ocurren como uno
quisiera. Al menos mi madre tuvo mejor suerte. A ella el Viejo la enterró
entre lágrimas y flores, mientras que a mí me nombró Cesáreo por haber
jodido el parto, literalmente. Para colmo de males, crecí con un hermano,
tres años mayor que yo, con quien no tenía ninguna afinidad. Era enclenque
y zángano, un sumiso de nación. Hacía los quehaceres de la casa sin
protestar y el Viejo nunca lo tocó. Conmigo fue todo lo contrario, por
alguna razón siempre me tuvo roña. Bastaba con que yo hiciera la más mínima
tontería (o que el Viejo creyera que yo la había hecho) para que éste me
azotara con lo primero que tuviera a mano. Era una costumbre suya, una de
sus malas mañas. Cuando crecí lo supe: a falta de mi madre, me pegaba a mí.

Pero todo tiene su final y a los quince años me harté. El Viejo no se dio
cuenta de que los años pasan y en uno de sus arranques de violencia quiso
golpearme con un palo de escoba. Ya yo no estaba para aguantarle mierda,
así que lo amenacé con un bate de béisbol. El Viejo no me hizo caso, me
golpeó con el palo en la espalda, y entonces yo le rompí la boca con todos
sus dientes de un batazo... es increíble la sangre que mana de una boca
hecha cantos. Al Viejo se lo llevaron al Centro Médico. En cuanto salió de
intensivo, se querelló con la policía. Ese mismo día me encerraron en un
reformatorio.

Si algo le tengo que agradecer a mi padre fue que sin querer me había
entrenado para resistir golpes, una destreza necesaria para mi futura
carrera profesional. Seis años encerrado en un reformatorio es mucho
tiempo, pasan muchas cosas, ves demasiado. Para sobrevivir tienes que
volverte duro, si no, te joden hasta rajarte el culo y el alma. Lo
importante era mantenerse uno ocupado y eso hice. Durante el tiempo que
estuve allí me dediqué a ejercitarme y a los veintiuno mi cuerpo tenía la
forma de un hombre-montaña: seis pies con cuatro pulgadas de recia
musculatura. Era fanático de la lucha libre, siempre lo fui desde niño y,
por mi experiencia dentro del reformatorio, sabía que podía ganarle a
cualquiera. Me convencí que en cuanto saliera de aquel antro de violencia,
me convertiría en luchador profesional.

La yerba mala, aunque tarde, sí muere. Cuando salí del reformatorio, al
Viejo ya se lo había tragado la tierra. Un ataque al corazón. Me imagino la
indigestión que habrá causado a los gusanos. Con mi hermano no podía
contar. Es cierto que en las primeras semanas me hospedó en su estudio (un
chiquero a dos cuadras de la Plaza de la Convalecencia de Río Piedras),
pero fue tajante en que debía irme en cuanto encontrara un trabajo. No
había cambiado gran cosa en seis años. Había seguido su destino de gusano,
y ahora trabajaba de bibliotecario en una escuela. Le encantaba leer y
mataba las noches escribiendo. Nunca le conocí mujer en las semanas que
estuve conviviendo con él. A lo mejor con el tiempo se haya metido a
maricón, pero no estoy seguro. Un maricón tiene que atreverse a sacrificar
el culo, y mi hermano es incapaz de cualquier forma de heroísmo. Siempre
quiso ser invisible. No sé por qué.

Trabajé un año de gondolero en un supermercado de Hato Rey. Era un trabajo
miserable como tantos otros, pero me daba para sobrevivir. Vivía solo. En
ese tiempo tuve pocas mujeres, ninguna duraba más de dos citas conmigo. No
las culpo. Yo tenía y tengo un problema severo de halitosis.

Comencé a frecuentar un gimnasio en Canteras donde sabía que practicaban
algunos luchadores profesionales. Traté de impresionarlos y terminé con una
muñeca rota. Tienes cuerpo, me dijo uno de los luchadores, pero te falta
técnica. Sigue practicando. Luego de que me quitaran el yeso, seguí yendo
al gimnasio a diario. Allí me pulí y aprendí todos los trucos del oficio.
Decidí hacerme luchador rudo. Los rudos son más excitantes y gozan de toda
la atención de la fanaticada aunque sea para recibir sus insultos. Siempre
he creído que los del bando técnico son unos aburridos con fama de
justicieros. Me dejé el pelo largo como un neandertal y adopté el nombre de
Mala Muerte.

Tropical Sport Promotion, la principal productora de lucha libre del país,
no me dio la oportunidad, así que me incorporé a Pakokike Wrestling Group,
una compañía de poca monta, con luchadores de tercera y cuarta categoría.
Hacíamos carteleras cada dos semanas por los barrios rurales de Carolina,
Trujillo Alto, Gurabo y Juncos. Llegamos a hacer giras a otros pueblos de
la isla, pero muy pocas veces; la paga era tan poca que no valía la pena.
Los fanáticos de esos lugares prefieren las carteleras de Tropical aunque
tengan que pagar por la entrada.

La lucha de Pakokike se hacía en un cuadrilátero al aire libre, casi
siempre ante un público formado por borrachos y curiosos sin nada mejor que
hacer. Eran unos verdaderos hijos de puta. Si quedaban complacidos con el
espectáculo, tiraban frituras y latas de cerveza al cuadrilátero. Si no les
gustaba lo que veían, entonces te tiraban con botellas. No había pelea mía
en que no me enfrascara en una guerra de insultos con dos o tres de
aquellos cabrones. Era divertido.

En seis años de carrera como luchador mi récord ha sido casi impecable. He
perdido más de cien peleas. Perder una pelea es diez veces más difícil que
ganarla. Hay que ser más convincente; si no, el público te abuchea y no
quiere volver a verte el pelo. Un buen perdedor, un perdedor digno, tiene
que dar la talla, amenazar convincentemente con ganar la contienda, hacer
trucos ilegales para ganarse el odio del público, y en el momento propicio
dejarse vencer sin que se note. Un mal golpe, una caída inesperada y se
fastidia el resultado del combate.

