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#6988 De: Jezarela <jezarela@...>
Fecha: Mar, 4 de Mar, 2008 9:39 pm
Asunto: Es que yo no me resigno
jezarela
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Ya sé que este foro anda naufragando desde....a ver déjame ver.... desde....¿cuántos años? ¡siete! ¡tengo como siete años en el foro!  Guauuu
Sé que tarde o temprano, como todo en la vida, tiene que terminar. Que se tiene que cerrar el círculo, que tendrán otras cosas ya que hacer diferentes en otros lugares con otras personas y que esto ¡se va a acabar!
Lo sé y me digo: Está bien, ya son muchos años, es lógico. A estas alturas ya ni veo Ranma (porque entré al foro por eso...si, hay mejores pero no había visto anime ni manga jamás, era novata. De echo, lo sigo siendo, ja,ja,ja)
 ¿en qué iba?  ahhh si. 
Y luego pienso: pues ya no voy a escribir, ¡total! ¿quién se va a dar cuenta?
¡pero no puedo! Siempre, cada vez que abro el internet, es para revisar primeramente este correo, no me resigno a perder una parte que fue muy importante en mi vida. Suena a novela pero es que estaba en una etapa de mi vida muy problemática cuando entré al foro. Eran mi terapia.
Ya ahora no la necesito (la terapia) pero siento que....¿cómo explicarlo? 
Hay una parte de mi que no quiere "madurar", quiero seguir teniendo la emoción de ver y saber cosas nuevas del anime y del manga, tener contacto con los que sepan mas que yo de esas cosas...
Porque no tengo con quien hablar de esto. A nadie de mis conocidos, amigos y familiares les gusta el manga o el anime. Con ellos puedo hablar de lo que sea, saben lo que me gusta y lo aceptan...pero no puedo llegar emocionada y decirles: "¡¡¡demonios, todavía no se acaba Inuyasha, a qué horas matarán a Naraku?"  o "¿qué anime me recomiendan ver?"
 
Por cierto que no me emocioné mucho con Naruto, ¿de qué trata?
Bueno, ya me desvié. Oh! lo que sí estaba viendo, (a falta de otra cosa) es el Avatar. De principio no me gustaba pero mi cuñado y mi hermana me insistían mucho para verlo y como a esa hora estoy arreglando las recámaras, pues comencé a verla.  Está interesante.
 
 
Continuando con mi drama..... Por eso, quieridos compañeros de foro. ¡No me resigno! ¡quiero que la página continue, no importa que escriban una vez por mes! (pero que deveras lo hicieran).
No importa que ya casi no se hable de anime y manga ¡no importa!. Aunque hablen de sus tareas, sus trabajos, sus amores y desamores, no le hace. Yo les hablaré de mis hijos, de la sopa que se me quemó ayer, de la lavadora que se acaba de descomponer...ja.ja.aja.- No, no es cierto. De eso no.  De mis hijos, sí. Cada dia los quiero más y cada dia quiero ahorcarlos, regalarlos o tirarlos. Ser madre es el trabajo más pesado que me ha tocado hacer, pero cuando siento sus caritas cerca de mi, sus bracitos que me tocan, sus vocecitas diciéndome que me quieren, o cuando me piden disculpas por hacerme enojar.... snifff. Sigo mostrando mi ceño fruncido pero por dentro tengo alma de flan. Disculparse por ser niños, ¿no es tierno?.
El mes pasado me trajeron un horrible animal y lo me lo dieron en la mano, yo pensé que era de plástico y muy contenta lo tomé. Creo que brinqué más de un metro de altura y qué decir de mis gritos...
En fin, ese es otro tema.
 
 
En conclusión: No me resigno. Seguiré abriendo este correo, lo siento.
Un abrazo.
 



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#6987 De: "Lita Kino." <pegaso.jupiter@...>
Fecha: Mié, 27 de Feb, 2008 3:06 am
Asunto: Re: [^_^] holaaaaa
lilprincess_...
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Aquí Lita reportándose.

En breve, mis últimas actividades:
* Comencé clases la semana pasada.
* Me desenamoré -finalmente- del tipo del que había estado enamorada
el año pasado.
* He comenzado a escuchar interrogantes de parte de mi familia,
quienes consideran que a estas alturas ya debería de tener algún tipo
de relación sentimental. (Y son comentarios muy molestos de escuchar
cuando mi estado de soltería es involuntario)
* Me volví adicta a la televisión, especialmente a películas y series
de TV de Warner, Sony, Fox y Universal Channel y esto me causa
desequilibrio con mis actividades que SI importan.
* No me he conectado mucho por lo mismo que paso mucho tiempo frente a la TV.
* Etc.

No sé qué más decir y de todas maneras son las 9 p.m. y ya me voy a
dormir. (Sip, a las 9 p.m... Soy malísima para despertarme temprano y
tengo la desdicha de tener clases a las 7 a.m. todos los días...)

Cuídense y sea por messenger o mail o como sea, trataré de reportarme
con ida de vez en cuando.

Lita Kino.
--
¡Tus ojos! Tus ojos que adoro por bellos,
por dulces y alegres, porque en su mirar
me dicen muy quedo que tan sólo ellos
pueden envolverme en dulces destellos
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#6986 De: Gonzalo Flores <irongaaf@...>
Fecha: Mar, 26 de Feb, 2008 2:41 am
Asunto: Re: [^_^] holaaaaa
irongaaf
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Hola Jeza, hola Lita:
Espero que la hayan pasado bien en sus vacaciones. Si bien yo no me fui a ningún lado, podría decirse que"tuve" mis vacas ya que varios días de enero y febrero fui a la oficina sólo a leer la sección deportiva del diario je.
Después de hacer la "pequeña prueba" de ver si alguien escribía que no fueras vos o yo (además de las contestaciones de Lita), estoy pensando en empezar a escribirle a sus correos electrónicos o contactarnos por messenger, ya que no da muchas ganas de seguir haciendo las críticas de anime que veo o seguir publicando mis historias en un foro que lamentablemente está naufragando hace tiempo. Muchos expresaron que leían todos los mensajes y que no contestaban pero creo que eso ya forma parte del pasado. A mi parecer, el foro de fanfiction propiamente dicho como tema terminó por sucumbir cuando desapareció Xolotl.
Espero su respuesta sobre esta situación así veo qué es lo que hago o hacemos.
Un beso grande a ustedes, muchachas.

Jezarela <jezarela@...> escribió:


¿hay alguien en casa? ¿nooooo?'
 
bueno, vuelvo despues, a ver si alguien escribe aunque sea un triste hola.
 



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#6985 De: Jezarela <jezarela@...>
Fecha: Dom, 24 de Feb, 2008 8:27 pm
Asunto: holaaaaa
jezarela
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¿hay alguien en casa? ¿nooooo?'
 
bueno, vuelvo despues, a ver si alguien escribe aunque sea un triste hola.
 



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#6984 De: Jezarela <jezarela@...>
Fecha: Mié, 9 de Ene, 2008 11:36 pm
Asunto: ahhh!!!!
jezarela
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Hellooooooouuuuu queridos amigos.
Pues aqui me tienen ya mas llena de trabajo....
En cuanto al año, veamos, lo que me ha ocurrido....para empezar, perdí la hoja en la que estaba anotando todas las cosas  buenas por mes. Iba como en julio. Y apara estas alturas ni me acuerdo, ni modo.
 
A ver, un recuento:
En este año dieron de alta a mi hijo, el más pequeño. Ya no hay el más minimo riesgo de retraso psicomotor, ya es un niño "normal".  Ya comienza a hablar muy bien y si, es mas latoso que su hermano. Aun no quiere ir avisar para ir al baño. Eso es lo malo.
El otro hijo.... sigue creciendo y sigue creciendo su curiosidad y su idependencia. Ya no quiere que le haga su desayuno yo, él tiene  que hacerlo....lo cual es un decir porque tengo que estar yo con él para cuidarlo. Me da mas trabajo pero ni modo.
Con mi marido tuve un disgusto muy fuerte el fin de año, la tensión fue la culpable, pero no paso a mayores, aunque estuvimos con la ley del hielo por varios dias.
Lo malo:
Cambiamos de casa; nos asaltaron en la otra...gracias a Dios no paso nada; vendi mi laptop, no me han pagado la mitad ¿no es para llorar?; mi suegra se puso delicada de salud. Perdi mi ahorro ( ya era algo); me sacaron un quiste de la encia, perdi mi diente y media sonrisa. Y el diente sustituto me saldra bastante caro.
 
De lo bueno:
¡¡¡tengo laptop nueva!!!!!!!! es mas, ni la se usar todavia. No le entiendo. Es que tiene windows vista y esa version no la habia usado nunca.
Logre leer casi todo el manga de Inuyasha, solo me falta el final.
Este año me di cuenta que tengo ya varios amigos nuevos, pero amigos amigos, de esos que valoras y quieres mucho, de los que duras un buen platicando y riendo, de los que buscas y te buscan cuando lo necesitan. No se porque crei que ya no iba a tener amigos de esa naturaleza, que ese tipo de amistad nacia solo en la adolescencia o en la escuela y que ya casados no se podia. Que idea tan absurda. Tenemos amigos y amigas , mi marido y yo, casados igual que  nosotros. 
Las relaciones con mis hermanos van viento en popa, inclusive con toda mi familia, excepto mi padre. Con el la cosa es diferente.
 
Bueno, quiero avisarles.... sobre todo a Lita y Gonzalo, los unicos mas fieles, que tal vez no escriba en un mes mas o menos. NOs vamos a mi ciudad  natal, Guadalajara, y alli no tengo conexion a internet, al menos no por el momento. A ver si logro.... pero ya despues.
Un abrazo y feliz año nuevo, que lo comiencen bien y mejor, con mas sabiduria, conocimiento y con mas ganas de vivirlo. Aunque a veces la vida no sea como la pensabamos.
Animo Lita, me acuerdo mucho de ti.
 



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#6983 De: "Lita Kino." <pegaso.jupiter@...>
Fecha: Mié, 9 de Ene, 2008 5:38 am
Asunto: Re: [^_^] Bueno y malo
lilprincess_...
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A ver... Dejame acordarme lo que sucedió en el 2007...
 
Bueno, no sé si recordarán que siempre he estado muy metida en cosas de la iglesia. Pues bien, este año lo comencé siendo nombrada coordinadora de mi grupo de la iglesia; es decir la responsable, representante y líder del mismo, contando con un equipo de 8 personas más... originalmente. Puede sonar mucha gente, pero para un grupo de aproximadamente 60 personitas entre 14 y 18 años, hay ocasiones en las que resulta insuficiente.
 
Y no sé. En ocasiones es gratificante, cuando las cosas salen mejor de lo esperado y en otras es frustrante, cuando la gente es irresponsable y siento que todo cae sobre mis hombros. Lo cierto es que aún no comprendo cómo es que yo terminé estando al frente de las cosas, si en verdad nunca me imaginé que iba a ser así. Y más aún, personas con una inestabilidad emocional tan grande como la mía, no deberían estar al frente de grupos de jóvenes... y más en mi caso, que tuve la desdicha de enamorarme de uno de ellos...
 
Y quizás eso fue lo más traumatizante de mi año, enamorarme y terminar con el corazón roto de nuevo. Y más que el hecho en sí, lo que me traumatiza es sentirme mal por ello. Es decir, tengo muchas cosas maravillosas en mi vida... buena salud, una familia, cierta estabilidad económica, muchísimos amigos con los que comparto y paso muy buenos momentos... y no puedo evitar sentirme mal por esa única cosa que me falta... No sé, me gustaría ser más fuerte en ese sentido. Me siento tonta al recordarme a mí misma llorando como un bebé por un tipo que, a pesar de todo, ni siquiera vale la pena.

Pero bueno, alguna lección de vida ha quedado en mi de todo esto...
 
Y heme aquí, con 22 años ya y sin saber aún cual es el rumbo que deseo que tome mi vida. Me sigo sintiendo igual de chiquita y vulnerable que cuando era una adolescente, y se supone que ya no lo soy... Aún tengo miedo a salir al mundo y enfrentarme cara a cara con la vida...
 
No lo sé. Para los racionalistas puede sonar absurdo, pero yo sigo pensando que Dios ha reservado algo muy bueno para mi, pero todavía no es el tiempo. Y esa fe es lo que me sostiene para seguir viviendo de la mejor manera que puedo.
 
Lita Kino
--
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#6982 De: Gonzalo Flores <irongaaf@...>
Fecha: Mar, 8 de Ene, 2008 11:12 pm
Asunto: Bueno y malo
irongaaf
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Hola a todos:
Muy calurosas tardes a todos, o al menos aca en Sudamérica. La Boca es un lugar particular de Buenos Aires en el que cuando hace calor y no sopla el viento, que es lo que alivia siempre, te sofoca hasta el alma. Igual, bien es sabido que en esta ciudad se hizo famosa la frase "lo que mata es la humedad". Tanto cuando hace frío como cuando te abrasa el sol, el agua en el aire multiplica el clima.
Asi que aquí estoy, con 42° de sensación térmica y sin vacaciones, trabajando a mil. Eso sí, voy a empeñar mi trasero pero el aire acondicionado lo voy a comprar más temprano que tarde, je.
Al hacer un raconto de este año, muchas cosas no recuerdo. Tendría que mencionar la nevada histórica en invierno (no hace mucho también había ocurrido otro incidente climático extrañísimo: el granizo del tamaño de pelotas de tenis que azotó y destruyó varios autos en B.A.), lo cual me hace pensar que el clima verdaderamente está cambiando. Sin embargo disfruté la nieve al igual que todos los porteños.
Eso lo podría poner en lo mejorcito del año. Otras cosas buenas que me ocurrieron (aunque "ocurrieron" no sería la palabra justa), fue que pude promocionar con alta nota materias de esas que se recursan varias veces, y lo hice estudiando en medio de mudanzas, calor y barullos tremendos de sobrinas chiquitas.
Estrechar amistades de facultad que pensé que no volvería a ver ya que es muy difícil que nos encontráramos en las próximas materias (y no lo hicimos), fue gratificador y relajante la verdad. Hace poco me enviaron un mensaje en el que uno de estos amigos nos decía que había aprendido mucho en la facultad pero nunca como en la hora en que nos encontrábamos en el bar de la facu a charlar de idioteces varias. Y yo estoy de acuerdo.
Entre lo peor mencionaría sin duda la enésima mudanza que tuve que efectuar. Las odio y perdí la cuenta cuántas hice en mi vida.
También que otra vez en el fútbol no tuve ni una fucking alegría, tanto con la selección (en la copa América) como con Independiente siempre nos quedamos sin nada cerca del final. La mala suerte deportiva me persigue desde hace bastante.
Tendría que decir que por suerte no tuve ninguna mala noticia real en este año, sino sólo cosas de economía y frivolidades.
Seguramente algo me olvido, no puedo pensar en 10 minutos lo que ocurrió en todo un año. En próximos mensajes escribiré sobre el cine y el anime (y si me acuerdo, alguna situación más)
Nos vemos, escriban.



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#6981 De: Jezarela <jezarela@...>
Fecha: Lun, 31 de Dic, 2007 4:58 am
Asunto: ¡gracias!
jezarela
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Al menos han escrito para dear felices fiestas, que bueno. Me alegro.
Y me parece bien la sugerencia de Gonzalo, mañana mismo empiezo a escribir algo, ya verán. Solo espero que deveras cumplan los demas...y perdonen si no ven acentos pero ya ven que mi compu le ha dado por escribir en chino, lo curioso es que solamente lo hace en esta cuenta de correo.
 
Un saludo muy especial y que tenga un buen fin de año.  Yo espero pasarmela de maravilla ya que en mi religion ese dia si lo festejamos, la navidad solo la usamos de pretexto para convivir en familia, por cierto que entre mi hermana y yo nos aventamos a cocinar un pavo y...¡Lo logramos!!!! yo, que lo mas que he cocinado en un pollo!!!!  Aunque le falto un poco mas de chile morita para que contrarestara el jerez pero por los niños no quisimos hacerlo picoso, lastima que una de mis sobrinas no le gustara porque decia que sabia a medicina. Pero nos salio.
 
P.D.  ¡ya me harto Harry Potter! mi hijo se ha hecho un adicto a sus cuatro peliculas, claro que de Harry a Barney...
 
 
Un abrazo fuerte y animo Lita, ya veras que esto sera pasajero.
 
 
 



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#6980 De: Jesús Velazquez Picazo <javp.exe@...>
Fecha: Lun, 24 de Dic, 2007 3:22 am
Asunto: Feliz navidad
javp_x
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Hola, como estan todos:

Se que no he escrito mucho en los últimos días, semanas y hasta en meses, pero heme aquí para desearles una feliz navidad. Se que tampoco he podido leer los mensajes que
envían pero no por ello me he olvidado de ustedes. Espero que en esta epoca tan especial todos se encuentren en compañía de  sus seres queridos y que se la pasen súper en esta navidad.

    Bueno en este breve mensaje no puedo expresar lo que quisiera pero espero que sirva para desearles una Feliz navidad.


FELICIDADES, y un saludo muy especial a JEZA, LITA, Gonzalo que no han dejado de escribir y a los demás espero pronto saber de los demás.

JO, JO UNA FELIZ Y BLANCA NAVIDAD.

#6979 De: "Lita Kino." <pegaso.jupiter@...>
Fecha: Dom, 23 de Dic, 2007 1:11 am
Asunto: Re: [^_^] Helllooooooooooo!!!
lilprincess_...
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Uh...
 
Escribir lo mejor y lo peor me llevaría una vida... Tendría que sentarme una noche completa a evaluar las cosas, pero creo que lo haré. Más que todo porque este año abandoné mi pobre diario y no llevo registro de nada de lo que me sucedió.
 
Lo único que puedo decir es que no me siento muy bien de ánimos. No sé por qué, pero hasta yo misma me decepciono pensando que soy joven y debería estar llena de energía, pero lo único que quiero es dormir y ver televisión para no pensar.
 
A veces creo que estoy enloqueciendo a pausas. Pero bueno, un día de estos me tomaré en serio la tarea de hacer mi evaluación del año.

Lita Kino. 
--
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#6978 De: Gonzalo Flores <irongaaf@...>
Fecha: Sáb, 22 de Dic, 2007 2:42 am
Asunto: Re: [^_^] Helllooooooooooo!!!
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Hola a todos:
Que pasen unas felices fiestas, aunque no sé de qué religión son. Que se cumplan todos sus deseos en el año próximo y que sea mejor que éste. Chicas de la resistencia, para que haya movimiento en el foro, les propongo que escriban lo mejor y lo peor del año que se está yendo, desde lo que tiene que ver con su vida cotidiana hasta cosas menos importantes como lo que han visto en cine o anime. Cuando tenga tiempo para dedicarle, expondré lo mío.
Les mando un saludo y espero que contesten antes de navidad.
Chau



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#6977 De: Jezarela <jezarela@...>
Fecha: Vie, 21 de Dic, 2007 4:32 am
Asunto: Helllooooooooooo!!!
jezarela
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Aqui tristeando...a ver a qué horas...
 



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#6976 De: Jezarela <jezarela@...>
Fecha: Dom, 9 de Dic, 2007 7:06 pm
Asunto: estoy convaleciente
jezarela
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Bueno, no les dije porque esperaba que alguien me preguntara de que, ja,ja,ja.
El martes pasado me hicieron una cirugia menor en la boca, tenia un quiste en la encia. Dice la doctora que fue por un golpe pero yo no recuerdo haberme dado uno lo suficientemente fuerte para provocarme eso, tal vez algún cabezazo de mis hijos. Una vez el más grande me rompio  los lentes en la cara y eso que no tenia el año.
 
Estoy convaleciente, aunque ya mi dieta no es liquida aun tengo algo de molestia, mi cara está levemente hinchada y mi sonrisa ... mi sonrisa....bueh, casi ha desaparecido. Es que el quiste estaba agarrado de la raiz de uno de los dientes de enfrente asi que ya sabran lo triste que estoy cuando me veo en el espejo. Obviamente que me "taparan" ese hoyito solo que ya que me quiten los puntos, se deshinche mi boca y se cure mi encia, o sea, dentro de casi un mes.
¿No es triste?
Pero estoy bien, gracias a Dios, mi familia me animo mucho, inclusive vino mi mama y mi abuelita a verme y atenderme, je,je. Ya habia olvidado lo rico que se siente que te lleven un chocolatito caliente a la cama y que no te dejen hacer nada, ¡¡¡¡ahhhh!!!!!!!!
Tambien mi marido es un encanto, todo me lleva a la cama, lastima que la convalecencia ya se acaba.  Hoy tuve que hacer comida, buuu.
 
Un abrazo fuerte y no se preocupen si no escriben diario, conque lo hagan una vez al mes.
 
P.D. me encanta el manga de Inu, pero ya lo terminé, (falta el final pero viene a gatas) ¿qué otro me recomiendan para leerlo en la internet? me sale mas barato.



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#6975 De: "Lita Kino." <pegaso.jupiter@...>
Fecha: Dom, 2 de Dic, 2007 5:42 pm
Asunto: Re: [^_^] ¡horror!
lilprincess_...
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Yo sinceramente no lo he leído...
 
Tengo el archivo guardado en mis documentos, pero cada vez que lo veo es porque estoy buscando algún otro archivo de trabajos de la universidad y cosas así.
 
En teoría salía de vacaciones la semana pasada, pero pedimos que nos extendieran el tiempo porque no salíamos a tiempo con nuestros trabajos de cerámica. Así que no estaré libre sino hasta este viernes. Pero a partir de ahí, espero poder escribir más.
 
Y eso es cierto, Jeza... No contaste de qué iba a ser la operación...
 
Me despido. Saludos!!

Lita Kino
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#6974 De: Gonzalo Flores <irongaaf@...>
Fecha: Dom, 2 de Dic, 2007 12:02 am
Asunto: Re: [^_^] ¡horror!
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Hola Jeza y poca compañia:
Disculpen por escribir tan poco, es que realmente estoy con poco tiempo porque estoy a full con los exámenes. Después del 10 de dic. aprox. voy a dedicarme más. No dijeron si les gustó lo que escribí.
Aparte, contaste, Jeza, que ibas a ser operada. De qué? Suerte con eso.
Saludos a todos

Jezarela <jezarela@...> escribió:

Voy atener que escribir sin acentos, es mi compu la que cambia las letras.
sorry.
estoy triste porque ya casi nadie escribe.
Y justo cuando tengo mas chance de escribir, con decirles que ya me lei toda la manga de Inuyasha en linea, creoq ue ya no la voy a comprar, jeh.
Un abrazo...y a ver a que horas..................................sniff



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#6973 De: Jezarela <jezarela@...>
Fecha: Sáb, 1 de Dic, 2007 5:56 pm
Asunto: ¡horror!
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Voy atener que escribir sin acentos, es mi compu la que cambia las letras.
sorry.
estoy triste porque ya casi nadie escribe.
Y justo cuando tengo mas chance de escribir, con decirles que ya me lei toda la manga de Inuyasha en linea, creoq ue ya no la voy a comprar, jeh.
Un abrazo...y a ver a que horas..................................sniff



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#6972 De: Jezarela <jezarela@...>
Fecha: Jue, 22 de Nov, 2007 2:32 am
Asunto: si, soy yo
jezarela
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Mi mensaje parece codificado!  No sé si sea porque estaba con un tipo de funte diferente. Ya la cambié a ver si eso se corrige.
 
