Binomio. El discurso radical del Mallku halló el complemento académico en su compañera de fórmula. Usted Elige inicia con Esther Balboa un ciclo de entrevistas con los candidatos a la Vicepresidencia
Carlos Valdez Mattos
Esther Balboa nació en un pequeño poblado de los valles altos de Cochabamba, hace 42 años, entre el olor de la leña ardiendo en el fogón en un rincón de la casa campestre y el revoloteo de los pájaros en los duraznales. Desde niña escuchó el llamado de la tierra y no ha dejado de seguir esa voz. Es quechua, pero por sus venas también corre sangre aimara por su padre. Su ingreso a la política ha sido el fruto de ese llamado profundo de la Pachamama en la coca. Tiene una visión distinta de la política. La mira desde la cultura, desde la visión de los oprimidos y la reivindica como un servicio al hombre y no al servicio de modelos externos. En plena guerra sucia electoral su discurso suena a pacifista. Puede parecer desconcertante al resto, pero quizás lo sea mucho más para Felipe Quispe, ex militante del foquismo, duro en la lucha sindical y los bloqueos. Podría decirse que hacen la pareja perfecta, de pesos y contrapesos. Pero así como Balboa tiene una visión quizás academicista por su trayectoria de profesora universitaria, sus conceptos pueden parecer muy ajenos y alejados de la política cotidiana. Esther Balboa Bustamente nació en Cochabamba. Tiene 42 años, es psicóloga, cuenta con un diplomado en Ciencias Políticas y un doctorado en Ciencias Humanas, título obtenido en Berlín, Alemania. Trabaja como docente en la Universidad Mayor de San Simón. Está casada con José Antonio Rocha, docente de Antropología de la UCB. Tiene cuatro hijos, el mayor de 19 años y el menor de un año. Habla el español, el quechua, el alemán, entiende el aimara y un poco de inglés. Escribió un libro de unas 400 páginas sólo del verbo quechua y para ello afirma que se adentró en el estudio de otras culturas asiáticas. Ha sido consultora de la GTZ, de la ONU, Unicef y de varias ONG. Es docente invitada en una universidad alemana; trabajó en otras universidades de China, África y Asia, también como docente invitada, en una cátedra llamada de Interculturalidad.
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