|
TEMPLOS Los estudios antropológicos afirman que las sociedades más primitivas ya desarrollaban el culto de adoración a las divinidades. Inicialmente, los elementos de la naturaleza fueron divinizados; más tarde, tomado el efecto por la causa, elevaron a los mensajeros espirituales, llamados por Dios para que cooperaran con el progreso humano, al grado de dioses. Después edificaron templos para adorar a las fuerzas superiores. He que en Oriente las pagodas se multiplicaron; en la tierras del Nilo pilones y túmulos fueron edificados; la Acrópolis en la Grecia, cuna de la cultura occidental, acogía numerosos santuarios. Delfos resplandecía con el oráculo erigido en homenaje a Apolo; Roma regurgitaba de dioses de piedra, importados de la tradición helénica, construyendo sus altares en el seno de las familias romanas. Sin embargo, fue en el monte Moriá que los israelitas, representando la idea monoteísta, un avance para la humanidad, fundaron el grande, famoso y fastuoso templo de Jerusalén. Idealizado por David y concretizado por Salomón, representaba toda la grandeza espiritual de aquel pueblo. En varios patios retumbaban oraciones al gran Dios de Abraham, Isaac, Jacob. En el atrio de los gentiles y de los israelitas, Jesús diera innumerables testimonios. Todavía, la historia registra que todos esos templos mundialmente conocidos fueron o están siendo corroídos por Cronos, flagelo indomable que todo devora. De los oráculos y santuarios griegos, quedan apenas ruinas; en las tierras de los faraones, mausoleos y esfinges los pocos son devorados por el tiempo. El suntuoso templo de Jerusalén fuera destruido por las actitudes bélicas, quedando apenas el muro de las lamentaciones. Todos los templos y construcciones de piedras son perecibles, puesto que están sujetos a la transformación de la materia. Aún, el espíritu más perfecto que Dios envió a la Tierra para servirnos de guía y modelo, Jesús, en el inolvidable diálogo con la mujer samaritana, enseña que Dios es Espíritu e importa que lo adoremos en Espíritu y Verdad. Jesús hacía de su cuerpo un verdadero templo de adoración a Dios, su santuario era la propia naturaleza reveladora de la presencia divina; su altar, la propia conciencia que se elevaba, en cualquier hora y lugar, para la comunicación con el Señor del Universo a través de la oración. Viviendo en una época caracterizada por dogmas y creencias, Cristo frecuentó las sinagogas y la gran construcción en el monte Moriá sin, con todo, apegarse a las fórmulas. Se interesaba por las almas y precisaba ir donde el pueblo se reunía, a fin de predicar su mensaje. A pesar de ello, procuraba la esencia de las enseñanzas, aprovechando, naturalmente, el espacio físico que debería ser consagrado a las actividades espirituales. ---- o ---- Dieciocho siglos después, es cuando el Más Alto no envía el Consolador, la Doctrina Espírita que figura en la Tierra como restauradora del Cristianismo primitivo. En la actualidad, se yerguen los núcleos espíritas como templos verdaderos, donde Jesús debe estar representado no por imágenes de barro, altares ornamentados o estatuas de bronce, sino por las actitudes esencialmente cristianas de sus frecuentadores. Como religión del espíritu, la Doctrina dispensa toda y cualquier práctica exterior, todo y cualquier simbolismo, desarrollando, a través del estudio doctrinario, la fe razonada. Sin embargo, las Casas Espíritas deben brillar por la sencillez, aplicando en sus construcciones e interiores lo básico para el estudio, divulgación y práctica del Consolador, puesto que nada adelanta el usar tecnología de punta en la construcción de las paredes, muebles finos representando la aristocracia de la época, objetos de arte para ostentación, si no hubiere un verdadero compromiso con aquél que, en el mundo, ocupara el título hijo de carpintero. Si actuamos con preocupación exagerada en ofrecernos confort