Gonzalo, pues así estaba tu trecer capítulo de fic. Por eso no le entendía mucho.
Y bueno, voy a leer bien los capítulos que me diste, gracias.
 
Todo lo que mencionaste sobre la crisis de los "veintitantos", me pasó a mi, bueno, no toda, yo no me emborrachaba. Tuve más conflictos en cuestiones sentimentales, gracias a Dios ya pasé por eso, hoy estoy en la crisis de los "treinta y tantos", ja,ja,ja.
Esta no la siento tanto por dos cosas:  Mi marido y mis hijos, a veces ninguno de los dos me da chance de ponerme a tristear, la vida se me va rápido haciendo tantas cosas y divirtiendome con ellos. De vez en cuando me llegan atisbos de locura como cuando me toqué una bolita en un seno o cuando vi mi primera cana, o cuando ya en la calle, aunque vaya sola, no me dicen "señorita".  Y eso que soy "traga años", es decir, no aparento la edad que tengo.
En cuanto a las amistades....ya estamos en otra etapa....cada vez menos pero con más calidad.
Algo que también ha mejorado muchísimo es la relación con mis hermanos, sobre todo con mis hermanas...
Lo único que ha ido empeorando son mis relaciones con mi padre,  a tal punto que no me interesa mejorarlas.
 
Bueno, échenle ganas, no todo es tan malo en los veintitantos, los amigos, pero los buenos amigos son una fuente de ayuda increible.
Ya no me dijeron si querían que les contara lo del manga... que ya no he leido, no he tenido chance.  ¿No les dije que me van a operar? 
 
pero no quiero hablar tristezas, hoy no. 
Un abrazo y sigan en la linea.
 
 



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#6971 De: "Lita Kino." <pegaso.jupiter@...>
Fecha: Mar, 20 de Nov, 2007 12:54 am
Asunto: Re: [^_^] hasta que...
lilprincess_...
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Mmm...
 
Cuando yo entré a la universidad, lo hice con la firme determinación de no tomarle demasiado cariño a nadie. Bueno, en realidad en ese momento de mi vida era una resentida social que a puras penas tenía amistades reales, pero igual, nunca he considerado la universidad como un buen lugar para forjar amistades. Hay demasiadas personas con una variedad de pensamientos que varían entre lo interesante y lo absurdo y se da la situación de que un ciclo son tus compañeros y al siguiente ya no lo son por materias reprobadas u horarios.
 
Y sí, ya casi no veo a mis amigas del colegio (tengo más de dos meses de no hablar con mi mejor amiga!!! Pero es que está estudiando en New York...) y nos limitamos a vernos... ¿qué? dos o tres veces al año. Y aunque ninguna se ha casado, muchas tienen relaciones bastante estables e incluso empleos formales y bueno, cada día se van haciendo más adultas y yo siento que me voy quedando rezagada en ese aspecto... más que todo porque no siento la necesidad inmediata.
 
A quienes si veo constantemente son a mis amigos de la iglesia. Son básicamente mi único círculo de amistad al que veo frecuentemente -cada fin de semana, con algunos incluso más-, pero es más que todo porque son menores que yo!! La mayoría están recién graduados del colegio o en los primeros años de la universidad, así que tienen más tiempo libre y hay más oportunidad de compartir.
 
Y hablando de eso... hoy pasó algo que me ha dejado con un mal sentimiento en mi corazón...
 
Resulta que estaba en casa con uno de mis amigos -que muy amablemente nos acompañó a mi mami y a mi a comprar un monitor para esta computadora, porque el que teníamos se quemó, así que en agradecimiento lo invité a almorzar acá...-, cuando se nos ocurrió llamar por teléfono a otro amigo y jugarle una pequeñita broma. Ahora bien, resulta que ese otro amigo... no estaba precisamente para bromas. Por el tono de voz con el que nos contestó, vimos que las cosas no estaban bien con él, así que fuimos a la universidad, donde él nos dijo que estaba, para ver lo que sucedía. Y resulta que tenía un conflicto de índole sentimental: hace como tres meses se dio cuenta de que sentía algo por su mejor amiga y ahora finalmente explotó y se lo dijo. Y las cosas se pusieron algo dramáticas al punto que ella comenzó a llorar y cada quien se fue por su camino. Y él se sentía mal por el hecho de haber sumado una más a las preocupaciones de su amiga -que de verdad tiene muchos problemas económicos y familiares- y también porque básicamente arruinó su amistad con ella. Y bueno, estuvimos tooooda la tarde ahí escuchándolo -falté a clase...- y bueno... no sé. Me sentí mal por él. Por ambos, porque ella también es de mi círculo de amistades. Y porque las palabras nunca son consuelo para un corazón herido.
 
En general, cuando se está en un grupo grande como mi grupo de la iglesia, es común ver que sucedan cosas así. Los chicos se hacen amigos, surgen los sentimientos, a veces concluyen en relaciones, a veces en decepciones. Y lo único que puedo decirles es que aprendan de sus experiencias y dejen al tiempo sanar sus heridas. Las mismas palabras que de tanto escucharlas dedicadas a mi, me suenan vacías.
 
Pero en fin. La vida es como una gran novela en la que, de momento, nada más observo. Y me siento mejor así que siendo la protagonista del drama.
Saludos a todos, especialmente a Gonzalo.
 
Lita Kino.
--
¡Tus ojos! Tus ojos que adoro por bellos,
por dulces y alegres, porque en su mirar
me dicen muy quedo que tan sólo ellos
pueden envolverme en dulces destellos
y amarme por siempre, vivir y soñar!
-- Ma. Luisa Denison.

La Vida con Chela (Versión Chela in love)
http://chelamor.blogdrive.com

Hi5 profile:
http://chelamor.hi5.com

#6970 De: Gonzalo Flores <irongaaf@...>
Fecha: Sáb, 17 de Nov, 2007 12:59 am
Asunto: Re: [^_^] hasta que...
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Hola:
Es cierto lo de los amigos, pero por suerte yo solo estoy, como mis demás compañeros, "pasando" a la era de los 25+, cuando los amigos ya no nos vemos tan seguido y a veces ni seguido. Sólo nos juntamos por un cumpleaños, un día del amigo o algún festejo (por ahora nadie se casó). Más abajo les copié uno de esos mensajes que envían a varias direcciones que habla sobre el existencialismo pasada la adolescencia (debe ser uno de los textos con el que más me siento identificado). Les aviso que puede ser medio bajón, si están deprimidas no lo lean. La próxima vez que escriba lo desglosaré con comentarios propios.
 
Por suerte socializo bastante en la facultad, y como hay muchos horarios diferentes y cualquiera te puede tocar, cada cuatrimestre conoces personas muy agradables que pensás que te van a acompañar por mucho tiempo pero que después termina ocurriendo siempre lo mismo (aunque tengo un grupo que realmente nos hicimos amigos ya que éramos 14 en el aula, de los cuales 9 formamos la comunidad).
 
Fijate Jeza que tenés configurado de manera extraña el teclado, porque las letras de tus mensajes son raras. Por otro lado, los primeros dos capítulos los volví a enviar porque los modifiqué bastante al corregirlos.
Seguiré escribiendo. Mañana tengo parcial de administración financiera y tengo que sacarme más de un 8 para promocionar auch!!!
Un beso especial a Lita. Que nos siga deleitando con sus relatos.
Chau 
 
 
 
 
Le llaman la "crisis del cuarto de vida".

Te empezás a sentir inseguro y te preguntás dónde estarás en un año o
dos, pero ahí es cuando te asustás, al darte cuenta que apenas sabes donde
estás ahora. Te empezás a dar cuenta de que hay un montón de cosas sobre vos mismo de las que no sabías y que quizás no te gusten. Te empezás a dar
 cuenta de que tu círculo de amigos es más chico que hace unos años
atrás.
Te das cuenta de que cada vez es más difícil ver a tus amigos y
coordinar horarios por diferentes cuestiones: trabajo, estudio, pareja, etc... Y
cada vez disfrutás más de esa cervecita que sirve como excusa para charlar
un rato. Las multitudes ya no son "tan divertidas"... hasta a veces, te
incomodan. Y extrañás la comodidad de los grupos, de socializar con la misma gente de forma constante. Pero te empezás a dar cuenta q mientras algunos eran verdaderos amigos, otros no eran tan especiales después de todo. Te empezás a dar cuenta de que, a lo mejor, esos amigos que creías cercanos no son exactamente las mejores personas que has conocido y que la gente con la que has perdido contacto resultan ser amigos de los más importantes para vos.
Te reís con más ganas, pero llorás con menos lágrimas y más dolor. Te
rompen el corazón y te preguntás como esa persona que amaste tanto te
pudo hacer tanto mal. O quizás te acuestes por las noches y te preguntes
por que no podes conocer a alguien lo suficientemente interesante como para
querer conocerlo mejor... Pareciera como si todos los que conocés llevaran
años de novios y algunos... ¡ya empiezan a irse a vivir juntos! Quizás vos
también querés realmente a alguien, pero simplemente no estás seguro si te sentís preparado para comprometerte... Atravesás por las mismas emociones y preguntas, una y otra vez, y hablás con tus amigos sobre los mismos temas porque no terminas de tomar una decisión. Las historias de una noche, ya te dejan un gusto algo amargo, y emborracharte actuando como un zonzo te genera cada vez más verguenza...
Salir tres veces por fin de semana resulta un tanto agotador y significa mucho dinero para el sueldo que ganás. Miras tu trabajo y quizás no estés ni un poco cerca de lo que pensabas que estarías haciendo a esta edad. O quizás estés buscando algún trabajo y pensás que tenés que comenzar desde abajo y te da un poco de miedo... Tratas día a día de empezar a entenderte a vos mismo, sobre lo que querés y lo que no. Tus opiniones se vuelven más fuertes. Ves lo que los demás están haciendo y te encontrás a vos mismo juzgando un poco más de lo usual, porque vas sumando cosas a tu lista de lo
que es aceptable para vos, de lo que no lo es. A veces te sentís
genial e invencible, y otras... solo, con miedo y confundido. De repente tratás
de aferrarte al pasado, pero te das cuenta de que el pasado se aleja cada
vez más y que no hay otra opción que seguir avanzando. Te preocupas por el
 futuro: departamento, trabajo, estudio, dinero... y por hacer una vida
para vos. Y mientras ganar la carrera sería lo mejor, ahora tan sólo querés
 estar compitiendo en ella. Lo que puede que no te des cuenta es que
los que estamos leyendo este mail; nos identificamos con algunas de todas
estas cuestiones. Todos nosotros tenemos "veintitantos" y nos gustaría
volver a los 15-16 algunas veces... Este parece ser un lugar inestable, un
camino en tránsito, un desbarajuste en la cabeza... pero dicen que es la mejor
época de nuestras vidas y que no tenemos que desaprovecharla por culpa de
nuestros miedos... Dicen que en estos tiempos forjamos las bases de nuestro
futuro.
Parece que fue ayer que teníamos 16... ¿¡Entonces mañana mismo ya
vamos a tener 30!? ¿¿¿¡¡¡Así de rápido!!!??? HAGAMOS VALER NUESTRO TIEMPO.. ¡QUE NO SE NOS PASE! La vida no se mide por las veces que respirás, sino por aquellos momentos que te dejan sin aliento...
Si mandás esto a tus amigos de veintitantos... quizás ayude a alguien
a darse cuenta que no esta solo entre tanta confusión…
¡Es lo que nos toca vivir!
Amen.



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#6969 De: Jezarela <jezarela@...>
Fecha: Vie, 16 de Nov, 2007 3:25 am
Asunto: hasta que...
jezarela
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Ya se estaban tardando en aparecer, me imagino lo atiborrado que estarán de tareas y exámenes, *suspiro* a veces extraño esas épocas. A mis compañeros no, fueron mala onda conmigo, aunque se volvieron asi ya en los últimos semestres.
Han tenido varias reuniones y se han citado para comer y toda la cosa y nunca, pero nunca, me invitan. Siempre salen con el pretexto de que se les perdió mi número telefónico, ya me cansé de dárselos y de todos modos se les extravía. Después de tres "olvidos" entendí el mensaje.
¿Seré antipática? Porque no creo que sea por Nerd, ellos son más. O por Loooser, hay otra chica más pasguatona, aburrida y sosa a más no poder ¡y ella si va!
Pero bueno, solo uno vale la pena seguir conservando y la verdad es que ha tenido mucha chamba.
Gracias Gonzalo, aunque creo que esos dos capítulos si los tengo porque recuerdo haberlos leído, soloe ste último que enviaste lo comencé a leer pero la verdad que se me dificulta por el cambio de letras que hay en algunas palabras.
Gracias.
Por cierto, me hiciste carcajearme de lo lindo con lo de la historia al revés.
 
Lo de Inuyasha ¡¡¡¡¡¡¡¡¡aayyyyy!!Conste que me dieron permiso de contarlo, eh, que conste
SPOILERS!!!!!!!!!!!!!!!
 
SI!!!!!!!!!! se muere Kykio, casi  lloré pero por Inuyasha y Aome que se sintió de la fregada con todo el asunto ese, ya que la vida de la susodicha casi estuvo en sus manos. 
pero también muere otra persona..... ¿puedo decirlo? ¿puedo? ¿puedoooooooooooo?
Bueno, murieron dos más.
Y ya casi es el final, según eso, la verdad que si está kilométrica la serie, lo cual me ha desanimado ya que está en chino que llegue a terminarla. Apenas voy en el tomo 14 y me ha salido un ojo de la cara. Son como 54, por lo pronto, falta el final que quién sabe cuántos tomas más llevará.
Ah! y lo de la espada, ay, estuvo interesante. Salió la mamá de Sesshumaru-sama.
Esto todo lo leí en internet, no sé ni como di con la página pero está buena. También encontré una sobre Luis XIV, con datos muy interesantes de la época, vestimenta, comida, los rituales de higiene me hicieron reir muchísimo.
bueno, los dejo. le sigo después.
 
 
Atte: la resistencia. Que sufre mucho, por el momento.
 
 



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#6968 De: Gonzalo Flores <irongaaf@...>
Fecha: Vie, 16 de Nov, 2007 2:08 am
Asunto: Re: [^_^] ¿Y?
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Hola gente:
Escribiendo otra vez después de líos con la pc (creo que en cualquier momento vuela por los aires esta carcacha). De anime, nunca pude enchancharme con Inuyasha, creo que era por la longitud de la historia; si tuviera que comprarme los mangas, tendría que vender un riñon. Últimamente estoy viendo sólo Animax a la madrugada, y las que pasan una vez por semana. Cuando terminen las comentaré.
Vaya, pasado mañana tengo un parcial y luego me falta una parda de exámenes más, la verdad es que me estoy PUDRIENDO de estudiar, y sólo es el comienzo de la dificultad máxima de la carrera...
Mejor vayamos a algo más gracioso: lean ésto que me enviaron mis amigos. El autor es un comediante gráfico argentino muy conocido.
 
 
 
LA VIDA DEBERIA SER AL REVES !

Se debería empezar muriendo y así ese trauma quedaría superado.  Luego te despiertas en una Residencia mejorando dia a dia.
Después te echan de la Residencia porque estás bien y lo primero que haces es cobrar tu pensión.
Luego, en tu primer día de trabajo, te dan un reloj de oro.

Trabajas 40 años hasta que seas bastante joven como para disfrutar del retiro de la vida laboral. 
Entonces vas de fiesta en fiesta, bebes, practicas el sexo,
no tienes problemas graves y te preparas para empezar a estudiar. Luego empiezas el cole, jugando con tus amigos, sin ningun tipo de  obligación, hasta que seas bebé. Y los ultimos 9 meses te pasas flotando tranquilo, con calefaccion central, room service, etc. Etc. Y al final...
¡Abandonas este mundo en un orgasmo!
 
JAJAJA es sutilmente genial.
Y ahora, sólo para Jeza, te paso los tres caps directamente en el mensaje. Nos escribimos la próxima.
 
 
 
 
Capítulo 1: Extraños en tierra extraña
 
Las primaveras del reino de Bodom nunca fueron calurosas. Si bien el sol imponía su autoridad en el cielo casi siempre despejado, los vientos fríos del este provenientes del océano aplacaban su ardiente influencia en el clima.
Las praderas y los bosques que se encontraban en el interior de este dominio eran castigados por lo inviernos y sus heladas incesantes, por eso eran pocos los que se arriesgaban a aventurarse por los múltiples caminos que unían los pueblos y las aldeas cuando las hojas comenzaban a caer. Estos senderos, creados algunos de forma natural y otros por los viajantes, recorrían todos los relieves, desde las mesetas sureñas de Verminn hasta las colinas de Einhorn del Norte, atravesando los cordones montañosos centrales y sus paradisíacos paisajes.
Bodom se caracterizaba por su gran extensión, que ocupaba más de la mitad de uno de los tres continentes conocidos, y por contener una alta cantidad de poblados. Muchos de ellos eran famosos por tener algún valor histórico o por distinguirse por una determinada destreza o cualidad de sus habitantes. Así era entonces como existían aldeas de campesinos dedicados únicamente a un cultivo en particular, otras que eran turísticas o de descanso solamente y otras en las que sus lugareños eran expertos en un oficio.
Pero la causa por la que más era reconocido este reinado residía en que su superficie había sido testigo de las más cruentas batallas del gran conflicto bélico que luego fue denominado como la Guerra Épica. En efecto, los terrenos en donde comenzaban a florecer las primeras pasturas de la primavera tenían la particularidad de haber sido escenario, varios centenares de años atrás, de sangrientas y multitudinarias luchas armadas provocadas por la ambición, el odio y la envidia de las diferentes razas. Los ríos de los alrededores habían sido teñidos de rojo durante decenas de días, transportando a los caídos largas distancias hasta ser finalmente devorados por la fauna merodeadora.
Una de las praderas que más sufrió la destrucción de la guerra fue la de Angrylord. Por muchos años ninguna vegetación había vuelto a crecer en esas tierras a pesar de haber sido bañadas periódicamente por las lluvias, percibiéndose allí una atmósfera enrarecida.
Pero largas centurias habían pasado ya desde esa era oscura. La tranquilidad gobernaba nuevamente los días primaverales. El verde campo se extendía hasta el horizonte, donde se unía con el cielo celeste totalmente descubierto de nubes. Los arbustos se agitaban al compás de la fresca brisa, las flores recién nacidas lucían sus variados colores y las hierbas, con sus apagados matices, completaban la belleza natural de la región.
No obstante, y rivalizando con la placidez de la jornada, el espíritu agresivo en el lugar lo originaban nuevamente los seres humanos.
Dos muchachos jóvenes se estaban preparando para una disputa privada.
--¡Es suficiente! Si quieres pelear, aquí me tienes—dijo Weikath, el más bajo de los dos, mientras arrojaba su cinturón con armas a un costado.
Kai, el más grandote, hizo lo mismo con su espada y se disponía a ponerse en guardia cuando una muchacha tan joven como ellos los detuvo.
--¡¿Qué rayos creen que están haciendo?!—dijo, a la vez que se posicionaba entre los dos, separándolos—Dejen de hacer esta estúpida riña de niños.
--Hazte a un lado, Vibeke, que esto no es contigo—dijo Kai.
--Por única vez estoy de acuerdo con este idiota—añadió Weikath—Córrete si no quieres salir lastimada también.
--El único que saldrá lastimado…
--¡¿Quieren callarse los dos?!—gritó Vibeke--¡¿Esta es la razón por la que emprendimos este viaje?! ¡¿Para que se mataran?! ¡Creí que esto ya lo habíamos discutido!
--Entonces dile a tu amiguito que no se crea el dueño de toda la verdad. ¿Por qué cree que tiene siempre la razón en todo?
--¿Será porque siempre la tengo? ¿O porque nunca supiste tenerla tú, "músculos"?
--Weiki, cierra la boca, por favor—le dijo Vibeke con un gesto que denotaba hartazgo.
--Mi paciencia tiene un límite, pequeño, no me obligues a romperte todos los dientes.
--¿Crees que te tengo miedo? ¿Quieres que te muestre lo que es la velocidad?
--¿Saldrás corriendo?
--¡Basta ya! ¡Suficiente de esta demostración idiota de hombría! ¡¿Qué quieren manifestar realmente, quién es el más imbécil?! ¿Por qué no planeamos bien todos dónde y cómo ir y dejamos de malgastar nuestras energías? Estamos en problemas, ¿lo olvidaron? No tenemos comida ni agua y estamos perdidos en este desierto verde. Tenemos que pensar en algo. Juntos.
En ningún momento tanto Kai como Weikath dejaron de mirarse desafiantemente, pero luego de que su amiga terminara de hablar abandonaron en parte tales perfiles.
--No vales la pena.
Después de decir esto, Weikath dio media vuelta y se alejó unos pasos.
--Tu niñera te salvó nuevamente de que te dé una paliza—dijo Kai.
El muchacho detuvo su marcha y volvió.
--Esas son palabras valientes, Kai. ¿Por qué no intentas decírmelas cara a cara?
--¡Ay, rayos!--maldijo Vibeke, sabiendo que ya no podría detenerlos.
Cuando estaban por comenzar la contienda, unas ramas crecieron desde la tierra con una ligereza asombrosa y atenazaron a ambas piernas de los jóvenes hasta dejarlos inmóviles.
--¡¿Q…qué es esto?!
Una niña emergió de detrás de unos arbustos cercanos con sus ojos centelleantes y se dirigió hacia donde se encontraba el trío.
--Yo no dejé Peacefalls para ver esto—dijo, enfadada—No acepté viajar con ustedes para ver quién es más violento. Si su objetivo es destrozarse, háganlo cuando volvamos. Ahora, a menos que me quieran ver realmente enojada, dejen estas estupideces y pongámonos en marcha. Acabo de descubrir cuál es el camino hacia el poblado más cercano. Estamos a medio día de distancia.
Los tres muchachos quedaron mudos ante tan inesperada demostración de autoridad. Si alguno del grupo hubiera parecido que nunca tendría la actitud como para liderar una situación así, esa era la pequeña con rulos rubios que estaba frente a ellos. Sobre todo por la timidez que había expresado durante la totalidad de la excursión.
--Gracias, Jevil—se le ocurrió decir a Vibeke.
--¿No se supone que íbamos a descansar un rato?—continuó la pequeña.
--¿Dónde te habías ido?
--A estudiar estos mapas lejos de sus discusiones. Pude traducir las escrituras por fin. Sabía que uno de ellos nos ayudaría—le dijo mientras le mostraba unas cartillas—Estamos aquí, en el medio de Angrylord. Si seguimos hacia el noroeste nos toparemos con un bosque en donde se halla un sendero que nos conducirá directo a Greenhold.
--Y pensar que alguien decía que estos papeles no servirían.
--Yo nunca dije que no iban a servir—se quejó Kai—Simplemente no quería llevarlos porque pretendía que nos guiara el destino.
--Qué hermosas palabras—se burló Weikath—Y muy estúpidas, por cierto.
--¿Podemos partir de una vez, por favor?--preguntó Vibeke, hartada.
--Eso díselo a la pequeñita, porque no me puedo mover.
Jevil apretó su puño como si quisiera estrujar algo, y en el mismo instante en que sus ojos volvieron a su original color celeste, las ramas murieron instantáneamente liberando a los muchachos quienes, sin siquiera mirarse, agarraron sus respectivas armas y se unieron a sus compañeras para proseguir con la marcha.
Weikath apuró el paso para acercarse a su amiga Vibeke.
--De nada—le dijo ella en voz baja.
--¿Por qué te tengo que agradecer?
--¿Por intentar salvarte la vida, quizás?—sonrió burlonamente—Aunque parece que tenías muchas ganas de morir hoy.
--Cállate, Vibi...
El muchacho, aunque nunca lo admitiera, sabía que en una pelea a mano limpia, sin sus cuchillos, era muy difícil que venciera a Kai. Su compañero le llevaba una cabeza de ventaja en estatura y sus músculos estaban mucho más desarrollados que los suyos.
--Así que vamos al noroeste…
 