Existe un código de honor entre los luchadores. No se debe lastimar de más,
ni incapacitar al contrincante. Casi todos tienen familias que mantener y
nadie quiere quitarle las habichuelas a otro colega. Los accidentes
ocurren, claro está, y se perdonan. Pero cuando se sospecha que el ataque
ha sido vicioso y deliberado, el luchador se convierte en persona non
grata. En todos estos años de carrera, gané sólo cinco peleas. Las cinco
veces fueron errores de cálculo que mandaron a mis contrincantes al
hospital. A Tony Finger y a Real Kill les rompí sendas costillas; a Calypso
Man le fracturé la tibia; a Ciclón Montes le desgarré la oreja derecha; y
al Perro de Canteras, la última víctima de mis torpezas, le disloqué un
hombro con tal fuerza que ya no podrá volver a la lucha. Tienes mucho
cuerpo, pero pobre técnica, me dijo el promotor de Pakokike al despedirme.

No podré volver a la lucha en buen tiempo, pero me consuela saber que mi
hermano está peor que yo. Se pasa metido en un pub bebiendo a morir y
todavía vive solo en el mismo chiquero de Río Piedras. No sé cómo se las
arregla sin mujer. A mí las putas me permiten hacerles de todo menos
besarlas. No las culpo. En cuanto ahorre suficiente dinero, voy a operarme
las amígdalas.

** Francisco Font Acevedo
ffontacevedo@...
Escritor puertorriqueño. Ha publicado el libro de cuentos Caleidoscopio
(Isla Negra Editores, 2004). El texto "Cesáreo Mala Muerte" pertenece a
un segundo libro en preparación. Ocasionalmente, colabora con artículos
en la prensa escrita de su país.



=== Poemas Maritza Aguirre ===========================================

*** Nota para Ana lanzada en una piedra

...con mi raíz cerca de la tuya
para que nuestras copas juntas mecieran con el aire.

Ana, esta noche lo leí. No me puedo dormir. Te alerto.
No te muevas hoy.
No vayas a ningún lugar. Es un libro maldito.
Con razón tu abuela lo escondía tan alto.

Dice que saldremos de la casa y que no regresaremos.
Que nunca más volveremos a encontrarnos.
Que no escucharás el silbido desde mi balcón.
Que no colgaremos más toallas de colores
para llamar los novios desde la ventana.
Y que puede suceder en un instante.

Tu casa aparece en un extremo de la hoja. La mía en el otro.
El resto es una maraña de tierras y agua,
no media nuestra calle con baches.
Quizá si recortamos el papel y unimos los bordes podamos evitarlo,
pero entonces los nombres quedan al revés,
chocando las cabezas
y eso puede ser peor,
son campos visuales opuestos.

En un país lejano veremos nuestros cuerpos, diferentes.
Yo te reconoceré enseguida y silbaré con fuerza,
pero tú no escucharás.
Desplegaré en una plaza la toalla de colores
y tú no la verás.
Te tiraré una caja de recuerdos con las flores secas de la noche del
[viernes
con los aspavientos de tu madre en el patio
con los besos de Manuel.
Y ni siquiera recordarás que Manuel fue el amor.

Busca el segundo tomo. Encuentra el maldito libro.
Ahí deben estar las soluciones. Siempre las hay.
Tengo miedo Ana.
Hoy vamos a quedarnos quietecitas.
No salgas aunque tu madre te lo pida.
Vamos a agarrarnos bien a estos balcones.



*** Pido tu cabeza

Para el acomodo
en hombros
de la mía
pido tu cabeza a Antipas
pero no fría
servida en la bandeja
sino al retozo
tendida en mi cintura.



*** Quién iba a creer

Cuando lo escuchamos, nos reímos
porque ¿quién iba a creer aquel absurdo?
no era más que un guijarro, un lunar, un soplido
una siesta de todos los sentidos.

Cuando lo leímos, nos reímos
porque ¿quién iba a creer aquel absurdo?
no era más que el vuelo de un escritor muy fértil
un susto de muchacha, una agujeta.

Cuando empezamos a vivirlo, nos reímos
porque ¿quién iba a creer aquel absurdo?
no era más que un mazo golpeando las cabezas
un grillo alojado en el oído, el hincón de una abeja en la esperanza.

Cuando empezamos a morirlo, nos reímos
porque ¿quién iba a creer aquel absurdo?
no era más que un hierro quemando las entrañas
un rasgón de tiras de vagina, un incesto tardío,
un tiro sin la gracia de la muerte.

Cuando nos mataron, nos reímos
porque ¿quién iba a creer aquel absurdo?
no era más que un temblor sin piedad en los cuerpos
un nular de alas, un talar de troncos, un silencio de pájaros.

Cuando las imágenes salieron, nos reímos
porque ¿quién iba a creer aquel absurdo?



*** Amiga insustancial

Amiga
en la extensión de la caligrafía más gótica
-no en el concepto-
tan llena de arbotantes y arcos seccionados
elevada en beatitud de rosetones.
Muerta
en la magnitud circunstancial del contenido
-no en la rigurosidad textual de la palabra.
Insustancial
inmaculando la gelitud concreta en que defecas.
Con tanto cielo que pudimos pintarle
a esos pájaros pudriéndose en tu sombra
comiéndote los párpados.
No dejaste una gota de agua del Leteo
te quedaste lerda, cuesco en fruto seco
distante al sur que raja.
Yo que te traje un cofre piramidal con la calima
una duna, el ocre del desierto en la pupila
para que huellaras
y me dejas sólo el modo
el exótico modo de decir
que te den
por todo lo muerto que vas dejando a tu costado.



*** Los amigos son raras especies

Hay amigos mariposas.
Nos regalan el placer de los colores
pero son breves
no saben de raíces ni de rayos
y se pierden en las flores.

Hay amigos trasgos.
Aparecen sorpresivamente
iluminando los rincones de la estancia
y se van dejándonos las ganas todavía.

Hay amigos dinosaurios.
Son aquellos que pactaron con sangre
guardar nuestros amores en secreto
y ahora lo ríen con otros dinosaurios
delante de nuestros hijos.

Hay amigos troncos.
Permanecen en el mismo lugar donde nacieron
nos reciben colmándonos de frutos y de sombras
y nos hacen llorar al despedirnos.

