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LA PARTIDA
Aprieto un taladro entre las manos
perforo un hueco enorme en la pared. No sé si encuentre luz del otro lado pero esta vez pretendo pronto huir.
Escapar de los cuervos al acecho
que aguardan silenciosos la caída
del gran rey: desnudo y sin poder.
Con crueldad azotan inclementes hieren con sus lenguas viperinas crucifican en su cruz imaginaria. Grandes jueces con vigas en los ojos no podrán abofetear mis dos mejillas jamás me inmolaré por aves de rapiña como alguna vez lo hizo el buen Jesús. Aguarden con paciencia mi partida para tragar mis monedas una a una que oxidadas no tendrán ningún valor. ©SKORPIONA
Inés de la Puente Spiers
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