Los cuatro jóvenes atravesaron los herbajes crecidos, las decenas de arbustos y las filosas rocas de los confines de Angrylord llegando por fin a un río en donde bebieron hasta el hartazgo y reposaron en sus orillas. Luego prosiguieron por entre medio de molestos pastizales hasta que finalmente arribaron al sombrío bosque cuando la mañana se estaba por convertir en tarde. Al tropezar con el sendero que los conduciría eventualmente a Greenhold, inconfundible por su contorno, respiraron aliviados. No hubieran soportado perderse una vez más.
Cerca del crepúsculo, los árboles a su alrededor comenzaron a escasear, señal evidente de que estaban por llegar a destino. Unos pasos más adelante, un letrero de roble les daba la bienvenida a Greenhold. Y detrás de él, un descampado irregular y pequeñas moradas con sus faroles en los pórticos le suministraban vida al pueblo.
Un hombre robusto, armado y con armadura que patrullaba el camino principal los divisó a la distancia y se les acercó para observarlos mejor. La tenue luz le permitió ver a cuatro muchachos muy jóvenes vestidos con ropas rústicas y, para sorpresa de él, también armados. El primero era un chico de estatura media, con el cabello corto, rubio y de mediana contextura física. Llevaba un cinturón en donde se alojaban dos cuchillos de guerra, uno en cada lado de su cintura, y cuatro pequeñas dagas en la parte trasera. La muchacha que lo acompañaba era de igual estatura que él, también con el cabello corto pero de color rojo. En su espalda sobresalía un arco de madera que, a juzgar por su primer golpe de vista, no era de muy buena calidad, junto a un carcaj con varias flechas. Atrás de ellos venía una joven pequeña con largos rizos rubios que apenas si llegaban a cubrir parte del cetro y del bolso de viaje con pergaminos que albergaban en su espalda. Y en último lugar aparecía un muchacho de apariencia imponente, de gran altura y fornido. Tenía el cabello largo y negro y una amplia funda detrás, donde guardaba una espada.
Weikath advirtió que le habían llamado la atención a este sujeto e inmediatamente fue a su encuentro.
--Buenas tard…
--¿Quiénes son ustedes?—preguntó el hombre secamente--¿Qué quieren aquí?
--Somos de Peacefalls, al sudeste de Angrylord. Estamos viajando hacia el norte y nos gustaría quedarnos en este pueblo por una noche—se apresuró a responder Vibeke debido a que a su amigo no le había caído en gracia la poca simpatía mostrada por el individuo.
--En Greenhold no son bienvenidos los extraños.
--Eso ya me di cuenta—dijo Weikath.
--Y menos si están armados.
Weikath suspiró y se tomó unos momentos para luego platicar con serenidad.
--No queremos ningún tipo de dificultades, no vinimos a causar problemas. Tenemos hambre, sed y estamos cansados. Estuvimos viajando mucho tiempo. Estas armas solamente son para protegernos de los bandidos que se encuentran en los caminos. Me imagino que usted será uno de los guardianes del pueblo, por eso circula la vía principal y la entrada. Sólo le pido un poco de hospitalidad por esta noche, mañana nos iremos, se lo prometo.
El hombre se quedó pensando unos instantes.
--¿Tú eres el líder?—preguntó.
Weikath sintió cómo las miradas poco amistosas de los otros tres miembros del grupo lo acechaban.
--No, no lo soy. Las decisiones las tomamos…
--Eso no me incumbe. Sólo quiero saber si puedo confiar en tu palabra en nombre de los demás.
--No tiene que preocuparse por ello—dijo Kai.
--Entréguenme sus armas y los dejaré pasar.
--No podemos obedecer esa petición—se negó Weikath—Creo que podemos fiarnos de usted, pero no podría decir lo mismo de los habitantes de aquí. No olvide lo que usted dijo: "en este pueblo no son bienvenidos los extraños". Además, sospecho que usted no será el único protector de Greenhold, ¿qué cree que podríamos hacer unos muchachos como nosotros contra la guardia local?
Estas palabras no terminaban de convencer al hombre, pero no quería alargar más la situación. Por otra parte, pensó, lo que decía el joven era cierto. No había manera inteligente y razonable de que a estos chicos se les pudiera ocurrir causar un conflicto, porque si ese fuera el caso no tendrían defensa ante la milicia protectora, por más diezmada que ésta esté.
--Estarán siendo vigilados. Escondan esas armas y pórtense bien, niños.
--Se lo agradezco, señor…
--Linkarn. Como bien dedujiste, soy uno de los que mantiene el orden aquí. No me hagan trabajar de más.
Los cuatro compañeros se adentraron en el pueblo en silencio mientras caían sobre ellos todo tipo de miradas de desaprobación por parte de sus habitantes.
--Nunca pensé que nos iban a dejar entrar tan rápidamente—comentó Vibeke.
--Hablando todo se puede—dijo Weikath.
--Y mintiendo también. ¿"Estas armas solamente son para protegernos de los
bandidos que se encuentran en los caminos"?
--¿Y qué querías que le dijera?
Weikath miró a su alrededor y luego se volvió hacia el guardián.
--¿Podría decirnos dónde queda la posada?
 
Aún sin haber caído la noche, la posada ya estaba colmada. Casi todas las mesas de madera terciada apoyadas contra las paredes resquebrajadas se encontraban ocupadas por dos a más personas que bebían y comían sin demasiados modales. Cuando los jóvenes entraron, el barullo desapareció y el establecimiento se inundó de un incómodo silencio. Todos los golpes de vista recaían en ellos como si fueran los peores malhechores. Tratando de esconder sin demasiado éxito las armas con sus vestimentas, avanzaron por el pasillo entre la gente, advirtiendo que la mayoría de los que estaban allí poseían también algún tipo de armamento enfundado.
--Ahora entiendo porque nos dejaron pasar sin mayores inconvenientes—dijo Jevil.
Los cuatro se sentaron en uno de los pocos lugares desocupados mientras se preguntaban la raíz del resentimiento hacia los desconocidos. ¿Sería porque éste habría sido un pueblo que sufrió muchos ataques de bandidos? ¿O porque tendría mucha riqueza? Esto último no era para nada probable ya que en el camino hacia el parador se habían topado con varios ejemplos de pobreza y miseria: niños pidiendo dinero o algo de comer a sus vecinos, hombres asando ratas en la intemperie, viviendas muy precarias y rústicas, entre otras características de un sitio poco atrayente para los caminantes.
--Voy a negociar con el que atiende aquí para ver si puedo conseguir hospedaje y algo de comida—dijo Weikath mientras se dirigía al mostrador.
--Buena suerte—le deseó Vibeke, sintiendo que sería todo muy difícil en este lugar.
--Este es el primer pueblo que conocemos después del nuestro y nunca pensé que sería una experiencia tan embarazosa—dijo Kai en voz baja.
--¿Pensabas que iba a ser todo fácil?—le preguntó Jevil.
--No teníamos otra alternativa, o nos quedábamos aquí o nos moríamos de hambre. Este poblado está en una zona muy apartada del resto. Cometimos un error en tomar esta dirección—añadió Vibeke.
--Yo creo que ese no fue el único error que cometimos…--dijo Jevil, dando a entender de que el viaje que estaban llevando a cabo no le terminaba de parecer una gran idea.
--¡Tú te nos uniste, nadie te obligó! No es momento para arrepentirse. Si quieres regresar, hazlo sola. Yo no volveré hasta que no encuentre...lo que sea que esté buscando. No quiero seguir sintiéndome encarcelada en mi aldea.
--Está bien, tranquilízate, Vibeke—dijo Kai—Yo también pienso igual que tú, pero baja la voz si no quieres llamar aún más la atención.
Weikath seguía conversando con el hombre de detrás del mostrador sin importarle lo que estaban diciendo sus compañeros.
--¿Crees que conseguirá algo?—le preguntó Jevil a su compañera sentada enfrente.
--Seguro que sí, pero, conociéndolo como lo conozco, espero que no esté vendiendo mi cuerpo.
Kai y Jevil rieron al unísono ante su comentario, aunque la pequeña en su interior se preguntaba si lo que había dicho era en broma o no.
Unos momentos más tarde, Weikath se apareció en la mesa cargando cuatro jarrones.
--Bueno, aquí tenemos cerveza para nosotros y agua para la niñita—dijo.
Jevil endureció su rostro.
--¡No te olvides que sólo tienes tres años más que yo!—dijo con fastidio, porque ya estaba comenzando a odiar que la llamasen de esa manera.
--Pero soy el mayor de esta mesa, tengo derecho a llamarte así--rió--Está bien, bebe tu primera cerveza y no lo hago más. Te ofrezco la mía.
--¡Muérete! ¡Dame esa maldita agua!
Los tres se echaron a reír lo suficientemente fuerte como para que los que estuvieran sentados en las mesillas cercanas se molestaran.
--Negocié con el dueño y me dijo que nos iba a dar comida y albergue por esta noche a cambio de que cuando se vayan todos le limpiemos el lugar.
--Bien, pero ahora nos falta saber qué haremos con el otro problema. El del dinero—dijo Vibeke.
--Sí, también pensé en eso. Le conté a lo que intentamos dedicarnos y me informó que en una de las mesas de aquella esquina se encuentra Sir Jankers, el gobernante de Greenhold. Me dijo que podía ser que consigamos alguna clase de trabajo para él porque necesita ayuda en materia de seguridad ya que la mayoría de los guardianes del pueblo fueron reclutados por el ejército real para una misión en tierras lejanas y no volverían hasta dentro de algunos días. Aunque mientras me decía esto, estaba por echarse a reír. Tengo la sensación de que no nos estaba tomando demasiado en serio.
--Sí, me lo imaginé—dijo Kai sonriendo.
--Ustedes quédense aquí que yo voy a ir a platicar con él.
Weikath tomó de un solo sorbo toda su cerveza y se dirigió hacia donde estaba Sir Jankers y sus consejeros. Su mesa se encontraba en la esquina norte de la posada. Era la mejor tallada y la más distinguida de todas. Las sillas eran de roble excelentemente trabajado por el mejor carpintero de la zona y estaban acolchonadas con cojines forrados en fina seda. La vestimenta de los gobernantes parecía de gran valor, muy distinta a la de los demás comensales, al igual que los accesorios que los adornaban. La cabellera negra de la autoridad máxima estaba coquetamente peinada, y sus bigotes acicalados relucían en su cuidado rostro. Una vez por semana se reunía con sus laderos allí para estar cerca del pueblo. O al menos eso es lo que decían ellos.
 
Vibeke, Kai y Jevil terminaron sus tragos y decidieron acercarse también al lugar en donde se llevaba a cabo la reunión. Su compañero estaba desde hacía ya un largo rato charlando y pidiendo alguna especie de empleo temporáneo ante las miradas desinteresadas y más de una carcajada de los nobles.
En una de las mesas contiguas, un par de hombres ebrios bien vestidos estaban ojeando al grupo de jóvenes, haciendo comentarios por lo bajo entre risas. Luego de chocar jarras a modo de brindis, uno de ellos se les arrimó tambaleándose.
--Linda—, se dirigió a Jevil-- ¿no quieres beber un trago con nosotros?
La pequeña lo miró de arriba a abajo y le dio asco el aroma que provenía de su boca.
--No, gracias—le contestó simpáticamente—Estoy bien aquí con mis amigos.
--Vamos, niña, no te ocurrirá nada—insistió--Te prometo que te divertirás.
--Yo no bebo esa bebida, señor, no me gusta. Le pido disculpas, pero estoy ocupada.
Obstinado como era, la agarró del brazo en forma brusca.
--Escúchame, pequeña, sólo quiero que nos acompañes un rato y no voy a aceptar un no como respuesta.
Al ver que el hombre estaba comenzando a irritarse, Kai se situó a un costado de él mirándolo retadoramente.
--Señor, por favor, sólo tiene trece años—dijo con la voz más gruesa que le pudo haber salido.
El individuo advirtió que su intimidador era más alto y fornido que él, pero las facciones de su cara delataban su juventud.
--No estoy hablando contigo, niño. Déjame en paz si no quieres que te ocurra algo malo. Vete a molestar a alguien de tu edad.
--Yo le digo lo mismo a usted. ¿Por qué no vuelve a la mesa con su amigo y siguen divirtiéndose sin causar problemas?
--¡¿Quién crees que eres para decirme lo que tengo que hacer, extranjero?!
El beodo dejó ver a propósito una daga que tenía escondida en su cintura.
--¿Quieres que te enseñe cómo debes tratar a los adultos?
--Acabas de cometer un grave error…
--¡Kai!—gritó Weikath, sin mirarlos, desde la mesa del gobernante—Tranquilízate, ¿quieres?
--Hazle caso a tu amigo. Te acaba de salvar la existencia.
--Me mal interpretó, señor—siguió diciendo—Usted no tiene idea de con quién se está metiendo y no querría saberlo. Además, déjeme decirle también que esa niña que está siendo molestada tampoco es indefensa.
--Kubik, vuelve a tu lugar—ordenó con voz firme Sir Jankers—Y trata de no beber tanto la próxima vez.
--Discúlpenlo, no entiende de modales—dijo Eydillion, uno de sus consejeros personales más longevos y de mayor confianza.
--Y tiene ciertos gustos extraños por las mujeres a su edad, por lo que veo—agregó Weikath.
Kubik, a regañadientes y mirando fijo a Kai, regresó a su mesa caminando con dificultad, desde donde continuó junto con su amigo haciéndole gestos groseros a uno y depravados a la otra.
--Es uno de los primos lejanos del Señor. La oveja negra de la familia—continuó Eydillion.
Los cuatro muchachos estaban sintiéndose cada vez más incómodos, más ajenos en una tierra extraña que jamás habían pisado. Las miradas seguían cayendo sobre ellos como dardos envenenados en busca de una reacción indebida o un mal paso que los lleve a su inmediata expulsión. No parecía existir una sola actitud amistosa para con ellos, ni nadie que les ayudara a vencer el desarraigo.
--Bien, veré si entendí claramente la situación—dijo Sir Jankers--Ustedes saben que el contexto actual en el que estamos en cuanto al resguardo de mi pueblo no es óptimo, y lo
que me estás pidiendo es si puedo contratarlos para que nos ayuden en este escenario. ¿Comprendí bien?
--En resumidas cuentas, sí.
--Ahora, muchachos, pónganse en mi lugar. ¿Qué harían ustedes? ¿Confiarían en niños desconocidos y armados que se presentan como una clase de mercenarios? No estamos tan mal como creen o dicen. Además, en la actualidad Greenhold es un pueblo pacífico, no hay revueltas internas ni conflictos que provengan del exterior.
Weikath no se iba a rendir tan fácilmente y estaba por tomar la palabra cuando Eydillion se arrimó a su señor y le susurró algo al oído, a lo que éste asintió.
--Sin embargo, sabiendo que, según dijiste, no pueden continuar su viaje si no tienen provisiones y dinero, voy a intentar ayudarlos. Mañana se celebrará en mi residencia un festejo por el aniversario de mi boda en el que asistirán muchas personas importantes amigas mías que vendrán de otros poblados. Como me hace falta personal especializado, creo que podré encontrar un trabajo para que hagan.
Los jóvenes agradecieron con sutileza la cortesía de Sir Jankers.
 
--Cuando dije que quería mejorar mi destreza con las armas, no me refería a esto—dijo Kai al tiempo que pelaba una patata con un cuchillo de guerra, depositándola luego en una bolsa grande y limpia.
--¿Puedes dejar de quejarte?—refunfuñó Jevil, haciendo la misma labor.
El galpón en donde se encontraban estaba construido cerca de la posada. Los viejos tablones que definían su estructura hacían ruido cada vez que el viento los castigaba, dando la sensación de que en cualquier momento cederían y se vendrían abajo. Una montaña de patatas y demás hortalizas apoyadas en una de las paredes adornaba el pequeño espacio iluminado escasamente por tres faroles. Los muchachos habían dejado a un costado sus armas más grandes y estaban llevando a cabo la faena que se les había encomendado con las dagas y los cuchillos de Weikath.
--Al menos comimos después de más de un día—dijo Vibeke, tratando de levantar los ánimos.
--Si, pero cuando terminemos esto vamos a tener que limpiar toda la posada por esa cena—replicó Jevil.
--Sin mencionar que la comida que nos dieron llenaron nada más que mis muelas—añadió Weikath.
Luego de un período de monotonía silenciosa nocturna, la muchacha de pelo corto irrumpió comenzándose a reír sin razón aparente.
--¿Me quieres decir qué es lo que te causa gracia?—preguntó Weikath.
--Estaba acordándome de lo que le habías dicho a ese borracho: "usted no tiene idea de con quien se está metiendo y no querrá saberlo". ¿No crees que nos estas sobreestimando demasiado?
--Cuando uno pide un empleo que tenga que ver con la seguridad, tienes que demostrar que no eres débil. Eso es básico.
Obviamente, Weikath nunca les mencionaría que sus experiencias en batallas eran nulas. Toda la habilidad que poseían había sido fruto de las numerosas horas de práctica en su aldea natal. Hasta algunos años atrás, Peacefalls siempre se había identificado como una hermosa villa pacífica del sudeste de Bodom en donde todos sus habitantes eran campesinos. Pero con el correr del tiempo, los extranjeros comenzaron a conocerla más por ser el lugar de residencia de Ralf Evanns, padre de Kai, quien decidió dedicarse a su verdadero oficio y rápidamente se transformó en uno de los mejores herreros del continente. Los arribos de cuantiosos guerreros en busca de sus valiosas y veneradas espadas eran aprovechadas por ellos para obtener nociones y conocimientos avanzados de los diferentes estilos del arte bélico y ejercitarlos.
--¡Me muero de hambre!—gritó Weikath y le arrojó suavemente una patata pelada a Jevil—Niña, ¿tienes algún hechizo de calor o fuego que nos pueda ser útil en este momento?
--¿Quieres que cocine una patata con magia? ¿Estás hablando en serio?
--¿No tienes suficiente poder como para hacerlo?—preguntó socarronamente.
--Puedo intentarlo…
La pequeña tomó con su mano derecha la patata que le había lanzado su compañero y se concentró por unos instantes. De sus dedos emergió un resplandor amarillo cada vez más brillante. El tubérculo comenzó a vibrar, virando su color a un rojo incandescente y estallando luego, ensuciando de esta manera todo el rostro de su cargadora.
Weikath se echó a reír a carcajadas de tal manera que no pudo observar a una hortaliza de gran tamaño, lanzada por Vibeke, acercarse a alta velocidad a su cara. Ante los insultos gritados por el joven rubio una vez agredido, todos los demás rieron maliciosamente.
El viento cambió su curso y trajo consigo un agradable aroma. Los muchachos lo reconocieron enseguida y advirtieron que provenía de detrás de una portezuela que conducía a una habitación contigua.
--Vaya, miren lo que tenemos aquí—dijo Kai después de abrir la puerta con algo de esfuerzo ya que estaba cerrada con cerrojo.
La diminuta habitación estaba colmada de mugre y maderos antiguos, pero en la parte superior, sostenidas por un altillo precario, se hallaban cinco enormes costales de carne seca bien conservada y protegida de la suciedad y los insectos, lista para ser consumida.
--Es de primera calidad. Debe de ser importada—informó luego de observar las marcas del saco.
--¿Qué hará toda esta carne aquí?—preguntó Jevil.
--Te apuesto lo que quieras a que es lo que le darán de comer a los invitados mañana—contestó Weikath seguro de sus palabras, como era usual en él.
--¿Creen que alguien se daría cuenta si…?
Vibeke no pudo terminar de formular su duda. Un grito femenino se oyó a lo lejos, seguido de varios más en las cercanías. Los cuatro muchachos salieron disparados del galpón y fueron testigos de algo atroz. A poca distancia de allí, un grupo de seis bestias sanguinarias con afiladas garras y colmillos estaban atacando y devorando vivos a dos hombres y una niña ante las miradas de espanto de varios de los pueblerinos. La forma de sus fauces y sus ojos rojos eran característicos de una especie que Weikath nunca pensó que vería en su vida.
--No puedo creerlo. Son nathrakhs—dijo.
--¿Son qué?—preguntó Kai.
--Criaturas carnívoras que se creían extintas en Bodom—contestó Jevil
--¡¿Dónde están los guardias?!—gritó Vibeke horrorizada.
--Al diablo con ellos…
Kai corrió hacia adentro del cobertizo y buscó su arma.
--¿Qué piensas hacer tú solo contra seis criaturas?—le preguntó Weikath.
--No estará solo.
Jevil cerró sus ojos y levantó lentamente su mano derecha a la altura de sus hombros como si estuviera alzando algo pesado. Cuando los abrió, movió sus dedos y una luz resplandeciente danzó por sus córneas. Al mismo tiempo en que Kai regresaba con su espada larga desenfundada, la pequeña hechicera estiró su brazo y surgió de él una inmensa llamarada amarilla que calcinó hasta los huesos a una de las bestias en medio de chillidos y aullidos escalofriantes. Mientras tanto, su corpulento compañero arremetía contra otra que se hallaba separada del montón. Ésta intentó propinarle un zarpazo que nunca llegó a destino debido a la gran habilidad de Kai para eludirlo, y terminó siendo fenecida por una firme estocada. Ante el contraataque masivo de las que quedaban en pie, el muchacho pretendió extraer rápidamente su espada del torso del nathrakh ultimado, pero era más fácil pensarlo que hacerlo. Cuando una de las bestias se disponía a aniquilarlo, una flecha enviada por Vibeke penetró su pecho acabando con su vida instantáneamente. Al igual que su amiga, Weikath había ido a buscar su armamento y estaba a punto de lanzar dos de sus dagas cuando los guardias arribaron al lugar provistos de armaduras, escudos y espadas anchas. La batalla desigual culminó en un abrir y cerrar de ojos.
Todo había acabado, pero para los familiares de las víctimas el dolor recién comenzaba. El llanto de la madre sosteniendo el cuerpo desfigurado de su niña, los gritos de los parientes de los dos hombres despedazados y el pánico en general causado por la ofensiva de las criaturas eran escenas que los cuatro jóvenes no olvidarían por largo tiempo. No hubo ánimos para finalizar el trabajo en el galpón. Sin recibir reproches de nadie por la tarea incompleta, se marcharon conmocionados a los aposentos que les había prometido el dueño de la posada.
 