Hay amigos puentes.
Esos jamás pierden el norte
nos van señalando teléfonos, ciudades
aparecen en las fechas señaladas
y enternecen.

Hay amigos lluvia.
Llegan en las sequías prolongadas
a prodigar nuestras tierras
a devolver el verde a las montañas
y estremecen.

Hay amigos quimera.
Les guardamos por años la blandura
y un día al voltearlos
al mirarle los ojos descubrimos
que un extraño los habita
y lastiman.

Hay amigos estrella.
Se alzan en las noches más oscuras
para darnos su luz y la esperanza.

Hay amigos concha.
Que buscan la humedad de nuestra ola
y les damos el mar
y los corales.

Hay amigos brujas.
Que en su afán por descoser espasmos
nos llevan en sus vuelos por pecados celestes
y nos hilvanan los sueños todavía.

Hoy
con sólo la presencia de uno de estos brujas
bastaría.



*** Cirugía

No me esculpa la nariz perfecta
que empañe la fealdad que me distingue
limítese a restaurar las piezas
siendo más fiel que lo imposible.
No haga pinzas que apuntalen descensos
no cercene el poniente
no me ampute locura
no silicone en los pechos
no succione con lipos mis derrames
no me corte la burla en los ojos
no reduzca la abertura de la risa
no me aumente los labios
que ya saben bastante de palabras obscenas.

Esta mujer ya fue primavera
y hoy transita en paz por los otoños.



*** París no me conoce

París no me conoce
no ha pisado un hierro de su torre en mi osamenta
no conduce mis ruinas
ni Corbusier se asombra de mi mano
de esta mano con alas
que una vez flotó el cuerpo.

Madrid me sabe poco
no me ha abierto el escote
no ha dejado resquicio
por donde asome un volar
no me aguarda en cibeles
no aconcava al cincel.

¡La Habana!
La Habana es un monstruo que carga con mis huesos.
La Habana me arde
me encaja en cubierta
me alza en dos brazos colosos
me juega imposibles
me tiende cipriones.
Yo raspé el malecón de madrugada
le exprimí el cielo hasta sacar la aurora.
La Habana es un fuego de cuatro pulmones.
Me aguarda en los muros
en los adoquines.
La Habana me lava la risa
me estruja la sal
me condena a la vida.

La Habana me asiste
me guarda una ola...
tengo que pasar a recogerla.



*** Problemas generacionales

Ha pasado mi tiempo
frente a la caja tonta
ordeñándole la vacuna inteligencia

mientras a mi hijo

le pasa todo su tiempo
frente a una caja inteligente
ordeñándole el tonto vacunamente.



*** Isla

Llegó por un costado de la noche.
Le pareció que era una isla hermosa
sin madre que le zurciera la pena.
La alzó en una mano
y le acomodó la montaña
le peinó las palmas
le puso un sol y una nubecita clara
le cosió la ola.
"¡Qué desvalida está!" pensó
y se la guardó.
Ahora la isla siempre lo delata
por el solecito que le salta en la camisa.



*** No, Don Anselmo

No, Don Anselmo.
Recurro al cansino principio del marxismo:
en la esencia del ser radica el tema.
No importa qué cuna lo vio nacer a usted
ni en qué remota isla, por hermosa.
No reinicie la ruta conocida
ni vuelva a ver en América, Las Indias.
No equivoque.
Mi nombre no es asere
no es santa ni gallega.
Es agua clara.
Ser de mi isla no entraña
ajustar su isla a mi cintura.
Desande usted camino. Marche al barranco.
Y entréguele a su madre mis respetos.

** Maritza Aguirre
maritza2099@...
Escritora cubano-española (1949). Es además arquitecta, escultora y
poeta. Reside en Estados Unidos.



=== Tres cuentos Carmen Garrido Ortiz ================================

*** Momento (mi bar de noche)

Salen los brazos de las chaquetas que los guardan siempre a eso de las dos.
Media hora más tarde, llegan las primeras carcajadas de unos chistes que
hacen gracia. Y mire usted que son malos los chistes de madrugada.

De fondo, se oye el sempiterno quejío, o una música de jazz, Miles Davis,
creo.

De decorado, Norma Jean, Hepburn (Audrey), Manhattan, la 54. Tres pinturas
de un expresionismo agresivo que nadie compra. Exposición permanente de un
pintor "muy logrado".

De atrezzo, las diez mesas, las sillas cómodas, respaldo forrado,
cervicales agradecen.

De tramoyistas, el barman -un personaje gótico vestido de negro infame-,
los dos camareros y el dueño -un tipo de aires nuevos, ni din ni don.

De actores, pibes de comedia bufa, un donjuán de bajos vuelos, las chicas
rubias del vaquero bajo, los chicos altos del pinchado pelo, tres tristes
tigres, la falsa rica, el rico bueno, el grupo de los que buscan, la
solitaria in crescendo, la china de las mil rosas, el guapo, la buena y el
feo. Todo un tango en una esquina. Y que comience ya el juego.



En el principio, fue la cerveza. La rubia para sembrar.

"Yo, de campo".

"No, detesto el baile. Soy tímido".

"¿Esquina Plaza de Cebada? Lo conozco".

"Un mal tipo. Aunque a mí no me gusta juzgar".

"De delantero. Del Barça".

"Seré polvo, mas polvo enamorado".

"Somos tres, conmigo".

"¿La echas de menos?".



Hora tercia (ya van tres). Gintonics. Mucho hielo.

"Pasear por el camino que va a la estación. De chico, quería ser
maquinista, ¿sabes?".

"Mi cumpleaños es en mayo, el 21. Pero no me felicites... No soy de los que
cuentan las llamadas".

"Estuve en un desfile. No era como los de París, pero casi".

"Vendía caballos de poco trapío y ella tenía una tienda. Los conozco porque
eran vecinos de mi madre. Vaya tela de familia".

"No me gusta lo que hago. Pero intento ponerle pasión. Será que soy un
optimista. Botella medio llena, siempre".

"No. No lo conozco. Me puedes dejar Bestiario? O una selva de Quiroga".

"No me importa vivir solo. Me gusta observar y callar".

