ESCENA VI (Teatrema, Acto I)
Sitiado en mi propio cuerpo, cárcel teñida de epidermis, sé que una esquirla del
tiempo me sujeta mientras el aire mira agónico el reloj. Vivir es andar a
tientas por un sueño, vestir de luna el lodo frío de la nada, cabalgar sobre un
hilo de infinito que está a punto de romperse.
La muerte es un monólogo sin eco, transparencia acumulada de abismo, la cohesión
de una estatua. El cielo, coágulo de azul que pende sobre la cabeza. El resto
llagas y llanto, fiebre desatada.
Estamos aquí. Somos brasas a punto de nadar en la laguna fúnebre del silencio.
Aquí, como una cifra cutre del destino, redondeando el suelo estirado que hay
bajo los pies. Aquí, para pelar el insomnio que duerme entre una copa y otra.
¿En cuanto tiempo se consume un minuto? ¿De cuántos minutos se forjó el
pensamiento? ¿Por cuántos pensamientos resbala la existencia? Agujero negro que
habita el cerebro y te devora segundo a segundo.
Del libro "Teatrema o poema en cuatro actos"
Diciembre 2008©Fernando Luis Pérez Poza
Pontevedra. España
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