La noticia del ataque había alterado en exceso a Sir Jankers. No porque una de las víctimas haya sido conocido suyo, de hecho tenía muy poca relación con los habitantes, sino debido a que había quedado demostrada la desprotección de Greenhold ante cualquier situación hostil. Se encontraba pensativo en una de las habitaciones de su lujosa vivienda, rodeado de consejeros, guías, colaboradores y extravagancias típicas de una persona de su posición social. Los guardias le habían comentado cómo había sido la masacre y la contraofensiva llevada a cabo por los jóvenes extranjeros. Eso lo sorprendió un poco, pero su preocupación era más poderosa que su asombro.
--¿Cómo puede ser posible que estas bestias sigan transitando mi tierra? ¿No se supone que las habían exterminado a todas en este continente?—preguntó.
--Seguramente escaparon algunas y se han multiplicado desde aquél tiempo—respondió uno de los consejeros de su izquierda, al tiempo que se servía un trago en un valioso vaso de plata.
--O encontraron un refugio apartado de la civilización. Ese es un buen motivo para que nunca más se haya oído de ellas—añadió otro, desde el extremo sur del cuarto, apoyado en el gigantesco mural de piel natural que cubría la pared.
--¡No me interesa cómo han sobrevivido! Sólo quiero saber qué van a hacer al respecto—expresó furioso el político.
--Tendremos que esperar a que vuelvan nuestras fuerzas principales. Una vez aquí, las criaturas no osarán volver a agredirnos y podremos rastrearlas.
--No podemos esperar tanto tiempo. ¿Qué tal si nos ataca una manada más numerosa mañana, en medio de mi festejo? Quedaríamos como idiotas ante los líderes de otros pueblos.
Eydillion entró en la habitación lentamente y, sin hacer el menor ruido, se dirigió directo hacia donde permanecía sentado su Señor.
--Creo que tengo la solución para esa situación—dijo con voz calma.
Todos los demás hicieron silencio, sorprendidos por su repentina intrusión.
--Me estaba preguntando dónde estabas—Sir Jankers hizo un momento de pausa—Soy todo oídos.
 
Weikath, Kai, Jevil y Vibeke arreglaron con el posadero que al día siguiente se ocuparían del salón principal de su establecimiento. Cansados, dejaron atrás la escalera de madera que los trasladó al piso superior y se dirigieron al cuarto de descanso. Al abrir la puerta se encontraron con una diminuta pieza sucia y con olor a humedad. La cama de dos plazas presente allí, con sus sábanas blancas y una frazada polvorienta, cubría prácticamente todo el espacio. Solo quedaba lugar suficiente para un par de viejas sillas apoyadas contra los antiguos muros.
Ninguno quiso seguir hablando o entrar en detalles de lo que habían vivido esa noche. Prefirieron dejarlo atrás lo más rápido posible y concentrarse en lo que vendría y en sus propios problemas.
--Al menos nos podrían haber dado más camas—dijo Jevil.
--Las doncellas somos las que la utilizaremos—ordenó Vibeke—Ustedes pueden dormir en el suelo.
--Sobre mi cadáver—dijo Weikath--¿Por qué tiene que ser así?
--Porque ustedes son los caballeros.
--Me conoces muy bien como para saber que lo que menos soy es un caballero.
--Está bien, ¿quieres dormir pegado a mí o a Jevil? O mejor aún, duerme con Kai respirándote en la nuca.
Weikath no dijo más nada y aceptó su derrota.
Luego de varios minutos de acurrucarse en sus respectivos sitios y de acostumbrarse a ellos, lograron conciliar el tan preciado sueño, teniendo la esperanza de que éste no se convirtiese en una pesadilla en la que bestias sanguinarias de ojos rojos fueran protagonistas. Pero no hubo tiempo de que eso sucediera ya que un fuerte llamado a la puerta interrumpió su descanso. Vibeke fue quien se levantó de un salto y atendió. Era Eydillion.
--Discúlpenme. Espero que no los haya despertado.
--¿Qué desea, señor?—preguntó la muchacha, somnolienta.
El anciano consejero avistó, asomándose a través de la puerta entreabierta, el poco espacio que les habían otorgado para reposar y la forma en que se hallaban diseminados en él. Advirtió que seguramente no era el mejor momento para molestarlos así que fue al grano.
--Quisiera hacerles una propuesta.
--¿No ve que estamos durmiendo? ¿No puede esperar hasta mañana?—gritó Weikath desde un rincón oscuro.
--En realidad, no. Es muy importante lo que debo decirles--se llevó su arrugada mano al mentón.
--Entonces hable de una vez, por favor—El joven rubio se estaba impacientando, no soportaba que le estorbasen el sueño.
--Tengo una misión para encomendarles.
 
 
Capítulo 2: Solución suicida
 
Habían pasado varios minutos de la medianoche y Greenhold parecía muerta. Sus calles estaban desérticas y no se oía ningún ruido a través de la pequeña ventana. De vez en cuando algún animal salvaje interrumpía la monotonía silenciosa con sus aullidos, seguidos de corridas y jadeos a la luz de la luna. No había trasnochadas en el pueblo, todos eran muy trabajadores y se esforzaban por cumplir con sus tareas al amanecer, aunque no lograran una gran recompensa por ello. Muchos se contentaban con poder comer y tener algún sobrante para gastarlo en bebida o despilfarrarlo en los juegos de la posada. Pero éstos conformaban la minoría de los habitantes, el grupo mayoritario restante luchaba por obtener los suficientes ingresos que les permita satisfacer sus necesidades básicas. Las faenas campestres no daban buenos réditos ni siquiera en primavera, ya que los valores adicionales de esta estación se los llevaba el gobierno, impuestos mediante. Definitivamente, la vida rural en Greenhold distaba de ser agradable, al menos para los que se encontraban fuera de las conexiones del poder de mando. Y el aislamiento empeoraba la situación. Pocos fueron los que tuvieron los medios para recorrer las grandes distancias y enfrentar los peligros de los caminos, reinados por una gran cantidad de especies agresivas, hasta llegar a alguno de los poblados cercanos y asentarse allí.
Entre las ventanas de todas las viviendas, de sólo una provenía luz artificial. El candelabro iluminaba tímidamente la habitación superior de la hospedería y a todos sus ocupantes.
--Utilizando las palabras de Jankers, "veré si entendí claramente la situación"--dijo Weikath--¿Usted nos está proponiendo que vayamos a cazar a estas criaturas a su territorio?
--Recibiendo una buena recompensa a cambio, claro--contestó Eydillion.
--¿Por qué nosotros?--preguntó Vibeke.
--Ustedes demostraron su valentía y sus destrezas esta noche. Muchos de nuestros guardias quedaron asombrados al verlos atacar a las bestias. Creemos que pueden hacerles frente. No olviden el propósito de su viaje, con esta misión podrán ganarse un gran nombre.
Kai, Vibeke y Jevil se miraban entre ellos como preguntándose qué tanto habían hecho como para impresionar a guerreros con vasta experiencia. Weikath se encontraba cruzado de brazos y apoyado contra la pared en un rincón, reflexionando el contexto.
El muchacho robusto de cabello negro tomó la palabra.
--Si sabían cuales eran sus dominios, ¿por qué no tomaron más precauciones?
--Hasta esta noche creíamos que habían dejado de existir en Bodom. Luego del ataque, uno de nuestros centinelas me confesó que las había divisado en una misión de rutina. Estaban reunidas en un cubil cerca del arroyo Igorm, en lo profundo del bosque sin nombre. Eso queda a seis horas de distancia.
--¿Por qué no envían a sus guardianes?
--Ya saben el porqué. Si los enviáramos, todos los pueblerinos quedarían totalmente desprotegidos. Viéndolo desde nuestro lado, tuvimos la gran fortuna de sus apariciones.
--Si tanto le preocupa la gente de Greenhold, ¿por qué no contrató fuerzas de reserva al ver que sus mejores guerreros los dejaban?
--No creímos que fuera necesario. Hubiera sido dinero dilapidado.
--Dígaselo ahora a la madre de la niña atacada--dijo Jevil molesta.
--Esta noche ocurrió una tragedia. Una que nadie pensaba que iba a suceder.
--Pero habla de la seguridad de la gente y no los protege como deberían porque sería tirar dinero. ¿Qué hacen con todas las riquezas que tienen entonces? ¿Por qué es que hay tanta diferencia de recursos económicos en este pueblo?
Eydillion se estaba incomodando ante las palabras de la pequeña de rizos rubios, aunque tenía grandes talentos como político para manejar tales circunstancias.
--Los habitantes de Greenhold son humildes y sencillos. Llevan una vida pacífica sin importarles lo que tienen. Para ellos, la riqueza es su familia, no el dinero.
--¿Tiene hijos usted?--preguntó Kai.
El consejero se quedó unos momentos sin hablar, sorprendido por la pregunta.
--Sí, dos--dijo por fin.
--¿Alguna vez uno de ellos le ha preguntado "padre, podremos comer hoy"?
Un largo silencio envolvió el cuarto. El joven recordó su triste infancia, en la etapa en la que su padre se dedicaba a las labores campestres antes de volverse adinerado forjando las mejores espadas del continente. Mucha hambre habían pasado en esas famosas sequías de la década anterior, tiempo en el que casi todo Peacefalls se dedicaba al monocultivo. Sacudió su cabeza como un intento de borrar temporalmente su memoria.
--Los que dicen que el dinero no es importante es porque tienen lo suficiente--dijo--O en exceso.
La discusión siguió por largos minutos más. Eydillion prefería alejar el tema de los recursos de Greenhold y continuar con el cumplimiento de su objetivo principal. Frases como "a ustedes no le interesan cómo gobernamos a nuestro pueblo" o "son demasiado jóvenes para entender de política y economía" se manifestaron en la calurosa conversación. Cuando volvieron a la cuestión de la misión, el tono de voz no bajó. "¿Por qué no ayudamos a proteger las entradas en vez de ir a atacarlos?" "¿Cuál es el motivo por el cual nos quieren alejar del pueblo?" fueron algunas de las preguntas que formularon los jóvenes, a las que el consejero contestó con evasivas y palabras sobre heroísmo, protección y deber de caballeros. Weikath se mantenía al margen de la charla sin abrir la boca. Observaba a sus compañeros con sus rostros de disgusto y a su interlocutor que parecía tener una respuesta para cada intimidación. Luego de estudiar lo que iba a decir, rompió con su meditación de forma abrupta.
--Aceptamos la misión--dijo.
Tanto Kai como las dos chicas lo miraron extrañados. Añoraron su facilidad de palabra en la discusión y nunca pensaron que su primera intervención sería de esa manera.
--¿Quién te puso al mando?--preguntó Kai.
--Dime, ¿dejaste Peacefalls para pasear o para mejorar tus destrezas? Esto es lo que buscabas, ¿no? Es una buena ocasión para demostrar lo fuerte que eres.
Kai quedó mudo con el ceño fruncido. Sintió que algo no andaba bien.
Eydillion estaba complacido. Se peinó con la mano su escaso cabello blanco a la vez que le hacía una mueca de aprobación a Weikath.
--Necesitaremos provisiones para el viaje--miró a Vibeke--Y también flechas, ¿podrá conseguirlas ahora?
--Creo que no habrá problema, ¿partirán ya?
--Es lo mejor. De esta manera llegaremos a Igorm al amanecer.
Las muchachas estaban con la boca abierta no pudiendo creer lo que oían.
Finalmente, Jevil alzó la voz.
--Espera un momento...
Miró a su compañero con un gesto particular, como si le estuviera preguntando "¿qué rayos estás haciendo?". Weikath endureció su rostro y la miró fijo, muy seguro de sí mismo.
--¿Tus mapas contienen pasajes del bosque sin nombre?
--Me imagino que sí, pero no lo sé...
--Asegúrate, por favor.
Vibeke se estaba percatando de que su amigo tramaba algo, pero no lograba descifrar qué. Era la primera vez que lo veía tomar posición de mando. Siempre le había dicho que con su frialdad y su inteligencia podría llegar a convertirse en un buen líder, pero tendría que romper con su perfil apático, desinteresado y vago.
--¿Tienen flechas de roble con punta de acero virgen?--le preguntó al consejero, tratando de seguir la corriente del supuesto plan.
Eydillion rió para sus adentros.
--No lo creo, pequeña. Te daremos las que guardamos en el depósito de armas.
Kai y Jevil seguían dudando de si sumarse o no a la intención de los demás de llevar a cabo una misión encomendada por un hombre por el que no se desbordaba apego, pero después de todo Weikath tenía razón, no se habían embarcado en esta excursión para cruzarse de brazos ante la primera señal de peligro. Se miraron entre ellos y sin hablarse, sólo con un gesto, coincidieron en aceptar la decisión de sus compañeros. Pues, ¿cómo iban a dejar que vayan solos?
--¿Hacia dónde queda ese bosque?--preguntó Kai.
 
Los subordinados de Eydillion ya habían traído las provisiones compuestas por cantimploras llenas de agua fresca, frutos secos y carne poco conservada junto con las flechas de repuesto solicitadas. Los muchachos se tomaron unos minutos en su habitación para prepararse y guardar todo lo necesario en sus cinturones y bolsas de viaje. Sus vestimentas, muy parecidas entre sí, constaban de pantalones hechos del mismo material, verdes para las chicas y marrones para los varones, y de camisetas del mismo color. Todo el vestuario de los habitantes de Peacefalls se asemejaba debido a que era fabricado por el mismo sastre, con iguales elementos rudimentarios y generalmente para la misma ocasión o trabajo. Jevil era la que más sufría la nueva carga, ya que se le agregaba a su bolsa de tela con pergaminos y mapas y a su pesado cetro con una esfera roja en el extremo superior. Los demás ataban sus pertenencias y alistaban sus armas con ligereza. Vibeke contó más de cincuenta flechas en su carcaj y se lo colgó al hombro, junto a su arco, luego de acomodarse el mitón negro de su mano derecha, útil para extraer las mencionadas en forma más veloz. Weikath limpió con un paño sus cuchillos hasta que los dibujos de dos cabezas de lobos grabados en sus hojas se notaran con facilidad. Acto seguido, guardó las cuatro dagas pequeñas en la parte trasera de su cinturón de cuero marrón claro. Por su parte, Kai afiló su espada larga de gran empuñadura con una piedra especial pedida al consejero antes de envainarla en la funda de cuero negro de su espalda.
--Podríamos haberles pedido alguna clase de armadura también--dijo mientras observaba su ropaje, el cual no le proporcionaba ningún tipo de resguardo.
--Seguramente las corazas y las cotas que tienen son para los guardias. Muy pesadas para nosotros--replicó Weikath.
--No para mí.
--Bueno, pídeselas entonces. Pero te dejaremos atrás si con tanto peso pierdes velocidad en la marcha.
--Me agrada tu simpatía, amigo.
Ni bien estuvieron listos, bajaron por la escalera a la posada donde los esperaba el dueño, quien los acompañó hasta la puerta principal expresándoles palabras de optimismo. Como saludo les dio un apretón de manos y les deseó suerte.
Al salir, los muchachos se sintieron importantes por primera vez, aunque sólo el silencio y la soledad los escoltaba. Sus pasos eran los únicos amos del camino principal de Greenhold. Los tonos apagados de la noche sin rayos lunares, atrapados ya por densas nubes que habían aparecido de repente, abrigaban el sosiego absoluto del pueblo en horas de madrugada. Vibeke apresuró el paso para arrimarse a Weikath, quien generalmente se adelantaba a los demás en las largas caminatas.
--¿Y bien? ¿Cuál es el plan?—le preguntó.
--¿Qué plan?--contestó secamente su amigo.
--El que tienes en mente. ¿O me vas a decir que todo ese teatro en la habitación lo hiciste sin pensarlo?
Weikath la miró fijo, como si se estuviera preparando para soportar un aluvión de reprobaciones y discusiones.
--No hay ningún plan.
Siguieron andando hasta que visualizaron una especie de entrada a una oscura formación boscosa en un costado del camino, donde no había viviendas ni ninguna infraestructura cerca. Estaba formada por viejas ramas secas, y escondida tras largos pastizales y hojas caídas. La negrura en su interior se asemejaba a las fauces de los seres que pretendían aniquilar. Vibeke se dirigía hacia allí cuando se percató de que su amigo seguía avanzando por la senda principal en dirección a las afueras del pueblo.
--¿Dónde vas?--preguntó a la distancia.
--Me voy de aquí, obviamente.
--¿Qué?
Kai y Jevil arribaron también al lugar.
--¿Qué sucede? Van a despertar a todo Greenhold--dijo la pequeña hechicera.
--En realidad, no lo sé--dijo Vibeke, mirando a Weikath en forma interrogativa.
El muchacho rubio dio media vuelta y regresó.
--¿Realmente no se dan cuenta de lo que sucede aquí?
--¿Y por qué no nos los explicas?--le preguntó Kai burlonamente.
--Debemos irnos ya, ahora nadie nos está espiando. Tenemos lo necesario como para llegar a la próxima aldea.
--Vaya, siempre creí que eras muchas cosas, pero nunca pensé que fueras un cobarde.
Weikath se quedó mirándolo unos segundos en silencio.
--¿Me prestas los planos de tu cerebro que quiero armar un imbécil? ¿No pensaron lo raro que fue que, después de tomarnos por niños insolentes, pasáramos a ser sus héroes y su salvación sólo porque matamos a un par de bestias?
--Claro que nos pareció raro, tú oíste la discusión. ¿Cuál es tu punto?
--Mi punto es que los nathrakhs son como los lobos, solamente cazan cuando tienen hambre, y sólo atacan al hombre cuando éste los ha enloquecido. Ellos lo saben y nos enviaron para que los ataquemos fuera del pueblo, ¿no es obvio todo esto?
--¿Qué es lo que quieres decir?--preguntó Jevil.
--Ellos no son idiotas. No creen que vayamos a salvar a Greenhold. Simplemente nos enviaron a una muerte segura. O asesinamos a todas las bestias o, lo que ocurrirá con seguridad, se darán un banquete con nosotros. De cualquier forma ellos ganan. Las criaturas no tendrán hambre por algunos días y por lo tanto no atacarán al pueblo hasta que regresen sus fuerzas militares. De esta manera, Jankers podrá llevar a cabo su estúpida fiesta sin sobresaltos.
--¿Y porqué aceptaste la misión entonces?--dijo Vibeke.
--Conozco esta clase de gente y sé como piensan. Si no la aceptábamos, nos hubiesen obligado de alguna forma. Seguramente nos culparían de algo y nos encerrarían, y la única manera de recuperar nuestra libertad sería yendo al arroyo Igorm, pero esta vez con custodia.
Kai, Vibeke y Jevil se quedaron sorprendidos por la explicación detallada del joven. O estaba en lo cierto o finalmente su mente se había retorcido por completo. De una forma u otra, estaban en una situación embarazosa allí. La muchacha pelirroja aprovechó la confianza que tenía con él.
--Creo que enloqueciste por fin, ¿porqué rayos crees que planearían todo eso?
--Porque es lo que yo hubiera planeado en su lugar.
Las fuertes voces de los muchachos sonaban como ecos en las sombras profundas, sobresaltando a los pequeños mamíferos que vivían en los árboles pertenecientes al nacimiento del boscaje. Los primeros chillidos se hicieron notar en las ramas secas y en los troncos caídos, testigos de un sendero perdido en el tiempo.
Entre todas las variables situacionales posibles que había imaginado Weikath, una de ellas estaba por ocurrir. Y era la que más temía.
Kai alzó la voz.
--Yo iré de todas maneras.
Las chicas giraron su cabeza al mismo tiempo al oír tales palabras.
--Haz lo que quieras. Yo no soy tan idiota como para perder la vida por el agasajo de un maldito noble.
--¿Y a quién le importa eso? Yo lo haré por los habitantes de Greenhold. Lo estuve pensando mientras nos preparábamos. Cuando estábamos hablando con el consejero sólo me interesaba nuestro bienestar y que no nos engañen, pero luego recordé el rostro de aquella niña muerta.
--Bien, ve. Pero déjame a mí escribir tu lápida: "Aquí yace el valeroso héroe que fue a enfrentar a bestias carnívoras para proteger a perfectos desconocidos. Obviamente, murió el imbécil". Espero que entre la frase completa.
Vibeke endureció su rostro y cruzó los brazos.
--¿Por qué estás tan seguro de que no podremos con ellas? Ya hemos vencido a algunas.
--Tú lo has dicho, a unas pocas. Los nathrakhs viven en manadas numerosas y organizadas. Si un número reducido de ellos han venido a cazar es porque la mayoría se quedó custodiando el territorio. Así es como desempeñan sus roles.
--¿Cómo es que sabes tanto sobre estas criaturas?--preguntó Kai.
--Porque leo libros, amigo mío. ¿Sabes lo que es eso? ¿Alguna vez has pisado la biblioteca de Peacefalls?
--Muérete.
--Tú morirás si te acercas a ese arroyo. Es un suicidio.
Jevil, quien hasta ahí siempre se había mantenido al margen en casi todas las discusiones grupales y aportado poco, decidió el pleito de manera simple.
--Yo acompañaré a Kai.
Weikath la miró extrañado. Hubiera apostado a que, por la considerable sabiduría que tenía a su corta edad, analizaría la cuestión con un punto de vista más cercano al suyo.
--No puedo creer todo esto--dijo, apartando la mirada.
--No quiero que vuelva a ocurrir nunca más lo que vi esta noche.
La voz de la pequeña se tornó muy apagada.
--Weiki, ¿qué harías si esto le sucediera a nuestra aldea?--preguntó Vibeke.
--Pero no es nuestra aldea. Ni siquiera saben quiénes somos.
Pocas veces ella había estado en desacuerdo con sus planes u objetivos. Casi siempre lo había seguido a todos los lugares donde lo enviara su instinto, pero esta vez no iba a ser así.
--Perdona, pero yo iré con ellos también--dijo cabizbaja.
Su amigo no dijo nada más.
Luego de unos segundos de incertidumbre, los tres muchachos se adentraron callados en el tenebroso atajo en dirección a las profundidades, donde les aguardaría a poca distancia el comienzo del bosque sin nombre. Vibeke giró su cabeza y observó a Weikath iluminado por los reflejos de los faros lejanos de las casas. Había leído historias de héroes que se separaban del grupo por desavenencias y luego terminaban salvando a todos en los momentos de mayor desesperanza. Pero él no era así, odiaba todos esos relatos con finales previsibles. Por eso hizo un último intento. No quería que esa fuera la despedida.
--¿Vienes?--le preguntó con una sonrisa melancólica.
El joven suspiró. Se sentía derrotado y fastidioso. Había creído que los iba a convencer de abandonar ese mísero pueblo de gente insufrible, pero en cambio ¡prefirieron morir por ellos! Pensó en mandarlos al diablo e irse, pero esa opción no tenía sentido. Además, quizás la única persona que lo apreciaba le estaba pidiendo su compañía.
--Claro que sí--dijo con poco entusiasmo, mientras se adentraba en las tinieblas--¿Quién va a estar a tu lado cuando te destripen sino?
El grupo comenzó a avanzar entre los troncos postrados y las grandes matas, confiando en que sus pupilas dilatadas puedan captar la luz suficiente como para orientarse en la negra quietud.
--Rayos, quería vivir un poco más.
 