"Me encantan los trenes. Y la velocidad. Y compartirlos con alguien. Qué
triste es la soledad. Me da alergia también. Como a ti".



Las dos en punto. Hace calor: los ventiladores son de mentira. Cócteles de
la casa: margaritas, caipirinhas. Especialidad: el melquite.

"Y no cumplir ilusiones te va haciendo viejo. No como tú, que eres tan
joven. Y tan bonita. Y que tienes toda la vida por delante".

"¿Tengo la mano temblando? Es que... hace tiempo que no me miraban así, tan
tierna...".

"Yo he cumplido mi sueño. Y eso que soy bajita, pero gano mucho de lejos".

"Yo sólo digo lo que pienso. Que no es justo que se separen, los hijos ya
son mayores".

"Me gusta como te reafirmas. Tan clara, tan meridiana. Siempre me gustaste,
aun cuando regañabas con el jefe, toda derecha, sin sutilezas".

"Yo sólo oigo a Veloso, de fondo, cuando hago el amor. ¡Pero no lo
escucho!".

"A veces escribo, sueltos. Me siento en el parque y veo, veo pasar la vida.
Y la cuento. ¿De ti? Claro que escribí un relato. Se llamaba 'La niña de la
alforja' ".

"Pero eres comprometido... Aunque pienso mucho en ti, lo admito. Aunque
mañana me arrepienta".



Seis en punto. Mi bar cierra. Café con hielo, agua tibia, hora eterna,
quiebra el cielo.

Los cincuenta bien cumplidos y los veintitantos bellos van por dos aceras
distintas, se acompañan, no hay deseo. Él siente haber entonado su eterno
fado de penas. Ella siente que perdió la madrugada y hoy hay fiesta... ¿con
quién queda?

La arribista del yo, mí, me anda sola calle arriba. Se aburrió de tanta
moda el guapo listo. La deja.

Se dice, se cuenta, se rumorea... habla al oído de quien la escuche, quien
sea. Mientras, él le mira el cuello y, curioso, cuenta piedras.

El ennoviado y sin miedos se detienen y se miran en un escaparate. Sólo se
rozan y se agarran de las manos. Las dudas las dejaron en el vaso del
Cardhu, solo, a medio beber.

Mientras tanto, los demás... un tímido y una tierna; un honesto y una
franca; una culta y un librero; el escritor platónico y el amor que deja de
serlo... andan, por las esquinas, enredaditos en besos.



*** Gabán verde

He subido todas las prendas de invierno al desván, menos el gabán verde de
cuero.

Lo colgué en el armario. Pero no me gustó el sitio. Y ya es verano. Un
verano como debe serlo: tradicional y presuntuoso. No me digas que el
verano no lo es... Se presenta arrollador, con su bochorno, su siesta.

Es mi gabán observador de nimios detalles. Me gusta porque me dijiste que
parecía Mata-Hari con él y porque tuviste la osadía de subirme sus solapas
el primer día que te vi.

El día en que te plantaste la sonrisa de los hoyuelos.

El día en que decidí disfrutarla porque sabía que nunca la iba a besar.

Tú, tan tuyo. Yo, tan mía.

Debajo de ese cuero he tiritado cuando me contabas un cuento en la escalera
vacía del "alma mater", que es tu mater y mi madrasta. A piola, te saltas
las clases por media tostada y café solo. Tan solo estaba el café, por
propia definición, que siempre lo he abandonado en la esquina, junto al
valor de la soledad: un euro. Así que yo debo ser rica.

Encima del abrigo verde me enseñaste tantos ritos.

Posición india para escuchar al sabio, que hilaba historias sin final
bonito.

No fuera a ilusionarme. No fueras a ilusionarte con la palabra
"posibilidad".

Eres Aracne, flaco. "Escríbeme", me decías. Y la pregunta ya iba a mi boca:
"¿Sobre tu espalda?".

Dentro de los bolsillos he dejado la entrada de "Million Dolar", la
servilleta del Cairel, la barra de labios roja (la de la suerte), una
estampita del convento perdido, el foulard de marzo y los mecheros de Camel
que me regalabas.

Y las gafas de sol que tanto te miraban para ahora recordarte.

He abrochado los botones, he anudado el cinturón.

Limpié los bajos del barro, quité el polvo del cuello.

Lo limpié y lo pasé por el romero que crece bajo mi casa.

Lleva dentro el cuentecito de abril.

Ahora ya sabes, flaco, por qué te lo mando por correo urgente.

PD.- Cuídalo. Y en septiembre lo requiero, que ya habrá más primaveras.



*** Monólogo de escritor

Cuando era joven tenía la firme convicción de que las ideas que inspiraban
mis escritos debían vivir cerca del mar. El océano como gran fuente de
inspiración; el calor obsceno como tortura sistemática del cerebro
derretido (pero incendiario); las noches frescas con sus vinos, mujeres y
pachangas, cajas de Pandora en las que yo, veinteañero, buceaba para
escoger virtuosas ideas que luego machacaría en mis escritos.

Camus tuvo algo que ver con eso y con mi obstinado apego a lo salado. Desde
que El extranjero entró en mi vida, yo quise sentir aquel indecente "no
pasar nada" que parecían tener las ciudades de arena y ventiladores en las
que viví. Una época que resultó desquiciante y absurda; mis libros y yo
vagando a lo largo del Paraná en busca de las ideas. Me instalaba en el
salitre y esperaba el llegar de aquellas musas que se reían de mí en cada
esquina del periplo.

Pero las musas no inspiraban la idea primigenia, así que todo se volvía
profundamente angustioso. Demoledora era la verdad que se cernía sobre mí y
de la que huía: no podía ejercer lo que consideraba mi profesión y mi
pasión. A quien me preguntaba, yo le respondía: "Soy escritor". Me sentía
ufano de lo que era, una joven promesa, o más bien de lo que podía llegar a
ser, uno de los mejores, aunque de facto, yo ejerciera de simple mirón de
los segundos de la vida.

