El chismorreo como dinámica de grupo
Beatrice B. Briggs
El chismorreo es un fenómeno universal antiguo. Se desarrolló con el
lenguaje y es parte de la extensión informal de la economía informativa.
Como las cuentas y las pieles, el chismorreo ha sido un medio de trueque
desde tiempo inmemorial. Lo intercambiamos por más chismorreo - y por un
sentimiento de pertenencia. Después de todo, nadie puede chismorrear sólo.
El chismorreo se lleva a cabo en todos los grupos humanos. Algunos tratan de
prohibir o controlar el chismorreo y otros hacen loables esfuerzos para
romper ese hábito, pero el chismorreo persiste. ¿Cuál es su función social?
¿De qué manera podemos explicar su poder permaneciente?
El chismorreo, entendido como la habladuría de los asuntos personales de
otros, intercambiado en conversaciones informales - por lo regular cuando
la persona en cuestión está ausente - puede tomar diversas formas. Puede
ser bien intencionado o malicioso, certero o falso, banal o de vida o
muerte, de conocimiento público o un secreto compartido por unos pocos
privilegiados. Pueden ser noticias frescas o la repetición del folklore
comunal. Puede unificar a un grupo o separarlo por completo.
Los grupos chismorrean para definirse a sí mismos. Los fuereños y los recién
llegados pueden leer la guía del visitante, el manual del empleado, el
reglamento o la hoja informativa, pero únicamente los privilegiados
originarios saben y comprenden - o les interesa - el chismorreo. Nuestros
compañeros de chismorreo son con frecuencia nuestros amigos más cercanos.
Dime con quien chismorreas y de qué chismorreas y te diré en qué jerarquía
del grupo te encuentras.
El chismorreo es un medio clandestino de comunicación, no oficial, no
regulado, no sancionado - y con frecuencia falso. La certeza de la
información es secundaria al sentido de conexión emocional entre los
chismosos. Los chismosos no son periodistas capacitados, recolectando
evidencias para presentar una historia equilibrada. Son seres humanos
ordinarios tratando de comprender que es lo que está sucediendo en las
situaciones desconcertadas en las que se encuentran.
Para aquellos en los márgenes sociales, el chismorreo es una herramienta de
supervivencia. Aislados del banquete informativo disponible para los
poderosos, aquellos con bajo rango deben hurgar en las migajas a las que
lleguen a tener acceso. El compartir sus deducciones con otros es un acto de
solidaridad. El que las mujeres con frecuencia sean estereotipadas como
chismosas crónicas es una consecuencia de su opresión histórica. Reuniéndose
en el pozo o el río, nuestras abuelas intercambiaban información acerca de
las cosas que definían a sus vidas: los nacimientos, las muertes, las
enfermedades y las actividades de los hombres. ¿De qué otra forma podrían
haberse enterado de lo que estaba sucediendo?
El escuchar lo que la gente está chismorreando es una de las formas de
detectar los conflictos que se avecinan en un grupo. El chismorreo funge
como una válvula de seguridad que puede dilatar o prevenir la erupción de un
conflicto abierto. El traer a la luz emociones tales como el miedo, los
celos, el enojo, la confusión o la frustración, a través del chismorreo no
hace que el problema fundamental deje de existir, pero una ³dosis de
chismorreo² puede curar temporalmente el dolor. Pero también puede crear
hábito.
Los grupos con frecuencia gastan su energía quejándose y chismorreando los
unos sobre los otros en lugar de unir fuerzas para lograr un cambio
positivo. Si el chismorreo es la única forma en que un grupo se comunica,
tengan la confianza de que éste se debilita y la paranoia se expande. Uno
nunca sabe lo que se dice a sus espaldas.
Tanto a nivel personal como grupal, el chismorreo puede ser un juego
peligroso. A pesar de ser una actividad antigua y aparentemente universal,
sus reglas no han sido escritas. Uno aprende demasiado tarde cuando ha ido
demasiado lejos. Una confidencia es delatada, la persona de la que estás
hablando lo escucha, la información que transmitiste resulta ser falsa.
Puedes lastimar, ocasionar daños a la reputación de otro, y deshonrarte a ti
mismo. En una nota más siniestra, infiltrados deseosos de destruir a un
grupo pueden usar la red del chismorreo para propagar falsos rumores,
difamar a ciertos miembros, y por demás, manipular la opinión popular.
La alternativa a nivel individual es el utilizar el hablar con otros
únicamente como medida para esclarecer tus ideas y sentimientos antes de
decidir cuando y cómo hablar directamente con la persona de la que estás
chismorreando. El reto para los grupos es el de crear alternativas viables
al chismorreo: oportunidades para un diálogo honesto, compartir
sentimientos, resolver controversias y otros procesos designados para
compartir información, verificar su exactitud, expresar sus sentimientos y
decidir qué hacer.
Pero olvídense de intentar reprimir el chismorreo en su totalidad. Como
cualquier forajido, siempre prosperará en los márgenes.
Más acerca de los acuerdos básicos
Estas sugerencias fueron presentadas en respuesta al artículo sobre Acuerdos
Básicos <http://www.iifac.org/cgi-bin/fascicle.cgi?id=33&lang=es> que
apareció en la edición de julio del 2004 de Fogata.
Al comienzo de las sesiones que facilito, ya sean seminarios de capacitación
u otro tipo de reuniones, introduzco ³las reglas de conducta para nosotros
mismos durante el tiempo que estemos juntos². Con anticipación preparo una
hoja grande de rotafolio con la siguiente escrita:
Proceso para trabajar juntos Participar activamente Respetar los temas y los
límites de tiempo Ofrecer y recibir retroalimentación constructiva Comunicar
de manera clara y concisa Extender el derecho al habla a tod@s los miembros
del grupo Sentido del humor Otorgar buena atención y comprensión
(Nota del editor: esta lista ha sido ligeramente modificada de la versión
original en inglés para acomodar el mismo contenido de ésta en la palabra
³proceso² escrita en español.)