El bosque sin nombre. Era un misterio la causa por la cual nadie se había molestado en denominarlo en miles de años de existencia de la civilización. Pero, mientras lo recorrían bajo la iluminación fantasmal de la luna, eso era lo que menos les interesaba a los jóvenes aventureros. El crujido que producían las hojas dispersadas por la blanda superficie al ser aplastadas por sus botas de cuero, ayudaba a la bruma a hacer más tétrica la escena.
Jevil fue la primera en pedir la necesaria pausa, la cual fue aceptada por unanimidad. Faltaban todavía varios minutos para el amanecer y su pequeño cuerpo no soportaba más la dura caminata ni la pesada carga. Cayó desplomada por el cansancio en el medio de un espacio amplio situado en el corazón de la arboleda seca y olvidada por el espíritu primaveral. Los demás la imitaron enseguida, formando una ronda alrededor de las mochilas de provisiones y el carcaj con flechas.
--Y tú querías traer armadura--dijo Weikath dirigiéndose a Kai--Nos cansamos más esta noche que todos los días anteriores.
--Por lo que pude ver en el mapa anteriormente, no debemos estar demasiado lejos de ese arroyo--añadió Jevil--Aunque yo no confiaría tanto en mis palabras con la poca luz que hay.
El muchacho rubio juntó sus manos bajo su cabeza y se apoyó en ellas, usándolas como una especie de cojín.
--Tratemos de descansar un poco. Pronto amanecerá y nos guiaremos más.
Sólo el silbido del viento y algunos gruñidos lejanos eran su compañía. Durante el reposo nadie habló, absortos cada uno en sus pensamientos. Se volvieron a cuestionar por dentro las razones por las cuales aceptaron tan peligrosa aventura. Sus mentes divagaron preguntándose si ésta verdaderamente iba a ser su última noche con vida, si estaban preparados, si habían vivido lo suficiente. La lógica les advertía a gritos que abandonasen ese oscuro bosque y corriesen hacia la luz, hacia las vivencias que les esperaban, hacia los tantos sentimientos que les faltaban por experimentar.
Weikath se dispuso a destruir la tensa atmósfera quebrando el silencio.
Las pátinas de la noche profunda,
penetrando el alma de mi canción,
viviendo en la oscura penumbra,
como los pensamientos que me inundan,
como la pérdida de la razón.
Más allá del horizonte destruido,
atravesando los límites de la cordura,
la luna y su insensatez perdura
con una siniestra y tenebrosa amargura,
brillando su resplandor en la espesura
y acogiendo a mi ser afligido.
Esperando cabalgar el relámpago abrasador,
en los senderos de mi mente admiré tu visión,
besando mis labios las cálidas arenas del temor,
me abriste tu ala ejecutando tu labor
arrastrando mi vida hacia las zarpas del dolor.
Su voz hizo eco en las pequeñas cavernas situadas en las raíces de los árboles. Nunca supieron qué fue lo que se escondía allí, ni porqué los estaban acechando desde la lobreguez.
Después de mucho tiempo de vacío, Vibeke habló.
--¿Te han dicho alguna vez que tu poesía es horrible?
--En varias ocasiones--contestó sonriendo--Ten en cuenta que la invento en el momento.
--Me recuerdas al trovador borracho que molestaba a todo Peacefalls en horas de la madrugada cuando era niño--dijo Kai con los ojos cerrados, recostado en la otra punta de la ronda--Aunque él no estaba tan loco.
Se produjo una risa general que calmaron los temores y las ansias. Pero esa sensación de bienestar sólo duró algunos instantes.
--¿Cuál es el plan?--preguntó el muchacho robusto luego de un mudo intervalo.
Nuevamente todos se mantuvieron callados, como si cada uno esperara a que el otro contestase.
--Weiki, pensaste en uno, ¿no?
Weikath miró a Vibeke en forma despectiva.
--¿Y por qué debería de haberlo hecho?
Su amiga le contestó frunciendo el ceño.
--Cuando patrullan, los nathrakhs se mueven en pequeños grupos y hasta algunas veces en solitario--dijo Jevil, tratando de evitar una nueva discusión--Creo que lo mejor será atacar de a un grupo por vez, sin que la gran manada se entere.
--¿Vieron? ¿Por qué me preguntan siempre a mí? Al parecer ella también ha leído sobre ellos.
Kai y Vibeke abandonaron su posición horizontal y se sentaron para escuchar mejor.
--¿Y cómo lo haremos?--dijo la joven arquera.
--No lo sé.
La desilusión se apoderó de ellos. Jevil había contestado desconfiando de su propia seguridad.
--Desde la oscuridad de las sombras--dijo Weikath incorporándose.
Todas las miradas apuntaron hacia él.
--¿Cuál oscuridad? Si cuando lleguemos allí será de día.
--Es una metáfora, mi querido amigo Kai. A lo que me refiero es que debemos sorprenderlos, ser invisibles y darles una muerte rápida, sin lapso a que exhalen ni un suspiro. Tenemos que aprovechar que sus sentidos no están del todo desarrollados. Hubiera sido óptimo si lo hubiésemos hecho de noche, pero no íbamos a llegar a tiempo de cualquier manera. Hay que tener cuidado, son mucho más inteligentes de lo que parecen. Tienen tácticas bélicas parecidas a la de los humanos, como posicionar espías y guardianes en puntos importantes del terreno. En fin, podemos utilizar los árboles, yo tengo agilidad para moverme entre ellos. Vibi puede eliminar a varios a distancia. Tú puedes esconderte y encargarte cuerpo a cuerpo de otros. Jevil.....bueno, ya se le ocurrirá algún conjuro que nos pueda servir. Eso es lo que tenemos. Eso es lo que podemos hacer sin conocer el territorio. Y récenle a su Dios para que no nos descubra la manada.
--¿Y qué haremos si eso ocurre?--preguntó Jevil buscando una respuesta desigual a la que tenía en mente.
Todos se miraron los unos a los otros.
--Improvisar--dijo Kai.
--Espalda contra espalda, nadie huye y que suceda lo que tenga que suceder--añadió Weikath.
Una vez más, la calma nerviosa inundó la reunión. Los primeros colores claros del amanecer empezaban a tapar las brillantes estrellas del firmamento y a acallar a los seres nocturnos, hundiéndolos en el sueño de la claridad.
--¿Alguna vez dejarás de llamarme "Weiki"?
--Sólo cuando tú me dejes de llamar "Vibi".
Con esa pequeña charla despejaron la atmósfera y sonrieron nuevamente. Weikath lo había logrado otra vez.
--No sé ustedes, pero yo dormiré un rato.
 
Bañado por las estelas de luz que se colaban entre las ramas, el bosque ya no lucía estremecedor. Los gruñidos y aullidos habían desaparecido dándole paso a los incontables gritos de las aves madrugadoras. Kai y Jevil se hallaban despiertos, sentados y hablando de su infancia, tratando de conocerse mejor. Ellos dos se habían sumado a último momento a la idea original de Weikath y Vibeke de abandonar la aldea y viajar por Bodom, y casi no se conocían el uno al otro debido a que pocas veces en sus vidas se habían cruzado sus caminos. Ella vivía en el lado este de Peacefalls, cruzando el río y sus hermosas cascadas, a diferencia de los demás que residían en la parte oeste, donde pasaban la mayoría de sus vivencias.
--No sé cómo es que pueden dormir en medio de este lugar y esta situación--dijo el muchacho.
La pareja de amigos yacía a un costado durmiendo entre las hierbas a medio crecer. Por la paz que demostraba su sueño daban a entender que al parecer no les importaba el peligro que corrían sus vidas.
--Deben estar acostumbrados.
Ellos eran famosos por las preocupaciones que les generaban a sus respectivos padres cuando en repetidas ocasiones desaparecían juntos, a veces por varios días, en la selva o las montañas próximas. Si bien sus razones con respecto a conflictos familiares eran diferentes--mientras que uno se alejaba por desinterés total, la otra lo hacía por rebeldía--, ambos coincidían en que la rutina y la quietud de Peacefalls no tenían que formar parte de sus vidas. Así era entonces como vivían innumerables aventuras en terrenos desconocidos. Pero también padecían los castigos a sus regresos.
--Voy a ver qué tan experimentados se creen que son.
Kai se acercó a ellos sin hacer el menor ruido esperando sorprenderlos, pero cuando desenfundó su espada, el sonido de rozamiento entre el acero y el cuero duro de la funda los despertó de golpe. En sólo un instante, ambos se encontraban ya arrodillados frente a él en guardia con sus armas en mano.
--¡¿Qué intentas hacer despertándonos así, Kai?!--gritó Vibeke, tan mareada por el movimiento brusco que se le nublaba la vista al apuntar con su arco.
--Bueno, tranquilícense, sólo quería decirles que ya habían dormido lo suficiente--con precaución y disimulo volvió a enfundar su espada.
--¿Y necesitabas tu arma para eso?
Jevil reía a carcajadas mientras los observaba. A su compañero no le había salido bien el experimento planeado.
--Tengo hambre--dijo Weikath dirigiéndose hacia las bolsas de provisiones. Cuando las abrió, un hedor desagradable se expandió por el bosque.
--Creo que la carne pasó de ser horrible a incomible--dijo la joven hechicera cubriéndose la nariz con su mano.
--¿Qué pensabas? ¿Que nos iban a dar comida de calidad? ¿Alguna vez alimentaste a la lombriz antes de ponerla como anzuelo? Al menos, todavía tenemos a los frutos secos en buenas condiciones--se llevó unas pasas a la boca--No, ni siquiera eso.
Y las escupió.
--Será mejor que nos vayamos.
--¿Y qué hacemos con toda esta comida?--preguntó Vibeke.
--Déjensela a los seres que nos estuvieron acechando toda la noche.
--¿Cuáles...seres?--la voz de Jevil tembló.
--Ya no importa. Partamos.
Cada uno alzó sus pertenencias y su cantimplora y se pusieron en marcha.
 
Luego de poco más de un par de horas de circular, las densas plantaciones se abrieron y cedieron lugar a un páramo verde, extenso y desabrigado. A lo lejos, a varios centenares de metros de distancia, se llegaban a divisar las copas de los árboles que daban comienzo a la segunda etapa del bosque. Sólo se veían esas partes debido a las irregularidades del relieve del terreno, el cual culminaba con un precipicio de poca altitud antes del nacimiento de la nueva arboleda.
Weikath y Vibeke decidieron dejar atrás a sus compañeros y cruzar el campo abierto para situarse en las rocas próximas al precipicio. La idea era reconocer el territorio y observar la entrada desde las alturas procurando pasar desapercibidos, ya que sabían que se encontraban cerca del arroyo y ese lugar era óptimo para que se hallasen los primeros centinelas. Kai y Jevil no estuvieron de acuerdo en un primer momento en quedarse ocultos donde el bosque moría, pero luego accedieron entendiendo que un grupo de dos podría camuflarse mucho mejor que uno de cuatro. Además, ni bien la posición estuviese asegurada o los necesitasen, les enviarían una señal.
--Weiki...--susurró Vibeke mientras marchaban a paso ligero por la alfombra de pasturas verdes del páramo.
--¿mm?
--Nuestro Dios es también el tuyo.
Weikath la miró extrañado, como no entendiendo a qué venía ese comentario.
--¿Eh?
--Por lo que dijiste anteriormente.
Su amigo rió en forma silenciosa al recordar sus palabras, mencionadas cuando había planteado los pasos a seguir. Lo que más le resultaba gracioso era la reacción tardía de Vibeke, a quien parecía haberle afectado en demasía esos dichos.
A corto tramo del precipicio, ambos se arrojaron al piso y reptaron hacia las rocas, agradeciendo de no haberse topado con ninguna criatura en tan amplia superficie. Juntaron sus cuerpos todo lo posible como para que las enormes piedras los cubrieran en su totalidad y aguardaron unos segundos para recuperar el aliento. El sol, huérfano en lo celestial, caía pleno sobre ellos y no soplaba el viento frío suficiente como para calmar su abrasante calidez.
--Weiki--volvió a musitar.
--¡¿Ahora qué?!--gritó en voz baja.
--Necesitas un baño.
Weikath espió disimuladamente por un costado y advirtió la esperada presencia de enemigos. Abajo, a pocos pasos, en lo que se asemejaba a un acceso a un camino interno del bosque, tres nathrakhs custodiaban inmóviles la posición con sus subdesarrollados sentidos en alerta.
--Son tres--le dijo a su amiga.
Ella inclinó su cuerpo para observarlos también.
--Y muy grandes--comprobó.
--Bien, yo puedo ocuparme de dos con mis dagas. Tú encárgate de el que está en el medio.
Vibeke meditó unos instantes.
--Tengo una mejor idea.
Ante la mirada del joven rubio, chupó el dedo índice de su mano derecha y lo alzó como si señalara al firmamento. Luego extrajo tres flechas de su carcaj. A una de ellas le extirpó con sus dientes parte de las plumas del extremo inferior derecho y a otra, algunas del izquierdo. A la restante la dejó intacta. Con sigilo, las enganchó en la cuerda de su arco una arriba de la otra, sosteniéndolas firmemente. Esperó un momento, respiró profundo un par de veces y con asombrosa rapidez salió de su escondite, inclinó el arco de forma que éste quedara en paralelo con el cielo y la tierra, y disparó. Al mismo tiempo, las tres criaturas cayeron desvanecidas con sus cráneos perforados sin saber qué les ocurrió.
--¡¿Cuándo diablos aprendiste eso?!
--Secretos del talento, niño--le dijo, mientras lo despeinaba cariñosamente con su palma derecha.
 
--¿Logras llegar a verlos?--le preguntó Jevil a Kai entre los últimos árboles del boscaje, aguzando la vista.
--Apenas. No te preocupes, si nos precisan, nos lo harán saber.
Un objeto pequeño y alargado surcó el aire dibujando el perímetro de un semicírculo entre la posición de sus compañeros y la de ellos. A medida que se acercaba, notaban que tenían que apartarse si no querían ser alcanzados por él. Los muchachos se corrieron rápidamente y el cuerpo volador aterrizó enterrándose en las raíces de un nogal cercano. Era una flecha.
--Bueno, ¿esta chica quiere avisarnos o matarnos?--dijo Kai, pretendiendo que su mal chiste haga efecto en Jevil. Pero la pequeña estaba muy nerviosa como para reírse.
--Jamás pensé que nuestra primera batalla sería tan peligrosa--dijo ella, sin escucharlo.
El joven extrajo la flecha y la observó detenidamente.
--Estamos fuertemente armados y tenemos destreza. Lo hacemos por una buena causa: la protección de personas indefensas que llevan una vida que no les sonríe, igual que las que llevaban nuestras familias. En su momento nadie nos ayudó en nada, nadie vino a rescatarnos de la probable muerte por inanición. Tuvimos que arreglárnosla solos--con un fuerte apretón la partió en dos--. Nosotros podemos al menos salvarlos de otra tragedia. Tenemos la capacidad.
Jevil se dio cuenta de que no podía recordar claramente la penosa situación que había vivido su aldea. Tenía muy corta edad cuando los campos se resquebrajaban por la falta de agua y los cultivos morían antes de nacer. Ante tal situación, su madre había procurado esforzarse sobremanera en su oficio de costurera para llevar adelante la familia; tarea que tristemente no podía cumplir su padre con su rol de campesino.
Pero su falta de memoria no era lo que desanimaba su semblante.
--Ojala yo pudiera tener la confianza en nosotros mismos que tienes tú.
--Sin optimismo y esperanzas no se puede vivir. Espero que no te conviertas en un nuevo Weikath--trató de reírse pero no era trabajo fácil.
--No exageres tampoco--la sonrisa vino de parte de la niña, y Kai la recibió jubilosamente.
--Bueno, nos están esperando, pequeña. Vamos.
 
Frente a ellos se hallaba el nacimiento del segundo tramo del bosque sin nombre. Más allá, el arroyo Igorm, territorio hostil y muy posiblemente su último paradero. El joven grupo retrasaba su entrada en él, como si estuviera aguardando una señal de alerta o algún presagio. Los cuatro contemplaban su interior desde donde yacían los cadáveres de las bestias. Ninguna advertencia, ningún sonido. Silencio sepulcral. Sentimientos de soledad profunda ante tan callada y peligrosa inmensidad se apoderaron de ellos. Fue en ese momento cuando Weikath se arrepintió de haber pensado que era mejor atacar de noche, y agradeció la luz como si fuera el regalo más preciado.
--¿Las doncellas primero?--dijo sonriendo con sorna.
Y avanzaron hacia sus desoladores destinos todos al mismo tiempo.
 
Era un día caluroso para sus pesados y peludos cuerpos. Tenían hambre, sed y cansancio ya que habían patrullado sus dominios toda la mañana. Desde sus mandíbulas caía saliva espumosa que les recorría el hocico hasta sus cuellos, fundiéndose finalmente con los bellos oscuros de su torso. La recorrida les resultaba interminable y esperaban ansioso los aullidos que les mostraran el camino a su guarida, donde les aguardaría un banquete si habían por fin tenido suerte los cazadores. Pero no era una jornada como cualquier otra para el dúo. Habían sentido una extraña presencia a su alrededor desde hacía ya un largo tiempo. Sus vistas desenfocadas y sus pobres olfatos no lograban distinguir la causa de la advertencia dada por sus instintos. Y eso los alteraba en exceso. Habían atacado ya, dominados por el temor, a muchos mamíferos pequeños que no dedicaban su tiempo a otra cosa más que a pulular cerca de sus madrigueras sin acarrearles peligro alguno. Por eso deseaban más que nunca volver a su hogar, donde estarían protegidos del peligro invisible por la numerosa manada.
De pronto, detuvieron su marcha. La señal de alarma se había profundizado y sabían que sus instintos nunca fallaban. Algo estaba por suceder.
Y tenían razón: desde una de las ramas de grueso espesor, arriba de sus posiciones, los acechaba un humano. Sin salir de su estupor, observaron cómo este ser de dorada cabellera corta abalanzó medio cuerpo suyo con extrema rapidez contra ellos, dejando colgadas sus piernas. Sintieron primero el filo de algo cortante penetrando sus gargantas, dejándolos mudos y sin aliento, y luego el destello fugaz de dos pequeñas armas voladoras antes de ingresar en sus pupilas.
--"Dos peludos menos"--pensó Weikath mientras descendía.
Y trepó a otro árbol después de reponer sus dagas.
 
El venado cayó desvanecido luego del feroz ataque.
El hambre los había enardecido ya, por lo que decidieron alimentarse por su cuenta. Los cuatro nathrakhs se reunieron alrededor del cuerpo de su víctima y comenzaron a devorarla, utilizando sus dientes afilados y garras. La carne cubierta de sangre les sabía al manjar más delicioso que hubiesen probado. Uno de ellos, enceguecido por la avaricia, se enfrentó a los otros, apartándolos a la fuerza para llevarse la mayor tajada del festín. Ingiriendo las entrañas de su presa y preparándose para la brutal contraofensiva, el ganador de la disputa notó que había demasiado silencio a su alrededor. Levantó la cabeza y encontró a sus compañeros muertos con las bocas abiertas, como si hubieran sido súbitamente agredidos por un intangible espectro. Intentó examinarlos para averiguar la causa de sus defunciones, pero nunca pudo hallarla ya que una flecha se incrustó en forma violenta en la parte trasera de su cuello y desgarró todo a su paso hasta salir por su garganta. Como último deber, aspiró para emitir su aullido final a modo de advertencia para sus camaradas, mas no logró concretarlo ya que otras dos penetraron su cabeza cegando su vista para siempre.
 
--Son dos. Aquí vienen--le murmuró Kai a Jevil en la cueva formada por inmensas raíces que les proporcionaban un escondite--Hazlo a mi señal.
Camuflado entre las diferentes especies de la vegetación, el fornido muchacho se había dirigido hasta cierta posición favorable procurando no pisar hojas perennes ni cualquier ramita caída que pudiera llegar a provocar un inoportuno sonido. Desde allí, observando el panorama tendido en la hierba, había estado espiando cada movimiento de las criaturas; y al percatarse de que se dirigían hacia donde aguardaba oculta su compañera, había regresado en forma inmediata.
Sus enemigos se movían sigilosamente por un sendero secundario creado por las frecuentes pisadas de los animales nativos del bosque. Se llevaban consigo varios cadáveres de conejos y otros ejemplos de la fauna colgados de los hombros, lo que indujo a Kai a pensar que eran cazadores. Muy probablemente se dirigían a sus guaridas por lo que dudó en un principio entre eliminarlos enseguida o seguirlos. Pero finalmente decidió que si tenían que enfrentarlos en su cubil, era mejor hacerlo luego de reunirse con los demás.
Miró a la pequeña hechicera y asintió con la cabeza a modo de señal. Jevil cerró sus ojos y depositó sus manos en la tierra bajo sus pies. A poca distancia de allí, los cuatro nathrakhs se vieron sorprendidos por unas espinosas y duras ramas que crecieron repentinamente desde el suelo, hiriéndolos e inmovilizándolos al instante. Kai emergió de la cueva con su espada en mano dando pasos firmes y seguros. El brillo solar centelleó por su cuchilla antes de decapitar a todas las criaturas de dos recios y rápidos movimientos de izquierda a derecha. Sólo quedaron de ellas cuatro cuerpos inertes sangrando a borbotones.
--Púrpura--dijo el matador--Tienen sangre púrpura. Seguro que esto Weikath no lo sabía.
Jevil abandonó la protección del escondite y se acercó a la escena del sangriento acontecimiento, no sin antes estremecerse al ver el estado en que habían quedado las bestias.
--Y que mal huele.
En efecto, el fluido de llamativo color que regaba toda la vegetación del camino emanaba una pestilencia nauseabunda propia de la más infecciosa putrefacción.
--Vayámonos, por favor--dijo la joven, cubriéndose la boca para no vomitar--Ya se está acercando el mediodía.
 