Odiaba mentir sobre mí mismo, sobre todo en aquel año de mis veinte en el
que me había propuesto ser honesto y ecuánime. Deseaba abandonar las
falsedades: gritar sobre algún malecón que yo, que me preciaba de serlo,
sólo tenía la ambición, el deseo, la apremiante necesidad de ser escritor,
pero que no podía escribir una sola línea porque no ocurría "nada", ni un
ápice de sangre corría en mi interior. Mis anzuelos habían muerto.

El tedio más absoluto hizo que odiara el mundo que me rodeaba, un mundo
cariacontecido con mis deseos que no me mostraba ni una sola de sus caras
más extravagantes para poder inspirarme en ellas. O tal vez, lo que yo
buscaba no estaba en el mundo sino en mi interior, en una de esas simas
profundas de mi cerebro, aquellas de donde nacían los sueños dalinianos de
media tarde. Como decía el protagonista en Calígula, "el mundo se había
vuelto insoportable tal y como estaba hecho y necesitaba la luna, o la
felicidad, o la inmortalidad o algo que fuera demente, quizá, pero que no
fuera de aquel mundo". Cualquier alta idea sería el milagro.

Cada tarde de aquellos dos años en que vagué por lugares desconocidos de
horizontes marinos, me tendía sobre la cama a viajar sobre los bordes de mi
desgracia. Dios, Dios, que no había cosa peor en la vida que anhelar
fervientemente algo y no poder tenerlo. Alternaba el vino fresco de la
damajuana con algún par de oraciones, hecho que me revolvía las entrañas y
me hacía sentir más infantil aun. El peor infierno era el de la nada más
absoluta, aquél en el que las ilusiones se iban apagando para dar paso al
hastío más total.

En mi habitación, la dueña de la pensión me había dejado por toda compañía
un curioso pájaro, propio del lugar, y que era bastante gracioso. La
cucujada se paseaba a sus anchas sobre el cuartucho y, cuando alguna vez la
quise atrapar, adoptó una actitud desafiante y burlesca: extendía su cola,
hinchaba el buche y lanzaba un silbido insufrible que obligaba a olvidar al
estúpido animalito que sólo deseaba ser visto.

También yo, como aquel pequeño pavo real, deseaba ser visto y oído. Me di
cuenta de ello el día en que le escribí una larga carta a la familia. Una
epístola en la que destacaba las virtudes de mi primera obra, el frenesí de
actividad en que me hallaba envuelto y las esperanzas que albergaba acerca
de la posibilidad de encontrar pronto editor. Cinco pliegues de mentiras
que envolví cuidadosamente y que eché al correo quedándome
incomprensiblemente, más vacío, aun, de lo que estaba. Y es que por la por
la ranura del buzón se había colado, sin darme cuenta, mi "ópera prima": un
relato salpicado por las falsedades de un chiquillo y sus ambiciones
estrafalarias. Yo era el primero y obtuso protagonista de la novelita corta
que viajaría para Europa. El segundón de la misma y, sin embargo, el
personaje más redondo, permanecía de pie mirando fijamente la carta que
yacía en el fondo del correo.

La gloria de los poetas, la inmortalidad de los clásicos eran los sueños de
aquél que desechó tantas ideas rutinarias porque le habían parecido
demasiado triviales para un elogio, una alabanza o un premio. Cierto es que
no sabía hacer otra cosa excepto escribir, pero antes de buscar ideas en
otros mundos me decidí a buscarlas en mí mismo. Y empecé, aquella misma
noche, por escribir otra carta de cinco pliegues, un "J'acuse" completo
contra mi propio orgullo, una revelación plena de lo que yo era y una
aceptación total de la cucujada que llevaba dentro.

Abandoné el mar y su sal, inspiradores de ajenos escritores y publiqué
Ufano, la primera novela, la contraposición de dos cartas: la que envié a
Europa y la que me dirigí aquella noche del buzón. Acertadamente, no obtuvo
ningún premio.

Ahora que ya me colecciono a mí mismo y pierdo la cuenta del número de
libros, siguen sin venir las ideas perfectas, las de alto copete para altos
honores. Nacen mis ideas de lo cotidiano, de las hagiografías, del
escrutinio de lo ajeno, de los dolores y las ganancias. Sólo plasmo esto.
Las grandes musas las dejo vírgenes para los que se parecieron a mí alguna
vez. Y por si vuelvo a sentir, aún a mis años, alguna ambición, tengo dos
hermosas cucujadas que viven en el palomar.

** Carmen Garrido Ortiz
guzmendo_1923@...
Escritora y periodista española (Córdoba, 1978). Ha trabajado en ABC
Córdoba (http://cordoba.abc.es) y en Diario de Córdoba
(http://www.diariocordoba.com). Colabora en El Parche Digital
(http://www.elparchedigital.com) y, en la actualidad, prepara su tesis
doctoral sobre el surrealismo en España.



=== El lenguaje inefable ==================================================
=== (La pista blanca y otros poemas) Rolando Gabrielli ===============

La poesía es pólvora mojada en medio de un lenguaje contaminado, que se
desmantela antes de tocar tierra. Los sentidos cargados en el poema y su
lenguaje, son cáscara, ceniza, polvo, y sólo el gusano prospera. La poesía
es el cadáver exquisito proclamado por los surrealistas, pero yace a la
intemperie, no como reina subyugada por la palabra, inefable dama, sino
chasqueada por los dedos de un mesonero, empujada detrás del atril con
vergüenza y miedo. No anida, no vuela, no sueña, no nada, y no dejan que el
poema se sueñe así mismo en su pobre performance de tía solterona,
quinceañera desdentada, gitana sin amuleto.

¿La poesía escribe su epitafio? No hay tal suicidio, ni corroboración y
menos consentimiento. La poesía es casi un acto de fe, ni siquiera una
vocación tardía o el soplo azucarado de un domingo bajo los frondosos
robles o los ingenuos, melancólicos sauces llorones. De cualquier manera,
la poesía subyace y yace bajo palabra, convicta de su olvido. Y bajo la
lápida del mercado, aún respira. Ha superado la horca, la guillotina, la
bala en la sien, la anestesia del tiempo, cloroformos burocráticos
estatales, el infinito menosprecio privado y esta actual indolencia
editorial, enfermedad terminal del mercado.