que lleva al ocio, estaremos huyendo de los objetivos propuestos por Jesús, olvidándonos de que la verdadera fortaleza de una casa espírita, desde el punto de vista de su función en la Tierra, no está en los cimientos de concreto, sino en el estudio y vivencia del aspecto doctrinario, ese sí deberá ser colocado en evidencia, fortaleciendo moralmente a los adeptos de la Tercera Revelación, contribuyendo para el esclarecimiento y entendimiento de lo que es realmente Espiritismo, lo que es Centro Espírita, cuáles son sus responsabilidades y sagrada importancia como representante del Cristo en el planeta. En ese propósito, amigo lector, es que te presentamos esta obra. “Aconteció en una Casa Espírita” representa la misericordia divina a todos nosotros, eternos aprendices del arte de la convivencia fraterna. Todas las informaciones encontradas en este libro fueron grabadas con la pena de la simplicidad en el papel de la experiencia, consustanciando la vivencia del Espíritu de Nora durante decenios de nobles, relevantes y respetables tareas, realizadas junto a diversas instituciones dedicadas al Espiritismo. Sus personajes fueron compuestos basándose en experiencias reales. Cada personalidad, aquí representada, así como los dramas y testimonios, las quejas y victorias guardan resonancia con compañeros que vivieran estas escenas en el palco de la vida, en las que muchos de nosotros podremos encontrarnos. De las distintas figuras que desfilaron en este escenario, muchos ya retornaron a la Tierra en expiaciones, reparaciones o benditas misiones. He aquí lo que te ofrecemos! Esperamos que estas páginas sinceras puedan hablar a tu corazón, despertándote para la necesidad y responsabilidad del servicio espírita, la seriedad absoluta en el ejecutar de las tareas, con el fin de que puedas reconocer que, si almas enfermas pueden atentar contra la obra del Señor, aprovechando las flaquezas humanas, miríadas de benefactores espirituales, heraldos de los cielos, apoyan, protegen, incentivan a todo aquel que coopera de manera honesta y verdadera, mas, sin quitarles la oportunidad del aprendizaje y el testimonio. Concientes de responsabilidades que abrazamos junto a Dios nuestro Padre y al movimiento espírita, deseamos que todos los que ejecutan cualquier función, en las benditas Casas consagradas al Espiritismo, puedan encontrar en este trabajo, sencillo en cuanto a la forma, pero profundo e importante en cuanto al fondo, esclarecimientos y estímulos para la vigilancia, la oración, el estudio y el trabajo, guardando la certeza de que: lo que quiera acontecer en el Centro Espírita, fruto de nuestra actuación buena o mala, será siempre de nuestra entera responsabilidad. Independientemente del servicio que ejecutemos, seremos siempre convocados a comparecer ante el tribunal de la propia conciencia, bajo los ojos atentos y severos de las leyes divinas convertidas en gran Juez, pidiendo cuentas de nuestros actos. Siempre que el orgullo, la vanidad, la lengua viperina y la tolerancia adentraren los Templos Espíritas, estaremos abriendo brechas a los adversarios del amor, entorpeciendo la obra de Cristo. Rogando a Dios nos bendiga y pidiendo a Jesús nos ayude a conservar la honestidad, la verdad, la fraternidad en nuestras benditas Casas Espíritas, y agradecidos por la oportunidad de servir, deseamos a todos los hermanos de jornada espírita paz, seriedad, estudio, práctica doctrinaria, unión fraternal, con el fin de que las infiltraciones no tengan lugar en los verdaderos Centros Espíritas, Templos de amor que deben representar de manera absolutamente fiel, el propio Cristianismo. Wilson Ferreira de Mello (Mensaje psicografiado por el médium Emanuel Cristiano en reunión de 11-03-2001 en el Centro Espírita “Allan Kardec”, de Campiñas/SP)
QUERIDOS HERMANOS SEGUIRE ENVIANDO, CAPITULOS DE ESTA OBRA. MUCHA PAZ EN JESÚS GINA DE REZKALAH | |||
|
|