El plan pactado consistía en encontrarse, cerca del momento en que desaparecieran sus sombras del suelo, en algún escondite lo más próximo posible al extremo norte del arroyo. Jevil y Kai fueron los primeros en asentarse en un refugio rodeado de rocas puntiagudas de gran porte desde donde podían observar el terreno a su alrededor, agachados y agazapados por si eran sorprendidos por un grupo de criaturas propietarias del lugar. El paisaje les brindaba una belleza nunca antes vista por ellos. Las aguas calmas y cristalinas, delimitadas por el verde césped a sus orillas y las arboledas más allá en la distancia, les inspiraban una paz que contrastaba totalmente con la hostilidad que supuestamente reinaba allí. Hubieran disfrutado bastante de aquél paraíso si no fuera por la intranquilidad que gobernaba sus mentes y sus corazones.
--¿Tuvieron problemas?--les preguntó una voz repentina proveniente de las espaldas de Kai.
El joven pegó un brinco y se dio vuelta en forma frenética, golpeando su hombro derecho contra las piedras. Era Vibeke.
--Perdón--dijo la arquera.
Kai estuvo a punto de insultarla por el susto que le había pegado, pero pensó que si lo hubiera hecho habría quedado como un tonto maleducado e infantil con la guardia baja, y eso no era digno de la persona en que ambicionaba convertirse. Simplemente suspiró, recuperándose del golpe y del sobresalto, recordando aquella vez en la que había intentado sorprenderla cuando ella dormía y había fallado. ¿Cómo es que había aparecido de la nada sin que se diera cuenta?
--Sólo falta tu amigo--le dijo--¿Lo viste por algún lado?
--No.
--Espero que no se entretenga pensando y tramando estrategias de más.
Vibeke sonrió y saludó con un gesto a Jevil que la estaba observando desde el costado. Los tres decidieron sentarse a esperar la llegada del cuarto miembro mientras estudiaban el panorama. No escucharon ni vieron ningún movimiento extraño en todo ese tiempo, lo que ya les resultaba sospechoso. Si la información que tenían era correcta, se encontraban en el medio de una superficie enemiga, no podía ser que no se oyeran gruñidos o aullidos a la redonda. Con sólo contemplar la pasividad del arroyo y sus alrededores comenzaron a pensar que algo no iba bien.
--¿Pudiste divisar alguna cueva o cubil en donde podrían estar escondidas?--le preguntó Jevil a su compañera.
--No, sólo acabé con un par de grupos desde ramas altas, pero no seguí el camino desde donde provenían. Preferí aguardar a que nos reuniéramos. No tengo intenciones de morir sola--esbozó una sonrisa fingida.
--Yo no tengo intenciones de morir--dijo Kai seriamente.
Un silencio incómodo se unió a la calma gobernante.
--¡¿Dónde diablos está Weikath?!
Ni bien el muchacho pronunció fuertemente estas palabras, una daga provino desde las alturas clavándose en el medio del triángulo formado por las piernas abiertas y estiradas de Vibeke y la línea imaginaria del suelo, muy cerca de su entrepierna. La joven logró verlo camuflado entre las ramas de un árbol a corta distancia y se disponía a gritarle todo tipo de improperios cuando, aguzando la vista, observó que su amigo les estaba pidiendo silencio con su dedo índice en la boca. Luego señaló con el mismo hacia su derecha, invitándolos a que vieran en esa dirección. Los tres inclinaron su visión y advirtieron la presencia de una criatura escondida entre la maleza.
--Tiene que ser un espía--dijo Kai en voz baja.
Volvieron a visualizar a Weikath y éste hizo un ademán como si estuviera proponiendo que atacasen a ese salvaje observador. Y así lo hicieron. Ante la absorta y sanamente envidiosa mirada de Kai, Vibeke desenterró la daga y se la arrojó a su dueño, quien sin mirar la atrapó con dos dedos. Momentos después, éste descendió y el grupo estuvo completo una vez más. Al ver que su víctima huía, se adentraron corriendo entre las hierbas y los árboles, comenzando la persecución. La bestia escapaba despavorida a una gran velocidad, tratando de despistar a sus perseguidores entre las cañas y los altos yuyos, pero no conseguía ni dejarlos atrás ni tampoco desaparecer de sus vistas. La carrera los llevó a un campo abierto de mediana amplitud ubicado en el centro de la arboleda, como un pequeño pulmón dentro de las homogéneas plantaciones. Cuando se encontraban cruzando la mitad de dicha superficie, se dieron cuenta de que el nathrakh había desaparecido.
--¿Dónde...? ¿Cómo pudo haberse escabullido en este...?--preguntó Weikath, mientras levantaba su brazo para que se detuviesen.
Fue en ese momento en el que se dio cuenta de dónde estaban. Era un espacio con apariencia de circunferencia con su perímetro deformado, cuyos límites estaban habitados por rocas y altas coníferas con sus frutos danzando al compás del viento. Entendió con desazón la causa por la cual la bestia no había logrado evadirse ni confundirlos entre la abundante flora. Era porque no había sido ése su objetivo.
--Diablos, ¿cómo pudimos ser tan estúpidos?--dijo con voz extinguida.
Sus compañeros estaban por preguntarle sobre su reacción cuando un grito inhumano resonó fuerte y claro en el ambiente. Era un sonido gutural que les penetraba los tímpanos hasta lastimarlos, como el aullido desgarrador de un moribundo en su última e insoportablemente dolorosa agonía; como el llamado a la guerra para toda una manada. No necesitaron, entonces, explicación alguna.
--¡Es una trampa!--gritó asustada Jevil al ver a varias cabezas asomarse entre los peñascos y los troncos.
--Gracias por tu apreciación, Jev--le dijo Weikath.
Las criaturas comenzaron a moverse y a salir en grandes fracciones, rodeándolos desde todos los flancos. Más de una treintena de nathrakhs se les acercaban lentamente como esperando a que alguien perpetrara el primer ataque. Los rostros de los jóvenes palidecieron al percibir el más profundo terror, el que jamás habían sentido en toda su vida. Las piernas de Jevil y de Vibeke empezaron a temblar sin control, quienes por un momento pensaron que se iban a desmayar. No tenían escapatoria alguna, no existían árboles ni alturas salvadoras cercanas para trepar, ni tampoco podían esperar la ayuda de nadie. Sus más grandes temores se habían hecho realidad.
--¿Espalda contra espalda...?--dijo Kai con la voz más firme que pudo escupir.
--Y que nadie huya...--le respondió Weikath desenfundando sus cuchillos de guerra.
Al mismo tiempo, Kai extrajo su espada, Vibeke desenganchó su arco y Jevil, con gran esfuerzo, se hizo de su pesado cetro. La pequeña hechicera lo mantuvo unos segundos en las alturas en posición horizontal y cerró sus celestes ojos. Cuando los abrió, una intensa luz brillante suplantó a sus pupilas al igual que a la esfera roja de su instrumento, transformando de esta manera en mínima la energía para sostenerlo. Tal iluminación asustó al nathrakh más próximo a ella, por lo que la atacó sin miramientos, siendo el primero en agredir. Su víctima elegida, al verse embestida, le propinó un fortísimo golpe con el cetro que destrozó por completo todos los huesos de su cabeza, casi arrancándosela del cuerpo. El sonido seco emitido por las múltiples quebraduras se oyó en toda la zona. Las demás criaturas observaron el incidente y, tras vacilar unos instantes por la demostración de poder, desataron la furiosa ofensiva todas a la vez.
--Chicos--dijo Jevil como despidiéndose--, gracias por haberme brindado su amistad.
 
 
Capítulo 3: Púrpura profundo
 
Jamás creyeron que iba a ser de esta manera. Nunca imaginaron que en su primera batalla real se enfrentarían contra una horda de bestias carnívoras y hambrientas, deseosas de sus jóvenes sangres. Habían pensado, sí, que serían aventuras merecedoras de relatos posteriores a sus progenitores, típicas luchas del bien contra el mal en donde el peligro era dueño y señor, como contaban las antiguas historias de los caballeros visitantes de Peacefalls. Pero no crueles duelos contra la mayor de las horribles e inminentes muertes. Con sólo ver tantos dientes y garras afiladas acercándose desde todas partes, a cualquier guerrero experimentado se le hubiese erizado el espíritu. Cuando comenzaron a avanzar al trote hacia ellos, sus mentes se emblanquecieron, pensaron que todo lo que podían hacer era confiar en que sus habilidades les permitiesen existir un tiempo más, al menos hasta poder averiguar quién sería el último en quedar con vida, aunque eso significara ver caer a sus amistades bajo el horror de la masacre.
La primera en reaccionar al ataque masivo fue Vibeke. Velozmente disparó dos flechas juntas en dirección al torso de su agresor más próximo dando justo en el blanco pretendido: su corazón. El nathrakh se derrumbó fulminado sin siquiera llegar a tocarla. Pero sus compañeros ni advirtieron su caída, sino que se abalanzaron contra su enemiga. La muchacha comenzó a extraer de manera frenética una flecha tras otra de su carcaj, acertando cada vez en los puntos débiles de las criaturas. Pero sabía que esta forma de ataque no tenía demasiado porvenir. A medida que iba derribando de a uno, varias flechas mediante, dos o más se acercaban peligrosamente a su posición, y cuando llegasen, ya no tendría defensa ante tal voracidad. Viendo cómo empezaba a perder efectividad su única posibilidad de vencer, sus ojos verdes comenzaron a segregar lágrimas de terror.
Weikath, por su parte, prefirió la ofensiva por sobre la defensiva. Su forma de pelear tenía puntos flacos cuando se trataba de resguardar su integridad ya que sus pequeñas armas no le otorgaban demasiado amparo y el único modo de salvaguardarse era evadiendo los golpes del contendiente, lo cual era sumamente difícil para un novato si éstos venían desde todas partes al mismo instante. Dio varios pasos hacia adelante y se enfrentó con el primero de la manada. Tenía en cuenta que si tardaba más de unos momentos en aniquilar a uno, los demás lo alcanzarían y derrotarían sin mayor esfuerzo. Por esa razón apeló a toda la destreza y velocidad que presumía tener para cortarle la garganta sin que éste lograra morderlo con sus fauces. Luego de dejarlo en el suelo desangrándose acometió contra el siguiente, del cual esquivó inicialmente un zarpazo y, con un movimiento de izquierda a derecha de su cuchillo diestro, seguido de otro igual pero con el zurdo, lo ultimó rebanándole la cabeza. Al tercero no le dejó ni la oportunidad del intento: cuando éste pretendía clavarle las zarpas en su cuello, el joven se agachó, se le aproximó por debajo y le conectó seis puñaladas rapidísimas seguidas. Las demás criaturas, al verlo salpicado con el fluido púrpura y las entrañas de su camarada, titubearon en su afán. Y esto Weikath lo advirtió.
--Bien, ahora sí…--dijo, mientras hacía malabares con sus cuchillos—Cuando quieran…
Por la experiencia que había tenido, Kai estaba al tanto de que no era sabio clavarles una estocada. Entendiendo esto, cegó su miedo dando calce a que la ira se apoderase de su ser. Con un grito de guerra se lanzó contra las bestias sin ningún tipo de estrategia, sólo la fuerza bruta. Así fue como cercenó brazos, zarpas, piernas y todo lo que sus enemigos pudieran usar para atacarlo o mantenerse en pie. Su poderosa espada desunió sin piedad carne y huesos con la furia que demostraban los que todavía no querían morir y no se resignaban a hacerlo. Desde su posición, observó alucinado, en las pocas décimas de segundo que le dejaba la batalla, las increíbles maniobras de Jevil contra los de su flanco. La pequeña conectaba patadas voladoras, fuertes puñetazos con su mano izquierda desnuda y poderosísimos golpes con su cetro resplandeciente como si fuera la más experta de las luchadoras. Los nathrakhs caían muertos a sus pies con fracturas expuestas y bocas desencajadas.
Vibeke ya no podía dar más pasos hacia atrás. Las criaturas habían conseguido alcanzar el lugar más temido por ella, las tenía demasiado cerca como para seguir combatiéndolas a la distancia. Tan así era que cuando se disponía a sacar una de sus últimas flechas, un nathrakh le destrozó el arco de un zarpazo limpio. Como último recurso, la joven le propinó un golpe a la cara con su puño derecho que apenas si lo hizo retroceder. Seguramente le debió haber dolido más a ella que al agredido, ya que sintió como si se le hubieran quebrado todos los dedos.
--¡¡Ayuda!!—gritó tomándose la mano, víctima del pánico.
Kai escuchó el pedido de auxilio y se volvió hacia su amiga. La observó indefensa y expuesta a los embates, sin ninguna posibilidad de conservar su vida. Rápidamente, desenvainó un cuchillo de una pequeña funda escondida entre sus ropajes y se lo arrojó.
--¡Vibeke!—le gritó luego de enviarle quizás su única esperanza.
La muchacha lo atrapó en el vuelo haciendo gala de sus muy buenos reflejos y lo utilizó para cortarle el torso de par en par a la bestia que estaba a punto de destrozarla.
Kai pagó caro la asistencia brindada. Uno de los nathrakh aprovechó el tiempo de guardia baja y le asestó un arañazo certero en su zona abdominal. Varias gotas de sangre brotaron de la herida y tiñeron el campo debajo de él, provocándole un agudo dolor. Contraatacó con una enérgica oscilación de su espada que mutiló hasta la muerte al cuerpo de quien lo había lesionado. Pero detrás de él surgió otra figura, esta vez empuñando una rama gruesa y larga, lo cual lo sorprendió amargamente. Sin espacio para defenderse, fue golpeado de manera brutal en su hombro, siendo éste dislocado al tiempo en que gritaba atrozmente. Las tres criaturas que restaban en su campo de ataque lo advirtieron débil, de rodillas y sangrante. Esperaron unos segundos para propinarle el golpe mortal y así comenzar a devorarlo al fin. Fue en ese lapso en que el tenaz muchacho se incorporó con las últimas fuerzas que le quedaban y se preparó para la ofensiva final.
Después de derribar al destructor de su arco, Vibeke esquivó por milímetros el ataque del siguiente y le insertó con violencia el cuchillo en la oreja. El aullido de dolor le taladró los tímpanos, quedando inmóvil a partir de allí debido a la carga de la enorme masa inerte caída sobre ella. La joven supo entonces que estaba perdida y cerró sus ojos como una forma de atenuar la agonía anterior a su muerte. Pero no sintió ninguna dolencia, ninguna clavada punzante, sólo el salpique de un pegajoso fluido en su cara. Cuando los abrió, divisó el cuerpo decapitado de quien iba a ser su asesino y a su amigo Weikath al lado suyo, bañado en púrpura, jadeante y con un par de heridas cortantes graves en su pecho y hombros.
--¡Mantente cerca de mí…y haz lo que puedas!—le dijo.
El muchacho rubio no pudo hacer demasiado más. Uno de los cuatro nathrakhs que quedaban con vida lo mordió en su antebrazo diestro, derribándolo junto con él e induciéndole al abandono de sus armas principales.
--¡Weikath!
Ya en el suelo, extrajo con extremo esfuerzo una de las dagas de su cinturón y se la clavó en el ojo a la bestia que estaba encima suyo. Luego de apartarla, sacó sus dagas restantes y las lanzó con su brazo sano esperando que sus destinos fueran los deseados. Y así fue. Los instrumentos voladores perforaron el cráneo de la que estaba próxima a herir a su amiga. Desde donde se hallaba postrado sin conseguir levantarse, pudo visualizar a Vibeke rígida, inmóvil, esperando el ataque de las últimas dos, las cuales emitían sonidos guturales como buscando venganza por la matanza. La vio hacerse de una de las flechas de su carcaj y aguardar la embestida final con el pequeño cuchillo en su mano derecha y la mencionada en la izquierda.
--Hoy no…..no todavía…—susurró la muchacha para sí misma.
Y ésta no tardó en llegar. Casi al instante, las criaturas arremetieron al mismo tiempo. Vibeke se movió ágil y velozmente para posicionarse a un costado de la de su izquierda. Le enterró la flecha en el cuello y, dentro del mismo movimiento, le arrojó el cuchillo buscando la misma parte del cuerpo de la otra, acertando también.
A Kai solamente le quedaba un enemigo. Había masacrado ya a todos los demás y se encontraba luchando con su más fuerte adversario: el que sujetaba la vara gruesa de madera. Y estaba siendo vencido. La inactividad de uno de sus brazos y la profunda punzada que provenía de su herida transformaban el combate en una pelea desigual. La cual se decidió imprevistamente cuando el color de la hoja de su espada se tornó a un rojizo radiante y, con un rápido accionar, le dividió en dos la rama, el brazo, el torso y parte del cuello. El muchacho no entendió lo sucedido hasta divisar a la pequeña Jevil. La hechicera estaba manteniendo su puño izquierdo cerrado y de él emanaba una luz centelleante del mismo color que el que tenía el acero de su arma. Ambos se quedaron mirando durante un largo rato. Los ojos brillantes de la niña, sus dientes apretados de furia y el cansancio que denotaba su respiración hipnotizaron a Kai, incrédulo al ver la pila de cadáveres destrozados alrededor de ella. Jevil paulatinamente se fue calmando y su cuerpecito volviendo del trance del hechizo. Cuando finalmente el color celeste regresó a sus ojos, dejó caer su cetro empapado en sangre ajena y observó su maltrecha mano zurda. Por más que hubiera estado bajo el encanto de la magia, sus pequeños dedos habían seguido siendo los de un retoño de trece años, y eso se notaba en la carne viva que dejaba ver su epidermis y en el temblequeo de sus músculos. Se la asió para protegerla del dolor, retorciendo su rostro casi hasta el límite del llanto.
Kai le echó luego un vistazo al panorama completo del campo de batalla. Weikath se hallaba tirado en medio de un charco de sangres mezcladas y de vísceras impropias, consumido por la extenuación. A su lado yacía una de sus víctimas, cuyas facciones y la daga clavada en uno de sus ojos delataban al verdugo. Más allá, las secuelas bélicas: un océano de carne y trozos de vidas arrancadas.
Vibeke sonrió al encontrar a su amigo herido pero vivo, quien le devolvió la dolorosa sonrisa desde el piso. A pesar del padecimiento por las injurias, al encontrarse todas las miradas bajo el sol del mediodía, se intercambiaron risas de victoria impensada, alegría de aquellos que consiguen algo imposible en la teoría y viven para contarlo.
--¿Están bien?—preguntó Kai sólo para ser el primero en hablar.
Weikath echó una horrible carcajada entrecortada entre toses al escuchar esas palabras de alguien que tenía a uno de sus brazos casi colgando de su cuerpo y que lo veía a él derribado y muy lastimado.
--Gozando de la vida—contestó con la voz que le quedaba.
Kai sonrió al darse cuenta de la idiotez de su pregunta.
--Y tú que decías que íbamos a morir…--se burló.
Su compañero volvió a reírse.
--Estamos en el medio de la nada, con heridas sangrantes y abiertas, y bañados en un líquido que debe ser infeccioso por el hedor—dijo con una sonrisa macabra, de la cual se desprendía un hilillo de sangre—Diría que te sentaras a recordar a tus familiares porque tú y yo no regresaremos nunca.
Tanto a Kai como a Vibeke se les borró el júbilo del rostro. El miedo a la muerte y a perder a un ser querido ensombrecieron sus almas. Los dichos de Weikath eran tan lúgubres como ciertos: aunque lograsen detener el sangrado de alguna forma, no podrían contrarrestar la podredumbre de las heridas en el largo camino a la aldea más cercana. Pero el muchacho extrañamente se había olvidado de un detalle.
--Weikath--se le acercó Jevil seria—, observa.
La hechicera le mostró un pequeño corte sangrante alojado en su brazo derecho anegado en fluido púrpura. Luego pasó su mano izquierda, ya curada, por encima del mismo. Una luz blanca resplandeció en el área lesionada y…
--Cerrada, sin cicatriz y sin infección.
Weikath se quedó sin habla, observando la piel completamente restaurada y sin rastros de la incisión.
--Magia blanca básica y ordinaria, niño genio—le dijo cuando él estaba por abrir la boca para preguntarle.
Los demás se rieron socarronamente del pesimismo y la poca fe que casi siempre mostraba.
--No sabía que ya sabías usarla.
--Es lo primero que aprendí.
La niña comenzó a utilizar los encantamientos de curación. Los resplandores blancos y radiantes nacidos de su mano acariciaron la piel del muchacho deshaciendo las lesiones y contusiones, llevándose consigo también algunas de las manchas de sangre de las bestias.
--Tengo que confesar que realmente no me lo esperaba de ti, pequeño—le dijo Kai—Te luciste en la batalla, luchaste con gran ahínco.
Weikath hizo una extraña mueca, mezcla entre sonrisa y gesto de incredulidad.
--¿Qué, te sorprende que te haya adulado?
--No, me sorprende que sepas lo que significa "ahínco".
Kai sonrió al tiempo en que se dedicaba a buscar una pequeña rama o vara que le sirviera para su propósito futuro. La encontró cerca del arco destrozado de Vibeke.
--Chicas, no miren para acá, por favor—advirtió.
Obviamente, lo primero que hicieron las muchachas fue voltear sus cabezas para averiguar la causa de la advertencia de su compañero. El corpulento joven se llevó a la boca la vara hallada y la apretó fuertemente con sus dientes, se agarró la muñeca izquierda con su mano derecha y de un violento movimiento puso a su hombro en su lugar. El grito ahogado que escapó de su garganta y el sonido particular de las articulaciones al sacudirse vehementemente produjeron que las miradas observantes se apartaran por la horrible impresión.
--¿Te dolió?—preguntó Weikath en forma burlona.
Kai no contestó, estaba muy ocupado tratando de recomponerse.
--Te felicito, sabes poner los huesos en su sitio—prosiguió—La próxima vez no avises, ¿si?
--Si quieres puedo acomodarte la cabeza para que tu mente deje de ser tan torcida—dijo luego de escupir la varilla.
--No, gracias, déjala así como está que no me molesta.
Viró su mirada hacia su amiga y percibió el color morado de la piel debajo de sus ojos, así como también la irritación de los mismos.
--¿Estuviste llorando?
Vibeke, apenada, apartó la visual como queriendo esconder la vergüenza de haber sentido al terror absoluto como supuesta última emoción.
--No hay nada de malo en tenerle miedo a la muerte—dijo Kai—Valiente es aquel que se le enfrenta, venciéndolo. El que no le tiene temor a nada, está vacío por dentro.
--Lo dices por mí, ¿no?—Weikath lo miró con poca simpatía esta vez.
No hubo respuesta.
El muchacho rubio volvió su visual hacia la faena de la hechicera, quien ya estaba pronta a terminarla.
--Si de sorpresas hablamos, hay que mencionar las artes marciales guerreras ocultas de la niña. ¿Qué fue todo eso?
--Un hechizo de habilidad. Quintuplica mi fuerza y mi destreza en la lucha cuerpo a cuerpo—Su contestación no demostró demasiado entusiasmo.
--Vaya, siempre me pregunté la causa por la que llevabas ese cetro tan pesado si apenas podías sostenerlo con una mano. Parece que la pequeñita lleva a una asesina impiadosa dentro…
Jevil frunció el ceño ante el comentario en tono irónico.
--Mejor cállate si no quieres que te cautericen las heridas con fuego—le sugirió Vibeke.
--No hablo más.
 