El mundo está en crisis, no la poesía. La culpa no la tiene la huella, sino
quien la ignora o confunde, deja de percibir un camino. Forma sobre la
forma, el poema es la nueva retórica, botón de una sola rosa, la que
reinventa cada lectura. ¿La poesía muere en su cuna o tiene tradición en el
futuro? Es un espejo al revés.



*** Un paréntesis en Nueva York

(Nueva York, (es un paréntesis) crucificada en sus rascacielos, partida en
plena gloria, derrumbada en sus Torres Gemelas, tan llena de libertad,
busca, siendo Babel, salir de su monólogo. Recurre a la literatura, a un
gran puñado de escritores, para romper el cerco de hierro, la auto asfixia,
esa página amarilla muda, insomne. La Gran Manzana, en estos tiempos
huérfanos de poesía, de literatura real, convocó a más de 100 escritores de
43 países, en su Festival Voces del Mundo. El PEN American Center organizó
la fiesta literaria para abrir el diálogo entre Estados Unidos y el mundo.
Más de dos décadas de de silencio en el corazón del mundo. Un esfuerzo
notable, una idea válida, admirable en medio del olvido, porque se había
borrado NY a la literatura universal. Se reunieron bajo una pista dorada de
temor. Hubo Babel dentro de la Babel, no se vieron poetas, brillaron por su
ausencia. Es sorprendente este paréntesis sin poetas, un hecho insólito de
marginalidad suprema, la secreta vocación provinciana de Nueva York. La
poesía que Lorca, Whitman, Lihn, Neruda, Cardenal, tocaron en profunda
cuerda las hondas aguas del Hudson, las aceradas calles invernales y sus
primaveras que no sabían qué hacer con tanta belleza muerta en Manhattan.
Augusto Roa Bastos, que acaba de dar un paso al frente silencioso,
advertía: Estamos caminando sobre la cornisa de una casa muy alta y no
sabemos cuántos metros de profundidad tiene el abismo. Podemos resbalar en
cualquier momento. ¿La poesía cae de los rascacielos? ¿O sube por las
escaleras de servicio? Ciega aúlla en un sótano, y el Alcalde decreta un
minuto de silencio por las víctimas de la palabra. No es una censura, sino
un acto de fe. La moda está en creer, tragarse una rueda de carreta, el
Caballo de Troya y soñar con el mito bajo de las sábanas. Se sienten
millones de remos al mismo tiempo, el gesto mudo de la paciencia, avanza
más lejos la noche que el día. La más global, se siente sola, la ciudad de
los cien idiomas, como la poesía, yace en una banca del Central Park,
dándole comida a las palomas que se saben un símbolo de la paz vencida por
la memoria. Muchos nombres en NY, pero faltaron muchos más: Eliot
Weinberger y Salman Rushdie, el premio Nobel de Literatura Wole Soyinka,
Paul Auster, Chico Buarque, Paco Ignacio Taibo II, Svetlana Alexievich,
reportera y escritora, Ryszard Kapuscinski, no se esconde abril, Elena
Poniatowska, Margaret Atwood, Eliot Weinberger, Michael Ondaatje, Antonio
Muñoz Molina, Bernard Henri Levy, Rubem Fonseca, Laura Restrepo. Un gran
elenco y parloteo babélico, muchos temas individuales, un congreso de voces
también aisladas, en un mundo fragmentado, polarizado, dormido,
anestesiado, secuestrado en su silencio, aterrorizado de sus mentiras,
paseado por el limbo universal.)



*** N. York

Nueva York, los edificios crecen
bajo la sombra de otros edificios.
La ciudad es una espiral
no duerme, dicen, somnolientas
sombras del atardecer y más.
La noche ya nos devuelve su cara
y le sonrío a esta virgen puta santa.
Con su velo de diosa cae el alba,
los escalones fríos que llevan sus tacos
y la veo correr en el Central Park,
loca, le digo, no dejes tu cintura
al viento, boca abajo sopla,
arriba el techo vuela estrellas,
un, dos, tres, cuatro pasos resuenan,
los días que no vuelven, vuelan,
la ciudad cruza la acera, un helado,
el frío no inmoviliza las palabras,
la ciudad es de risa, un cuerpo
inmóvil de cera, abrázame,
en el violeta la pared devora el graffiti.
Es el turno, la hora sin emergencia,
no me pidas un epitafio,
ahora quiero bailar.



*** KGB Bar

Este poema es confidencial,
la huella blanca de Liberia
se recuesta en la noche, aquí
en la 4ª Calle del este 85,
en Nueva York
y un oso duerme detrás
de la Barra de KGB Bar.
Lo delata la respiración blanca,
un profundo sueño de invierno lejano.
Dan un whisky en la roca,
dos vodkas y tres margaritas,
Glenn y Lincoln Bennet, close
la puerta roja en el 85,
es nuestra seguridad.
Denise debiera estar en Odessa,
descifrando el mensaje
de este poema.
Johnny, Jennifer, Kim,
que todos beban gratis, esta fría guerra
ha terminado.



Nueva York es una magnífica plaza de razas, bancaria por excelencia,
madrina de la Bolsa global, sitio de negocios, el Arte, para un reencuentro
de los dos idiomas vecinos: castellano e inglés. Un corredor natural para
el Verbo común. No vayamos tan lejos, si estamos aquí, al lado.



*** ¿Cuántos filos tiene el poema?

Se vuela el poema en el cementerio urbano de la ciudad. El alba es el alba,
en poesía no hay antes ni después. Es reflejo de neón, sueño de víbora, la
palabra se arrastra en su paraíso perdido, inútil y no es posible reciclar
su escombro. La lengua se aturde y el poema es el acto y supremo elogio a
lo inefable, lo que se nombra porque no existe.

El poema Es también lo que Es, y nace de la Noche de la Noche, hijo de
todas las oscuridades, en su secreto afán de Ser. Después de todo, su
principal razón. Siempre es nuevo, no se parece ni a sí mismo. Pero también
es pasado. El futuro es lo que le espera realmente si es verdadero.

