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UNA SILLA, UN ANCIANO
Esclavo está el anciano a una silla
la muerte ruega al cielo prontamente. Vivir así es castigo y pesadilla inválido ha quedado eternamente. Sus manos acarician sólo arcilla
e imagina aquel cuerpo exhuberante de su ninfa que amaba de chiquilla y ella ahora lo mira indiferente. Qué pesar da vivir sin movimiento
atado a una silla, cruel calvario: hasta cuándo Señor ese tormento. Antaño fue un enérgico corsario sin temor enfrentaba al fuerte viento duerme ahora abrazado de un rosario. ©SKORPIONA
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