Las decenas de cadáveres engalanaban el exterminio, mostrando los resultados de la feroz batalla. Los jóvenes vencedores sentían una rara mezcla de sensaciones en sus cuerpos: regocijo por seguir con vida, el enaltecimiento de sus egos, la extraña congoja de saberse responsables de tantas muertes. Todavía sentían la adrenalina correr por sus venas, característica típica de la calma posterior a la violencia. Vibeke recorría el campo con la mirada perdida en busca de respuestas a alguna pregunta olvidada, hallando sólo los fragmentos que quedaban de su antigua arma.
--Rayos, mi padre va a matarme.
Su amigo fue a su encuentro.
--Huiste de tu casa llevándote dinero y varias provisiones. ¿Crees que cuando vuelvas él se va a acordar de su arco?
--Tienes razón--se encogió de hombros—, creo que primero me va a torturar…
Weikath comenzó la recolección de sus adminículos. Luego de encontrar y enfundar sus cuchillos aún manchados con la vitalidad de los nathrakhs, extrajo las dagas de una cabeza inerte, saliendo una de ellas con un ojo incluido y su respectivo nervio colgando.
--Al fin y al cabo eran seres vivos como nosotros—dijo Vibeke, dándole asco la escena descripta junto con el apestoso hedor gobernante—Sólo buscaban comida para sobrevivir.
--Y la comida éramos nosotros—le respondió con frialdad, mientras intentaba extirpar el ojo de la cuchilla con su bota—No te atrevas a arrepentirte ahora después de todo lo que me dijiste anoc...
--Hasta ayer, nunca había lastimado a nadie en mi vida, Weik—interrumpió la muchacha, como una forma de excusar su remordimiento.
--¿Y crees que eso le puede importar a éste ahora?—Weikath, sonriente, señaló uno de los cuerpos ultimado con cuatro flechas en su pecho.
La joven de cabello corto estaba comenzando a perder la paciencia con el sarcasmo de su amigo. Imaginaba que en cualquier momento iba a cerrarle la boca de un puñetazo.
--Es la ley de la existencia—añadió hablando esta vez en serio—Alguien tiene que morir para que otro pueda seguir viviendo. Todos somos entes conscientes y defendemos nuestro derecho a existir, desde los vegetales hasta los humanos, con mayor o menor fuerza. En este caso fuimos nosotros los invasores malvados que matamos a estas criaturas en su territorio siguiendo un propósito. Ayer fueron ellas. Sean cuales sean los objetivos, la consecuencia es la misma. No es cuestión de razones más importantes que otras, sólo es cuestión de ganadores y perdedores.
--Qué sencillo que es todo para ti. Hay situaciones mucho más complejas que la de una simple victoria contra tu adversario. No pienso igual que tú.
--Vaya novedad. El punto es que tus enemigos están muertos por tu mano, a eso nada lo cambiará, así que llévate un trofeo si quieres—le ofreció con el dedo índice el ojo tirado.
Vibeke estaba apretando y preparando su puño cuando se escuchó un golpe seco a su espalda. Jevil se había dejado caer pesadamente por la debilidad que sentía en su cuerpo.
--Niña, ¿te ocurre algo?—preguntó Kai, quien hasta hacía muy poco había experimentado también la magia curativa en su cuerpo.
--No te preocupes, estaré bien—contestó con voz casi extinguida.
--Necesitas descansar, Jev, estuviste haciendo demasiado esfuerzo—dijo Vibeke acercándose y arrodillándose a su lado.
--No es cansancio físico, ¿cierto?—vociferó Weikath a lo lejos, caminando hacia allí.
Se produjo un silencio expectante.
--Sí. Cada vez que utilizo los hechizos, una parte de mi espíritu es consumida por ellos. Es como si se llevaran una porción de mi energía vital. Por eso es que por ahora no puedo invocar varios a la vez ni usarlos por un tiempo prolongado.
--La batalla pudo haberte matado sin que fueras lastimada, entonces—dijo Kai turbado.
Jevil se tomó su tiempo antes de contestar.
--Peor que eso.
--La llama de su alma podría haberse apagado—añadió Weikath.
La pequeña asintió ante las miradas intranquilas mientras se incorporaba.
--¿Por qué no nos lo dijiste? Lo hubiera pensado dos veces antes de que me curaras.
--Gracias por tu preocupación, Kai—dijo sonriendo tiernamente—Pero no merecían morir después de lo que habían luchado. Además, sigo aquí ¿no?
Kai sonrió y meneó su cabeza.
--Eres muy valiente, niña—dijo Vibeke algo sorprendida por la personalidad manifestada por su compañera.
 
Como todo pequeño descanso posterior a un intensivo ejercicio, los largos segundos de silencio y reposo a continuación acrecentaron las dolencias musculares y espirituales del grupo. Pero unos visitantes indeseados, proclamando con sus gritos el derecho del terreno, los indujo a que lo abandonasen o pasaran a formar parte de él. Ciertamente, una a una las aves carroñeras comenzaron desde el cielo a generar sombras danzantes amenazadoras esperando a que el festín sea completo, aguardando a que los últimos en pie cayeran bajo el sol avasallante y acompañasen al suculento océano de cadáveres debajo de ellos.
--Creo que debemos irnos—sugirió Kai echándole una mirada al firmamento bloqueado en fracciones.
--Apoyo la sugerencia—dijo Weikath.
Ayudándole a caminar a su pequeña compañera, los jóvenes con un andar pausado y precavido se fueron retirando del campo testigo de su primera experiencia cara a cara con la muerte.
--Díganle adiós a la inocencia.
 
--¿Por qué rayos no se quita esta porquería?—se quejó Kai frotando y enjuagándose la piel de sus brazos con el agua cristalina del arroyo Igorm.
--Te desollarás antes de sacarte esa sangre—dijo Weikath riéndose, sentado en la orilla—No sale con nada.
--¿Quedaremos manchados de púrpura para siempre?
El muchacho rubio lanzó una carcajada.
--Mírale el lado positivo: llamaremos la atención y seremos muy populares con las chicas.
Vibeke, quien se encontraba arrodillada cerca de su amigo, hizo un movimiento brusco con sus piernas sobre la superficie del agua con el propósito de salpicarlo en toda su dimensión.
--Lo dudo con esa fragancia—dijo sonriendo con picardía.
Weikath se refregó los ojos apartando las gotas gruesas que habían caído sobre sus párpados y observó con molestia a la pelirroja.
--Es biodegradable cuando dejan de alimentar a un cuerpo—dijo—Hay que esperar un tiempo para que desaparezca, no tengo idea de cuánto. Ahora, ¿te quitas tu camiseta y me la prestas para secarme como hacías años atrás?
--Ni en tu sueños húmedos.
--No te alegres, no son contigo.
Jevil se calaba el rostro con agua que juntaba con sus palmas de un margen alejado de sus compañeros, buscando apartarse una vez más para obtener la tranquilidad que le ayudara a apaciguar el dolor de cabeza que la aquejaba. En cada una de las enjuagadas se reflejaba la luz diurna cayendo sobre los árboles en todo su esplendor. La baja temperatura del líquido limpio despabilaba su mente afectada por el incidente, haciéndola percatar de la sangre derramada por sus manos aniñadas. Había probado tener el poder necesario como para matar, pero no todavía el que la ayude a olvidar. Sumergió y emergió su cabeza completamente queriendo borrar los pensamientos, dándole el estímulo a sus nervios para que se ocupasen del frío.
--No saldrán, si eso es lo que buscas—le dijo Kai quien se había arrimado a ella.
La pequeña se peinó con las manos su cabello enrulado, sin comprender las palabras de su camarada hasta advertir el reflejo de su cara manchada en el arroyo.
--No me importa eso.
Kai se agachó para tenderle una mano.
--Veo que te encuentras mejor.
--Sí, un poco.
Con su fuerza bruta la hizo incorporarse de un rudo tirón.
--¿No los soportas?—le preguntó sonriente.
--¿Eh?
--A esos dos escandalosos…
Señaló disimuladamente a Weikath y a Vibeke, quienes se estaban empapando el uno al otro en medio de un bullicio como si fueran dos infantes. Jevil rió en parte por el ridículo espectáculo y porque había pensado que la pregunta se refería a un tema más profundo como el de sus recuerdos.
--Qué fácil que olvidan todo.
--Es mejor así. Fuimos con un propósito y lo cumplimos. Ahora es tiempo de festejar.
--¿Festejar?
--Suena insensible, pero piensa en las vidas que hemos salvado y no en las que destruimos. Incluyendo las nuestras. ¿Acaso no has matado insectos alguna vez sólo porque te picaron o te estaban molestando? Imagínate si eran venenosos y tu existencia dependía de ello.
La hechicera sonrió con algo de tristeza.
--Serás un buen caballero, Kai.
Dejando a su corpulento amigo confundido, se adelantó en dirección a los otros dos e infló sus pulmones.
--¡Oigan, niños! ¡¿Qué les parece si nos vamos de una vez que nos espera una larga caminata?!
Vibeke y Weikath detuvieron su esparcimiento al instante.
--Sí, señor comandante—dijo el muchacho.
Jevil siguió caminando como si no lo hubiera escuchado.
--No molestes, estoy hambrienta—dijo para sí.
 
 
Lady Marlene Lymberg odiaba los largos desplazamientos en carroza. Desde joven sufría las diligencias de protocolo encomendadas por sus padres, por ser la heredera de vastas tierras nobles, para socializar y emparentarse con la alta alcurnia. Y esta no era la excepción. La lejanía de Greenhold con respecto a su hogar la había fastidiado al punto de querer desistir a mitad de camino y volver, pero la ausencia de su familia en el aniversario de Sir Jankers no sería tomada como una buena señal de amistad entre los linajes. Para colmo, el cochero había aparcado el lujoso carruaje varias veces en los campos abiertos para alimentar a los exhaustos caballos, haciendo aún más intolerante la interminable odisea. Recién cerca del crepúsculo, con los últimos haces del firmamento tiñendo las nubes de colores tornasolados, las facciones de su lugar de destino comenzaban a aparecer.
Linkarn, el primer guardián del camino principal, los escoltó todo el recorrido desde la entrada del pueblo hasta la suntuosa residencia de su superior, paseándose por entre la muchedumbre que observaba admirada la belleza de los detalles metalizados del elegante transporte. Al llegar frente al portón de plata custodiado por dos guardias, abrió la puerta y estiró su mano ofreciéndole ayuda a la heredera para descender. Lady Marlene la aceptó poco gustosa.
--Qué viaje insufrible—dijo, dando su primer paso en tierra firme en mucho tiempo.
--Buenas tardes, miladi.
--Buenas tardes—Se arregló su arrugado vestido de gala blanco con puntillas rosas.
Ambos se dirigieron al portón por el sendero construidos con prolijos adoquines. Linkarn le hizo un gesto a los guardias para que lo abrasen.
--Usted es la primera, miladi. No la esperábamos hasta la noche—dijo, tratando de aparentar simpatía.
--Salí un poco más temprano porque sabía que sería…
Lady Marlene interrumpió su explicación porque algo desagradable comenzaba a molestar a uno de sus sentidos. Y cada vez se hacía más intenso ese malestar.
--¿Qué es ese horrible hedor?
El primer guardián también empezó a sentirlo, era como una podredumbre de días que atacaba su olfato sin piedad. Pero a diferencia de su acompañante, él sí podía reconocer su origen. Le hacía recordar a la batalla de la noche anterior y a la posterior cremación de los derrotados. Recordó lo difícil que había sido quitarse el olor de ese fluido impregnado en su armadura y vestirse en forma presentable para la ocasión. Apuntó su vista en contra del viento y observó a lo lejos, hacia donde se encontraban los habitantes reuniéndose por algún motivo en el camino principal. Luego de varios segundos, uno a uno fueron apartándose dando lugar a la marcha de cuatro individuos en fila de dos en dos. Sus imponentes pasos deslumbraban como si todo el colorido del atardecer los irradiara sólo a ellos. Sus rostros sucios, serios y sin emociones eran conocidos por él.
--Es…
Increíble era la palabra que buscaba pronunciar y no pudo. Tarde se había enterado de la estratagema de sus superiores y expresado su desagrado abiertamente ante los consejeros. Pero ya nada podía sorprenderle de ellos. Los había obedecido en muchas ocasiones poniendo en extremo peligro a sus hombres sin sentido como para creer que no serían capaces de usar a cuatro niños como carne de matadero. Sin embargo, esos niños estaban allí, volviendo de los colmillos de la muerte, salpicados con el trofeo de su victoria impensada. Y a cada paso que daban, crecía su admiración hacia ellos.
--¿Quiénes son esos chicos malolientes?—preguntó con asco Lady Marlene.
--Son…..ellos.
Se dirigían hacia la entrada de la residencia, donde la pareja aguardaba a que se abriera el portón. Cuando pasaron frente a ellos, sólo la pelirroja de cabello corto les esbozó una pequeña sonrisa acompañada con un guiño de ojos. Enseguida, Linkarn les dio la señal a los guardias de que los dejasen entrar con un ademán.
--¿Los conoce?
 
Los pasillos de la vivienda de Sir Jankers estaban más adornados que de costumbre, luciendo los tapices, los cuadros oficializados como obras de arte y las antigüedades aseadas poco tiempo atrás. Los pisos de madera pulida brillaban con la iluminación de las innumerables antorchas encendidas y la luz proveniente de los gigantescos ventanales con puntas redondeadas. La servidumbre con sus uniformes solemnes se trasladaba de aquí para allá acomodando los jarrones de porcelana de múltiples matices, las armaduras de adorno, las armas consagradas de viejas batallas libradas por guerreros locales; dándole los últimos retoques a las salas y preparándolas para el agasajo y las danzas venideras. El señor de la residencia caminaba junto a dos de sus principales sirvientes por el jardín interno discutiendo sobre la posición de la vajilla en las largas mesadas, cuando uno de sus consejeros entró a toda prisa pisando la cuidada hierba plantada hacía quince días.
--¡Señor!
--¡La hierba, maldita sea, Jaberd!
--Perdóneme, mi señor, pero sucedió algo imprevisto.
--Nada puede ser imprevisto en estos momentos, todo está verificado desde la mañana—Jankers lucía tranquilo ya que él mismo había hecho la recorrida de control hacía horas--A menos que falten algunos de los invitados.
--No, señor, yo diría que lo contrario.
--¿Qué me quiere decir con eso, Jaberd?
 
Para cuando las pesadas compuertas se abrieron, dos filas de guardias, una en cada esquina del angosto pasillo aterciopelado, se encontraban ya custodiando la sala de recepción. Todos armados como para ir a la guerra, ya sea por un motivo hierático o para evitar cualquier tipo de desmán. Weikath, Kai, Vibeke y Jevil dejaron atrás los largos corredores y las salas de entrada acompañados por escoltas y se apersonaron frente a poco menos de la mitad del personal de la residencia, dejando en su caminata miradas estupefactas y de incredulidad. Sir Jankers los esperaba junto a sus consejeros al final del terciopelo rojo, delante de lo que se asimilaba a un trono real, donde le agradaba confirmar sus delirios de grandeza. Esbozaba una sonrisa fingida de agradecimiento y admiración al igual que sus acompañantes, esperando a que toda la formalidad de la premiación improvisada en minutos terminase cuanto antes.
--Agradézcanle la maldita idea a Eydillion—le susurró Jankers al consejero de su derecha—Y quiero el nombre del guardia que los dejó entrar.
Tan pronto como terminó de decir esto, los cuatro muchachos estuvieron cara a cara con él. Se produjeron unos instantes de mutismo y saludos de cortesía antes de que Weikath quebrara la incomodidad con su verborrea y su tono irónico.
--Misión cumplida, Jank—el sonido de su voz hizo eco en la sala silenciosa ante el gentío expectante—Linda cabaña.
--Gracias.
--Por nada. Perdón por la demora, es que me costó encontrar mi vestimenta de gala—dijo al tiempo que se sujetaba su camiseta sucia y manchada.
Jankers se rió de compromiso, sin que le hubiera hecho ninguna gracia.
--Le agradezco al cielo que hayan vuelto sanos y salvos—dijo—Por su arrojo y heroísmo, nuestro hermoso pueblo vivirá en paz, libre de esas criaturas. Realmente me han impresionado.
--Sí, últimamente estamos impresionando a muchos políticos. Lo que me impresionó a mí fue que hayan organizado todo esto en el lapso entre que nos vieron entrar por el portón y ahora. Déle mis felicitaciones a sus subordinados.
La mayoría de los presentes se horrorizaba ante la informalidad con que se dirigía el muchacho al señor. El resto sonreía para sus adentros, disfrutando de ver a un forastero haciendo lo que nadie se había atrevido hasta ese momento.
Jankers hizo una especie de reverencia como aceptando el burlesco pedido. Lo que menos quería era que se desatara una discusión, ya que tenía por lo menos a una invitada esperando y a varios más por llegar. Sin mencionar que la fetidez que emanaban los agasajados arruinaba la belleza de una de las salas principales.
--Tengo entendido que Eydillion les había hablado sobre una distinción.
--Es cierto, pero no veo al anciano, ¿murió?
Los rostros de Kai y Jevil cambiaban de color por la vergüenza que estaban sintiendo, pero se mantenían firmes y mirando fijo a los gobernantes. Vibeke, en cambio, tenía que morderse el labio inferior para no estallar en carcajadas.
--No, todavía está entre nosotros molestando—dijo entre risitas—Se está encargando de unos asuntos importantes.
--Me lo imaginé.
--De seguro estuvieron esperando lo que les daré ahora—le estiró su mano al consejero de su izquierda y éste le alcanzó un ostentoso pergamino—Una demostración de la gratitud de Greenhold para con ustedes, escrito por mi propio puño y letra, desde el fondo de nuestros corazones.
Le entregó el pergamino a Weikath al tiempo en que les hacía un saludo ceremonioso. Vibeke observó la mirada de su amigo y percibió algo que no había visto en mucho tiempo. Sabía que esos ojos destellantes y esas facciones serias con poca emoción significaban que la furia le estaba carcomiendo las entrañas. Espió por el rabillo del ojo a las decenas de guardias armados y le tomó la mano como una rúbrica para que se calmase.
Mientras tanto, Jankers proseguía su formalidad.
--…y nos enorgullece saber que Greenhold ha sido siempre cuna de grandes héroes del reino. Próceres que han cambiado la historia como la conocemos, sirviendo a la paz y la justicia. Por lo tanto, más allá de este galardón, y aunque no hayan nacido aquí, sus nombres serán grabados en piedra y exhibidos en los campos de la entrada principal del pueblo junto a los de aquellos titanes...
--¿Nuestros nombres?—preguntó maliciosamente Weikath, pasándole el pergamino a Kai para que lo guardara.
Sir Jankers se percató enseguida del error que había cometido.
--Sí…--quedó unos segundos en silencio, tratando de recordar—Nombres como Kai serán inmortalizados—se acordó del pequeño incidente en la posada—Y como…--mirando a Weikath, esperando en vano la ayuda de alguno de sus subordinados.
--Cassandro—respondió el muchacho rubio.
--Cierto,…nombres como Cassandro…
--Y no olvide a las jóvenes y valientes guerreras, por favor—susurró--La damisela a mi derecha se llama Vendetta y la pequeña, Gizennvergerd.
--¿Perdón?
--No…--interrumpió Jevil, hablando por primera vez—Es Gizdellvergernd. G-I-Z-D-E-L-L-V-E-R-G-E-R-N-D. Escríbanlo como se debe, por favor.
--Extraño y difícil nombre para una niña—Jankers esbozó una sonrisa tratando de ser complaciente.
--Ya lo creo, nunca nadie supo pronunciarlo en forma correcta.
--No se preocupe, pequeña, lo escribiremos bien.
La palabrería y las oraciones épicas sobre heroicidad continuaron por un rato más. Weikath bien sabía que no podían esperar demasiado de alguien que prácticamente los había enviado a la muerte, pero tenía la esperanza de que por lo menos les fueran a dar una recompensa que los ayudase a proseguir su viaje.
--Disculpe, sir, pero…¿no tendría algo de comer para nosotros?—preguntó interrumpiéndolo, sabiendo que a un par de salones de distancia las mesas desbordaban de manjares.
La multitud presente intercambió murmullos.
--¿No le habíamos proporcionado provisiones?—Jankers ya se sentía molesto por tanta falta de respeto en frente de sus gobernados.
El joven se quedó mirándolo fijo y en silencio, masacrándolo con los ojos. Vibeke le apretó aún más su mano.
--Díganle al dueño de la posada que les prepare una cena. Cortesía mía.
--No tiene idea de cuánto se lo agradecemos…, señor. Favor de disculparnos, pero debemos irnos.
Los cuatro muchachos hicieron una reverencia antes de comenzar a retirarse lentamente en medio de miramientos avasalladores.
--Les pido que regresen alguna vez, por favor—los despidió hipócritamente Sir Jankers—Así me cuentan las aventuras vividas.
--No se preocupe, pequeño—dijo Kai volviendo su cabeza—, se enterará de ellas cuando lea los nuevos libros de historia sobre los verdaderos héroes de Bodom.
 
--No me sorprende en verdad todo esto que me cuentan—exclamó el dueño de la posada con su mano sosteniendo su mentón--, Jankers nunca le ha pagado a ninguno de los pueblerinos por los servicios que le prestamos.
--A mí ya no me sorprende nada—dijo Weikath, casi terminando su tazón de guiso.
Sobre la mesada larga de la posada yacían los sobrantes de comidas y bebidas sobrevivientes de la tarde de juerga, no limpiados todavía a causa de la atención acaparada por los relatos de los muchachos apoyados en ella. El posadero les había dejado a su disposición todo lo comestible que quedaba.
--Al menos nos podría haber invitado a la fiesta—dijo Vibeke.
--¿De esta manera?—preguntó Jevil aferrando su vestimenta.
--Pero si nos hubiera permitido bañarnos en su residencia y dado algún vestido….
Weikath casi escupe su bocado por la carcajada que le provocaron tales palabras.
--A veces creo no conocerte, Vibi.
--Es lo menos que podría haber hecho después de todo.
--Bueno, ve a pedírselo. No escuché que le hayas dicho nada cuando lo tuviste en frente. Extrañé tu vocecita impertinente.
--Es que estaba ocupada tratando de evitar que tu ira nos eliminara a todos—se llevó furiosamente una presa de carne a la boca.
--En este pueblo nunca tuvimos el valor de enfrentarlo—añadió el dueño con un tono triste—Nos ha llevado a la ruina varias veces a muchos de nosotros y han perdido la vida decenas de soldados por caprichos suyos, como la misión actual que están llevando a cabo en el exterior amigos míos para que él quede en buena relación con el rey.
--¿Qué es lo que los contiene?—preguntó Kai, sirviéndose una porción extra de la olla.
--El miedo, tan sencillo y cruel como eso. Jankers tiene contactos importantes en la nobleza real. Por más que su guardia entera se le rebele, los mercenarios contratados por sus amistades no tardarían en llegar y arrasar con todo el lugar.
--Entonces es un tirano—dijo Vibeke.
--Mira, niña, teniendo en cuenta las numerosas tiranías siniestras que gobernaron y gobiernan pueblos y estados del reino, yo no lo llamaría así. Por lo menos, los habitantes de Greenhold persistimos y no somos subyugados por pensar distinto. Yo diría que es un político aprovechador que se cree superior.
--De todas maneras, es una injusticia lo que ocurre con la sociedad en este lugar—exclamó Kai indignado—Algo se tiene que hacer.
El posadero quedó en silencio por unos segundos sonriendo tiernamente, como si le hubiese emocionado tal inocencia.
--No han recorrido Bodom, ¿verdad? Este es su primer viaje, ¿no?
--Así es—respondió Jevil.
Se rió en forma nostálgica.
--Realmente creí que jamás regresarían, chicos—bajó la mirada--Como no pude impedir su partida, intenté darles ánimos como a todos los soldados que despedimos desde aquí. Créanme que con su retorno, varios en el pueblo quedamos asombrados. Demostraron que tienen habilidad y coraje, pero todavía les falta experiencia, conocer bien cómo es el mundo real en el que se desenvuelven. Tienen que cuidar bien sus espaldas. Les deseo suerte en su aventura….., pequeños héroes.
Vibeke, Kai y Jevil sonrieron orgullosos de sí mismos y conmovidos por las primeras palabras de reconocimiento verdadero a su esfuerzo. Weikath seguía con su rostro imperturbable, pero sintiendo en su interior las mismas emociones que sus compañeros.
--No sé si es porque hace más de un día que no como, pero debo decir que su guiso es de los más exquisitos que he probado en mi vida. Y como sé que aquella persona no le pagará nada, se lo agradezco—el joven rubio se levantó de su silla como señalando a los demás que ya era hora de partir—. Gracias por todo.
Los otros lo imitaron, aún teniendo comida en sus bocas.
--¿No quieren irse al amanecer? La habitación de arriba está disponible y esta vez no les pediré nada a cambio—se rió.
--Gracias, pero no—dijo Vibeke—Queremos continuar ahora con nuestro viaje, así llegaremos a la siguiente aldea de día.
--Niña…--extrajo de su cinturón una bolsita tintineante de piel y se la lanzó.
La joven la atrapó y descubrió al abrirla unas cuantas monedas de cobre. Alzó su mirada, sorprendida gratamente.
--Ahora yo me pregunto, chicos, ¿cómo es que salieron de su aldea sin dinero?
--Teníamos dinero, pero se lo entregamos a los vendedores nómades cuando se nos acabaron las provisiones.
--Procuren no desperdiciarlo—les sonrió tristemente—Gestos como éste lamentablemente no abundan en el reino.
Como despedida, los muchachos menearon sus cabezas en agradecimiento antes de abandonar la posada.
--No, gracias a ustedes—se despidió el dueño susurrando para sí.
 