El Verbo no es prisión eterna de su espada. ¿Cuántos filos tiene un poema?
¿O es hacha? ¿Un poema se poda a sí mismo, T. S.? El tiempo es nómada y el
poema su vasallo. ¿Dónde crece el viento, se reafirma el poema? ¿Tiene la
raíz del aire? ¿Tiene la raíz de la raíz o de la palabra? La palabra tiene
su casa matriz en el poema. Allí se enseñorean, rebuznan, cantan.

Estos poemas me nombran y son memoria de sus propias palabras. Tienen
rótula, coyunturas, piel, pequeñas sandalias que se niegan a entrar al
Infierno. Un poema es la superficie del carozo de su fruto. El poema no
tiene corazón, porque debe latir por todas partes. Se sabe escrito por la
yema de los dedos. Nunca niega lo que es, ni su reflejo y menos lo que no
dice.

La poesía es un estado de muchas cosas repentinas, acumuladas,
sorprendentes, obsesivamente, registradas y rumiadas. Todo está en
gestación frente al poema, latente. No hay gracia, sino un panal lleno de
palabras. La poesía carga sus dados y juega. Si el poema es redondo como un
cuadrado, gana el lector. La X del poema nunca se despeja. El poema siempre
interroga. Hilo suspendido en el Verbo, lenguaje de relucientes opacas
monedas, madera húmeda, la red se atrapa a sí misma, en la palabra que la
convierte en mariposa.

Blake, Mallarmé, T. S., Neruda, Huidobro, Paz, Celán, Lezama Lima, Panero,
Borges, Trakl, Quevedo, Parra, Vallejo, Rilke, Char, Donne, Villón,
Cavafis, Rimbaud, Baudelaire, Verlaine, Bécquer, Pound, Mistral, Pizarnik,
De Rokha, Rojas, Cardenal, el abanico produce un calor intenso y se funde,
llamas, la poesía no tiene un solo ojo, Delfos, todo oráculo debe usar
lentes con varios espejos retrovisores, porque el pasado no es vano pasar.

Todos estos poetas hicieron algo nuevo para mí y seguramente en la manga
otros flotan con sus palabras queridas, revolotean detrás del río, sobre la
hamaca que me mece esta mañana, en los días más oscuros vividos, en las
luminosas noches, su poesía trabaja hondamente, construye la invisible
huella en la señal intangible de lo que siempre permanece.

Todas las páginas no son iguales. Esta es mi pista.



*** La pista blanca

Mi mano no encuentra sus dedos,
el compás de tus dedos, mejor ni hablar,
muñeca ciega,
La música es mi debilidad
(me debilitan los boleros)
Mañana triste en el diván de madame Soledad,
un tango, el café no reúne el sueño.
El día es una pista de hielo,
resplandece en el giro que dan tus ojos,
Mis pies responden a tus pasos,
inmóviles, blancos, santos varones.
Un camino es la sombra y el paso,
su huella, no sabe y continúa.
La pista de hielo es blanca
y me mira lívida de miedo,
desconoce el movimiento de tus piernas,
mis guías eruditas en el hielo.
La sangre se calentará en segundos,
el día no está de humor,
un gris que no saluda a nadie,
la pista quiere soñar
que está en movimiento.



*** Oh, amor

Mírame a los ojos,
bestia amorosa, mi doble.
No renuncies,
acaríciame fiel animal,
en el dolor compartido,
la distancia se borra.
Ponte en cuatro,
en fálica oración.



*** Seda

Seda,
Soy yo,
el gusano,
vísteme.



*** Quijote

Yo te he visto,
lo sé,
enjuto, soñador,
loco, loco.
Ah, ya sé,
en algún lugar de La Mancha.



*** La ruina, T.S.

La ruina es la misma, T. S.,
como podar un gran poema,
revivir una lengua muerta,
perder algo sin que en verdad existiera.
El albañil puede soldar paredes,
pero dejar abierta la noche.
El poema es una esfera pálida,
bajo la azul angustiosa espera,
un circuito cerrado de estrellas muertas.
Todo caballo sin jinete sueña la libertad,
La estatua no corrige el futuro,
Piel muerta, ojo tuerto, cemento inservible.
Un poema, T. S., produce una nueva madera,
Es río bajo un puente donde fluye
y por mí dará un paso cada día
y en la piedra siento que resuena.
Una tierra no es baldía,
aunque uno muera.



*** De rodillas

De rodillas al altar, la poesía,
Amor, cuerpos en cruz,
Ámame verbo en la feroz
escalera de los sexos.
Un gusano se queda con tu piel,
otro horada tu marzo fecundo
y ese soy yo,
La sombra del hueco
que arroja la luz.
Vela, enciende tu noche.



*** La sin par

Tú eres la sin par,
mi folletín del atardecer,
Musa soleada en el rojo espejo.
Te recuerdo en una taberna
y sólo se ve nieve,
Una nube imaginaria
de una Catedral que asciende.
Qué esperas ángel para volar,
soy el agua adivinada
en el bautizo de tu mano.
Un búho que arroja sus ojos,
en el pozo de un hilo sin punta,
que crece en la noche del poema.



*** Por qué nombras las cosas

Por qué nombras las cosas que no existen.
No preguntes, no preguntes.
Sal y agua, mi estatua si nombre,
La erigen tus palabras en mi garganta.
No mires, no mires.
El paisaje prefiere ignorar
las bisagras negras que abren la noche,
amarillo, gris, azul, el alba.
Abre un paréntesis sobre la almohada.
No digas, no digas.
Las palabras traerán más palabras.



*** Poesía

Poesía, no inventes, no digas,
no nada, la palabra,
mi putita traviesa,
robo tu fuego, diosa,
abro tus piernas,
risa de sol, húmedo trece
tu roja ascensión.
Señora, desciende ahora,
sobre mí tu marzo
en el 41 de la fecha.



*** María Gelman García

Ay, María Gelman García,
qué hermoso nombre,
la luz que renueva
la mancha, María,
juntemos las noches,
las que aún faltan
por nombrarte.