Hago una revisión de la lista, explicando que ésta deberá ser mantenida
siempre visible y que cualquiera puede ser alusión a ella durante la sesión
para mantenernos centrados y productivos. Les pregunto a los participantes
si quieren agregar algunas otras reglas y luego obtengo su consentimiento
para adherirse a la lista completada. Les muestro como funciona, saliéndome
deliberadamente fuera de curso, y luego corrigiéndome a mí misma, para
modelarles que todos estamos a cargo de nuestra conducta. Si el grupo se
sale del carril, hago referencia al cuadro, afirmando sencillamente, ³pienso
que tal vez nos estamos apartando de nuestras reglas² y solicitándoles
³¿podemos regresar a nuestro centro de atención, por favor?² Mi experiencia
ha sido siempre positiva. Cuando el grupo observa que tan efectivas son las
reglas básicas, participan de buena gana en el proceso de monitoreo
individual o grupal. Espero que otros encuentren esto de ayuda. Denyse
Lynch, Director, The Lynch Group, Toronto, ON e-mail: denyselynch@...
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From: IIFAC <fogata@...>
Subject: Fogata, Septiembre 2005
Septiembre 2005
Revista-e del Instituto Internacional de Facilitación y Consenso
Pregúntale al IIFAC: La democracia profunda y el consenso
Pregunta: recientemente leí la idea a continuación en un correo electrónico
proveniente de un foro de discusión, ³... la democracia profunda es una
forma de toma de decisiones, donde básicamente, en el caso de que no llegue
a haber consenso, las personas que están en oposición tienen la 'obligación'
de presentar una propuesta alternativa, algo que el consenso en sí no
considera necesario.² ¿Es verdad esto?
Arriba: Facilitadores Natalia Ortíz y Beatrice Briggs, con los participantes
en el taller de Mapeo de Alcances
<http://web.idrc.ca/es/ev-26586-201-1-DO_TOPIC.html> , Guatemala, Agosto del
2005. Der: Natalia Ortíz
Izq: El equipo del IIFAC, Adelita San Vicente, Cecilia Partida, Arturo Pozo,
Beatrice Briggs y Juan Manuel Zaragoza, en el Encuentro por un periodismo de
calidad <http://www.periodismodecalidad.org> , Cuidad de México, Agosto del
2005.
Más acerca de los acuerdos básicos
Estas sugerencias fueron presentadas en respuesta al artículo sobre Acuerdos
Básicos que apareció en la edición de julio del 2004 de Fogata.
Al comienzo de las sesiones que facilito, ya sean seminarios de capacitación
u otro tipo de reuniones, introduzco ³las reglas de conducta para nosotros
mismos durante el tiempo que estemos juntos². Con anticipación preparo una
hoja grande de rotafolio con la siguiente escrita...
Proceso para trabajar juntos Participar activamente Respetar los temas y los
límites de tiempo Ofrecer y recibir retroalimentación constructiva Comunicar
de manera clara y concisa Extender el derecho al habla a tod@s los miembros
del grupo Sentido del humor Otorgar buena atención y comprensión Librero
Pregúntale al IIFAC: La democracia profunda y el consenso
P Recientemente leí la idea a continuación en un correo electrónico
proveniente de un foro de discusión, ³... la democracia profunda es una
forma de toma de decisiones, donde básicamente, en el caso de que no llegue
a haber consenso, las personas que están en oposición tienen la 'obligación'
de presentar una propuesta alternativa, algo que el consenso en sí no
considera necesario.² ¿Es verdad esto?
R ³La democracia profunda² - como la ³ecología profunda² - es un término
utilizado para despertarnos de las limitaciones convencionales de observar
al mundo a nuestro alrededor. Mientras que la ecología profunda nos pide que
revaluemos nuestra relación con el mundo natural, la democracia profunda -
como el consenso - nos invita a ir más allá del gobierno mayoritario en
nuestros procesos políticos. Tanto la democracia profunda como el consenso
están basados en la convicción de que para tomar buenas decisiones, debemos
escuchar a todas las voces presentes, no sólo a aquellas de los más
poderosos o más numerosos. Sin embargo, hasta donde sé, la democracia
profunda es más una actitud o intención que un proceso codificado de toma de
decisiones. Un grupo deseoso de poner en práctica la ³democracia profunda² -
o cualquier otra forma alternativa de toma de decisiones - podrá establecer
un acuerdo básico que exija a los participantes el ofrecer una alternativa a
las propuestas que no puedan apoyar.
En el ³consenso mismo² (queriendo decir con esto ¡la forma en que lo
practico!), este dar y recibir opiniones, y la consideración de que puedan
surgir soluciones alternativas se lleva a cabo durante la fase de discusión
del proceso. Durante el momento de la toma de decisiones, el consenso no
exige a la persona que bloquea una propuesta, que ofrezca una alternativa;
sin embargo, la obliga a ofrecer una explicación por su bloqueo,
fundamentado en los valores y éticas del grupo. Beatrice Briggs.
(Para mayor información sobre el proceso de consenso, ver los artículos
pasados de Fogata como Momentos tensos en la facilitación: declarando un
bloqueo inválido <http://www.iifac.org/cgi-bin/fascicle.cgi?id=16&lang=es>
o ¿Alguien tiene alguna propuesta?
<http://www.iifac.org/cgi-bin/fascicle.cgi?id=72&lang=es> y la Introducción
al Proceso de Consenso <http://www.iifac.org/product-es.html> de Beatriz
Briggs.
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