Todavía circulaban muchas personas por el sendero principal. A pesar de tener que trabajar al día siguiente, la curiosidad de los pueblerinos podía más que el agotamiento. Querían contemplar los maravillosos carruajes y las deslumbrantes vestimentas de los invitados, así como también platicar con los cocheros que se quedaban afuera cuidando y escuchar sus aventuras por los caminos. Pero poco a poco la total atención iba a ser absorbida por cuatro jóvenes que caminaban en dirección a las inmediaciones. En efecto, a medida que sus presencias transitaban, las miradas se iban dirigiendo hacia ellos. Nadie se animaba a alzar la voz y decirles algo, sólo se musitaban los unos a los otros con la cortedad de quienes se creen inferiores.
--¿Crees que ya todos lo sepan?—le preguntó Vibeke a su amigo.
--Es probable, teniendo en cuenta que en una comunidad chica la voz se corre con rapidez. Pero no esperes aplausos ni mucho menos, eso sólo ocurre en los cuentos. Yo me conformo con que no nos tiren hortalizas por el olor que estamos dejando. Las de aquí son muy duras, todavía me duele la nariz por lo de anoche.
--Te lo merecías, Cassandro.
Kai desembolsó el pergamino obsequiado y lo abrió por primera vez. Después de leerlo durante un rato en voz baja, citó un fragmento:
--"…y acarrearán nuestros recuerdos con las musas inspiradoras de sus acciones heroicas para enarbolar las insignias del derecho a prevalecer con vida. Seguiremos el paradigma de la justicia apoyándonos en los modelos de aquéllos quienes se sacrificaron para proporcionarnos la alegría de ser, la dádiva de poder elegir nuestros propios destinos sin temor a que nos lo despojasen junto con los de…" No entiendo la mitad de lo que dice.
--Es un párrafo que se lo deben entregar a los familiares de los caídos en sus estúpidas contiendas—dijo Weikath.
--Al menos está firmado por él, aunque la letra del texto es muy distinta a la de la firma.
--A mí me gustaría saber si esta cosa nos puede servir para algo más que para hacerme sentir como un imbécil.
--Y…el papel es muy suave…
--Chicos…
Vibeke detuvo a sus compañeros y les sugirió con un gesto que mirasen hacia adelante. En el medio del sendero, una niña de aspecto andrajoso y con triste expresión les cortaba el paso. No parecía asustada ni amedrentada por sus figuras, sino que daba la impresión de que estaba esperándolos. Los muchachos se quedaron expectantes, atentos a la quietud de su cuerpecito en la fría noche.
--Hola, pequeña—dijo la pelirroja con ternura--¿No deberías estar durmiendo a estas horas?
La niña no le contestó. Sólo permaneció en su sitio observándolos un largo tiempo, como si no se decidiera totalmente a hacer lo que tenía en mente. Finalmente, caminó hacia ellos con ligeros pasitos y se detuvo frente al colosal físico de Kai. Extrajo una rosa roja de la parte trasera de su vestimenta y se la dio, elevando la vista para vislumbrar el rostro confundido de su beneficiario.
--Gracias, señor caballero—dijo con su voz finita y vacía.
Kai no salía de su asombro al igual que sus compañeros. Casi sin darse cuenta, tomó la rosa con suavidad y la sostuvo a la altura de su pecho, percibiendo todos los detalles del tallo, las espinas y las hojas ínfimas.
--¡Cristel!—se oyó a lo lejos que alguien gritaba.
Al girar su cabeza avistaron a una mujer también vestida rústicamente, pero con un aspecto al que creían haberlo conocido antes.
--Ven aquí…--le ordenó con severidad.
Luego de hurgar en sus recuerdos, encontraron la causa de la familiaridad. Era la madre que había llorado desgarradoramente la pérdida de su hija asesinada por los nathrakhs en la noche anterior. Una sensación de compasión y congoja los hizo quedar paralizados al tiempo que la niña obedecía el mandato de la mujer.
Nunca supieron realmente a raíz de qué había sido la ofrenda de la chiquilla, aunque dedujeron que podía quizás deberse al agradecimiento por la concreción de una especie de venganza contra los asesinos de quien, sospechaban, fuera su hermana menor.
Kai seguía manteniendo la rosa en su mano derecha como si fuera el trofeo más preciado que le hubiesen dado en su vida. Observó a un Weikath pensativo y taciturno y, después de titubear un instante, se la ofreció.
--¿Tú querías una recompensa?—le dijo sonriendo con malicia.
El joven rubio volvió en sí, despertándose de los letargos de sus pensamientos.
--Consérvala, te la mereces más que yo—le contestó restituyéndole la sonrisa.
Jevil y Vibeke miraron a su alrededor y advirtieron a una muchedumbre de semblantes serios y apagados que no le quitaba los ojos de encima.
--Vayámonos, ¿si?—dijo la hechicera.
--Espera—dijo Weikath--, antes me gustaría pasar por un lugar más.
 
 
Sir Jankers divisó a Lady Marlene y a Eydillion desde el otro extremo de la habitación poblada de invitados locuaces y bulliciosos. Los había estado buscando desde hacía rato para ofrecerle una disculpa a la primera y hablar seriamente con el segundo. Para su suerte los encontró juntos, platicando entre aperitivos y bocadillos obtenidos de la gran mesa cubierta con manteles blancos.
--Disculpe por haberla hecho esperar anteriormente, miladi, tenía cuestiones urgentes que atender—le besó la mano cortésmente.
--No tiene por qué disculparse, sir, estuve acompañada en todo momento por el señor—le sonrió delicadamente a Eydillion--. Sus relatos sobre la historia del pueblo son fascinantes.
--Ya lo creo que sí, es quién más conoce la tradición de Greenhold. ¿Sabía usted que fue uno de los intelectuales que ideó las políticas sociales que rigen en casi todo el reino?
--Vaya, estoy impresionada.
El anciano consejero se encogió de hombros.
--No es del todo cierto, yo sólo ayudé a optimizarlas.
--Aún así, fue muy importante su aporte—Jankers le dirigió una mirada intimidante a su subordinado—Sírvase lo que desee, miladi, pronto estará lista la cena en la mesa principal.
--Gracias. Lo que me parece extraño es no haber visto todavía a su esposa.
--Está terminándose de colocar el vestido, ya sabe usted cómo es con todo este tipo de cosas. ¿Me permite dialogar con el señor unos minutos?
--Por supuesto, yo iré a conversar con los primos de mis padres. ¿Me disculpan?
Lady Marlene se alejó luego de dar un cordial saludo. El gobernante apartó a su consejero y lo llevó consigo hacia un rincón de la sala.
--Sé que te dije que te ocuparas de los invitados, pero podrías haber estado presente al menos. No olvides que fuiste tú el de la idea.
Eydillion se disponía a defender su actitud cuando uno de los sirvientes apareció de repente interrumpiéndolos.
--Señor…
--¿Qué quiere ahora? ¿No ve que estamos ocupados?
--Perdone, pero ocurrió algo…--agachó su cabeza.
--¿No puede esperar hasta después? Esto es importante.
--Tenemos un problema…
 
--¿No nos podrían ayudar en algo por favor, chicas?—preguntó Kai.
Tanto Weikath como él cargaban grandes bolsas de carne seca en sus espaldas con enorme esfuerzo, las mismas que habían hurtado del granero con el guiño cómplice devuelto por Linkarn luego de haber éste descubierto la fechoría a medio realizar. Las muchachas caminaban adelante, intentando descifrar los casi invisibles senderos dibujados en los mapas que portaba Jevil. La dificultad de la escasez de luz en la noche nubosa de las afueras de Greenhold volvía a ese trabajo quimérico. Ni siquiera les habían prestado atención a los ruegos de su compañero.
--Vibeke…--volvió a balbucear Kai.
La indiferencia fue la única respuesta que encontró.
--Vibi…--la llamó esta vez Weikath, con su espalda a punto de partirse debido a que la que él transportaba era la de mayor tamaño.
--No se quejen, parecen niñas—vociferó hastiada la pelirroja—Nosotros somos doncellas, no debemos acarrear sacos. Cumplan la tarea de los caballeros como tal.
Y volvieron a concentrarse en divisar los planos.
--¿No puedes invocar algo para que nos alumbre, Jev?
--Podría quemar el papel si lo hago, pero no te impacientes que ya los estoy descifrando.
--¡Vibi!
--¡Rayos, qué molestos! Ya les dije q…
Ni bien Vibeke dio media vuelta, una de las bolsas impactó contra su torso provocándole una fuerte caída hacia atrás. Jevil y Kai observaron todo con la boca abierta.
--¿Caballero? Creo que sabes con quien hablas.
La muchacha, todavía con la carga encima, apenas si pudo tomar aire para insultarlo. Weikath aligeró el esfuerzo de Kai tomando una de las dos bolsas que llevaba, la cual depositó en su hombro y prosiguió la caminata, dejando a su compañera tirada a su suerte.
--Lleven su propia comida entre las dos si es que quieren comer.
La hechicera lo sojuzgó con la mirada antes de ayudar a la agredida a incorporarse. Una vez en pie, ambas repartieron la carga a regañadientes tomando el saco una por cada extremo.
Ya no se alcanzaban a distinguir las luces del pueblo en el horizonte lejano a sus espaldas, Greenhold había desaparecido del paisaje llevándose consigo sus primeras andanzas en tierras extrañas. Donde sus manos conocieron el sabor de la sangre enemiga y el gusto por la violencia extrema, descubriendo nuevos costados dentro de sus temples. Habían comenzado de esta manera su aventura verdadera, aquél viaje sin destino y sin planeamiento que con el correr del tiempo los convertiría en lo que jamás imaginaron.
--¿Tienes una idea al menos de cuánto falta para la próxima aldea?—preguntó Vibeke todavía dolida.
--Créeme, es mejor que no lo sepas.
 
 
HIJOS DE BODOM



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#6967 De: "Lita Kino." <pegaso.jupiter@...>
Fecha: Jue, 15 de Nov, 2007 1:39 am
Asunto: Re: [^_^] ¿Y?
lilprincess_...
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Si quien se muere es esa /&%$"/& de Kikyo, estás en toda la libertad de decirlo. Aunque viéndolo bien, ya está muerta... no puede volver a morir :S La verdad es que me he estado cuidando de no enterarme de lo que sucede en Inuyasha, porque tengo la esperanza de leerme el manga un día de estos que tenga tiempo. Y me deprime mucho la idea de que el amo bonito Sexy-maru comience a tener sentimientos por alguien T__T No se vale!! Yo lo que sabía nada más era como que surgía algo por Kagura, pero no sé qué más habrás visto.
 
La verdad es que estoy peor que ocupada en las próximas tres semanas. El 30 de noviembre salgo de vacaciones de la U y tengo un millón de cosas que hacer, tanto que el día de hoy saqué una lista de tooooodo para que no se me olvide y lo ordené por prioridades, así que ahorita estoy buscando información para mis trabajos. Horrible, horrible. Mi único consuelo es que después de esas tres semanas dormiré hasta que me duelan los ojos.
 
Y bueno, sin más novedades me despido.


Lita Kino.
--
¡Tus ojos! Tus ojos que adoro por bellos,
por dulces y alegres, porque en su mirar
me dicen muy quedo que tan sólo ellos
pueden envolverme en dulces destellos
y amarme por siempre, vivir y soñar!
-- Ma. Luisa Denison.

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#6966 De: Jezarela <jezarela@...>
Fecha: Lun, 12 de Nov, 2007 12:24 am
Asunto: ¿Y?
jezarela
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A Gonzalo:
 Sorry, pero el fic que mandaste como que algunas letras las sustituyó con diagonales y esas cosas asi que, me cuesta trabajo entenderlo. No sé si sea mi compu...
Déjame revisar la página del grupo.
 
 
Ya veo que nadie quiere escrubir, mucho trabajo, eh?
Ni modo.
Aunque yo tembién he estado ocupada.
Lo único nuevo que he descubierto es una página donde he leido el manga de Inuyasha después de donde se quedó en el anime. Esta interesante aunque ya me  mareé (de marearme) de tantas peleas y enemigos y divisiones de Naraku. Oh y alguien muere ¿quieren que se los cuente?
Seshumaru empieza a sentir algop por alguien....je,je,je.
Por cierto que la cosa va pa´largo, no sé si la logre acompletar. Apenas voy en el tomo 14, así va aqui en México y creo que son como 50 tomos o más.
 
 
Bueno, espero una respuesta por alli.
 
Atte, La resistencia.  Que ha tenido un buen de trabajo....¿les conté que me van a operar?  



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#6965 De: Gonzalo Flores <irongaaf@...>
Fecha: Mié, 31 de Oct, 2007 10:25 am
Asunto: Re: [^_^] no entendí
irongaaf
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Raro, está hecho en el mismo programa que los anteriores. Bueno, ahora te lo paso de nuevo pero separados, por las dudas. Si no lo volves a entender y si algún otro tiene el mismo problema, díganmelo.
Un saludo a todos

Jezarela <jezarela@...> escribió:
Gonzalo, si pudieras enviar de nuevo el capítulo, pareciera que está un poco en clave y no le entendí mucho.
Gracias.
 
Y perdón la tardanza, es que he estado ocupada pero espero ya en estos días tener más tiempo.
 
Chicos, a ver cómo les está yendo....



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#6964 De: Jezarela <jezarela@...>
Fecha: Mié, 31 de Oct, 2007 3:05 am
Asunto: no entendí
jezarela
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Gonzalo, si pudieras enviar de nuevo el capítulo, pareciera que está un poco en clave y no le entendí mucho.
Gracias.
 
Y perdón la tardanza, es que he estado ocupada pero espero ya en estos días tener más tiempo.
 
Chicos, a ver cómo les está yendo....



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#6963 De: Gonzalo Flores <irongaaf@...>
Fecha: Mar, 16 de Oct, 2007 3:29 am
Asunto: Capítulo 3 y varias correciones
irongaaf
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Hola a todos:
En este feriado tristemente célebre por ser día de la raza (sáquenle ese nombre, por favor), me dispuse a terminar de una vez lo que empecé al final de las vacaciones de invierno. Como se necesita tener presente los anteriores dos capítulos, les hice varias correcciones y los volví a publicar todos juntos.
Seguiré en contacto, un saludo.



Yahoo! Noticias
Leé la columna de "El Chavo" Fucks y encontrá una visión distinta de las Elecciones Presidenciales 2007.
http://ar.news.yahoo.com/elecciones2007/opinion/1979/pinginos-empetrolados

#6962 De: Jezarela <jezarela@...>
Fecha: Dom, 14 de Oct, 2007 1:28 am
Asunto: uppsss
jezarela
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Se me olvidaba: ,me han pedido información cobre costumbres culinarias de la Rusa zarista, tengo unos libros pero están en la casa de mis padres y no soy muy buena buscando en internet,  si me dan sugerencias o ideas, se los agradecería.
Ciao!
 
 
 
 
 



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#6961 De: Jezarela <jezarela@...>
Fecha: Dom, 14 de Oct, 2007 1:26 am
Asunto: hablando de ejercicios...
jezarela
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Me encantaría aprender a nadar, aunque creo que soy como Lit..., digo, Akane. Ja,ja,ja.
Me llama la atención el tenis, de perdis ir a un gimnasio pero... la verdad que a veces termino agotada solo con mis hijos. Cuando tengo un minuto libre prefiero leer o estar en la computadora o, como le hago todos los días, darme un largo baño, sin prisas... usar una mascarilla, ponerme tratamientos en mi pelo, hacerme un pedicure, chiquiarme un rato yo sola. Son unos momentos muy agradables para mi. Pero para lograr esto mis pequeños diablillos ya deben estar dormidos porque si no... quieren ver qué estoy haciendo, porque tengo la cara blanca, porqué uso tal cosa, se pelean por agarrar mis cremas o lloran si les cierro la puerta del baño. ¡No hay privacidad!.
A veces me meto a la cama suspirando feliz cuando ya siento una manita que me jala para poder subirse a mi lado mientras el otro ya está trepándose por mis piernas a ver quién gana.
Después de pelearse encima de mi , besarme hasta ahogarme y arrumbar a su padre a la orilla más lejana de la cama, se duermen por fin y hay que llevarlos a sus camitas.
la mayor parte de las veces tengo suerte porque no despiertan en toda la noche, otras veces no, sobre todo si alguno está enfermo.
El mayor a veces se levanta al baño y siempre tienen que despertarnos para avisarnos que va a ir a hacer pipí.
¿Ejercicio? A veces hago matrogimnasia con mi hijo en su escuela,  unas dos o tres veces han sido.
pero...
 
No te digo, interrumpí este mensaje porque uno de mis moustros se cayó y se rompió el labio, se hizo un hoyo en la comisura de la boca...argh!!!!!
Y en la tarde el otro le hizo un chochón en la cabeza con un carro de bombero....
Aqui le corto, gracias por contestar, un abrazo enorme para ustedes y a Gonzalo.



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#6960 De: Gonzalo Flores <irongaaf@...>
Fecha: Sáb, 13 de Oct, 2007 4:59 am
Asunto: Re: [^_^] Re: guauuu. Bienvenidos al "Pozo de la Soledad"
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Y aquí estoy:
La pc me hizo pum y tuve que hacer media base de datos de nuevo. Amén de que tengo muy poca memoria en el disco y recien ahora puedo meterme en internet.
¡¿Qué les pasa, damiselas tristes?! No se me vengan abajo que tienen muchísimo por recorrer....Que van a quedar solas??? jaja Son muy jóvenes, ¿saben la cantidad de desilusiones que les falta por sufrir? ¿Y las de alegrías también? La verdad es que yo personalmente no me hago problema por estar solo....ya que nunca lo estoy (en el sentido en que vivo con toda mi familia muy a mi pesar jejej). Bueno, hablando en serio, entre muchas amistades mujeres que tengo, ninguna me las imagino siquiera como "novia" (sí quizás como amante) porque estoy metido en demasiados conflictos laborales y facultativos como para atender a alguien afectivamente. Podría decir que sería un malísimo novio ya que la pondría en uno de los últimos lugares de importancia, saliendo una vez a la semana y con suerte. Y viéndolo desde mi perspectiva, le agregaría una complicación más a mi vida como a ustedes les está ocurriendo. Ahora digo yo, ¿no es un círculo vicioso ésto? Parece que no pueden estar solas, pero cuando están acompañadas sufren peor por tal o cual razón. Realmente no entiendo mucho sobre el tema porque no es para comprenderlo con el cerebro. Mi veja siempre me dice que cuando pique en verdad, lo entenderé.
Para despejarme un poco, yo también voy al gimnasio periódicamente desde hace un año y me gusta ir. De todas maneras tendría que ir igual ya que mi caja toráxica es más cerrada de lo normal, y con mi trabajo sedentario y los nervios y las poses del estudio, en un futuro podría llegar a tener problemas para respirar. Es increíble lo que puede llegar a hacer tu cuerpo ejercitado. Yo soy muy flaco (hiperactivo) pero llego a levantar casi igual de peso que grandotes y empleados de seguridad que son compañeros míos. Así que dénle para adelante con la natación, yoga, etc. que se sorprenderán después de un tiempo de ustedes mismos. Además, el deporte es salud.
Bueno, gente, les mando un abrazo y les volveré a escribir muy pronto.
Chau



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#6959 De: "Lita Kino." <pegaso.jupiter@...>
Fecha: Vie, 12 de Oct, 2007 8:52 pm
Asunto: Re: [^_^] Re: guauuu. Bienvenidos al "Pozo de la Soledad"
lilprincess_...
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Ah, qué Marina... Suena como a esas historias que cuenta mi abuela. Pero igual, en la parte idealista de mi persona, creo que siempre hay un roto para un descosido.
 
En fin, prefiero pensar en que tengo demasiadas cosas por hacer y que si en dado caso hubiese encontrado algún príncipe verde, me acusaría de abandono.
 
Hace unas semanas, decidí hacer algo por mi propio bienestar y entré a clases de natación en el polideportivo de la universidad. (No, nunca aprendía nadar. Siempre me ha dado algo de fobia el agua en grandes cantidades, especialmente cuando no consigo tocar el fondo.) El punto es que, además de verificar por quincuagésima vez que tengo la más pésima condición física que es posible en un ser humano, llegé a la conclusión de que es la única actividad física que me gusta. Lo malo es que soy de lentísimo aprendizaje y me toca ir cerquísima de la orilla y hacer paradas a cada rato. Atravesar los 50 metros de la piscina me suena imposible...
 
Pero ahi voy... Intentándolo.
 
Por lo menos he durado más que en cualquier otro intento fallido por integrarme a alguna activdad física. He pagado suscripciones mensuales a gimnasios muchas veces y no logro terminar ni la primera semana. Ni hablar de la vez que quise practicar volleyball y deserté al primer entrenamiento. Y lo mejor de todo, es que esta vez es gratis, así que si terminara desertando, no perderé dinero.
 
En fin. Contaría más, pero me tengo que ir. Trataré de seguir escribiendo... siempre que haya alguien que responda.

Lita Kino.
--
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