** Rolando Gabrielli
panglobal@...
Periodista y escritor chileno residenciado en Panamá. Poeta, narrador y
ensayista. Ha obtenido diversos premios y menciones literarias en Chile,
México y Panamá. Ex funcionario internacional, corresponsal extranjero
en Colombia y Panamá. Ha dirigido y editado diversas publicaciones y
artículos suyos han sido publicados en América Latina y Europa.



||||||||||||||||||||||| EL REGRESO DEL CARACOL ||||||||||||||||||||||

=== Gaceta Literaria de Santa Fe ==========================================

Revista literaria
Santa Fe (Argentina), otoño de 2005
Registro de Propiedad Intelectual: Nº 317121
24 páginas

Llega a nuestras manos la edición de otoño de 2005 de la Gaceta Literaria
de Santa Fe, una publicación trimestral coordinada por Jorge Alberto
Hernández, Arturo Lomello, Norma Segades-Manias y Jorge Taverna Irigoyen y
fundada por Luis Di Filippo, y de la cual ya hablamos en nuestra edición
123 (http://www.letralia.com/123/caracol01.htm).

Esta edición viene encabezada por el artículo editorial "Acerca de los
premios literarios", que se enfoca en el trabajo solitario y anónimo de los
autores de provincia y de sus particulares dificultades para acceder a los
medios de publicación, a causa de las cuales "es lógico que el creador se
aferre a los premios literarios como estímulo a su desvalido quehacer, pero
también como promesa de acceso a la publicación". El artículo valora el
papel de aliciente de los premios literarios y aboga por que el autor
participe en los mismos sólo al estar "convencido de la transparencia de la
organización y confiado en la ecuanimidad de los jurados".

En sus secciones de creación han incluido los relatos "Las puertas del
cielo", de Marta Ortiz; "Aquellas lluvias lejanas", de Jorge Isaías; "Los
verdugos", de Ángel Balzarino; "Tucumán", de Sonia Catela; "La amante del
capitán", de José Gabriel Ceballos; "Nos.", de, español Julián Gustems;
"Manzanas de caramelo", de Irma Verolín; "Navidades", de Alfredo di
Bernado; "Leer las piedras", de Luisa Futoransky; "La cremería", de
Patricia Severín, y "Compañía", de Patricia Suárez.

Además, esta edición trae poemas de los argentinos Oscar Agú, César Actis
Brú, Roberto Malatesta, César Bisso, Graciela Maturo, Rubén Vedovaldi,
Ernesto Costa Perazzo, Sergio Rigazio, María Teresa Andruetto, Hugo Mujica,
Sonia Rabinovich, Esteban González, Máximo Simpson y Ana Emilia Lahitte,
así como los latinoamericanos Carolina Escobar Santi (Guatemala), Sylvia
Riestra (Uruguay), Alex Pausides (Cuba), Helena Ramos (Nicaragua), Mario
Rubén Álvarez (Paraguay) y Nicole Cecilia Delgado (Puerto Rico).
Igualmente, se incluye un homenaje a Juana de Ibarbourou con varias de sus
maravillosas creaciones y una reseña biográfica.

Por su parte, los artículos y ensayos de esta edición son "Un calificado
congreso de la lengua", de Jorge Alberto Hernández; "Hiperdiccionario", de
Arturo Lomello; "Ernesto Cardenal: sobre Dios, el hombre y la palabra", de
María Teresa Rearte Basla; "Guayasamín en 'Vasija de barro': el pintor de
la ira, la ternura y los Andes ecuatorianos", de Olga Zamboni; "Sin SOS
hasta SDM es HDP", de Rogelio Ramos Signes; "Leoncio Gianello" y "Una
escuela indefensa", de Manuel Bande; un especial sobre el periodista y
escritor Raúl Galán (1913-1963) con sendos artículos de Rodolfo Alonso y
Nicasia Baunaly, y la sección "Notas de París", con un trabajo de Irma
Bignon acerca del pensador libanés Amin Maalouf, así como varias reseñas
editoriales. Las imágenes que acompañan a los artículos y materiales de
creación pertenecen a Antonio Berni, como una forma de homenaje por el
centenario de su nacimiento.

Para suscribirse a esta publicación, que tiene veinticinco años
publicándose, basta con enviar un pago de $20 (correspondiente a un año de
suscripción) a Manuel Bande, en San Jerónimo 4404 (3000 - Santa Fe). Bande
puede ser contactado vía telefónica por el 0342 4527723.



|||||||||||||||||||||||||||||| EL BUZÓN |||||||||||||||||||||||||||||

=== La casa natal de Tito Salas ===========================================

5 de agosto de 2005

Buen día:

Me es muy grato dirigirme a usted como sobrino de Tito Salas, y ya
mayorcito de edad (83 años), para informarle que me agradó mucho leer en la
edición 64 de su revista (http://www.letralia.com/64/notic074.htm#noti04)
lo del reacondicionamiento del Toboso, casa del pintor en Petare. Tengo
entendido que varias nietas del pintor están al frente del asunto, y espero
que la restauración se lleve a efecto.

Leí también en el mismo articulo que Tito Salas nació en Caracas, en la
casa de mi abuelo, don José Antonio Salas, ubicado entre las esquinas de
Pedrera y Gorda, Nº 60, hoy en día avenida Baralt. Sin embargo, en esa casa
nací yo; la casa natal de Tito Salas está ubicada en Antímano, calle Real
Nº 13, que por cierto yo la habité durante muchos años, y en donde mi
hermana también nació.

Espero que la información que le estoy enviando haya sido de alguna
utilidad para aclarar el caso.

Muy cordialmente,

José Antonio Salas Wulff
joseasalasw@...



||||||||||||||||||||||||||| POST SCRIPTUM |||||||||||||||||||||||||||

"...el lenguaje literario fundado sobre la palabra social nunca se libera
de la virtud descriptiva que lo limita, ya que la universalidad de una
lengua -en el estado actual de la sociedad-, es un hecho auditivo, de
ninguna manera un hecho de elocución".

Roland Barthes, El grado cero de la escritura (1953).

=== Cómo publicar en Letralia, Tierra de Letras ===========================

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leer nuestras condiciones de publicación. Usted puede verlas en el Web en
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simplemente dando un doble click de ratón en el enlace siguiente:
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Atentos: nuestra próxima edición circula el lunes 5 de septiembre de 2005




 
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